Renacimiento Barrroco Rococo
Renacimiento Barrroco Rococo
INTRODUCCION:
La Edad Moderna es el tercero de los periodos históricos en los que se divide
convencionalmente la historia universal, comprendido entre el siglo XV y el XVIII.
Cronológicamente alberga un periodo cuyo inicio puede fijarse en la caída de
Constantinopla (1453) o en el descubrimiento de América (1492), y cuyo final puede situarse en
la Revolución francesa (1789) o en el fin de la década previa, tras la independencia de los
Estados Unidos (1776). En esta convención, la Edad Moderna se corresponde al período en que
se destacan los valores de la modernidad (el progreso, la comunicación, la razón) frente al
período anterior, la Edad Media, que es generalmente identificado como una
edad aislada e intelectualmente oscura. El espíritu de la Edad Moderna buscaría su referente en
un pasado anterior, la Edad Antigua identificada como Época Clásica.
Períodos
La Historia de la Arquitectura del Renacimiento, como éste mismo, suele dividirse en dos
grandes períodos denominados:
- Siglo XV o Quattrocento, el Renacimiento temprano, momento en que se destacan las figuras
de Filippo Brunelleschi y Leon Battista Alberti. Es una arquitectura que aspira al Clasicismo y
que pone los puntales teóricos de la canonización del estilo, que caracterizará al período
siguiente.
- Siglo XVI o Cinquecento, a su vez dividido en dos fases:
1.- Fase de culminación o madurez: el Renacimiento medio, pleno o Alto Renacimiento, que
cubre el primer cuarto del siglo XVI (hasta el saco de Roma de 1527). Durante ese periodo, los
principales arquitectos italianos intervinieron en los distintos proyectos del inicio de las obras
de la Basílica de San Pedro (Donato Bramante, Rafael Sanzio, Antonio da Sangallo el Joven y
posteriormente Miguel Ángel).
2.- Fase del Manierismo: el Renacimiento tardío o Bajo Renacimiento, desde mediados del
siglo XVI hasta el comienzo del siglo XVII (en que se inicia la arquitectura barroca). En esta fase,
siguiendo la maniera de Miguel Ángel, las individualidades de los arquitectos comienzan a
sobreponerse al proyecto teórico clásico. Destacan maestros como Giulio Romano, Jacopo
Vignola, Giorgio Vasari, Giacomo della Porta o Andrea Palladio.
Técnicas y materiales:
Los materiales utilizados son el mármol, bronce, piedra, madera, terracota, cerámica vidriada,
logrando con ellos una gran perfección técnica.
Hay un gran interés por las texturas de las superficies, con acabados muy pulidos y tersos y en
ocasiones muy expresivo.
Se domina el volumen y el relieve tiene carácter pictórico y se ajusta a las leyes de la
perspectiva lineal consiguiendo efectos de profundidad.
Al tomar elementos de la arquitectura clásica, los arquitectos renacentistas lo hacen de forma
selectiva, así por ejemplo en lugar de utilizar la columna dórica clásica se preferirá el orden
toscano. Igualmente se crean formas nuevas, como la columna abalaustrada, nuevos órdenes
de capiteles o decoraciones que si bien se inspiran en la Antigüedad han de adaptarse al uso
religioso de las iglesias.
Los elementos constructivos más característicos del estilo renacentista serán:
Estructurales: Arco de medio punto, columnas, cúpula semiesférica, bóveda de cañon y
cubierta plana con casetones. Todos ellos habían sido usados en la Antigüedad, especialmente
por el arte romano, y se recuperan ahora, modificándolos. Decae paulatinamente el tradicional
método de construcción del Gótico, abandonándose en gran medida las bóvedas de crucería,
el arco apuntado, las naves escalonadas, y sobre todo la impresión de colosalismo y
multiplicidad de los edificios medievales. Predominarán ahora valores como la simetría, la
claridad estructural, la sencillez, y sobre todo, la adaptación del espacio a la medida del
hombre.
Decorativos: Pilastras, frontones, pórticos,motivos heráldicos, almohadillados, volutas, grutesc
os, guirnaldas, motivos de candelieri (candelabros o pebeteros) y tondos o medallones. Algunos
de éstos ya se habían utilizado en el gótico, otros son creaciones originales y la mayoría se
inspiran en modelos romanos y griegos. En cuanto a la decoración el Renacimiento preconiza el
despojamiento, la austeridad, el orden. Sólo a finales del siglo XVI esta tendencia se romperá en
favor de la fantasía y la riqueza decorativa con el Manierismo.
Además, las características generales del Renacimiento se centraron en:
1.- Búsqueda del ideal clásico: A través del clasicismo, los hombres del Renacimiento miraban
hacia el mundo greco-romano como modelo para su sociedad contemporánea, buscando
aplicar en la realidad material cotidiana, aquello que consideraban que pertenecía a un mundo
más idílico que real. En este sentido, la Arquitectura, en especial, intentó concretar conceptos
clásicos como la belleza, surgiendo así la teorización y ordenación del movimiento,
fundamentado en la Arquitectura clásica griega y romana. Según los teóricos renacentistas éste
era el camino idóneo para alcanzar el mundo ideal.
2.- Visión profana sobre temas religiosos: Los valores clásicos, desde el punto de vista del
Cristianismo, de enorme influencia en este período (teniendo el cuenta que el Renacimiento
surge en Italia, donde la presencia de la Iglesia Católica fue decisiva para el Arte), eran
considerados paganos y de carácter pecaminoso. Para superar esta censura de la Iglesia
Católica, se integró la visión del mundo cristiano con el proyecto de recuperación de los ideales
clásicos, a través de escenas desacralizadas y edificios hechos a la medida del hombre. Esta fue
otra de las innovaciones del movimiento.
3.- Influencia de la naturaleza: La naturaleza era vista como la creación suprema de la obra de
Dios y el elemento más próximo a la perfección (otro de los ideales que había que buscar a
través de la estética clásica). Así, se pasa de la búsqueda de la inspiración en la naturaleza, a la
inspiración en las formas de la propia naturaleza, tal como proponen los clásicos,
convirtiéndose esto en un valor autónomo.
4.- Antropocentrismo y humanismo: Además de la naturaleza como creación perfecta, se
vuelve la mirada al ser humano: se deja atrás el teocentrismo medieval para entrar en el
antropocentrismo. El hombre se analiza, en vez de como ser creado a imagen y semejanza de
Dios, como medida y referencia del Universo. Así, será el objeto central de la manifestación
artística, con una importancia aún mayor que durante la Antigüedad clásica. El humanismo,
como corriente filosófica, se manifestó como un sentimiento comprometido con la
representación del hombre en el Universo, que así reafirmaba su presencia. Propugnaba la
filosofía humanista el estudio de la naturaleza como instrumento para llegar al conocimiento,
más del Universo en conjunto, que de las cosas singulares.
