“Año de la unidad, la paz y desarrollo”
UNIVERSIDAD NACIONAL MAYOR
DE SAN MARCOS
(Universidad del Perú, Decana de América)
“FACULTAD DE DERECHO Y CIENCIA POLÍTICA”
Asignatura: Lenguaje
Tema: La
comunidad nikkei en el Perú
Docente: Rudy
Mostacero Villareal
Alumnos:
Gamero Zegarra Gonzalo Jordán
Montesinos Trujillo Roberto Carlos
Tarazona Ramírez Bruno Andrés
Eduardo Sebastián Méndez Meza
Semestre Académico: 2023-1
Aula: 246
Sección: 3
2023
ÍNDICE
Introducción
1. Desarrollo
1.1. Historia de la comunidad nikkei en el Perú
1.2. Indicios de una mala convivencia
1.3. “El holocausto peruano”, tiempo de persecución y deportación
1.4. La reconstrucción e integración
2. Aportes culturales de los japoneses al Perú
2.1.1. Aportes a la Educación
2.1.2. Influencia religiosa al Perú
2.1.3. Aportes intelectuales y artisticos en el Perú
3. Aportes económicos de los nikkei al país:
4. Personajes representativos nikkenses en el Perú
4.1.1. En la gastronomía del Perú
4.1.2. En el deporte peruano
4.1.3. En la política peruana
Conclusiones
Bibliografía
INTRODUCCIÓN
El Perú es un país muy megadiverso en diversos aspectos, tales como en la flora,
fauna, geografía, y no es excepción “la cultura”, esto se debe por toda su historia
(que consideramos que es casi milenaria) que viene desde los incas hasta la
misma república. Dicha cultura abarca muchas “influencias”, ya que de por sí la
cultura peruana es la fusión de muchas más, como por ejemplo la europea y el
virreinato, la africana con el esclavismo o la asiática, con los culíes y
específicamente con los japoneses. Es bien sabida la importancia y el misterio que
Japón despierta en el mundo actualmente, siendo una de las economías más
fuertes del mundo por su tecnología de alta gama y su admirable capital humano,
además de dar la apariencia de una sociedad lejana, amable, empática y solidaria.
Pero este país no está tan apartado del nuestro, es más, poseemos muchas cosas
que nos vinculan y podemos hasta decir que existe una especie de “amistad”.
Pero, ¿Habrá habido una convivencia desde el inicio entre ese choque de
culturas?...
Nosotros con exactitud no podemos decir que sí ha existido una convivencia
pacifica desde su llegada, lo que de alguna podemos nosotros comentar es una
hipótesis de lo que tal vez haya podido suceder. Quién quita que se han acontecido
momentos en lo que ambas culturas han reaccionado no siempre de la mejor
manera frente a la otra, no solo por referirme a la diplomacia, porque cada uno de
los pobladores tenían su propia idiosincrasia.
Aunque parezca irónico mencionarlo, todo esta historia de unión de culturas es
iniciada con su inmigración (formalizada en 1898 e iniciada oficialmente un año
después) donde el Perú y Japón estrechan vínculos, dando a nuestro país un lazo
de historia y aportes que nos enriquecerían como sociedad. Esto se puede ver
reflejado en que actualmente la comunidad peruano-japonesa es una de las
comunidades asiáticas foráneas más grandes del mundo, y siendo la segunda más
grande en Latinoamérica.
En esta monografía trataremos de explicar la llegada de los japoneses al Perú, su
trabajo en las azucareras a inicios del siglo XX, los sueños que tenían al llegar a
Sudamérica, el cómo se desenvolvieron en nuestro país, el racismo que sufrieron y
por último los lazos actuales que sostenemos con el país nipón gracias a este
momento de la historia sin dejar de lado toda la influencia que tuvo el país del sol
naciente en nuestro país. La cual será usada por un método de investigación,
donde tendrá preponderancia los libros, documentos y testimonios que se han
podido conseguir.
