Hamlet
Hamlet
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Personajes
Escena 1
(Escenario: el catillo)
MARCELA: Mira, allá, se acerca de nuevo (entra el espectro), háblale tu Horacio, tú sabes de
conjuros.
Horacio: ¿Quién sos vos, que usurpas a esta hora de la noche con esa figura hermosa y valiente de
su majestad el rey de Dinamarca? Te ordeno que hables.
Marcela: Se ha ido. ¿Ahora qué hacemos? Te ves pálido. ¿No será fantasía nuestra?
Bernardo: Así ha sido las otras veces, a la misma hora y pasando ante nuestra presencia.
Marcela: No sé qué pensar… pero esto presagia alguna extraña erupción en nuestra nación.
Silencio, mirad, ¡ahí viene de nuevo! (entra el espectro)
Horacio: Tranquilo, le detendré. Alto ahí, ilusión (el espectro extiende los brazos), si puedes,
habladme, si conoces el secreto del destino de nuestras tierras, decídmelo, o al menos habla de tu
vida pasada, habla de eso (canta el gallo) Espera, ¡habla!
Escena II
Hamlet: ¡qué asco me da! ¡No hace ni dos meses que murió un rey tan excelente en comparación
con este, tan cariñoso con mi madre! Peor que se rompa mi corazón, porque tengo que contener
mi lengua.
Hamlet: No te burles de mí, creo que fue para ver la boda de mi madre.
Hamlet: Ojala me hubiera encontrado a mi peor enemigo en el cielo, antes que llagara este día. Mi
padre. Era un hombre y un gran rey, no habrá nadie como él
Horacio: Han pasado dos noches seguidas y Marcela y Bernardo durante su guardia en la noche
habían tenido un encuentro. Con una figura como el rey.
Marcela: Si no has pasado tres veces cerca y no pudimos decirle nada del miedo.
Hamlet: ¿Y no le hablaron?
Horacio: Si la he visto. Parecía más un rostro de tristeza que de ira. Con la mirada fija en nosotros.
Así como tenía la barba de un color negro plateado, como cuando vivía.
Hamlet: esta noche hare de guardia con ustedes. Quizás vuelva a caminar por ahí
Escena III
Polonio: Me han dicho que últimamente ha hablado a solas contigo muchas veces, y tú, por tu
parte, le has concedido mucha atención. Si es así, como me lo dicen, tengo que decirte que no te
entiendes a ti misma tan claramente como corresponde a mi hija y a tu honor.
Polonio: hablas como muchacha inexperta, que no entiende tan peligrosa situación ¿Tú realmente
le crees?
Polonio: no creas en sus juramentos, no son más que trampas y no es lo que aparenta y con
palabras claras te ordeno que te vayas por tu camino, no vuelvas a hablar con el príncipe Hamlet.
Horacio: ¡Ya han dado las 12 mi señor! No sabemos si volverá a venir señor. (Entra el espectro) Ahí
viene, atrás suyo (entra el espectro)
Hamlet: ¿qué significa esto? ¿Acaso quieres que hagamos algo? ¿Por qué has venido? (El espectro
hace señales a Hamlet)
Horacio: creo que insiste en conversar contigo a solas, te recomiendo que no lo hagas
Hamlet: no intentes detenerme y no me creas loco, porque voy a seguirlo (se va Horacio, se
quedan solo el espectro y Hamlet), ¿A dónde me quieres llevar? No te seguiré más allá
Espectro: Escúchame bien y préstame atención, se acerca mi hora de entregarme a las llamas así
que haz de vengarme cuando escuches.
Hamlet: ¿Qué?
Espectro: recuerda que soy el espectro de tu padre, si alguna vez me has amado has de vengar mi
torpe asesinato, realizado por una serpiente con corona, así es Hamlet, tu tío fue el que me ha
envenenado, debes vengarme… Ya es hora de mi partida recuérdame Hamlet, recuérdame…
ACTO II
NARRADORA: (sale a escondidas) entonces Ofelia le cuenta a su padre como, mientras ella cosía
en mi aposento, aparece ante ella el Príncipe Hamlet con el jubón desabrochado, sin sombrero con
las calzas sucias y caídas, temblando las rodillas, y el semblante tan triste en su expresión que
parecía huido del infierno para hablar de espantos. Pareciendo un loco. Le agarró de la muñeca
con fuerza. Entonces extendió todo su brazo y con la otra mano haciendo de visera se puso a
escudriñarle la cara, cual si fuera a dibujarla, hasta que se fue, aun mirándola.
