???? ????? (KookTae)
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⚠️ Advertencias ⚠️
• Asesinatos y torturas.
• Parafilias.
• Relaciones "Chernobyl".
• Vocabulario vulgar.
• Escenas de abuso sexual que pueden resultar muy fuertes para algunas personas.
• NO se busca romantizar o normalizar las malas actitudes y/o acciones de los personajes.
Es ficción.
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El tipo parecía tener el doble de su edad, y no era atractivo, pero eso era lo de
menos porque su ropa de Marc Jacobs era suficiente como para permitirle estar
de esa forma con él.
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Estaba un poco ebrio pero no lo suficiente como para no ser consciente de sus
actos, por lo que al momento de que el hombre se acercó a él para besarlo, no se
negó luego de notar su collar Channel bastante bonito. Quizás haría que se lo
regalara, porque no tenía uno en ese diseño.
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El tipo tenía el sabor del vino costoso que una vez probó y le terminó gustando
bastante, pero no era tan delicioso mezclado con el aroma de ese perfume
demasiado fuerte y poco agradable a su gusto.
El tipo pegó mas sus cuerpos mientras paseaba sus manos por todos su cuerpo,
sus labios se posaron en su cuello comenzando a besarlo mientras el rubio solo
acercó su vaso para beber otros dos sorbos. Comenzaba a tener calor, no debido
a la calentura de los toques del hombre, sino por el tiempo que llevaba bailando
en medio de tantas personas.
El rubio pasó su brazo libre por sobre sus hombros, y le sonrió coqueto antes de
beber otro sorbo antes de responderle.
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—Te daré todos los que quieras, primor —respondió el hombre desesperado al
sentir su entrepierna apretar sus costosos pantalones de manera dolorosa.
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El rubio al escucharlo solo rodó los ojos, sin soltar al hombre ni alejarse de él,
pero volteando la cabeza solo un poco para observar a quien lo llamaba.
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—¡Quita tus manos de mi chico! —casi que rugió al tipo cuando llegó donde
ellos, tomando el brazo del rubio de forma brusca para alejarlo del hombre
mucho más mayor que él.
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—Ya arreglaré las cosas contigo —le respondió el azabache apretando los
dientes y mirando casi que, con ira, luego volteó a ver al tipo que al reconocerlo
y darse cuenta de la situación en la que estaba levantó sus manos a la altura de
su pecho intentando demostrarse inocente—. Y tú, hijo de puta, ¿Cómo tuviste
los huevos para tocar a mi chico? ¿Uh? —preguntó sin dejar el tono de enfado en
cada palabra.
—J-Jeon, realmente lo siento —se apresuró a decir—. No sabía que era tuyo, en
verdad que-
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—¡Me vale mil hectáreas de mierda si lo sabías o no, cabrón! —le respondió, y le
apuntó con el arma justo a la altura de su aún notoria erección—. ¿Te calentaste
tocando a mi chico? ¿Lo disfrutaste?
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—N-No, yo-
—Jeon, vete muy a la mierda y déjanos en paz —dijo el rubio volviendo a llamar
la atención del azabache, aún con su brazo apresado—. Estábamos por ir a
divertirnos un poco, ¿Por qué siempre arruinas todo?
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—¡Eres un hijo de puta, ¿Por qué en el pene?! —preguntó Taehyung molesto con
la actitud del otro—. No tienes por qué estar aquí, no tienes el derecho.
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—¿Quién te dio permiso para salir y andar de puta con cualquiera? —gruñó el
azabache acercándose más a él—. Eres mío, Taehyung. No puedes hacer esto
cada vez que te enojas conmigo.
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—Es tu culpa por no comprarme la colección limitada de bolsos Gucci que quería
a tiempo, ¡Ahora ya no están disponibles, y no tengo uno! —respondió el rubio
en justificación—. Ya sabes cómo es esto, Jungkook. Si no me das lo que quiero,
lo conseguiré de otro lado y no puedes reclamarme como tuyo.
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Al rubio le brillaron los ojos al escucharlo decir que iba a conseguirle lo que
quisiera, y entonces le sonrió, para luego abrazarlo por el cuello con su brazo
libre.
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—Te lo prometo, bebé —respondió el azabache con una expresión más calmada
que antes—. ¿Cuándo te he mentido?
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Jeon volteó al rubio para que quedara de espaldas al hombre que se desangraba
en el suelo pidiendo ayuda, y sin dudarlo ni un segundo le disparó en el torso
tres más.
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Este valor se adquiere desde que somos pequeños, y la mayoría de las veces nos
enseñan esto a partir de una vida precaria y sin valores materiales de ningún
tipo.
Pero, ¿Qué pasa cuando vives de forma humilde pero no posees humildad? Lo
que sucede es que esa persona valora su vida e integridad según los bienes
materiales que cree necesitar para ser una persona aceptada socialmente, o
para valer como persona al igual que vale lo que posee.
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Esos son algunos ejemplos de muchos que existen, pero a veces solo son uno o
dos sucesos de este tipo que ocurren hasta que entiendes que los que están mal
son ellos.
Pero, cuando pasa desde tu nacimiento, y cuando jamás has tenido algo que has
deseado por más buena persona que has intentado ser, entonces tu
pensamiento cambia para peor al igual que tu personalidad.
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—¡Solo le estoy pidiendo una media hora más para que mi ropa termine de
secarse, señora! —le repitió el joven de cabello claros a la mujer que estaba
frente a él con sus manos a cada lado de sus caderas—. Aún no se ha secado y la
necesito para hoy.
—Tú hora de utilizarlo ya terminó. Saca tu ropa y usa otra, que yo también
necesito que se seque para hoy —le respondió la mujer.
—No sea tan odiosa, solo deje la camisa entonces —insistió cruzándose de
brazos.
—¡Sólo le estoy pidiendo media hora, vieja cornuda! —gritó sosteniendo toda su
ropa aún un poco húmeda.
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Al escucharlo la mujer se puso roja de ira, y fue en ese entonces que el castaño
claro caminó en dirección a su casa con su ropa en sus brazos, y rió cuando
escuchó los gritos de la mujer detrás suyo.
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—¡A su hijo le encanta follar a este prostituto pecador! —respondió con gracia en
su voz.
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No negaba jamás que consiguió cosas y dinero gracias a haber tenido algún
encuentro sexual con algún hombre. No le iban las mujeres, solo aceptaba ese
tipo de cosas con hombres. Tal y como la mujer estaba enterada de su
reputación y la de su madre, una prostituta conocida en la ciudad vecina y
bastante famosa en su barrio, él iba por un camino parecido al suyo y no se
arrepentía de aquello.
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Fue cuando tenía quince años, y un compañero de clase le ofreció su teléfono a
cambio de besarlo frente a todos los de la escuela porque no quería ser el único
que jamás besó a nadie, y quería que fuera con el chico que le gustaba a su
enemigo, es decir, Taehyung. Al castaño le pareció demasiado un pago como ese
a cambio de un simple beso, pero estaba contento porque no tenía un teléfono
aún, por lo que no se negó y ese día llegó a casa con un teléfono bastante
moderno.
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Dos semanas después, hubo un chico de dieciséis que vivía en su cuadra, que
estaba "enamorado" según él, de Taehyung, y le pidió salir con él pero como a él
no le gustaba, se negó. El chico parecía estar muy enculado con él, así que ante
la desesperación y al ver que no iba a conseguir nada, le ofreció simplemente
sexo. Kim en ese momento era virgen, por lo que no estuvo muy seguro de
aceptar sino hasta que el chico le ofreció una suma considerable de dinero que
en ese momento necesitaba.
Aquel día perdió la virginidad, pero ganó el dinero suficiente para pagar la
matricula de su escuela y poder continuar en ella sin tener que gastar en otras
cosas. Se dio cuenta de que ganar esa suma de dinero fue más fácil y rápido que
lo que le costaba a su madre ganarlo con días de trabajo, y entonces cuando un
tercero llegó pidiéndole lo mismo a cambio de dinero, supo que era muy fácil
para él ganarlo en solo un par de horas.
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Tampoco crean que es un estúpido, porque tuvo clases de educación sexual
desde pequeño en su escuela y sabía perfectamente que las ETS existían y que
eran demasiado peligrosas, por lo que desde la primera vez siempre se cuidó
con preservativos incluso cuando debía de hacer orales. No quería pegarse
nada.
Con el tiempo se dio cuenta de que incluso con solo unas miradas, palabras
bonitas y alguno que otro beso, ya podía conseguir que los hombres más
estupidos y desesperados le dieran lo que quisiera.
Era tan fácil conseguir lo que quería, que no iba a dejar de hacerlo.
Ahora, con sus diecinueve años recién cumplidos, era un experto en lo que
hacía. Su meta, era conseguir incluso mucho más que lo que consiguió hasta
ahora.
Aquél amigo se llama Park Jimin, y era el Baby de un tipo con dinero hasta para
terminar con la pobreza de toda esa provincia. Se conocieron en la tienda en
donde trabaja, ya que es de una marca importante; Valentino.
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El empleo obviamente le costó una semana de acostarse con el hijo del dueño
del encargado de la tienda, y ahora no querían despedirlo porque gracias a su
belleza y encanto, lograba convencer a hombres e incluso mujeres de llevar
siempre algo más, lo que beneficiaba a la tienda.
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Park Jimin llegó a la tienda buscando un vestido que sería regalo para su madre,
y al verlo de inmediato el chico de cabellos violetas se acercó a él no para
preguntarle sobre alguna prenda, sino para halagar su belleza y preguntarle
medio a modo de broma que "¿Qué haces trabajando aquí y no comprando
aquí?". Taehyung le respondió que desgraciadamente él no había nacido en
cuna de oro, a lo que Park le respondió que él tampoco.
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Park rió, y se acercó a él colocando una de sus manos al lado de su boca, para
susurrarle.
—Me caes bien. ¿Quieres saber cómo es que puedo comprarme lo que quiera
aún sin haber nacido en una familia rica?
—En parte. Pero no se lo digas a nadie —le guiñó un ojo, y sacó su teléfono—. Los
amigos de mi Sugar están muy alterados últimamente y eso hace que mi Daddy
estés bastante estresado. Estoy seguro de que vas a gustarle a cualquiera de
ellos excepto al que es hetero... —le extendió una mano—. Tu teléfono. Voy a
anotar mi número.
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Taehyung rió por aquello último, y al mismo tiempo sacó su teléfono de gama
media para entregárselo. Le sonrió landino antes de responderle.
—Tienes esa esencia que es perfecta para esto. No tienes idea de lo que un
hombre puede dar por tener en su cama a alguien tan bonito como tú.
De esa manera, un día como cualquier otro, Taehyung consiguió hacer un amigo
perfecto para ayudarlo a lograr su cometido. Aquél chico bonito de labios
seductores fue quien lo ayudó a ingresar en el extenso mar que era la "clase alta
oculta de la ley".
Taehyung conocía lo que era un sugar daddy, pero nunca contempló la idea de
tener uno que pudiera complacer sus deseos. En realidad, solo necesitaba que
alguien le abriera la puerta de los lugares peligrosos para poder elegir a uno.
Sabía lo que quería, y tenía con qué conseguirlo. Y obviamente, lo haría.
01:39 a.m.
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Hell Of God era el nombre del lugar escrito con letras estilo lolita y de un fuerte
color rojo neón. Según le había dicho su ahora buen amigo Jimin, el lugar hacía
honor a su nombre porque poniendo un pie dentro, hasta que más santo se
convertía en diablo tras caer en la tentación de los muchos pecados de ahí
dentro.
Jimin enlazó su brazo con el suyo antes de saludar a los dos grandes guardias
que custodiaban la entrada. Ellos tenían muy en claro a qué personas
permitirles ingresar; peces dorados, o personas lo suficientemente atractivas
como para gustar a alguno de los peces gordos de dentro.
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En este caso, Jimin era un pez dorado conocido por muchas personas por
ser el chico de alguien muy importante conocido en ese mundo de personas
peligrosas pero que se limpian las lágrimas con billetes grandes, si es que
lloraban. Taehyung por su lado, vestía como uno de esos peces gracias a éste,
pero la principal razón por la que no le negarían la entrada era por su muy
evidente atractivo físico.
Tal y como dijo el de cabellos violetas, los dos hombres en la puerta al verlos,
quitaron la cinta roja que impedía el ingreso para permitirles entrar al infierno
más divertido de la ciudad.
Taehyung tenía una imagen en su mente sobre lo que sería el lugar, pero al verlo
con sus propios ojos, maldijo a su imaginación por no llegar a esperar algo como
lo que había frente a ellos.
Las paredes y el techo eran de color negro; las luces de neón de distintos colores
estaban por todo el lugar, también habían luces led en algunas paredes y
colgando sobre la extensa barra con asientos altos. El lugar era extenso, y en las
esquinas y paredes habían sillones extensos en forma de C de color blanco,
otros rojos y otros negros; algunos más iluminados que otros. En el centro
podías encontrar una extensa pista de baile con el suelo led proyectando tonos
fríos, y muchas bolas de disco de distinto tamaño se encontraba sobre ésta. Las
columnas parecían estar hechas de cristales brillantes de color rojo, y al fondo
de todo podías apreciar un balcón poco iluminado en el que seguramente se
encontrarían los peces más gordos del lugar.
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Caminaron hacia la extensa barra que era atendida por cuatro hombres, y
tomaron asiento en esos bonitos y altos asientos. Automáticamente los cuatro
barman quisieron acercarse a atenderlos, lo que causó una pequeña discusión
por lo bajo.
Aquello causó la risa de ambos chicos, y Taehyung decidió elegir a uno de ellos.
—Tú —llamó a uno de ellos, el que se veía más grande y no estaba tan mal
físicamente, y le hizo una señal con su dedo índice para que se acercara—. Ven.
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El elegido fue rápido en responder a su llamado, y los otros tres que no fueron
elegidos simplemente bufaron y continuaron atendiendo a las demás personas.
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—Una medida de whisky Jack Daniels número siete, si eres tan amable —
respondió sin quitar su mirada coqueta de la suya, para luego mirar a Jimin—.
¿Estás bien con eso?
—Por supuesto —respondió el tipo aún algo embobado por la belleza de ambos,
hasta que reaccionó y fue en busca de las bebidas.
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—El del medio es quien importa, los demás solo son buenos amigos suyos pero
su cuenta bancaria no se les acerca ni un poco —dijo Jimin cerca de su rostro
para que sólo él lo escuchara por sobre la música del lugar—. Su nombre es Im
Moonlee, y es uno de los tres CEO de una empresa multimillonaria de
exportación del país. Es un tipo desagradable por como trata a las personas que
no son como él y no cumplen con el atractivo que le gusta, también se dice que
le gustan los niños demasiado niños, y nadie que conozca aquello duda de que
tiene un negocio oscuro en relación.
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—Me imaginé que serían unos hijos de puta, pero meterse con niños ya es
demasiado —dijo Taehyung con asco.
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—El mundo es un lugar oscuro, y éste mundo lo es aún más —aseguró Jimin—. Si
quieres meterte en él, ten por seguro que vas a presenciar y quizás tener que
hacer cosas desagradables e ilegales.
—Señoritos, tus bebidas —habló el barman entregándole sus vasos con hielo y el
whisky por la mitad.
El hombre se alejó pero solo un poco por si necesitaban algo más. Ahora con sus
bebidas en la mano, Taehyung le dio un sorbo a esa exquisita bebida que jamás
había probado, y le encantó tanto como el leve ardor en un garganta cuando el
líquido bajó.
—Lo es. Solo que él no se conforma con tener un solo baby, sino que tiene varios
—dijo luego de revisar de quien hablaba—. Su nombre es Han Kigyun, y creo que
tiene como treinta y tantos, y media docena de babys.
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—A mí tampoco. Es tan desesperante que no me den la atención que quiero de
mi daddy solo para mí —respondió frunciendo levemente el ceño—. Lo raro es
ver que no esta con ninguna ahora. Quizás esta buscando a más.
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Taehyung volvió a voltearse para mirar directo a la barra, y bebió un sorbo más
antes de voltear el rostro hacia su nuevo amigo.
—Entiendo más o menos eso de los sugar, pero ¿Cómo funciona exactamente?
—preguntó interesado.
—Para decirlo de una manera sencilla, es tener una relación que se basa en sexo
entre tú y la persona que a cambio de ello, te llena de regalos decorosos o
dinero en cantidades enormes dependiendo de cuánto le gustes —comenzó a
explicar—. Pero, en este mundo existen tres tipos de niveles en la relación entre
un daddy y un baby.
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—Eso me interesa más —dijo Taehyung luego de darle el último sorbo a su
vaso—. ¿Y cuales son los beneficios del nivel tres?
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—Aún estoy en el dos, pero no dudo de que dentro de poco pasaré al tercero —
respondió orgulloso.
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Jimin rió totalmente feliz con ese halago, pero aún así negó leve.
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Taehyung volteó el rostro en dirección al balcón del que desde esa posición no
se podía ver a nadie, pero si se podía notar a algunas mujeres con vestidos
brillantes y bandejas donde llevaba y ofrecía bebidas. Su meta sería a alguien de
allí arriba, pero sino, iba a buscar a otro de los sofás de abajo.
Alrededor de veinte minutos pasaron en los que Jimin le contaba sobre los otros
peces gordos del lugar, hablaron sobre moda y bebidas, y se daban consejos
sexuales sin pudor alguno mientras bebían otra medida de whisky. El teléfono
última generación del de cabello violeta comenzó a sonar al ritmo de alguna
canción de Lana del rey, y éste sonrió porque sabía de quién se trataba.
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—Mi daddy me llama —avisó Jimin bajándose del banquillo alto—. Yo iré allá
arriba, y tú solo... —lo escaneó con la mirada una vez más antes de simplemente
negar—. Solo tienes que mostrarte y alguien definitivamente va a fijar tus ojos
en ti.
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Riendo por ello, caminó hacia la pista caminando con la seguridad que tendría
siendo el más importante del lugar, con una mirada segura y coqueta cada que
la cruzaba con alguna persona. Su camisa plateada resaltaba debido a las luces
de colores y del led del la pista, y su cabello castaño claro casi rubio resaltaba
como ninguno.
La música comenzó a sonar en cuanto puso un un pie en la pista, cosa que hizo
sonreír landino a Taehyung porque era perfecta para atraer todas las miradas
del lugar.
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Caminó pasando entre las personas hasta el centro de la pista, donde se detuvo
solo para comenzar a moverse lentamente al ritmo de la música, lento y sensual,
haciendo que las personas no pudieran evitar admirar la manera en la que sus
caderas se movían con cada compás; como sus manos pasaban sutilmente por
su cabello y cuello, y giraba muy lentamente asegurándose de que pudieran
apreciarlo desde todas las direcciones.
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A pesar de que tenía casi todas las miradas encima, sintió una mucho más fuerte
que las otras, y comenzó a buscarla de forma sutil a los lados. Miró hacia el
balcón, y encontró el par de ojos que estaban intentando traspasar su alma.
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El de cabello violeta había llegado con la noticia de que hizo un nuevo amigo
muy bonito y tal y como les gustaba a ellos. No dijo su nombre ni cómo se veía,
simplemente incitó a Jeon a que revisara en la pista y buscara a su amigo que de
seguro que le interesaría.
Jeon dudó un poco en sus palabras porque todos los que estaban sentados en
ese extenso sofá sabían que su gusto era demasiado pretencioso cuando se
trataba de chicos de interés sexual. Aún así, no perdía nada echando un vistazo.
Entonces dejó su vaso con vodka sobre la mesa en medio de los sofás y se puso
de pie acomodando las mangas de su camisa color negra por sobre sus codos, y
se apoyó sobre la barandilla del balcón para observar la pista en busca de
alguien que llamara su atención.
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Fue cuando la música que estaba sonando llegó a su parte más movida que lo
vio.
No era un chico, era la tentación misma vestido de plateado con cabellera
brillante y pantalones negros notablemente ajustados. Brillaba tanto como
llamaba la atención de todos a su alrededor, pero en especial de ese hombre
con el brazo derecho tatuado y una camisa con los botones lo suficientemente
fuertes como para no mandar a volar los botones ante su fuerte pecho.
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—Nathan —llamó a su hombre más confiable de los otros diez que estaban allí.
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—Trae a ese chico de camisa plateada —ordenó sin quitarle la mirada de encima
a la tentación que bailaba sensualmente con alguien que no era él—. Ahora.
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El hombre de traje negro fue hacia las escaleras para bajar y buscar a la persona
del interés de su jefe. Mientras, Jeon no escuchaba la voz del baby de uno de sus
socios que le preguntaba si había encontrado a su amigo, solo mantenía la vista
en el chico que ahora dejaba que las manos de ese tipo desconocido acariciaran
su cintura y le murmuraba cosas al oído mientras él pasaba sus brazos sobre los
hombros ajenos.
—El señor Jeon lo quiere arriba con él —respondió el hombre con el volumen de
su voz lo suficientemente alto para que lo escuchara.
Al escuchar aquel apellido, Taehyung tuvo que hacer un gran esfuerzo para no
comenzar a chillar de emoción. Respiró hondo y se cruzó de brazos, alzó la
mirada hacia el balcón buscando la mirada del tal Jeon, para sonreírle coqueto.
—Dígale a ese tal Jeon que, si está interesado en mí, que baje él mismo a
convencerme de que no voy a perder mi tiempo —le respondió con el mismo
volumen en su voz al hombre de traje, sin quitarle la mirada de encima al
azabache que lo observaba con una expresión de seriedad.
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—¿Tú amigo tiene una camisa plateada? —preguntó Jungkook volteando a ver al
chico de cabellos violetas.
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Jeon levantó una ceja totalmente incrédulo, y los otros que estaban en el sofá
fumando habanos y bebiendo whiskys caros, al escuchar al hombre decir
aquello solo comenzaron a reírse del rechazo hacia él. El primero en toda su
vida, y era de parte del chico más caliente que había visto alguna vez.
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—Así es, señor —asintió el hombre—. Dijo que si estaba interesado en él, que
baje usted mismo a demostrarle que no va a perder el tiempo —dijo recordando
las palabras del joven.
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Las risas detrás suyo fueron más sonoras, lo que solo aumentó el enfado de
Jeon.
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—Así que perder el tiempo... —dijo Jeon apretando los dientes, pero luego rió
por lo bajo negando con cabeza—. Le romperé el culo.
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Dicho eso, caminó hacia las escaleras con seis de sus hombres, entre ellos el tal
Nathan, detrás. Su destino; la barra. Su objetivo; castigar a ese mocoso que no
conocía su lugar aún.
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Taehyung le sonrió encantador, casi divertido al ver que casi que se le caía la
baba al verlo. Estiró su mano sin la pulsera, y acarició uno de los brazos del
hombre por sobre la tela de su camisa blanca. No le dio tiempo a pronunciar
palabra alguna cuando notó que alguien tomaba el vaso con el trago recién
hecho para él, y se sentaban a su lado.
Volteó a ver de quién se trataba, y alejó su mano del barman cuyo nombre ya no
recordaba. Algo de nervios lo invadieron al reconocerlo, pero luego la seguridad
se apoderó de él porque efectivamente el hombre vino a buscarlo.
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—¿Tienes alguna idea de quién soy? —preguntó el azabache sin mirarlo, con la
cabeza inclinada hacia atrás y soltando el humo del cigarro mentolado que
estaba fumando, observando las luces—. No creo que tengas una puta idea.
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—¿Lastimo demasiado tu ego si digo que no? —preguntó Taehyung jugando con
la pulsera que acababa de conseguir.
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Jungkook rió sin gracia antes de girar su rostro hacia el castaño. Observó su
perfil y apretó los dientes sintiéndose molesto de que casi lo estuviera
ignorando, pero solo pudo calar de nuevo su cigarro mientras admiraba sus
perfectas facciones.
—Deberías de saberlo. Vas a gritarlo esta noche, y no de miedo —soltó el humo a
través de sus labios, envolviendo al castaño con éste—. O quizás sí, quien sabe.
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Taehyung soltó una leve risa y volteó a verlo apoyando su barbilla sobre su
palma. Lo miró claramente coqueto, pero al mismo tiempo desafiante.
—No necesito caerte bien, pequeño —dijo el azabache, y le dio otra calada a su
cigarro—. Solo necesito que dejes de actuar como si no me quisieras dentro. Ya
sabes, no quiero que pierdas el tiempo.
—No te confundas, cariño —se acercó un poco más hacia su rostro sin borrar su
leve sonrisa, solo para poder apreciar mejor sus facciones—. Si quisiera solo
tener sexo, en este momento no estaría aquí sino fuera de este lugar con
cualquier tipo entre mis piernas.
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Taehyung se atrevió a tomar el cigarro en los labios ajenos, para acercarlos a los
suyos y darle una larga calada que llenó sus pulmones por completo. Se acercó
mucho más, lo suficiente como para rozar sus labios pero sin llegar a tocarlo, ni
dejar de mirarlo en ningún momento.
—Solo me interesa una cosa... —soltó el humo que chocó contra los labios
ajenos, y le sonrió landino—. ¿Tienes el dinero suficiente como para cumplir mis
caprichos?
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Jungkook rió por lo bajo, una risa llena de ganas de meter su pene dentro de esa
boquita pecaminosa, y una de sus manos rodeó el cuello ajeno para hacer
presión levemente.
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Jungkook se relamió los labios totalmente tentado, y sin pedir permiso unió sus
labios con los suyos en un beso que era de todo menos delicado y dulce. Un
cigarrilo olvidado sobre la barra fue todo lo que quedó en lugar de ambos
cuando ambos salieron del paraíso de dios, dispuestos a visitar el infierno.
:。◌ᘛ 02 ᘚ◌。:
Taehyung: 19
Jungkook: 29
.
.
.
2:53 a.m.
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Taehyung solo se dejó llevar mientras relamía sus labios degustando por un
momento el sabor del tabaco mentolado y algún tipo de whisky distinto al que
él tomó. Sus labios picaban y pedían por más de esa boca experta, demandante
y bruta que tan bien lo había besado. Había besado a muchas personas a lo
largo de su joven vida, pero besar a este hombre era incluso mejor que a
cualquier otra persona. El hombre parecía ser incluso más experto que él, lo que
le parecía casi imposible pero sumamente gratificante.
Le había dejado en claro que lo que buscaba no era específicamente una noche
de sexo alocado, sino más bien a alguien que a cambio de ello le pagara una
gran cantidad, y el hombre pareció aceptar aquello. Aún así, Jeon Jungkook le
parecía el hombre más caliente que alguna vez haya conocido y eso, lo hacía
tener las mismas ganas de que se lo follara como parecía tenerlas él.
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Pedía a todos los cielos que no se llevara esa desilusión porque ya estaba
caliente y tenía pensado sacar sus mejores talentos para demostrarle que puede
darle el mejor sexo que haya tenido en toda su vida. Sé acoplaba a muchas
cosas y a distintas filias o fetiches que con muy pocos compartía, por lo que era
casi seguro que pidiera lo que pidiera, iba a aceptar sin objeciones.
El frío de fuera los golpeó a ambos de manera abrupta ante lo apurados que
estaban por irse y el calor que comenzaban a sentir y que iba en aumento.
Fueron hacia uno de los autos que estaban estacionados y Taehyung casi gime
cuando Jeon se detuvo frente un precioso Cadillac one negro y abrió la puerta
del asiento trasero al mismo tiempo que un hombre de traje negro ingresaba al
vehículo, pero al asiento del piloto.
—A la más cercana —fue lo que le indicó al que al parecer era el chofer antes de
que ambos ingresaran.
Las manos del mayor fueron directamente a presionar su trasero, mientras que
las del castaño se aferraron a la parte trasera de su cuello para atraerlo y
continuar con ese beso tan feroz y delicioso de antes. El que dominaba y
buscaba el control del beso era Jeon, pero el castaño no se la dejaba fácil
también intentando ponérsela difícil, cosa que hacía gruñir al mayor y morder su
labio inferior casi lastimandolo.
Taehyung comenzó a moverse justo sobre el pene del mayor, de atrás hacia
adelante y dando pequeños brincos, de manera tortuosa queriendo desesperar
al otro, que buscara más contacto. Podía sentir la dura y gran erección contraria,
y cuando sintió sus caderas de presionas para que se movieran con más
velocidad, rió divertido. Jugar con él era sumamente divertido.
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Ante sus palabras, Jeon sostuvo su cuello oprimiendo un poco sin llegar a
impedir que pudiera respirar, y lo miró con un brillo retador y emocionado por
algo en sus ojos. Con su otra mano comenzó él mismo a desabrochar sus
pantalones, y para luego tomar una de las manos del menor y hacer que meta la
misma dentro de su ropa interior para que sintiera su pene caliente y duro.
