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García Yapur - RBCP 1

Este documento presenta un resumen de las principales narrativas y corrientes de análisis político en Bolivia en las últimas tres décadas. Inicialmente, se analizó la transición a la democracia en los años 1970 y 1980 desde una perspectiva sociológica. Posteriormente, emergió la perspectiva "neo-institucional", que se centró en el análisis de las instituciones políticas. Más recientemente, han surgido lecturas "críticas" que ampliaron el análisis teórica y metodológicamente
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García Yapur - RBCP 1

Este documento presenta un resumen de las principales narrativas y corrientes de análisis político en Bolivia en las últimas tres décadas. Inicialmente, se analizó la transición a la democracia en los años 1970 y 1980 desde una perspectiva sociológica. Posteriormente, emergió la perspectiva "neo-institucional", que se centró en el análisis de las instituciones políticas. Más recientemente, han surgido lecturas "críticas" que ampliaron el análisis teórica y metodológicamente
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REVISTA BOLIVIANA DE CIENCIA POLÍTICA

EDITOR GENERAL

Julio Ascarrunz

CONSEJO EDITORIAL

Diego Murillo
Marcelo Peralta
Erich Kierig
José María Paz

ASOCIACIÓN BOLIVIANA DE CIENCIA POLÍTICA

María Paz Salas


PRESIDENTA

Diego Murillo
SECRETARIO GENERAL

Erich Kierig
PRIMER SECRETARIO

Marisol Bilbao
COORDINADORA NACIONAL

Marcelo Peralta
José María Paz
Julio Ascarrunz
VOCALES

Karina Torrico
REPRESENTANTE EN COCHABAMBA

Romano Paz
REPRESENTANTE EN SANTA CRUZ

La Revista Boliviana de Ciencia Política (RBCP) es una publicación semestral editada por la
Asociación Boliviana de Ciencia Política (ABCP). Los contenidos de los artículos y reseñas
no expresan las visiones de la ABCP ni las instituciones a las que los autores pertenecen.
Volumen 1 - Número 1 - 2017 Revista Boliviana de Ciencia Política

Narrativas de lo político en la
ciencia política boliviana
Narratives of politics in Bolivian political science
Fernando L. García Yapur∗
Resumen
Presenta el espectro de lecturas y posiciones analíticas en torno a lo político en Bolivia, a
partir de la revisión de la producción académica desarrollada en el campo de la ciencia
política y de las ciencias sociales bolivianas a lo largo de las últimas tres décadas. En
particular interesa el análisis de los recursos y contenidos discursivos de la perspectiva “neo-
institucional” y de las lecturas o corrientes “críticas” a ella que han ampliado teórica y
metodológicamente el análisis y la reflexión política de lo político en Bolivia.
Palabras clave: ciencia política boliviana, “estado de arte”, perspectivas, corrientes de
análisis político.

Abstract
It presents a spectrum of the analytic positions and lectures that turn around politics in
Bolivia, by looking at the academic production developed in the subject of political science
and of the Bolivian social studies over the last three decades. In particular it focuses on the
analysis of the resources and contents that are a matter of discussion on the perspective of
“new-institutional” and from the “critical” lectures that have enlarged the political analysis
and reflection of politics in Bolivia, both theoretically and methodologically.

Key words: Bolivian political science, “state of art”, perspectives, currents of political
analysis.

Introducción
Asumiendo la perspectiva de estudios en torno a las ideas o concepciones políticas,
aquí, presentamos una revisión de las narrativas teórico-discursivas en torno a lo político en
Bolivia. Interesa identificar y trazar el mapa de las matrices político-culturales desde donde se
formulan o emergen las distintas lecturas interpretativas que permiten configurar corrientes y
perspectivas de análisis político. El objetivo es doble, por una parte, realizar el “estado del
arte” respecto a la investigación social en torno a lo político en Bolivia en la reciente
producción académica del país y, por otra, analizar los contenidos y recursos discursivos que,


Politólogo, PhD en Ciencias sociales y políticas por la Universidad Iberoamericana (UIA) México. Presidente
del Colegio de Politólogos de Cochabamba-Bolivia. Docente e investigador social. Autor de varios libros y
artículos académicos de análisis político. Correo electrónico: fergayu@[Link]

25
Volumen 1 - Número 1 - 2017 RBCP

desde nuestra perspectiva, han logrado sostener la hegemonía de un modelo discursivo al


interior de la ciencia política a lo largo de las últimas tres décadas y un lustro.

Para el efecto, retomamos una noción operativa de lo político que comprende a la


dimensión conflictiva o disociativa y, asimismo, a la dimensión asociativa y propiamente
política de institución del orden social; en otras palabras, aborda la distinción entre lo político
y la política, entendiendo por lo primero como la condición ontológica y al segundo como la
condición óntica de las prácticas políticas1. En otras palabras, además de comprender a las
prácticas políticas (la política) como la concreción particular de un orden de coexistencia
humana a través de instituciones y estructuras normativas, entenderlas en el marco de
continuas dinámicas de conflicto y antagonismo (lo político) que evitan la constitución final o
última del orden social (Mouffe, 1999).

Sin pretender reducir la heterogeneidad y complejidad de las concepciones y autores


nacionales que han contribuido al desarrollo de la mencionada reflexión y debate, se analiza el
origen o raíz de la configuración de las corrientes de pensamiento y análisis político a partir
de la reinstalación de la democracia en el país hasta inicios del nuevo siglo, esto es, el periodo
del nacimiento y desarrollo de la ciencia política boliviana.

La configuración de perspectivas
Después de recuperada la democracia a finales de la década de los 70 se inicia en
Bolivia el análisis del proceso de transición a la democracia2. Gran parte de la producción
bibliográfica del periodo da cuenta de la crisis del Estado militar-burocrático acaecida
después de la revolución nacional de 19523 y, asimismo, de transformación del campo político
bajo el significante de la democracia. Al respecto, se destaca la línea de argumentación de la
sociología política que durante los años 70 y principios de los 80 se constituye en la matriz de
larga data de la descripción y análisis de la revolución de 1952. Los estudios pretenden
explicar la desarticulación orgánica e ideológica del conjunto de actores del Estado del 52 y,

1 Existe un amplio debate teórico en relación al tema, para los propósitos de esta entrada al análisis del
pensamiento político boliviano de las últimas décadas, seguiremos las propuestas interpretativas de Marchart
(2009), Mouffe (1999), Serrano (1999) y Camargo (2014). En particular se sostiene que el concepto de lo
político expresa una cierta ambigüedad respecto a la noción convencional de la política, afirmando que la
misma, presupone dos registros en continua relación y tensión. Se afirma, por ejemplo, que “la sociedad siempre
estará en busca de un fundamento último, aunque lo máximo que puede lograr es un fundar efímero y
contingente por medio de la política (una pluralidad de fundamentos parciales) (…); lo político (localizado por
decirlo así en el lado ontológico del Ser-como-fundamento) nunca será capaz de estar totalmente a la altura de su
función en cuanto Fundamento, y, sin embargo tiene que actualizarse bajo la forma de una política siempre
concreta que, necesariamente, no entrega lo que ha prometido”. (Marchart, 2009: 23)
2
La presión de una huelga de hambre en 1978, encabezada por un grupo de mujeres mineras solicitando la
liberación y retorno de sus esposos, presos y confinados políticos, se masificó con la incorporación de
organizaciones sociales y sectores de las clases medias. El general Banzer, entonces presidente de facto, se vio
obligado a declarar la amnistía a los exiliados y presos políticos. A partir de este suceso, en el marco de la nueva
política internacional de EEUU, a favor de los derechos humanos y la democracia impulsada por el gobierno de
Carter, se dio inicio la transición democrática en Bolivia.
3
Es la revolución nacional del 9 de abril de 1952 el referente principal del proceso de transformación del viejo
orden minero-feudal en Bolivia. La revolución promulgó la nacionalización de las minas, la reforma agraria y, el
voto universal. Al respecto, hay una amplia bibliografía, para una visión general del proceso revolucionario y sus
medidas ver: Zavaleta Mercado (1992).
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la permanencia y fuerza de la revolución nacional en la acción colectiva. La hegemonía y


crisis del pacto constitutivo del 52 de aproximadamente doce años, fueron los principales
objetos de análisis para explicar el fracaso y caída del régimen revolucionario, cuando
mediante un golpe de Estado el año 1964 a la cabeza del general René Barrientos Ortuño,
Vicepresidente en ejercicio, destituye a Víctor Paz Estenssoro de su tercera presidencia4.

Los trabajos de René Zavaleta y Sergio Almaraz5 entre otros, se inscriben en la


tradición latinoamericana de intentar construir una lectura local de los procesos políticos e
históricos del periodo. Entre los argumentos vertidos por estos intelectuales para explicar el
fracaso de la revolución y su impacto en la reconfiguración del orden estatal se destacan: i) el
papel de la penetración de la embajada norteamericana en los asuntos internos del país a
través de las Fuerzas Armadas, ii) la constitución de una nueva “rosca” burocrático estatal-
militar vinculada a los intereses transnacionales y, iii) el rol de la clase obrera en la
articulación de un nuevo proyecto político contrahegemónico. A partir de estos ejes, se
desarrollan los principales tópicos de reflexión y crítica a la revolución y su posterior
desenlace.

