7.
PENALIDAD
El agente del injusto penal será reprimido con pena privativa de libertad no mayor de
un año y unida a ella, la pena limitativa de derechos consistente en sesenta a
noventa días multa.
CAPíTULO VII
EXTORSiÓN Y CHANTAJE
Subcapítulo 1
Extorsión
SUMARIO: Subcapítulo 1: Extorsión. 1. Tipo penal. 2. Tipicidad objetiva. 2.1. Obligar
a otro o a un tercero. 2.2. Violencia. 2.3. Amenaza. 2.4. Finalidad de la violencia o la
amenaza. 2.5. Objetivo del sujeto activo: lograr una ventaja. 2.6. Ventaja indebida.
2.7. Bien jurídico protegido. 2.8. Sujeto activo. 2.9. Sujeto pasivo. 3.
Comportamientos que configuran extorsion. 4. Tipicidad subjetiva. 5. Circunstancias
agravantes. 5.1. Agravante por el tiempo de duracion del secuestro. 5.2. Agravantes
por la calidad del rehén. 5.3. Agravante por el actuar del agente. 5.4. Agravante por
el concurso de agentes. 5.5. Agravantes por el uso de armas. 5.6 Agravantes por el
resultado. 6. Antijuridicidad. 7. Culpabilidad. 8. Tentativa y consumación. 9.
Coautoria. 10. Participación. 11. Diferencia sustancial entre secuestro y secuestro
extorsivo. 12. El delito de extorsión especial. 13. El delito de extorsión de los
funcionarios públicos. 14. Penalidad. 15. La pena de cadena perpetua. Subcapítulo
2: Chantaje. 1. Tipo penal. 2. Tipicidad objetiva. 2.1. Bien jurídico protegido. 2.2.
Sujeto activo. 2.3. Sujeto pasivo. 3. Tipicidad subjetiva. 4. Antijuridicidad. 5.
Culpabilidad. 6. Tentativa y consumación. 7. Penalidad.
1. TIPO PENAL
El delito de extorsión, que en el sistema jurídico penal nacional aparece combinado
con la figura del secuestro extorsivo, se tipifica en el artículo 200 del Código Penal.
Tal como aparece regulado, aquel tiene características ambivalentes: está
constituido por un ataque a la libertad personal con la finalidad de obtener una
ventaja indebida. Estas características aparecen vinculadas al punto que el delito de
extorsión puede ser definido como el resultado complejo de dos tipos simples: es un
atentado a la propiedad cometido mediante el ataque o lesión a la libertad
personal(l567).
El texto original del delito de extorsión ha sido objeto de varias modificaciones por
parte del legislador, motivadas por la aparente finalidad de tranquilizar a la opinión
pública ante el incremento de actos delictivos de este tipo en las grandes ciudades.
En efecto, con el Decreto Legislativo NQ 896, del 24 de mayo de 1998, sufrió la
primera modificación; luego el artículo 1 de la Ley NQ 27472, publicada el 5 de junio
de 2001, volvió a modificar la estructura del delito de extorsión. Por texto único de la
Ley NQ 28353 del 6 de octubre de 2004, la estructura del delito de extorsión volvió a
cambiarse. Dos años después sufrió otra modificatoria por la Ley NQ 28760 del 14
de junio de 2006. En la creencia errónea de que la modificación de la ley penal sirve
para poner freno a la comisión del delito de extorsión, un año después el legislador
nuevamente por el Decreto Legislativo NQ 982 del 22 de julio de 2007, ha
modificado el injusto penal de extorsión, el mismo que ahora tiene el siguiente
contenido:
El que, mediante violencia o amenaza obliga a una persona, o a una institución
pública o privada a otorgar al agente o a un tercero una ventaja económica indebida
u otra ventaja de cualquier otra índole, será reprimido con pena privativa de libertad
no menor de diez ni mayor de quince años.
La misma pena se aplicará al que, con la finalidad de contribuir a la comisión del
delito de extorsión, suministra información que haya conocido por razón o con oca·
sión de sus funciones, cargo u oficio o proporciona deliberadamente los medios para
la perpetración del delito.
El que mediante violencia o amenaza, toma locales, obstaculiza vías de
comunicación o impide el libre tránsito de la ciudadanía o perturba el normal
funcionamiento de los servicios públicos o la ejecución de obras legalmente
autorizadas, con el objeto de obtener de las autoridades cualquier beneficio o
ventaja económica indebida u otra ventaja de cualquier otra índole, será sancionado
con pena privativa de libertad no menor de cinco ni mayor de diez años.
El funcionario público con poder de decisión o el que desempeñe cargo de confianza
o de dirección que, contraviniendo lo establecido en el artículo 42 de la Constitución
Política del Perú, participe en una huelga con el objeto de obtener para sí o para
terceros cualquier beneficio o ventaja económica indebida u otra ventaja de
cualquier otra índole, será sancionado con inhabilitación conforme a los incisos 1 y 2
del artículo 36 del Código Penal.
La pena será no menor de quince ni mayor de veinticinco años si la violencia o
amenaza es cometida:
c) A mano armada.
d) Participando dos o más personas; o,
e) Valiéndose de menores de edad.
Si el agente con la finalidad de obtener una ventaja económica indebida o de
cualquier otra índole, mantiene en rehén a una persona, la pena será no menor de
veinte ni mayor de treinta años.
La pena será privativa de libertad no menor de treinta años, cuando en el supuesto
previsto en el párrafo anterior:
a) Dura más de veinticuatro horas.
b) se emplea crueldad contra el rehén.
c) El agraviado ejerce función pública o privada o es representante diplomático.
d) El rehén adolece de enfermedad grave.
e) Es cometido por dos o más personas.
f) Se causa lesiones leves a la víctima.
La pena será de cadena perpetua cuando:
a) el rehén es menor de edad o mayor de setenta años.
b) el rehén es persona con discapacidad y el agente se aprovecha de esta
circunstancia
c) Si la víctima resulta con lesiones graves o muere durante o como
consecuencia de dicho acto.
2. TIPICIDAD OBJETIVA
La primera parte del artículo 200 del Código Penal recoge el delito de extorsión
genérico o básico, el mismo que se configura cuando el agente, actor o sujeto activo,
haciendo uso de la violencia o amenaza, obliga a esta o a otra a entregarle o
entregar a un tercero, una indebida ventaja patrimonial o de cualquier otro tipo. El
último supuesto por ejemplo se configura cuando el agente busca conseguir un
puesto de trabajo o efectuar un acto de placer a favor del agente, etc.
Aquí es necesario poner en evidencia que el medio típico de mantener a una
persona en calidad de rehén para obligar a otra a entregar una ventaja indebida que,
antes del Decreto Legislativo Nº 982 dejulio de 2007, formaba parte del tipo básico
del delito de extorsión, luego de la vigencia del citado instrumento legal, este medio
típico no forma parte más del tipo básico y más bien, con buen criterio, el legislador
lo ha regulado en forma independiente en el párrafo sexto del artículo 200 como
agravante del delito en hermenéutica jurídica.
Analizando el tipo penal antes de la modificación introducida por el Decreto
Legislativo Nº 896 del 24 de mayo de 1998, la extorsión consistía en el
comportamiento de obligar a una persona a otorgar al agente o a un tercero una
ventaja económica indebida, mediante violencia, amenaza o manteniendo como
rehén al sujeto pasivo o a otra persona (1568). Se trataba en forma exclusiva, de un
delito de enriquecimiento patrimonial para el autor o autores de la conducta
extorsiva.
La diferencia entre el tipo penal original y el actual en cuanto a la finalidad
perseguida o buscada por el agente, se evidencia con claridad. En el primero, la
ventaja perseguida era solo de tipo económico o patrimonial, en tanto que en el
actual, la ventaja que busca el agente puede ser de cualquier tipo o modalidad.
El Decreto Legislativo Nº 982 de julio de 2007 ha introducido el segundo párrafo del
artículo 200 del Código Penal para establecer la real situaciónjurídica de aquellos
que con la finalidad de contribuir a la comisión del delito de extorsión, suministran
información que haya conocido por razón o con ocasión de sus funciones, cargo u
oficio o proporciona deliberadamente los medios para la perpetración del delito.
Desde la vigencia del citado Decreto Legislativo Nº 982, las personas que
contribuyen de esa forma en la comisión de la extorsión son cómplices primarios y
punto. Este dato es importante tenerlo en cuenta a fin de tipificar la conducta de los
participantes en un delito de extorsión.
Consideramos que no era necesaria su incorporación en el artículo 200 del Código
Penal (1569). Incluso, a decir del profesor Caro Coria, tal incorporación es
inconveniente (1570), pues si una persona participa en un secuestro brindado
información relevante o proporcionando los medios para la perpetración del delito,
en su calidad de cómplice primario, necesariamente tendrá la misma pena que los
autores directos en estricta aplicación del primer párrafo del artículo 25 del Código
Penal.
No obstante, la explicación razonable de su incorporación, quizá sea la de tratar,
desde la ley, de unificar criterios respecto a la situación de los que brindan
información relevante y proporcionan los medios para que otros cometan el delito de
extorsión. Sin embargo, en tales supuestos los fiscales y los jueces son de criterios
distintos. Unos consideran a aquellos como cómplices primarios en tanto que los
más los consideran simples cómplices secundarios, trayendo como consecuencia
una evidente disminución de la pena en aplicación del segundo párrafo del citado
numeral 25 del Código Penal. Nuevamente, desde la ley, se pretende corregir la
inadecuada actuación del operador jurídico.