[Link]
1.1 HISTORIA DE LA INMIGRACIÓN JAPONESA
El Inicio de la Inmigración Japonesa tuvo como antecedente el inicio de las
relaciones exteriores entre Perú y Japón con la firma del Tratado de Paz, Amistad,
Comercio y Navegación el 21 de agosto de 1873, este tratado se firmó debido al
“incidente de la barca María Luz” de 19721 (Morimoto 1999). Las razones y/o
factores fundamentales para la llegada de ciudadanos del país del sol naciente al
Perú, tiene que ser explicado en base a el contexto japonés y el marco histórico
peruano de ese entonces.
El país nipón estaba pasando por su incipiente Revolución Industrial durante la tan
conocida y admirada “Era Meiji”, lo que generó una Reforma Agraria donde se
1
El 28 de mayo de 1972 la barca peruana María Luz que traficaba coolies chinos de Macao al Callao tiene una
breve escala en un puerto japonés, lo que es aprovechado por un trabajador chino para escapar y denunciar los
abusos sufridos. Lo que genera que el gobierno japonés intervenga y libere a los chinos.
concentró la propiedad de la tierra en grandes latifundistas, esto sumado a los
avances médicos y sanitarios que redujeron la mortandad y el ingreso de nuevas
tecnologías en el campo (reemplazando a varios trabajos) dieron como resultado
final, una crisis demográfica y alto desempleo entre la población. Por ende, el
gobierno japonés decidió evacuar a un sector de la población de su territorio para
aliviar su pesada carga demográfica y al mismo tiempo para usarla como enclaves
humanos para fines imperialistas (Godoy, 2020; Laussent-Herrera,1991).
Mientras tanto, en el Perú se vivía la época de la República Aristocrática, época
datada entre los años 1895 hasta 1919, donde la oligarquía buscaba mano de obra
barata para sus haciendas costeñas por causa de la escasez de trabajadores en la
costa peruana. Sucede que en las haciendas del litoral peruano no residía una
mano de obra más o menos estable, por diversas causas como la manumisión de
los esclavos negros medio siglo antes y la merma del número de culíes chinos de
Cantón y canacas de la Polinesia. Era, entonces, una necesidad vital del Estado
peruano traer brazos, y esta se volvió más apremiante porque los hacendados
azucareros y algodoneros de la costa pertenecían a los círculos de poder más
importantes del país en ese momento (Thorndike, 1996).
En 1898 Teikichi Tanaka, agente de la compañía migratoria Morioka, y Augusto B.
Leguía, gerente de la British Sugar Company, se pusieron de acuerdo para que el
Perú fuera incluido en los destinos de migración japonesa, lo que generó el inicio
de la inmigración nipona al Perú que se concretó el 28 de febrero de 1899, cuando
el barco Sakura Maru transportó a 790 trabajadores japoneses del puerto de
Yokohama-Japón al puerto de Callao-Perú para trasladarlos a las haciendas de
Cañete (su lugar de trabajo) estando, todos los trabajadores, bajo la modalidad de
contrato (Morimoto 1999). (Anexo 1)
En un inicio no solo hubo un choque entre culturas sino también entre dos
condiciones distintas. Los inmigrantes japoneses venían de su país como
ciudadanos libres y con experiencia de lucha en otros lugares; y en las haciendas
peruanas todavía prevalecían las condiciones coloniales (como la imposición de
comprar en sus tambos, la presencia de soldados armados, el no cumplimiento de
contratos, etc.) además del impacto de las enfermedades endémicas de esas
zonas a los japoneses que no tenían defensas biológicas para contrarrestarlas.
Pese a todo ello el saldo fue relativamente favorable por lo cual los hacendados
demandaron a más inmigrantes (Morimoto 1999).