POLONIO: Anda, ven conmigo. Voy a ver al rey. Eso es el delirio del amor, que por su propia
violencia se aniquila y lleva a las acciones más desesperadas,... ¿Le has hablado con dureza
últimamente?
OFELIA: No, señor. Sólo cumplí vuestras órdenes: le devolví sus cartas y rechacé su presencia.
POLONIO: Eso le ha enloquecido. Pensé que jugaba contigo y que sería tu perdición. Ven, vamos
con el rey. Esto ha de saberse (Salen)
REY: Gracias (Salen Guillermo y Rodrigo y entra Polonio) POLONIO Señor, nuestros embajadores
han vuelto felizmente de Noruega.
POLONIO: tal vez la causa de la locura no es solo la muerte de su padre y la boda apresurada , si no
también el rechazo de Ofelia. Escuchen[Lee la carta] «Al ídolo de mi alma, la celestial y
hermoseada Ofelia... » «Duda que ardan los astros, duda que se mueva el sol duda que haya
verdad, mas no dudes de mi amor. ¡Ah, querida Ofelia! Los versos se me dan mal. No tengo arte
para medir mis lamentos. Pero que te amo más que a nadie, mucho más, créelo. Tuyo siempre,
queridísima amada mientras mi cuerpo sea mío, Hamlet.»
POLONIO: le he ordenado que le ignore por completo, se encierre cuando el venga. Al parecer
funcionó, pues el príncipe ahora esta melancólico
POLONIO: La próxima vez, le suelto a mi hija. Vos y yo nos pondremos detrás de algún tapiz.
Observad su encuentro. Si no está enamorado y por estarlo no ha perdido el juicio, haced que yo
cese en mi puesto de gobierno y me ocupe de una granja y de sus cuadras.
REY: Lo probaremos.
HAMLET ¡Mis magníficos amigos! ¿Cómo estáis, muchachos? ¿Qué hay de nuevo? ¿Qué habéis
hecho, queridos amigos, para que la Fortuna os traiga a esta cárcel?
HAMLET: Sí, una cárcel espléndida, con muchas celdas y calabozos, y Dinamarca es de los peores,
tal vez no compartan esa opinión pero decidme, ¿qué hacéis en El señor?
HAMLET: Lo que sea, con tal que haga al caso. Os han hecho venir. Decidme por que
HAMLET. Yo os diré por qué. Me adelantaré a lo que vais a revelarme y así no sufrirá la discreción
que prometisteis a los reyes. Últimamente, no sé por qué, he perdido la alegría, y lo cierto es que
me veo tan abatido que esta tierra me parece horrible.
GUILLEMO. Señor Que le parece si le pedimos a unos cómicos que dramaticen la muerte de tu
padre.
OFELIA: Señor, aquí tengo recuerdos que me disteis y que hace tiempo pensaba devolveros. Os lo
suplico, tomadlos.
OFELIA: Mi señor, sabéis muy bien que sí, y con ellos palabras de aliento tan dulce que les daban
más valor. Tomad, señor.
HAMLET: Que si eres honesta y bella, tu honestidad no debe permitir el trato con tu belleza.
HAMLET: Pues sí, porque la belleza puede transformar la honestidad en alcahueta antes que la
honestidad vuelva honesta a la belleza. Antes te amaba.
OFELIA: y yo te creí.
HAMLET ¡Vete a un convento! Si te casas, sea mi dote esta maldición: serás más casta que el hielo
y más pura que la nieve, y no podrás evitar la calumnia. Vete a un convento, anda, adiós. O si es
que has de casarte, cásate con un tonto, pues el listo sabe bien los cuernos que ponéis, Adiós
(Sale)
HAMLET: Eres la reina, esposa del hermano de tu esposo y, ojalá no lo fueras, pero eres mi madre.
HAMLET: Vamos, vamos, siéntate. Tú no te mueves ni te vas hasta que ponga frente a ti un espejo
que te enseñe tus adentros.
