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Aconhisto

El huracán Mitch causó graves daños en Honduras en 1998, afectando a casi toda la población y los 18 departamentos del país. Más de 1.5 millones de personas resultaron damnificadas y hubo miles de desaparecidos. Se destruyeron o dañaron decenas de miles de viviendas y la infraestructura de transporte, educación y comunicaciones sufrió graves perjuicios.

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Aconhisto

El huracán Mitch causó graves daños en Honduras en 1998, afectando a casi toda la población y los 18 departamentos del país. Más de 1.5 millones de personas resultaron damnificadas y hubo miles de desaparecidos. Se destruyeron o dañaron decenas de miles de viviendas y la infraestructura de transporte, educación y comunicaciones sufrió graves perjuicios.

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PASO DEL HURACÁN MITCH POR HONDURAS

DESCRIPCIÓN DEL DESASTRE

El huracán Mitch, uno de los más violentos del siglo, se presentó en el nordeste de Honduras el 26
de octubre de 1998. El ojo de la tormenta recorrió lentamente la costa atlántica desplazándose
entre las islas de la Bahía y permaneciendo estacionario en las inmediaciones de la isla de Guanaja,
con un área de mayor afectación de unos 150 kilómetros a la redonda.

Del 26 al 30 de octubre se manifestó con vientos destructivos de aproximadamente 250 km/hora y


precipitaciones inicialmente de 450 mm de lluvias torrenciales, que alcanzaron a 600 mm a partir
del 28 de octubre y cuyos efectos se agravaban por el desplazamiento inusualmente lento del
huracán, de 3 a 9 km/h saturando los suelos, haciendo henchir los ríos hasta inundar todas las
zonas bajas y produciendo graves deslizamientos de tierra.

También se informó de grandes daños por inundaciones en los departamentos de Colón, Atlántida
y Cortés. Decenas de ciudades quedaron aisladas por la caída de los puentes y la destrucción de
carreteras y caminos. Se suspendió el suministro de electricidad y de agua corriente en casi todas
las comunidades de Gracias a Dios, Colón, Yoro y Atlántida.

El 30 de octubre el Mitch cambió su rumbo este a oeste para dirigirse inesperadamente al sur,
ingresando en el territorio continental y transformándose ese mismo día en tormenta tropical. Su
trayectoria siguió siendo imprevisible mientras se desplazaba por el centro del país en dirección
norte-sur, recorriendo en un solo día los departamentos de Colón, Olancho, Yoro y Francisco
Morazán. Luego siguió hacia el sudeste acercándose al departamento de El Paraíso, colindante con
Nicaragua.

Cuando todo hacía suponer que se alejaba definitivamente del territorio hondureño, regresó con
fuerza destructora pasando nuevamente por la capital del país con rumbo oeste, hacia los
departamentos de La Paz, Intibuca, Lempira y Ocotepeque, todos ellos fronterizos con El Salvador,
para salir finalmente de Honduras el 1° de noviembre.

Durante esos días, ya transformado en tormenta tropical, Mitch desató lluvias torrenciales que
excedieron de 600 mm en cinco días consecutivos, causando el desborde generalizado de los ríos y
provocando graves inundaciones en los 18 departamentos del país, afectando seriamente a toda la
costa atlántica, la zona central, incluida la ciudad de Tegucigalpa, y los departamentos de Choluteca
y Valle, en la costa pacífica.

En los aeropuertos más importantes se suspendieron las operaciones, y todas las grandes ciudades
quedaron aisladas, pues el transporte terrestre se hizo imposible tanto por la destrucción de los
caminos como por la gran extensión de territorio inundado con más de un metro y medio de agua.
El suministro de agua potable quedó interrumpido para más del 90% de la población, y se
restringió drásticamente el suministro de energía eléctrica en todo el país.

DESCRIPCIÓN DE LOS DAÑOS GENERALES

La prolongada permanencia de lluvias torrenciales debidas al huracán afectó en la práctica a la


totalidad de la población del territorio de Honduras, estimada en poco más de 6,2 millones de
habitantes, y dañó con distintos niveles de gravedad los 18 departamentos del país.
POBLACIÓN AFECTADA

La consecuencia más señalada del paso del huracán Mitch por Honduras fue el cobro de 1,5
millones de damnificados, la cifra más alta no sólo entre los países afectados por el huracán, sino
también entre los antecedentes registrados en la historia de desastres naturales en Honduras.

