0% encontró este documento útil (0 votos)
86 vistas7 páginas

Cielo, Purgatorio e Infierno: Teología Cristiana

1) El documento habla sobre el cielo, el purgatorio y el infierno desde una perspectiva cristiana. 2) Explica que el cielo es el reino de Dios inaugurado por la resurrección de Cristo. 3) Describe el purgatorio como un fuego de amor que purifica de la oscuridad pecaminosa.
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
86 vistas7 páginas

Cielo, Purgatorio e Infierno: Teología Cristiana

1) El documento habla sobre el cielo, el purgatorio y el infierno desde una perspectiva cristiana. 2) Explica que el cielo es el reino de Dios inaugurado por la resurrección de Cristo. 3) Describe el purgatorio como un fuego de amor que purifica de la oscuridad pecaminosa.
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Bernard Sesboüé

Cielo, purgatorio, infierno

Es a la luz del Cristo resucitado que necesitamos mirar estas tres pa-
labras recogidas en nuestros catecismos sobre el final de los tiempos
y lo que viene después del mundo: cielo, purgatorio, infierno. Cielo, o
el reino de Dios, fue inaugurado para nosotros por la resurrección y
ascensión de Cristo, sentado a la derecha del Padre, que nos hace
partícipes del cuerpo del cual él es la cabeza. Purgatorio es el fuego
de amor, que también viene de Cristo, que nos purifica de todos los
recuerdos de oscuridad pecaminosa en nosotros y que nos mantiene
separados de la transparencia de la vida del elegido. Infierno es la
creación de los humanos que clara y definitivamente rechazan la luz
y el amor de Cristo y el regalo del Espíritu. Es la consecuencia, siem-
pre posible de la lucha dramática por nuestra libertad que es la “ca-
pacidad por lo eterno”. Pero entre lo hipotético y lo real permanece
la total iniciativa del amor de Cristo que desea que cada ser humano
sea salvado.

Ciel, Purgatoire, Enfer, Lumen Vitae LXXI-3 (2016) 249-258.

