Plan de Trabajo: Seminarios y Ética Empresarial
Plan de Trabajo: Seminarios y Ética Empresarial
13/03/2023 – 16/03/2023
Lunes, 13
Plan de trabajo
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Plan de trabajo
Martes, 14
16:15-17:30 MACROECONOMÍA
Presentaciones de los grupos
Prof. Luis Ravina
17:45-19:00 MACROECONOMÍA
Examen
Prof. Luis Ravina
19:15-20:30 ETICA
Temas éticos frecuentes en los negocios
Equipo 1 (FIFA)
N.T 3. Temas éticos frecuentes en los negocios.
Caso Buildings (resolver y subir a ADI)
Prof. Ignacio Ferrero
Miércoles, 15
16:15-17:30 ETICA.
Temas éticos frecuentes en los negocios
Modelos de empresa
Caso Martha Stewart (preparar)
Equipo 2 (Facebook/Google)
Artículo Friedman
Prof. Ignacio Ferrero
17:45-19:00 ETICA
Temas éticos frecuentes en los negocios
Plan de trabajo
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Plan de trabajo
Jueves, 16
Plan de trabajo
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TEMAS ÉTICOS FRECUENTES EN LOS NEGOCIOS
1. El clima de corrupción
Son muy variados los ámbitos en los que surgen dilemas éticos en el ejercicio
de la actividad económica y empresarial, pero podemos destacar como los más
habituales los siguientes.
2. Los contratos
Los posibles atentados a los contratos –como resume Melé (2019)- son:
En todos estos casos, para hacer una valoración moral, hay que tener en
cuenta la buena o mala fe en la posesión de esos bienes.
© Ignacio Ferrero. Facultad de Económicas y Empresariales. Universidad de Navarra Página 4
TEMAS ÉTICOS FRECUENTES EN LOS NEGOCIOS
La información privilegiada
Por tanto, debilita dos ejes fundamentales del funcionamiento del mercado:
la confianza y la información fidedigna.
5. Conflictos de intereses
crecimiento sus informes serán buenos, y, por tanto, lo más probable es que el
precio de las acciones suba también. Las operaciones dirigidas a lograr una
estabilidad en los beneficios se denominan “income smoothing”. El aumento
consiguiente en el precio de las acciones supone que la empresa puede adquirir
más capital para, por ejemplo, comprar más empresas e incrementar nuevamente
y de modo notable sus beneficios, con los consiguientes aumentos millonarios en
los “bonus” de los directivos.
El afán por “maquillar los números” ha estado tan presente en la vida de las
empresas, que casi se ve como algo normal que no ofrece problemas éticos,
siempre y cuando las autoridades estatales no lo detecten. Pero la realidad es que
este tipo de contabilidad termina afectando a dos elementos esenciales en el
funcionamiento del mercado: la transparencia y la confianza.
8. El soborno y la extorsión
Encubrimiento de delitos.
Los delitos de cohecho pasivo (arts. 419 a 423) comprenden, a su vez, cuatro
tipos de cohecho:
El que tiene por objeto un acto propio del cargo (art. 420 o
cohecho impropio).
Los delitos de cohecho activo (artículos 424 y 425) tipifican la conducta del
particular que ofrece o entrega dádiva o retribución de cualquier clase al
funcionario para que realice un acto contrario a los deberes inherentes a su cargo o
un acto propio de su cargo, para que no realice o retrase el que debiera practicar, o
en consideración a su cargo o función, o acepta la solicitud del funcionario; se
incluye el cohecho en causa criminal a favor de reo efectuado por parte de su
cónyuge u otra persona a la que se halle ligado de forma estable, por análoga
relación de afectividad o de algún ascendiente, descendiente o hermano.
El Código Penal español requiere para considerar que haya extorsión una
lesión dolosa en el patrimonio.
Para que sea lícito moralmente ceder a una extorsión se tienen que dar las
siguientes condiciones:
En el caso de que al final se ceda a la extorsión hay que poner todos los
medios posibles para que esa situación no se vuelva a producir.
Para solucionar esto vamos a ver qué se entiende por sobre y cómo se
diferencia del regalo o de la propina.
A la hora de determinar si se puede aceptar algo como regalo o no, habría que
tener en cuenta los siguientes criterios:
Bibliografía
Argandoña, A. (2003) “La corrupción en el sector privado.” Documento de
Investigación nº 531, IESE, Universidad de Navarra.
Jennings, M. M. (2012) Business Ethics: Case Studies and Selected Readings. 7th
Edition. Cengage Learning.
Küng, H. (2009). “El Manifiesto por una ética económica global”. Global Ethics
Foundation.
Levitt, A. (1998) “The Numbers Game.” Speech en NYU Center for Law and
Business. New York, 28 de septiembre.
http://institute.jesdialogue.org/fileadmin/bizcourse/INTERFAITHDECLARATI
ON.pdf
BUILDINGS
BUILDINGS ofrece el proyecto al mejor precio (un poco menos de 400 millones $).
Roger sabe, porque conoce a las otras constructoras y sabe cómo son sus proyectos,
que el suyo, además del más barato, es el mejor, ya que su empresa tiene mucha
experiencia de trabajar en países latinoamericanos, y cuenta con la mano de obra y
financiación adecuada para terminar las obras en los plazos. Tiene una ventaja
comparativa con respecto al resto de constructoras ya que está realizando una obra
similar en dos países vecinos, Colombia y Panamá, y puede abaratar mucho los costes.
A los pocos días, Roger recibe la visita de un intermediario. Éste le hace ver que su
proyecto, a pesar de ser el de más calidad, no tiene ninguna posibilidad de ganar al
menos que acepte la contratación de un consultor de la obra, concretamente, el
sobrino del Ministro de Fomento, que es el que decide a quién se adjudica. El papel de
este consultor será sencillamente facilitar la firma de los documentos necesarios en el
Ministerio, y para eso se estipula un sueldo del 0,25% de la obra, es decir, 1 millón $.
Roger sabe que en ese país las comisiones ocultas y los sobres están a la orden del día,
y que se podría considerar una especie de tasa no oficial, pero también sabe que su
empresa tiene prohibido en su código las comisiones ilegales. Si Roger rechaza el pago,
perderá el contrato, justo en una situación económica bastante difícil de la
constructora, en la que se juega poder pagar a sus trabajadores y proveedores. Por
otra parte, en el presupuesto de la obra hay una partida de imprevistos, que podría
cubrir ese pago sin problemas. Desde luego no tiene pensado hacer nada sin
consultarlo antes con la dirección general, pero también se está planteando abandonar
BUILDINGS y ceder toda la decisión a la responsabilidad a la dirección general.
• Preguntas:
MARTHA STEWART
Durante esos años, Martha compró 5000 acciones en una empresa llamada ImClone,
dedicada a la biotecnología. Decidió comprar este paquete de acciones por dos
motivos. El primero porque ImClone estaba desarrollando un fármaco llamado Erbitux,
destinado a la cura del cáncer. Y el segundo era que Martha era muy amiga del CEO,
Samuel Waksal.
El fármaco en cuestión estaba pendiente de aprobación por parte de la FDA (Food and
Drug Administration). Durante el otoño de 2001 se extendieron rumores de una
posible negativa a la aprobación. Probablemente por estos rumores, Martha vendió
1000 acciones a 70$ manteniendo todavía unas 4000 acciones.
Antes de que se produjera oficialmente la negativa, Sam dio la orden a su bróker, Mr.
Bacanovic, de que vendiera su participación, concretamente 79.797 acciones, que le
Caso adaptado por Ignacio Ferrero de Jennings, M. M. (2012) Business Ethics: Case Studies and Selected
Readings. 7th Edition. Cengage Learning.
© Facultad de Económicas y Empresariales. Universidad de Navarra Página 1
MARTHA STEWART: ¿Cuándo la información es privilegiada?
servían como colateral de sus altas deudas. Al ser el CEO de la compañía, para poder
vender su participación necesitaba la aprobación del equipo ejecutivo. Visto que esta
aprobación por parte del equipo directivo no iba a darse, Waskal falsificó los papeles
pertinentes que debía presentar al banco y consiguió vender sus acciones. En esta
falsificación, lo que hizo entre otras cosas fue traspasar los títulos de sus acciones a su
hija, para así poder venderlos. Sam fue posteriormente acusado de fraude y
condenado a siete años de prisión.
Esta sentencia causó que el prestigio profesional que Martha había labrado a lo largo
de su carrera se desplomará de un plumazo, causándole unas pérdidas de más de 30
millones de dólares, así como su puesto en la NYSE como en el comité de Omnimedia
al cual pertenecía desde hacía años y al de Revlon. Fue sentenciada a 5 meses de
prisión y 5 meses de arresto domiciliario.
• Preguntas:
Caso adaptado por Ignacio Ferrero de Jennings, M. M. (2012) Business Ethics: Case Studies and Selected
Readings. 7th Edition. Cengage Learning.
© Facultad de Económicas y Empresariales. Universidad de Navarra Página 2
La responsabilidad social de la empresa es incrementar sus beneficios
The New York Times Magazine, 13 de septiembre de 1970. Copyright © 1970 de The
New York Times Company.
Supuestamente, los individuos que deben ser responsables son los empresarios, es decir,
los propietarios individuales o los ejecutivos corporativos. La mayor parte del debate
sobre la responsabilidad social va dirigido a las corporaciones, de modo que en adelante
dejaré de ocuparme mayormente de los propietarios individuales y hablaré de los
ejecutivos corporativos.
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corporación o que crean la institución caritativa, y su responsabilidad básica es para con
ellos.
Ni que decir tiene que ello no significa que sea fácil juzgar hasta qué punto el ejecutivo
corporativo está desempeñando bien su cometido. Sin embargo, por lo menos el criterio
del rendimiento está claro, y las personas entre las que existe un acuerdo contractual
voluntario están claramente definidas.
¿Qué significa decir que el ejecutivo corporativo tiene una “responsabilidad social” en
su condición de empresario? Si esta afirmación no es pura retórica, entonces ello debe
significar que el ejecutivo corporativo tiene que actuar de algún modo que no sea en
interés de sus empleadores. Por ejemplo, que debe abstenerse de incrementar el precio
del producto con el fin de contribuir al objetivo social de impedir la inflación, aunque
un incremento de precio fuera en beneficio de los mejores intereses de la corporación. O
que debe realizar una serie de gastos para reducir la polución por encima de la cantidad
que constituye los mejores intereses de la corporación o de lo que exige la ley con el fin
de contribuir al objetivo social de mejorar el medio ambiente. O que, a expensas de los
beneficios corporativos, debe contratar a unos indeseables en paro en vez de a unos
trabajadores disponibles más cualificados para contribuir al objetivo social de reducir la
pobreza.
En cada uno de estos casos, el ejecutivo corporativo estaría gastando el dinero de otra
persona en beneficio de un interés social general. En la medida en que sus acciones con
arreglo a su “responsabilidad social” reducen las ganancias de los grupos de interés, se
está gastando el dinero de los mismos. En la medida en que sus acciones incrementan el
precio para los clientes, se está gastando el dinero de los clientes. En la medida en que
sus acciones reducen los salarios de algunos empleados, se está gastando el dinero de
los mismos.