—Esa boquita tan jodidamente traviesa puede traerte muchos problemas, hijo
de puta... —casi que gruñó con un tono grave y algo ronco en su voz debido a la
excitación—. Mejor entretenla con algo.
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—Nunca hago nada sin protección —aclaró dejando muy en claro que no iba a
hacer nada sin el látex de por medio.
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—Entonces más te vale que valgas la pena y no seas solo palabras —respondió
algo fastidiado pero no en contra de ello.
Recibió una mirada altenera del menor, como si le dijera que obviamente iba a
tener la mejor mamada de toda su puta vida. Comenzó con ello colocando el
preservativo en la punta, pero en vez de bajarlo con sus dedos, acercó sus boca y
comenzó a bajarlo suavemente con sus dedos, metiendo toda la extensión hasta
la base.
Jeon observó maravillado tal y sabiendo que el niñato iba a hacerle una
mamada increíble cuando pudo ver como todo su pene ingresó en su boca,
hasta el punto de sentir su garganta. Sonrió landino, sabiendo que se había
ganado a un muy buen polvo para esa noche.
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Su lengua lamió todo su falo desde la base hasta la punta. Sus labios rodearon
su glande y su lengua lamió toda su forma antes de finalmente meterlo en su
boca. Era grande, caliente y deseaba probarla sin el látex de por medio pero no
iba a ser posible. Al menos por ahora, pero quien sabe en un futuro.
Jungkook tiró la cabeza hacia atrás y apoyó sus brazos sobre los asientos,
disfrutando enormemente lo bien que utilizaba su boca el chico. Se lo metía casi
por completo de manera deliciosa, y también estimulaba bien sus bolas
logrando hacer que jadeara como muy pocas personas lograban hacerlo. No
muchas personas saben hacer una buena mamada y que se sienta tan bien
incluso con un preservativo en medio, y este niño si que sabía utilizar su boca.
Taehyung solo pudo ponerse aún más ansioso de tener ese gran pedazo de
carne muy dentro suyo.
—No lo haces para nada mal, mocoso —dijo el mayor llevando una de sus manos
al sedoso cabello castaño, para empujar más y más rápido si eso era posible.
Era brusco al mover la cabeza del castaño, pero a éste no le molestaba. Para él,
era más caliente de aquella forma. Estaba acostumbrado a hacer felaciones,
pero esta se sentía especial porque, mierda, que buen pene tenía el hijo de puta.
34
¿Cuánto iban a tardar en llegar a donde sea que iba a llevarlo para follarlo?
Los jadeos del mayor lo motivaban a ir aún más rápido aunque a la vez pudiera
atragantarse, cosa que no pasó gracias a sus años de experiencia pero que
quizás lo hiciera debido a su tamaño y grosor. No dejó de jugar con sus bolas en
ningún momento y un par de minutos después el auto se detuvo pero no lo hizo
la boca de Taehyung.
12
Taehyung abandonó su pene sintiendo sus labios hinchados, pero poco le
importó el leve dolor en su mandíbula. Vio al otro quitarse el preservativo y
lanzarlo en algún lado del auto, luego acomodó a penas su pantalón para bajar
del auto. El castaño le siguió y dejó que el otro tomara su mano y lo arrastrara
hacia una gran casa que no pudo admirar mucho de lejos porque estaban
demasiado calientes como para fijarse en detalles.
12
Jungkook sacó unas llaves del bolsillo trasero de su pantalón, pero no abrió la
puerta con ésta sino una pequeña abertura a un lado de ésta, que al abrirse dejó
ver unas teclas con números para poner una clave. Marcó unos diez números
imposibles de memorizar a la primera, y la puerta se abrió. Jeon empujó esta
casi abriéndola por completo para hacerlo entrar; lanzó las llaves a algún lado
del interior luego de cerrar la puerta con su pie, y no le dio tiempo a Taehyung
de ponerse a admirar la casa porque lo empujó de forma algo brusca hacia la
pared más cercana para alzarlo de sus muslos y volver a comerle la boca como
tan bien lo hacían.
Taehyung estaba muy duro ya, demasiado caliente como para esperar aún más.
Sus manos fueron sin permiso a comenzar a quitarle sus botones, pero ante la
ansiedad simplemente se atrevió a arrancarla. Aquello no pareció molestarle al
mayor, que se la quitó en un rápido movimiento y comenzó a besar, chupar y
lamer su cuello de manera necesitada. El perfume que llevaba el castaño era
delicioso y solo hacía que fuera aún mejor al probar la suave piel de su cuello
libre de marcas. Pronto no estaría de esa forma.
El menor tiró la cabeza hacia atrás para darle todo el acceso y que hiciera lo que
quisiera en esa zona. Al mismo tiempo que el azabache comenzó a caminar
hacia algún lugar —que supuso que sería su habitación—, se quitó su propia
camisa abandonandola en el camino.
Jungkook lo dejó caer sobre su cama y no perdió tiempo; se subió encima
lamiendo sus labios al observar con atención los apetecibles botones claros en
su pecho, se acercó para lamerlos y jugar con ellos utilizando sus dientes, al
mismo tiempo que comenzó a quitarle el pantalón. Taehyung gimió bajo cuando
sintió la calidez de su lengua húmeda en sus pezones, e inconscientemente una
de sus manos fueron a su cabello para tirar de ellos levemente, pero empujando
más hacia sus botones claros. Lamía alrededor, mordía levemente hasta
dejarlos ardiendo y también se tomó su tiempo en dejar pequeñas marcas
alrededor de uno de ellos.
24
—¿Qué estás esperando para partirme en dos? —preguntó el menor entre jadeos
al estar tocandose.
Jungkook le dio una fuerte nalgada de advertencia que le sacó un gemido agudo
antes de comenzar a quitarse las únicas prendas que poseía, dejando a la vista
su gran virilidad a deleite de los ojos del menor, que se mordió el labio inferior
queriendo eso dentro en ese momento. La dura y gran polla del azabache estaba
totalmente erecta nuevamente, pegada a su abdomen, ansiosa por partir en dos
a esa pequeña basura sensual y sinvergüenza.
29
Antes de eso, caminó hacia uno de los cajones que estaba a un lado de la cama y
de allí sacó de una tres preservativos y un pote de lubricante. Volvió a la cama,
dejó caer a un lado del cuerpo del menor los preservativos y se quedó con el
pote en su mano izquierda. Se metió entre sus piernas, le quitó con pesar la tela
negra para tener una vista completa de su entrepierna. La lanzó a algún lugar de
la habitación, y dos segundos después estuvo sosteniendo las mismas para
dejarlas sobre sus hombros para comenzar a lamer la cara interna de sus
muslos. Amenazaba con subir hasta su entrada, pero terminaba bajando para
dejar marcas en el interior de sus muslos, en cada uno de ellos queriendo que
tuvieran su firma.
—Así te pones con un solo dedo. Ya quiero ver como te pones cuando entierre mi
polla aquí —dijo el mayor moviendo su dedo en forma de círculo dentro de él,
hasta que metió otro y sonrió landino al escuchar los gemidos contrarios—. Me
gusta el sonido que haces.
—Y los hago mejor con una polla dentro —dijo el castaño con la voz unos tonos
más graves debido al placer. Estaba algo ansioso, sí.
10
Aquello logró terminar con la poca paciencia y cordura del mayor, que retiró sus
dedos y se apresuro a abrir el preservativo para colocarselo. Envolvió su
erección con lubricante, luego lo cerró y lo dejó caer en algún lugar del suelo. No
quería perder más tiempo, ya dolía no entrar en el castaño.
—No esperes delicadeza porque no la poseo —dijo Jungkook mientras se
colocaba entre sus piernas.
13
La repentina intromisión hizo al menor soltar un grito de placer y dolor por igual,
arquear su espalda y abrir aún más sus piernas.
—¿No lo querías de esta forma? —se burló Jungkook, y sostuvo sus talones para
abrir más sus piernas, y comenzó a embestirlo una vez más de golpe, luego de
nuevo, y de nuevo. Hasta que Taehyung solo pudo maldecir y gemir sin control—
. Vas a ver lo que es que te rompan el culo.
Taehyung pensó que esos muslos no eran una broma. La manera en la que
golpeaba justo en su punto una y otra vez, rápido y fuerte, casi que queriendo
realmente partirlo en dos, era sencillamente maravillosa. Viró los ojos unos
segundos después cuando el mayor alzó su cadera quedando en una posición
que luego le haría doler la espalda baja, pero que lograba darle aún más
comodidad para seguir penetrandolo con rapidez y de manera salvaje.
A penas entró, su mano había abandonado su propio pene porque se aferró a las
sábanas necesitando algún soporte para poder aguantar las embestidas y no
terminar del otro lado de la cama. Ni podía acallar sus gemidos, y tampoco
quería hacerlo.
53
No, no estaba yendo para nada lento. Solo quería ver si podía ir aún más rápido.
Gran error.
—En cuatro, puta —exigió sintiéndose algo ofendido por lo que el castaño dijo
antes—. Te daré como quieres.
106
Recibió otra nalgada y gimió gustoso ante el ardor en su piel. Jungkook abrió
sus nalgas y alineó la punta de su pene en su entrada palpitante, y volvió a
enterrarse en él de una sola estocada. Apenas llegó a fondo, volvió a arremeter
de forma rápida y brusca.
10
17
—¡Me-Aah...! —quiso decir que le encantaba, pero solo podía gemir ante el
placer que le recorría cada parte de su cuerpo.
16
Se quedó unos segundos admirando al chico frente a él, siendo lo último que vio
antes de dormir, y que sería lo primero de ver al despertar. Por primera vez
desde que trae liges de una noche a una de sus casas.
23
9:13 a.m.
Unos leves rayos de sol iluminaban la figura de cierto castaño al que unas
sábanas negras cubrían su anatomía desnuda. Desde ahí se podía escuchar
levemente el canto de los pájaros, pero no llegaba a ser molesto sino más bien
relajante.
13
Taehyung abrió sus ojos poco a poco. Parpadeó varias veces durante algunos
largos segundos buscando despertar por completo, y al momento de hacerlo se
giró para observar el lugar en el que se encontraba. Un dolor en la parte baja de
su espalda lo hizo arrugar el entrecejo por un momento, y entonces recordó que
se encontraba en la casa del famoso Jeon Jungkook luego de haber tenido el
mejor sexo de su vida.
1
Volteó a ver el otro lado de la cama y no encontró a nadie allí. No se sorprendió
para nada, era algo que sucedía casi siempre que despertaba luego que la
persona con la que se acostó, por lo que simplemente se sentó tallando sus ojos.
No tenía ni idea de a donde estaría Jeon o si siquiera se encontraba en la casa,
por lo que simplemente aprovechó su soledad para buscar su ropa que estaba
regada por allí y buscó el baño para darse una ducha. No podía irse de esa casa
sin haber probado el baño de lujo que esa casa tendría.
15
Camino al baño con su ropa en mano y sin preocuparse por si se topaba con
alguien en el camino, comenzó a observar a su alrededor ya que anoche no pudo
hacerlo por obvias razones. La habitación era muy amplia; con grandes
ventanales, la cama era muy espaciosa y la decoración era muy minimalista, de
colores blanco y negro y algún otro de los objetos de decoración y los cuatros
colgados en las paredes. Allí no había televisión, cosa que sorprendió un poco al
castaño porque hasta ahora no había conocido a nadie que no tuviera una en su
habitación justo frente a la cama.
Salió por la puerta por la que habían entrado, y se encontró con un pasillo largo.
Como se estaba orinando no prestó demasiada atención a las puertas o se puso
a revisarlas, simplemente caminó hacia la que se veía abierta y se notaba que
era el baño. Al ingresar no se equivocó porque efectivamente se trataba del
baño, solo que éste era el más amplio y lujoso que haya visto hasta ahora. El
suelo era de mármol oscuro, las paredes eran de azulejos blancos con formas de
triángulos del mismo color que el suelo, había una gran ducha sin cortina pero
con una puerta corrediza de vidrio, una tina que parecía ser también un jacuzzi,
un lavabo amplio con un gran espejo y los respectivos váters. Estaba muy
iluminado y al lado de la ducha había un mueble con toallas, y al lado del mismo
una gran canasta de ropa sucia con prendas, ropa interior y calcetines.
20
—Mierda, esto es lo mejor —dijo mientras pasaba el jabón que encontró en los
estantes en una de las paredes de la ducha, junto con shampoo y
acondicionador.
Fue el mejor baño que se dio en toda su vida. Solo duró quince minutos porque
debía de buscar a Jeon e irse, pero si por él fuera estaría allí durante horas. Es la
primera vez que bañarse en una ducha ajena no se siente extraño o incómodo.
Mientras secaba su cuerpo, lo hizo frente al gran espejo sobre el lavabo, y pudo
notar las marcas de dedos en sus caderas; los chupones en su cuello, pecho,
alrededor de uno de sus pezones y en el interior de sus muslos. Era un precioso
desastre sexual y esas marcas le harían recordar la maravillosa noche que el
maldito le hizo pasar con su gran pene, sus manos rudas y su boca y lengua
expertas. Se preguntó si también se vería echo un desastre de esa forma, y eso
solo hizo que se sintiera más ansioso por volver a verlo.
26
Se vistió, secó su cabello lo más que pudo con otra toalla que tomó, dejó ambas
en el cesto de ropa sucia y salió en busca de sus pertenencias. Encontró sus
llaves, su tarjeta de bus, su documento de identificación y su teléfono, pero no
encontró la pulsera Chanel que el barman le había regalado. Bufó algo molesto
porque tenía pensado venderlo y comenzar a alquilar un apartamento mejor
que la basura de casa en la que estaba viviendo.
—¿Esa porquería barata que te dio ese estúpido barman? —preguntó casi que
burlándose.
1
—Que cruel. Fue muy lindo al dármela —respondió el castaño con falsa pena—.
Sí. Exactamente esa. Devuélvemela así puedo irme.
47
—Sabes que no me refería a eso, Jeon —habló cortando sus palabras sin
importarle si eso iba a molestarlo—. ¿Por qué hiciste eso?
—Disculpe, señor ceros. Pero le guste o no, eso era mío y no tenías por qué hacer
eso —lo miró claramente molesto, cruzándose de brazos.
—Parece que aún no entiendes que yo puedo hacer lo que quiera, cuando, como
y con quien quiera, mocoso —respondió apretando los dientes y los puños ante
la molestia que le ocasionaba la actitud contraria. Nadie le hablaba de esa forma
o se atrevía a mirarlo como él lo estaba siendo y regresaba a su casa como si
nada. O a veces incluso no regresaban a ella—. No tienes ni puta idea de quien
tienes al frente, y eso puede traerte muchos problemas.
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58
Jeon llevó una de sus manos a su cuello, y pegó sus frentes para advertirle con la
mirada que estaba caminando por terreno peligroso. Taehyung soltó un leve
jadeo ante la acción, y no mostró miedo o duda, mantuvo su mirada desafiante
teniendo la seguridad de que el hombre frente a él no podría ponerle un dedo
encima de forma violenta. Podía notarlo en la forma en la que su cuerpo se
tensaba y sus manos se contenían para no lanzarle algún golpe.
—Solo eres una puta a la que le gusta el dinero. No te pases de listo porque
puedo mandarte al infierno en dos segundos —amenazó.
—Es de las cosas más bonitas que me han dicho —respondió con la voz algo
grave debido a la leve presión en su cuello—. Esta puta te gustó tanto que
tuviste que bajar a buscarme y convencerme de que venga contigo aceptando
darme lo que quería —dijo con narcisismo—. El sexo fue bueno. Pero no era
exactamente lo que estaba buscando ni lo que prometiste. Así que si no vas a
devolverme lo que me gané solo con unas simples palabras, dame lo que busco
y quizás acepte tener sexo una vez más en un futuro.
43
—Tienes tanta suerte, hijo de puta... —rozó sus labios con los suyos, pero no los
unió por alguna razón y luego simplemente lo soltó para caminar hacia una de
las máquinas para hacer pesas.
1
Sobre esta había una toalla pequeña de color blanca. Tomó la pequeña toalla y
se sentó sobre la maquina para limpiar su sudor. Taehyung solo lo observaba
con los brazos cruzados, queriendo decirle que no jugara con él y lo besara de
una buena vez, pero solo se mantuvo en silencio, expectante. Jeon al terminar
se colgó la toalla sobre su cuello, miró al castaño y luego palmeó uno de sus
muslos invitándolo a sentarse. El castaño lo dudó unos segundos, pero
finalmente lo hizo.
Jungkook le sonrió landino y comenzó a acariciar uno de sus muslos con total
calma.
—Entonces, bebé. Dime, ¿Qué es lo que quieres por la maravillosa noche que me
diste? —preguntó como si le estuviera preguntando a un niño que quería por
navidad—. Puedo darte cualquier cosa mejor que esa baratija.
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91
Taehyung no pudo estar más feliz. Lo dejó ver en su rostro sonriendo con su
preciosa sonrisa cuadrada que pocas veces dejaba mostrar a los demás, y el
mayor al verlo se quedó un momento maravillado por lo precioso que se vio. El
menor no lo pensó demasiado y lo abrazó con fuerza, aprovechando para
acariciar su cabello húmedo seguramente debido a un baño anteriormente
tomado.
12
Jungkook asintió. Hubo algo que le llamó la atención de todo lo que dijo, y la
curiosidad ganó.
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—¿Por qué te sorprende tanto? ¿Me ves con cara de ser un estúpido que no
puede llegar a ser corredor de bolsa? —preguntó algo ofendido.
12
—Para serte sincero, no creí que tuvieras otros planes que no fueran conseguir lo
que quieras gracias a tu belleza y talento en la cama —admitió sin pena—. Me
sorprende. La verdad.
—Cariño, creo que tienes una idea equivocada sobre mí —dijo remarcando con
la punta de su dedo índice las clavículas ajenas—. Tengo un trabajo, no soy por
completo un mantenido. Simplemente consigo gracias a mi encanto natural lo
que no alcanzo porque, uno; la academia a la que voy es muy costosa, y dos; me
gustan los lujos y la comodidad —subió su mano hacia arriba, y comenzó a jugar
con su oreja—. Quiero ser alguien en la vida además de una cara linda y un buen
culo. Y para eso, necesito poder recibirme, y para eso, necesito de la ayuda
económica que los hombres me brindan a cambio de una noche, ¿Comprendes?
36
Jungkook lo miró fijo, de manera extraña pero no era mala. Pasó su lengua por
sus dientes superiores, como pensando en algo hasta que asintió. La mano que
antes estaba en su muslo subió hasta su barbilla para sostenerla no de forma
suave, porque el mayor era brusco por naturaleza al parecer, pero tampoco fue
molesto. Se miraron durante un par de segundos sintiendo la tensión sexual en
el aire, más ninguno de los dos dijo algo al respecto.
16
Antes de que las cosas pudieran ponerse aún más calientes, el teléfono de
Taehyung sonó haciendo que tuviera que abandonar los labios ajenos para
responder a la llamada entrante.
El azabache escuchaba atento, llevando ahora sus labios a su cuello para besar
la zona, y tampoco dejó de acariciar su trasero por sobre la ropa. Taehyung solo
lo dejaba hacerlo, dándole acceso total.
—De acuerdo, nos vemos allí —dijo el castaño luego de unos segundos en los
que la persona al otro lado de la línea le habló—. Besos.
Colgó la llamada y se levantó del regazo del mayor, quien también se puso de
pie para sostener su mano y detenerlo antes de se alejara.
—Te dije que tenía que irme —respondió sin más—. No tengo por qué decirte
donde voy o con quien, cariño —dijo moviendo su mano para soltarse de su
agarre.
—No me diste tu jodido número —reclamó como si fuera algo obvio, frunciendo
el ceño.
Taehyung lo miró con una ceja alzada, y luego rió. Volvió a acercarse a él para
sostener su rostro y besarlo, porque estaba feliz de tenerlo ya en sus manos.
—Mi número tiene un precio aparte, Jeon —dijo al separarse—. Pero no tienes
que preocuparte. Vamos a vernos nuevamente en esa discoteca cuando vaya a
buscar a alguien para tener una noche divertida. Y puede que si eres rápido, lo
de anoche se repita.
16
—¿Y por qué buscarlas a otro si yo tengo todo lo que buscas? —preguntó el
mayor sosteniendo su cintura de manera recelosa, posesiva—. Soy mejor que
cualquiera de todos los imbéciles que van allí, en todo sentido y creo que lo
sabes.
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—Puede ser... —le sonrió landino—. Pero aceptar así de fácil sería aburrido. Y me
gustan las cosas divertidas.
—Nos vemos. Hazlo divertido —dijo refiriéndose a lo que sea que se haya
formado entre ellos.
64
:。◌ᘛ 3 ᘚ◌。:
Jimin fue muy amable en enviarle a su chofer para que lo llevara a su casa, que
se vistiera con otra cosa que no fuera una vestimenta de discoteca, para luego
llevarlo hacia la cafeterias a la cual lo invitó.
11
30
Avanzó dos pasos antes de ser detenido por una mujer de vestimenta formal se
colocara frente a él con una expresión de seriedad. Taehyung levantó una de sus
cejas al verla, y antes de que pudiera responder, la fémina habló.
—Este lugar es para personas de alto estatus económico. No creo que pueda
pagar incluso un vaso de agua y está atrayendo miradas de incomodidad de
parte de los clientes —le apuntó la salida—. Así que te pediré que te vayas. Es un
código del lugar, solo permite el ingreso a personas importantes.
42
Taehyung se esperaba algo como eso. No era la primera vez que le ocurría, y
antes hubiera utilizado insultos pasivo-agresivos antes de marcharse, pero esta
vez simplemente suspiró hondo sacando su teléfono gama media-alta.
15
Salió del lugar pero se apoyó en la puerta que permanecía cerrada de la entrada.
Marcó el número de Jimin mientras observaba sus uñas en busca de alguna
suciedad, y sonrió al no encontrar absolutamente nada. Quizás luego las
pintaría de plateado.
—Tete, ¿Aún no llegaron? —preguntó Jimin del otro lado cuando atendió la
llamada.
—Estoy en la puerta del lugar, mimi —cruzó sus brazos libres sobre su pecho y
bufó como si estuviera haciendo un berrinche—. Entré, pero una mujer del lugar
me echó luego de hablarme feo, como si fuera tan sencillo como ella.
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11
Ésta se volteó al escuchar una voz conocida detrás y le sonrió al pelivioleta que
era acompañado por cuatro hombres de traje detrás.
10
Taehyung le sonrió en grande y se acercó para juntar sus brazos. Miró a la mujer
que al notar que ambos se conocían se volvió pálida, y simplemente rió bajito
queriendo disfrutar del espectáculo que estaba seguro de que su amigo haría.
63
—S-Señorito Park —la mujer juntó sus manos e hizo varias reverencias mientras
hablaba—. L-Lo lamento tanto. No sabía que venía con usted, de haberlo sabido-
—¿De haberlo sabido ibas a tratarlo con respeto? —preguntó cortando sus
disculpas—. Escucha, cariño. Te daré una enseñanza de vida que si la
implementas vas a convertirte en mejor persona... —se acercó un poco para
levantar su barbilla con la punta de su dedo índice—. Sea quien sea, o vista
como vista, una persona se merece respeto, ¿O es que acaso te crees tan
importante como para ir por encima de ese código moral? No me hagas reír.
39
—Hago una llamada y el único trabajo que podrás tener en toda tu vida es el de
limpiar excremento de mascotas —dijo a modo de advertencia—. Ahora, pídele
perdón a mi bestie.
15
La mujer tuvo ganas de llorar porque ya podía verse siendo despedida. Miró al
castaño que la observaba con diversión, y no lo dudó al disculparse a modo de
súplica por un perdón que la salvaría del despido.
—No siento tus disculpas realmente sinceras —dijo haciendo que la mujer
comenzara a llorar—. Creo que podrías hacer algo para demostrarme que en
verdad lo sientes, ¿No lo crees, Mimi?
10
—Totalmente, Tete —miró a la mujer alzando la barbilla con una sonrisa
divertida—. ¿Vas a demostrar que realmente estás arrepentida, cariño?
—¡S-Sí, haré lo que sea! —respondió volviendo a hacer una gran reverencia.
—Me encantaría probar todas esas cosas, pero este cuerpo no se mantiene solo
—dijo copiando la acción del pelivioleta, logrando llamar la atención de los
guardaespaldas del otro—. Aunque podría pedir un pequeño postre para
empezar.
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—Pide el que quieras, cariño. Te invité yo, así que yo pago esta vez —respondió
Jimin, y volteó a ver a la mujer que seguía allí de pie sin decir ni una sola
palabra—. Dile todo el menú sin saltarte ninguna cosa, irrespetuosa. Por cada
cosa que falte, haré que te quiten la paga de un mes entero, así que será mejor
que no olvides nada, mujer.
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Taehyung sonrió divertido por aquella espléndida idea, e iba a disfrutar mucho
de darle una lección a la mujer que tan feo le había hablado. Apoyó su codo
sobre la mesa y decansó su mejilla sobre su palma, mirándola y esperando a qye
comenzara a hablar.
—Primero todas las bebidas, por favor —dijo resaltando las últimas dos palabras
para demostrarle que él si tenía modales al hablarle a diferencia suya—. Para
saber con qué acompañarlo luego.
La mujer tragó duro antes de intentar recordar todas las opciones del menú.
Estaba segura de que al menos un mes se quedaría sin cobrar su sueldo
mensual.
Tres meses sin paga había sido su castigo. Olvidó tres tartas de nombre la
verdad un poco extraños, pero esa era la forma de Jimin de defender a sus
cercanos de personas como esa mujer. Eran los que más odiaba.
3
—¿Entonces? ¿Qué fue lo que le pediste? —preguntó el mayor luego de escuchar
a su amigo contarle un poco de lo que sucedió con Jeon—. Ese hombre no es de
soltar cosas de gran valor con facilidad.
—Pues, no le pedí algo pequeño y accedió sin pensarlo ni un segundo —dijo con
orgullo, sintiendo que obtuvo un gran logro—. Mi ego creció un poco más al
saber eso, gracias.
—Woah, yo la primer cosa que le pedí a mi daddy fue una lavadora último
modelo a control bluetooth porque estaba harto de lavar la ropa a mano —dijo
recordando aquellos días.
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—Oye, es una muy buena idea —recordó que también hacía lo mismo—. Espero
que el lugar tenga lavadora, y una buena, o de lo contrario tendré que conseguir
una mejor.
—Esa lavadora junto al lavavajillas fueron las mejores cosas que pude haber
pedido. Imagínate como me quedaba la manicura cuando tenía de lavar los
trastes.
10
Ambos rieron totalmente de acuerdo con eso.
—Oye, y-
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Escuchó una pequeña risa del otro lado que lo hizo sonreír.
—A partir de ahora, cada vez que te llame vas a responder —exigió—. Me importa
una mierda lo que sea que estés haciendo en el momento, ¿Entendiste?
—Bien, soy una persona muy ocupada que no puede perder su tiempo así que
escucha —continuó—. Te enviaré la dirección del lugar. Fuera estará uno de mis
hombres, el mismo que conociste en la discoteca, con los papeles del lugar a tu
nombre —Taehyung hizo una mueca cuando se escucharon disparos de fondo y
algunos gritos—. Solo tienes que firmarlos, y dentro te darán la llave y toda esa
basura.
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—Te dije que yo me haré cargo, grandulón —respondió rodando los ojos por su
respuesta a su anterior pregunta—. No te preocupes, cariño. Ya me hiciste feliz
solo con eso.
—De acuerdo —se escucharon tres disparos mucho más fuertes, como si fuera el
mayor quien los produjera—. Nos vemos en cualquier momento.
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Jimin iba a decir algo, pero prefirió callar y ver como fluían las cosas. Estaba
seguro de que esos dos iban a conseguir una relación tan catastrófica como
única. Solo esperaba que el castaño pudiera acostumbrarse a la vida que le
esperaba si permanecía junto a Jungkook.
12
Taehyung lo miró con una sonrisa sincera y se inclinó un poco hacia él.
—¡Eso ni se pregunta! —se puso de pie tomando todas sus cosas—. ¡Ui, qué
emoción!
—Espero que no quede muy lejos de tu casa, así puedo ir a visitarte —dijo
acercándose a él para volver a enlazar sus brazos, y observó la pantalla de su
teléfono—. Oh, ya me envió la dirección.
—¿Qué?
Todo iba a entrar en dos maletas que poseía guardadas y que jamás usó pero
que ahora le venían como anillo al dedo. Iba a llamar un taxi pero Jimin se
ofreció a cargar sus cosas hasta el que sería su nuevo hogar.
