1
TERMINOLOGÍA, TRADUCCIÓN ESPECIALIZADA Y
ADQUISICIÓN DE CONOCIMIENTO
Pamela Faber
Universidad de Granada
Abstract
A frequent question in translation is whether translators, who are not experts in
a specialized field, are capable of translating scientific and technical texts. Since
this is something that happens every day, evidently they are (though many
would claim that it is impossible). Nevertheless, the path to such knowledge is
often rocky because of the following: (1) the veneration of science by the non-
expert; (2) the lack of understanding of lexical and terminological structure: (3)
the scarcity of useful specialized knowledge resources, capable of dynamically
representing specialized knowledge concepts.
Terminology and Specialized Language Communication, basic aspects
of specialized translation, are inextricably linked to specialized knowledge
concepts as well as their representation, activation, transmission, and
acquisition. Specialized language communication is a multi-level, dynamic
process, and its specialized knowledge units should be conceived and
represented as such, instead of as a set of rigidly linked static elements, unable
to adapt to changing knowledge structures and outside contextual forces. This
means a greater focus on conceptualization in specialized domains as a process,
which is modeled by contextual variation.
This paper focuses on recent research that underlines the dynamicity of
the process of knowledge acquisition, and explains how this should be taken
into account in the elaboration of specialized knowledge resources.
Key words: Terminology, specialized translation, specialized language
communication, knowledge acquisition, terminology resources
Resumen
Una cuestión habitual en la traducción especializada es si un traductor sin
conocimiento experto en el campo científico o técnico es capaz de traducir
textos de dicha temática. Evidentemente esto es posible, como así lo demuestra
la experiencia. Sin embargo, el camino hacia la adquisición del conocimiento
especializado que le facilite su labor es arduo por las siguientes razones: (1) la
veneración de la ciencia por el lego; (2) la falta de conocimiento sobre
2
estructuración léxica y terminológica; (3) la ausencia de recursos
terminológicos útiles, capaces de representar conceptos especializados de
forma dinámica.
La terminología y la comunicación especializada, aspectos básicos de la
traducción científico-técnica, están vinculadas a conceptos de conocimiento, así
como a su representación, activación, transmisión y adquisición. La
comunicación especializada es un proceso dinámico y los conceptos
transmitidos deben ser concebidos y representados como tales, y no tratados
como conjunto de elementos estáticos, incapaz de adaptarse a estructuras de
conocimiento variables. Esto significa que deben ser susceptibles a la
recontextualización. Este artículo examina investigaciones recientes que
subrayan la dinamicidad del proceso de adquisición de conocimiento y explica
cómo, en base a ellas, habría que elaborar de recursos terminológicos
orientados hacia la traducción.
Palabras clave: Terminología, traducción especializada, comunicación
especializada, adquisición de conocimiento, recursos terminológicos
1. INTRODUCCIÓN
Una cuestión habitual en la traducción especializada es cómo un
traductor no experto en el campo científico-técnico puede ser capaz de traducir
textos de tal temática. Como demuestra la experiencia, esto es evidentemente
posible, aunque no es fácil conseguirlo. Para generar un texto aceptable en la
lengua meta, el traductor no sólo debe entender conceptos especializados y sus
correspondencias en otra lengua sino también debe poseer conocimientos
semánticos, sintácticos y pragmáticos de ambas lenguas.
El hecho de ser experto bilingüe en un campo científico y técnico no es
sinónimo de ser experto en traducción, actividad cognitiva que supone una
amplia gama de destrezas y competencias. Por supuesto, existen grados tanto
de competencia traductora como de conocimiento enciclopédico. La clave del
éxito reside en alcanzar un determinado umbral en ambas y no sólo en una.
Es cierto que los traductores especializados generalmente no poseen el
mismo nivel de conocimiento de un experto. A pesar de ello, los traductores
destacados suelen encontrar la manera de alcanzar el umbral necesario. Por el
contrario, es muy poco frecuente encontrar un científico experto que muestre
un nivel adecuado de competencia traductora, ya que esto requeriría una
inversión de tiempo y esfuerzo considerable.
