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Órganos del sistema urinario

Los órganos pélvicos del sistema urinario son:

 Porciones pélvicas de los uréteres, que transportan la orina desde los riñones.
 La vejiga urinaria, que almacena la orina temporalmente.
 La uretra, que conduce la orina desde la vejiga urinaria hasta el exterior.

Uréteres

Los uréteres son tubos musculares, de 25-30 cm de largo, que conectan los riñones con la vejiga
urinaria. Las porciones pélvicas de los uréteres discurren sobre las paredes laterales de la pelvis,
paralelos al borde anterior de la incisura isquiática mayor, entre el peritoneo parietal pélvico y las
arterias ilíacas internas. Frente a la espina isquiática se incurvan anteromedialmente, superiores al
elevador del ano, para penetrar en la vejiga urinaria. Los extremos terminales de los uréteres
están rodeados por el plexo venoso vesical. Los uréteres discurren inferomedialmente a través de
la pared muscular de la vejiga urinaria en sentido oblicuo, y entran en la superficie externa de la
vejiga separados unos 5 cm, pero sus aberturas internas en la luz de la vejiga vacía sólo están
separadas por la mitad de esa distancia. Este recorrido oblicuo a través de la pared de la vejiga
urinaria forma una «válvula» unidireccional.

En el hombre, la única estructura que pasa entre el uréter y el peritoneo es el conducto deferente;
éste cruza al uréter dentro del pliegue ureteral del peritoneo. El uréter se sitúa posterolateral al
conducto deferente, y entra por el ángulo posterosuperior de la vejiga urinaria, justo superior a la
vesícula seminal. En la mujer, el uréter pasa medial al origen de la arteria uterina y continúa hasta
el nivel de la espina isquiática, donde la arteria uterina lo cruza superiormente. A continuación, el
uréter pasa junto a la parte lateral del fórnix de la vagina y entra por el ángulo posterosuperior de
la vejiga urinaria.

Vascularización de la porción pélvica de los uréteres. La irrigación arterial de la porción pélvica de


los uréteres es variable, por ramas ureterales de las arterias ilíacas común e interna y de la arteria
ovárica. En la mujer, las arterias más constantes que irrigan esta porción de los uréteres son ramas
de las arterias uterinas. En el hombre, el origen de ramas similares son las arterias vesicales
inferiores. El drenaje venoso de las porciones pélvicas de los uréteres acompaña generalmente a
las arterias y desemboca en venas que reciben los mismos nombres. Los vasos linfáticos se dirigen
sobre todo a los nódulos linfáticos ilíacos comunes e internos.

Inervación de los uréteres. Los nervios de los uréteres derivan de plexos autónomos adyacentes.
Los uréteres están situados por encima de la línea de dolor de la pelvis y, por tanto, sus fibras
aferentes (sensaciones dolorosas) siguen retrógradamente a las fibras simpáticas hasta alcanzar
los ganglios sensitivos de los nervios espinales y segmentos T10-L2 o L3 de la médula espinal.

Vejiga Urinaria

La vejiga urinaria, una víscera hueca con fuertes paredes musculares, se caracteriza por su
distensibilidad. La vejiga urinaria es un depósito temporal para la orina, y su tamaño, forma,
posición y relaciones varían en función de su contenido y del estado de las vísceras vecinas. Se
encuentra en la pelvis menor cuando está vacía, posterior y ligeramente superior a ambos pubis.
Se encuentra inferior al peritoneo, descansando sobre los huesos púbicos y la sínfisis del pubis
anteriormente y la próstata (varones) o la pared anterior de la vagina posteriormente. La vejiga
urinaria está relativamente libre en el tejido adiposo subcutáneo extraperitoneal, excepto por su
cuello, que está sujeto con firmeza por los ligamentos laterales de la vejiga y el arco tendinoso de
la fascia pélvica, en especial su componente anterior, el ligamento puboprostático en el hombre, y
el ligamento pubovesical en la mujer. A medida que la vejiga urinaria se llena, asciende
superiormente hacia el interior del tejido graso extraperitoneal de la pared anterior del abdomen
y entra en la pelvis mayor. En algunas personas, una vejiga urinaria llena puede ascender hasta el
nivel del ombligo.

