LEXICO
DE LA POLfITICA
COMPILADO POR
Laura Baca Olamendi
Judit Bokser-Liwerant
Fernando Castafieda
Isidro H. Cisneros
German Pérez Fernandez del Castillo
‘82° CONACYT
FACULTAD LATINOAMERICANA DE CIENCIAS SOCIALES
CONSEJO NACIONAL DE CIENCIA Y TECNOLOGIA
FUNDACION HEINRICH BOLL
FONDO DE CULTURA ECONOMICA
MEXICOPrimera edicién, 2000
‘Los ensayos “Filosofia politica’, "Potere politico” y “Tecnocrazia”,
de Pier Paolo Portinaro; “Pensamiento laico”, de Edoardo Tortarolo,
y "Terzo settore”, de Marina Costa, fueron traducidos por Isidro Roses Alvarado;
‘el titulado “Real Civil Societies”, de Jeffrey C. Alexander, lo tradujo Cecilia Bobes.
1Los editores hacen constar su agradecimiento
al Consejo Nacional de Ciencia y Tecnologia (Conacyt)
por su apoyo a la investigacién que estas paginas compendian,
Se prohtbe la reproduccién total o parcial de esta obra
incluido el disefio tipografico y de portada-
sea cual fuere el medio, electrénico o mecénico,
sin el consentimiento por escrito del editor.
D.R, © 2000, FacurTan LATINOAMERICANA DE CIENCIAS SOCIALES
Km 15 del Camino al Ajusco; 10740 México, D. F.
D. R. © 2000, Foxno pz Cutrura Econdmica
Carretera Picacho-Ajusco, 227; 14200 México, D. F.
run. [Link]
ISBN 968-16-6107-9
Impreso en MéxicoMOVIMIENTOS SOCIALES
‘Lucia TAVERA FENOLLOSA
DeFINICION
Los movimientos sociales, como cualquier fenémeno
social, son el producto de un momento hist6rico parti-
cular. Si bien es cierto que la accién colectiva existia
antes del surgimiento del Estado modemo como forma
especifica y distintiva de comportamiento colectivo, los
movimientos sociales estén asociados a un conjunto de
procesos determinados. Bisicamente, al nacimiento
de lo que conocemos como sociedades modemnas prein.
dustriales o industrisles con Estados nacionales y a
cambios estructurales relacionados con el surgimiento
del capitalismo (Tilly, 1995; Tarrow, 1994). Ast, a dife-
rencia de otros conceptos con una larga historia inte-
lectual, el que nos ocupa ahora tiene apenas dos siglos
de vida. Por otra parte, su desarrollo conceptual ha
estado ligado, en gran medida, al surgimiento de for-
mas de accién colectiva diferentes 0 novedosas. Por
consiguiente, lejos de ser constante, el interés por el
estudio de los movimientos sociales ha variado segtin
el nivel de movilizacién social existente. Sin embargo,
puede decirse que a partir de los afios setenta los movi-
ientos sociales devienen uno de los temas dominan-
tes de la sociologia mundial,
‘Cuando empezé a utilizarse a principios del siglo
xm, el concepto de movimiento social estaba ligado a
un tipo de cambio social particular (revolucionario) y
un fin especifico (la instaureciéa do un régimen
socialista 0 comunista), as{ como a una identidad
fen concreto (identidad de clase) y a un grupo social en
particular (la clase obrera) (Melucci, 1991). Actual:
mente, sin embargo, no esta vinculado a un cambio
particular y se emplea para designar acciones colecti-
‘vas que difieren considerablemente en cuanto a los
niveles, intensidad y alcances de sus demandas y obje-
tivos, asf como respecto de los grupos que las realizan,
El término movimiento social engloba movimientos
‘que se sitdan en muy diferentes contextos politico-
ecolégicos —local, regional, nacional 0 transnacio-
nal, cuyos objetivos se encuentran en esferas tan
distintas como la cultural, social, politica, econémica
© personal, y cuya composicién incluye a clases, secto-
res, grupos e identidades tan diversos, como obreros,
campesinos, mujeres, estudiantes, vecinos y grupos
étnicos, por nombrar sélo algunos.