5.- La importancia de la perspectiva
Un dato importante en la definición de espacialidad del Renacimiento es la incorporación de la
perspectiva como instrumento del proyecto arquitectónico y la noción de diseño como forma
de conocimiento.
Plaza del Capitolio, en Roma, diseñada por Miguel Ángel, ejemplo de espacio perspectivo.
La principal ruptura con el espacio medieval se produce en el momento en que los arquitectos
del Renacimiento pasan a diseñar en sus edificios un desarrollo en el que las reglas del diseño
son fácilmente asimilables por los usuarios del mismo. A partir de un análisis objetivo del
espacio, presidido por un cierto sentido empírico, llegan a conclusiones que impondrán el
propio ritmo del edificio y su entorno.
El dominio del lenguaje clásico, para hacer llegar estos efectos útiles en los edificios, hace
posible el estudio de la perspectiva. Como resultado, surge una arquitectura insertada en un
espacio perspectivo, integralmente aprendido por el observador y cuyas relaciones
proporcionales se muestran de forma analítica y objetiva.
Estas nuevas relaciones espaciales son especialmente evidentes comparadas con el espacio
presente en las catedrales góticas. En ellas, la intención arquitectónica es que el observador,
desde el momento en que entra en el edificio, sea dominado por el espacio e instintivamente
alce su mirada hacia la cima, procurando así un movimiento ascendente en busca de la figura
de Dios. En otras palabras, toda monumentalidad de este espacio gótico tiene una función,
entre otras, que es poseer la voluntad del individuo y determinar sus deseos, la función de su
estancia y el uso del edificio. En el espacio renacentista, la intención es justamente la contraria:
el edificio no domina al individuo, sino que éste reflexiona sobre su espacialidad y la maneja. Se
traslada el concepto de una arquitectura a la medida de Dios a la de una a la medida del
hombre.
La tratadística renacentista: Inspiración vitruviana
Leonardo da Vinci fue uno de los artistas florentino (1452/1519), escultor, ingeniero,
inventor y pintor que se inspiraron en Vitruvio.
Este diseño, el Hombre de Vitruvio es la interpretación de Leonardo para las reglas de
proporción definidas por Vitruvio en su Diez libros de arquitectura. 80-70 a. C. Roma (Antigua
Roma)
La recuperación del ideario de la arquitectura clásica, introducida por la cultura del
Renacimiento, debió necesariamente trascender de la mera observación de la realidad. La
arquitectura producida por los artistas renacentistas, humanistas en general, procuraban
mantener una imagen erudita y literaria, más allá de la mera reproducción de las ruinas greco-
romanas. Los arquitectos creaban siempre en busca de un modelo ideal, en detrimento de los
modelos existentes (con gran número de ruinas en especial en Italia). Estos modelos ideales o
idealizados fueron sistematizados y plasmados de forma teórica, en lo que dará origen a los
tratados de Arquitectura clásica de la época.
Sin duda, para la creación del modelo teórico, la observación de las ruinas fue la inspiración
predominante de los primeros arquitectos renacentistas italianos, pero a medida que el
Renacimiento evolucionaba, los estudiosos, pasarán, sistemáticamente, de ofrecer o recuperar
los cánones y obras técnicas del clasicismo a redactar sus propios tratados del estilo, que
aunque basados en el clasicismo, llegan a ser efectivamente anti-clásicos.
Es destacable para la formación de la tratadística renacentista la preservación de los diez
libros de De Architectura del arquitecto romano Marco Vitruvio, del siglo I a. C., básicos para
la difusión de las ideas de canon y orden. Éste fue el único tratado del período clásico que
sobrevivió tras la caída de Roma, durante la Edad Media, habiendo sido copiado y
conservado, de forma fragmentaria en general, en las bibliotecas de los monasterios. Por eso,
a medida que los volúmenes eran copiados y traducidos, los diseños y dibujos que componían
los tratados fueron perdiéndose, por lo que el contenido del tratado se convirtió con el paso del
tiempo en confuso y en ocasiones, contradictorio. Por este motivo, gran parte del esfuerzo de
los tratadistas renacentistas sería el recuperar el contenido perdido, llegando para su
consumación a aventurar patrones que en modo alguno existían en el texto original.
El tratado vitruviano, como único gran referente teórico de la arquitectura clásica, y pesar de su
carencia de contenido, sirvió de base para todos los principales estudios realizados por el
Renacimiento. Por ejemplo, un trabajo nítidamente derivado del vitruviano son los diez libros
de Leon Battista Alberti, conocidos como De re aedificatoria.
Los tratados y la posición social del arquitecto
La búsqueda del ordenamiento clásico en la tratadística del período. Esta imagen forma parte
de un tratado de Jacopo Vignola (Las reglas de los cinco órdenes de la Arquitectura).
Junto a la inspiración vitruviana, un elemento que va a caracterizar los principales tratados
renacentistas (especialmente aquéllos que fueron redactados en los primeros momentos del
Renacimiento) es el hecho de que sus autores procuraban, en ocasiones con una preocupación
mayor que el afán investigador, posicionar al arquitecto como una figura típicamente
perteneciente a la élite fundamental en cualquier estructura social. Tal determinación en
cuanto a la profesión no es, claramente un caso de mero «corporativismo» de aquellos
tratadistas, sino un fenómeno que está absolutamente ligado a la ascensión social que el
artesano convertido a artista sufre (véase en las próximas secciones para un análisis más
profundo de esta situación). En este sentido, los tratados sirven de modo efectivo como medios
de propaganda del nuevo profesional, en oposición a la visión tradicional (que asociaba
inexorablemente el arquitecto a las actividades manuales y por tanto, populares y anti-
intelectuales). La constatación de esta modificación en la categoría de los arquitectos como
artistas nobles e intelectuales, diferente de los «meros artesanos de origen popular» también
se evidencia cuando se verifica para quienes estaban escritos estos tratados: en general, eran
dedicados a la nobleza (o un noble en particular), poseían un estilo refinado y abordaban
cuestiones directamente de interés público de los príncipes que componían la estructura
política italiana.
A pesar de que la Arquitectura romana también se preocupó de esta cuestión (El tratado
vitruviano resalta este dato, visto que estaba concebido como una carta dirigida al emperador),
la manifestación de este deseo de afirmación social por parte de los arquitectos renacentistas
es un elemento nuevo de este período cuando se compara con la forma de producción artística
medieval. Ésta se caracterizaba por la creación colectiva (y anónima, por excelencia) y
dominada por la cultura del saber fazer. Los tratados formalizan el deseo del hombre
renacentista de manifestarse como individuo ante el mundo y colaborador necesario para
contextualizar la Arquitectura como disciplina académica.
