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03 Platón

El documento describe la vida y obra filosófica de Platón. Nació en Atenas en el siglo V a.C. y fue influenciado por Sócrates. Fundó la Academia en Atenas para enseñar su filosofía. Su obra más importante fue La República, en la que propuso un modelo ideal de Estado gobernado por filósofos.
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03 Platón

El documento describe la vida y obra filosófica de Platón. Nació en Atenas en el siglo V a.C. y fue influenciado por Sócrates. Fundó la Academia en Atenas para enseñar su filosofía. Su obra más importante fue La República, en la que propuso un modelo ideal de Estado gobernado por filósofos.
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TEMA 3.

PLATÓN1

1. La Atenas de Platón

Platón nación en Atenas hacia el 427 a.C., poco después de la muerte de Pericles, el
gobernante que había llevado a la polis griega a su máximo esplendor cultural, filosófico y
político.
El siglo V a.C., la gran época democrática de esta Atenas había empezado con las
Guerras Médicas. Apenas cincuenta años después, el imperialismo de Atenas desencadenaba
otra guerra, esta vez liderada por Esparta, contra la propia Atenas, la Guerra del Peloponeso.
La Guerra del Peloponeso acabaría con la derrota de Atenas y con ella comenzaría la
decadencia de la ciudad. Frente al régimen democrático de Atenas, Esparta impuso a la ciudad
un gobierno aristocrático2, que duró un año y del que formaban parte algunos parientes de
Platón ya que éste pertenecía a una de las más nobles familias atenienses.
A los veinte años Platón conoce a Sócrates, a quien siempre consideraría «el más justo
de los hombres de su tiempo». Unos años más tarde un nuevo régimen democrático condena
a muerte a su maestro. Este hecho es definitivo en la vida de Platón: si en su juventud se había
sentido inclinado a la política, la injusticia de la muerte de Sócrates le inclina definitivamente
hacia la filosofía.
Platón se refugia entonces en Megara. Hacia 390 a.C., visita el sur de Italia y toma
contacto con el pitagorismo. Viaja también a Sicilia, donde traba amistad con Dion, cuñado del
tirano de la ciudad de Siracusa, Dioniso I. Platón intentará que el tirano ponga en práctica su
filosofía política, pero fracasa en este primer intento y regresa a Atenas. Allí abre una escuela,
la Academia, que podría considerarse como la primera universidad europea, donde enseñará
durante veinte años. Posteriormente intentó instaurar el gobierno de filósofos dos veces más,
pero fracasó en el intento.
La filosofía de Platón es, ante todo, un intento de superar el relativismo y escepticismo
de los sofistas, que convierten en absurdo la búsqueda de la verdad y que hacen, además,
imposible la convivencia en la polis. En este sentido, la influencia de Sócrates es fundamental
para entender el pensamiento platónico, puesto que esta lucha contra los sofistas había sido
también la preocupación de Sócrates.
Además, la filosofía de Platón intentará resolver una cuestión que Sócrates había
dejado de lado: el tema de la naturaleza, que seguía estancado entre Parménides y Heráclito: o
bien existe un ser único, eterno e inmóvil, o bien todo es un constante devenir. En este
aspecto puede decirse que Platón recoge la herencia de toda la filosofía presocrática.
No obstante, el eje desde el que hay que interpretar la filosofía de Platón es su
finalidad política. Toda su obra responde al interés por organizar un sistema político justo, y en
torno a este problema se articulan las reflexiones de Platón sobre el conocimiento, la realidad,
la educación y la moral. Todos sus diálogos reflejan esta preocupación, que acaba
concretándose en el modelo ideal de Estado propuesto en su República, un Estado que
educará a sus gobernantes en la filosofía para que alcancen la Idea del Bien y sean capaces,
por tanto, de gobernar con justicia.

1
Whitehead llegó a afirmar que el conjunto de la filosofía occidental no era más que una colección de anotaciones a pie de página
de los diálogos de Platón.
2
El gobierno de los treinta tiranos. En la Carta VII Platón afirma que él fue invitado a participar en dicho gobierno, pero que
desistió al ver las atrocidades que estaban cometiendo.

1
2. La evolución de la obra de Platón

De Platón conservamos una gran cantidad de obras, casi todas ellas escritas en forma
de diálogo, que era la manera en la que Platón consideraba que había que transmitir los
conocimientos, a través del discurso hablado. Se conservan además varias cartas, entre ellas la
famosa Carta VII, documento importante para esclarecer la vida de Platón y en la que el
filósofo nos da las claves para esclarecer su pensamiento.

Podemos apreciar una evolución en el pensamiento platónico, hasta tal punto que en
su última etapa escribe una obra llamada Leyes, con la que podemos llegar a pensar que Platón
reconsideró su postura de la ciudad ideal, presidida por filósofos descrita en La República, y
apuesta por una sociedad regida por leyes.

División de las obras de Platón:

1. Diálogos de juventud (de los 28 a los 38 años) (399-389 a.C.)

Los diálogos de juventud están dominados por los temas de carácter socrático, y en
ellos Platón se mantiene fiel a lo enseñado por Sócrates. Son de esta época los viajes a
Megara, Cirene, Egipto e Italia.

- Apología de Sócrates (el conocido retrato socrático del joven Platón)

- Critón (Sócrates en la cárcel sobre problemas cívicos)

- Laques (El valor)

- Lisis (La amistad)

- Cármides (La templanza)

- Eutifrón (La Piedad)

- Ión (La poesía como don divino)

- Protágoras (¿Es enseñable la virtud?)

2. Diálogos de transición (de los 38 a los 41 años) (389-385 a.C.)

En este período Platón vierte en sus diálogos algunas opiniones que no podemos
considerar estrictamente socráticas, comenzando a introducir elementos de su propia cosecha,
algunos de los cuales apuntan ya hacia la teoría de las Ideas. Tiene lugar en esta época el
primer viaje a Siracusa (Sicilia) a la corte de Dionisio primero y la amistad con Dión. El objeto
del viaje fracasa, siendo vendido por Dionisio como esclavo en Egina y rescatado por un
conciudadano.

- Gorgias (Sobre retórica y política).

- Crátilo (Sobre la significación de las palabras).

- Hipias mayor y Menor (Sobre la belleza el primero, y sobre la verdad del segundo).

- Eutidemo (Sobre la erística sofista).

- Menón (¿Es enseñable la virtud?).

2
- Meneceno (parodia sobre las oraciones fúnebres).

