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: Pelt IGNACIO RAMONET LA GOLOSINA VISUAL Introduecién Me gusta, de la pelicula, esta definicién que da MeLhan: «Es una cindad fantasma poblada de fal fis apariencias»; la idea trivial, de engafo, de ai igava, se despliega aquf en claroscuro con bastante poesia y habilidad para que, detrés de las «aps as, asome aquello de lo que delicadamente se ra- ta; In ideologia, sin duda. Este libro es un lato de viajes através det archi pidiago de esas ciudades fantasmas; describe, con la preeaucién propia de esta clase de exploraciones, ta Uiseretaconfiguracin de las apariencias y sus amt ‘ones verosimiles, En otros términos, indica c6mo, “en nuestro universo que permite, como todo el und Jonoce, que las imagenes (de cine, de television Sobre todo) peoliferan,éstas se mezclan & veces con la vida, La vida publica, se entiende; y, por tanto, hnuesra vida cotidiana, personal. En particular, desea~ fia sefalar (con prudencia) eémo, sobre asuns poli- tics graves 0 en momentos hist6ricos intensos, el cine y la televisign han elaborado imsigenes especifi- fas, adecuadas a su propésito y encargndas de acom paflar (como tna pr6tesis simboica la sensbilidad olectiva, bien sea dramatizando las preocupaciones {La potosina visual, fos © bien, al contrario, euforizando ta ‘oyuntura. A veces, las ciudades fantasmas constitu ven ciudades-espejos, espejismos que eautivan y que ‘Notun em el ambiente dela space, Las imagenes de masas son méquinas insistentes tas para que florezcan y triunfen, estpitos y Soberbios, los estereoipos: «Figuras mayoress, desis Roland Barthes, de la ideologia.» La angustia que tales imgenes suscita nace de su misma abundany desu veliemente cardcter de mercancias, multiplica. ‘las ai! nduseam por las industrias culturales Contea las que nos hallamos en guatdia desde fos ates uote (a, gracias alas advertencias de Bertolt Brecht, de ‘Theador Adomo y de Walter Benjamin, Como sabemos, esta desconfianza con respecto a ‘a industria cultural se basa en tres temores: 1) que ‘pueda reducir a la gente al estado de masa y obstacu lizar la estructutacién de individuos emancipados, apaces de discemir y de decidir libremente: 2) que Se pueda reemplazar, en la mente humana, la legit ‘ms aspiracién a la autonomiay a a toma de conciencia sustituyéndola por un conformist y una pasividod slamente regresivos; 3) en suma, se puede extender In idea de que tos seres humanos descan vivir extn Wiad, fascinados y embaucados en Ia confusa espe. famza de que alguna peculiatsatisfaccion les evarda olvidar, por un instante, elm slocenel que viven, Esta desconfianza y estos temores encuen hoy plena justificacisn, sobee todo por lo que atane las imagenes de cine yd (levisicn. Ya nadie ignors ‘we los grandes medio de produccisn de comune, 2 Tnroecisn ciones audiovisuates estin ahora controlados, finan cieramente, por grupos bancarios, por conglomers. dos o empresas gizantes que aspian a tenet la mis ‘ma influeneia que tuvieron los partidos politicos en el poder. Los grandes holdings ya no se limitan a controlar un médium daico oun simple sector de las iustrias culturales; poseen a la vez emisoras de televisién y fabricas de produccidn de televisoren Por otra parte, fabrican peliculas y series tlevisivas, © bien editan discos, videocasctes, videodiscos, DYD yen a actuaidad estén tratando de apaderaree de Internet, Esta nueva situacién econémica, tanto por sus slimensiones como por la agresividad de sus métodos 4d promocidn de los productos, ha modlficado radi calmente en su estructura fatima el cine y Tas emt iones de television, Estos gigantescos conglomert. dos culturates disponen de enormes medios en ‘materia de investigaciones y de estudios de metea. slo, que les sirven para fabricar imagenes calibradas exactamente en funcin dé la demanda mas univer. sal que exista Gracias a la precisién del marketing, hoy ya existe Ia forma de suministrar un producto cultural (en particular una pelicula o un relato televisado) lustado a los deseos dominantes, de estabilizar la ddemanda y de mantenerla @ wn nivel Sptimo (sabe, mos que EE UU, que s6lo produce el 5 por 100 de las peliculas que se realizan en el mundo, percibe en ‘sambio mis del 50 por 100 de todas ls recaudacio. hes cinematogréficas mundiales), AL integrar a los ‘relatos filmados un cierto nimero de criterios culty, tales y teniendo en cuenta determinados mectuisnos La goosin visual psicosociolbgicos muy precisos, estos conglomera- ‘dos de industrias culturales establecen de antemano el grado de aceptacién de sus producciones en el ‘mercado mundial sa clase de produccisn exige que los eteadores, y en particular los guionistas y los directores, se Supediten alas opciones y decisiones de los mana~ ‘gers comerciales; la valoracién del producto, su “perils, se determina segin unos crterios, mera mente buroeriicos, que proceden de las leyes del marketing, Esto supone la implacable supresion de Tos productos més «frgiles», los que van destinados 4 grupos my restringidos de espectadores. ‘De este modo, toda obra de bisqueda formal, de autor singular, de ereaci6n original, cuando Mega a tina gran pantalla se tropieza cada vez mis con Ia incomprensidn, y hasta con la hostilidad, de un piblico que, deformado por las leyes ret6ricas del Cine comercial se ve sUibitamente enfrentado a un lenguaje extraio. Dentro de sistema actual, las obras demasiado originales y demasiado personales reci- ben muy poco estimulo, Por el contrario, el estimalo se orienta hacia las sensibilidades medias que se Apoyan en valores indiscutidos y que repiten hasta la ‘saciedad lo que todos admiten sin resistencia alguna, El contenido de estas peliculas se erige sobre temas de interés general que, dicho sea claramente, no suc- Jen derivar de ninguna cultura nacional (n0 podemos dejar de advertr que muchos de los éxitos del cine hoteamericano se basan, dramatirgicamente, en los ‘mecunismos del miedo o en una trama fantisties); su forma y su estilo aplican estrictamente las recomen- Introdvecin ddaciones de una legibilidad méxima: claridad y sim- plicidad, nada de imprevistos, linealidad sin trompi ‘cones, convencionalidades... Bs evidente que dichas peliculas differen entre sf, pero obedecen indefec blemente a In misma estructura. «La forma espuria dela cultura de masas», decfa Roland Barthes, es la repeticién vergonzosa: repite los contenidos, fos ‘esquemas ideol6gicos, Ia difuminacién de contra ‘iones, pero varla las formas superficiales: no cesan tle aparecer libros, emisiones, nuevas pelfeulas, seesos, pera siempre con el mismo significado.» En este aspect, todos los relatos filmados re ‘ducen hoy Ia efcacia visual y narativa de los spots Dublicitarios; de algdin modo, éstos han legado a ser ‘entros de experimentacin que perfeccionan el aca- ‘ado de los productos que lanza la mayor tecnologia cultural; su «modernidad> encuentra In aceptacion tb todo ef mundo y hasta fascina a los eineastas mis personales: «{Dénde se halla hoy Eisenstein’, se pregunta Jean-Luc Godard, y él mismo se contest {En los spots publicitarios para las medias Dim!» estilo de los spots (primeros planos fugsces, letras gruesas, comentarios suavizados) persigue la comunicacién inmediata y propone sentido a gran ‘velocidad, En su: mayor parte, Ios spots se constu- yen ademés como mieroficciones; obedecen a las eyes del relat lineal