Simulación y Fraude en Actos Jurídicos
Simulación y Fraude en Actos Jurídicos
Se trata del estudio de ciertas situaciones en las que existen discrepancias entre lo que en
realidad se quiere y lo que se declara o exterioriza por alguna de las partes o por ambas.
CONCEPTO DE SIMULACIÓN
Se dice que un acto jurídico se ha realizado bajo simulación cuando este se ha celebrado
sin que se deseen los efectos jurídicos propios del mismo, es decir, en realidad es un acto
fingido.
La simulación es la declaración sólo aparente, que se emite de acuerdo con la otra parte
para engañar a terceros.
Se trata de un acuerdo de los sujetos que intervienen en el acto jurídico para emitir una
falsa declaración de voluntad, con el ánimo de que los terceros crean en lo aparente y no
conozcan la realidad.
Ejemplo, el deudor para impedir una medida cautelar como el embargo, simula haber
vendido la totalidad de su patrimonio a otra persona que acepta participar en el acto
simulado. El acreedor que cree que es cierto ya no podrá ordenar ejecución sobre esos
bienes. Pero al margen de esta apariencia, el supuesto vendedor y comprador saben que tal
circunstancia sólo es aparente, en la medida que en la realidad el desplazamiento no se ha
producido. El acreedor cree en el cuento porque desconoce la realidad.
CARACTERÍSTICAS DE LA SIMULACIÓN
● Una divergencia deliberadamente (voluntaria) producida entre la voluntad y su
manifestación.
● Un acuerdo simulatorio entre las partes.
● Una finalidad de engaño a los terceros ajenos al acto.
LAS CLASES DE SIMULACION
Simulación absoluta.- Cuando las partes realizan un acto fingido que no corresponde a un
acto real. El acto aparente se le denomina acto simulado.
Ejemplo: El deudor ante la inminente ejecución de sus bienes por el acreedor, se pone de
acuerdo con otra persona para vender fingidamente (los bienes), pero en realidad no se
transfiere la propiedad del bien, ni se paga el precio.
El Art. 190 del Código Civil: “Por la simulación absoluta se aparenta celebrar un acto jurídico
cuando no existe realmente voluntad para celebrarlo”.
Por este se aparenta celebrar un acto jurídico, cuando los celebrantes tienen la voluntad
real de no hacerlo.
Ejemplo: El vendedor manifiesta vender aunque ambos, comprador y vendedor saben de
antemano que eso no se producirá. Se trata sólo de aparentar el contrato con la finalidad de
engañar a terceros.
Estos actos jurídicos adolecen de nulidad absoluta. Ya que nunca existieron por voluntad de
las partes (Art. 219 inc. 5 del CC).
Simulación Relativa-
Cuando el acto declarado no responde a la verdadera determinación de la voluntad, pero
ésta última existe, pero no se declara. En este caso existen dos actos : uno aparente que es
ficticio y el otro oculto o secreto que es real. De manera que este último se halla disimulado
por el primero (León Barandiarán).
Art. 191° del CC: “cuando las partes han querido concluir un acto distinto del aparente, tiene
efecto entre ellas el acto ocultado, siempre que concurran los requisitos de sustancia y
forma y no perjudique el derecho de tercero”
El acto simulado no da origen a la verdadera voluntad de las partes por lo que no tiene
existencia jurídica y por tanto carece de eficacia. De manera que la validez corresponde al
acto oculto y es de este acto que emerge la verdadera relación jurídica entre las partes.
El Art. 191° del CC termina señalando “que no perjudique el derecho de tercero”. Esto
quiere decir que el tercero puede impugnar el acto oculto, mediante la nulidad, a fin que
tenga prevalencia el acto aparente, por el cual se orientó el tercero para celebrar el negocio
o acto jurídico.
A modo de conclusión señalaremos que en la simulación absoluta no existe acto jurídico por
tratarse de una apariencia.
En cambio en la simulación relativa, hay un acto oculto, verdadero y un acto aparente.
SIMULACIÓN PARCIAL.-
Al hablar de una simulación parcial es porque es posible la simulación completa o total, en
la que lo aparente o engañosos abarca todo el negocio. En tanto que en la parcial solo una
parte.