3. Diálogos de madurez (de los 41 a los 56 años) (386-370 a.C.)

En estas obras encontramos ya el pensamiento de Platón en toda su dimensión. La


influencia de Sócrates es mínima, y el pensamiento que expresa en los diálogos responde
estrictamente al pensamiento de Platón. Su actividad se centra fundamentalmente en la
Academia en Atenas.

- Fedón (Sobre la inmortalidad del alma, el último día de Sócrates en prisión)

- Banquete (Sobre el amor)

- República (Sobre política y otros asuntos: metafísicos, gnoseológicos, etc.)

- Fedro (Sobre el amor, la belleza y el destino del alma)

4. Diálogos críticos y de vejez (de los 56 a los 80 años) (370-347)

a) (369-362, de los 56 a los 63 años): Revisión crítica de la teoría de la Ideas y de


algunas de sus consecuencias, aunque ello no signifique que sean abandonadas. Segundo (369)
y tercer (361) viaje a Italia a la corte de Dionisio II, quien al poco tiempo rechazó su educación.

- Parménides (Crítica de la teoría de las ideas)

- Teeteto (Sobre el conocimiento)

- Sofista (Lenguaje, retórica y conocimientos)

- Político (Sobre política y filosofía)

b) (361-347, de los 64 a los 78 años): Creciente pesimismo de Platón, si nos atenemos


al contenido de sus obras últimas, que ya en la fase crítica parecían inclinarse hacia el
predominio de los elementos místico-religiosos y pitagorizantes de su pensamiento.

- Filebo (El placer y el bien)

- Timeo (Cosmología)

- Critias (Descripción de la antigua Atenas, mito Atlántida...)

- Las Leyes (La ciudad ideal, revisión pesimista de la República)

- Carta VII (en esta carta Platón nos presenta su conocida y breve autobiografía)

3. La teoría de las Ideas


La teoría de las Ideas es la concepción central de la filosofía platónica y consiste en
afirmar que las Ideas abstractas procedentes de las matemáticas y, en general, de toda
realidad sensible tienen existencia y son reales. No existen en el mundo sensible que nos
rodea, caracterizado por la imperfección, sino un mundo que se encuentra más allá del mundo
sensible y que, por ser alcanzable exclusivamente por la razón en lugar de por los sentidos, se
conoce como mundo inteligible. Al distinguir entre dos mundos, Platón defiende una
concepción dualista de la realidad, un dualismo ontológico.
Las Ideas existen con independencia de las cosas: son realidades objetivas que existen
además con independencia de nuestro pensamiento. Las Ideas, las esencias o formas, son la
verdadera realidad, mientras que el mundo sensible es una mera copia del mundo de las Ideas.

3
Platón atribuye a las Ideas las mismas características que tenía el ser de Parménides:
son únicas, eternas, inmutables e inalterables. En lo único que se diferencian es que
Parménides defendía que el Ser es uno y esférico, en cambio Platón defiende que hay Ideas de
multitud de cosas, como el Bien, la Justicia, la Verdad, la Bondad, el Ser Humano, etc. Las
cosas, por el contrario, son sensibles, múltiples, sometidas permanentemente al cambio y, por
tanto, menos reales que las Ideas.
En el mundo de las Ideas hay Ideas de prácticamente todas las cosas que existen y
están ordenadas en forma piramidal, desde las menos importantes hasta la más importante de
todas, la Idea de Bien, que se encontraría en la cúspide de la pirámide.

3.1. La relación entre los dos mundos.

Las Ideas son el modelo3 de las cosas, son causas de las cosas.
Entre las Ideas y las cosas hay una relación que Platón caracterizó en algunos diálogos
como participación y en otros como imitación.

El mito4 de la caverna

Descrito en el Libro VII de la República, sintetiza el núcleo de la teoría de las Ideas. La


narración nos muestra a unos prisioneros que nunca han visto otra cosa que sombras
proyectadas por un fuego en la pared más profunda de una cueva. Como es lógico, creen que
ésa es la auténtica realidad. Uno de ellos es liberado y, tras un gran esfuerzo, alcanza el
exterior y se da cuenta de que aquello que hasta entonces ha conocido no es más que un
pálido reflejo de lo que ahora descubre.
En primer lugar, el mito nos expone la dualidad de realidades, de la que una no es más
que una imitación degradada de la otra. En segundo lugar, nos muestra la diferencia entre el
valor del conocimiento correspondiente a cada uno de estos niveles de realidad. Así pues,
Platón transmite la idea de que el conocimiento verdadero es posible, aunque su adquisición
no es un camino fácil ni está al alcance de todos.
El prisionero de la caverna descubre progresivamente las figuras, el fuego, la
naturaleza, el firmamento. Sólo después de este largo entrenamiento está en condiciones de

3
Para que lo entendáis. Imaginemos un pastelero que debe hacer muñecos de jengibre, . Él tiene un molde con el
que corta la masa de las galletas. El molde es perfecto, debería hacer galletas perfectas. El molde simbolizaría la Idea. Pero al
contacto con la materia siempre se produce algún desperfecto, no todos los muñecos de galleta son exactamente iguales, a alguno
le puede faltar un brazo, a otro una pierna, otros pueden tener más masa y estar más gorditos, otros no tener masa y ser
delgados, etc. Los muñecos que el pastelero ha hecho somos los seres del mundo sensible.
Otra cosa. El pastelero que fabrica los pasteles en la filosofía platónica se le llamaría Demiurgo. No debemos confundir al
demiurgo con el Dios cristiano,
4
A algunos autores les gusta hablar de alegoría de la caverna. El argumento que utilizan es que el mito era un relato corto con
carácter antropomórfico y que los griegos se creían. En cambio una alegoría sería un cuento que se realiza para dar a entender
algo a las personas. En la alegoría no hay ningún tipo de creencia.

4
observar el Sol, origen y explicación de todo. Sólo entonces comprende la realidad. Aquí se
presenta la Idea de Bien, del orden que hace que la realidad sea la que es al mismo tiempo nos
brinda la posibilidad de conocerla.
Llegado a este punto, Platón se pregunta qué pasaría si ese mismo individuo volviera al
interior de la caverna para explicar a sus antiguos compañeros que más allá de las paredes en
que se hallan encerrados existe una realidad infinitamente más bella y verdadera que aquel
mundo de sombras. Seguramente lo tomarían por loco y no le harían caso. Y si los exhortara a
acompañarlo podrían incluso darle muerte.
No resulta difícil darse cuenta del homenaje que Platón tributa a su maestro Sócrates
en esta figura del sabio muerto a manos de sus antiguos compañeros de cautiverio.

