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Conflicto Social en Comunidades Indígenas

El documento describe el origen y la naturaleza del conflicto social entre las comunidades indígenas y el Estado peruano sobre la explotación de recursos en la Amazonía. Las comunidades nativas se han movilizado durante años debido a los daños ambientales causados por la industria petrolera y la falta de consulta sobre proyectos. En agosto de 2008, los pueblos indígenas iniciaron protestas para derogar decretos que afectaban sus derechos, logrando la derogación de algunos decretos pero surgiendo desacuerdos sobre

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Conflicto Social en Comunidades Indígenas

El documento describe el origen y la naturaleza del conflicto social entre las comunidades indígenas y el Estado peruano sobre la explotación de recursos en la Amazonía. Las comunidades nativas se han movilizado durante años debido a los daños ambientales causados por la industria petrolera y la falta de consulta sobre proyectos. En agosto de 2008, los pueblos indígenas iniciaron protestas para derogar decretos que afectaban sus derechos, logrando la derogación de algunos decretos pero surgiendo desacuerdos sobre

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1.

- NATURALEZA Y ORIGEN DEL CONFLICTO SOCIAL


1.1 Antecedentes
a. Raíces del conflicto
Desde hace varios años, las comunidades nativas comenzaron a
movilizarse en el Perú, preocupadas por las amenazas a sus tierras y por
los efectos dañinos de las actividades petroleras y mineras en sus
territorios.
Según informes de diversas ONG y otras entidades ecológicas como la
Red Ambiental Loretana, los daños al ecosistema producidos por
explotaciones petroleras en las últimas décadas son alarmantes. En los
años noventa, por ejemplo, el pueblo Kandoshi fue intoxicado por
supuestos vertidos en el Río Tigre según supervivientes y testigos. En la
actualidad existen algunas denuncias periodísticas acerca de un contagio
masivo de Hepatitis B en zonas de extracción petrolífera. Existen,
además, conflictos locales que pueden generar enfrentamientos de mayor
envergadura (ocupación de Puerto Maldonado en 2001 y 2008; toma de
instalaciones petroleras del Río Corrientes, noviembre de 2006 y marzo
de 2008, entre otras) a los que el Estado debiera prestar una atención
especial.
Las organizaciones indígenas agrupadas en la Asociación Interétnica de
Desarrollo de la Selva Peruana (AIDESEP), que representa a 1.350
comunidades nativas, donde viven 350,000 hombres y mujeres indígenas
agrupadas en 57 federaciones y organizaciones territoriales,
emprendieron una estrategia de intercambio permanente con otras
organizaciones involucradas en la defensa de los recursos naturales e
impulsaron el diálogo tripartito con las empresas y el gobierno. Este
diálogo resultó poco productivo desde la perspectiva del movimiento
indígena, lo cual con el tiempo acrecentó la desconfianza de los indígenas
hacia la neutralidad estatal, porque les parecía evidente que las
autoridades no tenían intención de respetar sus derechos.
Como mencionamos más arriba, se redujeron las garantías
constitucionales y legales que habían sido adquiridas (en la Constitución
de Fujimori de 1993), y se privó a las comunidades de la propiedad de sus
bosques (los que fueron cedidos en uso ya no como propiedad). En
cuanto a explotaciones mineras o petroleras, en muchas regiones
amazónicas generaron fuertes enfrentamientos. Así, se fue generando un
movimiento de repulsión creciente a la actividad minera y petrolera. Las
comunidades de la región andina comenzaron a acompañar este
movimiento que se fue convirtiendo en la principal preocupación común
de la Amazonía y de los Andes en muchos años.

En el Río Cenepa (Región Amazonas), un acuerdo territorial pactado con


el INRENA y varias instituciones ecologistas en el período 2003-2007
para que parte del territorio sagrado de Ichigkat Muja se convierta en
Parque Nacional a fin de preservar un área de extremada vulnerabilidad
ecológica, se vio alterado en el 2008, por el INRENA que varió su informe
y excluyó del Parque una buena parte del área para permitir la entrada de
compañías mineras. Esto generó honda perturbación en la región. En tal
contexto, este lote de decretos legislativos orientados a facilitar la
implementación del TLC y anteriormente mencionados es interpretado por
los indígenas como parte de una estrategia cuya finalidad es desplazarlos
y menoscabar sus derechos en beneficio de otros actores económicos
como “colonos” o inversionistas. En este sentido, los pueblos indígenas
denuncian que el gobierno ha canjeado el mercado de biodiversidad del
Perú por la suscripción del TLC. Es decir, en un momento en que se dice
haber avanzado hacia la definitiva consolidación de los derechos
indígenas en virtud del Convenio 169 y la Declaración de Naciones
Unidas, se produce una arremetida contra los territorios indígenas cuyo
tratamiento jurídico se desploma y se retrotrae a fechas anteriores a 1974.

B. El inicio de la Protesta
Los pueblos indígenas señalan que el gobierno peruano incumplió el
Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) al dictar
normas que afectan sus condiciones de existencia sin su participación y
consentimiento. En efecto, el Convenio 169 de la OIT obliga los gobiernos
a consultar los pueblos indígenas interesados “cada vez que se prevean
medidas legislativas o administrativas susceptibles de afectarles
directamente” (art. 6) y previamente a la explotación de los recursos
naturales existentes en sus tierras (art. 15).
El 9 de agosto de 2008, los pueblos indígenas amazónicos liderados por
la AIDESEP iniciaron una primera jornada nacional de lucha exigiendo la
derogatoria de los decretos legislativos 1015 y 1073 que flexibilizaban los
procedimientos para disponer en venta y para individualizar la propiedad
de la tierra de las comunidades y que fueron señalados como los más
lesivos para las comunidades indígenas. La Defensoría del Pueblo inició
un proceso de inconstitucionalidad de los decretos impugnados. Luego de
una jornada de protesta y movilización, el 20 de agosto, el Congreso
aprobó el dictamen que propuso derogar ambas normas el 22 de agosto.
La movilización fue suspendida por el compromiso adoptado por el
Presidente del Congreso de la República de iniciar una evaluación de los
demás decretos cuestionados por la AIDESEP. Para este efecto, se
constituyó la Comisión Especial Multipartidaria encargada de evaluar la
problemática integral de las comunidades nativas cuyo informe,
presentado el 13 de diciembre, concluyó recomendando la derogatoria de
7 Decretos Legislativos (994, 1064, 102017, 1081, 1083,1089 y 1090)
cuestionados porque vulneran el artículo 55 de la Constitución que manda
que “los tratados celebrados por el Estado y en vigor forman parte del
derecho nacional”. Igualmente la cuarta disposición final y transitoria
señala que “las normas relativas a los derechos y a las libertades que la
Constitución reconoce se interpretan de conformidad con la Declaración
Universal de Derechos Humanos y con los tratados y acuerdos
internacionales sobre las mismas materias ratificados por el Perú”.
Recalcó además el uso abusivo de la delegación de funciones dadas por
el Congreso, aprovechando para expedir normas de carácter general cuya
materia y contenido no necesariamente se encuadra en los alcances del
TLC sino que afecta de manera general a todas las actividades y todos
los sectores. Este informe fue presentado y aprobado por el pleno del
Congreso el 22 de mayo de 2009, sin embargo, el Congreso no aceptó
acatar a la recomendación solicitando la derogación de los mencionados
decretos legislativos.