5
—Oh, aquí vivía un tío mío hace unos años —comentó Jimin al observar por la
ventana el barrio en donde vivía su amigo—. Falleció.
—No lo sientas. Era un pedofilo que intentó tocarme muchas veces cuando era
pequeño —dijo como si nada.
21
La verdad es que Taehyung disfrutó mucho el ver a sus vecinos salir de sus casas
al ver un auto de lujo y detenerse frente a su humilde casa, bajar con un chico
vestido como los modelos de Vogue y cuatro hombres más de traje siguiéndolos.
Eran unos chusmas. Él sería muchas cosas pero jamás se metió en la vida ajena
porque le valía mierda cada uno de ellos y su vida privada.
41
Con ayuda de Jimin terminó de empacar todo lo necesario en una hora mientras
comían uvas que había comprado el día anterior para darse el gusto y calmar el
antojo de medianoche. No le daba vergüenza mostrarle su casa, porque si bien
era algo humilde pero estaba limpio y ordenado. La limpieza era algo sagrado y
muy necesario para él.
Cuando estaba saliendo con las maletas siendo cargadas por dos de los
hombres de Park, se acercó su vecina más desagradable, con la que compartía
el tender del patio.
—¿Te vas de una vez de este lugar? —dijo la mujer con un tono malicioso—. Que
bien. Ya no queremos prostitutos manchando la reputación de este barrio.
16
Jimin observó a la mujer con una ceja alzada y una expresión de desagrado.
—¿Y esta random? —preguntó en voz alta ganándose la atención de la mujer por
unos segundos.
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—¡Seras-!
Casi una hora después el auto de Jimin se detuvo frente a un edificio que
Taehyung solo pudo ver cuando bajó del auto. Su primera impresión de aquel
lugar fue "Esto es irreal".
—¿En serio es aquí? —preguntó aún anonadado por el lugar que se supone que
sería su nuevo hogar.
—Eres uno de los hombres de Jeon, ¿Cierto? —preguntó al más alto de traje
perfectamente planchado.
—Así es —respondió éste con una expresión estoica en su rostro, y buscó algo de
dentro de su saco.
Los guardias de Park se pusieron alertas sacando sus armas, pero el pelivioleta
los tranquilizó e hizo que se tranquilizaran.
El hombre de Jeon que se presentó como Nathan sacó unos papeles en un folio
y se lo entregó al castaño que miró el objeto con emoción. Observó los papeles y
los leyó sin prisa, y al parecer todo estaba en orden pero aún así leyó
absolutamente todo el contenido de las hojas. Y al leer una de las últimas líneas
elevó una de sus cejas con curiosidad cuando leyó que Jeon Jungkook era
también el propietario del apartamento con el derecho a una llave del lugar y
total acceso al edificio en cualquier momento, aunque no podía hacer cambios
al lugar o a la inmobiliaria de éste.
37
15
—¿Tienes un bolígrafo con el que firmar? —preguntó a Nathan luego de terminar
de leer todo.
—Sí.
Taehyung lo tomó, y firmó sobre la parte superior del auto como apoyo. Firmó
cada hoja, y luego volteó nuevamente para devolverle el bolígrafo.
—Gracias. Supongo que me quedaré con los papeles —miró a Jimin y le hizo una
señal para que lo siguiera—. Solo debo de presentarlos dentro y me darán mi
llave, ¿Cierto?
—Así es.
Ambos se perdieron dentro del lugar siendo seguidos por los hombres de Park, y
Nathan se quedó allí hasta que los perdió de vista. Sacó su teléfono y llamó a su
jefe. A los tres tonos respondió.
11
—Dime.
50
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Por otro lado, Taehyung y Jimin estaban frente a la única puerta del piso 30 de
ese gigantesco edificio de paredes de cristal de color oscuro con un ascensor en
medio de vidrio también, que te permitía observar hacia fuera mientras subías.
Cabe destacar que eran 30 pisos y el castaño viviría en el último y eso le
encantaba.
16
—¿Estás listo? —preguntó Taehyung cuando abrió la puerta con esa tarjeta que
era la llave del lugar.
—Tan listo como tú, ya ábrela completamente —pidió dando pequeños saltitos
de emoción.
El castaño no se hizo de rogar porque también estaba ansioso por ver el lugar
que ahora le pertenecía. Empujó la puerta para abrirla por completo y se
adentraron con los ojos bien abiertos ante la primera impresión del lugar. Y era
simplemente de en sueño.
—A la mierda... —pronunció sin poder evitarlo.
Con lo primero que se encontró y que estaba a la vista fue con la sala y el
comedor.
88
Comenzaron a caminar por el lugar con la boca antre abierta y ojos brillantes
por lo lindo y grande que parecía ser el lugar. Se acercaron a observar los
muebles y todos estaban impecables. Voltearon a su izquierda y se encontraron
con una preciosa cocina de espacio abierto muy hermosa.
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No era demasiado grande ni pequeña, era perfecta y ambos amaron los colores.
Sintió unas manos tomar su brazo y vio a Jimin emocionado, como si el lugar
también fuera suyo.
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—Dios...¿Estás viendo lo mismo que yo, Mimi? —preguntó Taehyung sin poder
moverse de su lugar.
Sin dudarlo fueron a revisar de qué se trataba y ambos no pudieron evitar soltar
un grito de emoción ante lo que se encontraba dentro. Un vestidor-armario.
6
Estuvieron casi media hora allí dentro observando todo y revisando la ropa que
extrañamente allí se encontraba. Era ropa bastante formal que Taehyung pocas
veces utilizaba, pero que no le vendría nada mal para eventos de gala. Habían
bolsos, zapatos igual de formales, corbatas y hasta un cajón lleno de relojes
Rolex preciosos, y en los otros habían calcetines, ropa interior y accesorios de
oro y plata bastante minimalistas.
9
—Maldito Jungkook —dijo Jimin sintiendo envidia de las cosas que podía
comparar en cualquier momento.
—Hora de ver el baño —dijo Taehyung tomando su brazo nuevamente para salir
de allí.
Eligieron una de las dos puertas al azar esperando a que sea el baño, pero no lo
era. Era un lugar con dos secciones; una sala de cine y una pequeña oficina del
otro lado siendo separada por una pared.
5
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—Con razón no hay televisión en la sala... —fue todo lo que Jimin pudo decir
ante lo que sus ojos veían.
El castaño no podía creer que ese lugar ahora le pertenecía. Era demasiado
grande con muchísimas cosas que no esperó encontrarse, y estaba seguro de
que no lo había visto todo aún.
Salieron y se adentraron a la puerta que estaba frente a esa, sin titubeos porque
en serio creían que el lugar más sagrado debía de ser ese junto con la
habitación. Efectivamente era en baño, y no solo era un baño sino que también
tenía a un lado un cuarto de lavado.
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—¡Es la ducha que quería! —gritó Taehyung acercándose a esta para comprobar
que efectivamente era una ducha del mismo tipo que el que estaba en la casa de
Jeon—. Dios, ya la amo.
—Una lavadora, otra para lavar en seco y una secadora —dijo Jimin del lado del
lavadero revisando los electrodomésticos—. Estas preciosas van a hacer de tu
vida algo maravilloso así que tratalas bien, ¿Sí?
—Revisemos.
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—Pasé por lo mismo que tú, y me hace feliz que alguien que creo que lo merece
tenga esta oportunidad que yo tuve.
Tomó su teléfono para responder a los últimos mensajes del que ahora es su
mejor amigo mientras terminaba de secar su cabello con la secadora, y cuando
acabó no lo dudó y llamó a ese hombre que estaba siempre en su cabeza por
alguna extraña razón.
Nuevamente, podía ser muchas cosas mal vistas por la mayoría de las personas,
pero sabía lo que era el respeto y la gratitud.
Mierda. Su voz y el tono que estaba utilizando era tan sexi que estaba haciendo
estragos en el menor.
—Sabía que iba a gustarte —respondió altanero—. Y debes de saber que yo todo
lo que compro debe de ser lo mejor. No desperdicio mi dinero en cosas
mediocres que no lo valen. Solo lo mejor de lo mejor.
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—Eres tan humilde, que lindo —respondió rodando los ojos—. Ya me quedó en
claro, Jeon.
—Supongo que sabes que puedo ir allí las veces que se me de la puta gana,
¿Cierto?
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Oh, sí. Taehyung decidió que cada vez que ese bastardo quisiera venir iba a
recibirlo con los brazos y las piernas abiertas, porque se lo merecía ante tal
regalo de su parte. Le gustaba el imaginar que iba a tenerlo de vez en cuando
aquí y no precisamente para tomar el té.
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Quizás se estaba precipitando demasiado, pero ese hombre le encantaba y
sentía, gracias a todo lo que le dijo Jimin, que tenían algo especial.
—Pues-
—Señor Jeon, ¿No tendremos otra ronda? —escuchó una voz femenina no muy
lejos de donde estaría el mayor, y se calló al instante—. Todavía puedo seguir.
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38
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—Es malo dejar esperando a las personas, Jeon. Buenas noches, y nuevamente
gracias —se adelantó porque no quería escuchar algún tipo de queja
injustificada y sin sentido de su parte—. Ambos estamos ocupados en este
momento.
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Apagó su teléfono y lo dejó sobre una de las mesas de noche. Se cruzó de brazos
sin poder quitar esa mueca de molestia, y de un momento a otro movió sus
piernas en lo que literalmente era un berrinche.
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—Ojalá que esa mujer te muerda el pene, maldito —insultó al aire—. Yo creí que
teníamos algo especial...
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Bien. Estaba siendo demasiado emocional, cuando no debería de ser así porque
en ningún momento el mayor le dijo que iban a tener un trato especial. De
hecho, no es como si hubieran arreglado para tener otros encuentros.
El muy puto tenía muchos otros estúpidos detrás de su polla y su dinero, era
obvio. Pero Taehyung quería que ambas cosas fueran suyas, solo suyas.
Oh, cómo me gustaba la idea de jugar con fuego y quemarse por completo.
:。◌ᘛ 4 ᘚ◌。:
Jimin respondió al día siguiente preguntandole cuándo estaba disponible por el
medio día, ya que iban a necesitar ir a un lugar en específico para llevar a cabo la
pequeña travesura que tenía pensado.
El pelivioleta iba a aprovechar que sabía algunas cosas sobre Jeon e iba a darle
el gusto a su mejor amigo para que pudiera realizar su travesura. Él sabía lo que
era sentir celos de tu daddy-aún-no-oficial, pero nunca hizo nada para cobrarle
aquello.
Taehyung le agradeció mucho que lo ayudara y no le dijera que era una tontería,
porque para él no lo era. Tenía mucha confianza en su mismo, pero no estaba
seguro del razonamiento del mayor en caso de que crea que puede haber
alguien mejor que él. Hace unos días le dijo que eran tal para cual, entonces no
podía estar con otras personas si literalmente puede llegar a su casa y follarlo
como a ambos les gusta.
Es tan frustrante sentirse inseguro de esa manera. Nunca sintió eso por nadie,
pero Jeon Jungkook no era nadie. Era su hombre, el que siempre buscó y ahora
que lo encontró no iba a dejarlo irse con cualquiera.
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Decidió dejar de pensar en eso y terminó de lavar los pocos trastes que utilizó
para prepararse un desayuno sano y liviano antes de irse a su academia. Tenía
clases tres veces a la semana de ocho a doce, luego de tres a siete trabajaba de
lunes a viernes y ya luego tenía todo el fin de semana para él. Le gustaban esos
horarios.
6
Preparó su mochila, metió allí su teléfono, billetera y la colgó en uno de sus
hombros. Tomó la tarjeta que estaba siempre sobre una pequeña repisa a un
lado de la puerta para abrir esta y salió de su apartamento camino al ascensor
que estaba a un par de metros. Volvió a cerrar la puerta y guardó su tarjeta en el
bolsillo interno de su chaqueta de cuerina color roja, la cual era segura porque
tenía cierre.
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Mientras bajaba por el ascensor observando el paisaje de fuera gracias a las
paredes de cristal, sonrió al recordar que quizás dentro de poco Jeon venga a
visitarlo. Y estaría muy molesto con él. Además, esa semana era fecha de cobro
en su trabajo e iba a poder llenar su refrigerador y alacena como nunca antes. El
dinero rinde más cuando no debes de gastar el dinero en otras cosas que no
fueran tu responsabilidad.
Salió del edificio saludando al conserje mayor que estaba limpiando el suelo, y
fue directo a la parada de autobuses que gracias al cielo estaba del otro lado de
la calle. Ya no tendría que caminar seis cuadras frente a las casas de sus vecinos
y escuchar a estos hablar mierda de él como si no pudiera escucharlo por lo
fuerte que hablaban. No iba a verlos nunca más, y eso lo hacía realmente feliz.
Al mismo tiempo, frente a su edificio y sin notarlo por estar mirando hacia otro
lado, tres autos se estacionaron frente a éste llamando la atención de los
peatones que caminaban sobre la acera. Dos camionetas negras y en medio un
Lamborghini Sian de color dorado del cual se bajó un hombre casi treinta años
vistiendo un pulcro traje Suitman de color azul marino y camisa blanca. Jeon
Jungkook observó el lugar de manera rápida mientras sus hombres se bajaban
de las camionetas para colocarse a su alrededor.
1
Ingresó a ese edificio sin detenerse porque todo en el lugar era conocido y nadie
iba a dirigirle ni una palabra. Fue directo al ascensor, marcó el último piso y
subió observando hacia fuera con una expresión estoica y sus ojos fijos en los
edificios altos de la ciudad. En su mente solo estaba la idea de ir donde ese chico
estúpido que se atrevió a cortarle el teléfono dos veces creyendo que no iba a
haber consecuencias.
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Si lo que estaba buscando es que lo deje totalmente inmóvil sobre la cama sin
que pueda moverse, iba a cumplir su pedido con gusto.
Las puertas se abrieron detrás suyo y se volteó para salir de allí. Sacó la tarjeta
del bolsillo delantero de su pantalón a medida y abrió la puerta sin tardarse en
adrentrarse al lugar. Conocía cada habitación de ese lugar porque él mismo vino
a verlo antes de comprarlo, por lo que caminó directamente hacia la última
habitación del pasillo. Lo que creyó que se encontraría era al castaño
durmiendo plácidamente al ser las 7:30 de la mañana.
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Siempre tenía dos clases de dos horas cada una, y entre ellas un intervalo de
diez minutos para ir al baño o comprar algo para beber durante las clases.
Cuando esos diez minutos llegaron Taehyung se quedó un momento sentado
observando atento y con una sonrisa la pantalla de su teléfono porque tenía un
mensaje de Jeon preguntandole dónde estaba.
—¿Acaso me extraña? —preguntó divertido—. Que lindo...
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—Jeon Jungkook parece ser un hombre al que nadie puede verle la cara, pero
para nosotros es fácil hacerlo y hasta ahora no se ha enterado —respondió otra
persona, con un tono de diversión.
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—¿Y cómo sabes que no se va a dar cuenta? No quiero que me peguen un tiro en
la cabeza, amigo.
—Mi padre trabaja con él, y ambos desde hace meses empezamos a querer
trabajar a solas, sin que el maldito de Jeon se lleve la mayoría de las ganancias
cuando somos nosotros quienes distribuimos la cocaína —dijo la segunda voz
con un tono de altanería—. Pero para eso necesitamos generar ganancias
suficientes para poder irnos sin dejar rastro y comenzar a ser los patrones en
algún otro país. China, quizás.
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—Poco a poco es posible. Para eso necesitamos un poco más de ayuda de gente
que Jeon no conozca. Y ahí entras tú —dijo nuevamente el chico engreído.
—No es tan difícil, solo tienes que hacer es ayudarnos a hundir a la competencia
y dejar a Jeon cada vez con menos hombres —continuó Synwoo—. Verás, a mi
padre le da montones de kilos de cocaína que van en muchos paquetes. Son
tantos que es difícil darse cuenta de que puede haber alguno que sea
reemplazado por, en este caso, polvo para hornear.
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—¡Shhh! No alces tanto la voz —regañó Choi—. Solo lo hacemos con dos
paquetes de los muchos que hay para no levantar sospechas, y luego se los
entregamos a alguno de los vendedores que trabajan para Jeon. De esta manera
cuando los clientes de quien haya sido el desgraciado afectado se quejan con
ellos, ellos se quejan con Jeon y éste obviamente desconfía de sus palabras. Es
fácil asumir que los vendedores son los que quieren cagar a Jeon diciendo que
no le estaban dando la droga sino polvo para hornear, y así se quedan ellos con
ésta.
—No lo es. Jeon le tiene muchísima confianza a mi padre porque hace años que
trabajan juntos, y no tenemos nada contra ninguno de esos infelices, por lo que
no tendrían por qué sospechar que hacemos algo como eso en su contra.
—Eso es muy inteligente. Pero, ¿Qué pasa con la droga que se quedan?
—Estamos creando nuestro propio comercio, poco a poco —Synwoo sonrió con
superioridad—. Para crear un ejercicio se necesitan soldados, y la droga que nos
quedamos la venden soldados que encontramos que nunca antes hayan tenido
contacto con Jeon ni lo tendrán porque nosotros les daremos la droga
necesaria.
—Claro.
—No te preocupes por eso. Es un idiota que no puede darse cuenta de que algo
como esto esta ocurriendo, hace meses que lo hacemos y siempre los que pagan
con los vendedores que cree que quieren tomarle el pelo.
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—Oh, no, cariño. No vas a joder a mi hombre —dijo sintiéndose molesto por lo
que acababa de escuchar—. Solo yo puedo.
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"Salgo de la academia a las 12, ¿Puedes esperarme en casa? Tengo algo que
mostrarte"
12:25 p.m.
Llegó a su edificio luego de, esta vez sí caminar desde la academia hasta el lugar.
Saludó a una mujer de mediana edad que seguramente era una de sus vecinas, y
esta le devolvió el saludo de igual forma. Se subió al ascensor y se preparó
mentalmente para volver a ver a ese hombre que lo volvía loco y que iba a volver
loco también.
Su penetrante mirada estaba sobre la suya, tan salvaje y lasciva. Tenía uno de
sus cigarros mentolados entre los dedos índice y corazón de su mano izquierda;
su pantorrilla derecha cruzada sobre su rodilla izquierda, vistiendo ese traje azul
marino a medida que seguramente le habrá costado tres de sus sueldos. Tan
sexi.
—Eso fue rápido —dijo Taehyung acercándose a la mesa para dejar su mochila
encima y buscar su teléfono y billetera—. Creí que ibas a tardar más, ya que eres
un hombre tan ocupado —dijo burlón.
—Y lo soy. Así que será mejor que eso que tienes para mostrarme valga la pena o
voy a tener que ser duro contigo —respondió Jungkook sin quitarle la mirada de
encima.
La mirada del azabache pareció oscurecerse aún más. Le dio otra calada a su
cigarrillo y le sonrió landino.
19
—Maldita sea, Taehyung. Ven aquí —exigió usando esa voz amenazante y
molesta que tanto prendía al menor—. A la mañana tenía tiempo pero ahora no.
Muéstrame lo que tengas que mostrarme, rápido.
—¿No vas a pedirlo por favor? —preguntó abriendo el refrigerador para revisar
que tenía—. Sabes, los modales existen.
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—Aish, no aguantas nada, Jeon. Ven aquí —se colocó frente a él y rodeó su cuello
con ambos brazos acercándose hasta que sus rostros estaban a solo un par de
centímetros—. Es algo importante en serio. Pero no va a gustarte para nada.
Jungkook frunció el ceño y lo acercó aún más al sostenerlo por la cintura, casi
haciendo que le doliera el agarre.
1
Para cuando el video acabó, la risa de Jeon se escuchó por todo el lugar
llamando la atención del castaño. Sus ojos se abrieron en grande cuando lo vio
lanzar con fuerza su teléfono al suelo haciéndolo trizas.
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—En serio me encantas —repitió contra sus labios, y buscó dentro de su saco su
billetera para sacar su black card y entregársela—. Ese teléfono era una mierda.
Comprate otro, compra lo que se te de la gana. Te lo ganaste.
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Taehyung abrió los ojos en grande al ver aquella tarjeta que solo las personas
estúpidamente ricas poseían. La tomó y volvió a mirarlo con el ceño fruncido.
38
85
—No hoy —respondió, y le dió una fuerte nalgada para separarse finalmente—.
Tengo gente de la que encargarme.
—Envíame tus horarios para saber cuando venir —dijo el azabache deteniéndose
antes de retirarse. Y esta vez si se fue.
Bueno, ya no tenía teléfono así que iba a tener que hablarle a Jimin por sus
redes sociales a través de la computadora. Iba a preguntarle si mañana quería
acompañarlo y hacer compras juntos. Iba a ser divertido comprar sin revisar el
precio y no tener un límite por primera vez en su vida. Iba a comprarse también
lencería nueva y esa ropa tachada de femenina que solo utilizaba pocas veces
dentro de cuatro paredes en las que no iban a juzgarlo.
Solo esperaba que quisiera jugar luego de que lo hiciera enfadar lo suficiente.
—No soy fanático de la carne blanca, pero este pollo al horno con hierbas está
delicioso, señora Choi —halagó observando a la mujer—. Aunque creo que es
una comida algo pesada para una cena.
Ésta a su izquierda lloraba sin poder soltar sus sollozos de manera normal
debido a la mordaza que cubría su boca, temblando e intentando inútilmente
safarse de las ataduras que la mantenían inmóvil en su asiento. A su lado se
encontraba su hijo pequeño de doce años en igual condiciones; en la otra punta
el que había sido su socio en los tráficos ilegales de la droga más cotizada del
mundo, y a su derecha se encontraba el hijo mayor Choi Synwoo, pero éste tenía
su boca libre.
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Aún así no iba a decir nada a menos que el otro le preguntara o sabía que las
cosas iban a ponerse mal para su familia.
Jungkook miró a su socio Choi Junseok, y soltó una pequeña risa dejando los
cubiertos sobre el plato ya vacío.
—No me mires así, Choi —dijo con un tono de voz inocente—. Al que deberías de
mirar de esa forma es a tu querido hijo Synwoo, quien cometió el error de
delatarlos.
Ante sus palabras, Synwoo miró al azabache con pánico y confusión, porque si
se trataba de lo que él creía, entonces no comprendía cómo se había enterado.
Su padre lo miró interrogandolo con la mirada en busca de una explicación.
—Sí, supongo que no tienes idea de lo que estoy hablando... —buscó su teléfono
dentro de su saco y lo sacó ya con el video listo para reproducirse—. Estudias en
la academia de capacitación bursátil, ¿Cierto?
—S-Sí, ¿Eso que tiene que ver? —preguntó mucho más nervioso al saber que el
otro estaba enterado de su lugar de estudio—. ¿C-Cómo lo sabe?
—Mi chico también —respondió con gracia, y reprodujo el video, pero no hizo
que el joven lo viera sino que le pidió a uno de sus hombres que colocara el
teléfono frente a su socio—. Ahí tienes la razón de por qué estoy haciendo todo
esto.
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25
La mujer comenzó a llorar aún más desesperada al igual que su hijo menor a su
lado; el señor Choi comenzó a removerse en su lugar con desespero, y el
culpable de todo esto, el joven Synwoo, solo observaba a su madre con pánico.
—Conocen como es esto —habló Jungkook observando a éste con una expresión
que asustaría a cualquiera—. En este negocio no la cagas, porque sino toda su
maldita familia va a pagar sus platos rotos —volteó a ver a la mujer y acarició su
mejilla con la punta del arma como si le tuviera cariño a la pobre mujer—. Pero
no se preocupe, señora Choi. Como la cena estuvo tan deliciosa, voy a ahorrarle
el sufrimiento de ver morir a su familia y les daré una muerte rápida a ti y a tu
hijo pequeño, ¿No está feliz por eso?
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Uno de sus hombres lo amordazó al igual que su familia para que no continuara
hablando. Jungkook se puso de pie, desprendió el botón de su saco y volvió a
apuntar a la mujer a su cabeza. No vaciló ni un segundo y disparó acabando con
la vida de esa mujer que intentó luchar por liberarse hasta el final. Su sangre
salpicó a su hijo menor a su lado, que al ver como le arrebataban la vida a su
madre soltó un grito ahogado contra la mordaza en su boca y sus ojos se
abrieron todo lo posible con terror.
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—Por respeto a nuestros años de negocios juntos estoy haciendo las cosas de
esta manera —dijo Jungkook al hombre mayor acercándose al pequeño esta
vez, parándose detrás suyo—. Porque sino, sabes que tu familia en este
momento comenzaría con samanas y semanas de tortura en busca de una
muerte lenta y dolorosa —apuntó detrás de la cabeza del pequeño, y disparó sin
pensarlo dos veces.
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El cuerpo del pequeño cayó sin vida hacia delante, y la sangre caía por su rostro
desde el agujero hecho en medio de su frente. Su padre observaba la escena
completamente rojo sin poder hacer nada para detener esta masacre que nunca
creyó posible. Volteó a ver a su hijo mayor con tanta ira que éste sintió su
intensa mirada y lo miró pidiendo perdón con los ojos inundados en lágrimas.
—Señor —llamó Nathan, que había permanecido la mayor parte del tiempo a un
lado observando la escena como los otros trabajadores de Jeon.
—¿Qué? —preguntó luego de haber hecho que la silla junto con el cuerpo sin
vida de Choi cayera al suelo de lado.
—Tienen un perro que está en un corral en la sala —informó luego de haber ido a
revisar el sonido que se escuchaba a lo lejos—. ¿Va a matarlo también?
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—¿Qué? Por dios, claro que no —negó acercándose al hijo mayor de Choi—. Seré
un malnacido pero no soy un monstruo.
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—¿Sí, señor?
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No obtuvo ningún tipo de respuesta. El chico solo podía observar en shock a
toda su familia asesinada frente a sus narices, por culpa de su bocota. Todo esto
no hubiera ocurrido si quien sea que haya grabado ese video no lo hubiera
hecho y se lo haya mostrado a Jeon. Habrían tenido más tiempo para completar
con su cometido y su familia no estaría de esta manera.
Le entregó su arma a uno de sus hombres y observó su traje que había sido
manchado por un par de gotas pequeñas de sangre, cosa que lo hizo bufar
molesto. Abrochó el botón de su saco y caminó hacia la salida siendo seguidos
por sus hombres, uno de ellos con un pequeño perro en sus brazos.
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Un día como cualquier otro para Jeon Jungkook. Un hombre sin piedad por
nadie, que puede arrebatarle la vida a alguien sin ningún tipo de remordimiento,
acabar con toda una familia y dormir como un bebé durante las noches luego de
eso. Desalmado, cruel, impaciente.
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Un hombre malvado sin duda alguna. De esas que la sociedad esperaba que ya
no existieran y que querían lejos de sus familias.
Taehyung: 19
Jungkook: 29
.
.
.
Éste venía a buscarlo en su auto, por lo que simplemente tuvo que vestirse y
tomar la tarjeta junto a la clave de seguridad de la misma que Jungkook le envió
en un papel con el hombre que trabaja para él y siempre enviaba para sus
recados. Ya tenía en claro que quizás ese hombre era en el que más confiaba
Jeon.
Fue hacia el baño donde tenía todo su maquillaje, y anotó mentalmente que
también iba a comprarse más de mejores marcas. No iba a mezquinarse
absolutamente nada. Jungkook dijo gasta todo lo que quieras, y eso iba a hacer.
No tenía demasiado tiempo, o de lo contrario también iría a un spa para hacerse
manicura y una limpieza facial de esas que eran muy buenas y te indicaban
cómo mantener tu rostro de la mejor forma siempre.
Escuchó el sonido del timbre la casa que era un poco extraño porque sonaba
como las notificaciones de un teléfono Motorola, y supo que se trataba de Jimin,
por lo que fue a buscar su pequeño bolso color crema donde llevaba la tarjeta y
su tarjeta SIM de su teléfono roto antes de ir a abrir.
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—No pensaba hacerlo —le respondió sonriendo malicioso por el plan que iban a
llevar a cabo para enfurecer a Jeon.
Decidieron hacer un viaje un poquito largo de una hora hasta la ciudad vecina en
donde estaban todas las tiendas de lujo y marcas más reconocidas que las que
había en esa. Fueron en la camioneta de Park, ya que ésta tenía un baúl mucho
más grande.
1
—De igual forma no te preocupes, Tete. Luego llamaré a mi daddy para que nos
envíe otras camionetas, o un camión de carga si es necesario para transportar
todo —tranquilizó cuando emprendieron viaje y la duda nació en él.
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Taehyung veía como Jimin simplemente tomaba lo que le gustaba sin fijarse en
el precio, y a él aún le costaba no chequear el precio de cada cosa que veía y le
gustaba. Pero poco a poco iba quitándose esa costumbre y simplemente
tomando lo que le gustaba para ir al probador para medirse lo que entraba en
duda si iba a quedarle como quería.
