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El Rapto de la Iglesia en Apocalipsis

1. Juan recibe una invitación de Cristo a subir al cielo para mostrarle las cosas que sucederán después de las siete iglesias. 2. Al subir al cielo, Juan representa figurativamente el rapto de la iglesia antes de que comience la gran tribulación. 3. La ausencia de mención de la iglesia en los capítulos sobre la gran tribulación sugiere que la iglesia será raptada antes de ese período.

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El Rapto de la Iglesia en Apocalipsis

1. Juan recibe una invitación de Cristo a subir al cielo para mostrarle las cosas que sucederán después de las siete iglesias. 2. Al subir al cielo, Juan representa figurativamente el rapto de la iglesia antes de que comience la gran tribulación. 3. La ausencia de mención de la iglesia en los capítulos sobre la gran tribulación sugiere que la iglesia será raptada antes de ese período.

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El rapto de la Iglesia

El libro de Apocalipsis comienza con la visión del Cristo Glorificado (1:18-19). Dicha visión constituye una especie de preludio que introduce las cartas o
mensajes a las siete iglesias del Asia Menor (caps. 2 y 3). De igual manera, la visión del «trono» y el «rollo» en los capítulos 4 y 5 son preparatorios de las
cosas que han de ocurrir en la tierra posteriormente.

La visión del trono del Dios creador del universo y del rollo sellado con siete sellos, destacan un cuadro de juicio. La escena que aparece en los capítulos 4 y 5
está claramente relacionada con Daniel 7:9-14 y 22:27, pero Apocalipsis 4 y 5 la presenta desde la perspectiva de la iglesia, mientras que Daniel 7 la
presenta desde la óptica de Israel.

Apocalipsis 4 y 5 descorre el telón del escenario celestial y permite que Juan contemple el glorioso cuadro de la preparación divina para la intervención del
Dios Soberano en los asuntos del hombre. Los capítulos 4 y 5 son preparatorios para el comienzo del «día de Jehová» o «día del Señor». El hombreha
tenido su día. El humanismo secular y filosófico proclama que Dios no es necesario para el progreso humano. El hombre, dicen los humanistas, puede vivir sin
Dios. Pero la Palabra de Dios enseña lo contrario (Juan 15:5).

El rapto de la iglesia

«Después de esto miré, y he aquí una puerta abierta en el cielo; y la primera voz que oí, como de trompeta, hablando conmigo, dijo: Sube acá, y yo te
mostraré las cosa que sucederán después de estas. Y al instante yo estaba en el Espíritu» 4:1-2a

A. Sube acá:

1. [Después de esto miré, y he aquí una puerta abierta en el cielo; y la primera voz que oí, como de trompeta, hablando conmigo, dijo: Sube acá, y yo te
mostraré las cosas que sucederán después de estas] 4:1

No fue coincidencia que lo primero que sucedió después que Juan describiera a las siete iglesias (que, como vimos, no representan solo el mensaje a cada
iglesia en particular sino también a los siete periodos de historia de la iglesia), que ascendiera a los cielos. Como Juan era el último apóstol que quedaba y era
miembro de la iglesia universal, su elevación a los cielos es figura del «rapto de la iglesia» antes que comience la gran tribulación. También conviene
mencionar que la invitación proviene de Cristo mismo, el primero que le habló con «voz fuerte, como de trompeta» (1:10).

a. «Después de esto miré, y he aquí una puerta abierta en el cielo»

(Metá taúta eídon, kaí idoú thyra eineoigménei ei en tói ouranói), mejor «después de estas cosas vi y he aquí una puerta que había sido abierta y permanecía
abierta en el cielo». La expresión «después de estas cosas» tiene que ver con el contenido de los capítulos 2 y 3, es decir, después de las cuestiones
relacionadas con la iglesia.

«Miré, y he aquí»

El verbo «miré» (eídon) es el aoristo segundo, modo indicativo, voz activa de (horáo), que significa «ver», «mirar». El aoristo sugiere una acciónpuntual y el
modo indicativo señala la realidad del acontecimiento. «He aquí» (idoú) es una exclamación enfática usada para llamar la atención. Juan ha estado tratando
con cuestiones que suceden en la tierra. Ahora, en los capítulos 4, 5, el escenario descrito es celestial.

«Una puerta abierta en el cielo»

(Thyra eineoigménei en toí ouranói). La expresión «abierta» es un participio perfecto, voz pasiva. El tiempo perfecto sugiere una acción completada con
resultados permanentes. Dicho participio sugiere que «la puerta ha sido abierta y dejada así para la llegada de Juan». No se menciona en el texto ni cómo ni
cuándo la puerta fue abierta, pero el hecho es incuestionable. La puerta abierta permite la entrada personal de Juan para recibir la revelación que aparece en
la escena celestial.

b. «Y la primera voz que oí, como de trompeta, hablando conmigo»

Seguramente se refiere a «la voz» mencionada en (1:10). De ser así, la referencia es al Señor Jesucristo (véase Ap. 1:11-18). La voz es la de una persona,
pero el efecto es el de una trompeta. La trompeta se usaba:
1) Para anunciar convocaciones públicas, Neh. 4:20
2) Para preparar un juicio, Jl. 2:1
3) Para producir reverencia y temor, Éx. 19:16
El sonido de la trompeta se usa aquí metafóricamente para destacar la autoridad de la voz del Señor Soberano que habla con Juan. La expresión «hablando
conmigo» (laloúseis met" emoú) sugiere un mensaje o instrucción dirigido personalmente a Juan.

c. «Sube acá, y yo te mostraré las cosas que sucederán después de estas»

(Anába hóde, keí deíxo soi há deí genésthai metá tauta).


El verbo «sube» (anába) es el segundo aoristo imperativo, voz activa de (anabaíno). Esta forma verbal sugiere acción urgente. El apóstol recibe un mandato
urgente de subir y, evidentemente, entrar por la puerta que le ha sido abierta en el cielo con el fin de recibir la revelación de parte del Señor.
El verbo «mostraré» (deíxo) es el futuro indicativo, voz activa de (deíknumi), que significa «mostrar», «exhibir». El comentarista Robert L. Thomas observa:
[La promesa de (deíxo soi) («yo te mostraré») es en ejecución del plan de Dios el Padre al otorgar a Cristo la responsabilidad de transmitir el (apokálypsis)
(«revelación») a las iglesias (véase deíxai [mostrar], 1:1). Su acción, que cumple esta promesa, comienza en Apocalipsis 6:1, donde el Cordero inicia
el proceso de romper los sellos del rollo sellado con siete sellos].

