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Deberes y derechos en el matrimonio

Este documento describe los principales roles y obligaciones de los cónyuges dentro del matrimonio según la ley peruana. Explica que los cónyuges tienen la obligación mutua de alimentar y educar a sus hijos, de ser fieles el uno al otro, y de brindarse asistencia. También describe que la educación de los hijos es tanto un deber como un derecho de los padres que emana de la patria potestad.

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Deberes y derechos en el matrimonio

Este documento describe los principales roles y obligaciones de los cónyuges dentro del matrimonio según la ley peruana. Explica que los cónyuges tienen la obligación mutua de alimentar y educar a sus hijos, de ser fieles el uno al otro, y de brindarse asistencia. También describe que la educación de los hijos es tanto un deber como un derecho de los padres que emana de la patria potestad.

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7- ROL DE LOS CONYUGES

1
Dados ciertos requisitos, la manifestación de voluntad de un hombre y de una mujer
de casarse -matrimonio- es productora de efectos jurídicos
personales y patrimoniales: sintetizando, la relación entre cónyuges, la relación
matrimonial.

Asimismo, requiere de la diversidad de sexos al precisarse de las voluntades de un


hombre y una mujer. De ese acto, que duda cabe, surgen derechos y obligaciones
para los contrayentes del mismo, o sea es un acto productor de efectos jurídicos
personales y patrimoniales. Finalmente es un acto solemne, ya que tiene una
formalidad de la cual no pueden sustraerse los contrayentes sino que viene
predeterminada por ley, por tanto si bien el matrimonio es un acto jurídico no es un
negocio jurídico.

Según una doctrina francesa, es difícil de definir el matrimonio y esto por dos
razones: la primera proviene de diferentes aspectos del matrimonio,
aspectos sociales y morales difíciles de insertar en una definición jurídica; la
segunda resulta del doble sentido de la palabra matrimonio que designa a veces el
acto instantáneo que da nacimiento a este estado, a veces el propio estado, continuo.
(Bénabent, 2003, p. 21)

Para una doctrina nacional es un instituto que proporciona profundas reflexiones


históricas, políticas y sociológicas y, por lo tanto, no hay uniformidad en los
conceptos doctrinales, pues estos pueden ser mutables y deben adaptarse a los
cambios en el ámbito social con el paso del tiempo. (Varsi Rospigliosi, 2011, p. 38)

Para reforzar este hecho, solo recordar las definiciones de un pasado reciente que,
necesariamente, de conformidad con las normas aplicables en ese momento, hicieron
referencia a la relación matrimonial indisoluble. La definición del matrimonio no es
ni puede ser inalterable, al igual que ocurre con la comprensión de todos los
fenómenos sociales que cambian en el tiempo y espacio (in iure omnis definitio
periculosa). (Ídem)

Consideramos que, si bien algunos ordenamientos no establecen una definición de


matrimonio debido a que es una institución cambiable a lo largo del tiempo, o por

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que sea difícil encasillar aspectos sociales y morales en una definición jurídica, es
indispensable, como se viene haciendo, que la Constitución, el Código Civil y otras
leyes especiales regulen algunos de sus elementos y aspectos relacionados.

Ya que sin duda alguna no podríamos hablar de un matrimonio en el cual no se


respete su solemnidad, al tener un contenido de carácter público o un matrimonio en
el cual no haya voluntad, libre de vicios, de los contrayentes. Tampoco podríamos
obviar determinados requisitos, a modo de filtro, para que se pueda celebrar
(impedimentos matrimoniales).

De la lectura del artículo 234 del Código Civil peruano, podemos inferir
los elementos consustanciales a esta institución, como el consenso libre entre los
pretendientes; la relación heterosexual; que deba ser celebrado entre personas
aptas para ello; la forma matrimonial que ya viene impuesta por ley y por último se
señala el fin del matrimonio, señalándose que es la plena comunidad de vida.
(Aguilar Llanos, 2016, p. 58)

En el presente trabajo desarrollaremos, escuetamente, uno de los tipos de efectos que


emergen de la celebración del matrimonio (art. 234 del Código Civil ), nos
referimos a los efectos personales.

