RCP BASICO Y AVANZADO
El PCR es una condición en donde el gasto cardiaco (GC) cae a tal nivel que es imposible el
mantenimiento de las funciones vitales básicas de todos los órganos vitales, sobretodo
corazón y cerebro, y que de no ser revertido lleva rápidamente a la muerte del paciente.
El PCR es un síndrome, o sea se debe entender como la consecuencia de muchas patologías y
no como una enfermedad en sí. Es por eso que la reanimación inicial (compresiones/
ventilaciones) tienen como objeto generar un mínimo de gasto cardíaco para perfundir
órganos vitales, pero si no se corrige la causa de base el desenlace final será inevitablemente la
muerte del paciente, de ahí que los esfuerzos más importantes serán el buscar causas
rápidamente corregibles (arritmias, hemorragias, embolia pulmonar, intoxicaciones, etc) a fin
de restablecer el GC del paciente.
FISIOPATOLOGIA DE PCR
a. PCR por causas desfibrilable: En este escenario la aparición súbita de una arritmia
genera la detención del gasto cardíaco al presentar el corazón un ritmo desorganizado
que no genera contracción ventricular efectiva. Se asocia a la presencia de fibrilación
ventricular (FV) o taquicardia ventricular sin pulso (TVSP).
Fase eléctrica (0 a 4 minutos): Al momento de entrar en PCR el paciente se encuentra
con normooxemia y su maquinaria celular se encuentra funcionando de manera
óptima, la única razón por la que no late es por desorden en la contractilidad que no
genera GC. Existe circulación residual por la inercia de la sangre y por la elasticidad de
los vasos sanguíneos, la saturación de O2 no disminuirá hasta dentro de los primeros 4
minutos. En otras palabras las células del corazón tiene todo el sustrato para volver a
funcionar, pero necesitan latir de manera ordenada (requiere defibrilación).
Fase circulatoria (5 a 10 minutos): Si el paciente se mantiene en PCR el deterioro a
nivel celular comienza. La saturación de oxígeno baja y las células cardíacas se
depletan de ATP, por lo que no tiene energía para poder generar un latido eficiente
incluso ante la presencia de un defibrilador
Fase metabólica (posterior a los 10 minutos) En esta fase la isquemia global y focal
comienza a generar estragos: Acidosis, entrada de calcio al intracelular, hiperkalemia y
una serie de alteraciones muy difíciles de revertir hacen que el llegar a esta fase
muchas veces signifique un estado terminal e irreversible para el paciente. La
posibilidad de sobrevida con buenos resultados es muy baja en este estado.
PCR POR CAUSAS NO DEFIBRILABLES: Se generan por un sin número de patologías en la cual
los elementos determinantes del GC (precarga, postcarga y contractilidad) se ven afectados. Se
manifiestan en el paciente como asistolia y actividad eléctrica sin pulso (AESP). Los elementos
más específicos que determinan la sobrevida de los pacientes son el ritmo de paro (mejor
AESP) y la capacidad que tenga el proveedor encontrar y revertir la causa de base que llevó al
paciente al PCR. Esto es particularmente importante en el paciente que presenta un PCR en el
contexto de un shock abandonado, en el cual la presión arterial no logra ser medida de manera
no invasiva, el pulso no se logra palpar y no se logra una perfusión efectiva de los órganos
vitales, pero el corazón sigue latiendo sin un GC efectivo. Este escenario, llamado también
“pseudoAESP” es un escenario particular que el reanimador debe buscar e intentar revertir.
Estudios han demostrado que los pacientes que estando en AESP tienen actividad organizada
en el ultrasonido tienen una sobrevida 4.35 veces mayor.
RCP: Aquellas actuaciones, orientadas a mantener bien irrigado y oxigenado el organismo,
cuando el corazón y los pulmones han dejado de cumplir sus funciones, y que realizadas
tempranamente y bien conducen a disminuir la mortalidad y las secuelas.