El Señor promete mostrar a Juan «las cosas que sucederán después de estas». El texto griego dice: «las cosas que necesariamente sucederán después de
estas». Esa declaración pone de relieve el hecho de la certeza del cumplimiento, y no habrá acción humana ni fuerza satánica que pueda impedirlo.

Esta frase completa la tercera división del bosquejo del libro que aparece en Apocalipsis 1:19. La referencia es a los acontecimientos que se describen en el
resto del libro, es decir, desde el capítulo 4 hasta el 22. En esos capítulos se describe lo relacionado con «el día del Señor», que abarca los juicios de la gran
tribulación, la venida en gloria del Rey – Mesías, el reino mesiánico y la creación de los nuevos cielos y la nueva tierra.

2. [Y al instante yo estaba en el Espíritu] 4:2a

(Enthéos egenómein en pneúmati), mejor «inmediatamente me hallé yo mismo en espíritu». El texto griego omite la conjunción «y» lo que hace que la frase
sea más dramática. También debe notarse que aunque la Reina – Valera 1960 sugiere que «en el Espíritu» se refiere al Espíritu Santo, es mejor tomar la
expresión «en pneúmati como una alusión al espíritu de Juan. Tal como sucede en Apocalipsis 1:10, Juan es transportado espiritualmente hasta el mismo
cielo, donde pudo contemplar las cosas que le fueron reveladas. Experimentó un segundo éxtasis que le permitió ser trasladado en su espíritu para recibir la
visión que le fue dada.

Fíjese la similitud que existe en este suceso y la promesa que nuestro Señor les hizo a sus discípulos cerca del final de su vida, en cuanto a llevarlos a la casa
de su Padre

«En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. Y si me fuere
y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis». (Jn. 14:2-3).

Todos saben que Cristo está en el cielo, y Jesús ascendió a los cielos adonde se encuentra sentado a la diestra de Dios. Pablo nos dice que al morir, su espíritu
y su alma «partirían para estar con Cristo» (Filipenses 1:23). También dijo: «Aunque estoy físicamente ausente, los acompaño en espíritu» (Col. 2:5). Por lo
tanto, es indudable que cuando un cristiano muere, su alma y su espíritu van a estar con Cristo en la casa del Padre, es decir, se van al cielo. Su cuerpo, por
supuesto, queda en la tumba hasta la resurrección, que para los cristianos será de la era de la iglesia, justo antes de la gran tribulación (1 Ts. 4:16-17). Es
por eso que ubicamos al rapto a esta altura en el devenir de los acontecimientos del libro de Apocalipsis.

Existen por lo menos cuatro razones para situarlo aquí:

1) La ubicación es adecuada para el rapto. Los capítulos 4 y 5 presentan una visión del cielo y el capítulo 6 introduce el período de la gran tribulación. Juan,
uno de los primeros miembros verdaderos de la iglesia de Jesucristo, es un símbolo perfecto para representar a la iglesia que sale de este mundo antes de
que comience la gran tribulación, tal como lo prometió nuestro Señor:

«Por cuanto has guardado la palabra de mi paciencia, yo también te guardaré de la hora de la prueba que ha de venir sobre el mundo entero, para probar a
los que moran sobre la tierra» (Ap. 3:10).

2) El no mencionar a la iglesia en el resto del libro de Apocalipsis indica que no se encuentra en la tierra durante la tribulación. Existen dieciséis referencias a
la iglesia en los capítulos 2 y 3 de Apocalipsis, mientras que en los capítulos del 6 al 18, que hablan de la gran tribulación, no se menciona ni una sola vez. La
conclusión natural que sacamos es que la iglesia que fue tan prominente durante sus dos mil años de historia (como se predice en los capítulos 2 y 3) no se
menciona en los capítulos 4-18 porque en ellos se describe la gran tribulación, período que ella no tendrá que soportar.

3) El profuso uso de términos y símbolos del Antiguo Testamento en los capítulos 4-18 nos habla de Israel, no de la iglesia. Esto es comprensible, ya que la
era de la iglesia es el tiempo de los gentiles, mientras que la gran tribulación es el tiempo de sufrimiento de Jacob o de las setenta semanas de Daniel, que
Dios determinó para tratar con Israel. Algunos de estos símbolos del Antiguo Testamento son el tabernáculo, el arca del Pacto, el altar, los ancianos, los
incensarios, los querubines, los sellos, las trompetas y las plagas.

4) Existe mucha similitud entre los acontecimientos de Apocalipsis 4:1-2 y otras enseñanzas de las Escrituras sobre el rapto, tales como 1 Tesalonicenses
3:13-18.

Ninguna de las cuatro razones expresadas con anterioridad es suficiente para insistir en que Apocalipsis 4:1-2 se refiere al rapto de la iglesia. Sin embargo,
cuando se consideran todas juntas, nos sentimos inclinados a creer que esta deducción puede ser correcta.

El versículo 2 nos indica que Juan fue trasladado de la tierra, al cielo y lo que él describe en los capítulos 4 – 5 del Apocalipsis son cosas que él vio en el cielo.
En este arrebatamiento de Juan podemos ver un tipo del levantamiento de la iglesia, y aquí está el lugar en el libro donde el rapto de la iglesia acontece, es
decir, al final de la historia de la iglesia, y antes de que acontezcan los juicios de Dios. La verdadera iglesia no estará en la tierra cuando llegue el tiempo de la
indignación divina (3:10). La iglesia desaparece de vista al final del capítulo 3, y no se menciona otra vez hasta el fin de la gran tribulación en el capítulo 19,
donde se ve en el cielo, y sus bodas con el cordero se anuncian (19:7-9). Después de que la iglesia desaparece, Dios otra vez comienza a tratar con Israel:

1) Enoc, es un tipo de la iglesia; al ser salvado del juicio del diluvio (la iglesia no pasará la gran tribulación). Génesis 5:24

2) Noé, es un tipo de Israel; pues fue salvado a través del juicio del diluvio (Israel pasará por la gran tribulación). Génesis 5:29

En Apocalipsis 4 no se enseña explícitamente acerca del rapto de la iglesia, pero en definitiva, aparece aquí en orden cronológico al final de la era de la iglesia
y antes de la gran tribulación. Considerando otros pasajes de las Escrituras que tratan específicamente acerca del rapto para poder informarnos con claridad lo
que la Biblia enseña al respecto.

Lo primero que sucede en esta visión del futuro (después de que Jesús presenta su revelación de la era de la iglesia en los capítulos 2-3) es el llamado que se
le hace a Juan para que suba a la casa del Padre en los cielos; este hecho nos enseña algo. Ciertamente, Juan representa a la iglesia, y como la apertura de la
puerta del cielo y la invitación personal que hace el mismo Cristo al decir «sube acá», son paralelos a otros pasajes proféticos (1 Tesalonicenses 4:16-18),
todos estos factores detallan el rapto de la iglesia.