Frente a esta heterogeneidad, algunos tedricos han
optado por establecer una distincién entre los movi-
mientos que tienen objetivos limitados y aquellos que
buscan cambios profundos que alteren la estructura,
Jos valores el Amcionamiento de una sociedad. Asf,
por ejemplo, Alain Touraine, uno de los principales
estudiosos sobre movimientos sociales, qufen ha sido
particularmente influyente en México y'en Latinoamé-
rica, distingue entre movimientos societales, aquellos
que cuestionan orientaciones generales de la soci
Y movimientos sociales, aquellos con reivindicaciones
particulares (Touraine, 1997: 100). Ademas de esta
distincién analitica y con el fin de hecer manejable la
diversidad de fenémenos sociales englobados en el
término movimiento social, se han formulado, con be-
se en criterios diversos, un sinntimero de tipologias
sobre movimientos sociales. Una de las primeras es la
laborada par Herbert Blumer (1951), quien divide log
movimientos sociales en tres grupos: movimientos
generales, movimientos especificos (reformistas y re.
volucionarios) y movimientos expresivos. Mas recien-
temente, Touraine (1997: 112, 116), por ejemplo, dis.
‘ingue a los movimientos sociales y societales de los
[Link] culturales y de los movimientos histéri-
cos. Por su parte, uno de sus mas célebres alums,
bberto Melucci (1988: 110), diferencia entre movimientae
reivindicadores, movimientos polities y movimientos de
clase, mientras que, por ejemplo, el socidlogo nortearme-
ricaro Robert Benford (1992; 1880-1881) clasifica los
movimientos sociales en revolucionarios, reformistas y
contramovimientos.
Al margen de la diversidad de clasificaciones, y sin
que, como se vera més adelante, exista un consenso
acerea del termino movimiento social, es posible iden-
tificer una serie de caracteristicas basicas que nos per
miten, al menos, distinguir a los movimientos sociales
de cttas formas de comportamiento colectivo. La
accion colectiva, definida como cualquier actividad
orientada hacia un objetivo particular que no puede
ser obtenido de manera individual y que, por lo tanto,
requere de la accién conjunta de dos 0 més indivi-
duos, puede adquirir muchas formas. El compor-
tamiznto colectivo que resulta de la proximidad, la
proteccién 0 cl contagio grupales, como ciertas ‘sx
presiones de solidaridad, los disturbios o el pénico,
puede formar 0 no formar parte de un movimiento,
pero no constituye en sf mismo un movimiento social.
Es decir, si bien todo movimiento social es una forma
{de accién colectiva, no todo comportamiento colectivo
consiituye un movimiento social. Para que una accién
colectiva sea la base de un movimiento social, ésta
debe ser contenciosa (Tarrow, 1994), debe estar orien
tada al cambio (o a la resistencia al cambio) y debe
implcar algin grado de actividad extrainstitucionel,
ast como exhibir una mfnima organizacion y per
manencia temporal (Wilkinson, 1971: 21; Turner y
Killien, 1972: 246).
Més alla de estos elementos bésicos, sin embargo,
los movimientos sociales son entendidos de muy di
versas maneras. En su conceptuacién mas general, los
movimientos sociales son definides como “una forma
de accién colectiva no efimera, en la cual un grupo
ms 0 menos organizado recurre a acciones extrainsti
tucionales a fin de promover o impedir ciertos cam-
bios” (McAdam y Snow, 1996: xvil). Otras definicio
nes sitéan el concepto de movimiento social en al
terreno politico al entenderlo o bien como la conti-
nuac:6n de la politica por otros medios (e. g. McA-
dam, McCarthy y Zald, 1988) o bien como una tes-
puesia al fracaso (teal 0 supuesto) de los arreglos
institicionales existentes para responder a las deman:
das y necesidades de grupos y_categorias sociales
excluidas de a estructura politica (e.g. Jenkins y
Perrew, 1977; Tilly, 1978). Por ejemplo, Charles Tilly
(1995: 18) define los movimientos sociales como “ut
reto piblico ininterrumpido, librado contra los que de
tentan el poder en nombre de una poblacién desfavo-
450451
recida que vive bajo la jurisdiccion de aquellas perso-
has que detentan el poder". De manera similar, Sidney
‘arrow (1997: 21) los define como “desaffos colectivos
planteados por personas que comparten objetivos co-
Founes y solidaridad en una interaccién mantenida
con las. lites, Jos oponentes y las autoridades’
(arrow, 1997: 21). Bn otras definiciones, dichos desa-
fios van més alld de confrontaciones con las autorida-
des u oponentes incluyen el cuestionamiento de los
codigos culturales de una sociedad (c. g. Gamson y
Meyer, 1996: 283). Otros autores, en cambio, propo-
nen una definicién més analitica del concepto de
movimiento social, Para Touraine (1995: 250-253),
por ejemplo, el término movimiento social implica
{res principios: el principio de identidad, mediante el
cual un actor se define a sf mismo; el principio de opo-
sicién o conflicto con un adversario social, y el princi-
pio de totalidad, segan el cual se establece un campo
Eomiin en el que se desarrolla el movimiento, En st.