El vértice de la vejiga apunta hacia el borde superior de la sínfisis del pubis cuando la vejiga está
vacía. El fondo de la vejiga es opuesto al vértice y está formado por la pared posterior, ligeramente
convexa. El cuerpo de la vejiga es la parte más grande, y se encuentra entre el vértice y el fondo. El
cuello de la vejiga es donde convergen inferiormente el fondo y las caras inferolaterales. El lecho
vesical está formado por las estructuras que se encuentran en contacto directo con la vejiga. A
cada lado, el pubis y la fascia que cubre los músculos obturador interno y elevador del ano están
en contacto con las caras inferolaterales de la vejiga. Sólo la cara superior está cubierta por
peritoneo.

Las paredes de la vejiga urinaria están compuestas, fundamentalmente, por el músculo detrusor.
Hacia el cuello de la vejiga masculina, sus fibras musculares forman el esfínter interno de la uretra,
de contracción involuntaria. Al eyacular, el esfínter se contrae para evitar la eyaculación
retrógrada de semen al interior de la vejiga urinaria. Algunas fibras discurren radialmente y
ayudan a abrir el orificio interno de la uretra. Los orificios ureterales y el orificio interno de la
uretra se encuentran en los ángulos del trígono vesical. Los orificios ureterales están rodeados por
asas de la musculatura del detrusor, que se estrechan cuando se contrae la vejiga urinaria, para
ayudar a evitar el reflujo de orina hacia el interior del uréter.

Vascularización de la vejiga urinaria. Las arterias principales que irrigan la vejiga urinaria son
ramas de las arterias ilíacas internas. Las arterias vesicales superiore s irrigan las porciones
anterosuperiores de la vejiga. En el varón, el fondo y el cuello de la vejiga están irrigados por las
arterias vesicales inferiores. En la mujer, las arterias vesicales inferiores son sustituidas por las
arterias vaginales.

Los nombres de las venas que drenan la vejiga se corresponden con los de las arterias, y son
tributarias de las venas ilíacas internas. En el hombre, el plexo venoso vesical se continúa con el
plexo venoso prostático, y el plexo combinado envuelve el fondo de la vejiga y la próstata, las
vesículas seminales, los conductos deferentes y los extremos inferiores de los uréteres. También
recibe sangre de la vena dorsal profunda del pene, que drena en el plexo venoso prostático. En la
mujer, el plexo venoso vesical envuelve la porción pélvica de la uretra y el cuello de la vejiga,
recibe sangre de la vena dorsal del clítoris y se comunica con el plexo venoso vaginal o
uterovaginal.

Inervación de la vejiga. Las fibras simpáticas para la vejiga urinaria son conducidas desde los
niveles torácicos inferiores y lumbares superiores de la médula espinal hacia los plexos vesicales
(pélvicos), principalmente a través de los plexos y nervios hipogástricos, mientras que las fibras
parasimpáticas procedentes de los niveles sacros de la médula espinal son conducidas por los
nervios esplácnicos pélvicos y los plexos hipogástricos inferiores. La inervación simpática que
estimula la eyaculación provoca, simultáneamente, la contracción del esfínter interno de la uretra
para evitar el reflujo de semen al interior de la vejiga.

URETRA MASCULINA PROXIMAL (PÉLVICA)

La uretra masculina es un tubo muscular (18-22 cm de largo) que conduce la orina desde el orificio
interno de la uretra de la vejiga urinaria hasta el orificio externo de la uretra en el extremo del
glande del pene. La uretra también proporciona una salida para el semen (espermatozoides y
secreciones glandulares). Con fines descriptivos, la uretra se divide en cuatro porciones.

Vascularización de la uretra masculina proximal. Las porciones intramural y prostática de la


uretra están irrigadas por las ramas prostáticas de las arterias vesical inferior y rectal media. Las
venas de las dos porciones proximales de la uretra drenan en el plexo venoso prostático.

Inervación de la uretra masculina proximal. Los nervios de la uretra masculina derivan del plexo
nervioso prostático (fibras simpáticas, parasimpáticas y aferentes viscerales).

URETRA FEMENINA

La corta (aproximadamente 4 cm de longitud y 6 mm de diámetro) uretra femenina discurre


anteroinferiormente, desde el orificio interno de la uretra de la vejiga urinaria, posterior y luego
inferior a la sínfisis del pubis, hasta el orificio externo de la uretra. El orificio externo de la uretra se
localiza en el vestíbulo, la hendidura entre los labios menores de los genitales externos,
directamente anterior al orificio vaginal. Hay glándulas uretrales, sobre todo en su parte superior.
Un grupo de glándulas situadas a cada lado, las glándulas parauretrales, son homólogas de la
próstata. Estas glándulas tienen un conducto parauretral común, que se abre (uno a cada lado)
junto al orificio externo de la uretra.

