Criollos
Criollos
en el siglo XVII
A lo largo del siglo XVI, a fin de lograr hacerse escuchar, los mestizos tuvieron
que· recurrir a respaldos externos: por una parte, pactaron con los encomenderos
para denunciar su marginación de los repartos de la conquista; por la otra,
apoyados por los jesuitas, expresaron directamente al Rey por primera vez su pro-
testa frente a su exclusión de las ordenes religiosas [BOUYSSE-CASSAGNE y SAIGNES
1990]. En esta coyuntura, siendo su número todavía débil, los mestizos asumen una
de las dos posibilidades: unos se legitiman fundiéndose en el bando paterno, otros
se adecuan a las pautas comunitarias maternas y se asientan en los ayllus. Sin em-
bargo para entender la dinámica socio-racial del Perú colonial, conviene situarla en
una historia de larga duración, en la generación siguiente, ¿con quiénes se van a
casar los mestizos.y cómo se van a definir ellos y sus hijos frente a ambas comunida-
des paterna y materna?
Ya en 1585, el jesuita Acosta advertía el peligro de una alianza inter-étnica
mestiza-india:
En todo este reino es mucha la gente que hay de negros, mulatos, mestizos y
otras muchas misturas de gentes y cada día crece más el número des tos / .. .!
Esta gente se cría en grandes vicios y libertad, sin trabajar ni tener oficio y
hallánse en sus borracheras y hechicerías / .. .! Muchos que consideran esto con
cuidado temen que por tiempo ha de ser esta gente en gran suma más que los hi-
jos de españoles nacidos acá que llaman criollos / .. ./ Yasí que con facilidad se
podrán levantar con una ciudad y levantados con una, sería infinito el número
de indios que se les juntaria por ser todos de una casta y parientes y que se en-
tienden los pe~amientos por averse criados juntos, en especial prometiéndoles
libertad; y juntándose tantos, seriales facil tomar todas las ciudades deste
Reino una a una / .. ./ [1585, MP 3]
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Dos Confundidas Identidades 15
El obispo del Cusco, señalaba en 1626 el gran aumento de los mestizos en los
pueblos, "iguales en todo con los indios'~ a quienes explotan sin piedad [GLAvE
1989: 212]. A pesar de estas advertencias alarmistas, tal alianza mestiza-india no se
ha producido. Un análisis de las representaciones y prácticas puede ofrecer unas
respuestas a lo que conviene llamar el mayor problema social del Perú colonial.
los americanos son designados por una especie de acta de nombramiento extendida
al conjunto del continente y una vez más no hay creación de nombre propio: se
superpone sobre una realidad nueva, otra de antemano conocida. Es con la palabra
"natural" que se abre un campo lingüístico que permite designar a lo nuevo. Sin em-
bargo, esta novedad tiene como función comparar y equiparar España y América.
De la misma manera que los españoles son naturales de España, los amerindios lo
son de América. Este concepto es, sin embargo, cerrado ya que no prevee la posibi-
lidad de existencia futura de americanos que no sean amerindios. El "natural"
remite a la misma naturaleza americana como "fruto de la tierra".
Antes de designar en forma exclusiva a los europeos del Nuevo Mundo, el nom-
bre criollo fue usado para todos los seres nacidos en América, con excepción de los
"naturales", sean plantas, animales y seres humanos. Es decir que la palabra criollo
en el ~ontexto americano aparece como una nueva invención de la naturaleza: es
natural pero no indígena. Por eso viene a designar una amplia gama de grupos que
va del "negro" hasta el "indio" sin olvidar el "mestizo" y obviamente el "criollo".
El origen de la palabra es bien significativo. El nombre procede del verbo criar.