opinion, el concepto de movimiento social y en espe-
Gial el de movimiento societal conllevan el cuestiona-
miento del modo de utilizacién social de recursos ¥
modelos culturales y, en consecuencia, implican una
referencia moral que no puede ser reducida a ganan-
cias materiales o politicas (Touraine, 1997: 104-10:
Sobre la definicién de Touraine, Melucci afiade a Ia
dimensién de conflicto las nociones de solidaridad y
ruptura y define los movimientos sociales a partir de
tres elementos: la solidaridad de la accién colectiva,
entendida ésta como un tipo ideal: la presencia de un
conflict, y la ruptura de los “limites de compatibil
dad de un sistema” (Melucci, 1989: 217; 1991: 362). Al
igual que Touraine, Melucei se opone a la conceptua-
cién de los movimientos sociales como la “continuacién
de la politica por otros medios’. Para Melucci, como
para otros autores (e. g. Gamson, 1988 y 1992), los
inovimientos sociales implican una lucha simbdlica a
través de la cual se crean y se re-crean nuevos mensa-
jes y significados sociales. En este sentido, los movi
mientos sociales poseen cualidades prepoliticas y
metapoliticas importantes. Por una parte, “operan en
la dimensién prepolitica de la vida cotidiana. Dentro
de redes informales, los actores colectivos colaboran
en el trabajo de laboratorio de inventar nuevos signif
cados y ponerlos a prueba” (Melucci, 1989: 222). Al
mismo tiempo, poseen una dimensién metapolitice,
Burs, hacen pblica la existencia de ceroe dilemas
icos inherentes a las sociedades complejas que no
pueden ser resueltas por medio de decisiones polti-
as” (Melucei, 1989: 222). La dimension simbélica/cul-
tural del concepto de movimiento social ha sido a:
arrollada desde otra perspectiva por David Snow y
Robert Benford (1988: 198), quienes definen parcial-
mente los movimientos sociales como “mensajeros y
transmisores de creencias e ideas, asi como products-
res de significado”.
Como puede observarse en el conjunto de definicio-
nes arriba descritas, diferentes autores entienden de
manera distinta el téemino movimiento social. Mien-
tas que algunos como McAdam, McCarthy y Zald
prefieren concebirlo en un sentido amplio, otros,
como Touraine, favorecen definiciones més restringi-
das, Por otra parte, mientras que para algunos autores
como Melueci los aspectos sociales ¢ interpretativos
de la accién colectiva ocupan una posicién central,
Movimientos sociales
para otras, como Tilly, la dimensi6n politica es la més
relevante.
HISTORIA, TEORIA Y cRITICA
Al margen de las diferencias en cuanto a la naturaleza
de sus objetivos, la base de su identidad y el nivel en el
{que operan, la razén de ser de los movimientos socia-
les es lo transformacién de un aspecto de la realidad
social o la creacién de un nuevo proyecto de sociedad
—sin que ello signifique que no existan movimientos
orientados hacia la defensa del statu quo—. En conse-
ccuencia, stt estudio supone, entre otras, y de manera
més o menos explicita, ciertas consideraciones tedrico-
metodol6gicas acerca de la accién y el cambio sociales.
Ast, las tearfas contemporéneas sobre movimientos so-
ciales pueden dividirse en dos grandes lineas: una que
ve los movimientos sociales como respuesta a deter-
minados problemas y condiciones, y otra que los liga a
un sentido general de cambio de una sociedad, La pri-
mera recurre basicamente a metodologias individus-
listas, esta orientada al andlisis microsocial y se vincula
ala teorfa de la eleccidn racional. La segunda tiene un
enfoque estructural y sistémico y pone un gran acen-
to en la vida cotidiana y el Ambito cultural. A continua-
cién se presenta una breve sintesis de las principales
teorias sobre movimientos sociales desarrolladas en las
Gkimas décadas en los Estados Unidos y Europa, en
donde la produccién teérica en el campo de la accion
colectiva y los movimientos sociales ha sido mayor.