El departamento con mayor número de muertes declaradas fue Choluteca, si bien en la zona
metropolitana de Tegucigalpa (departamento de Francisco Morazán) la incidencia de casos fatales
también fue cuantiosa. Incluso diez días después se contaban aún 8.000 desaparecidos en todo el
país, además de 12.000 heridos. El saldo en pérdidas humanas fue, pues, muy grave.

Se estima además que entre 600 y 700.000 personas (alrededor del 10% de la población) hubieron
de desplazarse por haber perdido sus casas o por haber tenido que abandonarlas, para buscar
refugio en casas de familiares o amigos, o en alguno de los 1375 albergues que se habilitaron (en
escuelas, instalaciones deportivas, campos improvisados en parroquias, etc.). Los elevados niveles
de hacinamiento en esos albergues dieron lugar, previsiblemente, a la presencia de enfermedades
respiratorias, intestinales, de los ojos y de la piel, aunque se pudo evitar la presencia de otras más
serias. Para 4,2 millones de habitantes (casi el 70% del total) Mitch también supuso la pérdida del
suministro de agua.

Un grupo importante de la población sufrió la pérdida de su fuente de subsistencia, tanto en zonas


rurales como urbanas. Para muchos de ellos las posibilidades de rehabilitación a corto plazo son
escasas o nulas. Esta situación crítica con respecto al empleo podría generar mayores migraciones
del campo a la ciudad, al exterior del país e incluso un creciente debilitamiento del tejido social.

Vivienda

Según datos provisionales provistos por el FOSOVI y por otros entes y gobiernos locales, se calcula
que alrededor de 35.000 viviendas fueron destruidas y otras 50.000 fueron parcialmente afectadas
con daños que varían entre el 10 y el 50% (estas cifras seguramente aumentarán una vez
concluidos los trabajos de campo). Dichas viviendas estaban ubicadas tanto en zonas residenciales
urbanas como en áreas rurales, y sus características de construcción y calidad eran muy variadas.

Se estima que el monto total del daño al sector vivienda asciende a 4.646 millones de lempiras
(344 millones de dólares—el cambio de moneda en el momento del desastre era L13,4 por US$1).
Sin embargo, el costo de la rehabilitación y la reconstrucción del sector será más elevado, dada la
presencia de nuevos factores como la inflación. Se estima que dicho costo ascenderá a no menos
de 6.545 millones de lempiras, o su equivalente de 484,8 millones de dólares

Educación

El sector educativo resultó gravemente afectado por el huracán; se estima que cerca del 20% de los
centros educativos resultaron dañados. De acuerdo con la información disponible, en 1996
Honduras contaba con casi 10,000 aulas en las escuelas públicas correspondientes a los niveles
preescolar, primario y secundario, de las que 2.800 han acusado distintos tipos de daños, además
de los registrados

en el resto de la infraestructura educativa (baños, cocinas, etc.). También se registraron daños o


destrucción en diversas instalaciones de educación superior, incluida la Universidad Autónoma de
Honduras. La estimación de daños totales en el sector educativo alcanza los 446 millones de
lempiras, o su equivalente de 33 millones de dólares. Cabe señalar que el costo de la
reconstrucción será aún más elevado, estimado en alrededor de 552 millones de lempiras.

A los daños aquí evaluados habría que agregar el impacto humano que la tragedia puede significar
para la educación hondureña, tanto para sus docentes como para sus estudiantes. La
desmotivación y la desmoralización que una tragedia de estas magnitudes acarrea tendrían un
costo mucho mayor que los queaquí se pueden estimar.

Transporte y comunicaciones

• Carreteras. Como consecuencia del paso del huracán, los caminos que componen la red vial
nacional sufrieron enormes daños. El impacto sobre las carreteras y caminos – tanto en las redes
de caminos primarios y secundarios como vecinales – es de grandes proporciones, lo que afecta de
manera sustantiva a las comunicaciones y al transporte terrestre. Concretamente, se destruyeron
total o parcialmente 9.198 metros lineales de puentes de material sólido, y se perdieron 2.045
metros lineales de aproximaciones. Además del perjuicio en los caminos, se produjeron pérdidas
en el parque automotor, originadas por las crecidas e inundaciones.

