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Rechazo de Bussi como Diputado Nacional

1) La Cámara de Diputados rechazó incorporar a Antonio Domingo Bussi como diputado electo por la provincia de Tucumán, alegando razones éticas. 2) Bussi demandó ante la justicia, argumentando que la Cámara no tenía facultades para rechazarlo por esas razones. 3) La Corte Suprema falló a favor de Bussi y ordenó que la justicia evalúe si la Cámara puede rechazar a un representante electo por motivos éticos o políticos.

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Rechazo de Bussi como Diputado Nacional

1) La Cámara de Diputados rechazó incorporar a Antonio Domingo Bussi como diputado electo por la provincia de Tucumán, alegando razones éticas. 2) Bussi demandó ante la justicia, argumentando que la Cámara no tenía facultades para rechazarlo por esas razones. 3) La Corte Suprema falló a favor de Bussi y ordenó que la justicia evalúe si la Cámara puede rechazar a un representante electo por motivos éticos o políticos.

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Unidad 20

Bussi, Antonio Domingo c/ Estado Nacional (Congreso de la Nación - Cámara de Diputados) s/ incorporación
a la Cámara de Diputados" 2007:

Tema: Rechazo del título de diputado por motivos “éticos”.

Hechos: A. D. Bussi fue elegido diputado nacional por la provincia de Tucumán como candidato del partido Fuerza
Republicana. En aquellos comicios, celebrados el 24 de octubre de 1999, obtuvo más de 100 mil votos. La justicia
electoral oficializó su candidatura sin que se formularan objeciones o impugnaciones a su postulación, y la Junta
Electoral Nacional de Tucumán lo proclamó oficialmente como diputado nacional el 22 de noviembre de ese mismo año.

Sin embargo, el 1° de diciembre, cuando la Cámara de Diputados de la Nación se reunió para tomar juramento a los
nuevos legisladores, resolvió no incorporarlo al cuerpo, en razón de la denuncia de un grupo de diputados que alegó que
existían razones éticas que lo inhabilitaban para ocupar el cargo .

Así, no se le tomó juramento y se impidió su incorporación. Posteriormente, el 10 de mayo de 2000, esa cámara resolvió
rechazar su diploma de Diputado Nacional electo. En reemplazo, ocupó el cargo su suplente en la lista, el diputado L.
Klett.

La Cámara adoptó esta decisión según la interpretación que realizó del artículo 64 de la Constitución Nacional, donde se
afirma que “cada Cámara es juez de las elecciones, derechos y títulos de sus miembros en cuanto a su validez.” Los
diputados entendieron que esta cláusula constitucional los habilitaba a rechazar el pliego de un diputado por motivos
éticos o políticos. Presentación del caso:

Bussi argumentó ante la justicia que la Cámara de Diputados no tenía facultades para rechazar su diploma de diputado
electo por razones éticas o políticas, y que tampoco le podía exigir requisitos adicionales a los que impone la
Constitución Nacional para ser miembro del cuerpo. Dijo que las consideraciones de tipo éticas sólo le corresponden al
pueblo en el momento de elegir a los candidatos y no pueden ser luego revisadas por la Cámara para admitirlo o no.
Alegó que así se violaba su derecho político a ejercer el cargo de diputado para el que había sido elegido por el pueblo
tucumano.

En virtud de otra cláusula constitucional que así lo establece, admitió que los diputados pueden expulsar de la cámara a
uno de sus miembros. Pero que ello debe hacerse una vez que éste ha sido incorporado al cuerpo, y cuando la causal de
inhabilidad moral se produce con posterioridad al ingreso.

Decisión de las instancias inferiores: tanto el juzgado de primera instancia con competencia electoral como la Cámara
Nacional de Apelaciones se negaron a tratar el planteo de Bussi. Consideraron que no era una cuestión que pudieran
resolver los jueces, sino que era materia propia y excluyente de los legisladores. Es decir, que no era una cuestión
justiciable, sino política. Ambas instancias dijeron que las decisiones relativas a la integración de uno de los tres órganos
esenciales de la estructura del Estado -cuyas competencias excluyentes hacen a la forma republicana de gobierno- es un
acto que escapa al control judicial. De lo contrario, se estaría poniendo en juego la independencia del Poder Legislativo.

Decisión de la Corte: dos años después, en octubre de 2001, la Corte Suprema revocó la decisión de la Cámara y resolvió
que la demanda de Bussi no planteaba una mera cuestión política no justiciable, sino que ameritaba ser revisada
judicialmente. (Voto de los jueces Nazareno, Moliné O ́Connor, Fayt, Belluscio, Petracchi, Boggiano, López, Bossert,
Vázquez). El máximo tribunal afirmó que ante la presentación de una causa, la decisión sobre la existencia y los límites
de las atribuciones de los poderes legislativo, judicial y ejecutivo le correspondía a la Corte.

En consecuencia, ordenó que los jueces de la instancia inferior dictaran una nueva sentencia conforme con ese criterio.
Así, no dijo si el planteo era correcto o no, sino que mandó a que se controlara la decisión de la Cámara de Diputados en
cuanto a la negativa a incorporar al legislador electo Bussi.

La justicia electoral, luego de estudiar el caso nuevamente, volvió a rechazar la petición de Bussi, aunque por una razón
diferente. La Cámara entendió que no subsistía el motivo del reclamo, ya que el diputado L. Klett, su suplente, había
asumido en su reemplazo a pedido del partido que ambos integraban. Estos jueces estimaron que la incorporación de
Klett, en mayo de 2000, “inviste la representación del pueblo de Tucumán”, y que, al haber sido decidida por el propio
partido, ya no existía el agravio que alegaba Bussi.

Una vez más el referente tucumano apeló ante la Corte, que a su vez volvió a revocar la sentencia del tribunal inferior. El
4 de noviembre de 2003, el máximo tribunal resolvió que la justicia electoral debía dictar otra resolución en la que
evaluara si la Cámara de Diputados tenía facultades para rechazar a un representante electo por motivos éticos o
políticos. (Voto de los jueces Fayt, Petracchi, Boggiano, Vázquez, Antelo -conjuez-. En disidencia Belluscio, Maqueda y
Mitchell -conjuez-. Se excusaron Moliné O ́ Connor y López) Es decir, que el hecho de que el suplente se hubiera
incorporado a la Cámara de Diputados a pedido del partido que ambos integraban, no impedía que la justicia revisara la
decisión de ese cuerpo de no admitir a Bussi. La Corte aclaró que el agravio para Bussi persistía, pues L. Klett ya había
tomado el cargo cuando el caso llegó por primera vez ante ella, y desde aquel primer fallo se entendía que el planteo no
era abstracto. Es decir, que aunque el suplente de Fuerza Republicana hubiera asumido en reemplazo, subsistía en
agravio para Bussi. Por ello, el máximo tribunal consideró inaceptable que después de aquella sentencia la Cámara
hubiera resuelto nuevamente en forma contraria, lo que equivalía a desconocer la autoridad de las resoluciones de la
Corte. Agregó que el agravio subsiste -como mínimo- hasta que el mandato por el que había sido elegido no venciera.
Ello ocurriría en diciembre de 2003, poco más de un mes después de esta sentencia de la Corte.

Caso "Pelaez, Victor" (1996)

Hechos: Peláez, miembro de la Mesa Ejecutiva del Comité Provincial de la Unión Cívica Radical, en dos publicaciones
dirigidas a los ciudadanos de la provincia de Neuquén, que salió por el diario "Río Negro", sostenta que se habia
cometido una traición por parte de dos senadores por la provincia de Neuquén, por haber votado afirmativamente un
proyecto de ley sobre un nuevo régimen regulatorio para YPF. Peláez entendió que esto iba en contra de los intereses
provinciales v en contra de la constitución provincial, que en su art. 228 dice que el espacio aéreo, los yacimientos
mineros y todo lo contenido en el subsuclo del territorio de la provincia... pertenece a su jurisdicción y dominio.

Ambas publicaciones levaron a que el senador nacional por la mencionada provincia, Jorge D. Solana, considerándolas
agraviantes de los privilegios parlamentarios, formulara ante la Cámara de Senadores de la Nación una cuestión de
privilegio.

El planico tue girado a la Comision de Asuntos Consulucionales de la Camara, que citó a declarar a Peláez. En la
audiencia este sostuvo; "Nosotros no hemos insultado, no hemos agraviado; hemos emitido, con todo el derecho que
nos cabe, un análisis de una crítica política, que es muy distinto ... Traidor es muy distinto a que se haya producido una
traición ... No heros Ilamado traidores ... no ha habido injuria"

La comisión dictaminó:

"se encuentra acreditada la afectación del buen nombre y honor de los senadores nacionales por la provincia del
Neuquén... lo cual vulnera sus privilegios parlamentarios*: además. "por su naturaleza, las expresiones vertidas por los
imputados afectan asimismo el buen nombre y honor de todo el Honorable Senado"; propuso, por ende, sancionar a
Peláez con arresto domiciliario de 48 horas.

Peláez inició una acción de hábeas corpus según la ley 23.098, ante el Juzgado Federal de primera instancia del
Neuquén. Tramitada la causa de acuerdo con aquella norma, la pretensión fue declarada procedente. Apelada la
sentencia por el senado, resulto confirmada por la Cámara Federal de Apelaciones de General Roca.

¿Ha conferido la Constitución Nacional, a la Cámara de Senadores de la Nación, el poder para sancionar a particulares
por expresiones de éstos, que aquélla considere menoscabante del buen nombre y honor de alguno de sus miembros y
del cuerpo en general? Esta es la cuestión, pues mientras dicho cuerpo legislativo afirma la existencia de ese poder con
apoyo en la Ley Fundamental, el actor lo niega, con igual sostén jurídico.