Pertenece al léxico de la ganadería y del tráfico de esclavos y designaría a todo negro
nacido fuera de Africa (por oposición al "bozal" oriundo de Africa). Garcilaso in-
siste sobre el carácter peyorativo· de la palabra que al principio connotaba la ex-
patriación :
A los hijos de español y de española nacidos allá dicen criollos o criollas por
decir que son nacidos en Indias. Es nombre que lo inventaron los negros / .. .1
Quiere decir entre ellos negro nacido en Indias, inventaronlo para diferenciar
los que van de acá, nacidos de Guinea, de los que nacen allá porque se tienen
por más honrados y de más calidad por haber nacido en la patria que no sus hi-
jos porque nacieron en la ajena, y los padres se ofenden si les llaman criollos
[/1609/1965: 373].
Muy rápidamente, criollo o criolla viene a ser un calificativo que sirve a
recalcar la identidad (siempre en el caso de los no-"naturales") y que acompañará
todas las categorías de individuos nacidos en América hasta tal punto que llegará a
designar a cierta categoría de indio, lo que aparentemente es un pleonasmo 3). Más
tarde, el agustino B. de Torres pretenderá que se ha perdido el sentido original de
criollo, restituido poco después por el domínico Meléndez ("lo mismo que pro-
creado, nacido, criado en alguna parte" [1681: fa. 353]), que conlleva bien el riesgo
de confusión con otros grupos nativos y mixtos. Si todas estas nuevas categorías
híbridas comparten la misma .cualidad de "criollo", ¿cuál es su fundamento?
LA MALA LECHE
Puntualizaremos aquí uno de los parámetros, que a nuestro parecer, conecta
las distintas categorías de "criollo" según la ideología dominante. Todos los
"criollos" como los "indios" están· emparentados .porque maman la leche de la
madre indígena. Por lo tanto, participan de una misma naturaleza ya que la leche es
la sustancia vital que transmite los valores autóctonos. Estigmatizada por los
Dos Confundidas Identidades 17
cronistas, esta leche india transmite todas las cualidades negativas de la raza
natural, incluso para un Waman Poma:
como los dichos criollos que se crian con la leche de las indias o de negras o los
dichos mestizos, mulatos, son bravos y soberbios, haraganes, mentirosos,
jugadores, avarientos, de poca caridad, miserable, tramposos, enemigos de los
pobres indios y de españoles.
Sin embargo parece ser que la absorpción de este "humor" no genera los mismos
efectos y que hubiera una gradación en sus consecuencias negativas: "los'dichos
criollos, son peores que mestizos y mulatos y negros y los dichos mestizos son más
peores ... " [/1615/1980: 510-513].
El domínico Lizárraga es quien explicita mejor las condiciones de la herencia
cultural por vía láctea, relacionándola con una educación inter-racial:
Como se crían los hijos de los españoles que nacen en este reino: crianse o
crianlos sus padres muy mal con demasiado regalo / .. ./ Nacido el pobre
muchacho, lo entregan a una india o negra borracha que le crié sucia, men-
tirosa, con las demás buenas inclinaciones que hemos dicho, y criase, ya
grandecillo, con indiezuelos. ¿Cómo ha de salir este muchacho? Sacará las in-
clinaciones que mamó en la leche, y hará lo que hace aquel con quien pace,
como cada día lo experimentamos. El que mama leche mentirosa, mentiroso; el
que borracha, borracho; el que ladrona, ladrón, etc ... Pues ya que asno crían
las amas negras e indias, después de cinco años para adelante, ¿crianlos con el
rigor para que lo malo que mamaron en la leche pierdan? No, por cierto, con
sus ruines inclinaciones los dejan salir / .. ./ De las costumbres de los nacidos de
españoles e indias (que llamanos mestizos, o por otro nombre montañeses), no
hay para que gastar tiempo en ella [LIZARRAGA 1968: 101].
social conocerá las luchas más empedernidas entre "los nacidos en América y los
que son oriundos de España". Los enfrentamientos irán empeorando en la medida
que "los conventos de todas las ordenes de este reino se han poblado y van poblado
de criollos de la tierra" [Lima,1593, AGI Lima 33], lo que, en su Descripción del
Virreinato del Perú ... , León Portocarrero explica: porque "los criollos son poco afi-
cionados al trabajo / .. .1 se hacen frailes y clérigos y las criollas se meten monjas"
[/1623/1958: 74].
