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Características de Satélites Geoestacionarios

Este documento describe los satélites geoestacionarios. Explica que orbitan sobre el ecuador terrestre a una altura de aproximadamente 35,786 km y se mueven a la misma velocidad que la Tierra, por lo que parecen permanecer fijos sobre un punto de la superficie. Los satélites geoestacionarios se utilizan comúnmente para comunicaciones debido a que pueden proporcionar cobertura a grandes áreas de la Tierra desde una ubicación fija.

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Características de Satélites Geoestacionarios

Este documento describe los satélites geoestacionarios. Explica que orbitan sobre el ecuador terrestre a una altura de aproximadamente 35,786 km y se mueven a la misma velocidad que la Tierra, por lo que parecen permanecer fijos sobre un punto de la superficie. Los satélites geoestacionarios se utilizan comúnmente para comunicaciones debido a que pueden proporcionar cobertura a grandes áreas de la Tierra desde una ubicación fija.

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UNIVERSIDAD NACIONAL DEL

CALLAO
Facultad de Ingeniería Química

Satélites Geoestacionarios
Tema: Satelites Geoestacionarios FIQ - UNAC

SATÉLITES GEOESTACIONARIOS
Los satélites artificiales nacieron a partir de la carrera tecnológica realizada entre
Estados Unidos y la extinta Unión Soviética a mediados del siglo XX, siendo los
segundos los que lograron lanzar con éxito, el día 4 de octubre de 1957, al primer
satélite artificial, el llamado Sputnik I. A partir de este importante avance tecnológico,
el desarrollo de satélites ha ido avanzando cada vez más rápido.
Cinco años después, el lanzamiento AREA: Física I Telstar I, el primer satélite de
del satélite
comunicaciones activo, marcaría el inicio de las comunicaciones vía satélite creando el
DOCENTE: Wimpper Montero
primer enlace televisivo internacional.
ALUMNA:

Quispe Saavedra, Yris Rosario 1426125202

GRUPO HORARIO: 02 Q

Bellavista, 29 de abril del 2016

Figura 1-1: Telstar I, primer satélite de comunicaciones.

Hay una gran variedad de satélites, ya sea por el tipo de órbita, por su tamaño, por su
peso, por la distancia respecto a la Tierra, etc. Sin embargo, hay un cierto tipo que, de
acuerdo a sus características especiales, es muy utilizado para los servicios de
comunicaciones, los llamados satélites geoestacionarios.
Gracias a los satélites geoestacionarios, se puede tener una amplia cobertura de zonas
terrestres que son de difícil acceso, por lo que no se podría llegar a ellos utilizando otros
medios, por ejemplo, fibra óptica. Se utilizan para la radiodifusión, la telefonía móvil, la
transmisión de datos a altas velocidades, entre muchas otras aplicaciones que, en la
actualidad, son indispensables para la sociedad.
Definición
Los satélites geoestacionarios o satélites geosíncronos describen órbitas sobre
el ecuador terrestre con la misma velocidad angular que la Tierra, es decir, permanecen
inmóviles sobre un determinado punto sobre nuestro globo. Un solo satélite
geoestacionario de gran altitud puede proporcionar comunicaciones confiables
aproximadamente a un 40 % de la superficie terrestre. La velocidad orbital de los

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Tema: Satelites Geoestacionarios FIQ - UNAC

satélites geoestacionarios que circundan la Tierra es de aproximadamente 10 900


kilómetros por hora.
Parámetros

 Excentricidad (e): e = 0

 Inclinación (i): i = 0

 Semieje mayor (α): debe ser la distancia del centro de la Tierra a un satélite en
órbita. Al aplicar la tercera ley de Kepler obtenemos que:

Donde A es igual a 42241.0979 y P es igual a 0.9972, por lo que:

Por consiguiente, los satélites geosíncronos giran en círculo directamente sobre el


ecuador a 42.163 km del centro de la Tierra.