Los cónyuges no podrán descartar las reglas que establecen estas obligaciones
personales, emanadas de su unión matrimonial, ya que son de orden público y
constituyen la base de la familia. (Bénabent, 2003, p. 105)

. Obligaciones comunes de los cónyuges

De acuerdo con el artículo 287 del Código Civil (en adelante CC) tenemos que:

Artículo 287.- Obligaciones comunes de los cónyuges

Los cónyuges se obligan mutuamente por el hecho del matrimonio a alimentar y


educar a sus hijos.

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Estas obligaciones mutuas de los cónyuges de alimentar y educar a sus hijos,
derivadas del matrimonio, se encuentran ubicadas dentro de los alimentos y
la patria potestad.

2.1. Obligación de prestar alimentos

De acuerdo con el artículo 472 del CC tenemos que:

Artículo 472.- Noción de alimentos

Se entiende por alimentos lo que es indispensable para el sustento, habitación,


vestido, educación, instrucción y capacitación para el trabajo, asistencia médica y
psicológica y recreación, según la situación y posibilidades de la familia. También
los gastos del embarazo de la madre desde la concepción hasta la etapa de postparto.

De la definición de alimentos en el CC, al ser tan amplia, advertimos que incluye a


la educación.

Por su parte, el artículo 92 del Código de los Niños y Adolescentes (en adelante
CNA) señala que:

Artículo 92.- Definición

Se considera alimentos lo necesario para el sustento, habitación, vestido, educación,


instrucción y capacitación para el trabajo, asistencia médica y psicológica y
recreación del niño o del adolescente. También los gastos del embarazo de la madre
desde la concepción hasta la etapa de postparto.

El CNA ratifica la definición del CC ya que la noción de alimentos es igual de


amplia y por ende incluye a la educación.

Asimismo, de conformidad con el artículo 93 del CNA:

Artículo 93.- Obligados a prestar alimentos

4
Es obligación de los padres prestar alimentos a sus hijos.

El CNA aclara que es obligación de los padres prestar alimentos (incluyendo la


educación) a sus hijos independientemente de que exista vínculo matrimonial o no.

2.2. Obligación de educar a los hijos

De acuerdo con el artículo 423 del CC tenemos que:

Artículo 423.- Deberes y derechos del ejercicio de la patria potestad

Son deberes y derechos de los padres que ejercen la patria potestad:

1. Proveer al sostenimiento y educación de los hijos.

2. Dirigir el proceso educativo de los hijos y su capacitación para el trabajo


conforme a su vocación y aptitudes.

Entendemos que la educación de los hijos es una obligación y al mismo tiempo un


derecho que tienen los padres, derecho y obligación provenientes de la patria
potestad.

Por su parte, el CNA en su artículo 74 señala que:

Artículo 74.- Deberes y derechos de los padres

Son deberes y derechos de los padres que ejercen la Patria Potestad:

a) Velar por su desarrollo integral;

b) Proveer su sostenimiento y educación;

c) Dirigir su proceso educativo y capacitación para el trabajo conforme a su


vocación y aptitudes;

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El CNA ratifica al CC ya que de la patria potestad emana la educación de los hijos
como obligación y a la vez derecho con el que cuentan los padres.

Asimismo la Constitución del 1993 sostiene que:

Artículo 13.- Educación y libertad de enseñanza

La educación tiene como finalidad el desarrollo integral de la persona humana. El


Estado reconoce y garantiza la libertad de enseñanza. Los padres de familia tienen el
deber de educar a sus hijos y el derecho de escoger los centros de educación y de
participar en el proceso educativo.