La CS dice que este poder no está reconocido expresamente por la CN, si no por los "poderes implícitos", que ya están
reconocidos jurisprudencialmente.

El tribunal considera que el poder implícito de las Cámaras del Congreso de la Nación para sancionar conductas de
particulares se encuentra circunscripto, a los actos de aquellos que de un modo inmediato traduzcan una obstrucción o
impedimento, serio y consistente, para la existencia de dichos órganos o para el ejercicio de sus funciones propias.

"Corresponde entender que el arresto impugnado carece de validez en razón de que la conducta reprochada es ajena al
ámbito de la facultad implícita en la que pretende hallar sustento". (Básicamente, sostienen que injuriar, putear, criticar,
etc. a un maristrado. no es tan crave como para que te pucdan sancionar por ello. Para que el PL tenga esa atribución
que es más propia del PJ, tendrins que hacer algo que dañe el libre cjercicio de las funciones del PL, lo que claramente
no pasa en este caso).

Votos:
Unanimidad: Julio S. Nazareno, Eduardo Moliné O' Connor. Augusto C. Belluscio. Carlos S. Fayt. Enrique S. Petrcchi.
Ricardo Levene (h.). Antonio Boggiano. Gustavo A. Bossert.

"Cossio, Ricardo c/ Viqueira, Horacio" 2004

La (inviolabilidad) inmunidad de los legisladores por sus discursos u opiniones en el desempeño de sus mandatos (art.
68CN). Todos los miembros del Congreso tienen "inmunidad de expresión"; no pueden ser acusados, interrogados
judicialmente, ni molestados por las opiniones o discursos que emitan desempeñando su función de legisladores.

Objetivo: que el legislador no se sienta presionado ni amenazado durante el ejercicio de sus funciones, y que pueda
trabajar en forma libre e independiente.

Limitación: esta protección se limita a las declaraciones realizadas en ocasión de las funciones del legislador, ya sea
durante una sesión del Congreso o fuera de ella.

En caso de que un legislador abuse de esta libertad de expresión, la Cámara respectiva (Diputados o Senadores) podría
aplicarle una sanción.

Hechos:

- Viqueira: ex diputado - Cossio: antiguo director de la DGI (AFIP)

Se firmó un contrato de la DGI con IBM y hubo irregularidad cuando se celebró este contrato. Viqueira divulgó esto,
diciendo que habían irregularidades en todas las contrataciones y nombra como cabeza de la DGI a Cossio.

Este trabajo fue empezado por Viqueira cuando era diputado (sino no le valdría la inmunidad del art. 68). Cossio
demandó por daños y perjuicios a Viqueira; sostenía que el legislador había excedido el marco de protección funcional
acordado por el art. 68 para los legisladores en la expresión de opiniones y discursos fuera del ámbito físico propio del
Congreso.

Cossio se basa en la letra literal del art. 68. Cossio estimo que se había lesionado su honor y su derecho a la intimidad.

Decisión de la Corte:

La Corte declara admisible el recurso y confirma la sentencia que no le da la razón a Cossio.

La inmunidad reconocida a los legisladores por el art. 68 de la CN se extiende a las publicaciones por la prensa, la Corte
consideró que resulta indistinto el medio por el cual se emita la opinión, siempre que ésta se relacione intimamente con
el desempeño de la función de legislador.

La Corte expresó que en la sociedad moderna se cambió el modo de hacer política porque por medio de la prensa escrita
y la televisión se llega directamente al hogar de los ciudadanos, por lo cual resulta pertinente adoptar un criterio amplio.
La Corte dice que la inmunidad del art. 68 se sigue sosteniendo mismo cuando se terminó el (cargo) mandato PERO que
el hecho tiene una relación con un asunto que sucedió y trató o investigó el diputado mientras estaba en el ejercicio de
su cargo cargo.

La CN establece los fueros parlamentarios en sus artículos 68 a 70. El primero establece que los legisladores no pueden
ser acusados en forma judicial por las actividades propias de su mandato como legisladores, incluyendo las opiniones o
discursos que pudieran formular, El 69 establece que no pueden ser detenidos por la Policía Federal, excepto en la
eventualidad de ser sorprendidos in fraganti (en el lugar del hecho) cometiendo un delito, El artículo 70 establece que,
en caso de presentarse querellas ante la justicia contra un legislador, el voto de los dos tercios de su cámara puede
retirarle los fueros y ponerlo a disposición de la justicia.

Caso Thomas Enrique:

Hechos: Thomas Enrique es un Diputado Nacional por la Provincia de Mendoza en el Congreso de la Nación Argentina.
Éste es quien solicitó la suspensión judicial de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual 26.522, por considerar
irregular el procedimiento de su sanción, así como también que se habían vulnerado sus derechos durante el debate en
el Congreso.

La sentencia de la Cámara confirmó la resolución de primera instancia, por la que dispuso hacer lugar a la medida
cautelar solicitada, y ordenó la suspensión de la aplicación y los actos de ejecución de la ley mencionada, al mismo
tiempo que tuvo por entablada acción de amparo contra el Estado Nacional.

Contra esa decisión, el Estado Nacional interpuso el recurso extraordinario federal.

La Corte Suprema de Justicia de la Nación revocó una medida cautelar que había suspendido la aplicación de la nueva
ley de medios. En su fallo unánime, el Máximo Tribunal aseguró que un diputado no tiene legitimación para reeditar en
sede judicial un debate que perdió en el Congreso.

Cabe aclarar que la Corte no se pronunció sobre el contenido de la ley, y que todavía restan varias medidas cautelares
que suspenden la vigencia de la norma.

Considerando 8: Cabe aclarar que se debió haber considerado que una cautelar que suspende la vigencia de la ley con
efecto erga omnes tiene una significativa incidencia sobre el principio de constitucionalidad de división de poderes y el
modelo de control de constitucionalidad (Recordar que la inconstitucionalidad va a ser siempre en principio Inter partes
no erga omnes).

Fallos 268:352 "Colella c/ S.A. Fevre Basset":

El actor Colella interpuso una demanda fundando un derecho invocado en las disposiciones de la ley 16881. La demanda
formula la impugnación constitucional fundándose en que la promulgación parcial que de la ley 16881 hizo el Poder
Ejecutivo sería contraria al viejo art.72 de la Constitución Nacional. La Cámara declaró inconstitucional dicha ley por
haber sido promulgada en violación al viejo art.72 de la C.N., ya que de los 62 artículos que componían la ley, 58 fueron
vetados por el P. Ejecutivo y solo 4 fueron promulgados (39, 49, 62 y 63). Contra dicha resolución, el actor interpuso
recurso extraordinario. Corte: lo primero que tuvo que resolver la Corte fue si el caso era una cuestión justiciable.
Sostuvo que la promulgación de una ley era una de las causales que el art. 116 de la C.N. sometia a su conocimiento y
por ello lo consideró justiciable. Luego se planteó el problema de que si la promulgación parcial era válida y si se
convertían en ley los artículos no observados. Nuestra Constitución exige que para que una ley sea válida no solo se
requiere que sea sancionada por el P. Legislativo, sino también que sea promulgada por el P. Ejecutivo. Si ella falta o es
inválida, no existe la ley, y nadie puede fundar derechos en ley que inexistente. Fallo: esta Corte considera que el
proyecto sancionado por el P. Legislativo constituía un todo inescindible, de modo que las normas promulgadas no han
podido separarse del texto legal sin detrimento de la unidad de éste. Como regla, las disposiciones que componen una
ley estan vinculadas entre sí. El P. Ejecutivo no pudo proceder como lo hizo, sin invadir atribuciones propias del
Congreso, y sin asumir, él la especie, la calidad de legislador. Debe admitirse que la promulgación parcial que se analiza
es inconstitucional, y por lo tanto, faltando promulgación, la ley no es tal. Por ello, los fundamentos concordantes de la
sentencia apelada, y del dictamen del Procurador General se confirma el fallo apelado, en cuanto fue materia del
recurso extraordinario.

A favor: Basualdo - Chute - Risolía - Cabral - Bidau

Caso “Guerrero Juana A. Soria v. Bodegas y Viñedos Pulenta Hnos. SA” de 1963: para la revisión judicial del
procedimiento de la reforma constitucional.

Hechos: Guerrero fue expulsado de la bodega por haber participado de una huelga general, inicia la demanda basándose
en el art. 14 bis de la CN.

Como respuesta, la empresa cuestiona el procedimiento en el que fue incorporado el mismo artículo, con la Reforma de
1957 que había sido irregular.

Se había planteado la posible invalidez del art. 14 nuevo incorporado en la reforma de 1957, por vicios de
procedimiento. – la parte actora sostenía que según el art. 11 del reglamento de la convención se requería la aprobación
de la revisión taquigráfica de cada reunión, lo cual no paso.

Considerando que: de conformidad con la doctrina jurisprudencial de la CSJN, las facultades jurisdiccionales del tribunal
no alcanzan el examen del procedimiento adoptado en la formación y sanción de las leyes ya sean nacionales o
provinciales.

Disidencia de Boggero: sostuvo que era justamente la división de poderes la que obligaba al PJ a pronunciarse, en virtud
de los arts. 116 y 117 (ahora).

Resuelve: La Corte, rechazó el planteamiento considerando que la cuestión era política y que en virtud el principio
republicano de la división de poderes no correspondía la intervención del PJ.
Fue el primer caso que la Corte se pronunció sobre la eventual inconstitucionalidad de una reforma de la Constitución, y
rechazó el planteo de la inconstitucionalidad de la misma.