 Altura sobre el nivel medio del mar (h): como el radio ecuatorial aproximado
de la Tierra es de 6.378 km, se tiene que:
sobre la superficie terrestre

 Velocidad orbital de un satélite geosíncrono (V): la velocidad tangencial o


rectilínea V de un satélite viene dada por:

donde C es la circunferencia de la órbita, que para el caso de una órbita


geosíncrona es:

Por lo que la velocidad del satélite es:

 Retardo por viaje redondo para los satélites geosíncronos


El retardo de propagación por recorrido de ida y vuelta entre un satélite y una
estación terrestre directamente debajo de él es:

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Tema: Satelites Geoestacionarios FIQ - UNAC

-1

Si se incluyen los retardos en los equipos de estación terrestre y del satélite, se necesita
más de un cuarto de segundo para que una onda electromagnética vaya de una estación
terrestre a un satélite y regrese cuando la estación está directamente debajo del satélite.
Cuando las estaciones terrestres están en lugares más alejados, el retardo de
propagación es todavía mayor.

1.1 Las órbitas LEO, MEO y GEO


De acuerdo a la distancia entre un satélite y la Tierra, las órbitas satelitales se dividen en
3 tipos: órbitas bajas (LEO), órbitas medias (MEO) y órbitas geoestacionarias (GEO).
Las LEO se ubican a aproximadamente 800 km. Las órbitas MEO se ubican entre 10
000 km y 12 000 km de la Tierra. Y las GEO están ubicadas a 35 786 km de la Tierra.

Figura 1-2: Órbitas satelitales

Existen importantes características que se deben analizar para la colocación de un


satélite en órbita, ya que es necesario conocer las ventajas y desventajas de cada opción,
ya sea para LEO, MEO o GEO. Las órbitas LEO y MEO se ubican a menor distancia de
la Tierra comparándolas con la órbita GEO, esto tiene como ventajas una menor
atenuación de la señal al realizar un enlace satelital (entiéndase un enlace satelital como
la comunicación entre una o varias bases terrenas con un satélite, ya sea al transmitir y/o
recibir información a través de ondas radioeléctricas). Una mayor atenuación, como
sucede con la señal que se recibe de un satélite geoestacionario, requerirá que se utilicen
receptores con mayor sensibilidad que puedan captar la señal transmitida. La otra
ventaja es un menor retraso de la señal recibida, esto es fácil de notar debido a que un
satélite geoestacionario, al estar más lejos con respecto a la Tierra, provocará que la
señal tenga que viajar más distancia a comparación de una señal transmitida por un
satélite de órbita media, y más aún con uno de órbita baja.

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Tema: Satelites Geoestacionarios FIQ - UNAC

A pesar de las evidentes desventajas de la órbita GEO con respecto a las órbitas LEO y
MEO, existen marcadas ventajas que le han permitido ser una de las opciones preferidas
para sistemas de comunicación terrestres.
La más clara ventaja de esta órbita nos la da su nombre y es, por tanto, su principal
característica: el término geoestacionario se refiere a tener un satélite que al mirar al
cielo, siempre se observa como un punto en el mismo lugar, o sea que no tiene un
movimiento aparente. Esta característica permite que sea más fácil, para los sistemas
terrestres, ubicar al satélite, ya que siempre estará en la misma dirección, a comparación
de los satélites ubicados en órbitas LEO y MEO, los cuales nunca están fijos en el cielo,
lo que dificulta su seguimiento por sistemas terrestres, por ello es necesario utilizar
constelaciones de satélites en éstas órbitas, ya que de otra forma, es muy probable que
se llegue a perder la conexión debido a que los satélites se mueven y al desplazarse de
un lado al otro del cielo, terminan por desaparecer de la vista y los sistemas de
seguimiento tendrían que esperar a que el satélite diera una vuelta a la Tierra para
volver a visualizarlos.
Otra ventaja es la zona de cobertura que pueden manejar los satélites geoestacionarios,
ya que, además de ser una zona fija, es amplia con respecto a satélites de órbitas más
cercanas a la Tierra, esto es porque las antenas de los satélites, al tener una mayor
distancia con respecto a la Tierra, podrán abarcar zonas más grandes de acuerdo a su
patrón de radiación, además el tener una zona fija permite ofrecer servicios de manera
eficiente.

