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Minguez - Las Claves Del Periodo Carolingio

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Las Claves del Periodo Carolingio 723-879 (A MINGUEZ el fi JOSE MARIA VALVERDE Univers iad de Barcelona LAS CLAVES DEL PERIODO CAROLINGIO 723-879 Planeta Coleceién LAS CLAVES DE LA HISTORIA Direcci editorial Juan Capdevit Asesora: M.* de los Angeles Pérez Samper Maguetacién: Roger Hebrard Primera edicién: octubre de 1991 Derechos exelusivos para todo el mundo © Editorial Planeta, S. A., 1991 Cércega, 273-279, 08008 Barcelona (Espaia) Deposito Legal: B. 32.398-1991 ISBN 84-320-9222'3 Composicién: Parras (Clearface, 9/10) Impresién: Industria Grafica Domingo, S. A., Industria, 1, 08970 Sant Joan Despi (Barceloma) Encuadernacién: Eneuadernaciones Maro, S.A. Printed in Spain / Impreso en Espaa, Ninguna pute de esa pubtcacién, iclide disco de tt eubiet, yin me volo, guimico, mecknia, VOLVINO: Alarcon escenas de la vida de San Ambrosio. Detalle. 850. Basiica de San Ambrosio, Milin. Hay un sabio conocimiento de modelos de la Antigiedad clésica en esta escena de la vida del gran milanés Ambrosio, por cierto, en rito hautismal que combinaba la sumersiGn con el agua vertida sobre la cabeza, El mbito carolingio se esforzé por absorber todo lo disponible Sel legada clésic, pero en el Norte lo pudo hacer mejor com los modelos posticos. LOS PRECEDENTES Pipino Ill, posteriormente llamado ef Breve; con ‘él se iniciaba la dinastia de los carolingios que re~ cibe su nombre del hijo y sucesor de Pipino, Carlomag- no, La dinastia se mantendré, en medio de avatares y ficultades cada vez més graves, hasta el ano 887 en que es depuesto Carlos el Gordo, el tiltimo emperador caro lingio que ejerceria el gobierno efectivo sobre los territo- rigs orientales y occidentales del antiguo Imperio. E | aio 751 era coronado como rey de los francos Bautismo de Clovis. Miniatura de las «Grandes Crnicas de Francia». Siglo XIV, Museo Goya, Castres, Francia. La conversion de Clodoveo (Clovis) a erstanismo, con {todos los suyos, sean era de rigor, no slo pudodeber algo a lainfluencia de su mujer, sino a la conveniencia de ‘obtener el apeyo de los obispos galorromanas. Ahora los francos se hicieron realmente «franceses>, egando a Tolosa y estableciendo la capital en Paris. Clodoveo, al parecer ‘on la dignidad de esnsul del Imperio de Oriente, reorganiz6 la Iglesia galaen el Concilio de Orleans, El acceso de la dinastia carolingia al trono y la confi- guracidn del Imperio carolingio son el resultado de un complejo proceso de transformaciones producidas en el antiguo espacio de la Galia romana donde se habjan ido asentando, junto a la antigua poblacién galo-romana, los francos procedentes de la zona renana septentrional. Estas transformaciones no afectan por igual ni se pro- ducen de una forma similar en todas los ambitos de la alia. En parte porque la presencia y la consiguiente in- fluencia de la antigua poblacidn galo-romana no se ejer- ‘ce de manera uniforme. Al norte del Loira la presencia romana habia sido siempre menos efectiva; aparte de ello parece constatarse la emigracién de un nimero ele vado de grandes propietarios del norte hacia el sur a me ddida que se producia el avance de los francos. Por otra parte, aunque en el momento de fa penetracién en la Ga- lia ya aparecen unificados bajo la jefatura de Clodoveo, todavia no se han superado las viejas divisiones entre distintos grupos tribales; Jo que va a provocar diferencias internas que se concretarén poco después en la configu- racién de distintos reinos No es éste ef momento de estudiar con detenimiento los procesos de fragmentacién politica, como tampoco las luchas, a veces de una violencia inusitada, entre los distintos reinos. Simplemente quiero hacer referencia a algunas tendencias y a algunos hechos de carécter social y econdmico de interés especial para la comprensién de! Periodo siguiente. Guerras internas, debilitamiento de la monarquia y fortalecimiento de la aristocracia El afio 511 muere Clodoveo, un jefe que habia unifica- do a los distintos grupos o facciones de los francos salios ¥y que habia Hlegado a dominar practicamente toda la an- tigua Galia romana. La fragilidad de esta unificacién y del poder centralizado que Clodoveo habia encarnado qued6 patente a su muerte, en a division del territorio de la Galia entre sus cuatro hijos y en las violentas lu- cchas que se van a producir entre ellos y entre sus suceso- res. Divisi6n y guerras internas no pueden ocultar la presencia subyacente de una tendencia cada vez més vi- orosa hacia la reunificacién. Reunificacién que no se consumaré hasta la llegada de los carolingios; pero ya sobre presupuestos estructurales distintos a los que ha- bian constituido el soporte de la sociedad merovingia y ‘que se fraguan en medio de los conflictos internos que la than sacudido durante més de dos siglos. La division que se habfa producido a la muerte de Clo- doveo el afio 511 se mantendré durante casi cincuenta afios, hasta que la muerte de los otros hermanos deja ‘como tinico rey de los francos a Clotario I que habia ins- talado su capital en Soissons. Pero la muerte de este aiti- ‘mo en el afto 561 propicia la reproducci6n de las divisio- nes; aunque ahora ya se observan nuevas estructuras po- Iiticas y algunos hechos de gran significaci6n. En primer lugar el mapa politico tiende a estabilizarse sobre tres grandes unidades politicas que, a pesar de unificaciones epis6dicas, mantendrén una serie de caracteres especiti- cos. Son Austrasia, situada al noroeste de la antigua Ga lia y que comprende los territorios de procedencia de los francos ripuarios al este del Rin; Neustria, al sur y oeste de Austrasia hasta el curso del Loira cuyo centro es Paris, y Borgofiasituada al sureste que incluye todo el territo- rio del primer asentamiento de los burgundios, es decir, las cuencas del Rédano y Saona. Aquitania, arrebatada & los visigodos tras la batalla de Vouillé se mantendra en tuna situacién de serniindependencia hasta la plena inte: Sracién en el reino franco unificado en tiempos de Pipi no III. Al mismo tiempo que se configura este mapa po- ic comin pra a hegemona de Asta zona menos romariata dea eo donde el equa ens aos oars fermaricas mis ac proceso de unificacién. " a ae Tae eras ene eas tres formacones potas consi el metio mis neo para a consumacién d'un procs intersecula de raza que cone i va Ta expansién de las formas de existencia vinculadas a in gran propiedad, Asimismo, la necesidad de los reyes de asegurarse el apoyo de Ios mas poderosos les obligaré a concesiones constantes de tierras, lo que va a propiciar el progtresivo fortalecimiento de la nobleza que sera co rrelativo al debilitamiento de la monarquia. Un hito importante en este proceso lo constituye el dictum Clotharii del afio 614. El ano anterior se habia producido un hecho de particular significacién politica social. El asesinato de Sigeberto de Austrasia por in- fluencia de Fredegunda, esposa de su hermano Chilperi: co de Neustria, habia dejado en manos de la viuda del rey asesinado, Brunilda, hija