FISIOLOGIA DE LAS COMPRESIONES
El método tradicional de reanimación, el mas recomendado y frecuentemente utilizado, es la
compresión torácica (CT). Durante las CT el reanimador utilizando sus manos presiona de
manera perpendicular el esternón. Esta técnica tiene eficacia para generar flujo sanguíneo
tanto al cerebro y corazón. La compresión funciona mediante 2 mecanismos:
1. Compresión directa del corazón entre el esternón y la columna dorsal. Este mecanismo es
el más importante en pacientes pediátricos y adultos muy flacos en donde la presión del
ventrículo izquierdo de manera directa genera flujo sanguíneo.
2. Bomba torácica: En la mayoría de los pacientes adultos se genera flujo a través del
gradiente de presiones intra y extra torácica.
El masaje cardíaco consta a su vez de 2 fases secuenciales: compresión y descompresión
Compresión: fase en la cual se genera presión en dirección del tórax del paciente. Con lo
anterior se genera un aumento de la presión intratorácica y un aumento del flujo de la raíz
aórtica, hacia las arterias coronarias, cerebro y resto de los órganos. El flujo se logra tanto por
la presencia del aparato valvular del corazón, como por el gradiente de presión
intra/extratorácico. La compresión torácica efectiva debe tener una profundidad adecuada: Si
es muy superficial no logrará una presión suficiente, con lo que el gasto cardiaco logrado no
generará perfusión cardiocerebral efectiva y si es muy profunda se asocia a mayor trauma de
reanimación. Los estudios muestran que lo ideal en adultos es una compresion entre 4-6cm. Es
dificil lograr una compresion efectiva, a menos que se entrene con fantomas que den feedback
de la calidad de compresion.
Descompresión: Fase en la cual el tórax se reexpande. en la reanimación habitual esta fase es
de manera pasiva, por lo que está muy determinada por la calidad de fase de compresión.
durante esta fase se realiza el llenado ventricular al generarse presión negativa intratorácica, o
sea una gradiente de presión hacia el corazón. La frecuencia de las compresiones es
fundamental, ya que al aumentar estas por sobre los 120 compresiones por minuto (cpm) el
tiempo para llenado disminuye teniendo un peor gasto cardíaco al no tener un volumen
efectivo previo al inicio de las compresiones para perfundir los órganos vitales. Por eso debe
mantenerse entre 100 y 120 por minuto.
Frecuencia, profundidad e interrupciones: La realización de compresiones de calidad está
determinada por la frecuencia, profundidad y ausencia de interrupciones. La frecuencia óptima
es entre 100- 120 compresiones por minuto. Como fue descrito previamente menos que eso
no logra un flujo sanguíneo eficiente y más rápido no logra generar un retorno venoso
eficiente. Uno de los problemas más frecuentes es la excesiva velocidad y profundidad de las
compresiones, ya que habitualmente en reanimadores con poca experiencia tienden a creer
que más rápido es mejor, sin embargo, existe una relación inversamente proporcional entre
frecuencia y sobrevida.
El rol de las ventilaciones
Durante la reanimación las ventilaciones se realizan con presión positiva. Estas permiten el
oxigenar y disminuir la resistencia del territorio vascular pulmonar, mejorando el flujo y
permitiendo así la oxigenación y el flujo pulmonar. Los dos grandes determinantes en la
ventilación son la presión y volumen suministrado y el oro es la frecuencia de las ventilaciones.
PRESIÓN Y VOLUMEN: En el contexto de ventilación a presión positiva (VPP) ambos elementos
van ligados. La VPP correcta es capaz de oxigenar y, por un efecto de “squezze” de la
vasculatura pulmonar, mejorar la precarga del ventrículo izquierdo. Una PPV muy baja genera
volumen insuficiente y por tanto oxigenación ineficaz. Una VPP excesiva genera aumento de la
presión intratorácica disminuyendo el retorno venosos y aumentando la presión
intracraneana.
