PERFORMANCE, ¿QUÉ ES?
Para los que se pregunten qué es una performance, se trata de una acción artística; una
muestra escénica interpretativa cuyo fin es transmitir una idea o concepto generando
una reacción en el espectador.
Estas son muy pensadas y cuidadas al detalle, aunque en ocasiones dejan libertad para la
improvisación; por lo que cuidan cada paso, así como el sentido de la estética.
La performance emplea el cuerpo como herramienta de expresión o como lienzo
artístico, surgiendo a principios del siglo XX bajo la necesidad de darle un espacio a
este como objeto.
Fue el dadaísmo el que comenzó a romper códigos artísticos y culturales: ya lo
pronosticaba Tristan Tzara en 1918, en el manifiesto dadaísta elaborado y publicado por
él mismo: Dadá no significa nada.
El arte acción supone una separación en la comunicación, desvirtuando al cuerdo, al ser
humano, de su capacidad de expresión oral. Esto produciría una tensión interna en el
espectador con la obra.
Los antecedentes de la performance
Para indagar sobre los orígenes de la performance nos tenemos que remontar al Berlín
de los años 20. Es allí donde se produce la Primera Feria Internacional del Dadá, en la
galería de Otto Burchardt. En esta feria se expusieron más de 200 obras cuyos temas
iban variando de la crítica política y social, pasando por lo obsceno y el
antimilitarismo. Estos serían los antecedentes de las performances hasta que en base a la
feria y con el paso del tiempo, surgieran los primeros artes – acción.
Grandes performances artísticas de la historia
Podemos destacar como pioneros de la performers a John Cage, compositor
estadounidense, interpretando en 1942 una obra titulada “Obra 4’33”, encontrándose en
su interior una partitura en blanco.
Yves Klein, creador del azul Klein, llevó a cabo las Antropometrías (1960): en su
acepción más estricta, se trata del tratado de las proporciones y medidas del cuerpo
humano; como ejemplo el hombre de Vitruvio, de Da Vinci.
Pues lejos de lo que tenemos en la cabeza, Klein versionó el concepto y elaboró su
propia antropometría: bañó en pintura azul klein a una modelo que dejándose caer sobre
un gran lienzo, dibujó varias siluetas humanas. Y por supuesto, llevó esta acción a cabo
delante de un gran público que se paraba a mirar y se cuestionaba el fin de tal acto.
Si visitas el Museo Reina Sofía de Madrid podrás ver el resultado de la performance de
Yves Klein.
Marina Abramovic: ¿riesgo o arte?
Desde las performances más ‘clásicas’ vamos a evolucionar a las más contemporáneas;
y para ello no podemos dejar de hablar de Marina Abramovic: una de las performers
más influyentes y reconocidas de finales del siglo XX.
La serie de obras Ritmos supuso un punto álgido en su carrera, llegando a poner en
riesgo su vida a lo largo de las performances.
Una de sus performances más impactantes y que deja mucho que pensar de cara a hacer
una crítica social primermundista, es ‘Rhythm 0’ (1974). Durante este arte – acción,
Marina Abramovic prestó su cuerpo por completo a la obra: «En la mesa hay setenta y
dos utensilios que pueden usarse sobre mí como se quiera. Yo soy el objeto».
Los objetos eran muy variados: revólver, bala, pintura, peine, látigo, pintalabios,
tenedor, navaja, flores, algodón, vela…