Toda esta teoría se fija claramente en la ya citada obra albertiana De re aedificatoria. En ella,
Alberti expresa esta nueva visión del arquitecto cuando declara categóricamente que "el
arquitecto es el brazo del príncipe". Retoma la interpretación vitruviana de la arquitectura y
afirma que ésta no se limita a la mera construcción, porque la verdadera arquitectura está
dotada de virtud, concepto clásico asociado al dominio de los hombres. Si la Arquitectura es
virtuosa, naturalmente sirve como pieza del juego político, ya que tal dominio de los hombres
forma parte de la formulación de la política clásica (fundada en la idea de ciudad como lugar de
convivencia y germinadora de la política). En conclusión, el estudio riguroso que hacen de los
órdenes arquitectónicos clásicos está siempre, según su concepción, ligado a esta característica
virtuosa de la arquitectura. La estética del Renacimiento es, por lo tanto, también un reflejo de
un determinado pensamiento político.
La catedral de Santa María del Fiore fue inicialmente ejecutada en estilo tardo-románico, pero
su construcción duró varias generaciones (fue iniciada en 1296 y a la muerte de Brunelleschi, en
1446, aún no se había concluido). No fue un edificio proyectado: su diseño y su construcción se
armaron de forma paralela. Aunque existía un plano general para su forma y distribución
interna, los detalles constructivos, según era corriente en la práctica edificativa medieval, iban
siendo resueltos a medida que avanzaba la construcción, en la propia obra. Por tanto, a pesar
de que la necesidad de construir una gran cúpula sobre un determinado punto de la iglesia
preexistía, la forma de la misma no había sido decidida de antemano. Cuando llegó el momento
de erigirla, los artesanos florentinos se encontraron con un vano de 40 metros, imposible de
cubrir con las técnicas constructivas tradicionales.
La solución encontrada en 1418, cuando la República de Florencia ya mostraba claras
intenciones de manifestar su poder económico en la arquitectura de la ciudad —con lo que la
catedral se convirtió, por tanto, casi en una tarjeta de visita—, fue promover una especie de
concurso de ideas para la conclusión del templo, que conllevaba, claro está, la solución al
problema de la cúpula. Filippo Brunelleschi, que era, en la época, un artesano relativamente
reconocido, aceptó el desafío. Decidió, para ello, viajar a Roma en busca de inspiración. Roma,
en ese período, era el lugar del mundo en el que las ruinas de la Antigüedad clásica eran más
visibles, casi integradas en el paisaje. La principal fuente de inspiración para Brunelleschi fue el
Panteón de Agripa: una estructura con un diámetro similar al de Santa María dei Fiori,
rematado con una cúpula en arco pleno. Brunelleschi no sólo observó la solución constructiva
utilizada en el Panteón, sino que comenzó a estudiar las relaciones estilísticas, proporcionales y
formales entre los diferentes elementos que componían ese espacio. Y fue efectivamente esta
actitud la que hizo que se gestara el espíritu del Renacimiento: un individuo observa una
determinada realidad a través del deseo y de la intención con la que interfiere en aquella
realidad antigua para buscar soluciones útiles aplicables a la realidad moderna. Brunelleschi no
tenía plena conciencia de la teoría clásica, pero reconoció un modelo estilístico que usaría para
construir e idear su propia arquitectura.
A su vuelta a Florencia, lleno de esa experiencia con el mundo clásico, Brunelleschi propuso una
solución para la catedral florentina: una gran cúpula de 42 metros rematada por una linterna,
basándose en sus pesquisas en Roma. Pero no se limitó a reproducir el modelo romano, sino
que propuso una forma totalmente innovadora: su cúpula sería la primera con tambor
octogonal de la historia de la arquitectura. Esta cúpula posee una función estética (bella pero
austera, sin dar sensación de pesadez), pero también una función ideológica: representa la
unidad cristiana. Para su construcción, Brunelleschi utilizó un juego de doble cúpula, una
interna y otra externa, formadas por dos capas construidas con dos roscas de ladrillo
separados por una rosca de ladrillo a perpiaño, que avanzan en forma de espiral que hace más
rígido el conjunto a la vez que configura un espacio como cámara de aire que da ligereza a la
cúpula, dibujando a la vez hilos directores y rematada con linterna.
Santa Maria della Consolazione en Todi: Típica iglesia de planta central, tipología extendida en el Renacimiento 1508-1607
Varios, entre ellos Bramante (proyecto non attestato) Cola da Caprarola, Vignola
Capilla Pazzi, 1441, última obra de Brunelleschi. Basílica de San Lorenzo de Florencia
reforma iniciada en 1419, Filippo Brunelleschi.
Fachada de Santa María Novella, Templo Malatestiano de Rímini, Alberti, hacia 1450
Leon Battista Alberti, Florencia, 1458-1470.
Palacio Rucellai Leon Battista Alberti entre el año 1446 y 1451 Florencia Roma Tempietto de Bramante (1502-1510).
Vestíbulo de la Biblioteca Laurenciana, Florencia, Miguel Ángel (1525). Se aprecia un fragmento de la escalera.
Típica estructura palladiana.
A medida que el dominio del lenguaje clásico evolucionaba, fue creciendo en los arquitectos
renacentistas un cierto sentido de liberación formal de las encorsetadas reglas del clasicismo,
de forma que el eventual deseo de superación (que siempre existió en mayor o menor medida)
cambió de ser un elemento fundamental a ser fruto de la nueva producción de estos autores.
Tal fenómeno, considerado ya como un anuncio del movimiento estético que, años más tarde,
se concretaría en el Barroco, ganaría fuerza especialmente en las primeras décadas del siglo
XVI. El Cinquecento fue un momento en que la intención de sistematizar el conocimiento de los
cánones clásicos estaba plenamente superada, a través de los tratados de Sebastiano
Serlio o Jacopo Vignola. Así, los elementos compositivos del clasicismo dejaron de usarse en
edificios como experimentación "en busca de lo clásico", sino partiendo de su plena conciencia,
en "busca de su innovación".
En un primer momento, se siguieron fielmente las reglas clásicas de composición, pero
ampliando enormemente su ámbito de aplicación. Las reglas clásicas se aplicaron en especial
en las grandes obras públicas, los grandes palacios y templos religiosos (los edificios
considerados "nobles", dignos de recibir el estatus de arquitectura según el punto de vista
clásico). Por ello, aparecieron nuevas combinaciones de elementos. Andrea Palladio fue el
principal exponente de esta nueva forma de trabajar con el lenguaje clásico, como se hace
patente en sus proyectos de "villas" en los alrededores de las ciudades italianas. La arquitectura
de Palladio fue de tal modo peculiar y destacada con respecto a la de sus antecesores que su
método de trabajo acabó creando un nuevo estilo: el palladianismo. Dicho estilo se
caracteriza por la aplicación de la planta central en proyectos residenciales (como en las
villas) y por un cierto tipo de ornamentación de carácter sintético (denominada arquitectura de
superficie), entre otros fundamentos. El propio Palladio fue autor de un tratado bastante
completo sobre arquitectura clásica, en el que expuso su modo de pensar y su perspectiva
sobre esta cuestión.
Palazzo Tè, Mantua. Lombardia- Giulio Romano, 1534. patio del palacio Pitti,Florencia Bartolomeo Ammannati 1558-1570.