Las primeras teorias contempordneas sobre el com-
portamiento colectivo empiezan a desarrollarse en los
Estados Unidos a partir de los afios veinte, en la
Escuela de Sociologia de la Universidad de Chicago,
con los trabajos de Robert Park (Park y Burgess, 1921;
Park, 1967) y su alumno Herbert Blumer (1946, 1955),
asf como con Ia publicacién en 1965, en Francia, de la
mundialmente conocida Sociologia’ de la accién de
Alain Touraine. Ya desde entonces el estudio de los
movimientos sociales en Europa y los Estados Unidos
tomaria dos caminos divergentes, que empezarian a
encontrar algunos puntos de encuentro sdlo hasta los
afios noventa y llevarian a la elaboracién de tres prin-
cipales teorfas sobre movimientos sociales: la teorfa
de la movilizacién de recursos, la teoria de las opor-
tunidades politicas en los Estados Unidos y la teoria
de los nuevos movimientos sociales en Europa. Inspi-
rados en movimientos sociales diferentes y respon-
diendo a diversas perspectivas te6ricas acerea de la
accién colectiva y el cambio social, estas teorias, que
empiezan a desarrollarse de un lado y otro del Atanti-
co a partir de finales de los afios setenta, son, como se
veré més adelante, radicalmente opuestas en muchos
sentidos, Sin embargo, a diferencia de algunas enfo-
ques cldsicos, todas ellas consideran el comport:
iento colectivo como un comportamiento racional y
el conflicto como un elemento central de los movi-
rmientos sociales,
Elestudio de los movimientos sociales
en los Estados Unidos: los enfogues cldsicos
[A principios de los aftos setenta existian en los Esta-
dos Unidos tres enfoques principales acerea del com-Ligia Tavera Fenollosa
portamiento colectivo: las teorias de la sociedad de
masas, las teorias de la frustracién-agresion y las teo-
rias del comportamiento colectivo. Aunque existen
importantes diferencias entre ellas, estas tes perspec-
tivas te6ricas comparten, en mayor o menor grado, un
enfoque psicosocial de la acci6n colectiva y una vision
de los movimnientos sociales como el resultado de la
descomposicién social asociada a cambios estructura-
les, en particular al proceso de industrializacién.
Bara los tedricos de la sociedad de masas (Hannah
Arendt, 1951, y William Konhauser, 1959, entre otros),
los movimientos sociales y en especial los de masas
(nazismo, fascismo) son el resultado de la transforma-
cidn de las sociedades industriales modernas en socie-
dades de masas, Es decir, en sociedades en las que los
procesos vinculados a la modernizacisn (urbanizacién,
burocratizacién, homogeneizacién, etc.) han socavado
Jas funciones integradaras de las asociaciones prima-
ras y secundarias (comunidades locales, grupos étmi-
cos y religiosos, etc.) y en las que, por consiguiente, el
sentimiento de pertenencia a un grupo o clase se ha de-
bilitado, por lo que los individuos viven enajenados de
‘sus grupos de referencia tradicionales, Este sentimiento
de enajenacién o anomia hace que los individuos sean
més susceptibles de ser movilizados por lideres carisma-
ticos que prometen un nuevo orden social. De manera
similar, la teorfa de la frustracién-agresion, desarro-
llada principalmente por Davies (1962, 1969) y Gurr
(1970), define la accién colectiva como el producto de
situaciones macroestructurales caracterizadas, en tér
minos generales, por la percepcién de un desfase entre
expectativas y necesidades, por un lado, y¥ sus postbili-
dades de ser satisfechas, por e] otro. Al decir de Davies
y Gurr, este desfase genera “un clima” o “un estado
mental” de frustracion y agresiOn que lleva a los indi-
viduos a participar en movimientos sociales y en otras
formas de accidn colectiva,
La tercera_perspectiva teérica dominante en los
Estados Unidos hasta finales de los aftos setenta es
Ia teorfa del comportamiento colectivo, en especial la
versién estructural-funcionalista de Neil Smelser,
ceuyo influyente libro La teorfa de la accidn colectiva
(1962) constituye, junto con la obra de Rudolf Heberle
(4951), Hebert Blumer (1957) y Tumer y Killian
(1957), uno de los primeros intentos de elaboracién de
tuna teorfa sociolégica general que diese cuenta de los
procesos de accion colectiva. Trabajando desde el
estructural-funcionalismo dominante en esos afios en
la sociologia norteamericana, Smelser se pregunta por
las condiciones estructurales que favorecen el com-
portamiento colectivo. En su opinidn, este tipo de
comporiamiento es el resultado de situaciones no
estructuradas, de crisis o de tensidn, en les que los
medios institucionales para superarlas son inadecua-
dos. A diferencia del comportamiento ordinario, el
comportamiento colectivo esté guiado por creencias
generalizadas exageradas o distorsionadas que llevan
a los individuos a “saltarse” los canales convenciona-
les 0 institucionalizados de accién y a participar en
acciones colectivas que van desde fobias, furores y
pénicos hasta movimientos sociales. Aunque con
acentos distintos, el andlisis de la accién colectiva
representado por las teorfas arriba descritas se carac-
teriza por definir al comportamiento colectivo en opo-
sicién al comportamiento convencional, instituciona-
482
lizado y ractonal y por equiparar el surgimiento de
movimientos sociales a los procesos psicosociales que
subyacen tras la participacién de los individuos en
procesos colectivos.