Todos hemos escuchado y asi- dianamente ¿no es lo que da senti-


milado de nuestros catecismos es- do a nuestra cotidianidad?
tas tres palabras, relacionadas co-
¿El papel de la Iglesia no es el
mo un todo, y que resumen la
de testimoniar hoy que nuestra vi-
teología del pasado, después de
da tiene sentido y que estamos le-
que la Iglesia a lo largo del segun-
gítimamente autorizados a la espe-
do milenio se ha preocupado de
ranza? Pasemos a revisar estos tres
las escatologías individuales, en
términos, y veamos cómo pueden
lugar de poner su atención en la
esclarecer nuestro presente y dar
escatología universal del fin de los
sentido a nuestra vida.
tiempos. En el siglo XIX se ha ex-
tendido también el concepto del
más allá, en la fe prudente y neu-
El cielo: el Reino de Dios
tra, para evocar sin más una rea-
plenamente cumplido
lidad que no se ha pensado dema-
siado. ¿Podemos hoy comentar
estos tres términos desde una pers- El cielo, considerado como la
pectiva significativa? El objetivo vivienda de Dios, es evidentemen-
que perseguimos en nuestra vida, te una imagen. No disponemos de
la esperanza que nos motiva coti- ninguna representación para ex-
234  
presar el misterio de Dios, ni la re- táfora nos lleva a la idea de un lu-
surrección, ni todo aquello que so- gar porque nosotros no podemos
brepase el dominio de nuestro representar las cosas de otra ma-
espacio y nuestro tiempo. Así que nera.
tenemos que utilizar imágenes sig-
Jesús venció la muerte: se ma-
nificativas de nuestra experiencia
nifestó vivo a sus discípulos. Su
terrenal. Igual ocurre en el tema
cuerpo no había retornado al esta-
central de la resurrección. Los
do de su vida anterior y mortal: era
evangelios se centran en dos ex-
glorioso, es decir, que transciende
presiones: una el despertar del sue-
los límites del espacio y del tiem-
ño, siendo el sueño una imagen de
po. Este cuerpo glorioso era a la
la muerte. La otra expresión habla
vez similar a su cuerpo anterior, y
de ponerse de pie, donde el sueño
sus discípulos le “reconocieron”,
hace de nosotros un yacente. Tal
pero al mismo tiempo era total-
es el lenguaje del evangelio que fa-
mente diferente, imponiendo o re-
brica a partir de estas dos imáge-
tirando su presencia de una mane-
nes la idea y el término de resu-
ra soberana.
rrección. Lo mismo ocurre con el
cielo. En nuestra experiencia, vivi- Jesús resucitado tuvo que “ir-
mos aquello que está arriba como se”, como indicó él mismo a sus
positivo y aquello que está abajo discípulos. Resucitado, tenía que
como negativo. La Biblia habla así incorporarse al mundo de la resu-
mismo de “nuestro Padre que está rrección y de la vida, y a inaugu-
en el cielo”. El día de su ascensión rar, en la casa de su padre, el cuer-
Jesús “subió al cielo”. Sabemos po espiritual que debía construir
bien que no se trata del cielo inter- con todos los hombre que había
estelar, que todavía pertenece a salvado. Resurrección y ascensión
nuestro mundo material, sino del son los dos aspectos de un mismo
estado espiritual e irrepresentable misterio. El mundo de la resurrec-
de Dios con sus elegidos. Este cie- ción es el mundo de la vida por ex-
lo no es otro que el paraíso prome- celencia, de la vida que viene de
tido por Jesús al buen ladrón (Lc una comunión perfectamente
23, 43), estado de la felicidad per- transparente y limpia, en un ins-
fecta. Es por esto que el término tante de dicha perpetua, y un mun-
cielo viene a ser una metáfora que do donde el amor es impecable.
designa la plenitud de la salud del Nosotros hemos sido creados a
hombre, definitivamente resucita- imagen y semejanza de Dios, es
do y en la presencia de Dios. Este decir, a la imagen de Cristo que es
cielo que está en lo alto, es también la misma imagen del Dios invisi-
para nosotros un hacia adelante, es ble, y nuestra salud residirá en la
el devenir que esperamos y para el vida que consiste en ser “semejan-
cual vivimos. Este cielo no es un tes a él” (1 Jn 3,2). Esta visión se-
lugar en el sentido de nuestro es- rá un intercambio perpetuo de
pacio y nuestro tiempo. Pero la me- amor en la vasta red formada por
Cielo, purgatorio, infierno   235
las personas libres y amorosas, en serio: habla de la inmediatez de
donde seremos parte involucrada. la salvación. No es cuestión de un
“alma separada”. La cultura y el
Así como él ha resucitado no-
lenguaje judío no podría ser expre-
sotros resucitaremos. La eternidad
