Corporación Universitaria Rafael Núñez
Facultad de Derecho
Barranquilla - 2023
ESTUDIANTE
Nombre HARRY JARAMILLO WALDO
fecha Mayo 21 de 2018
Curso DERECHO NOTARIAL
1. MARCO DECISIONAL (Ideas claras; frases cortas. Use viñetas)
1.1. IDENTIFICACIÓN
Número Sentencia T-496/18
Magistrado Ponente MP. ALBERTO ROJAS RÍOS
En el presente asunto la tutelante solicitó el amparo de su derecho
fundamental al debido proceso, habida cuenta de que la Oficina de
Registro de Instrumentos Públicos de Valledupar y la
Superintendencia de Notariado y Registro, se negaron a efectuar el
registro de la sentencia dictada por el Juzgado Tercero Civil del
Circuito de Oralidad de Valledupar, el 13 de junio de 2014, que
declaró en su favor la prescripción adquisitiva de dominio del
inmueble rural denominado “El Progreso”
En efecto, la tutelante tenía a su disposición los medios de control
contemplados en el Código de Procedimiento Administrativo y de
lo Contencioso Administrativo –CPACA-, que le permitían
cuestionar las decisiones dictadas por las autoridades accionadas
de negar la inscripción en el folio de matrícula inmobiliaria de la
prescripción adquisitiva de dominio, al considerar que se trataba
de un bien baldío. La decisión del funcionario de registro
constituye un acto administrativo de contenido particular y
Sala de Decisión concreto pasible de control de legalidad.
Aclaran el voto No hubo
Salvan el voto No hubo
1.2. HECHOS JURÍDICAMENTE RELEVANTES (HJR)
La ciudadana Guiomar Cecilia Angarita de Fernández Oñate, por escritura pública Nº. 0842
del 9 de agosto de 1995, transfirió a Mary Catalina Molina de Farfán, a título de venta, el
derecho de propiedad y dominio del predio rural identificado con folio de matrícula
inmobiliaria 190-3716 y con un área superficiaria de 55 hectáreas más 7.500 metros
cuadrados, inscrito en la Oficina de Registro de Instrumentos Públicos de Valledupar el 6 de
agosto de 1995.
En la citada escritura pública Nº. 0842, la vendedora expresó en el parágrafo del Artículo
Primero lo siguiente:
“por la situación y linderos del predio este bien lo compró como un cuerpo cierto que en
consecuencia efectuadas las nuevas medidas dio una extensión superficiaria mayor,
encontrándose sin titular una extensión de tierra de VEINTIDÓS HECTÁREAS MÁS SIETE MIL
QUINIENTOS METROS CUADRADOS (22HTS 7.500 M2), (…) que autoriza a la compradora
para titular estas tierras y que en consecuencia, la finca EL PROGRESO, queda con una
extensión real de SETENTA Y OCHO HECTÁREAS MÁS CINCO MIL METROS CUADRADOS (78
HTS 5.000 M2).”
En virtud de lo anterior, Mary Catalina Molina de Farfán inició proceso de pertenencia contra
Guiomar Cecilia Angarita de Fernández y demás personas indeterminadas o inciertas. Así, en
sentencia del 7 de marzo de 2014, el Juzgado Tercero Civil del Circuito de Oralidad de
Valledupar declaró que la demandante adquirió por prescripción adquisitiva de dominio,
parte del predio rural denominado “El Progreso” ubicado en el Municipio de Valledupar,
Corregimiento de Valencias de Jesús y ordenó las correspondientes anotaciones en la Oficina
de Registro de Instrumentos Públicos (en adelante ORIP) de Valledupar.
No obstante, la ORIP de Valledupar, mediante nota devolutiva del 24 de abril de 2014, se
abstuvo de registrar la anterior Sentencia, con sustento en que “no se ha aclarado si Mary
Catalina Molina de Farfán (…) pretende una adjudicación por prescripción parcial de 22
hectáreas más 7.500 metros cuadrados o de la totalidad de 55 hectáreas más 7.500 metros
cuadrados contenidas en el folio de matrícula inmobiliaria N°. 190-3716 (…)”.