Los grupos de interés o los clientes o los empleados podrían gastarse por separado su
propio dinero en la acción particular si desearan hacerlo. El ejecutivo está ejerciendo
una “responsabilidad social” distinta, en vez de servir como agente de los grupos de
interés o de los clientes o de los empleados, sólo si se gasta el dinero de manera distinta
a como éstos se lo hubieran gastado.
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Sin embargo, si el ejecutivo lo hace en realidad está cobrando unos impuestos, por un
lado, y decidiendo cómo se gastará el rendimiento de dichos impuestos, por otro lado.
Este proceso plantea cuestiones políticas a dos niveles: el principio y las consecuencias.
A nivel del principio político, cobrar impuestos y gastarse el rendimiento de los mismos
son funciones gubernamentales. Hemos establecido disposiciones constitucionales,
parlamentarias y judiciales muy elaboradas para controlar dichas funciones, para
garantizar que los impuestos se cobran en la medida de lo posible con arreglo a las
preferencias y los deseos del público —al fin y al cabo, “la fiscalidad sin
representación” fue uno de las consignas de la Revolución Americana. Tenemos un
sistema de comprobaciones y de balanzas para separar la función legislativa de cobrar
impuestos y promulgar gastos de la función ejecutiva de cobrar los impuestos y
administrar los programas de inversión y de la función judicial de mediar en las disputas
e interpretar la ley.
Toda la justificación para permitir que el ejecutivo corporativo sea seleccionado por los
grupos de interés es que el ejecutivo es un agente que sirve los intereses de su principal.
Esta justificación desaparece cuando el ejecutivo corporativo cobra impuestos y se gasta
el rendimiento de los mismos para fines “sociales”. Se convierte entonces, en efecto, en
un empleado público, en un funcionario, a pesar de que nominalmente siga siendo un
empleado de una empresa privada. Por principio político, es intolerable que tales
funcionarios públicos —en la medida en que sus acciones en nombre de la
responsabilidad social sean reales y no sólo pura fachada— deban seleccionarse tal
como se hace actualmente. Si deben ser funcionarios, entonces deben ser seleccionados
mediante un proceso político. Si deben cobrar impuestos y realizar gastos para favorecer
objetivos “sociales”, entonces debe crearse una maquinaria social para valorar los
impuestos y determinar mediante un proceso político los objetivos que hay que servir.
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consecuencia del precio más bajo, contribuirá simplemente a la escasez? Aunque el
ejecutivo corporativo pudiera responder a estas preguntas, ¿hasta qué punto puede
justificar la imposición de un coste a sus grupos de interés, clientes y empleados para
este objetivo social? ¿Cuál es su proporción apropiada y cuál es la proporción apropiada
de los demás?
Y, tanto si lo desea como si no, ¿se le puede consentir que se gaste el dinero de sus
grupos de interés, de sus clientes o de sus empleados? ¿No van a despedirle los grupos
de interés? (Ya sean los actuales o los que ocupen su lugar cuando las acciones del
ejecutivo corporativo en nombre de la responsabilidad social hayan reducido los
beneficios de la corporación y el precio de sus acciones). Sus clientes y sus empleados
pueden abandonarle por otros productores y empleadores menos escrupulosos en el
ejercicio de sus responsabilidades sociales.
Puede que un lector que haya seguido el argumento hasta este punto tenga la tentación
de objetar que está muy bien hablar de que el Gobierno tiene la responsabilidad de
cobrar impuestos y de determinar los gastos para objetivos “sociales” tales como
controlar la polución o formar al indeseable que está en paro, pero que los problemas
son demasiado urgentes para esperar al lento desarrollo de los procesos políticos, que el
ejercicio de la responsabilidad social por parte de los empresarios es una manera más
rápida y segura de resolver los acuciantes problemas actuales.
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argumento es aplicable al fenómeno más reciente de apelar a los grupos de interés para
exigir a las corporaciones que ejerzan la responsabilidad social (como, por ejemplo, la
reciente cruzada de General Motors). En la mayoría de estos casos, lo que en realidad
ocurre es que algunos grupos de interés intentan que otros grupos de interés (o clientes o
empleados) contribuyan contra su voluntad a causas “sociales” impulsadas por los
activistas. En la medida en que tengan éxito, están volviendo a cobrar impuestos y
gastándose el rendimiento de los mismos.
La situación del propietario individual es algo distinta. Si actúa para reducir los ingresos
de su empresa con el fin de ejercer su “responsabilidad social”, se está gastando su
propio dinero, no el de otro. Si desea gastarse su dinero para tales fines, está en su
derecho, y no alcanzo a ver que pueda hacerse objeción alguna a que lo haga. En este
proceso el propietario individual también puede imponer costes sobre los empleados y
los clientes. Sin embargo, dado que es mucho menos probable que el propietario
individual tenga el poder monopolístico de una gran corporación o sindicato, cualquier
efecto colateral en este sentido tenderá a ser menor.
Para ilustrar dicha afirmación, puede muy bien que resulte beneficioso a largo plazo
para una corporación que es un empleador de primer orden en una pequeña comunidad
dedicar recursos a proporcionar comodidades para aquella comunidad o para mejorar el
gobierno de la misma. Ello puede facilitar la atracción de empleados deseables, puede
reducir la factura salarial o reducir las pérdidas causadas por hurtos y sabotajes o tener
otros efectos positivos. O puede ser que, dadas las leyes sobre la desgravación de las
contribuciones benéficas de las empresas, los grupos de interés puedan contribuir a
promover más actos benéficos haciendo que sea la empresa y no ellos mismos quien
haga el regalo, ya que de este modo pueden contribuir con una cantidad que de lo
contrario se habría pagado como impuestos corporativos.
En cada uno de estos casos, y en otros muy similares, existe una tentación muy fuerte de
racionalizar estas acciones como un ejercicio de “responsabilidad social”. En el presente
clima de opinión, con su aversión generalizada al “capitalismo”, a los “beneficios”, a la
“corporación desalmada” y demás, para una corporación ésta es una manera de generar
clientela y renombre comercial como producto de unos gastos que están completamente
justificados en el propio interés de la empresa.
Sería incoherente por mi parte pedir a los ejecutivos corporativos que se abstuvieran de
recurrir a esta pura fachada hipócrita porque perjudica los fundamentos de una sociedad
libre. ¡Ello sería pedirles que ejercieran una “responsabilidad social”! Si nuestras
instituciones, y las actitudes del público, encubren así las acciones que realizan en su
propio interés, yo no puedo llamar a una gran indignación para denunciarlos. Al mismo
tiempo, puedo expresar admiración por aquellos propietarios individuales de
corporaciones cerradas o por los grupos de interés de corporaciones más abiertas que
menosprecian dichas tácticas porque se acercan al fraude.
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claramente los fundamentos de una sociedad libre. Me ha impresionado una y otra vez
el carácter esquizofrénico de muchos empresarios. Son capaces de tener una gran visión
de futuro y una gran lucidez en cuestiones internas de sus empresas. Sin embargo, son
increíblemente miopes y confusos en cuestiones que son externas a sus empresas pero
que afectan a la posible supervivencia de la empresa en general. Dicha miopía queda
sorprendentemente ejemplificada en los llamamientos que muchos empresarios realizan
con respecto a las pautas salariales o de precios o a las políticas de control o de ingresos.
No hay nada que pueda hacer más en un breve espacio de tiempo para destruir un
sistema de mercado y sustituirlo por un sistema de control centralizado que el control
gubernamental efectivo de los precios y salarios.
Dicha miopía también queda ejemplificada en los discursos de los empresarios sobre la
responsabilidad social. Puede que ello les reporte prestigio a corto plazo, pero
contribuye a reforzar la ya demasiado extendida visión según la cual la búsqueda de
beneficios es malvada e inmoral y debe ser refrenada y controlada por fuerzas externas.
Una vez adoptada esta visión, las fuerzas externas que refrenan el mercado no serán las
conciencias sociales, por muy desarrolladas que estén, de los ejecutivos pontificantes;
será el puño de acero de los burócratas gubernamentales. Aquí, como en el caso de los
controles sobre los precios y los salarios, a mí me parece que los empresarios hacen gala
de un impulso suicida.
Por desgracia, la unanimidad no siempre es posible. Existen algunos aspectos en los que
la conformidad parece inevitable, de modo que no veo cómo puede uno evitar la
utilización del mecanismo político totalmente.
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SM-1640
Diciembre del 2016
la propiedad (A)
Luis Manuel Calleja
Marta Elvira
Isaac Sastre Boquet
1 Un operador carrier de carriers neutral era una empresa que vendía o arrendaba su ancho de banda de telecomunicaciones a
proveedores de servicio.
Caso preparado por los profesores Luis Manuel Calleja y Marta Elvira, y por Isaac Sastre Boquet, case writer. Diciembre del 2016.
Los casos del IESE están diseñados para fomentar el debate en clase y no para ilustrar la gestión adecuada o inadecuada de
una situación determinada.
Este caso se ha escrito con la colaboración de la Cátedra Puig de Global Leadership Development, IESE.
Copyright © 2016 IESE. Para pedir copias de este documento diríjase a IESE Publishing en www.iesepublishing.com, escriba a
[email protected] o llame al +34 932 536 558.
No está permitida la reproducción total o parcial de este documento, ni su tratamiento informático, ni la transmisión de
ninguna forma o por cualquier medio, ya sea electrónico, mecánico, por fotocopia, por registro o por otros medios.
Sin embargo, para llegar hasta aquí, UFINET había recorrido un largo camino. Se creó como
filial de una compañía eléctrica y, más tarde, pasó a formar parte de una gran compañía
multinacional de gas, hasta que fue vendida a un grupo de capital riesgo. No obstante, durante
todo este sinuoso recorrido, había una cosa que siempre se había mantenido inamovible: el
equipo directivo, liderado por Íñigo García del Cerro.
La historia de UFINET
This document is one of the 55 authorized copies to be used in the MBP, Estrategia II, Ángel Proaño, 07-03-2023
Unión Fenosa
En 1998, el CEO de Unión Fenosa creó una filial de telecomunicaciones para dar servicio al grupo
empresarial en aquellos países en los que tenía presencia, así como para comercializar sus servicios
a operadores de telecomunicaciones y a otras entidades relacionadas con el negocio eléctrico.
Así nacía UFINET, en un momento en el que España iniciaba un proceso de liberalización de
las comunicaciones y en el que, por tanto, surgía la necesidad de disponer de redes alternativas
a las del operador dominante, lo que supuso la entrada en el mercado de nuevos operadores
(véase el Apéndice 1).
Íñigo García del Cerro era ingeniero de Telecomunicaciones por la Universidad Politécnica de
Madrid y había estudiado posteriormente Economía, así como un MBA en el IESE. En 1998, se
incorporó al Área de Telecomunicaciones de Unión Fenosa y, en junio de ese mismo año, fecha
en la que se creó UFINET, fue nombrado director de Desarrollo de Negocio.
UFINET no tardó en alcanzar una proyección internacional. Ya en el año 2000, se creaba su
primera filial en Latinoamérica, concretamente en Panamá. A ésta le seguirían al poco tiempo la
filial en Guatemala (en 2001) y las de Colombia y Nicaragua (en el año 2002). De esta forma,
Latinoamérica se convertía en el principal mercado de expansión para UFINET. En 2009, la
empresa añadiría El Salvador a su lista de mercados, en la que fue su última expansión antes de
que se produjera el primer gran cambio en la propiedad.