El surgimiento de diversos movimientos sociales en
los Estados Unidos y Europa en los afios sesenta y
setenta euestioné varios de los supuestos de los para-
digmas existentes e hizo evidente la necesidad de ela-
borar nuevas teorfas que dieran cuenta de una manera
ris satisfactoria de estas instancias de accién colect-
va. En términos generales, el movimiento por los dere-
hos siviles, el movimiento estudiantil y los movi-
mientas pacifista y feminista cuestionaron el acento
que Ics enfoques clisicos ponfan, por un lado, en las
transformaciones socioeconémicas y en el quiebre del
orden social como el origen de los movimientos socia-
les y, por el otro, en los aspectos psicosaciales de la
accidn colectiva, ast como su visién del comporta-
mient> colectivo como patolégica, no convencional y
no institucionalizado (Jenkins, 1983; Cohen, 1985)
Con abjeto de explicar el surgimiento de los movi-
mientos de los afios sesenta y setenta, un grupo de
socidlagos y politélogos estadunidenses recurrieron a
la entonces recientemente publicada teoria de la ac-
cién colectiva de Mancur Olson (1965) J, en menor
medica, al trabajo de varios cientificos politicos e his-
toriadores (Salisbury, Hobsbwam, Wolf!) elaboraron
tuna nueva tzoria sobre los movimientos sociales.
Para Olson, la participacién de los individuos en
procesos de accién colectiva no es explicable ni en tér-
minos de las creencias de los individuos que partici
an e1 ellos, ni a parr de sus sentimientos, ya sean
ét0s de enajenacidn, frustracién o privacién relativa.
Mas importante atin, Ia acci6n colectiva no se deriva
automaticamente de la existencia de intereses comu:
hes, como lo establecfan los pluralistas estaduniden-
‘ses y a teoria marxista de clases. Por el contrario, de
acuerdo con Olson, la légica de la accidn colectiva tie-
ne en su centro la siguiente paradoja: los grupos de
personas con intereses comunes, en particular los
de gran tamafo, no tienden a favorecer esos intereses
comuaes a menos que se ejerza algtin tipo de coacciéa
0 se oftezcan incentivos selectivos que compensen los
costos de la accién colectiva. El problema de la accion
colectiva consiste entonces en encontrar aquellos
incentivos positivos o negatives para que, en los casos
en los que un actor puede obtener los beneficios de
luna azcién colectiva sin necesidad de participar direc-
tamente en ella, asuma los costos que ésta implica
(Olson, 1965). Este modelo racionalinstramental de
la accién colectiva, que se oponta de manera radical a
los andlisis socioldgicos entonces prevalecientes, fue
Ja base para el desarrollo de la teorfa de la moviliza-
cién de recursos que en pocos afios dominaria el ests-
dio de los movimientos sociales en los Estados Unidos
y que, por diversas razones, no ha empezado a ser uti
lizadc en México y América Latina sino hasta muy
reciertemente
La teoria de la movilizacion de recursos
En franca oposicin a los enfoques psicosociales, la
teoria de la movilizacién de recursos, formulada en
sus diversas vertientes por McCarthy y Zald (1973,453
1977), Oberschall (1973), Tilly (1978) y Gamson (1968,
1973), entre otros, minimiza el papel que los cambios
estructurales desempefian en el surgimiento de movi-
mientos sociales y rechaza la idea de que el compor-
tamiento colectivo esta guiado por normas y valores
distintos de los que orientan el comportamiento insti-
tucionalizado, asf como el supuesto de que éste puede
ser reducido a los estados mentales individuales. La
teorfa de la movilizacion de recursos parte del supues-
to de que los agravios y las situaciones de descontento
son inherentes a la vida social, y pueden incluso ser
fabricados y manipulados por diversos actores, por lo
cual su papel en el surgimiento de movimientos sociales
es secundario (McCarthy y Zald, 1977: 1215). Siguien-
do el modelo de la accién colectiva de Olson, esta teo-
ria establece que la variable relevante para explicar la
formacién de un movimiento social es la movilizacién
de los recursos necesarios para la accién colectiva. Ast,
desde esta perspectiva, el estudio de los movimientos
sociales es equiparable al andlisis de los procesos de
‘movilizacion y organizacin, mediante los cuales aque-
llos miembros de una sociedad que carecen relativa:
mente de poder se alleyan los recursos necesarios (mn
teriales y no materiales) para lograr la satisfaccién de
sus demandas. En términos generales, la teorfa de la
movilizacién de recursos concibe el comportamien-
to colectivo como un juego estratégico de relaciones
de poder, particularmente entre las élites y los demas
grupos, y subraya la orientacién politico-institucional
de los movimientos sociales.