Galería de los Uffizi, Florencia, Vasari 1560-1581. Fachada de la iglesia del Gesù. Roma -Giacomo della Porta, 1578.
En 1568: Iglesia del Gesù (Roma). Para esta iglesia, Vignola proyectó un edificio de planta
basilical, de cruz latina, de una sola nave con capillas laterales, para que se pudieran celebrar
simultáneamente varias misas, y en el que el espíritu misionero quedaba reflejado por la
situación teatral de un púlpito a la altura de la intersección de la nave central en el crucero, de
manera que el predicador pudiera dominar todo el escenario de la asamblea de los fieles. La
fachada es de Giacomo della Porta, mientras la decoración interna pertenece a la época
barroca.
Palacio Farnesio 1514-1589 -Michelangelo Buonarroti Miguel Angel- Antonio Sangallo el joven
Inglaterra
En Inglaterra las formas del renacimiento italiano tardarán mucho más tiempo en imponerse
que en Francia o España. Durante el periodo final del siglo XV y todo el siglo XVI, se desarrolló el
denominado estilo Tudor, una prolongación del gótico con marcadas características locales
inglesas.
El estilo Tudor es un estilo arquitectónico que se corresponde con el desarrollo final de la
arquitectura medieval en Inglaterra, durante el período Tudor (gobierno de la dinastía Tudor,
1485-1603) e incluso más allá, y también la tentativa de introducción de la arquitectura
renacentista en Inglaterra. Entre sus características principales, se encuentra el arco bajo Tudor,
un arco de cuatro centros y las ventanas oriel, medieval irlandés, siendo algunas de las más
notables hechas en este período. Las molduras son más frecuentes y el follaje se vuelve más
naturalista. Generalmente no se usa para referirse a todo el período, sino al estilo utilizado en
edificios de cierto prestigio en el tiempo que va aproximadamente de 1500 a 1560.
Siguió al estilo perpendicular, gótico tardío, y fue reemplazado por la arquitectura isabelina de
alrededor de 1560. A finales del siglo XVI y comienzos del XVII, la denominada arquitectura
isabelina significó una apertura a influencias externas, entre las que estaban las italianas, pero
también las de la arquitectura holandesa.
La arquitectura isabelina es el término dado a la arquitectura renacentista en Inglaterra,
durante el reinado de la Reina Isabel I denominada época isabelina (finales del siglo XVI y
comienzos del siglo XVII). Históricamente el período corresponde al Manierismo y el inicio
del Barroco en Italia, el Renacimiento Tardío en Francia, y el Herreriano en España.
Londres-Hampton Court Palace, casa del guarda. Fachada sur del castillo de Windsor. 1070
Palacio Real 1514/15
Originariamente fue construido para el cardenal Thomas Wolsey,
un favorito del rey Enrique VIII,
Alemania
El Renacimiento alemán, parte del Renacimiento nórdico, fue un movimiento cultural y artístico
que se extendió entre los pensadores alemanes en los siglos XV y XVI, que se desarrolló a partir
del Renacimiento italiano.
El Renacimiento en Alemania fue inspirado por filósofos y artistas alemanes como Johannes
Reuchlin y Alberto Durero, que había visitado Italia. La arquitectura más destacada de este
período son la Residencia Landshut, el castillo de Heidelberg, el castillo Johannisburg
en Aschaffenburg y el Ayuntamiento de Augsburg. En julio de 1567 el consejo de la ciudad de
Colonia aprobó un diseño de estilo renacentista realizado por Wilhelm Vernukken para el
Ayuntamiento, con una loggia de dos pisos. La iglesia de San Miguel, en Múnich, es la iglesia
renacentista más grande localizada al norte de los Alpes. Fue construida por el duque Guillermo
V de Baviera entre 1583 y 1597 como centro espiritual de la Contrarreforma y se inspiró en la
iglesia de Gesù en Roma.
El palacio de Heidelberg.1214/1294/1537 un rayo destruyó el castillo superior. Las edificaciones actuales habían sido ampliadas
en 1650, antes de los daños causados por guerras e incendios posteriores. En 1764, otro rayo destruyó algunas de las secciones
reconstruidas.
El Juleum en Helmstedt, importante ejemplo del estilo del Renacimiento del Weser, es el histórico gran auditorio de la
Universidad, construido en 1592.
Renacimiento del Weser es una denominación historiográfica con la que se designa el estilo
arquitectónico tardorenacentista, típico del noroeste de Alemania, donde estuvo en boga
entre 1520 y 1640 y que ha sido bien conservado en los pueblos y ciudades de la región.
La iglesia de San Miguel en Múnich es una gran iglesia renacentista del sur de Alemania, en su día la más grande al norte de
los Alpes. Fue construida para los jesuitas (desde 1585 hasta 1597) por Guillermo V, duque de Baviera (1579-1597),
Friedrich Sustris y Wendel Dietrich
Gótico Tardío: Catedral de Nuestra Querida Señora alemán) iglesia catedral de Múnich- Jörg von Halsbach 1494
El Ayuntamiento de Augsburgo (alemán: Augsburger Rathaus) es un edificio histórico y uno de los más destacados de esta
ciudad, del estado de Baviera (Alemania). Constituye el centro administrativo del municipio y es una de las obras más
importantes de la arquitectura renacentista civil al norte de los Alpes. Fue proyectado por el arquitecto alemán Elias Holl entre
1615 y 1624.
Francia
El valle del Loira El castillo de Azay-le-Rideau 1518 y 1523. El castillo de Montsoreau 1443/1453 - 1515
Además de las dificultades que entraña toda periodización, hay dos cuestiones adicionales que
pueden inducir a confusión: primera, estos periodos en Francia, que tienen más o menos
correlato en Italia y en otros países europeos, son más tardíos y en general no suelen
corresponder en todas las regiones con los mismos periodos temporales; y segunda, su uso se
complica al utilizarse con generalidad otras denominaciones estilísticas usadas tanto en las
artes decorativas y en el mobiliario —que corresponden a los distintos reinados: estilo Luis
XII, estilo Francisco I, estilo Enrique II, estilo Enrique IV— como en la pintura y escultura —Alto
Renacimiento y Bajo Renacimiento— y que a veces se usan por extensión en arquitectura.
Arcadas del lado del patio del château de La Rochefoucauld El ala Lescot del Palais du Louvre (1546-1556)
(a partir de 1519)
España
1ª etapa: Plateresco.
En España, el Renacimiento comenzó a insertarse en las formas góticas en las últimas décadas
del siglo XV. El desarrollo del Renacimiento se produjo principalmente por arquitectos locales,
aunque conectados con la tradicional relación artística hispana flamenca. Varios de ellos tenían
incluso orígenes familiares en el norte de Europa. A ello se añadía que la política italiana,
central para la Corona de Aragón desde el siglo XIII, pasó a ser una prioridad también en Castilla
con el matrimonio de los Reyes Católicos.