Cinven
En junio de 2014, Gas Natural Fenosa vendía la división de telecomunicaciones a Cinven, un
fondo de capital riesgo europeo, a través de una operación en la que más de diez firmas
(entre ellas, Apax Partners, Permira, The Carlyle Group, Oaktree Capital Management o Red
Electrónica) pujaron por la empresa. Finalmente, Gas Natural eligió como comprador a Cinven,
que pagó 510 millones de euros por un negocio que consideraba una inversión atractiva debido
a los altos márgenes, a la previsibilidad y a los sólidos resultados financieros, así como a su
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unió a UFINET como country manager para Guatemala. Él explicaba que ya entonces existía una
voluntad por parte de la compañía de ir más allá y buscar más clientes:
“Nosotros éramos la empresa especializada en telecomunicaciones y debíamos encargarnos
de hacer que esa función fuera transparente para la empresa eléctrica y de ver cómo poner
en valor los activos (infraestructura; potencial; know-how en telecomunicaciones, del que no
se disponía en América) para buscar otros clientes. Pasamos de una situación en la que las
empresas eléctricas constituían el 100% de nuestro negocio al estado actual, en el que
nuestro negocio en Latinoamérica está por debajo del 5%”.
Esta voluntad de independencia mercantil exigía un cierto grado de autonomía dentro de Unión
Fenosa. Por ejemplo, UFINET tenía que poder firmar contratos a largo plazo con clientes
potenciales y poder garantizar su cumplimiento con independencia de los intereses de su matriz,
con quien compartía la gran mayoría de su infraestructura. Así lo explicaba López Cardenete:
“UFINET era una filial pequeña pero necesaria, que, en lugar de constituir una instalación
más, un servicio interno más, había desarrollado una cultura de empresa mercantil con un
afán de lucro legítimo y se había dedicado a buscar nuevos clientes, sin dejar por ello de
acompañar siempre a su cliente principal [Unión Fenosa]”.
un negocio) implicaba que el nivel de aprobaciones que tenía mi jefe [Íñigo García del Cerro]
tenía un cierto límite, ya que las propuestas tenían que pasar tres filtros más. […] Creo que a
partir de dos millones se subía al CEO”.
La diferencia entre las características del negocio de telecomunicaciones y las de los servicios
de gas y electricidad fue uno de los retos que tuvo que afrontar la dirección de GNFT. Una utility
o empresa de servicios públicos desarrollaba un negocio maduro que gestionaba unas
infraestructuras y un volumen de clientes masivo, lo que implicaba unos procesos de decisión
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mucho más lentos. Sin embargo, el de las telecomunicaciones era un negocio en crecimiento
que requería decisiones rápidas. Además, los sistemas de información estaban pensados para
un tipo de negocio distinto al que desarrollaba GNFT.
“[Gas Natural] era una compañía que trabajaba en un sector distinto al nuestro, por lo que
dedicaba una parte de mi día a día a explicar a todo el mundo de Gas Natural en qué consistía
nuestro trabajo. Por ejemplo, si hablaba con alguien de planificación, me comentaba:
‘Quiero que me pases tu previsión de inversión para los próximos dos años’, y yo tenía que
explicarle que mi negocio no funcionaba así”.
Uno de los elementos en el que más se notó este hecho fue en la gestión de recursos humanos.
Así, por ejemplo, el organigrama de GNFT no cambió demasiado respecto del que tenía UFINET
dentro de Unión Fenosa. Esto se debía, por un lado, a la voluntad de dar cierta continuidad a la
empresa en un momento de grandes cambios, pero, por otro, también a la dificultad de hacer
crecer el organigrama dentro de una compañía que estaba reduciendo plantilla tras haber
acometido un gran proceso de fusión. Esto constituía un inconveniente para una empresa en
pleno proceso de crecimiento y expansión, particularmente en los mercados de Latinoamérica.
Simultáneamente, Javier Lacasa, responsable de Latinoamérica, seguía avanzando en la adaptación
de los procedimientos de las eléctricas a las necesidades de GNFT. Esto fue posible gracias al
entendimiento de los valores y la filosofía del continente americano: su peculiar espíritu de trabajo
en equipo, una cultura laboral diferente de la europea (en la que, por ejemplo, no existía la
mentalidad de tener un empleo de por vida) y la prevalencia de un liderazgo más próximo (aunque
jerárquico, muy de “patronazgo”), con un gran compromiso personal por parte de los directivos.
Con el tiempo, los procesos locales se terminaban aplicando a la matriz en España: se producía, por
tanto, un aprendizaje mutuo.
En opinión de los directivos de GNFT, el paso por Gas Natural tuvo consecuencias positivas para
el crecimiento de la compañía; en palabras de García del Cerro:
“Con Gas Natural, comenzamos a tener procedimientos corporativos de verdad, puesto que
en Unión Fenosa nos los saltábamos. Eran procedimientos muy rígidos y lo pasamos fatal
porque, en tres meses, no podíamos sacar pedidos. […] No habríamos podido desarrollar este
cambio por nuestra cuenta. Este sistema proporcionaba seriedad y capacidad de gestión y
creo que hemos aprendido mucho de ello. Contábamos con una dinámica definida para
presentar proyectos, mientras que, antes, utilizábamos métodos más de andar por casa.
En Gas Natural, teníamos los procedimientos propios de una gran multinacional”.
Así, por ejemplo, gracias al proceso de fusión de UFINET con Desarrollo del Cable, el equipo de
dirección adquirió una valiosa experiencia en fusiones, que fue aplicada posteriormente (ya bajo
la propiedad de Cinven) al adquirir compañías para desarrollar su proceso de expansión en
Latinoamérica. El desempeño de GFNT fue positivo globalmente: durante el periodo 2011-2013,
su facturación creció una media de un 17% anual, mientras que su EBITDA aumentó un 13%
(véase el Anexo 3, en el que se recoge la evolución de las variables básicas de GNFT durante el
periodo 2011-2013).
Fueron estos buenos resultados los que convirtieron a GNFT en una adquisición atractiva cuando
Gas Natural decidió proceder a su venta en el año 2014.
supervisar la gestión, sugerir ideas y líneas de acción, y adelantarse a los eventuales problemas sin
interferir en la dirección fue una grata sorpresa para el equipo directivo de la compañía.
Además de las reuniones mensuales, se realizaban conferencias telefónicas bisemanales más
cortas (de unos treinta minutos), de manera que el Consejo estuviera siempre al corriente de la
actividad de la compañía. Mientras que, en etapas anteriores, las reuniones del Consejo estaban
muy centradas en la aprobación de cuentas y en la presentación de hitos, el nuevo Consejo de
UFINET dedicaba gran parte de sus esfuerzos a temas de estrategia y a decisiones de alto nivel.
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García del Cerro recordaba lo que ocurrió cuando se adelantó de forma inesperada el calendario
de compra de una empresa en Latinoamérica:
“Ahora tenemos en el Consejo una parte de presentación normal de hitos, de las cosas que han
ocurrido este mes o este último periodo, que antes era lo más importante y ahora se limita a
una página y media. Los temas operativos dan un poco igual. Luego, se trata la parte financiera
(cómo van los números, KPI…) y, después, la parte de estrategia, que es a la que más tiempo
dedicamos: qué oportunidades orgánicas e inorgánicas vemos, qué nuevos países, si surge una
oportunidad de fusión y adquisición con ‘no sé quién’, ‘oye, me ha llamado la gente de este
banco para esto o lo otro, ¿cómo lo ves?’… A esto, antes, no le dedicábamos nada de tiempo”.
Efectivamente, la flexibilidad y la capacidad de reacción se convirtieron en valores importantes
dentro de la gestión de la compañía, lo que se tradujo en unos mecanismos de control de
proyectos que trajeron consigo un aumento de los niveles de aprobaciones. A diferencia
de cómo había sido en otras épocas, ahora Íñigo del Cerro ostentaba el nivel máximo, y se dio
también capacidad de decisión a los country managers, que habían estado muy limitados en
etapas anteriores. A nivel de recursos humanos, creció la autonomía para realizar contrataciones
y se internalizaron muchos recursos que antes estaban externalizados. Lacasa explicaba cómo
eso implicó un cambio importante para la cultura de recursos humanos de la empresa, sobre
todo en una época de expansión:
“Nosotros hemos partido de una cultura en la que gran parte de nuestra gente lleva con
nosotros bastantes años y conoce muy bien su oficio. Tenemos muchos empleados que
comenzaron como becarios (como un primer trabajo) y que continúan ahí a día de hoy, junto
con gente que hemos traído de la calle más recientemente. Éste ha sido un proceso de cocción
relativamente lento, que no corresponde al estatus actual de la compañía. Yo ahora no puedo
meter diez becarios para cosechar de aquí a diez años, sino que necesito recolectar este año”.
UFINET también desarrolló sus propios sistemas de reporting y de información, de los que antes
había carecido al depender de la estructura de la matriz. En resumen, la dirección de UFINET
consideraba que todos los nuevos mecanismos habían ayudado a alinear el negocio, lo habían
hecho más simple y ágil, y le habían conferido la máxima flexibilidad posible. Esto se vio reflejado
en unos nuevos valores corporativos que habían sido puestos por escrito y publicados en
la página web de la compañía (véase el Anexo 6, en el que se especifican los valores de la
compañía), que representaban lo que era la nueva UFINET. Sin embargo, pese a todos estos
cambios y al realineamiento de la empresa, García del Cerro sentía que parte de su papel
consistía en asegurar una cierta estabilidad dentro del devenir de ésta:
“Ahora el concepto de rentabilidad de los proyectos y de lo que es razonable o no ha cambiado
totalmente y tienes que adaptarte a lo que piden, pero, por otro lado, creo que tengo una cierta
responsabilidad de asegurar la continuidad de la empresa. Un proyecto puede ser muy bueno
a corto plazo y generar unas altas tasas de retorno, pero, a largo plazo, a lo mejor no es
sostenible o genera pérdidas. Por tanto, debo gestionar esa tensión (esa dualidad) entre el
corto y el largo plazo”.
Además, pese a lo mucho que había cambiado la compañía y a su satisfacción con los nuevos
procesos, la dirección de UFINET consideraba que su experiencia, tanto en Unión Fenosa como
en Gas Natural, había sido muy valiosa. Así lo expresaba el propio García del Cerro:
“Nosotros hemos tomado lo mejor de cada casa, y esto es gestión. Yo ahora siempre me hago
preguntas como ‘¿es mejor tener centralizadas las cosas o darle autonomía a cada país para
que sea más ágil y flexible?’ o ‘¿cómo puede alcanzarse dicho equilibrio?’. […] En cada etapa
han pasado cosas diferentes de las que hay que ir aprendiendo y hay cosas que nos han
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El futuro de UFINET
Cinven se mantenía entre cuatro y seis años de media en la propiedad de las empresas que
adquiría, lo que significaba que, a medio plazo, era de esperar que UFINET fuera a pasar por otro
cambio más de propiedad. ¿Cuál sería el futuro de la empresa? La dirección de UFINET
consideraba que la experiencia con socios financieros estaba siendo positiva, pero ¿qué tipo de
propietarios o socios podrían ser los más adecuados para el futuro del negocio de la empresa?