Al otorgar a la movilizacién de recursos y a la orga-
nizaci6n un lugar central en la explicacién de los pro-
esos de accion colectiva, este enfoque hace hincepié
en la insercién de los movimientos sociales en el con-
texto social y de organizacion més amplio. Contraria.
mente al supuesto de marginalidad de los enfoques
clésicos, la teoria de la movilizacién de recursos
| subraya ‘el papel que las solidaridades y redes sociales
; preexistentes, o lo que en térmainos generales se cono-
ce como el contexto de micromovilizacién, desempe-
fian en el surgimiento y desarrollo de un movimiento
social. Particularmente, en lo que respecta al recluta-
miento de miembros, la obtencién y formacion de
lideres y al establecimiento de redes de comunicacién
(McAdam y Snow, 1996: 80). Por otra parte, dado que
la agregacién de recursos requiere de organizacién,
esta perspectiva resalta la capacidad de organizacion
de los movimientos sociales (e.g. Curtis y Zurcher, 1973;
Oberschall, 1973; Garner y Zald, 1985). Trabajando
sobre diversas teorias de la sociologia de las organiza-
ciones, la teoria de Ia movilizacién de recursos ha
introducido una serie de conceptos que permiten ana:
lizar tanto la estructura interna de los movimientos
tomo sus relaciones con otros movimientos y organi-
zaciones sociales. Asi, esta teoria diferencia entre: un
movimiento social, las organizaciones que lo compo-
nen, las organizaciones de apoyo, las asociaciones de
un movimiento social, la industria y el sector de mo-
vimientos sociales (Zaid y Ash, 1966; MeCarthy y Zald
1977; Garner y Zald, 1985; Kriesi, 1996). Ademas de
estas diferenciaciones, McCarthy y Zald (1977) dis
guen entre varios tipos de participantes. Segin la
intensidad de su participacion y su posicién respecto a
los beneficios de la accién colectiva, éstos pueden ser:
Constituyentes (normales y de conciencia), adherentes
Movimientos sociales
(normales y de conciencia), beneficiarios potenciales y
simpatizantes.
Al cuestionar la idea clasica de que los intereses, las
injusticias y desigualdades sociales son condiciones
suficientes para explicar la accién colectiva, la teoria
de la movilizacisn de recursos abris un espacio te6ri-
co importante para el andlisis de los procesos a través
de los cuales los movimientos sociales se producen a
simismos (Melucci, 1989: 192-193). Ademés, al distin-
guir entre diversos tipos de organizaciones y de parti-
cipantes, esta teorfa reconocié que los movimientos
sociales no son unitarios. Es decir, no estén constitui-
dos tnicamente por aquellos individuos directamente
agraviados y por aquellas organizaciones directamen
te beneficiadas por la accidn colectiva, como habia
sido generalmente aceptado hasta entonces, sino por
una variedad de organizaciones, asi como por distin-
tos tipos de participantes. Sin embargo, al no proveer
al investigador de Ios elernentos teéricos que le permi-
tan entender la formacién de los intereses y las
demandas comunes a un grupo, esta teorfa es més ttl
para explicar cémo surge y se desarrolla un movi-
miento social que para entender por qué lo hace
(Cohen, 1985). Por otra parte, como ha sido seftalado,
entre otros, por Margit Mayer (1995), el modelo de
sociedad politica que subyace tras la teoria de la movi-
lzacion de recursos es el modelo elitista. En conse-
‘cuencia, esta perspectiva teérica es mis til para el
estudio de aquellos movimientos que buscan la re-
distribucion de recursos entre grupos y sectores de
una sociedad que para aquellos que buscan cambios
estructurales y culturales fundamentales. Asimismo,
debido a que este enfogue tiene como supuesto la
igualdad de condiciones entre los actores movili-
zados y sus oponentes, su aplicacién es més dificil a
las sociedades en las que las organizaciones preexis-
tentes, las redes sociales y las identidades se fundan
en principios tradicionales, dificilmente intercam-
biables en el mercado (Dubet, 1989, citado en Tarrés,
1992: 748),
La teorfa de la movilizacién de recursos también ha
sido criticada: por reducir la actividad de los movi-
mientos sociales a célculos, negociaciones e intercam-
bios que no tienen en cuenta ni los limites estructura-
les ni la dimension subjetiva de la accién colectiva
(Melucci, 1989: 190; Cohen y Arato, 1992: 510-512); por
subrayar en exceso Ta continuidad entre la conducta
convencional y el comportamiento de protesta (Piven
y Cloward, 1991), y por minimizar los aspectos psico-
Sociales y'simbolicos del comportamiento colectivo
(Ferrere y Miller, 1985; Zurcher y Snow, 1981), asf co-
