Marketing Politico
Marketing Politico
Contenido de la Asignatura
1. Introducción
2. Generalidades
3. El Plan de Marketing Político
4. La campaña electoral
5. El producto electoral
6. El posicionamiento electoral
7. La imagen electoral
8. La estrategia electoral
9. La publicidad electoral
10. Internet y campañas electorales
11. La gestión de la campaña electoral
12. Las Campañas electorales negativas (contra campañas)
13. La financiación de la campaña
14. El marketing municipal
Encontrándonos a dos décadas del siglo XXI la realidad política a nivel mundial ha experimentado cambios
materiales. Así tenemos:
Estos aspectos que caracterizan la realidad política actual sólo son algunos rasgos de un fenómeno
que muchos los llaman el desprestigio de la política y de los políticos.
Los partidos políticos se han acostumbrado a dirigirse a la sociedad desde arriba desde los cargos y
poderes públicos olvidando el origen de su legitimidad que es la ciudadanía.
Las ideologías ya no sirven como sustento para propuesta pragmáticas ni siquiera para
diferenciarse de los adversarios políticos.
Las necesidades y expectativas de las personas han cambiado y las propuestas políticas deben
tenerlos en consideración, así como los cambios geoestratégicos producidos como consecuencia de
la globalización.
Las nuevas tecnologías están cambiando las estructuras económicas, los hábitos sociales y de
consumo, el comportamiento y en definitiva a los ciudadanos.
En esta situación no sirven las ideologías ni la buena voluntad a la hora de dar respuesta a las
necesidades e intereses de los ciudadanos, sirven cada vez más los buenos gestores
perfectamente formados que sepan escuchar para conocer las necesidades de las personas y que
sean capaces de hacer propuestas novedosas que respondan a sus expectativas.
El ejercicio de la política se ha vuelto mucho más complejo, en todas los casos por encima de las
ideologías y estructuras políticas al político se le pedirá soluciones o propuestas que trascienden su
propio ámbito geográfico de actuación.
En este escenario mundial complejo es indispensable que los representantes políticos estén
formados y dispongan de conocimiento para actuar planteando propuestas realistas para resolver
los problemas o satisfacer los intereses de los ciudadanos.
El conocimiento y la formación de un político así como su potencial capacidad técnica para el cargo,
para el que le propone será un elemento que cabe tener en cuenta para los electores como
propuesta política que debe valorarse para resolver sus preocupaciones o reivindicaciones. La
política se individualizará.
El mundo de hoy está marcado por los resultados de los profundos cambios operados como
consecuencia de la globalización y de las nuevas tecnologías sobre todo digitales que producen
modificaciones en todos los aspectos del comportamiento individual y colectivo. Los ciudadanos
actuales son consecuencia de esos cambios, así como sus necesidades, expectativas o problemas.
Estos cambios influyen en todos los ámbitos de su vida y también en la política. La acción política
deberá conocer y anticiparse en la medida de lo posible a dichos cambios y un político deberá
estar familiarizado con los avances que se producen en el mundo para proponer soluciones a los
nuevos problemas.
5. La Globalización
6. Transformaciones tecnológicas
Los avances tecnológicos han cambiado nuestra forma de actuar y de percibir el mundo,
provocando cambios en el ámbito social, económico, político y cultural.
Todo avance tecnológico cuenta con un poder transformador importante ya que por un lado hace
crecer la economía y genera sectores y empresas nuevas y por otro lado provoca un cambio en las
mentalidades y modos Incidiendo en forma directa en el progreso de las sociedades.
7. Transformaciones políticas
Con la Revolución tecnológica los cambios en la política son abrumadores. Así tenemos:
Una pérdida del horizonte ideológico, los avances tecnológicos de los medios de comunicación y
finalmente, un proceso de individualización que conduce ya no a una sociedad de masas sino más
bien a una sociedad de individuos.
Por ello el esquema político basado en los partidos, organizaciones o líderes carismáticos se va
modificando a un esquema de sociedad más madura y participativa, la política está inmersa en
cada ciudadano y es la responsabilidad de cada uno ejercerla diariamente.
