Las Claves del
Periodo
Carolingio
723-879(A MINGUEZ
el
fi
JOSE MARIA VALVERDE
Univers iad de Barcelona
LAS CLAVES
DEL
PERIODO CAROLINGIO
723-879
PlanetaColeceién
LAS CLAVES DE LA HISTORIA
Direcci editorial Juan Capdevit
Asesora: M.* de los Angeles Pérez Samper
Maguetacién: Roger Hebrard
Primera edicién: octubre de 1991
Derechos exelusivos para todo el mundo
© Editorial Planeta, S. A., 1991
Cércega, 273-279, 08008 Barcelona (Espaia)
Deposito Legal: B. 32.398-1991
ISBN 84-320-9222'3
Composicién: Parras (Clearface, 9/10)
Impresién: Industria Grafica Domingo, S. A.,
Industria, 1, 08970 Sant Joan Despi (Barceloma)
Encuadernacién: Eneuadernaciones Maro, S.A.
Printed in Spain / Impreso en Espaa,
Ninguna pute de esa pubtcacién, iclide disco de tt eubiet,
yin me volo, guimico, mecknia,
VOLVINO: Alarcon escenas
de la vida de San Ambrosio.
Detalle. 850. Basiica de San
Ambrosio, Milin.
Hay un sabio conocimiento de
modelos de la Antigiedad
clésica en esta escena de la
vida del gran milanés
Ambrosio, por cierto, en rito
hautismal que combinaba la
sumersiGn con el agua vertida
sobre la cabeza, El mbito
carolingio se esforzé por
absorber todo lo disponible
Sel legada clésic, pero en el
Norte lo pudo hacer mejor
com los modelos posticos.
LOS PRECEDENTES
Pipino Ill, posteriormente llamado ef Breve; con
‘él se iniciaba la dinastia de los carolingios que re~
cibe su nombre del hijo y sucesor de Pipino, Carlomag-
no, La dinastia se mantendré, en medio de avatares y
ficultades cada vez més graves, hasta el ano 887 en que
es depuesto Carlos el Gordo, el tiltimo emperador caro
lingio que ejerceria el gobierno efectivo sobre los territo-
rigs orientales y occidentales del antiguo Imperio.
E | aio 751 era coronado como rey de los francosBautismo de Clovis.
Miniatura de las «Grandes
Crnicas de Francia». Siglo
XIV, Museo Goya, Castres,
Francia.
La conversion de Clodoveo
(Clovis) a erstanismo, con
{todos los suyos, sean era de
rigor, no slo pudodeber algo
a lainfluencia de su mujer,
sino a la conveniencia de
‘obtener el apeyo de los
obispos galorromanas. Ahora
los francos se hicieron
realmente «franceses>,
egando a Tolosa y
estableciendo la capital en
Paris. Clodoveo, al parecer
‘on la dignidad de esnsul del
Imperio de Oriente,
reorganiz6 la Iglesia galaen el
Concilio de Orleans,
El acceso de la dinastia carolingia al trono y la confi-
guracidn del Imperio carolingio son el resultado de un
complejo proceso de transformaciones producidas en el
antiguo espacio de la Galia romana donde se habjan ido
asentando, junto a la antigua poblacién galo-romana, los
francos procedentes de la zona renana septentrional.
Estas transformaciones no afectan por igual ni se pro-
ducen de una forma similar en todas los ambitos de la
alia. En parte porque la presencia y la consiguiente in-
fluencia de la antigua poblacidn galo-romana no se ejer-
‘ce de manera uniforme. Al norte del Loira la presencia
romana habia sido siempre menos efectiva; aparte de
ello parece constatarse la emigracién de un nimero ele
vado de grandes propietarios del norte hacia el sur a me
ddida que se producia el avance de los francos. Por otra
parte, aunque en el momento de fa penetracién en la Ga-
lia ya aparecen unificados bajo la jefatura de Clodoveo,
todavia no se han superado las viejas divisiones entre
distintos grupos tribales; Jo que va a provocar diferencias
internas que se concretarén poco después en la configu-
racién de distintos reinos
No es éste ef momento de estudiar con detenimiento
los procesos de fragmentacién politica, como tampoco
las luchas, a veces de una violencia inusitada, entre los
distintos reinos. Simplemente quiero hacer referencia a
algunas tendencias y a algunos hechos de carécter social
y econdmico de interés especial para la comprensién de!
Periodo siguiente.
Guerras internas,
debilitamiento de la monarquia
y fortalecimiento de la aristocracia
El afio 511 muere Clodoveo, un jefe que habia unifica-
do a los distintos grupos o facciones de los francos salios
¥y que habia Hlegado a dominar practicamente toda la an-
tigua Galia romana. La fragilidad de esta unificacién y
del poder centralizado que Clodoveo habia encarnado
qued6 patente a su muerte, en a division del territorio
de la Galia entre sus cuatro hijos y en las violentas lu-
cchas que se van a producir entre ellos y entre sus suceso-
res. Divisi6n y guerras internas no pueden ocultar la
presencia subyacente de una tendencia cada vez més vi-
orosa hacia la reunificacién. Reunificacién que no se
consumaré hasta la llegada de los carolingios; pero ya
sobre presupuestos estructurales distintos a los que ha-
bian constituido el soporte de la sociedad merovingia y
‘que se fraguan en medio de los conflictos internos que la
than sacudido durante més de dos siglos.
La division que se habfa producido a la muerte de Clo-
doveo el afio 511 se mantendré durante casi cincuenta
afios, hasta que la muerte de los otros hermanos deja
‘como tinico rey de los francos a Clotario I que habia ins-
talado su capital en Soissons. Pero la muerte de este aiti-
‘mo en el afto 561 propicia la reproducci6n de las divisio-
nes; aunque ahora ya se observan nuevas estructuras po-
Iiticas y algunos hechos de gran significaci6n. En primer
lugar el mapa politico tiende a estabilizarse sobre tres
grandes unidades politicas que, a pesar de unificaciones
epis6dicas, mantendrén una serie de caracteres especiti-
cos. Son Austrasia, situada al noroeste de la antigua Ga
lia y que comprende los territorios de procedencia de los
francos ripuarios al este del Rin; Neustria, al sur y oestede Austrasia hasta el curso del Loira cuyo centro es Paris,
y Borgofiasituada al sureste que incluye todo el territo-
rio del primer asentamiento de los burgundios, es decir,
las cuencas del Rédano y Saona. Aquitania, arrebatada &
los visigodos tras la batalla de Vouillé se mantendra en
tuna situacién de serniindependencia hasta la plena inte:
Sracién en el reino franco unificado en tiempos de Pipi
no III. Al mismo tiempo que se configura este mapa po-
ic comin pra a hegemona de Asta
zona menos romariata dea eo donde el equa
ens aos oars fermaricas mis ac
proceso de unificacién. " a ae
Tae eras ene eas tres formacones potas
consi el metio mis neo para a consumacién
d'un procs intersecula de raza que cone
i
va Ta expansién de las formas de existencia vinculadas a
in gran propiedad, Asimismo, la necesidad de los reyes
de asegurarse el apoyo de Ios mas poderosos les obligaré
a concesiones constantes de tierras, lo que va a propiciar
el progtresivo fortalecimiento de la nobleza que sera co
rrelativo al debilitamiento de la monarquia.