La mayoría de los especialistas en profecía se muestran renuentes a decir que Apocalipsis 4:1-2 representa una enseñanza directa acerca del rapto porque no
concreta o porque no nos da detalles adicionales acerca de este acontecimiento. Sin embargo, como Juan es el que tiene la visión, y se encuentra escribiendo
sobre los sucesos futuros, ¿Qué mejor manera de referirse al rapto en el momento preciso, situado después de la descripción de la era de la iglesia en los
capítulos 2 y 3, y antes de la revelación del anticristo en el capítulo 6 y el comienzo de la gran tribulación?

Una explicación acerca del rapto de la iglesia

El apóstol Pablo fue el escritor especial que Dios escogió para revelarle a la iglesia los maravillosos detalles del rapto, cuando todos los cristianos, tanto vivos
como muertos, serán «arrebatados» y llevados al cielo con Cristo (1 Tesalonicenses 4:16-17). Jesús lo menciona solo una vez, en Juan 14:2-3. Habló muchas
veces de su segunda venida, pero en cada una de esas ocasiones tenía en mente el acontecimiento culminante el cual Pablo llama «la gloriosa venida». Por lo
general, la mayoría de las personas piensan en este suceso cuando hablan de las muchas promesas (trecientas dieciocho en total) que existen en el Nuevo
Testamento que se refieren a la segunda venida de Cristo. Debemos tener cuidado al analizar los pasajes de la segunda venida y determinar si se refiere al
rapto o a la gloriosa venida.

El Dr. Thomas Ice, director ejecutivo del [Pre Trib Research Center] (Centro de investigación Previas a la Tribulación), sitúa a algunas de las referencias
principales que se hacen de las dos etapas diferentes de la segunda venida. Verá que la mayoría de las que describen el rapto provienen de escritos del
apóstol Pablo. Este cuadro revela que al unir todas las promesas de la segunda venida, la Biblia enseña que existe una venida en dos fases:

1) La primera es la venida en el aire para arrebatar [harpazo] a su iglesia antes de la gran tribulación.

2) La segunda describe la gloriosa venida, cuando vuelve a la tierra a buscar a todos los demás luego del período de la gran tribulación, antes de establecer su
reino de mil años.
Rapto: ¿qué quiere decir?

Hay dos términos en el original griego para referirse «al rapto» o «arrebatamiento», uno es [harpazo]. Y significa «llevar», «tomar apresuradamente»,
«arrebatar precipitadamente» o «arrebatar con fuerza», esto sucederá con la verdadera iglesia antes de que comiencen los juicios de Dios sobre la tierra, será
«arrebatada precipitadamente» y llevada al cielo a la casa del Padre. El otro es [sunarpazo] que significa «prender» (Hch. 6:12).

Estudiar la segunda venida de Cristo y los sucesos futuros tal como se nos revelan en los libros proféticos de la Biblia es un tema perfectamente legítimo. No
solo porque su venida se menciona trecientas dieciocho veces, sino porque ocupa gran parte del ministerio de enseñanza del apóstol Pablo. El primer libro que
se escribió del Nuevo Testamento fue «1 Tesalonicenses», dirigido a una pequeña iglesia griega en la ciudad de Tesalónica. Pablo estuvo allí solo durante tres
semanas hasta que unos judíos furiosos lo sacaron fuera de la ciudad. Mientras tanto, enseñó que Cristo volvería y arrebataría [harpazo], a los cristianos de
este mundo para que se fueran con Él a la casa del Padre. Sin embargo, cuando se fue, algunos de los miembros murieron. Como resultado, estos cristianos
nuevos quedaron perplejos con respecto al estado en el que se encontraban sus hermanos muertos, entonces le escribieron una carta pidiéndole una
explicación. 1 Tesalonicenses es la respuesta de Pablo. En ella, da la descripción más detallada del rapto de la iglesia que se encuentra en toda la Escritura.

«Tampoco queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen, para que no os entristezcáis como los otros que no tienen
esperanza. Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en él. Por lo cual os decimos
esto en palabra del Señor: que nosotros que vivimos, que habremos quedado hasta la venida del Señor, no precederemos a los que durmieron.
Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo
resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados [harpazo], juntamente con ellos en las
nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor. Por tanto, alentaos los unos a los otros con estas palabras» (1
Tesalonicenses 4:13-18).

Para apreciar el contraste entre este acontecimiento y la gloriosa venida al final de la gran tribulación, debemos leer la descripción que hace el propio Señor
de este suceso en Mateo 24:27-31

«Porque como el relámpago que sale del oriente y se muestra hasta el occidente, así será también la venida del Hijo del Hombre. Porque
dondequiera que estuviere el cuerpo muerto, allí se juntarán las águilas. E inmediatamente después de la tribulación de aquellos días, el
sol se oscurecerá, y la luna no dará su resplandor, y las estrellas caerán del cielo y las potencias de los cielos serán conmovidas. Entonces
aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo
sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria. Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntará a sus escogidos, de los cuatro
vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro».

No se sorprenda si no puede relacionar estas dos etapas de la segunda venida del Señor. Son sucesos diferentes. Y cuando añadimos otros sucesos del rapto
como los que se describen en 1 Corintios 15:51-55 y Apocalipsis 19:11-16, a la única conclusión que llegamos es que no describen el mismo acontecimiento.
Es más, descubrí quince diferencias entre el rapto antes de la gran tribulación y la posterior gloriosa venida.

15 SUCESOS CONTRASTANTES DE LA SEGUNDA VENIDA

RAPTO: BENDITA ESPERANZA GLORIOSA VENIDA DE CRISTO

Cristo viene en los aires a buscar a los suyos Cristo desciende con los suyos a la tierra

Rapto: traslado de todos los cristianos No se traslada a nadie

Los cristianos van a la casa del Padre Los santos que resucitan no ven la casa Padre

Al momento del rapto no hay juicio en la tierra Cristo juzga a los habitantes de la tierra

La iglesia asciende a los cielos en el rapto Cristo establece su reino en la tierra

La gloriosa venida no puede tener lugar por lo menos dentro de siete


El rapto es inminente: puede suceder en cualquier momento
años

No existen señales para el rapto Muchas señales que anuncian la venida Cristo

Es solo para los creyentes Afectan a toda la humanidad

Tiempo de gozo Tiempo de lamentación

Antes del día de la ira Inmediatamente después de la gran tribulación

No se menciona a Satanás Se encierra a Satanás en el abismo mil años

El trono del juicio de Cristo No hay un tiempo ni un lugar para el trono juicio

Las bodas del Cordero Su esposa desciende con Él

Solo los suyos pueden verlo Todo ojo lo vera

Comienza la gran tribulación Comienza el reinado de mil años de Cristo

Se pudieran hacer muchas observaciones importantes en cuanto a los quince sucesos contrastantes que describen las dos fases de la venida de nuestro
Señor.