Todos los cambios que estamos describiendo prefiguran una cultura política completamente distinta,
sustentado en las tecnologías sociales, donde los ciudadanos, cada vez más autónomos e
individuales y reclaman tener más participación, surge una nueva cultura política, colaborativa y
participativa basada en las nuevas tecnologías sociales 2.0, los modelos jerarquizados de los
partidos políticos están condenados a desaparecer.
CONCEPTO DE MARKETING POLÍTICO
El marketing político es el conjunto de técnicas empleadas para conocer características, deseos, necesidades, así
como aspiraciones de poblaciones humanas con capacidad para elegir a sus gobernantes. También es un
instrumento teórico-práctico, cuyo objetivo es influir en las actitudes y conductas ciudadanas a favor de ideas,
programas, personas, organismos y actualizaciones de grupos determinados que detentan el poder y/o que
intentan mantenerlo y/o consolidarse en él para lograr el objetivo de legitimar a la autoridad, son esenciales la
persuasión de la ciudadanía, la información de los votantes y la orientación del elector. El marketing es un
instrumento muy eficiente de acción e interpretación para mover la voluntad ciudadana a favor de una
determinada propuesta o corriente política. Es decir, le suministra a la política algunos conceptos, categorías,
métodos y técnicas que pueden conducir a la realización de campañas políticas más efectivas para captar votos,
simpatizantes, etc.
El marketing político comprende el conjunto de técnicas que permiten, primero, captar y conocer las necesidades,
deseos y aspiraciones de una sociedad (mercado electoral) y después analizar y elaborar el diagnóstico
correspondiente, a fin de establecer, con base en esas necesidades, un programa ideológico y de acción
(propuesta) que pretenda satisfacerlas, ofreciéndole al mercado incentivos (con candidatos, plataformas, planes, etc.)
que materialicen dicho programa al que se apoya e impulsa mediante la publicidad política (propaganda) y acciones
del proselitismo.
En términos prácticos, el marketing político se puede definir como el conjunto de conceptos, procesos y acciones
que tienen como finalidad conocer al electorado y acceder y permanecer en el poder mediante la voluntad
ciudadana, que se expresa mediante el voto. Asimismo, está conformada por mensajes que comunican, orientan e
informan al elector sobre las opciones de voto que tiene a su disposición.
Antes de continuar, es pertinente comentar que el marketing político tiene diferentes significados, según la
perspectiva desde la que se le observe:
a. Desde la posición del elector, el marketing político es un medio a través del cual la ciudadanía puede
comunicar sus necesidades y expectativas a quienes detentarán el poder. A su vez, los partidos o
candidatos le hacen llegar a la ciudadanía sus intenciones, ideas, líneas de acción y visión de la realidad.
b. Desde la otra perspectiva, es decir, desde la de los partidos o candidatos, el marketing político se
entiende como una disciplina sistematizada y operativa que se aplica para convencer al mayor número
de ciudadanos (electores), con la finalidad de que se adhieran a su propuesta y la respalden en el proceso
necesario para obtener o retener el poder (gobierno).
La forma en que se aplican los principios, técnicos y conceptos del marketing comercial en el área electoral radica
en la similitud que mantiene el ámbito comercial con el ámbito político-electoral.
MARKETING ELECTORAL
El marketing político electoral es un conjunto de conceptos y procesos que propician, incentivan y motivan la
aceptación y el respaldo de la sociedad, expresados mediante el voto, a quienes desean gobernarla.
Para la sociedad, el marketing político incluye todos aquellos elementos y procesos que le facilitan el conocimiento,
vinculación y elección de un gobierno que satisfaga sus expectativas relacionadas con la administración pública y la
normatividad que debo regir en esa sociedad.
Ya explicamos que el marketing político es el conjunto de elementos y procesos enfocados en dos propósitos
principales:
El marketing electoral es el instrumento al que se recurre para ganar comicios o elecciones. Se trata de un
instrumento poderoso que facilita a los individuos, partidos o grupos políticos la promoción de sus propuestas e
imagen ante la población.
Es útil también para estimular la participación política de la ciudadanía y encaminar su capacidad de decisión
hacia la elección de una alternativa de gobierno y la búsqueda de la satisfacción de sus necesidades.
En este caso se plantean, realizan y difunden acciones y mensajes proselitistas, en ocasión de la puesta en marcha
de procesos electorales para designar a los representantes de una determinada demarcación político electoral.
