0% encontró este documento útil (0 votos)
107 vistas23 páginas

Hamlet

Cargado por

Pochinky Min
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
107 vistas23 páginas

Hamlet

Cargado por

Pochinky Min
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

HAMLET

Docente: Alumnos:
Personajes
Escena 1
(Escenario: el catillo)

(entran bernardo y marcela)

HORACIO: Hola compañeros daneses, cómo se encuentran en esta plácida noche

BERNARDO: Esperando que se aparezca un espectro, una aparición, un fantasma

MARCELA: Mira, allá, se acerca de nuevo (entra el espectro), háblale tu Horacio, tú sabes de
conjuros.

Horacio: ¿Quién sos vos, que usurpas a esta hora de la noche con esa figura hermosa y valiente de
su majestad el rey de Dinamarca? Te ordeno que hables.

Bernardo: Fíjate, se está marchando.

Horacio: Te ordeno que hables: ¡Habla!

Marcela: Se ha ido. ¿Ahora qué hacemos? Te ves pálido. ¿No será fantasía nuestra?

Horacio: No podría creer esto sin haberlo presenciado

Bernardo: ¿Verdad que se parece al rey?

Horacio: Tan parecido como te pareces tu a ti mismo.

Bernardo: Así ha sido las otras veces, a la misma hora y pasando ante nuestra presencia.

Marcela: No sé qué pensar… pero esto presagia alguna extraña erupción en nuestra nación.
Silencio, mirad, ¡ahí viene de nuevo! (entra el espectro)

Horacio: Tranquilo, le detendré. Alto ahí, ilusión (el espectro extiende los brazos), si puedes,
habladme, si conoces el secreto del destino de nuestras tierras, decídmelo, o al menos habla de tu
vida pasada, habla de eso (canta el gallo) Espera, ¡habla!

Bernardo: ¿Le doy con la alabarda?

Horacio: Si no se ha de detener, hazlo.

Marcela: ¡Aquí está!, golpéalo


Bernardo: ¡Detente ya mismo! (Va a golpearlo, pero el espectro desaparece en ese instante)
Marcela: Se ha esfumado, hacemos mal, cómo vamos a herir algo que es invulnerable como el
aire, nuestros golpes no servirían de nada.

Bernardo: Estaba a punto de hablar, pero el gallo cantó.

Marcela: Terminemos nuestra guardia, y comuniquémosle a Hamlet lo ocurrido, porque pienso


que el espíritu quiere hablar con el.

Bernardo: Hagámoslo, sé donde lo encontraremos mejor esta mañana (se van).

Escena II
Hamlet: ¡qué asco me da! ¡No hace ni dos meses que murió un rey tan excelente en comparación
con este, tan cariñoso con mi madre! Peor que se rompa mi corazón, porque tengo que contener
mi lengua.

(Entran Horacio, Bernardo y Marcela)

Horacio: ¡saludo a vuestra alteza!

Hamlet: Me alegro de verlos Horacio y Marcela, ¿Qué haceis aquí?

Horacio: pues señor vine a los funerales de Wittenberg.

Hamlet: No te burles de mí, creo que fue para ver la boda de mi madre.

Horacio: desde luego señor.

Hamlet: Ojala me hubiera encontrado a mi peor enemigo en el cielo, antes que llagara este día. Mi
padre. Era un hombre y un gran rey, no habrá nadie como él

Horacio: señor creo que lo vi anoche. A su padre, el rey.

Hamlet: por amor de dios contad.

Horacio: Han pasado dos noches seguidas y Marcela y Bernardo durante su guardia en la noche
habían tenido un encuentro. Con una figura como el rey.

Marcela: Si no has pasado tres veces cerca y no pudimos decirle nada del miedo.

Hamlet: Pero ¿donde fue eso?


Marcela: En el sitio donde estábamos de guardia.

Hamlet: ¿Y no le hablaron?

Horacio: Yo sí, pero no respondió.