Teniendo claro el concepto corresponde analizar cada uno de sus elementos:
2.1. Obligar a otro o a un tercero
El verbo rector de esta conducta delictiva lo constituye el término "obligar"; verbo
que, para efectos del análisis, se le entiende como forzar, imponer, compeler,
constreñir o someter a determinada persona, institución pública o privada (se
entiende sus representantes) a otorgar algo en contra de su voluntad. En la
extorsión, el sujeto activo en su directo beneficio o de un tercero, haciendo uso de
los medios típicos indicados claramente en el tipo penal como son la violencia o
amenaza compele, impone o somete al sujeto pasivo a realizar la entrega de un
beneficio cualquiera en contra de su voluntad. Le compele a realizar una conducta
que normal y espontáneamente no haría.
En cambio, a modo de información y advertir las diferencias legales, es preciso
enseñar que el Código Penal español de 1995, en el artículo 243, tipifica al delito de
extorsión prescribiendo "el que, con ánimo de lucro, obligare a otro, con violencia o
intimidación, a realizar u omitir un acto o negocio jurídico en peIjuicio de su
patrimonio o del de un tercero, será castigado con la pena de prisión de uno a cinco
años, sin peIjuicio de las que pudieran imponerse por los actos de violencia física
realizados". En tal sentido, de la lectura del tipo penal, se evidencia fácilmente que,
para el sistema penal español, el delito de extorsión tiene construcción y naturaleza
distinta al nuestro; por lo que al hacer dogmática penal nacional, debemos actuar
con mucho cuidado al citar a los autores españoles.
En efecto, para los españoles, el agente siempre debe actuar con ánimo de lucro
para que se configure el delito, en tanto que en nuestro sistema jurídico, al haberse
ampliado el ámbito de la finalidad que busca el agente con su actuar, el ánimo de
lucro no siempre exigirá una conducta extorsiva.
En nuestro sistema jurídico, los medios típicos de los que hace uso el agente para
obligar a la víctima y de ese modo lograr su objetivo, cual es obtener una ventaja
patrimonial o del cualquier tipo indebida, lo constituye la violencia o la amenaza;
circunstancias que, a la vez, se constituyen en elementos típicos importantes y
particulares de la conducta de extorsión.
2.2. Violencia
La violencia, conocida también como vis absoluta, vis corporalis o vis phisica, está
representada por la fuerza material que actúa sobre el cuerpo de la víctima para
obligarla a efectuar un desprendimiento económico contrario a su voluntad (1571).
Consiste en una energía física ejercida por el autor sobre la víctima que bien puede
ser un particular o él o los representantes de una institución pública o privada. El
autor o agente recurre al despliegue de una energía para vencer con ella, por su
poder material, la voluntad opuesta de la víctima. En este caso, tiene que tener la
eficacia suficiente para lograr que el sujeto pasivo realice el desprendimiento
patrimonial y lo haga entrega al agente o, en su caso, realice algún acto o conducta
de cualquier tipo que, en la realidad, represente una ventaja indebida para aquel.
La violencia se traduce en actos materiales sobre la víctima (golpes, cogerla
violentamente y torcerle las extremidades, etc.) tendientes a vencer su voluntad
contraria a las intenciones del agente.
Teniendo firme el presupuesto que las leyes penales no imponen actitudes heroicas
a los ciudadanos, consideramos que no es necesario un continuo despliegue de la
fuerza física ni menos una continuada resistencia de la víctima. Es descabellado
sostener que se excluye el delito de extorsión debido que la víctima no opuso
resistencia constante. Naturalmente, no es necesario que la violencia se mantenga
todo el tiempo que dure la extorsión ni tampoco que la resistencia sea continuada;
ello sería absurdo desde el punto de vista de la práctica y de las circunstancias del
hecho. Es suficiente que quede de manifiesto la violencia y la voluntad contraria de
la víctima a entregarle alguna ventaja patrimonial o de cualquier otra clase al sujeto
activo.
Tal forma de explicar el asunto es consecuencia de considerar que muy bien puede
darse el caso que la víctima, para evitar males mayores, desista de efectuar actos
de resistencia apenas comience los actos de fuerza. El momento de la fuerza no
tiene por qué coincidir con la consumación del hecho, bastando que se haya
aplicado de tal modo que doblegue la voluntad del sujeto pasivo, quien puede
acceder a entregar la ventaja indebida a favor del agente al considerar inútil
cualquier clase de resistencia. Este razonamiento se fundamenta, en que la violencia
inherente al delito de extorsión es concomitante al suceso mismo. Coexiste la
amenaza que a mayor resistencia de parte de la víctima, mayor será la descarga de
violencia que sufrirá. No obstante, debe haber una relación de causalidad adecuada
entre la fuerza aplicada y el acto extorsivo, la cual será apreciada por el juzgador en
cada caso concreto. No se requiere una violencia de tipo grave ni es suficiente una
violencia leve, solo se requiere idoneidad de esa violencia para vencer en un caso
concreto la resistencia de la víctima.
2.3. Amenaza
Consiste en el anuncio de un malo perjuicio inminente para la víctima, cuya finalidad
es intimidarlo. No es necesario que la amenaza sea invencible sino meramente
idónea o eficaz. La intimidación es una violencia psicológica. Su instrumento no es el
despliegue de una energía física sobre el sujeto pasivo, sino el anuncio de un mal.
La amenaza o promesa directa de un mal futuro, puede hacerse por escrito, en
forma oral o cualquier acto que lo signifique.
Es evidente que el mal a sufrirse de inmediato o mediatamente, puede constituirse
en el daño de algún interés de la víctima que le importe resguardar, como su propia
persona, su honor, sus bienes, secretos o personas ligadas por afecto, etc.
Para evaluar y analizar el delito de extorsión debe tenerse en cuenta el problema de
la causalidad entre la acción intimidante y el acto extorsivo, la constitución y las
circunstancias que rodean al sujeto pasivo. En ese sentido, consideramos que no es
necesario que la amenaza sea seria y presente. Solo será necesario verificar si la
capacidad psicológica de resistencia del sujeto pasivo ha quedado suprimida o
sustancialmente enervada. Es difícil dar normas para precisar el poder o la eficiencia
de la amenaza, quedando esta cuestión a criterio del juzgador en el caso concreto.
La amenaza tendrá eficacia según las condiciones y circunstancias existenciales del
sujeto pasivo. Muchas veces la edad de la víctima, su contexto social o familiar que
le rodea pueden ser decisivo para valorar la intimidación. El juzgador no deberá
hacer otra cosa sino determinar si la víctima tuvo serios motivos para convencerse
que solo su aceptación de entregar la ventaja indebida que se le solicite, evitara el
daño anunciado y temido. La gravedad de la amenaza deberá medirse por la
capacidad de influir en la decisión de la víctima de manera importante. El análisis
tendrá que hacerse en cada caso que la realidad presenta.
La amenaza como medio para lograr una indebida ventaja patrimonial o de cualquier
otra naturaleza, requiere las condiciones generales de toda amenaza; es decir, la
VÍctima debe creer que existe la firme posibilidad que se haga efectivo el mal con
que se le amenaza; el sujeto pasivo debe creer que con la entrega de lo exigido por
el agente, se evitará el perjuicio que se anuncia. Ello puede ser quimérico, pero lo
importante es que la VÍctima lo crea. La entrega del patrimonio debe ser producto de
la voluntad coaccionada del sujeto pasivo. El contenido de la amenaza lo constituye
el anuncio de un mal futuro; es decir, el anuncio de una situación perjudicial o
desfavorable para el sujeto pasivo particular o representante de una institución
pública o privada, de la cual se pretende obtener una ventaja indebida.
Como ejemplo para graficar la forma de cómo puede producirse en la realidad la
extorsión por medio de amenaza, tenemos la Resolución Superior del dos de marzo
de 1998, por la cual la Sala Penal de la Corte Superior de lea, condenó al acusado
por el delito de extorsión alegando "que se obtuvo ventajaeconómica del agraviado
con amenazas de denunciarlo ante la Policía Nacional, SUNA T, Ministerio Público, y
a los medios periodísticos, por estafas y cobros de precios prohibitivos por la
adquisición de los carros Daewoo-Tico, "obligando [el agraviado] que [. .. ] entregue
la cantidad de sesenta mil dólares americanos, mediante letras de cambio, por
diferentes sumas, descontadas en los bancos de la localidad [. .. ] que no obstante
haber obtenido ventaja económica, [el sujeto activo] pretendió seguir extorsionando
al agraviado, y es así, el veintiséis de mayo de mil novecientos noventa y siete, en
horas de la noche, en compañía de su esposa[. .. ] acude a la oficina del agraviado y
bajo amenaza y violencia le exige que le entregue cincuenta mil dólares americanos
[. .. ] que de las pruebas actuadas, se establece que Denis Choy Anicama, se
encuentra incurso en el delito de extorsión, sancionado por el artículo doscientos del
Código Penal" (1572).