Primero de los estilos arquitectónicos del Renacimiento español. Aparece a comienzos del siglo
XV y se extiende durante los dos siglos siguientes. Mantiene componentes del gótico y se
caracteriza por fachadas fuertemente adornadas como si se tratasen de obras de orfebrería (de
ahí su nombre). Algunos de los edificios representativos del plateresco en España son:
El primer período corresponde al plateresco, de tradición gótica y mudéjar. Se caracteriza por
sus fachadas, que se tratan como si fueran retablos de plateros. Son característicos los
paramentos almohadillados, las columnas abalaustradas con capiteles corintios, las pilastras
recubiertas de una rica decoración con grutescos, los medallones con cabezas clásicas o de
fantasía y, los escudos colocados en las enjutas de los arcos y en los frisos. Las bóvedas son,
generalmente, de crucería, aunque también las hay de cañón. Las claves de las bóvedas se
decoran con medallones, escudos o rosetones. Los edificios se rematan con cresterías o
candelabros. La decoración recubre por entero las superficies, sobre todo en el exterior.
Salamanca es el centro neurálgico en donde se encuentran el mayor número, y de mejor
calidad, de obras, pero existen tres escuelas: las de Salamanca, Toledo y Burgos.
2ª etapa: Purismo
Segunda etapa de la arquitectura renacentista en España. Se desarrolla en la segunda mitad del
siglo XVI, y se conoce como purismo. Se caracteriza por una mayor austeridad decorativa, que
se limita a algunos elementos concretos, generalmente de inspiración clásica. Hay un cierto
cansancio de la exuberancia decorativa. Además, ahora se conoce mejor la arquitectura italiana
y las formas clásicas. El purismo se libera de los últimos convencionalismos góticos, para entrar
en el Renacimiento pleno. Se imponen los arcos de medio punto, los almohadillados en los
muros, y la decoración se reduce a las puertas y las ventanas. Los edificios adquieren un
aspecto más sereno, armónico y equilibrado.
3ª etapa: Herreriano
A mitad del siglo XVI, la tercera etapa de la arquitectura renacentista en España corresponde al
estilo herreriano o escurialense, que se manifiesta en su mayor pureza con la iniciación del
Monasterio de San Lorenzo del Escorial.
Coincide con el reinado de Felipe II, que es su gran inspirador. El Escorial se inicia en 1563 y se
termina en 1584, con el propósito de ser la residencia del rey y el centro de decisión política del
imperio. Las obras comienzan bajo la dirección de Juan Bautista de Toledo, pero muere en
1567 y será sustituido por Juan de Herrera, el auténtico artífice de El Escorial y de quien recibe
nombre el estilo.
El estilo se caracteriza por el predominio de los elementos constructivos, la ausencia
decorativa, las líneas rectas y los volúmenes cúbicos. Dominan las formas geométricas simples,
pirámides, cubos y esferas. Y predomina la horizontalidad, rota únicamente por las torres de las
esquinas y las cúpulas de la basílica. Los tejados se cubren con pizarra, a la manera flamenca. La
planta asemeja a una parrilla, aunque en realidad está formada por varios rectángulos. El
centro del conjunto está ocupado por la basílica, y formando el ábside de esta se encuentran
las dependencias reales. En la fachada predomina el muro sobre el vano, y está estructurada en
dos pisos. Es un edificio monumental que representa la grandeza del Imperio español y de su
rey. Esté será el arte oficial del reino. Todo esto constituye una auténtica revolución en la
arquitectura española, significa la introducción de los postulados manieristas. Los arquitectos
más representativos son Juan de Herrera, que además reformó el alcázar de Toledo y la plaza
del Zocodover de Segovia, además de supervisar numerosas obras en toda España; y Francisco
de Mora que le sustituye como arquitecto oficial cuando muere: San José de Ávila.
Significa además el definitivo triunfo de los postulados manieristas provenientes de Italia, con
el aporte de sobriedad castellana.
Monasterio de San Lorenzo del Escoria 1563/1584 por Juan de Herrera,
Portugal
Monasterio de los Jerónimos de Santa María de Belém, Lisboa La iglesia de Graça en Évora (hacia 1530-1540)
estilo manuelino por el arquitecto Juan de Castillo, 1501/1514
La iglesia de São Roque (1565-87) y el monasterio manierista de São Vicente de Fora (1582-
1629), ambos ubicados en Lisboa, influyeron fuertemente en la arquitectura religiosa tanto en
Portugal como en sus colonias de ultramar en los siglos siguientes. Las iglesias manieristas
influenciadas por estas incluyen las iglesias jesuitas de Coimbra (Nueva Catedral de Coimbra,
iniciada en 1598) y Salvador de Bahía, en Brasil (ahora Catedral de Salvador, segunda mitad del
siglo XVII).
La iglesia de São Roque (1565-87) Lisboa Catedral de Portalegre 1556/80
Un ejemplo importante y raro de palacio urbano del Renacimiento es la Casa dos Bicos (1523)
en Lisboa, con una fachada cubierta con relieves de diamantes de la moda italiana. Su fachada
está revestida de piedras talladas en forma de punta de diamante, los llamados "bicos", siendo
un ejemplo único de arquitectura civil residencial lisboeta en Lisboa. Durante la primera mitad
del siglo XVI, la nobleza portuguesa construyó varias quintas (casas señoriales) en los
alrededores de Lisboa. Entre ellos, el Quinta da Bacalhoa (1528-1554), cerca de Setúbal,
El Palacio de Ribeira de Lisboa, un palacio real construido a principios del siglo XVI en estilo
manuelino por el rey Manuel I, fue remodelado hacia finales del siglo XVI por orden de Felipe I
(Felipe II de España). En este momento, se modernizó la fachada del palacio y se construyó una
gran torre de estilo renacentista con una cúpula junto al río Tajo. El palacio y su torre
prominente dominaron el paisaje urbano de Lisboa hasta 1755, cuando el gran terremoto de
Lisboa lo destruyó. La plaza en la que se encuentra el palacio es una de las más importantes
plazas actuales de Lisboa, la Praça do Comércio.
Con el palacio real destruido, tal vez el palacio renacentista tardío más importante de Portugal
sea el Palacio Ducal de Vila Viçosa, construido entre finales del siglo XVI y principios del XVII por
los duques de Braganza.
1506/26 Bramante, Rafael Sanzio, Antonio da Sangallo el Joven, Cúpula de la Basílica de San Pedro de la Ciudad del Vaticano.
Miguel Ángel, Carlo Maderno y Gian Lorenzo Bernini
Arquitectos de la basílica
1506: Bramante, en colaboración con Giuliano da Sangallo.
1514: Rafael Sanzio, en colaboración con Giuliano da Sangallo, que fue reemplazado por
su sobrino Antonio da Sangallo el Joven en 1515, y Fray Giocondo hasta su muerte ese
mismo año.
1520: Antonio da Sangallo el Joven, con su colaborador Baldassarre Peruzzi hasta 1527.