En la simulación parcial, un aspecto del acto es aparente, pues puede haber cláusulas
verdaderas, como puede ser la extensión del bien, objeto del contrato, sin embargo puede
existir otro aspecto que es engañoso, como puede ser el precio del bien.
El Art. 192° del CC: “La norma del Art. 191 es de aplicación cuando en el acto se hace
referencia a datos inexactos o interviene interpósita persona”.
En la simulación parcial puede tratarse del precio de un bien, consignándose uno más alto o
más bajo respecto del realmente pagado. Igualmente se puede señalar fecha distinta a la
que se celebra el acto jurídico. Cuando el Código señala datos inexactos, significa que tiene
que ver con los datos aparentes, porque los exactos se encuentran ocultos, y sólo lo
conocen los celebrantes del acto jurídico.
SIMULACIÓN POR INTERPÓSITA PERSONA.-
Se trata de la utilización de una persona a nombre de quien se declara que se transmiten
bienes o derechos pero que no es el verdadero destinatario de esta transmisión sino que
actúa permitiendo que se utilice su nombre, manteniendo oculto el nombre del que en
realidad recibe como parte el bien o derecho. Es por eso que también suele denominarse
prestanombre, testaferro.
La simulación por interpósita persona es una de las modalidades de la simulación relativa,
que se presenta cuando una persona aparece como celebrante del acto y destinatario de
sus efectos. Pero en realidad, es otra la persona con la que se celebra el acto jurídico y que
no aparece en la declaración.
LA ACCION PARA SOLICITAR LA NULIDAD DEL ACTO SIMULADO
El art. 193 del CC dispone que “La acción para solicitar la nulidad del acto simulado puede
ser ejercitada por cualquiera de las partes o por el tercero perjudicado, según el caso”.
La acción no es sino el derecho que tiene una persona para acudir ante la autoridad
judicial, cuando requiere de su intervención para que administre justicia y de esa manera
solucione los conflictos.
La acción de nulidad puede ejercitarla los propios simulantes del acto, es decir el uno contra
el otro indistintamente; igualmente los terceros pueden accionar contra los simulantes.
La acción de nulidad cabe tanto en el caso de la simulación absoluta como de la relativa,
precepto que nace del Art. 193 del CC.
En el caso de la simulación absoluta, si bien el acto no existe, pero la sentencia establecerá
al declarar el derecho, que el acto simulado no generó efecto alguno.
En el caso de la simulación relativa se podrá declarar la nulidad del acto aparente, haciendo
ostensible el acto oculto. De esta manera, el acto oculto surte sus efectos entre las partes.
INOPONIBILIDAD DE LA SIMULACIÓN
En el art. 194 del CC., señala que “La simulación no puede ser opuesta por las partes ni por
los terceros perjudicados a quien de buena fe y a título oneroso haya adquirido derechos del
titular aparente”.
En este caso el Código tutela y es muy preciso al señalar que todo el que adquiere un
derecho de buena fe y a título oneroso está protegido frente a los simulantes y demás
terceros que no ostenten la calidad de buena fe y la onerosidad del acto.
Aquí la buena fe consiste en ignorar el acuerdo simulatorio y creer en la plena eficacia
vinculante del negocio simulado y en la legitimación de quién alega ser el poseedor del
derecho, quién es sólo un titular aparente.
Para que opere la inoponibilidad es necesario:
● La Buena Fe.
● Adquisición a título oneroso.
En cambio, sí es oponible al adquirente de mala fe sea a título oneroso o gratuito. Es decir,
lo que se sanciona es la mala fe.
TEMA 2: EL FRAUDE DEL ACTO JURÍDICO
Según Cabanellas: Una conducta fraudulenta, seráentonces, aquella que persigue
perjudicar losderechos de los terceros o violar la ley. Vidal Ramírez: “el fraude es, pues, un
acto real y verdadero cuyos efectos son queridos. Consiste en la enajenación de bienes, a
título oneroso o gratuito,que realiza un deudor para evitar que su acreedor pueda ejecutarlo
haciéndose pago con dichos [Link] eso, el acreedor, puede, frente al fraude, ejercitar la
acción llamada pauliana.