La Constitución entiende a la educación de los hijos como un deber de los padres


que involucra:

 su participación en el proceso educativo


 la elección de los centros de educación
Finalmente podemos decir que constitucionalmente hablando, es deber y derecho de
los padres alimentar, educar y dar seguridad a sus hijos. Asimismo, los hijos tienen
el deber de respetar y asistir a sus padres. (Art. 6 de la Constitución )

3. Deber de fidelidad y asistencia

De acuerdo con el artículo 288 del Código Civil tenemos que:

Artículo 288.- Deber de fidelidad y asistencia

Los cónyuges se deben recíprocamente fidelidad y asistencia.

3.1. Deber de fidelidad

La fidelidad implica que los cónyuges no tengan relaciones sexuales deliberadas


con otras personas, es decir fuera del matrimonio, ya que de hacerlo incurrirían

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en adulterio, considerado como causal de separación de cuerpos y
de divorcio (art. 333 del CC inciso 1).

El adulterio involucra la presencia de dos elementos, uno objetivo y el otro


subjetivo: el primero, el tener relaciones sexuales fuera del matrimonio y el segundo,
la intención deliberada de hacerlo. Elementos que al presentarse copulativamente
vulneran el deber de fidelidad recíproco, que se deben los cónyuges, emergente del
matrimonio.

3.2. Deber de asistencia

Para Enrique Varsi, se entiende como el cumplimiento que debe realizar un cónyuge
para satisfacer las necesidades y requerimientos del otro. La asistencia
es económica y moral, el socorro y la ayuda recíproca. Económica, condición que
tiene una persona para poder cumplir con las necesidades de su pareja, si se trata de
alimentos es una obligación. Moral, implica el compartir, conversar, etc. con la
pareja. (2011, p. 97)

Para una doctrina francesa, consiste en aportarle al cónyuge el apoyo de su cariño y


dedicación en las dificultades de la vida: así ayudar a su cónyuge enfermo o lisiado
proporcionándole los cuidados necesarios, aportándole una ayuda profesional o en
sus negocios patrimoniales, etc. De manera más general, consiste en respetar al otro
y a hacer la vida en común tolerable o incluso placentera. (Bénabent, 2003, p. 112)

Agrega que la mayor parte de los comportamientos injuriosos entre las causales de
divorcio se entienden como incumplimientos al deber de asistencia. Así, este se
diversifica en deberes de sinceridad, de paciencia, de solidaridad, de honor, de
cortesía, de respeto mutuo. El Código Civil de Quebec habla de “deber de respeto”.
(Ídem)

Nos parece que la infracción de cualquiera de las causales de separación de


cuerpos (art. 333 del CC) involucra un incumplimiento a este deber de asistencia.
A saber, el adulterio; la violencia física o psicológica; el atentado contra la vida del
cónyuge; la injuria grave, que haga insoportable la vida en común, etc. Habida

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cuenta que la asistencia recíproca que se deben los cónyuges tiene un
contenido económico y moral.

La asistencia termina siendo, pues, uno de los deberes que nacen con el matrimonio,
y en particular en los momentos críticos que puede soportar el estado matrimonial,
diríamos que son estos casos (enfermedad, ancianidad, carencia de recursos
económicos) donde el deber de asistencia, termina constituyendo un elemento
gravitante para la permanencia de la institución matrimonial. Se señala y no sin
razón, que el derecho alimentario recíproco que se da entre los cónyuges descansa
precisamente en este deber de asistencia. (Aguilar Llanos, 2016, pp. 172-173)

4. Deber de cohabitación

De acuerdo con el artículo 289 del Código Civil tenemos que:

Artículo 289.- Deber de cohabitación

Es deber de ambos cónyuges hacer vida común en el domicilio conyugal. El juez


puede suspender este deber cuando su cumplimiento ponga en grave peligro la vida,
la salud o el honor de cualquiera de los cónyuges o la actividad económica de la que
depende el sostenimiento de la familia.