Sin duda, una de las destrezas más fundamentales para la traducción
especializada es la facilidad de adquirir el conocimiento científico requerido. Es
evidente que ningún cliente puede esperar un tiempo indefinido mientras el
3
traductor se está poniendo al corriente de la temática de ingeniería, medicina o
ciencias correspondiente. El traductor debe ser consciente del umbral de
conocimiento que necesita alcanzar y de los recursos disponibles para ello. Esto
supone la ampliación de estructuras conceptuales básicas hasta el grado de
especialización del texto a traducir.
Cuando un traductor tiene un conocimiento profundo de ambas
lenguas, es capaz de trazar correspondencias entre las dos y sabe generar textos
especializados aceptables, entonces su reto principal es la comprensión de los
objetos, atributos y procesos descritos en el texto fuente. Esto representa
mucho más que dominar un inventario de términos en dos lenguas. Las
traducciones especializadas que no alcanzan niveles mínimos de aceptabilidad
suelen ser calcos de estructuras sintácticas del texto fuente. En ellas el traductor
se limita a reemplazar un conjunto de términos por otro y esto nunca puede
producir un buen resultado. La transmisión del significado de un texto a otro
diferente requiere que el traductor tenga una comprensión adecuada de lo que
ocurre en el texto fuente. Por lo tanto, debe ser capaz de extraer las relaciones
entre conceptos, comprender sus interacciones y los procesos en los que están
involucrados.
Para generar un texto adecuado, más que ser experto en el campo, el
traductor debe serlo en la extracción, gestión y representación de
conocimiento. Incluso en muchos casos, no es consciente que utiliza
protocolos internos de resolución de problemas, que implementa estrategias de
correspondencia entre tipos de texto, o que activa patrones de búsqueda de
información para superar lagunas de conocimiento. La elaboración e
implementación de dichas estrategias es a menudo intuitiva.
Pero hay más obstáculos que debe superar. Uno de ello reside en la
baja calidad de los recursos terminológicos. Generalmente proporcionan escasa
ayuda porque no reflejan la organización de conceptos especializados y la
dinamicidad de su representación. De hecho, la mayoría de estos recursos no
responden a las necesidades específicas del traductor, pues prácticamente todos
son repositorios de términos cuyas entradas no están relacionadas entre sí. Son
versiones electrónicas de los ficheros en papel del siglo pasado, sin ninguna
organización conceptual.
2. TERMINOLOGÍA Y LAS NECESIDADES DEL TRADUCTOR
La terminología y la comunicación especializada tratan de modo
preferente el tema de la organización conceptual y la elaboración de sistemas
conceptuales, sobre el que hay abundantes referencias bibliográficas (Budin
1994; Puuronen 1995; Meyer and Mackintosh 1996; Meyer, Eck y Skuce 1997;
Pozzi 1999; Pilke 2001; Faber et al. 2007; León 2009, inter alia). Puesto que los
4
términos son unidades de conocimiento que designan nuestra
conceptualización de objetos, atributos, estados y procesos en el dominio
especializado, cualquier teoría de la terminología debe aspirar a una adecuación
semántica, psicológica y neurológica. Ni que decir tiene que el conocimiento de
procesos de conceptualización, así como la organización de información
semántica en el cerebro, debe subyacer a cualquier supuesto teórico sobre el
acceso, recuperación y adquisición de conocimiento especializado y también el
diseño de recursos terminológicos.
La mayoría de los manuales de Terminología mencionan que el trabajo
terminológico incluye una representación gráfica del campo especializado
elaborada con la ayuda de algún experto y el uso de tesauros. En cambio, muy
poco se dice sobre la manera de crear dicha representación y sus premisas
metodológicas. Lo que es todavía más sorprendente es que, a pesar de su
importancia, la organización conceptual no tenga un papel destacado en la
elaboración de recursos terminológicos. De hecho, muy pocos de dichos
recursos están organizados conceptualmente y, por consiguiente, no ofrecen
información sobre la ubicación de conceptos especializados en configuraciones
más amplias de conocimiento (Faber et al. 2006).
Incluso los organizados conceptualmente sólo ofrecen una visión
global del campo especializado basada en relaciones tipo_de o parte_de.