FRECUENCIA: la frecuencia correcta de las ventilaciones es aquella que permite oxigenar y
barrer CO2 de manera efectiva. Dado que el GC está muy disminuido la relación ventilación /
perfusión pulmonar se mantiene en equilibrio con frecuencias de ventilación bastante bajas.
Una frecuencia aumentada de ventilaciones es negativa para la sobrevida del paciente, ya que
se asocian a atrapamiento aéreo (y aumento de la presión intratorácica) Basado en lo anterior
y a modo de consenso se ha determinado un radio de compresiones:ventilaciones de 30:2 en
el paciente sin manejo definitivo de vía aérea y ventilaciones con frecuencias entre 6-10 por
minuto asincrónico en el paciente intubado, con un volumen que no debe superar los 600 ml
en el adulto.
El paro respiratorio es una condición en la que una persona deja de respirar o respira de
manera ineficaz. A menudo puede ocurrir simultáneamente al paro cardíaco, pero no siempre
será así. Por lo que se entenderá, paro respiratorio como un estado en el que un paciente deja
de respirar o lo hace con dificultad, pero mantiene pulso. Su importancia radica en que el cese
de intercambio gaseoso a nivel pulmonar puede dañar irreversiblemente órganos vitales, en
especial tejido cerebral.
¿Qué causa un paro respiratorio?
OBSTRUCCIÓN DE LA VÍA AÉREA
● Obstrucción vía aérea superior: Presenta múltiples causas: obstrucción nasal en menores
de 3 meses por secreciones o cuerpo extraño; compromiso de consciencia con pérdida de tono
muscular que implica obstrucción de la vía aérea superior secundario al colapso a causa del
desplazamiento de la porción posterior de la lengua hacia la orofaringe; sangrados; vómitos;
cuerpo extraño; inflamación faringolaríngea; tumores; causas congénitas o trauma.
Obstrucción vía aérea inferior: Puede deberse a: aspiración, broncoespasmo,
patologías de ocupación alveolar (neumonía, edema pulmonar, hemorragia alveolar) o
por inmersión (ahogamiento).
DISMINUCIÓN DEL ESFUERZO RESPIRATORIO
Compromiso del sistema nervioso central (SNC): Causas vasculares (Accidente cerebro
vascular isquémico y hemorrágico, hemorragia subaracnoidea), infecciosas (Encefalitis,
meningitis) o causas ocupantes de espacio (tumorales).
Medicamentos o drogas: Asociado a depresión del SNC: Opioides, benzodiacepinas, alcohol,
anti convulsionantes, etc.
DISMINUCIÓN DE LA ACTIVIDAD MUSCULAR RESPIRATORIA
Neuromusculares: Enfermedades neuromusculares (Miastenia gravis, Guillain-Barré,
Botulismo, etc.), bloqueadores neuromusculares, lesiones de Médula espinal (Trauma
Raquimedular, lesiones de compresión medular).
Metabólicas: Secundario a fatiga muscular por cuadros de hipoxemia persistente o acidosis
metabólica.
Manejo Paro Respiratorio
Confirmar la seguridad de la escena: Asegurar que el entorno sea seguro para el o los
reanimadores y para la víctima.
Verificar la capacidad de respuesta: Si la víctima no responde, pedir ayuda en voz alta a las
personas que se encuentran cerca, luego de esto, activar el sistema de respuesta a
emergencias a través de un equipo móvil o delegando a un tercero.
Reconocimiento de Paro Respiratorio/Cardiorrespiratorio: Consta de tres pilares
fundamentales y no debe tomar más de 10 segundos en su evaluación.
Comprobar estado de consciencia: Se puede evaluar con preguntas simples, como ¿Está usted
bien? O en caso de falta de respuesta verbal, acudir a maniobra de dolor como aplicar presión
con los nudillos sobre el esternón.
Comprobar ventilaciones: Se debe observar movimientos respiratorios, sentir elevación
torácica y escuchar el flujo de aire a través de las vías respiratorias altas.