Involucra que los cónyuges deban hacer una vida en común, compartirse, entregarse
mutuamente a fin de lograr la integración de la familia sustentada en vivencias.
Entendida como unidad conyugal, la comunidad de vida se refiere a la permanencia
necesaria de los cónyuges que deberán compartir de un mismo destino: Vivir bajo
un solo techo, compartir la mesa y yacer en mismo tálamo, esto es, gozar no solo de
las excelencias que brinda el hogar conyugal, sino también soportar el peso de la
vida marital. (Varsi Rospigliosi, 2011, p. 48)

Para una doctrina francesa, el deber de cohabitación impone a los esposos una
comunidad de vida tradicionalmente concebida como compartir lo mismo: “Beber,
comer, dormir juntos, esto es lo que un matrimonio me parece” decía Loysel.
(Bénabent, 2003, p. 108)

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Según una doctrina brasileña, la plena comunión de vida presupone la existencia de
amor y afecto entre la pareja, la dedicación exclusiva al otro cónyuge y a los hijos.
La relación matrimonial impone la convivencia mutua, la reciprocidad de intereses
en la organización de la vida y en las actitudes o conductas individuales y,
finalmente, una gama de derechos y deberes iguales, que disciplinarán la vida en
común. (De Carvalho Filho, 2015, p. 1617)

Agrega que la comunión de vida es la nota clave que marca el matrimonio. Sin ella,
su significado y propósito desaparecen. El vínculo involucra la comunión de los
afectos y los demás componentes de la vida en común, como la ayuda mutua, la
dedicación recíproca y la colaboración personal, doméstica y económica. Pero el
vínculo espiritual que une a los cónyuges es el que hace realidad la comunión
material. La ausencia de comunión de vida plena puede generar la separación de la
pareja, basada en la imposibilidad de la hacer vida en común. (Ídem)

Por tanto, hacer vida en común implica la convivencia entre los cónyuges, el comer
y dormir juntos, el departir con los hijos y el repartirse equitativamente las
obligaciones correspondientes al hogar. Todo esto a partir del amor y afección que la
pareja se tiene. Normalmente, cuando no haya más amor y afección entre la pareja,
ello hará insoportable la vida en común lo que llevará aparejada la separación o el
divorcio de los cónyuges.

5. Igualdad en el hogar

De acuerdo con el artículo 290 del Código Civil tenemos que:

Artículo 290.- Igualdad en el hogar

Ambos cónyuges tienen el deber y el derecho de participar en el gobierno del hogar


y de cooperar al mejor desenvolvimiento del mismo.

A ambos compete, igualmente, fijar y mudar el domicilio conyugal y decidir las


cuestiones referentes a la economía del hogar.

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Y de conformidad con el artículo 2 de la Constitución Política de 1993, toda
persona tiene derecho a:

2. A la igualdad ante la ley. Nadie debe ser discriminado por motivo de origen, raza,
sexo, idioma, religión, opinión, condición económica o de cualquiera otra índole.

En el derecho italiano, una etapa fundamental de la adecuación de la normativa de


los institutos familiares a los cambios seguros de la costumbre estuvo representada
por la reforma de 1975, con la cual se dio también concreta actuación a los
principios constitucionales; entre esos, aquel que deseaba que el matrimonio fuera
ordenado en la igualdad moral y jurídica de los cónyuges (art. 29 de la Constitución
italiana) (Bonilini, 1992, p. 15)

En el derecho brasileño, la igualdad de derechos entre marido y mujer, ya destacada,


se deriva de las disposiciones del art. 226, § 5, de la Constitución Federal, derivado
del principio de igualdad previsto en el art. 5. El citado párrafo establece que “los
derechos y deberes relacionados con la sociedad conyugal son ejercidos por igual
por hombres y mujeres”. En el Código Civil brasileño, la igualdad entre ambos
cónyuges está bien descrita en las disposiciones de los arts. 1.565 a 1.570. (De
Carvalho Filho, 2015, p. 1617)