En igual sentido tenemos la Resolución Superior del 29 de octubre de 1998, donde
aparece" que, de la etapa preliminar instructoria y debates orales, se ha llegado a
establecer que desde el veintiuno de julio del año en curso, la procesada empieza a
realizar llamadas telefónicas anónimas al agraviado José Teodorico Berrospi Martín
[. .. ] refiriendo pertenecer al movimiento subversivo 'Túpac A maru ' y 'Sendero
Luminoso' y bajo amenaza le solicito la entrega de cinco mil nuevos soles y en
reiteradas conversaciones al manifestarle el agraviado que no contaba con ese
dinero, le rebaja hasta mil quinientos nuevos soles, ordenando al agraviado que
deposite en la cuenta de teleahorro del Banco de la Nación número [. .. ];
denunciando a la Policía se montó el operativo y es así, que el veinticinco de agosto
del presente año, siendo las tres pasado meridiano, más o menos, el agraviado
depositó la indicada suma de dinero, al enterarse que se había cumplido el depósito
el veintiséis del mismo mes y año en horas de la rnañana[. .. ], la encausada fue
detenida cuando verificaba en el cajero automático, sometida al interrogatorio
reconoció ser la autora de las llamadas telefónicas" (1m).
2.4. Finalidad de la violencia o la amenaza
Violencia o amenaza a una persona particular o representante de una institución
pública o privada se asemejan en tanto que resultan ser medios de coacción cuyo fin
es restringir o negar la voluntad de la VÍctima. Pero mientras la violencia origina
siempre un perjuicio presente e implica el empleo de una energía física sobre el
cuerpo de la VÍctima, la amenaza se constituye en un anuncio de ocasionar un mal
futuro cierto.
Todos estos medios se desarrollan o desenvuelven con la finalidad de vencer la
resistencia u oposición del sujeto pasivo y de ese modo lograr que este se
desprenda de una ventaja económica o cualquier otro tipo de ventaja no debida. Sin
la concurrencia de alguno o todos ellos, no se configura el delito.
Al contrario de lo sostenido por ciertos tratadistas, la ley no exige que la violencia o
amenaza sea en términos absolutos; es decir, de características irresistibles;
invencibles o de gravedad inusitada; basta que el uso de tales circunstancias tenga
efectos suficientes y eficaces en la ocasión concreta para lograr que la víctima
entregue una ventaja indebida cualquiera.
La finalidad que se busca con el uso de la violencia o amenaza es compeler, forzar u
obligar que esta o un tercero realicen una entrega al agente, de una ventaja
indebida. Su finalidad es lograr conseguir el propósito final del agente, cual es
obtener una ventaja patrimonial o de cualquier otra índole no debida. El agente con
el uso de los medios típicos, busca que el agraviado se desprenda de su patrimonio
o efectúe algún acto en beneficio de aquel; asignarle otra finalidad es distorsionar el
delito en análisis.
Resumiendo, consideramos necesario citar la Ejecutoria Suprema del 25 de agosto
de 1999, por la cual el supremo tribunal de justicia penal, aun cuando solo se refiere
a la obtención de una ventaja de tipo económico, precisó que el comportamiento
delictual "consiste en obligar a una persona a otorgar al agente o un tercero una
ventaja económica indebida, mediante violencia amenaza o manteniendo como
rehén al sujeto pasivo u otra persona; de lo anterior se advierte claramente que los
medios para realizar la acción están debidamente establecidos en el artículo 200
del Código Penal; así, por violencia se debe entender la ejercida sobre una persona,
suficiente para vencer su resistencia, y a consecuencia de lo cual realice el
desprendimiento económico; mientras que la amenaza, no es sino el anuncio del
propósito de causar un mal a una persona, cuya idoneidad se decidirá de acuerdo a
si el sujeto pasivo realiza el desprendimiento ... "(1574).
2.5. Objetivo del sujeto activo: lograr una ventaja
El elemento característico del delito de extorsión lo constituye el fin, objetivo o
finalidad que persigue el agente al desarrollar su conducta, ya sea haciendo uso de
la violencia o amenaza. De la lectura del tipo penal se desprende que la conducta
del agente o actor debe estar dirigida firmemente a obligar que la víctima le entregue
una ventaja indebida. Esta puede ser solo patrimonial como indicaba el numeral 200
antes de su modificatoria, o también "de cualquier otra Índole", como indica el actual
tipo penal, a consecuencia del agregado que hizo la modificatoria introducida por el
Decreto Legislativo Nº 896, emitido por el gobierno de la década de los noventa. Si
bien el legislador nacional por Ley Nº 27472, de junio de 2001, modificó el artículo
200 del Código Penal, rebajando los márgenes de la pena privativa de la libertad y
eliminando la inhumana pena de cadena perpetua para este delito, en forma
lamentable dejó intacto el contenido del tipo básico. Igual ha sucedido con la Ley Nº
28353, de octubre de 2004 y con el Decreto Legislativo Nº 982, dejulio de 2007.
Así, para configurarse el delito de extorsión no solo se exige que el agente actúe
motivado o guiado por la intención de obtener una ventaja económica indebida, que
puede traducirse en dinero así como bienes muebles o inmuebles, a condición que
tengan valor económico, sino también, la ventaja puede ser de cualquier otra Índole;
es decir, bastará acreditar que el agente obtuvo una ventaja cualquiera para estar
ante el delito de extorsión. En efecto, así como aparece redactada el tipo penal, por
ejemplo, estaremos ante una extorsión cuando el agente, mediante amenaza cierta
en contra de una persona, obliga al cónyuge de este a mantener relaciones sexuales
por un tiempo determinado con aquel o un tercero.
De esa forma el delito de extorsión deja de ser exclusivamente un delito patrimonial,
pues las ventajas pueden ser de diversa Índole. Esta situación no solo produce una
falta de sistemática en el Código Penal, sino también una ampliación innecesaria del
delito de extorsión. De hecho, este ya no puede considerarse como un injusto penal
patrimonial sino un delito contra la libertad; la finalidad económica del delito en sede
ha perdido entidad como tal, pues cualquier ventaja que obtenga el agente puede
calificar un acto de violencia o amenaza como delito de extorsión (1575).
De lege fcrenda seguimos esperando que el legislador realice la corrección
necesaria y vuelva al contenido del texto original sobre extorsión o en su caso, si
persiste en tal redacción, debe ubicarlo en el grupo de conductas delictivas que se
encuentran bajo el epígrafe de los delitos contra la libertad, ello con la finalidad de
dar mayor coherencia interna y sistemática al Código Penal.
2.6. Ventaja indebida
Otro elemento objetivo del delito de extorsión lo constituye la circunstancia que la
ventaja obtenida por el agente debe ser indebida, es decir, el agente no debe tener
derecho a obtenerla. Caso contrario, si se verifica que el agente tenía derecho a esa
ventaja, la extorsión no aparece.
No existe extorsión genérica cuando el agente sí tiene derecho a la ventaja
patrimonial (ausencia de lo que constituye el delito-fin en la extorsión), siendo su
conducta tan solo punible a título de coacción, o de lesiones como resultado a que
diere lugar la manera arbitraria de exigirle al obligado su cumplimiento (presencia tan
solo de lo que conformaría el delito-medio en la extorsión) (1576). Por ejemplo, no
se configura el delito de extorsión cuando Pedro García, amenaza con ocasionarle
un mal futuro cierto a Lucho Manco con la finalidad de hacer que el padre de este, le
pague 50,000 soles que le debe hace dos años.
2.7. Bienjurídico protegido
Con la modificación efectuada vía el Decreto Legislativo Nº 896 al contenido del
original artículo 200 del Código Penal, y que se mantiene con el Decreto Legislativo
Nº 982, de julio de 2007, es indudable que, pese a estar ubicado el delito de
extorsión en el grupo de los delitos contra el patrimonio, este de modo alguno se
constituye en el único bien jurídico principal que se pretende tutelar o proteger con el
tipo penal.
En efecto, al indicar el tipo básico que la ventaja que exige el agente al extorsionado
puede ser de tipo económica o de "cualquier otra índole", se entiende que se
configura la extorsión también cuando el actor busca una ventaja que no tiene valor
económica.
En ese orden de ideas, a parte del patrimonio, otro bien jurídico preponderante que
se trata de proteger con la extorsión lo constituye la libertad personal, entendida en
se acepción de no estar obligado a hacer lo que la ley no manda ni impedido de
hacer lo que ella no prohíbe.
Tal como aparece redactado el tipo penal en hermenéutica jurídica, se desprende en
forma coherente que tal dispositivo pretende proteger dos bienes jurídicos
importantes: el patrimonio y la libertad personal. Estos bienes jurídicos se
constituyen en preponderantes. Es decir, con los supuestos delictivos en los cuales
el agente persigue una ventaja económica, se pretende tutelar el bien jurídico
patrimonio; en tanto que en los supuestos por los cuales el agente busca una
ventaja de cualquier tipo se pretende proteger, al final de cuentas, la libertad
personal. Eventualmente, también se protege la integridad o la vida de las personas.
Por tal motivo, en doctrina se conoce a la extorsión como un delito pluriofensivo.
Este estado de la cuestión, para nuestro actual sistema jurídico penal, carece de
certeza y mas bien parece errado sostener que el bien jurídico preponderante en la
extorsión es el patrimonio, como lo hace todavía Javier Villa Stein (1577) y nuestra
Corte Suprema en las Ejecutorias Supremas del 22 de abril y del 26 de mayo de
1999.
