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El Torito de La Piel Brillante: Concertaron Una Pelea. El Toro Negro Dijo Al Becerro

El relato cuenta la historia de un becerro brillante que aprendió a seguir a su dueño como un perro. Un día, mientras acompañaba a su dueño al lago, se encontró con un toro negro que lo retó a pelear. A pesar de saber que no tenía posibilidades de ganar, el becerro aceptó el desafío. Al día siguiente, se enfrentaron y el toro negro arrojó al becerro al fondo del lago, donde ambos desaparecieron.
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El Torito de La Piel Brillante: Concertaron Una Pelea. El Toro Negro Dijo Al Becerro

El relato cuenta la historia de un becerro brillante que aprendió a seguir a su dueño como un perro. Un día, mientras acompañaba a su dueño al lago, se encontró con un toro negro que lo retó a pelear. A pesar de saber que no tenía posibilidades de ganar, el becerro aceptó el desafío. Al día siguiente, se enfrentaron y el toro negro arrojó al becerro al fondo del lago, donde ambos desaparecieron.
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El torito de la piel brillante

Este era un matrimonio joven. Vivían en una comunidad. El hombre tenía una
vaquita, una sola vaquita. La alimentaban dándole toda clase de comidas, gachas de
harina o restos de jora. La criaban en la puerta de la cocina.

Nunca la llevaron fuera de casa y no se cruzó con macho alguno.

Sin embargo, de repente apareció preñada. Y parió un becerrito color marfil, de


piel brillante.

Apenas cayó al suelo mugió enérgicamente.

El becerrito aprendió a seguir a su dueño, como un perro iba tras él por todas
partes. Y ninguno solía caminar solo, ambos estaban juntos siempre.

El becerro olvidaba a su madre; solo iba donde ella para mamar. Apenas el
hombre salía de casa el becerro lo seguía. Cierto día el hombre fue a la orilla de un
lago a cortar leña. El becerro lo acompañó. El hombre se puso a recoger leña en una
ladera próxima al lago, hizo su carga, se la echó al hombro y luego se dirigió a su
casa. No se acordó de llamar al torito. Este se quedó en la orilla del lago comiendo
la totora que crecía en la playa.

Cuando estaba arrancando la totora, salió un toro negro, viejo y alto, del fondo
del agua. Estaba encantado; era el Demonio que tomaba esta figura. Entre ambos
concertaron una pelea. El toro negro dijo al becerro:

—Ahora mismo tienes que luchar conmigo. Tenemos que saber cuál de los dos
tiene más poder. Si tú me vences, te salvarás; si te venzo yo, te arrastraré al fondo
del lago.

—Hoy no —contestó el torito –. Espera que pida licencia a mi dueño; que me


despida de él. Mañana lucharemos.

—Bien —dijo el toro viejo –Saldré al mediodía. Si no te encuentro a esa hora,


iré a buscarte en una litera de fuego, y te arrastraré a ti y a tu dueño.

—Está bien. A la salida del sol apareceré por estos montes, contestó el torito.
Así fue como se concertó la apuesta, solemnemente.

Cuando el hombre llegó a su casa, su mujer le preguntó:

—¿Dónde está nuestro becerrito?

Sólo entonces el dueño se dio cuenta de que el torito no había vuelto con él. Y
dijo:

—¿Dónde estará?

Salió de la casa a buscarlo por el camino del lago. Lo encontró en la montaña.


Venía mugiendo de instante en instante.

—¿Qué fue lo que hiciste? ¡Tu dueña me ha reprendido por tu culpa! Debiste
regresar inmediatamente —le dijo el hombre muy enojado.

El torito contestó:

—¡Ay! ¿Por qué me llevaste, dueño mío? ¡No sé qué ha de sucederme! —


¿Qué es lo que ha ocurrido? ¿Qué puede sucederte? —preguntó el hombre.

—Hasta hoy nomás hemos caminado juntos, dueño mío. Nuestro camino
común se ha de acabar.

—¿Por qué? ¿Por qué causa? —volvió a preguntarle.

—Me he encontrado con el poderoso, con mi gran señor. Mañana tengo que ir
a luchar con él. Mis fuerzas no pueden alcanzar sus fuerzas.

—¡Ya no volveré! Me ha de hundir en el lago —dijo el torito.

Al oír esto, el hombre lloró. Y cuando llegaron a la casa, lloraron ambos el


hombre y la mujer.

—¡Ay, mi torito! ¡Ay, mi criatura!, ¿Con qué vida, con qué alma nos has a
dejar? Y de tanto llorar se quedaron dormidos.

Y así, muy al amanecer aún quedaban sombras, muchas sombras, cuando aún
no había luz de aurora, se levantó el torito y se dirigió a la puerta de la casa de sus
dueños y les hablo así:

—Ya me voy, quédense, pues, juntos.

—¡No, no! ¡No te vayas! —le contestaron llorando —aunque venga tu señor, tu
encanto, Nosotros le destrozaremos los cuernos.

—No podréis—contestó el torito.

El dueño subió al cerro y llegó a la cumbre. Allí se tendió; oculto en la paja miró
al lago. El torito llegó a la rivera; empezó a mugir poderosamente; escarbaba el suelo
y echaba el polvo al aire. Así estuvo largo rato, mugiendo y aventando tierra; solo,
muy blanco, en la gran playa.

Y el agua del lago empezó a moverse; se agitaba de un extremo a otro; hasta


que salió de su fondo un toro negro, grande y alto como las rocas.