Con la teoría de las Ideas Platón intenta solucionar tres problemas el mismo tiempo, el
relativismo de los sofistas, el constante cambio en el mundo sensible y la existencia de algo
que no cambia, el mundo de las Ideas.
 Para Platón el relativismo sofista carece de sentido. Para él, el conocimiento es
conocimiento de algo que no cambia. Las Ideas son inmutables y por lo tanto
el conocimiento que obtenemos de ellas es seguro, objetivo.
 Platón acepta que los seres que componen el mundo sensible están en
perpetuo cambio, por lo que no podrá decir que son, sino que cambian.
 La teoría de las Ideas
o Platón pretende dar una explicación del mundo sensible a través de
elementos que no cambien, las Ideas. Las Ideas van a ser el
fundamento de este mundo múltiple y cambiante (teoría del
conocimiento o gnoseología).
o Un segundo objetivo de la teoría de las Ideas es la ética. Para Platón,
para ser bueno o ser justo, es preciso conocer lo que es la bondad o la
justicia en sí misma, conocer su fundamento. Esto sólo puede darse si
conocemos la bondad o la justicia que no cambia, las Ideas de estos
conceptos.
o Por último política. Para que en la polis haya justicia, es preciso que
haya gobernantes justos, es decir, que conozcan la Idea de justicia y de
bien. Los gobernantes, para Platón, tienen que ser filósofos, y la
filosofía es la única garantía de que haya gobiernos justos.

4. Teoría del alma de Platón (Antropología)


La teoría platónica sobre la naturaleza del ser humano se halla en estrecha relación
con su visión metafísica del mundo. El diálogo en el que Platón presenta de forma más
acabada su concepción del ser humano es el Fedón. En él narra las últimas horas de Sócrates
antes de beber la cicuta, y cómo en tales circunstancias instruyó a sus amigos sobre qué es el
hombre y qué le espera tras la muerte. En este diálogo se sostiene, por influencia pitagórica,
que el alma del ser humano es distinta del cuerpo y anterior a él. Lo argumenta a partir de la
experiencia del conocimiento. Si el hombre conoce las Ideas es porque, de algún modo,
participa de su naturaleza, es decir, es inmaterial. Además, este conocimiento no lo ha podido
obtener en el mundo sensible, puesto que en él todo está en devenir. En consecuencia, el alma
vivía en el mundo de las Ideas antes de encarnarse en un cuerpo. ¿Qué hizo que pasase del
mundo de las Ideas al sensible? Esto lo explica en otro diálogo: Fedro.
En esta obra utiliza, como es habitual en él, un mito para transmitir una enseñanza de
carácter filosófico: el mito del carro alado. Compara el alma con un carro tirado por dos
caballos alados. Originalmente el alma se hallaba, junto a las almas de los dioses, girando en la
bóveda celeste absorta en la contemplación de las Ideas eternas. Pero de los dos caballos que
tiran del carro uno es díscolo, difícil de dominar, y el auriga puede perder el control sobre él. Es
entonces cuando cae a la tierra encerrada en un cuerpo.
5
Cada elemento del mito es símbolo de una realidad filosófica. El conjunto del auriga y
los dos caballos representa el alma inmortal, que encuentra la felicidad plena en el
conocimiento de la verdad. En ella se distinguen tres funciones, representadas en cada uno de
los personajes, y que se manifiestan en los tres tipos de deseos que anidan en el alma de cada
ser humano:
A. El deseo racional. Representado en el auriga que ha de controlar los dos
caballos. Es el deseo de verdad, que constituye lo más divino que hay en el
hombre. Situada en la cabeza es la encargada de dirigir el conjunto de acuerdo
con la razón.
B. El pasional o irascible. Es el caballo dócil. Se trata del espíritu de lucha, de
competitividad. Radicada en el pecho, es la sede del impulso noble, del valor,
de la fuerza de la voluntad.
C. El apetito concupiscible. Incluye los impulsos que conducen al placer, a la
satisfacción de los deseos biológicos. Está representado en el caballo rebelde.
Más vinculada a la tierra y al deseo tiene su sede en el vientre.

En síntesis, el ser humano es un compuesto de alma y cuerpo. La primera, inmaterial,


es lo esencial en él, y está constituida por las funciones racional, irascible, y concupiscible. Para
Platón al morir sólo el alma racional sobrevive. Las almas concupiscible e irascible desaparecen
con el cuerpo.
Platón tiene la firme convicción de que el cuerpo es la cárcel del alma. El alma está
condenada por alguna falta cometida a vivir en un cuerpo como en una prisión. Mientras esté
unida al cuerpo el alma debe centrar sus esfuerzos en purificarse y ejercer el control sobre las
pasiones, desligándose del cuerpo lo más posible. La muerte es la liberación del alma, aunque
si no está suficientemente purificada deberá transmigrar a un nuevo cuerpo y continuar el
ciclo de las reencarnaciones.

5. El acceso al conocimiento5
5.1. La reminiscencia

Platón afirma que el alma en su pureza originaria conoce las Ideas, de hecho es una de
ellas. No obstante bajo la influencia de la materia, prisionera del cuerpo, el alma olvida un
conocimiento que ya poseía.
Por consiguiente, conocer, es recordar para Platón. Para él lo único que hacemos a lo
largo de nuestra vida es recordar aquello que ya habíamos visto en el mundo de las Ideas. A
esto se le llama reminiscencia o anámnesis.
La teoría de la reminiscencia aparece en el Menón. En esta obra Sócrates interroga a
un esclavo y a base de preguntas consigue que éste deduzca por sí solo propiedades
matemáticas que desconocía.

5.2. La dialéctica

Platón entiende la dialéctica como el método mediante el cual se asciende


gradualmente desde el conocimiento sensible hasta el verdadero conocimiento, que consiste
en la contemplación directa de las Ideas. Este ascenso se produce a través de diferentes
niveles de conocimiento, descritos en la República de manera metafórica mediante el símil de
la línea.