Frente a la negativa anterior, el Juzgado de conocimiento procedió a aclarar la sentencia en
proveído del 13 de junio de 2014, así: “(…) por error en la presentación de la demanda se
aportó dicho folio, con una extensión superficiaria de 55 hectáreas más 7.500 metros
cuadrados aproximadamente, por compra que le hiciera a la señora GUIOMAR CECILIA
ANGARITA DE FERNÁNDEZ OÑATE mediante escritura pública número 0842 del 9 de agosto
de 1995 que de las tierras vendidas de la finca el progreso hay 22 hectáreas más 7.500
metros cuadrados aproximadamente que no comprende dicho folio N°. 190-3716 las que se
pretenden adquirir por prescripción mediante este proceso de pertenencia y de las cuales
con la escritura en mención se compró su posesión a la anterior propietaria y desde la fecha
de compra ha sido poseída de manera quieta, pacífica e ininterrumpida por la demandante
(…)”.
Así, el juzgado ordenó a la ORIP de Valledupar, César, (i) cancelar la inscripción de la
demanda en el folio de matrícula inmobiliaria N°. 190-3716 y (ii) abrir un nuevo folio de
matrícula a la finca denominada “El Progreso” con una extensión de 22 hectáreas más 7.500
metros cuadrados aproximadamente por no tener folio de matrícula ni propietario inscrito,
pero que había sido poseído por Mary Catalina Molina de Farfán por más de 17 años.
Sin embargo, el Registrador, se abstuvo mediante nota devolutiva del 21 de julio de 2014, de
realizar la inscripción con sustento en que “el inmueble que se pretende adquirir se
prescribió contra personas indeterminadas y/o sobre quienes ostentaban solo la posesión
por lo tanto el trámite para adquirir se debe surtir ante el INCODER (Art. 12 # 13 Ley
160/94)”. Fijó su posición con base en la Ley precitada, en la sentencia de esta Corporación
T-488 de 2014 y en la “Instrucción Administrativa Conjunta N°. 251-13 emitida por la
Superintendencia de Notariado y Registro y el Instituto Colombiano de Desarrollo Rural
INCODER del 2014”.
El apoderado de Mary Catalina Molina de Farfán, inconforme con lo anterior presentó
recurso de reposición y en subsidio apelación, decisión que fue confirmada mediante
Resolución No. 090 del 5 de diciembre de 2014[6], tras considerar que no es viable el registro
de aquellos bienes rurales que se presumen baldíos “con ocasión a una decisión adoptada en
una sentencia judicial que declara la pertenencia del mismo a un particular”.[7] Igualmente
expresó que “la labor de identificación de baldíos está en cabeza de la Agencia Nacional de
Tierras –ANT-”; que si bien, el INCODER se hizo parte dentro del proceso, el Juzgado solo se
refirió a sus representantes y “no se lee en el texto de la providencia los mecanismos de
defensa esgrimidos por dicho instituto que conllevan a señalar que el inmueble objeto de
litigio es un baldío; y menos la controversia suscitada por la contraparte que determinara
que el inmueble es de aquel que se puede usucapir”.
Posteriormente, por Resolución No. 8748 del 12 de agosto de 2016[9], el Subdirector de
Apoyo Jurídico Registral, adscrito a la Superintendencia de Notariado y Registro de Bogotá,
resolvió el recurso de apelación y confirmó en todas sus partes la decisión recurrida.[10]
Arguyó con sustento legal y jurídico, artículo 16 parágrafo 1 Ley 1579 de 2012, Estatuto de
Registro de Instrumentos Públicos, antes Decreto 1250 de 1970, artículo 6 vigente para la
época, y el artículo 31 del Decreto 1260 de 1970 Estatuto de Notariado, que:
“La venta de un inmueble como cuerpo cierto no lo exime de contar con los linderos
determinados, perímetro, área en el sistema métrico decimal y cabida que permitan
identificarlos plenamente (…) los cuales deben coincidir real y efectivamente con la
información que refleje el folio de matrícula inmobiliaria (…) queda claro que el folio de
matrícula inmobiliaria 190-3716 que comprende un área de 55 hectáreas más 7.500 metros
cuadrados, no coincide ni física ni jurídica ni registralmente con las 22 HTS 7.500M2 que se le
adicionan basados en la teoría de venta de un inmueble como cuerpo cierto (….) La
adjudicación de las tierras baldías podrá hacerse por el instituto mediante solicitud previa de
parte interesada o de oficio (…)”.