Un hito importante en este proceso lo constituye el
dictum Clotharii del afio 614. El ano anterior se habia
producido un hecho de particular significacién politica
social. El asesinato de Sigeberto de Austrasia por in-
fluencia de Fredegunda, esposa de su hermano Chilperi:
co de Neustria, habia dejado en manos de la viuda del rey
asesinado, Brunilda, hija del rey visigodo Sisenando, los
resortes del poder; primero en Austrasia, posteriormente
también en Neustria y Borgoila. Resortes que manipulé
durante casi cincuenta afios con el objetivo de unificar
los tres reinos francos que indirectamente quedarfan
bajo su control personal a través de la influencia que
«ejercia sobre sus hijos y nietos y al margen de la nobleza.
{Asi se explica el levantamiento generalizado de ésta bajo
el liderazgo de Arnulfo, obispo de Metz, y de Pipino I
‘mayordomo de palacio de Austrasia. Expulsada y muerta
Brunilda, los nobles austrasianos proclamaron rey de
Austrasia a Clotario de Neustria y Borgofi. Pero a cam
bio le exigen una serie de concesiones. Una de las més
importantes es que la autoridad condal en las distintas
demarcaciones recaiga en los grandes propietarios de la
regién. De esta forma se vincula el poder politico al po
der territorial de los grandes propietarios regionales en
ddetrimento de los funcionarios cortesanos y se abre la
via hacia una autonomfa progresiva de los poderes loca-
les en detrimento del poder de la monarquia. Este en
fgrandecimiento de la nobleza explica la aparicién y as
censo de los mayordomos de palacio, auténticos deposi
tarios del poder efectivo en cada uno de los reinos. Asi
‘queda institucionalizada una figura que se ha ido confi
gurando como la méxima encarnacién del poder nobilia-
rio cada ver. ms acrecentado, de forma similar a como
los reyes holgazanes, a partir de la década de los cuaren-
ta del siglo vil, encarnan la total postracién del poder de
a monarquia.
‘A partir de esta situacién conereta se ponen en mar-
cha dos procesos estrechamente relacionados. Por una
parte los mayordomos de palacio comienzan a plantearse
la posibilidad de destronar a unos monarcas caidos en un
estado de completa degradacién. Tanto mas cuanto que
las funciones de la mayordomia y el poder inherente a
estas funciones comienzan a hacerse hereditarios origi
nando auténticas dinastias de mayordomos. Asimismo
El ey Dagoberto recbe ef
reine de Francia. Miniatura
de ls «Crénicas de Prancion
Siglo XIV. Museo Goya,
Castres, Franci
Enel proceso que levaria a
los reyes francos a dejar el
poder en manos de los
‘emayordamos de palacion
“les cuales constituirian asu
vez otra dinastia real, el re
Dagoberto representa
estuerao, en definitiva vano,
por restablecer la unidad del
‘rregnum Francorurn». Ello
‘quedaria para Carlomagno,
7]‘Los hechos del noble principe
(Carlos Martel. Miniatura de
las «Grandes Crénicas de
Franchas, Siglo XIV. Museo
Goya, Castres Francia.
os musulmanes entraron en
Francia probablemente
IMamados por el dugue de
Aquitania, Eudes: la victoria
de Carlos Martel sobre ellos en
Poitiers fue algo més que un
episodio de su ereciente
hegemonia en Francia, y con
‘az6n se ha conmemorado
como la detencin del poder
rmusulman en el ala
meridional de su gran
:maniobra envolvente de fa
CCristiandad europea,
son estos mayordomos las que en adelante van a poten:
ciar y canalizar la vieja tendencia hacia la unificacién
que Seguia latente entre Ios francos, Pero la potencia-
cién de este proceso conduce a duros enfrentamientos
entre los distintos reinos, a través de los cuales lo que
realmente se va a plantear es la capacidad de cada uno de
los reinos o regiones para conducir el proceso de unifica-
cién y, consiguientemente, cul de ellos se va a alzar con
la hegemonia sobre el conjunto de la nueva formacién
politica en gestacién.
Unidad interior
y ascenso de los «Pipinidas»
Indirectamente, y en estrecha relacién con los proce
sos anteriores, se plantea también el fortalecimiento de
las dinastias de mayordomos entre las cuales se ird per
lando la dinastia llamada a suceder a la ya completamen
te degradada dinastia merovingia. Lo que a su vez va a
provocar Ia formacién de facciones nobiliarias opuestas
‘un desmesurado engrandecimiento de los mayordomos
vy de su familia,
El primer intento de destronamiento se produce en
Austrasia, que ya comienza a aparecer como el més dind~
rico de los reinos francos. Hacia el 660 Grimoaldo, hijo
del Pipino que ya se habia rebelado cincuenta afos antes
contra Ia reina Brunilda, proclama rey de Austrasia a su
propio hijo. Pero la nobleza austrasiana no podia ver con
buenos ojos el excesivo engrandecimiento de una familia
no vinculada por relacién de parentesco a la dinastfa re
nante. El afio 662 Grimoaldo es entregado al rey de
"Neustria para ser ejecutado. Accién muy peligrosa por lo
ue supone de reconocimiento por parte de la nobleza
austrasiana de una cierta preeminencia de la monarquia
de Neustria sobre Austrasia. La coyuntura de debilidad
por la que atraviesa Austrasia permitira a Ebroino, ma
yordomo de Neustria, tomar el relevo en la direccién del
Proceso unificador. Y de hecho conseguird la unidad de
Neustria y Borgovla; aunque ello sea al precio de una vio-
lenta oposicién de la nobleza y a costa de su propia vida.
Su sucesor, Bertario, intentaré mantener las directrices
politicas de Ebroino. Pero la nobleza de Neustria y Bor-
fofia recurrirén al nuevo mayordomo de Austrasia, Pipi-
no Il de Heristal, nieto de Arnulfo de Metz y de Pipino I
y sobrino de Grimoaldo; es decir, vinculado por paren-
tesco a la més alta nobleza laica y eclesidstica y a la fa-
milia que habia patrimonializado la mayordom(a austra
La intervencién militar de Pipino de Heristal contra
los partidarios de Bertario conduce ala decisiva batalla de
‘Tertry del afio 687; batalla que abre el camino hacia la
consumacién definitiva de tendencias que han ido germi-
nando y desarrollindase a lo largo de la etapa anterior.
‘Asimismo, la victoria de Pipino II posibilita que estos de-
sarrollos sigan una trayectoria precisa bajo la hegemonia|
de Austrasia, de la nobleza austrasia y, en definitiva,
de los mayordomos austrasianos. Esta trayectoria de-
sembocaré en los acontecimientos del ano 751: golpe de
Estado de Pipino III y coronacién del mismo como rey
de todos los francos. Acontecimientos que suponen, por
tuna parte, la configuracién de una monarquia unitaria
superadora de las divisiones politicas de la época mero-
vingia; por otra, el triunfo de la nobleza, concretado en
Ia persona de un antiguo mayordomo de palacio, sobre
tuna dinastfa que ha tocado fondo en el proceso de deca-
dencia y degradacién,[No obstante, el ascenso de los Pipinidas pasaré por fa-
ses de crisis que haran peligrar momentaneamente los
resultados alcanzados. La muerte de Pipino If en el ano
714 propicia el levantamiento de la nobleza de Neustria
que derrota a los austrasianos y eligen un mayordomo
independiente de Austrasia. La unidad entre los reinos se
habla quebrado. Pero la intervencién decidida de Carlos
Martel, hijo natural de Pipino de Heristal, le permitié
hacerse con el poder en Austrasia, derrotar repetida y de-
finitivamente a los nobles de Neustria y rehacer la uni-
dad. Una unidad que ya comienza a sentirse como una
conguista irrenunciable. Efecto de esta unidad, pero
también elemento potenciador de ella, es la nueva di
mensién que va a adquirir la politica exterior. Carlos
Martel va a proyectar gran parte de la energia social que
antes se consumia en luchas internas hacia objetives ex-
ternos. Tras la decisiva victoria de Poitiers sobre los mu:
sulmanes el afio 732, los territorios de Frisia, Aquitania,
‘Alemania y Baviera van a entrar en el punto de mira de
ls francos. Con lo que se potencia una dindmica expan-
siva que constituira uno de los componentes fundamen-
tales de la politica carolingia en las décadas siguientes.