De este principio se derivan, por ejemplo, el derecho de ambos cónyuges a dirigir la


sociedad conyugal y el derecho de ambos a agregar el apellido del otro. Lo dispuesto
del art. 1.584 también retrata el principio de igualdad entre los cónyuges al definir
que la custodia de los hijos puede atribuirse tanto al padre como a la madre, según
las condiciones de cada uno para ejercerla. La igualdad cubierta en este artículo
busca evitar que las personas que se encuentran esencialmente en la misma situación
sean tratadas de manera diferente. (Ídem)

En el Perú constitucionalmente se recoge la igualdad ante la ley entre hombres y


mujeres en el artículo 2, inciso 2. En Italia y en Brasil también existe un
reconocimiento constitucional, pero en estos dos últimos casos se hace alusión
expresa a la “igualdad entre los cónyuges”. Sin embargo, el artículo 234 del Código

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Civil peruano contempla de forma específica la “igualdad entre los cónyuges” la
cual, en realidad, deriva implícitamente del artículo 2, inciso 2 mencionado.

6. Obligación unilateral de sostener la familia

De acuerdo con el artículo 291 del Código Civil tenemos que:

Artículo 291.- Obligación unilateral de sostener la familia

Si uno de los cónyuges se dedica exclusivamente al trabajo del hogar y al cuidado de


los hijos, la obligación de sostener a la familia recae sobre el otro, sin perjuicio de la
ayuda y colaboración que ambos cónyuges se deben en uno y otro campo.

Cesa la obligación de uno de los cónyuges de alimentar al otro cuando éste


abandona la casa conyugal sin justa causa y rehusa volver a ella. En este caso el juez
puede, según las circunstancias, ordenar el embargo parcial de las rentas del
abandonante en beneficio del cónyuge inocente y de los hijos. El mandamiento de
embargo queda sin efecto cuando lo soliciten ambos cónyuges.

La dedicación exclusiva al trabajo del hogar, lo que coloquialmente se conoce en el


caso de las mujeres como “ama de casa”, puede ser realizada indistintamente por el
esposo o por la esposa siempre y cuando quien no se dedique exclusivamente al
hogar, coopere sosteniendo a la familia a través de un oficio que,
independientemente de si es estable o no, le genere ingresos.

El cónyuge que hace abandono de la casa conyugal incumple con el deber de


cohabitación y el deber de asistencia (moral y económico) lo cual tiene como
sanción el cese de la obligación del cónyuge inocente de alimentar al cónyuge
culpable y además la potencialidad de convertirse en una causal de separación de
cuerpos (art. 333 del CC inciso 5)

Para la ley, entonces, el abandono efectivo del hogar (objetivo) más la intención de
incumplir el deber de cohabitación (subjetivo) que se prolongue por dos años
(temporal) configurará causal de separación de cuerpos.

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7. Representación de la sociedad conyugal

De acuerdo con el artículo 292 del Código Civil tenemos que:

Artículo 292.- Representación de la sociedad conyugal

La representación de la sociedad conyugal es ejercida conjuntamente por los


cónyuges, sin perjuicio de lo dispuesto por el Código Procesal Civil. Cualquiera de
ellos, sin embargo, puede otorgar poder al otro para que ejerza dicha representación
de manera total o parcial.

Para las necesidades ordinarias del hogar y actos de administración y conservación,


la sociedad es representada indistintamente por cualquiera de los cónyuges.

Si cualquiera de los cónyuges abusa de los derechos a que se refiere este artículo, el
Juez de Paz Letrado puede limitárselos en todo o parte. La pretensión se tramita
como proceso abreviado.

Siguiendo a Enrique Varsi, El Código regula dos modalidades de representación de


la sociedad conyugal:

– Representación conjunta, circunscrita para aquellos actos de trascendencia


económica en los bienes comunes (enajenación o gravamen),
extraordinarios.