De acuerdo a Luis Tapia (2002), en la obra de Zavaleta de ese periodo, como en la de


Almaraz, habrían primado una fuerte vinculación política-ideológica hacia la revolución
nacional. La idea de instauración de un nuevo poder político con mayor margen de autonomía
respecto al capital internacional y, además, como mecanismo de integración social en función
a un proyecto nacionalista y revolucionario, constituían los lugares comunes desde donde se
pensaba la política, el Estado y la sociedad. A partir de estas referencias, desarrolladas con
mayor alcance por Zavaleta6, quien transita de un esquema nacionalista al marxismo para
finalmente desembocar en una concepción sociológica de raíz marxista de alto valor reflexivo
y crítico, se abre a finales de la década de los 70 la configuración de una corriente crítica de
análisis político y social. Ella, si bien no reclama un campo disciplinario como ciencia
política, abarca un amplio espectro de reflexiones e investigación social: la sociología, los
estudios antropológicos, el análisis del discurso y la historiografía de movimientos sociales:
obrero y campesino-indígenas.7

4
Víctor Paz Estenssoro fue el principal líder de la revolución nacional junto a Hernán Siles Zuazo, Walter
Guevara y el dirigente obrero Juan Lechín Oquendo. El año 1952, Paz Estenssoro fruto de la insurrección
popular del 9 de abril accede a su primera presidencia, posteriormente, después del gobierno de Hernán Siles
(1956-1960), asume su segunda presidencia; en las elecciones nacionales de 1964 nuevamente sale victorioso e
inicia el tercer mandato presidencial que será truncado por el golpe de Estado encabezado por el Vicepresidente
René Barrientos, quien inicia el ciclo de gobiernos militares que perdurará hasta finales de la década de los 70.
5
René Zavaleta Mercado y Sergio Almaraz son intelectuales que durante la década de los cincuenta y principios
de los sesenta se destacarán como continuadores de la vertiente nacionalista de la generación de intelectuales que
había inspirado a la revolución nacional y su ideología: el nacionalismo revolucionario. Una revisión de los
escritos y diferencias de los mismos se encuentra en el trabajo de Tapia, Luis (2002).
6
Sobre el pensamiento de Zavaleta Mercado y su influencia en el desarrollo de la ciencia social boliviana en la
perspectiva mencionada ver el trabajo reconstructivo de Tapia, Luis (2002).
7
Fue Zavaleta Mercado a través de sus trabajos como de su particular status intelectual en América Latina, quien
impulsó el desarrollo de las ciencias sociales en Bolivia a inicios del proceso democrático. A él se debe la
publicación y el desarrollo de investigaciones de tendencia marxista crítica sobre los movimientos obrero,
campesino-indígenas, la transformación ideológica, etc.; los mismos que abren nuevas vertientes de análisis en el
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Sin embargo, a pesar del esfuerzo de configurar una lectura propia y crítica, el debate
y la práctica política del periodo estuvieron enmarcados en la tradición ideológica del
nacionalismo revolucionario8. Al interior del campo político se reproducen las disputas
discursivas entre los contenidos revolucionarios versus los nacionalistas, siendo la Central
Obrera Boliviana (COB) y las Fuerzas Armadas (FFAA), los sujetos y objetos principales de
estudio e interpelación. De acuerdo a Zavaleta (1983), en aquél periodo no se pudo superar el
sistema de códigos que había dado cuenta a las formas de decir y hacer política: el marxismo
revolucionario y el nacionalismo. Estas posiciones en sus contenidos sustanciales constituían
los polos extremos de la ideología de la revolución nacional y, por ello, constituían los
factores del estallido de disputas internas a lo largo del proceso, por parte del movimiento
obrero, los sectores medios articulados en el Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR)
y las Fuerzas Armadas9.

En este contexto, a partir de principios de los ochenta, con la influencia de la ciencia


política de corte “neo-institucional” se perfila nuevas vertientes de análisis alejadas de las
posiciones “ideológicas” del nacionalismo revolucionario. Estas reflexiones fueron afirmadas
por una nueva perspectiva de estudio vinculada a la especialización en ciencia política e
introducción de nuevas concepciones teórico-metodológicas para la explicación de los
procesos políticos. Las mismas que si bien ya habían tenido su impronta a mediados de los 70,
fuera de las fronteras de Bolivia, por parte de politólogos formados en Europa, Estados
Unidos y México, cobraron vigor en el nuevo escenario de la transición democrática iniciada
en 1978.

En síntesis, en el marco de la influencia de una lectura ecléctica de raigambre marxista


y nacionalista y, otra más disciplinaria vinculada a la naciente ciencia política de inspiración
liberal, se desarrolló el estudio del sistema político y de la democracia boliviana. Sin
embargo, como resultado de la experiencia y desenlace del gobierno de centro izquierda: la
Unidad Democrática Popular (UDP) (1982-1985)10, en el ámbito académico y sobre todo

estudio de la realidad boliviana. Al respecto, véase la compilación de: Bolivia Hoy y, los trabajos publicados en
Bases No 1.
8
El nacionalismo revolucionario vendrá a ser el discurso y la ideología de la Revolución Nacional, en ella se
postulaba antes que la lucha de clases la alianza de clases “nacionales” contra la “antinación” representada por la
“rosca” minero feudal, la misma que, por su poder económico y político, era considerado como un
“superestado”. Por otra parte, el nacionalismo revolucionario, constituía el marco ideológico de articulación de
posiciones políticas, desde el nacionalismo de sectores conservadores muy afines al discurso nazifascista de la
época, hasta el radicalismo revolucionario de orientación marxista de los mineros. Ver: Antezana (1983).
9
A diferencia de los sectores mencionados, el rol del movimiento campesino y su posterior irrupción
democrática a finales de la década de los setenta será, para Zavaleta, una novedad sociológica que desde el
campo social replantea la discusión de lo “nacional-popular” como construcción compleja de ciudadanía
democrática. Ver: Zavaleta (1986).
10
Después de la dictadura de Hugo Banzer, quien gobernó desde 1971 a 1978 -año de la apertura política en
medio de un conjunto de asonadas militares y una fuerte crisis de legitimidad- la transición democrática
desembocará, finalmente, en la instalación del gobierno de la UDP en 1982. El gobierno de la UDP se
caracterizará por una gran debilidad institucional y de conducción política ya que estuvo a merced de la presión
de los partidos de oposición a través del parlamento, como de los sectores y organizaciones sociales. Además, el
gobierno enfrentaba una situación económica adversa: crisis fiscal, caída de la producción e ingresos tanto por
condiciones internas (déficit fiscal) y externas (baja en los precios de los minerales), la misma que no fue
resuelta adecuadamente, sino deteriorada por la improvisación y los errores en las decisiones y políticas
económicas. Esta situación ocasionó la inestabilidad e hiperinflación de la economía sin precedentes en la
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político la segunda vertiente de análisis tendrá una clara preeminencia y hegemonía


discursiva. La perspectiva denominada como “neo-institucionalista” a mediados de los
ochenta con la promulgación del Decreto Supremo (DS) 21060 en agosto de 198511 copó gran
parte de los lugares del discurso de la política y la democracia, constituyéndose en la principal
referencia discursiva de los actores del sistema político. La hegemonía se expresa en el
impacto y manejo por parte de los operadores políticos y del grupo mayoritario de
intelectuales que participaban en el espacio público de un conjunto de nociones que emanan
de esta perspectiva, y que fueron útiles para describir y postular a la democracia liberal y al
sistema político delimitado en redes formales, como los principales modelos de gobierno y del
desempeño político-institucional.

En contrapartida al “neo-institucionalismo” y al discurso liberal, la irrupción de


conflictos sociales a partir de abril del 200012 al 2005 abrió y permitió el despliegue de la
crítica a los presupuestos básicos del discurso hegemónico. De esta forma, la denominada
“perspectiva crítica” en la que se halla Zavaleta Mercado y Sergio Almaraz, después de casi
veinte años de latencia, (re)emergió con renovadas categorías y nociones para reabrir y
revitalizar el debate en la ciencia social boliviana como en la confrontación política acaecida
en el espacio público13. Será la profundización de la crisis política en el primer lustro del
nuevo siglo, la victoria electoral de Evo Morales el año 2005, la correspondiente instalación
de la Asamblea Constituyente el año 2007 y, la aprobación del nuevo texto constitucional el
2009, el contexto del desarrollo de un conjunto de conocimientos y reflexiones críticas en
torno al inicio de un nuevo ciclo estatal en el país.