Comprobar pulsos: Se debe tomar pulsos centrales como el pulso carotídeo, palpar con los
dedos índice y medio de la mano izquierda en dirección a la columna, medial al borde anterior
de músculo esternocleidomastoideo derecho (figura 1). También se podría evaluar el pulso
femoral, bajo el ligamento inguinal hacia medial (figura 2). Esta evaluación no debe extenderse
más de 10 segundos, no se debe intentar buscar pulsos periféricos y ante la duda recordar que
no somos buenos buscando pulsos por lo que se debería interpretar como ausencia.
En caso de que exista compromiso de conciencia, el paciente no respira o solo jadea/boquea y
no existe palpación certera de pulso, se realiza el diagnóstico de paro cardiorrespiratorio y se
prosigue con el manejo para realizar RCP.
Por otro lado, si el paciente, presenta compromiso de conciencia, tiene respiración ausente o
no respira con normalidad, pero presenta pulso, realizamos el diagnóstico de paro respiratorio
y se procede a brindar ventilaciones de rescate.
4. Proporcionar ventilación de rescate:
Una ventilación cada 5 a 6 segundos o 10 a 12 ventilaciones por minuto.
● Activar el sistema de emergencias si no se realizó antes.
● Se debe reevaluar al paciente cada dos minutos, esto incluye consciencia, respiración y
pulso. Si no existe pulso, cambia el diagnóstico a paro cardiorrespiratorio y se deben iniciar
compresiones torácicas (inicio de RCP).
● Si se sospecha la presencia de sobredosis de opiáceos, administrar naloxona, si esta
disponible. Ya sea 2 mg por vía intranasal o 0,4 mg por vía intramuscular, se puede repetir al
cabo de 4 minutos.
Maniobras de posicionamiento de vía aérea y ejecución de ventilación
Posición de olfateo Lo que primero se debe realizar es la apertura de la vía aérea, esto se logra
levantando el mentón para permitir sacar la lengua de las vías respiratorias, mientras se inclina
la frente hacia atrás logrando un alineamiento de la vía aérea
Tracción mandibular La maniobra de tracción mandibular debe considerarse en los pacientes
que han sufrido o se sospecha una lesión cervical, de esta manera se evitan lesiones de
compromiso medular secundarias al trauma cervical a causa de la movilización de este
segmento. (Figura 4). Si la vía aérea del paciente no se logra corregir o estabilizar solo con esta
medida y en ausencia de la llegada de los equipos de rescate, se debe asumir el riesgo de
lesión e intentar la posición de olfateo con movilización cervical y asegurar la vía aérea. Ambas
técnicas descritas anteriores son sinérgicas en cuanto a la permeabilización de la vía aérea.
Ejecución de ventilación: Una vez posicionada la vía aérea se debe proceder a dar una
ventilación de rescate, boca a boca, de un segundo de duración, y evidenciando expansión
torácica. Repetir según lo indicado en el punto anterior.
Obstrucción de la vía aérea por cuerpo extraño: Es una causa infrecuente, pero
potencialmente tratable, de muerte accidental. Generalmente está asociada con la
alimentación. Inicialmente las victimas están consciente y existen intervenciones
estandarizadas para intentar revertirlas.
Compresión abdominal (Maniobra Heimlich): Es una maniobra que se realiza más bien en
adultos. Sin embargo también sirva para niños que pueden ya sostener de pie de forma
autónoma. El rescatista se debe colocar detrás del paciente de pie, se posiciona el puño con el
pulgar contra el centro del estómago del paciente, luego se cubre esta con la otra mano y se
ejerce una fuerza hacia posterior y ascendente, se realiza 5 veces y luego se alterna con los
golpes inter escapulares. (Figura 8). Si la víctima es un niño pequeño, debe bajar a su nivel de
altura y utilizar un punto de apoyo que le dé suficiente estabilidad a la maniobra.