del rey visigodo Sisenando, los resortes del poder; primero en Austrasia, posteriormente también en Neustria y Borgoila. Resortes que manipulé durante casi cincuenta afios con el objetivo de unificar los tres reinos francos que indirectamente quedarfan bajo su control personal a través de la influencia que «ejercia sobre sus hijos y nietos y al margen de la nobleza. {Asi se explica el levantamiento generalizado de ésta bajo el liderazgo de Arnulfo, obispo de Metz, y de Pipino I ‘mayordomo de palacio de Austrasia. Expulsada y muerta Brunilda, los nobles austrasianos proclamaron rey de Austrasia a Clotario de Neustria y Borgofi. Pero a cam bio le exigen una serie de concesiones. Una de las més importantes es que la autoridad condal en las distintas demarcaciones recaiga en los grandes propietarios de la regién. De esta forma se vincula el poder politico al po der territorial de los grandes propietarios regionales en ddetrimento de los funcionarios cortesanos y se abre la via hacia una autonomfa progresiva de los poderes loca- les en detrimento del poder de la monarquia. Este en fgrandecimiento de la nobleza explica la aparicién y as censo de los mayordomos de palacio, auténticos deposi tarios del poder efectivo en cada uno de los reinos. Asi ‘queda institucionalizada una figura que se ha ido confi gurando como la méxima encarnacién del poder nobilia- rio cada ver. ms acrecentado, de forma similar a como los reyes holgazanes, a partir de la década de los cuaren- ta del siglo vil, encarnan la total postracién del poder de a monarquia. ‘A partir de esta situacién conereta se ponen en mar- cha dos procesos estrechamente relacionados. Por una parte los mayordomos de palacio comienzan a plantearse la posibilidad de destronar a unos monarcas caidos en un estado de completa degradacién. Tanto mas cuanto que las funciones de la mayordomia y el poder inherente a estas funciones comienzan a hacerse hereditarios origi nando auténticas dinastias de mayordomos. Asimismo El ey Dagoberto recbe ef reine de Francia. Miniatura de ls «Crénicas de Prancion Siglo XIV. Museo Goya, Castres, Franci Enel proceso que levaria a los reyes francos a dejar el poder en manos de los ‘emayordamos de palacion “les cuales constituirian asu vez otra dinastia real, el re Dagoberto representa estuerao, en definitiva vano, por restablecer la unidad del ‘rregnum Francorurn». Ello ‘quedaria para Carlomagno, 7] ‘Los hechos del noble principe (Carlos Martel. Miniatura de las «Grandes Crénicas de Franchas, Siglo XIV. Museo Goya, Castres Francia. os musulmanes entraron en Francia probablemente IMamados por el dugue de Aquitania, Eudes: la victoria de Carlos Martel sobre ellos en Poitiers fue algo més que un episodio de su ereciente hegemonia en Francia, y con ‘az6n se ha conmemorado como la detencin del poder rmusulman en el ala meridional de su gran :maniobra envolvente de fa CCristiandad europea, son estos mayordomos las que en adelante van a poten: ciar y canalizar la vieja tendencia hacia la unificacién que Seguia latente entre Ios francos, Pero la potencia- cién de este proceso conduce a duros enfrentamientos entre los distintos reinos, a través de los cuales lo que realmente se va a plantear es la capacidad de cada uno de los reinos o regiones para conducir el proceso de unifica- cién y, consiguientemente, cul de ellos se va a alzar con la hegemonia sobre el conjunto de la nueva formacién politica en gestacién. Unidad interior y ascenso de los «Pipinidas» Indirectamente, y en estrecha relacién con los proce sos anteriores, se plantea también el fortalecimiento de las dinastias de mayordomos entre las cuales se ird per lando la dinastia llamada a suceder a la ya completamen te degradada dinastia merovingia. Lo que a su vez va a provocar Ia formacién de facciones nobiliarias opuestas ‘un desmesurado engrandecimiento de los mayordomos vy de su familia, El primer intento de destronamiento se produce en Austrasia, que ya comienza a aparecer como el més dind~ rico de los reinos francos. Hacia el 660 Grimoaldo, hijo del Pipino que ya se habia rebelado cincuenta afos antes contra Ia reina Brunilda, proclama rey de Austrasia a su propio hijo. Pero la nobleza austrasiana no podia ver con buenos ojos el excesivo engrandecimiento de una familia no vinculada por relacién de parentesco a la dinastfa re nante. El afio 662 Grimoaldo es entregado al rey de "Neustria para ser ejecutado. Accién muy peligrosa por lo ue supone de reconocimiento por parte de la nobleza austrasiana de una cierta preeminencia de la monarquia de Neustria sobre Austrasia. La coyuntura de debilidad por la que atraviesa Austrasia permitira a Ebroino, ma yordomo de Neustria, tomar el relevo en la direccién del Proceso unificador. Y de hecho conseguird la unidad de Neustria y Borgovla; aunque ello sea al precio de una vio- lenta oposicién de la nobleza y a costa de su propia vida. Su sucesor, Bertario, intentaré mantener las directrices politicas de Ebroino. Pero la nobleza de Neustria y Bor- fofia recurrirén al nuevo mayordomo de Austrasia, Pipi- no Il de Heristal, nieto de Arnulfo de Metz y de Pipino I y sobrino de Grimoaldo; es decir, vinculado por paren- tesco a la més alta nobleza laica y eclesidstica y a la fa- milia que habia patrimonializado la mayordom(a austra La intervencién militar de Pipino de Heristal contra los partidarios de Bertario conduce ala decisiva batalla de ‘Tertry del afio 687; batalla que abre el camino hacia la consumacién definitiva de tendencias que han ido germi- nando y desarrollindase a lo largo de la etapa anterior. ‘Asimismo, la victoria de Pipino II posibilita que estos de- sarrollos sigan una trayectoria precisa bajo la hegemonia| de Austrasia, de la nobleza austrasia y, en definitiva, de los mayordomos austrasianos. Esta trayectoria de- sembocaré en los acontecimientos del ano 751: golpe de Estado de Pipino III y coronacién del mismo como rey de todos los francos. Acontecimientos que suponen, por tuna parte, la configuracién de una monarquia unitaria superadora de las divisiones politicas de la época mero- vingia; por otra, el triunfo de la nobleza, concretado en Ia persona de un antiguo mayordomo de palacio, sobre tuna dinastfa que ha tocado fondo en el proceso de deca- dencia y degradacién, [No obstante, el ascenso de los Pipinidas pasaré por fa- ses de crisis que haran peligrar momentaneamente los resultados alcanzados. La muerte de Pipino If en el ano 714 propicia el levantamiento de la nobleza de Neustria que derrota a los austrasianos y eligen un mayordomo independiente de Austrasia. La unidad entre los reinos se habla quebrado. Pero la intervencién decidida de Carlos Martel, hijo natural de Pipino de Heristal, le permitié hacerse con el poder en Austrasia, derrotar repetida y de- finitivamente a los nobles de Neustria y rehacer la uni- dad. Una unidad que ya comienza a sentirse como una conguista irrenunciable. Efecto de esta unidad, pero también elemento potenciador de ella, es la nueva di mensién que va a adquirir la politica exterior. Carlos Martel va a proyectar gran parte de la energia social que antes se