Una salida a bolsa daría a la empresa todavía más autonomía, aunque quedaría entonces sujeta
a los vaivenes del mercado bursátil. Además, no era del todo descartable que, ante los buenos
resultados cosechados, otra gran compañía volviera a estar interesada en convertir a UFINET en
su filial o que ella misma constituyera la cabecera de un grupo autónomo. ¿Cuál podría ser la
opción más deseable para los objetivos estratégicos de la compañía?
Fuera cual fuera ese futuro, era muy probable que el equipo directivo encabezado por Íñigo
García del Cerro volviera a jugar un papel decisivo en él.
Anexo 1
Redes de fibra óptica en Centroamérica y la Península Ibérica (año 2015)
BELICE
NUEVA YORK
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Red instalada
Red prevista
Cobertura internacional
Anexo 2
Datos financieros de UFINET en el momento de su venta a Cinven (2013)
Anexo 3
Evolución de las cifras de negocio básicas de GNFT (2011-2013)
Facturación - EBITDA
160
137
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140
115
120
100
Millones de Euros
100
80 Facturación
69
59 EBITDA
60 54
40
20
0
2011 2012 2013
30
25 Capex
21
20 IRUs cobradas
15
10
5
0
2011 2012 2013
Los IRU (indefeasible rights of use) eran contratos irrevocables mediante los que GNFT cedía el
uso de sus infraestructuras al cliente y cuyos pagos se realizaban al principio del contrato.
Fuente: Documentos proporcionados por la empresa.
Anexo 4
Organigrama de UFINET a enero del 2016
Fernando González
Juan Francisco Fraga Francisco Javier Lacasa Leonardo Reyes Pablo Pérez-Bedmar
Ángel Rivera Pérez Bedia
Vicepresidente Vicepresidente Ramírez Director de Desarrollo
Director de Finanzas Director de
ejecutivo (EMEA) ejecutivo (LatAm) Director corporativo de Negocio
Tecnología
Leonel Quan Lou Ricardo Juárez Eduardo Palacios José Andrés Quintas William Aldana Juárez
Iván Sánchez
Country manager Cordero Gutiérrez García
Country manager Country manager
(El Salvador y Country manager Country manager Country manager (Guatemala)
(Colombia)
Honduras) (Nicaragua) (Costa Rica) (Panamá)
Anexo 5
Ejemplo de orden del día de una reunión del Consejo de Administración
de UFINET
3. Informe de actividades:
a. Principales hitos.
b. Informe de la actividad comercial.
c. Principales adjudicaciones y oportunidades vivas.
d. Plan de eficiencias.
4. Informe financiero:
Anexo 6
Los valores de UFINET
Misión Visión
Proporcionar conectividad sobre fibra óptica de forma Convertirnos en el operador neutro de
ágil y flexible, manteniendo siempre el compromiso con telecomunicaciones de referencia a nivel mundial.
nuestros clientes.
Valores
Fuente: Ufinet, 2016. Quienes somos. [En línea]. [Último acceso abril del 2016]. Disponible en: http://www.ufinet.com/index.php/quienes-somos/?lang=es.
Apéndice 1
UFINET y el sector de las telecomunicaciones
de datos, principalmente a través de fibra óptica. Dicha actividad presentaba las siguientes
características:
• Los principales clientes eran operadores de telefonía y comunicaciones, compañías
de servicios públicos y otras empresas de medios. Para estas compañías, una red de
telecomunicaciones constituía un activo estratégico, pero su construcción, gestión y
mantenimiento no era una de sus actividades centrales de negocio. Los carriers
neutrales como UFINET eran una solución eficiente para que estas empresas pudieran
desarrollar su red, ya que, además, no eran competidores de cara al usuario final.
• Se trataba de una actividad con altos niveles de estabilidad y predictibilidad. El 90%4 de
los ingresos provenían de contratos a largo plazo, con elevadas tasas de renovación. Por
ejemplo, todos los contratos que expiraban durante el periodo 2013-2018 representaban
únicamente un 13,3% de los ingresos de UFINET.
• Elevados switching costs, como consecuencia de las estrictas exigencias que imponían
los operadores a los proveedores: estrictos procedimientos de homologación, alta
calidad del servicio, larga duración de los contratos, etc.
• Se trataba de una actividad con elevadas barreras de entrada, debido a las significativas
economías de escala y a los elevados requisitos de capex. En este sentido, UFINET se
había beneficiado de las economías de escala al vincular la expansión de su red al
desarrollo de las redes eléctrica y de gas de sus antiguos propietarios.
• La expansión de la red en Latinoamérica se financiaba a través de acuerdos IRU
(indefeasible rights of use), donde el cliente pagaba la mayoría del coste del contrato por
adelantado. Esto ligaba la expansión de la red a la obtención de clientes y, por tanto,
contribuía a reducir el riesgo comercial.
2. Servicios
UFINET ofrecía los siguientes servicios en el sector de las telecomunicaciones:
• Arrendamiento de infraestructuras: UFINET ofrecía el alquiler de los cables de fibra óptica
que la compañía tenía instalados en todos los mercados en los que operaba. Este servicio
incluía el mantenimiento de la infraestructura y la fibra. Además, UFINET ofrecía servicios
de colocación a los operadores para su equipo de transmisión, así como derechos de paso.
Los contratos eran normalmente a largo plazo (entre cinco y veinte años).
4 Estimación de la compañía.
Apéndice 1 (continuación)
• Servicios de transmisión por fibra óptica: UFINET proveía capacidad de transmisión sobre
fibra óptica a los clientes operadores. En esta modalidad, la gestión de la infraestructura
era en todo momento responsabilidad de UFINET. Este servicio se ofrecía con alta
disponibilidad y escalabilidad, de forma que podía adaptarse a las necesidades cambiantes
de los clientes. Los contratos duraban normalmente entre uno y tres años.
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• Servicio por satélite: como complemento a la red terrestre, los satélites ofrecían una
capacidad de distribución más rápida, con un coste independiente de la localización. Se
contrataba la capacidad a Hispasat y Satmex, y, después, se vendía a los clientes. Algunos
servicios relacionados incluían la comunicación multimedia a tiempo real (conectividad
IP, VPN, acceso a Internet, etc.). Los contratos duraban entre uno y tres años.
• Otros servicios de transmisión: UFINET proporcionaba otros servicios relacionados con
su red de fibra óptica, como los de soporte de comunicación de voz y datos, y los
servicios de intermediación relacionados con la adquisición a otros operadores de
capacidad que posteriormente se vende a los clientes. Los contratos duraban entre uno
y tres años.
• Construcción de red: esta línea de negocio apoyaba el crecimiento de la red de UFINET
y proporcionaba capacidad de ingeniería a terceros.
3. Expectativas de crecimiento
A mediados de la década de 2010, las expectativas de crecimiento en el sector y, más
concretamente, en los mercados en los que operaba UFINET, eran altas. La Figura A refleja el
crecimiento del tráfico global de Internet a lo largo de la década.
Figura A
Tráfico global de Internet (petabytesa/mes)
121
101
84
69
56
44
2012 2013 (Est) 2014 (Est) 2015 (Est) 2016 (Est) 2017 (Est)
Apéndice 1 (continuación)
capacidad.
• El acceso a Internet de alta velocidad. Algunas tecnologías como el estándar Wireless 4G
LTE y la llegada de la fibra óptica a las casas permitían a los usuarios disponer fácilmente
de un acceso rápido a Internet. Eso incrementaba el consumo de datos y la necesidad
de una red más robusta.
• La explosión de la información disponible en formatos digitales. Unos contenidos cada
vez más ricos en datos (como vídeos de alta definición bajo demanda, el Internet de las
cosas, etc.) requerían redes que pudieran manejar grandes volúmenes de información.
Los carriers neutrales como UFINET se encontraban en una posición inmejorable para poder
beneficiarse de gran parte de este crecimiento. Se presentaban como una opción atractiva para
los operadores de telecomunicaciones por las siguientes razones:
• Flexibilidad en el pago del despliegue de la infraestructura. Permitía que el operador
pudiera elegir la forma de pago (a plazos o en un solo pago al principio) y liberaba de la
necesidad de efectuar costosas inversiones.
• Optimización de las economías de coste/beneficio.
• Bajos costes de mantenimiento.
• Contratos a largo plazo y estabilidad del servicio.
• Rápida capacidad de despliegue de la red.
• Neutralidad de la red.
Podría señalarse como inconveniente el hecho de que el operador renunciara a la propiedad de
la red; sin embargo, se poseían los derechos de paso de forma irrevocable, algo que, unido a la
larga duración de los contratos, mitigaba esta desventaja.
4. El mercado en España
España era todavía un mercado con un alto potencial de crecimiento dentro de Europa
Occidental, ya que la penetración de la banda ancha aún no había alcanzado los niveles de otros
países con un mayor desarrollo en este sector, como Francia, Dinamarca o los Países Bajos.
A mediados de la década de 2010, el crecimiento se había apoyado en el aumento de la
penetración y de la velocidad de la banda ancha, lo cual había aumentado el consumo de datos
y demandado un aumento de la capacidad. La Figura B muestra las previsiones de GNFT para la
banda ancha en España en el momento de su venta a Cinven.
Apéndice 1 (continuación)
Figura B
Penetración de la banda ancha en España (millones de líneas)
60
50
40
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30 35 38 39
29 33
22 26
20
10
12 12 12 12 13 13 13
0
2012 2013 (Est) 2014 (Est) 2015 (Est) 2016 (Est) 2017 (Est) 2018 (Est)
Nota: según datos de la CNMC 5 las cifras finales fueron de 29 millones de líneas móviles en 2013 y de 34 millones de líneas
móviles en 2014, por lo que se superaron ampliamente las previsiones de GNFT. Las líneas de banda ancha se mantuvieron
dentro de las previsiones.
Fuente: Información perteneciente a The Boston Consulting Group, http://www.thebostonconsultinggroup.es/, fecha de
último acceso: abril del 2016.
Competencia
A finales de 2013, los principales actores en el mercado español de la fibra oscura eran:
• Iberdrola, que contaba con una red de 18.000 kilómetros de fibra óptica, aunque con poca
presencia metropolitana. Se trataba de una empresa eléctrica que explotaba su red de
subestaciones y de distribución eléctrica.
• Red Eléctrica de España, que contaba con 17.000 kilómetros de fibra óptica, la mayor parte
de la cual correspondía a infraestructura subterránea para cableado eléctrico. Se trataba de
una red enfocada a la larga distancia que conectaba más de 100 ciudades españolas.
• Adif Alta Velocidad, una empresa pública que gestionaba las infraestructuras ferroviarias
y que poseía también una red de 16.000 kilómetros de fibra óptica, que se extendía junto
a las vías de tren que conectaban gran parte de la geografía española.
• GNFT/UFINET, que, en 2013, contaba con una red de fibra óptica de más de 9.000 kilómetros,
con gran presencia en las áreas metropolitanas de Madrid y Barcelona (en total,
2.400 kilómetros de fibra).
Otros operadores de telecomunicaciones también alquilaban parte de su red propia a otros
operadores. El más importante era Telefónica. Esta compañía, antiguo monopolio estatal de
comunicaciones, prestaba servicios de telecomunicaciones a nivel global en una gran cantidad
de mercados: operadores fijos y móviles, proveedores de Internet y proveedores de contenidos.