La primera observación, es que es imposible que ambas describan el mismo hecho. Como único se puede ver esto es colocando las descripciones bíblicas una
al lado de la otra. Por esta razón muchos nunca han visto la diferencia y piensan que la segunda venida es un solo suceso, en lugar de ver la venida de Cristo
en los aires para llevar [harpazo] a su iglesia a la casa del Padre, y su venida a la tierra, siete años más tarde, con poder y gran gloria como lo prometió.

Existe una sola «segunda venida», pero se desglosa en dos fases. La primera es solo para su iglesia, es decir, para todos los creyentes, vivos y muertos,
desde que se fundó la iglesia en el año 33 d.C. La segunda es para todos los que vivan sobre la tierra al final de la gran tribulación. No se puede cuestionar
que la gloriosa venida será al final de la gran tribulación, antes del milenio, porque Jesús predijo que su gloriosa venida vendría «inmediatamente después de
la tribulación de aquellos días» (Mt. 24:29).

Hay tres líneas de pensamiento en cuanto al rapto se refiere:

1) Están los que creen que el rapto será al final del período de la iglesia y antes de la gran tribulación.
2) También los que creen que el rapto tendrá lugar a mitad de los siete años de la gran tribulación.
3) Y los que creen que el rapto sucederá después de la gran tribulación y antes de los mil años del reinado del Mesías.

¿Cuándo tendrá lugar el rapto de la iglesia?


Muchos de los textos citados que hablan del rapto de la iglesia enseñan una inminente venida de Cristo. Esto significa que puede venir en cualquier momento.
Tomemos por ejemplo, una de las primeras enseñanzas acerca del rapto en 1 Tesalonicenses 1:9-10:
«Porque ellos mismos cuentan de nosotros la manera en que nos recibisteis, y cómo os convertisteis de los ídolos al Dios vivo y verdadero, y esperar de los
cielos a su Hijo, al cual resucitó de los muertos, a Jesús, quien nos libra de la ira venidera».

1. Esperando el rapto:

Estos cristianos de Tesalónica no estaban sentados esperando el rapto, sino que:


a) Servían «al Dios vivo y verdadero» en una actitud de confianza.
b) esperando «del cielo a Jesús, su Hijo». Así debiera ser, porque puede suceder en cualquier momento, o puede pasar una generación o más. En Filipenses
3:30 tenemos otro ejemplo, una interpretación adecuada de 2 Tesalonicenses 2:1-8 es otro, y hay muchos más.
c) pero debemos recalcar de nuevo que el rapto tendrá lugar antes de la gloriosa venida.

2. ¿Cuánto tiempo habrá antes de que ocurra el rapto?:

Casi todos los pre-milenaristas están de acuerdo en que existe un rapto planificado antes de la gloriosa venida. La fuente de desacuerdo es cuánto tiempo
habrá antes de que ocurra el rapto. El lector debiera tener en mente que todos son cristianos, todos tienen razones escriturales para sostener su punto de
vista, y debemos considerarlos a todos como compañeros en la fe. En realidad, las discrepancias van desde los tres hasta los siete años o más. Sin embargo,
la diferencia de tiempo es importante, ya que determina si debemos esperar al anticristo y a la gran tribulación primero, o si el rapto tendrá lugar antes.

Algunos de los que creen que el rapto tendrá lugar en medio de la gran tribulación o al final de la misma están editando en este momento libros con
instrucciones para saber cómo vivir durante ese período de siete años siendo cristianos. Me resulta interesante debido a que en el Nuevo Testamento no
existe un solo versículo que les diga a los cristianos cómo deben vivir durante ese período. La razón indiscutible es que los cristianos no estarán en la tierra en
ese momento; estarán en el cielo.

Aquellos «santos» de la gran tribulación del Apocalipsis son individuos que no recibieron a Cristo hasta después del rapto de la iglesia. Parece extraño que,
teniendo tanto contenido profético en los profetas del Antiguo Testamento como en los apóstoles del Nuevo Testamento que describen los siete años de gran
tribulación (más que cualquier otro tema profético excepto la segunda venida en sí), no se pueda encontrar ni un versículo que instruya a los cristianos en
cuanto a cómo vivir durante ese período. Esto solo puede significar que la iglesia no pasará por la gran tribulación, tal como lo representa Juan, miembro del
cuerpo de Cristo, quien fue llevado al cielo en una visión antes de que se le revelara la visión de los sucesos del período de la gran tribulación.

Esperar el rapto antes de la gran tribulación no es idea nueva

Durante muchos años, un argumento popular en contra de la teoría del rapto previo a la gran tribulación, de la fase de la «esperanza bendita» del regreso de
Cristo ha sido que John Darby fue quien la inventó en el siglo pasado (1828) y que los padres de la iglesia primitiva nunca la vieron ni la mencionaron durante
casi diecinueve siglos de historia de la iglesia. Esto es muy sencillo, este argumento es falso. Un escritor que creía en la pos-tribulación publicó un anuncio
ofreciendo quinientos dólares a cualquiera que probara que el concepto del rapto antes de la gran tribulación había sido visto antes de que John Darby
comenzara a hacerlo popular en Gran Bretaña, Estados Unidos y Canadá en la década de 1840. Más tarde, tuvo que pagar los quinientos dólares cuando
alguien descubrió que el reverendo Morgan Edwards lo vio en el año 1742. Desde aquel entonces, ese ministro admitió su error y retiró su ofrecimiento.

El reverendo Morgan Edwards, pastor bautista de Filadelfia incluyó en su libro [millennium, Last Days] (El milenio, las novedades de los últimos días), una
discusión acerca del regreso de Cristo para buscar a su iglesia antes de la gran tribulación, escrito en 1788. Aunque veía un período de gran tribulación de tres
años y medio, enseñó que, en definitiva, el rapto tendría lugar antes de la gran tribulación. Lo que es más interesante aún, es que afirmó que escribió lo
mismo en el año 1742. Puede haber recibido la influencia de John Gill o de otros que lo precedieron, cuyos escritos o enseñanzas se encontraban disponibles
en aquella época pero que no se preservaron.