5
Recordemos siempre que para Platón conocer es conocer las Ideas, aquello que no cambia.

6
Símil de la línea
Este símil presenta una línea dividida en segmentos desiguales. El primer segmento
corresponde al conocimiento del mundo sensible -el interior de la caverna-, puesto que el
camino hacia el conocimiento empieza por la realidad sensible. Acerca de esta realidad
cambiante no es posible, como hemos visto, hacer ciencia, de manera que Platón denomina a
este conocimiento opinión (doxa).
Este segmento de la opinión aparece a su vez dividido en dos:
o El grado más bajo de conocimiento es la imaginación o conjetura, que se
refiere a las imágenes o reflejos de las cosas sensibles (son las sombras de la
caverna).
o La opinión que tiene como objeto las cosas sensibles es un segundo grado de
conocimiento, la creencia, e incluye el estudio de la física, que sigue sin ser
propiamente ciencia (en el mito, las figuras que llevan los porteadores).
El conocimiento del mundo inteligible recibe el nombre de ciencia (episteme) y
aparece en otro segmento -correspondiente al exterior de la caverna-, también dividido en dos
partes:

o El pensamiento discursivo, que es el pensamiento propio de las matemáticas


(el primer momento tras la salida de la caverna: la visión de las cosas
reflejadas, todavía cegada la vista por el sol).
o La inteligencia, el ámbito ya de la dialéctica, el auténtico conocimiento, que
consiste en la contemplación de las Ideas (equivalente a la visión de los
objetos reales fuera de la caverna).
Platón considera las matemáticas como un conocimiento más abstracto que la opinión,
pero todavía necesitan recurrir a representaciones materiales de las Ideas y a hipótesis o
supuestos previos que no admiten demostración. Así, los matemáticos aceptan postulados que
no han sido probados o nociones como la de número, por ejemplo, sin cuestionarlas, y a partir
de esas hipótesis deducen conclusiones. Platón tenía en gran consideración las matemáticas, y
las presentaba como una preparación para la contemplación de las Ideas.

Cuando vamos ascendiendo desde la imaginación hacia la intelección decimos que la


dialéctica es ascendente. En cambio cuando hemos contemplado las Ideas y seguimos el
proceso inverso llamaríamos a esta operación dialéctica descendente.

5.3. El amor

Al igual que con la dialéctica el Amor sigue un proceso ascendente en abstracción


hasta llegar a conocer la verdadera belleza, la Idea de Belleza. En el Fedro Platón defiende que
el amor es el impulso que empuja al alma en su ascenso y le restituye las alas perdidas. En el

7
Banquete, Sócrates cuenta lo que una vieja sacerdotisa, Diotima6, le contó a él sobre el amor
«[...] pasando, por decirlo así, por todos los grados de la escala de un solo cuerpo bello a dos,
de dos a todos los demás, de los bellos cuerpos a las bellas ocupaciones, de las bellas
ocupaciones a las bellas ciencias, hasta que de ciencia en ciencia se llega a la ciencia por
excelencia, que no es otra que la ciencia de lo bello mismo, y se concluye por conocerla tal
como es en sí».

6. La ética

Platón continúa con el intelectualismo socrático, aunque introduciendo algunos


matices. El conocimiento, en efecto, es lo que permite la realización perfecta de los valores,
pero para que éste se dé es necesario que la ira y la concupiscencia no cieguen al hombre. A
este control sobre las tendencias se le denominaba en la cultura griega prudencia. Como
acabamos de indicar, la razón es la encargada de alcanzar el equilibrio entre las tendencias, y a
su consecución se le denomina virtud. Así pues, a cada tendencia le ha de corresponder una
virtud. La virtud de la concupiscencia es la templanza; la de la ira, la fortaleza; y la de la razón,
la sabiduría. Cuando todas estas virtudes se unen y armonizan, se logra la virtud máxima, que
es la justicia. Así pues, el hombre justo es aquel que reúne en sí todas las virtudes.
Pero la justicia no la puede alcanzar el hombre solo, sino que necesita la ayuda de una
comunidad. En efecto, para los griegos la inserción en la polis era un elemento esencial en la
vida humana. No concebían la vida del ser humano al margen de la comunidad, en la que
reciben todo lo necesario para la vida. De hecho, para ellos uno de los mayores castigos era el
ostracismo, el destierro. Por eso, la ética platónica no se puede entender sin su teoría política.
7. La política

Como punto de partida hay que advertir que para Platón la polis y el individuo poseen
una misma estructura. Esto significa que en el interior de cada polis pueden observarse las
mismas tendencias que acabamos de ver que existen en el alma del individuo. Teniendo en
cuenta este dato, se entiende que Platón considere que el perfeccionamiento de la sociedad se
desarrolla de un modo paralelo al del individuo. También las polis tienen sus virtudes y sus
vicios, y también ellas han de ser controladas racionalmente para que todas sus fuerzas
funcionen correctamente. En La República expone Platón la organización ideal para alcanzar
una sociedad perfecta. Veámosla brevemente.
La razón última por la que existe la sociedad es por la incapacidad de los individuos
tanto para sobrevivir, como para procurarse una existencia en la que puedan desplegar todas
sus capacidades. La organización social ha de dirigirse, pues, a satisfacer estas necesidades. Ello
requiere una distribución de funciones entre la población. Y como las necesidades
fundamentales vienen dadas por las tres tendencias del alma, la población quedará distribuida
en tres «clases». A saber:
1. Los productores. Son los encargados de producir todo lo materialmente necesario para la
existencia. Constituyen la base económica de la polis (agricultores, artesanos, comerciantes,
etc). En la medida en que este trabajo se realice siguiendo un orden racional, la eficacia será
mayor, y por lo tanto el nivel de vida de los ciudadanos crecerá.
2. Guardianes. Son los encargados de la defensa de la ciudad. En el diálogo que acabamos
de citar dedica una sección importante a exponer la formación que han de adquirir. Desde muy
jóvenes han de recibir una formación cultural basada en la música (incluye la poesía), y una
formación física a través de la gimnasia (sirve para educar en el sacrificio, la renuncia a los

6
Recordemos que Sócrates afirmaba que él no sabía nada, por lo tanto, lo que él cuenta en El Banquete, tiene que ser por fuerza
algo que a él le han contado.