En febrero de 2009, la Comisión de Expertos en Aplicación de Convenios


y Recomendaciones (CEACR) de la OIT efectuó una observación al
Estado peruano acerca de la implementación del Convenio 169 sobre
Pueblos Indígenas18. La CEACR constató graves deficiencias del Estado
peruano en materia de consulta de los pueblos indígenas sobre la
legislación que pueda afectarles por una parte, y, por otra parte, en
relación con su derecho a participar y a ser consultados frente a
decisiones sobre la utilización de recursos naturales en sus territorios
tradicionales.
En materia de consulta y legislación (artículos 6 y 17 del Convenio
N°169), “La Comisión insta al Gobierno a avanzar, inmediatamente, con la
participación de los pueblos indígenas, en el diseño de mecanismos
apropiados de participación y consulta y lo exhorta a consultar a los
pueblos indígenas antes de la adopción de las medidas referidas en los
artículos 6 y 17, 2), del Convenio y a proporcionar informaciones sobre el
particular”. Asimismo, ante la información según la cual se estarían
tramitando en el Congreso dos proyectos de ley para promover la
inversión privada en territorios de pueblos indígenas amazónicos
(proyectos de ley N°690 y 840), sin su consulta, la Comisión “solicita al
Gobierno que asegure la consulta” y “proporcione informaciones sobre las
consultas realizadas”.

1.2 Contexto
 El diagnostico situacional de la amazonía; revela el estado de
exclusión y desatención de los distritos donde habitan
mayoritariamente las comunidades indígenas; expresada en las
escasas oportunidades de acceder a servicios básicos.
 Destacan los niveles de pobreza de las poblaciones de las
comunidades nativas en el conjunto de la amazonia y particularmente
en las provincias de Condorcanqui y Utcubamba. Los frutos del
crecimiento económico nacional y los mayores recursos públicos, no
llegan a las poblaciones de las comunidades.
 Existe una historia de maltratos laborales y sociales e inadecuados
comportamientos de actividades extractivas privadas en el pasado
(caucho, madera, petróleo), que todavía perviven en el recuerdo y
continúan la explotación informal maderera, cocalera, oro, y otros;
generando una profunda desconfianza de las poblaciones amazónicas
hacia la inversión privada, y hacia el Estado, al que perciben ausente y
que no los protege.
 Los reclamos de la población indígena no tienen adecuados canales
de comunicación, expresión y mucho menos de representación
política.
 En las dos últimas décadas la organización social y gremial amazónica
se ha ido consolidando a costa de gran esfuerzo.
 La puesta en valor del suelo y subsuelo amazónico, de un lado por lo
recursos de gas, petróleo y proyectos hidroenergéticos, y la
revaloración del agua y de los bosques de la amazonia como pulmón
del mundo frente al calentamiento de la tierra, han dado un enorme
protagonismo a la Amazonía; pero se ha ignorado a quienes la
habitan.
“En este contexto se dictan los Decretos legislativos dentro del marco del
TLC, sin ninguna información ni explicación didáctica a la ciudadanía y
especialmente a los pueblos amazónicos. Los mismos fueron percibidos
como un atropello a los reclamos amazónicos, y a sus derechos a ser
informados y consultados, siendo el desencadenante que generó el paro y
las movilizaciones amazónicas a nivel nacional”.

2.- PROBLEMA CENTRAL DEL CONFLICTO; COMO AFECTA A LOS


GRUPOS O SECTORES SOCIALES, SUS INTERESES Y ACTITUDES
(MATRIZ DE INVOLUCRADOS)
El 9 de abril de 2009 las organizaciones indígenas de la Amazonía peruana
iniciaron una protesta para solicitar la derogatoria de los decretos legislativos
994, 995, 1060, 1064, 1080, 1081, 1083, 1089 y 1090, así como de la Ley de
recursos hídricos, que consideraban lesivos para sus derechos, en particular
para los territoriales. Estos proyectos legislativos pretendían facilitar la
inversión de capitales en proyectos de extracción de recursos
forestales, mineros y petrolíferos principalmente, frente a los supuestos
obstáculos que supone la legislación actual, que protege en alguna
medida los derechos culturales y territoriales de los pueblos indígenas.
Oficialmente, se argüía también que estas iniciativas adaptarían la legislación
a los acuerdos establecidos por el tratado de libre comercio firmado con los
Estados Unidos. La protesta indígena podía considerarse legítima con solo
tener en cuenta que el Perú, según el Convenio 169 de la OIT, del que es
país signatario, debe realizar una consulta previa y de buena fe a toda
resolución que afecte a los pueblos autóctonos, como la propia Defensoría del
Pueblo ha reconocido. Esta protesta se sumaba además a una serie de
iniciativas similares que se están dando bajo el actual periodo presidencial,
con propuestas legislativas inconsultas que afectan a los pueblos indígenas y
que son finalmente derogadas frente a las protestas (por ejemplo, derogatoria
de los decretos 1015 y 1073 en agosto de año 2008 tras un periodo de
movilizaciones).

En este caso, sin embargo, las autoridades decidieron el empleo de las


fuerzas de seguridad para desalojar uno de los focos de la protesta: el
bloqueo de la carretera Fernando Belaunde Terry en las inmediaciones de la
ciudad de Bagua, produciendo una oleada de violencia que tuvo como efecto
más de tres decenas de víctimas mortales y centenares de heridos,
incluyendo a miembros del cuerpo policial y, entre la población civil, a varios
líderes indígenas.

Para desgracia de todos, la previsión de lo que ha sucedido en la Amazonía


peruana estaba al alcance de cualquiera con solo prestarle un mínimo interés
a esta parte del país, que significa la mitad del territorio de la República.
Como consecuencia de estos graves incidentes, resultantes como mínimo de
un operativo policial inadecuado, se desencadenó una serie de detenciones,
así como la persecución de líderes indígenas, que obligó a Segundo Alberto
Pizango, presidente de Aidesep (Asociación Interétnica de Desarrollo de la
Selva Peruana) y portavoz de los indígenas en las negociaciones con el
Gobierno, a pedir asilo político a Nicaragua. Todo ello acompañado de una
campaña oficial de intimidación, con acusaciones de terrorismo, de
delincuencia, de barbarie y salvajismo contra los pueblos indígenas y sus
representantes. Poco tiempo después, el primer ministro y la ministra del
Interior presentan su dimisión.