Al tratarse de un operador mayoritario, su actividad estaba fuertemente regulada. Otros
operadores que también ofrecían alquilar su red a terceros eran Orange, Ono y Colt.
5 Portal Open Data de la Comisión Nacional de los Mercados y de la Competencia. Disponible en: http://opendata.cnmc.es/.
Apéndice 1 (continuación)
Nacional de los Mercados y de la Competencia (CMNC) está capacitada para imponer requisitos
específicos a aquellos operadores que tengan un poder significativo en el mercado español o en sus
diferentes submercados, ya que esta concentración de poder puede impedir el establecimiento de
una competencia efectiva.
En este sentido, en enero de 2009, la CMNC determinó que el mercado de la fibra oscura no era
competitivo y señaló que Telefónica concentraba un poder significativo, por lo que la obligó a
abrir su infraestructura a otras compañías a precios de coste regulados. Telefónica fue el único
operador al que se le impuso este requisito; GNFT/UFINET quedó exenta.
A mediados de la década de 2010, se esperaba que la nueva legislación en curso facilitara el acceso
a la infraestructura de canalización ya existente (gas, electricidad, ferrocarril, alcantarillado, etc.) a
compañías que buscasen instalar u operar redes públicas de telecomunicaciones. Este acceso se
haría de forma transparente, no discriminatoria y a precios de mercado.
5. El mercado en LatAm
El mercado latinoamericano había tenido tasas de penetración de la banda ancha históricamente
bajas, debido a la falta de infraestructuras. Esto se había traducido en un crecimiento muy elevado
durante el periodo 2007-2012. La Figura C refleja las previsiones de GNFT para la banda ancha en
Latinoamérica en el momento de su venta a Cinven:
Figura C
Penetración de la banda ancha en LatAm (millones de líneas)
500
400
300
358 391
311
200 261
212
166
100 120
49 56 63 70 75 79 80
0
2012 2013 (Est) 2014 (Est) 2015 (Est) 2016 (Est) 2017 (Est) 2018 (Est)
Apéndice 1 (continuación)
Por tanto, se trataba de un mercado menos desarrollado que el español, y en el que el aumento
de la capacidad constituía un factor clave para el crecimiento.
Competencia
El mercado latinoamericano estaba constituido por un conjunto de submercados nacionales, lo que
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arrojaba una situación fragmentada con muchos actores locales. Pese a ello, algunas compañías
destacaban por contar con un gran peso y presencia en todo el mercado latinoamericano:
• América Móvil poseía la red de fibra óptica más extensa de Latinoamérica (274.000 kilómetros),
con presencia en casi todos los países bajo varias marcas. Aunque se centraba en el mercado
minorista, también ofrecía servicios de telecomunicaciones y de transmisión de vídeo y datos.
• Tigo contaba con la segunda red regional más grande (con un total de 90.000 kilómetros).
Tenía posiciones de liderazgo en Honduras, El Salvador, y Guatemala. Aunque se centraba
principalmente en el mercado minorista, también ofrecía servicios de transmisión al por
mayor.
• Columbus, que contaba con una red de 34.300 kilómetros, ofrecía servicios de IP y capacidad
de banda ancha al por mayor.
• Telefónica, que contaba con una red de 25.000 kilómetros, ofrecía servicios al por mayor a
través de su filial Telefónica International Wholesale Services. Prestaba un gran abanico de
servicios (voz, IP/datos, tecnologías SDH/SONET) y ofrecía conectividad directa entre
Latinoamérica, Estados Unidos y Europa.
• Internexa ofrecía servicios de alta capacidad a otros operadores, aunque se centraba en el
mercado empresarial. Su red de 24.530 kilómetros estaba presente en 84 ciudades.
• Level 3 Communications, que contaba con una red de 23.350 kilómetros, estaba presente
en nueve países. Estaba transformándose de una empresa que ofrecía transmisión de datos
al por mayor a otros operadores, hacia un foco más centrado en el mercado empresarial.
• GNFT/UFINET contaba en 2013 con una red de 22.597 kilómetros y estaba presente en siete
países de Latinoamérica.
Dado que el mercado latinoamericano estaba aún “hambriento” de infraestructura, se
consideraba que era probable que esto atrajese a nueva competencia en los años siguientes.
Pese a ello, los participantes que ya estaban en el mercado tendrían una cierta ventaja al poder
apoyarse en la infraestructura ya existente.
Apéndice 1 (continuación)
Aspectos regulatorios
El mercado latinoamericano se caracterizaba por contar con un marco legal muy diverso y
fragmentado, debido al gran número de países que abarcaba, con contextos políticos y económicos
muy diferentes. Podemos poner algunos ejemplos para observar las diferencias en términos de
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regulación:
• El mercado de Costa Rica era uno de los menos liberalizados en los que operaba UFINET,
ya que el proceso de apertura no había empezado hasta 2009, año en el que se disolvió el
monopolio estatal de telecomunicaciones del Instituto Costarricense de Electricidad (ICE).
• En Colombia, el mercado se había liberalizado en 1989, pero se encontraba en medio de
una gran transformación legislativa que buscaba promocionar la competencia de una
forma más efectiva, imponiendo más requisitos a los operadores.
• El mercado de Guatemala se había liberalizado en 1996 y no imponía prácticamente
requisitos específicos a los operadores que explotaban la fibra oscura.
• En Nicaragua, la liberalización del mercado de líneas fijas se estaba retrasando por
conflictos legales y políticos, de forma que, en la práctica, existía un monopolio virtual
de la empresa ENITEL en cuanto a la infraestructura, y un duopolio de Claro y Movistar
sobre el mercado de la telefonía móvil.
HOJA DE PREPARACIÓN
2. ¿Cuáles son las claves del éxito del equipo directivo a lo largo de los tres
cambios en la propiedad de la empresa?
Jordi Canals
Durante los últimos dos años, la reforma del gobierno de la empresa se ha planteado como una
respuesta a las crisis empresariales registradas tanto en Estados Unidos como en Europa. Los
vientos de reforma han venido impulsados, principalmente, por los gobiernos, preocupados por
evitar un estado de alarma entre los inversores e interesados en frenar una marea de desconfianza
hacia los mercados financieros. La respuesta de los gobiernos ha sido la que se puede esperar de
ellos: una mayor intervención en el funcionamiento interno de las empresas a través de la
regulación de los órganos de gobierno, una mayor clarificación de los conflictos de interés de los
miembros de los consejos de administración y una mayor severidad de las sanciones.
El enfoque seguido era, en algunos casos, necesario. Cuestiones como la especificación de
conflictos de intereses en los que pueden incurrir los consejeros de una empresa o la
clarificación de ciertos deberes de lealtad de los consejeros hacia la empresa, necesitaban en
algunos países una cierta revitalización legal. Sin embargo, la mejora del buen gobierno de las
empresas no debe apoyarse solamente en las reformas legales. Estas pueden definir un conjunto
de obligaciones, así como perfilar un marco de delitos y sanciones. Pero resulta lógico concluir
que las disposiciones legales nunca podrán suplir el impulso del consejo de administración y del
equipo de primeros directivos de una empresa para proyectarla a largo plazo
El marco legal es imprescindible, pero también es importante que la empresa cree valor
económico con sus productos y servicios, invierta, innove, genere empleo, ofrezca oportunidades
de formación y mejora permanente, y tenga un impacto positivo en el conjunto de la sociedad. En
último término, el consejo de administración de una empresa debe velar para que el proyecto de
la empresa –más allá de los productos y servicios que ofrece hoy– pueda perdurar a largo plazo.
Ninguna ley, por refinados que sean su forma y contenido, puede conseguir ninguno de estos
objetivos. Es tarea propia del empresario, del alto directivo, aspirar a lograrlos. Aquellas son áreas
que caen dentro de lo que es la competencia propia del trabajo de un consejo de administración
o de un comité de dirección, quienes, antes el reto de la mejora del gobierno corporativo, deben
preguntarse: ¿funciona el consejo de administración adecuadamente?, ¿funciona al nivel
potencial que la empresa, sus accionistas, sus empleados, esperan?, ¿hace el consejo de
administración una contribución significativa al buen gobierno de la empresa?
Nota técnica preparada por el profesor Jordi Canals. Febrero del 2004.
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No está permitida la reproducción total o parcial de este documento, ni su tratamiento informático, ni la transmisión de
ninguna forma o por cualquier medio, ya sea electrónico, mecánico, por fotocopia, por registro o por otros medios.
El propósito de esta nota técnica es dirigir la atención de las posibles mejoras del gobierno
corporativo hacia una dirección diferente de las reformas legales. Se trata de profundizar en el
papel del consejo de administración y, secundariamente, en el del comité de dirección o comité
ejecutivo. Por este último nos referimos al grupo de trabajo constituido por los primeros
ejecutivos de la empresa y cuya responsabilidad inmediata es la gestión diaria.
Resulta evidente que la responsabilidad de proyectar la empresa a largo plazo y conseguir,
además, resultados a corto plazo, es del consejo de administración y del comité de dirección.
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No cabe ninguna duda de que estos dos objetivos son importantes y necesarios en el gobierno
de la empresa. Sin embargo, esta concepción del gobierno corporativo podría quedarse algo
limitada ante la complejidad de tareas que tiene ante sí un consejo de administración o un
comité de dirección.
La razón es que esta concepción del gobierno corporativo se limita a destacar algunas de las
obligaciones legales que tienen estos órganos de gobierno y a subrayar los límites dentro de los
cuales deben intentar ejercer su actividad. Sin embargo, no establecen una misión propia para
el gobierno corporativo.
La noción de gobierno corporativo que proponemos ahora es algo más amplia. Por gobierno
corporativo entendemos el conjunto de sistemas, políticas y criterios de toma de decisiones en
la empresa que permiten, de modo razonable, proyectarla a largo plazo y asegurar, por tanto,
su continuidad a largo plazo y su supervivencia como organización.
Esta noción de gobierno corporativo incluye la asunción de las obligaciones legales de la
empresa y el cumplimiento de sus obligaciones hacia los accionistas. Asume, asimismo, la
existencia de un conjunto de sistemas de control y gestión por los cuales la empresa es dirigida.
Sin embargo, esta noción pone el énfasis y la finalidad del gobierno corporativo en la continuidad
de la empresa a largo plazo.
En otras palabras, una empresa bien gobernada no es sólo una empresa que respeta las
obligaciones legales, que tiene presentes los intereses de los accionistas –incluidos los
minoritarios–, que define escrupulosamente los conflictos de interés o que ha diseñado un
sistema de control muy sofisticado. Estas y otras funciones serían secundarias si no lograran algo
que es vital para la empresa: su supervivencia a largo plazo como organización, su continuidad
en el tiempo. La empresa que no tiene voluntad de permanencia es un mero negocio, pero no
una empresa con una misión que cumplir en la sociedad. Además, la supervivencia a largo plazo
exige la captación y retención de buenos profesionales en todos los niveles de la organización.
Un buen sistema de políticas y prácticas de gobierno corporativo no serviría de gran cosa sin
buenos profesionales que se encargaran de su interpretación, ejecución y mejora.