Hamlet: Es muy extraño.

Horacio: ¿Como que vivo cierto?, mi honorable señor.

Hamlet: Desde luego, esto me perturba. ¿Haceis la guardia esta noche?

Bernardo: Por supuesto, señor.

Hamlet: ¿cómo estaba?

Horacio: Vestido como en vida, de pies a cabeza

Hamlet: Entonces no le habías visto la cara.

Horacio: Si la he visto. Parecía más un rostro de tristeza que de ira. Con la mirada fija en nosotros.
Así como tenía la barba de un color negro plateado, como cuando vivía.

Hamlet: esta noche hare de guardia con ustedes. Quizás vuelva a caminar por ahí

Escena III
Polonio: Me han dicho que últimamente ha hablado a solas contigo muchas veces, y tú, por tu
parte, le has concedido mucha atención. Si es así, como me lo dicen, tengo que decirte que no te
entiendes a ti misma tan claramente como corresponde a mi hija y a tu honor.

Ofelia: Señor últimamente me ha dado muchas muestras de afecto.

Polonio: hablas como muchacha inexperta, que no entiende tan peligrosa situación ¿Tú realmente
le crees?

Ofelia: ¡no se qué pensar!

Polonio: tienes que mostrarte más valiosa ante el o si no me mostrarás inocencia

Ofelia: me ha demostrado su amor de modo honorable, incluso ha pronunciado juramentos.

Polonio: no creas en sus juramentos, no son más que trampas y no es lo que aparenta y con
palabras claras te ordeno que te vayas por tu camino, no vuelvas a hablar con el príncipe Hamlet.

Ofelia: obedeceré mi señor (se van)


Escena IV
Hamlet: ¿Qué hora es?

Horacio: ¡Ya han dado las 12 mi señor! No sabemos si volverá a venir señor. (Entra el espectro) Ahí
viene, atrás suyo (entra el espectro)

Hamlet: ¿qué significa esto? ¿Acaso quieres que hagamos algo? ¿Por qué has venido? (El espectro
hace señales a Hamlet)

Horacio: creo que insiste en conversar contigo a solas, te recomiendo que no lo hagas

Hamlet: no intentes detenerme y no me creas loco, porque voy a seguirlo (se va Horacio, se
quedan solo el espectro y Hamlet), ¿A dónde me quieres llevar? No te seguiré más allá

Espectro: Escúchame bien y préstame atención, se acerca mi hora de entregarme a las llamas así
que haz de vengarme cuando escuches.

Hamlet: ¿Qué?

Espectro: recuerda que soy el espectro de tu padre, si alguna vez me has amado has de vengar mi
torpe asesinato, realizado por una serpiente con corona, así es Hamlet, tu tío fue el que me ha
envenenado, debes vengarme… Ya es hora de mi partida recuérdame Hamlet, recuérdame…

Hamlet: juro que te recordare (entra Horacio)

Horacio: Príncipe Hamlet ¿qué ha pasado?

Hamlet: primero debes jurarme que no lo contareis. ¡Jurad!

Horacio: (Alza la mano) ¡Lo juro!

ACTO II

Escena I (Escenario: Casa de Polonio)


(Entran Polonio y Ofelia)

POLONIO: ¿Qué hay, Ofelia? ¿Qué pasa?

OFELIA: ¡Ah, señor, me he asustado tanto!

POLONIO: Por Dios, ¿cómo ha sido?

NARRADORA: (sale a escondidas) entonces Ofelia le cuenta a su padre como, mientras ella cosía
en mi aposento, aparece ante ella el Príncipe Hamlet con el jubón desabrochado, sin sombrero con
las calzas sucias y caídas, temblando las rodillas, y el semblante tan triste en su expresión que
parecía huido del infierno para hablar de espantos. Pareciendo un loco. Le agarró de la muñeca
con fuerza. Entonces extendió todo su brazo y con la otra mano haciendo de visera se puso a
escudriñarle la cara, cual si fuera a dibujarla, hasta que se fue, aun mirándola.
POLONIO: Anda, ven conmigo. Voy a ver al rey. Eso es el delirio del amor, que por su propia
violencia se aniquila y lleva a las acciones más desesperadas,... ¿Le has hablado con dureza
últimamente?