3.- CAUSAS Y EFECTOS DEL PROBLEMA CENTRAL DEL CONFLICTO


(TÉCNICA DEL ÁRBOL: CAUSAS Y EFECTOS)
Gráfico 1: ÁRBOL DE CAUSAS – EEFCTOS

EFECTO FINAL
Muertes y cientos de heridos en la población
local y la Policía Nacional del Perú

EFECTO INDIRECTO
El derecho a la consulta de los pueblos
indígenas

EFECTO DIRECTO EFECTO DIRECTO EFECTO DIRECTO


La necesidad de una fuerte Desarrollar el Diálogo Construir un Estado inclusivo y sin
institucionalidad estatal indígena Intercultural discriminación a los pueblos indígenas

PROBLEMA CENTRAL
Los derechos a los recursos forestales, donde los títulos de propiedad de los
grupos indígenas sobre las tierras ancestrales se superponen a casi 45 millones
de hectáreas bajo contrato para la explotación de petróleo y de gas

CAUSA DIRECTA CAUSA DIRECTA CAUSA DIRECTA CAUSA DIRECTA


75% de su territorio Ningún procedimiento de posición polarizada en La violencia
concesionado consulta contra de la propiedad
comunal

CAUSA INDIRECTA CAUSA INDIRECTA


motivación de los CAUSA INDIRECTA zozobra al
CAUSA INDIRECTA Intereses políticos
pueblos indígenas que Inexistencia de encontrarse
querían frenar el participación del Estado rodeados o encima
recorte de sus
de concesiones
derechos territoriales.
petroleras y
gasíferas
4.- FACTORES QUE INTERVIENEN EN LA APARICION DEL CONFLICTO
 Promulgación de una serie de decretos legislativos, considerados por las
organizaciones amazónicas como lesivos a sus intereses. Muchos de los
artículos contenidos en los Decretos Legislativos cuestionados pueden ser
válidos e inclusive necesarios, pero pierden su valor al no contar con la
legitimidad de los aludidos.
 La ausencia de un proceso de diálogo y una adecuada explicación e
información a la población indígena sobre el contenido de las normas y
sus implicancias en ausencia de un mecanismo y metodología de consulta
de acuerdo al Convenio 169 de la OIT y la Convención Internacional de
Promoción y Protección de la Diversidad Cultural de la UNESCO.
 Dilación de parte del Congreso de la República del cumplimiento de
entrega del informe de la Comisión de Constitución sobre los decretos ley
trabajados en la mesa de diálogo con AIDESEP.

5.- CONTEXTO HISTÓRICO Y PROCESOS EN QUE APARECE EL


CONFLICTO
 En Bagua, como en otras localidades amazónicas, el movimiento indígena
estuvo centrado en sus reivindicaciones y en la solicitud de la derogatoria
de los Decretos legislativos.
 Las comunidades de Cenepa tenían como agenda central el retiro de la
empresa AFRODITA, extractora de oro, del cerro Kumpanam, el que tiene
un significado mágico religioso porque es el lugar de los Dioses, donde
nacen las fuentes de agua de los Ríos Cenepa y Santiago.
 Las Comunidades del Santiago, tenían como centro de sus
reivindicaciones el derecho de consulta y la derogatoria de los Decretos
Legislativos.

6.- GRUPOS INVOLUCRADOS


 Presencia de Congresistas, quienes realizaron acalorados discursos,
realizados en las comunidades sobre el contenido de los Decretos
Legislativos promulgados.
 Participación de Ronderos.
 Participación de reservistas del ejército, no indígenas en la curva del
diablo, e indígenas en la Estación 6.
 Participación activa del Sutep.
 Participación del Frente de Defensa de Bagua.
 Medios de comunicación locales y nacionales que difundieron información
desproporcionada y en otros casos falsa.
 Magnitud de la concentración de indígenas con varios Apus a la cabeza, lo
que complicó la toma de decisiones.
 La Policía Nacional del Perú
 Autoridades de la Región San Martín
 La Iglesia

7.- TÉRMINOS DE LA CONFRONTACIÓN O LAS BASES DE LOS


DESACUERDOS DEL CONFLICTO
Las causas mediatas del conflicto hay que buscarlas en el momento
traumático que viven en la actualidad los pueblos indígenas del Perú. Existen
problemas estructurales por resolver en la relación entre el Estado y los
Pueblos Indígenas, principalmente, la adecuación de su Constitución, su
normativa y sus instituciones a los estándares fijados por el sistema
internacional de los derechos humanos, incluidos los derechos indígenas; los
pueblos indígenas no cuentan con mecanismos jurídicos adecuados para
definir, proteger y gobernar sus territorios frente a las iniciativas económicas
de terceros; y no se han desarrollado los mecanismos de diálogo
democrático, consulta y participación al acceso de los pueblos indígenas en el
Perú, tal y como los que se señalan en el Convenio 169 de la OIT y la
Declaración de Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos
Indígenas.
La emisión de un conjunto de proyectos normativos y la posterior
promulgación de decretos que afectaban significativamente los derechos
territoriales indígenas, debió ser consultada en conformidad con preceptos de
rango constitucional; la insistencia en eludir el tratamiento correcto para estos
decretos es la causa inmediata de la protesta y de las tensiones entre las
organizaciones indígenas y los poderes del Estado. La imperiosa necesidad
de mantener inalterables los decretos para evitar poner en riesgo el TLC,
defendida a ultranza por la entonces Ministra de Comercio, y posteriormente
desmentida, y la persistente renuencia del Congreso a iniciar el debate
parlamentario sobre los decretos impusieron apremios inconvenientes y, a
posteriori, nefastos, a las decisiones políticas.