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En cada tienda salían con al menos diez bolsas cada uno, las cuales fuera eran
sostenidas por los hombres y guardadas en el baúl del auto. A la tercer tienda
éste ya estaba lleno, y Jimin tuvo que llamar a su daddy para que, literalmente,
le enviara un camión de carga para las cosas que aún le faltaban comprar.
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Tomados del brazo avanzaban por cada tienda, y de ella salían luego de haber
gastado lo que era muchísimo para una persona bien acomodada, y volvían a
gastar lo mismo o más en la siguiente tienda. No hubo cosa que no se hayan
comprado luego de cuatro horas que pasaron llenando aquel camión de carga
que llegó bastante rápido como era de esperarse.
Cuando a ambos les dio hambre y sus pies comenzaron a doler, decidieron ir a
almorzar directamente.
—¿Allí estará Jung? —preguntó Taehyung con curiosidad—. ¿Cómo dijiste que se
llamaba?
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—Jung Hoseok. Dueño del restaurante "Hope" y una de las personas que Jeon
más detesta porque son medio hermanos y siempre fueron tan distintos que
cada vez que están juntos discuten hasta los golpes —respondió Jimin
recordandole lo que le había contado un poco por encima—. La razón por la que
Jeon no le mete un tiro en la cabeza es por respeto a su madre, la cual
obviamente es madre de ambos.
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Y ambos bajaron del auto sabiendo que estaban por hacer algo malo. Algo muy
malo.
Esa misma tarde, mientras Taehyung estaba en su trabajo con un nuevo look,
Jimin estaba junto al grupo al que ya estaba acostumbrado cada que
acompañaba a su daddy a las reuniones importantes. Y obviamente, allí también
se encontraba Jeon Jungkook hablando sobre los precios del lavado de dinero
que solo iba en aumento y eso los obligaba a aumentar los costos de éste
proceso.
—Si le daremos un aumento, pero no el que están exigiendo —habló Min Yoongi,
el hombre en el que Jungkook más confiaba en el negocio, y el sugar de Park—.
Si se niegan, saben que ya no van a respirar porque hay que prevenir que se
vayan a trabajar para gente no deseada.
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—Oye, Jeon —llamó la atención alzando la mirada hacia el azabache, que lo
miró esperando a que siguiera hablando—. ¿Qué tanto te importa Tae?
—Es solo que hoy fuimos de compras, luego fuimos a almorzar y conoció a un
hombre que le gustó mucho —el azabache al escucharlo frunció el ceño—. Y lo
importante no es eso, sino de quién se trata.
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Jungkook sacó su teléfono con su mano libre, abrió el chat y observó la foto. Su
rostro se transformó por completo cuando pudo reconocer a las dos personas
que estaban comiéndose la boca, y no solo eso sino que Taehyung estaba sobre
el regazo de ese bastardo con el que compartía sangre de su preciada madre, y
éste tenía una mano casi en su trasero para empeorar todo.
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—Hijo de puta... —se puso de pie y con furia lanzó el vaso aún con bebida a la
pared a su izquierda—. ¡Maldita puta! ¡Y bastado de mierda, Jung!
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—Bueno, supongo que te importa más de lo que creí —dijo Jimin sin miedo a
reírse de su reacción porque Jeon jamás tocaría al baby de su mejor amigo y
socio—. Creo que no debí de mostrarte eso. Ups.
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Jungkook echaba fuego por cada poro de su cuerpo, estaba hecho una furia.
Cada paso que daba dejaba a la vista de cualquiera que si te metías en su
camino ibas a recibir una bala en la cabeza, razón por la cual todos los que lo
veían cerca se alejaban al verlo.
No dió ni una orden o aviso a sus hombres, pero éstos sabían que debían de
quedarse fuera y no seguirlo. No lo tenían muy en claro, pero suponían que allí
vivía uno de sus amantes, y al parecer uno que le gustaba mucho porque nunca
antes regresaron a la vivienda de alguien que no perteneciera al negocio.
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Una melodía lo recibió, la cual se podía escuchar por toda la casa debido a los
pequeños estéreos ubicados en cada habitación. No le dio mayor importancia y
caminó por la casa luego de dejar su saco y corbata sobre uno de los sofás.
Buscó en la habitación, en el vestidor, en el baño y finalmente decidió ir a revisar
a la habitación donde estaba la sala de cine.
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Taehyung soltó un pequeño grito ante el susto del repentino movimiento, pero
al ver de quien de trataba soltó un suspiro de calma. Tomó su teléfono y bajó un
poco el volumen de la música pero no la quitó, y volvió a prestarle atención al
mayor.
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—Jeon, creí que no te vería sino hasta un par de días —dijo con tanta
tranquilidad, como si no supiera por qué la vena del cuello ajeno parecía estar a
punto de estallar—. ¿Me extrañaste?
Jungkook lo observó con detalle sin prisa alguna. Lo primero que sus ojos
captaron fue que su cabello efectivamente era rubio tal y como Park le había
mostrado esa tarde, y hacía verse tan hermoso al hijo de puta que solo tenía
ganas de tomar su cabello y tirar de él con fuerza por haber dejado que el
maldito de Jung lo viera en persona primero que él. Y así lo hizo porque
jodidamente podía, tomó parte de la parte trasera de su cabello y tiró de él
acercándose más a su rostro y que lo mirara desde abajo.
Lo segundo que notó al bajar un poco más la mirada fue que el menor vestía
solo una camisa de color blanca con lineas paralelas de color celeste bebé y no
parecía llevar nada más debajo. Taehyung al notar su mirada abrió un poco sus
piernas que estaban anteriormente contra su pecho, dejando que viera la
preciosa ropa interior de encaje color blanca que se había puesto especialmente
para él.
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—¿Por qué tan molesto, cariño? —preguntó Taehyung sin inmutarse por la
fuerza utilizada para sostener su cabello.
—¿Crees que no me doy cuenta de lo que estás haciendo? —preguntó sin dejar
de verlo con molestia—. ¿Por qué mierda insistes en hacer que me enfade
contigo?
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Jungkook rió sin gracia y soltó su cabello. Pero el menor no tuvo tiempo de
hablar nuevamente cuando el mayor lo tomó del brazo de forma bruta y lo hizo
levantarse de la silla. Lo hizo caminar fuera de la habitación con prisa, hasta que
llegaron a la sala donde lo lanzó al suelo sin cuidado. Taehyung aterrizó
apoyando sus manos en el suelo y cuando quiso voltear a verlo el otro no se lo
permitió sosteniendo su cabello para que apoye la mitad de su rostro en el
suelo, sin que pudiera moverse.
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Supo que a partir de ahora solo iba a acostarse con él sin protección e iba a
confiar en que el mayor estaba absolutamente sano.
—Sabes, puedo hacer garganta profunda —dijo el menor rozando sus labios
contra ese pedazo de carne caliente, y lo miró desde abajo—. ¿Me dejas?
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Como no podía usar sus manos era un poco más complicado para él, pero con su
boca le bastaba. Cuando volvió a subir y llegó a su glande atrapó entre entre sus
labios e hizo una pequeña succión que le sacó un leve jadeo al mayor. Abrió un
poco más su boca y metió todo dentro, hasta la mitad antes de volver a subir, y
luego volvió a bajar esta vez llegando un poco más lejos. Sus movimientos eran
un poco lentos, mitad para desesperar al mayor y mitad porque primero debía
de preparar su garganta para poder meterla por completo.
Aprendió a hacerla hace poco más de un año cuando estuvo con un tipo que casi
lo ahoga metiendo su pene de golpe queriendo llegar a su estómago sin avisarle,
y tuvo que respirar de alguna forma antes de arrancarle el pene por completo.
Luego lo practicó mejor con otros y ahora era más fácil.
1
Poco a poco siguió metiendo más y más hasta que el mayor vio como lo metía
por completo y no pudo evitar comenzar a mover sus caderas con rudeza
cuando el otro lo miró como avisándole que podía moverse. Tiró su cabeza
hacia atrás ante lo bien que se sentía literalmente estar penetrando su garganta
una y otra vez, tan caliente, sintiendo la leve vibración de su garganta al soltar
gemidos ahogados. Sentirlo su boca sin el látex de por medio fue una de las
cosas que soñó hacer desde que le hizo aquella mamada en su auto.
—Mierda, lo haces tan bien... —gimió llevando una de sus manos a su cabello
para tirar de él y abandonar su cálida boca—. Suficiente.
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—No tienes voz aquí, así que cierra la boca —se agachó para empujarlo
nuevamente y hacer que se recostara en el suelo, se acomodó entre sus piernas
y de un movimiento abrió la camisa que traía puesta dejando expuesto su
cuerpo—. Te voy a follar como a mi se me de la maldita gana. Ese será tu castigo
por andar moviéndole el culo a cualquiera.
—Pues, más te vale follarme bien para que no tenga que ir a buscar una polla
mejor —respondió sonriéndole con sorna al mismo tiempo que abría más sus
piernas para que tuviera más comodidad.
26
3
La mayoría de los hombres con los que se acostó creían que le gustaba que lo
trataran con delicadeza durante el sexo y llegaban a tratarlo como si fuera una
chica en su primera vez la cual va a perder su virginidad con el hombre que ama.
Es tan frustrante no recibir fuertes nalgadas, agarres con fuerza, que tiren de su
cabello, que lo muerdan y muchas otras cosas que le gustaba. Él no quería sexo
vainilla en el que se aburriera y se corriera casi que por obligación.
31
El quería ésto.
11
—¿Por qué tan apretado? —preguntó Jungkook sosteniendo sus muslos con
fuerza, clavando sus dedos en su piel, y embistió una vez más de manera
rápida—. ¿No follaste con el bastardo de Jung hoy? ¿O acaso la tiene pequeña?
—y volvió a embestir sacándole un gemido.
—¿Te molestas si-? ¡A-Aah! —arqueó su espalda cuando el otro embistió con más
rapidez dando justo en el lugar correcto—. Ahí...J-Jodeme ahí.
Jungkook quiso hacerlo llorar de placer, así que comenzó a golpear una y otra
vez justo donde sabía que iba a volver se loco. Las piernas del rubio comenzaron
a temblar un poco más cada vez que su pene daba en su punto, y viró los ojos
cuando el otro acercó su mano para oprimir su cuello lo suficientemente como
para que no pudiera respirar con normalidad. Jeon se movía sin parar, cada vez
más rápido y con fuerza, haciendo que hasta sus nalgas ardieran con cada
choque de pieles.
Jeon maldijo y soltó su cuello para apoyarse en el suelo con aquella mano
cuando el rubio comenzó a apretar su pene haciendo que cada empuje fuera
mucho mejor. Taehyung respiraba por su boca luego de que le fuera difícil
hacerlo, y se mordió el labio inferior cuando sintió que estaba muy cerca. Pero
no quería acabar aún, quería sentirlo dentro durante toda su vida si era posible.
17
Jungkook de pronto salió de su interior para mirarlo con burla. El menor lo miró
con confusión y no tardó en hacer un berrinche cuando notó que no tenía
intención de volver a meterle el pene.
—¡Jeon!
Éste volvió a darle una bofetada. Sostuvo su rostro y acercó el suyo para darle
algunos besos por todo su rostro evitando sus labios, desesperandolo.
10
—¿Qué ibas a decir, hijo de puta? —preguntó aguantando las ganas de volver a
joderlo porque estaba cerca de acabar—. Habla. Y quizás vuelva a follarte para
que puedas terminar.
Taehyung respiró hondo varias veces y tragó sintiendo su garganta seca. Lo miró
y sonrió divertido.
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Solo se ganó otra bofetada, pero esta fue mucho más fuerte que las anteriores.
Tanto así que sintió el sabor metálico de su sangre en su boca porque su labio se
partió con sus dientes. Aún así, solo rió divertido y volvió a mirarlo mientras
saboreaba su propia sangre.
—Pero solo pude hacerle una mamada en el baño porque tenía que ir al trabajo.
Soy un chico responsable —frunció el ceño y lo miró con molestia—. A diferencia
tuya, yo no me acosté con nadie más desde que estuve contigo.
—¿De qué mierda hablas si no tienes ni puta idea, estúpido? —preguntó con
molestia.
—No me tomes por idiota, cuando te llamé escuché perfectamente a esa mujer
pedirte otra ronda —respondió de igual forma—. Eres un hijo de puta injusto. Tú
si puedes acostarte con quien quieras pero yo no, ¿Crees que será así y no haré
nada al respecto? —rió sin gracia sin dejar de mirarlo mal—. Estás muy
equivocado, Jeon. Conmigo las cosas no funcionan así.
55
El mayor apretó los dientes y volvió a tomar sus caderas para alzarlas, y
nuevamente entró en él sin aviso alguno. A pesar de la molestia, Taehyung no
pudo evitar gemir cuando las embestidas volvieron a hacerlo delirar de placer.
Luego podría volver a mandarlo a la mierda, pero ahora quería que siguiera
moviéndose de esa forma. Las nalgadas fuertes volvieron y con eso las lágrimas
de placer del rubio aparecieron haciéndolo lloriquear mientras pedía más, más
rápido y más fuerte. Y así Jeon se lo daba, más rápido y más fuerte hasta que sus
rodillas dolieron de las fuerza con la que se movía contra el frío suelo.
—J-Jung-¡Mnh!
31
Salió con pesar de él y se alejó un poco para ver el desastre en que lo había
convertido solo con una ronda. Totalmente sudado; con la camisa abierta, su
ropa interior de encaje pegada a su piel, su cabello totalmente desordenado, su
expresión de satisfacción y agotamiento, su entrada palpitante dejando salir su
semen mezclado con un poco de sangre. Se veía tan lamentable y hermoso, le
encantaba.
186
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—Tampoco he estado con nadie desde ese día —admitió mientras lo llevaba
hacia la ducha—. Demasiados problemas de los que encargarme y un mocoso
estúpido en el que no podía dejar de pensar.
23
Taehyung levantó la vista para verlo y sonrió en grande. Rodeó su cuello con
ambos brazos para sostenerse de él cuando lo bajó para que ambos quedaran
debajo de la ducha.
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Ambos fueron empapados por el agua de la ducha, pero aún así no apartaron
sus manos del otro todavía. Taehyung pasó sus manos por todo su pecho sin
limitación alguna, mientras que el otro se encargó de llevar sus dedos a su
entrada para limpiarla por él.
—Lo hice porque creí que te habías acostado con esa mujer. En todo caso, es tu
culpa —respondió apoyando su frente sobre su hombro, jadeando levemente al
sentir los dígitos en su entrada—. Porque creí que...Teníamos algo especial, y
luego creí que no.
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—Lo hizo —admitió—. Pero quiero estar en la última fase, o no quiero nada. O te
tengo por completo y tú a mí, o no tenemos nada —una de sus manos subió
hasta sostener su cabello mojado—. Conmigo lo es todo o nada, daddy.
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Jungkook lo empujó hasta que chocó su espalda con la pared de la ducha y
atacó sus labios como se estaba aguantando. Lo alzó de los muslos y juntó sus
penes para comenzar con flasas embestidas que lograron volver a encender al
menor en segundos.
—Lo quiero absolutamente todo, bebé —respondió contra sus labios, los cuales
luego mordió causándole una pequeña herida—. Eres completamente mío, ten
eso bien en claro.
32
—Mientras me des buen sexo y todo lo que quiera, lo soy —respondió el rubio
con una sonrisa altanera—. Mi exclusividad cuesta mucho.
11
Puede que esté con él porque puede darle todo lo que quiere, pero la razón que
superaba a esa era que quería a Jeon Jungkook completamente para él. Quería
que fuera tan suyo como él lo sería, y no le importaba meterse en negocios
turbios con tal de permanecer a su lado.
Cuando sus cuerpos estuvieron limpios luego de otra ronda de sexo bajo la
ducha, se vistieron ambos con lo que encontraron más cómodo en el vestidor.
Jungkook con solo un pantalón de chandal negro, y Taehyung igual que antes
solo que con una camisa negra y unas braguitas rojas.
1
—Daddy, tengo hambre —se quejó el rubio acomodándose en el fuerte pecho
ajeno frente a la gran pantalla de la sala de cine—. No tengo ganas ni la
suficiente fuerza como para cocinar.
45
El mayor estiró su mano libre para tomar su teléfono que estaba a un lado, y
tecleó un par de veces para pedir la cena de ambos. Mientras tanto, Taehyung
había tomado el control remoto para buscar en Netflix alguna película que ver
mientras cenaban. Luego iría a dormir directamente porque tuvo un día
realmente ajetreado y Jungkook lo dejó adolorido y aún más cansado.
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—Está bien. Mañana tengo clases... —pensó en sus propias palabras y maldijo—.
Demonios, mañana tengo clases y me duele todo.
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—Oh, me di cuenta de que te gusta rudo. Pero, también pareces ser de esos que
disfrutan del sexo vainilla —se burló.
—Lo odio —refutó mirándolo mal pero de manera infantil—. Hasta ahora solo
me ha provocado rechazo tanta delicadeza. Es aburrido.
—Eso es porque solo lo has hecho con hombres que no te gustan —de manera
ágil lo volteó quedando sobre él—. Pero yo te gusto demasiado, se te nota a
simple vista. Así que si yo comienzo a tocarte de esta forma... —metió su mano
por debajo de la camisa hasta llegar a sus pezones, mientras que con la otra
acarició sus muslos—. Vas a disfrutarlo mucho.
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Y quiso golpearlo cuando la idea de querer ser follado de manera suave pasó por
su cabeza.
—Te lo dije —habló el mayor antes de salir de la habitación, tan burlón como le
gustaba serlo con él.
—Oh, cállate —regañó poniéndose de pie con mucho esfuerzo para ir en busca
de una botella de vino que tenía en el refrigerador—. Sé que vas a follarme de
esa forma antes de ir a dormir.
Jungkook: 29
.
.
.
21:05
Estaba un poco cansado debido a que hoy se despertó temprano para sus
clases, luego tuvo que ir a trabajar y antes de regresar pasó por un spa para
hacerse manicura y pedicura. No supo de su daddy en todo el día, por lo que
supuso que estaría ocupado y hoy no vendría a visitarlo. No sabes sobre él lo
molestaba, pero no quería verse desesperado o molestarlo haciendo algo
importante o ilegal.
Oh, que sexi se vio en su cabeza Jungkook yendo a buscarlo y viéndose molesto
si está hablando con alguien. Luego quizá tengan sexo en su auto para luego
seguir en otro lado.
Jungkook estaba allí sentado con un vaso enano de whisky tomando un poco de
éste con bastante hielo. Cuando vio al rubio acercarse solo se mantuvo en
silencio mirándolo dijo, admirando sus piernas brillantes al descubierto
mientras se acercaba a él. Bebió de nuevo cuando el menor se sentó a
horcajadas en su regazo.
3
—No tengo que avisarte, puedo venir cuando se me de la maldita gana —
respondió finalmente, quitando su brazo del respaldo del sofá para acariciar los
muslos ajenos.
—Necesito distraerme con algo o voy a matar a más gente de la que debería —
respondió soltando un suspiro cansado, luego dio un último sorbo a su vaso—.
Eres bueno haciendo que olvide a los hijos de puta con los que tengo que lidiar.
—¿Mmnh? ¿Y eso? —preguntó levantando una ceja curioso al mismo tiempo que
le quitaba el vaso vacío para dejarlo sobre la pequeña mesa detrás, luego volvió
a posar sus manos sobre sus hombros para comenzar con un leve masaje—.
¿Alguien te hizo enfadar más de lo normal?
—La mujer que me ayudaba a llevar mis cuentas y me conseguía los mejores
compradores intentó estafarme —respondió chasqueando la lengua con
fastidio—. Esa perra maldita creyó que no iba a darme cuenta de sus acciones y
negociaciones con un bastardo que cree que puede llegar a quitarme a mis
clientes.
—¿Quieres saber?
—La prendí fuego poco a poco —respondió finalmente—. Comencé por sus
manos hasta que quedaron completamente negras, luego sus pies, luego sus
piernas, luego sus brazos y finalmente todo su maldito torso junto con su
asquerosa cara que me enfada cada que la veía.
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—Vaya, que feo caso —fue todo lo que respondió luego de hacerse una imagen
mental—. Pero bueno, no pienses en eso, daddy. Mejor déjame ayudarte a
olvidar el mal rato.
Se acomodó para que su trasero quedara justo sobre su entrepierna, acercó sus
labios a su cuello y comenzó a dejar pequeñas mordidas en aquella zona que
olía a perfume costoso y muy varonil. No movió sus caderas, solo las mantuvo
quietas queriendo desesperarlo un poco.
Jungkook le dio una fuerte nalgada, señal que el menor interpretó como una
orden para que comenzara a moverse sobre su erección. No tardó en hacerlo,
moviéndose de atrás hacia delante de manera lenta, disfrutando de como poco
a poco el pene debajo de la tela comenzaba a endurecerse más. Taehyung se
apresuró a comenzar a desprender los botones de la camisa contraria cuando el
mayor abandonó sus pezones para besarlo de manera demandante y ruda.
3
—No te dije que te detuvieras —respondió dándole otra fuerte nalgada con su
mano libre antes de atender—. ¿Quién mierda habla? —preguntó a quién sea
que estuviera del otro lado de la línea.
—Espero que sea importante. Estoy por follar —volvió a quejarse Jeon mientras
observaba a su chico bajar el cierre de su pantalón—. ¿Eh? ¿El famoso Wang que
rechazó mi oferta hace unos meses? —preguntó con gracia, y acarició el cabello
rubios de un Taehyung muy entretenido lamiendo parte de su erección—. Sabía
que ese fracasado hijo de perra iba a regresar con la cola entre las patas para
rogar con que vuelva a ofrecerle de nuestros productos.
Tiró su cabeza hacia atrás cuando el menor metió casi toda su erección dentro
de su boca, al mismo tiempo que acariciaba sus testículos. No le avergonzó ni un
poco soltar un jadeo excitado ante la buena mamada que estaba recibiendo.
49
Sostuvo los cabellos rubios con fuerza y empujó esa linda boquita más hacia
abajo y hacia arriba cuando la velocidad de las mamadas aumentó. Mientras
escuchaba a su socio hablar jadeaba y gruñía de placer. A Taehyung no le
importaba que otra persona pudiera escuchar los sonidos obscenos que creaba
al chuparle el pene a través del teléfono, de hecho le excitaba un poco. Su
glande golpeando su garganta con rudeza una y otra vez le encantaba, sabía que
luego ardería un poco pero en ese momento no le importaba en lo más mínimo.
Solo quería que le llenara la boca de su semen.
10
—¿Donde mierds vas? Ven aquí que tengo que decirte algo —dijo el azabache
mientras acomodaba su ropa interior y pantalones.
—Te escuché —respondió el menor desde la zona de la cocina, donde había ido
a buscar un poco de agua para calmar un poco su sed de antes—. Te irás, y con
alguien. No me interesa saber con quien irás, después de todo tenía pensado
llamar a Jimin para ir a algún bar.
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Se levantó del sofá para ir donde él, y lo arrinconó cuando esté se sentó sobre la
isla de la cocina. Taehyung dejó el vaso de agua a un lado y se echó levemente
hacia atrás apoyando sus manos sobre la superficie. Lo miró con provocación.
—No necesito tu permiso para salir si quiero hacerlo. Yo, a diferencia tuya al
parecer, no te sería infiel a menos que me des motivos o lo hagas primero —lo
miró con el ceño fruncido, claramente molesto—. Cambié de opinión, ¿Con
quien diablos iras a no sé donde? Bastardo infiel.
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Jungkook lo calló dándole una fuerte bofetada. Tan fuerte que hizo que su encía
se partiera con sus dientes y la herida comenzara a sangrar. Lo tomó de sus
muslos para acercarlo más hacia él.
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—Ten cuidado con como me hablas, o tendré que lastimar esa bonita boca que
tienes —sostuvo su rostro con una de sus manos buscando su mirada—. Y nunca
vas a acostarte con nadie más a menos que quieras que las cosas se pongan feas
tanto para ti como para quien sea el bastardo que te toque. Eres mío desde que
aceptaste irte de esa discoteca conmigo.
—No me excites si vas a irte, daddy —le respondió saboreando su propia sangre
y sonriéndole con coquetería—. Dame otro y no te vas a ir antes de follarme
contra esta isla.
31
—No voy a irme. Vamos a irnos —corrigió—. Antes de soltar toda esa estupidez
primero escucha. Vamos a ir a un casino a encontrarnos con un tipo que quiere
hacer negocios conmigo.
—Sí. Ese mismo —respondió algo curioso por saber como es que él sabe
aquellos detalles—. Tú sabes de esas cosas. Para eso estudias, ¿Cierto?
—Así es. Voy a presumir y a confesarte que mi promedio es perfecto cada mes —
dijo con soberbia—. ¿Quieres que sea tu voz de la razón y que logre una oferta
casi imposible? La idea de sacarle dinero de más a imbéciles ignorantes es lo
que me apasiona.
19
14
Taehyung rió y negó. Acercó sus labios a los contrarios para comerle la boca a
modo de agradecimiento porque le estaba haciendo dos favores sin que lo
supiera; conocer el casino más famoso de la ciudad y poner a prueba sus
habilidades como asesor de mercados financieros de alguien tan importante
como lo era su daddy. Iba a ser una maravillosa noche en la que iba a lucirse
como nunca.
Dejó varios besos más antes de separarse y empujar para salir de allí.
46
—¡Pide algo para comer por mientras! —gritó desde el pasillo antes de ingresar a
su habitación camino al vestidor.
Jungkook tenía muy en claro con esto que si el mocoso no le gustara tanto,
entonces lo habría botado luego de la primera vez que follaron. Pero joder, ese
chico era perfecto para él, incluso sus faltas de respeto le parecían sexis además
de molestarles.
Quizás cuando regresen le pida que lo insulte mientras se lo folla con rudeza
sobre la alfombra de la habitación.
19
23:08
30
—Todos lo somos. Solo que cada uno sobrevive de la manera más fácil a su
alcance —se encogió de hombros—. Si no hubiera nacido siendo hermoso
físicamente estaría perdido...O terminaría en cosas peores.
19
Jungkook bajó del auto acomodando el saco de su traje, y luego esperó al rubio
para tomar su mano al bajar del auto. Taehyung le sonrió agradecido por el
gesto, y se sintió como alguien igual de importante que su daddy cuando las
personas que se encontraban fuera los vio caminar hacia la entrada del casino
juntos. Las miradas lujuriosas no se hicieron esperar en cuanto bajó del auto, e
iban a aumentar cuando ingresaran.
2
—Más te vale no coquetear con nadie —amenazó en un susurro que solo el rubio
pudo escuchar—. A menos que sea para burlarte de lo imbéciles que se ven
intentando llamar tu atención.
Taehyung rió.
—Sabes que me gusta jugar con ellos. Además, no creo que sean tan idiotas
como para intentar coquetear conmigo si me ven contigo —dedujo.
—Tráeme una botella de mi whisky favorito —miró a su baby—. ¿Qué quieres tú?
18
Hizo otra reverencia antes de dirigirse hacia la barra del lugar. Ellos siguieron su
camino hacia donde se le había indicado.
5
—Vamos a hablar de negocios. Esto es serio para mí, así que necesito
mantenerme lo más cuerdo posible —respondió serio.
—Quiero el treinta por ciento de lo que ganes con esto si todo sale como quiero
—volteó a verlo y le sonrió landino—. Mensual durante un año.
—¿El treinta por ciento? —preguntó alzando una ceja, y luego rió—. Primero
demuestra que lo mereces. Luego quizás acepte.
—Me duele que dudes de mis capacidades, daddy —hizo un leve puchero, que
duró ni tres segundos antes de darle una mirada socarrona—. Pero te lo
demostraré.
—Buenas noches, señor Jeon —saludó el famoso señor Wang. Un tipo de unos
cuarenta años con algunos kilos de más y, según Taehyung, un pésimo
peluquero—. Señorito —lo saludó también.
Uno de los hombres de Jeon que había ido a buscar sus bebidas llegó con las
bebidas de ambos. Le entregó su daiquirí de frutilla a Taehyung y dejó la botella
junto con el hielo y el vaso sobre la mesa frente a ellos. Sirvió el whisky en el
vaso y se lo entregó a su jefe.
Jungkook le dio un sorbo a su bebida sin quitarle la mirada de encima al hombre
que intentaba evitar mirar a su acompañante.
—Señor Jeon, son negocios. Usted debe de saber mejor que nosotros que
siempre buscamos el mejor trato —respondió tratando de sonar amigable.