1546: Miguel Ángel.
1564: Pirro Ligorio y Jacopo Barozzi da Vignola.
1573: Giacomo della Porta con Domenico Fontana.
1603: Carlo Maderno.
1629: Gian Lorenzo Bernini.
Urbanismo
Plaza de San Pedro de Roma, ejemplo de plaza barroca.
En el barroco se produce un cambio radical en el modo de entender la ciudad. El espíritu de la
“ciudad-estado” cerrada en sí misma que de un modo u otro había subyacido en la ciudad
medieval y en el Renacimiento, desaparece para dar paso a la ciudad capital del Estado. En ella,
el espacio simbólico se concibe subordinado al poder político, cuyo papel sobresaliente tratará
de destacar la arquitectura urbana mediante un nuevo planteamiento de perspectivas y
distribución de espacios. Los elementos formales cobran fuerza frente al carácter humanista de
la polis griega. La ciudad del barroco se ve como la imagen de su gobernante, cuya importancia
se mide por su tamaño y por el número de sus habitantes.
A la planificación centralizada de la ciudad ideal renacentista se contrapone la visión de
la ciudad capital barroca, más dinámica y abierta a sus propios límites, y al mismo tiempo punto
de referencia para todo el territorio.
Durante el Renacimiento, la ciudad se encontraba encerrada en sí misma, de manera física y
sensible, ya que el habitar se limitaba casi exclusivamente a lo que sucedía dentro de
las murallas. En una escala menor, los espacios públicos eran poco comunes y los espacios
privados muy frecuentes. El proceso de urbanización del Barroco fue el motor del de la
configuración de la ciudad como un todo.
Así, la ciudad comienza a formar parte del paisaje y se adueña del mismo. El exterior se integra
al interior como un integrante más del espacio. Lo que antes era una planta cerrada ahora se
“abre” para producir una vinculación entre lo artificial y lo natural, provocando puntos de
encuentro entre el mundo de la ciudad y el mundo natural del jardín y del paisaje.
Entre las iglesias, el punto de partida de la arquitectura barroco puede considerarse la Iglesia
del Gesù de Roma, construida a partir de 1568 según el proyecto de Jacopo Vignola. El edificio,
que representa una síntesis entre la arquitectura renacentista, manierista y barroca, satisfacía
plenamente las nuevas exigencias surgidas tras la Contrarreforma: la disposición longitudinal de
la planta permitía acoger al mayor número de fieles, mientras que la planta de cruz latina con
numerosas capillas laterales suponía un retorno a la tradición del Concilio de Trento. Así de
hecho lo hará constar una figura tan importante como el cardenal Borromeo.
Este palacio, uno de los más imponentes y significativos del período barroco, fue iniciado
en 1625 por Carlo Maderno ayudado por Borromini, y fue terminado en 1633 por Gian Lorenzo
Bernini, a quien se debe la fachada del pórtico coronado por una doble galería cerrada,
flanqueada por vistosas ventanas. De Bernini es también la escalinata, y de Borromini la
escalera elíptica bajo el pórtico.
FRANCIA
El palacio del Luxemburgo es un palacio francés del siglo XVII y estilo barroco ubicado en el VI
Distrito de París. El palacio, actual sede del Senado francés, fue construido por el
arquitecto Salomon de Brosse para María de Médici entre 1615 y 1627.
Sufrió numerosas ampliaciones y recortes a lo largo de su historia, y el diseño actual
corresponde en su mayor parte a las obras realizadas por el arquitecto Jean-François-Thérèse
Chalgrin durante el Primer Imperio francés.
Palacio del Luxemburgo en París. Arq. Salomon de Brosse Iglesia de Val-de-Grâce (1624-1669), de Louis Le Vau
Château de Maisons-Laffitte (1630-1651), de François Mansart Château de Vaux-le-Vicomte (1656-1661), cerca de Paris,
de Louis Le Vau y André Le Nôtre
URBANISMO- VERSALLES
Château de Versailles
Galerie des Glaces (Hall of Mirrors) in the Palace of Versailles, Versailles, France.
La Galería de los Espejos (en francés, Galerie des Glaces) del Palacio de Versalles (Francia) es
una suntuosa galería construida con el objetivo de deslumbrar a los visitantes de Luis XIV.
Concebida por el arquitecto Jules Hardouin Mansart, se construyó entre 1678 y 1684,
reemplazando una terraza de Luis Le Vau que unía las dos alas del palacio (norte y sur) con la
fachada del oeste.
De estilo barroco tiene una longitud de 73 metros por 10,50 metros de ancho. Diecisiete
ventanas proporcionan la luz que se refleja en 357 espejos puestos frente a frente.
Por ultimo:
Tanto en el Arte Barroco como en la Arquitectura, estos contrastan abiertamente con el ideal
de armonía, proporción y medida que propugno el Renacimiento.
Principales Características:
1.- Dinamismo: El artista barroco desea crear sensación constante de movimiento. Frente al
predominio de las líneas rectas del renacentismo, el Barroco se vale de la línea curva.
2.- Teatralidad: El artista intenta conmocionar emotivamente al espectador, y para ello recurre
a procedimientos Hiperrealistas. Esta intención se aprecia en la representación de Cristos
yacentes.
3.- Decorativismo y suntuosidad: El artista barroco atiende por igual a lo esencial y a lo
accidental, de ahí su minuciosidad en la composición de pequeños detalles y su gusto por la
ornamentación.
4.- Contraste: El artista barroco se manifiesta contrario al equilibrio y a la uniformidad
renacentista. Su ideal es acoger en una misma composición visiones distintas y hasta
antagónicas, de un mismo tema. En los cuadros de asunto mitológico, por ejemplo, los dioses
aparecen mezclados con personajes del pueblo.
ALEMANIA:
Arquitectura del Barroco en Europa Central, del Barroco alemán o expresiones similares, son
denominaciones historiográficas1 para la arquitectura del Barroco en el espacio de Europa
Central, que en la época (siglo XVII y la primera mitad del siglo XVIII) coincidía en gran medida
con el Sacro Imperio Romano Germánico y las posesiones de los Habsburgo. Por comparación
con la arquitectura barroca italiana, su inicio es más tardío, principalmente a causa de la guerra
de los Treinta Años (1618-1648)
En Alemania, hasta mediados del siglo no se iniciaron construcciones de relevancia, debido a
la Guerra de los Treinta Años, y aún entonces las principales obras fueron encargadas a
arquitectos italianos. Sin embargo, a finales de siglo hubo una eclosión de arquitectos
El Barroco es un período de la historia que se inició en Italia después del Renacimiento. Era un
nuevo estilo artístico definido por el uso abundante de ornamentos y la combinación de
diferentes artes. Primero se desarrolló con la intención de exhibir el poder de la Iglesia
Católica a los grupos protestantes. La arquitectura barroca comenzó a desarrollarse en
Alemania en los siglos XVII y XVIII. El barroco alemán tomó elementos de la arquitectura
barroca italiana y francesa.