Así, se escenificó la emergencia de nuevas narrativas en torno a lo político que, sin


embargo, a pesar de su incidencia y contribución crítica a la interpretación general de la crisis
política y del Estado boliviano a finales de siglo, no lograron aterrizar de manera contundente
para provocar el desarrollo de nuevos ejes de problematización de lo político en el país. En
todo caso, el “neo-institucionalismo” permaneció como la estructura básica o sedimentada del
desarrollo de los análisis políticos y, en contrapartida, la perspectiva que hemos denominado

historia boliviana, que, sumado la crisis política y social, obligaron la reducción del mandato constitucional de
Hernán Siles Zuazo a tres años convocando a nuevas elecciones para la presidencia. Un análisis del periodo,
desde una perspectiva económica es la de Cariaga (1996) y, para el análisis de la situación política, ver Mayorga
(1985).
11
El Decreto Supremo 21060 es la principal medida de política económica promulgada por el presidente Paz
Estenssoro en el afán de establecer un nuevo modelo de desarrollo sustentado en la liberalización de la
economía, el ajuste fiscal y la modernización estatal. Sobre el tema existe una amplia bibliografía, entre otros
ver: Cariaga (1996), Mayorga (1985).
12
En abril de 2000 confluyeron las protestas sectoriales del magisterio y la policía, la movilización campesina
de regantes y cocaleros con la de grupos de ciudadanos de la ciudad de Cochabamba (la Coordinadora del agua)
que originó la denominada “Guerra del Agua”. El apelativo de “guerra” hace referencia al enfrentamiento entre
la población y las autoridades del gobierno. Asimismo, en septiembre del 2000, nuevamente, a partir de las
movilizaciones campesinas e indígenas del occidente y de los cocaleros en Cochabamba se desarrolla un paro y
bloqueo de las principales zonas rurales que comunican a las ciudades de Bolivia, el eje transversal de transporte
y vinculación de mercados (La Paz, Cochabamba y Santa Cruz) ocasionando la paralización de las actividades
económicas durante aproximadamente tres semanas.
13
Esta primera clasificación, no pretende encasillar la gran heterogeneidad de vertientes teóricas que el conjunto
de politólogos e investigadores sociales vienen incorporando en sus reflexiones interpretativas del proceso
democrático, sin embargo, permite establecer ciertas líneas de continuidad en el debate del proceso.

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como crítica ha contribuido a la apertura del análisis y de los estudios a distintas posibilidades
de interpretación y reflexión política. Veamos, con algún detalle, estos procesos de
sedimentación y desplazamientos discursivos.

Despliegue hegemónico de la perspectiva “neo-institucional”


A partir de 1985, año en el que se implanta una nueva política económica con la
aplicación del DS 21060 y la instalación de lo que vendría a denominarse el “modelo
neoliberal” de reorganización de la sociedad y el Estado, se incorpora al campo político
nuevos significantes que logran la articulación de las expectativas sociales respecto al orden
político. Estas nociones y categorías articuladas en discurso, facilitaron el despliegue y
desarrollo de un nuevo estilo de leer y hacer política contraria a las prácticas y discursos
hegemónicos del periodo revolucionario de 1952. Antes que explicar el proceso de
transformación política del periodo, veamos la particular edificación de la perspectiva “neo-
institucional” en el ámbito del discurso académico y, consecutivamente, político a partir de la
crisis del nacionalismo revolucionario.

A principios y finales de los setenta en el contexto internacional frente a los conflictos


y dilemas de la modernización, la ciencia política norteamericana y europea14 reconsideran
sus presupuestos teórico-metodológicos incorporando algunas categorías del análisis
sociológico, la teoría política, la ciencia jurídica, la teoría de la modernización inspirada por la
sociología weberiana y la filosofía política, a su bagaje reflexivo y metodológico. Con ello, se
pretendía superar los cuestionamientos y críticas a la vertiente conductista de análisis político
y social que había predominado a lo largo de la postguerra mundial. En ese sentido, la
perspectiva denominada “institucional” o “neo-institucional”15 es una corriente disciplinaria
que se desarrolla al interior de la ciencia política como una alternativa y opción metodológica,
frente a la insuficiencia de los presupuestos analíticos marcadamente influidos por el
conductismo y el “rational choice”.

La introducción del análisis institucional para el estudio de los procesos y mecanismos


de mediación de las interacciones sociales, económicas y políticas, y la incorporación del
análisis comparado entre modelos, como alternativa para el estudio y caracterización de la
realidades particulares y sus tendencias, pretenden superar las restricciones metodológicas del
análisis comportamental y de elección racional de la escuela tradicional de ciencia política16.
De esta forma, con la introducción de mayores recursos teórico-metodológicos, la ciencia
política amplía el espectro de los instrumentos de análisis y categorías conceptuales. La
perspectiva conductista y el positivismo, principales baluartes teórico-metodológicos de la

14
Sobre los principales ejes temáticos de la ciencia política europea, una primera aproximación publicada en
español es la obra compilada por Pasquino, Gianfranco, 1986, en torno a los fundamentos de la perspectiva de la
ciencia política norteamericana ver. Almod, Gabriel, 1999.
15
El tránsito de una posición (institucional) a otra (“neo-institucional”) no se percibe en el conjunto de las
investigaciones de la corriente que hemos clasificado aquí. Por ello, hemos optado por mantener la unidad de
ambas. Sobre el tema hay una amplia bibliografía especializada, una síntesis del debate es la de Romero, Jorge
Javier, 1999 y el de Jepperson, Ronald L, 1999.
16
Una sugerente discusión sobre el desarrollo de las principales corrientes y paradigmas de análisis en la ciencia
política es la formulada por Julio Pinto (1999:7-85) en “La Ciencia Política”. Asimismo, la reflexión crítica de
Zolo, 1999:32-58, en su “La ´tragedia´ de la ciencia política”.
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ciencia política, se ven fortalecidas por el análisis institucional devenido de la ciencia jurídica
y sociología política y, de la importación de los presupuestos teóricos de la filosofía liberal y
republicana como recursos de fundamentación normativa.

Transición democrática, gobernabilidad y crítica a la cultura política: los grandes ejes


temáticos.
En el marco de la reforma y ampliación de la perspectiva de ciencia política en
general, en el país se desarrollaron las investigaciones y aportes de René Mayorga17, Jorge
Lazarte18 y Felipe Mansilla19 como reflexiones neo-institucionales de orientación liberal sobre
los principales problemas coyunturales, de cultura política e ingeniería constitucional. Al
respecto, dentro de las prioridades del estudio de la realidad política a partir de 1978, el aporte
de René Antonio Mayorga y Jorge Lazarte20 se centró en la explicación de la transición
política del régimen militar al democrático.

Los detalles de la crisis del Estado del 52 expresado en la desarticulación de las bases
políticas y sociales del proyecto nacionalista revolucionario y de los gobiernos militares, son
abordados como expresión de una crisis estructural e irreversible del pacto constitutivo de la
revolución nacional. En este contexto, se sostiene que los principales actores se ven
enfrentados al desafío de dar respuestas prácticas a la necesidad de reorganización del poder
político y de la sociedad en función a dos ejes: la democracia representativa y el modelo de
“economía de mercado”. De esta forma, las bases de los acuerdos de gobernabilidad para
consolidar la transición política parten del acatamiento a un conjunto de reglas institucionales.
Entre las más prioritarias se hallan el reconocimiento de: i) la intermediación partidaria, ii) el
proceso electoral, iii) la representación territorial y, iv) la “regla de mayorías”, como
mecanismos y procesos formales que garantizan la mediación entre el Estado y la sociedad, el
acceso a los poderes públicos y la realización de las decisiones públicas. A la par del
reconocimiento de los mecanismos del sistema político, se incorpora al acervo de las prácticas
convencionales la política de “pactos” entre los líderes de los partidos mayoritarios con el
objetivo de formar coaliciones gubernamentales que permitían la gobernabilidad y estabilidad
política.

17
Respecto a la democracia y el sistema político ver principalmente los trabajos de: Mayorga, René (1991) ¿De
la anomia política al orden democrático?; (1992) “Gobernabilidad en entredicho: conflictos institucionales y
sistema presidencialista”; y (1995) Antipolítica y neopopulismo.
18
El autor ha compilado sus diferentes escritos, investigaciones y reflexiones en torno a la política, la
democracia y el sindicalismo en tres volúmenes, ver Lazarte (1993) Certezas e incertidumbres de la
Democracia. Asimismo, existen un conjunto de trabajos publicados en diversas revistas, coordinaciones, etc.
19
Es de destacar los trabajos sobre cultura política y la reflexión crítica en torno a los procesos de
modernización en América Latina y Bolivia. Al respecto ver: Mansilla (1992) “Gobernabilidad, elite del poder y
cultura política”; (1991) La cultura del autoritarismo ante los desafíos del presente. Ensayos sobre una teoría
crítica de la modernización; y (1992) Los tortuosos caminos de la modernidad. América Latina entre la
tradición y el postmodernismo.
20
Al respecto, destaca la influencia de ambos intelectuales en el despliegue de enunciaciones discursivas al
interior del campo político, así como de la incorporación de modas teórico-metodológicas al ámbito académico.
En ese marco, la influencia de las formaciones académicas de ambos resultan importantes. Jorge Lazarte obtuvo
un doctorado en ciencia política en Francia y Antonio Mayorga en Alemania.
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Fernando L. García Yapur
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Al respecto, uno de los acuerdos establecidos entre los partidos aglutinados en un