FAMYL S.A. C/ESTADO NACIONAL S/ACCION DE AMPARO 2000 . Tema: proceso de formación de las leyes.

Hechos: Antes del proyecto del ley, las empresas de medicina prepaga no pagaban iva, estaban exentas. La Ley
impositiva (corresponde a diputados). El proyecto de ley dice que tienen que pagar 1/2 iva (10.5%). Se veta el artículo
que dice que tienen que pagar el medio iva, entonces tienen que pagar el 21%. .

Si bien lo relativo al proceso de formación y sanción de las leyes, al constituir una atribución propia de los dos poderes
constitucionalmente encargados de ello -arts. 77 a 84 de la Constitución Nacional-, resulta, por regla general, ajeno a las
facultades jurisdiccionales de los tribunales, ello reconoce excepción en los supuestos en que se ha demostrado
fehacientemente la falta de concurrencia de los requisitos mínimos e indispensables que condicionan la creación de la
ley.

Corresponde a la Corte Suprema el control judicial de constitucionalidad respecto de un acto de autoridad nacional
realizado en transgresión a una cláusula de la Carta Magna, y que ha sido cuestionado por quien ha demostrado que la
medida le ocasiona un perjuicio directo y concreto.

Hay agravio (en discusión los art. 80, 83 y 99 de la C.N.) y hay controversia, un reclamo legítimo. (El estado dice que la
parte promulgada tiene autonomía normativa).

Resolución: da lugar al recurso.

Holding: cuando el proyecto constituye un todo inescindible, de modo que las normas no promulgadas no pueden
separarse del texto legal sin detrimento de la unidad de éste, el Poder Ejecutivo no puede promulgar parcialmente el
proyecto de ley sin invadir atribuciones propias del Congreso Nacional y sin asumir la calidad de legislador.

Resulta inválida la promulgación de una norma inescindiblemente vinculada a ella. Los incisos que se vetaron
constituyen un todo inescindible. Por lo que la promulgación parcial no se ajusta al art. 80.

Fallo Selcro SA

Hechos: La Cámara hizo lugar a una acción de amparo y declaró la inconstitucionalidad del segundo párrafo del art. 59
de la ley 25.237 en cuanto delegó en el Poder Ejecutivo Nacional la facultad de establecer los valores para determinar las
tasas a percibir por la Inspección General de Justicia. La demandada interpuso recurso extraordinario. La Corte Suprema
de Justicia de la Nación confirmó la sentencia.

Dictamen del Procurador: El tributo discutido es una tasa, en tanto establece de modo coactivo una contraprestación
pecuniaria por un servicio brindado y su presupuesto de hecho consiste en una situación que determina, o se relaciona,
necesariamente, con el desenvolvimiento de una cierta actividad de un ente publico relativa, en forma individualizada, a
la persona obligada a su pago (sujeto pasivo contribuyente). La tasa es una categoría tributaria derivada del poder del
imperio del estado, con estructura jurídica análoga al impuesto y del cual se diferencia únicamente por el presupuesto
de hecho adoptado por la ley, que en este caso consiste en el desarrollo de una actividad estatal que atañe al obligado y
que por ello, desde el momento en que el estado organiza el servicio y lo pone a disposición del particular, este no
puede rehusar el pago aun cuando no haga uso de el, el servicio tiene en mira el interés general.

El primer principio fundamental del derecho tributario es el principio de legalidad.

Solo el congreso impone las contribuciones que se expresan en art. 4 y art 52 que corresponde a la cámara de diputados
la iniciativa de las leyes sobre contribuciones.

En el fallo "Luisa Spak de Kupchick y otro v. Banco Central de Argentina" corte estableció que los principios y preceptos
constitucionales prohíben a otro poder que el legislativo el establecimiento de impuestos, contribuciones y tasas y,
ninguna carga tributaria puede ser exigible sin la preexistencia de una disposición legal encuadrada dentro de los
preceptos y recaudos constitucionales, esto es, válidamente creada por el único poder del estado investido en tales
atribuciones. El PE tiene vedado establecer tributos aun por la via extraordinaria de decretos de necesidad y urgencia
toda vez que el art. 99 inc. 3 CN prohíbe emitir este tipo de disposiciones cuando se trate de materia tributaria.

La delegación realizada en la jefatura de gabinete de ministros es inadmisible, porque no se estableció en ley alguna la
alícuota aplicable. Debe ser la ley la que establezca el objeto y la cantidad de la prestación, es decir, el criterio con que
debe valuarse la materia imponible para aplicar luego el impuesto en un monto determinado y es también la ley la que
debe definir ese monto. La ley debe contener la base de medición o base imposible, esto es, la adopción de parámetros
que sirvan para valorar cuantitativamente los hechos cuya verificación origina la obligación y la delimitación en el
espacio y en el tiempo de esos hechos, como también la cantidad expresada en una suma finita o bien en un porcentaje
o alícuota aplicable a la base imponible, que representa o arroja como resultado el quantum de la obligación tributaria.

Mayoria absoluta: ni un decreto del PE ni una decisión del jefe de gabinete de ministros puede crear válidamente una
carga tributaria ni definir o modificar un tributo. Al tratarse de una facultad exclusiva y excluyente del congreso, resulta
invalida la delegación legislativa efectuada por la ley (25.237 art 59 parrf 2) en tanto autoriza al jefe de gabinete a fijar
valores o escalas para determinar el importe de las tasas sin fijar el limite o pauta de una clara política legislativo para el
ejercicio de esa atribución.

El derecho tributario no puede ser delegado al PE, porque no lo autoriza ni por excepción el art 76 CN.

Unidad 25

Fallo Peralta, Luis Arcenio y otro v. Estado nacional 1990 :

FALLO IMPORTANTE (se le dan más atribuciones al Poder Ejecutivo para legislar en situaciones de emergencia). Tema:
DNU
Hechos: El PE dictó un Decreto de necesidad y urgencia para enfrentar la crisis económica imperante en la época, el cual
ordenaba que la devolución de depósitos de más de $1000 se hiciera en bonos. Peralta consideró afectado su derecho
de propiedad con la sanción del decreto, por lo cual interpone acción de amparo contra el Estado Nacional y el Banco
Central, pidiendo la inconstitucionalidad del decreto y el pago de su plazo fijo. En primera instancia su acción es
rechazada, en Cámara se hace lugar al amparo, y por Recurso Extraordinario Federal la Corte Suprema de Justicia de la
Nación manifiesta que los Decretos son validos siempre que se sigan “ciertas pautas”.

Se afirma que el Estado debe procurar proteger los derechos, pero para ello debe primero existir como Estado.

No hay violación al art. 17 CN sino una restricción al uso que puede hacerse de la propiedad, ello para atenuar la crisis o
superarla. Los derechos no son absolutos, y están subordinados a las leyes que reglamenten su ejercicio. El fundamento
de las leyes de emergencia es poner fin o remediar las situaciones de gravedad que obligan a intervenir en el orden
patrimonial.

Como se anticipó, se esgrimen ciertos requisitos para que una ley de emergencia sea válida y su sanción esté justificada:

 Que exista situación de emergencia que imponga al estado el deber de amparar los intereses vitales de la
comunidad.
 Que la ley tenga como finalidad legítima, la de proteger los intereses generales de la sociedad y no a
determinados individuos.
 Que la moratoria sea razonable, acordando un alivio justificado por las circunstancias.
 Que su duración sea temporal y limitada al plazo indispensable para que desaparezcan las causas que hicieron
necesaria la moratoria.

La CSJN consideró que estaba en juego el poder de policía, y el límite a este es que la propiedad privada, no puede ser
tomada sin declaración de utilidad pública y previamente indemnizada. No obstante, en situaciones de emergencia se
reconoce que se pueden dictar leyes que suspendan los efectos de los contratos libremente convenidos por las partes
siempre que no se altere la sustancia o espíritu de las leyes, a fin de proteger el interés público. Solo se exige que la
legislación razonable y no desconozca garantías individuales o las restricciones que la CN contiene sobre las instituciones
libres.

Fallo Video Club Dreams c/ Instituto Nacional de Cinematografía de 1995: para la parte de legalidad.

Recordemos que sólo el Congreso impone las contribuciones que se expresan en el art. 4. No Decretos de necesidad y
urgencia, no delegación ni ley tributaria en blanco.

Hechos: Un video club inició acción de amparo contra el Instituto Nacional de

Cinematografía, a fin de regularizar su situación ante el tributo establecido por los decretos de necesidad y urgencia
2736/91 y 949/92, a los que cuestionó por inconstitucionales. El Poder Ejecutivo, por medio de estos decretos de
emergencia, alegó la crisis terminal del cine nacional y ante la necesidad de preservar esta fuente cultural, extendió la
aplicación de la ley 17.741, a la venta o locación de todo tipo de película exhibida a través de canales de televisión
abierta o por cable, en video, bares y en todo otro local en los que la misma se realice por cualquier medio.

El juez de primera instancia hizo lugar al amparo, declarando la inconstitucionalidad de las normas impugnadas y
anulando la intimación realizada al actor. La decisión fue confirmada por la Sala III de la Cámara de Apelaciones en lo
Contencioso Administrativo Federal.

La Procuración del Tesoro de la Nación interpuso recurso extraordinario federal, con fundamento en que los decretos
fueron sancionados respetando los requisitos necesarios para su procedencia y habiéndose dado cuenta de ello, el
Congreso de la Nación los convalidó con el dictado de la ley 24.191 de Presupuesto Nacional.

Resolución y argumentos: La Corte Suprema de Justicia, confirmó la sentencia.