convencional, con un comien- zo, un nuudo y un desenlace, y siempre sugieren ‘como contenido el culto al héroe en una socied Rone Beer ae ae a {a goloxin vsuat ‘ompetitiva, ensalzando sin tregua el mito del éxito La escritura de los spots, densa, eficiente, im [ean el conjunto de relatos televisados,en pation, tar las series norteamericanas, obligados a prover Pausas natrativas con objeto de que, dos o tres vocce Por episodio (cada dace minutos mis ¢ mens) poe lon intercalarserafagas de spots. Pata colin, digleg sclatos, al entrar en comparacién con lox spocs han {fe cvitar ia mas minima insipider, lenitd ee De este mod, los sporsaceleran cl ritmo general dal fine: paulatinamente, van determinando oleate nc tos relatos televisados norteamericanos, y deen ooo vez, lo imponen en el mundo. RE UU envi cada ato aproximadamente el 75 pox 100 de la totalidad de las producciones muniales te fmisionestelevisadas), Desde hace un cierto tiempo, la impregnacién tel estilo spor estéaleanzando al propio cine,» lee icanas que obtienen los may ores fxllos a través del mundo (hace falta veeonday que {lo las peliculas y tas emisiones televisadae none Inericanas gozan de una difusién mundial?) son hos haturales de fa propaganda tclevsiva y de los ands de episodios. De esta manera, en la misma tain te genes se propaga la americanizacivn, Nuestra americanizacin ha progresado tanto thoy en dia que, para algunos, denunciatla parece {ez mis inaceptable. De hacerlo, habria que ‘dispuesto a prescindir de una buena parte de ag Prictcas culturales (de vestimenta, de diversion, ae lenguaje de alimentacin, et) que hemos adoprale 16 desde la infancia y que no cesan de acosamos; muchos de nosotros somos ya una especie de seres snes tures (de igual modo que se dice «transexusles) mixtos ireversibles que poseen mentalidad nomen, 'mericana en cuerpo europen ‘Como ya sabemos desde hace tiempo, ec ‘contribuido no poco a este estado de cosas: ya on 1917, el exctitor Upton Sinclar senalaba: wGrncin al eine, se unifica ef mundo, es decir, que se amen niza», y Marshall McLuhan, durante a décade de ny Sesents, recisaba: «Cuando vino el cine, la totidad del modo de vida norteameticano se convttié en {anuncio interminable en fa pantalla. Todo lo que le, aban, comfan 0 utlizaban tos actoresy actlees og onvertia en un anuncio mis eficaz que el ue nade hhubiera sonado jams.» Gracias a las nuevas teenologtas, los medios de Americanizacin por la imagen se han vuelto hoy igualment tomibles; los saelites de difusign decry 8 particular, avorecen sobremanera la expansion Universal de las imigenes emilidas a parti fe Ean {Jos Unidos; estimutan vigorosamente los aparatce e violencia simbotica que apenas encuentias wean feneia en muchas de las setuales culturas, Mis que jhunea conviene meditar sobre la advertencia de Hog bert Schiller: «Una nacin euyos mass mete ectan dominados por el extraneto no es una nacion Por consiguiente, ln americanizacién pencttrd 1 nosotros por os ojos asi se explica la perc de aprender a desconfar de ts imgenes ierativas imachaconas que nos suclen dat el eine y la televciSe, ‘ara que las mastiquenios y Ias rumiemos, com nt ” La golosina visual se trataran de una especie de chicle visual. Diderot tfiemaba: «Estoy més seguro de mi juicio que de mis jos» Con similar desconfianza hemos recorrido, a smoci6n, las ciudades fantasmas que €om- ponen est libro. 