El operativo policial fue mal planificado y la forma en que fue conducido solo
podía llevar a un desastre. En este caso, y lamentablemente, con pérdida de
33 vidas humanas y un desaparecido. Los recambios policiales en el alto
mando de la PNP el 2.6.09, efectuados por la Ministra del Interior dos días
antes de la fecha señalada inicialmente para el operativo, indican un cambio
en relación al talante con el que se planteó el paro indígena a partir de esos
momentos; estaban destinados a imponer un tipo de desalojo de gran
contundencia y efecto mediático, resultando contraproducentes al
desencadenar un fracaso previsible y de trágicas consecuencias. Hubo
precipitación injustificada en apurar la realización del operativo de desalojo
que el ejecutivo sugirió se realizara, siendo que estaban en marcha varias
iniciativas para resolver el conflicto. Esta precipitación coincide, en
simultáneo, con la decisión del Congreso de no debatir la legislación en la
víspera a los sucesos. La insistencia en llevar a cabo el operativo de forma
perentoria, derivada de órdenes emitidas al más alto nivel, a pesar de las
múltiples señales de que se avecinaba un retiro voluntario de los
manifestantes, y la deficiente planificación del operativo fueron, a juicio de los
suscritos, lo que ocasionó que se desatara la violencia con un alto costo de
vidas humanas, tanto en la Curva del Diablo como en las Estación Nº 6 y en
las localidades urbanas cercanas. La descoordinación en el comando del
operativo y entre éste y las autoridades civiles a cargo resulta desconcertante
y deja muchas zonas oscuras acerca de las características de la cadena de
mando antes y durante el operativo. No se ha podido establecer con qué nivel
de precisión se discutió en el Consejo de Ministros de ese día el operativo
para “restablecer el orden”, ni el tono y contenido de las órdenes impartidas
desde el sector al nuevo mando policial encargado del comando operativo. La
Ministra del Interior ha negado en todo momento haber participado en esas
órdenes pese a que el Memorandum Nº 711, explícitamente señalaba la
necesidad de informarle del avance del planeamiento y operaciones “para
tomar decisiones”, lo que implicaría que se desacató esa obligación.
Tratándose de un operativo de tanta envergadura y trascendencia política y
humanitaria como el de Bagua, que había sido objeto de decisiones en el
Consejo de Ministros, y que había sido precedido de cambios radicales en la
cadena de mando, no pudo haber recibido una atención tan superficial de
parte de la Ministra responsable del sector. Si ocurrió un desacato con efectos
tan desastrosos para el país resulta inexplicable que la Ministra condecorara a
quienes desacataron órdenes y desataron un enfrentamiento letal entre
peruanos. Los cambios introducidos por el Gral. Muguruza el día 4.6.09 en el
concepto del operativo transformaron a nivel de órdenes de comando la lógica
de dicho operativo, al incluir la segunda dimensión terrestre consistente en la
toma de la cima por un escuadrón fuertemente armado con fusiles de guerra,
lo que introdujo considerables factores de riesgo en el operativo. No se puede
concluir que haya habido plena claridad acerca de la función del escuadrón
encargado de la toma de la cima del cerro de la Curva del Diablo; las ventajas
tácticas que pudiera tener ese posicionamiento se vieron anuladas y
contrarrestadas por la deficiencia delos equipos de comunicación asignados
que no permitían una comunicación desde esa posición con los demás
escuadrones, el comando y el cuartel operativo de Corral Quemado. Aunque
se atribuye la decisión de incorporar la segunda dimensión terrestre a los
reconocimientos aéreos y terrestres del día 4.6.09, éstos fueron inadecuados
e incompletos y llevaron a que no se tuviera suficiente conocimiento del
terreno, lo que no permitió la retirada segura de los efectivos del escuadrón Nº
1 evitando las muertes. Debe investigarse las responsabilidades y
consecuencias del hecho de que el inicio de la hora del desplazamiento de la
columna y el helicóptero se retrasara. Así como también del hecho de que los
llamados de auxilio del jefe del escuadrón Nº 1 no fueran respondidos
oportunamente. Existe grave responsabilidad en el hecho de que los
responsables de operativo desconocieran que en la cima del cerro de la
Curva del Diablo existía un abismo al que se dirigió la escuadra del Cdte. del
Carpio bloqueándose a sí mismos sin posibilidad de escape. Para eludir esa
responsabilidad se ha falseado la información de lo que ocurrió en la parte
alta del cerro y se ha imputado a los indígenas haber arrojado a los efectivos
al abismo, siendo que no se produjo contacto físico en esa zona del cerro.

8.- ASPECTOS IDEOLÓGICO-CULTURALES DEL CONFLICTO


El enfrentamiento total entre indígenas y mestizos con las Fuerzas Policiales y
las Fuerzas Armadas dejó al menos 34 muertos y cientos de heridos aquél 5
de Junio. La prensa difundió los acontecimientos y el país pudo conocer con
mayor detalle la ineficiencia de nuestras autoridades. El país se dividió en
dos, unos a favor de la medida policial-militar y otros en contra. Decenas de
movilizaciones sociales se reprodujeron en los días siguientes, algunos de
solidaridad y otros además con propias reivindicaciones.

El conflicto así narrado aparece como un hecho social y cultural. Es un


conflicto socio-cultural más que un conflicto jurídico. Para los comuneros se
trata de un conflicto trans-comunal de tipo político. El conflicto de Bagua
trascendió los intereses intra-comunales e inter-comunales centrándose en
intereses que van más allá de las comunidades: intereses trans-comunales,
donde existe la amenaza o interferencia “externa” de personas, empresas
privadas y el gobierno central respecto a los recursos naturales o al territorio
de las comunidades.
Pero si bien el conflicto de Bagua pudo ser un conflicto socio-cultural y no de
derecho, es a través del Derecho como debió y debe resolverse. El Derecho
es el medio y el fin para resolver conflictos.

Las autoridades civiles, militares y policiales que intervinieron de una u otra


manera en la definición del carácter del operativo no tomaron en cuenta la
moral, la capacidad de resistencia y la cultura de aquellos a quienes se
pensaba imponer un desalojo humillante, sin entender los manifestantes
indígenas estaban allí por razones trascendentes para su vida y la de sus
generaciones futuras, personas culturalmente aguerridas, incluyendo
numerosos Héroes de Cenepa. Las autoridades de Lima creyeron que
encaraban el desalojo de simples manifestantes sin entender que planificaban
un operativo frente a personas que estaban allí por razones trascendentes
para su vida y la de sus generaciones futuras, personas culturalmente
aguerridas, incluyendo numerosos Héroes de Cenepa. En este sentido, la
presencia de reservistas o licenciados entre los manifestantes Awajún
yWampis no puede considerarse anormal ya que sus territorios se hallan en
una región fronteriza que tiene diversos campamentos y puestos militares y
que es común que la mayoría de sus jóvenes, desde hace al menos 5
décadas, sirvan a su patria. Ni en el operativo de la Curva del Diablo ni en las
precauciones omitidas en la evacuación del personal de la Estación Nº 6, las
autoridades, civiles y militares a cargo del operativo tuvieron en cuenta las
características de la cultura y las previsibles reacciones de los Awajún y
Wampisallí presentes.

