SISTEMA REPRODUCTOR MASCULINO
Los órganos genitales masculinos comprenden:
Órganos genitales externos
- Testículos
- Escroto
- Pene
Órganos genitales internos
- Conductos Deferentes
- Vesículas Seminales
- Conductos Eyaculadores
Glándulas genitales auxiliares
- Próstata
- Glándulas Bulbouretrales
Testículos
Los testículos son dos glándulas ovoides, una a cada lado del pene, de unos 5 cm de
largo y 2,5 cm de diámetro y
con un peso de 10-15 gramos,
que están suspendidas dentro
del escroto por el cordón
espermático. Producen las
células germinales masculinas
o espermatozoides y las hormonas sexuales masculinas o andrógenos. Constituyen las
gónadas masculinas y tienen el mismo origen embriológico que los ovarios o gónadas
femeninas.
En el interior de cada testículo, los espermatozoides se forman en varios cientos de
túbulos seminíferos que se unen para formar una red de canales que recibe el nombre de
rete testis. Pequeños conductos conectan la rete testis con el epidídimo. Los túbulos
seminíferos contienen dos tipos de células, las células espermatogénicas, que darán
lugar a los espermatozoides y las células de Sertoli encargadas del mantenimiento del
proceso de formación de espermatozoides o espermatogénesis. En el tejido conjuntivo
situado en los espacios que separan a los túbulos seminíferos adyacentes hay grupos de
células llamadas células de Leydig que secretan testosterona, el andrógeno más
importante.
Epidídimos
Los epidídimos son dos estructuras en forma de coma de unos 4 cm de longitud, cada
una de las cuales se encuentra adosada a las superficies superior y posterior-lateral de
cada testículo.
Cada epidídimo tiene un cuerpo que consiste en el conducto del epidídimo que está muy
contorneado y en donde los espermatozoides son almacenados para pasar las etapas
finales de su maduración, y una cola o cola del epidídimo que se continúa con
el conducto deferente que transporta el esperma hacia el conducto eyaculador para
su expulsión hacia la uretra. El epidídimo ayuda a expulsar los espermatozoides hacia el
conducto deferente durante la excitación sexual por medio de contracciones peristálticas
del músculo liso de su pared. Los espermatozoides pueden permanecer almacenados y
viables en el epidídimo durante meses.
Escroto
El escroto es un saco cutáneo exterior que contiene los testículos y está situado postero-
inferiormente en relación al pene e inferiormente en relación a la sínfisis del pubis.
Consta de:
Piel: rugosa, de color oscuro
Fascia superficial o lámina de tejido conjuntivo que contiene una hoja de
músculo liso con el nombre de músculo dartos cuyas fibras musculares están
unidas a la piel y cuya contracción produce arrugas en la piel del escroto. La
fascia superficial forma un tabique incompleto que divide al escroto en una
mitad derecha y otra izquierda y cada una de ellas contiene un testículo
Asociado a cada testículo dentro del escroto, se encuentra el músculo cremáster que es
una pequeña banda de músculo estriado esquelético que continúa al músculo oblicuo
menor o interno del abdomen. La localización exterior del escroto y la contracción de
sus fibras musculares regulan la temperatura de los testículos porque la producción
normal de espermatozoides requiere una temperatura inferior en unos 2-3 grados a la
temperatura corporal. En respuesta a las bajas temperaturas el músculo dartos se contrae
con lo que se arruga la piel del escroto y se reduce la pérdida de calor y el músculo
cremáster en cada lado también se contrae con lo que los testículos son acercados al
cuerpo para estar cerca del calor corporal.
Pene. Erección. Eyaculación. Semen
El pene es el órgano de la copulación en el hombre. Sirve de salida común para la orina
y el semen o líquido seminal. Consiste en un cuerpo y una raíz.