sado de esta manera. Es a nuestra
es también así comprendida. No se
persona concreta y completa a la
trata de una nueva vida intermina-
que le concierne. Es impensable
ble que puede conducir al aburri-
que nuestra alma pueda sobrevivir
miento o a las náuseas. La mejor
sin el soporte esencial del cuerpo.
imagen que podemos dar es la de
Así son los lenguajes de Pablo y
un instante de felicidad excepcio-
Juan sobre Jesús, confesado como
nal, un instante que aporta sin ce-
“la resurrección y la vida”.
sar la alegría de la novedad, un co-
mienzo perpetuo –como un primer Y sin embargo esta resurrec-
día de vacaciones– que nos condu- ción no está completamente aca-
ce de comienzo en comienzo ha- bada, por la simple razón de que el
cia un comienzo siempre nuevo mundo está en marcha y que mu-
(Gregorio de Niza) en un desbor- chos hombres aún no han resuci-
damiento constante. tado. La comunicación entre nues-
tros difuntos y nosotros no está
¿Cuándo y cómo accederemos
todavía establecida. En este senti-
a esta visión de plenitud que carac-
do los elegidos no están completa-
teriza la sociedad de las personas
mente resucitados. La historia del
resucitadas? El catecismo nos dice
mundo conduce a este crecimiento
que en un primer momento nues-
constante de cuerpos eclesiales de
tras almas solamente disfrutaran
Cristo, generación tras generación
de la visión beatificante, pero que
hasta el fin de los tiempos. Esta no-
nuestros cuerpos deberán esperar
ción de crecimiento es todavía
la resurrección general al final de
temporal según nuestras represen-
los tiempos. Por lo tanto tendría-
taciones. Pero el final de los tiem-
mos derecho a un juicio particular
pos es un evento transcendente y
antes del juicio general. Pero esta
divino, capaz de asumir y superar
explicación, que no es falsa en sí
las tres instancias del tiempo.
misma, presenta el gran error de
trasladar las condiciones de nues-
tro tiempo a la eternidad gloriosa.
El purgatorio: la realización
Si somos totalmente purificados de
de una curación
nuestros pecados y admitidos a la
visión beatificante, estamos ya re-
sucitados según la enseñanza de La cuestión del purgatorio es
san Pablo. Jesús dijo al buen ladrón todavía hoy un punto de desen-
en la cruz: “En verdad te digo, hoy cuentro con los ortodoxos y los
estarás conmigo en el paraíso” (Lc protestantes, que no lo encuentran
23, 43) y no “tu alma estará con- claramente afirmado en las escri-
migo”. Este hoy hay que tomarlo turas. Pone también de relieve la
236  Bernard Sesboüé
cuestión acerca del tiempo y la verifica el trabajo de cada uno en
eternidad. ¿Cómo concebir un pro- función de su calidad. Aquel que
ceso de purificación, para nosotros ha construido con un material in-
inevitablemente temporal, dentro digno será salvado por los pelos.
del mundo de la eternidad? Reco- “¿No encuentra el purgatorio su
nozcamos, por otra parte, que el verdadero significado creyente
sustantivo, el purgatorio, data del cuando se le da un sentido cristo-
siglo XII. Agustín solo hablaba de lógico y cuando se explica que el
un “fuego purificador”. Con el pa- mismo Señor es ese fuego que juz-
so del tiempo, las representaciones ga y transforma al hombre ajustán-
del purgatorio se han multiplicado dolo a su cuerpo glorificado? (Rm
y cosificado. 8, 29; Flp 3, 21)” (Ratzinger). Este
¿De dónde viene el purgatorio? texto nos conduce en todo caso a
De la convicción bíblica de que la una interpretación cristológica del
oración por los difuntos puede ser purgatorio. Cristo mismo es ese
útil y de la convicción de que la fuego de amor, fuego igualmente
mayoría de los difuntos necesitan purificador que nos conduce a la
una purificación santificante antes vida bienaventurada.
de poder presentarse ante Dios. A pesar de que hay testimonios
Por lo mismo, el famoso adagio se- de plegarias por los difuntos des-
gún el cual la regla de la oración de el s. III, lo cierto es que la ora-
es una regla de fe (lex orandi, lex ción por los difuntos no es obvia.
credendi) ha jugado un gran papel. Podría cambiar el juicio de Dios
Ya en el judaísmo del primer siglo sobre las personas, y nosotros sa-
antes de nuestra era, se rezaba por bemos que una libertad no puede
los difuntos. Así lo vemos en 2M pretender quitar el lugar de otra li-
12, 43-44, donde se hace rezar por bertad. La práctica abusiva y odio-
los soldados muertos en combate sa de las indulgencias en el siglo