centro político de mayorías electorales: Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR)21,
Acción Democrática Nacionalista (ADN)22 y el Movimiento de Izquierda Revolucionaria
(MIR)23, fue la aplicación de una agenda de políticas orientadas a consolidar la economía de
mercado y la democracia representativa. La agenda de acuerdos contemplaba la ejecución de
reformas institucionales de “primera” y “segunda generación” que buscaban la redefinición
del rol del Estado y la reorganización de la sociedad bajo nuevos dispositivos simbólicos e
institucionales. La firma del “Pacto por la Democracia” en 1985 por parte de los dos partidos
políticos de mayor votación (ADN y MNR) en la contienda electoral del año, posibilitaron la
asunción de Víctor Paz Estenssoro y el MNR a la presidencia de la república. Los acuerdos
contemplaban, además de efectivizar las reglas constitucionales para la interacción e
intermediación política a través de los partidos, la aplicación de una agenda de políticas de
ajuste y reforma estructural en el ámbito económico. Ambas medidas, estaban orientadas a
consolidar el nuevo modelo económico y político de reorganización de la sociedad a través de
la promulgación del D.S. 21060 y otras disposiciones legales.
En ese sentido, los estudios de los cambios y dilemas institucionales, crisis de
gobernabilidad del periodo de 1978 a 1985, crítica y transformación de la cultura política,
caracterización del sistema político, crisis del sindicalismo y, reformas institucionales y
políticas públicas, serán los motivos de análisis y construcción de las posiciones de la
perspectiva de análisis “neo-institucional”. Se debe al trabajo de ella, la caracterización del
régimen político como un sistema de gobierno “híbrido” y/o de “presidencialismo
parlamentarizado”24, sistema de partidos de “competencia moderada” y “democracia pactada”
en función al programa mínimo de reformas25.

De esta forma, al interior de las caracterizaciones mencionadas, será la temática de la


“gobernabilidad democrática” el principal eje de reflexión y análisis. Al respecto, se sostiene,
por ejemplo, que la política de pactos entre las elites de los partidos conocida como
“democracia pactada” fue el mecanismo garante de la gobernabilidad y estabilidad política a
lo largo de veinte años (1985-2005). De acuerdo a la argumentación desplegada, gran parte de
la inestabilidad política acaecida durante el periodo de 1978 a 1985, además de los
componentes sociales y económicos que arrastraba la crisis del Estado del 52, se debe a la
incapacidad de las elites políticas para encontrar acuerdos y mecanismos de consolidación del
proceso de transición a través de las reglas institucionales establecidas. Por ello, para René
Mayorga y Jorge Lazarte, la evaluación de los comportamientos políticos y la consiguiente

21
Partido político fundado a mediados de los cuarenta y protagonista de la revolución de 1952.
22
ADN nace al calor de la transición política de los ochenta, en el partido se aglutinarán los sectores afines a ex
presidente de facto, el Gral. Hugo Banzer Suárez.
23
El MIR nace a mediados de los setenta como resultado de la radicalización de sectores medios frente a la
dictadura banzerista.
24
Esta propuesta fue formulada originalmente por Mayorga, 1992; y Gamarra, 1992; asimismo, sobre el tema se
ha publicado una amplia bibliografía.
25
Estas temáticas están compiladas en varios trabajos entre el que se destaca: Mayorga; 1992 Democracia y
modernidad en América Latina, ya que en ella se encuentran los trabajos de Eduardo Gamarra, Jorge Lazarte,
H.C.F. Mansilla, James Malloy, Norbert Lechner, Carlos Toranzo, entre otros.
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transformación de los actores en función al nuevo contexto político-institucional fueron y aún


son de fundamental importancia.

Complementando la línea de reflexión institucional, la investigación de Hugo Celso


Felipe Mansilla26 ha centrado su análisis en la crítica de la cultura política. Mansilla
argumenta que la pervivencia y reproducción de la cultura “premoderna” de carácter
patrimonial y autoritaria de la sociedad y, principalmente, reflejado en los comportamientos
de las elites, constituyen serias deficiencias del proceso de modernización política. Los
valores y prácticas de las principales elites del país, además de arrastrar prácticas del pasado,
son imitativas de las tendencias negativas de la modernización económica desplegadas a nivel
global y, por ello, perniciosas en el diseño e implementación de las políticas de desarrollo.
Esta situación de orden cultural, pretende ser la explicación “dura” de los dilemas de la
modernización y consolidación del régimen democrático. Ya que, según argumenta, la
herencia indígena e hispano-colonial, por una parte, constituye un lastre en la constitución de
los sujetos modernos, pues, el autoritarismo, patrimonialismo y clientelismo político se
remiten a las formas de dominación y autoridad no superadas de la tradición y; por otra, se
afirma que el dilema entre tradición y modernidad tan sólo puede ser resuelto a través de un
proceso evolutivo de aprendizaje y edificación cultural de largo alcance27.

Asimismo, reflejando la concepción inspirada en la “vieja” teoría crítica alemana de


escepticismo respecto a la modernidad28, Mansilla sostiene que en América Latina la
transmisión y extensión de los valores de rendimiento y racionalidad instrumental ha
incrementado las relaciones de dominio de los hombres sobre ellos mismos y el entorno
natural, cancelando las posibilidades de un desarrollo autónomo, emancipador y alternativo.
Por ello, la crítica está dirigida a los hábitos de la sociedad y de las elites tanto de la derecha
como de la izquierda: las concepciones instrumentales del desarrollo económico y social de
los países desarrollados como de sus valores y modos de vida y consumo.

En suma, las líneas de reflexión de estos autores que hemos catalogado como “neo-
institucionalistas” han sido coherentes desde su incursión a inicios de la transición
democrática y posterior despliegue a la fecha. Estos intelectuales reseñados representan una
primera generación de analistas políticos que luego hallará continuidad con la incorporación
de una nueva camada de analistas y politólogos formados en su mayoría también fuera del
país, los mismos que parten de los presupuestos teórico-metodológicos de estos autores y que,
en la actualidad, son complementados de distintas maneras como veremos más adelante. Las
lecturas de la realidad y de la cultura política corresponden con las problemáticas
identificadas en torno a la edificación institucional de la democracia representativa y el
proceso de modernización, esto es, en el marco de las enunciaciones más genéricas de la

26
Intelectual con una amplia formación académica en el extranjero. Obtuvo un doctorado en ciencias políticas en
Alemania y, ha incursionado, además de la investigación académica en ciencias sociales en la reflexión
filosófica, el ensayo literario y la literatura.
27
Este diagnóstico de corte pesimista y conservador, será compartido por gran parte de los estudios de cultura
política.
28
En los escritos de Mansilla se halla una fuerte influencia de la reflexión de la teoría crítica alemana conocida
como “Escuela de Frankfurt”.
33
Fernando L. García Yapur
Volumen 1 - Número 1 - 2017 RBCP

teoría liberal-democrática: la representación territorial, los procesos electorales, el sistema de


partidos, etc.; y, en forma complementaria, de crítica “ilustrada” al proceso de modernización
y sus tendencias perniciosas.

Reforma del Estado y políticas públicas: ejes temáticos de acompañamiento a las


reformas neoliberales.
Al interior de la perspectiva institucional, vinculada a las necesidades de toma de
decisiones de los gobiernos de turno del periodo “neoliberal”, se cuenta con la corriente
denominada “Pensamiento ILDIS”29. Esta corriente viene influenciada por una
heterogeneidad de tendencias de la ciencia política americana: el enfoque racional,
comportamental o behavorista, y de análisis de cultura política a través de información de
percepciones y opiniones ciudadanas30. De esta manera, la corriente ha incorporado en el
análisis político la temática de la gobernabilidad desde una lectura más puntual e
instrumental. Los tópicos desarrollados por los estudios abarcan: la caracterización de la
función de gobierno, el rendimiento y desempeño institucional, el análisis de los procesos de
reforma estatal, la descentralización político-administrativa, las reformas institucionales del
sistema político, el análisis y estudio de las políticas públicas y, la caracterización de la
cultura ciudadana. Todos estos estudios se han llevado a cabo a partir de la investigación
empírica y la evaluación prospectiva de los procesos y políticas públicas. Los escritos y
trabajos de Carlos Toranzo31 y politólogos del “Foro o Debate Político”32, así como de la
Fundación Milenio33 y Fundemos34, entre otros, aportan en esta línea de análisis.