Cuerpo del pene: es la parte pendular libre, cubierta por piel muy fina, de color oscuro
y poco adherida. Está compuesto por tres cuerpos cilíndricos de tejido cavernoso eréctil,
encerrados en una cápsula fibrosa. Dos de los cuerpos eréctiles que son los cuerpos
cavernosos, están situados a ambos lados del pene, en la parte posterior del órgano. El
otro cuerpo eréctil que es el cuerpo esponjoso, se encuentra anteriormente en el pene, en
el plano medio, contiene la uretra esponjosa y la mantiene abierta durante la
eyaculación. El dorso del pene se encuentra en posición anterior cuando el pene está
flácido y su superficie anterior mira hacia atrás. Los cuerpos cavernosos están
fusionados uno con otro en el plano medio y en la parte posterior se separan y forman
los dos pilares que sostienen el cuerpo esponjoso que se encuentra entre ellos.
• Raíz del pene: es la parte superior, de sujeción del pene y contiene los dos
pilares que se insertan a cada lado del arco púbico. Cada pilar del pene está rodeado por
el músculo isquiocavernoso. El bulbo del pene es la porción ensanchada de la base del
cuerpo esponjoso por donde penetra la uretra esponjosa en el cuerpo esponjoso, y está
unido a los músculos profundos del periné. La contracción de todos estos músculos
esqueléticos permite la eyaculación. El peso del cuerpo del pene está sostenido por dos
ligamentos que lo sujetan a la superficie anterior de la sínfisis del pubis.
En la punta del pene, el cuerpo esponjoso forma el glande que cubre los extremos libres
de los cuerpos cavernosos. Cerca del extremo final del glande se encuentra el orificio de
la uretra esponjosa u orificio externo de la uretra. La piel y las fascias del pene se
prolongan como una doble capa de piel dando lugar al prepucio, que cubre el glande en
una extensión variable.
El tejido eréctil de los cuerpos cavernosos y del cuerpo esponjoso consiste en unos
espacios venosos entrelazados e intercomunicados entre sí. Cuando se produce
excitación sexual las fibras nerviosas parasimpáticas, que provienen de la médula
espinal sacra, estimulan la producción y liberación de óxido nítrico (NO) que provoca la
relajación del músculo liso de las arteriolas que proporcionan sangre a estos espacios
venosos y como consecuencia la sangre fluye y los llena, de modo que los cuerpos
cavernosos se agrandan y se vuelven rígidos, y el pene se pone en erección. El cuerpo
esponjoso no se vuelve tan rígido como los cuerpos cavernosos y, por tanto, la uretra
esponjosa permanece abierta permitiendo el paso del semen durante la eyaculación.
Una vez que la excitación sexual termina, el pene retorna a su estado de flacidez, debido
a la estimulación de las fibras nerviosas simpáticas que dan lugar a la contracción del
músculo liso de esas arteriolas que entonces se cierran y ya no llega tanta sangre al
tejido eréctil y el exceso de sangre ya existente es vaciado lentamente a la circulación
venosa.
La eyaculación es la liberación brusca de semen desde la uretra al exterior debido a un
reflejo simpático coordinado por la región lumbar de la médula espinal. Como parte de
ese reflejo, el esfínter de músculo liso situado en la base de la vejiga urinaria se cierra,
evitando que la orina sea expulsada durante la eyaculación y que el semen ingrese en la
vejiga urinaria. Antes de que se produzca la eyaculación, las contracciones peristálticas
del epidídimo, del conducto deferente, de las vesículas seminales, de los conductos
eyaculadores y de la próstata impulsan el semen a la uretra esponjosa lo que produce la
emisión de un pequeño volumen de semen antes de la eyaculación. Esta emisión
también puede ocurrir durante el sueño (polución nocturna). La musculatura del pene
también se contrae durante la eyaculación.
