INDICE
PRIMERA PARTE
Introduccién
Cualidades de orador
Estilo del alegato
Las Primeras acusaciones
Los acusadores anénimos
El origen de la mala fama
Referencia a los sofistas
La sabiduria de Sécrates es simplemente humana
El testimonio del dios de Delfos
La ignorancia de los politicos
La ignorancia de los poetas
La ignorancia de los artesanos
La verdad del oraculo
Los diseipulos
El origen de las denuncias
EI Interrogatorio a Meletos
La acusacién de corrupeién
{Quién hace mejores a los hombres?
El dafto hecho {fue voluntario o involuntario?
ZExisten los dioses?
La conducta de Sécrates
EI honor
El temor a la muerte
Sécrates no reniega de su conducta
Socrates se define como el "tabano"
La prueba de pobreza
La voz del "daimon"
El apartamiento de la politica
El caso de las Arginusas
El caso de Leon de Salamina
La tarea educativa
Testimonio de los familiares
Socrates se niega a emplear recursos sentimentales
SEGUNDA PARTE
Socrates es declarado culpable.
Comentario de la sentencia
La contrapropuesta i
Mantenimiento a costa del Estado
{Cual seria el castigo justo?
Oferta de una multa
TERCERA PARTE
Sécrates ¢s condenado a muerte.
Valoracién de la sentencia
La prediccién
EI Gltimo mensaje
{Qué es la muerte?
Peticién por los hijos
PLATON
APOLOGIA DE SOCRATESi i i
Introduceién
(Ciudad
iCiudadan i :
ech “ ae Ignoro qué impresién habrin despertado en vosotros las palabras de mis acusadores,
lado de forma tan seductora que, al escucharlas, casi han conseguido deslumbrarme a mi mismo.
Cualidades de orador
Sin embargo, quiero demostraros que no han dicho ninguna cosa que se ajuste a la realidad. Aunque de todas las
falsedades que han urdido, hay una que me deja Ileno de asombro: la que dice que tenéis que precaveros de mi y
tno dejaros embaucar, porque soy una persona muy habil en el arte de hablar.
Y ni siquicra la verpienza les ha hecho enrojecer ante la sospecha de que les voy a desenmascarar con hechos y
‘no con unas simples palabras, A no ser que ellos consideren orador habilidoso al que s6lo dice y se apoya en la
verdad, Si es e50 lo que quieren decir, ustosamente he de reconocer que soy orador, pero jamés en el sentido y
e poco, por no decir nada, han dicho que sea
cen la manera usual entre ellos. Aunque yuelvo a insistir en q)
verdad.
Y, ipor Zeus!, que no les seguiré el juego compiti
estructurados, como es propio de los de su calaita,
\do con frases redondeadas ni con bellos discursos bien
no que voy a limitarme a decir Hanamente Io primero que se
ara, porque estoy tan seguro de la
ime ocurra, sin rebuscar mis palabras, como si de una improvisacion se tra
verdad de lo que digo, que tengo bastante con decir lo justo, de la manera que sea. Por es0, que nadie de los aqui
presentes espere de mi, hoy, otra cosa, Porque, ademis, a Ia edad que tengo sera rdiculo que pretendiera
presentarme ante vosotros con rebuscados parlamentos, propios mis bien de los jovenzuelos con ilusas
aspiraciones de medrar.
Estilo del alegato
‘Tras este preimbulo, debo haceros, y muy en serio, una peticién. ¥ es Ia de que no me exijis que use fn Mt
defensa un tono y estilo diferente del que uso en el Agora, curioseando las mesas de los cambistas o en cualquier
Sitio donde muchos de vosotros me habéis oido. Si estis adverts, después no alborotéis por ello
Puce écta es mi situacién: hoy es la primera vez que en mi larga vida comparezco ante un tribunal de tanta
categoria como éste. Asi que -y lo digo sin rodeos- Soy un extra a los usos de hablar que aaul se estilan. ¥ si
caeechdad fuera uno de los tants extranjeros que residen en Atenas, me consentirias,¢ incluso excusariais el
‘que hablara con la expresin y acento propios de donde me hubiera eriado.
wy exo, debo rogaros, aunque creo tener el derecho a xigirl, que no 0s fis ni os importen mis maneras de
hablar y de expresarme (que no dudo de que las habri mejores y peores) y que, por el contrario, pongéis tension
caclusivamente en si digo cosas justas ono. Pues, en est, en el juzgar,consiste la misin del juez, y en el decir
la verdad, la del orador.
