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Nombre del Alumno: Ariel Antonio Solís López
Nombre de la Escuela: Esc. Preparatoria No. 24
Nombre del profesor: Gilberto Catalán Hernández
Grado:2 Grupo: 5
Nombre del trabajo: PROYECTO DEL MAIS
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PROYECTO DEL MAIZ
Maíz que es un conjunto con el trigo y el arroz, uno de los cereales más importantes del mundo,
suministra alimentos nutritivos alos seres humanos y animales y es una materia prima básica de
la industria de transformación, con la que se producen almidón, aceite y proteínas, bebidas
alcohólicas, edulcorantes alimenticios y, desde hace poco, combustible. La planta tierna,
empleada como forraje, se ha utilizado con gran éxito en las industrias lácteas y cárnicas y, tras
la recolección del grano, las hojas secas y la parte superior, incluidas las flores, aún se utilizan
hoy en día como forraje de calidad relativamente buena para alimentar a los rumiantes de
muchos pequeños agricultores de los países en desarrollo. Los tallos erectos, que en algunas
variedades son resistentes, se utilizan para construir cercas y muros duraderos.
Botánicamente, el maíz (Zea mays) pertenece a la familia de las gramíneas y es una planta anual
alta dotada de un amplio sistema radicular fibroso. Se trata de una especie que se reproduce
por polinización cruzada y la flor femenina (elote, mazorca, choclo o espiga) y la masculina
(espiguilla) se hallan en distintos lugares de la planta. Las panojas -a menudo, una por tallo- son
las estructuras donde se desarrolla el grano, en un número variable de hileras (12 a 16),
produciendo de 300 a 1 000 granos, que pesan entre 190 y 300 g por cada 1 000 granos. El peso
depende de las distintas prácticas genéticas, ambientales y de cultivo. El grano constituye
aproximadamente el 42 por ciento del pozo en seco de la planta. El maíz es a menudo de color
blanco o amarillo, aunque también hay variedades del color negro, rojo y jaspeado. Hay varios
tipos de grano, que se distinguen por las diferencias de los compuestos químicos depositados o
almacenados en él.
Las variedades cultivadas fundamentalmente para alimentación comprenden el maíz dulce y el
reventador, aunque también se usan en buena medida el maíz dentado, el amilácea o harinoso
y el cristalino; este último también se utiliza para pienso. El maíz normal inmaturo en la panoja
es objeto de gran consumo, hervido o tostado. El maíz harinoso es un grano con endospermo
blando que se emplea mucho como alimento en México, Guatemala y los países andinos. El
maíz de tipo dentado tiene un endospermo calloso y vítreo a los lados y en la parte posterior del
grano, en tanto que el núcleo central es blando. El maíz de tipo cristalino posee un endospermo
grueso, duro y vítreo, que encierra un centro pequeño, granuloso y amilácea.
Origen del maíz
El cultivo del maíz tuvo su origen, con toda probabilidad, en América Central, especialmente en
México, de donde se difundió hacia el norte hasta el Canadá y hacia el sur hasta la Argentina. La
evidencia más antigua de la existencia del maíz, de unos 7 000 años de
antigüedad, ha sido encontrada por arqueólogos en el valle de Tehuacán (México) pero es
posible que hubiese otros centros secundarios de origen en América. Este cereal era un artículo
esencial en las civilizaciones maya y azteca y tuvo un importante papel en sus creencias
religiosas, festividades y nutrición; ambos pueblos incluso afirmaban que la carne y la sangre
estaban formadas por maíz. La supervivencia del maíz más antiguo y su difusión se debió a los
seres humanos, quienes recogieron las semillas para posteriormente plantarlas. A finales del
siglo XV, tras el descubrimiento del continente americano por Cristóbal Colón, el grano fue
introducido en Europa a través de España. Se difundió entonces por los lugares de clima más
cálido del Mediterráneo y posteriormente a Europa septentrional. Mangelsdorf y Reeves (1939)
han hecho notar que el maíz se cultiva en todas las regiones del mundo aptas para actividades
agrícolas y que se recoge en algún lugar del planeta todos los meses del año. Crece desde los
58° de latitud norte en el Canadá y Rusia hasta los 40° de latitud sur en el hemisferio meridional.
Se cultiva en regiones por debajo
del nivel del mar en la llanura del Caspio y a más de 4 000 metros de altura en los Andes
peruanos. Pese a la gran diversidad de sus formas, al parecer todos los tipos principales de maíz
conocidos hoy en día, clasificados como Zea mays, eran cultivados ya por las poblaciones
autóctonas cuando se descubrió el continente americano. Por otro lado, los indicios recogidos
mediante estudios de botánica, genética y citología apuntan a un antecesor común de todos los
tipos existentes de maíz. La mayoría de los investigadores creen que este cereal se desarrolló a
partir del teosinte, Euchlaena mexicana Schrod, cultivo anual que posiblemente sea el más
cercano al maíz. Otros creen, en cambio, que se originó a partir de un maíz silvestre, hoy en día
desaparecido. La tesis de la proximidad entre el teosinte y el maíz se basa en que ambos tienen
10 cromosomas y son homólogos o parcialmente homólogos.