Por otra parte, la magnitud del daño en la infraestructura del sector es tal, que incide de manera
notable en el aumento de los costos de transporte tanto de carga como de pasajeros, así como en
los mayores tiempos de transporte. Se calcula que esta situación se mantendrá por un período
aproximado de cuatro años. Se estima que el daño total sufrido en el transporte carretero
hondureño asciende a 7.090 millones de lempiras, o su equivalente de 525 millones de dólares.

Aeropuertos. El huracán produjo daños en los equipos de comunicación y control de aeronaves, en


tanto que las pistas de aterrizaje, despegue y las áreas de estacionamiento en los aeropuertos no
han mostrado señales de deterioro. El monto total de los daños en el rubro de aeropuertos se ha
estimado en 41,5 millones de lempiras (3,1 millones de dólares).

• Puertos. La infraestructura portuaria del país, en general, no acusó daños de consideración; sin
embargo, algunas instalaciones menores sí sufrieron deterioro de grado diverso. Se ha estimado
que el costo total de los daños en este rubro ascendió a 36 millones de lempiras (2,7 millones de
dólares).

• Comunicaciones. Los daños en este rubro corresponden principalmente al rubro telefónico, en el


que se registraron dos tipos de daños. El primero se refiere a la afectación de una parte importante
de las redes de multipares y de fibra óptica, y el segundo a daños importantes en algunas de las
plantas,como por ejemplo “La Vega” en Tegucigalpa. Quedaron temporalmente fuera de servicio
26.341 líneas, de un total nacional de 237.291 (11% del total). Los daños estimados para este
subsector suman 651 millones de lempiras (48 millones de dólares).

• Ferrocarriles. De acuerdo con la información proporcionada por las autoridades del ferrocarril
nacional, no se habrían producido mayores daños. No se han consignado daños directos ni
indirectos en este subsector.
• Recapitulación. La estimación total de daños en el sector de transporte y comunicaciones
asciende a 7.818 millones de lempiras o 579 millones de dólares. De dicha suma, el 91% (7.090
millones) corresponde al sector carretero, sin duda el más afectado. Los costos de reconstrucción
alcanzarán 6.324 millones de lempiras (468 millones de dólares) debido al incremento de los
costos unitarios.

Energía

• Electricidad. Los deslaves e inundaciones causados por las fuertes y continuas lluvias afectaron
gravemente al sistema eléctrico en su conjunto en todo el territorio, particularmente en las redes
de distribución y en las plantas de generación.

La capacidad total de generación de energía eléctrica se redujo temporalmente en un 6,7%. Varias


de las centrales hidroeléctricas en funcionamiento, estatales y privadas, se vieron afectadas, y
también se registraron daños en obras civiles de dos centrales hidroeléctricas. Más de 385 kms. de
líneas de distribución (el 6,7% de la capacidad instalada) quedaron inutilizadas. El daño total en el
subsector eléctrico ha sido estimado en 226 millones de lempiras, o el equivalente de 17 millones
de dólares. Los costos de reconstrucción se estiman en 295 millones de lempiras (22 millones de
dólares).

• Hidrocarburos. Se reportaron daños importantes en estaciones de servicio en Choluteca, La Lima


y Tegucigalpa. Las empresas importadoras de petróleo reportaron daños menores en sus
instalaciones físicas. El total de los daños sufridos por el subsector se estima en 158 millones de
lempiras (12 millones de dólares).

• Recapitulación. Los daños totales en el sector de energía se cifran en 384 millones de lempiras
(28.4 millones de dólares). De ellos, 134 millones corresponden a daños de infraestructura, cuya
reconstrucción requerirá, debido a que el costo de reposición del acervo perdido es más elevado
que su valor actual, una inversión de 355 millones de lempiras.