9.- MANEJO DEL CONFLICTO. SUS SOLUCIONES


 El 4 de junio la Defensoría del Pueblo presentó una demanda de
inconstitucionalidad contra el DL 1064 ante el Tribunal Constitucional por
considerar que vulnera los derechos de propiedad de la tierra y de
consulta previa de los Pueblos Indígenas. Mientras, el congreso decide no
debatir la derogatoria de los decretos legislativos 1064 y 1090 en una
votación con mayoría del partido del gobierno APRA; y sin la participación
del Partido Nacionalista Peruano, los principales opositores.
 El 5 de junio tras la incursión policial ordenada desde el ejecutivo en la
zona de la Curva del Diablo, en Bagua, resultó en un saldo fatal de 23
policías muertos y un número indeterminado de civiles (entre indígenas y
habitantes locales). Los nativos afirman que los policías dispararon
primero. La policía reporta que fueron los nativos quienes dispararon
primero, luego de quitarles algunas armas. En la carretera había unos
2.500 civiles protestando, entre indígenas y habitantes locales. Los
sucesos generaron mucha atención en la prensa del Perú y
subsecuentemente fue descrito como el Baguazo.
 Según los primeros informes oficiales, al menos 24 policías y 9 nativos han
sido asesinados. Mientras que el informe de la (AIDESEP), organizadora
de las protestas, afirma que más de 40 nativos (entre ellos tres niños) han
fallecido. Además, 155 personas resultaron heridas, un tercio por heridas
de bala. Por su parte, periódicos extranjeros comentan que más de 50
nativos han muerto.
 Hasta la fecha se han identificado 10 fallecidos civiles, de los cuales 3
pertenecerían a los Pueblos Indígenas involucrados en las protestas. Esta
cantidad de fallecidos es corroborada por la Defensoría del Pueblo, y
organizaciones de la Iglesia Católica, así como por la prensa peruana.
Que es contrario a lo difundido por la prensa extranjera. Por el lado de las
fuerzas policiales, las víctimas se produjeron en la Estación 6 de
Petroperú. Al encontrarse en franca inferioridad numérica ante los
manifestantes, los efectivos depusieron sus armas. Tras esto fueron
capturados y varios de ellos, torturados y degollados por los nativos. Aún
hay un policía desaparecido.
 El 8 de junio la Embajada de Nicaragua en Lima, anuncia que otorgó
refugio al presidente de AIDESEP y dirigente de las protestas, Alberto
Pizango. Días antes, el dirigente había sido requerido por la Fiscalía para
ser investigado por delitos de homicidio calificado y sedición, acusándolo
de ser responsable de las muertes a los efectivos policiales. Días después
el ministro de Relaciones Exteriores peruano, afirmaba que Estados
Unidos, Francia y Bolivia previamente le habían negado el asilo al
dirigente nativo.
 El 8 de junio, la titular del Ministerio de la Mujer y Desarrollo Social,
Carmen Vildoso Chirinos, renunció a su cargo como protesta hacia un
video difundido por el gobierno peruano en la televisión local, donde se
muestra a los pueblos nativos como responsables de la violencia.
 El 10 de junio el congreso decide suspender indefinidamente la aplicación
de las leyes en cuestión y buscar el diálogo con los líderes nativos.
 El 11 de junio se desarrolla una protesta a nivel nacional para pedir la
derogatoria de los decretos legislativos 1090 y 1064. Varias
organizaciones sindicales y frentes de defensa de diversas regiones del
país, convocaron a un paro nacional en protesta sobre el manejo político,
que el gobierno hizo de la situación en el nororiente peruano; siendo
acatado parcialmente en varias regiones del país. Al respecto, el
presidente de Bolivia, Evo Morales, acusó al gobierno de Perú de humillar
a los indígenas, y expresó su deseo de que las protestas contribuyan a la
comprensión de las demandas de los pueblos originarios de la amazonía.
El presidente peruano Alan García, respondió acusando a Morales de
"intervencionismo político en asuntos internos del Perú". El ministro
Yehude Simon reorganiza el gabinete ante la renuncia de la ministra
Carmen Vildoso. Diecinueve congresistas del Partido Nacionalista fueron
sancionados por realizar protestas en el hemiciclo del Congreso.
 El 12 de junio las protestas y bloqueos continúan en Yurimaguas y Bagua
Grande, pero con un libre pase de 2 horas en la mañana y 2 horas en la
tarde.
 El 15 de junio el gobierno, en conversaciones con dirigentes nativos en
plena selva peruana, plantea la derogación de dos de los siete decretos
legislativos cuestionados, el 1090 y el 1064.
 El 18 de junio el Congreso del Perú, en el marco de un nuevo diálogo con
los nativos amazónicos, derogó los decretos legislativos 1090 y 1064 con
el voto en contra del Partido Popular Cristiano.
 El 30 de junio, luego de la interpelación al Presidente del Consejo de
Ministros, Yehude Simon, y a la titular del Ministerio del Interior, Mercedes
Cabanillas; el Congreso decide no censurarlos.

Sus soluciones
- Continuar el diálogo con los dirigentes de las organizaciones de la
Amazonía y establecer un Mecanismo de Seguimiento sobre la base de
las recomendaciones planteadas por las mesas de diálogo y esta
Comisión.
- Priorización de la Agenda Amazónica en el Presupuesto Nacional y
aumento de recursos en los distritos con presencia de comunidades
indígenas.
- Elaborar y poner en marcha un Plan inmediato de superación de la
pobreza en los distritos amazónicos que contemple la presencia de los
programas sociales, con planes y metas de atención en los plazos más
perentorios posibles.
- Avanzar hacia una educación de excelencia, en especial en la región, con
una autentico contenido intercultural y bilingüe.
- Priorizar la creación de capacidades humanas en vez de solo el desarrollo
de infraestructura.

10. NEGOCIACIÓN DEL CONFLICTO, BASES, CARACTERÍSTICAS


El gobierno fue duramente criticado por la forma en que manejó el conflicto
desatado el 2008. Desde que se dieron a conocer las primeras críticas a los
decretos legislativos, el Presidente de la República señaló que “sería un
gravísimo error histórico” derogar aquellos dispositivos legales. Esas
declaraciones continuaban el tono de las expresiones presidenciales sobre
quienes cuestionan el modelo económico implementado en el país, recogidas
en artículos como “El síndrome del perro del hortelano”, considerado
profundamente ofensivo por la población indígena.

Recién después de varios días de convocado el primer paro amazónico el


gobierno se vio obligado a dialogar y el Congreso finalmente aprobó la
derogación de los primeros decretos cuestionados, los DL 1015 y 1073. Una
decisión tomada bajo la presión de la protesta, lo que puede evidenciarse en
las intervenciones del debate en el Pleno.

Pero lo que podría haber sido considerado como el inicio de una solución,
desembocó, al año siguiente, en un reavivamiento del conflicto debido a las
constantes postergaciones del Congreso para dar solución a las demandas
indígenas. La actitud del gobierno se mantuvo en el tenor agresivo del año
anterior y por más que se sentó a dialogar con los representantes indígenas,
dio a entender constantemente que los líderes indígenas eran manejados por
asesores radicales, que ellos no sabían por qué protestaban realmente y que
los DL 1090 y 1064 no podían ser derogados porque corría riesgo de quedar
sin efecto el TLC con EE.UU.
Así llegamos a los sucesos del 5 de junio, que expresan el fracaso del diálogo
y la opción del gobierno por recurrir a la represión. Alberto Pizango,
presidente de AIDESEP, llamó la atención sobre esta actitud represiva en
pleno diálogo, al señalar luego de los sucesos que la protesta indígena de
más de cuarenta días había sido pacífica y que no había justificación para
llevar adelante un desalojo por la fuerza y con personal armado.