Asi, pues, lo correcto sera que pase a defenderme
En primer lugar, de la primeras acusaciones propaladas contra mi por mis antiguos acusadores; después pasart @
‘contestar las mas recientes.
Las Primeras acusaciones
“Todos sabéis que, tiempo ha, surgieron detractores mios que nunca dijeron nada cierto, y es a éstos a los que mis
temo, incluso mas que al propio Anitos y a los de su comparsa, aunque también ésos sean de cuidado, Pero lo
‘son mis, atenienses, los que tomandoos a muchos de vosotros desde niflos os persu: e acusaban
mentirosamente diciendo que hay wots Geratestisabio, qyeiseiG8Upa Ue ARTeASASTCElesTesequerinvestige TORS 1S
que Wayibajonladiena ¥ quelhiieimastfuertereliargumentomnas"d8b, Estos, son, de entre mis acusadores, & los
{que més temo, por Ia mala fama que me han creado y porque los que les han ofdo estan ‘convencidos de que
‘quienes investigan tales asuntos tampoco ereian que existan dioses, Y habria de aftadir que estos acusadores son
‘muy numerosos y que me ‘estén acusando desde hace muchos aflos, con la agravante de que se dirigieron a
yosotros cuando erais nifios 0 adolescentes y, por ello, mas facilmente manipulables, iniciando un auténtico
proceso contra mi, aprovechdndose de que ni yo, ni nadie de los que hubieran podido defenderme, estaban
presentes.
‘Los acusadores unonimos
YY Jo més desconcertante es que ni siquieradieron Ia cara, por lo que es imposible conocer todos sus nombres, &
r 0 “de comedias {1}. fs05, pues, movidos por envidias y jugando sucio, trataron de
vi nvencidos, fuerais persuadiendo a otros. Son, indiscutiblemente, dificiles de
© cer ‘este estrado parn que den la cara y puedan ser
® ae ie, abate conta as somibras ya reitar sus
onapos de acusadores con los que debo enfrentarme: unos, los mi,
Convenid, pues, conmigo, que dos son los tipos a
"otro, los que me han acusadorecentemente, Por ell, permitidme que empiece por desembarazarme
antiguos, civics za
primero de los mis antiguos, pues fueron sus acusaciones las que llegaron antes a vuestro conocimiento y
durante mucho mas tiempo que las recientes. :
; intentar extirpar de vuestras mentes esa difamacion
‘Aclarado esto, es preciso que pase a iniciar mi defensa para
que durante tanto tiempo os han alimentado, y debo hacerlo en tan poco tiempo como se
ido en que redunde en beneficio mio y en el vuestro, pero no se me
a los dioses. Lo
me ha concedido. Esto
es lo que pretendo con mi defensa, confia
escapa la dificultad de la tarea. Sin embargo, que la causa tome los derroteros que sean gratos
iio es obedecer a la ley y abogar por mi causa. _] Z
Remoniémonos, pues, desde el principio para ver qué acusacién dio origen a esta mala fama de que goz0 y que
hha dado pie a Meletos para iniciar este proceso contra mi
forge astenvoin o's dd yuicod
Imaginémonos que se tratara de una acusacién formal y piblica y oimos recitarla delante del tribunal: "Sécrates
es culpable porque se mete donde no le importa, investigando en los cielos y bajo la tierra. Practica hacer fuerte
el argumento mas débil 2] e induce a muchos otros para que actien como él". ((ralO. formo. - 5)
Algo parecido encontrargis en la comedia de Aristéfanes, donde un tal Sécrates se pasea por la &
vanagloriéndose de que flotaba por los aires, soltando mil tonterias sobre asuntos de los que yo no entiendo ni
Poco ni nada, Y no digo eso con dnimo de menosprecio, no sea que entre Ios presentes haya algin aficionado
hacia tales materiasy lo aproveche Meletos para entablar nuevo proceso contra mi, por tan grave crimen,
La verdad es, oh, atenienses, que no tengo nada que ver con tales cuestiones. Y reto a la inmensa mayoria para
que recordéis si en mis conversaciones me habéis ofdo dseutir o examinar sobre tales asuntos; incluso, que 0s
informéis los unos de los otros, entre todos los que me hayan ido alguna vez, y publiquéis. vuestras
averiguaciones. ¥ asi podréis comprobar que el resto de la acusaciones que sobre mi se han propalado son de la
‘misma calafa.