En efecto, en la primera Ejecutoria Suprema se establece que" el delito de extorsión
es un delito complejo con carácter pluriofensivo ya que atenta contra el patrimonio, y
eventualmente a otros bienes jurídicos como la integridad física o la vida; pero hay
también un ataque a la libertad de la persona, la salud; no siendo estos últimos un
fin en si mismos, sino un medio elegido para exigir a la víctima la realización de un
acto de disposición patrimonial'~1578); en tanto que en la misma línea de
interpretación, la segunda Ejecutoria expone que" el delito de extorsión es de
naturaleza pluriofensiva, por atentar contra bienes jurídicos diversos como la
libertad, integridad jisica y psíquica de las personas, así como el patrimonio, siendo
este último el bien jurídico relevante" (1579).
En este aspecto al parecer la jurisprudencia nacional se ha quedado petrificada en la
interpretación del texto original del artículo 200 del Código Penal No se ha innovado,
ni con la modificación efectuada por el Decreto Legislativo Nº 896 de 1998, ni con el
Decreto Legislativo Nº 982.
2.8. Sujeto activo
Sujeto activo, agente o actor puede ser cualquier persona, el tipo penal no exige
alguna condición o cualidad especial que deba concurrir en aquel.
2.9. Sujeto pasivo
Víctima o sujeto pasivo de violencia o amenaza, con la finalidad de conseguir una
ventaja patrimonial o de otra naturaleza, puede ser cualquier persona natural ya sea
como particular o como representante de una institución pública o privada, según la
modificación introducida por el legislador por el Decreto Legislativo Nº 982 de julio de
2007.
De tal modo, en ciertos comportamientos concurrirá un solo sujeto pasivo, en tanto
que en otros, necesariamente concurrirán dos víctimas: el que es objeto de la
violencia o la amenaza y el obligado a entregar u otorgar la ventaja exigida pbr el
agente que muy bien puede ser otra persona particular o la institución pública o
privada. En este último caso, la persona jurídica se convierte en sujeto pasivo debido
que será ella la que entregara la ventaja indebida que solicita el extorsionador.
Así también, cuando concurren en secuestro extorsivo, previsto como extorsión
agravada en nuestro Código Penal, dos personas: una limitada de su libertad
ambulatoria como es el rehén y la otra el obligado a entregar el beneficio indebido, la
víctima muy bien puede ser también una persona jurídica (institución pública o
privada que hace referencia el tipo penal modificado) ; es decir, muy bien puede ser
una persona jurídica la obligada a entregar la ventaJa indebida exigida por los
agentes; la misma que de ser el caso, se vería afectada en su patrimonio. Así por
ejemplo ocurre cuando se secuestra a un gerente de una empresa privada
importante (inciso 4 del artículo 200 Código Penal) y se exige que esta entregue una
fabulosa suma de dinero como rescate del rehén.
3. COMPORTAMIENTOS QUE CONFIGURAN EXTORSIÓN
De la estructura del actual artículo 200 del Código Penal, se desprende que el delito
de extorsión, en su nivel básico, puede ser cometido o perfeccionado hasta por
cuatro conductas o comportamientos diferentes que por sí solos perfectamente
configuran el delito en hermenéutica jurídica. Así tenemos:
a. Cuando el agente, haciendo uso de la violencia, obliga al sujeto pasivo a
otorgarle una ventaja (económica o de cualquier otra índole) indebida.
b. Cuando, por medio de la violencia, obliga al sujeto pasivo a entregar a un
tercero una ventaja indebida.
c. Cuando, haciendo uso de la amenaza, lo obliga a entregarle una ventaja
indebida.
d. Cuando, mediante amenaza lo obliga a entregar a un tercero una ventaja no
debida.
4. TIPICIDAD SUBJETIVA
Tanto el tipo básico como las agravantes se configuren a título de dolo, no cabe la
comisión culposa o imprudente. Es decir, el agente actúa conociendo que se hace
uso de la violencia, la amenaza o manteniendo de rehén a una persona para obtener
una ventaja cualquiera sin tener derecho a ella; sin embargo, pese a tal
conocimiento, voluntariamente desarrolla la conducta extorsiva.
A parte del dolo se exige la concurrencia de un elemento subjetivo adicional del tipo,
esto es, el ánimo, por parte del o de los agentes, de obtener una ventaja de
cualquier Índole. Caso contrario, si en determinada conducta se verifica que el actor
no actúo motivado o con el ánimo de conseguir u obtener una ventaja a su favor o
de un tercero, no aparece completa la tipicidad subjetiva del delito.
Comentando el Código derogado, Roy Freyre (1580) enseñaba que la comisión de
este delito demanda conciencia que no se tiene derecho a la ventaja pecuniaria
requerida, así como la existencia de una voluntad para realizar la acción empleando
alguno de los medios de constreñimiento indicados en la ley.
5. CIRCUNSTANCIAS AGRAVANTES
Las circunstancias que agravan o aumentan el desvalor de la conducta delictiva de
extorsión, por disposición del Decreto Legislativo Nº 982 de julio de 2007, aparecen
previstas en el quinto, sexto, sétimo y octavo párrafo del artículo 200 del Código
Penal, las mismas que por su naturaleza y forma de configurarse pueden clasificarse
en los siguientes grupos:
5.1. Agravante por el tiempo de duración del secuestro.
a. Mantener de rehén a una persona por menos de 24 horas
Esta agravante aparece prevista en el sexto párrafo del artículo 200 del Código
Penal y se configura cuando el agente, con la finalidad de obtener una ventaja
económica indebida o de cualquier otra índole, toma, mantiene o tiene de rehén a
una persona.
En doctrina a esta figura delictiva se le conoce con el nomen iuns de secuestro
extorsivo, pues el agente primero secuestra o priva de su libertad a una persona
para después exigir a esta o a un tercero una ventaja indebida que normalmente es
patrimonial.
Según el sentido jurídico-penal, una persona tiene la condición de rehén cuando, por
cualquier medio y en cualquier forma, se encuentra bajo el poder de un tercero,
ilegítimamente privada de su libertad personal de locomoción, como medio coactivo
para obtener un rescate (1581). Por su parte, Javier Villa Stein (1582) enseña que la
conducta de mantener rehén a una persona, implica violentar la libertad ambulatoria
y locomotora del sujeto pasivo o un tercero e invadir su libre desplazamiento.
En otros términos, se considera rehén a una persona que ha sido privada de su
libertad de locomoción y está sujeta a la voluntad del sujeto activo del delito de
extorsión hasta que el obligado entregue el rescate, que viene a constituir el precio
para la liberación del rehén.
Se sabe que la libertad de locomoción es la facultad o capacidad de las personas de
trasladarse libremente de un lugar a otro como a bien tengan de acuerdo a sus
circunstancias existenciales, fijando libremente de ese modo su situación espacial.
El delito en análisis lesiona esta facultad.
Generalmente, cuando concurre esta conducta ahora agravada de extorsión
aparecen en escena dos personas como víctimas: la persona secuestrada o retenida
como rehén y aquella a quien se exige la prestación extorsiva, precisamente sujeto
pasivo de este delito, aunque, según la redacción del tipo penal, pueden coincidir
ambas calidades en una misma persona.
De la lectura del tipo penal podemos advertir que el legislador ha creado dos
circunstancias agravantes en cuanto al tiempo de retención del rehén, cuyo efecto
inmediato es en el quantum de la pena a imponerse al agente. De ese modo, la pena
que se impondrá al actor, que con fines extorsivos mantiene de rehén a una persona
por menos de 24 horas, será no menor de 20 ni mayor de 30 años. En cambio, si el
tiempo de la calidad de rehén es más de 24 horas, se configurara la agravante
prevista en el inciso a del penúltimo párrafo del artículo 200 y en consecuencia la
pena para el responsable será no menor de 30 años.
b. El secuestro dura más de 24 horas
Esta circunstancia agravante se tipifica en el inciso a del penúltimo párrafo del
artículo 200 del Código Penal, modificado por el Decreto Legislativo Nº 982. Se
configura cuando el agente o autor del secuestro, priva de su libertad ambulatoria a
la víctima por más de veinticuatro horas y lo tiene en calidad de rehén. El tiempo se
cuenta desde el momento que se produce el secuestro, esto es, desde el instante
que se priva de su libertad a la víctima.
En esa línea, se entiende que de no concurrir otra circunstancia agravante, el
secuestro extorsivo que dure menos de 24 horas se subsume en el sexto párrafo del
numeral 200 del Código Penal y por tanto, el agente será objeto de una sanción
punitiva menor a la que le corresponderá si el tiempo en calidad de rehén de la
VÍctima dura más de 24 horas, pues al darse la agravante, la pena será mucho
mayor.
La mayor pena de la agravante se justifica debido a que a mayor tiempo de privación
de libertad ambulatoria de la víctima, o aumenta el peligro a su integridad física o
mental, incluso ocasiona mayor alarma y desesperación en sus familiares.
5.2. Agravantes por la calidad del rehén
a. El rehén es menor de edad
Esta agravante aparece prevista en el último párrafo del artículo 200 del Código
Penal Se constituye cuando el o los agentes han secuestrado o privado de su
libertad ambulatoria a un menor de edad con la finalidad de conseguir una ventaja
indebida de sus padres o de terceros que tengan estrecha vinculación con el
secuestrado. Bien sabemos que nuestro sistema jurídico considera menor de edad
al individuo que aún no ha cumplido los 18 años de edad, esto es, estaremos ante la
agravante cuando el secuestrado tenga una edad entre recién nacido y la edad
mencionada.