Como puede apreciarse el manejo del conflicto estuvo marcado desde un


inicio por una actitud poco dialogante de parte del Ejecutivo –en tanto
entablaba reuniones con AIDESEP sin la verdadera voluntad de solucionar los
pedidos centrales- y por un manejo político de parte de algunas bancadas del
Congreso orientado a dilatar la solución de forma explícita. Como lo ha
registrado la prensa nacional y también el informe Lombardi, estas bancadas
fueron de Unidad Nacional, del fujimorismo y del partido aprista.

Luego de los hechos de violencia, de la derogación de los DL 1064 y 1090 y


de la reapertura del diálogo con perspectiva de solución integral de la
problemática amazónica, vale preguntarse cómo fue manejado el conflicto, en
qué condiciones se ha llevado a cabo y si es que ha sido -como lo recomendó
el relator de la ONU- un “diálogo de buena fe”0 que involucre a las partes y
recupere la confianza de la población amazónica hacia el Estado.

Actitud del gobierno en el proceso de diálogo


Hay una serie de hechos que muestran una actitud poco dialogante y poco
respetuosa por parte del gobierno en el manejo del conflicto después de los
sucesos de violencia. A continuación se mostrarán algunos ejemplos.
Pocos días después del 5 de junio y aún sin haberse realizado las
investigaciones respectivas, el gobierno difundió una versión de los hechos
basada en información falsa, orientada a mostrar que los policías habían sido
sorprendidos por una emboscada armada. Aurelio Pastor, entonces Ministro
de Justicia, declaró en Ginebra, ante un comité de la ONU, que los
manifestantes habían asaltado una comisaría y que habían atacado a la
policía con las armas obtenidas, información que jamás pudo corroborarse por
no existir registro de algún asalto de ese tipo. Del mismo modo, Alan García
aseguró en una entrevista televisiva que los policías muertos en la Estación
Nº 6 habían sido degollados, información que resultó falsa en base a las
necropsias realizadas.
Al mismo tiempo, fue publicado un spot televisivo producido por el Ministerio
del Interior, en el que se mostraba primero imágenes de los cadáveres de los
policías y luego de indígenas en actitud de protesta, acusando de salvajes a
los manifestantes. Aquella propaganda, dicho sea de paso, fue emitida
cuando aún permanecía la tensión en la Amazonía.
La visión del conflicto por parte del gobierno central estuvo sesgada desde un
principio a favor de una de las partes: los policías. El sustento de aquel sesgo
fue un tratamiento estadístico de las muertes, que llevó a la conclusión simple
de que por ser mayor el número de efectivos fallecidos, aquello habría sido
una masacre de policías. Incluso varias organizaciones sociales consideraron
que el gobierno establecía jerarquías entre la vida de indígenas y policías, lo
que quedó demostrado con el hecho de que el Presidente diera condolencias
sólo a los deudos de los efectivos policiales caídos.

Hostigamiento a AIDESEP como organización


AIDESEP ha recibido una serie de hostigamientos desde que comenzó el
conflicto. Si el 2 de setiembre del 2008 el envío de peritos de la Asociación
Peruana de Cooperación Internacional (APCI) fue interpretado como un acto
de presión; el 11 de junio del 2009 no quedaba ninguna duda de que se
buscaba afectar la organización indígena: la Procuraduría del Estado solicitó
la disolución de la asociación por considerar que sus actividades resultan
contrarias al orden público y las buenas costumbres Aquello se dio en medio
del proceso de diálogo y la solicitud recién fue retirada el 20 de noviembre.

Asimismo, después de los sucesos de violencia los dirigentes de AIDESEP


han denunciado sospechosos intentos de dividir la organización. El primero de
ellos fue la creación, por parte del partido aprista, de una supuesta
“Confederación Nacional Agraria, Campesina y Nativa” (CONAC), el 16 de
junio del 200940. Según información periodística, aquel organismo habría sido
liderado por un funcionario del INDEPA, militante del partido de gobierno. Los
dirigentes indígenas tomaron esta noticia como un intento de dividir la
representación indígena y los gremios campesinos denunciaron la nula
representatividad de la Confederación.
Un mes después, los medios de prensa recogieron la noticia del
nombramiento de un nuevo Consejo Nacional de AIDESEP, presidido por
Alexander Teest. El nombramiento habría tenido lugar en una supuesta
Asamblea General Extraordinaria, llevada a cabo entre los días 14 y 16 de
julio, con la presencia de Haroldo Salazar, funcionario del INDEPA.
Inmediatamente los dirigentes indígenas denunciaron la nula legitimidad de
aquella dirigencia y las organizaciones regionales de AIDESEP ratificaron a
su Consejo Nacional original, liderado en ese momento, ante la ausencia de
Pizango, por la vicepresidenta Deysi Zapata.
Finalmente, en julio del presente año, sorprendió la presencia de
representantes indígenas de la “Coordinadora Awajún” en la parada militar y
su pedido público de disculpas por los sucesos de Bagua. Las comunidades
Awajún y Wampis, agrupadas en ORPIAN-P, han tomado esta acción como
una ofensa y han desconocido por completo la legitimidad de la Coordinadora.

Hostigamiento a quienes apoyaron a manifestantes indígenas


El informe Mazzetti y el informe aprista señalan como responsables indirectos
de los hechos de violencia a los medios de prensa que divulgaron información
no corroborada que denunciaba la existencia de una masacre, a congresistas
nacionalistas que dieron discursos agitadores y a miembros de la Iglesia que
“se parcializaron con el movimiento indígena confundiendo su papel
evangelizador”.
Aquellas denuncias se condicen con el retiro de la licencia a la Radio La Voz
de Bagua, el 12 de junio del 2009, en el marco de la denuncia por delitos
contra la tranquilidad pública, apología del delito y sedición que planteó el
procurador Oswaldo Arroyo. La mencionada radio había manifestado su
solidaridad con las demandas indígenas y su papel -según el informe
Manacés- fue fundamental para organizar el apoyo de la población urbana de
Bagua, que auxilió a los manifestantes indígenas heridos y se concentró en la
plaza en acto de protesta. Luego de recibir gestos de apoyo de diversos
medios de prensa internacionales y de otras instituciones, la denuncia contra
La Voz fue archivada y la licencia ha sido devuelta. De este caso debe
resaltarse que Radio Programas del Perú (RPP) también difundió información
no corroborada, pero bajo el mismo formato que radio La Voz de Bagua; vale
decir: como testimonios recogidos en un momento de caos que demandaba
información constante; no obstante, RPP no ha enfrentado ningún proceso.