– Representación indistinta, circunscrita a actos vinculados a las necesidades


comunes del hogar (actos de administración y conservación del patrimonio
en común), ordinarios. (2012, p. 92)

La aplicación de cada cual depende de la trascendencia del acto, si


es extraordinario u ordinario, necesario o complementario. Desde el punto de
vista procesal la sociedad conyugal es un patrimonio autónomo. Si es demandante
la representa cualquiera de los cónyuges, uno u otro; si es demandada, la

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representación recae en los dos, ambos deben contestar (art. 65 del CPC al ser partes
conjuntas en el proceso). (Ídem)

Un caso de representación conjunta se encuentra previsto en el artículo 315


del CC es decir, para el caso de la disposición de bienes sociales. En este caso qué
duda cabe que se trata de un acto de naturaleza extraordinaria (enajenación) por
ende requiere ineludiblemente de la intervención de ambos cónyuges.

8. Libertad de trabajo de los cónyuges

De acuerdo con el artículo 293 del Código Civil tenemos que:

Artículo 293.- Libertad de trabajo de los cónyuges

Cada cónyuge puede ejercer cualquier profesión o industria permitidos por la ley, así
como efectuar cualquier trabajo fuera del hogar, con el asentimiento expreso o tácito
del otro. Si éste lo negare, el juez puede autorizarlo, si lo justifica el interés de la
familia.

De acuerdo con el artículo 22 de la Constitución del 93:

Artículo 22.- Protección y fomento del empleo

El trabajo es un deber y un derecho. Es base del bienestar social y un medio de


realización de la persona.

El trabajo es un deber y un derecho para todos, es decir tanto para los hombres y las
mujeres, no solo porque rige la igualdad de gobierno en el hogar y la igualdad ante
la ley entre hombres y mujeres sino porque a través del trabajo las personas cumplen
un fin de autorrealización personal. En esa línea, los cónyuges deberán establecer
quien se queda en casa y quien sale en búsqueda de ingresos para el hogar.

9. Representación unilateral de la sociedad conyugal

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De acuerdo con el artículo 294 del Código Civil tenemos que:

Artículo 294.- Representación unilateral de la sociedad conyugal

Uno de los cónyuges asume la dirección y representación de la sociedad:

1. Si el otro está impedido por interdicción u otra causa.

2. Si se ignora el paradero del otro o éste se encuentra en lugar remoto.

3. Si el otro ha abandonado el hogar.

10. Conclusiones

Consideramos que, si bien algunos ordenamientos no establecen una definición de


matrimonio debido a que es una institución cambiable a lo largo del tiempo, o por
que sea difícil encasillar aspectos sociales y morales en una definición jurídica, es
indispensable, como se viene haciendo, que la Constitución, el Código Civil y otras
leyes especiales regulen algunos de sus elementos y aspectos relacionados.

Ya que sin duda alguna no podríamos hablar de un matrimonio en el cual no se


respete su solemnidad, al tener un contenido de carácter público o un matrimonio en
el cual no haya voluntad, libre de vicios, de los contrayentes. Tampoco podríamos
obviar determinados requisitos, a modo de filtro, para que se pueda celebrar
(impedimentos matrimoniales).

De la unión matrimonial emergen derechos de carácter patrimonial y de carácter


personal. En este último grupo tenemos al deber de fidelidad, deber de asistencia
y deber de cohabitación cuyo contenido es de orden público ya que constituyen la
base de la familia.

Los alimentos y la educación de los hijos son un derecho y una obligación a cargo
de los padres independientemente de que exista matrimonio o no.

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La obligación alimentaria a cargo de los padres es lo suficientemente amplia por lo
que incluye a la educación de los hijos.

La fidelidad implica que los cónyuges no tengan relaciones sexuales deliberadas


con otras personas, es decir fuera del matrimonio, ya que de hacerlo incurrirían
en adulterio, considerado como causal de separación de cuerpos y
de divorcio (art. 333 del CC inciso 1).