OFELIA: No, señor. Sólo cumplí vuestras órdenes: le devolví sus cartas y rechacé su presencia.

POLONIO: Eso le ha enloquecido. Pensé que jugaba contigo y que sería tu perdición. Ven, vamos
con el rey. Esto ha de saberse (Salen)

Escena II Entran el REY, la REINA, RODRIGO Y GUILLERMO


REY: Bienvenidos, Rodrigo y Guillermo. Supongo que ya saben sobre la locura del príncipe, tal vez
por la muerte de su padre, quiero saber qué podemos hacer.

REINA: él confía en ustedes, les agradeceríamos su ayuda.

RODRIGO: por supuesto.

GUILLERMO: les obedeceremos.

REY: Gracias (Salen Guillermo y Rodrigo y entra Polonio) POLONIO Señor, nuestros embajadores
han vuelto felizmente de Noruega.

REY: Siempre fuisteis portador de buenas nuevas.

POLONIO: creo que he encontrado la causa de la insania de Hamlet.

REY: Decídmela, que ansío conocerla.

POLONIO: Primero, recibid a los embajadores.

Prosigue una cena

POLONIO: tal vez la causa de la locura no es solo la muerte de su padre y la boda apresurada , si no
también el rechazo de Ofelia. Escuchen[Lee la carta] «Al ídolo de mi alma, la celestial y
hermoseada Ofelia... » «Duda que ardan los astros, duda que se mueva el sol duda que haya
verdad, mas no dudes de mi amor. ¡Ah, querida Ofelia! Los versos se me dan mal. No tengo arte
para medir mis lamentos. Pero que te amo más que a nadie, mucho más, créelo. Tuyo siempre,
queridísima amada mientras mi cuerpo sea mío, Hamlet.»

REY: Y ella, ¿cómo le ha respondido?

POLONIO: ¿Qué opináis de mí?

REY: Que sois hombre leal y de bien.

POLONIO: le he ordenado que le ignore por completo, se encierre cuando el venga. Al parecer
funcionó, pues el príncipe ahora esta melancólico

REY: ¿Cómo podemos comprobarlo?


POLONIO: Sabéis que a veces pasea largo rato por esta galería.

REINA: Desde luego.

POLONIO: La próxima vez, le suelto a mi hija. Vos y yo nos pondremos detrás de algún tapiz.
Observad su encuentro. Si no está enamorado y por estarlo no ha perdido el juicio, haced que yo
cese en mi puesto de gobierno y me ocupe de una granja y de sus cuadras.

REY: Lo probaremos.

(Salen todos y entra HAMLET leyendo un libro)

Entran RODRIGO Y GUILLERMO.

HAMLET ¡Mis magníficos amigos! ¿Cómo estáis, muchachos? ¿Qué hay de nuevo? ¿Qué habéis
hecho, queridos amigos, para que la Fortuna os traiga a esta cárcel?

GUILLERMO ¿Cárcel, señor?

HAMLET: Dinamarca es una cárcel.

RODRIGO: Entonces lo es el mundo.

HAMLET: Sí, una cárcel espléndida, con muchas celdas y calabozos, y Dinamarca es de los peores,
tal vez no compartan esa opinión pero decidme, ¿qué hacéis en El señor?

RODRIGO: Visitaros, señor, nada más.

HAMLET: Vamos, sed sinceros conmigo. Venga, vamos, hablad ya}

GUILLERMO: ¿Qué vamos a decir, señor?

HAMLET: Lo que sea, con tal que haga al caso. Os han hecho venir. Decidme por que

GUILLERMO. Si. Señor, nos han hecho venir.