Bernard Lavalle quien describió en su tesis las peleas por "la alternativa de los
españoles y criollos en las prelacías y oficios de las religiones" en el Perú, nota que
hasta entre los jesuitas, los más atentos en restringir a los hispanos-americanos la en-
trada a sus colegios, las polémicas eran tales que en 1619, el general de la Compañía
prohibió el uso de la palabra criollo e, incluso, mandó" desterrarla" de los archivos
y documentos [carta de 1619, ver LAvALLE 1982: 688-722].
De hecho el uso parece restringirse. El cronista agustino, Bernardo de Torres,
sucesor de' La Calancha, quien en la cabeza de su Crónica moralizada se había
presentado como "criollo de la ciudad de la Plata" (Barcelona, 1639), debe adver;.
tir :
Los padres peruanos, o nacidos' en estos Reinos del' Perú, nombrados
vulgarmente criollos, voz plebeya cuya etimología' y significación se ignora
hasta hoy y. por eso no uso della sino de la de peruanos que es más cortesana y
significativa de los naturales des te Reino [Cr6nica de la provincia ... , Lima
/1657/1974].
Una confirmación de este desuso se encontraría en la correspondencia del arz-
obispado de Charcas en la cual el término de peruano reemplaza sistemáticamente el
de criollo [cartas de 1678, en LAVALLE 1982]. La identificación de los criollos se fun-
da ahora en un territorio reconocido y reivindicado: Perú. Sin embargo, este auto-
nombramiento en base a una tierra definida encubre una sociedad pluri-racial y
jerárquica, en la cual cada estamento intentaba diferenciarse. El domínico limeño
Juan Meléndez se muestra más cauteloso en contextualizar los términos de referen-
cia que deben connotar una doble pertenencia, socio-racial y geográfica, según la
del propio interlocutor :
Como usamos de la voz español para diferenciarnos de los indios y negros;
para diferenciarnos de los mismos españoles que nacieron en España nos
llamamos allá criollos.
Sin embargo precisa:
Hacemos pues m\lcho aprecio los criollos de las indias de ser españoles y de que
nos llamen así [Tesoros verdaderos de las Indias ... , 1681, fa. 353].
Vemos en la práctica la relatividad de la terminología étnica que varía según los nive-
les de estratificación social y geográfica. Queda claro también que bajo el nombre de
"criollo" se esconden en los conventos y colegios a muchos individuos de origen
mestizo, como en el caso' del "lengua" Martín Pizarro, mestizo costeño, enviado
luego por los Jesuitas a Juli bajo el nombre de Pinzón y la cualidad de "criollo"
[BOUYSSE-CASSAONE y SAlONES 1990].
20 T. SAlONES Y T. BOUYSSE-CASSAONE
Sea lo que sea, las disputas sobre la preeminencia y el nombre encubren com-
petencia por el .acceso a los puestos económicamente más fructuosos en los
beneficios. No tenemos estadísticas sobre el número exacto de frailes y curas de
origen hispano-americano y mestizo en los conventos y en las parroquias de Char-
cas, pero se sabe que son numerosos y que se les reprocha su indisciplina [LAVALLE
1982:-628-649]. Durante los disturbios de Laicacota, en varias oportunidades se
acusaron a "algunos curas .mestizos, en particular uno de Acora y ·de Calamarca
otro, y en Juliaca y otros pueblos diferentes dondehay curas mestizos de los que
hay muchos en aquellas provincias" de apoyar a los amotinados [1661, citado por
AcosTA 1981: 37]. Peores eran los sacerdotes sin puesto como los 40 o 50 asentados
en el mismo Laicacota "con mucha indecencia incitando los ánimos a la discordia"
(1665) sin hablar de los "clérigos y frailes díscolos y especialmente / .. .1 clérigos que
han sido frailes de que hay mucho número en estas provincias por la facilidad con
que los prelados de ellas admiten y declaran nulidades de profesión" [1666, ACOSTA
1981: 45-46]. Añadamos el papel bastante turbio de otro fraile ilustre, Bernardino
de Cárdenas, "criollo de La Paz"·y franciscano, quien el [Link].1661, a la edad de
82 años, se interpuso en Laicacota para pedir la rendición de los mestizos y alejar a
los indios de la contienda [CRESPO 1961: 194]; luego de haber tomado partido a
favor de Salcedo y de sus aliados mestizos [LOHMANN VILLENA 1946: 199]. La Iglesia
no escapa'a las tensiones socio-raciales que afectan al conjunto de la sociedad colo-
nial.