Manifiesta la accionante que, excepto la Ley 160 de 1994, las demás disposiciones en las que
se basaron las entidades accionadas para emitir su pronunciamiento sobre el recurso de
reposición en subsidio de apelación del presente caso, son posteriores a la sentencia
declarativa de pertenencia que data del 7 de marzo del 2014, mientras que el
pronunciamiento de la Corte Constitucional es del 9 de julio de 2014, y la Instrucción
Administrativa Conjunta No. 251-13 emitida por la Superintendencia de Notariado y Registro
y la Agencia Nacional de Tierras -ANT-, fue emanada el 13 de noviembre del mismo año; por
lo tanto, es claro que se está generando una indebida aplicación de la retroactividad de la
norma, indicó.
Finalmente, adujo que la conducta omisiva desplegada por el Registrador de Instrumentos
Públicos de Valledupar, coadyuvado por la Superintendencia de Notariado y Registro de la
ciudad de Bogotá, es generadora de inseguridad jurídica dado que se está desconociendo
una sentencia judicial que está debidamente ejecutoriada.
Por lo anterior, la accionante a través de apoderado judicial interpuso acción de tutela,[11]e
invocó la protección de su derecho fundamental al “debido proceso”, pues pese a que agotó
los recursos pertinentes ante la ORIP de Valledupar y la Superintendencia de Notariado y
Registro para lograr la inscripción de la sentencia judicial proferida por el Juzgado Tercero
Civil del Circuito de Oralidad de Valledupar, Cesar, en el proceso de pertenencia, la ORIP
persistió en su negativa de no inscribir la providencia.
Del material probatorio recaudado en esta instancia de revisión, fue allegado el expediente
de pertenencia por el Juzgado Tercero Civil del Circuito de Oralidad de Valledupar. En las
actuaciones surtidas en el proceso, se observa que el INCODER, hoy Agencia Nacional de
Tierras, fue debidamente vinculado.
1.3. PROBLEMA JURÍDICO QUE ENUNCIA LA CORTE (PJC) (Se trata del PJ que la Corte dice
textualmente que va a tratar en la sentencia)
Los problemas jurídicos que se debían determinar consistían en establecer si la declaratoria
de prescripción adquisitiva que realice un juez sobre un terreno baldío en un proceso de
pertenencia trasgrede el ordenamiento constitucional y legal y si la Oficina de Registro de
Instrumentos Públicos de Valledupar y la Superintendencia de Notariado y Registro, vulneran
el derecho al debido proceso ante la negativa de inscribir el fallo del Juzgado Tercero Civil del
Circuito de Oralidad de Valledupar que declaró la pertenencia de un bien bajo el argumento
de que es baldío.
1.4. NORMAS JURÍDICAS RELEVANTES PARA EL CASO
La Constitución en su artículo 102 reiteró la tradicional concepción según la cual pertenecen
a la Nación los bienes públicos que forman parte del territorio, dentro de los cuales se
encuentran los baldíos.
El artículo 64 Superior que fija como “deber del Estado promover el acceso progresivo a la
propiedad de la tierra de los trabajadores agrarios, en forma individual o asociativa, y a los
servicios de educación, salud, vivienda, seguridad social, recreación, crédito, omunicaciones,
comercialización de los productos, asistencia técnica y empresarial, con el fin de mejorar el
ingreso y calidad de vida de los campesinos.”
El artículo 150 (numeral 18) que confiere al Congreso de la República la función de dictar
normas relacionadas con la apropiación o adjudicación y recuperación de tierras baldías.
Ámbito legal, el artículo 675 del Código Civil, cuyo texto contiene una presunción de baldío
en los siguientes términos: “Son bienes de la Unión todas las tierras que estando situadas
dentro de los límites territoriales carecen de otro dueño.”
Artículo 375 del Código General del Proceso estatuye varias reglas que deben aplicarse en
cuanto a las demandas de pertenencia de predios privados, de las cuales se destacan dos,
por un lado, la improcedencia de la declaratoria de pertenencia respecto de bienes
imprescriptibles o de propiedad pública, y por otro, que en el auto admisorio se ordene
informar de la existencia de ese trámite a varias entidades, entre ellas, el Incoder, para lo de
su competencia, en los siguientes términos:
“Artículo 375. Declaración de pertenencia. En las demandas sobre declaración de
pertenencia de bienes privados, salvo norma especial, se aplicarán las siguientes reglas: (…)
Descendiendo al ámbito legal, el artículo 675 del Código Civil, cuyo texto contiene una
presunción de baldío en los siguientes términos: “Son bienes de la Unión todas las tierras
que estando situadas dentro de los límites territoriales carecen de otro dueño.”
