DEDICATORIA
Doy gracias a mi maestro de la
asignatura de Medio Ambiente, por brindarme
sus enseñanzas del futuro mío y el orgullo de
mis padres por un Perú Nuevo.
INTRODUCCIÓN
Clima, efecto a largo plazo de la radiación solar sobre la superficie y la
atmósfera de la Tierra en rotación. El modo más fácil de interpretarlo es en
términos de medias anuales o estacionales de temperatura y precipitaciones.
La palabra clima viene del griego klima, que hace referencia a la inclinación del
Sol. Además de los efectos de la radiación solar y sus variaciones, el clima
siempre está bajo la influencia de la compleja estructura y composición de la
atmósfera y de los mecanismos por los que ésta y los océanos transportan el
calor. Así pues, para cualquier área dada de la Tierra, debe considerarse no
sólo su latitud (que determina la inclinación del Sol), sino también su altitud, el
tipo de suelo, la distancia del océano, su relación con sistemas montañosos y
lacustres, y otras influencias similares. Otra consideración a tener en cuenta es
la escala: el término macroclima hace referencia a una región extensa;
mesoclima, a una más pequeña; y microclima, a un área diminuta. Por ejemplo,
puede especificarse que un buen microclima para cultivar plantas es el que hay
al abrigo de grandes árboles de sombra.
El clima y los biomas terrestres Los climas regionales pueden describirse en
términos de cinco tipos de biomas. Éstos se caracterizan por una combinación
de temperatura, humedad, vegetación y fauna asociada a un área determinada.
El clima tiene una gran influencia en la vegetación y la vida animal, incluyendo
a los humanos. Desempeña un papel significativo en muchos procesos
fisiológicos, desde la concepción y el crecimiento de los seres vivos hasta la
salud y la enfermedad. El ser humano, por su parte, puede influir en el clima al
cambiar su medio ambiente, tanto a través de la alteración de la superficie de
la Tierra como por la emisión de contaminantes y productos químicos, como el
dióxido de carbono, a la atmósfera.
FACTORES CLIMÁTICOS
Los mismos factores genéticos del clima que afectan al País y a la región andina
inciden sobre el territorio de Loja; es decir, sobre la provincia actúan la Zona de
Convergencia Intertropical (ZCIT), caracterizada por el Frente Intertropical; el
efecto de la interacción Océano Pacífico-atmósfera (Corriente del Niño y
Corriente Fría de Humboldt); los Vientos Alisios y la típica orografía serrana y
costanera, e indudablemente la posición geográfica de zona ecuatorial ligada
estrechamente con el factor radiación solar.
El hecho de que Ecuador se halle ubicado en la faja de Bajas Latitudes (zona
ecuatorial) significa que carece de variaciones estacionales en la temperatura y
que el gradiente térmico tenga un descenso de aproximadamente 5°C por cada
1.000 metros de ascenso altitudinal; por eso, en la Sierra, las condiciones
calurosas de clima ecuatorial son temperadas.
De Enero a Abril-Mayo, la Corriente de El Niño introduce al continente aire
húmedo y caliente que produce lluvia convectiva. Su influencia cubre casi todo
el territorio de la provincia, incluyendo la faja Saraguro-Yangana, con la
excepción de una pequeña área ubicada alrededor de la población de Jimbilla,
que presenta marcada influencia amazónica.
El movimiento de la ZCIT en las tierras bajas, hasta los 1.000 m es lo
suficientemente pequeño para originar en la mayoría de los casos distribuciones
de lluvia de tipo monomodal, con sólo un máximo y un mínimo por año.
Pero en las regiones montañosas el régimen pluviométrico es bastante
diferente, porque gran parte de la humedad contenida en las grandes masas de
aire que atraviesan la zona, precipita a altitudes inferiores a los 2.000-2.500 m.
En el sector montañoso e incluso en los valles interandinos, la lluvia se debe
principalmente a la convección local y presenta una clara distribución bimodal
cuando el lugar se encuentra cerca de la línea equinoccial.
Los relieves locales interceptan, como barreras, la penetración del aire húmedo
de los dos frentes y provocan fuertes contrastes térmicos a corta distancia (por
ejemplo, entre las ciudades de Loja y Catamayo). El río Catamayo, que
atraviesa por el centro la provincia, permite el paso durante la mayor parte del
año del aire cálido y seco, que viene del desierto del sur, provocando el
fenómeno de la desertificación, más acentuado hacia los extremos occidental y
suroccidental. En los valles del Catamayo, río Playas (Yamana, Casanga,
Zapotepamba, Almendral) y en la margen izquierda superior del río Jubones,
aparecen mesoclimas tropicales semidesérticos como consecuencia de la
presencia de fenómenos climáticos ligados al relieve (Efecto Föhn y Sombra
Pluviométrica).