Actos mediante los cuales se puede llegar al fraude
llegar al fraude Cualquier acto que realice el deudor orientado a evitar que el
acreedor,haciendo uso de los mecanismos legales que el derecho le otorga, pueda trabar
alguna medida cautelar sobre sus bienes y posteriormente ejecutarlos, para de esa manera
recuperar su crédito, constituirán acto fraudulento.
La ley para proteger a los acreedores ha instaurado los remedios legales correspondientes,
que son fundamentalmente tres: La acción de nulidad por simulación. La acción pauliana:
Se emplea contra los actos de disposición o constitución de gravámenes, verdaderos, del
deudor, buscando evitar que los activos de éste disminuyan o desaparezcan. La acción
oblicua o subrogatoria: Aquella por la cual el acreedor ejerce los derechos correspondientes
al deudor en su nombre, con la finalidad de buscar que el patrimonio de éste se incremente,
para luego poder recuperar su crédito mediante la ejecución de sus bienes.
LA ACCIÓN PAULIANA O REVOCATORIA
La acción pauliana, es el derecho que tiene el acreedor perjudicado, para solicitar una
declaración judicial de ineficacia, respecto a él, de los actos de disposición o constitución de
gravámenes reales, que celebre su deudor respecto de sus bienes, impidiendo o
dificultandola recuperación de su crédito.
¿Qué se persigue con la acción pauliana?
Lo que se persigue con esta acción es que el acto jurídico contra el cual se interpone, no
produzca efecto alguno con relación al acreedor accionante, de manera que para él es
como si el acto no se hubiera [Link] el deudor y el tercero, y frente a todos los
demás el acto es válido y produce todos sus efectos
Sobre su naturaleza: La acción pauliana es de naturaleza personal. El acreedor que ejercita
invoca un derecho personal, es decir un crédito, y no un derecho real
¿Es correcto llamarla acción revocatoria?
Sobre su denominación, es incorrecto llamarla acción revocatoria, como se aprecia del art.
195 del CC., con esta acción no se persigue la revocación del acto sino únicamente que se
declare la ineficacia del acto fraudulento, y solamente para el acreedor accionante. Si se
declara fundada la demanda, el acto cuestionado no es revocado, porque mantiene su
validez y sus efectos entre las partes que lo han celebrado y frente a otros terceros distintos
del acreedor.
¿Cuál es la finalidad de la acción pauliana?
Lo único que persigue es la ineficacia del acto de disposición realizada por el deudor, que
cause perjuicio al acreedor, y no su nulidad o anulabilidad. Se trataría de una ineficacia
relativa, pues sólo opera para el acreedor accionante, esto significa que solamente para él,
el acto será ineficaz, de modo que si existieran otros acreedores, para ellos, como para los
demás terceros, el acto de disposición seguirá siendo eficaz.
A, deudor de B, vende a C, su único bien de valor,su casa, de manera que imposibilita a su
acreedor B,la recuperación de su crédito ascendente a $20,000.00. B interpone la acción
pauliana contra ese acto de disposición, y obtiene sentencia favorable. Después de ello, en
el proceso correspondiente, si el crédito ya es exigible, Podrá solicitar, no obstante que la
casa ya pertenece a C, un embargo en forma de inscripción y posteriormente el remate de
dicho [Link] que el bien se remata en $ 35,000.00,pagada la deuda, quedaría
un remanente de$ 15,000.00, que tendría que ser entregados a C,pues éste era el
verdadero propietario del bien.
La acción pauliana puede ser interpuesta por los acreedores comunes o quirografarios, sin
embargo también podrá ser interpuesta por los acreedores privilegiados cuando las
garantías específicas que tienen constituidas a su favor resultan insuficientes para
garantizar el integro de las obligaciones.
¿Quiénes son los titulares de la acción?
Los acreedores pueden ser de dos clases: Los acreedores comunes o quirografarios:son
aquellos que no tienen constituidas a su favor, ninguna garantía específica, que les asegure
el cumplimiento de las obligaciones de sus deudores, podrían recuperar sus créditos
mediante el ejercicio de las medidas cautelares sobre los bienes de dichos deudores, para
su posterior ejecución.