Por consiguiente, hubo diversas oleadas de inmigración japonesa en 1903, 1906,
1907 y años sucesivos que provenían, mayormente, de las zonas agrícolas de
Japón (Okinawa, Kumamoto, etc), además de la llegada de algunos con sus
respectivas esposas. La gran parte de ellos tenían como destinos las haciendas
costeñas, pero con malas condiciones de trabajo (bajos salarios, mala salubridad,
etc). Es consecuencia del mal régimen laboral las constantes fugas de haciendas y
huelgas en busca de mejores salarios con su consecuente represión o aceptación
de sus reclamos. Pero sus hábitos de ahorro y su ingenio oriental ocasionaron su
ascenso en la escalera social, convirtiéndose en empleados o arrendatarios de la
hacienda o volviéndose grandes propietarios de tierras como Nikumatsu Okada en
Huaral (Morimoto 1999; Thorndike 1996).
En el año 1923 se abolieron los contratos entre los hacendados y las empresas
migratorias japonesas debido a los bajos salarios ofrecidos en ese entonces y por
la generalización de la modalidad del enganche (contratar a trabajadores con
adelantos) que llevó a contratar a muchos trabajadores procedentes del ande
peruano. Entonces los japoneses mayormente optaron por abandonar las
haciendas y buscar fortuna en la Capital donde establecieron pequeños
restaurantes, bodegas, peluquerías y puestos ambulatorios. En virtud de lo cual
varios se quedaron en nuestro país y llamaron a sus familiares para hacer
negocios en las principales ciudades del Perú, a esta modalidad de inmigración se
le nombró el “llamado”. Sus logros económicos tuvieron como causas al
Tanomoshi (sistema de ahorro japonés del que hablaremos más adelante) y sus
buenos hábitos de ahorro (Godoy, 2020).
En paralelo al crecimiento de su posición económica, también medró dentro de la
comunidad la organización gremial por actividad como “La Asociación de peluqueros
de Lima” (oficio monopolizado por los japoneses) en 1907, la “Asociación de
comerciantes de Artículos para el Hogar” en 1915, la “Asociación de Propietarios de
Restaurantes” en 1919 y la “Sociedad Central Japonesa” en 1917 (institución que
representó los intereses de la comunidad en su conjunto en el Perú). También por
esta época nace el primer periódico japonés en el Perú Andes Jiho en 1913
(Morimoto 1999).
Toda la comunidad japonesa tuvo su “época de oro” durante el Oncenio de Leguía,
debido a la influencia de la esposa del embajador japonés Miyoto y de algunos como
Teikichi Tanaka o Seikumo Kitsutani (banquero issei2) que efectuaron sobre el
presidente. Esto se vio traducido en que sus hijos tuvieran tratos comerciales con los
empresarios nikkeis3 y que compraran exclusivamente productos concebidos por la
comunidad comercial japonesa; esto sumado a la estrechez de lazos de la
comunidad nipona con la sociedad peruana que tuvo como máxima expresión la
donación de la estatua de Manco Cápac (construida en el distrito de la Victoria) por
parte de empresarios japoneses en el Perú (Thorndike,1996).
1.2 INDICIOS DE UNA MALA CONVIVENCIA
Al estar relacionada la empresa migratoria nikkei con Leguía, se fue
promoviendo un rechazo contra este flujo poblacional luego de la caída del dictador.
En 1936 el presidente Benavides emitió un decreto que restringía la migración
asiática y limitaba su número para su residencia en el país, y también la
obligatoriedad de emplear un 80% del personal nativo en las empresas urbanas y
rurales de extranjeros. También se prohibió el traspaso de los negocios a otros
extranjeros, lo que motivó la nacionalización de muchos nipones como peruanos.
2
Palabra de origen japonés que significa “Inmigrantes japoneses de primera generación”.
Este creciente racismo contra los japoneses se debía a la creciente participación de
japoneses en sectores importantes de la economía peruana como el comercio, lo
que generó una grave competencia económica y laboral contra los peruanos,
limeños en su mayoría. (Morimoto, 1999; Thorndike, 1996).