El semen es una mezcla de espermatozoides y líquido seminal, el cual está formado por
las secreciones de los túbulos seminíferos, las vesículas seminales, la próstata y las
glándulas bulbouretrales. Es decir, es una suspensión de espermatozoides en los líquidos
segregados por dichas estructuras. El volumen de semen de una eyaculación normal es
de unos 2,5-5 ml y contiene unos 50-150 millones de espermatozoides por cada ml.
Tiene un pH ligeramente alcalino. Las secreciones de la próstata le dan una apariencia
lechosa y los líquidos de las vesículas seminales y las glándulas bulbouretrales le dan
una consistencia pegajosa. El líquido seminal proporciona a los espermatozoides un
medio de transporte, nutrientes y protección frente al medio ácido hostil que representan
la uretra masculina y la vagina femenina.
Conductos Deferentes
Los conductos deferentes son 2 tubos musculares de pared gruesa que comienzan en la
cola del epidídimo de cada lado y terminan en el conducto eyaculador. Transportan
esperma desde el epidídimo al conducto eyaculador de su lado.
El conducto deferente de cada lado asciende dentro del cordón espermático o estructura
de sostén del aparato reproductor masculino que asciende desde el escroto, pasa al
interior de la pelvis a través del conducto inguinal y contiene el conducto deferente,
arterias, venas, linfáticos, nervios y el músculo cremáster. Una vez en el interior de la
pelvis, el conducto deferente cruza el uréter y viaja entre el uréter y el peritoneo,
después se une con el conducto de la vesícula seminal de su lado para formar el
conducto eyaculador.
El conducto deferente transporta los espermatozoides durante la excitación sexual,
desde el epidídimo hasta el conducto eyaculador, en su camino hacia la uretra, por
medio de contracciones peristálticas de su pared de músculo liso. Igual que sucede con
el epidídimo, el conducto deferente puede almacenar espermatozoides durante meses.
Vesículas Seminales
Las vesículas seminales son 2 largos tubos de unos 15 cm. de longitud que están
enrollados y forman unas estructuras ovaladas en la base de la vejiga, por delante del
recto.
Sería más apropiado llamarlas glándulas seminales ya que producen una secreción
espesa y alcalina que contiene fructosa, prostaglandinas y diversas proteínas, que se
mezcla con el esperma a medida que éste pasa a lo largo de los conductos eyaculadores.
El conducto de cada vesícula seminal se une con el conducto deferente de su lado para
formar el conducto eyaculador.
Conductos Eyaculadores
Cada uno de los dos conductos eyaculadores es un tubo delgado, mide de 2 a 2,5 cm. de
longitud y se forma cerca del cuello de la vejiga por la unión del conducto de la vesícula
seminal y el conducto deferente de su lado. Ambos conductos eyaculadores viajan
juntos a medida que pasan a través de la próstata y van a desembocar en la uretra
prostática en donde expulsan el semen inmediatamente antes de que sea expulsado al
exterior desde la uretra.
Próstata
La próstata es la mayor glándula accesoria del sistema reproductor masculino con un
tamaño similar al de una pelota de golf. Se sitúa en la pelvis por debajo de la vejiga
urinaria y detrás de la sínfisis del pubis y rodea la primera porción de la uretra que, por
ello, se llama uretra prostática. Crece lentamente desde el nacimiento hasta la pubertad,
luego se expande hasta los 30 años y permanece estable hasta los 45 años. A partir de
esa edad, puede agrandarse y ocasionar molestias. La uretra prostática y los conductos
eyaculadores pasan a través de la próstata dividiéndola en lóbulos. Existen de
20 - 30 conductillos prostáticos que desembocan en la pared posterior de la uretra
prostática, ya que la mayor parte del tejido glandular se localiza posterior y lateral a la
uretra prostática y por esos conductos se descarga la secreción prostática hacia la uretra
y se añade al líquido seminal. El líquido prostático es lechoso y levemente ácido y
contiene ácido cítrico, enzimas proteolíticos y sustancias antibióticas que contribuyen a
disminuir el crecimiento de bacterias en el semen y el aparato reproductor femenino.