Históricamente, la reforma protestante trajo como resultado una proliferación de traducciones e impresiones de la Biblia que la hicieron accesible a la gente
común y corriente por primera vez en mil setecientos años. Cuando comenzaron a leerla, quedaron impresionados por las muchas enseñanzas proféticas que
contenía. El Sir Isaac Newton hizo un comentario sobre el libro de Apocalipsis a mediados del siglo diecinueve. Era un erudito ávido de Biblia (además de ser
uno de los científicos más grande de toda la historia) y, sin lugar a dudas, recibió la influencia de otros escritores que lo precedieron. Así, desde el punto de
vista histórico, el desarrollo de la profecía es comprensible; progresó a la par que la Biblia se hacía accesible y que se le podía estudiar.

Al llegar el siglo diecinueve, millones de personas leían la Biblia en el mundo angloparlante. Se dice que «la profecía estaba en el aire», en particular en
la Universidad de Trinity, en Dublín, Irlanda, a la cual asistieron entre mil ochocientos y mil ochocientos treinta, John Darby y otros especialistas en profecía.
Sin lugar a dudas, algunos de los maestros de la Biblia en la facultad tuvieron una fuerte influencia en su manera de pensar, incluyendo tal vez a S. R.
Maitland, quien desarrolló la teoría del futurismo, posición que afirma que la mayoría del libro del Apocalipsis y otras profecías bíblicas se cumplirán en el
futuro. Escribió el primer libro acerca de ese tema en 1826.

John Darby afirmaba que recibió la inspiración en cuanto al rapto previo a la gran tribulación en 1828, después de ver la diferencia entre Israel y la iglesia en
su estudio del libro de Efesios. Son pocos los especialistas que, sin hacer esta distinción, ven al rapto de la iglesia previo a la gran tribulación. Por cierto, al
separar a Israel de la iglesia tenemos una de las claves principales para entender correctamente la profecía bíblica.

La segunda clave es tomar las Escrituras proféticas de la forma más literal posible.

Grant Jeffery, un conocido conferencista y especialista en profecía, hizo una investigación intensiva sobre los escritos de los especialistas en profecía del siglo
dieciocho. En su libro Apocalypse, cita a muchos que tenían una compresión definitiva de la diferencia entre las dos fases de la venida de nuestro Señor, en
particular en cuanto a la venida para buscar a su pueblo antes de la gran tribulación y de la revelación del hombre de pecado.

El hallazgo más importante de Jeffrey fue el sensacional descubrimiento de una declaración en un sermón apocalíptico del siglo cuarto. Al autor se le llama
«seudo-Efrén» («seudo» [que quiere decir «falso»] porque existen dudas si en realidad lo escribió Efrén de Nisibis [alrededor de 306 – 373], un prolífico padre
siríaco de la iglesia). Algunos prefieren una fecha posterior para este sermón, llamado «Sermon on the End of the World» (El Sermón acerca del fin del
mundo), sugiriendo que se pudo escribir en algún momento entre los años 565 y 627. Para nuestro propósito, la fecha es irrelevante, porque aunque se
remontara al siglo séptimo comprueba que mil cien años antes de John Darby, los cristianos entendieron que el rapto tendría lugar antes de la gran
tribulación. Fíjese en la declaración traducida al inglés de sus versiones griega y latina que datan de ese período. Desafiando a los cristianos a vivir en
santidad (propósito que siempre tiene la enseñanza del rapto), Seudo – Efrén escribió:

[Por lo tanto, ¿Por qué no rechazamos toda preocupación por las acciones terrenales y nos preparamos para el encuentro con el Señor Jesucristo, para que
pueda librarnos de la confusión que avasalla al mundo?... El Señor junta a todos los santos y elegidos de Dios antes de la tribulación, que está por venir, y se
los lleva, para que no vean el tiempo de confusión que avasalla al mundo a causa de nuestros pecados].

No cabe duda de que este erudito bíblico del siglo cuarto (o a lo sumo del séptimo) vio a los santos reunidos todos juntos antes de la gran tribulación
esperando la venida del Señor. Su afirmación posee todas las marcas de un rapto de los santos antes de la gran tribulación a diferencia de la gloriosa venida,
que nuestro Señor prometió que tendría lugar «inmediatamente después de la tribulación de aquellos días» (Mt. 24:29). Se debe admitir que Efrén vio que la
gran tribulación durará cuarenta y dos meses o tres años y medio (como ensaña más adelante en su sermón); sin embargo, sigue siendo claro que veía un
rapto de la iglesia previo a la gran tribulación mucho antes de que se hiciera popular durante el siglo diecinueve. Considerando que se preservaron hasta
nuestros días mucho menos de diez por ciento de los libros cristianos antiguos, no nos quedan dudas que a pesar de que los detalles del rapto previo a la gran
tribulación no se reconocieron con amplitud en el siglo cuarto, deben existir otros estudiosos de la Biblia además de Efrén que también descubrieron la
enseñanza de la «esperanza bendita».
Efrén, el siríaco del siglo cuarto, no fue quien originó este punto de vista, ya que Victorino, obispo de Pettan, lo entendió de la misma manera en una época
tan temprana como el año 270 d. C. Conocido como alguien que toma la Biblia literalmente, murió como mártir por su fe en el año 304 d. C. bajo
el gobierno de Diocleciano. Jerónimo, un erudito del siglo cuarto, traductor del primer texto del Nuevo Testamento al latín, «lo clasificó como defensor del
milenarismo», haciéndolo digno del mérito de que Damasus I. Froom, historiador de la iglesia, suprimiera los escritos de Victorino en los cuales veía un
período de tres años y medio en el que los dos testigos ministrarían, seguido de un período similar con el reinado del anticristo, sumando un total de siete
años. En su comentario acerca del Apocalipsis, comparó las plagas de ese período con las plagas de Levítico y luego dijo: «esto sucederá en los últimos
tiempos, cuando la iglesia haya sido quitada de en medio».

Sin discusión, el obispo Victorino de Pettan, brillante maestro de la Biblia que vivió en el siglo tercero, vio que la iglesia partía antes de las plagas que
vendrían durante el tiempo de la ira de Dios, que según su comentario sobre Apocalipsis 11 duraría siete años. Su manera de describir el rapto fue: « [ellos]
habrán salido de en medio».