Obviamente una representación de estas características no responde a las
necesidades o expectativas del usuario. Nuestra experiencia personal nos dice
que un árbol conceptual típico no expresa cómo pensamos, pues nuestras
representaciones mentales son mucho más ricas y flexibles que este tipo de
representación estática.
Ya que los recursos de conocimiento especializado deberían reflejar, en
la medida de lo posible, la estructura de categorías conceptuales en el cerebro,
sería de desear que los terminólogos tomaran nota sobre los recientes avances
de las neurociencias e hicieran un esfuerzo para modelar representaciones de
conocimiento especializado, en consecuencia.
3. TEORÍAS DE COGNICIÓN
Como es bien sabido, las teorías estándares de la cognición se basan en
representaciones abstractas y amodales de entidades, eventos y procesos
almacenados en nuestra memoria semántica. Dichas teorías no dan cuenta del
aspecto humano y contextual del procesador, su foco de atención, ubicación
espaciotemporal o contexto de percepción (Barsalou 2008: 618; Mahon y
Caramazza 2008: 59). Sin embargo, en dichas teorías cognitivas convencionales
se basan las representaciones de sistemas conceptuales en Terminología.
5
Recientemente, se han hecho propuestas, que transmiten nuevas
perspectivas sobre los procesos de conceptualización. Según éstas, la cognición
está situada y por tanto nuestra comprensión de la realidad está estrechamente
ligada a la simulación sensorial y motora. En otras palabras, cuando percibimos
un objeto físico, captamos y almacenamos información sobre sus propiedades a
través de nuestros sentidos, de tal manera que es posible reactivarla
posteriormente (Damasio y Damasio. 1994).
Por ejemplo, para representar el concepto de melocotón, los sistemas
neuronales de visión, acción, tacto, gusto y emoción recrean de modo parcial la
experiencia del perceptor referente a dicho concepto. Estas recreaciones o
simulaciones no son imágenes mentales que se evocan de manera consciente,
sino procesos automáticos que no forman parte de nuestra consciencia
(Simmons, Martin y Barsalou 2005: 1602).
Hasta el presente los experimentos neurocientíficos sobre
conceptualización sólo han tratado objetos cotidianos que al ser percibidos
provocan simulación de acciones. Por ejemplo, la percepción de una taza activa
una simulación de la acción de coger el objeto (Tucker y Ellis 1998, 2001). En
cambio, la percepción de un alimento activa áreas del cerebro relacionadas con
el gusto, así como otras en la corteza visual que representan su forma
(Simmons, Martin y Barsalou 2005). El conocimiento activado en el cerebro
sobre un objeto se refiere, sobre todo, a su forma y color, al movimiento que
exhibe y a las acciones que algunos agentes puedan llevar a cabo con él.
Esta información sobre forma, color, gusto, tacto, etc. debería reflejarse
en los recursos terminológicos, y más concretamente en las definiciones de los
conceptos y la estructuración de configuraciones conceptuales más amplias.
Estas nuevas teorías sugieren que los métodos actuales de crear
representaciones de conceptos deberían modificarse para así elaborar recursos
terminológicos encaminados a facilitar la adquisición de conocimientos.
4. LA COGNICIÓN SITUADA APLICADA A LA TERMINOLOGÍA
Dado el interés que muestran las nuevas propuestas teóricas, es
inmediato preguntar si es posible su aplicación a la Terminología y a la creación
de recursos terminológicos. Creemos que sí. En primer lugar, las
conceptualizaciones “situadas” parecen indicar que los conceptos no están
procesados en el vacío sino que están ubicados típicamente en situaciones y
eventos (Barsalou 2003). Esto significa que en la representación de
conocimiento, el contexto constituye un factor primordial. En cualquier
momento en la percepción de un objeto vemos también el espacio a su
alrededor, incluidos los agentes y objetos presentes así como el evento que está
6
teniendo lugar (Barsalou 2009: 1283). Esto puede aplicarse a la modelación de
conocimiento especializado.
Por ejemplo, el concepto de erosión se define como el desgaste de algo.