No solo hubo discriminación por pate de las instituciones estatales en los años 30,
sino también por los medios de comunicación de propiedad privada como “La
Prensa” a través de una campaña difamatoria apoyada por diversos intelectuales
como Guillermo Salinas Cossío y políticos como el canciller Alberto Ulloa Sotomayor
que advirtieron sobre el peligro de la “infiltración japonesa” que habían sobrepasado
el número de 30 000 personas en el Perú. Esto sucedía en paralelo al avance
imperialista de Japón en China con el inicio de la 2da guerra entre China y Japón el
7 de julio de 1937 y las posteriores tensiones geopolíticas entre los Estados Unidos
(EE. UU) y Japón por el control del Pacífico (Morimoto 1999; Naupari, 2014).
1.3 “EL HOLOCAUSTO PERUANO”, TIEMPO DE PERSECUCION Y
DEPORTACIÓN
Este temor ante el progreso de la colonia se exacerbó después del inicio de la
Segunda Guerra Mundial, transcribiéndose en teorías conspirativas sin el menor
indicio lógico como: “Que el Perú (al ser un país de ricos recursos) podría ser presa
del imperialismo japonés” o rumores sobre el aterrizaje de aviones nipones en la
costa peruana, el arribo de paracaidistas japoneses y el ataque de la comunidad
japonesa en el Perú (en sincronía con el exterior) el 13 de mayo de 1940 (Thorndike
1996). Generando con estos rumores el miedo y luego el odio que produjo saqueos
y asesinatos de japoneses4 como bien lo explica Godoy (2020):
El 13 de mayo de 1940, los alumnos del colegio Nuestra Señora de
Guadalupe organizaron una marcha contra los japoneses, a la que se
adhirieron otros ciudadanos. Las protestas terminaron con el apedreamiento
de locales y viviendas y saqueos en el Cercado de Lima, La Victoria, Rímac y
Jesús María (pág. 57).
Lamentablemente eso empeoró con el ataque de Japón a la base estadounidense
de Pearl Harbor (7 de diciembre de 1941), que produjo la declaración de guerra
inmediato de Estados Unidos. El presidente del Perú en ese entonces era Manuel
Prado Ugarteche (1939-1942), quien luego de una cita con el presidente
estadounidense, Franklin D. Roosevelt en mayo de 1942, se decidió la expropiación
de varios negocios japoneses y la posterior deportación de más de 1800 ciudadanos
de esa nacionalidad5, sospechosos de ser espías, a campos de concentración en los
Estados Unidos, siendo uno de los hechos más infames de xenofobia en el Perú
(Godoy, 2020). Según lo que dijo el diplomático norteamericano John K. Emerson
(citado por Morimoto, 1999) sobre los deportados “[...] no encontramos evidencia
relevante de actos de sabotaje, supervisión o de espionaje […] la histeria de guerra
que envolvió al personal diplomático en el Perú dio lugar a la explotación del
prejuicio, odio, emoción y codicia...” (pg. 11). Según el periodista nikkei Alejandro
Sakuda (citado por Naupari, 2014) la elaboración de las listas negras (“listas de
deportación”) estuvieron basados en el prejuicio, el odio y otros criterios subjetivos.
Todo esto trae como repercusión final el declararle la guerra a Japón, la cual
creemos que fue algo innecesario ya que están pensando (como la mayoría de
veces) en sus intereses personales mas no los colectivos, ya habían nipones que se
sentían parte de nuestro Perú, pequeñas inversiones a la bolsa de valores, pero
todo esto será en vano porque hay la preponderancia de la xenofobia.