Figura 1-3: Cobertura global utilizando 3 satélites geoestacionarios.

Por estas razones, los satélites geoestacionarios son una elección recurrente para los
servicios de Telecomunicaciones, aunque algunos servicios, como la telefonía móvil,
suelen utilizar satélites en órbitas bajas debido a las ventajas que se mencionaron
anteriormente.
Cabe aclarar que los satélites no solo son utilizados para servicios de
Telecomunicaciones, también tienen diversas aplicaciones como en sistemas de
detección o como una ayuda en la elaboración de mapas muy precisos de la Tierra,
inclusive para cuestiones meteorológicas, en cuyos casos se utilizan satélites en órbitas
bajas que mientras se mueven “recorren” distintas zonas de la superficie terrestre
capturando imágenes o midiendo patrones.
1.2 Características de los satélites geoestacionarios

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Tema: Satelites Geoestacionarios FIQ - UNAC

Como ya se mencionó, los satélites geoestacionarios se ubican en la órbita


geoestacionaria (GEO), la cual tiene características muy especiales con respecto a
cualquier otra órbita utilizada para colocar satélites.
La primera característica es que la órbita GEO es geosíncrona. Esto quiere decir que el
periodo orbital de cualquier satélite que se encuentra en ella es de 24 horas, o sea que al
satélite le toma un día completo en girar alrededor de la Tierra, mismo tiempo que tarda
ésta en girar sobre su propio eje, por ello el satélite parece estar fijo en el cielo cuando
se le observa desde la superficie terrestre.
Para que la órbita pueda ser geoestacionaria se cumplen 2 cosas: la primera es que la
órbita es circular, siendo el perigeo (punto de la órbita más cercano a la Tierra) y el
apogeo (punto de la órbita más lejano a la Tierra) iguales, a diferencia de las órbitas
elípticas que tiene un apogeo y un perigeo distintos; la segunda es que el llamado plano
orbital, aquel en el que se encuentra la órbita, corresponde al plano ecuatorial, el cual
divide la Tierra a la mitad, esta característica es la que diferencia a una órbita
geosíncrona de una geoestacionaria, ya que la órbita geosíncrona puede no estar en el
plano ecuatorial, por lo que tendría una inclinación con respecto a éste, en cambio se
considera que la geoestacionaria tiene una inclinación igual a cero con respecto al plano
ecuatorial.

Figura 1-4: Órbita geoestacionaria, ubicación respecto a la Tierra.

La altura de la órbita GEO, mencionada con anterioridad, es de 35 786 km, en la cual


los satélites deben girar en el mismo sentido que la Tierra a una velocidad orbital de
3.075 km/s, esta velocidad es tangencial a la órbita y permite que el satélite se mantenga
en la órbita, de otra forma, con una velocidad menor, el satélite sería atraído a la Tierra,
y por el contrario, teniendo una velocidad mayor, el satélite podría salir de la órbita
hacia otras más lejanas y podría perderse. Claro está que hay muchos factores que
afectan la posición del satélite en la órbita, por lo que este dato es solo teórico y solo
sirve como una guía en la práctica.
1.3 Lanzamiento y puesta en órbita de un satélite geoestacionario
Al tener construido un satélite, el siguiente paso es llevarlo al centro espacial desde
donde será lanzado, pero para ello es necesario saber los costos que conlleva su
lanzamiento, los cuales dependen de distintos factores entre los cuales se incluye el
ángulo de inclinación que debe tener el plano orbital, que para el caso de un satélite
geoestacionario es igual a cero, la selección y costo del lanzador, y lo más importante, la
selección del centro espacial utilizado para el lanzamiento.