llao, evidencian una pluralidad de intereses económicos y políticos en los cuales in-
terfieren los sentimientos de pertenencia colectiva, étnica y geográfica.
El conflicto, para cuya relación remitimos a los estudios de G. Lohmann
Villena [1946] y A. Crespo Rodas [1961], se originó en las disputas por el acceso a la
rica veta argentífera de Laicacota descubierta en 1657 por los hermanos Salcedo
oriundos de Sevilla. En 1660, unos "criollos" denunciaron un fraude de magnitud
que consistía en subestimar el peso de las barras quintadas, fraude en el cual
estaban implicadas las principales autoridades regionales. Expulsados de Laicacota
por la fuerza, los litigantes acompañados de centenares de mestizos se concentraron
en La Paz que tomaron, y luego intentaron asaltar las minas donde fueron
destrozados el [Link].1661. El último episodio, más complejo (1664-68), revela un
cambio de alianza entre los mineros de Laicacota divididos entre "vascongados" y
"andaluces" -en torno a los Salcedo- quienes, apoyados ahora por los "criollos" y
"mestizos", triunfan. Frente a la atenta mirada de Lima, el nuevo virrey Conde de
Lemos debe ir en persona a aplastar el foco altiplánico rebelde: "y aseguro a S.M.
que si se dilata un año más mi venida sería necesario conquistarlo / el Perú/ de
nuevo" [VEA IV: 260].
Dos análisis recientes [ACOSTA 1981; GLAVE 1989] ponen en duda las interpreta-
ciones clásicas: sacan el énfasis a la dimensión "nacional" y "mestiza" de las ten-
siones civiles en favor de la coyuntura socio-económica (la famosa" crisis" del s.
XVII) y del ambiente subversivo general con las incursiones .calchaquí, araucana,
uru, el alzamiento de los yungas de Songo y la conjura de los curacas andinos 6).
Descartando reales conexiones entre todos estos focos de agitación, preferimos
seguir a B. Lavalle quien relaciona Laicacota con las tensiones crecientes que
reinaban en los conventos peruanos. Lo que era una muestra de acerca de la presión
criolla. El comisario· general de la orden franciscana en el Perú advertía: "su
remedio no puede ser la expulsión de los ·mestizos de estos reynos como de los
moriscos en essos otros porque es fuerza que dure la semilla de la casta ... " [1663,
LAVALLE 1982: 1200]. Resalta el contraste del contexto demográfico entre España
donde los moriscos forman una minoría y los Andes .donde los mestizos
predominan. Además interviene el factor tiempo, fuente de futuras incertidumbres.
Esta grave conmoción en la cual "el reino estuvo a pique de perderse"
merecería un análisis detenido que excede los límites de este enfoque preliminar.
Queremos de momento recalcar las dificultades de la época y de los estudios ulte-
riores para identificar a quienes fomentaban tales disturbios. Primero señalaremos
un vacío informativo. Hasta ahora se evocaron los tumultos de La Paz y Laicacota,
pero el "Visitador general" del Perú 'implica otra región según los propios
mestizos:
/ .. .1 es un sinúmero la gente que hay de ellos en estas provincias y habían de
. procurar la ocasión que, como ellos dicen, perdieron cuando el alzamiento de
Larecaja [... en 1661] [subrayado nuestro, 31. V. 1666, AGI Lima 170].