8
placeres, etc). Los que hayan superado esta etapa pasarán a ser guardianes.
El régimen de vida que han de llevar es extremadamente duro. Deberán vivir como un
ejército acampado. No pueden poseer bienes, ni les está permitido el comercio. No pueden ni
siquiera tener una familia, pues ésta es foco de individualismo (incluso sus cópulas estarán
reguladas por el gobierno). Todas estas medidas tienen como fin que no haya nada que los
distraiga de aquella función para la que han sido elegidos.
3. Gobernantes. Los que tras el periodo de formación anterior hayan sobresalido por su
perseverancia en el estudio y su amor a la ciudad, pasarán a un segundo momento formativo.
En primer lugar aprenderán matemáticas (en todas sus ramas: geometría, aritmética, etc), con
el fin de acostumbrarlos al razonamiento abstracto. Una vez superado este periodo, que dura
diez años, pasan al estudio de la filosofía, que los ha de conducir a lo que hemos llamado
noesis, esto es, a la contemplación de las Ideas absolutas. Es entonces, afirma Platón, cuando
están en condiciones de gobernar la polis, del mismo modo que en el individuo la razón
controla el resto de las funciones.
Para establecer qué individuos pertenecen a una clase u otra, el gobierno discierne, a
lo largo del proceso educativo, qué capacidades posee cada individuo y, por consiguiente, en
cuál de ellas se desarrollará mejor. Así, aquellos que por su naturaleza se encuentren
especialmente inclinados a la concupiscencia, encontrarán en la clase de los productores su
lugar ideal; los que tengan en la ira su mayor preferencia, serán los perfectos guardianes; y, por
último, los que destaquen por el ejercicio de la razón, verán en el gobierno su realización plena.
De este modo, todos estarán en condiciones de alcanzar la felicidad: los productores gozando
de los bienes materiales; los guardianes, con el honor y la fama; y los gobernantes con la
sabiduría.
Una vez que el individuo es asignado a una clase, no puede cambiar. Esto quizás
parezca una especie de clasismo, pero hay que tener en cuenta que la asignación se realiza
atendiendo sólo a las capacidades naturales, lo cual implica un cierto igualitarismo. También
hay que señalar que las mujeres tienen exactamente las mismas funciones que los hombres, y
están sometidas al mismo proceso educativo. La intuición de fondo que hay en la propuesta
platónica es que la sociedad alcanzará su perfección cuando la alcancen sus miembros, y estos
lo lograrán dedicándose a aquello para lo que la naturaleza los ha dotado.
Partiendo de esta sociedad ideal, realiza Platón un análisis de cómo los regímenes políticos
degeneran desde el más perfecto (la aristocracia) hasta el peor de todos, (la tiranía). La
secuencia es la siguiente:
1. Aristocracia. Es el gobierno de los mejores. Se trata del régimen que acabamos de
describir, en el que los gobernantes ejercen su función con sabiduría. En él prevalece el alma
racional.
2. Timocracia. Gobierno de los guardianes. Es un gobierno con muchas carencias, pues los
guardianes, a pesar de ser capaces de tomar decisiones rápidas, son poco reflexivos. Además,
introducen un elemento de distorsión al priorizar el honor personal sobre el bien de la
comunidad. Predomina la dimensión irascible del alma.
3. Oligarquía. La ambición de riquezas en el anterior gobierno, hace que ésta se concentre
en pocas manos: los oligarcas. La sociedad queda entonces dividida en dos grandes clases: los
ricos, y la mayoría pobre. La tensión que se genera prepara el camino para el siguiente
régimen.
4. Democracia. Es el gobierno del pueblo, que nace como resultado de las revueltas
provocadas por la situación a la que conduce la oligarquía. Como cualquiera puede acceder al
gobierno, se establece por votación, y el que vence en ellas es siempre el más demagogo, el
que mejor miente. Obviamente, aquí la dimensión preponderante es la concupiscible.

9
5. Tiranía. Ante la situación de descontrol que se produce en la democracia, uno capaz de
poner orden se apodera del mando, y clausura todas las libertades. En la tiranía no hay más ley
que la voluntad del déspota, lo que hace que imperen los atropellos y las injusticias. Es el peor
de los gobiernos, pues ni el tirano es feliz ni, por supuesto, logra hacer feliz al pueblo.

TABLA-ESQUEMA DEL ALMA-ÉTICA

EL ALMA, PARTES Y RELACIONES CON LA ÉTICA POLÍTCA


RELACIÓN CON
EL TEMA DE LAS
PARTES DEL MITO DEL
LA VIRTUD CLASES
TIPOS CUERPO CARRO ALADO
SOCIALES
Prudencia
Alma racional Cerebro Gobernantes Auriga
(phrónesis)
Fortaleza Caballo bueno,
Alama irascible Pecho Guerreros
(andréia) hermoso y dócil
Alma Templanza Artesanos o Caballo malo,
Abdomen
concupiscible (sophrosine) trabajadores feo y desbocado

TABLA ESQUEMA DE POLÍTICA

FORMAS POLÍTICAS
República: gobierno de los filósofos; es el Estado
FORMA POLÍTICA IDEAL
ideal, casi inalcanzable
VALORACIÓN DE LAS FORMAS POLÍTICAS DESDE UN PUNTO DE VISTA MÁS REALISTA
Monarquía o
Timocracia Oligarquía Democracia Tiranía
aristocracia
Gobierno de un
Gobierno del Dominio de una
Camino de la Gobierno del individuo
mejor o de los minoría
clase militar pueblo preocupado por
mejores ambiciosa
su propio interés
Peor que la
La forma más El gobierno más
Degeneración timocracia, Todos legislan y
perfecta de injusto, bajo y
de la aristocracia gobierno de los mandan a la vez
gobierno degenerado
ricos

10
TEXTO DE PLATÓN PROPUESTO PARA SELECTIVIDAD

Última parte del libro VI. Texto de la línea dividida.

- Entonces, lo que aporta la verdad a las cosas cognoscibles y otorga al que conoce el poder de
conocer, puedes decir que es la Idea del Bien. Y por ser causa de la ciencia y de la verdad,
concíbela como cognoscible; y aun siendo bellos tanto el conocimiento como la verdad, si
estimamos correctamente el asunto, tendremos a la idea del Bien por algo distinto y más bello
que ellas. Y así como dijimos que era correcto tomar a la luz y a la vista por afines al sol pero
que sería erróneo creer que son el sol, análogamente ahora es correcto pensar que ambas
cosas, la verdad y la ciencia, son afines al Bien, pero sería equivocado creer que una u otra
fueran el Bien, ya que la condición del Bien es mucho más digna de estima.

- Hablas de una belleza extraordinaria, puesto que produce la ciencia y la verdad, y además
está por encima de ellas en cuanto a hermosura. Sin duda, no te refieres al placer.

- ¡Dios nos libre! Más bien prosigue examinando nuestra comparación.

- ¿De qué modo?

- Pienso que puedes decir que el sol no sólo aporta a lo que se ve la propiedad de ser visto,
sino también la génesis, el crecimiento y la nutrición, sin ser él mismo génesis.

- Claro que no.

- Y así dirás que a las cosas cognoscibles les viene del Bien no sólo el ser conocidas, sino
también de él les llega el existir y la esencia, aunque el Bien no sea esencia, sino algo que se
eleva más allá de la esencia en cuanto a dignidad y a potencia.

- Y Glaucón se echó a reír:

- ¡Por Apolo!, exclamó, ¡Qué elevación demoníaca!

- Tú eres culpable, repliqué, pues me has forzado a decir lo que pensaba sobre ello.