Al mismo tiempo, el gobierno corporativo exige una actitud emprendedora e innovadora por
parte de los órganos de gobierno. Una empresa puede competir a largo plazo si es diferente, si
su propuesta de valor a los clientes es distinta de la que ofrecen sus competidores. Esta
diferencia exige innovación, aprovechamiento de nuevas oportunidades que surgen y espíritu
de mejora. Por este motivo, el gobierno corporativo entendido como un conjunto de normas
legales o como un sistema de principios y criterios no deja de recordar un espacio cerrado
dentro del cual la empresa debe moverse. La proyección hacia el futuro sugiere algo diferente:
1 Cadbury ofrece esta definición en su primer informe Cadbury (1992), y la reformula varios años después. Véase Cadbury
(2002). Salas (2002) ofrece una visión panorámica de las distintas perspectivas del gobierno de la empresa.
2 Puede verse esta orientación en Demb y Neubauer (1992).
la empresa debe utilizar los mecanismos de gobierno corporativo para evitar poner en peligro
su continuidad, pero también debe impulsar su crecimiento, su innovación, su inversión, sin las
cuales no cabe supervivencia a largo plazo3.
Además, esta concepción del gobierno corporativo va más allá de ciertas nociones que señalan
que el objetivo del primer ejecutivo o del consejo de administración es maximizar el valor de
mercado de la empresa. La creación del máximo valor económico posible es una condición de
eficacia, pero no es una condición suficiente para asegurar que a largo plazo la empresa puede
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pervivir como organización. Las razones de esta aparente paradoja son variadas.
En primer lugar, una buena salud financiera hoy no es un buen indicador de buena salud
financiera en el futuro. Las condiciones de mercado cambian y lo que ha sido, tradicionalmente,
una definición de buenos resultados económicos, puede perder sentido de la noche a la mañana.
El cambio radical de escenario de las empresas del sector de telecomunicaciones a partir del año
2000, después de unos resultados económicos espectaculares en la segunda década de los
noventa, es un claro ejemplo.
En segundo lugar, la buena salud financiera hoy tampoco es un adecuado indicador de un buen
posicionamiento competitivo o estratégico de la empresa. Una empresa puede tener unos
buenos resultados financieros, pero su línea de productos puede estar en una posición débil, o
la aparición de nuevos competidores que cambian el panorama competitivo de un sector
pueden convertir una empresa líder en una empresa media. Los cambios en el sector
farmacéutico durante los últimos años, y su impacto en las empresas de este sector, resultan
paradigmáticos de este tipo de circunstancias.
En tercer lugar, la buena salud financiera de una empresa no es siempre el mejor indicador de la
capacidad de atraer y retener profesionales de primer nivel, imprescindibles para asegurar una
posición de liderazgo en el mercado a medio plazo. La transformación radical de los bancos de
inversión durante los últimos años, y la pérdida de profesionales valiosos debido a circunstancias
económicas extraordinarias, son una muestra de la importancia de este factor. Al mismo tiempo,
hay empresas que pueden lograr resultados excepcionales, pero al descuidar la importancia del
talento directivo –y del talante que la empresa impone con su cultura y valores– se ven en una
situación de permanente impotencia para hacer frente a las circunstancias adversas.
Cuarto, unos buenos resultados económicos hoy tampoco son un buen indicador de buen
gobierno. El caso de empresas tristemente célebres, como Tyco, WorldCom o Enron, todas ellas
con resultados económicos muy destacados durante varios años, son ejemplo de esta aparente
paradoja.
Finalmente, la elevada rotación de los primeros ejecutivos durante los últimos años pone de
manifiesto que es extremadamente difícil que un consejo de administración o un comité de
dirección piensen en el largo plazo. Su tendencia natural es hacer frente a las consecuencias o a
los dictámenes de los mercados financieros, de los analistas o de los fondos de inversión que
tienen una participación sustancial en el capital de la empresa. Sin embargo, sin un sentido de
continuidad, de proyección de futuro, es muy difícil que la empresa consiga sobrevivir a largo
plazo. Además, sin este sentido de continuidad, sin un proyecto empresarial con personalidad
propia, es difícil atraer y retener buenos profesionales, buenos directivos. Y sin el equipo
humano, no sólo es imposible la proyección a largo plazo, sino que también lo es la maximización
de resultados a corto plazo.
3 Canals (2000) ofrece un tratamiento del papel del crecimiento y la innovación en la proyección a largo plazo de la empresa.
cuestiones previas: ¿qué papel debe desempeñar el consejo en esta empresa en particular?,
¿cuáles son las funciones que desea asumir para añadir valor, más allá de las que son obligaciones
legales?, ¿cómo desea organizar su trabajo para tener el máximo impacto posible?, ¿cómo
contribuir a la continuidad de la empresa a largo plazo?
Estas son preguntas aparentemente simples, pero que no tienen una respuesta sencilla. Cada
consejo debe reflexionar sobre ellas si verdaderamente desea tener un impacto positivo en la
vida de la empresa. Por consiguiente, las ideas y nociones que se presentan a continuación
tienen por misión ayudar a los consejeros a plantearse estas cuestiones. Su finalidad es facilitar
la reflexión sobre la aportación del consejo de administración a la mejora del gobierno de la
empresa, desde la perspectiva de las buenas prácticas desarrolladas por algunas empresas. Sin
embargo, conviene no olvidar que una buena práctica para una empresa puede no serlo para
otras. Y también puede resultar útil considerar que en la vida de la empresa, la imitación de
buenas prácticas resulta insuficiente: lo que conviene adoptar es un sistema de gestión que esté
integrado armónica y coherentemente por buenas prácticas, y no sólo las buenas prácticas
aisladas.
Antes de profundizar en las tareas del consejo de administración, es conveniente hacer
referencia a algunos principios de trabajo que deben presidir el esfuerzo colectivo del consejo
de administración4. Estos principios no son dogmas cerrados, sino pautas de funcionamiento de
los órganos de gobierno que pueden permitir el diseño de buenos mecanismos de gobierno
corporativo que contribuyan a alcanzar los objetivos que éste tiene planteado.
El primer principio es el de transparencia, según el cual la empresa no tiene que hacer pública toda la
información de que dispone, pero sí aquella que puede ser útil verdaderamente a un accionista, tanto
sobre la situación y marcha de la empresa como sobre los posibles conflictos de interés. La
transparencia es la exigencia lógica del principio de autorregulación en el gobierno corporativo. La
transparencia se ha convertido hoy en un pilar de la reputación corporativa de cualquier organización.
El segundo principio es el de la división de funciones, tanto en el ámbito del propio consejo de
administración como en las relaciones entre el consejo y el comité de dirección. La división de funciones
exige un activo planteamiento del trabajo de las comisiones del consejo de administración, con
responsabilidades para cada consejero. Al final, las comisiones son imprescindibles para que el conjunto del
consejo tenga a su vez un conocimiento suficientemente profundo sobre la realidad de la empresa.
El tercer principio es el de la colegialidad, que exige al presidente del consejo y al consejero delegado
utilizar al máximo la capacidad de deliberación y decisión de un consejo para ayudar a enfocar
adecuadamente la solución a los retos que la empresa debe afrontar. La colegialidad sirve de
contrapeso a un excesivo protagonismo del presidente o del consejero delegado, y es imprescindible
si se desea que el trabajo del consejo sea el producto de un esfuerzo de todo un equipo.
4 Para un tratamiento más extenso de estas cuestiones, puede verse Canals (2003).
5 Una de las novedades del informe preparado por la Comisión Aldama en España es la consideración de la conveniencia
de la unidad del consejo para defender la proyección de la empresa a largo plazo. Véase «Informe para la Comisión Especial
para el fomento de la transparencia y seguridad en los mercados y en las sociedades cotizadas», Madrid, 2003.
6Algunos autores han perfilado el trabajo del consejo de administración de modo admirable. Entre otros, destacamos
Cadbury (2002), Carter y Lorsch (2003), Conger et al. (2001) y Stiles y Taylor (2001).
Cuadro 1
Tareas del consejo de administración
Cuando una empresa cuenta con una vida más o menos larga, la misión y los valores deben ser
confirmados, revitalizados y practicados en toda la organización, pues de otro modo correrán el
riesgo de acabar siendo obsoletos. Tanto los accionistas fundadores como el consejo de
administración, en cada momento deben definir o confirmar la misión y los valores de la empresa.
Asimismo, el consejo de administración debe definir los valores que estarán presentes en la vida
de la empresa y configurar su cultura. En algunas empresas esta tarea se deja en manos de
ciertos departamentos (organización, recursos humanos, etc.). Sin embargo, la enorme
importancia que estas cuestiones tienen en la vida de la empresa convierte en imprescindible el
papel del consejo de administración en su aprobación y confirmación. En definitiva, la misión
ofrece un sentido y marca un propósito al esfuerzo de cada persona que trabaja en la empresa,
da una cierta coherencia a las diversas contribuciones de cada persona y sirve como referencia
para movilizar el compromiso de toda la organización. Además, la misión confiere una
orientación a toda la organización y trasciende el posible éxito o fracaso de ciertas decisiones
estratégicas. Como señalan Collins y Porras (1994), las empresas que han sobrevivido a largo
plazo son organizaciones con un sentido del propósito y de la misión enormemente claro.
Una dimensión importante de los valores de una empresa son aquellos que hacen referencia al
gobierno corporativo. En este sentido, los principios del trabajo del consejo que antes hemos
apuntado –transparencia, división de funciones, colegialidad o unidad– son puntos de referencia
necesarios al definir los valores que presiden el trabajo de un consejo de administración.
decisiones, sino de involucrarse en una conversación sobre estrategia con el equipo directivo. El
consejo debe actuar en este caso como un órgano de contraste de opiniones, de reflexión, de
diseño de escenarios alternativos a los planteamientos del comité de dirección. La diversidad de
opiniones inteligentes siempre es enriquecedora, y el consejo de administración es un ámbito
natural para lograrlo.
Una consecuencia natural de la participación del consejo en la confirmación de la estrategia es
la aprobación de las decisiones de inversión. Este es un corolario necesario al papel del consejo
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ámbitos diversos7. El consejo debe construir su cuadro de mando, en el que las variables financieras
son importantes, pero no son las únicas. Un buen cuadro de mando del consejo debería incluir
indicadores que cubran los siguientes aspectos: posicionamiento competitivo de la empresa en los
distintos negocios y mercados; posición financiera; innovación y desarrollo de nuevos productos y
servicios; atracción, retención y desarrollo de personas; atención, retención y satisfacción de
clientes; y eficiencia operativa de los distintos procesos e indicadores de productividad.
Cada empresa debe elaborar su propio cuadro de indicadores, de acuerdo con el sector y la
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propia naturaleza de la empresa. Los indicadores no tienen el mismo valor para una empresa
que para otra. En cambio, es muy importante que un consejo de administración pueda seguir la
evolución temporal de cada uno de los indicadores en el tiempo, y detectar áreas de mejora y
retos para el equipo de dirección y el conjunto de la organización.