Riego y drenaje

Se han producido daños en los sistemas de riego tanto estatales como privados, producidos por
sedimentación, erosión y colmatación, especialmente en los canales de drenaje. Se estima que los
daños totales sufridos por los sistemas de riego y drenaje ascienden a 77 millones de lempiras (5,7
millones de dólares).

Los sistemas naturales de drenaje sufrieron daños de importancia. Como resultado de las elevadas
e intensas precipitaciones, deslaves de laderas y erosión de los suelos, los cauces de los principales
ríos acumularon gran cantidad de sedimentos, piedras, árboles y otros materiales, que han
reducido su capacidad de acarreo. Se estimó en alrededor de 256 millones de lempiras o 19
millones de dólares la suma requerida para completar los trabajos de descolmatación de los cauces
de los ríos y de dragado de las desembocaduras.
Sectores productivos

a) Agricultura, ganadería, pesca y silvicultura

En términos del monto de daños, la actividad productiva basada en la explotación de recursos


naturales (no minerales) fue la más afectada por el huracán. La estimación de daños en los
primeros días del temporal alcanzó el 70% de la producción agropecuaria y de la camaronicultura.

Agricultura. El subsector agrícola fue el más afectado tanto en la producción para consumo interno
como en prácticamente todos los cultivos de exportación. Con respecto a los cultivos de consumo
interno, las mayores pérdidas se produjeron en los cultivos de banano, maíz y caña de azúcar. Con
respecto a los cultivos industriales y de exportación (banano, café, caña de azúcar y palma
africana) experimentaron daños directos cifrados en casi1,800 millones de lempiras. Por tratarse
de cultivos permanentes, a estos daños hay que agregar los costos generados por el tiempo
necesario para reponer las plantaciones (entre 2 y 7 años según el cultivo), lo que da un total de
pérdidas de 6.000 millones de lempiras.

Uno de los efectos más graves del paso del huracán ha sido la pérdida de la capacidad productiva
de los suelos. Se estima que el área donde la pérdida de suelo se puede considerar total por su
difícil y lenta recuperación cubre alrededor de 17.000 hectáreas en total, daños valuados en 5.200
millones de lempiras por el ingreso neto que se deja de obtener, más las pérdidas en instalaciones
y plantaciones que suman otros 6.300 millones de lempiras.

• Ganadería. El hato bovino para producción de carne y leche, o de doble propósito, se vio
mermado en alrededor de 50.000 cabezas con un valor aproximado de 225 millones de lempiras. A
esto hay que sumar la pérdida de peso de los animales, además de daños en las producciones
lechera y avícola, en las instalaciones de fincas lecheras y cercas de potrillos, y en el área de
pastizales afectada.

• Pesca. En las granjas camaroneras del sur se han verificado daños por 100 millones de lempiras
en infraestructura más un daño de 300 millones en la producción. La pesca de litoral, por su parte,
tuvo una pérdida de 140 millones de lempiras.

• Silvicultura. La producción maderera ha sufrido por el deterioro de los caminos de acceso a los
campos de corte de madera, además de la madera de los árboles derribados por el huracán,
estimada en 100.000 m3 de pino (27 millones de lempiras).

b) Industria

El sector industrial acusó daños en infraestructura, maquinaria y producción, al ser afectado por las
lluvias, inundaciones, deslaves, y por el absentismo laboral en las semanas posteriores al huracán.
Los daños afectaron tanto a la industria de maquila – destinada al mercado exterior – como a la
nacional, dirigida al mercado interno y centroamericano. Se estima que los daños totales del sector
industrial ascienden a 5.084 millones de lempiras o el equivalente de 376,6 millones de dólares.
c) Comercio

El sector comercial – que incluye el rubro de turismo – fue duramente golpeado por el huracán,
cuyos efectos destruyeron incluso una parte de la ciudad capital de Tegucigalpa, donde se aloja
gran parte del comercio nacional. Se ha determinado que se produjeron daños importantes en
infraestructura y existencias, además de la reducción en el volumen de ventas. En el caso del
sector turismo, si bien no se registraron daños en la infraestructura (por ejemplo, la isla de Roatán
y el centro maya de Copán resultaron indemnes), sí se ha suscitado el problema de cancelaciones
por parte de grupos y personas que tenían previsto visitar el país. Las estimaciones realizadas
sitúan los daños totales del sector comercio –incluyendo el turismo – en 2.828 millones de
lempiras o su equivalente de 210 millones de dólares. La reconstrucción de la infraestructura
perdida se calcula en 3.200 millones de lempiras (238 millones de dólares).