—Entonces, ¿Estás diciendo que haber aceptado la mierda de mala calidad que
vendía Soon fue porque era mejor que lo mío? —preguntó levantando una ceja,
claramente molesto con esa idea.
—Sí. Me quedó claro que no sirves para hacer negocios importantes —respondió
sin problemas en dejar que escuchara lo que pensaba de él—. Por eso ahora
estás aquí arrastrando la poca dignidad que te queda para que acepte trabajar
contigo.
13
—¿Disculpa?
—Él es mi chico, así que cuidado con sus palabras y sus intenciones —aclaró
primero—. Y está estudiando para ser corredor de bolsa, así que a partir de
ahora será mi asesor de finanzas. Todo va a gestionarlo él y yo decidiré al final si
aceptar o no según el precio impuesto por él. Así que denle lo que pide para
poder hacer su trabajo.
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La mirada de todos solo decían una sola cosa "Jeon se volvió loco". Y eso, hizo
enfadar al menor que se sentía menospreciado y discriminado solo por no
parecerse a él señor Wang. Seguro que si hubiera venido de traje y no se viera
tan joven no lo mirarían de esta forma.
—Señor Jeon, ¿Cuántos años tiene este chico? —preguntó Wang con recelo—.
No creo que deba de confiarle algo como esto a-
—No quiero que alguien que perdió una oferta como la de Jungkook y terminó
perdiendo aún más luego de eso dude de mis capacidades financieras solo por
mi edad —habló Taehyung mirándolo con seriedad—. Al dudar de mí está
dudando del juicio de Jeon, cuando sabe perfectamente que no se toma sus
negocios a la ligera. ¿Acaso piensa que va a dejarle un trabajo como éste a
cualquier persona? ¿O solo porque tenemos sexo cumple con mis caprichos? —
se apoyó en el pecho de su daddy y se cruzó de piernas—. Piense bien en cuál
será su respuesta.
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—¿Es necesario que vea todas esas listas e historiales? —preguntó finalmente el
hombre mayor.
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Taehyung iba a demostrar que además de ser una cara y cuerpo bonito, no
estaba malgastando su dinero y tiempo en estudiar algo que no le gustara o en
lo que no fuera bueno. Si todo salía bien y valía la pena, harían un buen acuerdo
con este hombre. Si no valía la pena entonces no. Y si descubría movimiento
extraños, investigaría un poco para saber si estaba jugando a dos puntas.
Porque eso de que su anterior productor de droga se había dejado estafar por
una mujer no le sonaba tan creíble. Jungkook le había hablado un poco sobre él
y no parecía ser del tipo que pone al amor por sobre el dinero.
1
La tercer posibilidad se había cumplido.
Imbéciles. Pareciera que ese es el objetivo de todos. Lo que por un lado tenía
sentido pero por el otro era imposible lograr algo como eso. Tarde o temprano
Jeon se daba cuenta de una u otra forma de que alguien estaba intentando
estafarlo y arruinar su comercio de drogas.
—¿Cuánto va a tardar Jungkook? —preguntó a uno de los seis hombres con los
que lo dejó para que lo cuidaran.
—No lo sé. El jefe se toma si tiempo cuando esta muy molesto —respondió sin
mirarlo. Órdenes de Jeon.
—Pero me aburro —se quejó—. ¿Podrían por favor traerme alguna bebida dulce
sin mucho alcohol, por favor?
—En seguida.
32
—Vine con algunos amigos a los que si les gusta. Yo no soy tan aficionado, pero
de vez en cuando me gusta venir a despejarme —sin pena alguna acercó su
mano a su muslo al descubierto y acarició suavemente—. Que bueno que vine.
Pude verte de nuevo. Cuando nos conocimos te fuiste con prisas.
—Lo siento, Jung. Creo que eres lindo y no pareces ser una mala persona, pero
estoy en algo con alguien y me gusta la exclusividad y fidelidad —dijo con un
tono cálido, queriendo parecer un angelito tal y como lo hizo la primera vez que
habló con él en ese restaurante—. Él otro día las cosas entre él y yo no estaban
claras, así que por eso dejé que pasara eso entre nosotros.
La desilusión en el rostro del castaño fue tanta que por un momento Taehyung
se sintió culpable.
14
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—lo conozco perfectamente, por desgracia. ¿Si sabes que es una mala persona?
—No puedes estar hablando en serio —tomó sus manos entre las suyas y se
acercó un poco más a él—. Taehyung, no pareces ser una mala persona. Eres
encantador y te mereces a alguien que te trate bonito. Él no sabe si quiera lo que
es el cariño.
15
Taehyung quiso rodar los ojos. Hoseok era muy vainilla, y se creía que él
también lo era.
16
—Se refiere a que no es una mariposita como tú —se escuchó detrás del rubio, y
ambos voltearon a ver al azabache que se acercaba a ellos con las venas en su
cuello demasiado marcadas a causa de la molestia que sintió al ver a ese
bastardo que tanto odiaba cerca de su chico—. ¿Quién mierda te dio permiso de
acercarte a él?
3
—Daddy, regresaste antes de lo que creí —habló Taehyung poniéndose de pie
para acercarse a él.
Jungkook lo miró con molestia, y no dudó ni le importó que los demás vieran la
forma en la que lo sostuvo del cuello para acercar su rostrp al suyo.
50
Hoseok al ver la escena se puso de pie con mucho enojo al ver como lo estaba
tratando y la forma en la que le estaba hablando.
—Oye, suéltalo. ¿Quién te crees que eres para hablarle así? —intentó acercarse a
él para ayudar al menor, pero rápidamente dos de sus hombres se pusieron
delante impidiéndole el paso—. ¡Muévanse!
—Ya te dije que no soy un puto infiel. Preguntaba tus hombres si es que en algún
momento me ofrecí —respondió dejando que la presión en su cuello
continuara—. ¿Sabes? Me pondré duro si sigues ahorcandome así —le sonrió y
abrazó su cuello para acercarse aún más—. Y tendrás que alquilar una de las
habitaciones de aquí.
36
Hoseok, que estaba lo suficientemente cerca para escucharlo, abrió los ojos
totalmente sorprendido al escucharlo. No podía creer que ese lindo chico con el
que habló hace unos días y le hizo una muy buena mamada siga cosas como esa.
Jungkook pudo notar su confusión y no pudo evitar reírse de su reacción.
18
22
—No te preocupes, Jung. Mi daddy me trata como quiero —le guiñó un ojo—. Me
gustan los hombres malos.
:。◌ᘛ 7 ᘚ◌。:
¿Cómo habían terminado de esa forma?
En una mesa de poker, con solo dos oponentes en cada extremo de la mesa. El
premio era nada más ni nada menos que el rubio de nombre Kim Taehyung que
se encontraba sentado en medio de ambos terminando su bebida, muy
halagado de ser la razón de tal disputa, pero bastante aburrido al no hacer nada
más que esperar a un ganador.
Jung tenía en claro desde el día en el que lo conoció con solo siete años, de que
su mayor era una mala persona. A medida de que iban creciendo, aquella idea se
transformó en un "Este hombre es cruel". Conoció a muchos de sus ligues, y
todos siempre terminaban igual; yéndose por el mal trato hacia ellos y por la
violencia con la que eran tratados. Los veía a veces con marcas de golpes y
muchas veces saliendo de su antigua casa compartida con lágrimas y puro terror
en sus ojos.
Hasta el momento poseía una buena mano, y estaba confiado porque solía tener
mucha suerte en este juego. Apartó su mirada de su baraja de cartas solo para
observar al rubio a unos pocos metros, el cual se veía algo aburrido y se miraba
sus uñas perfectamente hechas y limpias en busca de algo interesante en ellas.
Cuando llegó el momento de mostrar su jugada se tenía bastante fe, así que las
dejó a vista de todos manteniendo su seriedad. Taehyung observó la acción y las
cartas con una gran interrogante en su expresión al no entender absolutamente
nada sobre el juego o si la mano que Jung poseía era buena o muy buena según
su expresión.
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—¡Mierda! —se quejó Hoseok dándole un golpe a la mesa con su palma. Miró con
repudio al hombre frente a él y apretó los puños conteniendose para no ir y
golpear esa sonrisa burlona.
—Baby, ven aquí —ordenó con soberbia intencional, solo para molestarlo—.
Rápido.
18
—Si te dejo unos minutos libres para hablar con él, ¿Te portarás bien y solo vas a
hablarle para decirle eso? —preguntó mirándolo fijo, muy serio—. Me molesta
que siga creyendo que vas a dejarme a mí por él.
—Lo harás a menos que quieras que te castigue por comportarte como una puta
con la persona que más detesto —sostuvo su rostro sin delicadeza alguna para
hacer que lo mirara fijo—. Y no te gustará aunque te encante que sea rudo.
Créeme.
14
11
Por su parte, la habitación a la que entraron era usada para bailes privados
normalmente, por lo que en medio se encontraba un pequeño escenario en
forma de círculo negro con un caño para bailes eroticos, y estaba rodeado de
algunos sofás a su alrededor mirando hacia el escenario.
—Ven. Hablemos —dijo el rubio tomando la mano del mayor para llevarlo hacia
uno de los sofás—. Debemos de hablar sobre algunas cosas.
Lo empujó contra aquel lindo sofá de cuero negro. Hoseok lo miró desde abajo
entonces, y se sorprendió cuando al verlo notó que su expresión era
completamente seria.
23
—¿Eh?
Jung no comprendía a qué venía esa pregunta. Aún así se lo pensó intentando
recordar sus ganancias, las cuales le generaba la cadena de restaurantes que
poseía. Aún así no llegó a responder porque el menor continuó con sus
preguntas.
—¿Cuanto ganas por mes? —volvió a preguntar mientras sus manos recorrían los
hombros ajenos y bajaban lentamente por sus brazos sin quitarle la mirada de
encima—. No. ¿Cuánto puedes ganar en un día? Seguramente es mucho, la
gastronomía genera mucho. Lo sé.
44
—No puedes tocarme —lo detuvo el menor antes de que pudiera hacerlo—. Solo
él puede hacerlo. Me entregué por completo a él, ¿Y sabes por qué? —acercó su
rostro un poco más cerca del suyo—. Él haciendo todas esas cosas malas que tu
dices, gana muchísimo más que tú. Y lamento arruinar tu imagen sobre mí, pero
el dinero para mí es más importante que cualquier otra cosa.
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—¿Y sabes que le sigue al dinero? —continuó, pero esta vez sonrió con
coquetería—. El sexo. Obviamente.
—Adoro que me lastime. Es tan fuerte... —cerró los ojos por un momento al
recordar los golpes y agarres fuertes en su cuerpo mientras era penetrado sin
delicadeza alguna—. Cuando me golpea, me excita tanto...Es aún mejor cuando
me folla fuerte y me golpea al mismo tiempo que me insulta como si fuera un
simple objeto para su uso y descarte... —volvió a mirarlo sin borrar su expresión
de locura, según Jung—. Amo el dolor, que me dominen, ser sumiso e incluso ser
humillado en la ingimidad. No hay nada que me ponga más duro que el que me
traten sin delicadeza alguna.
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11
69
—Lo quiero para mí, y quiero ser completamente suyo por las razones
anteriormente dichas —se encogió de hombros—. Así que sí. Se podría decir que
estoy peor que él.
Hoseok bajó la mirada, apretó los puños y suspiró hondo varias veces antes de
continuar.
—No puedo creer que haya alguien que crea que lo que hace está bien y disfrute
de ello...
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—Oh, no. Lo que hace está muy mal, y a nadie le gusta ser maltratado de esa
forma —corrigió su afirmación—. Bueno, a la gran mayoría. Porque luego existen
personas como él y como yo, que cuando se juntan, tienen la peor de las
relaciones.
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Taehyung creyó dejar todo en claro, así que se separó bajando de su regazo;
acomodó su ropa, su cabello, y dio unas pequeñas palmaditas en su cabeza
antes de alejarse por completo para volver con su daddy.
—No te lo tomes como algo malo. Se nota que eres un buen hombre, capaz de
darle una muy buena vida a la persona que quiera estar a tu lado y que eres de
esas personas que demuestran su amor de las formas más bonitas —le sonrió
sincero y algo apenado por tener que rechazarlo—. Pero si eso no puede venir
acompañado de esas dos cosas tan importantes para mí, no eres para mi ni yo
para ti.
17
Caminó hacia la puerta, la abrió un poco y se volteó a verlo una vez más.
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—No dejó que lo tocara y le dejó en claro que no tendría oportunidad, señor —
respondió Nathan.
10
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—De acuerdo —se acercó para dejar un casto beso en sus labios, antes de que
ambos comenzaran a caminar hacia la mesa de apuestas.
Una vez allí, las personas que estaban probando suerte y apostando miles,
posaron sus miradas en ellos. Primero en una figura conocida en el lugar,
respetada y temida, el gran y atractivo Jeon Jungkook. La mayoría de las.
Mujeres, incluso aquellas que venían acompañadas prácticamente lo
desnudaban con la mirada, y de no ser porque venía acompañado seguramente
se hubieran acercado para conseguir algo con él.
Entonces las miradas se posaron en ese joven atractivo que era sostenido de
manera posesiva de su cintura. Las preguntas no tardaron en crearse, más no en
hacerse en presencia del hombre de traje. Era muy inusual ver a Jeon en ese
lugar junto a alguien que no fuera algún socio.
—Sabes que si —acercó sus labios a su oreja para susurrarle—. Cuando acabes,
te llevaré a la casa más cercana para hacerte llorar de dolor y placer.
11
2
—Apaga eso —pidió, y volvió a apoyar su mejilla sobre el pecho desnudo del
mayor.
El mayor estiró una de sus manos para tomar su teléfono de la mesa de noche
más cercana, y apagó la alarma que sonaba cada día a la misma hora desde
hace años. Volvió a acomodarse de la misma forma que antes. Volvió a bajar la
mirada y observó algún punto de la cabellera dorada como si pudiera encontrar
algo interesante.
10
—Muévete. Tengo que irme —ordenó alzando la voz y utilizando un poco más de
fuerza para quitárselo de encima.
38
Logró liberarse y se quitó las sábanas de encima para levantarse y caminar fuera
de la habitación. Fue directo al baño para hacer sus necesidades y tomar una
ducha muy necesaria para quitarse esa sensación pegajosa de su cuerpo. No
solía tomar duchas muy largas, pero el agua ese día se sentía realmente
satisfactoria en su cuerpo así que tardó unos minutos más.
Cuando sintió que era suficiente apagó el agua caliente, salió de la ducha y tomó
una de las toallas más grandes para secar su cuerpo. Cuando su anatomía
estuvo completamente seca dejó la toalla en el cesto de ropa sucia y tomó una
mano pequeña para secar su cabello mientras regresaba a la habitación
principal para ir hacia el vestidor. Allí tenía mucha ropa suya que había puesto
allí antes de darle el apartamento a Taehyung, porque sabía que iba a pasar
mucho tiempo allí e iba a ser necesario que tuviera todas las cosas necesarias
que poseía en cada una de sus casas.
10
Cuando estaba colocándose uno de sus relojes Rolex frente al espejo, unos
brazos rodeando su cintura lo hizo salir de sus pensamientos y notar que la
pequeña figura de su chico se encontraba pegado a su espalda.
—Daddy, ¿Tienes que irte? —preguntó Taehyung sin apartarse—. No quiero que
te vayas aún, ¿Y si desayunamos juntos?
Taehyung mostró su disgusto con un pequeño puchero, pero aún así asintió
aceptando aquello. Sabía que tenía responsabilidades, y puede que sea muy
caprichoso con respecto a muchas cosas, pero no le gustaba serlo con cosas de
trabajo.
11
Jungkook sonrió landino y dio una fuerte nalgada por sobre la tela de la bata
que se había colocado el rubio. Tal gesto hizo sonreír también al menor, que
sostuvo el cuello contrario e hizo puntitas de pie para poder besarlo. El sabor
mentolado de la boca de ambos debido a la pasta dental, sus lenguas teniendo
una pequeña batalla la cual obviamente ganaba Jeon, y Taehyung disfrutaba
que lo hiciera.
Las puertas se cerraron y el rubio cerró las de su hogar. Caminó hacia la cocina
para tomar un vaso de agua antes de volver a su habitación, donde le envió un
mensaje a Jimin preguntandole si hoy estaba libre. Supuso que si porque era
sábado y las personas como ellos no hacen nada los fines de semana, pero aún
así iba a preguntar debido a lo que su daddy le dijo.
No era que antes no utilizaba sus redes sociales, pero no las utilizaba tanto por
el simple hecho de que no poseía una buena cámara en su teléfono a penas
decente, su vivienda no era la mejor, y su ropa no era la más bonita para mostrar
en redes. Pero ahora con su teléfono último modelo y su ropa de diseñadores
importantes, iba a poder mostrar su belleza y estilo de vida nuevos a esas
personas que alguna vez lo denigraron.
Jimin le había dicho que lo disculpara pero que iba a pasar el día junto a su
daddy, y el suyo no iba a verlo hasta la noche, por lo que tendría todo el día libre
para hacer lo que qusiera. Y esta vez si iba a poder hacerlo, porque contaba con
el dinero para ello. Ahora no iba a privarse de absolutamente nada.
21
—Daddy, Jimin no tiene tiempo para mí —se quejó de forma infantil—. No tengo
más amigos, así que quiero salir a hacer algunas compras y demás. ¿Podrías
encargarme un chofer?
—En seguida te envío uno, bebé —aceptó—. Cuando veas uno fuera esperando,
me llamas para que te confirme si es el que te envié, ¿De acuerdo?
Jungkook no respondió a eso, solo colgó la llamada para seguir con su trabajo.
Kim bufó por eso, pero rápidamente lo olvidó para terminar con su maquillaje
mientras esperaba a su chofer. Un par de minutos después su maquillaje estuvo
listo. Miró a través de los ventanales hacia abajo y al no ver a ningún auto
esperando allí decidió tomarse algunas fotos frente al espejo y selfies y subirlas
a su Instagram.
Unos pocos minutos después volvió a mirar hacia fuera y justo vio como un auto
blanco se paraba a un lado de la acera. Revisó su teléfono y el mensaje de su
daddy decía que había enviado un auto igual, las características del hombre que
sería su chofer y el nombre con el que debía de presentarse.
Tomó su bolso con sus cosas en él, se colocó los zapatos y salió de su casa
cerrando adecuadamente la puerta. Mientras bajaba por el ascensor revisaba las
notificaciones de respuestas a sus historias, comentarios en sus fotos y personas
que lo seguían. Su cuenta no estaba en privado por obvias razones, y estaba
buscando algo de parte de su daddy cuando notó que había visto sus historias,
pero no encontró nada.
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Aunque eso significaba que estaba al tanto de todo lo que subía. Era un dato que
podría darle algún beneficio más tarde.
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Cuando salió fuera del edificio y se acercó al auto, un hombre de traje negro ya
se encontraba parado a un lado del auto y al verlo pareció reconocerlo porque
hizo una leve reverencia antes de presentarse.
—Soy Kim Seokjin, y seré su chofer a partir de ahora —se presentó de forma
educada—. El señor Jeon me envió.
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No pudo evitar pensar que el hombre era muy atractivo. Era alto, y sus hombros
eran anchos, definitivamente si se lo hubiera encontrado antes en una discoteca
o bar, hubiera ido a por él sin dudarlo.
—Suba, por favor —pidió luego de abrir la puerta de los asientos traseros.
—Muchas gracias.
Era un chico atractivo y al parecer con mucho dinero. Muchas personas tanto
hombres como mujeres se acercaron a pedir su número o a intentar sentarse
con él, pero por obvias razones los rechazó a todos.
Cuando terminó allí pagó con la tarjeta que su daddy le había dado, y regresó a
su auto para indicarle el próximo destino a Seokjin: la tienda Gucci. Era su marca
favorita, e iba a comprar algo elegante y bonito pero al mismo tiempo que
resalte las mejores partes de su anatomía. Esperaba dejar con la boca abierta y
la polla dura a su daddy al verlo, para que luego de la cena le diera otra
maravillosa noche.
Quizás preguntaran si todo estaba bien al ver las marcas en su cuerpo, pero no
le importaba mucho, la verdad. Le causaba algo de gracia porque la gente podía
pensar que quizás sufría de abuso físico de parte de su familia o pareja.
Estuvo allí unas cuatro horas poniéndose aún más bello para volver a
impresionar a su daddy esa noche, incluso arregló su cabello un poco más
ondulado para que se notara que se esforzó. Luego de eso fue a una tienda de
vinos donde compró diez de los más recomendados por el vendedor, para tener
en su casa cuando Jungkook fuera a verlo.
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También aprovechó para comprar algunas cosas de librería y reemplazar las que
antes tenía por unas mejores y nuevas. Hizo una lista mental sobre si le faltaba ir
a algún lugar o comprar algo, y al no haber nada decidió ir a por una malteada
de helado para beber mientras regresaba a su casa. Quizás vería una película o
probaría que outfit armar para el día a día, solo para matar el tiempo antes de
que su daddy le avisara que vaya preparándose para irse a cenar.
—Muchas gracias por llevarme hoy, Seokjin —agradeció al hombre cuando éste
terminó de ingresar las bolsas de sus compras dentro de su hogar—. Nos vemos,
mañana.
Se retiró y lo dejó solo. Taehyung comenzó a tomar las bolsas y ordenar todo lo
que había comprado en sus respectivos lugares.
Guardó los vinos en la despensa que tenía especialmente para éstos, y por
mientras puso a lavar la ropa sucia antes de ordenar la ropa nueva. Dejó a un
lado su outfit de esa noche aparte para tener a mano, y continuó con su tarea
luego de poner algo de música. Así fue como con Ariana Grande de fondo
comenzó a matar el tiempo.
2
Los minutos pasaron y se hicieron horas. Largas horas, y no recibía mensaje o
alguna llamada de su daddy. Cuando ya anocheció decidió llamarlo y
preguntarle por qué aún no llegaba o lo había llamarlo.
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—Vete a la mierda, Jungkook. Besos —dijo con un falso tono meloso antes de
colgar el teléfono.
Sabía que el otro iba a molestarse por la manera de hablarle, pero en ese
momento literalmente le importaba absolutamente nada si se molestaba o se
ofendía. Intentó calmarse antes de soltar mil maldiciones en su nombre, y
decidió intentar pensar que no debía de molestarse demasiado si eran negocios.
Pero algo dentro suyo tenía una gran duda e inseguridad. Dudaba de que tuviera
alguna cena de negocios, o de que fuera como lo pensó en un momento. Así que
decidió llamar a Jimin, comentarle todo lo ocurrido.
—Puedo averiguar en donde es que se llevará esa cena a cabo —había dicho
Jimin a través de la línea—. Dame unos minutos.
2
—Si sabes dónde es, por favor consígueme una reservación, ¿Sí? —pidió
soltando un suspiro.
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Fue así como, mientras se tomaba una copa de uno de los vinos que compró ese
día, que recibió el recibo del restaurante con una reservación para dos personas.
Jimin dijo que iba a acompañarlo, que pasaría a buscarlo en media hora.
Algo le decía que no debía de ir, pero estaba tan molesto que comenzaba a
pensar en lo peor. Se sentía como esas parejas celopatas que no confiaban en
sus parejas y que necesitaban saber en todo momento que era lo que hacían o
con quien estaban. Y odiaba eso.
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—Mesa para dos. Acompañenme por aquí —respondió el hombre de traje color
azul oscuro.
Fueron guiados hacia una de las mesas libres con dos asientos en ella. Se
sentaron mirándose frente a frente, y agradecieron al hombre antes de que se
retirara. Mientras uno de los mozos se acercaba a dejarles el menú, ambos
buscaban con la mirada a cierto hombre entre todas esas [Link] un lugar
grande y como era fin de semana muchas personas estaban disfrutando de una
cena ya sea en pareja, amigos o socios de trabajo.
—¿Seguro que aquí es? —preguntó el rubio sin dejar de buscar con la mirada.
—Mi contacto jamás miente. Tiene que estar aquí —respondió seguro, copiando
su acción.
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55
33
—Tienes que ir en este momento y tirarle todo ese vino que están tomando —
dijo Jimin con mucho enfado por su amigo.
—No.
El mayor volteó a verlo, y se preocupó cuando lo vio con la mirada baja. Nunca
lo había visto desanimado de esa manera.
—Tete...
—Es injusto que él sea el único que pueda hacerlo —dijo aún con la mirada baja,
escuchándose desmotivado.
Taehyung volteó a verlo y lo analizó con la mirada sin pena alguna. Era alto,
atractivo y sus manos eran lindas, aunque era algo delgado.
Daba igual.
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Volteó a verlos una vez más, y presenció como Jungkook y esa mujer de cabello
rubio se iban, con éste tomando su cintura como si fuera su pareja.
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—Disculpa si mi pregunta es muy desubicada, pero... —su mano fue hacia la suya
para acariciar sus bíceps, sorprendiendo al hombre—. ¿Te gustan los chicos?
21
Jungkook: 29
.
.
.
Luego de intentar llamar una vez más a Jungkook y que éste no le atendiera, no
sintió ni un poco de culpa y continuó con sus acciones.
¿Creía que iba a poder tomarle el pelo de esa forma y que iba a quedarse de
brazos cruzados al ser consciente de sus acciones?
Y una mierda.
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No estaba nada mal, la verdad. Aquel mozo lo hacía de puta madre y su pene era
casi igual al de Jeon solo que un poco menos grueso también. Le sorprendió
cuando al llegar a ese bonito hotel y comenzaron a besarse sobre la cama le
preguntó de qué manera le gustaba. Obviamente respondió que lo más rudo
posible, y el chico estaba cumpliendo con ello.
11
Gimió un poco más alto cuando sintió una mordida en su cuello no tan fuerte
como para causar una herida seria pero si para hacerlo sentir dolor y causar que
solo unas pocas estocadas más fueran suficiente para que lograra correrse. Su
cuerpo comenzó a temblar levemente mientras manchaba ambos andomenes
con su esencia, y solo un par de estocadas más hicieron que el mozo se viniera
dentro del condón.
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La risa del hombre a su lado lo hizo voltear a verlo luego de lanzar el condón a
un pequeño tacho de basura a un lado.
—¿Por qué? —se colocó de lado para mirarlo con esa coquetería que lo
caracterizaba—. ¿Nadie coqueteó contigo antes?
—No, sí lo hicieron pero no de forma tan directa...Ni terminé teniendo sexo una
hora después con esa persona —admitió con algo de diversión—. Creo que es mi
día de suerte.
19
Y Taehyung le hubiera confesado que era la opción más fácil para engañar a
Jungkook, pero no quería ser tan cruel con él. Era lindo y simpático. Pocas veces
se podía conversar con alguien desconocido luego de la acción, y se notaba que
con él podría hacerlo.
—La dificultad para respirar me excita —admitió sin pena, mordiendo su labio
inferior en anticipación—. Pocos saben hacerlo de la forma correcta. No es que
me guste que lo hagan de manera heavy y pueda llegar a morir, ¿Sabes?
Aquello causó una pequeña risa en el mozo. Llevó su pulgar justo sobre su pulso,
y apretó lo que creyó ser suficiente para satisfacerlo pero no para llegar a dejarlo
inconsciente. Taehyung se sorprendió por ello, pero lo disfrutó y lo tardó en
atraerlo para que volviera a colocarse sobre él. Comenzó a besarlo con rudeza y
un par de minutos después Taeyang estaba colocándose otro condón y volvió a
penetrarlo por detrás mientras tiraba de su cabello y le daba fuertes nalgadas.
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A la mierda Jungkook. No era el único buen pene que podía conseguir y esto lo
confirmaba.
3
15
A la mañana siguiente.
8:09 a.m.
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—Entonces, ¿El hombre firmó el contrato? —preguntó su socio Yoongi del otro
lado de la línea.
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—No. Son difíciles de cojones. Por eso tuve que acostarme con ella —soltó un
suspiro cansado—. Solo espero que Taehyung no lo note.
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—¿Y por qué demonios lo sabría? No dejaría que lo supiera, imbécil —casi que
gruñó al decir aquello—. No es como si hubiera querido hacerlo. Era necesario,
negocios son negocios.
7
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—Le habrá dicho que le cancelé —dijo sin importancia—. Los hijos de puta se
molestan por estupideces.
Cuando llegó a la puerta abrió ésta y se adentró sin avisar si quiera. Lo primero
que llamó su atención era que las luces del pasillo y la sala estaban encendidas,
cosa que era poco habitual porque los grandes ventanales dejaban pasar la
suficiente y Taehyung nunca las encendía a esa hora. Continuó caminando y
notó que en la isla de la cocina había una botella de vino y una copa con un poco
de él en ella. Eso también era raro porque el rubio era muy ordenado y nunca
dejaba ni un vaso vacío que acababa de usar sin lavar y guardar.