Está producido por un agente externo (el agua o el viento) y afecta a una
entidad geográfica (la Tierra), ya que causa el transporte del material
erosionado. Además, cualquier proceso se desarrolla durante un periodo de
tiempo, que puede dividirse en segmentos más pequeños. En este sentido, la
erosión puede ocurrir en una estación determinada del año y su movimiento
puede ser direccional. Toda esta información sobre el concepto de erosión debe
estar disponible cuando se necesita saber más de dicho proceso. El significado
de un concepto se construye “en línea” y se adapta al contexto.
4.1 LA TERMINOLOGÍA BASADA EN MARCOS Y LA REPRESENTACIÓN DINÁMICA
DE CONOCIMIENTO
Una base de datos estática constituida por una lista de entradas sin
relación entre sí no puede ser un recurso terminológico para la adquisición de
conocimiento. Por el contrario, cada concepto debe representarse como parte
de un contexto más amplio en el que figure explícitamente relacionado con
otros en una estructura dinámica susceptible a la recontextualización.
La Terminología basada en marcos (Faber, Marquez y Vega 2005; Faber et
al. 2006; Faber, León, Prieto y Reimerink 2007) utiliza una versión adaptada y
modificada de los marcos de Fillmore (1982, 1985; Fillmore y Atkins 1992)
unida a premisas de la Lingüística Cognitiva. Con ello se consigue configurar
dominios especializados basados en patrones de definiciones, y así crear
representaciones situadas de conceptos de conocimiento especializado.
En la Terminología basada en marcos, las redes conceptuales están basadas
en un evento subyacente del dominio, así como en un inventario cerrado de
relaciones semánticas. Esta teoría se ha aplicado en EcoLexicon, una base de
conocimiento medioambiental ([Link] Dicho recurso
terminológico se centra en las relaciones conceptuales y en el potencial
combinatorio de los términos, tal y como aparecen en los textos.
7
Figura 1. Evento medioambiental
En EcoLexicon se puede acceder al conocimiento desde categorías
superordinadas a estructuras relacionales más específicas. El nivel más genérico
es el Evento Medioambiental (EM), que proporciona un marco para la
organización de todos los conceptos en la base de conocimiento. Como puede
observarse en la figura 1, el EM está conceptualizado como un proceso
dinámico iniciado por un agente, natural o humano. Este proceso afecta a un
paciente (una entidad medioambiental) y produce un resultado. Dichas
categorías (agente, proceso, paciente, etc.) son los roles que puede desempeñar
cada concepto y son característicos del dominio especializado. Además, hay
categorías periféricas que incluyen instrumentos utilizados típicamente para
efectuar el EM, así como una categoría de conceptos para la descripción,
medición o evaluación de dicho EM. La representación relacional basada en un
evento facilita la adquisición de conocimiento para el procesamiento y
generación textual.
Por ejemplo, uno de los conceptos incluidos en EcoLexicon es el de
evento extremo, en su sentido de desastre natural (terremotos, inundaciones,
tsunamis, huracanes, tornados, etc. y sus consecuencias). El concepto de evento
extremo es muy complejo, ya que es un agente natural el que inicia el proceso.
Así, los terremotos y las erupciones volcánicas pueden producir tsunamis. Sin
embargo, el concepto puede ser también concebido como un proceso de
dimensiones espaciotemporales. La figura 2 muestra cómo dicha información
está representada en EcoLexicon.
8
Figura 2. Representación de evento extremo en EcoLexicon
Como se aprecia en la figura 2, todos los conceptos próximos al central
están vinculados a él por un conjunto de relaciones conceptuales ([Link]. tipo-de,
causa, afecta, etc.). Puesto que evento extremo es un concepto muy general, la única
información visual que puede asociarse a él proviene de sus conceptos
subordinados (huracán, tornado, terremoto, inundación, etc.). La mayoría de las
relaciones a este nivel son de tipo_de. No obstante, evento extremo también activa
relaciones no-jerárquicas típicas del evento general. Así pues, su atributo
principal es riesgo; también, afecta al medio ambiente y causa impacto
medioambiental. En cuanto a las relaciones tipo_de, son rutas de acceso a los
conceptos más prototípicos del nivel base, que tienen una imagen mental
vinculada y que pueden activarse en contextos más específicos (Rosch 1978).