Salud

La red institucional encargada de la salud en Honduras sufrió daños de consideración en sus


instalaciones y equipamiento, que afectaron seriamente la prestación de sus servicios,
insuficientes de por sí, en momentos de una demanda extraordinaria. El déficit ocasionado por la
situación de emergencia resultó patente, de forma que la masiva ayuda internacional recibida
contribuyó a compensarlo, por lo menos de manera parcial. Como en otros países, en Honduras
coexisten los establecimientos abiertos de la Secretaría de Salud, de particular importancia en las
zonas rurales; los del Instituto Hondureño de Seguridad Social (IHSS), que cubren sólo a afiliados
de alrededor de una quinta parte de la población, sobre todo en las ciudades, y los del sector
privado, tanto con fines de lucro como con propósitos altruistas – iglesias y ONGs nacionales y
extranjeras – que prestan sus servicios en zonas pobres. Más aún, en estas últimas cobra particular
relevancia un subsistema informal ampliamente extendido. Con el paso del huracán Mitch todos
ellos sufrieron daños, en algunos casos menores y en otros tan serios como la destrucción total de
infraestructura y equipo, además de los efectos sobre el personal,que se tradujo en distintos
grados de desarticulación.

El voto y la vida de las mujeres en Honduras

El 25 de enero de 1955, el movimiento de sufragistas hondureñas logró que por


decreto presidencial, las mujeres que supieran leer y escribir ejercieran su derecho
al voto y a participar en la vida política del país. Aquello pudo ser el inicio para
redefinir la relación del Estado y los hombres con las mujeres en Honduras.

El decreto #29, emitido por la administración de Julio Lozano Díaz, respondía


también a la Declaración Mundial de los Derechos Humanos, proclamada por las
Naciones Unidas en 1948 y se unía a 112 países que en esos años ya permitían a
las mujeres depositar su voto en las urnas.

Aquella conquista significó un avance en el intento por construir las bases de un sistema
electoral -después de las décadas dictatoriales, que debía empujar hacia una mayor
apertura de los derechos de las mujeres en el ámbito laboral, educativo y social. En otras
palabras, el derecho para decidir sobre el rumbo político del país, debía ser el punto de
partida para disminuir la iniquidad entre ambos sexos.
Pero el proceso ha enfrentado un sistema dominado por las creencias y la cultura
tradicional masculina, que le ha impedido su fluida evolución. Como muestra, en raras
ocasiones las mujeres han encontrado apoyo en los hombres para conquistar sus
derechos. Tanto en 1955 como ahora, el reconocimiento de sus libertades es para ellas un
camino pedregoso.