HAMLET: Sí, y aun no termino contigo, rata desgraciada, traidora, que tu muerta sea justa (Le
atraviesa la espada y Polonio muere de inmediato) .
REINA: ¿Qué he hecho yo para que me hables así con lengua tan ruidosa y ofensiva?
HAMLET: (enfadado) has traicionado a mi padre. No esperaste ni un año para casarte con el
hombre que fue tu marido
HAMLET: (grita furiosa) Un asesino, un infame; un canalla que no llega a los talones del que fue tu
marido. Un rey de parches y pingajos…
(Entra el ESPECTRO)
ESPECTRO: Hamlet, esta visita es sólo para afilar tu propósito. Mira a tu madre, se encuentra
desconcertada, ponte entre ella y la lucha de su alma, la imaginación, obras más fuertes en los
cuerpos más débiles.
REINA: ¡Ah! ¿Cómo estás tú, que clavas la mirada en el vacío? (grita) ¿Qué es lo que miras?
HAMLET: ¡Ah, mira! ¡Ve cómo se aleja! ¡Mi padre, vestido como en vida! ¡Mira cómo sale por la
puerta! (Sale el ESPECTRO)
REINA: No es más que un ensueño de tu mente. El delirio es muy hábil en crear apariciones.
HAMLET: ¿Delirio? Mi pulso late como el tuyo y da una música tan sana. No es locura lo que he
dicho.
REINA: ¡Ah, Hamlet! Me has partido en dos el corazón ¿Qué se supone que haga (se hecha a llorar)
REY: Algo hay en tus suspiros y sollozos. Tienes que explicármelo. ¿Dónde está tu hijo?
REINA: ¡Ay, esposo, lo que he visto esta noche!, Hamlet, en su paroxismo, al ver que algo se movía
tras el tapiz, desenvaina gritando « ¡Una rata, una rata!» y en su frenética ilusión ha matado al
pobre Polonio allí escondido.
REY ¡Ah, grave acción! De haber estado allí, habría sido mi muerte. Ven, Getrudis. Antes de que el
sol toque la montaña ya le habré embarcado.
REY: Amigos, procuraos más ayuda. En su demencia, Hamlet ha matado a Polonio y le ha sacado a
rastras del cuarto de su madre. Buscadle, habladle cortésmente y llevad el cuerpo a la capilla. Os lo
ruego, daos prisa.
HAMLET: ¿Qué ruido es ese? ¿Quién llama a Hamlet? ¡Ah, aquí están!
HAMLET: Ni lo creáis.
HAMLET: Que puedo guardar vuestro secreto y no el mío. Además, si me interroga una esponja,
¿qué respuesta puede dar el hijo de un rey?
HAMLET: Sí, que chupa el favor del rey. Al final, quien mejor sirve al rey sois vosotros; él os guarda
en un rincón de su mandíbula: primero os saborea y luego os traga. Cuando necesite lo que hayas
indagado, te exprime y la esponja vuelve a quedar seca.
RODRIGO: Señor, tenéis que decirnos dónde está el cuerpo y venir con nosotros ante el rey.
HAMLET: El cuerpo está con el rey, pero el rey no está con el cuerpo. El rey es una cosa.
REY: He mandado buscarle y hallar el cadáver. Es un peligro dejar que siga libre. que le caiga todo
el peso de la ley.
Entra RODRIGO.
HAMLET: De cena.
HAMLET: donde come, sino donde. Tiene encima una asamblea de gusanos políticos. El gusano es
el gran emperador de la dieta.
HAMLET: Nada, sólo mostraros cómo un rey puede viajar por las tripas de un gusano.
HAMLET: En el cielo. Buscadle vos mismo en el otro sitio. Si no le encontráis de aquí a un mes, os
llegará el olor al subir a la galería.
REY: Hamlet, por tu propia seguridad, que tanta inquietud me produce como tu acción exige tu
marcha inmediata. Prepárate, La nave está presta, te aguarda la escolta y todo está listo para ir a
Inglaterra.
HAMLET: ¿Inglaterra?