Los aún vigentes artículos 44 y 61 del Código Fiscal que, respectivamente, refuerzan la
presunción de bien baldío con la que cuentan todos los predios que carecen de registro o de
dueño y, ratifican la naturaleza imprescriptible de los mismos, lo cual imposibilita que sean
adquiridos por prescripción adquisitiva declarada en trámite de pertenencia.
1.5. DECISIÓN
PRIMERO.- LEVANTAR la suspensión de términos decretada en el presente proceso de tutela.
SEGUNDO.- REVOCAR las sentencias proferidas, en primera instancia, por el Consejo
Seccional de la Judicatura del Cesar - Sala Jurisdiccional Disciplinaria, el 14 de marzo de 2017
y, en segunda instancia, por Consejo Superior de la Judicatura - Sala Jurisdiccional
Disciplinaria-, el 19 de abril del mismo año, que declararon improcedente la acción de tutela
instaurada por Mary Catalina Molina de Farfán contrala Oficina de Instrumentos Públicos de
Valledupar y la Superintencia de Notariado y Registro y, en su lugar se NIEGA el amparo
solicitado por las razones expuestas en esta providencia.
TERCERO.- DEJAR SIN EFECTO todas las providencias proferidas, desde el auto admisorio,
dentro del proceso verbal de pertenencia, con radicación número 20001 31 03 003 2013
00055 00, iniciado por Mary Catalina Molina de Farfán contra Guiomar Cecilia Angarita de
Fernández Oñate y demás personas inciertas e indeterminadas ante el Juzgado Tercero Civil
del Circuito de Oralidad- Valledupar, Cesar, incluyendo la sentencia del 7 marzo de 2014, que
declaró el dominio de la accionante sobre el predio “El Progreso” con una extensión
superficiaria de veintidós 22 hectáreas más 7.500 metros cuadrados aproximadamente,
aledaño al de su propiedad, predio de 55 hectáreas, (folio de matrícula inmobiliaria N°. 190-
3716) al igual que la providencia del (13) de junio siguiente donde aclaró que se inscribió
equivocadamente la demanda, y en su lugar ordenó reabrir un nuevo folio de matrícula
inmobiliaria a la parte de la finca denominada “El Progreso”, en cuanto carecía de folio de
matrícula con propietario inscrito.
CUARTO.- ORDENAR a la Agencia Nacional de Tierras –ANT- que, por medio de su
representante legal o quien haga sus veces, si aún no lo ha hecho, en el término de veinte
(20) días siguientes a la notificación de esta sentencia, inicie los correspondientes trámites
administrativos de clarificación de la propiedad del predio en discusión. ADVERTIR a la
Agencia Nacional de Tierras –ANT– que, mientras se surte el proceso de clarificación, no
podrá perturbar la presunta posesión/ocupación que del bien inmueble denominado “El
Progreso” ha venido ejerciendo la ciudadana Mary Catalina molina de Farfán.
QUINTO.- ORDENAR a la Agencia Nacional de Tierras –ANT– que el trámite de clarificación
que refiere el ordinal anterior, no se prolongue más allá de dieciocho (18) meses contados a
partir de la notificación de esta providencia. ADVERTIR que en caso de que el inmueble
objeto de clarificación sea un baldío, se deberá proceder a su adjudicación preferentemente
a la ciudadana Mary catalina Molina de Farfán a más tardar dentro de los tres (3) meses
siguientes, a la culminación de los respectivos trámites administrativos, siempre y cuando
reúna los presupuestos legales. De los resultados del trámite, enviará copia a Mary Catalina
Molina de Farfán, al Juzgado Tercero Civil del Circuito de Oralidad de Valledupar, Cesar y a la
Oficina de Instrumentos Públicos de la misma ciudad.
SEXTO.- Por Secretaría General de esta Corporación, DEVUÉLVANSE al Juzgado Tercero Civil
del Circuito de Oralidad de Valledupar, Cesar, el expediente contentivo del proceso
declarativo de pertenencia tramitado por esa autoridad judicial con el radicado Nº 20001 31
03 003 2013-00055 00.
SÉPTIMO. - De la verificación del cumplimiento de las órdenes se encargará el juez de tutela
de instancia, según prescribe la regla general contenida en el artículo 36 del Decreto 2591 de
1991.