y de los que se sospechaba que XVI vehiculó la idea falsa de que
eran apóstatas, lo cual implica una una ofrenda de dinero puede libe-
cierta esperanza de resurrección y rar inmediatamente un alma del
una cierta convicción de solidari- purgatorio. La respuesta a estas
dad entre vivos y difuntos. Otro cuestiones se encuentra en la rea-
texto de San Pablo (1 Co 3, 11-15) lidad de la comunión de los santos
ha jugado un gran papel en la ela- y en la fecundidad del amor. Exis-
boración de la doctrina del purga- te una solidaridad espiritual entre
torio, pero su interpretación en es- todos aquellos que pertenecen al
te sentido es hoy discutida. único cuerpo de Cristo y en la cual
La resistencia de los materiales la circulación de la vida es total
mencionados para la construcción bajo la iniciativa de su Cabeza. To-
sobre el fundamento cristológico do mal cometido afecta a la socie-
viene marcada según una lógica dad y hace más difícil la práctica
decreciente. El fuego cristológico del bien. Al contrario, el que se ele-
Cielo, purgatorio, infierno   237
va, eleva el mundo. La génesis de olvidemos jamás que el corazón de
cada una de nuestras libertades es- la revelación creyente se sitúa en
tá condicionada por el uso de la li- la tierna misericordia de Dios por
bertad de todos. los hombres y que lo propio de la
Todos necesitamos del amor de justicia de Dios no es castigar sino
los otros para poder vivir y progre- justificar y dar vida.
sar. El purgatorio solo nos dice que
esta solidaridad en la libertad cru-
za el umbral de la muerte. Lo que ¿El infierno? Una trágica
pueda suceder está fuera del alcan- posibilidad
ce de nuestras representaciones.
Pero el gran movimiento de amor ¿Hace falta todavía hablar del
que atraviesa la humanidad salva- infierno? Se trata de un punto so-
da y convertida en el cuerpo de bre el cual nuestras mentalidades
Cristo, que es “quien vive para tienen gran necesidad de conver-
siempre para interceder por noso- sión. La Iglesia no quiere y no pue-
tros” (Hb 7, 25), rodeado de la Vir- de retornar el infierno al almacén
gen y los santos, de los elegidos de las antigüedades, simplemente
glorificados o de aquellos que en porque tiene un sentido profundo
la tierra luchan por la salvación, es del valor y de la responsabilidad
lo que puede ayudar a los difuntos de nuestra libertad. Dios no puede
fallecidos en su necesidad de pro- crear un ser humano que sea de en-
gresar hacia el amor puro. Tal es trada ya fijado en el bien, pues en-
el significado de las misas celebra- tonces no haría más que jugar con
das por los difuntos en las cuales una marioneta. Lo que vale para el
unimos nuestra intercesión a la de principio, vale también para el fi-
Cristo. nal. Nuestra libertad, según las jus-
Es urgente que nos liberemos tas palabras de K Rahner, es “el
de las imágenes y las imaginacio- único poder de lo definitivo. La li-
nes con las que representamos el bertad es el poder de lo eterno. La
purgatorio como una especie de libertad es el acontecimiento de lo
campo de concentración, donde eterno”, esto es lo que hace su
Dios haría el servicio de las SS. El grandeza. Por esto la Iglesia siem-
purgatorio sería un lugar arbitrario pre ha sido tan reticente a la con-
de sufrimiento en el cual los hom- sideración de los “Padres miseri-
bres tendrían que expiar los restos cordiosos” que enseñaban que al
de sus pecados y satisfacer la jus- final de los tiempos habría una res-
ticia divina. Todo esto es una trans- titución o restauración de todas las
posición imaginativa e indebida de cosas y la reintegración de los con-
nuestra justicia humana y compor- denados en la obra de salvación.
ta un hedor a la concepción vindi- Esto querría decir que el compro-
cativa de la pena. Una justicia así miso de la libertad de los hombres
es opuesta a la justicia divina. No no sería más que una falsa aparien-
238  Bernard Sesboüé
cia y que finalmente todo se arre- te rechazado. Nuestro pensamien-
glará. to espontáneo piensa que el infier-
A pesar de que Dios es amor, no no nos concierne, a ti y a mí,
el hombre puede querer no ser personas honorables, mientras que
amado: esta es la posibilidad que en los barrios extremos y en casa
anuncia el infierno. Si Jesús evoca de los grandes crimínales hay gen-
el infierno en su enseñanza –y lo te que sin duda lo merece. Los más
hace con frecuencia– es siempre exigentes en su reflexión reaccio-