Referencia a los sofistas
Pero nada de cierto hay en todo esto, ni tampoco si os han contado que yo soy de los que intentan educar a las
gentes y que cobran por ello; también puedo probar que esto no es verdad. Y no es que no encuentre hermoso el
que alguien sepa dar lecciones a los otros, si lo hacen como Gorgias de Leontinos 0 Prédicos de Ceos o Hipias
de Hélide, que van de ciudad en ciudad, fascinando a la mayoria de los jévenes y a muchos otros ciudadanos,
ue podrian escoger libremente y gratis la compatia de muchos otros ciudadanos y que, sin embargo, prefieren
abandonarles para escogerles a ellos para recibir sus lecciones, por las que deben pagar y, aun mas, quedarles
agradecidos.
Y me han contado que corre por ahi uno de esos sabios, natural de Paros, que precisamente ahora esta en nuestra
ciudad. Coincidié que me encontré con el hombre que més dinero se ha gastado con estos sofistas, incluso
‘mucho mas él solo que todos los demas juntos.
AA éste - que tiene dos hijos, como sabéis - le pregunté:
-Calias, si en lugar de estar preocupado por dos hijos, lo estuvieras por el amaestramiento de dos potrillos o dos
novillos, nos seria facil, mediante un jornal, encontrar un buen cuidador: éste deberia hacerlos aptos y hermosos,
segiin posibilitara su naturaleza, y seguro que escogerias al mas experto conocedor de caballos 6 a un buen
labrador. Pero, puesto que son hombres, ca quin has pensado confiarlos? {Quien es el experto en educacién de
las aptitudes propias del hombre y del ciudadano? Pues me supongo que lo tienes todo bien estudiado, por amor
de es0s dos hijos que tienes. {Hay alguien preparado para tal menester?
= Claro que lo hay - respondié.
.Quién?, zy de dénde?, ¢y cuanto cobra? -le acosé.
iOh, Sécrates! Se llama Evenos, es de Paros y cobra cinco minas.
Y me parecid que este tal Evenos puede sentirse feliz, si de verdad posee este arte y ensefia de forma tan
convincente, Pues si yo poseyera este don, me satisfaria y orgullosamente lo proclamaria. Pero, en realidad, no
entiendo nada sobre es0.
‘Acaso ante ¢50 alguno de vosotros me interpele: "Pero entonces, Sécrates, {cual es tu auténtica profesién? :De
dénde han surgido estas habladurias sobre ti? Porque si no te dedicaras a nada que se salga de lo corriente,
‘meterte en lo que no te concierne, no se habria originado esta pésima reputacidn y tan contradictorias versiones
sobre tu conducta, Explicate de una vez, para que no tengamos que darmos nuestra propia versién’.
Esto si me parece razonable y sensato, y por ser cuerdo, voy a contestarlo, para dejar bien claro de donde han
surgido esas imposturas que me han hecho acreedor de una notoriedad tan molesta,se trata? Ciertamente, de una sabiduria propia de los humanos. Y en ella es posible que yo sea sabio, mientras
ue, Por el contrario, aquellos a los que acabo de aludir quizé también sean sabios, pero en relacién a una
sabiduria que quiza sea extrahumana, o no sé con qué nombre calificarla. Hablo asi porque yo, desde Iuego, ésa
‘no la poseo ni sé nada de ella, y el que propale lo contrario o miente o lo dice para denigrarme.