consumia en luchas internas hacia objetives ex- ternos. Tras la decisiva victoria de Poitiers sobre los mu: sulmanes el afio 732, los territorios de Frisia, Aquitania, ‘Alemania y Baviera van a entrar en el punto de mira de ls francos. Con lo que se potencia una dindmica expan- siva que constituira uno de los componentes fundamen- tales de la politica carolingia en las décadas siguientes. Unidad interior y expansién exterior definen el sentido del tremendo dinamismo de la sociedad franca y condi- conan las directrices de la accién politica posterior Pero también materializan el éxito y el poder de una fa: milia nobiliaria que ha sido la que ha gestionado las po: tencialidades ocultas en la propia sociedad. Desde esta perspectiva el acceso al trono se presenta como un he- cho politico absolutamente coherente con Ia situacién de dominio politico y social que la familia ha venido acu- mulando y que ejerce cada vez con mayor firmeza. Gri ‘moaldo intent6 suplantar al monarca merovingio el afto 662. La accién evidentemente fue prematura. Pero casi ‘ochenta afios después, en el afio 741, Pipino II, hijo de Carlos Martel, accede a la mayordom(a. Las circunstan- Cias econémicas, sociales y politicas han experimentado cambios significativos y las transformaciones han opera: do a favor del cambio dingstico. Desde su acceso a la ma: yordomia en el afto 741 Pipino III madurara el proyecto y prepararé cuidadosamente el golpe de Estado que se consumara diez afios mas tarde, en el 751, En todo este proceso existe un hecho que no por evi dente deja de ser un tanto sorprendente. Y es el protago- niismo y la hegemonfa aleanzada por las regiones mas septentrionales frente a las més meridionales, algunas de las cuales todavia en los siglos Vy Vi se contaban entre las mis desarrolladas del mundo romano en contraposicién, a lo que sucedfa en las zonas més septentrionales donde (Carlos Martel en Ia Batalla de Viney. Miniatura de las sCrénieas de Francia» de Jean Froissart. 1492. Bibliotecs Nacional, Turin. Lavictoria de Carlos Martel sobre los musulmanesf. celebrada con certa frildad por parte de los eclesisticos para lograrla, se habian Confiscado muchos bienes y tieras de propiedad eclesal. ‘Aunque luego hbo resttuciones indemnizaciones, agin santo de la época, sean Gibbon, se complacié en la vision adel alma y el cuerpo de Carlos Martel ardiendo eternamente en el abismo de infierno», Cristal de Lotario H con cescenas de Ia historia de ‘Susana, Cristal de roca srabado. Segunda mitad del riglo IX. Museo Briténico, Londres. Sin duda legaron de Utalia influjos a esta pieza, donde la historia bibiea de Susana y los veins se cuenta, girando evel sentido de las aguas del reloj, con figuras, de fino dibujo, que hacen pensar en la Roma clésica, y no sélo por la vestimentay los leves toques de escenografa: una herencia ‘muy apropiada para contribuir ala legitimacion de una ceullura que, con este rey, entraba en una gran criss politica los francos habfan iniciado desde siglos antes un lento ‘movimiento expansive y colonizador. Fenémeno de sufi ciente entidad como para preguntarse cules son los fac tores que han condicionada la hegemonia y el protago niismo de Austrasia frente a Neustria, Borgotia y Aquita hia, Tanto més cuanto que Austrasia se va a convertir en el corazén del sistema politico carolingio. Aunque parezca paraddjico, la explicacidn del desarvo lo de las zonas septentrionales quiza haya que buscarla en lo que desde la perspectiva romana era una situacién de subdesarrollo, pero que en realidad era una forma dis- tinta de desarrollo. Evidentemente las zonas de la futura ‘Austrasia eran zonas mucho menos urbanizadas que las ‘més meridionales y, consiguientemente, menos romani zadas. Una més débil romanizacién equivale a un menor grado de implantacién del esclavismo como sistema pro ductivo y como forma de organizacién social. En este contexto la crisis de la sociedad romana, que era esen- cialmente una crisis del sistema esclavista, debié tener tuna incidencia tanto menor cuanto més débil habia sido la implantacion de ese sister Asi pues, subdesarrollo? Sf, desde la mentalidad ro- ‘mana demasiado posesionada por los valores de la huma- nitas y la civilitas como valores especiticos del sistema implantado por Roma. Lo que no quiere decir que no puedan exist formas distintas de desarrollo. Y aqui est otra de las claves explicativas del éxito del sistema caro lingio. Dentro de una dindmica general de ruralizacién {gue va quebrando el papel de la ciudad y de sistemas so- cioeconémicos, politicos y culturales que tienen a fa ciu dad como eje esencial, las regiones de la futura Austrasia| mostraban de antiguo una fisonomia exclusivamente agraria, Los sistemas productivos, la organizacién social, las manifestaciones culturales, todo tenfa un cardcter marcadamente rural y agrario. Y dentro de este caréc- ter, estas regiones eran potencialmente y ya comenzaban ‘a mostrar de hecho un dinamismo muy superior al de las regiones meridi Las condiciones climsticas y eda ficas eran més favorables para la préctica de la agricultu- ra que las de las regiones mediterrneas. El sistema de asociaciOn agricultura-ganaderia ofrecia posibilidades productivas muy superiores a las del sistema basado en tuna dristica separacién entre el ager el saltus a la que el mundo romano se manten{a aferrado. Coherente con este dinamismo el equipamiento técnico de estas regio- res es también superior al de las explotaciones romanas, donde el peso de las relaciones sociales esclavistas venta imponiendo todavia serias limitaciones al desarrollo de nuevas técnicas productivas. Carlomagno con sus ‘aballers partiendo de Aguierén hacia Sato ra del «C6 Calis. Siglo XI Catedral de Santiago de Composte Una de las principals gloras el camino de Santiago era suponer que el propio CCarlomagno hubiera ‘curplido la peregrinacion por él, Eso significaba Feconacer el influjo del Emperador en ese mundo, 31a ver de piedad y poder, como Figura maxima en la tadicion de los francas que ‘establecieron sus barrios y sus insttuciones a lo largo de la ruta jacobea, LAS BASES DEL IMPERIO: LA NUEVA DINASTIA Y LA HEGEMONIA FRANCA EN EUROPA OCCIDENTAL El contexto interno politico y social del cambio dindstico | profundo debilitamiento de la dinastfa merovin- gia y el fortalecimiento de una nueva nobleza que basa su poder en la posesién de la tierra y que tie- ne su cabeza més visible en los mayordomos de palacio son los componentes fundamentales de una dinémica ‘que conduce a una modificacién de las bases estructura- les de la sociedad franca. Y tal modificacion condiciona cambios profundos en las formas de organizacién politi cade esa sociedad. Es en este contexto donde se comprende el «folpe de estado» de Pipino del afio 751. Pipino III pertenecfa a la familia de los Pipinidas que, como ya sabemos, venia controlando y transmitiendo hereditariamente la mayor ddomia de Austrasia desde comienzos del siglo vi. Hijo de Carlos Martel, recibié en el aio 741 el gobierno de Neus tria, Borgofia y de los territorios occidentales, mientras que su hermano mayor, Carloman, se