- Está bien; de ningún modo te detengas, sino prosigue explicando la similitud respecto del sol,
si es que te queda algo por decir.

- Bueno, es mucho lo que queda.

- Entonces no dejes de lado ni lo más mínimo.

- Me temo que voy a dejar mucho de lado; no obstante, no omitiré lo que en este momento
me sea posible.

- No, por favor.

- Piensa entonces, como decíamos, cuáles son los dos que reinan: uno, el del género y ámbito
inteligibles; otro, el del visible, y no digo 'el del cielo' para que no creas que hago juego de
palabras. ¿Captas estas dos especies, la visible y la inteligible?

- Las capto.

-Toma, entonces, una línea que esté cortada en dos segmentos desiguales y vuelve a cortar
cada uno de los segmentos, el del género visible y el del inteligible, siguiendo la misma
proporción. Entonces tendréis, clasificados según la mayor claridad u oscuridad de cada uno:

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en el mundo visible, un primer segmento, el de las imágenes. Llamo imágenes ante todo a las
sombras, y en segundo lugar, a las figuras que se forman en el agua y en todo lo que es
compacto, pulido y brillante, y a otras cosas semejantes, si es que me entiendes.

- Sí que te entiendo.

- En el segundo pon aquello de lo que esto es imagen: los animales que nos rodean, todas las
plantas y el género entero de las cosas fabricadas.

-Lo pongo.

- ¿Accederás acaso -dije yo- a reconocer que lo visible se divide, en proporción a la verdad o a
la carencia de ella, de modo que la imagen se halle, con respecto a aquello que imita, en la
misma proporción en que lo opinado con respecto a lo conocido?

- Desde luego que accedo -dijo.

- Considera, pues, ahora de qué modo hay que dividir el segmento de lo inteligible.

- ¿Cómo?

- (...) Creo que sabes que quienes se ocupan de geometría, aritmética y estudios similares, dan
por supuestos los números impares y pares, tres clases de triángulos y otras cosas
emparentadas con éstas y distintas en cada caso; las adoptan como hipótesis, procediendo
igual que si las conocieran, y no se creen ya en el deber de dar ninguna explicación ni a sí
mismos ni a los demás con respecto a lo que consideran como evidente para todos (...)

- Sé perfectamente todo eso -dijo.

- ¿Y no sabes también que se sirven de figuras visibles acerca de las cuales discurren, pero no
pensando en ellas mismas, sino en aquello a que ellas se parecen?

- Tienes razón -dijo.

- (...) Pues bien, aprende ahora que sitúo en el segundo segmento de la región inteligible
aquello a que alcanza por sí misma la razón valiéndose del poder dialéctico […] Ahora aplícame
a los cuatro segmentos estas cuatro operaciones que realiza el alma: la inteligencia al más
elevado; la razón al segundo; al tercero dale la creencia y al último la imaginación; y ponlos en
orden, considerando que cada uno de ellos participa tanto más de la claridad cuanto más
participen de la verdad los objetos a que se aplica.

PLATÓN: Libro VII 514a-517c (Trad. C. Eggers Lan). Madrid: Gredos, 1992.7

(514a) -Después de eso proseguí compara nuestra naturaleza respecto de su educación y de


su falta de educación con una experiencia como ésta. Represéntate hombres en una morada
subterránea en forma de caverna, que tiene la entrada abierta, en toda su extensión, a la luz.
En ella están desde niños con las piernas y el cuello encadenados, de modo que deben
permanecer allí y mirar sólo delante de ellos, porque las cadenas les impiden girar en
derredor la cabeza. Más arriba y más lejos se halla la luz de un fuego que brilla detrás de
ellos; y entre el fuego y los prisioneros hay un camino más alto, junto al cual imagínate un

7
Realmente el texto de Selectividad comienza aquí. El texto de la línea dividida os lo pongo para que entendáis mejor el mito de la
caverna.

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tabique construido de lado a lado, como el biombo que los titiriteros levantan delante del
público para mostrar, por encima del biombo, los muñecos.

- Me lo imagino.

- Imagínate ahora que, del otro lado del tabique, pasan hombres que llevan toda clase de
utensilios y figurillas de hombres y otros animales, hechos en piedra y madera y de diversas
clases; y entre los que pasan unos hablan y otros callan.

- Extraña comparación haces, y extraños son esos prisioneros.

- Pero son como nosotros. Pues en primer lugar, ¿crees que han visto de sí mismos, o unos de
los otros, otra cosa que las sombras proyectadas por el fuego en la parte de la caverna que
tienen frente a sí?

- Claro que no, si toda su vida están forzados a no mover las cabezas.

- ¿Y no sucede lo mismo con los objetos que llevan los que pasan del otro lado del tabique?

- Indudablemente.

- Pues entonces, si dialogaran entre sí, ¿no te parece que entenderían estar nombrando a los
objetos que pasan y que ellos ven?

- Necesariamente.

- Y si la prisión contara con un eco desde la pared que tienen frente a sí, y alguno de los que
pasan del otro lado del tabique hablara, ¿no piensas que creerían que lo que oyen proviene de
la sombra que pasa delante de ellos?

- ¡Por Zeus que sí!

- ¿Y que los prisioneros no tendrían por real otra cosa que las sombras de los objetos
artificiales transportados?

- Es de toda necesidad.

- Examina ahora el caso de una liberación de sus cadenas y de una curación de su ignorancia,
qué pasaría si naturalmente les ocurriese esto: que uno de ellos fuera liberado y forzado a
levantarse de repente, volver el cuello y marchar mirando a la luz, y al hacer todo esto,
sufriera y a causa del encandilamiento fuera incapaz de percibir aquellas cosas cuyas
sombras había visto antes. ¿Qué piensas que respondería si se le dijese que lo que había
visto antes eran fruslerías y que ahora, en cambio está más próximo a lo real, vuelto hacia
cosas más reales y que mira correctamente? Y si se le mostrara cada uno de los objetos que
pasan del otro lado del tabique y se le obligara a contestar preguntas sobre lo que son, ¿no
piensas que se sentirá en dificultades y que considerará que las cosas que antes veía eran
más verdaderas que las que se le muestran ahora?

- Mucho más verdaderas.

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- Y si se le forzara a mirar hacia la luz misma, ¿no le dolerían los ojos y trataría de eludirla,
volviéndose hacia aquellas cosas que podía percibir, por considerar que éstas son realmente
más claras que las que se le muestran?

- Así es.