La reanimación básica en situaciones cardiovasculares de emergencia, conocido como
BLS por su sigla en inglés (BLS: basic life support) corresponde a la aproximación inicial del
paciente que se encuentran en un Paro Cardiorespiratorio (PCR) en el contexto
extrahospitalario.
se intenta estandarizar un manejo inicial hasta que el paciente en cuestión entre en contacto
con profesionales de la salud, los cuales iniciarán un manejo específico según la patología
causal del PCR. El Síndrome Coronario Agudo (SCA) es la causa más frecuente del PCR
Extrahospitalario (PCRe).
La reanimación básica en situaciones cardiovasculares de emergencia tiene 6:
1. Asegurar la zona Para reanimar un paciente, debemos asegurarnos de que el paciente
a reanimar no corra mayores riesgos, al igual que el reanimador no corra riesgos.
Siempre es peor tener dos pacientes que reanimar a solamente tener uno.
2. Reconocimiento y Diagnóstico del PCR
Compromiso de Conciencia: Fundamental para el diagnóstico. Un paciente que se
encuentra en PCR no presentará estado de conciencia dada la ausencia de perfusión
cerebral. Para asegurarnos de esto, deberemos realizar inicialmente maniobras de dolor
central (compresión del esternón con los nudillos) para asegurarnos de una posible
respuesta. En caso de que se presente respuesta, se descartará el PCR.
Ventilación: Se verificará bajo la observación de los movimientos del tórax. Particular
precaución habrá que tener con la ventilación tipo boqueo/agonal/gasping, el cual
corresponde a una ventilación inadecuada y no efectiva, por lo que al estar presente se
manejará al paciente como un PCR.
Pulsos: se utilizan principalmente 2 pulsos: el femoral y el carotideo. Se intentará analizar
la presencia de pulso por un máximo de 10 segundos. Si es que no se percibe, se procederá
a realizar el diagnóstico de PCR
3. Solicitud de ayuda y aviso
En caso de encontrarse junto a otros testigos del compromiso de conciencia, se deberá
solicitar ayuda pronta y solicitar a un tercero 2 cosas: (1) llamar a una ambulancia y (2) solicitar
un DEA, para luego inmediatamente confirmar el PCRe e iniciar el masaje cardíaco de calidad.
4. Masaje precoz y de calidad
se deberá descubrir completamente el tórax del paciente. Para considerar un masaje de
calidad, deberá cumplir con las siguientes características:
a. Compresiones en el tercio inferior del tórax (en el eje representado por una línea que
cruza por ambas mamilas).
b. Las compresiones deberán ser de una profundidad de 5-6 cm. Compresiones mayores
o menores a dichas profundidad se asocian a peores a outcomes.
c. Reexpansión completa del tórax (genera el efecto bomba del masaje cardíaco).
d. Frecuencia de las compresiones deberá ser de 100-120 compresiones por minuto
e. Reducir interrupciones del masaje al mínimo (tiempo inferior a 10 segundos). Los
pacientes con mayores interrupciones tienen peores outcomes en comparación a
aquellos pacientes con menores interrupciones, especialmente en las etapas precoces
de la reanimación.
Además de comprimir y asegurar flujo cerebral y coronario, debemos asegurarnos de que la
sangre que los perfunde se encuentre cargada de oxígeno para favorecer el metabolismo
aeróbico. Es por esto, que debemos intercalar compresiones y ventilaciones en una razón de
30:2. Cada ventilación debe durar como máximo 1 segundo, procurando observar elevación
del tórax al ventilar, sin sobreventilar.
Esto último se ha puesto a prueba en los últimos estudios de reanimación, viéndose mejoría
con otras aproximaciones. Es así que se origina el estudio de Reanimación Cardiocerebral
(RCC), el cual corresponde a un enfoque distinto a la reanimación tradicional, el cual propone:
1. 200 Compresiones continuas o por 2 minutos, en los primeros 3 ciclos.