1.4 LA RECONSTRUCCION E INTEGRACIÓN
Después que Estados Unidos ganara el conflicto armado, dispusieron que Japón
debería servir como un escudo militar contra Corea del Norte y la China de Mao Tse
Tung, por eso intervinieron en la mediación diplomática de este país con varios
países sudamericanos. A partir de ahí las relaciones entre Perú y Japón se fueron
entibiando e, incluso, mejorando. Por ejemplo, en 1951 el gobierno del Perú es uno
54
Se contabilizó un total de 500 locales comerciales japoneses destruidos y un número no irrisorio de
heridos y muertos que no fue contado oficialmente
5
Los estadounidenses pedían prisioneros japoneses para intercambiarlos con los americanos
prisioneros en Japón.
de los firmantes del Tratado de paz de San Francisco y poco después establece
relaciones con el gobierno de Japón. Pero la consolidación de estas relaciones de
amistad vino recién en 1961 cuando el presidente Manuel Prado Ugarteche viajó a
Tokio, para buscar una fórmula de indemnización por los daños causados a los
ciudadanos japoneses durante la guerra y permitir una licencia a la inmigración
(Godoy 2020; Laussent-Herrera 1991).
Y, finalmente en 1967, se edifica el Centro Cultural peruano-japonés (edificio que
representaba a todas las instituciones nisseis) inaugurado por el príncipe heredero
Akihito. Por eso en el 1er gobierno de Belaúnde llegaron ensambladoras de
automóviles japoneses, inversiones mineras y amplia cooperación técnica. Todas
estas muestras de gratitud del Perú, además de un deseo de resarcir el daño hecho,
se debieron a la nueva posición de Japón en el escenario mundial como una de las
nuevas potencias mundiales, en virtud de su industrialización y de despegue
económico luego de la Segunda Guerra Mundial.
El proceso de consolidación de relaciones se dio durante el alza de importancia
económica y financiera de la comunidad nissei debido a su papel en la industria y el
gran comercio. Dándole una imagen de laboriosidad y disciplina la comunidad
nipona en el Perú. A la vez que la comunidad japonesa se integraba
económicamente, los miembros de su comunidad lo hacían socialmente, ocupando
espacios importantes en el arte, la cultura, el deporte y el periodismo. Lo cual
veremos en el siguiente apartado. (Lausent-Herrera 1991, Godoy 2020)
[Link] DE LOS JAPONESES AL PERÚ
2.1 APORTES CULTURALES:
Los japoneses a lo largo de su historia aquí en el Perú (a la que han pertenecido y
pertenecen) se ha visto participe en diversos acontecimientos, los cuales han tenido
que ellos adaptarse a justamente esos cambios que la mayoría de veces para ellos
era algo difícil. Ese proceso de adaptación al nuevo entorno que vivían fue apoyado
en gran parte por sus creencias y costumbres traídas desde el otro lado del mundo,
las cuales han persistido de tal modo que ahora ha habido una fusión entre sus
creencias y costumbres orientales con las occidentales.
2.1.1 APORTES A LA EDUCACIÓN
Los japoneses llegaron a construir muchas escuelas antes de la Segunda Guerra
Mundial (aunque ellas tenían la malla curricular japonesa y no la peruana) entre
ellas tenemos a Lima Nikko (fundada en 1920) 6. Después de la Guerra se
construyeron las escuelas a Shimazaki, Miyahara, Sakura Gakuen, el colegio
Corporativo La Unión, entre otras. Los japoneses además de estas construcciones
también realizaban torneos deportivos en lo que destaca el fútbol, destaca en ese
ámbito el Undokay (festival anual deportivo con ocasión del aniversario del
Emperador). Estos torneos y colegios dieron paulatinamente el ingreso a
estudiantes no-nisseis, favoreciendo la síntesis de la comunidad 7 (Laussent-
Herrera,1991).
2.1.2 APORTES RELIGIOSOS
En el ámbito de lo místico y religioso, los japoneses nos influenciaron con sus
religiones como el budismo (enseñanzas de Buda que contiene la creencia en la
reencarnación y su aspiración al Nirvana- estado supremo de felicidad plena-
donde no hay deseo y dolor) y el sintoísmo (creencia autóctona japonesa que
rinde veneración a los Kami, que son espíritus sobrenaturales). Los budistas
japoneses recién migrados al Perú nos dejaron como legado el hermoso templo de
Templo Taiheizan Jionji en San Vicente de Cañete y la secta Soka Gakkay traída
por el Dr Ikeda al Perú en 1974). El sintoísmo y sus practicantes nipones
construyeron diversos santuarios como el yansunkumi (lugar de reposo de los
espíritus heroicos) además de diversas sectas como la Seicho no Ie (Laussent-
Herrera,1991).