4 Veinte aiios después seta» {Qué es lo que ha cambiado, en el universo medidtico, entre la primera aparicién de este libro, hace veinte afios, y su reedicién actual? Esencial mente dos cosas, una Hegada y una parti: la iru ‘Gdn de Internet, la desaparicién de la informa ‘de calidad. “Totalmente desconocido hace apenas diez aos, Internet esté en camino de cambiar en profundidad, no solamente Ia totalidad del émbito de a comunica cin, sino tambign el de la economia. ¥ sin dud, de forma progresiva et de amplios aspectos de nuestras sociedades *. No puede ignorarse en modo alguno fque la técnica nunca es neutral, que siempre eg ‘Jotada de un programa de cambio social, ¥ que las revoluciones técnicas en ef mundo de la comunica~ tin, como las que impone Internet, aun estin mas cargadas de ideologfa elon vt et mend es en {La goosin visual ‘Tenemos ya ta prueba de esto despues de 1a ‘megafusin, en febtero de 2000, entre la empresa AOL con el conglomerao Time- Warner-CNN-EMI e titimo es el primer grupo de eomunicacién a ceseala planetaria, y AOL un portal de acceso al Web, tuna de las empresas mas importantes de a galaxia Inmet. Su fusion constituye de esta forma un ejem: plo de las aberraciones de lo que se denomina ta ‘unueva economfay (Ia actividad de las fiemas espe , afta, «y siempre mentine > acusa a las redacciones y a todo el sistema de I, informacion elevisada de empuja alos periodist » 4a mentra ya la exageracién, a causa de la compe, fencia, dela urgencia y de Ia carrera por la audienin Fue condenado a custo aos de prison, nd dal 198 La goosin visual {Una consena tala servido como ejemplo y fre rad la carrera de mentiras? En modo alguno. BI 18 seiistembre de 1998, 1a Comisién Independiente para la Television (TTC) det Reino Unido, impuso pep a parte una condena de 2 millones de libras Ratu mis de 3 millones de curos) la empresa Carl (Grey por las falsedades includas en el documental ‘The Connection, produeido pot Mare de Beaufort ¥ Roger James. Este falso documental fue difundido wpectabargo en 14 patses, entre ellos Estados Uai- sea donde fue presentado dentro de la prestigioss Sesion 60 minutos de CBS, y recibio numerosos Sremios, ene ellos el «premio at mejor reporsie Prato cn condiciones arresgadasy, otorgado por lt cadena espatiola TV3, Ax pelicula relata emo el cartel de Cali Colom bia) abrié una nueva ruta para pasar la cocafa a Europa, La cfmara (dsimulada) sigue a un eamello olombiano, que la evard en su viene hasta su l= Gada a Europa y el momento de Ja entregs de 1a satan El diario The Guardian fue el primero € sonpechar que este documento cr falso, Su informe soetraba que wel eamello no era més que un a&tOr ewetonal et jefe del cartel de Cali, un empleado de anes jubilado; el «reugio seereto» en el. que se reu- vi Tos tefjcantes, una habitacion de hotel ali Tapor tos productores; en fin, 1a la supuesta culpabili- dad de la massere. «Sospechosos» de origen drabe fueron répidamente aerestados, Sin embargo. los ‘verdadros autores igads ala extrema derecha, en Tebelién contra el Estado federal y descubiertos flgunos dias més tarde, eran... norteamericanos bancos, TEL 17 de julio de 1996 una explosion destruy6 en pleno vuelo un avién de In TWA, que hacia el rayec= to Nueva York-Paris, causando 230 muertos, Este suceso, en visperas de Ia inauguracién de los Juegos ‘Otimpicos de Atlanta dio lugar a un gigantesco des- plicgue mediético. Répidamente, sin que ninguna ‘videneia lo probara, ya pesarde la prudencia de Tas futoridades, se impuso la tesis del atentado. Y yendo fain més lejos, a partir del dia siguiente, la cadena ‘ABC no vacild en hablar de un posible culpable: el Movimiento Iskimico para el Cambio. Por su parte u Veinte aos despas la revista Time planteé la cuestién siguiente: ‘;Quién pudo colocar la bomba en el avin?» ¥ aba la respuesta en este orden: «El grupo Ramzi ‘Yassef, el Hezbol libanés, un grupo iskimico egip- cio, el palestino Hamés, el grupo sau Movimiento por el Cambio Iskimico, un grupo de narcotrafican- tes eolombianos», y, nicamente en timo lugar, ‘aun grupo extremista estadounidense...». Otros ‘media retomaron el rumor lanzado por Internet y al ‘que ef periodista Pierre Salinger otorgaa gran ere tibiidad, centrindose en un posible error de tro en in misil de la Marina norteamericana... 