Vascularización de la uretra femenina. La sangre llega a la uretra por las arterias pudenda interna
y vaginal. Las venas acompañan a las arterias y reciben los mismos nombres.
Inervación de la uretra femenina. Los nervios de la uretra se originan en el plexo nervioso vesical
y el nervio pudendo. Las aferencias viscerales desde la mayor parte de la uretra discurren en
nervios esplácnicos pélvicos, aunque la terminación recibe aferencias somáticas del nervio
pudendo. Tanto las fibras aferentes viscerales como las somáticas proceden de cuerpos celulares
en los ganglios sensitivos de los nervios espinales S2-S4.

Recto

El recto es la porción pélvica del tubo digestivo que se continúa, proximalmente, con el colon
sigmoideo, y distalmente con el conducto anal. La unión rectosigmoidea se sitúa anterior a la
vértebra S3. El recto sigue la curvatura del sacro y el cóccix, y forma la flexura sacra del recto. El
recto termina anteroinferiormente el vértice del cóccix, inmediatamente antes de dar un brusco
giro posteroinferior (la flexura [ángulo] anorrectal del conducto anal) que se produce cuando el
intestino atraviesa el diafragma de la pelvis. Cuando el recto se observa anteriormente, se
aprecian tres flexuras laterales del recto bien marcadas (superior e inferior en el lado derecho, e
intermedia en el lado izquierdo). Las flexuras se forman en relación con tres pliegues internos
(pliegues transversos del recto): dos en el lado izquierdo y uno en el lado derecho. La porción
terminal dilatada del recto, situada directamente superior y sostenida por el diafragma pélvico
(elevador del ano) y el ligamento anococcígeo, es la ampolla del recto.

El recto descansa posteriormente sobre las tres vértebras sacras inferiores y el cóccix, el cuerpo o
ligamento anococcígeo, los vasos sacros medios y los extremos inferiores de los troncos simpáticos
y los plexos sacros. En el hombre, el recto se relaciona anteriormente con el fondo de la vejiga
urinaria, las porciones terminales de los uréteres, los conductos deferentes, las vesículas
seminales y la próstata. En la mujer, el recto se relaciona anteriormente con la vagina, y está
separado de la porción posterior del fórnix y del cuello uterino por el fondo de saco rectouterino.

VASCULARIZACIÓN DEL RECTO

La continuación de la arteria mesentérica inferior, la arteria rectal superior, irriga la porción


proximal del recto. Las arterias rectales medias derecha e izquierda, que suelen originarse de las
divisiones anteriores de las arterias ilíacas internas en la pelvis, irrigan las porciones media e
inferior del recto. Las arterias rectales inferiores, que se originan en las arterias pudendas internas
en el periné, irrigan la unión anorrectal y el conducto anal.

La sangre del recto drena a través de las venas rectales superior, medias e inferiores. La vena
rectal superior drena en el sistema de la vena porta hepática, y las venas rectales medias e
inferiores drenan en la circulación sistémica. El plexo venoso rectal consta de dos porciones: el
plexo venoso rectal interno, profundo a la mucosa de la unión anorrectal, y el plexo venoso rectal
externo, externo a la pared muscular del recto.

INERVACIÓN DEL RECTO

El recto está inervado por los sistemas simpático y parasimpático. La inervación simpática procede
de la médula espinal lumbar, a través de los nervios esplácnicos lumbares y los plexos
hipogástricos (pélvicos), y a través de plexos periarteriales de la arteria mesentérica inferior y las
arterias rectales superiores. La inervación parasimpática procede de los niveles S2-S4 de la médula
espinal, y discurre por los nervios esplácnicos pélvicos y los plexos hipogástricos inferiores derecho
e izquierdo, hasta el plexo rectal (pélvico).

Fascia de la pelvis

es el tejido conectivo que ocupa el espacio entre el peritoneo membranoso y el suelo y las paredes
musculares de la pelvis que no está ocupado por órganos pélvicos. Esta «capa» es una
continuación de la fascia endoabdominal, más delgada en comparación, que se sitúa entre las
paredes musculares del abdomen y el peritoneo superiormente.