HAMLET. Yo os diré por qué. Me adelantaré a lo que vais a revelarme y así no sufrirá la discreción
que prometisteis a los reyes. Últimamente, no sé por qué, he perdido la alegría, y lo cierto es que
me veo tan abatido que esta tierra me parece horrible.

GUILLEMO. Señor Que le parece si le pedimos a unos cómicos que dramaticen la muerte de tu
padre.

RODRIGO: quizás de esta forma lo asimilarías mejor señor. ( Salen de la escena. )


ACTO III Escena I Entra HAMLET Y OFELIA

OFELIA: Señor, aquí tengo recuerdos que me disteis y que hace tiempo pensaba devolveros. Os lo
suplico, tomadlos.

HAMLET: No, no. Yo nunca os di nada.

OFELIA: Mi señor, sabéis muy bien que sí, y con ellos palabras de aliento tan dulce que les daban
más valor. Tomad, señor.

HAMLET: ¿Eres honesta? ¿Eres bella?

OFELIA: ¡Señor! ¿Qué quiere decir?

HAMLET: Que si eres honesta y bella, tu honestidad no debe permitir el trato con tu belleza.

OFELIA: ¿Puede haber mejor comercio, señor, que el de honestidad y belleza?

HAMLET: Pues sí, porque la belleza puede transformar la honestidad en alcahueta antes que la
honestidad vuelva honesta a la belleza. Antes te amaba.

OFELIA: y yo te creí.

HAMLET: No debías haberme creído, después de un tiempo ya no te amaba.

OFELIA: Más me engañé.

HAMLET ¡Vete a un convento! Si te casas, sea mi dote esta maldición: serás más casta que el hielo
y más pura que la nieve, y no podrás evitar la calumnia. Vete a un convento, anda, adiós. O si es
que has de casarte, cásate con un tonto, pues el listo sabe bien los cuernos que ponéis, Adiós
(Sale)

Escena II (Hamlet y la Reina en una habitación)


HAMLET: Y bien, madre, ¿qué ocurre?

REINA: Hamlet, has ofendido mucho a tu padre.

HAMLET: Madre, tú has ofendido mucho a mi padre.

REINA: ¿Olvidas quién soy?

HAMLET: Eres la reina, esposa del hermano de tu esposo y, ojalá no lo fueras, pero eres mi madre.

REINA: Muy bien. Te mandaré a quien sepa hablarte.

HAMLET: Vamos, vamos, siéntate. Tú no te mueves ni te vas hasta que ponga frente a ti un espejo
que te enseñe tus adentros.

REINA: ¿Qué vas a hacer? ¿No irás a matarme?

POLONIO: [detrás del tapiz] ¡Ah, socorro, socorro, socorro!


HAMLET: ¡Cómo! ¿Una rata? . Mata a POLONIO [atravesando el tapiz].

REINA: ¿Qué has hecho?

HAMLET: Pues no sé. ¿Es el rey? (sarcasmo)

REINA: ¡Qué locura criminal es esta!

HAMLET: ¿Criminal? como matar a un rey y casarse con su hermano.

REINA ¿Matar a un rey? (confundida)

HAMLET: Sí, y aun no termino contigo, rata desgraciada, traidora, que tu muerta sea justa (Le
atraviesa la espada y Polonio muere de inmediato) .

REINA: ¿Qué he hecho yo para que me hables así con lengua tan ruidosa y ofensiva?

HAMLET: (enfadado) has traicionado a mi padre. No esperaste ni un año para casarte con el
hombre que fue tu marido

REINA: ¡Ah, Hamlet, no sigas!

HAMLET: (grita furiosa) Un asesino, un infame; un canalla que no llega a los talones del que fue tu
marido. Un rey de parches y pingajos…

(Entra el ESPECTRO)

ESPECTRO: Hamlet, esta visita es sólo para afilar tu propósito. Mira a tu madre, se encuentra
desconcertada, ponte entre ella y la lucha de su alma, la imaginación, obras más fuertes en los
cuerpos más débiles.