Unidad interior y expansién exterior definen el sentido
del tremendo dinamismo de la sociedad franca y condi-
conan las directrices de la accién politica posterior
Pero también materializan el éxito y el poder de una fa:
milia nobiliaria que ha sido la que ha gestionado las po:
tencialidades ocultas en la propia sociedad. Desde esta
perspectiva el acceso al trono se presenta como un he-
cho politico absolutamente coherente con Ia situacién
de dominio politico y social que la familia ha venido acu-
mulando y que ejerce cada vez con mayor firmeza. Gri
‘moaldo intent6 suplantar al monarca merovingio el afto
662. La accién evidentemente fue prematura. Pero casi
‘ochenta afios después, en el afio 741, Pipino II, hijo de
Carlos Martel, accede a la mayordom(a. Las circunstan-
Cias econémicas, sociales y politicas han experimentado
cambios significativos y las transformaciones han opera:
do a favor del cambio dingstico. Desde su acceso a la ma:
yordomia en el afto 741 Pipino III madurara el proyecto
y prepararé cuidadosamente el golpe de Estado que se
consumara diez afios mas tarde, en el 751,
En todo este proceso existe un hecho que no por evi
dente deja de ser un tanto sorprendente. Y es el protago-
niismo y la hegemonfa aleanzada por las regiones mas
septentrionales frente a las més meridionales, algunas de
las cuales todavia en los siglos Vy Vi se contaban entre las
mis desarrolladas del mundo romano en contraposicién,
a lo que sucedfa en las zonas més septentrionales donde
(Carlos Martel en Ia Batalla de
Viney. Miniatura de las
sCrénieas de Francia» de
Jean Froissart. 1492.
Bibliotecs Nacional, Turin.
Lavictoria de Carlos Martel
sobre los musulmanesf.
celebrada con certa frildad
por parte de los eclesisticos
para lograrla, se habian
Confiscado muchos bienes y
tieras de propiedad eclesal.
‘Aunque luego hbo
resttuciones
indemnizaciones, agin santo
de la época, sean Gibbon, se
complacié en la vision adel
alma y el cuerpo de Carlos
Martel ardiendo eternamente
en el abismo de infierno»,Cristal de Lotario H con
cescenas de Ia historia de
‘Susana, Cristal de roca
srabado. Segunda mitad del
riglo IX. Museo Briténico,
Londres.
Sin duda legaron de Utalia
influjos a esta pieza, donde la
historia bibiea de Susana y
los veins se cuenta, girando
evel sentido de las aguas del
reloj, con figuras, de fino
dibujo, que hacen pensar en la
Roma clésica, y no sélo por la
vestimentay los leves toques
de escenografa: una herencia
‘muy apropiada para contribuir
ala legitimacion de una
ceullura que, con este rey,
entraba en una gran criss
politica
los francos habfan iniciado desde siglos antes un lento
‘movimiento expansive y colonizador. Fenémeno de sufi
ciente entidad como para preguntarse cules son los fac
tores que han condicionada la hegemonia y el protago
niismo de Austrasia frente a Neustria, Borgotia y Aquita
hia, Tanto més cuanto que Austrasia se va a convertir en
el corazén del sistema politico carolingio.
Aunque parezca paraddjico, la explicacidn del desarvo
lo de las zonas septentrionales quiza haya que buscarla
en lo que desde la perspectiva romana era una situacién
de subdesarrollo, pero que en realidad era una forma dis-
tinta de desarrollo. Evidentemente las zonas de la futura
‘Austrasia eran zonas mucho menos urbanizadas que las
‘més meridionales y, consiguientemente, menos romani
zadas. Una més débil romanizacién equivale a un menor
grado de implantacién del esclavismo como sistema pro
ductivo y como forma de organizacién social. En este
contexto la crisis de la sociedad romana, que era esen-
cialmente una crisis del sistema esclavista, debié tener
tuna incidencia tanto menor cuanto més débil habia sido
la implantacion de ese sister
Asi pues, subdesarrollo? Sf, desde la mentalidad ro-
‘mana demasiado posesionada por los valores de la huma-
nitas y la civilitas como valores especiticos del sistema
implantado por Roma. Lo que no quiere decir que no
puedan exist formas distintas de desarrollo. Y aqui est
otra de las claves explicativas del éxito del sistema caro
lingio. Dentro de una dindmica general de ruralizacién
{gue va quebrando el papel de la ciudad y de sistemas so-
cioeconémicos, politicos y culturales que tienen a fa ciu
dad como eje esencial, las regiones de la futura Austrasia|
mostraban de antiguo una fisonomia exclusivamente
agraria, Los sistemas productivos, la organizacién social,
las manifestaciones culturales, todo tenfa un cardcter
marcadamente rural y agrario. Y dentro de este caréc-
ter, estas regiones eran potencialmente y ya comenzaban
‘a mostrar de hecho un dinamismo muy superior al de las
regiones meridi Las condiciones climsticas y eda
ficas eran més favorables para la préctica de la agricultu-
ra que las de las regiones mediterrneas. El sistema de
asociaciOn agricultura-ganaderia ofrecia posibilidades
productivas muy superiores a las del sistema basado en
tuna dristica separacién entre el ager el saltus a la que
el mundo romano se manten{a aferrado. Coherente con
este dinamismo el equipamiento técnico de estas regio-
res es también superior al de las explotaciones romanas,
donde el peso de las relaciones sociales esclavistas venta
imponiendo todavia serias limitaciones al desarrollo de
nuevas técnicas productivas.Carlomagno con sus
‘aballers partiendo de
Aguierén hacia Sato
ra del «C6
Calis. Siglo XI
Catedral de Santiago de
Composte
Una de las principals gloras
el camino de Santiago era
suponer que el propio
CCarlomagno hubiera
‘curplido la peregrinacion
por él, Eso significaba
Feconacer el influjo del
Emperador en ese mundo, 31a
ver de piedad y poder, como
Figura maxima en la tadicion
de los francas que
‘establecieron sus barrios y sus
insttuciones a lo largo de la
ruta jacobea,
LAS BASES DEL IMPERIO:
LA NUEVA DINASTIA
Y LA HEGEMONIA FRANCA
EN EUROPA OCCIDENTAL
El contexto interno politico y social
del cambio dindstico
| profundo debilitamiento de la dinastfa merovin-
gia y el fortalecimiento de una nueva nobleza que
basa su poder en la posesién de la tierra y que tie-
ne su cabeza més visible en los mayordomos de palacio
son los componentes fundamentales de una dinémica
‘que conduce a una modificacién de las bases estructura-
les de la sociedad franca. Y tal modificacion condiciona
cambios profundos en las formas de organizacién politi
cade esa sociedad.
Es en este contexto donde se comprende el «folpe de
estado» de Pipino del afio 751. Pipino III pertenecfa a la
familia de los Pipinidas que, como ya sabemos, venia
controlando y transmitiendo hereditariamente la mayor
ddomia de Austrasia desde comienzos del siglo vi. Hijo de
Carlos Martel, recibié en el aio 741 el gobierno de Neus
tria, Borgofia y de los territorios occidentales, mientras
que su hermano mayor, Carloman, se hacia cargo de
Austrasia y de la zona oriental. Semejante divisién cons-
titufa una grave amenaza para la unidad tan costosamen-
te alcanzada a lo largo de décadas de luchas internas.