Los acreedores privilegiados, son aquellos que sí tienen constituidas a su favor garantías
específicas, como por ejemplo,una hipoteca, un warrant, una fianza, quegarantizan el
cumplimiento de las obligaciones y que les asegure la recuperación de sus créditos.
Requisitos de la acción pauliana:
Estos dependen de sí el acto de disposición cuya ineficacia se pretende es a título gratuito o
a título oneroso. Si el acto de disposición es a título gratuito son suficientes los requisitos
objetivos,pero, si el acto de disposición es a título oneroso, además de los requisitos
objetivos se necesitan los subjetivos.
Requisitos objetivos
A) La existencia de un crédito.
B) la existencia de un acto de disposición del cual se derive un perjuicio al acreedor(eventus
damni)
El acreedor demandante no necesita acreditar el perjuicio o la insolvencia del deudor, ya
que, como puede verse del último párrafo del artículo 195 CC, la carga de la prueba sobre
estos hechos se ha trasladado al deudor, debiendo éste acreditar que con el acto
impugnado no se ha causado perjuicio alguno al acreedor o,que tiene libres suficientes para
garantizar el íntegro de sus obligaciones.
Requisitos subjetivos
A) Tratándose de acto de disposición posterior al crédito. Con relación al deudor, el
acreedor no debe probar nada, es decir no es necesario que el acreedor pruebe que el
deudor actuó con intención de perjudicar ni que tuvo conocimiento de las consecuencias
dañosas que el acto de disposición generaría para el.
Con relación al tercero, debe probarse que este tenía conocimiento del perjuicio al derecho
del acreedor o haya estado en razonable situación de conocer y no ignorarlo
B) Tratándose de un acto de disposición anterior al nacimiento del crédito. Se puede
interponer la acción pauliana contra actos de disposición celebrados por quien todavía no
era deudor, pero se encontraba en camino de serlo. El acto que se pretende impugnar se
realizó antes de que se otorgue el crédito, y en consecuencia antes de que se establezca la
relación jurídica entre acreedor y deudor.
Si A solicita, con fecha 10-03-02 un crédito a la financiera X, informando esta,que es
propietario de diversos bienes y mientras se tramita el otorgamiento del préstamo, con fecha
12-03-02 A vende aB sus bienes. Con fecha 15-03-02 la financiera X le otorga el crédito a
A, es decir con posterioridad al acto de disposición.
Efectos de la ineficacia frente alsubadquiriente.
Artículo 197.- Protección al sub adquiriente de buena feLa declaración de ineficacia del
acto no perjudica los derechos adquiridos a título oneroso por los terceros subadquirentes
de buena fe.
Esta norma regula el supuesto de que el adquirente, a su vez, transfiera el derecho
adquirido del deudor, a un tercero sub adquiriente, e inclusive que éste último lo vuelva a
transferir a otra persona y así sucesivamente. La buena fe, implica que, el subadquirente
desconocía la existencia del perjuicio al acreedor, como consecuencia del primer acto de
disposición.
Ejemplo: Juan (acreedor de Luis), vendió su única casa a Pedro, para burlar a su acreedor
Luis. A su vez Pedro, vendió la casa a favor de Miguel (subadquirente de buena fe). En el
supuesto de que procediera la acción pauliana contra la venta celebrada por Juan y Pedro,
la ineficacia no alcanza a Miguel, es decir que su adquisición permanece inalterable.
Improcedencia de la Acción Pauliana
Lohmann, señala que la acción pauliana no está concebida para impedir que el deudor
cumpla con sus obligaciones ya vencidas. Con el cumplimiento de deudas ya vencidas el
deudor no hace sino cumplir con su deber y a la vez ejercer su derecho de pagar.
Ejemplo:
Juan es deudor Luis (crédito venció el 15-03-02)José (crédito venció el 12-12-02)Manuel
(crédito vence el 23-12-03)Lucia (crédito venció el 15-02-03)
Supongamos que hoy día es 18-03-03, y Juan,paga primero a Lucía, ni Luis, ni José ni
Manuel Podrían interponer una acción pauliana contradicho pago, pero si Juan pagase
primero aManuel (cuyo crédito aún no vence), los demás acreedores si podrían impugnar
este acto.