En primer lugar, durante el proceso electoral se debe analizar y después dar a conocer el perfil del candidato y las
necesidades e intenciones de voto de la ciudadanía, con la finalidad de estimular a los electores para votar por un
determinado candidato, partido y/o programa.
El marketing electoral implica un serio esfuerzo hacia la consecución de los votos del mayor número de electores
para que un partido alcance el poder, en un contexto competido dentro de un marco más o menos democrático.
Es importante hacer notar que, aún en tiempo no electoral, gobernantes o ciudadanos (con visión de futuro político)
realizan sus campañas desde mucho tiempo antes de las elecciones para logra paulatinamente una ventaja con
respecto a sus futuros contendientes. Estos actos se observan dentro y fuera de los partidos.
Como instrumento, el marketing político electoral puede utilizarse para generar fines que beneficiarán a un gran
número de personas o aplicarse para manipular, desinformar y controlar a los individuos que integran un grupo
social. En esencia, se trata de un arma poderosa, cada vez más necesaria en los sistemas políticos competitivos y
plurales, pero no debe olvidarse que, como instrumento, sus resultados dependen de la capacidad e intenciones
de quienes hacen uso de él.
EL PLAN DE MARKETING POLÍTICO
PRESENTACIÓN
El marketing político es el conjunto de técnicas que permiten captar las necesidades que un mercado electoral
tiene, estableciendo en base a esas necesidades, un programa ideológico que los solucione y ofreciéndole un
candidato que personalice dicho programa y al que se apoya e impulsa a través de la publicidad política.
Cuando un candidato o partido político tiene como objetivo ganar las elecciones del tipo que sea, generales o
presidenciales, municipales, gremiales, etc.
Se deben realizar una serie de acciones internas y externas al partido que permitan conocer las circunstancias
que inciden en el mercado político y como consecuencia, adecuar la estrategia del partido a dichas circunstancias,
realizando actividades específicas a cada segmento del mercado: investigaciones, publicidad, actos públicos, etc.
Estas actividades, no deben ser acciones independientes, sino que deben formar un todo integrado y coherente, así
como estar planificadas de una forma sistemáticas.
Según esto el plan del marketing político es el proceso por el cual un candidato o partido o ambos a la vez
determinan sus objetivos y oportunidades de captación de votos, asigna sus recursos humanos y económicos
en función de dichos objetivos y establece el sistema adecuado de control del mismo.
1. Análisis
2. Previsión
3. Objetivos
4. Estrategia
5. Tácticas
6. Control
Para elaborar el plan de marketing político de un candidato u organización conviene seguir este procedimiento
sistematizado integrado por varias etapas secuenciales.
1. En la etapa de análisis: Se estudia la situación actual del candidato o partido frente a los demás dentro
del mercado político, la pregunta típica de esta fase es: ¿Dónde estamos y porque estamos aquí?
2. En la etapa de previsión: Se hace una extrapolación, un salto en el tiempo hacia el futuro, en donde
estaremos, de seguir las circunstancias actuales, después de un plazo de tiempo prefijado la pregunta a
formularnos sería, de continuar así ¿dónde estaremos en el futuro?
3. Con la determinación de objetivos: Marcamos el fin a donde queremos llegar, las metas a conseguir y
para ello nos hacemos la pregunta ¿A dónde queremos llegar en el futuro?
4. La estrategia: El paso siguiente sabiendo quienes somos donde estamos y a donde queremos ir será la
determinación de la estrategia a seguir para llegar a ese punto. La pregunta es: ¿Cuál será el mejor camino
que debemos tomar para alcanzar el objetivo marcado?
5. Las tácticas o planes de acción: Determinado este camino principal habrá que especificar las distintas
tareas o acciones de marketing específicas para lograr esos objetivos con éxito esto es, la táctica de la
acción política, que obedece a estas preguntas: ¿Cuándo en qué momento se emprenderán y finalizarán?
¿Qué recursos humanos y económicos deberán asignarse?
6. Control: La última fase consiste en el establecimiento de un adecuado sistema de control del plan
previamente establecido, con el objeto de que las diferencias entre los previsto y lo realizado es decir las
desviaciones no sean excesivamente grandes, la pregunta que formularemos en esta etapa será ¿Qué
medidas debemos fijar para detectar si el plan de marketing político se desarrolla según la previsión
establecida?