Los jueces Petracchi y Bossert expresaron que el principio de reserva de ley en materia tributaria únicamente admite
una norma jurídica con la naturaleza de ley formal que tipifique el hecho que se considera imponible y que constituiría la
posterior causa de la obligación tributaria, por lo que resulta palmaria la inconstitucionalidad de los decretos del Poder
Ejecutivo —2736/91 y 949/92— por cuanto la creación de todo tributo requiere que él emane del Poder Legislativo
(art.4).

Si bien se incorporó, al nuevo texto del artículo 99 de la Carta Magna la potestad del P.E. para emitir “decretos de
necesidad y urgencia”, se estableció la prohibición del ejercicio de tal facultad extraordinaria cuando se trate de normas
que regulen materia tributaria (únicamente el Congreso tiene la facultad de hacerlo).

Fallo "Rodriguez, Jorge" (Jefe de Gabinete durante la presidencia de Menem)(1997)

Hechos: El transcurso procesal venía así: En la causa Nieva Alejandro y otros c/ P.E.N.", con motivo de la impugnación
formulada por un grupo de diputados nacionales, el juez de primera instancia hizo lugar a la cautelar ordenando al PE la
suspensión del DNU 842/97 (ratificatorio de los Decretos 357/97 y 500/97, referidos a los marcos regulatorios de la
licitación para la privatización de los aeropuertos) y reglamentación concordante. El

Jefe de Gabinete se presentó directamente ante la CS, solicitando se declare la incompetencia del Poder Judicial para
entender en la cuestión del DNU y revoque la medida cautelar, a lo cual la C.S. hizo lugar, argumentando;

a) Si el DNU no presenta defectos formales ni aparece emitido fuera del complejo normativo que regula su dictado en el
ejercicio privativo de las funciones propias de uno

de los poderes del estado, corresponde al ru pronunciarse acerca de la concurencia de los extremos -de valoración
política- que habilitan el ejercicio de la facultad excepcional del PE de dictar DNU, así como de la oportunidad, mérito y
conveniencia de su contenido.
* Es inadmisible que la CS intervenga en una contienda suscitada entre el PE y algunos miembros de la Cámara de
Diputados, antes de que "el procedimiento político normal del tratamiento por el Congreso de la Nación, tenga la
oportunidad de resolver el conflicto respecto de la privatización de los aeropuertos."

* La declaración de invalidez de la decisión judicial dictada con ausencia de jurisdicción que ordenó al PE Nacional
suspender los efectos del DNU, no implica su convalidación ni el ejercicio de una jurisdicción originaria por esta Corte, -
en expresa contravención del art. 116 CN- ni tampoco la admisión de "un salto" de instancia, sino que el Tribunal actúa
en su carácter de guardián e intérprete final de la CN, respetando el principio de la separación de los poderes y la
coordinación en su accionar.

Disidencia del Dr. Fayt:

"como ha señalado esta Corte desde sus albores, es clemental en nuestra organización constitucional, la atribución que
tienen y el deber en que se hallan los tribunales de justicia, de examinar las leyes-o, como en el caso, los actos del roder
Ejccuavo-en los casos concretos que se waen a su accision, comparandolas con el texto de la Constitución para averiguar
si guardan o no conformidad con ésta, y aostenerse de aplicarlas, si las encuentran en oposicion con ella, constituyendo
esta ainbución moderadora, uno de los hines supremos y fundamentales del Poder Judicial Nacional y una de las
mayores garantías con que se ha entendido asegurar los derechos consignados en la Constitución, contra los abusos
posibles e involuntarios de los poderes públicos."

Votos:

Mayoría: Nazareno, Moliné O'Connor, Boggiano, López, Vázquez.

Disidencia: Fayt, Belluscio, Petracchi, Bossert.

Fallos 322:1726 "Verrocchi":

En los hechos, el actor impugnó por la via del amparo buscando la declaración de inconstitucionalidad los DNU 770 y 771
del año 1996 que habían dispuesto la derogación de la Ley 18.017 y excluian de sus previsiones a los trabajadores con
remuneración mensual superior a los mil pesos. Ello configuraba la privación de forma total de toda percepción de
asignaciones familiares, incluidas el salario familiar.

Dicha situación disvaliosa para Verrocchi, fue considerada por éste como violatoria de la protección integral de la familia
contenida en nuestra Carta Magna a través del artículo 14 bis además del artículo 10 párrafo 1 del Pacto Internacional
de Derechos

Económicos, Sociales y Culturales.

La acción planteada tuvo una acogida favorable tanto en primera instancia como tamblén en Cámara. Nuestra Corte
primeramente atendió la cuestión planteada sobre la via elegida, el amparo, la cual consideró válida para el caso puesto
en consideración para luego entrar al planteo de fondo.
Aquí es importante tener presente que se pondría en consideración un planteo de relevancia institucional, ¿puede la
Corte entender sobre la fortuna de la utilización de un DNU por parte del Ejecutivo y en dicho caso como sería dicho
control?

Teniendo presente la cercanía y la transformación que significó la reforma constitucional, la Corte afirmó que: "los
constituyentes de 1994 no han eliminado el sistema de separación de las funciones del gobierno, que constituye uno de
los contenidos esenciales de la forma republicana prevista en el artículo 1° de la Constitución Nacional. En este sentido,
los artículos 23, 76 y 99 revelan la preocupación del poder constituyente por mantener intangible como principio un
esquema que, si bien completado con la doctrina de los controles recíprocos que los diversos órganos se ejercen,
constituye uno de los pilares de la organización de la Nación..".

Terminará entendiéndose que los decretos referidos debían ser considerados inconstitucionales. Para así decidir, se dará
fisonomía al tipo de control judicial que se puede realizar a este tipo de normas excepcionales. La Corte Indicará que:
"para que el Poder Ejecutivo pueda ejercer legítimamente facultades legislativas que, en principio, le son ajenas, es
necesaria la concurrencia de estas dos circunstancias:

1. Que sea imposible dictar la ley mediante el trámite ordinario previsto por la construcción, vale decir, que las
camaras del congreso no puedan reunirse por circunstancias de fuerza mayor que lo impidan, como ocurriria en
el caso de acciones bélicas o desastres naturales que impidiesen su reunión o el traslado de los legisladores a la
Capital Federal; o
2. que la situación que requiere solución legislativa sea de una urgencia tal que deba ser solucionada
inmediatamente, en un plazo incompatible con el que demanda el trámite normal de las leyes".

La Corte Suprema de Justicia de la Nación entenderá por mayoría que dichos extremos no fueron acreditados por la
demandada y por tanto dictó la inconstitucionalidad de ambos decretos. Estos preceptos luego serían reafirmados más
de una década después en el precedente "Consumidores Argentinos".

A favor: Fayt - Belluscio - Bossert

Por su voto: Petracchi - Boggiano

Disidencia: Nazareno - O'Connor - Lopez

Voto de Petracchi: Por último no queríamos dejar de señalar una singularidad del voto concurrente del ministro Enrique
Santiago Petracchi. En dicho voto que también sostiene la inconstitucionalidad de los decretos referidos, el ministro se
hizo eco de la ausencia de cumplimiento a una manda constitucional incluida en el artículo 99 inciso 3, la creación de la
Comisión Bicameral Permanente.

Así es que la ausencia de intervención de dicha Comisión para el control de disposiciones de carácter legislativo entendió
Petracchi eran de imposible emisión visto que de lo contrario dejarían de ser actos concurrentes de dos poderes
pasando a ser únicamente actos unilaterales y discrecionales del Poder Ejecutivo.
Voto de Boggiano: Señala que el Poder Legislativo dictó la ley 24.714 que derogó los decretos en cuestión como
manifestación de su disconformidad con las normas en examen.

Disidencia de Nazareno - O'Connor - Lopez:

Admiten la validez de los decretos de necesidad y urgencia ya que su emisión es una atribución constitucional del Poder
Ejecutivo que no puede quedar subordinada al dictado de una ley reglamentaria. De no ser así la omisión legislativa
privaría al Presidente de una facultad que le es expresamente reconocida por la ley suprema.

Asimismo no resulta imprescindible la creación de una comisión bicameral para que el Congreso pueda controlar los
decretos emitidos. Finalmente alegaron que si bien la ley 24.714 derogó los decretos en cuestión no los anuló
retroactivamente. Por ende el Congreso convalidó tácitamente los efectos generados por los decretos durante su
vigencia.

Fallos "Risolía de Ocampo":

La Corte confirmó lo dispuesto por la Sala H de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil que había declarado la
inconstitucionalidad del decreto de necesidad y urgencia 260/97.

Ese decreto contempla la situación de emergencia del sector de transporte público de pasajeros. Ante la alta litigiosidad
y por problemas finacieros en el sector del autotransporte de pasajeros se dispuso un diferimiento del pago de las
obligaciones dinerarias impuestas por sentencia.

En los autos Risolia de Ocampo. Ma. Jose c/ Rojas, Julio Cesar y otros s/ Ds. Ps., el Tribunal de Alzada modificó,
parcialmente, la sentencia del juez de grado, resultando condenados Microómnibus Barrancas de Belgrano S.A., el
conductor Julio César

Rojas y Belgrano Sociedad Cooperativa Limitada de Seguros, al pago de una indemnización con motivo del accidente
padecido por una menor atropellada por un colectivo. Asimismo, distribuyó la responsabilidad derivada del hecho en un
70% a cargo de la actora y 30% de las demandadas, y elevó el resarcimiento en concepto de daño moral.