En la ejecutoria del 7 de mayo de 2004, la Sala Penal Permanente de la Corte
Suprema recoge y analiza un caso real de extorsión con la agravante en
hermenéutica. En efecto, allí se expresa que "de la prueba actuada en el proceso se
establece que los acusados Chávez Contreras, Fernández Romero o Fernández H
omero, Bardales Caballero, Zubiate Euscátegui y el acusado ausente Chávez
Miranda, previo concierto, el día diez de enero del dos mil dos, en horas de la noche,
sustrajeron al menor Maycol [, .. 1 del poder de su madre Nelly [, .. 1, lo mantuvieron
como rehén por espacio de tres días, y pidieron un rescate de cuarenta mil dólares
americanos a su madre, empero, antes que Nelly se desprenda del dinero exigido, el
día trece de enero, en horas de la noche, personal de la división de secuestros que
había tomado conocimiento que los secuestradores se movilizaban en un auto tico
color amarillo, intervino el mismo y, luego de una breve persecución capturó a
Zubiate Euscátegui, Fernández Romero O Fernández Homero y Chávez Contreras,
ocasión en que los dos últimos resultaron heridos, situación que determinó que el
acusado ausente Chávez Miranda se fugue y abandone al menor" (1583) o
La pena que merecerá el autor de esta modalidad agravada de extorsión será la
inconstitucional cadena perpetua por disposición expresa de la Ley Nº 28760.
b. El agraviado ejerce función pública o privada o es representante diplomático
Previsto en el inciso c del penúltimo párrafo del artículo 200 del Código Penal, se
configura cuando el agente o autores de delito secuestran o privan de su libertad
ambulatoria a una persona que ejerce función pública, privada o en su caso, es
representante diplomático, con la finalidad de obtener un beneficio indebido
cualquiera, ya sea directamente de este o de un tercero, que se supone está en
estrecha relación con el secuestrado.
Una persona ejerce función pública cuando es funcionario o servidor público, en tal
sentido, para saber cuándo estamos ante uno con efectos penales, tendremos que
recurrir a lo previsto en el artículo 425 del Código Penal. A una persona se le
considera funcionario o servidor público desde su nombramiento en calidad de titular
o provisional, desde el momento que comienza a trabajar para el estado por medio
de un contrato.
Aquí, cuando bien sabemos que tanto funcionario como servidor público ejercen una
función pública determinada, es lugar común en la doctrina
peruana (1584) considerar que solo concurre la agravante cuando la víctima del
secuestro es un funcionario público, descartándose la circunstancia agravante
cuando el sujeto pasivo de la acción es solo un servidor público.
Esta posición doctrinaria no es la más acertada para nuestro sistema penal. En
efecto, para interpretar esta agravante consideramos que debe recurrirse al inciso 3
del segundo párrafo del artículo 152 del Código Penal, que recoge la agravante del
delito de secuestro cuando el agraviado, es decir el rehén o secuestrado "es
funcionario, servidor público". Este dispositivo nos sirve para saber cuál es la razón
de ser de la norma penal y sobre todo advertir qué es lo que pretendió decir el
legislador al prever la agravante en hermenéutica jurídica, consistente en que el
"rehén ejerza función pública ... ".
En cuanto a la circunstancia que exige que la víctima ejerza función privada,
impresiona que se refiere a todas las personas, pues de una u otra manera todos
cumplimos una función privada dentro de la comunidad, salvo los enfermos o
dementes; sin embargo, con el profesor de Piura, Carda Cavero (1585),
consideramos que esta no es la orientación de la agravante, la cuál, en realidad, se
refiere al desempeño de una función privada importante dentro de la comunidad
como es la función que realizan o efectúan los empresarios o los profesionales de
éxito. La finalidad de esta agravante fue, en su momento, sancionar con pena mayor
al conjunto de extorsiones que sufrieron los empresarios y profesionales de éxito en
las grandes ciudades del Perú.
Otra agravante de la extorsión se configura cuando la víctima del secuestro es un
representante diplomático, según prevé el tipo penal modificado por el Decreto
Legislativo Nº 982 de julio de 2007; sin embargo, pese que aquí no se hace la
distinción si el representante diplomático es del Perú o de otro país, consideramos
que tal como aparece en el inciso 4 del segundo párrafo del artículo 152 del Código
Penal, modificado también por el Decreto Legislativo Nº 982; el rehén debe ser
representante diplomático de otro país. Lo importante será determinar que al
momento del delito, aquel representante estuvo debidamente acreditado como tal.
Esta interpretación se impone debido que si el agraviado es representante
diplomático del Perú, igual se perfecciona: la agravante pero por ejercer función
pública. Todo diplomático de nuestro país es funcionario público.
Antes de pasar a otro punto, es necesario poner en el tapete que el texto original del
artículo 200 del Código Penal en cuanto a esta agravante, sólo hacía mención a "la
función pública", no obstante por el derogado Decreto Legislativo Nº 896 de 1998, se
introdujo las agravantes que se configuran cuando la víctima del secuestro ejerce
función privada o es representante diplomático, situación que permanece igual con
la última modificación efectuada.
c. El rehén adolece de enfermedad grave
Tipificado en el inciso "d" del penúltimo párrafo del artículo 200 del Código Penal se
configura cuando el agente secuestra o priva de su libertad ambulatoria a una
persona que adolece de alguna enfermedad grave, con la finalidad de hacer que
personas estrechamente vinculadas a ella le entreguen cualquier ventaja indebida a
cambio de dejarlo libre.
La enfermedad es una alteración más o menos grave de la salud de una persona.
Esta puede ser tanto de carácter físico como mental, pero con una intensidad
suficiente para que la autoridad jurisdiccional pueda apreciar cada caso particular
(1586).
Se justifica la agravante, toda vez que el actor o agente se aprovecha de la especial
debilidad de aquella persona, sabiendo perfectamente que no opondrá alguna clase
de resistencia y por tanto, no pone en peligro el logro de la finalidad que busca
aquel.
d. El rehén es discapaeitado y el agente aprovecha esta circunstancia Tipificado en
el inciso b del último párrafo del artículo 200 del Código Penal por disposición de la
Ley Nº 28760, de junio de 2006 y no modificado por el Decreto Legislativo Nº 982, se
configura cuando el agente secuestra o priva de su libertad ambulatoria a una
persona que sufre de incapacidad con la finalidad de hacer que personas
estrechamente vinculadas a ella le entreguen cualquier ventaja indebida a cambio de
dejarlo libre. El agente, aparte de conocer la situación de discapacidad del
agraviado, debe dolosamente aprovechar esa especial circunstancia para
perfeccionar su delito.
Bien se sabe que la persona con discapacidad es aquella que tiene una o más
deficiencias evidenciadas con la pérdida significativa de alguna o algunas de sus
funciones físicas, mentales o sensOliales que impliquen la disminución o ausencia
de la capacidad para realizar una actividad dentro de formas o márgenes
considerados normales, limitándola en el desempeño de un rol, función o ejercicio de
actividades y oportunidades para participar equitativamente dentro de la sociedad
(1587).
Se justifica la agravante, toda vez que el actor o agente se aprovecha de la especial
debilidad de aquellas personas, sabiendo perfectamente que no opondrán
resistencia y por tanto, no pondrán en peligro el logro que busca aquel. El agente
saca provecho de la discapacidad del agraviado.
De configurarse esta agravante, el agente será sancionado con la inconstitucional
pena de cadena perpetua.
e. El rehén es mayor de 70 años.
El delito de extorsión se agrava cuando el agente, para lograr su objetivo, coge y
mantiene de rehén a una persona mayor de 70 años, sea mujer o varón.
Se busca proteger la integridad fisica y afectiva de los ancianos, quienes son más
susceptibles a cualquier daño de su personalidad a consecuencia de sufrir un
secuestro y pasar a la condición de rehén.
La Ley NQ 28760, de junio de 2006, previó que se configuraba la agravante del
secuestro cuando la conducta del agente se dirigía a una persona mayor de 65, sea
esta mujer o varón.
No obstante, sin mayor explicación ni fundamento razonable, el legislador por el
Decreto Legislativo 982, ha dispuesto que extorsión se agrava si el agraviado tiene
una edad cronológica mayor de 70 años. Esto es, si el secuestro se produce en una
persona de 69 años de edad, la agravante no se configura.
5.3. Agravante por el actuar del agente
a. Se emplea crueldad contra el rehén
Previsto en el inciso b del penúltimo párrafo del tipo penal en hermenéutica jurídica,
se configura esta circunstancia cuando el sujeto activo tiene al rehén haciéndole
sufrir en forma inexplicable e innecesaria para el logro de su objetivo. Consiste en
acrecentar deliberada e inhumanamente el sufrimiento de la persona privada de su
libertad ambulatoria, causándole un dolor físico que es innecesario para lograr los
objetivos que persigue el agente.