Por supuesto, el más antiguo de todos los escritores proféticos fue el apóstol Pablo, que en su primera carta del Nuevo Testamento le dio a la iglesia primitiva
el desafío motivador de la «bendita esperanza». El pasaje clásico de 1 Tesalonicenses 4:13-18 no es el único que presenta un bosquejo de todo el tema, sino
también 2 Tesalonicenses 2:1-8. Y estos libros que desafían a los cristianos a vivir a la luz del inminente rapto se escribieron antes que cualquiera de los
evangelios o que los otros escritos del Nuevo Testamento (en algunos casos, muchos años antes). De esta manera, teniendo en mente la promesa del rapto y
no la amenaza de la gran tribulación seguida de la gloriosa venida, que no puede tener lugar hasta que se manifieste el hombre de pecado y se vivan los
peores siete años de la historia humana, la iglesia primitiva se vio desafiada a la santidad, a la evangelización y a las misiones.

Roy Huebner, un cuidadoso especialista partidario del rapto previo a la gran tribulación, probó que muchos vieron el rapto antes de que John Darby lo hiciera
en 1827. Dijo: «La palabra «rapto» se usa para designar al suceso en el que Cristo se llevaría a los santos, mucho antes de 1832. Por ejemplo, Joseph Mede
(1586-1638) escribió: «Por lo tanto, no es necesario que la resurrección de aquellos que durmieron en Cristo, y el rapto de aquellos que queden vivos junto
con ellos en los aires».

Esto indica muy claro que Mede, el gran intérprete literal del siglo dieciséis, entendía que 1 Tesalonicenses 4:13-18 enseña la venida de Cristo para buscar a
los santos y usaba el término rapto para designar este acontecimiento. Esta afirmación se hizo doscientos cincuenta años antes de que Darby enseñara acerca
del rapto. Por tanto, vemos que el término rapto no era exclusivo de Darby, sino que otros antes que él lo usaron. Pero, por cada referencia escrita que se
preservó hasta el día de hoy, de las que enseñan acerca del rapto, sin lugar a dudas quedaron muchos otros comentarios en la imprenta y en los mensajes de
maestros fieles acerca de los temas del fin que no se han descubierto o que ya no están disponibles.

Indiscutiblemente, el concepto del rapto previo a la gran tribulación se conocía durante los tres primeros siglos de la iglesia y no perdió su desafío hasta que
encerraron de manera eficiente la Biblia en museos o monasterios durante los mil cien años de Edad Oscura, aunque algunos de los que tenían acceso a las
Escrituras (y que podían leer griego o latín) lo vieron incluso durante esos años. Sin embargo, hasta que no se tradujo la Biblia al lenguaje de la gente común
y corriente, la esperanza del regreso pre-milenarista de Cristo no se pudo restablecer en la iglesia. Luego en los siglos dieciocho y diecinueve, se redescubrió
la antigua verdad del rapto antes de la gran tribulación. Y en cada lugar adonde se enseñó esta verdad, surtió el mismo efecto sobre los creyentes que el que
tuvo en los tres primeros siglos: vidas santas en medio de una generación impía, impulsó en la evangelización y el celo por las misiones.

«Por cuanto has guardado la palabra de mi paciencia, yo también te guardaré de la hora de la prueba que ha de venir sobre el mundo entero, para probar a
los que moran sobre la tierra» (Apocalipsis 3:10).

¿QUIENES SON LOS 144.000 DE APOCALIPSIS?

Mis hermanos, podemos escuchar y leer, que mucho se nos habla y se interpreta,
sobre quienes son los 144.000 del libro de Apocalipsis. Hoy veremos a la luz de las
escrituras, quienes son estos 144.000, los cuales tendrán un papel preponderante
en la gran tribulación, junto a los dos testigos. La palabra de Dios nos habla que
serán elegidos y seleccionados directamente por Dios, los que no estarán
contaminados por el mundo.
Apocalipsis 14:1-4,
"Después miré, y he aquí el Cordero estaba en pie sobre el monte de Sion, y con él
ciento cuarenta y cuatro mil, que tenían el nombre de él y el de su Padre escrito
en la frente. Y oí una voz del cielo como estruendo de muchas aguas, y como
sonido de un gran trueno; y la voz que oí era como de arpistas que tocaban sus
arpas. Y cantaban un cántico nuevo delante del trono, y delante de los cuatro
seres vivientes, y de los ancianos; y nadie podía aprender el cántico sino aquellos
ciento cuarenta y cuatro mil que fueron redimidos de entre los de la tierra. Estos
son los que no se contaminaron con mujeres, pues son vírgenes. Estos son los que
siguen al Cordero por donde quiera que va. Estos fueron redimidos de entre los
hombres como primicias para Dios y para el Cordero; y en sus bocas no fue
hallada mentira, pues son sin mancha delante del trono de Dios".

Podemos ver que este grupo selecto tiene una misión especial, ellos serán quienes
predicarán el evangelio en la gran tribulacion, cuando la iglesia ya no esté,
después que haya sido arrebatada. Estos serán 144.000 judios, como nos lo dice
en Apocalipsis y mediante el profeta Zacarias;

Apocalipdis 7:4
"Y oí el número de los sellados: ciento cuarenta y cuatro mil sellados de todas las
tribus de los hijos de Israel".

Zacarias 8:23,
"Así dice el Señor de los ejércitos: ``En aquellos días diez hombres de todas las
lenguas de las naciones asirán el vestido de un judío, diciendo: `Iremos con
vosotros, porque hemos oído que Dios está con vosotros".
En Apocalipsis 7:5-8 se enumeran los elegidos de cada tribu de Israel que
formarán estos 144.000, dejando fuera a la tribu de Dan. Estos Judios estarán
bajo la persecución del anticristo, pero bajo el gran Poder y la Gloria de Dios.
Luego que hayan cumplido su mision, Dios permitirá que sean asesinados (al igual
que los dos testigos). Después de la muerte de ellos quien terminara predicando el
evangelio sera un angel de Dios,

Apocalipsis 14:10,
"Y vi volar en medio del cielo a otro ángel que tenía un evangelio eterno para
anunciar lo a los que moran en la tierra, y a toda nación, tribu, lengua y pueblo".

Mis hermanos, el evangelio debe ser predicado en todo rincón del mundo antes del
fin;

Mateo: 4:14
“Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a
todas las naciones; y entonces vendrá el fin”.
Muchos pueden decir; para el arrendamiento aún falta, porque aun hay paises
musulmanes donde no se a predicado el evangelio. Lo último es cierto más no lo
primero, porque quienes serán los encangados de predicar en esa zona, donde la
iglesia no a llegado, serán los judios, los 144.000.
Los profetas Isaias y Ezequiel, tambien nos hablan sobre quienes predicarán el
Evangelio cuando la iglesia ya no esté;
Isaias: 66:18-20,
“Porque yo conozco sus obras y sus pensamientos; tiempo vendrá para juntar a
todas las naciones y lenguas; y vendrán, y verán mi gloria”.
Aca el profeta dice que Jehová juntará todas las naciones;

Isaias 66:19,
“Y pondré señal entre ellos y enviaré a sus sobrevivientes a las naciones: a Tarsis,
a Fut, a Lud, a Mesec, a Ros, a Tubal y a Javán, a las costas remotas que no han
oído de mi fama ni han visto mi gloria. Y ellos anunciarán mi gloria entre las
naciones”.