FASCIA MEMBRANOSA DE LA PELVIS: PARIETAL Y VISCERAL

La fascia pélvica parietal es una capa membranosa, de grosor variable, que tapiza la cara interna
(profunda o pélvica) de los músculos que forman las paredes y el suelo de la pelvis: obturador
interno, piriforme, coccígeo, elevador del ano y parte del esfínter de la uretra. El nombre que se da
a la fascia deriva del músculo que engloba (p. ej., fascia obturatriz).

La fascia pélvica visceral incluye la fascia membranosa que envuelve directamente los órganos
pélvicos, y forma la capa adventicia de cada uno de ellos. Las capas membranosas parietal y
visceral se continúan en el punto donde los órganos atraviesan el suelo pélvico. En esa zona, la
fascia parietal se engruesa y forma el arco tendinoso de la fascia pélvica, una banda continua
bilateral que discurre desde el pubis hasta el sacro, a lo largo del suelo de la pelvis adyacente a las
vísceras. La parte más anterior de este arco tendinoso (ligamento puboprostático en el hombre y
ligamento pubovesical en la mujer) conecta la próstata al pubis, en el hombre, o el fondo (base) de
la vejiga al pubis en la mujer. La parte más posterior de la banda discurre como ligamentos
sacrogenitales, desde el sacro, y rodean el recto para fijarse en la próstata, en el hombre, o en la
vagina en la mujer.

FASCIA ENDOPELVIANA: LAXA Y CONDENSADA

Esta fascia forma una matriz de tejido conectivo o «material de embalaje» para las vísceras
pélvicas. Su densidad y contenido varían de forma notable. Parte de esta fascia es tejido areolar
(adiposo) extremadamente laxo, que tan sólo alberga algunos pequeños vasos linfáticos y
nutricios.

Estos espacios potenciales, que normalmente consisten sólo en una capa de tejido adiposo laxo,
son los espacios retropúbico, que se extiende y retrorrectal (o presacro), respectivamente. La
presencia en ellos de tejido conectivo laxo permite acomodar la expansión de la vejiga urinaria y
de la ampolla rectal cuando se llenan. Durante la disección se insertan los dedos de una mano en
el espacio retropúbico y los de la otra en el espacio presacro y se intenta juntarlos a lo largo de la
pared lateral de la pelvis, se comprueba que no se encuentran ni pasan desde un espacio al otro.
Los dedos encontrarán la llamada vaina hipogástrica, una banda gruesa de fascia pélvica
condensada que no es simplemente una barrera física que separa esos dos espacios potenciales,
sino que deja paso sobre todo a todos los vasos y nervios que cruzan desde la pared lateral de la
pelvis hacia las vísceras pélvicas, junto con los uréteres y, en el hombre, el conducto deferente. Se
divide en tres láminas (ligamentos). La lámina más anterior, el ligamento lateral de la vejiga, pasa
hacia la vejiga urinaria y transporta las arterias y venas vesicales superiores. La lámina más
posterior (ligamento lateral del recto) discurre hacia el recto y transporta la arteria y la vena
rectales medias. En el hombre, la lámina media forma una porción fascial relativamente delgada,
la fascia rectoprostática o tabique rectovesical.

En el tejido conectivo laxo extraperitoneal superior al diafragma pélvico hay un espacio


pelvirrectal. Está dividido en los espacios rectouterino (mujer) o rectovesical (hombre), anteriores,
y los espacios retrorrectales (presacros), posteriores, por los ligamentos laterales del recto, que
son las láminas posteriores de las vainas hipogástricas.

Fascias y espacios perineales del triángulo urogenital

FASCIAS PERINEALES

La fascia perineal consta de capas superficiales y profundas. El tejido subcutáneo del periné, al
igual que el de la pared inferior del abdomen, consta de una capa de tejido adiposo superficial y
una capa membranosa profunda, la fascia perineal (superficial) (fascia de Colles).

En la mujer, la capa adiposa de tejido subcutáneo del periné forma la masa de los labios mayores y
el monte del pubis, y se continúa, anterior y superiormente, con la capa adiposa del tejido
subcutáneo del abdomen (fascia de Camper). En el varón, la capa adiposa es mucho menor en el
triángulo urogenital, y es sustituida por completo en el pene y en el escroto por músculo liso
(dartos).

La fascia perineal membranosa no se extiende dentro del triángulo anal, sino que se une
posteriormente al borde posterior de la membrana perineal y el cuerpo perineal. Anteriormente,
en el hombre, la capa membranosa se continúa con la túnica dartos del pene y el escroto; sin
embargo, a cada lado y anterior al escroto, la fascia perineal se continúa con la capa membranosa
de tejido subcutáneo del abdomen (fascia de Scarpa).