1. ANALISIS En esta fase, como ya hemos indicado, se lleva a efecto un estudio o diagnóstico de la situación
del partido en el mercado político, así como de las causas determinantes de esta situación.
Factores demográficos, Factores económicos, Análisis del mercado político, Diagnóstico de los factores de
marketing-mix.
Operativamente consistirá en una recopilación de datos internos y externos al partido que sean relevantes,
así como su posterior análisis y evaluación.
a. Factores demográficos:
ii. Estructura de la población por: Edad, sexo, estado civil, clase social, tamaño de la familia,
hábitat geográfico
b. Factores Económicos:
ii. Distribución de la Renta Nacional por: Sectores, regiones, provincia, familia, individual o per
cápita.
iv. Parte del mercado electoral que correspondió a cada uno de los partidos que participarán en
las anteriores confrontaciones electorales.
En este punto se analiza tanto nuestra posición como la de los partidos competidores. A su vez,
el estudio de estos factores pasa por el análisis de los siguientes elementos:
i. D.1. Análisis de los candidatos que se presentan y de los partidos que los respaldan
Ideologías básicas.
Programas electorales.
Conocido el tamaño del mercado político, se analizará la evolución de los votos obtenidos
en las últimas campañas, así como los obtenidos por los otros partidos. Estos resultados
electorales se referirán tanto a elecciones generales como municipales, y se especificarán
por áreas geográficas y por segmentos de población votante.
Es la parte más importante de este análisis. Un buen plan de marketing político debe basarse
en un conocimiento profundo al votante. Los puntos más importantes que deberán ser
analizados, desde este punto de vista, son los siguientes:
Necesidades que tenga cada grupo de electores.
Análisis de los mensajes empleados por los partidos competidores del nuestro.
Ante esta situación los dirigentes del partido deben preguntarse hacia donde lleva esta tendencia, tanto
desde un punto de vista global del mercado electoral, como especificando a nuestro partido.
Analizado del mercado político, analizados los aspectos favorables y negativos, es decir, los puntos fuertes y
débiles de nuestro partido frente a los otros, y después de pronosticar las evoluciones consiguientes a la
situación actual, la ejecutiva deberá decidir hacia dónde quiere ir y que es lo que debe conseguirse. Con
otras palabras, determinar los objetivos del partido.
La fijación de estos objetivos debe basarse en el conocimiento profundo de la situación del partido y del
mercado político en el que se desenvuelve; de ahí que corresponda su determinación a las personas
ejecutivas de más alto nivel de la organización, informados y asesorados por los adecuados órganos staff, en
especial el staff de marketing político.
Los objetivos deberán ser lo más concretos y realistas posible, es decir, cuantificados, los que puedan
serlo y alcanzables, aunque para lograrlos seamos conscientes por escrito, con el fin de evitar
interpretaciones distintas o equívocas y tendrán que ser previamente aceptados por todos aquellos
militantes sobre los que va a recaer la obligación de conseguirlos y por la dirección educativa del plan.
4. DETERMINACIÓN DE ESTRATEGIAS
La estrategia representada las órdenes de marcha para los distintos elementos de la operación de
marketing del partido. Es un aspecto fundamental, puesto que sin programas de acción que los respalden,
los objetivos no tienen ningún significado.
La estrategia, que no suele ser única, se redacta en términos amplios y generales, conteniendo, no
obstante su generalidad, algunas indicaciones concretas del camino a tomar para la consecución de los
objetivos.
5. FIJACIÓN DE LOS PLANES DE ACCIÓN
La fijación de los planes de acción es equivalente a la determinación de las tácticas a seguir. Utilizando un
símil gráfico muy empleado en organización, la estrategia es comparable a una autopista por la que debe
circular el partido para llegar al punto que se ha fijado como meta, mientras que las tácticas son los
distintos tipos de vehículos que dicho partido puede utilizar para circular por dicha estrategia.
En esta fase se definen las acciones específicas que van a realizarse en cada una de las funciones que
componen el marketing-mix del partido.
Este conjunto de tácticas o planes de acción que van a llevarse a efecto para ganar unas elecciones es lo
que se denomina programa de marketing electoral o de marketing político.