El testimonio del dios de Delfos
Atenienses, no arméis barullo porque parezca que me estoy dando autobombo. No voy a contaros valoraciones
sobre mi mismo, sino que os voy a remitir a las palabras de alguien que merece vuestra total confianza y que
versan precisamente sobre mi sabiduria, si es que poseo alguna, y cual sea su indole. Os voy a presentar el
testimonio del propio dios de Delfos. Conocéis sin duda a Querefonte, amigo mio desde la juventud, companero
de muchos de los presentes, hombre democritico. Con vosotros compartié el destierro y con vosotros regres
Bien conoceis con qué entusiasmo y tozudez emprendia sus empresas.
Pues bien, en una ocasién, mirad a lo que se atrevi6: fue a Delfos a hacer una especial consulta al oriculo, y os
‘vuelvo a pedir calma, joh, atenienses! y que no me alborotéis. Le pregunt al oriculo si habia en el mundo
alguien mas sabio que yo. Y la pitonisa respondié que no habia otro superior. Toda esta historia la puede avalar
el hermano de Querefonte, aqui presente, pues sabgis que él ya muri.
‘Veamos con qué propésito 0s traigo a relacién estos hechos: mostraros de dénde arrancan las calumnias que han
caido sobre mi
Cuando fui conocedor de esta opinién del ordculo sobre mi, empecé a reflexionar: {Qué quiere decir realmente el
dios? {Qué significa este enigma? Porque yo sé muy bien que sabio no soy. {A qué viene, pues, el proclamar que
lo soy? Y que él no miente, no s6lo es cierto, sino que incluso ni las leyes del cielo se lo permitirian
La ignorancia de los politicos
Durante mucho tiempo me preocupé por saber cuales eran sus intenciones y qué queria decir en verdad. Mas
tarde y con mucho desagrado me dediqueé a descifrarlo de la siguiente manera, Anduve mucho tiempo pensativo
yal fin entré en casa de uno de nuestros conciudadanos que todos ten
cl mejor lugar para dejar esclarecido el vaticinio, pues pensé:
més que todos"
No me exijais que diga su nombre; baste con decir que se trataba de un renombrado politico. Y al examinarlo,
vved ahi lo que experimenté: tuve la primera impresién de que parecia mucho més sabio que otros y que, sobre
todo, él se lo tenia creido, pero que en realidad no lo era. Intenté hacerle ver que no poseia la sabiduria que él
presumia tener. Con ello, no sélo me gané su inquina, sino tambien la de sus amigos.
Y parti, diciéndome para mis cabales: ninguno de los dos sabemos nada, pero yo soy el mas sabio, porque yo,
por lo menos, lo reconozco. Asi que pienso que en este pequefio punto, justamente, si que soy mucho més sabio
que él: que lo que no sé, tampoco presumo de saberlo.
Y de alli pase a saludar a otro de los que gozaban aiin de mayor fama que el anterior y llegué a la misma
cconclusién. Y también me malquisté con él y con sus conocidos.
Pero no desist. Fui entrevistando uno tras otro, consciente de que slo me acarrearia nuevas enemistades, pero
ime sentia obligado a llegar hasta el fondo para no dejar sin esclarecer el mensaje del dios. Debia llamar a todas
Jas puertas de los que se llamaban sabios con tal de descifrar las incégnitas del oréculo.
Y {voto al perro! -y juro porque estoy empezando a sacar a la luz la verdad- que ésta fue la Gnica conclusién: los
que eran reputados 0 se consideraban a si mismos como los més sabios, fue a los encontré més carentes de
sabiduria, mientras que otros que pasaban por inferiores, los superaban,
Permitid que 0s relate c6mo fue aquella mi peregrinacién, que, cual emulacién de los trabajos de Hércules, llevé
‘a cabo para asegurarme de que el ordculo era irrefutable.
nos por sabio, convencido de que éste era
Este es mas sabio que yo y tt decias que yo lo era
La ignorancia de los poetas
‘Tras los politicos, acosé a los poetas; me entrevisté con todos: con lo que escriben poemas, con los que
‘componen ditirambos 0 practican cualquier género literario, con ta persuasién de que aqui si me encontraria
totalmente superado por ser yo muchisimo més ignorante que uno cualquiera de ellos. Asi, pues, escogiendo las
que me parecieron sus mejores obras, les iba preguntando qué querian decir. Intentaba descifrar el oriculo y, al
‘mismo tiempo, ir aprendiendo algo de ellos.