TIPOS DE CLIMAS
Los autores clásicos dividieron la Tierra en tres grandes zonas climáticas que se
correspondían con los climas frío, templado y tórrido. En general, se considera
la isoterma de los 10 ºC para el mes más cálido, que coincide aproximadamente
con el límite de la tundra y el bosque de coníferas, como valor para distinguir
los climas templados de los fríos; por otro lado, la separación entre los climas
tórridos o tropicales de los templados se establece en la isoterma de los 18 ºC
para el mes más frío. Sin embargo, dentro de cada una de estas zonas cabe
distinguir diferentes tipos y subtipos en función de factores tales como la
temperatura y la precipitación. Otros elementos que contribuyen a explicar el
clima de una región pueden ser la presión atmosférica, los vientos, la humedad,
la latitud, la altitud, el relieve, la proximidad de los mares, las corrientes
oceánicas y la influencia de la naturaleza del suelo y la vegetación.
Muchos climatólogos han establecido sus propias clasificaciones climáticas,
entre las que cabe destacar la de Köppen, una clasificación empírica dada a
conocer por primera vez en 1918 y sometida posteriormente a varias revisiones.
Köppen y su colaborador Geiger definieron seis grandes grupos de climas,
asociados a la vegetación, a los que designaron mediante letras mayúsculas: A
(tropical), B (subtropical), C (templado), D (frío), E (polar) y H (montaña).
Estos grupos se subdividían a su vez en función del régimen pluviométrico y de
las temperaturas, también señalados mediante letras, en este caso minúsculas,
que unidas a las anteriores especificaban la variedad climática de un espacio
determinado dentro de cada categoría principal. Así, por ejemplo, un clima tipo
Csa indica que se trata de un clima templado con veranos secos y calurosos e
inviernos húmedos y suaves, es decir, lo que se conoce como un clima
mediterráneo.
A continuación, se exponen los principales tipos de clima del planeta
considerando los valores, siempre aproximados, de la temperatura y las
precipitaciones.
CLIMA ECUATORIAL
Es característico de las regiones de latitudes bajas, localizadas
fundamentalmente entre los 10º N y 10º S. La temperatura y la humedad son
altas y constantes a lo largo del año. La temperatura media del mes más frío
supera los 18 ºC, y la temperatura media anual se sitúa por encima de los 25
ºC. Las precipitaciones anuales sobrepasan los 1.500 mm e incluso, en algunas
áreas, los 3.000 milímetros. La duración del día y de la noche es muy similar.
CLIMA TROPICAL
Es propio de las regiones tropicales. Las temperaturas medias mensuales son
elevadas y bastante uniformes a lo largo del año, siendo la media anual
superior a los 20 ºC. El régimen térmico varía entre 3º y 10º, mayor en el
interior y menor en las áreas costeras. Las precipitaciones oscilan entre los 400
y los 1.000 mm anuales, aunque la variedad de clima monzónico alcanza
valores muy superiores. Alternan las estaciones secas y lluviosas. En función de
la distribución estacional de las precipitaciones y de la cantidad se distinguen
las variedades siguientes: sudanés (precipitaciones entre 750 y 1.100 mm y
tres estaciones, una seca y fresca, otra seca y calurosa, y otra lluviosa),
subecuatorial (dos estaciones lluviosas y dos secas), saheliense (precipitaciones
entre 400 y 750 mm, con una larga estación seca) y monzónico (estación
lluviosa de gran intensidad que alterna con otra seca).
CLIMA DESÉRTICO
Propio de las áreas desérticas, se caracteriza por altas temperaturas y escasez
de precipitaciones. Se distinguen dos importantes variantes: el clima desértico
cálido, con una temperatura media anual en torno a los 20 ºC, una fuerte
oscilación térmica (puede alcanzar los 20º) y precipitaciones inferiores a los 200
mm, y el clima desértico costero, que presenta una temperatura media anual
inferior a los 20 ºC, menor oscilación térmica (en general por debajo de los
10º) y precipitaciones insignificantes, por debajo de los 100 mm anuales.
Además de estos desiertos propios de la zona cálida o tropical, existen otros
tipos en la zona templada resultado de la degradación de los climas propios de
sus latitudes. Aquí cabría hablar de los desiertos continentales, donde el
elemento condicionante del régimen termopluviométrico, además de las altas
presiones, es la continentalidad, que acentúa la sequía y la oscilación térmica
diaria.