mo por minimizar el papel de los agravios en el surgi-
miento de los movimientos sociales (User, 1980:
Walsh, 1981). De las eriticas sefialadas, quizé la més
extendida y la que ha recibido mayor atencién por
parte de los teéricos de la movilizacion de recursos
sea la relativa a los aspectos psicosociales, subjetivos ¥
cultureles de la accion colectiva (Morris y Mueller,
1992). En la actualidad, esta teorta ha incorporado al
anilisis de los movimientos sociales las dimensiones
cultural e interpretativa del comportamiento colecti-
vo, principalmente a través del trabajo de David Snow
y sus colabaradares (Snow ef al, 1986; Snow y Ben-
ford, 1988; Snow y Benford, 1992; Benford y Hunt,
1992).Ligia Tavera Fenollosa
Lateoria de las oportunidades politicas
Con base en el trabajo de Peter Bisinger y siguiendo el
mismo enfoque racional-instrumental de la accién
colectiva de Olson, un grupo de académicos norte-
americanos, algunos de ellos exponentes dela teoria de
Ia movilizacion de recursos, desarrollaron una varian-
te que situaba los recursos externos y el contexto polt
tico como las variables més relevantes para compren-
der el surgimiento de un movimiento social, la cual
mis tarde seria conocida como la teorfa de las oportu-
nidades politicas.
Siguiendo la recomendacién hecha unos afios antes
por Michael Lipsky (1968) en el sentido de que el sis-
tema norteamericano, al igual que otros sistemas poli-
ticos, pasabe. por diferentes fases y experimentaba
fluctuaciones que Jo hacian més 0 menos receptivo a
las demandas de diversos grupos en momentos y luga-
res diferentes, Peter Eisinger analiz6 la variacion en el
niimero de disturbios en 43 cludades norteamericanas
(Eisinger, 1973). En su opinion, el indice de protesta
estaba relacionado con lo que él denomins la “estruc-
tura de oportunidades politicas’ o la "permeabilidad”
del sistema politico, Con base en esta premisa, Gam-
son (1975), Tilly (1975, 1978), Jenkins y Perrow
(4977), McAdam (1982) y Tarrow (1983, 1994), entre
otros, ‘desarrollaron una nueva perspectiva tedrica
cuya premisa fundamental ¢s que los movimientos
sociales no pueden ser entendidos al margen del con-
texto politico en el que surgen y operan. En particular,
este enfoque considera que el surgimiento de un movi
miento social depende fundamentalmente de los in-
centivos generados por la estructura de oportunidades
politicas. Ast, de manera similar a algunas explicacio-
hes contempordneas de las revoluciones (Skocpol,
1979; Arjomand, 1988; Goldstone, 1991), la teorfa de
las oportunidades politicas establece, en términos
generales, que el surgimiento de un movimiento social
esta vincilado a cambios, fisuras o transformaciones
en la estructura politica que ponen al régimen en una
situacion de vulnerabilidad.
El termino de estructura de oportunidades politicas
ha sido empleado diversas maneras, Para algunos
autores, las variables relevantes son aquellas relativas
a los aspectos inestables o dindmicos de la estructura
de oportunidades politicas, en especial los cambios en
cl acceso a la participacién y en los alineamientos de
los gobiernos, la disponibilidad de aliados influyentes
y las divisiones entre las Alites y en el interior de las
mismas (Tarrow, 1994: 86-89). A esta lista, otros auto-
res afiaden la propension y capacidad del Estado para
reprimir (Brockett, 1991; McAdam, 1996) y la ubica-
cién del movimiento dentro del ‘ciclo de protesta
rocket, 1991: 254). Para otros, son los elementos
stables del sistema politico, como la estructura insti-
tucional formal (Kitschelt, 1986), la estructura de cli-
vvajes a nivel nacional y los arreglos institucionales for-
males e informales (Kriesi ef al., 1995) 0 la fuerza y
estructura del Estado (Tilly, 1984; Jenkins y Klander-
mans, 1995), los que tienen un mayor efecto en Ja for-
macién y desarrollo de los movimientos sociales.
Recientemente, el concepto de estructura de oportuni-
dades politicas ha sido expandido de tal forma que
incluye, ademas de los aspectos institucionales, los
aspectos culturales y simbélicos del sistema politico
454
(Gamson y Meyer, 1996; Oberschall, 1996). Por ou
parte, as concepciones més recientes presentan una
visién mas dinémica de la estructura de oportunida-
des politicas y reconocen que los movimtentos sociales
no sélo se benefician de las oportunidades politicas,
sino que también crean oportunidades para el surat
lento de otros movimientos o de contramovimien-
tos, o incluso para ciertos grupos dentro de las elites
(Tarrow, 1996: 58-61).