Glándulas Bulbouretrales
Las glándulas bulbouretrales son 2 y tienen el tamaño de un guisante, también reciben el
nombre de glándulas de Cowper. Se encuentran debajo de la próstata, postero - laterales
en relación a la uretra membranosa. Sus conductos (2 - 3 cm.) se abren en la porción
superior de la uretra esponjosa. Durante la excitación sexual secretan un líquido alcalino
al interior de la uretra que protege a los espermatozoides, neutralizando la acidez de la
uretra y moco que lubrifica el extremo del pene y las paredes de la uretra, disminuyendo
el número de espermatozoides que resultan dañados por la eyaculación.
Uretra Masculina
La uretra masculina es un tubo muscular que transporta la orina y el semen hasta el
orificio externo de la uretra o meato uretral, localizado en el extremo del glande.
Con propósitos descriptivos, la uretra masculina se divide en 3 partes:
Uretra prostática
Uretra membranosa
Uretra esponjosa
La uretra prostática: tiene unos 3 cm de longitud y comienza en el orificio interno de
la uretra, en el trígono de la vejiga. Desciende a través de la glándula prostática y en su
pared posterior desembocan los conductos de la glándula prostática y los conductos
eyaculadores.
La uretra membranosa: es la porción más corta de la uretra con 1 cm de longitud
aproximadamente.
Está rodeada por el esfínter uretral y a cada lado se encuentra una glándula bulbouretral.
La uretra esponjosa: es la porción más larga de la uretra con unos 15 cm de longitud y
atraviesa toda la longitud del pene. ¡Termina en el orificio externo de la uretra que
comunica con el exterior y es la porción más estrecha y menos distensible de la uretra
con un diámetro aproximado de unos 5 mm (! cuidado al sondar!).
En la parte superior de esta uretra desembocan los conductos de las glándulas
bulbouretrales.
Espermatogénesis
En la pubertad, las células germinales masculinas situadas en los testículos o gónadas
masculinas, se activan y dan lugar al comienzo de la espermatogénesis o formación de
los espermatozoides, que son los gametos masculinos. Los gametos son células sexuales
especializadas (espermatozoides y ovocitos) producidas por las gónadas (masculinas y
femeninas, respectivamente) que transmiten la información genética entre generaciones.
La espermatogénesis o formación de los espermatozoides, tiene lugar en los túbulos
seminíferos de los testículos en donde se encuentran las células germinales en diversas
fases de desarrollo. Las células germinales son células indiferenciadas llamadas
espermatogonias que se multiplican por mitosis y contienen 46 cromosomas. Cada
espermatogonia aumenta de tamaño y se convierte en un espermatocito primario que
sigue teniendo 46 cromosomas. Al dividirse el espermatocito primario da lugar a dos
espermatocitos secundarios cada uno de los cuales tiene ya 23 cromosomas, es decir, la
mitad de la dotación genética de una célula normal. De cada espermatocito secundario
se originan dos células hijas llamadas espermátidas que también contienen 23
cromosomas. Por último, se produce la transformación de cada una de las espermátidas
en un espermatozoide. Se necesitan unos dos meses para formar un espermatozoide a
partir de un espermatocito primario y este proceso solo ocurre a temperaturas inferiores
a la del cuerpo humano. Por esta razón los testículos están alojados en el escroto, fuera
de la cavidad abdominal. Cada día, alrededor de 300 millones de espermatozoides
completan el proceso de espermatogénesis. En la pared de los tubos seminíferos se
encuentran, además, las células de Sertoli que proporcionan un soporte mecánico y
metabólico a los espermatozoides y en el tejido conjuntivo situado entre los túbulos
seminíferos se encuentran las células de Leydig que son las encargadas de secretar la
hormona testosterona. La diferencia fundamental entre la espermatogénesis y la
ovogénesis consiste en que las células germinales (las espermatogonias) del hombre
continúan multiplicándose a lo largo de su vida adulta mientras que las de la mujer
(ovogonias) terminan su multiplicación antes del nacimiento, quedando en la fase de
ovocito primario. Los espermatozoides y los ovocitos contienen solo 23 cromosomas,
de modo que en el momento de la fecundación (penetración de un espermatozoide en un
ovocito secundario), se formará una nueva célula, el zigoto o huevo, con 46
cromosomas, 23 de origen materno y 23 de origen paterno.