Vía procedimental para la Acción Pauliana
Si el acto impugnado es a título gratuito debe tramitarse como proceso sumarísimo. (Entre
Los Art. 546 y 559 CPC) Si el acto impugnado es a título oneroso la demanda deberá
tramitarse como proceso de conocimiento. (Entre los Art. 475 y 479 CPC)
De acuerdo con el art. 200 CC y con lo dispuesto en el art. 608 CPC, antes o después de
interponerse demanda pueden solicitarse las medidas cautelares destinadas a evitar que el
perjuicio al acreedor resulte irreparable.
Sin embargo, como también lo hemos dejado señalando, se presentan casos en que la
voluntad jurídica no llega a formarse ya sea por la ausencia del discernimiento, la intención,
de la libertad. Además la voluntad manifestada debe responder a una determinación seria
destinada a crear resultados jurídicos.
1. DEFINICIÓN DE VICIOS DE LA VOLUNTAD.-
Con la finalidad de que el acto jurídico tenga plena validez, debe de existir una coherencia,
racional, objetiva, en la manifestación externa de la voluntad, entre lo querido por el agente
que es el proceso interno.
Contrario a esto, es cuando se presentan los vicios de la voluntad. Es decir, esta voluntad
debe de ser producto de un proceso que comienza en lo subjetivo y va dirigido hacia lo
objetivo, vale decir de la voluntad interna hacia la voluntad debidamente exteriorizada.
Sin embargo, surge la voluntad viciada, cuando el proceso es interrumpido por una fuerza
del exterior: defectos que van a conllevar al sujeto a declarar una voluntad que no
corresponde a su voluntad interna, estas circunstancias son denominadas como vicios de
la voluntad.
GIUSEPPE STOLFI, señala al respecto que, para que este sea válido (negocio jurídico) y
produzca efectos, deben de constar no solo de una voluntad, sino de una manifestación
liberalmente emitida; y por lo consiguiente, si este proceso de formación fue perturbada por
alguna causa que indujo a la parte a expresar una voluntad diversas de las que habría
manifestado, será dudosa, el acto ha de considerarse inválido, y esta declaración se
declarara nula, por la discordancia de la lógica.
Sin embargo, en el caso de nuestra legislación, el Art. 221° inc. 2, establece como causales
de anulabilidad: “Por vicio resultante de error, dolo, violencia o intimidación”.
El error, en realidad, solo interesa al ámbito del Derecho por sus efectos y consecuencias,
pero el origen del problema es ajeno al Derecho, porque concierne al entendimiento,
definiendo a éste como parte del proceso mental del razonamiento que concluye con una
elección y decisión. Es decir, se conceptúa como error todo juicio o valoración que sea
diferente del criterio que se acepta como válido en el campo del conocimiento sobre el que
se ha expresado la elección o decisión.
La ignorancia es distinta del error, pero jurídicamente se asimila a éste, porque en uno y
otro caso el agente celebra un negocio que no concluirá como cierto, o que celebraría en
condiciones distintas. La ignorancia o falta de información conduce a conocimiento
defectuoso y por tanto a formarse un criterio de las cosas distinto del correcto. Conviene,
pues, insistir en que no interesa tanto saber qué es el error, como entender cuándo estima
la ley que hay error.
El Art. 201º del Código Civil señala que el error será causa de anulación del acto jurídico
cuando es esencial y conocible por la otra parte.
Se diferencia del error en que éste es una percepción deformada de la realidad, debido a la
actitud del sujeto; mientras que en el dolo, el error es la consecuencia de la actitud
maliciosa de otra persona que ha provocado el error, o lo ha silenciado.
Es decir, no advierte a la otra parte del error en que ha incurrido o contribuye a mantener el
error.
Este vicio de voluntad se sanciona con la invalidez del acto jurídico (mediante la acción de
anulabilidad) debido a que se ha deformado la voluntad: Art. 210° “El dolo es causa de
anulación del acto jurídico cuando el engaño usado por una de las partes haya sido tal que
sin él la otra parte no hubiera celebrado el acto. Cuando el engaño sea empleado por un
tercero, el acto es anulable si fue conocido por la parte que obtuvo beneficio de él”.