66
Sería expropiada durante la guerra y convertida en la escuela María Teresa Gonzales de Fanning.
77
Cabe nombrar como dato importante la Asociación Estadio La Unión (asociación cultural e
institución nissei), uno de los clubes más importantes y modernos del país. Ubicada en Pueblo Libre.
2.1.3 APORTES AL ÁMBITO INTELECTUAL DEL PERÚ
No nos conviene olvidar la inserción de los nissei en la prensa peruana, vital factor
de su integración a nuestra sociedad. Aquí pondremos como ejemplo a ilustres
periodistas como Julio Higashi el Cofundador del diario “Correo” y director de
informaciones del Programa Panamericana Televisión, además de la creación de
revistas niponas como El Sakura (1951) El Nissei (1958) y el Puente (1980), entre
varios (Lausent-Herrera 1991). Sin descuidar el ámbito artístico, tenemos como
figuras a José Watanabe famoso poeta peruano-japonés de la generación del 70 y
Tilsa Tsuchiya, pintora nissei de talla mundial (Suárez, 2021).
3. APORTES ECONÓMICOS
Los japoneses lograron llegar a posiciones importantes del poder en la economía
peruana debido a sus hábitos de higiene y frugalidad, pero sobre todo a sus redes
de cooperación; en estos últimos cabe ahondar en el Tanomoshi 8 esta palabra
designa a un sistema de ahorro que consiste en el aporte de una cantidad fija de
dinero cada cierto lapso, de parte de cada uno de los miembros del grupo. Por
turnos (elegido por sorteo) uno de ellos obtenía el monto total. Con lo cual los
japoneses se financiaban a sí mismos, a diferencia de los comerciantes peruanos
que tenían que sufrir los altos intereses de los bancos privados o estatales
(Thorndike,1996; Lausent-Herrera 1991; Morimoto 1999)
Lamentablemente, durante la Segunda Guerra Mundial varios de sus bienes fueron
expropiados por el Estado Peruano, lo que generó su estancamiento en el proceso
de su crecimiento económico. Felizmente, resurgieron en los ámbitos de negocios
familiares y en las pequeñas empresas de panificación, textilería y avicultura
(Lausent-Herrera 1991). Esto causo que en la actualidad haya grupos
empresariales nissei muy importantes como el Grupo Ikeda y Komatsudani; que
tienen inversiones en distintos rubros como la Industria, el comercio mayorista y la
avicultura; tómese como ejemplo a San Fernando que pertenece al Grupo Ikeda,
fundado por el nikkei Julio Ikeda (Lausent-Herrera 1991).
4. PERSONAJES REPRESENTATIVOS NIKKENSES EN EL PERÚ
4.1 EN LA GASTRONOMÍA PERUANA:
Los japoneses aportaron a la comida nacional con influencias de sus principales
ingredientes o comidas como el sushi, sashimi y tiraditos; que los llevaron a
perfeccionar el ceviche y los distintos platos con ingredientes pesqueros en el Perú.
Llegando a una síntesis entre lo peruano y lo japonés (Suárez, 2021). Este apartado
tiene como exponentes a Humberto Soto, fundador de “Costanera 700” y a Toshiro
Konishi chef y cantante, que fundo el primer restaurante japonés del Perú, “Matsuei”
(El Comercio, 2019).
Durante toda su estadía en el Perú, los japoneses forjaron algo que en Ciencias
Sociales se llama “el arte de la resistencia”, si bien durante su residencia en
nuestro país los japoneses adoptaron varias de nuestras prácticas para poder
integrarse en esta sociedad, siguieron manteniendo sus rituales, costumbres,
tradiciones, creencias, comportamientos dentro de su estructura familiar o incluso
dentro de sus asociaciones de nikkeis (Scott 2007).