CARABANA MIGRANTE 2018


5 de octubre de 2018 a través de redes sociales se convocó, en Honduras, a una marcha
migrante, el lema era “No nos vamos porque queremos: nos expulsa la violencia y la pobreza”.
Una semana después, se reunieron 160 personas en San Pedro Sula, esto sería el inicio de la
caravana migrante. Al día siguiente, en el departamento (municipio) de Cortés se sumaron más
de mil personas y al pasar por Ocotepeque dos mil personas se unieron al contingente. Para el
17 de octubre se habían reunido alrededor de cuatro mil personas en el puente fronterizo con
México con la intención de cruzar y llegar a los Estados Unidos de América.
En esta edición de El Correo Fronterizo se aborda el tema de las caravanas migrantes de
Centroamérica en México a través de los documentos de “Diagnóstico y propuestas de acción”
realizados por El Colegio de la Frontera Norte en diferentes municipios de la región norte de
México, así como la historia de los flujos migrantes provenientes de Guatemala, Honduras y El
Salvador.
UN POCO DE HISTORIA
A través de redes sociales y medios de comunicación se hablaba del flujo de migrantes
centroamericanos como algo nuevo e inesperado. Sin embargo, lo único diferente era la forma
de organización y las cantidades de personas que componían el contingente. La migración de
oriundos de Guatemala, Honduras y El Salvador lleva décadas ocurriendo.
La migración de Guatemala a México tiene una larga historia, principalmente ligada a prácticas
culturales, actividades económicas y mercados de trabajo transfronterizos desde finales del
siglo XIX. Por su parte, la migración hondureña es más reciente, cobra visibilidad después del
impacto desastroso del huracán Mitch en 1998 (París, 2017). En lo que respecta a la migración
de personas de El Salvador, la salida fue ocasionada por la guerra civil de 1980-1992.
Desde finales del siglo XX se encuentra un aumento en migraciones forzadas por la
inseguridad, violencia y sistemas de extorsión en las principales ciudades. Los que son
originarios de zonas rurales escenarios de pobreza, falta de tierras para trabajar, pocas
oportunidades de empleo, desastres naturales y megaproyectos, como presas o minas, son los
factores de expulsión más frecuentes (París, 2017).
Otro elemento que lleva a jóvenes, hombres y mujeres, a salir de sus lugares de origen son la
presencia de pandillas. Por un lado, evitar ser reclutado por estos grupos y, del lado de las
mujeres temas de acoso, abuso y violencia sexual son motivos para migrar.
LA CARAVANA LLEGA AL NORTE. TIJUANA
Como se dijo, las caravanas son una nueva forma de organización y funcionan de mejor
manera. Da visibilidad, acompañamiento y protección a los migrantes por parte de
organizaciones sociales, medios de comunicación y organismos de derechos humanos; es una
forma de moverse seguros (dada la cobertura mediática que trae formar grandes grupos de
personas) y barato en comparación con los costos de coyotes.
La primer caravana cruzó la frontera sur de México el 19 de octubre, tres semanas después, el
10 de noviembre, arribaron a Tijuana el primer grupo de la caravana, un poco más de 80
personas miembros de la comunidad LGBTTTI. A los días fueron llegando a la ciudad cientos
de personas hasta ser miles. El gobierno municipal habilitó la unidad deportiva “Benito Juárez”
como albergue, tenía una capacidad para dos mil personas; para el 28 de noviembre eran más
de seis mil personas las que se encontraban en dicho espacio.
De acuerdo a la encuesta realizada por El Colef (n=1037), el 76.9% eran hombres y el 23.2%
mujeres. Más de la mitad eran jóvenes entre 18 y 19 años, una tercera parte iban de los 30 a los
44 años y un porcentaje mejor era mayor a los 45 años de edad.
Más del 50% llegó a Tijuana con la intención de cruzar a los Estados Unidos de América. Su
segunda opción, en caso de no cruzar la frontera, era quedarse en Tijuana.
La cantidad de personas provenientes de Centroamérica instaladas en un recinto que no contaba
con las condiciones mínimas para albergar a seres humanos, la mala gestión y coordinación por
parte de las autoridades, los discursos del presidente de Donald Trump y ciertas expresiones de
rechazo por parte de la ciudadanía trajeron consigo escenarios complicados para las dinámicas
de la ciudad, cierres parciales de la frontera impactaron en los flujos transfronterizos. Sin
embargo, los impactos negativos pudieron haberse evitado.
UNA PEQUEÑA CIUDAD. LA CARAVANA LLEGA A PIEDRAS NEGRAS
El 15 de enero de 2019 se convocó a una nueva caravana migrante que partiría de la Central
Metropolitana de San Pedro Sula. Durante su travesía por México el contingente cruzó
diferentes ciudades ciudades y se dispersó por diferentes municipios fronterizos del norte. El 4