La fascia del periné o fascia perineal profunda (fascia de revestimiento o de Gallaudet) recubre
íntimamente los músculos isquiocavernoso, bulboesponjoso y transverso superficial del periné.
También se fija lateralmente a las ramas isquiopubianas.

ESPACIO PERINEAL SUPERFICIAL El espacio perineal superficial o compartimento superficial del


periné es un espacio potencial entre la capa membranosa del tejido subcutáneo y la membrana
perineal, limitado lateralmente por las ramas isquiopubianas. En el hombre, el espacio perineal
superficial contiene:

 La raíz (bulbo y pilares) del pene y los músculos asociados (isquiocavernoso y


bulboesponjoso).
 La porción proximal (bulbar) de la uretra esponjosa.
 Los músculos transversos superficiales del periné.
 Los ramos perineales profundos de los vasos pudendos internos y los nervios pudendos.

En la mujer, el espacio perineal superficial contiene:

 El clítoris y los músculos asociados (isquiocavernosos).


 Los bulbos del vestíbulo y el músculo circundante (bulboesponjoso).
 Las glándulas vestibulares mayores.
 Los músculos transversos superficiales del periné.
 Los vasos y nervios relacionados (ramos perineales profundos de los vasos pudendos
internos y los nervios pudendos).

ESPACIO PERINEAL PROFUNDO (BOLSA PROFUNDA DEL PERINÉ)

El espacio perineal profundo, o bolsa profunda del periné, está limitado inferiormente por la
membrana perineal, superiormente por la fascia inferior del diafragma pélvico y lateralmente por
la porción inferior de la fascia obturatriz. En ambos sexos, el espacio perineal profundo contiene:

Parte de la uretra, centralmente.

 La porción inferior del esfínter externo de la uretra, por encima del centro de la
membrana perineal, rodeando a la uretra.
 Las extensiones anteriores de las almohadillas adiposas isquioanales.

En el hombre, el espacio perineal profundo contiene:

 La porción intermedia de la uretra, la más estrecha de la uretra masculina.


 Los músculos transversos profundos del periné, inmediatamente superiores a la
membrana perineal (en su cara superior), que discurren de forma transversal a lo largo de
su cara posterior.
 Las glándulas bulbouretrales, embebidas en la musculatura profunda del periné.
 Las estructuras vasculonerviosas dorsales del pene.

En la mujer, el espacio perineal profundo contiene:

 La porción proximal de la uretra.


 Una masa de músculo liso en lugar de los músculos transversos profundos del periné en el
borde posterior de la membrana perineal, asociada al cuerpo perineal.
 El paquete vasculonervioso dorsal del clítoris.

Características del triángulo anal

FOSAS ISQUIOANALES

Situadas a ambos lados del conducto anal, son grandes espacios cuneiformes, tapizados por fascia,
entre la piel de la región anal y el diafragma pélvico. El vértice de cada fosa se sitúa superiormente
en el punto donde el músculo elevador del ano se origina en la fascia obturatriz. Las dos fosas
isquioanales se comunican a través del espacio postanal profundo sobre el cuerpo o ligamento
anococcígeo, una masa fibrosa localizada entre el conducto anal y el vértice del cóccix. Cada fosa
isquioanal está limitada:
 Lateralmente, por el isquion y la porción inferior del obturador interno, cubierto por la
fascia obturatriz.
 Medialmente, por el esfínter externo del ano.
 Posteriormente, por el ligamento sacrotuberoso y el glúteo mayor.
 Anteriormente, por los cuerpos de ambos pubis, inferiormente al origen del músculo
puborrectal.

Las fosas isquioanales están rellenas de grasa, que forma los cuerpos adiposos de las fosas
isquioanales. Estos cuerpos adiposos sostienen el conducto anal, aunque se desplazan con
facilidad para permitir la expansión de éste durante el paso de las heces. Los cuerpos adiposos
están atravesados por fuertes bandas fibrosas y varias estructuras vasculonerviosas.