- Y si a la fuerza se lo arrastrara por una escarpada y empinada cuesta, sin soltarlo antes de
llegar hasta la luz del sol, ¿no sufriría acaso y se irritaría por ser arrastrado y, tras llegar a la luz,
tendría los ojos llenos de fulgores que le impedirían ver uno solo de los objetos que ahora
decimos que son los verdaderos?

- Por cierto, al menos inmediatamente.

- Necesitaría acostumbrarse, para poder llegar a mirar las cosas de arriba. En primer lugar
miraría con mayor facilidad las sombras, y después las figuras de los hombres y de los otros
objetos reflejados en el agua, luego los hombres y los objetos mismos. A continuación
contemplaría de noche lo que hay en el cielo y el cielo mismo, mirando la luz de los astros y
la luna más fácilmente que, durante el día, el sol y la luz del sol.

- Sin duda.

- Finalmente, pienso, podría percibir el sol, no ya en imágenes en el agua o en otros lugares


que le son extraños, sino contemplarlo como es en sí y por sí, en su propio ámbito.

- Necesariamente.

- Después de lo cual concluiría, con respecto al sol, que es lo que produce las estaciones y los
años y que gobierna todo en el ámbito visible y que de algún modo es causa de las cosas que
ellos habían visto.

- Es evidente que, después de todo esto, arribaría a tales conclusiones.

- Y si se acordara de su primera morada, del tipo de sabiduría existente allí y de sus entonces
compañeros de cautiverio, ¿no piensas que se sentiría feliz del cambio y que los
compadecería?

- Por cierto.

- Respecto de los honores y elogios que se tributaban unos a otros, y de las recompensas
para aquel que con mayor agudeza divisara las sombras de los objetos que pasaban detrás
del tabique, y para el que mejor se acordase de cuáles habían desfilado habitualmente antes
y cuáles después, y para aquel de ellos que fuese capaz de adivinar lo que iba a pasar, ¿te
parece que estaría deseoso de todo eso y envidiaría a los más honrados y poderosos entre
aquéllos? ¿O más bien no le pasaría como al Aquiles de Homero, y «preferiría ser un
labrador que fuera siervo de un hombre pobre» o soportar cualquier otra cosa, antes que
volver a su anterior modo de opinar y a aquella vida?

- Así creo también yo, que padecería cualquier cosa antes que soportar aquella vida.

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- Piensa ahora esto: si descendiera nuevamente y ocupara su propio asiento, ¿no tendría
ofuscados los ojos por las tinieblas, al llegar repentinamente del sol?

- Sin duda.

- Y si tuviera que discriminar de nuevo aquellas sombras, en ardua competencia con aquellos
que han conservado en todo momento las cadenas, y viera confusamente hasta que sus ojos
se reacomodaran a ese estado y se acostumbraran en un tiempo nada breve, ¿no se
expondría al ridículo y a que se dijera de él que, por haber subido hasta lo alto, se había
estropeado los ojos, y que ni siquiera valdría la pena intentar marchar hacia arriba? Y si
intentase desatarlos y conducirlos hacia la luz, ¿no lo matarían, si pudieran tenerlo en sus
manos y matarlo?

- Seguramente.

- Pues bien, querido Glaucón, debemos aplicar íntegra esta alegoría a lo que anteriormente
ha sido dicho, comparando la región que se manifiesta por medio de la vista con la morada
prisión, y la luz del fuego que hay en ella con el poder del sol; compara, por otro lado, el
ascenso y contemplación de las cosas de arriba con el camino del alma hacia el ámbito
inteligible, y no te equivocarás en cuanto a lo que estoy esperando, y que es lo que deseas
oír. Dios sabe si esto es realmente cierto; en todo caso, lo que a mí me parece es que lo que
dentro de lo cognoscible se ve al final, y con dificultad, es la Idea del Bien. Una vez percibida,
ha de concluirse que es la causa de todas las cosas rectas y bellas, que en el ámbito visible ha
engendrado la luz y al señor de ésta, y que en el ámbito inteligible es señora y productora de
la verdad y de la inteligencia, y que es necesario tenerla en vista para poder obrar con
sabiduría tanto en lo privado como en lo público.

- Comparto tu pensamiento, en la medida que me es posible.

15
CONTEXTO CULTURAL Y FILOSÓFICO DE PLATÓN

Aristocles, más conocido como Platón, nace en el 427 a.C., poco después de la muerte
de Pericles, el gobernante que había llevado a Atenas a su máximo esplendor cultural,
filosófico y político.

Culturalmente, la Atenas en la que vive Platón ya es la de una polis decadente


económicamente, en la que ya no se podían emprender proyectos de la magnitud del pasado
(como el Partenón). Además, el giro hacia lo humano que se suscitó con los sofistas y Sócrates,
se ve reflejado en las obras artísticas, en las que el gusto por el equilibrio, la majestad, y la
fidelidad al canon es sustituido por una mayor sensualidad y expresión de sentimientos. El
arquetipo de ellos es el canon de Praxíteles. También en el teatro se verifica este cambio. A las
grandes tragedias de Esquilo, Sófocles y Eurípides le suceden las comedias, en las que destacó
Aristófanes. En estos momentos nace la historiagrafía de la mano de Tucídides y Heródoto.

En lo relativo a las ciencias, aparecen las primeras cosmovisiones científicas, unidas al


desarrollo de las matemáticas. Recordemos los modelos de Heráclides y Eudoxo, los cuales
estuvieron vinculados con la Academia platónica.

En cuanto a las influencias filosóficas de Platón cabe destacar la que ejerció Sócrates
sobre él. Su maestro se enfrentó abiertamente a los sofistas por considerarlos los causantes de
la decadencia de Atenas. Frente al relativismo de los sofistas, Sócrates y por influencia Platón,
apuestan por una filosofía objetivista puesto que si la justicia y el bien son relativos a cada
persona se vacían de contenido y carecen de sentido.

Además la filosofía de Platón trata de solucionar un problema que Sócrates había


dejado de lado, el de la naturaleza, que se había quedado estancado en Parménides y
Heráclito, o bien existe un ser único eterno e inmóvil o todo está en continuo devenir. Se
puede decir así que Platón recoge la herencia presocrática.

La escuela pitagórica tiene importancia crucial en el pensamiento platónico, no en


vano, la concepción del alma inmaterial, y, por consiguiente, inmortal y sometida a distintas
reencarnaciones es de origen pitagórico. En tal antropología es cuerpo es considerada la cárcel
del alma.

De Anaxágoras toma la idea del Nous, la mente ordenadora, que en el pensamiento


platónico es denominado como Demiurgo, que dota de orden y finalidad al mundo material.