En la corriente se percibe una heterogeneidad de posiciones como de temáticas. En


gran parte, como hemos mencionado, responden a los intereses fragmentados y particulares de
los diferentes escenarios de conflicto y del curso de las demandas sociales y políticas en la
configuración de la agenda gubernamental. Las investigaciones se sumergen en estudios de
casos, descripciones y análisis de problemáticas, diagnósticos institucionales y diseño de
políticas públicas. De esa forma, los intereses temáticos, antes que reflexión crítica en torno a
la configuración del Estado han estado orientados a objetivos de mejora de la gobernabilidad

29
Denominación surgida a partir de una polémica desarrollada en la prensa nacional a propósito de la
composición y principales orientaciones analíticas de la corriente. Una recopilación del debate se encuentra en:
García Argañaras (1999) Pensamiento único versus pensamiento crítico en Bolivia.
30
El Instituto Latinoamericano de Investigaciones Sociales (ILDIS), es una ONG de la Fundación Friedrich
Ebert, que estuvo bajo la dirección de Thomas Manz y Carlos Toranzo, ha publicado trabajos de reforma del
Estado, democracia, descentralización, gobernabilidad y ciudadanía e informes analíticos de encuestas
nacionales en torno a la democracia y el sistema político.
31
A partir de la publicación del libro Nueva Derecha y Desproletarización en Bolivia en 1989, Carlos Toranzo
ha venido editando un conjunto de reflexiones en torno a los diferentes componentes del sistema político
boliviano en publicaciones del ILDIS, así como, en coedición con otras editoriales e instituciones.
32
Entre los que se destacan: Luis Verdesoto, Gloria Ardaya, Fernando Mayorga, Henry Oporto, Alfonso
Ferrufino, Iván Finot, María Teresa Zegada, Moira Zuazo, Gonzalo Rojas y, Roberto Laserna entre otros.
33
Quienes han venido editando trabajos de investigación relacionadas con los temas de la modernización, ver
(1998) Las Reformas Estructurales en Bolivia, y/o institucionales, (1998b) Proyecto de Reforma de la
Constitución Política del Estado 1991-1992. Asimismo, se han editado los informes económicos y del acontecer
político como trabajos de investigación para el seguimiento de la coyuntura económica y política del país, Ver:
Informe de Milenio sobre la Economía. No.9, e Informe de Milenio sobre el Acontecer Político en Bolivia. No.1
y 2.
34
Fundación que edita la Revista Opiniones y Análisis.
34
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RBCP ISSN: 2521-5469

vía el fortalecimiento de los mecanismos de negociación de los “grupos de interés” y/o


mediante el incremento de las capacidades técnico-políticas de actores claves en los procesos
decisorios. La principal deficiencia de esta corriente, además del interés instrumental de
producir conocimiento para garantizar la gobernabilidad es: la fragmentación reflexiva35, la
preeminencia del enfoque descriptivo y, el reducido esfuerzo interpretativo o crítico, ya que,
en conjunto, se limitan a describir los procesos políticos sin mayores esfuerzos de
interpretación y promoción del debate en torno a los problemas o asuntos abordados. Sin
embargo, el aporte vinculado a las necesidades de análisis y formulación de políticas públicas
permite entrever la interacción entre académicos y actores políticos tanto en la socialización
de posiciones discursivas, la extensión de hallazgos de investigación, como en la mejora de
los procesos decisorios.

En síntesis, la perspectiva “neo-institucional” fue y aún es útil a una forma de pensar y


hacer política, ya que existe correspondencia entre el modelo teórico-analítico con los
intereses prácticos de edificación de las instituciones políticas. El impacto e influencia del
discurso “neo-institucional” y conductista se manifiestan en el despliegue del conjunto de
reflexiones como principales códigos y ordenadores del lenguaje político; es decir, después de
la crisis y reemplazo ideológico del nacionalismo revolucionario al de la democracia
representativa, la organización y el desempeño del campo político estarán bajo la hegemonía
del discurso positivista y liberal, tanto en el plano académico como en el ámbito político.
Situación que permanece aún sin gran alteración a pesar de la emergencia de nuevos
argumentos o narrativas criticas emergentes de la crisis política de fin de siglo.

Esta realidad de ofensiva y gestión hegemónica que supuso su irrupción discursiva a


mediados de los ochenta y a lo largo de la década de los noventa, demandó la producción de
conocimientos y reflexiones dirigidas a apoyar el proceso de consolidación del sistema
político y facilitar la gestión de la gobernabilidad democrática, arraigando así su incidencia –
en tanto principal fuente de dotación de herramientas metodológicas e interpretativas de la
ciencia política– en la comprensión y enunciación hegemónica de lo político en el país.

El renacer de la perspectiva crítica.


En abril del año 2000 estalla en la ciudad de Cochabamba un conflicto social conocido
como la “Guerra del Agua”. Este suceso será el punto de quiebre del largo periodo de
hegemonía discursiva y política de la perspectiva neo-institucional y liberal-democrática para
dar cuenta de la crisis política del país. Las diferentes interpretaciones “neo-institucionales” y
conductistas que se despliegan concuerdan en caracterizar al mencionado conflicto como una
manifestación de la profunda crisis política que abarca: para unos, al sistema de
representación y, para otros, al conjunto de prácticas y valores de interacción política.
Al respecto, al margen de la explicación de la perspectiva “neo-institucional”, se han
desplegado un conjunto de posiciones que intentan recuperar las hipótesis académicas

35
La mencionada heterogeneidad y eclecticismo de las vertientes que la sustenta no manifiesta una asimilación
crítica y sistemática de las corrientes de moda que permita una mayor continuidad de las investigaciones
temáticas, siendo a lo mucho acercamientos y reflexiones fragmentadas de la realidad política y social.
35
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Volumen 1 - Número 1 - 2017 RBCP

formuladas a principios de los ochenta a la hora de explicar la profundidad de la crisis del


Estado del 52. En ese sentido, pretenden incorporar las preocupaciones contemporáneas de
larga data de la ciencia social, a saber: la temática reiterada en la obra tardía de Zavaleta
Mercado36 en torno al “óptimo social” entre la forma estatal e intersubjetividad social
acumulada o entre lo “nacional-popular” y la construcción del Estado. Por ello, proponen
vincular la llamada perspectiva crítica de análisis social con las nuevas reflexiones y lecturas
teóricas de la crisis política y social. Entre sus objetos y preocupaciones se hallan un abanico
de problemáticas circunscritas en el análisis sociológico, político, histórico y antropológico.
En específico, buscan explicar las formas particulares de constitución del sistema de poder,
organización y autoridad política. Se considera, por ejemplo, la confluencia de la democracia
representativa o liberal con la democracia comunitaria, indígena y/o participativa en un
sistema de organización consociacional, participativa, deliberativa, multisocietal y/o
multicultural.

Esta articulación y, asimismo, desarticulación de condiciones y discursos desplegados


en los ámbitos particulares, expresan nuevas condiciones que la perspectiva “neo-
institucional” no habría incorporado en su bagaje teórico y descriptivo. En efecto, desde
nuestro parecer, se destaca al interior de ésta perspectiva tres corrientes: i) de raíz enteramente
sociológica, ii) de orientación interdisciplinaria, donde se percibe la influencia de la
sociología, la antropología, historia y ciencia política, y iii) analítica e interdisciplinaria con
fuerte influencia de la teoría y filosofía política continental.

La corriente de raíz sociológica


Sobre la base de la influencia de la sociología de la acción, una primera corriente de
análisis crítico, hace hincapié en el estudio de los actores sociales en la configuración de las
instituciones y el orden social, por ello, se nutre del análisis de la transformación social
acaecida en el país a partir de la revolución del 52 hasta la implementación de las políticas
“neoliberales” de mediados de los ochenta. La teoría sociológica de la modernización, desde
la vertiente weberiana y parsoniana hasta la propuesta crítica de Touraine y Habermas,
constituyen las referencias teórico-metodológicas que guían e inspira a estas investigaciones.
Los estudios difieren en sus contenidos e intereses, existiendo una pluralidad de estudios de
campo relativas a las formas de producción, cultura y condiciones de vida. En gran parte, las
mencionadas investigaciones, dan cuenta del proceso de cambio social operado en el ámbito
de las redes de integración social y económica. Esta vertiente de estudio fue desarrollada por
un conjunto heterogéneo de investigadores donde, particularmente, se destacan los trabajos de
Fernando Calderón y Roberto Laserna, quienes desde el Programa de las Naciones Unidas
para el Desarrollo (PNUD) y el Centro de Estudios de la Realidad Económica y Social
(CERES), han desarrollado investigaciones relativas a la modernización social, económica y
cultural del país desplegada desde la revolución del 1952 hasta nuestros días37. Como se ha

36
Ver: Zavaleta Mercado, René (1986) Lo nacional-popular en Bolivia.; (1983) “Las masas en noviembre”.
37
Ambos intelectuales han publicado en forma conjunta como individual una amplia bibliografía. Entre las más
destacables se halla: Calderón y Laserna (1983) El poder de las regiones; (1995) Paradojas de la modernidad.
Calderón (1988) Búsquedas y bloqueos; (1997) La política en las calles. Laserna (1992) Productores de
democracia. Actores y procesos políticos.
36
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mencionado, los objetos de investigación y hallazgos están relacionados al estudio del cambio
y transformación de la sociedad y sus actores. Aquí, la configuración del poder político y
desempeño institucional del mismo aparecen como resultados de las interacciones sociales
vinculadas, en unos casos, a la expectativa de consecución de ciudadanía y, en otros, a la
tradición cultural e histórica que caracteriza a la sociedad boliviana. Para el efecto, despliegan
el estudio de la estructura socio-productiva y sus efectos en la integración social y cultural.
Asimismo, analizan las opciones estratégicas de los diferentes actores en la consecución de
sus expectativas e intereses. De esta forma, a partir de la evaluación de las condiciones socio-
económicas, las transformaciones institucionales del proceso de modernización y el análisis
político de escenarios prospectivos, formulan pautas de interpretación general de la lógica de
acción y comportamiento de la sociedad en conjunto.