Pues si, ciudadanos, me da vergilenza deciros la verdad, pero hay que decirla:
hubiera explicado mucho mejor sobre ellos que sus mismos autores. Pues pronto descubri que la obra de los
poetas no ¢s fruto de la sabiduria, sino de ciertas dotes naturales, y que escriben bajo inspiracién, como les pasa
a os profetas y adivinos, que pronuncian frases inteligentes y bellas, pero nada es fruto de su inteligencia y
muchas veces lanzan mensajes sin darse cuenta de lo que estén diciendo. Algo parecido opino que ocurre en el
ime pereaté de que los potas, a causa de este don de las musas, se reen los,
ino en todas las demas, pero que, en realidad, no lo eran.x
me alejé de all, convencido de que también estaba por encima de ellos, lo mismo que ya antes habia superado
a los politicos.
a ignoranci rtesanos i A
cncontaria muchos y tiles eonocimientos. Y cfertamente que no me equivogué ellos entendlan en cosas dus 79
desconocia, por tanto, en este aspecto, eran mucho més expertos que yo, sin duda, cee
Pore pronte descubri que les artesanos adolecian del mismo defeeto que los poctas: por el hecho dle ae
domitaben bien una tenica y realizaban bien un ofico, cada uno de ellos se creia entendido no solo en esto,
sino en el resto de las profesiones, aunque se tratara de cosas muy complicadas. ¥ esta petulancia, en mi opinion,
echaba a perder todo lo que sabian
Estaba hecho un lio, porque intentando interpretar el oriculo, me preguntaba a mi mismo si debia juzgarme tal
como me veia - ni sabio de su sabiduria, ni ignorante de su ignorancia -o tener las dos cosas que ellos poseian
que me salia mucho més a cuenta permanecer tal cual soy.
Y me respondi a mi mismo y al oréculo,
La verdad del orieulo
En fin, oh atenienses, como resultado de esta encuesta, por un lado, me he granjead
profundos y enconados como los haya, que han sido causa de esta aureola de sabio con que me han adornado y
que han encendido tantas calumnias. En efecto, quienes asisten accidentalmente a alguna de mis tertulias se
imaginan quiza que yo presumo de ser sabio en aquellas cuestiones en que someto a examen @ los otros, pero, en
realidad, s6lo el dios es sabio, y lo que quiere decir el ordculo es sdlo que la sabiduria humana poco o nada vale
ante su sabiduria, Y si me ha puesto a mi como modelo es porque se ha servido de mi nombre como para poner
un ejemplo, como si dijera: Entre vosotros es el més sabio, joh hombres!, aquél que como Sécrates ha caido en
jo muchos enemigos y odios
la cuenta de que en verdad su sabiduria no es nada.
Por eso, sencillamente, voy de acé para alla, investigando en todos los que me parecen sabios, siguiendo la
indicacién del dios, para ver si encuentro una satisfaccién a su enigma, ya sean ciudadanos atenienses 0
extranjeros. Y cuando descubro que no lo son, contribuyo con ello a ser instrumento del dios.
Ocupado en tal menester, da la impresin de que me he dedicado a vagar y que he dilapidado mi tiempo,
descuidando los asuntos de Ia ciudad, e incluso los de mi familia, viviendo en la més absoluta pobreza por
preferir ocuparme del dios.
Los disciputos
Por otra parte, ha surgido un grupo de jévenes que me siguen espontineamente, porque disponen de mas tiempo
libre, por preceder de familias acomodadas, disfrutando al ver cémo someto a interrogatorios a mis
interlocutores, y que en més de una ocasién se han puesto ellos mismos a imitarme examinando a las gentes. Y
¢ cierto que han encontrado a un buen grupo de personas que se pavonean de saber mucho pero que, en
realidad, poco 0 nada saben. Y en consecuencia, los ciudadanos examinados y desembaucados por éstos se
tencoraginan contra mi - y no contra si mismos, que seria lo mas légico -, y de aqui nace el rumor de que corre
por ahi un cierto personaje llamado Sécrates, de lo mas siniestro y malvado, corruptor de la juventud de nuestra
ciudad.