2. Manejo avanzado de la vía aérea tardío, posterior a 3 ciclos de masaje cardíaco.
3. Oxigenación apneica durante la reanimación con O2 al 100% (el movimiento aéreo
producido por la presión positiva y negativa generada al comprimir y descomprimir el tórax es
suficiente para generar un caída de la saturación de O2 más prolongada, mientras que la
ventilación a presión positiva [por ambú o TOT] disminuirá el retorno venoso y reducirá la PPC,
generando peores outcomes. Además, favorece la insuflación gástrica, aumentando el riesgo
de aspiración).
4. Reanudar compresiones torácicas de manera inmediata por 1 ciclo más posterior a
desfibrilación, sin chequeo previo de pulso.
5. Adrenalina precoz.
6. Intervención Cardiaca Percutánea (PCI) en todos los pacientes sin evidencia de PCR por
causa extracardíaca.
7. Hipotermia durante el cuidado postparo (32-34ºC).
5. Desfibrilación precoz y uso de DEA
Como se mencionó anteriormente, el DEA deberá ser aplicado con sus parches en la
pared torácico desnuda del paciente según las instrucciones del DEA, mientras se
están realizando las compresiones. Presenta 2 parches, uno que va ubicado en la pared
torácica derecha del paciente y otro que va ubicado hacia el ápice del corazón. Es
importante destacar que estos parches deben ser aplicados como corresponde según
las instrucciones del DEA, dado que la descarga del dispositivo se orientará desde el
parche torácico hacia el parche apical. En caso de aplicar los parches al revés, la
descarga será inversa, produciéndose mal depolarización cardiaca. Una vez instalados
los parches, se deberá realizar la descarga lo más precozmente posible si es que está
indicado por el dispositivo. Hay que acordarse de que una desfibrilación precoz
corresponde a una de las medidas que reducen mortalidad en los pacientes que
ingresan por PCR.
6. Traslado a Hospital, Manejo Vital Avanzado y Cuidados PostPCR
Una vez recuperado el ritmo de perfusión y estando el paciente con signos vitales, se
deberá proceder a trasladar al paciente al hospital más cercano con capacidad de
procedimientos de hemodinamia y de manejo en cuidados intensivos (UCI), mientras se
administran los cuidados post paro para asegurar un buen pronóstico neurológico del
paciente
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La Reanimación cardiopulmonar (RCP) es un procedimiento que se lleva a cabo
cuando la respiración se detiene (paro respiratorio) y/o o cuando los latidos
cardíacos se han detenido (paro cardíaco).
La RCP básica es el conjunto de maniobras estandarizadas destinadas a asegurar la oxigenación de
órganos nobles (corazón y cerebro) cuando la circulación se detiene súbitamente, mejorando así la
supervivencia tras un paro cardiorespiratorio (PCR) e independiente de la causa por la que se ha
provocado dicho paro.
una RCP que resulta exitosa, mejora las probabilidades de supervivencia y puede salvar vidas SI:
Se reconoce que es necesaria de manera temprana.
Se inician las compresiones torácicas: Antes de 10 segundos desde la identificación del paro
cardíaco
Con una frecuencia mínima de 100 a 120 compresiones por minuto
Con una profundidad de la compresión torácica correspondiente a un tercio a la mitad del diámetro
anteroposterior del tórax: Aproximadamente 4cm en lactantes
Aproximadamente 5cm en niños
Al menos 5-6 cm en adultos (pero no superior a 6 cm)
Se permite una expansión torácica completa después de cada compresión del tórax.
Se minimizan las interrupciones entre las compresiones torácicas (menos de 10 segundos).
Se realizan ventilaciones eficaces para
¿Cuándo es necesario realizar una RCP?
Una RCP es necesaria cuando ocurre un PCR, es decir, cuando la persona no responde y no respira (o no
respira con normalidad: boquea o jadea) y/o no es posible percibir pulso porque el corazón dejó de latir
(el pulso sólo es constatado por profesionales de la salud en un máximo de 10 segundos). Una RCP básica
se realiza como parte de las acciones que se realizan al brindar soporte vital básico. Puede ser realizada
por uno o dos reanimadores
¿Cómo se realiza una RCP?