Asoció todo a que seguramente habría estado enojado y fue a dormir sin
ordenar nada y dejando la luz encendida. Así que lo fue a buscar a su habitación
porque aún era temprano y debía de estar durmiendo seguramente.
Pero al ingresar a la habitación no encontró a nadie.
12
—No, señor. La última vez que lo vi fue cuando lo dejé en su casa ayer por la
tarde —respondió Seokjin.
La primer historia era una foto de la espalda de un mozo atendiendo una mesa
de un lugar que reconocía perfectamente, y debajo estaba escrito: yo también
voy a divertirme, hijo de puta. Era casi un hora después de que se fuera de ese
mismo lugar con aquella mujer.
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Sintió la sangre hervirle. Nunca se había sentido tan molesto, tan traicionado y
estúpido como lo estaba sintiendo ahora.
75
—Hijo de puta... —apretó el teléfono con tanta fuerza que podría haberlo roto—.
Maldita zorra asquerosa, ¿¡Quién demonios te crees que eres!?
2
Iba a matar a quien sea el bastardo con el que se acostó, y a él iba a castigarlo de
tal forma que nunca jamás en su puta vida iba a atreverse a volver a hacerle algo
como esto.
31
77
Esta vez sí lanzó el teléfono contra el suelo al bajar del vehículo, y le importó una
mierda que éste se destrozara y ya no funcionara. Su respiración era irregular,
parecía un puto animal salvaje a punto de asesinar a cualquier presa que se le
pusiera en frente.
21
No se supone que tendría que saberlo. ¡No lo hizo por gusto, joder!
—Mocoso de mierda...Ya verás cuando te encuentre.
11:12 a.m.
10
—Su teléfono sigue sonando, señorito —avisó la chica que se estaba preparando
para hacerle un masaje en los pies.
Tenía pensado pasar todo el día en el spa y quizás luego iría a la universidad de
su academia para estudiar un poco. No tenía pensado regresar a su casa hasta la
noche, más que nada porque no estaba preparado para mandar a la mierda al
hombre que logró hacerlo sentir cosas fuera del sexo. Era humillante para él en
algún punto.
Una hora después estuvo listo. Saludó a las mujeres que se habían convertido en
sus compañeras de chismes, y salió del lugar escuchando el sonido de vibración
de su teléfono que no había dejado de sonar en ningún momento. Lo tomó
mientras se para sobre la acera en espera de un taxi, y quiso reír cuando se
mostraban 236 llamadas perdidas de Jeon.
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46
Taehyung bufó con molestia y solo pudo cruzarse de brazos y apartar la mirada
cuando el vehículo avanzó. No sabía que iba a tener que confrontarlo tan
pronto, aún no había preparado bien que cosas decirle para que se vaya bien a
la mierda.
20
—¿Me crees tan estúpido como para no darme cuenta de esas cosas? —preguntó
soltando una risa sin gracia—. Sí, Jungkook. Vi como cenabas, como te
comportabas y como te fuiste con ella.
5
—Te acostaste con ella —afirmó.
—¡No porque quisiera, maldita sea! —lanzó el teléfono al suelo del vehículo, y
con la misma mano tomó sus muñecas con fuerza para acercarlo más a él—.
Solo son negocios. Tienes que entenderlo, no seas un mocoso inmaduro y
entiende.
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—¡Lo eres! Lo que pasó con ella solo fue por negocios, ¿Por qué no puedes
entender? —de pronto su mirada cambió a una mucho más oscura—. En cambio
tú te acostaste con algún infeliz solo para hacerme molestar —apretó con más
fuerza sus muñecas, causando que el menor soltara un leve jadeo ante el dolor—
. ¿Sabes lo que va a lograr tus acciones infantiles como esa? Que lo encuentre y
lo mate por tocar lo que es mío.
—No me importa por qué razón lo hayas hecho. Lo hiciste y eso es lo que
importa —su respiración comenzó a ser irregular, y comenzaba a reaccionar
ante el agarre en sus muñecas—. ¿Vas a acostarte con cualquiera por negocios?
No me jodas. Conmigo las cosas no son así, y te lo dejé en claro demasiadas
veces —se acercó a su rostro hasta chocar ambas respiraciones—. Y no vuelvas a
decir que soy tuyo. Solo lo iba a ser si tú eras mío...Pero nunca quisiste ser mío,
solo querías que fuera tuyo.
40
—Tú eres mío —afirmó apretando los dientes—. No vas a poder cambiar eso,
Taehyung. Eres y siempre serás mío.
—Tú solito arruinaste eso. ¿Y sabes de qué me di cuenta anoche? —le sonrió con
malicia porque estaba seguro de que lo que le diría iba a cabrearlo muchísimo
más—. No eres el único pene que puede complacerme como quiero. No sabes lo
bien que me follaron anoche, una y otra vez de manera ruda. Tuvimos que salir a
comprar más condones porque me lo hacía tan bien que-
34
Una muy, muy fuerte bofetada lo hizo callarse y voltear el rosto por el impacto.
Soltó un jadeo de dolor y apretó sus piernas cuando supo que comenzaba a
aumentar la temperatura de su cuerpo.
38
—Lo llamé de muchas formas anoche —respondió soltando una risa claramente
burlona—. Incluso lo llamé daddy en un momento, porque era tan bueno que
recordó a ti.
—No te conviene hacerme enfadar más de lo que ya lo estoy, bebé —soltó una
de sus muñecas para acariciar su rostro con extraña delicadeza viniendo de él—.
Estoy mal de la cabeza. Eso lo sabes perfectamente, y eres totalmente
consciente de que no me gusta que me desobedezcan y que toquen lo que es
mío. Así que no me hagas molestar más y dame el nombre del tipo que va a
conocer el infierno por tu culpa.
1
10
—Pues a ver si entiendes tú esto, cariño —con su mano libre comenzó a jugar
con uno de sus aretes—. Cuando decidiste acostarte con ella, me perdiste.
Conmigo solo funciona la exclusividad, y tú no cumpliste con ella —sin
importarle las consecuencias, se atrevió a darle una bofetada para nada suave—
. Será mejor que me olvides. Yo conseguiré algún otro pez gordo y a alguien que
me complazca en la cama, pero tú no vas a conseguir a nadie como yo aunque
busques fuera del país. Aprende de tus errores, daddy.
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Jungkook no podía creer que se estaba atreviendo a todo esto sabiendo las
cosas que puede hacerle y quién es él. Y contrario a recibir un golpe, Taehyung
se extrañó cuando lo escuchó reírse como si le faltara un tornillo, aunque así
fuera realmente.
—Eres tan precioso —halagó acercándose hasta que logró tomar su rostro y
acercar sus labios a los contrarios—. Me gustas mucho, ¿Sabes? No podría
dejarte ir...No te dejaré ir.
7
—¿Y qué harás para lograrlo? ¿Amarrarme y encerrarme? —preguntó burlón,
intentando evitar la tentación de besarlo al tener sus labios tan cerca—. Estás
completamente loco. No me extrañaría.
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—¿Que me harás sufrir, dices? —preguntó entre jadeos cuando podía liberar sus
labios y hablar, luego chupaba y mordía los labios ajenos de nuevo durante
algunos segundos antes de continuar—. ¿Mucho? ¿Mnh?
31
El vehículo se detuvo frente a una casa algo alejada de otras, y el chofer avisó
que habían llegado. Taehyung por un momento volteó a ver por la ventanilla, y
se sorprendió porque no se había dado cuenta de en qué momento llegaron a
uno de esos lugares en donde habían muchas casas mejor llamadas menciones
cada cientos de kilómetros y todo estaba rodeado de verde.
Cuando bajó y observó el lugar, se quedó maravillado por lo grande que era esa
casa con un diseño minimalista. También se preguntó por qué la había llamado
anteriormente la "casa roja" porque no se podía ver absolutamente nada de ese
color a menos por fuera.
—¿A qué se supone que me trajiste aquí, Jeon? —preguntó dejando en claro que
aún estaba molesto, y que lo estaría hasta que se le diera la gana.
Jungkook abrió la puerta de esa casa al igual que había abierto la primera a la
que lo llevó la noche en que lo conoció, y sin responder a su pregunta ni soltar
su muñeca lo adentró a ésta dejando que la puerta se cerrara por si sola.
Caminaron por todo el lugar apresuradamente, por lo que no pudo ver bien las
habitaciones y la decoración, pero a simple viste todo se veía aún más costoso
que lo de la primer casa.
—¿Sabes por qué la llamo "la casa roja"? —preguntó cuando se detuvo frente a
una puerta de color negra y sacó un juego de llaves para abrirla—. Por ésta
habitación.
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Abrió la puerta por completo y dejó ver el interior. Lo hizo entrar y cerró la
puerta detrás de ambos mientras Taehyung observaba todo lo que se
encontraba allí. Y no sabía si llamarla una habitación de BDSM o una sala de
torturas.
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La habitación estaba iluminada por una luz led de color rojo que teñía todo allí.
En medio había una mesa de color blanca bastante grande y con muchas
horquillas y demás objetos de acero para atar a alguien allí con lo que sea. En
dos paredes habían muebles con muchos objetos típicos de una sala de
asesinatos en una película de triller antigua, también muchas cosas que
reconocía como de BDSM y en todas las paredes colgaban pinturas con figuras
extrañas de colores oscuros que no podían verse bien debido a la iluminación
del lugar.
—Me alegra que te guste —lo soltó y caminó hacia uno de los muebles en donde
habían distintos objetos de BDSM y algunas cajas con lo que parecían ser
juguetes sexuales—. Porque vamos a pasar muchas horas aquí dentro.
Jungkook tomó dos cajas no tan pequeñas, y dos objetos más. Se acercó a él y le
dio un pequeño beso antes de responder.
Jungkook dejó los objetos que tomó en el suelo, y sin aviso ni esperar
autorización, comenzó a rasgar y romper la ropa que traía puesta para quitarle
absolutamente todo. El rubio intentó poner resistencia, pero la diferencia de
fuerza entre ambos no le estaba ayudando a tener un poco de ventaja.
Segundos después había caído sentado en el sofá negro, y el mayor le estaba
quitando los pantalones junto a su ropa interior.
—¿Me vas a follar en el sofá? Que poco inteligente —dijo solo para molestarlo.
—¿Qué es eso? —preguntó cuando notó que en sus manos traía lo que parecían
ser esposas de color negro—. No vas a usar esas cosas conmigo. Quizás si no la
hubieras cagado podríamos jugar con eso, pero ahora no.
—Cierra la maldita boca de una vez —ordenó, y sin delicadeza alguna tomó sus
brazos para hacer que los colocara detrás del respaldo del sofá—. No me
obligues a también ponerte una mordaza.
Cuando le colocó las esposas, éstas estiraban un poco sus muñecas al no ser
muy poca la distancia entre ambos. Pero no tuvo tiempo de quejarse más por
eso porque sus ojos fueron vendados con un antifaz como los que a veces
utilizaba para dormir pero hecho de cuero negro.
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Con cada movimiento hacía que el ardor y dolor causado por aquellos objetos
aumentara un poco, y no sabía si quedarse quieto o moverse hasta ponerse
completamente duro. Aunque no si no iba a ser follado o masturbado por
mientras, preferiría que no.
Volvió a acercarse él pero esta vez se arrodilló frente a él para separar sus
piernas y tener una vista completa de la preciosa entrada del rubio, que al no
poder ver estaba sintiendo todo con más intensidad y tembló levemente cuando
sintió dos dedos comenzar a adentrarse en su interior sin ningún tipo de
lubricante, lo que hacía la intromisión un poquito dolorosa al principio.
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—Muy mal, bebé. Este culo solo le pertenece a daddy, ¿Por qué te portas mal? —
habló soltando un suspiro que era producto de lo mucho que se estaba
conteniendo para actuar antes de lo planeado—. Habrá que hacerte entender
por las malas.
33
97
Si eso pasaba más veces, iba a ser muy doloroso porque al moverse sus pezones
también eran lastimados debido a las pinzas.
—D-Daddy...
—Me iré un momento —avisó acercándose a él para inclinarse y besarlo una vez
más—. Tengo que ir a buscar parte de tu castigo. Pero no tardaré mucho y no
voy a dejarte aquí aburrido... —volvió a enviar una descarga eléctrica y rió
encantado cuando lo vio encogerse en su lugar y jadear adolorido y excitado al
mismo tiempo—. Estaré jugando contigo desde lejos.
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Taehyung iba a quejarse cuando escuchó sus pasos comenzar a alejarse, pero a
penas dijo dos palabras, volvió recibir una descarga que lo hizo soltar una
maldición y dejó su cuerpo temblando levemente. Era una sensación tan
extraña; dolía, y eso lo ponía. Pero no sabía cuánto tiempo iba a pasar de esa
forma, solo sabía que sería cada vez más doloroso y no tendría a nadie que
calmara un poco su erección.
Eso hasta que la vibración volvió a activarse un poco más fuerte que antes
haciendo que comenzara a removerse buscando darse placer de alguna forma
para calmarse. Pero volvió a soltar un grito cuando otra descarga vino junto con
la vibración, logrando que todo su cuerpo temblara. Se apoyó contra el respaldo
del sofá con la respiración agitada, y estaba a nada de comenzar a llorar por la
falta de atención en su pene que también comenzaba a doler.
1Jungkook: 29
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.
.
15
Quizás no pasó tanto pero él se sentía como si hubieran pasado horas y horas. El
maldito vibrador no había dejado de vibrar durante todo este tiempo, y
maldecía una y otra vez a Jungkook cada que una descarga era liberada y todo
su cuerpo y en especial su próstata era atacada por ella.
Si culo dolía como la mierda; su barbilla estaba llena de su propia saliva debido
a los gritos y jadeos que provocaban las descargas, seguramente sus muñecas
ya tenían las marcas de las esposas debido al movimiento involuntario de sus
manos, estaba sudando y su abdomen se había manchado con su semen
cuando llegó al clímax hace unos treinta minutos sin poder evitarlo y sin poder
tocarse. Su cuerpo estaba algo entumecido y un cosquilleo se sentía en todo
éste, y parecía no detenerse.
No podía más. Era doloroso, y tan, tan delicioso al mismo tiempo. Y reía porque
estaba consciente de lo mal que estaba al estar seguro de que no quería sufrir de
la misma forma de nuevo, pero a pesar de toda la tortura y de la manera en la
que ahora se encontraba su cuerpo, le gustaba. No podía evitarlo, estaba muy
excitado.
—¿D-Daddy? —preguntó intentando escuchar bien sus pasos para saber dónde
se encontraba.
Escuchó un quejido de una voz que no reconoció luego del sonido de algo
cayendo al suelo, y seguido un sonido metálico de lo que su mente creyó que
eran esposas. Si se trataba de eso sería raro porque él ya se encontraba
esposado.
28
—Daddy...no aguanto más —abrió sus piernas todo lo que pudo debido a las
ataduras, y no le importó suplicar—. Follame...P-Por favor, duele...
1
—¿Qué clase de castigo sería su cumplo con lo que deseas, bebé? —preguntó
acariciando su mejilla con uno de sus pulgares, para luego bajar su mano y
arrancar una de las pizas en sus pezones sin delicadeza alguna—. Esto a penas
comienza. Y te advertí que no iba a gustarte aunque fueras una puta a la que le
gusta que la traten como basura.
13
Taehyung soltó un grito de dolor ante tal acción. Cuando repitió el mismo
proceso con el otro, jadeó con fuerza y apretó sus piernas sintiendo también
como su erección dolía por no ser atendida. Jungkook solo se quedó admirando
la manera en la que sus pezones habían quedado.
—¿Lo pasaste muy mal, bebé? —preguntó el azabache mientras desataba sus
piernas—. Es tu culpa. Es tu culpa por ser una zorra con otros, y lo es porque no
me facilitaste el encontrar al bastardo que te folló de manera seguro patética en
comparación a la que yo lo hago —se inclinó para abrir sus piernas y finalmente
quitarle el vibrador de dentro.
—Eres un enfermo, Taehyungie —dijo tomando un poco del semen que había
eyaculado y quedado en su abdomen—. Te excitaste tanto mientras eras
prácticamente electrocutado que te corriste sin mi permiso —llevó sus dedos
índice y corazón con su semen a los labios de su chico, que no necesitó que se lo
pidiera cuando abrió su boca y comenzó a lamer su propia esencia—.
Jodidamente hermoso.
2
Retiró sus dedos cuando ya no hubo ni rastro de su semen en sus dedos, y no
pudo evitar acercar sus labios a los contrarios para besarlo y probar también un
poco de su sabor. Decir que aquello solo desesperó un poco más al rubio, estaba
de más.
Se separó del contacto no sin antes morder su labio inferior para causarle una
pequeña herida. Volvió a enderezarse solo para girar un poco el sofá, y acto
seguido comenzó a quitarse su camisa sin quitarle los ojos de encima. Su chico
estaba hecho todo un desastre, y su hermoso cuerpo brillaba debido a una leve
capa de sudor que tenía ganas de lamer, pero aquello iba a tener que hacer en
otro momento.
33
Jungkook solo rió y se acercó lo suficiente como para que su semi erección
quedara justo frente a su rostro. Comenzó a acariciar su falo lo suficiente como
para que la punta rozara sus labios, y fue tan placentera la manera en la que el
menor acercó su rostro reconociendo lo que era, y comenzó a acariciarla con sus
labios.
—Si chupas tan bien como acostumbras a hacerlo, lo que le sigue será que te
folle sobre la mesa —acarició sus cabellos dorados, y luego lo sostiene con
fuerza para levantar su rostro y acomodar la punta de su pene entre sus labios—.
Demuestrame una vez más cuánto amas éste pene.
12
Se sintió motivado por sus palabras, por ese agradable sabor que siempre tenía
su pene, y comenzó a poner más esmero en sentir la punta de su pene golpear
su garganta una y otra vez. Sintió su cabello dejar de ser acariciado y pasar a ser
sostenido con fuerza, al mismo tiempo que Jungkook movía su pelvis
embistiendo su boca y garganta sin compasión alguna.
El hijo de puta de Jeon tenía muy buen aguante, y su boca ya estaba muy
cansada para cuando alejó su pene y se masturbó para alcanzar el clímax y
acabar manchando su rostro y pecho. Taehyung se quejó por no haber podido
tragarse todo.
2
—Muy bien, bebé. Como siempre, tu boca es toda una puta —caminó detrás del
sofá para quitarle una de las esposas—. Pasemos a lo más divertido.
Al sentirse libre, Taehyung intentó quitarse el antifaz, pero Jungkook fue rápido
en tomar ambas muñecas lastimadas e impedirle que lo hiciera. Sin importarle
que las piernas del rubio estuvieran un poco entumecidas y que su cuerpo
estuviera muy sensible, lo llevó hacia la mesa alta y extensa.
Lo sostuvo de la cintura y lo hizo sentarse sobre ésta. Tomó una de las esposas
que estaba suelta, y ató ésta en una de las orquillas que se encontraba en una de
las puntas. Como ya había otra sobre la mesa que dejó anteriormente, la tomó e
hizo lo mismo con la mano libre, dejándolo recostado sobre la mesa sin poder
mover sus manos.
Buscó la misma soga que había utilizado para sus piernas en el sofá, y tomó otra
para atar sus pies extendidos en las otras esquinas de la mesa. Ahora estaba
totalmente inmóvil.
El azabache caminó hacia uno de los estantes para traer otro juguete con el que
castigar a su bebé. Lo sostuvo casi que con amor, y sonrió con malicia y
felicidad, porque iba a ser la primera vez que iba a utilizarlo como quería. Nadie
antes había aguantado un golpe con ello sin suplicar que se detuviera, sin
excitarse como él y disfrutarlo tanto como él lo hacía.
Pero estaba seguro de que su pequeño rubio iba a hacerlo. Porque era perfecto
para él. Era tan maravilloso y precioso.
—Si sigues así vas a hacer que se me baje la calentura, Jeon —dijo Taehyung con
impaciencia—. El otro no me hizo esperar tanto.
45
Un mocoso perfecto pero con una boca que no sabía callarse. Zorra de boca
floja.
—Por cada maldita palabra que salga de tu boca, voy a azotarte —dijo
caminando hacia él, hasta detenerse a un lado de la mesa—. Comenzando
ahora.
—¿Azotarme? Bueno, hasta que comienzas con algo divertido —dijo soltando
una pequeña risa.
Jungkook sostuvo firme la fusta de varias tiras, y sin aviso alguno dio el primer
golpe contra la piel del abdomen contrario. El primer golpe hizo al menor soltar
un grito de dolor y sorpresa, entonces se dio cuenta de que hablaba en serio. Iba
a hablar, pero recibió otro fuerte golpe en uno de sus muslos; en su pecho, otros
tres en su abdomen, otro en uno de sus brazos y el último en el costado de su
cadera.
22
El dolor y ardor de cada golpe no se hizo esperar. Si hubiera estado con sus
extremidades libres se hubiera encogido y cubierto sus zonas lastimadas.
Escuchó la risa satisfecha de su daddy, y él solo pudo hacer lo mismo mientras
no podía evitar que sus ojos se humedecieran porque dolía. Dolía tanto...Cómo
amaba esa sensación.
—¿E-Eso es todo, daddy? —preguntó sabiendo que solo iba a recibir más si
hablaba—. Te creía mucho más salvaje, pero me decepcionas.
20
—Tú nunca me dejas de sorprender, cariño —volvió a levantar la fusta, y se
dispuso a golpear nuevamente en todos los lugares posibles, excepto en su
rostro porque era demasiado hermoso como para que su rostro tuviera
marcas—. Te verás tan hermoso luego de esto.
Taehyung solo podía gritar, llorar y retorcerse todo lo que podía en su posición.
Y mientras, Jungkook no tenía ni una pizca de compasión por su precioso
cuerpo. La sonrisa en su rostro solo se hizo mayor, y no podía quitarla porque
estaba realmente disfrutando del momento.
Podía jurarse por su apellido que nunca iba a dejar que se alejara de él. Sería
suyo así lo quiera o no, pero preferiría que quiera serlo. Nunca iba a encontrar a
alguien como él, era como si fuera su otra mitad, la que necesitaba para sentirse
completo quizás no solo en su parte más oscura.
20
Lo quería. Solo para él. Y si para que se mantenga a su lado debía de renunciar
incluso a la gente que debía de meter a la cama por negocios, iba a hacerlo.
54
—Ya no podrás alejarte de mí, cariño —se acercó a las esposas y las quitó
tomando las llaves que estaban en el suelo—. Me encantas. Me fascinas —fue
hacia las sogas que ataban sus pies para desatarlos, y acto seguido se subió a la
mesa y sobre él—. Solo contigo me sobra, ¿Lo sabes?
3
—S-Si, claro. Puto infiel —respondió intentando llevar sus manos a su rostro
dificilmente debido a que al mover sus brazos dolía, para quitarse el antifaz,
pero una vez más el mayor se lo impidió—. ¡Jungkook! —se quejó porque quería
verlo.
—Aún no —dijo, y sostuvo sus hombros para hacerlo voltear—. Boca abajo. Te
voy a follar como tanto quieres.
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—Por fin —dijo intentando no dejar que el dolor le hiciera difícil el ponerse boca
abajo.
Le dolía como la mierda, no solo su cuerpo sino el puto pene porque estaba
totalmente erecto. Intentó ponerse en cuatro, pero solo alcanzó a apoyarse
sobre sus antebrazos y apoyó su frente sobre la dura superficie. Jungkook se
acomodó detrás suyo, alzó su trasero y acarició el mismo durante algunos
segundos, observando lo bonita que se veía su figura bajo las luces rojas de la
habitación.
—Me pregunto cuánto vas a aguantar antes de que colapses —comentó mientras
separaba sus nalgas para dejar a la vista su entrada palpitante—. Espero que lo
suficiente como para ver tu sorpresa.
33
Volvió a tomar la fusta, y sin dejar de embestir con velocidad y fuerza, comenzó
a azotarlo una y otra vez, casi al mismo tiempo que sus estocadas. Esta vez
Taehyung solo pudo aferrarse como podía a la superficie y gritar por el dolor de
los azotes, que tapaban los gemidos por las embestidas. Sus lágrimas volvieron
a salir, y la saliva a bajar por su mentón al no tener tiempo de cerrar su boca por
si quiera segundos.
Era la primera vez que sentía todo su cuerpo doler, doler mucho. Pero también
era la primera vez que se sentía tan estimulado, tan excitado y maltratado,
follado tan bien. Comenzó a soltar gritos inentendibles mezclados con jadeos y
gemidos.
—¿Así te gusta, puta? —preguntó Jungkook entre jadeos también—. Claro que te
gusta...Te encanta tanto como a mí, ¿Cierto?
114
Taehyung respiraba con dificultad, y tuvo que esperar varios segundos a que su
vista volviera a recuperarse y enfocar la figura que estaba sentada en el suelo
esposada al tubo de metal a unos metros. Abrió los ojos totalmente sorprendido
y se sintió algo mal no porque los haya estado viendo todo este tiempo, sino
porque Taeyang estaba con el torso descubierto, ensangrentado y
evidentemente muy golpeado.
59
Había heridas por todo lo que podía ver y distinguir en su cuerpo, y el rostro casi
rojo por completo de su propia sangre. Uno de sus ojos estaba cerrado debido a
un golpe que hinchó su pómulo y ceja hasta que cubrió la vista de éste. Era difícil
ver con detalle, pero se notaba que los estaba observando y no parecía estar
disfrutando del espectáculo.
—Así es como le gusta que traten a esta puta —le dijo Jungkook a Taeyang, y
sonrió malicioso para luego continuar con sus movimientos y azotes al cuerpo
ya casi sin fuerza alguna del rubio—. ¿Duele, bebé? Cuéntale mejor como es que
amas que abusen y maltraten tu cuerpo de esta forma.
Santa mierda, ¿Por qué demonios se estaba excitado tanto con sus palabras
frente al tipo con el que se había acostado la noche anterior?
—¡M-Me encanta! —respondió luego de tomar aire como pudo, mirando directo
al hombre a gravemente herido—. ¡N-No hay...! ¡Mmnh! —bajó la mirada porque
no tenía la fuerza para mantener el cuello en alto—. ¡...N-Nada que me...gu-guste
más!
19
Jungkook rió y lanzó la fusta a un lado luego de darle un último azote en una de
sus nalgas. Sostuvo sus caderas firme y embistió con mucha más velocidad y
fuerza, sabiendo que el rubio estaba cerca porque su interior lo estaba
aprentando de manera deliciosa.
—No seas tan mentiroso... —dijo sin darle respiro alguno—. Lo que más te gusta
es el dinero. Eres un maldito codicioso que hace lo que sea por dinero.
Taehyung quiso reír y decirle que estaba en lo cierto. Pero en vez de eso, gritó
con fuerza cuando alcanzó su clímax. Él más fuerte de toda su vida, el que lo
hizo quedarse completamente en blanco y su cuerpo se desplomó mientras los
espasmos de éste lo atacaban. Apretó tanto el pene del mayor, que éste
finalmente se corrió dentro unos segundos después.
Taehyung a penas y pudo sentir como salía de dentro suyo, y sus ojos
simplemente comenzaron a cerrarse. Debido al cansancio, debido al dolor,
debido a todo junto.
—¿Ya fue suficiente para ti, bebé? —preguntó el azabache acariciando la espalda
sudorosa del rubio—. Creo que es suficiente por esta vez.
10
Se bajó de la mesa y caminó hasta quedar del lado de donde Taehyung tenía su
cabeza, y confirmó que se había dormido. Casi desmayado debido a todo el
cansancio y el dolor soportado. Dejó un beso en su cabellera y se volteó hacia el
hombre que no podía moverse o hablar debido a la golpiza que había recibido
de sus hombres.
—Es un chico malo. Se puso celoso y te utilizó durante una noche para
provocarme sabiendo que si lo hacía iba a asesinar a quien se atreviera a tocar lo
que es mío —habló mientras caminaba hacia uno de los estantes, de donde
tomó un bate de metal de cuando practicaba béisbol en la escuela—. Debió
advertirte que estaba con un delincuente mal de la cabeza y que se obsesionó
de manera enfermiza con él. Pero decidió condenarte a tu muerte.
52
Levantó el mentón del hombre con la punta del bate, y lo hizo mirarlo como
podía.
—Él no es mejor que yo. Por eso estamos juntos...Por eso es mío y yo seré suyo —
sostuvo el bate con ambas manos, en posición para batear en un partido real—.
Nadie toca lo que es mío.
Un golpe seco en su cabeza con toda la fuerza que podía aplicar, y todo se volvió
oscuro para Taeyang.