‘Aunque paliada al principio por el acuerdo que reiné en
tre los dos hermanos, qued6 definitivamente superada
por la renuncia de Carloman el afio 747. Pipino no desa
provech6 la oportunidad de restaurar el gobierno Gnico
aunque ello tuviera que hacerlo ignorando los derechos,
de los hijos de Carlomén.
La accién de Pipino constituia el primer paso en su
politica de acceso al trono. Politica que debia realizarse,
y de hecho asf lo hizo Pipino, con una extremada discre-
Ci6n. En el horizonte lejano debfa atin pervivir el recuer-
do del fracaso de Grimoaldo. Ciertamente la situacién
habia experimentado cambios significativos. Ahora ya
nadie objetaba la unidad de los reinos francos bajo el go-
5‘Mapa de I Europa carolingia,
sta es la maxima esfera de
influencia que legs el poder
carolingo, de formas muy
variada, con contrasts como
los que hay entre el sutil
acomodo con el pontifcado y
la brutal conquista de Sajonia,
com matanzas y conversion
forzosa. AL Est, la
ddemarcacign es borrasa, en
uchas con ls eslavos y los
fares. También es borvosa la
division tripartta de 843,
16
bierno efectivo de los Pipinidas como mayordomos de
todos los reinos francos. La dinastia de los reyes mero:
vingios, por su parte, se arrastraba en el més completo
desprestigio y la conciencia de su inutilidad se habia di-
fundido hasta el punto de que Carlos Martel habia podi-
do gobernar durante afios como mayordomo de palacio
sin la cobertura de un monarca aunque éste no fuera
mas que un mero figurén, En este sentido las transfor
maciones de la sociedad merovingia operaban a favor del
cambio dindstico.
Pero era preciso contar también con elementos no tan.
positives y que de hecho, a largo plazo, van a tener una
influencia determinante en el fracaso de la construecién
politica y social de los carolingios. Ante todo, la propia no
bleza. Si es cierto que el fortalecimiento de la nueva
nobleza surgida a lo largo de la época merovingia debe
relacionarse directamente con el debilitamiento de la
‘monarquia, también lo es que la pervivencia de la dinas-
tia en la tltima etapa de reinado de los «reyes holgaza-
nes» sélo se explica porque su existencia constituye la
garantia mas solida para el engrandecimiento nobiliaio.
Era, por tanto, previsible que esta nobleza no tolerarta la
existencia de ningtin poder que pudiera hacer peligrar 0
{que frenase el desarrollo del proceso de engrandecimien
to. La nobleza slo aceptars la elevacién al trono de la
poderasa familia de los Pipfnidas a cambio de concesio-
nes significativas que los Gltimos monarcas merovingios
eran ya incapaces de otorgar.
Bs decir que es la nobleza la que con su apoyo vaa res:
paldar el cambio dindstico y va a garantizar la solidez del
sistema politico que acompafia a la renovacidn dindstica,
Pero este apoyo esta supeditado al mantenimiento de
unas condiciones objetivas favorables a la reproduccién
de las relaciones de poder, es decir, ala continuidad de!
proceso de fortalecimiento de la nobleza; lo que en reali-
dad constituye uno de los gérmenes en potencia mas po
derosos de transformaciGn del nuevo sistema politico y
social —lo que vulgarmente viene denominéndose como
disgregacién del Imperio carolingio— como via hacia el
feudalismo.
La profundidad de las transformaciones que se estén
‘perando se vislumbra en el papel que asume la nobleza_
‘en el fortalecimiento de Austrasia y en el ascenso de la
dinastia de los Pipinidas llamados a sustituir a los mero-
vingios en el trono de los francos. La crisis de la fiscali
dad pablica, la degradacién de la moneda y la creciente
importancia de la tierra en una sociedad cada vez més
rruralizada son factores que explican la necesidad de los
poderes piiblicos de recurrir a las concesiones tervitoria-
les como tinico medio para asegurarse los apoyos de orden
nilitar y politico que necesitan para el funcionamiento
de las instituciones y del sistema en general. Estos apo-
yos se hacen particularmente urgentes en la situacién de
guerra permanente generada por la divisién politica del
espacio en reinos diferenciados. Hasta el punto de que si
en un primer momento la ayuda militar era la materali-
zacién de la fidelidad a la persona del monarca y la con-
cesin de tierras por parte del monarca era una forma de
compensar econdmicamente [os gastos derivados de la
ayuda militar, con el tiempo la actividad militar se diso-
cia dela fidelidad y se va convirtiendo pura y simplemen-
te en el sistema mis eficaz de acumulacién de tierras
{que pasan del control de la monarqufa al control de la
nobleza. Esto es lo que explica e progresivo debilita-‘Combate del pueblo de David.
“Saltero de Urtrecht>.
Biblioteca de la Universidad,
Utrecht.
‘San Isidoro ofreciendo una de
‘sus obras a su hermana
Florentina. Miniatura de wn
smanuscrito de «De fide
‘eatholica contra judaeos»
Hacia 800. Biblioteca
Nacional, Paris.
EI Renacimiento caolingio
tiene una de sus expresiones
visible en a letra manuscrita,
donde se van introduciendo
las mindsculas frente al
‘monopolio romano de las que
para nosotros son mayisculas.
El resultado es de notable
claridad y elegancia: Petrarca
creeria que és era la letra
romana antigua, ya
reivindicara frente a la poco
legible letra gética,
18
" Coron merjloiy
TING aceIpe CORTE,
7 Queacibr comps
Pa Sa thee
‘miento de la monarqufa y el engrandecimiento de deter-
rminados sectores nobiliarios.
Ahora bien, el mecanismo se va a reproducir cuando
sean éstos —en concreto los mayordomos de palacio.
los necesitados de apoyos militares para la consecucién
de sus objetivos militares y politicos. Significativo de la
implantacién de estos mecanismos es el hecho de que
Carlos Martel, que ya comenzaba a sentir una necesidad
perentoria de tierras para equipar a una caballerfa cada
vez més costosamente armada, tenga que recurvir a la
cconfiscacién y reparto de bienes eclesiasticos; practica a
fa que tendrd que recurrir en alguna ocasién su hijo y
sucesor Pipino. Afios més tarde Pipino y su hermano
Carlomén tendrén que realizar una de las mis finas ope-
raciones politicas con el fin de solucionar el contencioso
con la Iglesia que las confiscaciones de su padre y de
cellos mismos habjan generado. Era preciso devolver la
propiedad de las tierras a la Iglesia respetando la pose:
siGn efectiva que ostentaban sobre ellas los beneficiarios
de concesiones anteriores. Esté claro que ni Pipino ni
Carloman podian despojarles de tas tierras sin provocar
serios conflictos que habrian puesto en peligro la estabi
Tidad de la propia dinastia de los Pipinidas e incluso del
reino. De ahi que estas tierras se considerasen otorgadas,
por los mayordomos a sus vasallos en concepto de bene
fico, con lo que aquéllos se aseguraban las servicios mi-
Titares de sus vasallos como contraprestacin a estos be-
neficios. Pero al mismo tiempo los benefiiaris de estas,
concesiones tendrfan que entregar un censo a la Iglesia
en reconocimiento de la propiedad eminente que ésta se-
ia ostentando sobre las tierras objeto de concesién.