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Tema: Satelites Geoestacionarios FIQ - UNAC

Para la selección del centro espacial es necesario conocer sus coordenadas geográficas.
La razón es muy simple, tomando en cuenta el lanzamiento de un satélite
geoestacionario, se debe colocar en la órbita GEO la cual es coplanar al Ecuador, lo que
significa que entre más cercano al Ecuador se encuentre el centro espacial, la potencia
para llevar al satélite hacia ese plano orbital será menor, por el contrario, entre más lejos
se encuentre del Ecuador, se requerirá de mayor potencia ya que la inclinación con
respecto al plano será mayor, por lo tanto se tendrá mayor gasto de combustible, lo que
conlleva a un costo mayor en el lanzamiento.
Para el caso de los satélites geoestacionarios, que son de gran tamaño y potencia, se
necesitan los cohetes más poderosos, también debido a la altura de sus órbitas y a la
velocidad a la que se necesitan acelerar los satélites para colocarlos en la llamada órbita
de transferencia. La colocación de un satélite geoestacionario en órbita no es un proceso
instantáneo, es todo un procedimiento muy cuidadoso y preciso que conlleva el uso de
la llamada órbita de transferencia 6 de Hohmann, nombre dado en honor al científico
alemán Walter Hohmann, el cual dedujo una técnica para la colocación de satélites en
órbita, dicho proceso se explica a continuación.
Los satélites son lanzados desde la Tierra transportados en un cohete que se coloca en
una órbita circular baja. En un punto de la órbita, que se considera como el perigeo, el
cohete, en su última etapa, enciende el llamado motor de perigeo, el cual acelera al
satélite para dejarlo en una órbita elíptica muy alargada conocida como órbita de
transferencia, la cual tiene a su perigeo como punto común de la órbita circular baja en
la que se encontraba el satélite, y a su apogeo como punto común de la órbita
geoestacionaria. Una vez colocado el satélite en ésta órbita, debe llegar al apogeo, en
donde, con el prendido del motor de apogeo, acelerará hasta llegar a una velocidad de
3.075 km/s, para poder colocarse en la órbita geoestacionaria.

Figura 1-5: Proceso de colocación de un satélite en la órbita geoestacionaria.

En general es un proceso fácil de explicar, sin embargo, el ponerlo en práctica es


complicado, ya que se deben de tomar en cuenta muchos factores, por lo que se realiza
un estudio previo de la relación entre el tipo de combustible, la eficiencia del motor y el
incremento de la velocidad. También es importante tener en cuenta la dirección de la
velocidad, ya que, en la realidad, no se realizan lanzamientos exactamente en el

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Ecuador, por lo que existe una inclinación que se corrige calculando la dirección de la
potencia originada con la activación del motor de perigeo del cohete. Con todo esto, el
tiempo en que un satélite tarda en colocarse en su órbita y comienza a funcionar se lleva
algunas semanas, esto sumado al tiempo de monitoreo que se tiene en el que se checa si
el satélite es completamente funcional porque, muchas veces, el viaje en el cohete puede
llegar a dañar al satélite, lo que claro está dentro de la póliza de seguro que representa
un gasto adicional a los costos técnicos de lanzamiento.

1.4 Posiciones orbitales de los satélites geoestacionarios


La órbita geoestacionaria es única en su tipo, ya que, por sus características especiales,
permite un gran desarrollo de las comunicaciones a grandes distancias, sin embargo, al
ser sólo una órbita, se 7 considera como un recurso muy demandado y que, a pesar de su
perímetro de aproximadamente 265 000 km, longitud en la que se podrían colocar un
gran número de satélites, tiene una capacidad limitada.

Figura 1-6: Posiciones orbitales.