Un programa de marketing político debe ser un documento extraordinariamente elaborado en el que, para
cada acción o función en él integrada, se definan de una forma concreta y detallada los siguientes aspectos:
En algunas ocasiones el plan de marketing de un partido incluye objetivos y acciones alternativas, que
deberán adoptarse en función de que surjan o no contingencias extrañas, internas o externas a la
organización política, que deberán ser consideradas por adelantado y como consecuencia, prevista su
reacción ante ellas.
Esto implica una planificación flexible, adecuada a la realidad del mercado político y que evite, por encima
de todo, que el plan de marketing sea una camisa de fuerza para el partido, que implica la realización de
acciones eficaces para la lucha electoral.
El contenido de los planes de acción político, dentro del aspecto marketing, serían los siguientes:
Coste previsto para cada estudio y para el total de los que se vayan a realizar dentro del
plan.
E. Plan Financiero
En todo plan de marketing político es necesario establecer un adecuado sistema de control que asegure la
ejecución óptima de cada una de las actividades que lo compongan.
Todo control se basa en la comparación de lo que se había previsto con las realizaciones que se van
consiguiendo, denominando a esta diferencia “desviación”. Un objetivo del plan de marketing político
estará en la determinación de las desviaciones que se produzcan en cada actividad, con el fin de analizarlas
y determinar su importancia, adoptando como consecuencia, las acciones correctivas pertinentes y en el
momento adecuado.
OBJETIVO:
La presente actividad práctica busca capacitar a los estudiantes en la aplicación de las técnicas de asesoría de
campaña electoral.
ACCIONES A REALIZAR:
PRESENTACIÓN
La campaña electoral es la ceremonia clásica de toda democracia, es la competencia natural para llegar al poder
en una sociedad libre caracterizada por la vigencia plena de los derechos fundamentales de la persona.
La campaña electoral es la exposición visual que hacen los candidatos y los partidos políticos para captar el
voto ciudadano con miras a acceder a la Presidencia de la República, así como también al Congreso como ente
legislativo.
Es en la campaña electoral, donde se aprecia el talento y la capacidad de los políticos y sobre todo de los
candidatos que congregan para sí, la voluntad de los segmentos ciudadanos y la esperanza de la población.
Es en la campaña electoral donde se diseña una estrategia y se ejecutan las tácticas necesarias para que un
determinado candidato logre el éxito electoral, y a lo largo de dicha campaña las empresas encuestadoras juegan
un papel fundamental, porque realizan procedimientos de medición electoral que son el ingrediente infaltable de
todo proceso electoral democrático.
Veamos pues cuales son las etapas que se presentan necesariamente en una campaña electoral presidencial.
Es la primera etapa de toda campaña electoral y es en ella donde deben cumplirse todos los requisitos
tanto fácticos como jurídicos para que la campaña electoral, se realice en los términos previstos.
Por eso muchos autores califican en esta etapa como la etapa de los requisitos. Veamos cuales son, estos
requisitos que se presentan necesariamente en la etapa pre electoral:
Para que el candidato se presente a la contienda electoral debe cumplir con los requisitos
que establece la constitución, y asimismo, debe estar acompañado de un Partido político,
movimiento independiente o alianza electoral, organizaciones que lo presentan a este
candidato como el aspirante a la Presidencia.
iii. C.3. Asesor de medios: Antes se le llamaba asesor de prensa y con el proceso de
mundialización de las comunicaciones ahora se le llama asesor de medios, este
profesional es el encargado de ubicar y posicionar al candidato ante los medios
de comunicación social tanto impresos como virtuales.
Este asesor, debe tener una cercanía y vinculación permanente con los medios de
comunicación y con los periodistas más influyentes de dichos medios, asimismo,
debe poseer una agenda que lo conecte rápidamente con dichos periodistas,
también debe tener experiencia en el tratamiento de la prensa extranjera.
