TEMA 4: DESARROLLO PSICOMOTOR
El desarrollo psicomotor es una progresión de etapas cada vez más complejas (hitos) a
través de las cuales los bebés logran controlar el uso de sus músculos.
Esto sirve para obtener una postura erguida, el equilibrio y la movilidad así como la
manipulación de objetos para la interacción con el entorno.
En los niños muy pequeños los patrones de movimiento parecen inicialmente aleatorios y
bastante variables. A medida que el niño alcanza los sucesivos hitos del desarrollo motriz, el
movimiento se vuelve más decidido y las habilidades motoras se incorporan a las
actividades diarias.
Este avance depende de una exitosa integración de varios procesos de desarrollo
interrelacionados. La falta de logros en algunas habilidades motrices finas puede
relacionarse tanto con la cognición como con el control motriz.
Incluye:
- Habilidades motrices gruesas: habilidades de los grandes músculos como controlar
la cabeza, sentarse, pararse y desplazarse.
- Habilidades motrices finas: habilidades de los músculos pequeños como agarrar,
soltar o manipular objetos.
- Habilidades orales-motoras: comer, tragar, producir sonidos y hablar.
Los componentes importantes del desarrollo motriz:
● Tono muscular
● Reflejos primitivos
● Enderezamiento y equilibrio
● El control postural
Crecimiento
Tras el nacimiento, el crecimiento físico es bastante rápido en los dos primeros años. A
partir del tercer año los aumentos son menores, hasta el estirón de la adolescencia.
DESARROLLO DEL CEREBRO
Es importante considerarlo por ser la base de la actividad psíquica.
En el momento del nacimiento, las partes más maduras del cerebro son las más internas,
las más próximas a la médula, donde se encuentra el control de los automatismos reflejos.
La parte más evolucionada del cerebro humano es la corteza cerebral, que se encuentra
poco desarrollada en el recién nacido. El cerebro se desarrollará progresivamente del centro
a la corteza.
Las últimas en desarrollarse van a ser las partes más alejadas de los núcleos centrales del
cerebro.
La conducta del recién nacido está llena de automatismos y movimientos incontrolados. A
medida que se van desarrollando las partes más externas del cerebro, lo automático se va
convirtiendo en voluntario.
La mayoría de los reflejos neonatales desaparecen en los primeros meses, pues el control
de la conducta va pasando de los centros subcorticales a las zonas corticales y los
automatismos se transforman en conductas voluntarias.
De mover los brazos incontroladamente, a dirigirse hacia un objeto de manera intencionada.
DESARROLLO PSICOMOTOR
La maduración del cerebro es necesaria para la maduración de la conducta, pero también
es necesario que exista una estimulación, al menos mínima para que se produzca el
desarrollo.
A lo largo de la primera infancia (0 a 3 años) las nuevas conductas motoras irrumpen en el
repertorio del niño a un fuerte ritmo fácil de observar.
La meta del desarrollo psicomotor es el control del propio cuerpo hasta ser capaz de sacar
de él todas las posibilidades de acción y expresión que a cada uno le sean posibles.
En los primeros años de vida se pasa de los movimientos automáticos e incontrolados del
recién nacido a movimientos voluntarios y coordinados, al control de la posición del cuerpo y
de los segmentos corporales más importantes (brazos , piernas, tronco). Este progreso se
realiza según dos leyes fundamentales: la ley céfalo-caudal y la ley próximo-distal.
● Ley céfalo-caudal: se controlan en primer lugar las partes del cuerpo que están más
próximas a la cabeza, extendiéndose luego el control hacia abajo.
● Ley próximo-distal: se refiere al hecho de que se controlan antes las partes que
están más cerca del eje corporal que aquellas que están más alejadas del mismo.
Como consecuencia de estas leyes, el niño va integrando y controlando voluntariamente
mayor nº de grupos musculares, con lo cual se va haciendo progresivamente más preciso y
permite incorporar repertorios psicomotores muy especializados y complejos, que abren
nuevas perspectivas a la percepción y a la acción sobre el medio.
Este proceso madurativo va enriqueciendo la psicomotricidad fina, que complementa la
psicomotricidad gruesa, relacionada con la coordinación de los grandes grupos musculares
implicados en los mecanismos de locomoción, equilibrio y control postural global.
La ley próximo-distal explica por qué el dominio de la psicomotricidad fina (manos, dedos)
es posterior al dominio de la psicomotricidad gruesa (controla los brazos y las piernas antes
que las manos y los dedos; por eso puede coger cosas y andar antes de poder escribir).
Gracias a los progresos madurativos y a los estímulos que recibe del ambiente, se va
produciendo el control postural, que, con variaciones individuales, se ajusta al siguiente
calendario madurativo:
- Echado boca abajo, levanta la cabeza hacia el mes de edad
- Mantiene la cabeza erguida en línea con el tronco a los 3-4 meses
- Hacia los 4 meses se mantiene sentado con ayuda
- A los 7 meses se mantiene sentado sin ayuda
- Hacia los 8 meses se pone de pie con ayuda
- A los 9 se mantiene de pie agarrado a una persona o un mueble
- A los 10 meses gatea
- A los 11 anda con ayuda y en algún momento alrededor del año anda solo
- Hacia el año y medio corretea y poco después es capaz de dar pequeños saltos.
ALTERACIONES DEL DESARROLLO PSICOMOTOR.
Los trastornos del desarrollo psicomotor son muy difíciles de definir (espina bífida)
Reflejan siempre alteraciones en las que se ven afectados varios aspectos del desarrollo del
niño; de ahí la importancia de intervenir cuanto antes, pues el trastorno puede ir
repercutiendo negativamente en otras áreas del niño, agravando y comprometiendo el
desarrollo del niño.
Los trastornos psicomotrices están muy ligados al mundo afectivo de la persona; de ahí,
que en la valoración se deba contemplar la globalidad del individuo.