Según esto, dos momentos de transformación estructural explican la particular


formación boliviana: i) la revolución nacional que despliega el proceso de modernización y
democratización social en función a un modelo de integración de carácter estatal y desarrollo
endógeno y, ii) la reforma “neoliberal” que transforma las pautas de organización de la
sociedad en función a la dinámica de la economía de mercado y la autonomía individual de
los agentes sociales. Estos dos procesos, además de los que pudieran arrastrarse del pasado,
han generado un contexto complejo de tramas sociales, políticas, culturales y económicas que
no hallan mecanismos de coordinación y consecución de consensos y objetivos comunes. Se
afirma, que la modernidad es un proyecto inconcluso, paradójico, y se encuentra sumergida en
la tensión de formas de integración y estrategias de consecución de expectativas individuales,
corporativas y colectivas.

Así, la realidad plural y compleja, llega a caracterizar el continuo desencuentro entre


los presupuestos de organización de la forma estatal: la democracia representativa y la
condición social, fruto de la hibridez y múltiples estrategias de acción y comportamiento de
los actores sociales. En otras palabras, la pervivencia del desencuentro entre las dinámicas que
acontecen “de arriba hacia abajo” y las que ocurren “de abajo hacia arriba”, que a pesar de las
reformas políticas e institucionales no han logrado cuajar. Por ello, sostienen que en gran
parte esta situación es resultado de la inexistencia de un mínimo de homogeneidad en la
formación social boliviana, esto es, que a pesar de los procesos de transformación económica,
política y social acontecidas en la historia corta del país, predomina la pervivencia de
condiciones estructurales de atraso, pobreza y desigualdad social que lamentablemente
permanece como una realidad particular y continua a lo largo del tiempo. Por ello, la
estrategia de la afirmación del proyecto de modernidad viene vinculada con la reforma del
Estado como reforma integral que abarca tanto al ámbito político a través de su paulatina
institucionalización como el de la sociedad civil, para (re)establecer acuerdos mínimos entre
los distintos actores en función al logro del desarrollo humano y sostenible y, con ello, la
consolidación, mejora y ampliación de la democracia representativa38.

38
Al respecto, Fernando Calderón ha sido el responsable del Programa de las Naciones Unidas para el
Desarrollo (PNUD) en Bolivia desde 1997 hasta el 2002. Ha dirigido y coordinado los Informes de Desarrollo
Humano y estudios específicos de la realidad boliviana. Una reciente publicación que compila sus principales
37
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La corriente interdisciplinaria: historia, sociología y ciencia política


La segunda corriente de la denominada perspectiva de análisis crítico se nutre de
fuentes históricas, sociológicas y de la ciencia política que han especificado una particular
lectura pluralista de pensamiento social y de interpretación de los procesos político-sociales.
Los escritos de Zavaleta Mercado y de autores que han trabajado en la revisión historiográfica
y política del país, como matriz gruesa de reflexión e identificación de temáticas, son las
principales referencias desarrolladas por Xavier Albo39, Silvia Rivera40, Luis H. Antezana41,
Fernando Mayorga42 y Gonzalo Rojas43, entre otros. Los trabajos de estos intelectuales datan
de la década de los ochenta; sin embargo, a lo largo del periodo “neoliberal” no fueron
adecuadamente considerados en el debate político, circunscribiendo su influencia al ámbito de
la investigación disciplinaria: la historia y antropología, la ciencia y sociología política,
desarrollada en restringidas comunidades académicas44.
Los ámbitos de estudio son múltiples así como los hallazgos. Por una parte, se debe al
trabajo de estos intelectuales la reconstrucción histórica del movimiento indígena-campesino
y la explicación de las transformaciones político-organizacionales que acarrearía esta
presencia e incorporación política al momento de pensar en la nación y el Estado boliviano45.
Los trabajos de Silvia Rivera y Xavier Albo aportan sustancialmente en esta línea, con
particular énfasis en el movimiento indígena-campesino del occidente del país, por ejemplo, a
ella se debe la caracterización de “memoria larga” y “corta” que llega a expresarse en las
luchas sociales de los movimientos indígena-campesinos, vinculada, la primera, a la
resistencia a la dominación colonial y racial contra los indígenas y, la segunda, a la afirmación

trabajos y escritos es la preparada y editada por el CESU/UMSS y Plural editores en tres tomos: (2010)
Sociedades en movimiento. Entre las reformas estructurales y la inflexión histórica; (2010) La fuerza política de
las culturas; (2011) Los laberintos de la libertad. Diálogos latinoamericanos.
39
Ver principalmente: Albo, Xavier (1987) “El proyecto campesino de Estado y sociedad en Bolivia”; (1994)
¿De Kataristas a MNRistas? La sorpresiva y audaz alianza entre Kataristas y neoliberales; (1999) Ojotas en el
poder local. Cuatro años después.
40
Ver: Rivera, Silvia (1984) Oprimidos pero no vencidos. Luchas del campesinado aymara y quechua 1900-
1980.
41
Ver: Antezana, Luis (1983) “Sistemas y procesos ideológicos en Bolivia”
42
Ver: Mayorga, Fernando (1985) El discurso del nacionalismo revolucionario.
43
El autor a partir de la influencia de Arend Lijphart, politólogo holandés, ha venido desarrollando interesantes
propuestas de análisis de la democracia, las reformas institucionales y la cultura política en el país. Ver. Rojas
O., Gonzalo (1997) “El diseño del Estado (y sociedad) pluralista. La construcción boliviana de la democracia”;
(1999) De ángeles, demonios y política. Ensayos sobre cultura y ciudadanía.
44
De estos intelectuales tan sólo los trabajos recientes de Gonzalo Rojas y Fernando Mayorga son los que han
tenido acogida en los círculos académicos ya que sus trabajos se circunscriben a la vertiente de la ciencia
política.
45
Es particularmente relevante que el año 1984, Xavier Albo y Josep M. Barnadas, en el marco del trabajo de
promoción del campesinado desplegado por las ONG: Unitas y CIPCA, publiquen el libro: La cara campesina
de nuestra Historia, que retomaba exposiciones realizadas por ambos en un seminario sobre historia campesina a
promotores rurales. Las exposiciones intentaban construir una narrativa general de la historia de estos actores a
partir de la revisión de las fuentes secundarias existentes y sus propias indagaciones. Este libro fue reeditado en
dos oportunidades (1985, 1990), siendo la tercera la “más completa” en la medida de la incorporación de nuevos
capítulos y la precisión en el título sobre la faceta indígena de los campesinos en Bolivia: La cara india y
campesina de nuestra historia. Un antecedente de la publicación de este libro, que aborda la misma temática
aunque sin pretensiones generales, es la publicación en ese mismo año (1984) de Bolivia: la fuerza histórica del
campesinado, una compilación de trabajos de investigación realizada por Fernando Calderón y Jorge Dandler.
38
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del reconocimiento de la ciudadanía de los campesinos indígenas a partir de la revolución de


1952 (Rivera, 1984:54-62). Las fuentes de las que se nutren son variadas y están vinculadas
tanto a sus intereses de formación académica (sociología y etnohistoria) como de activismo
político y promoción sindical/comunitaria. Al respecto, la producción intelectual de Silvia
Rivera abarca un conjunto de temáticas que va desde la reconstrucción histórica del
movimiento indígena-campesino y de grupos subalternos (artesanos y mujeres indígenas), a la
problematización del mestizaje colonial andino, la democracia comunitaria e indagaciones
sobre la naturaleza ch´ixi de la identidad nacional, sumada a una propuesta metodológica de
“sociología de la imagen” para explicitar la distintas dimensiones abigarradas de la realidad
política y social del país46.

La influencia que impacta en Silvia Rivera, como reiteradamente lo menciona, fue la


expansión de las corrientes kataristas e indianistas que ocurría a mediados y fines de la década
de los setenta en el seno del movimiento indígena de occidente, particularmente Aymara47.
Corrientes que a la vez de tematizar la memoria, el accionar y la participación política de las
comunidades indígenas y campesinas por su emancipación y liberación en tanto pueblos y
naciones indígena originarias, lograron incidir ideológica y políticamente en la conformación
de la Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia (CSUTCB) y,
con ello, en la reinvención de las estructuras organizativas y políticas.