Narrador: luego de lo sucedido el rey y Laertes. Hermano de Ofelia e hijo de polonio, planea
degollar a Hamlet en la iglesia. Cuando la reina entra a darle la noticia a Laertes de que Ofelia su
hermana murió ahogada sobre un arrollo mientras hacia coronas de ramas y flores.
En nel cementerio el sepulturero se encuentra cavando una tumba cuando entra Hamlet y horacio
este le pregunta para quien es la tumba que cava a lo que el sepulturero le responde que para una
mujer que murió ahogada. (Entran el REY, la REINA, un SACERDOTE y LAERTES) el sacerdote
bendice la tumba en la que se encuentra la mujer para que dios la acepte en su reino, a lo que
Laertes dice.
LAERTES: Dadle sepultura y que broten violetas de su carne pura y sin mancha. Sacerdote, yo te
digo que mi hermana será un ángel providente cuando tú estés aullando en el averno.
REINA [esparciendo flores] Flores a esta flor. Adiós. Confiaba en que serías la esposa de mi Hamlet.
Querida niña, creí que iba a engalanar boda, no tu muerte (llora) (Se alejan un poco para consolar
a la Reina)
HAMLET: [adelantándose] Ofelia, ¿por qué?, ¿por qué me haces esto?, no sabes que yo te amaba,
ni el amor de mil hermanos se compararía al mío, y ahora, te veo, sin hablar, sin respirar, sin
mirarme. Ojalá hubiésemos tenido un último adiós.
HAMLET: ¡Qué mal rezas! Quítame esos dedos de la garganta ¡Quítame esa mano!
REY: ¡Separadlos!
HAMLET: Por esta causa lucharé con vos hasta que mis párpados dejen de moverse.
HAMLET: Dime lo que harás. ¿Piensas llorar, luchar, desgarrarte? ¿Has venido aquí a lloriquear, a
rebajarme tirándote a la fosa? Y si hablas de montañas, que nos echen encima fanegas a millones
hasta que la tierra se queme la cabeza en el círculo solar y la Osa parezca una verruga. Si voceas,
yo hablaré tan hinchado como tú.
REY: Esto es pura demencia; pronto estará manso como una paloma al salir del cascarón sus
doradas parejas y se hundirá en el silencio.
HAMLET: Oídme bien. ¿Por qué me tratáis así? Yo siempre os aprecié. Pero no importa. Mañana a
esta hora, uno de los dos estará muerto (se marcha)
REY: Acompáñale, Horacio, te lo ruego (Sale HORACIO). Gertrudis, haz que vigilen a tu hijo. Muy
pronto veremos la hora tranquila; mientras, la paciencia será nuestra guía.
HAMLET: Sabes algo Horacio… No estoy preparado para nada, más bien estoy dispuesto, y me
encomendaré a Dios mi destino, si he de ganar, bien por mí, recibiré duras críticas y comentarios,
pero las palabras se las lleva el viento. Si he de perder, lo haré con dignidad
OSRIC: Su Majestad me manda participaros que ha hecho una gran apuesta en favor vuestro.
Señor, se trata de... (Hamlet lo interrumpe)
OSRIC: No, mi buen señor, de veras; por respeto. Alteza, no ignoráis la excelencia de Laertes con
su arma. El estoque y la daga
OSRIC: Señor, el rey ha apostado a favor de usted, ha apostado que en doce asaltos entre vos y
Laertes. Laertes ha apostado por nueve de los doce. Podría ponerse a prueba de inmediato si
Vuestra Alteza se dignase responder.
HAMLET: Señor, pasearé por este salón. Si le place a Su Majestad, es mi hora de ejercicios. Si traen
las armas, y está dispuesto el caballero, y el rey mantiene su apuesta, haré que gane si puedo. Si
no, me ganaré la deshonra y los golpes en cuestión.
HAMLET: En tal sentido, señor, con los floreos que os dicte vuestro estilo.
HAMLET: No lo creo. No he dejado de practicar, y con tal apuesta ganaré. Aunque no te imaginas
el malestar que siento. Pero no importa.
HORACIO: Si vuestro ánimo está inquieto, obedecedlo. Haré que no vengan y diré que no estáis
listo.