El dolo causal se encuentra establecido en el Art 210º del CC: "el dolo es la causa de
anulación del acto jurídico cuando el engaño usado por una de las partes haya sido tal que
sin él la otra parte no hubiera celebrado el acto". Ejemplo: A ofrece a B en compraventa un
caballo común haciéndole pensar que está comprando un caballo de paso.
El Art. 211º del CC define al dolo incidental como un engaño ineficiente para determinar la
voluntad y establece que el acto jurídico será válido, aunque sin la presencia del dolo si
hubiese celebrado en condiciones diferentes, pero impone a quien utilizó el dolo la
obligación a la reparación de los daños y perjuicios. Ejemplo: A compra un TV de 55” FHD
en SODIMAC, el vendedor le indica que cuenta con una garantía de 12 meses, cuando en
realidad sólo cuenta con una garantía de 6 meses.
c) El dolo Omisivo.-
Se encuentra regulado en el Art. 212º del Código Civil. Consiste en el silencio malicioso que
tiene como intención hacer que la otra parte incurra en error, por no informar de aquellos
hechos y circunstancias, de los que la víctima no tenía manera de enterarse por sus propios
medios.
Este tipo de omisión surte los mismos efectos que la acción dolosa.
Ejemplo: A compra una casa a B, que en paraciencia se ve en perfecto estado. Sin
embargo, B no le comunica que las instalaciones eléctricas y las de agua y desagüe datan
de hace 30 años y presentan filtraciones de agua.
d) El dolo Recíproco.-
Se encuentra regulado en el Art. 213º del Código Civil. Es cuando el dolo es empleado por
ambas partes, en este caso no será causal de anulación del acto.
El Art. 214, regula al respecto: “La violencia o la intimidación son causas de anulación del
acto jurídico, aunque hayan sido empleadas por un tercero que no intervenga en él”.
El inciso 1) del Art. 219º del CC establece que el acto jurídico es nulo cuando la falta de
manifestación de voluntad del agente; consiguientemente, la violencia física como fuerza
irresistible, anulatoria de voluntad, será objeto de la acción de nulidad del acto jurídico y no
sólo de la anulabilidad.
Por lo tanto, la amenaza del ejercicio regular de un derecho y el simple temor reverencial no
anulan el acto (Art. 217°).
La invalidez negocial viene a constituir una sanción que el ordenamiento jurídico impone al
negocio que presenta "irregularidades". Esta sanción puede determinar que dicho negocio
no produzca las consecuencias jurídicas a las cuales está dirigido (lo que significa que es
absolutamente ineficaz), o que dicho negocio produzca las consecuencias a las cuales está
dirigido, pero que éstas puedan ser "destruidas", porque es precariamente eficaz.
Es relativa cuando el requisito en cuestión tutela intereses "disponibles" por las partes
(piénsese en el requisito de la seriedad o en el de la ausencia de vicios). La invalidez
absoluta supone la nulidad del negocio; la invalidez relativa, en cambio, la anulabilidad del
mismo.
1. CLASES DE NULIDAD.-
Son dos las clases de nulidad que recoge el Código Civil peruano y, vienen a ser la nulidad
absoluta y la nulidad relativa.
a) NULIDAD ABSOLUTA: Art. 219°
El acto jurídico será considerado nulo por ausencia de algún elemento esencial que la ley
establece como requisito de validez (llámese manifestación de voluntad, capacidad, objeto,
finalidad y forma), o aquel que es celebrado transgrediendo normas de orden público.
Es por ello que en virtud de la nulidad absoluta el acto jurídico será considerado como si
nunca hubiese existido y, por ende, no producirán ningún efecto válido.
Debemos considerar que la nulidad absoluta suele llamarse acto nulo o simplemente
nulidad.
b) NULIDAD RELATIVA: Art. 221°
Viene a ser aquella que reúne los elementos esenciales, que propicia que inicialmente el
acto jurídico celebrado sea válido, empero por llevar consigo determinado vicio o
contravenir el texto expreso de la norma, a pedido de uno de los celebrantes puede
declararse su anulabilidad.