hacia cargo de Austrasia y de la zona oriental. Semejante divisién cons- titufa una grave amenaza para la unidad tan costosamen- te alcanzada a lo largo de décadas de luchas internas. ‘Aunque paliada al principio por el acuerdo que reiné en tre los dos hermanos, qued6 definitivamente superada por la renuncia de Carloman el afio 747. Pipino no desa provech6 la oportunidad de restaurar el gobierno Gnico aunque ello tuviera que hacerlo ignorando los derechos, de los hijos de Carlomén. La accién de Pipino constituia el primer paso en su politica de acceso al trono. Politica que debia realizarse, y de hecho asf lo hizo Pipino, con una extremada discre- Ci6n. En el horizonte lejano debfa atin pervivir el recuer- do del fracaso de Grimoaldo. Ciertamente la situacién habia experimentado cambios significativos. Ahora ya nadie objetaba la unidad de los reinos francos bajo el go- 5 ‘Mapa de I Europa carolingia, sta es la maxima esfera de influencia que legs el poder carolingo, de formas muy variada, con contrasts como los que hay entre el sutil acomodo con el pontifcado y la brutal conquista de Sajonia, com matanzas y conversion forzosa. AL Est, la ddemarcacign es borrasa, en uchas con ls eslavos y los fares. También es borvosa la division tripartta de 843, 16 bierno efectivo de los Pipinidas como mayordomos de todos los reinos francos. La dinastia de los reyes mero: vingios, por su parte, se arrastraba en el més completo desprestigio y la conciencia de su inutilidad se habia di- fundido hasta el punto de que Carlos Martel habia podi- do gobernar durante afios como mayordomo de palacio sin la cobertura de un monarca aunque éste no fuera mas que un mero figurén, En este sentido las transfor maciones de la sociedad merovingia operaban a favor del cambio dindstico. Pero era preciso contar también con elementos no tan. positives y que de hecho, a largo plazo, van a tener una influencia determinante en el fracaso de la construecién politica y social de los carolingios. Ante todo, la propia no bleza. Si es cierto que el fortalecimiento de la nueva nobleza surgida a lo largo de la época merovingia debe relacionarse directamente con el debilitamiento de la ‘monarquia, también lo es que la pervivencia de la dinas- tia en la tltima etapa de reinado de los «reyes holgaza- nes» sélo se explica porque su existencia constituye la garantia mas solida para el engrandecimiento nobiliaio. Era, por tanto, previsible que esta nobleza no tolerarta la existencia de ningtin poder que pudiera hacer peligrar 0 {que frenase el desarrollo del proceso de engrandecimien to. La nobleza slo aceptars la elevacién al trono de la poderasa familia de los Pipfnidas a cambio de concesio- nes significativas que los Gltimos monarcas merovingios eran ya incapaces de otorgar. Bs decir que es la nobleza la que con su apoyo vaa res: paldar el cambio dindstico y va a garantizar la solidez del sistema politico que acompafia a la renovacidn dindstica, Pero este apoyo esta supeditado al mantenimiento de unas condiciones objetivas favorables a la reproduccién de las relaciones de poder, es decir, ala continuidad de! proceso de fortalecimiento de la nobleza; lo que en reali- dad constituye uno de los gérmenes en potencia mas po derosos de transformaciGn del nuevo sistema politico y social —lo que vulgarmente viene denominéndose como disgregacién del Imperio carolingio— como via hacia el feudalismo. La profundidad de las transformaciones que se estén ‘perando se vislumbra en el papel que asume la nobleza_ ‘en el fortalecimiento de Austrasia y en el ascenso de la dinastia de los Pipinidas llamados a sustituir a los mero- vingios en el trono de los francos. La crisis de la fiscali dad pablica, la degradacién de la moneda y la creciente importancia de la tierra en una sociedad cada vez més rruralizada son factores que explican la necesidad de los poderes piiblicos de recurrir a las concesiones tervitoria- les como tinico medio para asegurarse los apoyos de orden nilitar y politico que necesitan para el funcionamiento de las instituciones y del sistema en general. Estos apo- yos se hacen particularmente urgentes en la situacién de guerra permanente generada por la divisién politica del espacio en reinos diferenciados. Hasta el punto de que si en un primer momento la ayuda militar era la materali- zacién de la fidelidad a la persona del monarca y la con- cesin de tierras por parte del monarca era una forma de compensar econdmicamente [os gastos derivados de la ayuda militar, con el tiempo la actividad militar se diso- cia dela fidelidad y se va convirtiendo pura y simplemen- te en el sistema mis eficaz de acumulacién de tierras {que pasan del control de la monarqufa al control de la nobleza. Esto es lo que explica e progresivo debilita- ‘Combate del pueblo de David. “Saltero de Urtrecht>. Biblioteca de la Universidad, Utrecht. ‘San Isidoro ofreciendo una de ‘sus obras a su hermana Florentina. Miniatura de wn smanuscrito de «De fide ‘eatholica contra judaeos» Hacia 800. Biblioteca Nacional, Paris. EI Renacimiento caolingio tiene una de sus expresiones visible en a letra manuscrita, donde se van introduciendo las mindsculas frente al ‘monopolio romano de las que para nosotros son mayisculas. El resultado es de notable claridad y elegancia: Petrarca creeria que és era la letra romana antigua, ya reivindicara frente a la poco legible letra gética, 18 " Coron merjloiy TING aceIpe CORTE, 7 Queacibr comps Pa Sa thee ‘miento de la monarqufa y el engrandecimiento de deter- rminados sectores nobiliarios. Ahora bien, el mecanismo se va a reproducir cuando sean éstos —en concreto los mayordomos de palacio. los necesitados de apoyos militares para la consecucién de sus objetivos militares y politicos. Significativo de la implantacién de estos mecanismos es el hecho de que Carlos Martel, que ya comenzaba a sentir una necesidad perentoria de tierras para equipar a una caballerfa cada vez més costosamente armada, tenga que recurvir a la cconfiscacién y reparto de bienes eclesiasticos; practica a fa que tendrd que recurrir en alguna ocasién su hijo y sucesor Pipino. Afios més tarde Pipino y su hermano Carlomén tendrén que realizar una de las mis finas ope- raciones politicas con el fin de solucionar el contencioso con la Iglesia que las confiscaciones de su padre y de cellos mismos habjan generado. Era preciso devolver la propiedad de las tierras a la Iglesia respetando la pose: siGn efectiva que ostentaban sobre ellas los beneficiarios de concesiones anteriores. Esté claro que ni Pipino ni Carloman podian despojarles de tas tierras sin provocar serios conflictos que habrian puesto en peligro la estabi Tidad de la propia dinastia de los Pipinidas e incluso del reino. De ahi que estas tierras se considerasen otorgadas, por los mayordomos a sus vasallos en concepto de bene fico, con lo que aquéllos se aseguraban las servicios mi- Titares de sus vasallos como contraprestacin a estos be- neficios. Pero al mismo tiempo los benefiiaris de estas, concesiones tendrfan que entregar un censo a la Iglesia en reconocimiento de la propiedad eminente que ésta se- ia ostentando sobre las tierras objeto de concesién. ‘Acuerdos de gran interés porque a través de ellos se pueden detectar una serie de elementos que posterior ‘mente adquiririn enorme relevancia. En el orden inst tucional algunos autores han visto en estos acuerdos el inicio de un proceso de unién institucional entre benef- cio y vasallaje; unién que constituye una pieza clave en el proceso de consolidacién de las instituciones politcas del feudalismo. El acuerdo pone de manifiesto también la apremiante necesidad que padece el poder politico, en este caso los mayordomos de palaco, para el manteni- mmiento de la solidez del sistema. Hasta el punto de que esta necesidad de tierras puede constituir una de las cla ves explicativas de la potentisima expansién territorial de os carolingios que inicia su eclosién precisamente en los aris finales de Pipino II de Heristal y, sobre todo, en el periodo de gobierno de su sucesor, Carlos Martel, el mismo que habia recurrido a la confiscacién masiva de tierras dela Iglesia Diploma de Carlomagno. 