HAMLET: Nada de eso. Si viene ahora, no vendrá luego. Si no viene luego, vendrá ahora. Si no
viene ahora, vendrá un día. Todo es estar preparado. Como nadie sabe nada de lo que deja, ¿qué
importa dejarlo antes? Ya basta.
Narrador: (Entran el REY, la REINA, LAERTES, OSRIC y acompañamiento con trompetas, tambores,
cojines, espadas de esgrima y manoplas,)
REY: Ven, Hamlet; ven y toma esta mano. [Pone la mano de LAERTES en la de HAMLET.]
HAMLET: Perdonadme, señor. Perdonad como caballero. ¿He sido yo, Hamlet, quien hirió a
Laertes?, no, en tal caso ha sido la locura mía. Señor, ante esta asamblea: que mi negación de un
mal pretendido me absuelva en vuestro noble pensamiento, como si mi flecha, hubiera herido a
mi hermano.
LAERTES: Lo admito en mis sentimientos, que son los que más deberían moverme a la venganza.
Hasta entonces acojo como afecto el afecto declarado y no lo menosprecio.
HAMLET: Lo acepto muy gustoso, y lucharé abiertamente en este encuentro fraternal. – Traed las
espadas, vamos.
LAERTES: Venga, una para mí. REY Dales las espadas, joven Osric. Hamlet, ¿conoces la apuesta?
HAMLET: Perfectamente, señor. Vuestra Majestad ha apostado por el débil. (Hamlet y Laertes
seleccionando espadas)
Narrador: (Durante el enfrentamiento Laertes hiere con la espada envenenada a Hamlet, pero en
un forcejeo se caen las espadas y Hamlet toma la espada de Laertes, la cual atraviesa el torso de
éste envenenándolo al igual que el príncipe, al mismo tiempo, la Reina bebe el vino envenenado
destinado para Hamlet )
REINA: ¡No, no, el vino, el vino! ¡Ah, mi buen Hamlet! ¡El vino, el vino! ¡Me ha envenenado!
(Muere)
HAMLET: ¡Ah, infamia! ¡Que cierren la puerta! ¡Traición! ¡Descubridla! (Sale OSRIC, cerrando la
puerta)
LAERTES: Está aquí, Hamlet. Hamlet, estás muerto. No hay medicina que pueda salvarte. No te
queda ni media hora de vida. El arma traidora está en tu mano, con punta y envenenada. Mira: yo,
caído para siempre, y tu madre, envenenada. No puedo más. ¡El rey, el rey es el culpable!
HAMLET: ¿Con punta y envenenada? ¡Pues a lo tuyo, veneno! (Hiere al REY)
HAMLET: ¡Toma, maldito danés, criminal, pecador! ¡Bébete la pócima! [Obliga a beber al REY.]
¿Está ahí tu perla? Sigue a mi madre (se desmaya y fallece)
LAERTES: Recibió su merecido. Perdonémonos, mi noble Hamlet. ¡No caigan sobre ti mi muerte ni
la de mi padre, ni la tuya sobre mí! (Muere)
HAMLET: El ciclo te absuelva. Voy a seguirte. Me muero, Horacio. - ¡Adiós, pobre reina! Vosotros,
testigos mudos de este acto, si me quedara tiempo. Ah, os contaría... Ya basta. Horacio, me
muero; tú vives: relata mi historia y conviérteme en leyenda
HORACIO: Nada de eso. Más que danés soy antiguo romano. Aún queda bebida, la beberé
HAMLET: Como hombre que eres, dame esa copa. ¡Suéltala! ¡Por Dios, dámela ¡Ah, buen Horacio!
Si todo queda oculto, ¡qué nombre tan manchado dejaré! Si por mí sentiste algún cariño, abstente
de este mundo de dolor y sufrimiento (Disparos de cañones) ¿Qué es ese ruido de guerra?
(Entra OSRIC)
HAMLET: ¡Ah, muero, Horacio!. No viviré para oír las noticias de Inglaterra, dale mis votos y mis
bendiciones a Fortimbrás, futuro rey de Dinamarca, le desea todo el bien del mundo... El resto es
silencio. [Lanza un hondo suspiro y muere]
HORACIO: Ha estallado un noble pecho. Buenas noches, buen príncipe; que cánticos de ángeles te
lleven al reposo.
FIN