‘Acuerdos de gran interés porque a través de ellos se
pueden detectar una serie de elementos que posterior
‘mente adquiririn enorme relevancia. En el orden inst
tucional algunos autores han visto en estos acuerdos el
inicio de un proceso de unién institucional entre benef-
cio y vasallaje; unién que constituye una pieza clave en
el proceso de consolidacién de las instituciones politcas
del feudalismo. El acuerdo pone de manifiesto también
la apremiante necesidad que padece el poder politico, en
este caso los mayordomos de palaco, para el manteni-
mmiento de la solidez del sistema. Hasta el punto de que
esta necesidad de tierras puede constituir una de las cla
ves explicativas de la potentisima expansién territorial
de os carolingios que inicia su eclosién precisamente en
los aris finales de Pipino II de Heristal y, sobre todo,
en el periodo de gobierno de su sucesor, Carlos Martel,
el mismo que habia recurrido a la confiscacién masiva
de tierras dela Iglesia
Diploma de Carlomagno. 14
de septiembre de 774.
Archivos Nacionales, Museo
de ls Historia de Francis
Paris.
Ese anagrama de Carlomagno
‘esau firma en este documento
por el que concede un bosque
al prior del monasterio, Tras
Ta edesamortzacin de
Carlos Martel, se sigue una
politica de otorgamientos a
Tas instituciones ecesiales, en
dquese refuerzan mutuamente
el poder real y el poder
spiritual, sin querer
Aistinguir mucho sus
verdaderas lineas de
Aiferenciacin.Coronaciéa de un principe
carolingio.
‘Torls tienen aureolas de
santidad: el principe ungido y
Tos dos prelados que le
cconsagran. En efecto en la
visién de ese tiempo, el
soberano tiene también
cardcter y dignidad de pieza
clave de fa Iglesia, ala cabeza
{e fa misin de propagar el
reino de Dios —no importa si
‘con procedimientes no muy
evangélicos—
2
Las relaciones con la Iglesia
y la intervencién franca en Italia
Este acuerdo, cuya complejidad requirié una ardua
negociacién a Io largo de tres concilios celebrados entre
los afios 742 y 744, y que fue sistematizado por Pipino IIL
el afio 751 —fecha sumamente significativa— pone de
relieve también otro aspecto fundamental: la necesidad
de los mayordomos de contar con el apoyo de la Iglesia.
Apoyo de orden econémico ya que ésta se haba converti
do en la mayor propietaria de tierras y en la mayor per-
ceptora de rentas del reino, Apoyo también de orden po-
Iitico y de opinién que se va a mostrar particularmente
ceficaz en los acontecimientos de los aos 751 y 754 y,
‘mis tarde, en la institucionalizacién del Imperio.
Conscientes de la necesidad de este apoyo, tanto Pipi-
‘no como Carlomén, este dltimo en el corto periodo en’
‘que permanecié al frente de los asuntos de Austrasia, po-
tenciaron de manera activa la reforma de la Iglesia que
también se veia gravemente afectada por fa decadencia
‘general y por la degradacién de las formas de comporta-
rmiento. Es en este contexto de reforma, abordada con
decisién en los concilios de los afios 742-744 —el prime-
ro en un lugar desconocido de Austrasia; el segundo y el
tercero en Estinnes y Soissons respectivamente— donde
se plantea la devolucin de las tierras eclesiésticas, a la
‘que ya me he referido con anterioridad, aparte de un
apoyo incondicional a san Bonifacio, gestor principal del
movimiento reformista. Quiz sea un tanto ingenuo
pensar que el apoyo a la reforma esté motivado tan solo
por intereses de caracter espiritual. De hecho, este apoyo
permitia a los mayordomas —concretamente a Pipino a
partir del momento en que su hermano Carlomin se
retira al monasterio de San Silvestre, cerca de Roma—
tervenir activamente en los asuntos ecles
vyoca coneilios, promulga disposiciones ol
cumplimiento de los decretos conciliares y sinodales,
iombra obispos de su confianza. Todo ello le permite
éjercer un pleno control sobre la Iglesia, que en ese mo-
mento es la mayor potencia econémica ¢ ideolégica de la
sociedad, y contar con el apoyo incondicional no sélo de
Ia alta jerarquia franca, sino incluso del papado. Lo que
reafirma la tendencia, ya insinuada con Pipino Il y con
Carlos Martel, de proyectar un dinamismo expansivo
cada vez més potente fuera de las fronteras tradicionales
del reino.
La situacién politica por la que atraviesa en ese mo-
mento Italia y, més concretamente, el papado favorecera
cesta expansién. En Ta segunda mitad del siglo v, hacia el
570, s¢ habia producido la penetracién de los lombardos
en la peninsula italiana. Pero la constitucién de un au-
téntico reino lombardo no se produce hasta el 626, ano
fen que, tras superarse una serie de crisis internas y de
conflictos con la poblacién italorromana y con los bizan-
tinos y tras su conversién del arrianismo al catolicisrno,
se fija por fin la corte en Pavia y se establece un gobierno
2El rey lombardo Giovanni.
Miniatura del cddice «Legum
longobardorum». Siglo XI.
Archivo de a Abadia, Cava del
‘Trent, Salerno.
Los lombardos procedsan del
Elka, entrando en Talia en el
siglo iede su reino se desgaj6
el dueado de Benevento.
Pipino el Breve les oblig6 a
restituir al Papa los estados
pontifcios: Carfomagno
absorberfa ese reino, pero el
‘ducado de Benevento siguié
siendo independiente, y,
aunque dividiéndose, perduré
con su dinastia hasta después
de aio mil
2
‘que pretende extender su autoridad sobre toda la penin-
sula, Pero para ello debe expulsar a los bizantinos toda:
via asentados en la zona de Ravena, Venecia, Mantua y
Cremona y afirmar su autoridad sobre el ducado de
Roma que se mantiene aiin bajo la soberanfa teérica
de Bizancio pero bajo el gobierno efectivo de los Papas.
Particularmente dramitica es la situacién del ducado de
Roma presionado desde el sur y este por los ducados
lombardos de Benevento y Espoleto, mientras que al
norte el rey Astolfo amenaza las posesiones bizantinas de
Ravena, proyectando la amenaza al propio ducado
de Roma cuya anexién seria simple consecuencia de la
cafda del exarcado.
Los emperadores bizantinos carecfan en ese momento
de capacidad para intervenir con efectividad en Talia
‘parte del peligro que acosaba al Imperio précticamente
en todas las fronteras, las relaciones de los emperadores
iconoclastas con el Papa eran tensas en extremo.
En cansecuencia el Papa s6lo podia confiar en la ayut-
dda militar de los mayordomos frances. Ya el aito 739 ha-
bia pedido ayuda a Carlos Martel. Pero en vano. Ahora la
situacién del papado se habfa agravado y las circunstan
‘as en el reino franco habian cambiado. El afio 751, As-
tolfo habia ocupado el Exarcado de Ravena e intensifica-
ba la presién sobre el ducado de Roma. Pipino, por st
parte, consideraba que la situacidn estaba lo suficiente-
‘mente madura como para dar por terminada la ficci6n.
politica que suponfa la presencia en el trono franco de
tun rey despojada del poder efectivo. No se puede descar-
tar que Pipino aprovechara de manera consciente la
‘oportunidad que le brindaba la precaria situacién del pa-
pado para obtener del pontifice un respaldo decisivo a la
‘operacién politica de derrocamiento de la dinastfa mero-
vingia, que venia plantedndose como una exigencia ge-
nerada por la propia dinémica politica y social del reino
franco.