A modo de síntesis
Los casos anteriores permiten concluir que ha habido un manejo del conflicto
que ha ido en dos direcciones opuestas pero paralelas: la apertura al diálogo
y la persecución. Si bien no puede afirmarse a priori que las acciones
represivas hayan dependido directamente del Ejecutivo, dada la
independencia formal del Poder Judicial; sí resulta preocupante el alto grado
de coincidencia entre, por un lado, el tenor de la interpretación presidencial
sobre los sucesos y el contenido del informe de investigación aceptado por el
gobierno; y, por otro, el énfasis puesto por el Ministerio Público en el
procesamiento penal de dirigentes y manifestantes indígenas, y los actos de
hostigamiento contra quienes apoyaron las demandas de los pueblos
amazónicos. Finalmente, en cuanto a los intentos de dividir y debilitar la
organización indígena, la vinculación con el gobierno es más directa: INDEPA,
que reconoce a la dirigencia apócrifa de AIDESEP, es un organismo adscrito
a la PCM; y el partido aprista, que promueve la CUNAC, es el partido de
gobierno.

11. SOLUCION DEL CONFLICTO


A partir de la información analizada en el presente trabajo puede concluirse
que el conflicto entre comunidades nativas y el gobierno, que inicia en abril
del 2008 y que tiene como punto de mayor tensión el 5 de junio del 2009, no
ha sido solucionado; y en función de la plataforma de lucha de AIDESEP, es
altamente probable que vuelva a intensificarse. Es así por las siguientes
razones.
En primer lugar, las tensiones entre las organizaciones indígenas y el
gobierno se mantienen. El Ejecutivo antes que llevar a cabo acciones
orientadas a la recuperación de la confianza de las comunidades nativas, ha
concentrado sus mensajes en mostrar a los manifestantes como una
población manipulable. Ha seguido ofendiendo a los pueblos indígenas al
mantener una versión de los hechos ampliamente rechazada por las
organizaciones y débilmente sostenida en los hechos.

En segundo lugar, los principales dirigentes de AIDESEP han sido


perseguidos judicialmente en pleno proceso de diálogo y la acción del Poder
Judicial se ha concentrado en los responsables civiles mas no en los
responsables policiales. Del mismo modo, los hostigamientos también los ha
recibido AIDESEP como organización, al llevarse adelante distintas iniciativas
orientadas a dividir y hasta disolver la organización –nuevamente, durante el
proceso de diálogo.

En tercer lugar, los resultados del proceso de diálogo no han significado una
solución real a las tensiones. Si bien sí se ha avanzado con la derogatoria de
cuatro de los decretos legislativos cuestionados por las organizaciones
indígenas –derogatoria producto de las protestas-, y con la elaboración de
una ley de consulta y de un plan integral de desarrollo de los pueblos
amazónicos; aquellos pasos hacia adelante han sido boicoteados por la
persecución que los ha acompañado y por acciones del gobierno como la
observación de puntos medulares del proyecto de ley de consulta.

A lo anterior debe sumarse que el proyecto de ley forestal impulsado por el


Ejecutivo deja vacíos considerados peligrosos por los representantes
indígenas, los mismos que originaron las protestas frente a los DL 1090 y
1064 -aunque en este caso el gobierno podrá aducir que los pueblos
indígenas sí fueron consultados y hasta participaron, a pesar de que no se
haya obtenido el consentimiento. Finalmente, aún persisten sin derogarse o
suspenderse ocho de los dispositivos legales cuestionados en la plataforma
inicial de lucha de las organizaciones amazónicas.
En cuarto lugar, las investigaciones sobre los sucesos de junio del 2009 no
han solucionado la demanda de esclarecimiento de los hechos. La existencia
de seis informes considerados válidos en términos formales, anula los
intentos de llegar a una versión única y final de los hechos y condiciona la
verdad a la posición política de los observadores. Resulta imperativo, pues, la
realización de una investigación independiente que, entre otros temas,
investigue a fondo cómo se desataron los enfrentamientos, si tienen sustento
las denuncias sobre la existencia de más indígenas fallecidos y si es que todo
pudo evitarse. Al no estar aquello claro se vuelve a la situación inicial que se
buscaba superar: nuevamente la lectura de lo sucedido se ha dividido entre
los participantes en el conflicto y la población afectada no cuenta con certezas
sobre lo que pasó y quiénes fueron los responsables.

En este último punto, la única acción política que puede haber afectado a los
altos cargos del gobierno, ha sido la renuncia del gabinete dirigido por Simon.
No obstante, se trató de una renuncia y no de una censura ni de una
acusación constitucional desde el Legislativo. Incluso, en declaraciones
públicas, las ex ministras Cabanillas y Araoz, consideran que no tienen ningún
tipo de responsabilidad por lo sucedido, y en el caso del Presidente García,
éste ha planteado una autocrítica por no haberse comunicado mejor, pero no
ha asumido ningún tipo de responsabilidad política ni se ha disculpado
públicamente por ofender a los manifestantes indígenas por llamarlos perros,
irracionales43, no brindarles condolencias por sus fallecidos y no
considerarlos ciudadanos de primera categoría.

En quinto lugar, respecto a la población Awajún y Wampis en particular, las


tensiones se mantienen debido a que el gobierno reconoció e hizo marchar en
la parada militar del año 2009 a una supuesta coordinadora Awajún, de
escasa representatividad. Aquella acción fue rechazada tajantemente por
ORPIAN-P y ha sido considerada como una ofensa. Asimismo, el conflicto
local relacionado a la concesión dada a la minera Afrodita en la Cordillera del
Cóndor, permanece; sin embargo, sí debe reconocerse que el gobierno ha
suspendido la concesión indefinidamente45, aunque ello no signifique que
ésta haya sido anulada.