La limitante es que los satélites usan antenas, las cuales tienen un cierto patrón de
radiación. Si dos satélites están a corta distancia uno de otro, podrían llegar a interferirse
debido a la radiación generada por sus antenas, por lo que es necesario colocarlos lo
más lejos posible para impedir interferencias, pero hay que tomar en cuenta que la
órbita estará poblada por muchos más satélites, por lo que se divide la órbita
geoestacionaria en posiciones orbitales.
La separación en grados entre satélites vecinos está regida por los niveles permisibles de
interferencia radioeléctrica, con el fin de garantizar la buena calidad de la transmisión y
recepción de cada uno, especialmente si funcionan en bandas de frecuencias similares.
Se debe de tomar en cuenta que los patrones de radiación de las antenas de los satélites

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(generalmente platos parabólicos), deben cumplir con normas internacionales y los


propietarios de los satélites vecinos deben vigilar y coordinar las posibles situaciones de
interferencias mutuas, con el fin de evitarlas o reducirlas al mínimo, en particular
cuando, por congestionamiento del arco, sus unidades estén físicamente más cerca de la
media. Se considera como congestionamiento de arco a las zonas en que existe una alta
densidad de satélites en una parte del arco de la órbita, por ejemplo, en longitudes útiles
como América o Europa.
Las posiciones orbitales se determinan a partir de la posición de 0° sobre el meridiano
de Greenwich, de allí se comienzan a determinar las demás hacia el Este o hacia el
Oeste, por ejemplo, el satélite Sátmex 5 está colocado en la posición 116.8° O. 8
1.5 Ventana de posicionamiento
Una vez que un satélite es puesto en órbita, tomando en cuenta que todo el proceso se
realizó con éxito, y se encuentra activo y funcionando con normalidad, la siguiente tarea
es monitorearlo.
De acuerdo a lo que ya se explicó, el satélite no debe causar problemas de interferencia
ni degradaciones de la calidad de las señales recibidas o transmitidas por él, y por lo
tanto debe permanecer ahí lo más fijo que se pueda. A pesar de la gran velocidad que
lleva con la cual gira alrededor de la Tierra, el satélite debe permanecer en la órbita
geoestacionaria y además nunca perder la orientación de las antenas las cuales tienen
que apuntar hacia la Tierra o hacia el lugar en el que le permite dar el servicio para el
que está diseñado. Sin embargo, existen muchas fuerzas que se encargan de no
permitirle al satélite cumplir del todo con sus objetivos. Estas fuerzas empujan y tiran
de él de un lado a otro y no permiten que se quede en un mismo punto. Por ello, los
satélites cuentan con un subsistema de propulsión, controlado por órdenes a control
remoto desde un centro de control ubicado en tierra, que les ayuda a corregir su
orientación y posición.

Figura 1-7: Ventana de posicionamiento de un satélite geoestacionario.

Debido al constante desplazamiento del satélite hacía varias direcciones, el subsistema


de propulsión se encarga de mantener al satélite dentro de una zona de tolerancia. Ésta
zona es una especie de caja imaginaria dentro de la cual el satélite puede estar