CLIMA TEMPLADO
Bajo este epígrafe se aúnan una gran variedad de climas que tienen en común
el hecho de contar con unas temperaturas estivales más elevadas que en
invierno. Los climas templados se clasifican en:
CLIMA MEDITERRÁNEO
Este tipo de clima se da particularmente en los países ribereños del mar
Mediterráneo, de ahí su denominación, aunque se han establecido varios
subtipos en relación con la distancia a las masas oceánicas. También se da en
la costa meridional de Australia, en el suroeste de la República de Suráfrica, en
California y en las estrechas áreas costeras de Chile central, donde los Andes
actúan como barrera climática. En sentido amplio, define el clima de las
regiones costeras occidentales de los continentes comprendidas dentro de la
zona de las latitudes medias de la Tierra (entre los 30º y los 45º,
aproximadamente). Se caracteriza por veranos cálidos, secos y soleados, e
inviernos suaves y húmedos. Las temperaturas medias anuales varían entre los
12 ºC y los 18 ºC, y la oscilación térmica anual está comprendida entre los 10º
y los 15º por lo general. El promedio de precipitaciones se sitúa entre los 400 y
los 700 mm, concentradas en el invierno, ya que durante el verano el clima está
sujeto a la presencia de anticiclones subtropicales, y en el invierno, a las
depresiones de la atmósfera.
CLIMA CHINO
Este clima presenta una temperatura media ligeramente superior a la del
mediterráneo, lo mismo que la oscilación térmica anual, que supera los 15º. El
promedio de precipitaciones sobrepasa los 1.000 mm, concentradas en el
periodo estival, que contrasta con la sequedad del invierno.
CLIMA OCEÁNICO
Es el clima característico de las regiones comprendidas dentro de la zona de
latitudes medias de la Tierra sujetas a la influencia oceánica. La proximidad del
mar determina una amplitud térmica anual en general pequeña y unas
precipitaciones importantes (1.000-2.000 mm) y bien distribuidas a lo largo del
año, aunque el máximo se sitúa en la estación invernal. La temperatura media
depende de la latitud, aunque se puede establecer en torno a los 10 ºC; los
inviernos presentan unas temperaturas moderadas y en verano son frescas.
CLIMA CONTINENTAL
Este clima es propio de las regiones del interior de los continentes. Se
caracteriza por una relativa escasez de precipitaciones, sobre todo en invierno,
debido a la distancia que las separa de las áreas de influencia marítima, y por
una notable amplitud térmica estacional (que puede alcanzar hasta los 60º),
con unas temperaturas estivales bastante altas que contrastan fuertemente con
los inviernos fríos. La temperatura media anual es inferior a los 10 ºC. Las
precipitaciones oscilan entre los 300 y los 700 mm de promedio, que se
producen principalmente en verano. Se pueden distinguir varios tipos: el
siberiano (el más extremado, con una temperatura media inferior a los 0 ºC,
una oscilación térmica que puede alcanzar los 60º y precipitaciones inferiores a
los 200 mm anuales concentradas en el periodo estival); el manchuriano (con
un temperatura media inferior a los 10 ºC, oscilación térmica en torno a los 40º
y precipitaciones, concentradas en el periodo estival, que superan los 500 mm);
y el ucraniano (con unas características térmicas similares al anterior, aunque la
temperatura media es ligeramente más baja y la amplitud un poco superior, y
unas precipitaciones comprendidas entre los 300 y los 400 mm anuales).
CLIMA POLAR
Clima propio de aquellas regiones que presentan una temperatura media
mensual y anual por debajo de los 0 ºC, amplitudes térmicas superiores a los
30º y precipitaciones insignificantes que se producen en forma de nieve. En
estas regiones, cubiertas por la nieve durante la mayor parte del año, el tipo de
suelo característico es el permafrost.
CLIMA DE ALTA MONTAÑA
En las montañas la temperatura disminuye con la altitud, mientras que
aumentan las precipitaciones, al menos hasta un cierto nivel altimétrico. La
montaña, en este sentido, altera las características de la zona climática en la
que se sitúa. Por este motivo, no se pueden establecer unos rasgos con validez
universal que lo definan, aunque sus variedades climáticas son fácilmente
reconocibles, como el clima alpino. Presenta unas temperaturas invernales
negativas y unas estivales positivas, aunque la temperatura media anual se
establece en torno a los 0 ºC; la oscilación térmica es inferior a los 20º y las
precipitaciones, más abundantes en verano que en invierno, superan los 1.000
mm anuales. Este clima de alta montaña es el que predomina en la cordillera
andina.
Por último, como se mencionó con anterioridad, tienen lugar cambios
microclimáticos causados por la acción antrópica. Así, por ejemplo, en las
ciudades se forman las denominadas ‘islas de calor’; cuando este espacio se
encuentra bajo una situación anticiclónica cálida, durante la noche la
temperatura es más alta en relación con el medio ambiente circundante.
También la contaminación atmosférica de los núcleos urbanos provoca un
aumento de la nubosidad media, modifica el régimen de lluvias, altera la
circulación de los vientos y disminuye la radiación solar y la transparencia del
aire.