OCTAVO.- Por Secretaría General de esta Corte, LÍBRENSE las comunicaciones a que alude el
artículo 36 del Decreto 2591 de 1991
2. ARGUMENTOS JURÍDICOS (ideas claras; frases cortas. Use viñetas)
2.1. PROBLEMA JURÍDICO QUE REALMENTE RESUELVE LA CORTE (PJR) (No confunda PJR
con la respuesta al PJ: esto último es la Ratio Decidendi. Se trata de dilucidar cuál es la
pregunta que llega al quid del asunto; aquella que muestra la tensión entre los principios
contrapuestos y que efectivamente resuelve la Corte)
La Corporación revisó la acción de tutela interpuesta por la ciudadana Mary Catalina Molina
de Farfán contra la Oficina de Registro de Instrumentos Públicos de Valledupar y la
Superintendencia de Notariado y Registro, por considerar vulnerado su derecho fundamental
al debido proceso.
¿Se violan los derechos a la señora Mary Catalina Molina de Farfán, donde adquirió la
propiedad (parcial) del predio denominado “El Progreso”, ¿teniendo en cuenta que tras
haber ejercido posesión por más de 17 años? El Juzgado Tercero Civil del Circuito de Oralidad
de Valledupar falló a su favor y ordenó la respectiva inscripción en el folio de matrícula
inmobiliaria?.
Pero, la ORIP de Valledupar no acató esta decisión, y argumentó que “la propiedad de los
terrenos baldíos adjudicables, ¿solo puede adquirirse mediante título otorgado por el
Incoder?
2.2. RATIO DECIDENDI (RD) "La razón de la decisión" Responde el problema jurídico y es la
causa del resuelve (¿Por qué la Corte decidó de esta manera?) Se trata de los
ARGUMENTOS que justifican directamente la decisión. Constrúyala extractando las
premisas fundamentales y conectándolas lógicamente (¡No se trata de copiar y pegar
extractos de la decisión!)
Observados los elementos de convicción obrantes en el expediente de tutela y los allegados
en sede de revisión, la Sala constata que el Juzgado Tercero Civil del Circuito de Oralidad de
Valledupar, desde el principio, conoció que el bien involucrado en el marco del proceso
declarativo de pertenencia que tramitó bajo el radicado Nº. 200013103003-2013-00055-00
adolecía de falta de titulares de derechos reales, carecía de antecedentes registrales y/o no
contaban con folio de matrícula inmobiliaria, según lo consignado en las Constancias y/o el
Certificado de Tradición y Libertad expedido en su momento por la Oficina de Registro de
Instrumentos Públicos de Villavicencio, dado que el allegado a dicho litigio hace referencia
a una extensión de tierra diferente a la que fue objeto de adjudicación.
De igual manera estas circunstancias eran suficientes para que la mencionada autoridad
judicial infiriera razonablemente dos situaciones al respecto: por un lado, que no había
claridad de si el bien era privado, y por otro, que existían indicios de que el mismo podría ser
baldío y en ese orden no ser susceptible de apropiación por prescripción. El Despacho
accionado, desde el inicio del trámite ordinario, tuvo conocimiento de supuestos fácticos que
giraban en torno a la ausencia de certeza en relación con la naturaleza jurídica del predio
cuya propiedad se pretendía usucapir.
No obstante, ese escenario de incertidumbre, el Juez que tramitó el proceso de pertenencia
pretermitió valorar lo consignado en el Certificado de Tradición y Libertad aportado en el
proceso de pertenencia y, dio por hecho que el bien era de carácter privado, pero sin
efectuar ningún análisis probatorio con respecto a ello. De tal suerte, el operador judicial
optó por declarar la propiedad del inmueble en favor de un particular, apoyándose en los
elementos de juicio que fueron adjuntados a la demanda y los que fueron decretados y
practicados únicamente para tales efectos, verbigracia, inspección judicial, dictamen pericial
testimonios e interrogatorios de parte.
El despacho censurado también omitió el deber de decretar y practicar pruebas de manera
oficiosa con el apremiante propósito de esclarecer la verdadera naturaleza jurídica del
predio objeto de litis, a modo de ejemplo, requiriendo al Incoder , hoy Agencia Nacional de
Tierras para que, en el ejercicio de sus competencias legales y constitucionales, rindiera los
conceptos técnicos correspondientes y/o suministrara elementos de convicción que
condujeran a la tramitación y resolución del caso por las sendas de la certeza y verdad.