HAMLET: ¿Cómo estás, madre? ¿Lo reconoces?

REINA: ¡Ah! ¿Cómo estás tú, que clavas la mirada en el vacío? (grita) ¿Qué es lo que miras?

HAMLET: ¡A él, a él! ¿No ves nada ahí?

REINA: No, nada; aunque veo todo lo que hay.

HAMLET: ¡Ah, mira! ¡Ve cómo se aleja! ¡Mi padre, vestido como en vida! ¡Mira cómo sale por la
puerta! (Sale el ESPECTRO)

REINA: No es más que un ensueño de tu mente. El delirio es muy hábil en crear apariciones.

HAMLET: ¿Delirio? Mi pulso late como el tuyo y da una música tan sana. No es locura lo que he
dicho.

REINA: ¡Ah, Hamlet! Me has partido en dos el corazón ¿Qué se supone que haga (se hecha a llorar)

HAMLET (se lleva el cadáver)


ACTO IV Escena I Entra el REY.

REY: Algo hay en tus suspiros y sollozos. Tienes que explicármelo. ¿Dónde está tu hijo?

REINA: ¡Ay, esposo, lo que he visto esta noche!, Hamlet, en su paroxismo, al ver que algo se movía
tras el tapiz, desenvaina gritando « ¡Una rata, una rata!» y en su frenética ilusión ha matado al
pobre Polonio allí escondido.

REY ¡Ah, grave acción! De haber estado allí, habría sido mi muerte. Ven, Getrudis. Antes de que el
sol toque la montaña ya le habré embarcado.

(Entran RODRIGO y GUILLERMO)

REY: Amigos, procuraos más ayuda. En su demencia, Hamlet ha matado a Polonio y le ha sacado a
rastras del cuarto de su madre. Buscadle, habladle cortésmente y llevad el cuerpo a la capilla. Os lo
ruego, daos prisa.

(Salen RODRIGO y GUILLERMO)

ESCENA II (Entra HAMLET)

RODRIGO y GUILLERMO [dentro] ¡Hamlet! ¡Príncipe Hamlet!

HAMLET: ¿Qué ruido es ese? ¿Quién llama a Hamlet? ¡Ah, aquí están!

(Entran RODRIGO y GUILERMMO.)

RODRIGO: Señor, ¿qué habéis hecho con el cadáver?

RODRIGO: Decidnos dónde está, para sacarlo y llevarlo a la capilla.

HAMLET: Ni lo creáis.

RODRIGO: ¿Creer qué?

HAMLET: Que puedo guardar vuestro secreto y no el mío. Además, si me interroga una esponja,
¿qué respuesta puede dar el hijo de un rey?

RODRIGO: ¿Me tomáis por una esponja, señor?

HAMLET: Sí, que chupa el favor del rey. Al final, quien mejor sirve al rey sois vosotros; él os guarda
en un rincón de su mandíbula: primero os saborea y luego os traga. Cuando necesite lo que hayas
indagado, te exprime y la esponja vuelve a quedar seca.

RODRIGO: No os entiendo, señor.

HAMLET: Me alegro. Palabra punzante no entra en oído de necio.

RODRIGO: Señor, tenéis que decirnos dónde está el cuerpo y venir con nosotros ante el rey.

HAMLET: El cuerpo está con el rey, pero el rey no está con el cuerpo. El rey es una cosa.

GUILLERMO: Señor, ¿una cosa?


HAMLET: Una cosa de nada. Llevadme a él. (Salen.)

ESCENA III Entra el REY.

REY: He mandado buscarle y hallar el cadáver. Es un peligro dejar que siga libre. que le caiga todo
el peso de la ley.

Entra RODRIGO.

RODRIGO: Señor, se niega a decirnos dónde ha dejado el cadáver.

REY: ¿Y él dónde está?