Sabíamos que los expulsados de Laicacota habían ido a reclutar a refuerzos en
Larecaja, valles donde acudieron a refugiarse también los derrotados de diciembre
22 T. SAlONES Y T. BOUYSSE-CASSAONE
CONCLUSION
El fracaso de la rebelión de Laicacota confirma y a la vez desmiente las sombras
predicciones que formuló Acosta a fines del 'siglo XVI. En efecto, se produce la
temida sublevación como único intento de expresión de un grupo cada día más
numeroso frente a umi legislación que no lo considera. Pero, la alianza con los in-
dios no se realizó como tampoco con la élite hispano-americana. Es decir que no
existe una práctica social americ~na capaz de qnir a todos los habitantes.
La mirada española confundió en un mismo rubro a los nuevos americanos. Y
24 T. SAlONES y T. BOUYSSE-CASSAGNE
de cierto modo los unió en la misma discriminación. Eran los frutos de una misma
tierra y los hijos de una misma madre, sea real sea adoptiva. Sin embargo, diferen-
cias y disensiones marcaban las relaciones entre'los distintos grupos, por pertenecer
a una sociedad colonial jerárquica basada en prejuicios estamentales.
Y, aun si mestizos y criollos comparten una misma exclusión de parte tanto in-
dígena (ver Waman Poma) como española (ver Acosta), los primeros aparecen
como el parangón de la condición criolla. Figura por antonomasia del hispano-
americano, los mestizos sufren un drama mayor en la medida en que no pueden
ubicarse salvo en contra. El recurso extremo que constituye la revuelta, a falta de
solidaridad inter-étnica efectiva, era condenado. Laicacota significa por lo tanto el
fracaso de la posible emergencia de un grupo social intermedio entre las dos
"repúblicas'" de indios y de españoles. Bajo los ~olores de "mestizo", "cholo" y
"criollo", este germen de "clase media" no tenía cabida en el sistema de estra-
tificación colonial: erosionaba las fronteras del origen étnica, de la posición social y
de las categorías jurídicas, que las autoridades se esforzaban en hacer coincidir, sin
lograr disolverlas totalmente. Pasará un siglo y medio antes de que pueda cambiar
su imagen y de que sea reconocido su papel público dentro de la sociedad. Al
finalizar las guerras de Independencia, el viajero inglés J .B. Pentland notaba:
Las razas mescladas, denominadas cholos o mestizos, no pasan de 100,000
habitando juntamente con los blancos las grandes ciudades y pueblos; son en
general los hijos de padres europeos o criollos con madres indias. Poseen
mucha energía de carácter y vivacidad natural, son industriosos y algunos po-
seen considerable fortuna; han tomado parte activa en las luchas revolu-
cionarias y son enemigos implacables y crueles de España y amigos de la In-
dependencia Nacional (Informe sobre Bolivia /1826/ Potosí, 1975: 41).
NOTAS
(*) Ambos autores son investigadores del CNRS, miembros del CREDAL (París). Th.
Saignes: Introducción, En busca de un nombre, Vi as de la integración, Laicacota, Con-
clusión; Th. Bouysse-Cassagne: Introducción, La mala leche, Ley y sangre, Conclusión.
1) Acotamos esta referencia inédita del minero potosino Diego Calderón y Salcedo sobre
, las modalidades de la cohabitación multi-étnica en la frontera araucana:
los indios son membrudos y los más de ellos son ya gen izaros barbados como
españoles por la continuación de los robos y hurtos que han hecho de muchas
mujeres españoles que han sacado de nuestros pueblos y ciudades casándose
con ellas a su usanza y los mestizos gen izaros que de stas han prqcedido se han
juntado con otras mujeres blancas y así van saliendo de la generación destos in-
dios aunque ellos de suyo son más blancos y hermosos que los de Méjico y Perú
[Cartagena, 28. V. 1629, BM Add 13, 977].