Bse mismo aflo el papa Zacarias sancionaba con el
peso de su autoridad moral los propésitos de Pipino,
‘quien inmediatamente, en una Asamblea extraordinaria
celebrada en Soissons, deponta a Childerico II, era pro-
clamado rey y, siguiendo la tradicin iniciada un siglo
antes por los monarcas visigodos, era ungido por san Bo-
nifacio, En adelante Pipino seria rey «por la gracia de
Dios. El prestigio del que gozaban antafio los monarcas
merovingios, a quienes en el fondo de la mentalidad po-
Iglesia de San Vial Siglo VI
Ravens.
{La calla palatina de
Carlomagno en Aquisgrin
tusvasumadelo arquitecténico
en esta capilla del exarcado de
Ravena, esto es, de los
dominios bizantinos en el
norte de Italia, anterior en
ims de dos siglo a la
carolingia, con la misma idea
de centralidad presiida por la
cabeza del cesaropapisio, del
‘monarca tambien supremo
rector de su Iglesia y sus
prelados.
2Interior de a capil de
Germigay-des-Pris. 806.
Reconstruida en 1867-1876.
Francia.
La capilla patina de
Aquisgrén, que seguia un
‘modelo imperial Bizantino,
inmediatamente se converte
ten modelo, de larga dracon,
para otras construcciones, en
Ambito rea oidealmente
ulado al earolingio. Un
aiio después de la de
AAquisgrin, esta iglesia,
construida por el obispo
Teodulfo,vinculado
personalmente a Carlomagno,
dopta aguel modelo con
Géertas variantes —Ia forma
de cru areas serpone
la crcular—
2
pular se les seguia atribuyendo una cierta vinculacién
con las divinidades ancestrales paganas, trataba ahora de
suplirse con la uncién regia que convertia a los monar-
‘eas de la nueva dinastia en los «ungidos del Sefior»; con
Jo que venfan a asumir los planteamientos tedricos €
ideolégicos con los que la Iglesia trataba de dar conteni-
do politico a las nuevas monarquias, surgidas del asenta-
miento de los pueblos germénicos en el antiguo territo-
rio del Imperio romano, y de reconducir las formas de
gobierno ¥ los objetivos de los nuevos poderes hacia la
construccién de una sociedad cristocéntrica que fuese el
vehiculo en la tierra hacia la Ciudad Bterna. Aspectos en
los que hay que insistir para comprender la estrechisima
vinculacién que en adelante mantendr la nueva dinastia|
con el papado y su temprana transformacién en un Im-
perio cristiano, que sobre un esquema politico-religioso
pretendidamente romano trataré de materializar de ma-
rierafisica en la tierra la unidad espiritual y mistica de la
comunidad eclesial de los creyentes.
Estos planteamientos llanfados a tener una influencia
decisiva en la historia politica y religiosa de Occidente
no estan exentos de profundas ambigiedades que afec:
tan a la relacién entre los poderes temporal y espiritual
en la medida en que ambos se ejercen sobre las mismas
personas y sobre un mismo conjunto social en el que no
es posible separar lo temporal y lo espiritual
Pero en este momento Pipino necesitaba de! Papa de
la misma manera que éste necesitaba del rey franco. En
enero del afio 754 el propio papa Esteban acude a la cor-
te de Pipino para solicitar la ayuda del ejército franco
contra los lombardas. Y en el «Campo de Mayo» —asam
blea de la nobleza franca y lugar de concentracién del
iército en visperas de las expediciones militares que se
inician en primavera— Pipino obtiene, no sin cierta
frialdad por parte de la nobleza franca, la aprobacién de
tuna gran expedicién a Italia, Los intereses que movian a
Pipino en esta decisién quedan patentes en los aconteci
mientos que siguieron. Ahora el propio papa Esteban es el
‘que unge no sélo a Pipino, sino a sus hijos Carlos —el fu-
turo Carlomagno— y Carlomén. Tal acto suponia una
sancién formal de la dinastfa; sancién que serd reafirma-
‘da con penas canénicas —excomunién y entredicho— a
aquellos que osasen elegir rey a alguna persona ajenaasu
ddescendencia. Asimismo el Papa nombra a Pipino y a sus
hijos Patricius Romanorum. Posiblemente el Pontifice
tno buscaba con ello otra cosa que comprometer a Pipino
en la defensa del ducado de Roma frente a los lombardos,
Pero, intencionalidad del Pontifice aparte, el titulo venia
envenenado. En primer lugar, porque su aceptacién
plantea un grave contencioso politico con el emperador
bizantino en quien en teorfa reside todavia la soberania
sobre el ducado de Roma. En segundo lugar, porque el
titulo conlleva una objetiva supeditacién a la autoridad
{que los Papas venfan ejerciendo de una manera efectiva
fen estos territories. Los conflictos de los reyes francos
‘con Bizancio, as{ como los de los emperadores con el pa~
pado estin ya embrionariamente latentes en los aconte-
cimientos del 751. Porque la uncién regia de Pipino a
‘manos del Pontifice constituye de manera objetiva un
claro antecedente de la coronacién imperial de Carlo:
magno en Roma en la Navidad del aio 800. Y por ello
Contiene todos los problemas que aquélla va a plantear.
Reafirmado en el trono tras la uncién papal, Pipino
tuvo que hacer frente a sus compromisos militares en
Italia, Aunque lo cierto es que las campafias italianas no
25pueden considerarse aparte de la politica expansiva gene-
ral que ya venian realizando los francos y que a partir de
Pipino se va a intensificar espectacularmente. Tras una
primera campafia de tanteo, el afio 755 Pipino sitia Pavia
y obtiene Ia rendicién de Astolfo que debe entregar a Pi-
pino el Exarcado de Ravena y la Pentépolis, territo
‘que Pipino, desoyendo las reclamaciones de tos embaja-
dores bizantinos, va a otorgar a los Papas.
Si en otros aspects, incluso en la renovacién dinésti-
«a, Pipino no fue mas que un continuador de las directr:
‘ces planteadas en el periodo anterior, en lo que se refiere
a las relaciones con el papado, que es el punto donde en-
26
raiza la politica imperial de su sucesor Carlomagno, Pi
Jno es un auténtico innovador. La consulta al Papa pre-
via al golpe de Estado; la uncién: primero la propia a ma-
nos de san Bonifacio, después la uncidn de él y de sus
herederos por el propio Pontifice; su intervencién mili-
tar en Ttalia en apoyo del papado contra las pretensiones
del rey lombardo; la donacién de los territorios ocupados.
al papado ignorando los derechos del emperador bizanti
no; todos éstos son actos que introducen una dingmica
nueva que trasciende absolutamente los planteamientos
politicos que hasta ese momento habfan dictado las If
reas de actuacién de los mayordomos de palacio austra:
sianos y que abren el camino para la actuacién, magnifi
cada en exceso, de Carlomagno.