En sexto lugar, la desprotección jurídica de los territorios indígenas no ha sido


revertida con dispositivos legales específicos con esa orientación y no se han
llevado adelante reformas que garanticen la puesta en práctica de la
interculturalidad como una pauta transversal en todas las acciones del Estado
y en su estructura institucional. A la fecha no se encuentran indicios de
voluntad política por realizar reformas de ese tipo.
Ahora bien, pasando a otro punto, también es preciso subrayar el significado
del conflicto analizado. Los debates abiertos a raíz del mismo son más que
elocuentes. La lucha de los pueblos indígenas ha puesto sobre la mesa la
necesidad de analizar la conflictividad social desde un punto de vista que
vaya más allá de las fallas de comunicación entre el Estado y la sociedad civil.
Plantea el reto de relacionar un análisis institucional sobre las formas de
representación de los intereses sociales en el sistema político, con un análisis
político sobre los intereses en juego en los conflictos y el poder que éstos
tienen para realizarse; aquello al menos en un análisis de mediana
profundidad; una perspectiva que no se encuentra en la visión que tiene el
gobierno, donde la conflictividad tiende a explicarse por deficiencias en la
redistribución, la situación de pobreza y la acción de actores externos
violentistas que aprovechan el descontento de la población.
Asimismo, en un aspecto más específico, los sucesos de Bagua expresan una
de las grandes contradicciones del modelo político-económico vigente: la
valoración y el uso de los recursos naturales presente en las poblaciones
rurales y la concepción que defiende el Estado, a partir de su dirección
política y su normatividad. Finalmente, en el marco de aquellas
contradicciones, el factor étnico plantea un cuestionamiento adicional a la
forma de autoridad colectiva recogida en el modelo de Estado-nación y trae a
la escena una identidad política que había sido considerada poco importante
hasta hace tres años: la identidad política basada en la afirmación de
pertenencia a un grupo étnico indígena.
Así, a poco más de dos años de los sucesos de Bagua, se encuentran sobre
todo continuidades respecto a las condiciones estructurales, institucionales y
las razones que desatan el conflicto, además de un proceso de diálogo con
escasos resultados; pero se pueden identificar también importantes cambios:
un nuevo tema entra en debate, han quedado en evidencia contradicciones
cruciales del modelo económico-político vigente y se ha hecho presente en la
escena política el movimiento indígena amazónico, defendiendo en primera
persona sus reivindicaciones y buscando espacios de representación política
directa.

12. CONCLUSIONES
Consideramos que los acontecimientos violentos que cobraron vidas
humanas en Curva del Diablo, Estación 6, Bagua y Utcubamba son atribuibles
a:
1. Apresuramiento y falta de tacto del ejecutivo, especialmente de parte de
los sectores ministeriales autores de los decretos, de la delicada
sensibilidad amazónica sobre los temas territoriales y de consulta.
2. Intervenciones de otros actores, quienes se sumaron a las justas
reivindicaciones amazónicas contribuyendo a exacerbar los ánimos
violentos y el espíritu combativo de los indígenas en defensa de su
territorio tomando de la carretera dispuestos, y a su lucha hasta las últimas
consecuencias y propiciaron las movilizaciones y actos violentos urbanos
(Partido Nacionalista, Ronderos, Sutep, Reservistas, Frentes de Defensa
del Pueblo).
3. La toma de la carretera y de instalaciones de parte del movimiento
indígena que fue desbordado por su propio colectivo no pudiendo controlar
los excesos que desencadenaron en violencia y muerte
4. La Irresponsabilidad de informantes que magnificaron y falsearon los
acontecimientos de la Curva del Diablo, generando reacciones vengativas.
(Estación de Bombeo N° 6).
5. Responsabilidad de instituciones del Estado y de personas a cargo de las
mismas que generaron dispositivos legales sin cumplir con el derecho de
consulta a los pueblos indígenas, que no hicieron las rectificaciones
debidas a tiempo, que postergaron decisiones hasta que se generó el
conflicto, que actuaron sin la coordinación debida y que finalmente
eludieron su responsabilidad para que esta recaiga en sus subalternos.
6. Falta de estrategia de las empresas que incursionan en la zona y del
Estado Nacional Regional y Local, de un dialogo intercultural con los
nativos, seleccionando como interlocutores a contrapartes nativas sin
condiciones de liderazgo positivo.
7. Falta de una política de mediación nacional para la construcción de
relaciones de confianza que permitan el entendimiento intercultural.

Otros hechos puntuales:


1. Cambio de comando con poca anticipación, equipamiento insuficiente,
desconocimiento de la idiosincrasia indígena de parte de la Policía
Nacional.
2. Falta de cumplimiento de parte del Ejército del plan del Comando
Conjunto. Coordinación deficiente entre el ejército y la Policía Falta pese a
disposiciones existentes.
3. Al débil liderazgo local de autoridades y pobre interrelación con Indígenas.
4. Algunos religiosos que se parcializaron con el movimiento indígena
confundiendo su papel evangelizador y de equilibrio entre el estado y la
ciudadanía.
5. Las Asociaciones civiles (ONG), no subraya el compromiso de deberes y
responsabilidades como ciudadanos, ni promueve el diálogo intercultural
para el entendimiento con el estado.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
 Arroyo, Pilar. (2010). Bagua, un año después. Instituto Bartolomé de las
Casas. En web del instituto.
 Alimonda, Héctor. (2009). La Amazonía rebelde: Perú 2009. Buenos Aires:
CLACSO; Lima: Confederación Nacional de Comunidades del Perú Afectadas
por la Minería.
 Canales Rubio, Marleni. (2010). “En defensa propia: informe del Consejo
Consultivo de Pueblos Indígenas de la Comunidad Andina-CCPICAN”. Lima:
Consejo Consultivo de Pueblos Indígenas de la Comunidad Andina.
 Wiesse, Patricia. (2010). “Post Bagua Ritmo, tambor y dudas”. En: Revista
Ideele. N°199. Julio.

Informes sobre los sucesos:


 Defensoría del Pueblo. “Actuaciones humanitarias realizadas por la defensoría
del pueblo con ocasión de los hechos ocurridos el 5 de junio del 2009, en las
provincias de Utcubamba y Bagua, región Amazonas, en el contexto del paro
amazónico”. Informe de Adjuntía N°006-2009DP/ADHPD. 2 de julio del 2009
 Comisión investigadora del Congreso de la República
 “Informe en minoría presentado por el congresista Guido Lombardi”.
Congresista Guido Lombardi, presidente. 5 de mayo de 2010.
 “Informe en minoría”. Congresista Víctor Isla, vice-presidente. 18 de mayo
de 2010.
 “Informe en minoría”. Congresistas Luis Humberto Falla, secretario, y
Wilder Calderón.
 “Informe en mayoría”. Congresistas Martha Moyano, Eduardo Espinoza y
Juan Perry. 12 de mayo del 2010.
 Actas de las sesiones de “Comisión investigadora sobre los hechos
acontecidos en la ciudad de Bagua, aledaños y otros, determinando
responsabilidades a que haya lugar”.
 Comisión investigadora del Poder Ejecutivo
 “Informe final de la comisión especial para investigar y analizar los sucesos de
Bagua: Ajumaish junikchamu ati: Para que nunca más vuelva a suceder”.
Informe en mayoría. Pilar Mazzetti, Susana Pinilla, Walter Gutiérrez y Ricardo
Álvarez Lobo. 21 de Diciembre del 2009.
 “Informe en Minoría de la comisión especial para investigar y analizar los
sucesos de Bagua”. Jesús Manacés y Carmen Gonzáles. Abril 2010.

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