D. RECURSOS MATERIALES: Son los aspectos físicos que debe contar todo candidato para
realizar una campaña eficaz que le permita alcanzar el éxito electoral, dentro de estos
recursos debe haber:
i. D.1. Los locales de campaña: Son los lugares donde el candidato realiza
coordinaciones con su equipo de campaña en este contexto puede haber un local
abierto al público, donde el candidato pueda interactuar con sus seguidores y
adherentes y a la vez ofrecer conferencias de prensa, y también debe haber otro
local de acceso restringido, donde el candidato debe reunirse solamente con su
equipo de campaña, o con algún visitante de gran relevancia o importancia.
ii. D.2. Movilidad del candidato: Todo candidato debe contar con una movilidad que
le permita el desplazamiento físico en forma inmediata para atender los
requerimientos de la campaña electoral, dicha movilidad debe estar a cargo del
personal de confianza del candidato.
iii. D.3. Seguridad del candidato: Igualmente todo candidato debe contar con un
personal de protección física durante la campaña.
También existen los comandos de campaña que son personas del partido al que
pertenece el candidato y se encargan de realizar tareas propias de la campaña.
Solo los partidos políticos que obtienen representación en el Congreso reciben del
Estado financiamiento público directo.
Estado destina 0.1% de la UIT por cada voto emitido para elegir representantes al
Congreso.
Duración
Desde los 30 días hasta los dos días previos a la realización de las
elecciones generales.
Financiamiento de la franja
Frecuencia
Distribución
Los partidos políticos que participen por primera vez en una elección
disponen de un tiempo equivalente al del partido que tenga la menor
adjudicación.
Privado
Cuotas de afiliados
Monto: El Estado destina el 0.1 de la UIT por cada voto emitido para elegir
representantes al Congreso (S/. 4.05 soles).
Destino de los fondos: Los partidos políticos deben usar dichos fondos en
actividades de capacitación, investigación y gastos de funcionamiento.
Financiamiento prohibido
Cuando el aporte supere una (1) Unidad Impositiva Tributaria (UIT), este
debe hacerse a través de una entidad financiera.
DÁDIVAS:
EXCEPTO:
En esta etapa se establecen los objetivos de la campaña electoral y se diseña la estrategia que se va a
implementar.
El objetivo natural de una campaña es ganar las elecciones, pero no siempre. Hay casos en los cuales
los objetivos son más políticos que electorales. Por ejemplo, hay partidos políticos con muchos años de
experiencia que reconocen que en un determinado lugar por condiciones históricas o sociales no esperan
ganar la elección, pero necesitan contar con un representante que les permita tener presencia, para ganar
una elección nacional. En estos casos muchas veces se pierde la elección local pero se gana políticamente a
escala nacional.
Es una campaña política hay restricciones de tiempo, de personas pero sobre todo de economía. Esto nos
exige priorizar y seleccionar al público objetivo. Una mala manera de hacer la campaña política es
orientarla a todos los sectores poblacionales y zonales del distrito o la provincia. Inclusive así se tenga todo el
dinero siempre es necesario priorizar al público objetivo, por razones de imagen y estrategia. No vaya a ser
que se sature a la población lo cual logrará un resultado contrario al deseado.
Por otro lado, es necesario recordar que “así como se gobierna para la mayoría y no para todos, las
elecciones se ganan con la mayoría y no con todos”.
Esta priorización puede ser por sectores poblacionales, es decir mujeres, jóvenes, campesinos,
empleados o por zonas territoriales. Ejemplo: El sector tal del distrito, las urbanizaciones, los centros
poblados tales o cuales, o los distritos con más de 100 mil electores, etc.
Un ejercicio ineludible de los candidatos y sus equipos es el análisis del mercado electoral. Normalmente un
sondeo de opinión rigurosamente aplicado es un buen insumo para este análisis. Las preguntas sobre
preferencia electoral y las preguntas de firmeza en su decisión son fundamentales para este análisis:
Preferencia electoral: Si las elecciones fueran mañana ¿por qué quién votaría?
Firmeza en el voto: ¿Su decisión de voto es definitivo o podría cambiar dependiendo de que
aparezcan nuevos candidatos o dependiendo de lo que proponga cada uno? Y otra pregunta es ¿por
cuál de los candidatos no votaría nunca? Como respuesta a la pregunta si las elecciones fueran
mañana ¿por quién votaría? Hay tres posibles respuestas:
Mercado conquistado:
Población que ya decidió su voto por otro candidato. Es necesario conocer el porcentaje que representa
este mercado. Si éste es mayoritario y se concentra en un solo candidato, estamos frente a un candidato
líder del mercado, si es un porcentaje mayoritario pero está distribuido entre varios candidatos, estamos
frente a un mercado competitivo. Si estamos frente a un porcentaje minoritario estamos frente a un
mercado atractivo.