de febrero la caravana salió de Saltillo con rumbo a Piedras Negras. Un total de mil 850
personas arribaron a la ciudad fronteriza.
Sin embargo, a diferencia del caso de Tijuana que se organizaron cuando la caravana ya había
arribado a la ciudad, las autoridades de Piedras Negras actuaron de manera preventiva y con la
experiencia de lo sucedido en otros espacios en donde habían arribado otras caravanas.
Antes de la llegada del grupo a Piedras Negras se habilitaron dos naves industriales y la
explanada de la antigua maquiladora MECESA. Se instalaron tomacorrientes, depósitos para
agua potable, regaderas con agua caliente y fría, Internet, sanitarios portátiles, colchonetas,
calefacción, alumbrado y pantallas para proyección. En la explanada se instalaron toldos,
alumbrado, suministros de gas, contenedores de basura, área de alimentos. Adicionalmente,
para evitar conflictos como en Tijuana, se instalaron elementos de seguridad en las
inmediaciones del albergue.
El informe realizado por un grupo de investigación de la sede de El Colef en Piedras Negras
explica que, considerando la rapidez con la que transcurrieron los hechos, el operativo para el
montaje, funcionamiento del albergue fue ejecutado en tiempo récord con la coordinación
municipal y la participación de dependencias de los tres niveles de gobierno.
La encuesta aplicada (n=540) arrojó que el 72.2% eran hombres y 27.8% mujeres, porcentajes
similares a la composición de Tijuana, sin embargo el rango de edad cambio, en su mayoría
eran personas entre los 20 a 29 años de edad.
Un hallazgo interesante es que solo el 16% pretendía llegar a los Estados Unidos de América,
esto no quiere decir que el resto no lo fuera a intentar, sin embargo, esto se diferencia
principalmente de las respuestas de Tijuana en donde la intención era cruzar; en Piedras Negras
los migrantes lo que buscaban era no volver a sus países de origen.
EL EMPUJE
En términos teóricos (en migración) hay el “empuje” y “atracción”, en el caso de las caravanas
migrantes es más fuerte el empuje; quienes están empujando para salir de su país por la
coyuntura de problemas económicos y violencia. No les importa el discurso de Donald Trump o
si colocan un muro más alto, porque de no llegar a Estados Unidos se van a quedar en México.
El objetivo es salir (Bruce, 2019).
Situaciones de pobreza, violencia que enfrentan y padecen las personas centroamericanas en
sus países de origen los lleva a salir cada vez más. Sin embargo, contradiciendo algunos de los
discursos políticos provenientes, principalmente de Estados Unidos, aunque también presentes
en México, no todos los integrantes de las marchas (caravanas) tenían el propósito de buscar el
sueño americano, algunos pretendían establecerse en territorio mexicano mientras que otros
marchaban sin rumbo fijo huyendo de la pesadilla centroamericana (Torre, 2019). Las
caravanas son una estrategia de supervivencia.
¿SIN NORTE?
La posibilidad de conseguir asilo o refugio en Estados Unidos se va desvaneciendo, para el
periodo 2020 solo otorgaran dicho reconocimiento a 18 mil solicitantes. En nuestro país, la
capacidad de gestión de los flujos migrantes y de solicitantes ha creado una situación crítica en
la frontera sur, inclusive se habla de una crisis del refugio en México. Pero, aunque existan
intereses y trabas políticas, los migrantes siguen siendo expulsados de sus países, no solo de
Centroamérica, también están arribando de otras latitudes del mundo.
Los migrantes son una población vulnerable, propensos a una marginación económica y
jurídica, pero, en su mayoría, son seres humanos en busca de un destino que les dé la
oportunidad de una vida digna; esa es la esperanza por la que dejan sus países y que, para
lograrlo, apuestan su vida.

REFERENCIAS:
El Colegio de la Frontera Norte. (2018). La caravana de migrantes centroamericanos en
Tijuana. Tijuana: El Colef. Retrieved from [Link]
caravana-de-migrantes-centroamericanos-en-tijuana-2018-diagnostico-y-propuestas-de-accion/
El Colegio de la Frontera Norte. (2019). La caravana de migrantes centroamericanos en
Piedras Negras, Coahuila. Piedras Negras: El Colef. Retrieved
from [Link]
piedras-negras-coahuila-2019-diagnostico-y-propuestas-de-accion/
Torre, Eduardo. (2019). Políticas migratorias y de protección internacional tras el paso de las
caravanas por México. Tijuana: El Colef. Retrieved
from [Link]
internacional-tras-el-paso-de-las-caravanas-por-mexico/
París, Dolores. (2017). Violencias y migraciones centroamericanas en México. El Colef.
La caravana centroamericana en Piedras Negras. (2019). [In person]. El Colegio de la Frontera
Norte. Disponible en: [Link]
negras/

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