Una RCP se debe realizar siguiendo una secuencia de pasos, cuyo objetivo es aumentar la probabilidad de
supervivencia de una víctima en PCR.
puede realizar ventilaciones de rescate, debe aplicarlas con una relación de 30 compresiones por cada 2
ventilaciones
La secuencia completa de RCP es la siguiente:
C: Compresiones Torácicas
Para bombear la sangre desde el corazón hacia el resto del cuerpo, permitiendo que vuelva a fluir
hacia el corazón, generando circulación sanguínea.
Si la víctima está inconsciente y sin respiración, el reanimador debe iniciar la RCP. Las compresiones
externas deben ser efectivas, con una profundidad de 1/3 del tórax de la víctima, con el objetivo de
entregar oxigeno a órganos nobles como el cerebro y corazón, suficiente para mantener una presión de
perfusión coronaria que aumente la probabilidad de éxito. Los reanimadores deben aplicar una frecuencia
de 100 a 120 compresiones por minuto. Nunca se debe detener las compresiones, salvo para hacer la
pausa para evaluar el estado de la víctima (después de 2 minutos), aplicar una descarga a través del DEA
y ventilar.
El número de compresiones torácicas aplicadas por minuto durante la RCP es un factor de gran
importancia para restablecer la circulación espontánea y para la supervivencia con una buena función
neurológica.
Para aplicar las compresiones torácicas adecuadamente, no solo es necesaria una frecuencia correcta,
también se deben reducir al mínimo las interrupciones de este componente crucial de la RCP.
A: Apertura de Vía Aérea
Cuando la persona no responde y no respira, la lengua bloquea y obstruye la vía aérea superior. Al
extender levemente el cuello y movilizar la cabeza elevando el mentón dejando la nariz en posición
de olfateo, la lengua se levanta y libera la vía aérea.
Esta posición también es conocida como “frente mentón” ( Figura 2). En caso de trauma, si hay más de un
rescatador, se debe utilizar “tracción mandibular” para liberar la vía aérea.
B: Buena Ventilación Artificial
Para asegurar el suministro de oxigeno
Manteniendo la vía aérea abierta, el reanimador entrega ventilaciones que permiten suplir mecánicamente
la respiración espontánea de forma temporal.
Puede realizarse a través de distintos métodos:
Boca-boca: Abriendo la vía aérea el reanimador toma una respiración normal y a continuación sella su
boca alrededor de la de la victima e insufla lo suficiente como para elevar el tórax de la victima. Se debe
pinzar la nariz de la victima. (Figura 3)
Boca-nariz: Esta técnica se utiliza cuando es imposible ventilar a través de la boca (lesiones bucales,
filtración de aire por sello inefectivo, imposibilidad de abrir la boca) y es igualmente efectiva y factible
que la boca a boca. (Figura 4)
Boca-boca/nariz: Esta técnica se utiliza para ventilar a lactantes hasta alrededor de 1 año de vida. (Figura
5)
Mascarilla facial: dispositivos plásticos con una válvula unidireccional que en teoría evitan la transmisión
de enfermedades infectocontagiosas. (Figura 6)
Bolsa mascarilla en caso de RCP avanzada.
Un desfibrilador externo automático, o DEA, es un dispositivo electrónico utilizado durante la
reanimación cardiopulmonar, que es capaz de examinar el ritmo cardíaco para determinar.
Un DEA es un instrumento informatizado cuyo objetivo es identificar el ritmo del corazón y analizar si es
necesario aplicar una descarga eléctrica para retornar de manera más rápida al ritmo sinusal del corazón.
¿Qué es un DEA?
Un DEA es un equipo capaz de analizar el ritmo cardiaco en el paciente con PCR, detectando y
diferenciando con alta precisión aquellas arritmias desfibrilables y las no desfibrilables. Lo anterior
resulta clave y determinará el pronóstico del paciente en paro. Un DEA será de extrema utilidad en
aquellos PCR con arritmias desfibrilables, las que de ser manejadas con desfibrilación inmediata, se
revierten a ritmo sinusal con mayor prontitud, mejorando las probabilidades de supervivencia del
paciente.