Intervencién en otros frentes
y hegemonia politica franca
En otros frentes Pipino seré un continuador. En pri-
mer lugar las campafias contra la antigua Septimania vi
sigoda, ahora ocupada por los musulmanes de la Penin-
sula Ibérica que no dejaban de constituir un serio peli-
‘gro para los territorios del sur de la Galia. Un segundo
frente se situaba en Aquitania. Este amplio territorio que
‘comprendia todo el suroeste de la Galia habfa sido asien-
to de una floreciente civilizacién romana hasta finales
del siglo w; después, tras el pacto del visigodo Valia con
Constancio en el 418, se convirti6 en el lugar de asenta:
rmiento de los visigodos y en la base territorial del reino
visigodo de Tolosa, fiel continuador de la romanidad. De
esta forma se habia producido en estos territorios una
perfecta sintesis entre la vieja aristocracia senatorial
galo-romana y la aristocracia terrateniente visigoda, lo
que habfa planteado serios obstéculos para el asenta:
‘miento de poblacién franca que, por otra parte, tampoco
debié de mostrar especial interés en establecer sus bases
de poder en lugares alejados de los nuevos centros polt-
ticos de decisién que ahora se situaban en Austrasia,
Neustria y Borgofia. Como consecuencia de estos proce:
308 el territorio aquitano, dirigido por miembros de la
vieja aristocracia galo-romana y visigoda, mantuvo su
propia entidad, sin ningan tipo de afinidad con tos terri-
torios al norte y al este del Loira y en una independencia
casi completa de los francos. El peligro de esta indepen:
dencia se agravaba sobre todo en la zona més inmediata
a los Pirineos y en los valles pirenaicos habitados por los
vascones con un fuerte sentimiento independentista. El
Monje estudiando. Relieve
‘arolingio en marfil. Hotel
Lanaret, Montpelicr.
de
[Ea parte més tradicional en el
‘movimiento cultural
promevido por Carlomagno
tel entimulo a os
‘manasterios donde se ampli
Tos textos disponibles con
pociente labor de cons,
euidando el latin y a buena
letra, Pero noes abi donde
reside la novedad de la
orientacién instructiva en el
mundo carolingio.
an} completo sometimiento de la aristocracia aquitana exi- |
46 una serie de enérgicas campatias por parte de Pipino
desde el 760 hasta el 768. Posteriormente Carlomagno,
siguiendo una politica que empleard en otras regiones
de] Imperio, encomendard la administracién de estos te-
rritorios a condes francos ¢ incluso creard el reino de
i Aquitania en favor de su hijo Luis con objeto de conse-
guir una integracién al resto del Imperio que nunca Ile
gard a ser perfecta, Bl fracaso de Carlomagno y, mas tar
Estatuilla de Carlomagno. _ Ad, de Luis ef Piadoso, en el intento de someter el terr
| '360.870. Bronce dorado. torio pamplonés e integrarlo en la Marca Hispénica debe
| Louvre, Paris. ser explicado en parte como efecto de las dificultades de
Er caballo es areslo ‘orden militar y politico que Carlomagno y sus sucesores |
renacentista, yno sabers si encontraron siempre en Aquitania.
'a cabeza tiene alguna ‘Sin llegar a la completa dominaci6n, los francos man
i pretensién de retrato
i stu, con parecidoy todo,
| 0 sies imagen de atin oteo
Soberano de su estirpe, pero
tenfan una clara preeminencia politica sobre el ducado
de Baviera cuyo jefe Tasilén presta vasallaje a Pipino el
afo 756, También ejercen una cierta hegemonia sobre
Bite colu imagen, porideirlo 10s Sajones; aunque en este caso su sometimiento com- |
| asf, soficialn, que se ha pleto sélo pode realizarse en el reinado de Carlomagno
| impuesto ala imaginacién _ mediante una serie de violentas campafias que ocuparsn
hist6rica para presi el fran parte de la actividad militar del emperador.
) legado deaquellagpocadeque "El ano 768 morfa Pipino: el fundador de una
hhoy nos entimosherederos,a_impropiamente denominada carolingia por una historio-
pesar de las discontinuidades.
grafia demasiado sensibilizada ante los acontecimientos |
espectaculares del reinado de su hijo y sucesor. Sin em-
, bargo, olvidando a los propios personajes y atendiendo a
la dinmica social que es la que condiciona el comporta-
miento de esos personajes, es preciso reconocer la deci-
siva importancia del periodo de gobierno de Pipino como
continuador de las lineas maestras que ya se insindan en
Ia sociedad de los francos desde los inicios del siglo vu y
{que se van perfilando cada vez con més nitidez a lo largo
de este siglo y durante la primera mitad del siglo vin. Es-
tas son: fragmentacién politica en coherencia con la des-
truccién de los intercambios de amplio radio y con ta
compartimentacién de las grandes propiedades aristo-
craticas y de las comunidades campesinas; intensifica-
in del proceso de ruralizacién que se inicia en el siglo
ily que conlleva un progresivo basculamiento del centro
| de gravedad econémico y politico desde el Mediterraneo
hacia el noroeste continental; basculamiento que se va
coneretando en el ascenso de Austrasia como potencia
capaz de aglutinar un nuevo proceso unificador y expan-
sivo que se inscribe en la dindmica generada por las mo-
dificaciones de la estructura econémica, perceptibles
concretamente en la racionalizacién de las grandes pro-
piedades eclesidsticas de la zona austrasiana; ascenso de
tuna nueva aristocracia terrateniente y militar represen-
28Carlomagno promucve la
cconstruccin de iglesias y
abadfas. Miniatura de ls
‘Crnicas de Francian. 1497.
Biblioteca Nacional, Turia.
paral tradicién como
promotor de mis de lo que
realmente consigui dejar en
pie, como una suerte de
fundador de Europa. Asi le
vemos en esta imagen defines
Gel siglo xv, con ropajes de
humanist, y disponiendo de
unas técnicas de construccién
‘un tanto anacrénicas,
30
tada en grado eminente por los mayordomos de palacio
{que van desplazando de las funciones de gobierno a los
representantes de Ia dinastia merovingia cada vez. mis
dehilitada; expansion territorial consecuencia de una es-
tructura social y politica que exige grandes extensiones
de tierra como fundamento del poder.
En este sentido el derracamiento de la dinastia! mero-
vingia y el ascenso al trono de los Pipinidas asf como fa
afirmacién de la hegemonfa franca en el exterior bajo et
liderazgo de Austrasia representa la culminacién de ten-
dencias seculares. Pero algunos de los caracteres espect
ficos que adopta la realizacién practica de estas tenden-
cias, particularmente la estrecha vinculacién con la Igle-
sia franca y con el papado, implican la asuncién de los
planteamientos politicos que ha elaborado y continia
claborando la intelectuatidad eclesial y abren una via de
desarrollo original que condicionara en adelante la poli-
tica de su sucesor. Son estos planteamientos radical-
mente originales los que van a propiciar los grandes de
sarrollos politicas del reinado de Carlomagno.
‘San Pedro entregando el palio
al papa Leén IIT la bandera
‘de I Iglesia 2 Carlomagno.
Detalle del mosaico del
palacio de Letrin, Roma
En San Pesto de Vaticano
figura como una de las
irandes luminaras de la
historia eclesisstica el papa
Len IM — que agutrecibe de
San Pedro el «pao», mientras
Carlomagno recibe la
‘ensefia—. Yello no por sus
‘dudosas vrtudes, sino por
haber legado a una buena
convivenciay colaboracion
con Carlomagno. Como habia
dicho ya el papa Gregorio
Magno respecto a Bizancio y
repite ahora Alewino respecto
al poder carolingo, el papado
acepta el poder supremo
{imperial para que éste lo leve
{odo hacia el ereino de los
cielos»
CARLOMAGNO:
EXPANSION MILITAR,
POLITICA
DE UNIFICACION
La consolidacién de Carlomagno
en el trono
reino entre sus dos hijos: el mayor, Carlos, recibe
los territorios de las antiguas Austrasia y Neus
tria, mas la Aquitania atlantica; el segundo de ellos, Car-
omn, recibe los territorios del sur y sureste del veino
paterno, es decir, Aquitania oriental, Septimania, Borgo:
‘la, Alamania y Suabia, La divisién efectuada por Pipino,
E | afto 768 muere Pipino. Su testamento divide et
31Iglesia de San Vital. Interior.
igo VI. Ravena.