Estructura del Espermatozoide
El espermatozoide humano maduro es una célula alargada (de unas 60 micras de largo)
y delgada y consiste en una cabeza y una cola. En la cabeza se encuentra el núcleo, que
contiene 23 cromosomas, es decir la mitad de la dotación cromosómica completa de una
célula normal, con un citoplasma y una membrana citoplasmática muy delgada a su
alrededor. Sobre el exterior de los 2/3 anteriores de la cabeza se encuentra un capuchón
grueso, el acrosoma, que contiene numerosos enzimas que ayudan al espermatozoide a
penetrar en el ovocito secundario y así conseguir la fecundación. La cola es móvil con
una gran cantidad de mitocondrias en la parte proximal, y la parte restante es, en
realidad, un largo flagelo que contiene microtúbulos con una estructura similar a la de
los cilios, que sirven para que el espermatozoide pueda avanzar, lo que realiza por
medio de un movimiento flagelar de la cola a una velocidad de 1-4 mm/min. Una vez
producida la eyaculación, la mayoría de los espermatozoides no sobreviven más de 48
horas dentro del sistema reproductor femenino.
Función Endocrina de los Testículos
La función principal de los testículos es la espermatogénesis, pero también es un
órgano endocrino cuyas células de Leydig producen y secretan la hormona testosterona
que es un andrógeno y la principal hormona masculina, aunque también se secretan
otros andrógenos como la dehidroepiandrosterona (DHA) y la androstenediona.
También se fabrican pequeñas cantidades de estrógenos.
Las funciones de la testosterona son:
1. La testosterona interviene en el desarrollo embrionario del aparato genital
externo masculino. La información genética presente en las células fetales
controla el desarrollo gonadal. Las gónadas se desarrollan, bajo control genético,
a partir de la gónada primordial. Inicialmente esta gónada primordial, se divide
en una parte externa y una parte interna, iguales para ambos sexos. En el
hombre, la parte interna dará lugar al testículo. En la mujer es la parte externa la
que se desarrolla y da lugar al ovario. Una vez formados, los testículos
comienzan a producir testosterona, la cual influye sobre el desarrollo ulterior del
aparato reproductor fetal. Para que se desarrolle el aparato genital externo del
hombre solo se requiere testosterona. En ausencia de testosterona, se desarrolla
el aparato genital externo de la mujer. Es decir que, en la mujer, es la ausencia
de testosterona lo que determina los cambios femeninos.
2. La testosterona mantiene la espermatogénesis, actuando sobre receptores
situados en las células de Sertoli.
La testosterona es incapaz de iniciar la espermatogénesis por sí sola. Controla la
velocidad y el mantenimiento de la espermatogénesis actuando sobre las células
de Sertoli, pero solamente cuando sobre éstas ya ha tenido lugar la acción de la
hormona foliculoestimulante (FSH) de la adenohipófisis. Por ello las células
de Sertoli han de ser previamente preparadas por la acción de la FSH de la
adenohipófisis.
3. La testosterona es responsable de diversas características del sexo masculino,
como algunos aspectos del comportamiento, mayor masa muscular,
modificaciones de la laringe. También del desarrollo de las glándulas accesorias
del tracto reproductor masculino. Asimismo, contribuyen a la líbido o impulso
sexual.
Los andrógenos son inactivados en el hígado y los productos resultantes de su
degradación son eliminados por la orina.
Referencia Bibliográfica
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%C3%B3n-al-aparato-reproductor-masculino