4.2 EN EL DEPORTE PERUANO
Muchos deportes como el sumo o el beisbol fueron traídos y desarrollados en las
haciendas por los inmigrantes e incluso fueron estimulados por eventos de
competición para esto fue inaugurado en la década de 1950 el Estadio La Unión por
la comunidad peruano-japonesa y desde entonces llega a reunir a muchas personas
para la práctica de diversos deportes por ejemplo el fútbol, béisbol, natación, etc.
Teófilo Toda fue campeón nacional de ciclismo en 4 ocasiones (1954, 57,59,60).
Arturo Yamasaki el mejor árbitro del Perú, participó en el mundial de fútbol de
México de 1970. Olga Azato quién integró numerosas veces la selección nacional de
voleibol. Pero los más destacados son Akio Tamashiro quién fue campeón
panamericano de karate 4 veces y de Erika Hayashida, mujer campeon de varios
títulos nacionales e internacionales de golf.
4.3 EN LA POLÍTICA PERUANA
Para explicar las razones de su entrada a la vida pública del Perú, usaremos las
palabras de la investigadora Isabel Lausent-Herrera (1991):
El entrar en política, forma de compromiso que no tolera ni la evasión ni el
aislamiento, fue escogida por algunos nikkei9 para manifestar, entre otras cosas, su
ansia de integración, después de que su educación y el temor a las reacciones
hostiles los hubieran mantenido cuidadosamente apartados de esa opción.
Este era el último aspecto necesario para su articulación total con la sociedad
peruana. Por ello vamos a realizar una lista de los principales representantes:
● Alberto Kitazono Roca
98
Este término en japonés significa “suerte de pandero”
9
Conclusión
Podemos constatar con estos aportes la riqueza cultural, social y económica que
nos legaron los nipones a pesar del corto número (cerca de 100 000 japoneses
según la Agencia de Cooperación Internacional Japonesa) de inmigrantes. Y
logramos a concluir que sufrieron principalmente por culpa de su progreso
económico en cooperación y debido a su aislamiento de la comunidad nacional en
sus inicios, lo que generó suspicacias y temores en la población peruana que
derivaron en odios raciales y xenófobos que la afectaron profundamente.
Bibliografía
El Comercio (2019) A 120 años de la inmigración japonesa al Perú: el aporte de una
gran cultura. [Link]
japonesa-peru-noticia-ecpm-622696-noticia/?ref=ecr
Godoy J. (2020) El último dictador. Lima. Editorial Penguin Random House.
Higashi A. (2021) Los impactos socioculturales de la inmigración japonesa en el
Perú. Discovernikkei. [Link]
japonesa-peru/
Laborde A. (s/f) La política migratoria japonesa y su impacto en América Latina.
Universidad de Quintana Roo
Lausent-Herrera I. (1991) Pasado y presente de la comunidad japonesa en el Perú.
Lima. Instituto de Estudios Peruanos Ediciones.
Scott J. (2007) Los dominados y el arte de la resistencia. México D.F. Ediciones Era
Thorndike G. (1996) Los imperios del sol. Lima. Editorial Brasa S.A.
Morimoto (1999) Los japoneses y sus descendientes en el Perú. Lima. Fondo
Editorial del Congreso del Perú
Naupari J. (2013) La persecución a la colectividad japonesa en el Perú 1941-1945.
[Link]
OPINIÓN. Felicito al grupo porque han hecho una redacción muy buena desde todo punto
de vista, ya sea por la secuencia y coherencia en la exposición de los temas, por las técnicas
de citación y referenciación, pero además, porque se han documentado muy bien y han sabido
extraer la información más relevante. Creo que el único detalle que deben cambiar es el uso
de los superíndices para hacer las citas de pie de página. Los felicito por su trabajo de grupo,
porque están haciendo una muy buena investigación y escribiendo una buena monografía.
Evaluación: 3/3. Continúen trabajando como grupo.