RODRIGO: Fuera, vigilado y esperando vuestra orden.

REY: Traedle a mi presencia.

RODRIGO: ¡Guillermo! Trae al príncipe.

Entran HAMLET y GUILLERMO

REY: Bien, Hamlet, ¿dónde está Polonio?

HAMLET: De cena.

REY: ¿De cena? ¿Dónde?

HAMLET: donde come, sino donde. Tiene encima una asamblea de gusanos políticos. El gusano es
el gran emperador de la dieta.

REY: ¿Qué quieres decir con eso?

HAMLET: Nada, sólo mostraros cómo un rey puede viajar por las tripas de un gusano.

REY: ¿Dónde está Polonio?

HAMLET: En el cielo. Buscadle vos mismo en el otro sitio. Si no le encontráis de aquí a un mes, os
llegará el olor al subir a la galería.

REY: Hamlet, por tu propia seguridad, que tanta inquietud me produce como tu acción exige tu
marcha inmediata. Prepárate, La nave está presta, te aguarda la escolta y todo está listo para ir a
Inglaterra.

HAMLET: ¿Inglaterra?

REY: Si, Hamlet.

HAMLET: Bueno. vamos. ¡A Inglaterra! Adiós, querida madre.

Narrador: luego de lo sucedido el rey y Laertes. Hermano de Ofelia e hijo de polonio, planea
degollar a Hamlet en la iglesia. Cuando la reina entra a darle la noticia a Laertes de que Ofelia su
hermana murió ahogada sobre un arrollo mientras hacia coronas de ramas y flores.
En nel cementerio el sepulturero se encuentra cavando una tumba cuando entra Hamlet y horacio
este le pregunta para quien es la tumba que cava a lo que el sepulturero le responde que para una
mujer que murió ahogada. (Entran el REY, la REINA, un SACERDOTE y LAERTES) el sacerdote
bendice la tumba en la que se encuentra la mujer para que dios la acepte en su reino, a lo que
Laertes dice.

LAERTES: Dadle sepultura y que broten violetas de su carne pura y sin mancha. Sacerdote, yo te
digo que mi hermana será un ángel providente cuando tú estés aullando en el averno.

Narrador: a lo que Hamlet responde.

HAMLET ¿Cómo? ¿La bella Ofelia?

REINA [esparciendo flores] Flores a esta flor. Adiós. Confiaba en que serías la esposa de mi Hamlet.
Querida niña, creí que iba a engalanar boda, no tu muerte (llora) (Se alejan un poco para consolar
a la Reina)

HAMLET: [adelantándose] Ofelia, ¿por qué?, ¿por qué me haces esto?, no sabes que yo te amaba,
ni el amor de mil hermanos se compararía al mío, y ahora, te veo, sin hablar, sin respirar, sin
mirarme. Ojalá hubiésemos tenido un último adiós.

LAERTES: (entrando) ¡Tú, desgraciado! ¡Ojalá te mueras y te pudras! (lo ahorca)

HAMLET: ¡Qué mal rezas! Quítame esos dedos de la garganta ¡Quítame esa mano!

REY: ¡Separadlos!

REINA: ¡Hamlet, Hamlet!

HAMLET: Por esta causa lucharé con vos hasta que mis párpados dejen de moverse.

REINA: ¿Qué causa, hijo mío?

REY: ¡Ah, está loco, Laertes!

HAMLET: Dime lo que harás. ¿Piensas llorar, luchar, desgarrarte? ¿Has venido aquí a lloriquear, a
rebajarme tirándote a la fosa? Y si hablas de montañas, que nos echen encima fanegas a millones
hasta que la tierra se queme la cabeza en el círculo solar y la Osa parezca una verruga. Si voceas,
yo hablaré tan hinchado como tú.

REY: Esto es pura demencia; pronto estará manso como una paloma al salir del cascarón sus
doradas parejas y se hundirá en el silencio.