En el secuestro con crueldad resulta indispensable la presencia de 'dos condiciones
o presupuestos importantes que al final lo caracterizan. Primero, que el
padecimiento, ya sea físico o psíquico, haya sido aumentado deliberadamente por el
agente, quien actúa con la intención de hacer sufrir a la víctima. Caso contrario, si en
un caso concreto se llega a verificar que la elevada crueldad sobre el sujeto pasivo
fue sin intención del agente, no se concreta la modalidad en sede. Segundo, que el
padecimiento sea innecesario y prescindible para lograr la ventaja indebida que
busca el agente; es decir, no es preciso ni imprescindible hacer padecer a la víctima
para lograr el objetivo propuesto. AquÍ, el agente hace sufrir a la víctima ya sea por
el solo gusto de hacerla o con la finalidad de presionar al obligado que entregue
pronto la ventaja peticionada, demostrando con ello ensañamiento e insensibilidad
ante el dolor humano.
El fundamento de la crueldad como modalidad de la extorsión se debe a la tendencia
interna intensificada que posee el sujeto activo al momento de actuar. No solo le
guía y motiva el querer privar de su libertad ambulatoria a la víctima para lograr una
ventaja indebida, sino que también tiene el firme deseo de hacerle sufrir intensos
dolores.
b. El agente se vale de menores de edad
La agravante se configura cuando el agente o agentes utilizan, en la comisión de la
extorsión, a personas menores de 18 años de edad. La participación del menor
incluso hasta puede ser con su voluntad, sin embargo, por el solo hecho de hacerla
participar en el hecho punible de extorsión, los agentes serán sancionados por el
delito de extorsión agravado.
5.4. Agravante por el concurso de agentes
a. Es cometido por dos o más personas
Regulado en el inciso b del quinto párrafo del artículo 200 del Código Penal Se
constituye cuando la extorsión es cometida por dos o más agentes o autores.
Esta agravante quizá sea la más frecuente en la realidad cotidiana y por ello ha sido
objeto de innumerables pronunciamientos judiciales, aun cuando no se ha logrado
establecer su coherente interpretación. Los sujetos que se dedican a extorsionar
siempre lo hacen acompañados con la finalidad de facilitar la comisión de su
conducta ilícita, pues por la pluralidad de agentes merman o aminoran rápidamente
las defensas que normalmente tienen las víctimas. En tales presupuestos radica el
fundamento político criminal de la agravante.
En la doctrina peruana siempre ha sido un problema no resuelto el hecho de
considerar o no, en la agravante, a los partícipes en su calidad de cómplices o
instigadores. En efecto, aquí existen dos posiciones marcadas. Unos consideran que
los partícipes entran a la agravante, para que se concrete esta calificante, afirma
Peña Cabrera (1588) sin mayor fundamento, es suficiente que los sujetos actúen en
calidad de partícipes. Igual postura asumen ÁngelesFrisancho-Rosas (1589) y
Paredes Infanzón (1590).
En tanto que nosotros sostenemos que solo se verifica la agravante cuando las dos
o más personas que participan en la extorsión lo hacen en calidad de coautores. Es
decir, cuando todos con su conducta, teniendo el dominio del hecho, aportan en la
comisión del delito.
El mismo fundamento de la agravante nos lleva a concluir de ese modo, pues el
número de personas que deben participar en el hecho mismo facilita su
consumación ya que merma, significativamente, la eficacia de las defensas de la
víctima. El concurso debe ser en el desarrollo de la conducta extorsiva. Los agentes
se reparten funciones o roles para llevar a buen término su empresa delictiva. Unos
privaran de su libertad a la víctima, otros cuidaran al rehén, aquellos peticionaran la
ventaja y estos harán efectiva la ventaja que se solicita, etc. Es irrelevante si los
agentes actúan como miembros de una organización criminal o simplemente se
juntan para cometer determinada extorsión. Sea de una u otra manera, la agravante
igual se configura.
En estricta sujeción al principio de legalidad y adecuada interpretación de los
fundamentos del Derecho penal peruano, la extorsión con el concurso de dos o más
personas solo puede ser cometida por autores o coautores. Considerar que los
cómplices o el inductor resultan incluidos en la agravante, implica negar el sistema
de participación asumida por el Código Penal en su Parte General y, lo que es más
discutible, significaría castigar al cómplice por ser tal y además por ser coautor,
haciéndose una doble calificación por un mismo hecho.
Como ejemplo de esta modalidad agravada del delito de extorsión tenemos la
Ejecutoria Suprema del 20 de noviembre de 1997, donde se esgrime "que, en el
caso de autos, ha quedado acreditada la participación de más de dos personas,
quienes han utilizado armas de fuego con la finalidad de privar de su libertad al
agraviado y así obtener una ventaja económica; que, en el caso del acusado Castro
Palomares, su participación ha quedado acreditada con [. .. ] de las que se
desprende que sin bien el acusado, Castro Palomares, no participó en la fase
ejecutiva del delito, ha planificado su realización así como también aportó los
elementos necesarios para su ejecución, como son la información relacionada a los
lugares que concurría el agraviado, así como un uniforme de policía y un bipper;
[ ... ] que conforme se advierte de autos, la conducta del acusado Gerardo Gutiérrez
Manzanares, se halla descrito dentro de lo dispuesto por el artículo veintitrés del
mismo cuerpo de leyes y no en la disposición en que se apoya la sentencia materia
del grado, pues el delito investigado reúne los requisitos que configuran la
coautoTÍa: a) decisión común: entre los intervinientes ha existido decisión común de
realizar la extorsión, en la que cada uno ha realizado actos parciales que ha
posibilitado una división del trabajo o distribución de funciones orientado al logro
exitoso del resultado; b) aporte esencial: el aporte individual que ha realizado cada
uno de los acusados, ha sido esencial o relevante, de tal modo que si uno de ellos
hubiera retirado su aporte, pudo haber frustrado el plan de ejecución; c) tomar parte
en la fase de ejecución: cada acusado ha desplegado un dominio parcial del
acontecer, la circunstancia que da precisamente contenido real a la coautoria"
(1591).
5.5. Agravante por el uso de armas
a. Cuando el agente actúa a mano armada
Se agrava el delito de extorsión cuando el sujeto activo, para conseguir su finalidad,
hace uso de armas, las mismas que pueden ser un revólver, metralleta, arcos,
ballestas, puñales, hachas, verduguillos, cuchillo, picos, martillos, vidrios, etc. La
agravante se configura aun cuando solo uno de los sujetos participantes hace uso
del arma para vencer la resistencia u oposición contraria de la víctima. El arma
puede ser propia o impropia. Lo que interesa es el aumento del poder agresivo en el
autor y, a su vez, la mayor intimidación que ejerce sobre la víctima.
La agravante se fundamenta en el hecho concreto que el uso de un arma no solo
mejora la posición del agente, sino que también, disminuye ostensiblemente los
mecanismos de defensa del sujeto pasivo. Según la reacción del agravante, no se
exige el real uso del arma en la ejecución del delito de extorsión. Es suficiente el
simple enseñar, mostrar o blandir en gesto intimidante determinado objeto. No
debemos soslayar que el uso del arma puede ser tanto para ejercer violencia sobre
la víctima como para amenazada, pues ambos mecanismos configuran el delito en
análisis. El uso de un arma, en cualquiera de estos mecanismos configura la
agravante. No cabe duda que su uso para violentar o amenazar tiene mayor poder
de convicción para vencer y reducir a la víctima que la simple violencia o amenaza.
5.6. Agravantes por el resultado
a. Se causa lesiones leves a la víctima
La agravante aparece cuando el agente con ocasión del secuestro extorsivo, ya sea
con la finalidad de vencer la resistencia natural de la víctima o para lograr su
finalidad, produce en el agraviado lesiones leves. Se entiende que las lesiones,
paras ser catalogadas como tales, deben ser de la magnitud que establece en forma
clara el artículo 122 del Código Penal.
Esta agravante, sin duda, es criticable debido que no reviste mayor relevancia
(1592) ni magnitud como las demás circunstancias. Por ello la pena en esta
agravante será no menor de 30 años; en cambio, si las lesiones producidas en el
agraviado son graves, el responsable será sancionado con cadena perpetua.
b. Si el rehén sufre lesiones graves durante o a consecuencia del delito
Establecido en el inciso 3 del último párrafo del artÍCulo 200 del Código Penal Se
configura cuando, a consecuencia del delito de extorsión, se ocasiona perjuicio a la
integridad física o mental del rehén. Se entiende por lesiones graves a aquellas que
tienen la magnitud de los supuestos establecidos en el artículo 121 del Código
Penal; si por el contrario, las lesiones producidas al rehén son de la magnitud de los
supuestos del artículo 122, la agravante no se configura.
De la forma como aparece redactada la agravante, se entiende que las lesiones
producidas en la integridad física o mental del rehén pueden ser a título de dolo o de
culpa; esto es, el agente puede causadas directamente con la finalidad, por ejemplo,
de conseguir de forma más inmediata la ventaja indebida que busca con su
accionar, o, en su caso, las lesiones pueden ocasionarse debido a una falta de
cuidado o negligencia del agente al momento del secuestro, o cuando se está al
cuidado del rehén en tanto se consigue la ventaja que motiva el accionar delictivo.