Desarrollo institucional
La proyección de la empresa a largo plazo exige que su planteamiento económico sea adecuado y
que su modelo de negocio genere suficientes recursos para permitir su desarrollo posterior. Sin
embargo, un modelo económico exitoso de la empresa resulta insuficiente para asegurar su
continuidad y supervivencia. Las empresas son grupos o comunidades de personas que prestan
servicios profesionales, en ocasiones, de alto valor añadido, y combinan su contribución profesional
en la empresa con la de otras personas. Para ello, estos profesionales deben desarrollar su capacidad
creativa, ejecutiva o emprendedora, y ponerla al servicio del proyecto empresarial.
Al mismo tiempo, la empresa tiene un papel decisivo en la sociedad. A la función clásica de
proveer bienes y servicios, la empresa añade la función de ser una referencia social y humana
cada vez más importante en nuestros días. Las empresas son hoy agentes sociales que acaban
creando numerosas e influyentes pautas de comportamiento social, incidiendo en la vida de
millones de personas en todo el planeta.
Por tanto, la empresa como institución presenta unos perfiles muy variados que complementan el de
la empresa como mero organismo económico. Es misión del consejo de administración pensar en el
desarrollo institucional de la empresa y su incardinación en las distintas sociedades en las que la
empresa opera y desarrolla su actividad. De hecho, la creciente preocupación de las empresas por su
responsabilidad social es una respuesta a este reto importante. Sin embargo, el desarrollo
institucional de la empresa va más allá de lo que se entiende por responsabilidad social de la empresa.
El desarrollo institucional incluye las políticas, criterios y valores que la empresa tiene, al menos
respecto de seis ámbitos de acción específicos, y cuyo conjunto configura un perfil institucional
determinado, es decir, un modo de proyectarse de la empresa en la sociedad que la hace diferente
de otras empresas. Los seis ámbitos son los siguientes: accionistas y mercados de capitales;
empleados y colaboradores; clientes y proveedores; comunidades en las que la empresa desarrolla
su actividad; organismos reguladores y, finalmente, medios de comunicación.
En esta tarea, el consejo de administración debe impulsar, definir las políticas y principios de acción,
y asegurar su cumplimiento. El comité ejecutivo debe responsabilizarse del diseño específico de los
planes de acción, de acuerdo con las directrices que señale el consejo de administración.
7 Kaplan y Norton (1996) definen el concepto de «balanced scorecard» como herramienta de gestión para el equipo de alta
dirección de la empresa. Siguiendo esta misma noción, los consejos de administración deben también tener su propio mapa de
carreteras, compuesto por los indicadores que cubren un conjunto de ámbitos y áreas críticas de la empresa a largo plazo.
Es posible que resulte chocante enumerar bajo este concepto algunas cuestiones tan dispares
como la relación de la empresa con los mercados de capitales o la relación que mantiene con
los empleados, los clientes o los medios de comunicación. El hilo conductor que orienta estas
relaciones y que puede acabar dándoles una cierta coherencia es que en cada uno de estos
ámbitos la empresa se proyecta hacia estos grupos de personas como una organización, con
unas conductas y políticas, unos valores, unos principios y, en último término, un perfil
institucional determinado. Este perfil es el que acaba configurando una determinada identidad
corporativa. En ocasiones se presenta esta identidad como resultado de campañas de marketing
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de acuerdo con el principio de subsidiariedad. Este exige que lo que pueda hacer por naturaleza
o idoneidad un órgano de rango inferior no lo debe hacer el órgano de rango superior. Es
evidente que el comité de dirección no puede supervisarse a sí mismo; o que, como resultado
de esta incapacidad de supervisarse a sí mismo, no puede aprobar la estrategia o los
presupuestos de una empresa. Este criterio delinea una posible división de funciones entre los
diversos órganos de gobierno, que el consejo de administración debe respetar y hacer respetar.
Tercero, la transparencia. En las relaciones entre consejo y comité de dirección puede haber
diferencias de criterio, perspectivas distintas que siempre pueden enriquecer la decisión que se
adopte sobre un asunto determinado si todos piensan en el bien de la organización a largo plazo.
Para ello, resulta decisivo que las relaciones entre unos y otros estén presididas por un clima de
transparencia en los objetivos, planteamientos y puntos de vista. Este ambiente debe propiciarse,
en primer lugar, desde el consejo. En este ámbito se aplica también el principio de que el mayor
debe marcar las pautas del menor, dando ejemplo de cómo trabajar al servicio de la misión de la
empresa. Al mismo tiempo, esta transparencia en las relaciones entre consejo de administración y
comité de dirección debe ser la otra cara de la moneda de la transparencia de la empresa con sus
inversores y con la sociedad. No cabe transparencia en un lado de la moneda si no existe también
en el otro. Si así fuera, el valor de la transparencia, activo capital en una empresa, disminuiría
irremisiblemente.
La transparencia requiere de la confianza, al tiempo que la refuerza. La confianza es una cualidad
de las relaciones y la convivencia entre las personas que, como fruta rara, nace y muere en
ocasiones no siempre comprendidas. La confianza exige para su desarrollo una combinación de
al menos tres ingredientes: profesionalidad, honestidad y respeto por el trabajo de los demás. Y
son necesarios los tres. Sería un reduccionismo peligroso pensar que la honestidad es suficiente.
Esta virtud resulta imprescindible, pero sin profesionalidad, sin un modo adecuado de enfocar
los problemas y plantear las soluciones, la confianza sería una planta de vida corta en la historia
de una organización.
La iniciativa es otro principio importante de las relaciones entre el consejo de administración y
el comité de dirección. Se trata de una cualidad que deben mostrar ambos órganos de gobierno.
El buen gobierno no es sólo defensa de intereses legítimos, sino modos de articular la mejora
permanente y el aprovechamiento de oportunidades que deben estar en la base de una
organización que desea proyectarse a largo plazo. Y esta mejora permanente exige nuevas
iniciativas, renovados planteamientos, que ayuden a unos y otros a enfocar adecuadamente el
futuro de la empresa. Lógicamente, la iniciativa debe ser ordenada y estructurada. De lo
contrario, el caos organizativo que podría generarse sería enorme. Y el modo específico de
ordenar la iniciativa es una adecuada definición de competencias y división de funciones entre
ambos órganos de gobierno.
La división de papeles y responsabilidades entre el consejo de administración y el comité de
dirección es una de las principales tareas que debe acometer el consejo de administración. Se
trata, además, de una tarea que siempre exigirá volver sobre ella, mejorar, afinar, perfeccionar,
con el deseo de que la relación entre ambos órganos sea extraordinariamente fructífera y eficaz.
Cada empresa tiene una historia, una misión y unos modos de hacer. Por tanto, resulta difícil
establecer a priori cuáles son las funciones que unos y otros deben desempeñar y generalizar
esta división de funciones a cualquier organización. Cada consejo debe efectuar su propio
trabajo a la hora de repartir estas funciones.
Sin embargo, sí se pueden marcar algunas tareas genéricas en las que el consejo de administración
y el comité de dirección tienen una posible distribución clara de funciones. En el Cuadro 2 se apunta
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una posible división de responsabilidades entre ambos órganos de gobierno, en algunas de las
tareas clave del gobierno de la empresa: estrategia, control, desarrollo institucional, desarrollo de
talento directivo y equipos directivos, decisiones de inversión y asignación de recursos, y fusiones
y adquisiciones. En cada uno de estos campos se distingue entre la definición o planteamiento de
su puesta en práctica. Sin embargo, y en razón de los principios destacados anteriormente, no cabe
establecer en esta propuesta compartimentos estancos. Los principios de iniciativa y de confianza
exigen que la delegación de funciones y la división del trabajo se vean siempre acompañados del
firme propósito de buscar la proyección a largo plazo de la empresa, de modo que la iniciativa, y no
la inacción, presida siempre este marco de relaciones.
Cuadro 2
Competencias del consejo de administración y del comité de dirección
El primer ejecutivo debe poder responder a las cuestiones más importantes que la empresa
debe hacer frente a medio plazo. En Estados Unidos se ha extendido la práctica de consejos que
nombran al primer ejecutivo de la empresa pensando en la reacción de los analistas financieros,
quienes, en ocasiones sin conocer a fondo al candidato, desacreditan la elección de ciertas
personas o bien exaltan sin demasiado fundamento a otras. A pesar de que la búsqueda del líder
carismático y con impacto mediático parece estar en declive, no hay que descartar que vuelva a
reaparecer, lo cual no es una buena noticia, pues condiciona y distorsiona el trabajo que debe
hacer el consejo en este campo tan decisivo para el futuro de la empresa. La razón es que
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el primer ejecutivo carismático puede acabar prestando una mayor atención a los resultados a
corto plazo y sus relaciones con analistas y medios, y menor atención al núcleo de la empresa.
La selección del primer ejecutivo de la empresa resulta, por tanto, no sólo una competencia
básica del consejo, sino una de las tareas más críticas que debe afrontar. Este es un proceso
complejo, que exige una enorme profesionalidad. En este apartado queremos apuntar algunos
de los aspectos y principios que el consejo de administración debe tener presente a la hora de
seleccionar al primer ejecutivo de la empresa.
El consejo de administración que busca un primer ejecutivo debe definir el conjunto de
competencias que esa persona debe poseer para poder afrontar con éxito los retos que la
empresa tiene. Estas competencias dependerán de cada empresa. Sin embargo, podemos
referirnos a algunas de ellas que son mejores prácticas en algunas empresas. En primer lugar, el
posible candidato debe ser capaz de asimilar, proyectar y poner en práctica la misión de la
empresa. Si la misión es la brújula que la empresa utiliza para proyectarse a largo plazo, resulta
imprescindible que el perfil del primer ejecutivo no sólo sea compatible con esa brújula, sino
que el consejo debe evaluar en qué medida aquella persona puede representar, compartir y dar
vida a la misión.
Una segunda competencia imprescindible de cualquier primer ejecutivo es la capacidad de
pensar a largo plazo, de reflexionar estratégicamente, de contemplar las partes de un problema
en el conjunto de la empresa y de saber observar su posicionamiento en un marco en el que la
empresa interacciona con otros competidores, clientes y proveedores. En ocasiones, esta
capacidad se sintetiza como visión estratégica. A pesar de las apariencias contrarias, revestidas
de un supuesto planteamiento estratégico, una buena parte de las crisis empresariales
registradas durante los últimos años tiene su raíz en un planteamiento de la empresa orientado
al corto plazo, a buscar unos resultados espectaculares en el mínimo tiempo posible y, para las
empresas que cotizan en bolsa, sorprender constantemente a los inversores. En cambio, muchas
empresas han olvidado la reflexión sobre el futuro del sector a medio y largo plazo, y sobre las
acciones que la empresa debía adoptar para posicionarse adecuadamente en este contexto.
Otra competencia necesaria para un primer ejecutivo, y en la que el consejo de administración debe
centrar su atención, es el conjunto de los valores que el primer ejecutivo puede aportar a la empresa.
Estos valores presentan tonalidades y matices variados. Además, cada empresa puede necesitar una
combinación distinta de ellos. Sin embargo, las empresas necesitan primeros ejecutivos que puedan
ser referencias para el conjunto de la organización en profesionalidad, integridad, honestidad,
capacidad de reconocer errores, constancia, compromiso, atención a los detalles, preferencia por la
efectividad y no por la imagen, o capacidad de establecer relaciones interpersonales imprescindibles
para formar equipos de trabajo en todos los niveles de la empresa.