Al introducir al estudio de los movimientos sociales
‘el contexto politico en el que surgen y se desenvuel-
ven, la teorfa de las oportunidades politicas contribu.
y6 sustancialmente al vance de las teorias sociolosi.
as sobre movimientos sociales. Ast, por ejemplo, los
aspectos estables de la estructura de oportunidades
politicas han demostrado ser particularmente tities
para explicar variaciones en el surgimiento, caracte-
Fisticas y resultados de un movimiento social en dife-
rentes pafses, mientras que los aspectas inestables han
sido especialmente provechosos para entender las
opciones estratégicas a las que se enfrentan los movi-
Imientes sociales (Gamson y Meyer, 1996: 289). Sin
embargo, como ha sido reconocido recientemente por
varios d¢ sus principales exponentes, el término es-
tructura de oportunidades politicas incluye tantas varia-
bles y ha sido utilizado de tan diversas maneras (como
variable independiente, intermedia e incluso depen-
Giente), que corre al riesgo de perder su fuerza expli-
cativa (Gamson y Meyer, 1996; McAdam, McCarthy y
Zald, 1996). Por otra parte, este enfoque ha sido criti
ado por centrarse en los aspectos visibles y cuantifi
cables de la accién colectiva —tales como su relacién
con el sistema politico y sus efectos sobre las politicas
piblicas—, en detrimento, por un lado, del estudio del
efecto de los movimientos sociales sobre la sociedad
civil (Cohen y Arato, 1992: 507-508) y, por el otro, de la
dimensién soterrada e invisible de los movimientos so-
ciales, donde Ia accién colectiva toma forma antes de
expresarse como acciGn politica (Melucci, 1995: 229)
La teoria de los nuevos movimientos sociales
De la misma manera que los movimientos surgidos en
los [Link] Unidos en las décadas de los sesemta y
setente cuestionaron la utilidad de los enfogues sobre
el comportamiento colectivo entonces prevalecientes,
diversos acontecimientos histéricos en Europa esti-
mularon el desarrollo de una nueva teorfa sobre los
movimientos sociales. Conocida por el nombre de la
teorfa de los nuevos movimientos sociales, esta pers:
pective, elaborada en sus diferentes variantes por
Alessandro Pirzorno (1978), Alain Touraine, (1981,
1985), Alberto Melucci (1980), Jurgen Habermas
(1981) y Claus Offe (1985), surgié en respuesta, por
tuna parte, a lo que ha sido visto como una nueva fase
en el desarrollo del capitalismo y, por la otra, a los
movimientos sociales que surgieron en Europa oc-
eidantal a partir de finales de los afios sesenta. De
acuerdo con estos autores, las sociedades industriales
europeas se han tansformado en sociedades “pos
industriales”, “programadas”, “posmodernas’, “com
plejas", o de un “capitalismo desorganizado”. Aunque
ho son estrictamente intereambiables, estos términos
denotan las transformaciones sociales experimentadasH 455
i
EP gor los paises capitalistas avanzados, tales como la dis-
- Binucién del conflicto bipolar de clases, el crecimien-
“fo del sector terciario y la expansién de actividades
‘calturales, de consumo y de recreacién. De acuerdo
Con esta perspectiva, estos cambios estructurales han
dado lugar a la aparicion de nuevos tipos de protestas,
sociales, como los movimientos pacifista, ecologista y
feminista. Estos movimientos, y la cautelosa partic
pacién de obreros y comunisias en el movimiento
| tstudiantil de mayo de 1968 en Francia, cuestionaron
la actualidad del modelo marxista dominante en la
época y sefialaron la necesidad de elaborar una nueva
seoria sobre la accion colectiva. Al decir de los obser-
vadores europeos, dichos movimientos evidenciaban
cambios importantes en relacién con el movimiento
obrero, considerado como el movimiento social por
excelencia, Los cambios podian observarse con res-
pecto a varios temas: la problemética en torno a la
cual surgian, los valores que defendian, los modos de
accién con los que operaban y los actores que partici
paban en ellos (Offe, 1985; Klandermans y Tarrow,
1988). Contrariamente a lo que el marxismo estructi~
ra] preveta, los participantes en dichos movimientos
provenian de las clases medias (aunque su origen de
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Raschke Joachim, Sobre El Concepto de Movimiento Social. Zona Abierta Nro.69, 1994, Siglo XXI, México, 1994. P. 121-134.
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