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moviéndose sin problema, pero no puede salir de ella, a ésta caja se le conoce como
ventana de posicionamiento.
Para mantener al satélite dentro de la ventana de posicionamiento, hay que tener un
seguimiento constante para observar su posición y encender el subsistema de propulsión
por control remoto antes de que salga, para así hacerlo volver hacia el otro lado de la
caja. Para realizar estas maniobras se necesita precisamente un centro de control
espacial informatizado en tierra, y que el satélite le envíe cierto tipo de información que
le permita a los operadores y a los ordenadores hacer sus cálculos para decidir
acertadamente en qué momento realizar las maniobras.
De las distintas fuerzas perturbadoras que afectan la posición y orientación del satélite,
existen 3 que se consideran las más significativas y que demandan un mayor incremento
de velocidad generado gracias al subsistema de propulsión: La triaxialidad del campo
gravitacional terrestre, que no es más que la fuerza del campo gravitacional de la Tierra
que afecta al satélites; La atracción gravi- 9 tacional del Sol y la Luna, que son de baja
magnitud pero que de todas formas afectan; y la presión de la radiación solar. Estas
fuerzas tienen como consecuencias desviaciones norte-sur (inclinación de la órbita) y
este-oeste (progresión en longitud), considerando que las correcciones norte-sur generan
un mayor gasto de combustible que las correcciones este-oeste.
1.6 Vida útil de un satélite geoestacionario
Las perturbaciones que afectan la posición del satélite provocan que se tenga que
utilizar un subsistema de propulsión para corregir dicha posición, pero para activar el
propulsor se necesita combustible, sin embargo, el combustible dentro de un satélite no
puede durar para siempre, por lo que representa una limitación en el tiempo de vida útil.
Así es que, la cantidad de combustible determina el tiempo que un satélite puede durar
trabajando, ya que acabándose el combustible no hay otra forma de poder corregir la
posición, por lo que se pierde el control sobre él.
Después de varios años de trabajo normal y de correcciones para mantener el satélite
dentro de su ventana de posicionamiento, el combustible se agota; entonces es preciso
desactivarlo, para evitar posibles interferencias radioeléctricas con otros sistemas
satelitales cercanos. Sin embargo, el artefacto que va a ser desactivado no permanece en
su antiguo hogar o ventana de posicionamiento, ya que lo más seguro es que se esté
preparando otro satélite que supla al que ha llegado al fin de su vida útil en la misma
posición orbital para mantener la continuidad del servicio de telecomunicaciones e
incluso mejorarlo con tecnologías más avanzadas. Por lo tanto, la última reserva de
combustible es utilizada para impulsarlo hacia una órbita superior a la órbita
geoestacionaria. Se escoge una órbita superior porque, el ponerlo en una órbita inferior
representaría un peligro, considerándolo como desecho o chatarra espacial que podría
afectar en la colocación de satélites nuevos.
Los satélites impulsados al final de su vida útil hacia la nueva órbita de retiro o
“cementerio de los satélites”, como se le conoce comúnmente, pueden quedar a una
altitud adicional que va desde unos 100 km hasta varios cientos de kilómetros.
Después de que un satélite es desorbitado y apagado permanece en órbita alrededor de
la Tierra, describiendo en su trayectoria una figura o traza semejante a la de un número

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Tema: Satelites Geoestacionarios FIQ - UNAC

ocho todos los días. Esta traza crece con el tiempo, conforme aumenta la inclinación
progresiva del plano orbital hasta llegar a una posición de equilibrio en el que el satélite
permanecerá errante a aproximadamente 100 km de la órbita geoestacionaria.

Adicionalmente a las imperfecciones de las órbitas y de la Tierra, el roce y los efectos


gravitatorios del Sol, la Luna y la misma Tierra deforman progresivamente las órbitas
de los satélites, por lo tanto su vida útil está limitada por la cantidad de combustible que
pueden llevar para corregir su órbita y mantenerla "suficientemente" geoestacionaria.

Cabe mencionar que la órbita ideal geoestacionaria es una sola, vale decir un delgado
anillo imaginario que rodea la tierra sobre el Ecuador a casi 36 mil kilómetros sobre la
superficie. Debido a ello, suceden dos cosas también interesantes de mencionar:

 La puesta en órbita de cada satélite geoestacionario requiere una cuidadosa


coordinación con los operadores de satélites existentes, para evitar que estén
demasiado cerca uno del otro y también para coordinar el uso de frecuencias
evitando interferir.
 Cuando un satélite se aproxima al final de su vida útil, se utiliza el combustible
que queda para levantarlo a una órbita superior, una especie de cementerio
satelital, de esa manera se disminuye el riesgo de colisiones y se va despejando
la órbita geoestacionaria para satélites en uso efectivo. Existen proyectos
para revivir satélites almacenados en estas órbitas.