Cuando alguien les pregunta qué ensefio en realidad, no saben qué responder, pero para no hacer el i
echan mano de los tépicos sobre los nuevos fildsofos: “que investigan lo que hay sobre el cielo y bajo la tierra,
que no creen en los dioses y que saben hostigar para hacer mas fuerte los argumentos mas débiles". Todo ello,
antes que decir la verdad, que es una y muy clara: que tienen un barniz de saber, pero que en realidad no saben
nada de nada. Y como, en mi opinién, son gente susceptible y quisquillosa, amén de numerosa, que cuando
hablan de mi se apasionan y acaloran, os tienen los ofdos llenos de calumnias graves - durante largo tiempo
alimentadas.
El origen de las denuncias
De entre éstos es de donde han surgido Meletos y sus cémplices, Anitos y Licén. Meletos, en representacién de
{os resentidos poetas; Anitos, en defensa de los artesanos y politicos, y Licén, en pro de los oradores.
‘Asi, pues, me maravillaria -como ya dije antes- de que en el poco tiempo que se me otorga para mi defensa fuera
‘capaz de desvanecer calumnias tan bien arraigadas.
Esta es, oh atenienses, la pura verdad de Io sucedido, y os he hablado sin ocultar ni disimular nada, sea
importante 0 no. Sin embargo, estoy seguro que con ello me estoy granjeando nuevas enemistades; la calumnia
ime persigue y éstas son sus causas. Y si ahora, 0 en otra ocasién, queréis indagarlo, los hechos os confirmaran
que es asi.
Por lo que hace referencia a las acusaciones aducidas por mis primeros detractores, con lo
jcho basta para miEl Interrogatorio a Meletos
Ahora, pues, toca defenderme de Meletos, el honrado y entusiasta patriota Meletos, segin el mismo se confiesa,
y.con él, del resto de mis recientes acusadores..
La acusacién de corrupcién
Veamos cul es la acusacién jurada de éstos - y ya es la segunda vez que nos Ia encontramos- y démosle un
texto, como a la primera, El acta diria asi: "Sécrates es culpable de corromper a la juventud, de no reconocer 2
los dioses de la ciudad y, por el contrario, sostiene extraias creencias y nuevas divinidades”
La acusacién es ésta. Pasemos, pues, a examinar cada uno de los cargos.
‘Se me acusa, primeramente, de que corrompo la juventud.
Yo afirmo, por el contrario, que el que delinque es el propio Meletos, al actuar tan a la ligera en asuntos tan
raves como es convertir en reos a ciudadanos honrados; abriendo un proceso so capa de hombre de proy
simulando estar preocupado por problemas que jamés le han preocupado. Y que esto sea asi, voy a intenlar
hacéroslo ver.
Quien hace mejores a los hombres?
‘ccércate, Meletos, y respindeme: 2No es verdad que es de suma importancia para ti el que los j6venes leguen
ser lo mejor posible?
-Ciertamente.
“Ea, pues, y de una ver: explica alos jueces, aqui presents, quién es el que ls hace mejores, Porque es evidente
{que ti lo sabes, ya que dices tratarse de un asunto que te preocupa. Y, ademas, presumes de haber descubierto al
hombre que los ha corrompido, que, segiin dices, soy yo, haciéndome comparecer ante un tribunal para
acusarme, Vamos, pues, diles de una vez quién es el que los hace mejores. Veo, Meletos, que sigues callado y no
Sabes qué decir. No es esto vergonzoso y una prueba suficiente de que a ti jamés te han inquietado estos
problemas? Pero vamos, hombre, dinos de una vez quién los hace mejores © peores
Las leyes.
“Pero, si no es eso lo que te pregunto, amigo mio, sino cual es el hombre, sea quien sea, pues se da por supuesto
ue las leyes ya se conocen,
-Ah si, Socrates, ya lo tengo. Esos son los jueces.
{He oido bien, Meletos? ,Qué quieres decir? ;Que estos hombres son capaces de educar a los jovenes y
hacerlos mejores?
-Ni mas ni menos.
iY cémo? {Todos? 40 unos si y otros no?
Todos, sin excepeién.