14 de septiembre de 774. Archivos Nacionales, Museo de ls Historia de Francis Paris. Ese anagrama de Carlomagno ‘esau firma en este documento por el que concede un bosque al prior del monasterio, Tras Ta edesamortzacin de Carlos Martel, se sigue una politica de otorgamientos a Tas instituciones ecesiales, en dquese refuerzan mutuamente el poder real y el poder spiritual, sin querer Aistinguir mucho sus verdaderas lineas de Aiferenciacin. Coronaciéa de un principe carolingio. ‘Torls tienen aureolas de santidad: el principe ungido y Tos dos prelados que le cconsagran. En efecto en la visién de ese tiempo, el soberano tiene también cardcter y dignidad de pieza clave de fa Iglesia, ala cabeza {e fa misin de propagar el reino de Dios —no importa si ‘con procedimientes no muy evangélicos— 2 Las relaciones con la Iglesia y la intervencién franca en Italia Este acuerdo, cuya complejidad requirié una ardua negociacién a Io largo de tres concilios celebrados entre los afios 742 y 744, y que fue sistematizado por Pipino IIL el afio 751 —fecha sumamente significativa— pone de relieve también otro aspecto fundamental: la necesidad de los mayordomos de contar con el apoyo de la Iglesia. Apoyo de orden econémico ya que ésta se haba converti do en la mayor propietaria de tierras y en la mayor per- ceptora de rentas del reino, Apoyo también de orden po- Iitico y de opinién que se va a mostrar particularmente ceficaz en los acontecimientos de los aos 751 y 754 y, ‘mis tarde, en la institucionalizacién del Imperio. Conscientes de la necesidad de este apoyo, tanto Pipi- ‘no como Carlomén, este dltimo en el corto periodo en’ ‘que permanecié al frente de los asuntos de Austrasia, po- tenciaron de manera activa la reforma de la Iglesia que también se veia gravemente afectada por fa decadencia ‘general y por la degradacién de las formas de comporta- rmiento. Es en este contexto de reforma, abordada con decisién en los concilios de los afios 742-744 —el prime- ro en un lugar desconocido de Austrasia; el segundo y el tercero en Estinnes y Soissons respectivamente— donde se plantea la devolucin de las tierras eclesiésticas, a la ‘que ya me he referido con anterioridad, aparte de un apoyo incondicional a san Bonifacio, gestor principal del movimiento reformista. Quiz sea un tanto ingenuo pensar que el apoyo a la reforma esté motivado tan solo por intereses de caracter espiritual. De hecho, este apoyo permitia a los mayordomas —concretamente a Pipino a partir del momento en que su hermano Carlomin se retira al monasterio de San Silvestre, cerca de Roma— tervenir activamente en los asuntos ecles vyoca coneilios, promulga disposiciones ol cumplimiento de los decretos conciliares y sinodales, iombra obispos de su confianza. Todo ello le permite éjercer un pleno control sobre la Iglesia, que en ese mo- mento es la mayor potencia econémica ¢ ideolégica de la sociedad, y contar con el apoyo incondicional no sélo de Ia alta jerarquia franca, sino incluso del papado. Lo que reafirma la tendencia, ya insinuada con Pipino Il y con Carlos Martel, de proyectar un dinamismo expansivo cada vez més potente fuera de las fronteras tradicionales del reino. La situacién politica por la que atraviesa en ese mo- mento Italia y, més concretamente, el papado favorecera cesta expansién. En Ta segunda mitad del siglo v, hacia el 570, s¢ habia producido la penetracién de los lombardos en la peninsula italiana. Pero la constitucién de un au- téntico reino lombardo no se produce hasta el 626, ano fen que, tras superarse una serie de crisis internas y de conflictos con la poblacién italorromana y con los bizan- tinos y tras su conversién del arrianismo al catolicisrno, se fija por fin la corte en Pavia y se establece un gobierno 2 El rey lombardo Giovanni. Miniatura del cddice «Legum longobardorum». Siglo XI. Archivo de a Abadia, Cava del ‘Trent, Salerno. Los lombardos procedsan del Elka, entrando en Talia en el siglo iede su reino se desgaj6 el dueado de Benevento. Pipino el Breve les oblig6 a restituir al Papa los estados pontifcios: Carfomagno absorberfa ese reino, pero el ‘ducado de Benevento siguié siendo independiente, y, aunque dividiéndose, perduré con su dinastia hasta después de aio mil 2 ‘que pretende extender su autoridad sobre toda la penin- sula, Pero para ello debe expulsar a los bizantinos toda: via asentados en la zona de Ravena, Venecia, Mantua y Cremona y afirmar su autoridad sobre el ducado de Roma que se mantiene aiin bajo la soberanfa teérica de Bizancio pero bajo el gobierno efectivo de los Papas. Particularmente dramitica es la situacién del ducado de Roma presionado desde el sur y este por los ducados lombardos de Benevento y Espoleto, mientras que al norte el rey Astolfo amenaza las posesiones bizantinas de Ravena, proyectando la amenaza al propio ducado de Roma cuya anexién seria simple consecuencia de la cafda del exarcado. Los emperadores bizantinos carecfan en ese momento de capacidad para intervenir con efectividad en Talia ‘parte del peligro que acosaba al Imperio précticamente en todas las fronteras, las relaciones de los emperadores iconoclastas con el Papa eran tensas en extremo. En cansecuencia el Papa s6lo podia confiar en la ayut- dda militar de los mayordomos frances. Ya el aito 739 ha- bia pedido ayuda a Carlos Martel. Pero en vano. Ahora la situacién del papado se habfa agravado y las circunstan ‘as en el reino franco habian cambiado. El afio 751, As- tolfo habia ocupado el Exarcado de Ravena e intensifica- ba la presién sobre el ducado de Roma. Pipino, por st parte, consideraba que la situacidn estaba lo suficiente- ‘mente madura como para dar por terminada la ficci6n. politica que suponfa la presencia en el trono franco de tun rey despojada del poder efectivo. No se puede descar- tar que Pipino aprovechara de manera consciente la ‘oportunidad que le brindaba la precaria situacién del pa- pado para obtener del pontifice un respaldo decisivo a la ‘operacién politica de derrocamiento de la dinastfa mero- vingia, que venia plantedndose como una exigencia ge- nerada por la propia dinémica politica y social del reino franco. Bse mismo aflo el papa Zacarias sancionaba con el peso de su autoridad moral los propésitos de Pipino, ‘quien inmediatamente, en una Asamblea extraordinaria celebrada en Soissons, deponta a Childerico II, era pro- clamado rey y, siguiendo la tradicin iniciada un siglo antes por los monarcas visigodos, era ungido por san Bo- nifacio, En adelante Pipino seria rey «por la gracia de Dios. El prestigio del que gozaban antafio los monarcas merovingios, a quienes en el fondo de la mentalidad po- Iglesia de San Vial Siglo VI Ravens. {La calla palatina de Carlomagno en Aquisgrin tusvasumadelo arquitecténico en esta capilla del exarcado de Ravena, esto es, de los dominios bizantinos en el norte de Italia, anterior en ims de dos siglo a la carolingia, con la misma idea de centralidad presiida por la cabeza del cesaropapisio, del ‘monarca tambien supremo rector de su Iglesia y sus prelados. 2 Interior de a capil de Germigay-des-Pris. 806. Reconstruida en 1867-1876. Francia. La capilla patina de Aquisgrén, que seguia un ‘modelo imperial Bizantino, inmediatamente se converte ten modelo, de larga dracon, para otras construcciones, en Ambito rea oidealmente ulado al earolingio. Un aiio después de la de AAquisgrin, esta iglesia, construida por el obispo Teodulfo,vinculado personalmente a Carlomagno, dopta aguel modelo con Géertas variantes —Ia forma de cru areas serpone la crcular— 2 pular se les seguia atribuyendo una cierta vinculacién con las divinidades ancestrales paganas, trataba ahora de suplirse con la uncién regia que convertia a los monar- ‘eas de la nueva dinastia en los «ungidos del Sefior»; con Jo que venfan a asumir los planteamientos tedricos € ideolégicos con los que la Iglesia trataba de dar conteni- do politico a las nuevas monarquias, surgidas del asenta- miento de los pueblos germénicos en el antiguo territo- rio del Imperio romano, y de reconducir las formas de gobierno ¥ los objetivos de los nuevos poderes hacia la construccién de una sociedad cristocéntrica que fuese el vehiculo en la tierra hacia la Ciudad Bterna. Aspectos en los que hay que insistir para comprender la estrechisima vinculacién que en adelante mantendr la nueva dinastia| con el papado y su temprana transformacién en un Im- perio cristiano, que sobre un esquema politico-religioso pretendidamente romano trataré de materializar de ma- rierafisica en la tierra la unidad espiritual y mistica de la comunidad eclesial de los creyentes. Estos planteamientos llanfados a tener una influencia decisiva en la historia politica y religiosa de Occidente no estan exentos de profundas ambigiedades que afec: tan a la relacién entre los poderes temporal y espiritual en la medida en que ambos se ejercen sobre las mismas personas y sobre un mismo conjunto social en el que no es posible separar lo temporal y lo espiritual Pero en este momento Pipino necesitaba de! Papa de la misma manera que éste necesitaba del rey franco. En enero del afio 754 el propio papa Esteban acude a la cor- te de Pipino para solicitar la ayuda del ejército franco contra los lombardas. Y en el «Campo de Mayo» —asam blea de la nobleza franca y lugar de concentracién del iército en visperas de las expediciones militares que se inician en primavera— Pipino obtiene, no sin cierta frialdad por parte de la nobleza franca, la aprobacién de tuna gran expedicién a Italia, Los intereses que movian a Pipino en esta decisién quedan patentes en los aconteci mientos que siguieron. Ahora el propio papa Esteban es el ‘que unge no sélo a Pipino, sino a sus hijos Carlos —el fu- turo Carlomagno— y Carlomén. Tal acto suponia una sancién formal de la dinastfa; sancién que serd reafirma- ‘da con penas canénicas —excomunién y entredicho— a aquellos que osasen elegir rey a alguna persona ajenaasu ddescendencia. Asimismo el Papa nombra a Pipino y a sus hijos Patricius Romanorum. Posiblemente el Pontifice tno buscaba con ello otra cosa que comprometer a Pipino en la defensa del ducado de Roma frente a los lombardos, Pero, intencionalidad del Pontifice aparte, el titulo venia envenenado. En primer lugar, porque su aceptacién plantea un grave contencioso politico con el emperador bizantino en quien en teorfa reside todavia la soberania sobre el ducado de Roma. En segundo lugar, porque el titulo conlleva una objetiva supeditacién a la autoridad {que los Papas venfan ejerciendo de una manera efectiva fen estos territories. Los conflictos de los reyes francos ‘con Bizancio, as{ como los de los emperadores con el pa~ pado estin ya embrionariamente latentes en los aconte- cimientos del 751. Porque la uncién regia de Pipino a ‘manos del Pontifice constituye de manera objetiva un claro antecedente de la coronacién imperial de Carlo: magno en Roma en la Navidad del aio 800. Y por ello Contiene todos los problemas que aquélla va a plantear. Reafirmado en el trono tras la uncién papal, Pipino tuvo que hacer frente a sus compromisos militares en Italia, Aunque lo cierto es que las campafias italianas no 25 pueden considerarse aparte de la politica expansiva gene- ral que ya venian realizando los francos y que a partir de Pipino se va a intensificar espectacularmente. Tras una primera campafia de tanteo, el afio 755 Pipino sitia Pavia y obtiene Ia rendicién de Astolfo que debe entregar a Pi- pino el Exarcado de Ravena y la Pentépolis, territo ‘que Pipino, desoyendo las reclamaciones de tos embaja- dores bizantinos, va a otorgar a los Papas. Si en otros aspects, incluso en la renovacién dinésti- «a, Pipino no fue mas que un continuador de las directr: ‘ces planteadas en el periodo anterior, en lo que se refiere a las relaciones con el papado, que es el punto donde en- 26 raiza la politica imperial de su sucesor Carlomagno, Pi Jno es un auténtico innovador. La consulta al Papa pre- via al golpe de Estado; la uncién: primero la propia a ma- nos de san Bonifacio, después la uncidn de él y de sus herederos por el propio Pontifice; su intervencién mili- tar en Ttalia en apoyo del papado contra las pretensiones del rey lombardo; la donacién de los territorios ocupados. al papado ignorando los derechos del emperador bizanti no; todos éstos son actos que introducen una dingmica nueva que trasciende absolutamente los planteamientos politicos que hasta ese momento habfan dictado las If reas de actuacién de los mayordomos de palacio austra: sianos y que abren el camino para la actuacién, magnifi cada en exceso, de Carlomagno. Intervencién en otros frentes y hegemonia politica franca En otros frentes Pipino seré un continuador. En pri- mer lugar las campafias contra la antigua Septimania vi sigoda, ahora ocupada por los musulmanes de la Penin- sula Ibérica que no dejaban de constituir un serio peli- ‘gro para los territorios del sur de la Galia. Un segundo frente se situaba en Aquitania. Este amplio territorio que ‘comprendia todo el suroeste de la Galia habfa sido asien- to de una floreciente civilizacién romana hasta finales del siglo w; después, tras el pacto del visigodo Valia con Constancio en el 418, se convirti6 en el lugar de asenta: rmiento de los visigodos y en la base territorial del reino visigodo de Tolosa, fiel continuador de la romanidad. De esta forma se habia producido en estos territorios una perfecta sintesis entre la vieja aristocracia senatorial galo-romana y la aristocracia terrateniente visigoda, lo que habfa planteado serios obstéculos para el asenta: ‘miento de poblacién franca que, por otra parte, tampoco debié de mostrar especial interés en establecer sus bases de poder en lugares alejados de los nuevos centros polt- ticos de decisién que ahora se situaban en Austrasia, Neustria y Borgofia. Como consecuencia de estos proce: 308 el territorio aquitano, dirigido por miembros de la vieja aristocracia galo-romana y visigoda, mantuvo su propia entidad, sin ningan tipo de afinidad con tos terri- torios al norte y al este del Loira y en una independencia casi completa de los francos. El peligro de esta indepen: dencia se agravaba sobre todo en la zona més inmediata a los Pirineos y en los valles pirenaicos habitados por los vascones con un fuerte sentimiento independentista. El Monje estudiando. Relieve ‘arolingio en marfil. Hotel Lanaret, Montpelicr. de [Ea parte més tradicional en el ‘movimiento cultural promevido por Carlomagno tel entimulo a os ‘manasterios donde se ampli Tos textos disponibles con pociente labor de cons, euidando el latin y a buena letra, Pero noes abi donde reside la novedad de la orientacién instructiva en el mundo carolingio. an } completo sometimiento de la aristocracia aquitana exi- | 46 una serie de enérgicas campatias por parte de Pipino desde el 760 hasta el 768. Posteriormente Carlomagno, siguiendo una politica que empleard en otras regiones de] Imperio, encomendard la administracién de estos te- rritorios a condes francos ¢ incluso creard el reino de i Aquitania en favor de su hijo Luis con objeto de conse- guir una integracién al resto del Imperio que nunca Ile gard a ser perfecta, Bl fracaso de Carlomagno y, mas tar Estatuilla de Carlomagno. _ Ad, de Luis ef Piadoso, en el intento de someter el terr | '360.870. Bronce dorado. torio pamplonés e integrarlo en la Marca Hispénica debe | Louvre, Paris. ser explicado en parte como efecto de las dificultades de Er caballo es areslo ‘orden militar y politico que Carlomagno y sus sucesores | renacentista, yno sabers si encontraron siempre en Aquitania. 'a cabeza tiene alguna ‘Sin llegar a la completa dominaci6n, los francos man i pretensién de retrato i stu, con parecidoy todo, | 0 sies imagen de atin oteo Soberano de su estirpe, pero tenfan una clara preeminencia politica sobre el ducado de Baviera cuyo jefe Tasilén presta vasallaje a Pipino el afo 756, También ejercen una cierta hegemonia sobre Bite colu imagen, porideirlo 10s Sajones; aunque en este caso su sometimiento com- | | asf, soficialn, que se ha pleto sélo pode realizarse en el reinado de Carlomagno | impuesto ala imaginacién _ mediante una serie de violentas campafias que ocuparsn hist6rica para presi el fran parte de la actividad militar del emperador. ) legado deaquellagpocadeque "El ano 768 morfa Pipino: el fundador de una hhoy nos entimosherederos,a_impropiamente denominada carolingia por una historio- pesar de las discontinuidades. grafia demasiado sensibilizada ante los acontecimientos | espectaculares del reinado de su hijo y sucesor. Sin em- , bargo, olvidando a los propios personajes y atendiendo a la dinmica social que es la que condiciona el comporta- miento de esos personajes, es preciso reconocer la deci- siva importancia del periodo de gobierno de Pipino como continuador de las lineas maestras que ya se insindan en Ia sociedad de los francos desde los inicios del siglo vu y {que se van perfilando cada vez con més nitidez a lo largo de este siglo y durante la primera mitad del siglo vin. Es- tas son: fragmentacién politica en coherencia con la des- truccién de los intercambios de amplio radio y con ta compartimentacién de las grandes propiedades aristo- craticas y de las comunidades campesinas; intensifica- in del proceso de ruralizacién que se inicia en el siglo ily que conlleva un progresivo basculamiento del centro | de gravedad econémico y politico desde el Mediterraneo hacia el noroeste continental; basculamiento que se va coneretando en el ascenso de Austrasia como potencia capaz de aglutinar un nuevo proceso unificador y expan- sivo que se inscribe en la dindmica generada por las mo- dificaciones de la estructura econémica, perceptibles concretamente en la racionalizacién de las grandes pro- piedades eclesidsticas de la zona austrasiana; ascenso de tuna nueva aristocracia terrateniente y militar represen- 28 Carlomagno promucve la cconstruccin de iglesias y abadfas. Miniatura de ls ‘Crnicas de Francian. 1497. Biblioteca Nacional, Turia. paral tradicién como promotor de mis de lo que realmente consigui dejar en pie, como una suerte de fundador de Europa. Asi le vemos en esta imagen defines Gel siglo xv, con ropajes de humanist, y disponiendo de unas técnicas de construccién ‘un tanto anacrénicas, 30 tada en grado eminente por los mayordomos de palacio {que van desplazando de las funciones de gobierno a los representantes de Ia dinastia merovingia cada vez. mis dehilitada; expansion territorial consecuencia de una es- tructura social y politica que exige grandes extensiones de tierra como fundamento del poder. En este sentido el derracamiento de la dinastia! mero- vingia y el ascenso al trono de los Pipinidas asf como fa afirmacién de la hegemonfa franca en el exterior bajo et liderazgo de Austrasia representa la culminacién de ten- dencias seculares. Pero algunos de los caracteres espect ficos que adopta la realizacién practica de estas tenden- cias, particularmente la estrecha vinculacién con la Igle- sia franca y con el papado, implican la asuncién de los planteamientos politicos que ha elaborado y continia claborando la intelectuatidad eclesial y abren una via de desarrollo original que condicionara en adelante la poli- tica de su sucesor. Son estos planteamientos radical- mente originales los que van a propiciar los grandes de sarrollos politicas del reinado de Carlomagno. ‘San Pedro entregando el palio al papa Leén IIT la bandera ‘de I Iglesia 2 Carlomagno. Detalle del mosaico del palacio de Letrin, Roma En San Pesto de Vaticano figura como una de las irandes luminaras de la historia eclesisstica el papa Len IM — que agutrecibe de San Pedro el «pao», mientras Carlomagno recibe la ‘ensefia—. Yello no por sus ‘dudosas vrtudes, sino por haber legado a una buena convivenciay colaboracion con Carlomagno. Como habia dicho ya el papa Gregorio Magno respecto a Bizancio y repite ahora Alewino respecto al poder carolingo, el papado acepta el poder supremo {imperial para que éste lo leve {odo hacia el ereino de los cielos» CARLOMAGNO: EXPANSION MILITAR, POLITICA DE UNIFICACION La consolidacién de Carlomagno en el trono reino entre sus dos hijos: el mayor, Carlos, recibe los territorios de las antiguas Austrasia y Neus tria, mas la Aquitania atlantica; el segundo de ellos, Car- omn, recibe los territorios del sur y sureste del veino paterno, es decir, Aquitania oriental, Septimania, Borgo: ‘la, Alamania y Suabia, La divisién efectuada por Pipino, E | afto 768 muere Pipino. Su testamento divide et 31 Iglesia de San Vital. Interior. igo VI. Ravena. A seguir ese modelo de San Vitale, Carlomagino expresaba sin duda su voluntad de ser también emperador como lo eral bizantino, aunque sus ‘dominios no tenfan la solidez dela sotra Romas de Oriente. Su politica con el Pontificado romano no llegaia a ser plenamente sesaropapistan, pero sfle someterfaa una suerte de protectorado, 2 lo mismo que la que décadas antes habia realizado Car~ los Martel, es indicativa de la inmadurez de las concep- ciones politicas, hasta el punto de que la patrimonialidad {que conlleva la equiparacién de los hijos en la hereneia, e sitiia por encima de la unidad del Estado. No obstante, {esto también es revelador, en todos los procesos de divi- sin y a pesar de ellos, se ha mantenido fa unidad de las zonas mas dindmicas del reino, de aquellas que han diri- ido con su peso politico y econémico el proceso de uni ficaciGn. Con lo que la unidad del conjunto queda de al- ‘una forma garantizada y con grandes posibilidades de reconstrucci6n. Asse explica la reunificaciOn casi inme- diata que se produce tras la divisiOn entre los herederos dde Carlos Martel —Pipino y Carloman— y del propio Pi- pino —Carlos [«Carlomagno»] y Carloman—, a pesar {de una oposici6n, a veces encarnizada, de los sobrinos de Pipino y, posteriormente, de los de Carlomagno que que- daton despojados de los derechos que la propia tradicion patrimonial les reconocta Inmediatamente van a surgir graves conflictos tanto de orden interior como de orden exterior. En el interior, ‘el desacuerdo entre Carlos y Carloman va a llevar en poco tiempo a los hermanos al borde de la guerra. Pri- ‘mero fue la negativa de Carlomén a ayudar a su hermano f2 sofocar una sublevacién en la Aquitania occidental Después, la falta de acuerdo en el tratamiento de proble- mas exteriores, particularmente relacionados con Bavie- ra e Italia, regiones que limitaban con el territorio go bernado por Carlomén. Pero la muerte de éste en 771 “ofrecié a Carlos la ocasién para proceder a Ia anexién pura y simple de los territorios de su hermano ignoran- ddo absolutamente los derechos de los hijos de Carlomén, de forma similar a como habia procedido en su dia Pipi ro también con sus sabrinos. De esta forma las tenden- cias unificadores volvian a ganar la batalla sobre la vieja concepcién patrimonial del Estado y su tendencia a la disgregacién. La expansién militar Prosecucién de Ia politica intervencionista en Italia BI otro foco de conflictos se hallaba en Italia. Basica~ mente eran los mismos problemas a los que habia tenido ‘que enfrentarse Pipino unas décadas antes, porque antes yy ahora respondian a tendencias unificadoras protagoni- zadas por los lombardos que encontraban en el ducado dde Roma y en el poder temporal que se atribuan fos Pa Combate entre las tropas de Carlomagno y las del rey Jongobardo Desiderio. Miniatura del incunable sOgier le Danois». 1499. ioteca Nacional, Turin. Carlomagno, por consejo de su madre, se cas6 con la hija del rey lombardo Desiderio, lo ‘eal podia ser un modo pacifico de resolver la pugna on ese reno, heredada de Pipino et Breve. Pero luego repudi a su mujer e invadio sos dominios, tras una vietoriosa batalla, quedando fen condiciones de estructurar Talia, sin dejar un papel importante al Papa, a pas el obstaculo més serio para fa realizaciOn de esa uni dad. Muerto Astolfo el afio 756, habia accedido al trono de Pavia el duque de Toscana, Desiderio, El nuevo rey es- taba plenamente identificado con los objetivos de su an- tecesor, aunque inicialmente prefirié plantear la realiza~ ‘Gdn de estos objetivos mas desde la accién politica que desde la militar. El primer éxito de esta politica fue el matrimonio de tuna de sus hijas con Carlos, con lo que trataba de aislar al Papa privindole del Gnico apoyo con que éste contaba. Pero poco después, una serie de hechos anecdoticos van fa frustrar los planes de Desiderio. Repudio por parte de Carlos de su esposa lombarda; muerte de Carloman y reivindicacién por parte de sus hijos de los derechos so- bre las territorios paternos anexionados por Carlos; ex: lio de la viuda y de los hijos de Carlomén a la corte de Pavia donde son acogides por Desiderio en un acto de clara hostilidad hacia Carlos. Ese mismo afio Desiderio invadia los estados papales. La réplica de Carlos fue in: mediata. El afio 774 penetra en Italia, sitia a Pavia, obi ga a Desiderio a rendirse y se proclama él mismo rey de los lombardos. Por lo que respecta al papado, Carlos rati- fica la anterior donacién de Pipino abora ampliada con nuevas concesiones territoriales. Bra una forma de con- tentar al Papa y de apaciguar el recelo con que éste con templaba las acciones de Carlos que anexionaba el reino lombardo a sus estados patrimoniales francos y comen- zaha a titularse «rey de los francos y de fos lombardos patricio de los romanos». Los recelos del Papa estaban justificados. De hecho Carlomagno no se limit6 a hacer ostentacién de titulos, sino que inici6 una intensa actividad destinada a reafir- mar el dominio franco sobre el antiguo reino lombardo y a organizar el complicado y anarquico mapa politico de Italia prescindiendo por completo del Papa, cuando no ignorando sus protestas, interviniendo cada vez més de ‘manera activa en los asuntos propios dela Iglesia —en la leccién del obispo de Ravena, por ejemplo— e incluso ejerciendo su autoridad directamente sobre el mismo Papa. Resultado de la actividad de Carlomagno en Italia va.a ser una cierla asimilaciOn de la estructura politica del antiguo reino lombardo a la del reino franco median. tela creacién, sobre la hase de los antiguos ducados lom- bardos, de condados que encomend a la administracién, de nobles francos. Es esta preocupacién de Carlomagno por los asuntos italianos la que le va a llevar a intervenir de forma directa en Roma, hasta confirmar en la sede pontificia a Le6n {Il que sera quien le corone Emperador fn la noche de Navidad del afio 800. Sometimiento de los sajones Los asuntos italianos, por complicados que resultasen, ‘no impidieron que la actividad de Carlomagno se desple- fara en miiltiples frentes, a veces tan complejos o diffci- les como el propio frente italiano. Las acciones mis vigorosas de Carlomagino son las que ‘emprende contra los sajones, asentados junto a la fron- Carlomagoo recbe al papa LLe6n Ill huido de Roms. ‘Miniatura dl ineunable +Ogier le Danois». 1499. Biblioteca Nacional, Turi, Lacorona franca la lombarda ‘quedarfan eclipsadas, en la ‘cabeza de Carlomagno, por la corona imperial, com la uncién del papa Le6n I, por €lliberado del eautiverio Tombardo, y que acudié 2 Francia para la ceremonia, en Ta Navidad del 800, sometindose antes ajurar no tener culpa en los muchos cefmenes de que, sin dada con ‘afin, se le acusaba en Roma, 35 Dos sngeles. Detalle de los rmosaicos del shside de fa capilla de Germigny-des-prs. Francia. Agu se ha conservado una

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