Mercado libre:
Población que no decide aún su voto. Este segmento de indecisos es probablemente el principal público
objetivo para las campañas. Dependiendo su tamaño las estrategias pueden variar. Por ejemplo, si tenemos
un porcentaje elevado de indecisos, las campañas deben estar orientadas a captar a este segmento. Si el
porcentaje es mínimo entonces, estamos frente a un mercado muy competitivos.
Mercado cautivo:
Población que ya decidió su voto por nuestro candidato. Conocer el porcentaje que representa este
segmento nos permitirá conocer el potencial electoral que representamos. De hecho si es un porcentaje
mayoritario somos los líderes en el mercado electoral.
En todos los casos se debe identificar el público objetivo de nuestra campaña. Debemos conocer sus
características más resaltantes así como la manera de ubicarlos.
Un perfil social de cada segmento electoral puede ayudar mucho al respecto. Por ejemplo, un elector típico del
mercado ocupado, pertenece al sector A o B (nivel socio económico), empleado o empresario, gusta de las
actividades familiares y quiere mejor calidad de vida, más áreas ver des y mejor limpieza. Pasa poco tiempo en su
casa y participa de reuniones sociales.
TIPOS DE CAMPAÑA
MAYORITARIO MAYORITARIO MAYORITARIO
MERCADO CAMPAÑA CAMPAÑA DE CAMPAÑA DE
Conquistado AGRESIVA CONVENCIMIENTO Y CONVENCIMIENTO
AGRESIVA
MERCADO CAMPAÑA DE CAMPAÑA DE CAMPAÑA AGRESIVA
Libre CONVENCIMIENTO CONVENCIMIENTO Y
AGRESIVA
MERCADO CAMPAÑA DEFENSIVA CAMPAÑA DEFENSIVA CAMPAÑA DE
Cautivo Y DE CONVENCIMIENTO
CONVENCIMIENTO
Dependiendo la configuración del mercado las estrategias de las campañas se orientan en:
Campañas defensivas:
Si nuestros electores forman el mayor porcentaje de la población votante, nuestra campaña debe estar
orientada a mantener esta preferencia, resaltar las cualidades de nuestro candidato, así como hacer
evidente las bondades de la propuesta expresada en el mensaje. Una estrategia que involucra a la
militancia es muy importante. Hay que elevar el sentido de pertenencia y la sensación de ganadores en
la contienda.
Muchos candidatos cometen un grave error. Al conocer su liderazgo, descuidan a su mercado cautivo y
buscan ganar los mercados de los otros candidatos, esto ha llevado al fracaso a muy buenos candidatos a lo
largo de la vida democrática del país.
Campañas de captación:
Cuando el porcentaje de electores que no han decidido su voto es mayoritario se debe elaborar una campaña
de captación de votos. Se debe orientar la campaña de este segmento, no vale la pena detenerse en
contiendas estériles con los otros candidatos.
Pues se requiere convencer a los electores que voten por nuestro candidato y no, que no voten por los
otros candidatos. Esta es probablemente la campaña típica a nivel electoral.
Si el mayor porcentaje de electores ya decidió su voto por otro candidato, estamos frente a un mercado
ocupado. Nadie cambia de parecer porque le ofrecen un programa coherente o un candidato carismático. Si
el elector ya decidió su voto, una estrategia de captación no tiene sentido, por lo tanto la estrategia se
orienta a desanimar a los simpatizantes del otro candidato, a resaltar sus debilidades, a comprobar sus
flaquezas, a evidenciar las inconsistencias de sus argumentos, a destacar sus carencias y sólo después de
una campaña agresiva (que no logra que el elector se anime a votar por nuestro candidato), debe
perseguirse pasarlo a la condición de indeciso. Luego iniciar una campaña de captación.
El curso de la campaña no debe permanecer estático, a medida que se avanza en la campaña y la fecha
de elección se aproxima, las campañas pueden variar de estrategia, dejar de ser defensivas a pasar a ser
ofensivas. O dejar de ser campaña de captación a ser ofensivas.