68
12:52 p.m.
2
Esperó unos dos minutos, y cuando iba a volver a gritar la puerta de la
habitación se abrió dejando ingresar al anterior nombrado. Taehyung lo miró y,
contrario a lo que el mayor creyó que haría cuando despertara, estiró sus brazos
pidiéndole silenciosamente que se acercara.
—Buen día, cariño —se sentó a su lado y se inclinó para besar sus labios con una
dulzura extraña en él—. Dormiste mucho.
—No puedo moverme —se quejó haciendo un leve puchero—. Hazme un masaje
—exigió.
25
Apartó las sábanas para dejar su cuerpo aún desnudo al descubierto, y sus
manos comenzaron a acariciar primero sus muslos. Desde sobre la rodilla hasta
sus íngles, luego bajando por el mismo camino de manera suave, sin ser bruto
pero lo la presión suficiente para que fuera de ayuda.
—Dormiste casi un día. Es pasado el medio día del día siguiente —respondió, y
subió hasta tomar uno de sus brazos y acariciar sus músculos de la misma
manera—. No parecía que despertarías hasta hoy, así que tuve que darte una
ducha mientras dormías.
—Pues, gracias. Eres tan caballeroso —dijo con sarcasmo—. Dame mi ropa.
Tengo que irme, ya perdí las clases de hoy.
—¿Quien dijo que podías irte? —preguntó receloso—. Aún no dejamos en claro el
motivo por el que te enojaste.
—Ya no tengo ganas de intentar discutirlo una vez más —respondió sonando
cansado—. Sigue haciendo tus negocios de mierda, pero yo no voy a estar en tu
vida para molestarme por no mantener tu palabra, y así no tendrás que soportar
a un mocoso que no entiende sobre "negocios" —hizo comillas.
12
—Ya dijiste eso una vez, y luego de cancelas para irte con otra —recordó—. Busca
a alguien que entienda que solo son negocios y no se sienta traicionado.
—Si no quieres que vuelva a hacerlo a pesar de que solo sean negocios, no lo
haré entonces —afirmó—. No lo entiendes, Taehyung —acarició uno de sus
muslos mientras sus labios besaban su barbilla y cuello—. Me encantas. Eres
como una joya única que solo quiero para mí, que solo me quedaría bien a mí.
—Caprichoso —se burló—. Yo también te quiero solo para mí, Jeon —arañó sus
hombros a propósito—. Pero al parecer no puedes cumplir con ese capricho mío.
—Sabes que puedo cumplir con cualquier capricho que tengas, bebé —bajó
hacia sus pezones, que seguían sensibles y colorados, y comenzó a lamerlos y
chuparlos—. Esta vez lo haré.
11
—Mmnh...Suena como algo que diría un ex que me engañó siete veces y sabe
que prometiendo aquello voy a perdonarlo de nuevo.
—Y para que me creas es que voy a proponerte un trato —la mano que
acariciaba su muslo, subió hasta su entrepierna y comenzó a masturbarlo
lento—. Si vuelvo a meterme con alguien que no seas tú...Voy a permitir que me
dispares donde quieras —propuso como si nada—. ¿Qué dices?
78
—¿Hablas en serio?
—Muy en serio, cariño —se subió a la cama para acomodarse entre sus piernas, y
sus manos fueron hacia ambos pezones—. Puedes incluso matarme si así lo
quieres. Así de seguro estoy de que solo te quiero a ti.
Jungkook sonrió y abrió más la boca para comenzar a hacerle la primer mamada
desde que se conocen. Y el menor no pudo estar más a gusto con ello, porque
nunca nadie le hacía una, sino que siempre le pedían que les chupara el pene.
Éste Jeon era increíble. A penas y había despertado, y ya quería que follen de
nuevo.
Como en esa casa no tenía ropa, Jungkook envío a uno de sus hombres a que
fuera a comprarle algo para que utilice allí. Por mientras, solo estaba utilizando
unos boxers y camisa del mayor.
—Ah, tendré que pedirle a alguno de mis compañeros los apuntes de la clase de
hoy —se quejó—. Pero no es lo mismo.
—No, pero lo hará hoy solo por ti. Si no quiere que su hijo termine con diez balas
en la cabeza —respondió simple.
21
—Awww, ¿Le pediste eso por mí? —preguntó enternecido—. Gracias, daddy.
Pero, necesito una computadora y mis cosas para poder ponerme al día.
6
—Te las traerán junto con la ropa —aseguró—. Siempre estoy un paso adelante,
así que no tienes de qué quejarte, bebé.
Taehyung se puso de pie y con algo de dificultad se acercó para sentarse sobre
sus muslos, y no tardó en comerle la boca como tanto le gustaba hacerlo. Fue
correspondido al instante y sus labios fueron mimados de manera más delicada
que antes. Se podía notar un cambio en su forma de tratarlo desde que
despertó, y eso le causaba curiosidad pero tampoco iba a cuestionarlo porque
también le gustaba ese trato.
El azabache soltó ambos objetos, y una de las manos del mayor comenzó a
acariciar sus muslos desnudos, y la otra sostenía la parte trasera de su nuca para
que no se alejara. El sabor del café amargo con el de las medialunas que él había
comido hace unos minutos endulzaban el momento haciéndolo un poco más
íntimo.
—Me encanta que me consientas de esta forma, daddy —dijo, sin dejar de
acariciar sus labios con los suyos—. Me encantas tú.
12
96
—Ohh, son buenos números —opinó.
El teléfono del azabache vibró sobre la mesa, y éste lo tomó para revisar de qué
se trataba. Leyó el mensaje desde la notificación y le dio algunas palmadas en
sus muslos para que lo dejara levantarse.
Jungkook no dijo nada más y fue hacia la entrada para recibir a uno de sus
hombres con las cosas que le había pedido para su chico. Mientras tanto, iba
pensando en lo que ocurriría cuando lo presentara en la discoteca frente a todos
sus colegas. Otras personas también iban a verlo junto a él allí arriba, y esa sería
la señal para cada uno de que ese chico ahora le pertenecía.
26
Abrió la puerta y uno de sus hombres estaba cargando varias bolsas. Las tomó
todas, le cerró la puerta en la cara y fue hacia la habitación en la que antes
estaban para dejar algunas cosas allí, y otras las dejó sobre la mesa del
comedor, la cuales eran algunos alimentos y fruta porque pasarían allí unos días
hasta que su chico estuviera por completo sin marcas demasiado notorias y
dolor.
Iba a romperlo las veces que fueran necesarias, y luego iba a repararlo para
repetir el proceso las veces que quiera. Se escuchaba perfecto.
15
Regresó donde su chico luego de perderse un poco en sus fantasías, y sin decirle
absolutamente nada lo tomó en brazos para llevarlo hacia la habitación.
Taehyung solo se dejó llevar mientras se retaba a si mismo a probar cuanto
tiempo aguantaba sin besarlo, porque su daddy tenía algo que le causaba la
necesidad que tocarlo y besarlo todo el tiempo. Era como no poder evitar
reventar el papel de burbujas teniendo la posibilidad.
—Vamos a estar aquí un par de días hasta que te recuperes por completo, y
luego de eso te presentaré a mis colegas —informó luego de dejarlo sobre la
cama.
—Eehh, me gusta eso de ser oficial —respondió comenzando a revisar las bolsas
a su lado—. Mira, daddy.
Sacó de la bolsa una falda tableada de color blanca, y una pequeña remera del
mismo color con sus mangas cortas de color celeste pastel. Jungkook observó
las prendas y al volver a mirarlo lo hizo con mucha más intensidad que antes.
El azabache solo pudo reír y acercarse para tomar su cuello con algo de
brusquedad.
18
Estos días iban a ser muy divertidos. Y el rubio estaba muy equivocado si creía
que sería él quien perdería en este juego.
31
16:05 p.m.
Para hacer las cosas más complicadas, Taehyung se había colocado unas
medias de red del mismo color de su falda, y Jungkook solo podía pensar en
cómo sería darle algunas nalgadas o incluso azotes con eso puesto y que los
hijos quedaran marcados en su canela piel que aún mantenían levemente las
marcas de los azotes.
Así que iba en serio. Bien, aún así no iba a perder.
Taehyung solo estaba allí sentado en el sofá con sus preciosas piernas cruzadas
una sobre la otra, observando la pantalla que estaba en la mesa baja frente a él,
escuchando la explicación que su profesor había estado obligado a hacer para
él, mordiendo la parte trasera de su bolígrafo durante unos momentos antes de
anotar algunas cosas en el cuaderno que descansaba sobre su regazo.
27
Fue algo muy rastrero de su parte elegir ese color que hacía resaltar su tono de
piel tan sexy. Esa falda era estupidamente corta, lo suficiente como para que no
tuviera que hacer mucho esfuerzo para imaginar cómo se vería debajo, y esa
media de red hacía ver sus piernas mucho más largas, estilizadas...
¿Por qué demonios se le hacía sexy que mordiera ese bolígrafo de esa forma?
Mocoso de mierda...
10
16
Se levantó del sofá individual y dejó de observar al rubio luego de unos minutos.
Sacó un cigarro del bolsillo de su pantalón y lo encendió mientras iba escaleras
abajo hacia un lugar que no había utilizado en las últimas semanas. El lugar era
muy grande, y la había comprado porque estaba en un lugar alejado de la
sociedad, era tranquilo y tenía un sótano muy extenso.
Convirtió ese lugar en una sala de tiro, un pequeño gimnasio y todo estaba
insonorizado como la habitación roja.
Ingresó a la habitación, encendió las luces y fue directo a abrir la gran caja fuerte
que no contenía dinero sino todo tipo de armas preciosa y obviamente, muy
costosas. Colocó su mano para que fuera escaneada, y luego ésta se abrió
automáticamente. Observó todas las armas que estaban allí, decidiendo cuál de
todas probar ahora. Se decidió por su preciosa Heckler & Koch VP9, la cargó y
caminó hacia uno de los lugares de tiro.
Le dio una larga calada a su cigarro antes de dejarlo sobre la encimera que lo
separaba de la zona de tiro. Apuntó justo al centro de la figura con forma de
hombre con varios círculos y un punto blanco en medio. Soltó el humo por sus
labios, y disparó una vez.
Era otra buena forma de desahogarse, aunque seguía prefiriendo mil veces el
sexo.
Cuando el cartucho se quedó sin balas, volvió a tomar el cigarro para darle otra
calada. Observó el arma en su mano, y por un momento se imaginó lo excitante
que sería follar a su chico con la punta de la misma. Dos de sus cosas favoritas
dándole una imagen tan sucia...
87
Pero por ahora debía de dejar de en esas cosas o iba a subir y a follarlo frente a
la ventana con todo y esas medias de red junto a la falda.
—No me dijiste que tenías un lugar como éste —escuchó detrás suyo.
Volteó el rostro para mirar al rubio que se acercaba a él con sus manos juntas
detrás de su espalda, moviendo sus caderas como una maldita puta modelo
solo para que vaya y se las abra para empotrarlo contra la primera pared que
vea.
16
Taehyung no se mosqueó por tal acción, sino que se detuvo cuando tuvo la
punta del arma a escasos centímetros y acercó su dedo índice a la boca del
arma. Soltó un pequeño quejido porque el lugar estaba caliente, y llevó su dígito
a sus labios.
—Si no dejara una marca tan fea, lo permitiría —admitió simple, y luego se
acercó hasta quedar frente a él y sostuvo su mano con la que sostenía el arma—.
Parece divertido, ¿Puedes enseñarme, daddy?
3
—Esta bien.
Se alejó de él para ir a buscar otro cargador lleno a su caja fuerte, y de paso unas
orejeras de reducción de sonido porque las primeras veces no puedes
acostumbrarte al sonido de los disparos. Regresó donde su chico y le extendió
los auriculares para que se los colgara en el cuello mientras él recargaba el arma
y la preparaba para que pudiera disparar.
Taehyung obedeció muy emocionado por aprender algo nuevo y tan divertido a
su parecer. El mayor le entregó el arma, le colocó las orejeras pero una de ellas
la alejó de su oreja para que pudiera escucharlo. Se colocó detrás suyo,
pegándose a su cuerpo pero sin llegar a tocarlo, solo lo hizo con sus manos para
que sostuviera bien el arma.
—Una mano debajo, y la otra firme aquí —indicó literalmente en su oreja, con su
voz dos tonos menos de lo normal—. Sostenla con fuerza, y afirma tus hombros.
De sus manos, pasó sutilmente sus palmas por sus brazos, sin prisa hasta sus
hombros, los cuales apretó levemente. Sus labios acariciaron levemente su
oreja, llevando una pequeña corriente a todo el cuerpo del menor, que estaba
intentando ignorar lo que el cuerpo fuerte y firme del mayor lograba causar en él
ante la simple cercanía.
Apretó el gatillo y la bala salió junto con un estruendo que le hizo cerrar los ojos
por un momento. No pudo evitar retroceder un poco ante la fuerza del disparo, y
eso fue bueno porque pudo pegarse al pecho de su daddy, que finalmente lo
sostuvo de cintura con ambas manos. Podía sentir su aroma perfectamente
combinado con el tabaco mentolado, y estaba a nada de inclinarse y pedirle que
lo follara en ese momento.
—Bastante bien para ser la primera vez —admitió—. Pero te falta mucho para
hacerlo perfecto.
Jungkook le dio una fuerte nalgada como quería hacer desde hace horas,
logrando sacarle un gemido de sorpresa y gusto. Cuando el menor volteó a
verlo, lo miró con ojos amenazantes.
Taehyung bufó y maldijo, pero aún así se dejó arrastrar por el simple hecho de
que si jugaba con él, no estaría en condiciones los próximos días de ser
presentado como el chico oficial de Jeon, y realmente necesitaba marcar su
territorio e incluirse entre las personas más importantes del país.
Unas tres horas después terminó de estudiar, anotar y repasar el tema antes de
ir en busca de su daddy que nuevamente se había perdido por algún lugar de la
casa. Estaba algo molesto porque aún no se había rendido y no lo había follado
en cualquier lugar de la casa. No creía que iba a soportar tanto estando vestido
de esta forma solo para él.
Fue hacia la habitación, pero no lo encontró allí. Revisó otras habitaciones, pero
no había rastro de él. Estaba seguro de que seguía allí porque el único camino a
la puerta estaba pasando la sala en la que él estaba anteriormente y no lo había
visto salir. Entonces decidió revisar en donde antes habían desayunado, donde
también se encontraba una piscina muy grande en forma de círculo.
3
Supo que estaba allí cuando escuchó el sonido del agua, y se acercó para poder
apreciar la imagen de su daddy nadando. Se sentó en una de las sillas blancas
que estaban a unos metros de ésta, y observó en silencio la figura del mayor
moverse en el agua, y luego subir a la superficie dejando ver su rostro y cuerpo
empapados.
Se veía tan sexy brillando por las gotas de agua, con su cabello mojado y
respirando con fuerza para recuperar aire luego de largos segundos debajo.
Había notado que hacía muchas cosas, y en todas ellas se veía jodidamente
caliente.
No era justo.
Quería averiguarlo...
—Oye —la voz de Jungkook subió de volumen luego de llamarlo tres veces y no
recibir respuesta.
—En si serías tan bueno follandome en el agua como fuera de ella —respondió
sincero, como si no le importara realmente—. Si estoy mojado y me azotas,
duele más, ¿Cierto?
17
23:19 p.m.
40
El vehículo dorado del hombre más importante del lugar se estacionó frente a la
discoteca más conocida de la ciudad. Detrás dos camionetas negras de las que
bajaron algunos hombre de traje negro y camisas blancas. El más importante de
ellos, Nathan, abrió la puerta trasera del auto dorado y de éste bajó Jeon
Jungkook atrayendo las miradas de todos los presentes en el lugar,
deslumbrando con su belleza y elegancia ese traje de color rojo con esa camisa
negra y sin corbata, zapatos negros finamente lustrados y tan costosos como
todo lo demás.
Quien también atrajo muchas miradas distintas fue la persona que bajó luego de
él y fue sostenido por el azabache como su fuera de su propiedad. Y así era. Kim
Taehyung lucía bellísimo con ese pantalón negro que se ajustaba a sus piernas,
esa camisa Versace ajustada a su cintura y esas botas bajas con tacón ancho
dándole un toque de femineidad y delicadeza que lo hacían ver inalcanzable con
cada paso que daba.
18
Sabía que se veía hermoso, deseable por ambos géneros que lo observaban. Y
joder, como le gustaba ese tipo de atención.
Cuando ingresaron al lugar le llegaron muchos recuerdos de la primera vez que
estuvo allí junto con su amigo en busca del mejor pez gordo del lugar. Y
finalmente lo había conseguido, el mejor pez que lo único gordo que tenía era la
polla que ahora también le pertenecía como todo Jeon Jungkook en si.
Subieron las escaleras cuando todos los guardias se colocaron en sus puestos
mientras otros los seguían, y el balcón los recibió con miradas curiosas y un
Jimin feliz de ver a su amigo allí finalmente.
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—Kim Taehyung —se presentó el rubio, y les guiñó un ojo de forma juguetona a
los que lo estaban casi comiendo con la mirada.
—Así que a partir de ahora lo van a tratar como tal, y de paso les avisan a
cualquier hijo de puta de sus conocidos que le ponga el ojo encima si no quieren
terminar siendo comida para peces, ¿Entendido? —acotó Jungkook.
—Tranquilo, fiera —dijo Min Yoongi, el que al parecer era el daddy de Jimin
porque estaba con él en la misma posición—. Nadie va a si quiera a acercarse si
ya te vieron con él.
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Taehyung lo analizaba con la mirada. Desde que conoce a Jimin que se preguntó
como era la persona que tenía a su amigo tan enloquecido, y finalmente podía
decir que lo comprendía por completo. Era un hombre no tan fornido como
Jungkook pero era tan atractivo como él, con un aura intimidante y una voz muy
atractiva.
25
21
Taehyung solo rió divertido, y bastante enternecido. Rodeó su cuello con ambos
brazos para acercarse a sus labios y besarlo como tanto le gustaba.
—No te pongas celoso, daddy —dijo entre besos, y le dio uno casto antes de
separarse para mirarlo—. Solo estaba observando al hombre del que Jimin me
harta hablando. Tenía curiosidad desde hace semanas sobre cómo sería.
15
Jungkook rió de acuerdo con eso. Sabía perfectamente que los billetes eran su
cora preferida en la vida, y cada que lo recordaba agradecía que le sobraran de
éstos de manera estupidamente gigante. Volvieron a devorar sus labios sin
prestarle atención a los otros, hasta que fueron interrumpidos por el hombre de
nombre Nathan.
—Es la señorita Yijoon —respondió apuntando las escaleras, donde dicha mujer
estaba esperando a que le dejaran ingresar.
24
Taehyung miró en esa dirección, y le molestó lo muy fácil que fue reconocer a la
mujer que ahora mismo cruzó miradas con él. Al parecer ella no estaba feliz de
verla sobre su daddy, pero él tampoco estaba feliz con su existencia.
6
—¿Y qué demonios quiere? —preguntó sin ganas de tener que lidiar con ella o
con Taehyung si la reconocía—. Dile que no me interesa tenerla aquí.
—Claro, jefe.
—Tienes muy mala suerte, daddy —le dijo éste con aparente indiferencia—. Mira
que yo he estado con muchos, pero nunca se me juntó el ganado como a ti
ahora.
46
Jungkook lo miró curioso por aquello último. Lo que no había notado era que la
mujer hizo lo posible para colarse y lograr llegar a donde ellos se encontraban, y
obviamente lo primero que hizo fue pararse frente a ellos y mostrar su
desagrado.
41
Taehyung lejos de molestarse, comenzó a reír divertido al igual que Jimin a unos
metros, ya que todos podían escucharla a pesar de la música. El rubio se apoyó
aún más en el pecho del mayor, y la miró analizando su vestuario. Demasiado
cargado, los colores no favorecían su color de piel tan blanco junto a ese
maquillaje excesivo y haciendo sus ojos más grandes de lo que ya eran.
13
¿En serio Jungkook de había metido con esta mujer? Vaya, lo que uno hace por
negocios.
—Tú cállate, ¿Cuántos años tienes? ¿Acaso tienes una idea de sobre quién estás
sentado?
28
—En este momento estoy sentado justo sobre el pene de mi pareja, ¿Algún
problema con eso, querida?
39
—¿Pareja? —la mujer rió—. Hace un par de noches yo estaba saltando sobre ese
pene, ¿Sabes?
15
—Oh, lo sé —respondió simple—. Ya lo castigue por eso. Suele tener que hacer
cosas desagradables con respecto al trabajo.
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La risa de Jimin a unos metros se escuchó fuerte, haciendo que Jungkook riera
con él. El rostro de la mujer comenzaba a ponerse rojo de ira, y se sentía
humillada.
33
—No puedes estar hablando en serio, ¿Sabes quién soy yo? ¿Quién es mi padre?
—comenzó a alterarse—. ¡Así como hice que aceptara puedo hacer que lo
cancele!
Lástima que Jungkook tenía en mente moldear a Taehyung para que fuera igual
que él en la mayoría de los sentidos. E iba a comenzar por la más importante.
12
Lástima que Taehyung estaba tan feliz y a gusto con Jungkook, e igual de mal,
como para hacer cualquier cosa para complacerlo.
—¡Vas a arrepentirte, Jeon Jungkook! —fue todo lo que dijo ella antes de
alejarse para irse por donde vino.
Cuando la mujer se retiró, Taehyung volvió a acomodarse sobre los muslos del
mayor, y volvió a verlo con una interrogante. Éste le sonrió de vuelta y sacó algo
de su bolsillo, lo colocó sobre su mano derecha y le dio un beso en su cuello
antes de acercar su boca a su oreja.
—Es tu oportunidad, bebé. Las personas que maquillan van al baño a retocarlo a
cada rato.
21
Caminó hacia las escaleras, siendo seguido por Nathan que lo acompañó a
pedido de su jefe. Fueron hacia el piso de abajo, pasaron por un camino en
donde no habían tantas personas, hasta llegar al pasillo donde se encontraban
los baños. Ingresaron al femenino, y a pesar de que se ganaron algunas quejas
de las mujeres que estaban allí, dejaron de hacerlo cuando Nathan sacó su
pistola y disparó hacia el techo.
El rubio revisó todos los cubículos, y dejó uno de ellos abiertos antes de volver a
mirar a la mujer. Comenzó a acercarse a él con una mirada que no demostraba
otra cosa que no fuera disgusto.
—Ya castigué a Jungkook por lo que hizo... —dejó ver la picana eléctrica que su
daddy le había dado, y la encendió dejando mostrar que funcionaba
perfectamente—. Pero no te he castigado a ti.
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La mujer retrocedió asustada, muy asustada, hasta que el límite de la habitación
la hizo detenerse al chocar con la pared detrás suyo. Taehyung le hizo una señal
a Nathan con su mano libre.
Jungkook: 29
.
.
.
00:31 a.m.
Taehyung caminó hacia los lavamanos, dejó la picana sobre el mármol de color
negro y se dispuso a lavarlas para quitar cualquier rastro de suciedad que le
haya dejado aquella mujer. Se observó en el espejo para asegurarse de que si
imagen estuviera lo más perfecta posible, y notó que su cabello estaba algo
desprolijo y su labial se había quitado un poco.
Notó por un momento que sus manos temblaban, y se preguntó por qué razón
había sido. ¿Pánico por lo que había hecho? ¿Culpa?
3
Sus ojos captaron el bolso con maquillaje que anteriormente le pertenecía a la
mujer, entonces secó sus manos y buscó en él algún labial parecido al suyo para
retocar un poco su maquillaje. Por suerte, la desgraciada era de dinero y su
maquillaje era de muy buena calidad, y por eso tenía uno de los labiales con un
color igual al suyo. Volvió a pintar sus labios, acomodó su cabello y un poco su
camisa antes de caminar con elegancia hacia la puerta, donde Nathan lo
esperaba.
Jungkook rió y asintió varias veces antes de darle un trago más a su bebida
antes de dejar el vaso sobre la mesa frente a ellos. Sostuvo su barbilla con una
mano y se acercó para probar sus labios una vez más. El solo saber que su chico
era lo suficientemente capaz de hacer las mismas cosas oscuras que él, lo
alegraba y excitaba de una manera especial.
9
—Muy bien, bebé. Estoy seguro de que lo hiciste perfecto —halagó acariciando
su cintura, dejando pequeños besos en su cuello y mandíbula—. Obviamente
voy a premiarte. Dime que es lo que quieres.
14
Taehyung sintió que todo valía la pena con escuchar sus halagos y recibir esas
muestras de afecto. Sonrió feliz, se dejó mimar un momento antes de responder.
Se alejó un poco para mirarlo, y le sonrió coqueto cuando comenzó a sonar una
canción perfecta para bailar en pareja de la forma en la que le gustaba.
—¿A la pista? —preguntó divertido—. ¿Quieres bailar? ¿Qué te hace pensar que
se hacerlo?
—Quiero ver que tanto talento tienes para ello —respondió convencido, y se
puso de pie para tirar de él y que hiciera lo mismo—. Vamos. Es lo mínimo que
puedes hacer por mí, daddy.
Jungkook suspiró cansado, pero aún así se puso de pie y se dejó llevar por un
emocionado Taehyung escaleras abajo. Cosa que llamó la atención de todos los
que estaban en el balcón porque el azabache jamás abandonaba el lugar si no
era para llevarse a alguna persona a una de sus casas y follar.
14
36
¿Jeon Jungkook bailando? Definitivamente no podrían perderse aquello.
Debajo en la pista, las demás personas que estaban allí bailando le dejaron su
espacio a la pareja al reconocer a Jeon, y ya no pudieron quitarles la vista de
encima porque estaban expectantes ante lo que iban a presenciar. Era algo
inedito.
33
—Si quieres bailarlo de esa forma, podemos hacerlo —respondió sin borrar su
sonrisa, y luego rodeó su cuello con ambos brazos—. ¿Sabes hacerlo?
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Pero Taehyung no iba a dejar que todo el protagonismo se lo llevara él. Y así se
lo demostró cuando volteó y pegó su espalda a su pecho, manteniendo una de
las manos contrarias en su abdomen para mover sus caderas contra las suyas,
paso a paso hacia un lado y con su rostro cerca del contrario. Escuchó al mayor
soltar un pequeño gruñido contra su oreja, y esa fue su señal para volver a la
posición de antes, no sin reír divertido y travieso al sentir que el otro comenzaba
a ponerse duro ante los roces de sus cuerpos y esos movimientos tan
descarados.
Les estaban dando una buena vista a los demás, que creían que estaban en un
concurso de baile sensual y en este momento la pareja más caliente estaba
mostrando el fruto de su arduo entrenamiento. Aunque el entrenamiento de
ambos no era precisamente el que ellos creían.
Cuando sus frentes volvieron a juntarse, Taehyung aprovechó para hacerle una
pregunta muy importante. Todo esto sin dejar de realizar esos movimientos
sensuales que lograban calentar al azabache.
—Pero eso no pasó. Ahora no debo de hacer nada para lograr que cualquiera
abra las piernas para mí —lo hizo dar una vuelta para volver a pegar su espalda
de su pecho y su trasero en su entrepierna, luego le habló al oído—. Agradezco
más el dinero porque mi chico es más codicioso que un adicto al sexo como yo.
11
—Oh, claro que lo soy —afirmó disfrutando de la dureza de su pene que podía
sentir entre las capaz de ropa—. Pero tengo una filia con los hombres con
dinero. Si luego del sexo no hay dinero o algo costoso, no me interesa.
—¿Qué cosa te excitará más? ¿El dinero o el dolor? —preguntó más para sí
mismo que para él, y acto seguido mordió con fuerza el lóbulo de su oreja
sacándole un gemido bajo—. Creo que quedó muy claro la otra vez.
Y el mayor no necesitó otra cosa para decir basta y tomar su mano para salir de
la pista e ir directo hacia la salida. Los que estaban en el balcón, al verlos irse,
supieron que no iban a regresar. Los hombres de Jeon los siguieron para
regresar a sus autos y vigilarlos durante el camino hacia donde sea que se
dirigieran.
Salieron del lugar y fueron directo al auto en el que habían venido, donde el
chofer se apresuró a ingresar notando que traían prisas. Seguro sería la misma
situación de la última vez, por lo que no quería recibir una queja por "tardarse".
Llevaban dos días sin hacerlo, y la verdad era que eso para ambos era una
eternidad. Las ganas y la tensión era palpable para cualquiera. El rubio no tardó
en colocarse a horcajadas suyo y sus labios volvieron a encontrarse de manera
salvaje, brusca y demandante.