Con CarCÍa Cavero (1593) sostenemos que la no mención de la previsibilidad del
resultado en la agravante en hermenéutica, de modo alguno, significa la utilización
de un sistema de responsabilidad objetiva, sino por el contrario, las lesiones graves
a la integridad fisica o mental del rehén deben ser, cuando menos, previstas como
resultado posible.
c. Si el rehén fallece a consecuencia del delito
Aparece regulada en el inciso 3 del último párrafo del numeral 200 del Código Penal
Se configura cuando la víctima del secuestro fallece o muere a consecuencia de la
conducta desarrollada por el agente en busca de una ventaja indebida.
La muerte del rehén puede producirse a título de dolo o de culpa. Es decir, el agente
dolosamente puede provocar la muerte de la víctima, por ejemplo cuando el obligado
se resiste a entregar la ventaja que los autores del hecho exigen o, en su caso, pese
a que logran su objetivo de obtener la ventaja perseguida con su conducta,
ocasionan la muerte del rehén con la finalidad de no ser identificados
posteriormente. Así mismo, la muerte del rehén puede producirse por un actuar
negligente del autor al momento del secuestro o, en su caso, cuando está al cuidado
del rehén en tanto el obligado hace entrega de la ventaja indebida que se le exige.
Un ejemplo que grafica este último supuesto lo constituye el hecho que los agentes
dejan encerrado por varios días a su víctima en una habitación donde existe una
soguilla de yute, la cual es aprovechada por el rehén para ahorcarse en su
desesperación que le produce el encierro.
Igual que en la hipótesis anterior, el no hacerse mención de la previsibilidad del
resultado letal no significa la utilización de un sistema de responsabilidad objetiva,
pues de todas maneras se exige que la muerte del rehén sea, cuando menos,
prevista como resultado posible por el agente.
Las dos últimas modalidades agravadas del delito de extorsión, también son
sancionadas con la inconstitucional pena de cadena perpetua por disposición de la
Ley Nº 28760, de junio de 2006.
6. ANTIJURIDICIDAD
La conducta típica objetiva y subjetivamente de extorsión será antijurídica siempre y
cuando no concurra alguna causa de justificación regulada en el artículo 20 del
Código Penal.
Incluso, del mismo contenido del tipo penal se advierte que, para estar ante una
conducta de extorsión antijurídica, la ventaja exigida por el agente deberá ser
indebida; esto es, el agente no tendrá derecho legítimo para exigirlo. Caso contrario,
si se verifica que el agente tuvo derecho a esa ventaja que, por ejemplo, el obligado
se resistía a entregar, quizá estaremos ante una conducta típica de extorsión pero
no antijurídica.
En el ejemplo propuesto no aparecerá el delito de extorsión pero ello no significa que
el actuar violento o amenazante sea impune, pues el agente será sancionado de
acuerdo al artículo 417 del Código Penal, que regula la conducta punible conocida
como "hacerse justicia por propia mano". En el caso que el agente haya privado de
la libertad ambulatoria a una persona para exigir se le otorgue la ventaja que, de
acuerdo a ley, le corresponde, su conducta será atípica para el delito de extorsión,
pero será sancionado, de ser el caso, por el delito de secuestro previsto en el
artículo 152 del Código Penal.
7. CULPABILIDAD
Una vez verificado que en la conducta típica de extorsión no concurre alguna causa
de justificación, corresponderá al operador jurídico verificar si el agente es
imputable, si al momento de cometer el delito pudo actuar de diferente manera,
evitando de ese modo la comisión del delito y si, al momento de actuar conocía la
antijuridicidad de su conducta. Si la respuesta es positiva a todas estas
interrogantes, sin duda se atribuirá aquella conducta al o a los agentes.
En caso que se verifique que el agente no conocía o no pudo conocer que su
conducta era antijurídica, es decir, contraria a derecho, al concurrir por ejemplo un
error de prohibición, la conducta típica y antijurídica de extorsión no será atribuible al
agente.
8. TENTATIVA Y CONSUMACIÓN
El delito de extorsión en su nivel básico así como en su nivel agravado, se constituye
en hecho punible complejo y de resultado. En tal sentido, nada se opone que el
desarrollo de la conducta se quede en grado de tentativa.
Es lugar común en la doctrina peruana (1594) sostener que el delito se consuma o
perfecciona en el momento que se materializa la entrega por parte de la víctima de
la ventaja exigida por el agente. Hay consumación cuando la víctima se desprende
de su patrimonio u otorga cualquier otra ventaja a los actores, independientemente
que estos entren en posesión de la ventaja o la disfruten. En otros términos, el delito
se consuma cuando la víctima otorga la ventaja obligada por el constreñimiento de
los medios empleados, sin importar o no ser necesario que aquella ventaja llegue a
manos del o de los agentes. Nuestra Suprema Corte por la ejecutoria del 26 de
mayo de 1999, sostiene que "para que se consume el delito de extorsión, es
necesario que el o los agraviados hayan cumplido con todo o parte de la ventaja
económica indebida, esto es, que el sujeto pasivo haya sufrido detrimento en su
patrimonio" (1595); en tanto que por Ejecutoria Suprema del 24 de enero de 2000,
indica en forma pedagógica que el delito "se consuma cuando el sujeto pasivo
cumple con entregar el beneficio económico indebidamente solicitado, bastando su
desprendimiento" (1596). Por lo demás, si llega a verificarse que el o los agentes
han recibido la ventaja solicitada o incluso, dispuesto de lo recibido ilegalmente,
estaremos ante un delito de extorsión agotado.
Si el desarrollo de la conducta se quiebra o corta antes que la víctima directa o un
tercero haga entrega de la ventaja indebida exigida por el o los agentes, estaremos
ante una tentativa mas no ante una conducta de extorsión consumada. Como
ejemplo tenemos el hecho real que da cuenta la Ejecutoria Suprema del 22 de
noviembre de 2000, donde se expresa que "el encausado, a través de una nota
amenazadora con alusión a una agrupación subversiva, requirió a los agraviados
una suma de dinero, conforme es de verse en el manuscrito; que el resultado ilícito
no tuvo lugar porque los agraviados se resistieron al pago, configurándose entonces
el delito de extorsión en grado de tentativa, conforme a los artículos 16 y 200 del
Código Penal" (1597). En igual sentido se ha pronunciado la Sala Permanente en la
ejecutoria del 7 de mayo de 2004, al considerar que "este delito quedó en grado de
tentativa, dado que la víctima no se desprendió de su patrimonio al no haber siquiera
culminado las exigencias dinerarias" (1598). Sin embargo, en seguida y solo con el
afán evidente de confundir a la Corte Suprema en la misma ejecutoria concluye:
"siendo de aclarar que este delito no requiere, como en alguna ocasión se ha
sostenido, que la víctima cumpla con entregar el dinero solicitado". En verdad, no
podemos intuir en forma positiva qué mensaje pretendió dejar establecido la Corte
Suprema.
9. COAUTORÍA
Se consideran coautores a todos aquellos sujetos que forman parte en la ejecución
del hecho punible, en codo minio del hecho (dominio funcional del hecho). El artículo
23 del Código Penal se refiere a la coautoría con la frase "los que lo cometen
conjuntamente".
La coautoría exige la presencia de dos condiciones o requisitos: decisión común y
realización de la conducta prohibida en común (división de trabajo o roles). Los
sujetos deben tener la decisión común de realizar el hecho punible y, sobre la base
de tal decisión, contribuir con un aporte objetivo y signifi~ativo en su comisión o
realización. El aporte objetivo se encuentra en una relación de interdependencia
funcional, asentada sobre el principio de la división del trabajo, es decir, que cada
coautor complementa con su parte en el hecho las de los demás en la totalidad del
delito, formándose un todo unitario atribuible a cada uno de ellos (1599).
El derecho vivo y actuante se ha pronunciado al respecto en el delito de extorsión.
En afecto, en la Ejecutoria Suprema del 7 de mayo de 2004, la Sala Penal
Permanente ha fundamentado que "en estas condiciones, todos los imputados
tienen la calidad de coautores, pues el conjunto de su actuación denota que
planificaron y acordaron su comisión distribuyéndose los aportes en base al principio
de reparto funcional de roles, sea en los preparativos y en la orgánización del delito,
en el acto de secuestración, en la retención del menor como rehén, y en el pedido de
rescate, lo que significa que todos tuvieron un dominio sobre la realización del hecho
descrito en el tipo penal; que así las cosas, se concretó, de un lado, una coautoría
ejecutiva parcial pues se produjo un reparto de tareas ejecutivas, y de otro lado,
como en el caso de Bardales Caballero, se produjo una coautoría no ejecutiva, pues
merced al reparto de papeles entre todos los intervinientes en la realización del
delito, este último no estuvo presente en el momento de su ejecución, pero desde
luego le corresponde un papel decisivo en la ideación y organización del delito, en la
determinación de su planificación y en la información para concretar y configurar el
rescate" (1600).
Con la modificatoria que se ha producido con el Decreto Legislativo Nº 982, de julio
de 2007, de verificarse la coautoría en el delito de extorsión, los responsables serán
sancionados a título de extorsión agravada toda vez que su conducta se subsume
en el supuesto agravante previsto en el inciso "a" del quinto párrafo del artículo 200
del Código Penal.