Pero ante todo y sobre todo debemos entender la filosofía platónica como un intento
de solucionar las deficiencias de los regímenes políticos en los que él había vivido. Toda su
obra se centra en organizar un sistema político justo, en un ideal de estado que queda
propuesto en su República.

16
ESQUEMA PARA LA ELABORACIÓN DE LA PREGUNTA 3

Introducción. Estamos ante un fragmento de la famosa alegoría de la caverna de


Platón que se encuentra en el Libro VII de, quizás la obra más importante de nuestro autor, La
República. Es en esta obra escrita en su época de madurez donde nos encontramos la versión
más elaborada y acabada de la teoría principal de Platón, la teoría de las Ideas. En la República
Platón pretende sentar las bases de un Estado ideal, con un ideal de justicia que elimine las
deficiencias de los sistemas políticos anteriores.

Mito de la caverna. Muestra un dualismo en todos los sentidos:

Nivel ontológico

- Mundo inteligible. Describimos el mundo inteligible.


- Mundo sensible. Lo describimos.

Nivel epistemológico

- Conocimiento auténtico (Episteme).


- Conocimiento aparente (Doxa).

Nivel antropológico. Describimos el dualismo antropológico, el hombre está formado por


cuerpo y alma.

- Almas concupiscibles e irascible. Son pulsiones del alma que morirán con el cuerpo.
- Alma racional. Puede conocer las ideas porque es una de ellas.

Sólo el alma racional sometida a un proceso educativo muy largo y duro, lo que Platón
llamará dialéctica ascendente, puede llegar a conocer las ideas, ya que es una de éstas. Ella
podrá conocer la idea de Bien. Para Platón sólo aquel que conozca la idea del Bien puede
guiarse correctamente tanto en su vida pública como privada y por eso la idea del Bien es un
fundamento tanto moral como político. El único que estaría capacitado para gobernar sería
aquel que conoce la idea del Bien porque será el que tenga un verdadero conocimiento, el
filósofo. Los guerreros deberán entrenar mental y físicamente para estar preparados en todo
momento para la defensa de la ciudad y los artesanos deberán dedicarse a proveer a la ciudad
de todo lo necesario para vivir.
Si cada una de las clases sociales es virtuosa y cumple con el cometido que tienen, la
ciudad funcionará correctamente y por tanto se eliminarían las deficiencias de los regímenes
políticos en los que Platón había vivido.

17
COMPARACIÓN DE LA FILOSOFÍA DE PLATÓN CON UN AUTOR CONTEMPORÁNEO

Compararemos la filosofía de Platón expuesta en el Mito de la Caverna con la filosofía


de Nietzsche, con la que presenta notables diferencias.

En cuanto a la Realidad, la Ontología, Platón defiende un dualismo. Platón considera


que la realidad está dividida en dos mundos, un Mundo Inteligible, perfecto, eterno,
inmutable, donde residen las esencias de todo lo que existe. El otro Mundo es el Sensible, que
no es más que una copia del Inteligible y que no podría existir sin él. Estos dos mundos se
comunican a través de la participación o imitación. Nietzsche critica este dualismo platónico.
Para él el único mundo que existe, el único real es el mundo sensible, sometido al devenir, al
cambio. El mundo Inteligible no es más que un “añadido mentiroso”. Para Nietzsche, el mundo
Inteligible es una momificación del mundo sensible, una momia conceptual, una “ilusión
óptico-moral”.

Respecto del Conocimiento, ya sabemos que la Epistemología platónica defiende un


dualismo, la opinión –proporcionada por los sentidos- y el conocimiento auténtico –
proporcionado por la razón-. Además, Platón defiende la existencia de ideas innatas,
recordemos que para Platón conocer es recordar. Nietzsche critica esta concepción del
conocimiento. Para el alemán el único conocimiento seguro es el que nos proporcionan los
sentidos, éstos no nos engañan de ninguna manera. La razón es el instrumento que utilizan los
filósofos anteriores, en palabras de Nietzsche “enfermos mentales”, para momificar, para
cosificar la realidad.

En Antropología Platón vuelve a defender un dualismo. El hombre se divide en cuerpo


y alma. El cuerpo está asociado al Mundo sensible y por lo tanto es la parte más baja del ser
humano. En cambio el alma pertenece al mundo Inteligible, es lo más divino en el ser humano.
El alma es inmortal y debe alejarse lo más posible de los placeres del cuerpo para volver al
mundo inteligible. Nietzsche critica de nuevo la postura de Platón. Para él, el alma no existe,
puesto que no se puede percibir por los sentidos. Para Nietzsche el hombre sólo tiene cuerpo,
un cuerpo que la filosofía anterior se ha empeñado en negar, pero que “es tan insolente que se
comporta como si fuera real”.

Por último, hemos de señalar que no hay una Teología explícita en Platón. Tan sólo
podríamos hablar de ella si, como algunos autores han defendido, consideramos a la “Idea del
Bien” o al “Demiurgo” como Dios, pero entonces deberíamos redefinir estos términos para que
significaran lo mismo que significan en nuestra cultura judeo-cristiana. De nuevo Nietzsche
estaría en contra de esta afirmación, puesto que para él, el concepto de Dios no sería más que
una invención, una momia conceptual. Para Nietzsche el concepto “Dios” es “lo último, lo más
tenue, lo más vacío” que la filosofía anterior ha puesto como “lo primero”.

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ALGUNAS ORIENTACIONES PARA LA VALORACIÓN PERSONAL DE LA ACTUALIDAD DEL TEMA

1. ¿Con qué postura te identificas más, con el relativismo sofista o con el absolutismo platónico?

2. ¿Qué opinas de la minusvaloración que hace Platón del mundo sensible? ¿Reconoces esta postura en
ciertas creencias religiosas que consideran pecado los placeres sexuales?

3. ¿Existe o puede existir un Estado Ideal?

4. ¿Son, como afirma el Premio Nobel de Literatura José Saramago, los centros comerciales la versión
actualizada de la caverna de Platón?

5. ¿Es la TV el muro en el que se reflejan las sombras de la realidad?

RECUERDA QUE EL EXAMEN ES DE UNA HORA Y MEDIA. COGE UNA DE LAS ORIENTACIONES Y
PREPÁRALA BIEN, LA QUE TÚ QUIERAS. ESTAS 5 SON SÓLO ORIENTACIONES, SI SE TE OCURRE ALGUNA
DE TU COSECHA SE PUEDE UTILIZAR PERFECTAMENTE, SIEMPRE Y CUANDO ESTÉ BIEN
FUNDAMENTADA Y EXPLICADA.

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