Para BETTI, anulable es el negocio que, aun no careciendo de los elementos esenciales y
hasta originando la nueva situación jurídica puede, tras la reacción de la parte interesada,
ser removido con fuerza retroactiva y considerando como si nunca hubiera existido: la
nulidad surge sólo por efecto de sentencia cuando un interesado toma la iniciativa de
hacerla pronunciar por el juez como consecuencia de los vicios que afectan al negocio.
Se originó como un medio de protección concedido por el Pretor a quien podía ser
perjudicado por un acto jurídico al que se le reconocía validez por que reunía las
condiciones exigidas por el Ius Civiles, pero adoleciendo de un defecto en su formación.
El acto anulable produce normalmente los efectos que le son peculiares, pero, a petición de
parte interesada, puede declararse nulo judicialmente con efectos retroactivos al momento
de su celebración, siempre que concurra alguna de las causales (vicios o defectos de los
requisitos de validez) legales que lo invalidan.
El acto anulable no es nulo por sí, pero está afectado de un vicio que lo invalida. Produce
efectos, pero éstos pueden ser eliminados si, el acto es impugnado por la parte en cuyo
interés se ha establecido la invalidez.
La eficacia del acto anulable, pese a la invalidez, puede llegar a ser definitiva por efecto de
la prescripción de la acción de anulación o de la confirmación.
2. CAUSALES DE ANULABILIDAD.-
Nuestro Código Civil en su artículo 221° recoge las causales de anulabilidad.
1) Por incapacidad relativa del agente (modificado por el Decreto Legislativo 1384)
Por capacidad de ejercicio restringida de la persona contemplada en los numerales 1 al 8
del artículo 44.
2) Por vicio resultante de error, dolo, violencia o intimidación.
3) Por simulación, cuando el acto real que lo contiene perjudica el derecho de tercero.
4) Cuando la ley lo declare anulable.
Esta norma tiene como precedente el artículo 1125° del código Civil de 1936 y su redacción
corresponde a la adoptada por la Comisión Revisora.
3. CARACTERÍSTICAS DEL ACTO ANULABLE.-
Las características del acto anulable las resume el artículo 222° del Código Civil: “El acto
jurídico anulable es nulo desde se celebración, por efecto de la sentencia que lo declare.
Esta nulidad se pronunciará a petición de parte y no puede ser alegada por otras personas
que aquellas en cuyo beneficio la establece la ley”.
La norma fue adoptada por la Comisión revisora con algunos cambios a la redacción de la
propuesta por la Comisión reformadora y registra como antecedente al artículo 1126° del
código Civil de 1936.
Por otra parte, el Acto Jurídico Anulable es aquel que tiene todos los aspectos de su
estructura y contenido perfectamente lícitos, pero presenta un vicio estructural en su
conformación.
A nivel jurisprudencial, se señala que el acto jurídico nulo se presenta cuando el acto es
contrario al orden público o carece de algún requisito esencial para su formación. Mientras
que, el acto jurídico será anulable cuando concurriendo los elementos esenciales a su
formación, encierran un vicio que pueda acarrear su invalidez a petición de parte.” (Exp. Nº
973-90-Lima, Normas Legales Nº 213, p. J-8).
b) POR LAS CAUSALES QUE LAS GENERAN:
Las causales de nulidad tutelan el interés público, es decir, según el Art. 219º del Código
Civil. En contraposición, las causales de anulabilidad tutelan el interés privado de las partes
celebrantes del acto, con la finalidad de proteger a la parte afectada por la causal.
6. EFECTOS ULTERIORES DEL ACTO ANULADO.-
Como se ha expuesto en las características del acto anulable, declarada su nulidad el
efecto retroactivo de la sentencia lo hace nulo desde su celebración, es decir, quedan
extinguidos los efectos queridos y pretendidos y, por consiguiente, si el derecho emergido
del acto jurídico no ha sido ejercitado ni los deberes u obligaciones cumplidos, ninguno de
los sujetos puede reclamar ni está obligado a cumplir nada respecto del otro.