Iniciado el trámite de ejecución de sentencia la empresa de colectivos solicitó la suspensión del procedimiento,
invocando los términos del decreto 260/97 de Autotransporte Público de Pasajeros, que declaró en estado de
emergencia a las empresas prestadoras de este servicio y a sus aseguradoras. Asimismo, requirió que se practique
liquidación para abonar la condena por el sistema de cuotas establecido por aquella norma. Contra dicho
pronunciamiento interpuso recurso extraordinario Micrómnibus Barrancas de Belgrano S.A.

El Tribunal Superior confirmó la sentencia recurrida. En la sentencia se enunció que: "no se advierte de qué forma la
crisis económica que atraviesan las empresas prestadoras del servicio público de pasajeros y las compañias
aseguradoras de dichas entidades por el servicio mencionado afecta a "los intereses generales de la sociedad"' o al
"interés público" que los decretos de necesidad y urgencia deben proteger.' La decisión de confirmar la sentencia de
Cámara fue tomada por cinco de los nueve miembros de la Corte Suprema. De esa manera, es inconstitucional dicho
DNU.

A favor: Fayt - Vazquez

Por su voto: Belluscio - Petracchi - Boggiano - Bossert

Disidencia: Moline O'Connor

Voto de Petracchi: "Que la cuestión planteada es sustancialmente análoga con la debatida y resuelta en la causa
"Verrocchi" (Fallos: 322:1726), voto del juez Petracchi, al que cabe remitir en razón de brevedad. Que, sin perjuicio de lo
expuesto precedentemente, adhiero -de modo subsidiario y a mayor abundamiento-a lo expresado en el voto del juez
Belluscio. Por ello, habiendo dictaminado el señor Procurador General, se confirma la sentencia apelada. Costas por su
orden en atención a la naturaleza de la cuestión debatida*

Voto de Bossert: Que el infrascripto coincide con los considerandos 1° a 8° del voto del juez Belluscio: 9°) Que el decreto
agrava de modo intolerable los padecimientos y dificultades de las víctimas, en beneficio de los responsables del daño,
ya que ven postergados por largos años el cobro de sus créditos: cinco años más el plazo inicial de gracia de seis meses,
a contar desde que se aprobó la liquidación en autos tras el dictado de la sentencia firme.

10) Que el objeto de los decretos de necesidad y urgencia consiste en la protección del interés público en situaciones de
carácter excepcional que requieren que el

Poder Ejecutivo Nacional adopte medidas específicas que no pueden esperar la sanción legislativa del Congreso
Nacional. Sin embargo, no se trata en el caso de un interés general el que reclama tal actividad del Poder Ejecutivo, sino
el interés de un sector, grupo de empresarios de autotransporte público de pasajeros y sus aseguradoras, que se
encuentra beneficiado, sin justificación suficiente, en el pago de la indemnización por los daños causados en accidentes
de tránsito.

Fallos 333:633 "Consumidores Argentinos":

La actora, "Consumidores Argentinos, Asociación para la Defensa, Educación e Información del Consumidor", promovió
acción de amparo contra el Poder Ejecutivo Nacional, con el objeto de que se declarase la inconstitucionalidad del
decreto de necesidad y urgencia 558/02, que modificó la ley 20.091 de entidades de seguros.

El art 1° del decreto 558/02 incorporó la posibilidad de que las aseguradoras, ante una situación de iliquidez transitoria,
realicen y constituyan deuda subordinada a los privilegios generales y especiales derivados de los contratos de seguro. El
art. 2° estableció cesiones de cartera sin la exigencia de la publicidad, y otras medidas. La Asociación señala que esas
modificaciones privan a los consumidores de ejercer el derecho de oposición fundada en un caso de transferencia de
cartera y, en consecuencia, atentan contra el art 42 de la Constitución Nacional; permiten la exclusión de activos de la
aseguradora sin dar ninguna noticia a los asegurados, en violación al derecho de propiedad (art. 17 CN), restringen el
ejercício del derecho a ejecutar al deudor en sus activos por deudas impagas con afectación del derecho de propiedad
(art. 17 CN), limitan la traba de medidas cautelares sobre los bienes del deudor e imponen a los jueces la obligación de
ordenar el levantamiento de las medidas trabadas sobre los bienes excluidos por voluntad de las empresas
aseguradoras, en violación a los derechos de propiedad y de igualdad, al debido proceso y al principio de división de
poderes (arts. 17, 18 y 109 CN), eliminan la autorización judicial para solicitar la anulación de actos ineficaces y permitir
la exclusión de los activos aun cuando exista un estado de insolvencia, atenta contra los derechos de propiedad y de
igualdad, del debido proceso y del principio de división de poderes (arts. 17, 18 y 109 CN), limitan el derecho de los
acreedores de la aseguradora respecto de los bienes excluidos de su patrimonio lo cual es violatorio de los derechos de
propiedad, de igualdad y de la garantía del debido proceso.

La Sala II de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Contencioso Administrativo Federal, al confirmar la sentencia del
juez de primera instancia, hizo lugar a la demanda.

El Estado Nacional dedujo recurso [Link] caso es anterior a la ley 26122 que regula los DNU, y por lo tanto esa
ley no ha sido cuestionada.

La sentencia tiene diez considerandos que firman los jueces en común (Lorenzetti, Highton, Fayt, Maqueda, Zaffaroni y
Argibay). El Dr Petracchi remite a su voto en el caso "Verrochi", que es coincidente con lo que dice la mayoria en esta
sentencia. En consecuencia, en los aspectos principales, la opinión de los jueces es coincidente y todos consideran que el
DNU es inconstitucional. Las diferencias existen en aspectos especificos, básicamente motivados en la ausencia de una
ley (la ley 26122 no había sido sancionada) y que se detallan más adelante:

1. La facultades para dictar un DNU son admitidas en condiciones de rigurosa


2. excepcionalidad para limitar y no para ampliar el sistema presidencialista.
3. Los jueces pueden controlar la existencia del estado de necesidad y urgencia, la que no es igual a la mera
conveniencia política.
4. No hay necesidad ni urgencia que justifiquen el dictado del decreto impugnado.

A favor: Lorenzetti - Fayt - Zaffaroni

Por su voto: Highton de Nolasco - Petracchi - Maqueda - Argibay

En contra: -

Voto de Highton de Nolasco: La Dra. Highton sostiene que el decreto contiene una regulación comercial (no
expresamente prohibida), y fue dictada con anterioridad a la creación de la Comisión Bicameral. Esta falta de control
legislativo habilita a examinar si hubo necesidad y urgencia. En este sentido, corresponde reconocer que hubo
emergencia económica reconocida por la Corte en varios fallos, pero no hay ningún elemento aportado por el Estado
Nacional para justificar la omisión de recurrir a una ley.
Voto de Petracchi: El Juez Petracchi, al remitir a su voto en "Verrocchi" entiende que si no está constituida la Comisión
Bicameral, el decreto no puede dictarse y no es necesaria otra consideración.

Voto de Maqueda: El Dr. Maqueda sostiene que el decreto fue dictado con anterioridad a la existencia de la Comisión
Bicameral y no fue ratificado por el Congreso de la Nación, lo cual es suficiente para descalificarlo. No obstante, advierte
que tampoco está justificada la necesidad y la urgencia. La reforma constitucional tuvo por objetivo fijar rigurosos
limites al Poder Ejecutivo en la materia con el objeto de establecer frenos formales al voluntarismo presidencial
imperante con anterioridad a la reforma de 1994. El texto constitucional no hablita a concluir que la necesidad y
urgencia del art 99 inc. 3, sea la necesidad y la urgencia del Poder Ejecutivo en imponer su agenda, habitualmente de
origen político circunstancial, sustituyendo al Congreso de la nación en el ejercicio de la actividad legislativa que le es
propia. Los jueces tienen facultad de analizar dicho presupuesto y si bien en el caso el decreto fue dictado en el marco
de una situación de emergencia económica, reconocida en varios fallos de la Corte, el Estado Nacional no aportó
elemento alguno que demostrara que esa emergencia afectaba al sector asegurador de una forma tal que justificara
modificar su regulación omitiendo seguir el procedimiento de sanción de las leyes.

Voto de Argibay: La Dra Argibay, sostiene que cualquier disposición de carácter legislativo que emita el presidente, debe
reputarse, "prima facie" inconstitucional, salvo que se reúnan las condiciones previstas en la Constitución. Siendo que al
momento del dictado del decreto impugnado no se había constituido la Comisión

Bicameral, el ejecutivo no podía dictar decretos de necesidad y urgencia.

Fallos 158:391 "Yrigoyen":

A Yrigoyen lo depone un gobierno de facto que, utilizando la declaración de estado de sitio, suspende las garantías
constitucionales y arresta, con su facultad ejecutiva de policia, a Yrigoyen.

Yrigoyen interpone un habeas corpus para declarar inconstitucional la declaración de estado de sitio al ser proveniente
de un gobierno de facto. Este habeas corpus es rechazado por el Procurador General, H. Rodriguez Larreta, y frente a
una queja emitida, la CSJN toma el caso.

La corte entiende por unanimidad que el ejercicio del poder ejecutivo por la fuerza o por vías democráticas no
compromete la estructura jurídico-social del país ni tampoco vuelve discutible los títulos que se ostentan debido a ser
ejercidos de hecho por el gobierno de facto, ergo, el decreto es válido y se reconfirma la opinión del procurador general.

A favor: Alcorta - Repetto - Lavalle - Sagama – Pera

Unidad 27
Bonorino Peró, Abel y otros c Gobierno nacional (13/08/1985)
Hechos: Los actores promovieron una acción de amparo contra el gobierno nacional sobre inalterabilidad de las
remuneraciones de los jueces de la Nación, alegando que por omisión del Estado padecen disminuciones en sus sueldos,
al no haberse neutralizado o compensado los efectos del proceso inflacionario. (En contexto de la hiper inflación de
Alfonsín) Reclaman que se condene al Estado Nacional a pagar las diferencias salariales a los demandantes, que
surgieron debido a servicios prestados en octubre de 1984. Estas diferencias se calculan tomando en cuenta dos
opciones:

a) Actualizar el deterioro monetario de los haberes asignados en noviembre de 1983 según los índices del INDEC

b) Mejor retribución mensual percibida en octubre de 1984 por funcionarios estatales en diversas áreas del gobierno.
Además, los demandantes solicitan el derecho a recibir estas diferencias en los meses siguientes a octubre de 1984
como parte de sus salarios, de acuerdo con las pautas que establecerá una sentencia definitiva. Finalmente, piden que
las diferencias a pagar se actualicen y se les agregue un interés del 6% anual desde el vencimiento del plazo incumplido
hasta su pago efectivo.

Considerando:

El juicio gira alrededor del significado y operatividad del art. 96 de la Constitución Nacional. Dispone esta norma que: "...
los jueces de la Corte Suprema y de los tribunales inferiores de la Nación... recibirán por sus servicios una compensación
que determinará la ley, y que no podrá ser disminuida en manera alguna, mientras permaneciesen en sus funciones".

No se está ante una mera expresión de deseos o ante un consejo político. Los constituyentes consideraron que la
efectiva independencia de los jueces, para ponerlos a resguardo de la mala voluntad o de las interferencias de los
poderes políticos, requería la inalterabilidad mínima de sus remuneraciones mientras se encontrasen en el
cumplimiento de sus funciones judiciales. Ella implicaba, por lo tanto, la correlativa obligación de asegurar ese ingreso
regular.
Se da, en esta articulación constitucional, el delicado juego de las relaciones de los Poderes del Estado entre sí,
debiéndose -recíprocamente- comportamientos destinados a asegurar, a cada uno de esos poderes, la posibilidad de
encarar con eficacia e independencia el cumplimiento de sus respectivas funciones. El Legislativo no sólo controla la
cartera, sino también prescribe las reglas de conducta mediante las cuales los deberes y los derechos de los ciudadanos
son regulados. El Poder Judicial, por lo contrario, no tiene influencia ni sobre la cartera ni sobre la espada, no determina
la dirección o riqueza de la sociedad y no puede adoptar resoluciones activas. Bien puede decirse que no posee ni fuerza
ni voluntad, sólo juicio".

Sentencia:

1. Confirma la sentencia que concede el amparo solicitado por los jueces demandantes contra el Estado Nacional.
El Estado Nacional debe pagar a los demandantes las diferencias salariales correspondientes a los haberes
percibidos hasta mayo de 1985, según el procedimiento de cálculo descrito en la sentencia, en un plazo de 5 días
después de que la sentencia quede firme y consentida.

2. Declara que el Estado Nacional debe mantener como mínimo la compensación pagada a cada uno de los actores
después de su juramentación, evitando cualquier disminución, ya sea directa mediante la reducción del monto
nominal de la remuneración o indirecta por falta de actualización adecuada de los valores monetarios
nominales. Los costos del juicio recaen sobre el Estado Nacional

Aparicio, Ana Beatriz y otros c/ Estado Nacional


Hechos: En un reclamo que varios magistrados nacionales promovieron con el objeto de que se condene al Estado
Nacional a pagarles las diferencias mensuales no abonadas entre las remuneraciones percibidas y las que estiman que
deberían haber percibido de haberse cumplido con lo previsto en el artículo 110 de la Constitución Nacional, se
excusaron los Ministros de la Corte Suprema de Justicia y los presidentes de las cámaras federales, circunstancia que
tornó imposible la integración del Tribunal mediante el sorteo de abogados conjueces ya que había caducado el término
de duración de aquellos que habían sido designados mediante el decreto 2464/02.
Transcurridos cinco años sin obtener respuesta favorable por parte del Poder Ejecutivo Nacional al reclamo de
integración de una nueva lista de conjueces, el 21 de mayo de 2014, el Senado de la Nación aprobó la lista de conjueces
para la Corte Suprema que le fue remitida por el Poder Ejecutivo Nacional, que fueron designados por decreto 856/14.

La parte actora se presentó en esta causa y denunció que la lista no había sido aprobada por la mayoría de dos tercios
de los miembros presentes y que, en tales condiciones, no se había respetado el procedimiento constitucional vigente
para la selección de magistrados del Tribunal, que resulta también exigible para el caso de los jueces sustitutos.

Considerando: En el marco del reclamo formulado, ante la excusación de los Ministros de la Corte Suprema y jueces de
las cámaras federales y la imposibilidad de completar el Tribunal mediante el sorteo de conjueces -y tras casi cinco años
sin respuesta favorable de parte de las autoridades competentes-, la Corte Suprema consideró necesario que los
miembros del Tribunal sean quienes, asuman el conocimiento del cuestionamiento incoado respecto de la designación
de conjueces que no fue aprobada por la mayoría exigible para el caso.

Asimismo, indicó que en tanto las previsiones de la citada norma constitucional se relacionan -en última instancia- con la
garantía del juez natural, toda persona cuya causa deba ser decidida por abogados que no integran el órgano judicial
tiene derecho a que quienes conozcan sobre su litigio hayan sido designados de conformidad con los mecanismos que el
constituyente adoptó en garantía de la independencia e imparcialidad del órgano judicial y, en el caso de aquellos
letrados propuestos exclusivamente para integrar la máxima instancia del país, ese procedimiento exige el acuerdo de
los dos tercios de los miembros presentes del Senado.

Sentencia: declaró la nulidad de la designación de conjueces efectuada por el Poder Ejecutivo Nacional oficializada en el
decreto 856/14, en tanto el referido acuerdo no había contado con el voto de los dos tercios de los miembros presentes
del Senado de la Nación, como exige el art. 99, inc. 4°, primer párrafo, de la Constitución Nacional.

Votos:
Mayoría: Ricardo Luis Lorenzetti, Elena I. Highton de Nolasco, Carlos S. Fayt, Juan Carlos Maqueda.

Rosza Carlos Alberto y otro s/ recurso de casación


Hechos: La Cámara Nacional de Casación Penal, al hacer lugar al recurso interpuesto por el representante del Ministerio
Público y, tras declarar que el Régimen de Subrogaciones aprobado por la resolución 76/2004 del Consejo de la
Magistratura es constitucional, anuló la sentencia apelada. Señaló que de acuerdo con el régimen normativo iniciado
con la sanción de la ley 24.937 la cobertura temporaria de la vacante producida en el juzgado en que tramitó la
instrucción de la causa había respetado el procedimiento del régimen de subrogaciones vigente. Distinguió las
designaciones de carácter temporal de las de índole definitiva, y entendió que solo en las últimas se requiere la elección
y propuesta de los candidatos por el Consejo de la Magistratura y la selección y designación por el Poder Ejecutivo, con
acuerdo del Senado.

Contra esa decisión el abogado defensor del querellado interpuso recurso extraordinario y planteó que no era ajustada a
derecho la distinción efectuada por la cámara entre designaciones definitivas y temporarias de jueces, pues todas deben
adoptarse de acuerdo a las prescripciones constitucionales. El recurso fue concedido. La Corte revocó parcialmente la
sentencia apelada y declaró la inconstitucionalidad de la resolución 76/04 del Consejo de la Magistratura de la Nación.

Considerando: Consideró el Tribunal que el principio de la independencia del Poder Judicial de la Nación es uno de los
cimientos en que se apoya nuestra organización institucional y para favorecer la efectividad de dicho principio, la misma
Constitución y la ley, además de determinar un especial mecanismo de designación, reconocen a quienes acceden a la
magistratura determinadas garantías a la par que establecen un especial sistema de responsabilidad.

Señaló que la garantía de independencia del Poder Judicial, requisito necesario para el control que deben ejercer los
jueces sobre los restantes poderes del Estado, se vería gravemente afectada si el sistema de designaciones de
subrogantes no ponderara la necesidad y grado de participación de los tres órganos de poder en relación con los fines
que se persiguen con la implementación de dicho sistema.
Sentencia: Declaró entonces la Corte la inconstitucionalidad del Régimen de Subrogaciones aprobado por la resolución
N° 76/2004 del Consejo de la Magistratura en tanto no se adecuaba a los parámetros constitucionales, en particular, al
autorizar un método de nombramiento circunscripto a la intervención exclusiva de organismos que operan en el ámbito
del Poder Judicial. Confirmó la sentencia apelada en cuanto declaraba la validez de las actuaciones cumplidas por quien
se desempeñó como magistrado al amparo del régimen declarado inconstitucional y consideró que correspondía
mantener en el ejercicio de sus cargos a quienes habían sido designados en los tribunales que se encontraban vacantes
hasta que cesaran las razones que originaron su nombramiento o hasta que sean reemplazados mediante un
procedimiento constitucionalmente válido.

Votos

Mayoría: Mayoría: Ricardo Luis Lorenzetti, Elena I. Highton de Nolasco, Juan Carlos Maqueda, Carlos S. Fayt
Minoría: E. Raúl Zaffaroni, Carmen M. Argibay

Uriarte, Rodolfo Marcelo y otro c/ Consejo de la Magistratura de la Nación


Hechos: Los actores dedujeron acción meramente declarativa con el fin de hacer cesar el estado de incertidumbre
generado mediante la Resolución 331/14 del plenario del Consejo de la Magistratura de la Nación, y el artículo 7° del
Reglamento de Subrogaciones de los Tribunales Inferiores de la Nación, aprobado por la Resolución 8/14 de ese cuerpo
colegiado, solicitando que se declare la inconstitucionalidad de ambos; y, en su mérito, se deje sin efecto la designación
del juez subrogante del Juzgado Federal de Primera Instancia en lo Criminal y Correccional N° 1 de La Plata, Provincia de
Buenos Aires, con competencia electoral en ese distrito.

