Palpación del tórax
Nos sirve para confirmar o descartar las manifestaciones observadas en la
inspección y se hace a nivel superficial, buscando: masas, abombamientos,
rebordes óseos, ganglios, alteraciones táctiles (dolorosas y térmicas).
Amplexación
A nivel profundo se coloca los dedos pulgares
perpendiculares a la columna vertebral y el resto
de la mano sobre la parrilla costal, veremos el
desplazamiento que presentan las bases
pulmonares con la inspiración y expiración y para
explorar los vértices, usamos los pulpejos de los
dedos índice y/o medio, palpando en ellos el
vértice pulmonar en cada movimiento respiratorio.
Las vibraciones vocales
Se perciben como una sensación de hormigueo en la palma de la mano del
explorador, en el momento en que el niño llora o habla. La disminución de estas
sugiere la presencia de una obstrucción aérea o de derrame pleural, asma
enfisema, neumotórax. Están aumentadas en la condensación pulmonar como
la neumonía
Los frémitos
Soplos que se pueden palpar en el tórax.
Palpación de la tráquea
En los procesos expansivos por presión o volumen o en los que proceden
tracción, su zona distal se desvía hacia el lado contra lateral en el primer caso
(neumotórax, derrame pleural) o hacia el mismo lado de la lesión en el segundo
(atelectasia), mientras que la región proximal queda fija a nivel del cuello. Por
ello, la palpación de la tráquea nos puede orientar en el diagnóstico de la
patología pulmonar. Para realizarla en el lactante y el niño de la primera
infancia, el observador fija con la mano izquierda la cabeza del niño en una
leve hiperextensión, y con el dedo índice de la mano derecha palpa la tráquea,
comparando el espacio existente a cada lado: la diferencia a favor de un lado
nos dirá que la tráquea está desviada hacia el otro. En los niños mayores, la
palpación mostrará si existen asimetrías de la zona delimitada por la tráquea y
el esternocleidomastoideo. La palpación se realiza con la cabeza fijada en
extensión y con los dedos de la mano derecha (índice y medio) que palparán
en forma simultánea ambas fosas para traqueales comparando su tamaño
Dolor torácico
El lactante llora al cambiarlo de posición o al higienizarlo. Los niños de la 2da.
infancia exteriorizan el dolor de costado como el adulto. Neumonías, pleuritis,
neumotórax espontáneos. Se investiga también con los puntos dolorosos de
Valléis.
Dolor retro esternal
Frecuente al comienzo de traqueítis y traqueo bronquitis. Procesos de base con
dolor irradiado hacia el abdomen.
Percusión del tórax
Se practica con procedimiento
digito-digital, con el dedo medio de
la mano izquierda aplicada sobre el
tórax. La percusión en el niño no
debe hacerse con fuerza, pues el
tórax de los niños es de
dimensiones reducidas y muy
vibrátiles por su elasticidad. La
percusión fuerte no evidencia las
diferencias leves de sonidos. Se
percute la parte anterior, posterior y
la lateral del tórax. Si el niño llora se
aprovechan las pausas.
En la primera infancia la percusión del tórax es más marcada que en el adulto,
lo que va disminuyendo a medida que se desarrollan las masas musculares y
óseas. El ruido normal es sonoridad.
Subumatidez
Es la disminución del sonido a la percusión, normal a nivel del área cardiaca y
en la región hepática por debajo de la sexta costilla y en las áreas escapulares.
Fuera de estas áreas tiene significación patológica la subumatidez y se
encuentra en las neumonías (procesos de condensación del parénquima
pulmonar), en la atelectasia parcial, etc.
Matidez
Es un sonido apagado característico de patologías como el derrame pleural,
edema pulmonar, tumores. La bronconeumonía puede no dar modificaciones
de la sonoridad a pesar de existir grandes zonas de condensación por que
pueden anteponerse zonas de alvéolos normales con enfisematosos.
Hipersonoridad o timpanismo
Es la agudeza o aumento del sonido frecuente en el enfisema pulmonar, el
asma, la Bronquiolitis, neumotórax y en la hernia diafragmática.
Auscultación del tórax
Este paso semiológico, normalmente nos permite escuchar el “murmullo
vesicular”, el que puede sufrir las siguientes alteraciones:
Murmullo vesicular aumentado
En procesos patológicos como la neumonía, tuberculosis y el empiema
delimitan la función respiratoria en las zonas afectas y aumentan el murmullo
vesicular en el parenquima pulmonar sano aledaño
Murmullo vesicular disminuido
Se encuentran en la bronconeumonía, la atelectasia, el derrame pleural, el
neumotórax, la neumonía, la tuberculosis y el empiema limitan la función
respiratoria disminuyendo el murmullo vesicular.