Por el contrario, si el derecho emergido ha sido ejercitado y los deberes u obligaciones han
sido cumplidos, cada una de las partes ha de restituir lo que haya recibido y puede reclamar
lo que ha entregado. Sin embargo, al igual que con el acto nulo, la nulidad del acto anulable
trae efectos ulteriores tanto interpartes como frente a terceros, aunque el código civil no
haya legislado al respecto, salvo los actos celebrados por incapaces.
El acto jurídico anulable, inicialmente eficaz, pero, por haberse celebrado con defectos,
amenazado de ineficacia, produce la totalidad de sus efectos (iniciales o posteriores) en
tanto en cuanto no se haya sido anulado mediante sentencia judicial.
A diferencia del acto nulo que lo es ipso iure, el anulable deviene en nulo solamente por
efecto de la sentencia definitiva que lo declare; de ahí que la sentencia que declara nulo un
acto anulable es constitutiva y no simplemente declarativa. La anulabilidad se traduce en
nulidad por efecto de la anulación y los efectos producidos se reducen a la nada. La
sentencia que declara nulo un acto anulable tiene efectos retroactivos al momento de la
celebración, borrándose los efectos producidos y como consecuencia las partes devolverán
lo recibido y si no fuera posible la devolución pagarán su valor.
El acto anulable impugnado eficazmente equivale al acto nulo. El acto nulo y el anulable
declarado nulo tienen las mismas consecuencias: ambos no producen efectos desde el
inicio. El acto nulo no produce efecto negocial alguno: no constituye, modifica o extingue
relaciones jurídicas, es decir, no constituye, transfiere, modifica o extingue derechos reales
o de crédito, y no constituye causa eficiente justificativa de las prestaciones que se han
podido ejecutar, razón por la que deben ser restituidas.
Lo mismo podemos decir del acto anulable declarado judicialmente nulo. La sentencia de
anulación priva de causa a las prestaciones ejecutadas: lo que se expresa diciendo que la
anulación tiene efectos retroactivos.
El hecho de que tanto el acto nulo como el anulado no produzcan efecto negocial alguno, no
significa que nunca hayan acaecido. Su estipulación puede determinar consecuencias no
negociales. Así, de constituir actos ilícitos, determinarán la aplicación de sanciones y
responsabilidades.
Por ejemplo: si A vende a B un inmueble con un contrato nulo, y B vende el mismo inmueble
a C, A puede obtener la restitución haciendo valer frente a C, tercero respecto a la venta
A-B, la nulidad de ésta. Se aplica el principio general por el cual no habiendo B adquirido el
derecho de propiedad, no podía transferirlo a otro. La situación es un poco diversa cuando
se trata de un acto anulable declarado nulo mediante sentencia judicial. No hay ningún
problema cuando el tercero sabía de la invalidez: la sentencia de anulación le es oponible;
no hay ninguna buena fe confianza del tercero que tutelar.
El Derecho de los terceros también está tutelado por ci principio general que dice que en
materia de bienes muebles: “la posesión vale el título” (art. 948), por el cual el tercero sub
adquirente que ha obtenido la posesión de buena fe, no está sujeto a reinvindicación,
aunque el título de su enajenante sea nulo, o haya sido anulado, salvo que se trate de
bienes perdidos o adquiridos con infracción de la ley penal.
Clases de confirmación.-
Son dos las clases de confirmación expresa y tácita:
a) Confirmación Expresa:
Es aquella convalidación que se hace del acto jurídico anulable, de manera verbal o escrita,
o a través de cualquier medio directo.
Ejemplo: Si Julissa a la edad de 17 años le compra una casa a Miguel y, después de dos
años desea convalidar el acto jurídico que celebró (por cuanto era anulable al ser incapaz
relativo) y, con tal fin de manera escrita, mediante un documento exterioriza tal voluntad, en
este caso estaremos ante una confirmación expresa.
b) Confirmación tácita:
En este caso, el acto confirmatorio es exteriorizado por la persona mediante ciertos
comportamientos, actitudes o hechos fácticos que denotan de manera inequívoca su
voluntad de ratificar el acto jurídico. En suma, estamos ante la facta concludentia como
forma y modo de ratificar el acto anulable.