1 informe {Gonico establecerfa, un alo més tarde, que se tats {den simple aceidente meeénico. EL 27 de julio de 1996, en Atlanta, una bomba artesanal explot6 en el transcurso de una concentra ign y enlut6 los Juegos Olimpicos con 2 muertos y 18 heridos. Un «sospechoso» fue répidamente ide: tffeado por el FBI y, especialmente, por los medios ‘de comunicacion, Se tataba de Richard Jewell, que fra precisamente el agente de seguridad que habia selialado Ia presencia de una mochila sospechosa y ‘que habia ayudado a desalojar ata gente de las pro- ‘ximidades antes de la explosi6n. Convencidos de su Culpabilidad, los media le acosaron, difundieron tes onios en si conta, reicieron su biograia, disefaron fl retrato de un asesino, lo entregaron a la vindicta piblica,, Cuatro meses mis tarde, la investigacién ficial, levada a cabo por las autoridades Federals, teximiria sin embargo a Richaed Jewell de cualquier sospecha. En Bosnia, el 5 de febrero de 1994, bajo el obje- 35 ee La eoosina vo tivo de las edimaras, un obi estalla contra ef meres dlo de Sarajevo y mata a 68 personas, Los medios de comunicacién occidentales, sin esperae al resultado ‘de una investigaci6n, acusan inmediatamente los serbios de la matanza. A partir del 9 de febrero, la OTAN, hostigada por Ia sobremediatizaci excita la opinion pablica mundial, dirige un tum y desencadena bombardeos contra posiciones serbias. Ninguna investigacién fue nunca culininad, pero numerosos indicios parecen indi 0, fos wsulnanes, En Kosovo, a comienzos del mes de octubre de 1008, se descubrian fosas comunes de eadaveres. Una vez mis, presentadas de ‘medios de comunicacién oceidentales como prucha de las masacres de albaneses cometidas por los ser- bios. ¥ las presiones militares sobre Belgrado se acentuaron. La investigacién que realizaron expertos en medicina legal seialaba sin embargo que set ba de cadéveres que databan probablemente de la segunda guerra mundial... Estamos en presencia ‘aqut, como en 1989 en Timisoara (Rumania), dela tdesinformacidn: «Desinformar», explica el ensayista Philippe Breton, «es cubrie una mentira con el dis fraz de a verdad. En democracia, donde las empee- sas de manipulacién son innumerables, la desinfor- macién es ta reina de las técnicas dirigidas a fequivocar a la opinién pablica> Veinte aos despa Y estas «téenicas dirgidas a equivocar ata opi- ni6nm experimentan hoy, gracias a la revolucign digital, un progreso temible. Tan temible que los ‘nuevos amos de la manipulaciGn se presentan ante nosotros con la apariencia seductora de los eneant- ddores de siempre. Nos proponen entretenimientos -rog0, distracciones en cadena, placeres para los ojos, En suma, todo Jo necesario para convertienos en eré= ‘los, euféricos y felices Por todo ello es ungente recordar el grito dealer: ta Tanzado ya hace tiempo, en 1931, a través de Un ‘mundo fez. por Aldous Huxley. Sestenta éste qu, en una época de avanzada tecnologta, el riesgo iis srande para ls ideas, la cultura y el espiitu, Hegaré antes de un enemige de rostra sonriente adversario que inspire odio y terror, Hoy sabemos, con espanto, que nuestra sum {el control de nuestros espirtus no serin eonquista ‘dos por la fuerza sino a través de la seduccidn, no como acatamiento de una orden, sino por nuestro propio deseo, no mediante el castigo, sine por el ansia de placee. a

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