La gestión de la complejidad es otra dimensión crítica de las competencias de los directivos. La
complejidad es un atributo del mundo de la empresa de comienzos del siglo XXI y que se
alimenta, principalmente, de tres grandes tendencias: la globalización de los mercados y la
complejidad.
La selección del primer ejecutivo de la empresa es una tarea básica del consejo de
administración cuya importancia va al alza. El consejo debe afrontar esta decisión con una gran
profesionalidad, con procedimientos exhaustivos y pensando en el conjunto de la empresa a
largo plazo. La época de la selección de primeros ejecutivos carismáticos ha pasado. Ahora los
consejos deben trabajar más para definir y encontrar el perfil adecuado que puede tener el
impacto que se desea en la empresa.
No puede olvidarse que la mejora del gobierno de la empresa empieza en el consejo de
administración. Sin embargo, un primer ejecutivo con las condiciones adecuadas puede contribuir
enormemente a que aquella mejora sea una realidad. Esta contribución puede producirse en
varios frentes. Primero, en el buen funcionamiento del comité ejecutivo de la empresa, que
impulse su marcha e implemente adecuadamente las decisiones y los criterios establecidos por el
consejo de administración. Segundo, en el diseño de un sistema de información y control que sea
útil para el consejo de administración. Tercero, promoviendo la transparencia informativa entre el
consejo y el comité de dirección, y entre el comité de dirección y el conjunto de quienes trabajan
en la empresa. En definitiva, en una empresa todo el mundo debe poder dar cuentas de sus
resultados y del desempeño de su cometido. Sin embargo, el primer ejecutivo debe ir por delante,
de manera que con su ejemplo personal marque el tono y señale la pauta que debe seguir el
conjunto de la organización.
Desarrollo de profesionales
Una tarea esencial para el comité de dirección y para la proyección de la empresa a largo plazo
es el desarrollo de profesionales en todos los niveles de la organización y, de manera muy
particular, el desarrollo de la próxima generación de primeros directivos de la empresa. La
definición de la estrategia es importante, pero tanto en su planteamiento como en su ejecución,
la empresa necesita de buenos profesionales, capaces de reflexionar con mentalidad global y
abierta, y con las competencias necesarias para ejecutar aquellas decisiones y planes que se
establezcan. Por consiguiente, el desarrollo de personas supone una inversión de tiempo y
recursos financieros por parte del comité de dirección cualitativamente superior al de las
decisiones de inversión. En otras palabras, la prioridad de esta tarea es máxima.
de dirección. Los objetivos a conseguir y el modo de alcanzarlos pueden estar escritos, pero lo
realmente decisivo es que los primeros directivos de la empresa los recuerden a todos con el
ejemplo de su conducta.
Eficiencia operativa
El consejo de administración ni puede ni debe entrar en el día a día de la empresa. Esta es una
competencia propia del comité de dirección. En las páginas anteriores hemos destacado la
importancia de la supervivencia a largo plazo de la empresa como un objetivo importante al
establecer las pautas del gobierno corporativo. Sin embargo, no podemos olvidar que el largo
plazo se construye también con las decisiones a corto plazo. Es importante saber hacia dónde
quiere ir la empresa, pero también es importante que los pasos que dé cada día estén en la
dirección correcta y sean los necesarios para alcanzar el objetivo a largo plazo.
En la vida de la empresa, la eficiencia operativa, el logro del funcionamiento adecuado y la
excelencia de las operaciones diarias en las distintas funciones y departamentos de la empresa
son una meta esencial para lograr su supervivencia a largo plazo. Además, resultan
imprescindibles para explicar a todos de modo gráfico que la misión y los valores de la empresa
se hacen realidad, no con su definición abstracta, sino con el trabajo concreto, excelente y
comprometido de cada día, al servicio de unos clientes que esperan de la empresa lo mejor.
Por consiguiente, la atención que el comité de dirección debe dedicar a la eficiencia operativa
no va en detrimento de reflexiones más elevadas sobre la estrategia o la supervivencia a largo
plazo. Se trata de saber integrar en una síntesis ambos aspectos de la dirección de empresa.
El segundo error del debate actual sobre el gobierno corporativo consiste en la tentación de
crear consejos de administración fuertes a costa de comités de dirección débiles. Se trata de un
movimiento pendular que pretende superar la época en la que los consejos de administración
eran, en bastantes casos, órganos manejados por el primer ejecutivo. Sin embargo, el escenario
opuesto tampoco es deseable. Un comité de dirección títere del consejo de administración no
es la mejor solución para profundizar en la mejora del gobierno de la empresa.
La empresa es una de las principales instituciones sociales del siglo XXI, no sólo como mecanismo de
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Referencias
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Aspects of Corporate Governance, Gee&Co, Londres.
Cadbury, A. (2002), “Corporate governance and chairmanship”, Oxford University Press, Oxford.
Canals, J. (2000), “Managing corporate growth”, Oxford University Press, Oxford.
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Canals, J. (2003), “Gobierno corporativo: Más allá de las reformas legales”, Revista del Instituto de
Estudios Económicos, 1, págs. 19-32.
Carter, C.B. y J.W. Lorsch (2003), “Back to the drawing board”, Harvard Business School Press, Boston.
Collins, J.C. y J.I. Porras (1994), “Build to last, Harper Collins”, Nueva York.
Conger, J.A., E.E. Lawler III y D.L. Finegold (2001), “Corporate boards”, Jossey-Bass, San Francisco.
Demb, A. y F.F. Neubauer (1992), “The corporate board”, Oxford University Press, Oxford.
Kaplan, R.S. y D.P. Norton (1996), “The balanced scorecard”, Harvard Business School Press, Boston.
Salas, V. (2002), “El gobierno de la empresa”, ”la Caixa”, Barcelona.
Stiles, P. y B. Taylor (2001), “Boards at work”, Oxford University Press, Oxford.
Sobre la Iniciativa
Las razones para emprender son diversas: Hacerse rico, divertirse creando
productos y vendiéndolos, encontrar un medio para vivir, convivir con personas
interesantes, crear empleo, montar algo para la familia, aprovechar el tiempo
libre, hacer fructificar algo que ya se tiene, ayudar a alguien, conseguir influencia,
etc. Lo realmente importante es que se dé el paso adelante, que uno se atreva y
aquello comience y no se pare; sea con dinero propio o ajeno, con dedicación de
muchas o de pocas horas. No siempre coincide empresario y propietario, porque a
veces éste es un puro inversionista que no desea ser nada más y nada menos; la
sabiduría de muchos inversionistas es saberse no empresarios ni directivos.
1
Ponencia del mismo título del profesor Luis Manuel Calleja para el Vº Encuentro Internacional de
Profesores de Política de Empresa. IIST, octubre de 2003, Sevilla, España. Revisada en 2005
1
DOC-036/02
La gran causa de los cambios parte de una persona, del proyecto de un hombre
que se acaba convirtiendo en el hombre del proyecto. Puede ser esa misma persona
con iniciativa la que termine detentando los medios y el poder necesarios para
realizar el proyecto y también se pueden encontrar situaciones en las que son
diferentes personas las que aportan la iniciativa del proyecto al equipo.
Sobre el Dinero
No se monta una empresa si no hay dinero; y, más que eso, si éste no se sabe
utilizar. El capital es imprescindible si se quiere hacer algo más que subsistir; y el
capital es trabajo ahorrado. Por eso resulta importante contar con buenos bancos y
que estén cerca; la proximidad suele incidir mucho en dar apoyo a la s iniciativas de
los inversores2.
Hacer dinero, ganar dinero supone una tecnología específica añadida simultánea
pero diferente de la prestación de servicios o aportación de bienes e incluso a la
2
“Una de las grandes debilidades del Imperio Español fue el no disponer de una banca propia, por lo
que la riqueza la distribuía la banca veneciana y alemana, de las que aquel tuvo que depender; y es la
debilidad del sistema financiero que se produce en aquellos países donde se ha nacionalizado la
banca, uno de los métodos mejores para frenar el desarrollo de un país (cuando los créditos se
conceden “políticamente”, ignorando la bondad de los negocios, se suelen prestar regalando, dando
comienzo así a la antibanca, que es dificilísima, después, de desmontar”. José Luis Lucas Tomás. “La
creación de riqueza. Iniciativa, negocio y personas”. Ed. San Telmo, 1994.
2
DOC-036/02
Sobre el Poder
Poder es tener autonomía para hacer algo. Facultad o potencia para hacer
una cosa.
El tema del poder suele tratarse con cierto pudor. Responde a una de las
pasiones dominantes básicas: el “apetito irascible”, el afán de dominio sobre cosas,
personas y acontecimientos. Ha calado la expresión de que el poder corrompe y el
poder absoluto corrompe absolutamente, por eso conviene recordar con Schmitt.
“no creas que eres bueno porque no tengas poder”. Hay que dominarlo
análogamente a como se hace con otras pasiones humanas necesarias.
Una idea o una norma moral en cuanto tal no tiene poder, sino validez. El poder
es la facultad de mover la realidad y la idea no es capaz por sí misma de hacer tal
cosa; únicamente lo puede –convirtiéndose entonces en poder- cuando la vida
concreta de una persona la asume, cuando se mezcla con sus instintos y
sentimientos, con las tendencias de su desarrollo y las tensiones de sus estados
interiores, con las intenciones de su obra y las tareas de su trabajo3.
Es posible distinguir distintos tipos de obediencia, y por tanto distintos tipos del
poder que se derive. De menos a más aparecen tres formas esenciales diferentes:
3
El Poder. R. Guardini. Ed. C. 1982.
3
DOC-036/02
4
DOC-036/02
5
DOC-036/02
Las combinaciones de fuentes y usos de los medios con las variadas formas de
constituir los gobiernos, nos llevan a la conclusión de que importa disponer de
criterios amplios para ejercer el poder. Que no existen fórmulas magistrales,
recetas ni proporciones áureas. La naturaleza prudencial del gobierno, su carácter
de arte práctico y de oficio, no obstante, no sugieren el abandono conceptual de su
estudio y formación.
Entre los criterios, el más tradicional resulta ser la limitación conveniente del
poder en política, que se manifiesta en sistemas de control de la autoridad
imprescindibles en una democracia; son básicamente tres: la división y distribución
de poderes, la limitación temporal del mandato y la efectiva vigencia de la opinión
pública. Esta práctica tradicional ya ha traspasado las barreras que la separaban de
la política de empresas de negocios
Las constituciones tienen que ser muy generales; lo que vale es el espíritu que
las inspira, los mecanismos que regula n el funcionamiento normal y la resolución de
conflictos. Y nunca debe olvidarse que en la vida aparecen iniciativas, dineros y
poderes que desean aportar y llevar adelante sus proyectos, con facilidad o
dificultad, con equilibrio o desequilibrio, con límites o sin límites, con moral o sin
ella.
6
DOC-036/02
Quien no tenga una opinión o criterio sobre cual es un bien social universal no
gobierna, actuará erráticamente, por impulsos o incluso pensando que no se deja
enmarcar por ningún cuadro de valores previo. La ignorancia es origen de
desgobierno; un ignorante es, además, una persona manejable o manipulable en
mayor medida.
7
DOC-036/02
4
H. Simon. “Administrative behavior. A study of decision-making process in administrative
organization”.
8
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X X X X