HAMLET: Oídme bien. ¿Por qué me tratáis así? Yo siempre os aprecié. Pero no importa. Mañana a
esta hora, uno de los dos estará muerto (se marcha)

REY: Acompáñale, Horacio, te lo ruego (Sale HORACIO). Gertrudis, haz que vigilen a tu hijo. Muy
pronto veremos la hora tranquila; mientras, la paciencia será nuestra guía.

ESCENA II Narrador. (Al día siguiente)

Entran HAMLET y HORACIO.


HORACIO: ¿Se encuentra preparado señor?

HAMLET: Sabes algo Horacio… No estoy preparado para nada, más bien estoy dispuesto, y me
encomendaré a Dios mi destino, si he de ganar, bien por mí, recibiré duras críticas y comentarios,
pero las palabras se las lleva el viento. Si he de perder, lo haré con dignidad

HORACIO: Muy elocuente vuestras palabras. Silencio, ¿Quién viene?

Narrador: (Entra el joven OSRIC)

OSRIC: Alteza, sed muy bienvenido a Dinamarca.

HAMLET: Con humildad os lo agradezco.

OSRIC: Mi querido señor, si vuestra gentileza se hallara ociosa, os transmitiría un mensaje de Su


Majestad.

HAMLET: Señor, le prestaré oídos con toda entrega de espíritu.

OSRIC: Su Majestad me manda participaros que ha hecho una gran apuesta en favor vuestro.
Señor, se trata de... (Hamlet lo interrumpe)

HAMLET: Acordaos de cubriros.

OSRIC: No, mi buen señor, de veras; por respeto. Alteza, no ignoráis la excelencia de Laertes con
su arma. El estoque y la daga

HAMLET: Son dos armas. Pero, en fin...

OSRIC: Señor, el rey ha apostado a favor de usted, ha apostado que en doce asaltos entre vos y
Laertes. Laertes ha apostado por nueve de los doce. Podría ponerse a prueba de inmediato si
Vuestra Alteza se dignase responder.

HAMLET: ¿Y si respondo que no?

OSRIC: Señor, quiero decir si accedierais a enfrentaros.

HAMLET: Señor, pasearé por este salón. Si le place a Su Majestad, es mi hora de ejercicios. Si traen
las armas, y está dispuesto el caballero, y el rey mantiene su apuesta, haré que gane si puedo. Si
no, me ganaré la deshonra y los golpes en cuestión.

OSRIC: ¿Transmito así vuestra respuesta?

HAMLET: En tal sentido, señor, con los floreos que os dicte vuestro estilo.

OSRIC: Me recomiendo con lealtad a Vuestra Alteza.

HAMLET: Todo vuestro (Sale OSRIC)

HORACIO: Perderéis este encuentro, señor.

HAMLET: No lo creo. No he dejado de practicar, y con tal apuesta ganaré. Aunque no te imaginas
el malestar que siento. Pero no importa.
HORACIO: Si vuestro ánimo está inquieto, obedecedlo. Haré que no vengan y diré que no estáis
listo.

HAMLET: Nada de eso. Si viene ahora, no vendrá luego. Si no viene luego, vendrá ahora. Si no
viene ahora, vendrá un día. Todo es estar preparado. Como nadie sabe nada de lo que deja, ¿qué
importa dejarlo antes? Ya basta.

Narrador: (Entran el REY, la REINA, LAERTES, OSRIC y acompañamiento con trompetas, tambores,
cojines, espadas de esgrima y manoplas,)

REY: Ven, Hamlet; ven y toma esta mano. [Pone la mano de LAERTES en la de HAMLET.]

HAMLET: Perdonadme, señor. Perdonad como caballero. ¿He sido yo, Hamlet, quien hirió a
Laertes?, no, en tal caso ha sido la locura mía. Señor, ante esta asamblea: que mi negación de un
mal pretendido me absuelva en vuestro noble pensamiento, como si mi flecha, hubiera herido a
mi hermano.