El estilo barroco llegó a los territorios alemanes después de una larga guerra religiosa entre
las facciones católicas y protestante, conocida como la Guerra de los Treinta Años. Como
consecuencia, los recursos económicos fueron limitados, restringiendo el número de nuevas
construcciones durante este período. Dios y el rey local, como gobernante absoluto, fueron
los temas del barroco alemán, por lo que las construcciones eran en su mayoría iglesias,
palacios y sus jardines circundantes.
Como característica definitoria de este estilo, los edificios muestran una gran
exuberancia. Estaban destinados a impresionar y mostrar el poder de la iglesia o del rey, por
lo que estaban muy ornamentados.
Independientemente de la situación después de la larga guerra, el uso de materiales
nobles fue abundante. El mármol y el jaspe de colores claros y oscuros se usaban a menudo
para las columnas y algunas piezas de adorno; Los adornos de latón también eran comunes en
las áreas interiores, y se dibujaron muchos frescos en los techos y cúpulas. Las paredes
exteriores a menudo estaban hechas de piedra, lo que le daba al edificio un aspecto
imponente.
Se utilizaron elementos constructivos clásicos como frontones, arcos y columnas, pero se
transformaron mediante ornamentos para crear elementos embellecidos y casi fantasiosos,
más decorativos que constructivos.
En cuanto a la distribución en planta de iglesias y catedrales, vemos un cambio importante
con respecto al Renacimiento con la introducción de nuevas formas geométricas. La elipse y
los elementos organizados ovalados en la composición. Esta nueva geometría dio origen a
ondulaciones, muros cóncavos y convexos y espacios muy dinámicos . Las fachadas de las
iglesias eran volumétricas, con abundantes elementos que entraban y salían, buscando
también crear esa sensación de movimiento.
El dinamismo que se creó a través de las nuevas geometrías se enfatizó en los diseños para
crear cambios drásticos en la iluminación y las sombras, haciendo que la percepción del
espacio sea más dramática para el visitante.
La influencia del barroco francés fue muy clara en el diseño y construcción de palacios y casas
nobles alemanas. El lugar del gobernante estaba en el centro, justo en el corazón del edificio y
de todo el reino. El diseño general consistió en un ala principal en el medio y alas simétricas ,
una a cada lado. La composición vertical del edificio siguió siendo clásica, con una base bien
definida, los pisos nobles y el piso de acabado. La decoración interior estaba muy
ornamentada, combinando arquitectura con pintura y escultura para crear hermosos salones
interiores.
El diseño paisajístico de los palacios también se hizo más elaborado, con grandes jardines
rodeando el palacio o encerrados en su interior. Estas áreas al aire libre fueron creadas para
poder, influencia, recreación y entretenimiento.
Palacio de Charlottenburg (Berlín, 1699).Este palacio muestra un nivel bajo bien definido, un piso noble y un piso superior más privado. El
edificio es simétrico, con un ala a cada lado y el ala principal. El espacio central recibe la mayor importancia, con un nivel adicional y una cúpula
alta para exhibir la importancia del rey.
España:
En la España, la afirmación del Barroco se encontró con las dificultades debidas a la decadencia
económica del reinado de Felipe III. En la segunda mitad del siglo XVI, Felipe II había mandado
construir el importante complejo del Monasterio de El Escorial, construido en su mayor parte
según el proyecto de Juan de Herrera (1530-1597). A Herrera se debe también el proyecto de
la Catedral de Valladolid, en el que se refuerza el concepto del eje central y que sirvió de
modelo para la Catedral de México.
En España, donde el siglo XVII sería denominado el Siglo de oro, la literatura estuvo más que en
ningún otro sitio al servicio del poder, tanto político como religioso. La mayoría de obras van
encaminadas a la exaltación del monarca como elegido por Dios, y de la Iglesia como redentora
de la humanidad, al mismo tiempo que se procura una evasión de la realidad para diluir la
penosa situación económica de la mayoría de la población.
Arquitectura barroca en España
Comenzamos con este resumen del arte barroco en España hablando de la arquitectura. A la
hora de hablar de ella, tenemos que hacer mención de la cronología, pues se van a
distinguir tres etapas:
De 1640 a 1680: veremos lo que se conoce como “barroco desnudo” de influencia
herreriana, que se caracteriza por la austeridad y sobriedad de las formas, siendo Madrid su
foco principal.
De 1680 a 1720: la necesidad de mostrar la suntuosidad por parte de las clases
dominantes, hizo que muchos edificios se recubriesen de una ornamentación frondosa y es lo
que se conoce como “barroco florido” o “barroco churrigueresco”.
De 1720 a 1770: es el periodo rococó, considerado como la fase última del barroco,
caracterizado por la acumulación de decoración, siendo su foco Galicia.
La arquitectura barroca va a estar muy unida al urbanismo, de este modo palacios, jardines,
iglesias se van a decoran exteriormente para llamar la atención del público, abandonándose por
completo las líneas definidas y rectas propias del renacimiento por las curvas dándose una
sensación de dinamismo al edificio.
Por lo general en las construcciones arquitectónicas veremos la introducción de una novedad
en base a las plantas, pues ahora se prefieren de trama circular, mixtilínea, elípticas… con
cúpulas de yeso sostenidas por armazones de madera y con unos interiores donde las líneas
arquitectónicas desaparecerán debido a la abundante decoración que habrá sobre las cornisas,
columnas, capiteles… siendo los retablos, que serán de grandes dimensiones y aparecerán
dorados y pintados lo que entre otras cosas acaparen todas las miradas.
Con el tiempo, la decoración ira a más reflejándose no solo en el interior de los edificios sino
también en el exterior donde las fachadas se recubrirán con nuevos elementos que le darán
movimiento, con la aparición de las columnas salomónicas.
En esta otra lección te descubrimos las características generales del arte barroco.
Plaza Mayor de Salamanca diseñada hnos.Churriguera1729/56 Palacio Real de Madrid- Juvara, Sachetti y Bonavia 1735/64
Capilla de San Luis de los franceses-
Sevilla1699/1730/Arq.Leonardo de Figueroa
Inglaterra:
El barroco inglés es una denominación que indica el desarrollo del arte, de la arquitectura en
particular, en la Inglaterra de los Estuardos en el período desde la época de Carlos I hasta el
siglo XVIII, en particular desde el Gran Incendio de Londres de 1666 y el tratado de
Utrecht de 1713. Aunque similar al período barroco en la Europa continental, el barroco inglés
se distinguió por numerosos aspectos, desarrollando un fenómeno artístico diferente y, en su
género, único.