La diferencia entre un satélite geo síncrono y uno geoestacionario

Podemos diferenciar entre una órbita geoestacionaria (GEO), situada a 35786km de


altura en el plano del ecuador terrestre (0º de inclinación), y una órbita geosíncrona
(GSO), situada a similar altura pero con una inclinación variable respecto al plano del
ecuador. Es decir, la mayor parte de satélites "geoestacionarios" son en realidad
geosíncronos o "geosincrónicos".
En la figura se ilustran las
posiciones relativas a Tierra donde
se moverían satélites hipotéticos
con órbitas de inclinación variable
(rojo) y elípticas (amarillo)

Todo satélite en una órbita GEO es


geosíncrono, pero un satélite en una
órbita GSO no es necesariamente
geoestacionario. Un satélite cuya inclinación sea diferente a 0º parecerá "subir y
bajar" en sentido vertical o norte sur, mientras que un satélite cuya órbita no sea
perfectamente circular parecerá oscilar en el eje horizontal.

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Tema: Satelites Geoestacionarios FIQ - UNAC

Como muchos lectores de este sitio ya deben saber, la conveniencia de una órbita
geosincrónica es que el satélite se mantiene siempre en una misma posición relativa a la
Tierra, entonces para comunicarse desde tierra basta una antena fija, no se necesita una
antena que haga seguimiento de la posición del satélite, lo cual suele elevar su costo. El
ejemplo más conocido son las antenas que se usan para recibir televisión satelital
digital.

Los primeros satélites lanzados por la NASA con el fin de proveer telecomunicaciones
desde lugares "fijos" del cielo sobre la tierra fueron fabricados por Hughes: Syncom 1 y
2 (lanzados el 14 de feb. y 26 de julio de 1963), que alcanzaron órbitas geosincrónicas,
mientras Syncom 3 (el 19 de agosto de 1964) logró una órbita geoestacionaria y fue el
primer satélite de comunicaciones en hacerlo y funcionar como tal.

En la práctica es difícil alcanzar una órbita geoestacionaria perfecta y además la Tierra


no es exactamente esférica, incluso un satélite en órbita casi ideal parecerá moverse
levemente, pero para efectos de uso podemos asumir que un satélite geosíncrono se ve
fijo en el cielo, facilitando entonces comunicaciones mediante antes terrestres fijas.
Un buen ejemplo de satélites geosíncronos son los de la constelación i4 de Inmarsat,
donde tres estaciones en órbita dan servicio de telefonía y datos móviles en casi todo el
planeta, excluyendo los polos. En contraste, constelaciones como Iridium se componen
de un mayor número de satélites de órbita baja (LEO) y pueden "ver" toda la superficie
del planeta.

¿Por qué los satélites geoestacionarios se mantienen fijos en el cielo?


Para un observador terrestre, los satélites geoestacionarios son un punto fijo en el cielo.
Sin embargo, esto sólo es una mera ilusión óptica, pues giran junto con la Tierra en
su viaje por el universo. Ahora bien, para que un aparato de este tipo mantenga
constante su órbita sobre nuestro planeta, ha de cumplir una serie de requisitos básicos.
El primero es que hay que lanzarlo a una altura de 36.000 kilómetros, ya que a esta
altitud la fuerza de atracción terrestre y la centrífuga se equilibran. También se consigue
que el satélite, que viaja a una velocidad de 10.900 kilómetros por hora, acompañe a
nuestro planeta en su movimiento de rotación, que dura 24 horas. A una altura más baja,
la nave se adelantaría al giro terrestre. En segundo lugar, la órbita del satélite siempre
debe situarse sobre el Ecuador terrestre, ya que a este nivel se establece una especie de
lazo o varilla invisible que une nuestro planeta con el satélite geoestacionario.

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