Se consideran arritmias desfibrilables la Fibrilación Ventricular (FV) y la Taquicardia Ventricular Sin
Pulso (TVSP). Las NO desfibrilables corresponden a Asistolía y Actividad Eléctrica sin Pulso.
Los DEAs utilizan ondas bifásicas que con menor cantidad de energía logran el mismo éxito que las
monofásicas pero con menor daño miocárdico.
Parche 1: bajo la clavícula derecha.
Parche 2: costado izquierdo del tórax, a nivel de la axila, bajo el nivel del pezón.
Algunos puntos importantes que debe considerar:
Si el DEA es automático realizará la descarga y volverá a analizar el ritmo.
Si es un semiautomático recomendará la descarga que el reanimador deberá seleccionar, asegurándose
siempre que nadie entre en contacto con la víctima
El DEA se usa solo en aquellas potenciales víctimas de muerte súbita (no responden y sin respiración).
Se recomienda realizar una sola descarga con la mayor energía disponible en el equipo entre cada ciclo de
2 minutos de compresiones torácicas y ventilaciones artificiales.
La obstrucción de la vía aérea por cuerpo extraño es una causa poco frecuente pero potencialmente mortal
si no se interviene en forma oportuna. Se asocia generalmente con restos de comida (trozo de carne, pan)
en los adultos y por manipulación de juguetes de pequeño tamaño y alimentos en niños.
CLÍNICA
Existe un signo universal de asfixia donde el paciente pone ambas manos rodeando el cuello, asociado a
estridor debido al paso de aire durante la inspiración a través del objeto que obstruye la vía aérea. ( figura
1)
Además del signo universal de asfixia la víctima no puede hablar, no puede toser, no puede ventilar,
puede presentar cianosis temprana y compromiso de conciencia (por falta de O2 cerebral)
Uno le pregunta al paciente: ¿Está ahogado? Él, si todavía está consciente va a mover la cabeza, pero no
puede hablar.
MANEJO
Adulto y niño mayor de 1 año:
A_ Víctima Consciente
Active el SEM si hay más de una persona presente.
Realice la maniobra de Heimlich
Puede intercalar golpes inter escapulares
Maniobra de Heimlich
El operador se coloca detrás de la víctima, firmemente apoyado en el piso con un pié ligeramente adelante
y el otro ligeramente atrás.
Se debe rodear con ambos brazos por sobre la cintura y se apoya una mano en puño con el dedo pulgar en
contacto con el abdomen del paciente entre el apéndice xifoides y el ombligo, mientras que la otra mano
sujeta a la primera.
Se debe comprimir el abdomen con fuerza y rapidez, de adelante a atrás, de abajo hacia arriba.
Cada compresión debe ser independiente y definida sin tocar ni el xifoides ni las costillas.
Las compresiones deben repetirse hasta que el cuerpo extraño sea expulsado o que el paciente pierda la
consciencia.
La maniobra de Heimlich se puede intercalar con golpes Inter escapulares.
La AHA (American Heart Association)
Recomienda la maniobra de Heimlich en adultos y niños mayores de 1 año.
Estas Compresiones Abdominales Sub diafragmáticas rápidas permitirán elevar el diafragma, aumentar la
presión intratorácica y así expulsar aire desde los pulmones, siendo esto en ocasiones suficiente para
provocar una tos artificial y eliminar el cuerpo extraño de la vía aérea.
Esta maniobra puede causar complicaciones como rotura o laceración de vísceras abdominales o
torácicas, regurgitación y aspiración, por lo cual el paciente siempre debe ser examinado post maniobras.
Por esta razón las compresiones abdominales rápidas no están recomendadas en el lactante, en su lugar se
recomienda alternar los golpes en la espalda y las compresiones cortas y bruscas en el tórax.
REANIMACION AVANZADA