La infracción de cualquiera de las causales de separación de cuerpos (art. 333


del CC) involucra un incumplimiento al deber de asistencia. Habida cuenta que la
asistencia recíproca que se deben los cónyuges tiene un
contenido económico (manutención del hogar) y moral (deberes de sinceridad, de
paciencia, de solidaridad, de honor, de cortesía, de respeto mutuo).

Hacer vida en común (deber de cohabitación) implica la convivencia entre los


cónyuges, el comer y dormir juntos, el departir con los hijos y el repartirse
equitativamente las obligaciones correspondientes al hogar. Todo esto a partir del
amor y afección que la pareja se tiene. Normalmente, cuando no haya más amor y
afección entre la pareja, ello hará insoportable la vida en común lo que llevará
aparejada la separación o el divorcio de los cónyuges.

En el Perú constitucionalmente se recoge la igualdad ante la ley entre hombres y


mujeres en el artículo 2, inciso 2. En Italia y en Brasil también existe un
reconocimiento constitucional, pero en estos dos últimos casos se hace alusión
expresa a la “igualdad entre los cónyuges”. Sin embargo, el artículo 234 del Código
Civil peruano contempla de forma específica la igualdad entre los cónyuges la
cual, en realidad, deriva implícitamente del artículo 2, inciso 2 mencionado.

La dedicación exclusiva al trabajo del hogar, lo que coloquialmente se conoce en el


caso de las mujeres como “ama de casa”, puede ser realizada indistintamente por el
esposo o por la esposa siempre y cuando quien no se dedique exclusivamente al
hogar, coopere sosteniendo a la familia a través de un oficio que,
independientemente de si es estable o no, le genere ingresos.

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Un caso de representación conjunta de la sociedad conyugal se
encuentra previsto en el artículo 315 del CC es decir, para el caso de la disposición
de bienes sociales. En este caso qué duda cabe que se trata de un acto de naturaleza
extraordinaria (enajenación) por ende requiere ineludiblemente de la intervención de
ambos cónyuges.

Contrario sensu cuando se traten de actos de naturaleza ordinaria (actos de


conservación y administración del patrimonio en común), la representación de la
sociedad conyugal será indistinta, es decir podrá recaer en cualquier de los
cónyuges.

El trabajo es un deber y un derecho para todos, es decir tanto para los hombres y las
mujeres, no solo porque rige la igualdad de gobierno en el hogar y la igualdad ante
la ley entre hombres y mujeres sino porque a través del trabajo las personas cumplen
un fin de autorrealización personal. En esa línea, los cónyuges deberán establecer
quien se queda en casa y quien sale en búsqueda de ingresos para el hogar y en caso
de discrepancia ir dónde un juez.

11. Bibliografía

AGUILAR LLANOS, Benjamín (2016). Tratado de derecho de familia. Lima: Lex


& Iuris.

BÉNABENT, Alain (2003). Droit civil. La famille. Paris: Litec

BIANCA, Massimo (1985). Diritto civile II. La famiglia-Le successioni,


Milano: Giuffrè Editore.

BONILINI, Giovanni (1992).Nozioni di diritto di famiglia. Torino: UTET.

DE CARVALHO FILHO, Milton Paulo (2015). Código Civil Comentado. Doutrina


e Jurisprudência. Comentario al artículo 1511, Coordinador: Cezar Peluso, São
Paulo: Manole, pp. 1616-1619.

16
VARSI ROSPIGLIOSI, Enrique (2011). Tratado de derecho de familia. Matrimonio
y uniones estables. Tomo II. Lima: Gaceta Jurídica.

VARSI ROSPIGLIOSI, Enrique (2012). Tratado de derecho de familia. Derecho


familiar patrimonial. Relaciones económicas e instituciones supletorias y de
amparo familiar. Tomo III. Lima: Gaceta Jurídica.

El matrimonio es, entonces, el negocio solemne mediante el cual un hombre y una


mujer asumen el compromiso de una convivencia estable y de ayuda recíproca como
marido y mujer. (Bianca, 1985, p. 31)

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