Dichos conceptos básicos (huracán, tornado, inundación tsunami, etc.) forman
constelaciones, cada una con sus conceptos subordinados y sus relaciones
conceptuales, que codifican un conocimiento más específico.
Según Barsalou (2005), un concepto puede producir muchas
conceptualizaciones situadas, cada una de ellas en diferentes escenarios. Por
consiguiente, el contexto es un constructo dinámico que activa o restringe el
conocimiento. Este evento general que codifica un desastre natural puede
recontextualizarse en cualquier momento para centrarse en alguno de los
subeventos más específicos. Por ejemplo, cuando la representación de evento
9
extremo se recontextualiza y se centra en huracán, cambia de forma, como
muestra la figura 3.
Figura 3. Representación de huracán en EcoLexicon
Este tipo de recontextualización del concepto evento extremo aún
contiene una parte de la información previa, pero el foco varía y se centra ahora
en huracán. Además de comunicar el hecho de que huracán es un tipo de evento
extremo, esta nueva representación pone de relieve que viento es una parte de
huracán y un huracán causa inundaciones. Evidentemente, viento e inundación son
susceptibles de simulación cognitiva porque puede tenerse experiencia directa
de ellos. En la red conceptual también figura el atributo de presión atmosférica
baja, así como la escala Saffir-Simpson utilizada para medir la intensidad y que
codifica un aspecto importante de la interacción del experto con el huracán.
5. CONCLUSIONES
Es evidente que para traducir un texto especializado el traductor
necesita, en primer lugar, entender su contenido. Aunque no es necesario que
posea los mismos conocimientos que un experto en el campo, debe alcanzar
un umbral mínimo. Este proceso de adquisición de conocimiento puede
10
hacerse de modo más eficaz si ha desarrollado un conjunto de estrategias de
búsqueda y resolución de problemas.
Un obstáculo importante para la elaboración de una traducción
adecuada es la falta de recursos terminológicos, que reflejan la dinamicidad de
la conceptualización. A pesar del énfasis en la representación conceptual que
existe actualmente en Terminología, muy pocos diccionarios y glosarios
especializados están organizados con arreglo a este patrón. Pero incluso los que
siguen este tipo de organización ofrecen representaciones estáticas basadas sólo
en relaciones tipo_de o parte_de. Un recurso que pretende ser una base de
conocimiento debería reflejar avances recientes en neurocognición, como lo
que se apunta seguidamente.
1. Ningún concepto especializado debe activarse aisladamente, sino
como parte de un contexto más amplio. Un recurso que facilita la adquisición
de conocimiento debe proporcionar los contextos o situaciones en los que el
concepto está relacionado con otros, como parte de un proceso o evento.
2. Tanto la comprensión como la adquisición de conocimiento
requieren simulación. Esto significa que las relaciones no-jerárquicas que
definen propósito, funcionalidad, causalidad y resultado de la manipulación y
uso de un objeto son tan importantes como las relaciones tipo_de y parte_de.
3. Los dominios especializados están restringidos por la naturaleza de
sus miembros, constituidos por clústeres o grupos de relaciones conceptuales.
Éstas comprenden el patrón que caracteriza la categoría conceptual.
Agradecimentos
Esta investigación es parte del proyecto FFI2008-06080-C03-01/FILO del
Ministerio de Ciencia e Innovación.
6. Bibliografía citada
Barsalou, Lawrence W. (2003): “Situated simulation in the human conceptual
system”, Language and Cognitive Processes, 18, 513-62.
Barsalou, Lawrence W. (2005): “Situated conceptualization” en Cohen, H. y C.
Lefebre (eds.): Handbook of Categorization in Cognitive Science. St. Louis,
Elsevier, 619-650.
Barsalou, Lawrence W. (2008): “Grounded cognition”, Annual Review of
Psychology, 59, 617-645.
Barsalou, Lawrence W. (2009): “Simulation, situated conceptualization, and
prediction”, Philosophical Transactions of the Royal Society B, 1281-1289.