El murmullo vesicular abolido
Se encuentra en la neumonía lobar, tumores, neumotórax, edema pulmonar.
Estridor inspiratorio
Se produce por la obstrucción parcial de la laringe, la tráquea y los bronquios,
ya sea por: presencia de cuerpos extraños, procesos inflamatorios como la
laringitis y la difteria laríngea; tetania, papiloma de la laringe, estridor laríngeo
congénito, etc.
Los estertores
Son ruidos patológicos de tono no musical discontinuo que pueden estar
presentes en la inspiración (crepitantes) y en la expiración (subcrepitantes); son
de carácter húmedo y son el producto del burbujeo de las secreciones en los
alvéolos del parénquima pulmonar.
Los roncus
Son ronquidos musicales continuos, apagados o intensos, de carácter seco;
habitualmente espiratorio y por lo general no palpable, provocados por el aire
que pasa velozmente por un conducto ocluido. Son producidos por
obstrucciones sólidas y tienen una etiología variada: taponamiento de la luz
(cuerpo extraño, secreciones espesas), compresión extrínseca (adenopatías,
malformaciones vasculares) o engrosamiento de la pared (edema, asma,
laringitis). De acuerdo con el distinto calibre de la columna aérea donde se
localiza la obstrucción, los roncus se dividen en: roncus propiamente dichos, de
tono grave y sonido intenso que indican que la obstrucción se encuentra en los
bronquios grandes; y “sibilancias”, de tono agudo y sonido suave, indicadores
en general de obstrucción de la vía aérea pequeña.
El roce pleural
Es un ruido rechinante, espasmódico, de crujido y de fricción como si se
produjera cerca del oído del que examina. La broncofonía Dada por la
percepción palpable de la voz del niño que se presenta alta y de tono elevado,
ejemplo: neumonía lobar
La egofonía
Es lo contrario a la broncofonía, además los sonidos son de tipo nasal.
Insuficiencia respiratoria
Se la define como una alteración del equilibrio fisiológico sin alterar el nivel
normal de gases en la sangre.
Insuficiencia respiratoria Global mixta o insuficiencia ventilatoria de
Campbell
Se presenta con hipoxia más hipercapnia, es producida siempre por hipo
ventilación alveolar y no refleja necesariamente enfermedad pulmonar.
Insuficiencia respiratoria Parcial o hipoxémica de Campbell
Cursa con hipoxemia y siempre es producida por una lesión bronquial o
parenquimatosa. Es importante destacar que únicamente existe hipercapnia
aislada cuando a un individuo con una insuficiencia respiratoria mixta se le
hace respirar O2 a altas concentraciones. Desde el punto de vista clínico
podemos decir que hay insuficiencia respiratoria cuando observamos cianosis,
pero este es un signo tardío, en tanto que por el laboratorio al determinar la
PCO2 y la PO2 en sangre arterial nos dan la indicación precisa y a tiempo.
Signos de Hipoxia
La hipoxia es evidente cuando hay cianosis,
pero ya indiqué que este es un signo tardío,
pues su apreciación depende de la capacidad
de percepción del observador y solo resulta
visible para la mayoría de las personas cuando
la PO2 llega a 50 mm Hg o menos (saturación
de 70 a 75%). Es importante destacar que con
una PO2 de 30 a 40 mm de Hg existen
lesiones titulares y con menos de 20 mm de Hg
no es posible la vida. La hipoxia leve actúa sobre el sistema nervioso central y
ocasiona un descenso del rendimiento y de la excitabilidad. El descenso
moderado de la PO2 (saturación de O2 mayor de 50%) provoca en el sistema
nervioso central vasodilatación y edema y se manifiesta por cambio de
carácter, euforia o depresión, alteración en la capacidad para juzgar,
hipercapnia y taquipnea por estimulación central
En el sistema cardiovascular determina estimulación del miocardio. Aumento de
la frecuencia y el gasto cardiaco, hipertensión sistólica y diastólica, aumento de
la tensión del pulso y vasoconstricción pulmonar variable que lleva a la
hipoperfusión alveolar. Esto origina una disminución de la sustancia
tensioactiva. La hipoxia grave (saturación de O2 menor al 50%) conduce al
edema cerebral, que se manifiesta por somnolencia, visión borrosa, estupor y
coma, y el sistema cardiovascular por arritmias e hipotensión acentuada.