bajo la forma de una importante nan ante la idea de un infierno eter-
advertencia que quiere ponernos no juzgado desproporcionado y op-
sobre aviso. Retoma las imágenes tan en su lugar por un infierno
más violentes de las escrituras, pe- quirúrgico, pero limitado en cuan-
ro generalmente dentro de las pa- to a su duración. Kierkegard in-
rábolas que invitan a la conversión. vierte completamente la perspec-
Existe también el pecado contra el tiva. Para todos los demás, confío
Espíritu Santo, es decir aquel que en Dios para encontrar la solución
opone un rechazo definitivo a toda buena. No es mi problema. Pero no
luz que permite la conversión. Dios puedo sacar ninguna seguridad pa-
que es amor no puede imponerse ra mi propio caso, el tipo de segu-
por la fuerza a nuestra libertad. ro que nuestra sociedad multiplica
Edith Stein, carmelita, muerta en para evitar toda inseguridad. Qui-
un campo de concentración y re- siéremos tener un seguro de eter-
cientemente canonizada, escribió: nidad. Pero esto no es posible en
“pertenece al alma decidir por ella vista al desafío dramático de nues-
misma. El gran misterio que cons- tra libertad. Soy una libertad en
tituye la libertad de la persona es construcción, una libertad siempre
que Dios mismo se retira ante ella. falible, una libertad que se puede
No quiere dominar los espíritus perder. Como ya decía San Agus-
creados más que por el don libre tín, yo no puedo pretender que la
de su amor”. La existencia del gracia de la perseverancia final me
hombre, que se juega dentro de la sea asegurada. Nada me puede qui-
aceptación o el rechazo al amor, es tar mi confianza y esperanza de
terriblemente importante. El in- que la gracia de Dios, siempre pre-
fierno es una posibilidad real para sente en la fuente de mi libertad,
cada uno de nosotros, si nuestra li- me hará llegar a buen puerto. So-
bertad rechaza a Dios de manera bre esto, nada me puede llevar a la
definitiva. Esta advertencia no con- desesperación.
tradice la esperanza de que todos No sabemos si hay hombres en
los hombres puedan ser salvados, el infierno. Tenemos el derecho y
según el deseo universal de Dios. el deber de tener esperanza para
El infierno es por lo tanto una todos. La Escritura dice repetida-
creación del hombre. El infierno mente que la voluntad de Dios es
surge cuando el amor es totalmen- que todos sean salvados: “Dios
Cielo, purgatorio, infierno   239
nuestro Señor quiere que todos los bres, en que podamos ser salvos”
hombres sean salvados y vengan (Hch 4, 12). Todo esto es conse-
al conocimiento de la verdad” (1 cuencia de la resurrección de Jesús
Tm 2, 4; cf. Rm 11, 32; Co 1, 19‑20; y del envío de su espíritu.
Ef 1, 10; Jn 12, 32). Entre el infier-
Nuestra meditación sobre la re-
no siempre posible y el infierno
surrección y la vida eterna no nos
efectivo está el amor incansable y
llevan para nada a mantener una
liberador de Dios. Allí donde no-
actitud evasiva ante las tareas de
sotros pedimos certeza y seguri-
este mundo, como si el creyente
dad, el mensaje creyente nos remi-
pudiera atravesar las batallas con
te a la fe, a la esperanza y al amor.
una rosa en la mano. Porque esta
salvación manifestada en la gloria
*** está ya trabajando discretamente
en nuestro mundo. Jesús nos habla
El cielo, el purgatorio y el in- en presente: “En verdad os digo, el
fierno se han de entender en rela- que cree en mí tiene vida eterna”
ción a su referencia a Cristo: el cie- (Jn 6, 47). Más bien al contrario,
lo es vida con el Cristo glorioso y su propósito es dar sentido defini-
resucitado; en el purgatorio, el mis- tivo a todos nuestros proyectos y
mo Cristo resucitado hace que su actividades, y mostrar su propues-
amor sea purificante para condu- ta eterna. Por la encarnación, nues-
cirnos a la limpia transparencia del tra pobre carne humana “se ha con-
mundo de los resucitados; el infier- vertido en hermana de su Cristo.
no, finalmente, será el resultado de Sabemos que Dios es muy bueno,
negar deliberada y definitivamente aprendemos de Cristo que solo él
a Cristo, “único mediador entre es muy bueno. Es él quien manda
Dios y los hombres” ( 1Tm 2,5), en el amor al prójimo después del su-
función de que “en ningún otro hay yo. El hace lo que impone: él ama
salvación; porque no hay otro nom- la carne que es su prójimo por mu-
bre bajo el cielo, dado a los hom- chas razones” (Tertuliano).

Tradujo y condensó: MANU ANDUEZA

240  Bernard Sesboüé

También podría gustarte