Algo que hacían mucho últimamente era provocarse todo lo posible, hasta el
límite, hasta que ya no podían soportarlo más y finalmente explotar. Explotar en
el lugar que fuera; la cama, el suelo, algún mueble. Eso era lo de menos, porque
al momento de necesitar sentir al otro y complacer sus deseos más sucios, solo
importaba que ambos estuvieran juntos.
Ya dentro del auto en movimiento, Jeon abrió una botella de su whisky favorito
que estaba dentro de un pequeño balde con hielo, y bebió directo de ésta
mientras disfrutaba de las mordidas y chupones que su chico le estaba haciendo
al mismo tiempo que se movía de forma experta sobre su entrepierna erecta
debajo de la tela.
23
—¿Tan poco aguantas? —se burló—. Sin dudas solo eres una puta necesitada de
mí.
—Quiero follarte esa linda boquita que tienes, se una manera especial que te
encantará tanto como yo —respondió observándolo con ojos traviesos, lo que le
dejó saber al rubio que definitivamente iba a disfrutarlo.
Oh, pero una vez dentro por fin pudieron comenzar con lo más divertido.
—No vas a chuparme el pene... —dijo Jeon, y tomó parte del cabello rubio para
tirar hacia atrás y pegar su cabeza a la pared, sin que dejara de mirar hacia
arriba—. Voy a follarte la boca tan duro que no vas a poder respirar.
—No seas impaciente... —empujó lento pero hizo que se tragara toda su
longitud, sacándole un sonido ahogado cuando llegó a tocar su garganta, y
luego volvió a sacarla de la misma forma casi por completo—. Te dejaré
disfrutarla un poco. Sé que te encanta chuparlo y sentirlo por completo.
Taehyung le agradeció eso por completo porque era cierto. Disfrutó demasiado
sentir que entraba lenta pero profundamente hasta su garganta, su sabor, su
ancho y su piel caliente acariciar toda su lengua.
Mierda. Podría chuparle el pene varias veces al día todos los días y jamás se
cansaría de hacerlo. Disfrutaba demasiado hacerlo, ¿Acaso era eso normal?
15
—Te ves muy lindo de esta forma...Pero prefiero verte aún más desesperado y
abusado.
El rubio intentaba respirar como podía, sin poder moverse en lo absoluto ni ver
claramente debido a las lágrimas que comenzaban a caer por sus mejillas. Pero
escuchar los jadeos de placer del azabache hacía que las cosas se sintieran igual
de bien.
—Muy bien. Lo hiciste tan bien como siempre, bebé —eligió mientras acariciaba
una de sus mejillas—. Puedes elegir el juguete de hoy.
—De acuerdo.
Terminó de sacarse la ropa, y se agachó para cargar el cuerpo más pequeño para
llevarlo hacia la habitación de la casa en donde tuvieron sexo por primera vez.
Solo que ésta vez había preparado la misma con los juguetes que más le habían
gustado utilizar con el menor.
12
Dejar su empleo la verdad que lo hizo sentirse muy bien. Y no es porque piense
que el trabajo era una mierda, porque no la pasaba mal vendiendo ropa de
marca y convenciendo a las personas de gastar su dinero allí para sustentar su
sueldo. Sino que se sentía como si algo mejor haya llegado, y es cien veces mejor
con mayores ganacias.
Y mientras haya mucho dinero de por medio, Taehyung nunca diría que no.
24
32
Algunos contestaron, otros callaron. Taehyung fue uno de los que calló y
simplemente comenzó también a guardar sus cosas para regresar a su casa
finalmente. No quería perder tiempo porque debía de hacer muchas cosas ese
día, ya que ser el chico de Jeon Jungkook le daba la libertad de hacer todas las
cosas que quisiera, y no tenía si quiera que esperar para ninguna de ellas.
9
Cruzando las grandes puertas del establecimiento, bajando los últimos
escalones hacia la calle, escuchó una voz desconocida llamar a alguien, pero no
volteó a comprobar si se trataba de él.
—¡Oye, tú! ¡El de mochila blanca! —volvió a escuchar que llamaba, y esta vez su
volteó porque él llevaba una mochila de ese color.
Al hacerlo con algo de molestia por haber sido molestado de esa forma, se
encontró con la figura de un hombre de su misma altura que se acercó a él con
la respiración algo agitada por haber corrido hacia él. Lo miró de arriba hacia
abajo en lo que el hombre recuperaba el aliento.
32
—Tiene buen ojo, señor Jun —respondió halagado—. Me halaga, pero tendré que
rechazar su oferta. No estoy interesado en esas cosas, y mucho menos lo estaría
si no conozco el estilo de esa marca de la que habla.
—En ese caso puedo mostrarle algunos outfits y accesorios para que usted
mismo verifique si son de su agrado —intentó convencer, y buscó algo en uno de
los bolsillos de su saco formal—. Puedo darle mi número, y nos reunimos un día
de éstos para que sepa un poco más sobre cómo-
Éste volteó al reconocerla con una sonrisa, que no se borró al ver la expresión de
molestia con la que Jungkook observaba al hombre de traje. Automáticamente
rodeó su fuerte torso con ambos brazos a modo de saludo.
—Hola, daddy.
—¿Y tú quien mierda eres? —preguntó Jeon con claro desagrado en su voz—.
¿Quieres que te corte el maldito cuello? ¿O por qué sino le estás hablando tan
insistentemente a mi chico?
—¿Le gustaste? —preguntó receloso, dándole una rápida mirada antes de volver
a ver al hombre frente a ellos—. Piérdete. Rápido.
—Sé que soy hermoso y que sería un gran modelo, pero prefiero no volver a
trabajar bajo algún contrato —respondió restandole importancia—. Además, ¿Y
si su ropa no me gustaba? Con gusto sería tapa de revista de Gucci, pero no de
cualquier marca.
3
—¡Sí, vamos! —se separó para tomar su mano antes de comenzar a caminar
hacia el auto estacionado—. ¿Qué evento tenemos?
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—De la hija de mi último socio... —ingresaron al auto luego de que su chofer les
abriera las puertas traseras, y una vez acomodados y con el motor encendido,
volteó a verlo con diversión—. ¿No recuerdas lo ocurrido la otra noche, bebé?
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Sus labios volvieron a juntarse, y un beso suave pero profundo dio comienzo.
Sorprendentemente para el menor, no había ni una pizca de brusquedad, e
incluso las caricias en su cintura se sentían delicadas y sin prisa. El mayor
probaba sus labios como si quisiera grabarse el sabor y textura de los mismos
con el mayor detalle, y él hacía lo mismo mientras sus manos se hundían en su
cuero cabelludo, casi que con cariño.
Sus labios se separaron por un momento, solo para volver a juntarse varias
veces en besos más cortos pero sin perder la calidez del anterior. Taehyung no
recuerda haber besado a alguien de esta forma y que se sintiera tan...especial.
No habían indicios de que el otro quisiera subir la temperatura y pasar al
siguiente nivel, solo parecía querer besarlo y disfrutaba hacerlo.
—No lo hice. Iba a ir solo, pero con daddy es mucho mejor —respondió
emocionado con la idea.
Maldita emoción que estaban sintiendo en sus pechos ante una acción tan boba
como ésta.
19
—Un Pollo Ayam Cemani con una ensalada de anchoas, jamón de pato y berros
—respondió luego de ojear un poco la carta antes de devolvérsela al mesero.
Miró a su chico y le sonrió leve antes de hablarle—. ¿Ya te decidiste, cariño?
12
Taehyung se acomodó con cuidado en su asiento, soltó un pequeño suspiro y
terminó de leer todas las opciones de las primeras dos páginas. Volteó a ver al
mesero y le sonrió amable.
—En unos minutos estará listo —respondió luego de tomar la otra lista—. ¿Qué
bebida les ofrezco?
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Una vez que quedaron solos, Jungkook sacó su teléfono para revisar una cosa
en lo que el rubio volteó la vista para observar la vista que tenía desde esa gran
altura. Cuando sintió que la intensidad del juguete aumentó un poco de golpe,
cruzó sus piernas y se removió levemente intentando mantener la respiración en
calma.
27
El vino llegó primero. Se les sirvió a cada uno en su respectiva copa y fueron
dejados solos una vez más. Al momento de probar ese vino dulce que Jungkook
había etiquetado como uno de los mejores y de sus favoritos, soltó un pequeño
gemido de placer al probar lo delicioso de la bebida, y también cuando sintió
que su punto dulce era estimulado con un poco más de intensidad por un
momento.
1
En el lugar habían muchas personas, y aunque la distancia entre las mesas era
considerable, en esa situación Taehyung sentía que cualquiera podría darse
cuenta de lo que estaban haciendo. Podían darse cuenta de qué tan atrevido y
pervertido podía llegar a ser.
—Veo que estás soportando esto muy bien. Me sorprendes —comentó Jungkook
con tranquilidad. Estaba disfrutando mucho esto—. ¿Crees poder soportarlo
hasta que llegue la comida?
Le sonrió malicioso, y metió una de sus manos al bolsillo de su saco para subirle
varios niveles uno tras otro. Obtuvo una reacción gustosa de parte de su chico.
Taehyung se mordió el labio inferior con un poco más se fuerza, apretó sus
muslos juntos e intentó disimular los temblores de su cuerpo. Su respiración se
aceleró y cerró un poco sus ojos intentando no prestarle demasiada atención.
Pero nada podía distraerlo de lo bien que se sentía ese estímulo placentero.
Toda la situación, lo mal que estaba hacerlo en un lugar como ese, todo
mejoraba la sensación.
2
—No parece que soportes mucho antes de ser muy evidente y llamar la atención
de alguien, bebé —comentó el mayor, disfrutando demasiado que verlo de esa
forma—. Comienzas a verte desesperado.
¿Soportaría tanto sin gemir en alto o ir al baño junto al azabache para que lo
tomara allí mismo?
:。◌ᘛ 12 ᘚ◌。:
Taehyung: 19
Jungkook: 29
.
.
.
11
O bueno, eso era lo que Taehyung estaba intentando hacer. A penas y podía
mantenerse un poco recto y con sus piernas quietas pero presionadas para
intentar aliviar un poco su molestia de no poder disfrutar de aquello como
quería.
Le dió otro bocado a su comida, y masticó con sus ojos cerrados intentando
concentrarse en el delicioso sabor. Soltó el aire con fuerza por la nariz y volvió a
mirar a su daddy luego de masticar. No estaba seguro de cuánto más duraría si
el maldito no bajaba la intensidad en ningún momento, pero tampoco iba a
admitir que no aguantaba más.
Estaba más duro que una piedra y no era consciente de la forma en la que sus
caderas se movían inconsciente en busca de algo de calma. Pero Jungkook sí, y
verlo de esta forma sabiendo que era él quien estaba jugando con él de esa
forma, lo tenía duro también. Y no iba a soportar mucho más antes de llevarlo a
algún lado y follarlo como tanto deseaba hacerlo.
5
Solo jugaría un poco más con él, luego terminarían su comida y se irían.
-No tengo familia...Y quien sabe si tengo hermanos, quizás sí, quizás no -
respondió simple, y luego lo miró con burla-. ¿Y tú? ¿Tienes familia además de tu
caliente hermano?
El rubio supo que si lo repetía, podrían ocurrir dos cosas; que se le negara la
ronda de sexo que tanto quería y necesitaba, o por el contrario, tenerla y que
fuera mucho más intensa y dolorosa como tanto le gustaba.
1
Mala elección.
¿O quizás buena?
-Por suerte, no -respondió sin quitar el tono de molestia, y luego se quedó unos
segundos pensando en algo, hasta que simplemente sonrió landino-. Estoy
satisfecho, ¿Y tú, bebé?
Ambos se pusieron de pie, aunque Taehyung tuvo que hacer un gran esfuerzo
para que no se notara que tenía un vibrador en el culo y el pene medio duro. El
mayor fue hacia la caja para pagar la cuenta, mientras que el rubio caminó hacia
el baño.
Obviamente no iba a aguantar hasta que saliera del edificio y entraran a su auto.
Lo más cercano era el baño, y allí mismo sin importarles absolutamente nadie,
iban a follar en el primer cubículo que estuviera libre. Y pobre del que este allí
cuando empiecen, porque no van a detenerse por nada ni nadie.
Ninguno de los dos se caracterizaba por tener algo de vergüenza o pudor. Eso
ambos lo sabían perfectamente.
Así que a penas Taehyung ingresó a los baños y esperó a un lado de la puerta
esperando por su daddy, mientras cruzaba sus piernas intentando buscar un
poco más de placer en esa leve vibración. Cuando la potencia de las vibraciones
aumentó supo que estaba acercándose, pero eso no impidió que se desesperara
y caminara hacia la zona del lavamanos para inclinarse buscando algo de
soporte porque sus piernas temblaban y sentía que iba a caer al suelo en
cualquier momento.
Cuando llegó donde él, Jeon se apegó a su espalda apoyando su bulto justo en
mitad de sus nalgas. Apagó el vibrador y dejó el teléfono sobre el lavabo antes
de sostener con firmeza la cintura contraria, al mismo tiempo que acercaba sus
labios a su oreja.
-Ya, bebé. Aguantaste bastante, muy bien hecho -halagó mientras simulaba
leves embestidas, y sus manos abrían su camisa para meter sus manos a su
pecho-. Te mereces un premio.
-Entonces follame como solo tú puedes hacerlo, daddy -pidió tirando su cabeza
hacia atrás, dejándo el camino libre de su cuello para que lo besara.
Jungkook sonrió complacido con sus palabras, y se apresuró a bajar sus manos
a sus propios pantalones para desabrocharlos. Taehyung hizo lo mismo con los
suyos, y los dejó caer junto con su ropa interior para luego abrir sus piernas y
arquear su espalda para darle una mejor vista y acceso a su trasero.
4
Las fuertes manos del mayor se dejaron caer sobre cada una de sus nalgas
dando un golpe seco y fuerte que logró dejar una marca rojiza con la forma de
las mismas en esa suave y canela piel. Taehyung soltó un gemido gustoso y
apoyó sus manos sobre el lavabo para tener una mejor estabilidad. Soltó otros
jadeos cuando sintió como el azabache abría sus nalgas e introducía dos dedos
de una vez, y los movía mientras buscaba el vibrador para sacarlo entero en vez
de tirar de el hilo que conectaba con éste.
11
Cuando lo quitó, lo dejó caer en una de las piletas de los lavamanos, y comenzó
a masturbarse un poco antes de dejarla a la mitad del culo ajeno. Presionó
ambas nalgas alrededor de su pene, y comenzó a moverse creando una fricción
deliciosa pero desesperante al mismo tiempo para el menor.
Dos fuertes nalgadas fue lo que recibió como respuesta, cosa que solo lo hizo
calentarse más. Lo miró a través del espejo con una sonrisa landina, mordiendo
su labio inferior, haciéndole una silenciosa propuesta. Jungkook comprendió en
seguida que era lo que le estaba proponiendo, y de un rápido y seco movimiento
se introdujo en él.
-M-Mier...da...¡A-Así, si! -pidió sin poder cerrar su boca y soltar gemido agudos
ante la fuerza y velocidad con la que estaba siendo jodido.
El placer recorría cada parte de sus cuerpos; el sudor hacía brillar sus pieles y
correr el maquillaje del rubio, sus codos dolían al estar apoyado sobre la fría
superficie para mantenerse estable, y sus nalgas ardían debido a los golpes en
ellas que el azabache daba cada tantas embestidas.
-¡Dios!...T-Tan grande... -soltó con voz lastimera cuando Jungkook estaba dando
las últimas estocadas, pero esta vez con fuerza, hasta el fondo, para luego sacar
su pene casi por completo, para luego repetir la acción anterior-.
Jung...kook...ya c-casi...
-Yo aún no estoy cerca, bebé -abrazó su cintura para atraerlo más hacia él, y una
de sus manos fue hacia el pene ajeno, el cuál tomó para cubrir la punta con su
pulgar, impidiendo que se liberara aún-. No vas a correrte hasta que yo lo haga y
te llene con mi semen, ¿Entendido? -terminó entre jadeos sobre su oreja.
17
Mordidas en su cuello lo hicieron soltar otros gemidos, los cuales ahora salían
algo roncos debido a que su garganta se estaba secando. Podía sentir el cuerpo
firme y fuerte pegado a su espalda, y las ganas de lamerlo por completo se
hicieron presentes. Tuvo ganas de montarlo mientras acariciaba sus pectorales
y abdominales, pero eso sería cosa de otro momento en un lugar mucho más
cómodo.
1
Le dolía el no poder liberarse de una vez, pero al mismo tiempo ese dolor junto
con el placer que sentía al otro maltratar su próstata tan salvajemente, solo
lograban que su vista se tornara algo oscura. Sentía que iba a desplomarse en
cualquier momento.
Solo supo que el mayor había terminado cuando sintió su interior siendo
llenado por su caliente semen, y porque la mano contraria liberó su pene
dejando que también se liberara finalmente. Si no fuera porque Jungkook lo
sostuvo entre sus brazos, hubiera caído. Éste lo volteó e hizo que se sostuviera
rodeando su cuello con sus brazos para que intentara sostenerse.
-Si vieras lo hermosas que son tus expresiones... -halagó el azabache dejando
besos húmedos por todo su rostro, aún con su respiración agitada-. Debemos de
hacerlo frente a un espejo más seguido, ¿No crees?
Taehyung le sonrió con las pocas energías que le quedaban. No había dormido
mucho y esto solo lo hizo agotarse mucho más, pero aún así no se quejaba de
absolutamente nada. Buscó sus labios, y disfrutó de la calidez de la boca
contraria, mientras sentía la extraña y algo morbosa sensación del semen ajeno
cayendo entre sus piernas poco a poco.
Ahora no tenía dudas de ello; nadie podría darle un mejor sexo que Jungkook, y
por ende no iba a permitir jamás que todo esto se terminara entre ellos.
6
10:34 p.m.
19
Ingresaron al lugar como ya era costumbre que lo hicieran; dando una gran vista
a todo el que los veía, con el mayor sosteniendo la cintura de su chico de
manera recelosa, y a éste disfrutando de la atención pero sin mostrarlo en su
expresión para que nadie pensara mal de él en una reunión como ésta. Debían
de mostrarse serios, más no tan afectados, obviamente, porque no tenían
relación alguna con la muchacha.
12
-Nuestro más sentido pésame, señor -habló el azabache con su ya experto tono
serio y calmado.
-Son ellos quienes deben de vernos morir a nosotros -dijo la mujer con un claro
nudo en su garganta, aguantando las ganas de llorar-. Buscaremos justicia para
que su alma pura descanse en paz.
Taehyung quiso decirles que de pura no tenía absolutamente nada, pero debía
de guardar sus comentarios para cuando estuviera a solas con su daddy y
ambos comenzaran a criticarla.
41
-¿Ya tienen alguna idea de quien ha podido hacer algo semejante? -preguntó
Jungkook.
-Estamos intentando encontrar a testigos que hayan podido ver o escuchar algo,
y mandamos a revisar las cámaras de seguridad de todo el lugar -informó el
hombre-. Pero parece que nadie vio nada, ni siquiera las cámaras.
-Debe de ser difícil no poder tener ni siquiera una sospecha clara -opinó Jeon-.
Las personas como nosotros ganamos suficientes enemigos como para dudar de
todos. Es demasiado perjudicial en casos como éstos.
El rubio les sonrió leve mostrando estar de acuerdo con las palabras de su
pareja. Ambos progenitores les agradecieron mucho por sus palabras, y los
invitaron a que vayan a la otra sala donde se encontraba el comedor. Ellos
aceptaron, y caminaron de la misma forma hacia dicha sala.
-Oh, hay carne y pescado -resaltó Taehyung al ver las comidas sobre las mesas-.
Creo que tomaré algo de soju. Espero que sea del bueno.
Se sentaron uno al lado del otro, ignorando las miradas de la mayoría de los
presentes sobre ellos. Solo unos pocos allí conocían la noticia de que ahora
Jungkook trabajaba con su jefe ya que su contrato era muy reciente, así que los
demás estaban soprendidos y curiosos sobre el por qué estaría allí. Y también,
sobre quien era el lindo y sexy chico que lo acompañaba.
Jungkook abrió una botella de soju que estaba sobre la mesa, y sirvió para
ambos mientras Taehyung tomaba unos palillos nuevos y tomaba un poco del
pescado con buena pinta. Probó él primero un poco, y luego de saborearlo tomó
otro para darle al mayor, que no se negó a ser alimentado de esa forma aunque
alguien más pudiera verlos.
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El azabache hizo lo mismo, y detuvo su mirada en una de las mujeres que estaba
hablando con otros trabajadores del padre de la difunta. La apuntó sin
vergüenza alguna.
-Y por si eso fuera lo suficientemente jodido para él, es prima de ella -finalizó
disfrutando de la expresión de incredulidad del rubio.
-De tantas mujeres, justo tenía que ser familiar suyo -dijo sonando hasta
indignado-. Viejo verde.
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-Tú te metiste con mi bastardo medio hermano -reprochó dando un fuerte
apretón en su rodilla, haciendo que el otro se quejara y removiera en su lugar-.
Zorra.
-No me acosté con él, así que no cuenta como que me metí con él -se defendió
rodando los ojos-. Además, fue por tu culpa. Por hacer que me hiciera ideas
extrañas.
Ah, no. No iba a dejar que el otro lo pusiera como el que peor de portó de
ambos.
-Y además, tú sí que te metiste con la tiesa. No creas que voy a olvidarme alguna
vez de eso, porque eso si que fueron cuernos bien metidos, infiel hijo de puta -
insultó volteando el rostro ofendido, y bebió un trago de soju.
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Jungkook tuvo que reprimir una risa. Por lo que acercó su rostro a su cuello, y
mordió de forma juguetona sin querer que se molestara y comenzara con sus
berrinches.
-Ya me hiciste pagar por eso, ¿Tengo que recordarte al mozo? -preguntó contra
atacando, sin dejar de dejar besos y mordiscos en su cuello-. Te comportaste
como toda una zorra. Ni creas que yo también voy a olvidarme de eso.
Taehyung terminó riendo. Resultaba divertido todo lo que habían vivido hasta el
momento, y resultaba aún más graciosa la extraña pero fascinante relación
entre ambos. Estaban seguros de que serían la pareja más tóxica, problemática
y caótica de todas. Y eso, era emocionante.
Serían la típica pareja se psicópatas que follaban luego de discutir fuerte. De eso
no habían dudas.
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Pero querían dejarlo en claro una vez más.
Al azabache le encantaron sus palabras. Aunque eso era más que nada una clara
amenaza. Entonces respondió besando sus labios y mordiendo un poco su labio
inferior antes de responder.
-Y tú ten en claro, Bebé... -una de sus manos fueron hacia el cuello contrario, al
que sostuvo de manera un poco disimulada debido al lugar en el que estaban, y
lo miró fijo-. Que si no eres mío, no serás de nadie.
06:38 p.m.
Taehyung estaba libres de trabajos y estudio por ahora, pero el mayor nunca
descansaba de su trabajo. Como su bestie se había ido de vacaciones a Japón
con su daddy, él no tenía a nadie más con quien pasar tiempo además de
Jungkook.
A pedido del rubio, ahora ambos estaban en el apartamento del menor con la
intención de pasar todo el fin de semana allí. El azabache puso de condición que
no se quejara si tomaba su tableta o computadora para hacer su trabajo o
hablar con socios y posibles nuevos clientes. Era algo que solía hacer mucho,
además de revisar que todo estuviera correcto en ellas, entre otras muchas
cosas.
Taehyung había dicho que estaba bien y que no iba a quejarse, pero obviamente
sus palabras no fueron del todo ciertas. Él quería tener la completa atención de
su daddy, y en este momento esa estúpida tableta estaba interfiriendo en sus
planes.
Entonces, como todo buen caprichoso, estaba haciendo un berrinche para tener
de vuelta su atención.
-Daddy~ -llamó en una especie de canto breve, y se recostó boca abajo a lo largo
del sofá hasta apoyar su mejilla sobre uno de sus muslos-. Hagamos algo juntos,
¿Si?
-Cuando termine aquí, ya te lo dije -respondió el mayor con un tono serio, algo
cansado de su insistencia-. Dijiste que ibas a esperar a que terminara. No me
hagas enfadar.
-Llevas una hora haciendo no se qué en esa tableta -respondió dejando mostrar
su desagrado, mientras una de sus manos fue hacia el cierre del pantalón ajeno
par comenzar a bajarlo-. Tómate un descanso y hagamos algo más divertido.
Jungkook no pudo ignorar sus acciones, pero tampoco quería reaccionar como
el menor estaba esperando a que lo hiciera, porque no iba a caer en su juego. Así
que, con el poco autocontrol que poseía cuando se trataba del rubio, continuó
con lo suyo.
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Así que sacó su mano de sus pantalones, y sin importarle la queja del mayor por
eso, se puso de pie y caminó hacia una de las habitaciones dejando en evidencia
su molestia con pisadas fuertes. Ahora él que no quería pasar tiempo juntos era
él.
Jungkook iba a tener que rogarle para que volviera a prestarle atención.
Y creyó que luego cuando terminara su trabajo y fuera a buscar al rubio, éste lo
dejaría pasar para preguntarle a donde quiere que vayan o qué es lo que quería
hacer. Pero Taehyung no le abrió la puerta y en cambio, le gritó desde dentro
que estaba ocupado y no quería nada de él. Obviamente estaba molesto.
Debía de estar demasiado mal por él como para tener que rogar por un perdón
por algo que no había hecho. Pero bueno, él mismo se metió en todo esto.
Ahora la cosa era, ¿Cómo demonios conseguía hacer que Taehyung dejara de
estar molesto?
Así fue como una hora después, Taehyung desde dentro de la habitación
escuchó mucho ruido, y también le pareció escuchar alguna voces. La curiosidad
pudo con él, y abrió solo un poco la puerta intentando hacer el menor ruido
posible para no ser visto. Caminó de puntas hacia la sala de donde provenía el
ruido, y al asomarse se sorprendió al ver que dos personas estaban terminando
de equipar e instalar algo que a él le hacía mucha ilusión tener en cada una de
las casas de Jungkook y la suya.
Una gran maquina expendedora de café. Pero que en vez de café tenía otras
bebidas calientes y dulces. Porque no le gustaba el café.
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El azabache notó la presencia del otro, y lo miró con una expresión de "traje un
regalo para ti, deja de joder y déjame tocarte de nuevo". Y Taehyung pudo haber
demostrado su felicidad ante el regalo, pero encontró divertido y algo tierno que
haya recordado un detalle como ese.
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Así que decidió molestarlo solo un poco más antes de recompensarlo con una
de sus increíbles mamadas luego.
-También dije que quería una de golosinas, ¿Por qué solo compraste esa? -
reprochó con una clara molestia.
No sin antes encargarles una máquina igual pero de golosinas para el día
siguiente.
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Una de mas cosas que se le antojó tener ahora, era un yate propio. Y
definitivamente lo obtendría. Pero antes, quería pedirle algo importante a su
daddy.
La noche anterior tuvo una discusión con sus vecinos del piso de abajo, y debía
de darles una lección. Todos en aquél edificio debían de saber que nadie se
metía con él, o iban a pasarla el doble de mal.
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—Estoy bien. Las cosas están yendo de maravilla por aquí. Mañana estaré de
regreso para el mediodía, vayamos a almorzas —fue más una orden que una
propuesta.
—De acuerdo —aceptó con una gran sonrisa, luego sonrió con malicia—. Daddy,
no sabes lo que me sucedió esta mañana. Fue tan frustrante —dijo con un claro
tono de molestia.
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El rubio hizo un sonido de afirmación. Cruzó una pierna sobre la otra, y dio otro
sorbo antes de continuar.
—En el piso de abajo vive una pareja de adultos jóvenes —comenzó a contar—.
Ayer tuve que quedarme hasta tarde estudiando y copiando apuntes, pero ellos
pusieron música a todo volumen, tan alto que te juro que el suelo retumbaba.
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—No podía concentrarme, necesitaba silencio. Así que bajé a tocarles la puerta
para pedirles que bajara un poco el volumen. Sé que era sábado para domingo,
pero no todo el edificio quería festejar con ellos —frunció el ceño antes de
continuar, recordando las palabras de aquellas personas—. Se los pedí de forma
educada, pero me mandaron al diablo y me insultaron con su asqueroso acento
extranjero, ¡Incluso ella me llamó prostituto!
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—¿Y qué te parece si hago que se las arrojen por la ventana hacia la calle? —
ofreció con pura maldad en sus palabras.
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—Oh, eso suena muy bien —respondió gustoso—. Déjame hacer la llamada y sal
a ver en una buena perspectiva como corren a esos hijos de puta. Disfruta del
espectáculo, bebé.
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