Sumado a lo anterior, cabe resaltar vicisitudes de orden institucional que, si bien se
produjeron con posterioridad a las decisiones adoptadas por el Juzgado de conocimiento, lo
relevante es que refuerzan y ponen en evidencia la trascendencia de la falta de claridad
sobre el carácter jurídico del bien involucrado. La primera de ellas alude a la suspensión a
prevención del trámite de apertura de folio de matrícula inmobiliaria que realizó la
Registraduría de Instrumentos Públicos de Villavicencio, en respuesta a lo que se había
ordenado en la correspondiente sentencia de pertenencia proferida por el Juzgado Tercero
Civil del Circuito de Oralidad de Valledupar.
3. ARGUMENTOS NO VINCULANTES (ideas claras; frases cortas. Use
viñetas)
3.1. OBITER DICTA RESALTABLES (OD): "Dichos de paso"; Argumentos teóricos, históricos,
doctrinales que si bien no justifican DIRECTAMENTE la decisión, le permiten a la Corte
reforzar o ejemplificar su argumentación. (Sólo los resaltables)
De acuerdo con la Corte resolvió: revocar el fallo de segunda instancia y, en su lugar,
conceder el amparo; declarar la nulidad de todo lo actuado en el proceso declarativo de
pertenencia, incluido el auto admisorio, precisando que solo hasta que la ANT, el accionante
o el juzgado en el marco de sus poderes oficiosos identifique con plena certeza la naturaleza
del bien jurídico a prescribir, será posible continuar con ese proceso ordinario; ordenar a la
Agencia Nacional de Tierras –ANT- que, en el término de 20 días contados a partir de la
notificación de esa decisión, inicie el proceso de clarificación de la propiedad del inmueble en
discusión; advertir a la ANT que, mientras se surte el proceso de clarificación, no podrá
perturbar la presunta posesión-ocupación que se ha ejercido sobre el respectivo predio;
ordenar a la ANT que en acatamiento del Auto 040 de 2017 finalice el aludido trámite de
clarificación, “de manera que su culminación no tome más de 18 meses contados a partir de
la notificación de esta providencia”; (vi) advertir a la ANT que, en caso de que el inmueble
objeto de clarificación sea un baldío, “se deberá proceder a su adjudicación al señor Víctor
Julio Fernández Sánchez a más tardar dentro de los 3 meses siguientes, siempre que reúna
los requisitos legales y jurisprudenciales, especialmente los desarrollados por la Corte en la
sentencia SU-426 de 2016” ; y (vii) ordenar a la Defensoría del Pueblo que acompañe al
demandante del proceso de pertenencia, con el propósito de que sea incluido como
beneficiario del trámite de adjudicación de baldíos, siempre y cuando cumpla con los
requisitos legales.
3.2. ACLARACIONES DE VOTO (AV)
No hay
3.3. SALVAMENTOS DE VOTO (SV)
No hubo
4. COMENTARIO (C): Análisis de determinados ámbitos interesantes de la Sentencia. Debe
ser principalmente jurídico pero tambien puede hacerse un análisis social, histórico,
económico, etc. Refiérase aquí sobre Innovación de la decisión; o una paradoja, error,
incoherencia o cambio jurisprudencial; su implicación con respecto de algo; etc. (No se
trata de explicar qué tan de acuerdo se siente usted frente a la decisión).
Como se pudo evidenciar a través de esta sentencia, y teniendo en cuenta los vistos de los
pronunciamientos precedentes, no cabe duda que a la fecha existe una línea jurisprudencial
en vigor relacionada con la adjudicación de bienes que se presumen baldíos por carecer de
antecedentes registrales, adjudicados a favor de particulares en procesos de pertenencia por
prescripción adquisitiva del derecho real de dominio, los cuales han incurrido en distintas
casuales específicas de procedencia de la acción de tutela contra providencias judiciales.
Además de lo anterior, según las consideraciones expuestas en esta sentencia, se revisaron
en esta Sala y lograron determinar conjuntamente, si las autoridades accionadas vulneraron
el derecho fundamental al debido proceso de la accionante, al abstenerse de inscribir una
sentencia que adjudicó presuntamente un bien baldío y si el Juez que la profirió incurrió en
defecto fáctico, orgánico y sustantivo, al declarar en favor de un particular la pertenencia por
prescripción adquisitiva del derecho real de dominio de un terreno respecto del cual no
existe certeza acerca de su naturaleza jurídica (privados o baldíos), en atención a que carece
de antecedente registral.