Los encargados de juntar a las naciones serán los que lleven la señal de Yahweh,
la misma señal de la que nos habla Juan en la descripción de los 144.000. Isaías
dice que irán a las naciones y a las costas remotas dónde no han oído de mi fama
ni han visto mi Gloria;
Ezequiel 9:4,

“Y el SEÑOR le dijo: Pasa por en medio de la ciudad, por en medio de Jerusalén, y


pon una señal en la frente de los hombres que gimen y se lamentan por todas las
abominaciones que se cometen en medio de ella”.
Ezequiel nos enseña que estos saldrán de Jerusalén, y especifica claramente que
estos hombres, antes de ser sellados estarán lamentándose y llorando por todo el
horror que habrá en ese tiempo, o sea q el anticristo ha comenzado ya su
masacre.

No sabemos si este número es literal o simbólico, pero eso no nos debe importar,
puesto que la iglesia de Cristo será sacada antes por nuestro Señor, pues no
hemos sido puesto para ira.

Hermanos, sigan luchando por apartarse del pecado y las tentaciones. Quien este
sucio y en pecado, arrepiéntase y limpiese, que la puerta aún no se ha cerrado,
pero pronto se cerrará y allí será el lloro y el crujir de dientes.

¡LA NUEVA JERUSALEN!


"yo Juan vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén, que descendía del cielos de Dios, dispuesta como una esposa ataviada para su
marido."

Según la Biblia, La Nueva Jerusalén es la ciudad celestial que existirá en la nueva tierra en el final de los tiempos. Apocalipsis 21:9-27 la describe
de manera detallada.

Juan visualizaba en esta visión una nueva ciudad como una esposa ataviada para su marido, Comparativamente hablando La Santa ciudad esta
comparada como una esposa. La Nueva Jerusalén viene junto a El, porque es allí donde estará su presencia y trono, "y oí una gran voz del
cielo que decía: he aquí el tabernáculo de Dios con los hombre, y morará con ellos; y ellos serán su pueblo y el mismo Dios sera su
Dios con ellos". Claramente da a entender el apóstol Juan que el tabernáculo morará con los hombre y este tabernáculo es Cristo Jesús; que
habrá instalado su reino milenial junto a la nueva Jerusalén.

Aspectos de la Nueva Jerusalén Según los versículos anteriores

1. Lugar de Origen: El Cielo “y me mostró la gran ciudad santa de Jerusalén, que descendía del cielo, de Dios” (Apocalipsis 21:10).

2: Su belleza: “teniendo la gloria de Dios. Y su fulgor era semejante al de una piedra preciosísima, como piedra de jaspe, diáfana
como el cristal” (Apocalipsis 21:11).

3. La nueva jerusalen tiene 12 puertas, cada puerta con el nombre de una de las tribus de Israel.: “Tenía un muro grande y alto
con doce puertas; y en las puertas, doce ángeles, y nombres inscritos, que son los de las doce tribus de los hijos de Israel. al
oriente tres puertas; al norte tres puertas; al sur tres puertas; al occidente tres puertas.

4.- El muro tiene 12 cimientos con el nombre de los 12 apostoles.- Y el muro de la ciudad tenía doce cimientos, y sobre ellos los
doce nombres de los doce apóstoles del Cordero.” (Apocalipsis 21: 12-14)

5.- Su tamaño: Por el otro lado, en el libro de apocalipsis 21:16 dice; "La ciudad se halla establecida en cuadro, y su longitud es igual a
su anchura; y él midió la ciudad con la caña, doce mil estadios; la longitud, la altura y la anchura de ella son iguales". Aqui, se
indica que las dimensiones de la Nueva Jerusalén es un cubo perfecto y que posee doce mil estadios en su longitud, (cada estadio según la
medida de la antigüedad es de 180 metros del sistema métrico decimal actual) y que sus medidas serían igual en su altura y anchura.

LA ESCRITURA DICE: “El que hablaba conmigo tenía una caña de medir, de oro, para medir la ciudad, sus puertas y su muro. La
ciudad se halla establecida en cuadro, y su longitud es igual a su anchura; y él midió la ciudad con la caña, doce mil estadios; la
longitud, la altura y la anchura de ella son iguales. Y midió su muro, ciento cuarenta y cuatro codos, de medida de hombre, la cual
es de ángel.” (Apocalipsis 21: 15-17)…

Ahora bien: Según la tabla de conversiones que traen las Biblias al final, nos dicen que un estadio es igual a 180 metros, por lo cual si
multiplicamos 180 metros x 12,000 estadios = 2,160,000 metros que equivalen a: 2,160 Kms ¡¡ Imagínate que glorioso!! 2,160 km. de alto,
igual 2,160 km de profundidad, e igual 2,160 km. de anchura. Equivaldría a 1/6 parte de la tierra.

Este es un factor importantísimo ya que se nos dice que la Nueva Jerusalén tendrá 2160 kilómetros de altura. Si es así, no tendremos que
preocuparnos por vivir todos los salvos de todos los tiempos en esa ciudad solamente... ¡porque habrá espacio de sobra!

6.- La Nueva Jerusalén esta revestida de preciosas joyas y riquezas: “El material de su muro era de jaspe; pero la ciudad era de oro puro,
semejante al vidrio limpio; y los cimientos del muro de la ciudad estaban adornados con toda piedra preciosa. El primer cimiento era jaspe; el
segundo, zafiro; el tercero, ágata; el cuarto, esmeralda; el quinto, ónice; el sexto, cornalina; el séptimo, crisólito; el octavo, berilo; el noveno,
topacio; el décimo, crisopraso; el undécimo, jacinto; el duodécimo, amatista.
7.- La Nueva Jerusalén consta de 12 puertas. Las doce puertas eran doce perlas; cada una de las puertas era una perla.

8.- Sus calles son de oro puro transparente. Y la calle de la ciudad era de oro puro, transparente como vidrio.” (Apocalipsis 21: 18-21). Esto fue
lo que Juan pudo describir, sin embargo, es claro que la Nueva Jerusalén tiene las características más lujosas e imaginable nunca antes vista en
el mundo.