Ha habido introgresión (retro cruzamiento reiterado) entre el teosinte y el maíz y sigue
habiéndola hoy en día en algunas zonas de México y Guatemala donde el teosinte puede crecer
en los cultivos de maíz. Galinat (1977) señala que siguen siendo viables esencialmente dos de las
diversas hipótesis sobre el origen del maíz: la primera es que el teosinte actual es el antecesor
silvestre del maíz, y/o un tipo primitivo de teosinte es el antecesor silvestre común del maíz y
del teosinte; la segunda es que una forma desaparecida de maíz tunicado fue el antecesor del
maíz, y el teosinte fue, en cambio, una forma mutante de dicho grano tunicado.
En cualquier caso, la mayoría de las variedades modernas del maíz proceden de material
obtenido en el sur de los Estados Unidos, México y América Central y del Sur. Se puede definir la
planta del maíz como un sistema metabólico cuyo producto final es, en lo fundamental, almidón
depositado en unos órganos especializados: los granos.
El desarrollo de la planta se puede dividir en dos fases fisiológicas. En la primera, o fase
vegetativa, se desarrollan y diferencian distintos tejidos hasta que aparecen las estructuras
florales. La fase vegetativa consta de dos ciclos. En el primero se forman las primeras hojas y el
desarrollo es ascendente; en este ciclo, la producción de materia seca es lenta y finaliza con la
diferenciación tisular de los órganos de reproducción. En el segundo ciclo se desarrollan las
hojas y los órganos de reproducción; este ciclo acaba con la emisión de los estigmas.
La segunda fase, también llamada fase de reproducción, se inicia con la fertilización de las
estructuras femeninas que se diferenciarán en espigas y granos. La etapa inicial de esta fase se
caracteriza por el incremento de peso de las hojas y otras partes de la flor; durante la segunda
etapa, el peso de los granos aumenta con rapidez (Tanaka y Yamaguchi, 1972).
La planta desarrolla características y diferencias morfológicas en las fases vegetativa y de
reproducción como consecuencia, en el terreno de la evolución, de la selección natural y de la
domesticación. Algunos genotipos se han adaptado a zonas ecológicas concretas, desarrollando
características particulares, como por ejemplo la sensibilidad con respecto a la duración del día
y a la temperatura, que limitan su adaptabilidad a zonas con diferente latitud y altitud. Por
tanto, se deben realizar programas de mejora en las zonas en que se van a cultivar las
variedades mejoradas, aunque esto no significa, empero, que se puedan obtener características
genéticas específicas mediante retro cruzamiento.
La morfología o arquitectura de la planta también ha sido objeto de presiones de evolución que
han dado lugar a una gran variabilidad del número, la longitud y la anchura de las hojas, así
como de la altura de las plantas, los lugares en que aparecen las mazorcas, el número de éstas
por planta, los ciclos de maduración, los tipos de granos y el número de hileras de granos, entre
otras muchas características.
Esta variabilidad es de gran valor para mejorar la productividad de la planta y determinados
elementos orgánicos del grano. Los principales factores del rendimiento son el número y el peso
de los granos, y vienen determinados por factores genéticos cuantitativos que se pueden
seleccionar con relativa facilidad. El número de granos está determinado por el número de
hileras y el número de granos por hilera de la mazorca. El tamaño y la forma del grano
determinan su peso, asumiendo constantes factores como la textura y la densidad de los
granos. La relación entre el peso del grano y el peso total de la planta es, en la mayoría de las
variedades de maíz, de aproximadamente 0,52. De 100 kg de panojas se obtienen unos 18 kg de
granos. Una hectárea de maíz produce cerca de 1,55 toneladas de residuos de tallos. En plantas
de maíz secadas sobre el terreno de tres localidades de Guatemala, el peso en seco de las
plantas variaba entre 220 y 314 g con las siguientes proporciones: 1,8 por ciento de flores secas,
de 14,7 por ciento a 27,8 por ciento de tallos y de 7,4 por ciento a 15,9 por ciento de hojas. Las
envolturas de las mazorcas representaban del 11,7 por ciento al 13 por ciento, los carozos del
9,7 por ciento al 11,5 por ciento y el grano secado sobre el terreno del 30 por ciento al 55,9 por
ciento del peso total en seco de la planta. Estas cifras muestran la importancia del volumen de
residuos de la planta que a menudo se dejan en el terreno; pese a todo, su distribución puede
variar, pues se sabe que cerca de la mitad de la materia seca está constituida por grano y la otra
mitad por residuos de la planta, con exclusión de las raíces.