Escarbando la tierra, aventando polvo, se acercó hacia el torito blanco. Se


encontraron y empezó la lucha. Era el medio día y seguían peleando.

Ya arriba, ya abajo, ya hacia el cerro, ya hacia el agua, el torito luchaba; su


cuerno blanco se agitaba en la playa. Pero el toro negro lo empujaba, poco a poco,
hacia el agua. Y, al fin le hizo llegar hasta el borde del lago, y de un gran astazo lo
arrojó al fondo, entonces el toro negro, el Poderoso, dio un salto y se hundió tras su
adversario. Ambos se perdieron en el agua. El hombre lloró a gritos; bramando como
un toro descendió la montaña; entró en su casa y cayó desvanecido.

La mujer lloraba sin consuelo.

Hombre y mujer criaron a la vaca, a la madre del becerrito blanco, con grandes
cuidados, amándola mucho, con la esperanza de que pariera un torito igual al que
perdieron. Pero transcurrieron los años y la vaca permaneció estéril. Y así, los
dueños pasaron el resto de vida en la tristeza y el llanto.

Autor: José María Arguedas

ACTIVIDADES

Responde las preguntas.


Para responder estas preguntas, busca en el texto las respuestas.

1. ¿Qué había aprendido el becerrito?


a) Aprendió a caminar solo.
b) Aprendió a seguir a su dueño.
c) Aprendió a mugir como un toro.

2. ¿Cómo iba el becerrito tras del dueño?


a) Como un torito bravo
b) Como un perrito
c) Como un becerro de oro

3. ¿A qué fue el hombre a la ladera de un cerro?


a) A coger leña.
b) A recoger agua.
c) A recoger totora.

4. ¿Qué había salido del fondo del agua?


a) Una planta llamada totora
b) Un demonio de figura negra
c) Un toro negro, viejo y alto
5. ¿Cómo le respondió el torito cuando el dueño le dijo: “tu dueña me ha
reprendido…”?
a) ¡Ay de ti! ¿Qué es lo que ha ocurrido?
b) ¡Ay, dueño mío! ¡No sé qué ha de sucederme!
c) ¡Ay mi vida! ¿Qué puede sucederte?

6. ¿Qué sucedió al amanecer?


a) Se levantó el torito y acudió a sus dueños a despedirse.
b) Salió la luz de la aurora, porque había sombras.
c) Se abrió la puerta de la casa donde había poca luz.

7. ¿Cuál de los hechos ocurrió primero?


a) El torito luchaba; su cuerno blanco se agitaba en la playa.
b) Y cuando llegaron a la casa, lloraron ambos el hombre y la mujer.
c) El hombre se puso a recoger leña en una ladera próxima al lago.

Ahora, para responder estas preguntas, busca pistas en el texto.

8. En el texto, ¿cómo era el torito de la piel brillante?


a) Era malvado.
b) Era valiente.
c) Era muy fuerte.

9. En el texto, ¿qué significa la palabra “concertaron”?


a) Significa conversaron.
b) Significa pelearon.
c) Significa acordaron.

10. ¿De qué trata el texto?


a) De los dueños de un torito
b) De la pelea de un torito
c) De la bizarría de un torito

11. ¿Qué nos enseña este texto?


a) A cuidar siempre a los animalitos, a velar en cada momento, porque podría
sucederles algo.
b) A no entrar en batalla sabiendo que tenemos pocas posibilidades de salir airoso
de la contienda.
c) A saber, convivir en una familia a pesar de las adversidades y las desgracias
que ofrece la vida.

Ahora, para responder estas preguntas, piensa. Es muy bueno que aparte de
afirmar digas las razones o el por qué.

12. ¿Qué opinas de la actitud del torito?, ¿debió ir o no a pelear con el toro
negro? ¿Por qué?
a) Era bravo. Debió ir a pelear, porque si tenía posibilidades de ganar la contienda.
b) Era sentimental. No debió ir a pelear, porque no era necesario que cumpliera
el pacto.
c) Mal. No debió ir a pelear. Porque sabía que iba a perder y a pesar de eso fue
a enfrentar.
13. ¿Estás de acuerdo con lo que hizo el hombre al subir a la cumbre y
ocultarse detrás de la paja para ver pelear al torito? ¿Por qué?
a) No estoy de acuerdo, porque debió el hombre ir en su ayuda.
b) Sí estoy de acuerdo, porque no tenía otra opción.
c) No estoy de acuerdo, porque ya no era necesario ir a ver.

LECTURA ONLINE O FORMULARIO GOOGLE


Estimado/a estudiante de la región Huancavelica, este domingo 30 de abril, de 8.00 a
10:00 a.m., participa en la radio para que des tus respuestas a las preguntas de este
texto. Llame a los teléfonos: 067-452463, 067-452465 o al celular 915141014. Y si
talvez no lograste participar en radio, puedes escribir tus respuestas a través de un
mensaje de texto por el FACEBOOK de Radio Studio1 Huancavelica, siempre dentro del
horario arriba indicado.
Y si no puedes participar, porque no es el turno de tu UGEL o por alguna otra razón,
tienes la oportunidad de enviar tus respuestas a través de la LECTURA ONLINE (lectura
en línea) o FORMULARIO GOOGLE durante toda semana. El plazo es hasta el día
domingo 30 de abril, 1.00 p.m. Apenas ingresas tus respuestas por tu celular o TABLETA
sabrás automáticamente cuáles preguntas acertaste y cuáles, no.

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24/04/2023

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