Si bien existe un abanico de posiciones denominadas de “indianistas” que en general


retrotraen sus argumentos a los escritos de Fausto Reinaga (1973), se destaca a partir del
proceso inaugurado con la asunción de Evo Morales al poder político -en el ámbito de los
estudios políticos- la influencia de los “intelectuales indígenas” vinculados al Taller de
Historia Oral Andina (THOA) que promovió en su momento una mayor producción
intelectual de reflexiones y conocimientos, logrando la incorporación paulatina de sus
hallazgos y reflexiones al debate académico y político del país48. Se destaca el trabajo de
Esteban Ticona, quien ha ido publicando sistemáticamente varios libros de estudios políticos

46
Si bien, la obra de mayor difusión de Silvia Rivera es: Oprimidos y no vencidos, otros trabajos como:
“Democracia liberal y democracia del ayllu: El caso del norte de Potosí, Bolivia” (1990), y “Mestizaje colonial
andino: Una hipótesis de trabajo” (1996) ofrecen, a partir del estudio de caso, un conjunto de pistas para
comprender la configuración de la democracia intercultural en el país; como de problematización del mestizaje y
la identidad nacional en tiempos de transformaciones políticas, sociales y económicas.
47
Sobre la influencia del indianismo en la constitución de la identidad del movimiento indígena campesino y, con
ello, en la revisión historiográfica y en la toma de posiciones políticas, es relevante el impacto de las obras de
Fausto Reinaga que ciertamente no fueron incorporadas en las reflexiones académicas de corte hegemónico. Por
otra parte, el despliegue del katarismo y su historia particular como una variante de la identidad del movimiento
campesino de occidente, es tratado por Javier Hurtado en su libro El katarismo, publicado el año 1986.
48
En la última década ha proliferado la producción intelectual y bibliográfica en relación a la temática. Balances
o “estados de arte” en torno a la formación y trayectoria intelectual del indianismo son los trabajos de Alvizuri,
Verushka (2009) La construcción de la aymaridad. Una historia de la etnicidad en Bolivia (1952-2006;
Stefanoni, Pablo (2010) “Qué hacer con los indios…” Y otros traumas irresueltos de la colonialidad. Por otra
parte, aportes de esta vertiente de análisis o estudios políticos son los trabajos publicados por Félix Patzi, Pablo
Mamani, Lucila Choque, Pedro Portugal, Carlos Macusaya y otros. También se destacan las publicaciones
periódicas de dos revistas de difusión: Pukara bajo la dirección de Pedro Portugal y Willka bajo la coordinación
de Pablo Mamani.
39
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en torno al itinerario de participación política y las formas de autogobierno de los pueblos


campesinos indígenas del país49.

Vinculado a esta perspectiva pero con fuerte influencia de la ciencia política


norteamericana y europea en torno a los arreglos constitucionales es la propuesta de Gonzalo
Rojas, quien introduce la discusión de la afirmación plural de la ciudadanía política como
efecto de las reformas institucionales de la descentralización y modernización del Estado, en
complementariedad y tensión con las formas comunitarias de construcción de las identidades
colectivas. De ahí que propone un conjunto de reformas institucionales del sistema de
representación y gobierno a las formas de participación ciudadana y autogobierno de la
sociedad construidas históricamente50.
Por otra parte, el análisis del discurso político, inspirado en la teoría sociológica y
política de Michael Foucault y Ernesto Laclau, como alternativa para dar cuenta a la
constitución de sujetos sociales y políticos y de la transformación de los procesos
hegemónicos, tendrá influencia en un grupo de intelectuales y académicos vinculados a la
carrera de sociología de la Universidad Mayor de San Simón (UMSS) del departamento de
Cochabamba. El estudio de la ideología del nacionalismo revolucionario como “operador
lógico” de articulación de los sectores obreros, campesinos y clases medias al proyecto del
Estado del 52, son aportaciones de Luis H. Antezana y de Fernando Mayorga. La evaluación
de las transformaciones discursivas al interior del nacionalismo revolucionario y la posterior
emergencia de los significantes democrático-liberales: participación ciudadana, cuantificación
del voto y autonomía individual, etc., son retomados de las apreciaciones tempranas de
Zavaleta Mercado en torno a la formación plural de la identidad democrático-representativa y
la crisis del nacionalismo revolucionario51. De ahí, se explican las particularidades de la crisis
del nacionalismo revolucionario y la debacle del pacto constitutivo del Estado del 52. La
formación de una “nueva hegemonía” sobre la base de los significantes democráticos-liberales
se manifiesta en la aplicación de las reformas estructurales orientadas a consolidar un nuevo
modelo de interacción y desempeño económico, social y político: la economía de mercado y
la democracia representativa. El estudio de las particularidades de la hegemonía “neoliberal”
y sus efectos en la formación del sistema político, además de la caracterización de los
partidos, como la emergencia de los actores “neopopulistas” y/o “regionales”, son también
aportes de ésta corriente de análisis.

Al respecto, Fernando Mayorga combinando el neo-institucionalismo y el análisis del


discurso es quien ha seguido de manera continua y puntillosa el itinerario de las
transformaciones políticas e institucionales acontecidas en el país en las últimas tres décadas,
abarcando un amplio ámbito de temáticas analíticas directamente vinculada al análisis
disciplinario de la ciencia política en Bolivia. A través de sus trabajos de investigación

49
En particular ver: “La re-presentación de los pueblos indígenas-campesinos en la política boliviana” (2010),
que además de ofrecer una síntesis de la trayectoria histórica del movimiento indígena campesino a lo largo del
siglo XIX y XX, particularmente aymara, incursiona en el análisis de los formatos de representación política y
gobiernos de estos pueblos y naciones.
50
Ver en particular Rojas, 1997:43-59.
51
El trabajo más citado de este proceso es el de Zavaleta (1983): “Las masas en noviembre”.
40
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avizora la dinámica disruptiva que aconteció al interior del sistema político a lo largo de todo
el ciclo denominado como “neoliberal”52. Describe y caracteriza además de las
transformaciones institucionales de la democracia boliviana, los formatos de “hacer política”
de los partidos denominados como “neo-populistas”. En ese sentido, son contribuciones
originales en torno a las dinámicas de personalización de la política y de la reproducción de
un conjunto de prácticas de intermediación e intercambio en el sistema político del país. Otros
aportes de su producción son los que incursionan en torno a las dinámicas políticas e
institucionales de última data, el análisis del gobierno de Evo Morales y las reformas políticas
emergentes de la nueva CPE que, en conjunto, propone la construcción institucional de un
Estado plurinacional y, como sistema de gobierno, la democracia [Link] esta
misma línea pero con distinto enfoque analítico se hallan los textos de estudios políticos de
Ximena Soruco (2009; 2015) que en los últimos años ha ido proponiendo una lectura
particular de la composición social como de la edificación del Estado Plurinacional en el
país54.

La corriente analítica e interdisciplinaria: sociología, teoría y filosofía política.


La tercera corriente de estudios críticos se halla inscrita en el marco del pensamiento
sociológico y la reflexión devenida de la teoría y filosofía política contemporánea, configura
una lectura que pretende sustentar la emergencia de un nuevo campo político caracterizado
por la crisis y el antagonismo de posiciones. Los trabajos de Luis Tapia55, Álvaro García
Linera56, Raquel Gutiérrez y Raúl Prada, aglutinados en la corriente denominada la
“Comuna”57, representan estos esfuerzos de reflexión e investigación socio-política.

A partir de la lectura zavaletiana del “abigarramiento” de la sociedad y afirmación de


la hegemonía negativa del Estado boliviano58, como patrón de los ciclos de transformación

52
Por ejemplo, ver: Neopopulismo y democracia. Compadres y padrinos en la política boliviana (1988-1999).
53
Ver al respecto, los textos: “La construcción –minimalista- del Estado Plurinacional”, “Democracia
intercultural y organizaciones políticas” y “Estilo de gobierno ¿decisionismo presidencial o insuficiencias del
modelo decisional? que aparecen en su libro Incertidumbres tácticas Ensayos sobre democracia, populismo y
ciudadanía (2014). Sobre el seguimiento al proceso de reformas políticas ver la compilación de trabajos y
ensayos: Antinomias el azaroso camino de la reforma política (2009) y, Dilemas Ensayos sobre democracia
intercultural y estado Plurinacional (2011)
54
En particular se destaca: “Estado plurinacional-pueblo, una construcción inédita en Bolivia” publicada en la
revista OSAL de Clacso el año 2009. Este trabajo abre una perspectiva de análisis y debate en torno a la
conceptualización y sustentación histórica y sociológica del Estado Plurinacional en Bolivia emergente de la
CPE
55
Ver Tapia (2002) La producción del conocimiento local. Historia y política en la obra de René Zavaleta.
Tapia, Luis y Yaksic, Fabián II (1997) Bolivia modernizaciones empobrecedoras. Desde su fundación a la
desrevolución.
56
Ver García Linera (1999) Reproletarización. Nueva clase obrera y desarrollo del capital industrial en Bolivia
(1952-1998); (2000) La condición obrera. Estructuras materiales y simbólicas del proletariado de la minería
mediana (1950-1999); (2003) Estado multicultural y multicivilizatorio: una propuesta democrática y realista
para la extinción de la exclusión indígena.
57
Respecto a las propuestas teóricas y estudios sociológicos se encuentran los trabajos colectivos desarrollados
por García Linera, Gutiérrez, Prada y Tapia (2000) El retorno de la Bolivia plebeya; (2001a) Tiempos de
rebelión; (2001b) Pluriverso; (2002) Democratizaciones plebeyas.
58
El concepto de “abigarramiento”, pretende explicitar la condición heterogénea y mixta de la formación
boliviana; en ella, según Zavaleta Mercado, conviven múltiples tiempos y ciclos históricos que no han sido
finalmente subsumidos por una forma primordial o total. Asimismo, el concepto de “hegemonía negativa” -
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del Estado y la sociedad, se procede con el análisis del estado de correlación de fuerzas en la
vigencia y crisis de la hegemonía “neoliberal”. Se sostiene, por ejemplo, que las últimas
transformaciones impulsadas por el ajuste neoliberal en la década de los ochenta y noventa en
el país, antes que reafirmar la hegemonía negativa del Estado, como ha sido una constante en
la historia republicana, ha posibilitado la emergencia e irrupción de viejas y nuevas
identidades que ponen en cuestión el ejercicio del poder desde sus mismas bases simbólicas,
institucionales y de correlación de fuerzas. Según la corriente, la transformación estructural
del “neoliberalismo” no elimina la condición antagónica que hace del mundo social una
realidad plural, abigarrada e irresuelta, sino que acrecienta las posibilidades de polarización y
enfrentamiento entre actores que encarnan la confrontación y disputa histórica del país: el
Estado y dominio señorial contra lo “indio” y/o nacional-popular. Es decir, la confrontación
que traspasa los ciclos históricos y que no ha sido resuelta por el esquema “neoliberal”,
encuentra en la configuración del nuevo campo político el escenario propicio de
manifestación y disputa hegemónica como de explosión potente de conflictos que subvierten
el orden establecido.