9.- El Señor, es la luz de la ciudad: “Y no vi en ella templo; porque el Señor Dios Todopoderoso es el templo de ella, y el Cordero. La ciudad no
tiene necesidad de sol ni de luna que brillen en ella; porque la gloria de Dios la ilumina, y el Cordero es su lumbrera. Y las naciones que hubieren
sido salvas andarán a la luz de ella; y los reyes de la tierra traerán su gloria y honor a ella. Sus puertas nunca serán cerradas de día, pues allí no
habrá noche.” (Apocalipsis 21: 22-25).

10.- En la Ciudad no entrara cosa inmunda sino solo los que esten inscritos en el libro de la vida habitarán en la Nueva Jerusalén. “Y llevarán la
gloria y la honra de las naciones a ella. No entrará en ella ninguna cosa inmunda, o que hace abominación y mentira, sino solamente los que
están inscritos en el libro de la vida del Cordero.“ (Apocalipsis 21: 26-27).

11.- En la ciudad celestial está el trono del Padre y del Hijo, y de su trono sale un rio cristalino.- Después me mostró un río limpio de agua de
vida, resplandeciente como cristal, que salía del trono de Dios y del Cordero. Apo 22:1

12.- En medio de la ciudad celestial tambien está el arbol de la vida.- "En medio de la calle de la ciudad, y a uno y otro lado del río,
estaba el árbol de la vida, que produce doce frutos, dando cada mes su fruto; y las hojas del árbol eran para la sanidad de las
naciones". Apo 22:2

13.- En la nueva Jerusalen veremos cara a cara al Señor Jesus.- Y no habrá más maldición; y el trono de Dios y del Cordero estará
en ella, y sus siervos le servirán, y verán su rostro, y su nombre estará en sus frentes. Apo 22:3-4

14.- La última advertencia para tu vida.- "Y me dijo: No selles las palabras de la profecía de este libro, porque el tiempo está cerca. El
que es injusto, sea injusto todavía; y el que es inmundo, sea inmundo todavía; y el que es justo, practique la justicia todavía; y el
que es santo, santifíquese todavía". Apo 22:10-11

15.- El Señor premia la fidelidad del Cristiano verdadero.- He aquí yo vengo pronto, y mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno según
sea su obra. Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin, el primero y el último. Apo 22:12-13

16.- Ahun es tiempo, esfuerzate por entrar- "Esfuércense por entrar por la puerta angosta del reino de Dios, porque muchos tratarán de entrar
pero fracasarán". Cuando el señor de la casa haya cerrado la puerta, será demasiado tarde. Ustedes quedarán afuera llamando y rogando:
“¡Señor, ábrenos la puerta!” Pero él contestará: “No los conozco ni sé de dónde vienen”. Entonces ustedes dirán: “Pero comimos y bebimos
contigo, y enseñaste en nuestras calles”. Y él responderá: “Les digo que no sé quiénes son ni de dónde vienen. Aléjense de mí, todos ustedes,
que hacen maldad” Luc 13:24-27

17.- todos Los vencedores son bienaventurados jesus dice:, "Bienaventurados los que lavan sus ropas, para tener derecho al árbol de la vida, y
para entrar por las puertas en la ciudad". Apoc.22:14 ... "El que venciere heredará todas las cosas, y yo seré su Dios, y él será mi
hijo". Apo 21:7

y lo vuelve a confirmar cuando dice en Apocalipsis 3:12 lo siguiente:... "al que venciere yo le haré columna en el templo de mi Dios, y
nunca mas saldrá fuera; y escribiré sobre el, el nombre de mi Dios, y el nombre de la ciudad de mi Dios la nueva Jerusalén. La cual
desciende del cielo de mi Dios y mi nombre nuevo".

18.- Camina por fe, como lo hizo Abraham, Porque Dios ya tiene muchos invitados.- "Por la fe habitó como extranjero en la tierra
prometida como en tierra ajena, morando en tiendas con Isaac y Jacob, coherederos de la misma promesa; porque esperaba la
ciudad que tiene fundamentos, cuyo arquitecto y constructor es Dios". Heb 11:9-10 y Jesús dice: "De todas partes del mundo
vendrán a la gran cena que Dios dará en su reino". Luc 13:29

19.- Solo se humilde, No te sientas menos importantes ni te compares con los grandes de hoy, pues Jesus dice: "Allí, los que ahora son los
menos importantes, serán los más importantes. Y los que ahora son importantes, serán los menos importantes.» Luc 13:30

20.- Una cosa si es segura.- "Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los
mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda". Apo 21:8

EL LLAMADO DEL ESPÍRITU SANTO.

"Y el Espíritu y la Esposa dicen: Ven. Y el que oye, diga: Ven. Y el que tiene sed, venga; y el que quiera, tome del agua de la vida
gratuitamente. Yo testifico a todo aquel que oye las palabras de la profecía de este libro: Si alguno añadiere a estas cosas, Dios traerá sobre él
las plagas que están escritas en este libro. Y si alguno quitare de las palabras del libro de esta profecía, Dios quitará su parte del libro de la vida,
y de la santa ciudad y de las cosas que están escritas en este libro. El que da testimonio de estas cosas dice: Ciertamente vengo en breve.
Amén; sí, ven, Señor Jesús. La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con todos vosotros. Amén. Apo 22:17-21

POR ULTIMO

La Nueva Jerusalén Será una ciudad celestial que descendera del cielo en una nueva tierra, junto con un nuevo cielo. Allí el Señor mismo morará
en perfecta paz y la unidad con los que son hijos de Dios Y ENTRAREMOS A LA GRAN CIUDAD CELESTIAL TODOS AQUELLOS QUE HAYAMOS
PERMANECIDO FIELES A SU PALABRA

Y SE CUMPLIRA LO QUE DICE HEBREOS 12:22-25

"En cambio, ustedes han llegado al monte Sión, a la ciudad del Dios viviente, a la Jerusalén celestial, y a incontables miles de
ángeles que se han reunido llenos de gozo. Ustedes han llegado a la congregación de los primogénitos de Dios, cuyos nombres
están escritos en el cielo. Ustedes han llegado a Dios mismo, quien es el juez sobre todas las cosas. Ustedes han llegado a los
espíritus de los justos, que están en el cielo y que ya han sido perfeccionados. Ustedes han llegado a Jesús, el mediador del nuevo
pacto entre Dios y la gente, y también a la sangre rociada, que habla de perdón en lugar de clamar por venganza como la sangre
de Abel. Tengan cuidado de no negarse a escuchar a aquél que habla. Pues, si el pueblo de Israel no escapó cuando se negó a
escuchar a Moisés, el mensajero terrenal, ¡ciertamente nosotros tampoco escaparemos si rechazamos a aquél que nos habla
desde el cielo!

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