“Por Heral, que te expresas de maravilla, ;Qué grande es el nimero de los benefactores, que segin ti sirven
para este menester..! ¥ el piblico aqui asistente, también hace mejores o peores a nuestros jévenes?
“También.
-{Y los miembros del Consejo?
-Esos también,
-Veamos, aclarame una cosa: ;serdn entonces, Meletos, los que se rednen en asamblea, los asambleistas, los que
corrompen a los jévenes? {0 también ellos, en su totalidad, los hacen mejores?
-Es evidente que si
-Parece, pues, evidente que todos los atenienses contribuyen a hacer mejores a nuestros jovenes. Bueno; todos,
‘menos uno, que soy yo, el {inico que corrompe a nuestra juventud. 2Es eso lo que quieres decir?
-Sin lugar a dudas.
“Grave es mi desdicha, si ésa es la verdad. {Crees que seria lo mismo si se tratara de domar caballos y que todo
‘el mundo, menos uno, fuera capaz de domesticarlos y que uno sélo fuera capaz de echarlos a perder? O, mas
bien, :n0 es todo lo contrario? {Que uno s6lo es capaz de mejorarlos, © muy pocos, y que la mayoria, en cuanto
Jos montan, pronto los envician? zNo funciona asi, Meletos, en los caballos y en el resto de los animales? Sin
ninguna duda, estéis 0 no estéis de acuerdo, Anitos y ti. ;Qué buena suerte la de los j6venes si sélo uno pudiera
‘corromperlos y el resto ayudarles a ser mejores! Pero la realidad es muy otra. Y se ve demasiado que jamas te
hhan preocupado tales cuestiones y que son otras las que han motivado que me
eras comparecer ante este
Tribunal, Pero, jpor Zeus, dinos todavi e _
{qué vale més, vivir entre ciudadanos honrados o entre malvados? Ea,
hombre, responde, que tampoco te pregunto nada del otro mundo. ;Verdad que los malvados son una amenaza y
‘que pueden acarrear algtin mal, hoy o mafiana, a los que conviven con ellos?
“Sin lugar aduda,
Perjudicado por sus vecinos, o todos prefieren ser favorecidos? Sigue
exige que contestes: chay alguien que prefiera serEl daa hecho ,fue voluntario o involuntario? eyeaitee
“Veamos pues: me has traido hasta aqui con la acusacién de que corrompo @ los jovenes y de au 3
peores. Y esto, ¢ lo hago voluntaria o involuntariamente?
“Muy a sabiendas de lo que haces, sin lugar a duda.
“Y ti, Meletos, que ain eres tan joven, {me supera
‘cuenta de que los malvados producen siempre alain perjuicio a las per
ZY me consideras en tal grado de ignorancia, que no sepa si convier
diariamente, corriendo el riesgo de recibir a la par algin mal de su parte, y que incluso
10 de haberte dado
algin bien?
que trato
sen experiencia y sabiduria hasta el punt
rsonas que tratan, y los buenos,
to en malvado a alguien de los
haga este dafio tan grande
de forma intencionada? i
sto, Meletos, a mi no me lo haces crer y no creo que encuentres quien se fo trague: yo no soy el que COM pe
te y, por tanto, en ambos casos, te equivocas o mientes:
oluntaria. Y
a los jévenes y, en caso de serlo, seria involuntariame
dria que concederse que fo hago de manera inv
Y si se probara que yo los corrompo, desde luego ten :
en este caso, la ley ordena advertir al presunto autor en privado, intruirle y amonestarle, y no, de buenas &
primeras,Hevarledirectamente al Tribunal. Pues es evidente, que una vez advertido y entrado en raz6n, dejaria
de hacer aquello que inconscientemente dicen que estaba haciendo... Pero thas rehuido siempre el encontrarte
conmigo, aunque fuera s6lo para conversar 0 para corregirme, y has optado por traerme directamente agus qe
ts donde debe traerse a quienes merecen un castigo y no a los que te agradecerian una correcci6n. Es evidente,
Meletos, que no te han importado ni mucho ni poco estos problemas que dices te preocupan.
isten los dioses?
‘Aclaremos algo més: explicanos como corrompo a los jvenes.
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