Desde el punto de vista metabólico, se produce un aumento del ácido láctico
por menor conversión a dióxido de carbono y agua, lo que eleva el cociente
lacto/piruvato y lleva a la acidosis metabólica.
La Hipercapnia
Está dada por el aumento de la PCO2 ; si el paciente tiene una concentración
aproximada a las 50 mm de Hg, el paciente presenta manos calientes y
sudoración, a los 55 mm de Hg aparece pulso rápido y saltón, hipertensión por
aumento del gasto cardiaco y miosis; cuando se eleva a 60 mm de Hg se
observan ingurgitadas las venas del fondo del ojo, vaso dilación cerebral,
confusión y somnolencia. También se puede advertir contracciones musculares.
Alrededor de los 75 mm de Hg aparecen hiporreflexia tendinosa, signo de
Babinsky y coma.
Se encuentra edema de papila cuando la PCO2 es mayor de 80 mm de Hg.
Desde el punto de vista metabólico, la hipercapnia inhibe la descarboxilación
de los tejidos.
Al mismo tiempo provoca arritmia y paro cardiorrespiratorio. Incapacidad
Ventilatoria Se la define como la imposibilidad de mantener una mecánica
respiratoria normal. La incapacidad ventilatoria puede llevar aunque no
obligadamente, a la insuficiencia respiratoria. De acuerdo con la localización de
la patología podemos clasificarla en: incapacidad ventilatoria obstructiva, por
obstrucción en las vías aéreas (asma, Bronquiolitis, cuerpo extraño),
incapacidad ventilatoria mixta, en la que a una causa restrictiva se suma la
obstrucción de las vías aéreas o viceversa (Bronquiolitis y atelectasia,
poliomielitis y obstrucción de vías aéreas por secreciones espesas)
Procedimientos auxiliares de diagnóstico
La radiografía pulmonar
Es uno de los exámenes complementarios más valioso de la semiología del
tórax. Mediante este examen se pone en evidencia de modo claro y preciso,
áreas de condensación neumónica, atelectasia, bronconeumonía, abscesos,
quistes aéreos (neumotocele), derrames pleurales y otras lesiones que al
examen físico eran dudosos, como sucede con la neumonía atípica, siendo a
veces sorprendente la ausencia de signos físicos y extensas las lesiones
radiológicas.
La mayoría de las veces confirmar el diagnóstico, precisa la extensión de la
lesión, su situación, etc., y es de gran utilidad para los controles ulteriores
La radioscopia
Está indicada cuando se quiera estudiar: 1) la integridad y normalidad
diafragmáticas, 2) el balanceo del mediastino en inspiración y expiración para
descartar una obstrucción bronquial de válvula (atrapamiento aéreo) o una
obstrucción total (atelectasia); 3) la dinámica vascular y la existencia de latidos
en imágenes mediastínicas, para diferenciar las lesiones vasculares del resto
del hilio; 4) la localización y relación de una imagen con las estructuras vecinas.
La endoscopia La laringoscopia y la broncoscopia están indicadas en
situaciones oscuras como es la sospecha de cuerpo extraño.
La broncografía
Consiste en introducir una sustancia radiopaca al árbol bronquial para precisar
a la radiografía la configuración de los bronquios. Se la indica en la
bronquiectasia, en el estridor respiratorio, agenesia de pulmón, fístula
traqueoesofágica; malformaciones congénitas pulmonares. La angiografía
Recurrimos a ella cuando sospechamos anormalidades del lecho vascular
pulmonar: fistula arteriovenosa, coartación de la arteria pulmonar, lesiones de
las paredes de los vasos (arteritis) u obstrucción de estos (trombo embolismo
pulmonar), caso en el cual es el único dato de certeza.
La tomografía
Facilitará el estudio de imágenes radiopacas, imágenes radio lúcidas que
presentan comunicación con bronquios (cavidades), calcificaciones presentes
dentro de nódulos pulmonares e imágenes mediastínicas en las que es
necesario diferenciar los vasos de los bronquios y ganglios del hilio (se usan
especialmente las posiciones laterales y oblicuas).
El examen de Esputo
Es difícil en el niño antes de los 6 años por que no sabe desgarrar y deglute
sus secreciones. Es útil para el examen bacteriológico y así identificar al
germen causal y su sensibilidad a los antibióticos un exudado de garganta. En
la tuberculosis pulmonar se prefiere el lavado gástrico en ayunas tanto para el
examen directo como para cultivo y la inoculación.
La punción Pleural
Es útil para corroborar el diagnóstico del derrame pleural y para esclarecer su
naturaleza