11
Budin, Gerhard (1994): “Some hypotheses about concept representations”
en Proceedings of the 9th European Symposium on LSP. Bergen, Norway, 2-6
August, 1993. Bergen, Fagbokforlaget, 919-924.
Damasio, Antonio and Hannah Damasio (1994): “Cortical systems for retrieval
of concrete knowledge: the convergence zone framework”, Koch,
Christof y Joel L. Davis (eds.): Large-scale Neuronal Theories of the Brain.
Cambridge, MA: MIT Press, 61-70.
Faber, Pamela, Pilar León, Juan Antonio Prieto y Arianne Reimerink (2007 :
“Linking images and words: the description of specialized concepts”,
International Journal of Lexicography, 20, 39-65.
Faber, Pamela, Carlos Márquez y Miguel Vega (2005): “Framing terminology: A
process-oriented approach”, Meta 50 (4), CD-Rom.
Faber, Pamela, Silvia Montero, Rosa Castro, José Senso, Juan Antonio Prieto,
Pilar León, Carlos Márquez y Miguel Vega (2006): “Process-oriented
terminology management in the domain of Coastal Engineering”,
Terminology, 12 (2), 189-213.
Fillmore, Charles (1982): “Frame semantics” en Korean Linguistics Society
(ed.): Linguistics in the Morning Calm. Seoul, Hanshin, 111-137.
Fillmore, Charles (1985): “Frames and the semantics of understanding”,
Quaderni di Semántica, 6 (2), 222-254.
Fillmore, Charles y Beryl T. Sue Atkins (1992): “Towards a frame-based
lexicon: the semantics of risk and its neighbours.” Kittay, E. y A. Lehrer
(eds.): Frames, Fields and Contrasts. Hillsdale, NJ, Erlbaum, 75-102.
León, Pilar (2009): Representación multidimensional de conocimiento especializado. PhD
thesis. Granada, University of Granada.
Mahon, Bradford. Z. y Alfonso Caramazza (2008): “A critical look at the
embodied cognition hypothesis and a new proposal for grounding
conceptual content”, Journal of Physiology–Paris, 102, 59-70.
Meyer, Ingrid y Kristen Mackintosh (1996): “Refining the terminographer's
concept-analysis methods: How can phraseology help?” Terminology, 3(1),
1-26.
Meyer, Ingrid, Karen Eck, y Douglas Skuce (1997): “Systematic concept
analysis within a knowledge-based approach to terminology” en Wright,
Sue Ellen and Gerhard Budin (eds.): Handbook of Terminology Management.
Amsterdam/Philadelphia, John Benjamins, 98-118.
Pilke, Nina (2001): “Field-specific features of dynamic concepts – What, when
and why?” en Mayer, Felix (ed.) 12th European Symposium on Language for
Special Purposes: Perspectives for the New Millennium, Tübingen, Narr, 239-246.
Pozzi, María (1999): “The concept of ‘concept’ in Terminology: a need for a
new approach” en Sandrini, Peter (ed.), TKE’99 Terminology and Knowledge
Engineering Proceedings, Fifth International Congress on Terminology and
Knowledge Engineering, 23–27 August, 1999. Vienna, TermNet.
12
Puuronen, Nina (1995): “On describing dynamic concepts – A philosophical
and terminological approach” en Budin, Gerhard (ed.) ITTF Proceedings of
the 10th European LSP Symposium, Vienna, TermNet.
Rosch, Eleanor (1978): “Principles of categorization” en Rosch, Eleanor and
Barbara Lloyd (eds.) Cognition and Categorization. Hillsdale, NJ, Erlbaum,
27-48.
Simmons, W. Kyle, Alex Martin, y Lawrence W. Barsalou (2005): “Pictures of
appetizing foods activate gustatory cortices for taste and reward”, Cerebral
Cortex, 15, 1602-1608.
Tucker, Mike y Rob Ellis (1998): “On the relations between seen objects and
components of potential actions”, Journal of Experimental Psychology: Human
Perception and Performance, 24, 830-46.
Tucker, Mike y Rob Ellis (2001): “The potentiation of grasp types during visual
object categorization”, Visual Cognition, 8, 769-800.