Considerando: El juez de primera instancia hizo parcialmente lugar a la demanda al declarar la inconstitucionalidad de
las dos resoluciones del Consejo de la Magistratura cuestionadas y en consecuencia, dejando sin efecto la designación
del magistrado. La Cámara Federal de Apelaciones de La Plata hizo lugar a la apelación interpuesta por el Consejo de la
Magistratura y revocó esa decisión.

La Corte Suprema decidió revocar la sentencia apelada y declarar la inconstitucionalidad de la resolución 331/14 del
Consejo de la Magistratura de la Nación, del artículo 7° del ‘Reglamento de Subrogaciones de los Tribunales Inferiores de
la Nación’, aprobado por la resolución 8/14 del Consejo de la Magistratura, del decreto 1264/2015 y del régimen de
subrogaciones establecido por la ley 27.145.

Afirmó que la ley 27.145 sobre Régimen de Subrogancias no cumple con los criterios sentados en la causa “Rosza” por la
Corte Suprema al permitir que para supuestos excepcionales, sea el Consejo de la Magistratura quien, directamente,
nombre al subrogante, prescindiendo de la necesaria participación del Poder Ejecutivo y del Senado de la Nación.

Además, el artículo 1° in fine de la ley 27.145 en cuanto habilita el mecanismo de designación de jueces subrogantes
para tribunales que, a pesar de haber sido creados y cumplir con las demás condiciones allí previstas, no se encuentren
en funcionamiento ni hayan sido habilitados para ello -más allá de las objeciones constitucionales que merece el sistema
en sí mismo- desnaturaliza el instituto al punto tal que no puede hablarse propiamente de subrogancia, pues no se dan
sus presupuestos esenciales.

Sentencia: Concluyó que el reconocimiento de la atribución de poner en funcionamiento tribunales creados por ley en
cabeza del Consejo de la Magistratura implica una clara intromisión en los poderes que la Corte Suprema tiene como
titular del Departamento Judicial del Gobierno Federal. En efecto, al dictar la resolución 1937/15, el Tribunal expresó
que esta potestad corresponde a su competencia de raigambre constitucional, reglamentada por las leyes 16.432,
17.928 y 19.362, y que se ha mantenido incólume tras la sanción de la ley 27.145.

Votos: Ricardo Luis Lorenzetti, Elena I. Highton de Nolasco, Carlos S. Fayt, Juan Carlos Maqueda.

Bertuzzi, Pablo Daniel y otro c/ EN-PJN y otros/ amparo ley 16.98


Hechos: En 1993 el doctor Bruglia, previo acuerdo del Senado de la Nación, fue designado como juez del Tribunal Oral
en lo Criminal Federal n°4 de Capital Federal, y que en 2018 el Poder Ejecutivo Nacional lo trasladó a la Sala I de la
Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional Federal, previa conformidad del Consejo de la
Magistratura y a instancias de su propia solicitud. A su vez en 2008 el doctor Bertuzzi, previo concurso ante el Consejo
de la Magistratura y acuerdo del Senado de la Nación, fue designado como juez del Tribunal Oral en lo Criminal
Federal n°1 de La Plata; que luego en 2010 el Poder Ejecutivo Nacional lo trasladó al Tribunal Oral en lo Criminal Federal
n°4 de la Capital Federal, previa conformidad del Consejo de la Magistratura y a instancias de su propio pedido; y
que, finalmente, en 2018 el Poder Ejecutivo Nacional nuevamente lo trasladó, esta vez, a la Sala I de la Cámara
Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional Federal, también previa conformidad del Consejo de la
Magistratura y a instancias de su propia solicitud.

Sustentaron que el acto impugnado importaba un pedido de la demandada al Poder Ejecutivo y al Senado de la Nación
para que revisen sus designaciones en la cámara en la que se desempeñan ─según entienden─ con carácter
definitivo, contrariando de ese modo las garantías constitucionales de legalidad, división de poderes e inamovilidad en el
cargo en su calidad de jueces.

Insisten en que el traslado equivale a una designación definitiva en el cargo del nuevo tribunal que ocupa y solicitan que
así sean declarados sus nombramientos en la Sala I de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional
Federal.

Considerando: El fundamento de la decisión sostuvo que la evolución de la jurisprudencia de la Corte Suprema permite
afirmar que en la actualidad “No caben dudas que, en principio, el nombramiento como juez refiere a un cargo
determinado y se obtiene a través de un procedimiento complejo en el que intervienen el Consejo de la Magistratura, el
Poder Ejecutivo y el Senado de la Nación. Ello responde tanto al adecuado balance que establece la Constitución como a
la necesidad de asegurar la independencia de los magistrados y los derechos de los justiciables.”

Por esta razón, entendió que la admisión de traslados es excepcional y de interpretación restrictiva y que no se
encontraba adecuadamente cumplido el requisito atinente a que el traslado implique desempeñar funciones de la
misma jerarquía. Si bien los jueces federales de tribunales orales ostentan categoría de “juez de cámara”, la tarea
desempeñada en ellos es esencialmente distinta, y su función dentro del proceso penal difiere claramente, tanto en su
naturaleza como en relación con el momento de su intervención.

Por ello, entendió que el accionar de la demandada no exhibe la arbitrariedad o ilegalidad manifiesta requerida para la
procedencia de la acción de amparo pretendida.

El argumento relativo a los actores consistió en que había un riesgo cierto de tornar ilusorio el derecho de un acceso
efectivo a justicia. El fundamento en relación a la gravedad institucional, consistió en que el planteo constitucional
excedía el mero interés de las partes y atañía al de la comunidad, desde que involucraba de modo directo a los
procedimientos constitucionales que regulaban el traslado de jueces federales y la integración de tribunales de dicha
naturaleza, aspectos éstos regidos por disposiciones inspiradas en móviles superiores de elevada política institucional
que se sustentaban en la aspiración de contar con una magistratura independiente e imparcial, en miras a la satisfacción
de la garantía del “juez natural”

Que el Consejo de la Magistratura de la Nación, al contestar el traslado conferido, sostiene la improcedencia de la vía
intentada con fundamento en que, a su entender, el acto impugnado carece de la arbitrariedad e ilegalidad alegada.
Invocan la constitucionalidad de su resolución porque se encuentra dentro de su marco de competencias.

En cuanto al fondo del planteo articulado, señala que los traslados de los recurrentes a la Cámara Nacional de
Apelaciones en lo Criminal y Correccional Federal no cumplieron con los requisitos establecidos por la Constitución
Nacional, esto es, la participación de todos los órganos políticos de control que hacen al mecanismo de designación
compleja de jueces y erradicaron, además, la participación de la ciudadanía en el aludido proceso de selección.
Argumenta que la resolución impugnada se ha limitado a “declarar” que el procedimiento constitucional complejo de
designación no se encontraba completo en los traslados de diez magistrados individualizados en el punto dispositivo 1°,
por lo que no ha adoptado temperamento alguno respecto de la continuidad de los magistrados citados, ni produjo
efectos inmediatos ni definitivos sobre la situación de los actores, de lo que desprende la falta de agravio concreto así
como la ausencia de afectación a la cosa juzgada administrativa.

Sentencia:

- Hacer lugar al recurso extraordinario por salto de instancia y revocar la sentencia apelada.

- Hacer lugar a la demanda y conceder amparo a los magistrados Pablo Daniel Bertuzzi y Leopoldo Oscar Bruglia contra la
resolución 183/2020 del Consejo de la Magistratura de la Nación (art. 12, inc. a de la ley 16.986), declarando su derecho
a permanecer en sus cargos en la Sala I de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional - 127 - Fecha
de firma: 03/11/2020 Firmado por: MARÍA EUGENIA SLAIBE, Dra. María Eugenia Slaibe Firmado por: CLARA SICARDI,
Clara Sicardi #35121617#272604587#20201103172323257 Federal de la Ciudad de Buenos Aires, en los términos del art.
110 de la Constitución Nacional.

- Disponer que el Consejo de la Magistratura deberá cesar de inmediato en todos los actos dirigidos a desplazar a los
jueces mencionados de sus cargos en la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional Federal de la
Ciudad de Buenos Aires.

Rey c/ Rocha
Hechos: Celestino Rey había acusado a Eduardo y Alfredo Rocha por los delitos de falsificación de marca y venta de
mercaderías con marca falsificada. El juez federal si bien tuvo por probado que los demandados vendieron mercaderías
usando la marca de propiedad del querellante sin que éste lo supiera, entendió que los hechos denunciados, no
constituían delito en los términos del art. 48 de la ley 3975, por lo cual los absolvió, pero en su decisorio ordenó la
destrucción de la marca en cuestión. Confirmada la sentencia por la Cámara los querellados interpusieron recurso
extraordinario.

Considerando: Que se admitió el recurso, en concepto de que se invocaron en el juicio respectivo algunas garantías
constitucionales, y se pretendía por el apelante que se le había privado de ellas; Que sustanciado dicho recurso y
examinados todos los antecedentes del caso, es forzoso llegar a la conclusión de que la sentencia no es contraria a las
garantías eludidas.