Sin duda si hay un arquitecto inglés que destaque por la maestría de sus obras ese es Sir
Christopher Wren, quien consiguió imponer en Inglaterra el clasicismo de cuño romano. En
1666, tras el gran incendio de Londres, se le convocó junto con sus colegas para presentar
propuestas destinadas a la reconstrucción y urbanización de la que era una de las ciudades más
pobladas de la tierra. La impresionante catedral de Saint Paul, cuya silueta es inconfundible en
el horizonte de la ciudad, y 51 iglesias más son obra del maestro Wren. También la ampliación
del palacio de Hampton Court por orden de Guillermo III de Inglaterra fue llevada a cabo por el
mismo entre los años 1689 y 1692.
Portugal:
La arquitectura rococó es aquella que surgió y se desarrolló durante el siglo XVIII en París, entre
las décadas de 1730 y 1760, como reacción en contra de la grandeza, la simetría y las estrictas
regulaciones del Barroco. Mantenía el empleo de adornos, pero incorporaba una decoración
profusa con la inclusión de volutas y formas de hojas de acanto y con motivos más jocosos y
formas orgánicas asimétricas. Utilizaba tonalidades claras, curvas y revestimientos de pan de
oro, dando lugar a un estilo más elegante y más complejo que el barroco. Uno de sus rasgos
más característicos es la variación arquitectónica entre el exterior y el interior de los edificios.
Cuando el rey Luis XIV falleció, el palacio de Versalles fue desocupado por la corte en beneficio
de París, que a partir de entonces se convertiría en el centro político y cultural de la nación. La
nobleza se vio liberada del ceremonial cortesano, y junto con los nuevos ricos o burgueses,
entró a formar parte de esa vida social. Durante el tiempo en el que el hijo del Rey Sol, Luis XV,
fue menor de edad, Felipe de Orleans actuó en calidad de regente, y en el tiempo en el que
ejerció dicho cargo, comenzaron a producirse cambios en el estilo tardo barroco. Dichos
cambios tendían hacia la evolución del mismo, buscando adaptarlo a los tiempos y alejándolo
de la religión. Este período de transición fue asimismo conocido como el estilo Luis XV,
predominante hasta la década de 1720. Se ubica en Europa en España, Portugal, Alemania,
Italia.
Estructuralmente, la forma predominante consistía en la proyección de un pabellón central de
planta circular del que partían dos alas de menor altura y de planta curvada. Dicha curvatura
daba lugar a planos oblicuos los cuales transmitían la sensación de movimiento. De igual modo,
otra tipología edificatoria consistía en la construcción de pabellones contiguos.
En arquitectura, los edificios mantienen un trazado externo simple, sin embargo, en el interior
la decoración se desborda. El rococó impone la acumulación de elementos decorativos basados
en líneas ondulantes y en la asimetría. Alcanza mucha difusión el gusto chino, que había
entrado en Europa con las piezas de porcelana, telas o lacas, y que decorará los salones
occidentales con sus temas más representativos.
En fachada se abandonan la aplicación de los órdenes clásicos, las ventanas van incrementado
su tamaño hasta la puertaventana, dando lugar a una relación entre interior y exterior que
alcanza el concepto de mímesis con respecto a la naturaleza. Las ventanas arqueadas
sustituyen a los marcos en ángulo recto.
El arquitecto francés que mejor encarna este estilo es Jacques Gabriel, quien, a la hora de
proyectar los exteriores continuó con el equilibrio y la dignidad propios del barroco, en los
interiores se mostró como un arquitecto de gran inventiva, proyectando espacios que se
destacan por su gracia y delicadeza. Entre sus proyectos más relevantes destacan el Petit
Trianon de Versalles y el Hotel Biron de París. Tras la capital francesa, es la ciudad de Nancy la
que muestra los mejores ejemplos de rococó francés, con la plaza Stanyslas en la que se
pueden contemplar verjas, fuentes y bancos de complicada traza.
Palacio del Marqués de Dos Aguas 1740/1998- España Palacio de Queluz, Filippo Juvara 1747/86 Portugal
Mateus Vicente de Oliveira
Palacio Solitude de Stuttgar 1764/69 alemania La basílica de Ottobeuren interior 1710-1750 Alemania
España:
El incendio del viejo Alcázar de Madrid en 1734 llevó al entonces rey Felipe V a que encargase
un nuevo palacio. Para su ejecución, llamaron al arquitecto Filippo Juvara, que propuso un
proyecto inspirado en motivos berninescos y versallescos. La obra la realizó su discípulo. El
largo proceso de construcción permitió que la decoración recibiese claros influjos del rococó
francés. Muestra de ello es el salón de porcelanas de dicho palacio. Otras obras que se incluyen
en este estilo se realizaron en Aranjuez, el Pardo y en algunos edificios madrileños como el
convento de las Salesas Reales.
Otro de los más importantes ejemplos de arquitectura rococó en España es el palacio del
marqués de Dos Aguas de Valencia. Se trata de un edificio que en torno a 1740 sufrió una serie
de reformas en las que se le otorgó especial valor al ornato. El proyecto fue desarrollado
por Hipólito Rovira, el escultor Ignacio Vergara y Luis Domingo, y cabe destacar la portada
realizada en alabastro procedente de las canteras de Niñerola, la vuelta de la escalera noble y la
carroza de las Ninfas.
Portugal:
Este estilo se propagó principalmente por el norte del país, por ciudades como Oporto o Braga.
Siguió los cánones llegados desde Francia, aunque adquirió un carácter distintivo que lo hizo
reconocerse como un rococó claramente portugués debido al uso de materiales, en el que se
podía apreciar un contraste entre el granito oscuro allí empleado y las paredes de color blanco.
Uno de los arquitectos más importantes fue André Soares, quien trabajó en la región de Braga y
que produjo algunos de los principales ejemplos del rococó portugués como el santuario de
Falperra, el Salón de la Ciudad de Braga y la Casa do Raio, entre otros.
Alemania:
El rococó francés, al irrumpir en Alemania, se fusiona con el barroco germánico. Bebía también
del barroco recargado y de procedencia italiana. Arquitectos como Borromini o Guarino
Guarini sirvieron como fuente de inspiración ante el cambio hacia la complejidad espacial, las
formas enrevesadas y aquellas texturas que los arquitectos alemanes llevaron al extremo
haciendo desaparecer, casi por completo, las verticales y horizontales arquitectónicas. Esta
moda se convirtió en general y se extendió, en general, por las pequeñas cortes alemanas que
deseaban imitar lo francés y que recurrían con frecuencia a arquitectos de dicha procedencia.
Italia:
En Italia, el rococó floreció en Roma y estuve profundamente influido por Borromini. Los
arquitectos más destacados fueron Francesco de Sanctis y Filippo Raguzzini. El primero
acometió la obra de la escalinata de la Plaza de España, mientras que el segundo hizo lo propio
en la Piazza Sant’Ignazio.
Otros arquitectos se vieron influidos por Juvara y Guarini, como fue el caso de Bernardo
Vittone. Entre sus obras más conocidas destacan toda una serie de iglesias rococó de plantas
cuatrifoliadas y delicados detalles. Entre sus diseños pueden encontrarse múltiples bóvedas y
estructuras dentro de estructuras, como por ejemplo cúpulas.
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