Con ello, se pretende dar cuenta de la nueva situación social, económica y política del
país, pues, afirma que la confrontación de fuerzas políticas e históricas no logrará superarse a
través del reciclaje de la “hegemonía negativa”; tan sólo es posible afirmar la configuración
de una “nueva hegemonía” a partir del reconocimiento pluralista de la sociedad que permita la
construcción de un nuevo modelo de Estado y sociedad sustentado en la tensión y lucha por la
igualdad e inclusión política y cultural. Esta idea se sostiene en la propuesta que demanda el
reconocimiento de las organizaciones corporativas y/o comunitarias (sindicatos campesinos y
comunidades indígenas, sindicatos y organizaciones populares, etc.) como mecanismos
“informales” y/o complementarios de la institucionalidad democrática y de sus dispositivos de
legitimación. Así mismo, se destaca al abigarramiento de la sociedad como una expresión de
la condición multicultural y multisocietal en la formación e institución de un modelo de
Estado alternativo al monocultural y monoestatal: el liberal-democrático.

Todas estas propuestas y lecturas de la sociedad y la política, además de vincularse a


la tradición crítica del pensamiento social boliviano, incorpora al bagaje discursivo las teorías
contemporáneas de crítica al liberalismo y al capitalismo, formuladas por teóricos
neomarxistas como Toni Negri, Hardt, Ranciere y otros. Asimismo, retoma la perspectiva de
análisis de los nuevos movimientos sociales y la teoría política post-marxista de la hegemonía
y lucha por la emancipación democrática59.

En ese sentido, en las tres corrientes al interior de la perspectiva que hemos


denominado como crítica, se encuentran señales de una lectura alternativa del proceso de
modernización e instauración del modelo democrático representativo. Por ello, en forma
global, la perspectiva es más rica en producción académica y oferta de hallazgos empíricos y

también de inspiración zavaletiana- pretende caracterizar la condición particular de la afirmación del Estado
boliviano como aparente y negadora de su realidad; pues, fundamenta su dominación y legitimidad a partir de la
victoria de una “casta señorial” sobre la base social: los indígenas campesinos.
59
El abanico de referencias teóricas y reflexivas es vasta, abarca desde la reflexión sociológica de Bourdieu,
Foucault hasta las enteramente filosóficas de Derrida.
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reflexivos ya que introduce elementos ausentes en las corrientes alineadas a la ciencia política
convencional.

Los estudios e investigaciones se circunscriben en el esfuerzo de ampliar el


entendimiento de lo político y la democracia más allá de lo estatal y del enfoque
procedimental del sistema de interacción. Recuperando para ello, la noción de los actores, las
representaciones colectivas, el discurso y la configuración de nuevas identidades, como
fundamentales para explicar el proceso de emergencia de comunidades asociativas,
movimientos sociales y la transformación de las relaciones de sentido o discurso político en
función a estrategias de resistencia, exclusión e integración social alterna.

En síntesis, el aporte de esta vertiente es la crítica a la concepción instrumental de lo


político y la democracia como categorías reflexivas de los hechos y fenómenos políticos. Sin
embargo, en este intento de ofertar renovadas lecturas de lo político, estas lecturas no se
hallan al margen de caer en nuevas formas de esencialismo: el particularismo romántico,
como la recuperación de la perspectiva indianista en la construcción del orden social y
político, el escepticismo sociológico expresado en los análisis del fracaso de la sociedad y los
actores frente al neoliberalismo y, el fundamentalismo histórico, que, desde la argumentación
teórica, sugiere la emergencia de nuevos sujetos (indígenas o plebeyos) con un rol
predeterminado en la trama histórica hacia una sociedad más igualitaria y emancipada.

Hegemonía y despliegues discursivos


De acuerdo a lo expuesto es posible discernir que al interior del desarrollo de la
ciencia política boliviana acontecieron desplazamientos discursivos que si bien relajan las
posiciones hegemónicas con las que nació, no lograron tampoco sustituirlas, instalando un
nuevo “régimen de verdad”. El primer desplazamiento de los estudios y análisis políticos
aconteció precisamente en el momento en que por premura del momento histórico de finales
de los setenta se abandonó el estudio del Estado del 52 y su correspondiente crisis, copando
en su lugar asuntos y problemáticas vinculadas a la “transición democrática” como intereses
prácticos de la gobernabilidad y estabilidad política. Este es el origen o raíz de la ciencia
política como disciplina u área científica de investigación y de aporte de conocimientos y
reflexiones en el que el “neo-institucionalismo” y las perspectivas conductistas serán las que
impriman su mayor peso e incidencia.

Al respecto, los textos u aportes de René Antonio Mayorga y Jorge Lazarte


constituyeron los referentes intelectuales que daban cuenta de las transformaciones políticas e
institucionales acontecidas en el país. Así, los principales ejes de interés del debate de los
estudios políticos fueron: a) La configuración de un sistema y régimen político en la que se
confiere primacía a los partidos políticos como los canales de la representación en desmedro
de los sindicatos y las estructuras corporativas que mediaban al Estado del 52 (Jorge Lazarte),
b) La caracterización y el análisis de las dificultades de la transición democrática en la
instalación del régimen político (caracterizado como de “hibrido” o “semipresidencial”) y, c)
La descripción y análisis de los avatares de la gobernabilidad democrática en un contexto de
transición e inestabilidad política (René Antonio Mayorga).

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Complementariamente a estos intereses, se iniciaron también investigaciones dirigidas


a caracterizar la cultura política desde la perspectiva liberal y normativa afín a la democracia
representativa. Así, las reflexiones y aportes de H.C.F. Mansilla en torno a los
comportamientos de las elites políticas en general y, la “critica ilustrada” a las concepciones
“modernizadoras” e “instrumentales” que ellas encarnan, aparecen e inciden en la
discursividad política del periodo, extendiéndose su influencia a los actuales estudios de
cultura política de las elites y de la sociedad boliviana.

Si bien los autores mencionados constituyen referencias hegemónicas al interior de la


ciencia política del periodo post-crisis del Estado del 52 y de reinstalación de la democracia
representativa, brotaron -en el ámbito de los estudios políticos- otras producciones
intelectuales que desde una perspectiva “critica” motivaron y ampliaron las interpretaciones
políticas a inicios del siglo XXI. En ese sentido, la hegemonía del “pensamiento único” en
tanto “régimen de verdad” instalada por el “neo-institucionalismo” a lo largo del periodo
neoliberal, tan sólo empezó a ser cuestionada a principios del año 2000, cuando a través de la
explosión de conflictos sociales y políticos emergieron nuevos eventos que dislocaron y en
parte relajaron los marcos y presupuestos analíticos hegemónicos.

Estas incursiones temáticas y metodológicas pudieran considerarse como alternas al


desarrollo de la ciencia política en el país, ya que son aportes que tienen como origen otras
vertientes de análisis e investigación social: la etnohistoria, la antropología, la sociología, la
teoría y filosofía política. Lugares por donde los intelectuales u analistas políticos que se
suscriben dentro la perspectiva crítica logran posicionarse como también desplazarse de una
vertiente o corriente a otra; sin embargo, la preocupación de estas producciones intelectuales
fue enteramente política o bien dirigida a promover el debate y el activismo político y no
necesariamente disciplinaria de la ciencia política. En todo caso, fueron y son los referentes
exteriores que buscan ofrecer alternativas teóricas y metodológicas al cierre discursivo de la
ciencia política tradicional.

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