Textos contemporáneos
Texto 08.
El impedimento del pensar abstracto se manifiesta precisamente en los problemas
existenciales, donde la abstracción escamotea la dificultad y la deja de lado; después se
alaba de explicarlo todo. Explica hasta la inmortalidad, y, daos cuenta, todo va muy bien
en cuanto la inmortalidad se hace idéntica a la eternidad, esa eternidad que es
esencialmente la disposición del pensamiento. Pero saber si un individuo que existe es
inmortal, que es justamente la dificultad, el pensamiento abstracto no se ocupa de ello. Si
es desinteresado, pero la dificultad de la existencia consiste en el interés infinito que pone
en la existencia quien existe. El pensamiento abstracto me ayuda, por tanto, a obtener la
inmortalidad en cuanto me suprime como individuo aislado, e inmediatamente me hace
inmortal. Me ayuda aproximadamente como lo hacía el doctor de Holberg, quien con sus
remedios quitaba la vida al paciente; pero también suprimía la fiebre. Si consideramos pues
a un pensador abstracto que no quiere ponerse en claro y confesarse a sí mismo cuál es el
comportamiento del pensamiento abstracto respecto del hecho de que él es un hombre
existente, nos produce, aun cuando fuese muy famoso, un efecto cómico, pues está a punto
de dejar de ser un hombre.
“pensar abstracto” / la existencia concreta.
Pensar abstracto: idealismo hegeliano. Explica hasta la inmortalidad pero no atiende a la
existencia del individuo. se alcanza la eternidad dejando de ser individuo. El individuo se
pierde en Lo Absoluto.
Mientras que un verdadero hombre, síntesis de finito e infinito, tiene justamente su
realidad en el mantenimiento de esta síntesis y tiene un interés infinito en la existencia, un
tal pensador abstracto es, por el contrario, un ser dual; por una parte un ser fantástico
que vive en la pura abstracción, y por otra parte una quizá triste figura de profesor dejada de
lado por aquel ser abstracto, como se pone el bastón en un rincón. Cuando se lee la biografía
de un hombre así (pues sus escritos pueden ser dignos de aprecio), tenemos a veces un
escalofrío al pensar lo que es, después de todo, ser un hombre. Que haga una encajera los
más deliciosos encajes: es triste sin embargo pensar en esa menesterosa persona; e
igualmente burlesco es el efecto producido por la vista de un pensador que, a pesar de todas
sus pretensiones, lleva una existencia personal de pobre diablo, que se casa
probablemente, pero no conoce ni siente el poderío del amor, y cuyo matrimonio
resulta, por tanto tan impersonal como el pensar, deslizándose su vida personal sin
pasión y sin luchas patéticas, y que, como buen filisteo, sólo se ocupa en averiguar qué
universidad le ofrece mejor sueldo. No se debía tener por posible una discordancia
semejante en el mundo del pensamiento; se debía creer que eso no pertenece sino a la
miseria del mundo exterior, donde un ser humano es esclavo de otro, así como, pensando en
la encajera, no se pretende admirar los encajes sin lágrimas. Se debía creer que un pensador
lleva la más rica vida humana; así era en Grecia.
Anotaciones tomadas en clase:
Kierkegaard.
Crítica a la dialéctica o al sistema hegeliano. No atiende a la existencia concreta.
- El pensar abstracto. La reducción a la síntesis o totalidad. Pérdida del individuo. supone
alejarse de la problemática real del individuo.
- Frente a ello, la conciencia individual de la persona, la existencia humana, de ahí que
sea el precursor del existencialismo.
La filosofía debe ocuparse de la individualidad irrepetible de cada ser humano. Cada
individuo consciente de su existencia.
La angustia. Sólo existe el individuo que toma conciencia de sí cuando se relaciona con su
propia existencia: “tomar conciencia de sí”
Existencia. Debe tomar decisiones, requiere de libertad. Las decisiones llevan a la angustia.
No es un miedo puntual, sino parte de la vida humana. Angustia como el saber de nuestra
propia existencia humana. No viene de algo exterior, sino del propio ser humano. Una
angustia hacia la nada.
Obligación de elegir continuamente: la posibilidad.
Innumerables posibilidades. Angustia al elegir.
El hombre es finito, pero tiene sed de infinitud.
Entregarse a Dios: “salto de fe”.
Tres actitudes ante la vida: (dialéctica de Kierkegaard)
A diferencia de Hegel, es una dialéctica asistemática. Se pasa en cada momento mediante
“saltos”, pudiendo avanzar y retroceder.
- Estadio estético. Placer o hedonismo, observador, inmediatez, ausencia de compromiso.
Vacío. El Don Juan.
- Estadio ético. Actitud moral ante la existencia, equilibrio, el deber o lo correcto, el
matrimonio (compromiso). Se remite al pecado original que conduce al arrepentimiento.
- Estadio religioso. El vacío de la razón, ausencia de razón; la fe se apoya en lo absurdo o
irracional. Salva de la desesperación, salto hacia Dios. Abraham / Job (“las pruebas del
señor”).
Relación con Regine Olsen.
Actividades.
Actividad 01. Realice un breve comentario de texto.
Actividad 02. Averigua quien es el autor del texto y recopila sus principales datos
(pincelada biográfica e influencias).
Actividad 03. Elabora en un documento de una página los principales elementos filosóficos
del autor.
Biografía. Copenhague, 1813 – 1855.
Su filosofía se centra en la condición de la existencia humana, en el individuo y la
subjetividad, en la libertad y la responsabilidad, en la desesperación y la antigua. Toda esta
temática le convierte en precursor de la corriente existencialista del siglo XX.
Crítica el hegelianismo por considerarse filosofía formal vacía.
Temática religiosa: la fe cristiana, la ética cristiana, etc.
De familia acaudalada y religiosa.
Toda la filosofía de Kierkegaard está vinculada a cuatro relaciones que determinan su
pensamiento: su padre, Regina Olsen, Hegel y Jesucristo.
Su padre consideraba que tendría que expiar sus pecados de joven a través de la muerte
temprana de sus hijos (que ninguno de ellos alcanzaría la edad de los 33 años de Cristo).
Este noción de pecado está presente en el filósofo (Temor y temblor). Kierkegaard se hizo
pastor a solicitud de su padre. Estudió teología en la universidad de Copenhague,
inclinándose por la filosofía y la literatura.
La ruptura de su compromiso, por parte de Kierkegaard y por motivos desconocidos, con
Regine Olsen también le influyó en su obra. Tras la ruptura, Regine se casó con el futuro
gobernador de las Indias Occidentales Danesas, por lo que abandonó el país y nunca más se
verán.
En sus primera sobras ya realiza una crítica al pensamiento filosófico occidental, a Sócrates
y a Hegel.
Obras de referencia:
Primeras obras. Centradas en la figura de Hegel a quien critica:
Sobre el concepto de ironía en constante referencia a Sócrates (tesis doctoral, 1841)
O lo uno o lo otro, 1843.
Temor y Temblor, 1843.
Migajas filosóficas, El concepto de la angustia, Etapas del camino de la vida. En ellos trata
de sentimientos del individuo frente a la vida y en todos ellos se opone a la tesis hegeliana
“Todo lo real es racional y todo lo racional es real”.
Ejercitación del cristianismo. Defiende la práctica de un cristianismo personal y alejado de
las instituciones eclesiásticas.
La enfermedad mortal.
Segundo periodo. Se centra en las instituciones eclesiásticas y las costumbres sociales
religiosas, tachándolas de hipócritas (no a la religión cristiana en sí). Considera que el
cristianismo ha abandonado el camino de la verdadera fe cristiana, malinterpretando la
doctrina original.
Critica también las generaciones actuales, acusándolas de excesivamente racionales y
carentes de pasiones y sentimientos. También las acusa de conformistas y superficiales y
carente de diversidad individual.
La enfermedad mortal. En esta obra trata sobre la angustia existencial, siendo de influencia
en la culpa existencial heideggeriana o la mala fe sartreana.
Filosofía de la existencia y existencialismo.
Fideísmo. La existencia humana está copada de ansiedad, pecado y desesperanza. Para ello
se requiere un verdadero acto de fe o compromiso con Dios. Este acto de fe no es racional
sino aterrador. Consiste en entender la vida como estar solo en medio del océano. La fe no
es calma ni éxtasis sino comprometerse, saltar hacia la oscuridad, un “salto de fe”. Sólo lo
transcendente cura la desesperanza y la ansiedad. El “salto de fe” se basa en tener fe en la
existencia de Dios no en afirmar su existencia. Quien demuestra la existencia de Dios no
tiene fe, sino mera racionalidad.
Subjetividad. Kierkegaard no es un pensador rigurosamente existencialista, sino un
pensador subjetivo: “la subjetividad es la verdad; la subjetividad es la realidad”, en clara
oposición a una filosofía de corte objetivista. Kierkegaard considera la subjetividad como:
aquella que permite reconocer y permanecer en la contradicción y aquella que permite
comprenderse a sí mismo en la existencia.
La “subjetividad es verdad” y “verdad es subjetividad”. Esto no significa relativismo. Se
refiere a que tener fe no significa aceptar las verdades reveladas de la Biblia sino el
compromiso ya indicado de “saltar a la fe”, por tanto, la verdad se encuentra en la
subjetividad y en la incertidumbre. Los intentos de alcanzar a Dios desde la objetividad
están destinados al fracaso, la solución es vivir de acuerdo con la fe (símil: dos personas
pueden creer que hay muchas personas pobres que necesitan ayuda pero puede que el tener
este conocimiento, sólo a uno le lleve a ayudar a los pobres). Conclusión: la duda es un
elemento de fe necesaria, la certeza objetiva no es posible, luego la fe consiste en la
relación subjetiva de compromiso con Dios.
El yo real. Kierkegaard revitaliza lo singular y lo único expresado en su yo. El interés se
encuentra en el hombre en cuanto realidad concreta e individual, como lo que cada uno es,
lo particular, singular o individual. El individuo es lo que cada uno puede ser o no llegar al
ser.
En la filosofía tradicional, en cambio, se presenta al yo como una naturaleza escindida en lo
finito y lo infinito. Dos naturalezas incompatibles e imposibles de armonizar. Se presenta
siempre de forma dual: temporal/eterno, posible/necesario…; se trata de superar las
dicotomías clásicas y alcanzar una identidad unificada como espíritu. La alienación del yo
produce angustia y desesperación; para superarlo se necesidad el autoanálisis. Los niveles
de desesperación son:
- La ignorancia. Una idea equivocada del yo, el individuo que desconoce la naturaleza de
su yo potencial. Esta ignorancia realmente no le genera desesperación sino una felicidad
intrascendente.
- La desesperación del que tomo conciencia del yo al tiempo que una aversión hacia
su yo. La persona quiere convertirse en un yo diferente por lo que se ve atrapada en un
yo fracasado. (ejemplo: el hombre que quiere convertirse en emperador y cuando lo
consigue se da cuenta que ha abandonado su antiguo yo). Negar su yo es una
experiencia dolorosa.
La solución está en despertar la conciencia de la individualidad y por lo tanto, en restaurar
la categoría del singular.
Junto a lo singular se encuentra la responsabilidad personal. Desde el punto de vista de la
fe, lo absolutamente cierto es que la responsabilidad definitiva la afrontamos como
individuos, singularmente, en la eternidad.
La conclusión de ver en el hombre una singularidad es la de confiarle a él, por entero, su
totalidad existencial. Nadie salvará al hombre. El será históricamente el encargado de su
propia salvación o alienación existencial. No será la observación de una doctrina ni la
práctica de una religión donde se encuentre la solución a su existencia. El hombre está
llamado a inventar su propio ser y a fraguar su salvación a través de la vivencia personal de
cuanto acepta o rechaza. No puede hacer otra cosa que no sea convertirse en sí mismo. Se
trata de una tarea radical.
La existencia como posibilidad. Afirmado el hombre como particular, la existencia del
individuo es: una existencia real y no ideal que, por tanto, debe afrontar el mundo real. Esta
existencia real es pura posibilidad o posibilidad de posibilidades. Esto es precisamente lo
contrario a Hegel donde para él la existencia real no es más que una concreción natural en
que la idea absoluta – verdadera realidad – se aliena particularizándose. Kierkegaard, frente
a Hegel, reivindica lo concreto como lo únicamente real.
Crítica al pensamiento abstracto: “soy, luego pienso”. El pensamiento no garantiza una
verdad auténtica. El hombre sólo puede contar con lo que sea susceptible de ser acogido por
su concreción vital. Lo posible para la razón, pero no factible en la vida, no puede ser
aceptado como verdadero. Esto supone negar todo idealismo no existencial.
Caracteres de lo posible.
- La posibilidad no consiste en escoger entre el bien y el mal, sino en rehusar tal
distinción. La vida consiste en acogr momentos sin valor. Por ello el hombre está
siempre al borde de un abismo sin la certeza de qué sea lo bueno y lo malo, complicando
las decisiones de la libertad. Esto le conduce a la angustia.
- La posibilidad educa. Educa en tanto que nos revela a nosotros mismos la falacia de cual
sea la posibilidad que debamos elegir. Las posibilidades abren al hombre a la infinitud
(infinitud de posibilidades0
- La posibilidad se encuentra en la esencia del hombre
La angustia y la desesperación.
Convertida la posibilidad en la esencia del existente, éste queda situado en la condición de
ser problemático, incierto, ambiguo y esencialmente inestable. El hombre se convierte en un
problema por su propia condición de tal, ya que las alternativas o posibilidades le
constituyen. Esto le lleva a:
- Si se detiene a considerar su situación en el mundo descubrirá que su libertad está
complicada con profundas contradicciones. Ello le conduce a la angustia.
- Si vuelve sus ojos a sí mismo, entonces se va a detectar como una realidad desigual, en
sí misma distorsionada por la inadecuación entre el querer y el poder. Aparecerá así la
desesperación.