10. PARTICIPACIÓN
Lo expuesto de ningún modo deja sin aplicación las reglas de la participación
previstas en el artículo 25 del Código Penal. Se entiende por participación la
cooperación o contribución dolosa a otro en la realización de un hecho punible. El
cómplice o partícipe se limita a favorecer en la realización de un. hecho ajeno,
mientras que los partícipes no tienen el dominio del hecho, ello lo diferencia
totalmente de las categorías de autoría y coautoría. Según el grado de contribución
del cómplice, la participación se divide en dos clases:
Primero, la complicidad primaria que se configura cuando la contribución del
partícipe es necesaria o imprescindible, es decir, cuando sin ella no se hubiera
realizado el hecho punible. Como ya hemos señalado, si el cómplice ha entregado
información relevante o ha proporcionado medios para la comisión de la extorsión,
según los supuestos regulados en el segundo párrafo del artículo 200, estaremos
ante una complicidad primaría. También estaremos ante un supuesto de complicidad
primaria cuando por ejemplo, el partícipe conduce a la víctima con engaños a un
paraje solitario en donde esperan otros que la tomarán como rehén para solicitar se
les entregue una ventaja indebida. Aquí sin la intervención de aquel, no hubiese sido
posible la re tensión del rehén y por tanto los agentes no hubiesen logrado su
objetivo de obtener una ventaja indebida, pues la víctima no hubiese llegado al lugar
de los hechos.
Segundo, la complicidad secundaria se configura cuando la contribución del
partícipe es de naturaleza no necesaria o prescindible, es decir, se produce cuando
sin contar con tal contribución el hecho delictivo se hubiera producido de todas
maneras. Este supuesto de complicidad se configura cuando por ejemplo, el
partícipe solo se limita a vigilar para que otro sin contratiempos, retenga a la víctima.
Aquí la participación es prescindible, pues incluso sin aquel se hubiese consumado
el delito. Igual sucede en el supuesto en el cual una persona simplemente por
encargo del agente, se limita a recoger el rescate del lugar donde previamente se
acordó.
Otra forma de participación es la instigación prevista en el artículo 24 del Código
Penal. Se configura la instigación cuando una persona dolosamente, determina a
otra a cometer un hecho punible. Esto es, se presenta cuando una persona influye,
persuade, paga o utiliza cualquier medio para determinar que una tercera persona
extorsione a la víctima. Es decir, el instigador es quien se limita a provocar en el
autor la resolución delictiva sin tener el dominio del hecho, circunstancia que lo
distingue del coautor.
11. DIFERENCIA SUSTANCIAL ENTRE SECUESTRO Y SECUESTRO
EXTORSIVO
Un pronunciamiento de la Corte Suprema, sirve para graficar de forma puntual una
diferencia sustancial entre el delito de secuestro y secuestro extorsivo que aún no
tienen claro ciertos operadores del sistema judicial. En efecto, en la ejecutoria del 7
de mayo de 2004 (1601), se sostiene que "el delito perpetrado es el de extorsión, en
su modalidad de secuestro extorsivo, y no es de secuestro, toda vez que se mantuvo
como rehén al menor hijo de la agraviada a fin de obligarla a otorgar un rescate; esto
es, una ventaja económica indebida para liberar al retenido, de suene que el sujeto
pasivo del delito es el titular del patrimonio atacado, el secuestrado es el sujeto
pasivo de la acción que precisamente es la finalidad perseguida por el sujeto activo,
lo que distingue secuestros de la extorsión en la modalidad de secuestro extorsivo,
pues en este segundo supuesto la privación de libertad es un medio para la
exigencia de una ventaja económica indebida, de un rescate, que es un caso
especial de un propósito lucrativo genérico, lo que está ausente en el secuestro".
12. EL DELITO DE EXTORSIÓN ESPECIAL
El legislador autor del Decreto Legislativo Nº 982, dejulio de 2007, ha criminalizado
la conducta que denomino "extorsión especial" por la cual la mayoría de ciudadanos
estamos propensos ha cometerlo, toda vez que si los gobernantes no cumplen con
sus promesas o si las instituciones públicas no cumplen sus objetivos propuestos en
beneficio del bien común, es natural que los ciudadanos salgan a las calles a
protestar y exigir el cumplimiento de lo prometido por los gobernantes o exigir que se
cumplan los objetivos propuestos por las instituciones públicas quienes, dicho sea
de paso, se deben a los usuarios.
Exigir que el gobernante cumpla sus promesas es un derecho que franquea el
sistema democrático de derecho, sistema político recogido en nuestra vigente
Constitución Política del Estado. Lo contrario es de un gobierno autoritario.
En efecto, se configura el delito de extorsión especial, previsto en el tercer párrafo
del artículo 200 del Código Penal, cuando el o los agentes, mediante violencia o
amenaza, toman locales, obstaculizan vías de comunicación, impiden el libre tránsito
de la ciudadanía o perturban el normal funcionamiento de los servicios públicos o la
ejecución de obras legalmente autorizadas, con el objeto de obtener de las
autoridades cualquier beneficio o ventaja económica indebida u otra ventaja de
cualquier otra índole.
Primero, para que se configure el delito será necesario determinar si la exigencia de
algún beneficio o ventaja económica es indebida. ¿Y quién se encargará de señalar
si las exigencias son debidas o indebidas? Aquí el parámetro no es sólido y lesiona
el principio penal de legalidad. No hay lex certa. De la estructura del tipo penal se
advierte que se trata de un tipo penal abierto. Ello genera que todos los reclamos de
los protestantes sean debidos y por tanto legítimos, en tanto que para los
representantes del gobierno o de las instituciones públicas, las exigencias de los
protestantes serán indebidas y por tanto ilegítimas.
Segundo, la parte final del tercer párrafo del artículo 200 del Código Penal, no
responde al menor análisis y rompe todos los parámetros de un derecho penal
mínimo y garantista, pues como, cajón de sastre, se prevé que igual se configura el
delito si la acción del agente tiene por objeto obtener de las autoridades "otra ventaja
de cualquier otra índole". Con esta forma de legislar se concluye que si la exigencia
de los protestantes es debida y por tanto legítima, igual se configura el delito.
Demás está decir con el profesor Caro Coria (1602), que es criticable la
equiparación de la extorsión con el despliegue de manifestaciones sociales como la
toma de locales, obstaculización de vías de comunicación, etc., supuestos ya
tipificados en el Código Penal como delitos de coacción, daños, contra la seguridad
pública, etc.
El supuesto delictivo que consideramos solo responde a una política criminal del
Derecho penal del enemigo por tanto coyuntural, esto no merece mayor comentario
y de lege ferenda debe suprimirse por ser, a todas luces, inconsti tucional.
13. EL DELITO DE EXTORSIÓN DE LOS FUNCIONARIOS PÚBLICOS
Otro desatino del legislador del Decreto Legislativo Nº 982, de julio de 2007, lo
constituye la introducción del cuarto párrafo del artículo 200 del Código Penal
(16OS). En efecto, allí se prevé que si el funcionario público con poder de decisión o
el que desempeñe cargo de confianza o de dirección que, contraviniendo lo
establecido en el artículo 42 de la Constitución Política del Perú, participe en una
huelga con el objeto de obtener para sí o para terceros cualquier beneficio o ventaja
económica indebida u otra ventaja de cualquier otra Índole, será sancionado con
inhabilitación conforme a los incisos 1 y 2 del artículo 36 del Código Penal.
14. PENALIDAD
Si el caso está tipificado en el tipo básico del artículo 200, el agente será reprimido
con pena privativa de libertad no menor de diez ni mayor de quince años.
La misma pena se aplicará al que, con la finalidad de contribuir a la comisión del
delito de extorsión, suministra información que haya conocido por razón o con
ocasión de sus funciones, cargo u oficio o proporciona deliberadamente los medios
para la perpetración del delito.
En caso que los hechos se tipifiquen como extorsión especial, el agente será
sancionado con pena privativa de libertad no menor de 5 ni mayor de 10 años.
Si el agente es funcionario público con impedimento, por el artÍCulo 42 de la
Constitución Política del Perú, será sancionado con inhabilitación conforme a los
incisos 1 y 2 del artículo 36 del Código Penal.
La pena será no menor de 15 ni mayor de 25 años si la violencia o amenaza es
cometida a mano armada, participan dos o más personas o el agente actúa
valiéndose de menores de edad.
Si el agente para lograr su objetivo mantiene de rehén a una persona, la pena será
no menor de 20 ni mayor de 30 años.
Si se configura las agravantes previstas en el sétimo párrafo, el agente será
merecedor de una pena privativa de libertad no menor de 30 años.
Finalmente, de verificarse las agravantes del último párrafo del artículo 200, la pena
será de cadena perpetua.
En lo que respeta a la cadena perpetua, véase lo dicho sobre esta inconstitucional
pena en el delito de secuestro (Vide Supra, pp. 462-463).
Subcapítulo 2
Chantaje
1. TIPO PENAL
Las conductas que en conjunto reciben el nomen iuris de chantaje tienen su origen,
según la doctrina, en Inglaterra, país que en 1861 dictó un BiUdonde se previó el
caso de quien mediante una amenaza escrita, hecha para inspirar al destinatario el
temor de verse acusado de un crimen, obtiene del extorsionado a valuable thing
(Roy FREYRE) (1604). En nuestr<;l patria, su antecedente más próximo es el
artículo 250 del Código Penal derogado. Actualmente, aquellas conductas aparecen
debidamente tipificadas en el artículo 201 del Código Penal en los términos
siguientes: