COLEGIO DR.
LUIS SEPÚLVEDA SALVATIERRA
CURSO: 8 °
ASIGNATURA: LENGUA Y L.
DOCENTE DE AULA: CRISTIAN CATRIMAN
Amor loco, amor químico
Nombre: Curso:
Por Antonio Muñoz Molina
Por la ópera conocemos flechazos causados por tomar un bebedizo, como el de
Tristán e Isolda. Ahora el profesor Young estudia en ratones las pócimas oxitocina,
vasopresina- que actúan en el enamoramiento y la sexualidad.
La escena del encuentro entre Romeo y Julieta nos parece siempre tan
arrebatadora como inverosímil: se miran sin saber quiénes son y cuando se hablan
ya están enamorados. Pero más increíble aún en términos psicológicos
encontramos el enamoramiento entre Tristán e Isolda, que implica una pócima
tomada por error, según la leyenda medieval llevada a su paroxismo por Wagner.
La escena en la cubierta del barco que se acerca a la costa de Irlanda tiene una de
las músicas más emocionantes que pueden disfrutarse en la ópera; y si a uno la
ópera no le gusta el simple relato le estremecerá igual: queriendo vengarse de
Tristán, que la lleva a casarse por obligación con el rey al que sirve como caballero,
Isolda le da a beber de una copa en la que su criada ha puesto un veneno mortal;
Tristán bebe mirándola a los ojos, y antes de que haya apurado la copa Isolda se la
arrebata y bebe ella también, ansiosa por morir. Pero la criada se equivocó al elegir
el bebedizo, y en vez de un veneno vertió un filtro mágico que hace enamorarse
instantáneamente a quien lo prueba. Tristán e Isolda se miran y ya nada tiene
remedio; ni siquiera ven a quienes los rodean ni se dan cuenta de que el barco ha
llegado al puerto y el rey está esperándolos. Por entregarse el uno al otro aceptan
la vergüenza, la traición y la muerte, y nuestra mentalidad de lectores de novelas
del siglo XIX y de manuales de psicología nos fuerza a sonreír con algo de
condescendencia: cosas antiguas que pasan en la ópera. ¿Quién va a creerse la
simpleza de que el amor dependa de una sustancia innominada pero mágica que
alguien bebe por equivocación?
No es probable que el profesor Larry Young, de la Emory University, haya estudiado
la tradición literaria del amor romántico en Europa, que ha alimentado por igual la
gran literatura y las novelillas de kiosco, las óperas de Wagner y las canciones más
tontas que se escuchan en la radio de un taxi, la poesía de Shakespeare y la de los
letristas de boleros. Su especialidad, como neurofisiólogo, es el cerebro diminuto de
una especie de ratoncillo de las praderas que se llama campañol, y que según el
profesor Young tiene, improbablemente, algo muy íntimo que compartir con
nosotros: una rara propensión a la monogamia que aparte de en estas dos especies
sólo se encuentra en el cinco por ciento de los mamíferos. En su mundo de
madrigueras y túneles excavados bajo la tierra los campañoles machos y hembras
se cruzan por azar una sola vez y ya tienden a no separarse, en virtud de una
elección tan instantánea, tan casual, tan irreparable, como a la que nosotros nos
lleva a enamorarnos, casi siempre sin que intervenga nuestra voluntad y muchas
veces contra nuestra conveniencia.
Unos ojos diminutos brillando en la oscuridad seducen igual que los de Julieta en
medio de los esplendores de un baile en Verona. El efecto que provocó por error la
criada de Isolda lo repite a conciencia el profesor Young en sus experimentos
inyectando en el cerebro de una hembra de campañol no un filtro mágico sino una
dosis de oxitocina, la hormona que es segregada naturalmente en el acto sexual,
y también en el momento del parto y cuando se amamanta a una cría. Otra hormona,
la vasopresina, despierta la misma reacción en los machos. Los campañoles
machos, lo mismo que nosotros, segregan vasopresina durante la excitación sexual,
y cuando se les administra en el laboratorio se desata en ellos una atracción
inmediata hacia cualquier hembra que esté cerca.
No creo que de las investigaciones del doctor Young deba deducirse la posibilidad
algo desalentadora de que no haya mucha diferencia entre nuestras preciadas
complicaciones sentimentales, tan fértiles para la literatura (y para la telefonía
móvil), y los mecanismos de apareamiento de un ratoncillo, aunque algunas veces
a lo largo de nuestra vida no hayamos actuado con mucho más juicio. Lo que importa
es comprobar una vez más la aguda sabiduría que está contenida en los relatos
elementales, en los mitos y en los cuentos, en las baladas que empezaron a
transmitirse de boca en boca cuando ni siquiera existía la escritura. En todos ellos,
el amor surge caprichosamente, y como no tiene remedio puede provocar
consecuencias desastrosas. Esto es amor: quien lo probó lo sabe, dice
célebremente el último verso de un soneto de Lope de Vega, y en el verbo probar
está ya la sugerencia de algo que no sólo se experimenta, sino que se bebe, algo
que uno se acerca a los labios, la dulce copa que a gustar convida de otro soneto
clásico español, este de Góngora, también dedicado a advertir del peligro de algo
que es una tentación y un veneno, una promesa de ebriedad gozosa y a la vez de
dañina adición
Gracias a las investigaciones del doctor Young, especula John Tierney en el New
York Times, será factible dentro de poco encontrar en las farmacias el bebedizo del
amor de tantas leyendas. Los alumnos ignorantes y salidos de los colegios de curas
ya habíamos oído hablar de él: ¿no decían los expertos que bastaba echarle a una
chica, sin que se diera cuenta, una aspirina en la coca-cola para que cayera en
nuestros brazos?
Desarrolla en tu cuaderno las siguientes preguntas
1. ¿De qué se tratan las investigaciones del doctor Young?
2. ¿Qué ejemplos literarios entrega el autor del artículo?
3. ¿Conoce otros casos en la literatura de amor a primera vista o del uso de
pociones de amor?
4. ¿Qué es para usted “tener química” con alguien?
5. ¿Cree que es necesario recurrir a estos “incentivos” para propiciar el
romance? ¿por qué?
6. ¿Quién hacía las pócimas?
7. ¿Qué pócimas estudiaba?
8. Según el texto leído ¿por qué se enamoran tan locamente Tristán e Isolda?
9. ¿En qué especia hacía sus experimentos Young?
10. ¿Quién se equivoca y en vez de poner veneno pone esta pócima de amor
en las copas?
11. Oxitocina y vasopresina ¿dónde actúan?
12. Realiza una portada alternativa para el texto.