2) Sobre la terminología aymara del mestizo ver nuestro estudio anterior, 1990. En cuanto
a los insultos racistas abundan las quejas por parte de los caciques y otros observadores
de la convivencia colonial. '
3) En el Potosí del siglo XVIII se menciona al "indio criollo" como descendiente de un ex-
mitayo (comunero'que ha cumplido su turno de trabajo minero) instalado sin haber
Dos Confundidas Identidades 25
vuelto a su pueblo de origen y considerado aquí en adelante como "indio ausente". Asen-
. tado en una parroquia urbana y alquilándose a su cuenta (mingado) en las labores del
cerro, es de hecho un "cholo" o "indio urbano". En todos estos contextos de uso, los
lazos de adopción predominan sobre los de origen. Lo "criollo" connota el arraigo y la
ruptura progresiva con la procedencia.
4) Ver las reflexiones del P. J. Meléndez en Lavalle [1982: 812-813].
5) Sobre las prohibiciones a los cargos públicos en la administración, la iglesia, el ejército,
a la residencia en pueblos indígenas, ver los estudios conocidos de Konetzke y M.
Marner sobre el tema.
6) Sobre estos diferentes focos de agitación en los años 1655-67, ver los estudios de A. M.
Lorandi (calchaquí), Jara (araucanos). Wachtel (uru), Crespo (Songo), Pease (conjura
de los caciques de Lima en 1666) a los cuales se añaden los piratas ingleses que infestan
las costas de Panamá a Chile.
7) Sobre la peculiar vitalidad demográfica de Larecaja, ver Saignes, Los Andes orientales:
historia de un olvido, Cochabamba, 1985, cap.3. Bernardino de Cárdenas, visitador del
arzobispado, cuenta en 1632 que uri mestizo de estos valles tuvo hasta 60 hijos de varias
mujeres indígenas y que ellos mismos están ahora procreando ...
8) Este "Indice de las actas del cabildo de La Paz" ha sido confeccionado en 1754 por un
procurador de la ciudad de La Paz. Se encuentra en el Archivo de La Paz y agradecemos
a Roberto Santos, su descubridor y editor, de haber dado acceso a la copia dac-
tilografiada que debe publicar la alcaldía de La Paz.
9) A. Acosta nota muchas divergencias con A. Crespo sobre la identificación de los prin-
cipales autores. Testigos afirman que Francisco Cuterillo era español "natural" de
Oruro. Señalemos de paso la figura de un "cuarterón de mulato", Juan de Vargas
Machuca, quien multiplicó atrocidades y se refugió en la hacienda jesuítica de Sacam-
baya a fines de 1668. A. Crespo refiere la complicidad del tesorero de las cajas reales de
La Paz en el "tumulto" de 1661 mediante su seido, el mestizo chileno Juan Juarez [1961:
103].
SIGLAS
AGI Archivo General de Indias (Sevilla).
BAE Biblioteca de Autores Españoles (Madrid: Ediciones Atlas).
BM British Museum (Londres).
MP Monumenta Peruana (Documentos Jesuitas), (Roma).
VEA Virreyes Españoles en América (BAE), ver L. Hanke.
BIBLIOGRAFIA
Fuentes
ACOSTA, J. de
1964 Obras del P. José de A costa. BAE, tomo 73. Madrid: Ediciones Atlas.
BERTONIO, L.
1984[1612] Vocabulario de la lengua aymara. La Paz: CERES;
GARCILASO DE LA VEGA, Inca
1965[1609] Comentarios reales. BAE, 4 tomos. Madrid: Ediciones Atlas.
GUAMAN POMA DE AYALA, Felipe
1980[1615] El primer nueva corónica y buen gobierno. México: Siglo XXI.
HANKE, L.
26 T. SAlGNES y T. BOUYSSE-CASSAGNE