A seguir ese modelo de San
Vitale, Carlomagino expresaba
sin duda su voluntad de ser
también emperador como lo
eral bizantino, aunque sus
‘dominios no tenfan la solidez
dela sotra Romas de Oriente.
Su politica con el Pontificado
romano no llegaia a ser
plenamente sesaropapistan,
pero sfle someterfaa una
suerte de protectorado,
2
lo mismo que la que décadas antes habia realizado Car~
los Martel, es indicativa de la inmadurez de las concep-
ciones politicas, hasta el punto de que la patrimonialidad
{que conlleva la equiparacién de los hijos en la hereneia,
e sitiia por encima de la unidad del Estado. No obstante,
{esto también es revelador, en todos los procesos de divi-
sin y a pesar de ellos, se ha mantenido fa unidad de las
zonas mas dindmicas del reino, de aquellas que han diri-
ido con su peso politico y econémico el proceso de uni
ficaciGn. Con lo que la unidad del conjunto queda de al-
‘una forma garantizada y con grandes posibilidades de
reconstrucci6n. Asse explica la reunificaciOn casi inme-
diata que se produce tras la divisiOn entre los herederos
dde Carlos Martel —Pipino y Carloman— y del propio Pi-
pino —Carlos [«Carlomagno»] y Carloman—, a pesar
{de una oposici6n, a veces encarnizada, de los sobrinos de
Pipino y, posteriormente, de los de Carlomagno que que-
daton despojados de los derechos que la propia tradicion
patrimonial les reconocta
Inmediatamente van a surgir graves conflictos tanto
de orden interior como de orden exterior. En el interior,
‘el desacuerdo entre Carlos y Carloman va a llevar en
poco tiempo a los hermanos al borde de la guerra. Pri-
‘mero fue la negativa de Carlomén a ayudar a su hermano
f2 sofocar una sublevacién en la Aquitania occidental
Después, la falta de acuerdo en el tratamiento de proble-
mas exteriores, particularmente relacionados con Bavie-
ra e Italia, regiones que limitaban con el territorio go
bernado por Carlomén. Pero la muerte de éste en 771
“ofrecié a Carlos la ocasién para proceder a Ia anexién
pura y simple de los territorios de su hermano ignoran-
ddo absolutamente los derechos de los hijos de Carlomén,
de forma similar a como habia procedido en su dia Pipi
ro también con sus sabrinos. De esta forma las tenden-
cias unificadores volvian a ganar la batalla sobre la vieja
concepcién patrimonial del Estado y su tendencia a la
disgregacién.
La expansién militar
Prosecucién de Ia politica intervencionista en Italia
BI otro foco de conflictos se hallaba en Italia. Basica~
mente eran los mismos problemas a los que habia tenido
‘que enfrentarse Pipino unas décadas antes, porque antes
yy ahora respondian a tendencias unificadoras protagoni-
zadas por los lombardos que encontraban en el ducado
dde Roma y en el poder temporal que se atribuan fos PaCombate entre las tropas de
Carlomagno y las del rey
Jongobardo Desiderio.
Miniatura del incunable
sOgier le Danois». 1499.
ioteca Nacional, Turin.
Carlomagno, por consejo de
su madre, se cas6 con la hija
del rey lombardo Desiderio, lo
‘eal podia ser un modo
pacifico de resolver la pugna
on ese reno, heredada de
Pipino et Breve. Pero luego
repudi a su mujer e invadio
sos dominios, tras una
vietoriosa batalla, quedando
fen condiciones de estructurar
Talia, sin dejar un papel
importante al Papa,
a
pas el obstaculo més serio para fa realizaciOn de esa uni
dad. Muerto Astolfo el afio 756, habia accedido al trono
de Pavia el duque de Toscana, Desiderio, El nuevo rey es-
taba plenamente identificado con los objetivos de su an-
tecesor, aunque inicialmente prefirié plantear la realiza~
‘Gdn de estos objetivos mas desde la accién politica que
desde la militar.
El primer éxito de esta politica fue el matrimonio de
tuna de sus hijas con Carlos, con lo que trataba de aislar
al Papa privindole del Gnico apoyo con que éste contaba.
Pero poco después, una serie de hechos anecdoticos van
fa frustrar los planes de Desiderio. Repudio por parte de
Carlos de su esposa lombarda; muerte de Carloman y
reivindicacién por parte de sus hijos de los derechos so-
bre las territorios paternos anexionados por Carlos; ex:
lio de la viuda y de los hijos de Carlomén a la corte de
Pavia donde son acogides por Desiderio en un acto de
clara hostilidad hacia Carlos. Ese mismo afio Desiderio
invadia los estados papales. La réplica de Carlos fue in:
mediata. El afio 774 penetra en Italia, sitia a Pavia, obi
ga a Desiderio a rendirse y se proclama él mismo rey de
los lombardos. Por lo que respecta al papado, Carlos rati-
fica la anterior donacién de Pipino abora ampliada con
nuevas concesiones territoriales. Bra una forma de con-
tentar al Papa y de apaciguar el recelo con que éste con
templaba las acciones de Carlos que anexionaba el reino
lombardo a sus estados patrimoniales francos y comen-
zaha a titularse «rey de los francos y de fos lombardos
patricio de los romanos».
Los recelos del Papa estaban justificados. De hecho
Carlomagno no se limit6 a hacer ostentacién de titulos,
sino que inici6 una intensa actividad destinada a reafir-
mar el dominio franco sobre el antiguo reino lombardo y
a organizar el complicado y anarquico mapa politico de
Italia prescindiendo por completo del Papa, cuando no
ignorando sus protestas, interviniendo cada vez més de
‘manera activa en los asuntos propios dela Iglesia —en la
leccién del obispo de Ravena, por ejemplo— e incluso
ejerciendo su autoridad directamente sobre el mismo
Papa. Resultado de la actividad de Carlomagno en Italia
va.a ser una cierla asimilaciOn de la estructura politica
del antiguo reino lombardo a la del reino franco median.
tela creacién, sobre la hase de los antiguos ducados lom-
bardos, de condados que encomend a la administracién,
de nobles francos. Es esta preocupacién de Carlomagno
por los asuntos italianos la que le va a llevar a intervenir
de forma directa en Roma, hasta confirmar en la sede
pontificia a Le6n {Il que sera quien le corone Emperador
fn la noche de Navidad del afio 800.
Sometimiento de los sajones
Los asuntos italianos, por complicados que resultasen,
‘no impidieron que la actividad de Carlomagno se desple-
fara en miiltiples frentes, a veces tan complejos o diffci-
les como el propio frente italiano.
Las acciones mis vigorosas de Carlomagino son las que
‘emprende contra los sajones, asentados junto a la fron-
Carlomagoo recbe al papa
LLe6n Ill huido de Roms.
‘Miniatura dl ineunable
+Ogier le Danois». 1499.
Biblioteca Nacional, Turi,
Lacorona franca la lombarda
‘quedarfan eclipsadas, en la
‘cabeza de Carlomagno, por la
corona imperial, com la
uncién del papa Le6n I, por
€lliberado del eautiverio
Tombardo, y que acudié 2
Francia para la ceremonia, en
Ta Navidad del 800,
sometindose antes ajurar no
tener culpa en los muchos
cefmenes de que, sin dada con
‘afin, se le acusaba en Roma,
35Dos sngeles. Detalle de los
rmosaicos del shside de fa
capilla de Germigny-des-prs.
Francia.
Agu se ha conservado una