Que, en efecto, el art. 14 de la Constitución Nacional enumera derechos subordinados, en su ejercicio, a la


reglamentación de las leyes, las cuales, a su vez, deben tener en cuenta lo dispuesto por el art. 28 de la misma
Constitución.

Que en el presente juicio no ha sido discutida en forma alguna la constitucionalidad de la ley 3975. Que la destrucción
de la marca ordenada por la sentencia, no es una pena propiamente dicha, como lo demuestran los arts. 6° y 54 de la ley
citada 3975, en cuanto de ellos resulta que en juicios civiles se puede ordenar al demandado que se abstenga de usar
una marca, ya empleada y en uso, lo que equivale a la destrucción en sus efectos jurídicos.

Que, no tratándose así de un castigo o pena, carece de pertinente aplicación al caso el art. 18 de la Constitución
Nacional, que dispone que ningún habitante de la Nación puede ser penado sin juicio previo fundado en ley anterior al
hecho del proceso. Que por lo que respecta al art. 17 de la misma ley fundamental, debe observarse que la sentencia
apelada, justifica la destrucción ordenada de la marca, con el art. 53 de la ley 3975; y no constituyendo la inteligencia
oportunamente cuestionada de este artículo el objeto del recurso no procede entrar en el examen de si él ha sido, o no,
bien interpretado.

Que el requisito constitucional de que nadie puede ser privado de su propiedad, sino en virtud de sentencia fundada en
ley, da lugar a recursos ante esta Corte en los casos extraordinarios de sentencias arbitrarias, desprovistas de todo
apoyo legal, fundadas tan solo en la voluntad de los jueces, y no cuando haya simplemente interpretación errónea de las
leyes, a juicio de los litigantes, porque si así no fuera, la Suprema Corte podría encontrarse en la necesidad de rever los
fallos de todos los tribunales de toda la República en toda clase de causas, asumiendo una jurisdicción más amplia.

Sentencia: Por estos fundamentos: se confirma la sentencia apelada en la parte que es materia del recurso. Las costas se
abonarán en el orden causado, atenta la naturaleza de los puntos debatidos.

Votos: A. Bermejo. - Nicanor G. del Solar. - M. P. Daract.

Gutiérrez, Oscar Eduardo c/ ANSES


Hechos: La Sala I de la Cámara Federal de la Seguridad Social, al confirmar la sentencia del Juzgado Federal de Primera
Instancia N°2 de la ciudad de San Juan, hizo lugar a la acción de amparo promovida por el doctor Oscar E. Gutiérrez en su
carácter de juez jubilado del Poder Judicial de la Provincia de San Juan, con el objeto de que se ordene que cesen de
efectuarse en sus haberes previsionales descuentos en concepto del impuesto a las ganancias y que le sean reintegrados
los importes que le fueron retenidos por aplicación de ese tributo.

El demandante sostuvo que la aplicación de ese impuesto lesionaba la garantía constitucional de la intangibilidad de sus
haberes, establecida en el artículo 110 de la Constitución Nacional y en el artículo 200 de la Constitución de la Provincia
de San Juan.

Considerando: El magistrado de primera instancia desestimó el argumento de la ANSES relativo a que la acción fue mal
dirigida en su contra —pues es un mero agente de retención del impuesto— y que debió haber sido promovida contra la
Dirección General Impositiva, ya que éste es el organismo encargado de la recaudación del tributo.

Al respecto, la cámara sostuvo que la acción de amparo procura "más que individualizar a posibles infractores, proteger
derechos constitucionales conculcados", por lo que la "incorrecta determinación del órgano estatal responsable no debí -
a ser impedimento para el éxito de la acción..."; a lo que agregó que la ANSES es un ente estatal y que, por lo demás, la
Dirección General Impositiva fue puesta en conocimiento de este juicio, y produjo un dictamen que se encuentra
agregado en el expediente.

En cuanto a la cuestión de fondo, juzgó que era inaplicable lo dispuesto por el artículo 1° de la ley 24.631 en cuanto
derogó la exención en el impuesto a las ganancias que lo beneficiaba (inc. r del artículo 20 de la ley 20.628, texto
ordenado por el decreto 450/86). Expresó, como fundamento, que si bien la Corte —mediante la acordada 20/96—
declaró inaplicable esa derogación respecto de magistrados y funcionarios del Poder Judicial de la Nación, el mismo
criterio debía regir respecto de los magistrados y funcionarios provinciales, pues "la intangibilidad de las retribuciones
de los jueces es garantía de la independencia del Poder Judicial, y un requisito del régimen republicano que no puede ser
desconocida en el ámbito provincial". Por otra parte, sostuvo que la mencionada intangibilidad se extiende tanto al perí-
odo de vida activa como a la situación de retiro.

Que la independencia del Poder Judicial, inserta en las entrañas del sistema republicano de gobierno, sin la cual éste no
sobrevive, lo es frente a los poderes políticos y en el esquema constitucional vigente requiere su respeto en tres
momentos trascendentes: en la designación de los magistrados (independencia selectiva); en su desempeño y
funcionamiento (independencia de ejercicio o funcional) y en su remoción (independencia sancionatoria), no se
encuentra perjudicada, toda vez que, por lo antes expuesto, con el pago de sus impuestos al igual que el resto de la
población no se afecta institucional ni individualmente a los jueces. Por el contrario, abonando sus gravámenes al igual
que todos los contribuyentes que se encuentran en las mismas condiciones y circunstancias, sin privilegios ni
tratamientos diferenciales en su favor, los jueces verán reforzada su independencia, la que seguramente podría verse
comprometida de mantenerse la ilegítima exención, en tanto ella podría ser retirada o quitada en cualquier momento
por el poder político, o utilizada como argumento para influir en sus decisiones, aquejando esa necesaria independencia

Sentencia: Por ello, se hace lugar al recurso de hecho, se declara procedente el recurso extraordinario interpuesto y se
deja sin efecto el pronunciamiento apelado, con los alcances indicados, y vuelva el expediente al tribunal de origen para
que por quien corresponda, dicte uno nuevo conforme lo resuelto en el presente. Agréguese la queja al principal. Costas
por su orden en atención a la naturaleza de la cuestión debatida
Caso “Fayt Carlos Santiago c/ Estado Nacional s/ proceso de conocimiento” de 1999: sobre revisión judicial en
cuanto al contenido de la reforma, primera vez que la CSJN lo evalúa. Nombramiento de los jueces.

Hechos: La Reforma de 1994 modificó el art. 99 inc. 4 (atribuciones del Poder Ejecutivo) y establecía que los jueces que
cumplan la edad de 75 cesan en sus funciones a menos que el Poder Ejecutivo, con las dos terceras partes del acuerdo
del Senado, les renueve sus funciones. Dicha renovación se hará por 5 años y puede ser indefinida. Y que, está
disposición entrará en vigencia a los 5 años de la reforma. Fayt, juez de la CSJN, tenía 75 años al momento de la reforma.
Esperó a que pasaran los 5 años e interpuso una acción ya que, el artículo modificado en 1994 contradecía al art. 110
(los jueces durarán en sus empleos mientras dure su buena conducta).

Fayt pide la nulidad del art 99 inc. 4. p. 3 y de la disposición transitoria 11 -” la caducidad de los nombramientos y la
duración limitada previstas en el art 99, entran en vigencia a los 5 años de la sanción de esta reforma.” Exigiendo que se
está vulnerando una garantía de la independencia del PJ y que la convención se estaba extralimitando ya que esto no
estaba expresó en los puntos del art. 2.

Considerandos: ninguno habilitó la modificación de los alcances de la garantía de inamovilidad vitalicia consagrada en el
art. 96 de la Constitución Nacional de 1853 (actual art.110).

Debe ser observado que en ningún párrafo de los puntos I y J del citado "Núcleo de Coincidencias Básicas" (referidos,
respectivamente, a la designación de los magistrados federales y a su remoción), se prevé como tema habilitado el
relativo al estable cimiento de la caducidad de la garantía de inamovilidad de los jueces por cumplimiento de cierta
edad. Es más: en lo que específicamente concierne a la remoción, el punto J del "Núcleo de Coincidencias Básicas"
señaló expresamente, como contenido material de la reforma, que las únicas causales admitidas para el desplazamiento
de los magistrados, tanto de la Corte Suprema como de los tribunales inferiores, serían la de mal desempeño, delito en
el ejercicio de las funciones o autoría de crímenes comunes

Resuelve: La Corte declaró la nulidad del art. 99 inc.4, que la ley de necesidad de reforma no habilitó a modificar
respecto a la inamovilidad de los jueces.

Significó una apertura de fronteras del control de constitucionalidad.

Caso “Schiffrin Leopoldo Héctor” 2017: se cambia de criterio con respecto al de Fayt.

Hechos: Schiffrin declaró que el la Convención Constituyente de 1994 no se extralimitó y por consiguiente debería ser
plenamente válido y vigente el art. 99 inc. 4. Que el caso Fayt era polémico, ya que era la primera vez que la Corte
declaró inconstitucional una disposición de la Constitución y lo había hecho en beneficio de uno de los miembros de la
misma Corte.

Resuelve:
 La revisión judicial se permite solo si se limita a cuestiones de procedimiento o cuestiones pétreas de la
Constitución.
 Lo decidido en la Asamblea Constituyente significa la voluntad soberana del pueblo, y por lo tanto, debe ser
respetada.
 Declara la plena validez del art. 99 inc. 4.

IMPORTANTE: CONSIDERANDOS 27 de Lorenzetti, 47 de Maqueda y 25 de Rossetti

(ARGUMENTOS EN LOS QUE COINCIDEN).

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