EL CONDUCTO PUDENDO Y SU PAQUETE VASCULONERVIOSO

El conducto pudendo (conducto de Alcock) es, esencialmente, una vía de paso horizontal dentro
de la fascia obturatriz, que cubre la cara medial del músculo obturador interno y tapiza la pared
lateral de la fosa isquioanal. La arteria y la vena pudendas internas, el nervio pudendo y el nervio
del músculo obturador interno entran en el conducto al nivel de la incisura isquiática menor,
inferiormente a la espina isquiática. Cuando la arteria y el nervio entran en el conducto, dan origen
a la arteria y el nervio rectales inferiores. Hacia el extremo distal (anterior) del conducto pudendo,
la arteria y el nervio se bifurcan, dando origen al nervio y la arteria perineales, y a la arteria y el
nervio dorsales del pene o del clítoris.

CONDUCTO ANAL

El conducto anal es la porción terminal del intestino grueso y del tubo digestivo. Se extiende desde
la cara superior del diafragma pélvico hasta el ano. El conducto (con una longitud de 2,5 a 3,5 cm)
se inicia donde la ampolla rectal se estrecha bruscamente, al nivel del asa en forma de U formada
por el músculo puborrectal. El conducto termina en el ano, la salida al exterior del tubo digestivo.

El esfínter interno del ano es un esfínter involuntario que rodea los dos tercios superiores del
conducto anal. Es un engrosamiento de la capa muscular circular. Su contracción (tono) es
estimulada y mantenida por fibras simpáticas de los plexos rectal superior (periarterial) e
hipogástrico. Este esfínter está contraído tónicamente la mayor parte del tiempo para evitar la
salida de líquido o gases; sin embargo, se relaja (es inhibido) temporalmente en respuesta a la
distensión de la ampolla rectal por heces o gas.

El esfínter externo del ano es un gran esfínter voluntario que forma una banda ancha a cada lado
de los dos tercios inferiores del conducto anal. Este esfínter está fijado anteriormente al cuerpo
perineal y posteriormente al cóccix mediante el ligamento anococcígeo. Se fusiona superiormente
con el músculo puborrectal. El esfínter externo del ano consta de tres porciones: subcutánea,
superficial y profunda. Se trata más bien de zonas que de vientres musculares, y no suelen
diferenciarse.

Internamente, la mitad superior de la mucosa del conducto anal se caracteriza por una serie de
crestas longitudinales denominadas columnas anales. Estas columnas contienen las ramas
terminales de la arteria y la vena rectales superiores. La unión anorrectal, señalada por los
extremos superiores de las columnas anales, es donde el recto se une al conducto anal. ma de la
pelvis. Los extremos inferiores de estas columnas están unidos por válvulas anales. Por encima de
estas válvulas hay pequeños recesos denominados senos anales. El límite inferior de las válvulas
anales, en forma de peine, constituye una línea irregular, la línea pectínea, que señala la unión de
la porción superior del conducto anal y la porción inferior.

Irrigación arterial del conducto anal. La arteria rectal superior irriga la porción del conducto anal
superior a la línea pectínea. Las dos arterias rectales inferiores irrigan la porción del conducto anal
inferior a la línea pectínea, así como los músculos circundantes y la piel perianal.

Drenaje venoso y linfático del conducto anal. El plexo venoso rectal interno drena en ambas
direcciones desde el nivel de la línea pectínea. Superior a la línea pectínea, el plexo venoso rectal
interno drena principalmente en la vena rectal superior. Inferior a la línea pectínea, el plexo
venoso rectal interno drena en las venas rectales inferiores. Las venas rectales medias drenan,
principalmente, la capa muscular externa de la ampolla rectal y forman anastomosis con las venas
rectales superior e inferiores. Superior a la línea pectínea, los vasos linfáticos drenan
profundamente en los nódulos linfáticos ilíacos internos y, a través de ellos, en los nódulos
linfáticos ilíacos comunes y lumbares. Inferior a la línea pectínea, los vasos linfáticos drenan en los
nódulos linfáticos inguinales superficiales.

Inervación del conducto anal. La inervación de la porción del conducto anal superior a la línea
pectínea es una inervación visceral desde el plexo hipogástrico inferior. Las fibras simpáticas
mantienen el tono del esfínter interno del ano. Las fibras parasimpáticas inhiben el tono del
esfínter interno del ano y provocan contracciones peristálticas para la defecación. Todas las fibras
aferentes viscerales discurren con las fibras parasimpáticas hacia los ganglios sensitivos de los
nervios espinales S2-S4. La inervación del conducto anal inferior a la línea pectínea es somática y
deriva de los nervios anales (rectales) inferiores, ramos del nervio pudendo. Por tanto, esta parte
del conducto anal es sensible al dolor, al tacto y a la temperatura.

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