LAERTES: Lo admito en mis sentimientos, que son los que más deberían moverme a la venganza.
Hasta entonces acojo como afecto el afecto declarado y no lo menosprecio.

HAMLET: Lo acepto muy gustoso, y lucharé abiertamente en este encuentro fraternal. – Traed las
espadas, vamos.

LAERTES: Venga, una para mí. REY Dales las espadas, joven Osric. Hamlet, ¿conoces la apuesta?

HAMLET: Perfectamente, señor. Vuestra Majestad ha apostado por el débil. (Hamlet y Laertes
seleccionando espadas)

LAERTES: Ésta es muy pesada. A ver otra.

Narrador: Laertes agarra otra y le hecha a una espada un veneno)

(Se disponen a luchar)

Narrador: (Durante el enfrentamiento Laertes hiere con la espada envenenada a Hamlet, pero en
un forcejeo se caen las espadas y Hamlet toma la espada de Laertes, la cual atraviesa el torso de
éste envenenándolo al igual que el príncipe, al mismo tiempo, la Reina bebe el vino envenenado
destinado para Hamlet )

HAMLET: ¿Cómo está la reina?

REY: Se ha desmayado al verlos sangrar.

REINA: ¡No, no, el vino, el vino! ¡Ah, mi buen Hamlet! ¡El vino, el vino! ¡Me ha envenenado!
(Muere)

HAMLET: ¡Ah, infamia! ¡Que cierren la puerta! ¡Traición! ¡Descubridla! (Sale OSRIC, cerrando la
puerta)

LAERTES: Está aquí, Hamlet. Hamlet, estás muerto. No hay medicina que pueda salvarte. No te
queda ni media hora de vida. El arma traidora está en tu mano, con punta y envenenada. Mira: yo,
caído para siempre, y tu madre, envenenada. No puedo más. ¡El rey, el rey es el culpable!
HAMLET: ¿Con punta y envenenada? ¡Pues a lo tuyo, veneno! (Hiere al REY)

TODOS LOS CORTESANOS ¡Traición, traición!

REY: ¡Amigos, defendedme! Sólo estoy herido.

HAMLET: ¡Toma, maldito danés, criminal, pecador! ¡Bébete la pócima! [Obliga a beber al REY.]
¿Está ahí tu perla? Sigue a mi madre (se desmaya y fallece)

LAERTES: Recibió su merecido. Perdonémonos, mi noble Hamlet. ¡No caigan sobre ti mi muerte ni
la de mi padre, ni la tuya sobre mí! (Muere)

HAMLET: El ciclo te absuelva. Voy a seguirte. Me muero, Horacio. - ¡Adiós, pobre reina! Vosotros,
testigos mudos de este acto, si me quedara tiempo. Ah, os contaría... Ya basta. Horacio, me
muero; tú vives: relata mi historia y conviérteme en leyenda

HORACIO: Nada de eso. Más que danés soy antiguo romano. Aún queda bebida, la beberé

HAMLET: Como hombre que eres, dame esa copa. ¡Suéltala! ¡Por Dios, dámela ¡Ah, buen Horacio!
Si todo queda oculto, ¡qué nombre tan manchado dejaré! Si por mí sentiste algún cariño, abstente
de este mundo de dolor y sufrimiento (Disparos de cañones) ¿Qué es ese ruido de guerra?

(Entra OSRIC)

OSRIC: El joven Fortimbrás, de vuelta victoriosa de Polonia.

HAMLET: ¡Ah, muero, Horacio!. No viviré para oír las noticias de Inglaterra, dale mis votos y mis
bendiciones a Fortimbrás, futuro rey de Dinamarca, le desea todo el bien del mundo... El resto es
silencio. [Lanza un hondo suspiro y muere]

HORACIO: Ha estallado un noble pecho. Buenas noches, buen príncipe; que cánticos de ángeles te
lleven al reposo.

(Presentación Final de los Personajes)

FIN

También podría gustarte