Nadie piensa ganar con el 100% de los votos pero la campaña política es cuestión de números. Por lo tanto
es necesario tener:
Metas generales:
Además de saber la cantidad de votos mínimos que se requieren para ganar una elección en dicha
localidad se requiere determinar qué porcentaje personas viven en la zona pero no forman parte de nuestro
universo de votantes, así como qué porcentaje de nuestro universo de votantes viven en otras zonas.
Metas específicas:
Sobre la conformidad de los votos. El candidato y su equipo deben además proponerse alcanzar
determinadas metas.
¿Cuántos votos por zona se pretende alcanzar como meta cuantitativa de acuerdo a las características de
la población y del sector al cual queremos llegar? De hecho hay lugares en los cuales no es necesaria una
campaña fuerte sobre todo en aquellos lugares donde la población mayoritariamente vota en otros distritos o
provincias. Sin embargo en una campaña política local no se espera ganar en todas las zonas, sino tener
presencia en las zonas más importantes.
En el caso de los sectores poblacionales sólo se considera aquellas que han sido seleccionadas. Salvo que
ésta sea insuficiente para ganar una elección se incorpora como meta cuantitativa el siguiente sector
poblacional priorizado (por ejemplo, si el voto de las mujeres es insuficiente porque no se llega a más del
30% de los lectores se orienta la campaña a los jóvenes o campesinos, etc.).
La campaña es sobretodo conseguir un número de votos compuesto por grandes y pequeñas cifras.
LA ESTRATEGIA DE CAMPAÑA.-
La estrategia política:
Se trata del primer nivel de estrategia que debe ser abordado por los integrantes del equipo de campaña.
Su objetivo central es definir la propuesta política o, en otros términos, el “que decir”. Este nivel inicial de
estrategia tiene por protagonistas principales al propio candidato, sus asesores más cercanos y los cuadros
de primera línea de la fuerza política a la que pertenecen.
Sin perjuicio de ello, el Marketing Político tiene mucho que aportar en este primer nivel de estrategia. El
candidato y sus equipos necesitan información correcta y actualizada a fin de decidir acertadamente que
proponer al electorado. Dicha información debe ser recolectada, ordenada y presentada de manera
sistémica. Para llevar a cabo dicha tarea, existen diversas herramientas técnicas entre las que se destacan:
Diagnóstico Estratégico: determina cuales son los principales problemas que aquejan a la
sociedad y los cursos de acción alternativos para su solución.
Red Motivacional del Voto: analiza cuáles son las motivaciones electorales más latentes, sean
éstas manifiestas o no manifiestas.
ESTRATEGIA DE POSICIONAMIENTO
Posicionar significa decidir cuál será el “espacio electoral” que el candidato pretende ocupar en el mapa
político o escenario estratégico. En otras palabras, se busca que el candidato represente en la mente
colectiva del electorado una clara referencia al espacio elegido.
El posicionamiento debe ser concebido como una respuesta simple y unívoca a la pregunta ¿Qué quiere
significar políticamente el candidato en estas elecciones?
Desde el punto de vista metodológico, una apropiada estrategia de posicionamiento debe elaborarse
considerando sus dos dimensiones básicas:
ESTRATEGIA COMUNICACIONAL
La comunicación puede definirse como un complejo intercambio de estímulos y señales que dos o más
sujetos realizan mediante diferentes sistemas de codificación y decodificación de mensajes. Entre las partes
que intervienen en dicho proceso se generan flujos de información que buscan contextualizar el intercambio
y, al mismo tiempo, llenar de contenido los símbolos elegidos para la transmisión de los mensajes que se
intentan comunicar.
Emisor: es la fuente que origina el proceso mediante el envío de flujos de información hacia otros
sujetos.
Canal: es el soporte físico o material del medio elegido como vía de intercambio.
En el campo específico de la comunicación política, donde el papel del “emisor” es ocupado por el
candidato y el de “receptor” por el electorado, la función de “medio”. En rigor, esta función es compartida
con otras formas de transmisión más directas, tales como actos públicos, caravanas, caminatas y otras
iniciativas proselitistas. Sin perjuicio de ello, son los medios gráficos, la radio y la televisión quienes hoy en
día concentran la mayor parte de la transmisión de los mensajes políticos.
Cabe destacar que está marcada tendencia a la mediatización que se observa en la política no es un
fenómeno nuevo en la historia del hombre pues, como lo sugiere el propio McLuhan, las sociedades
siempre han sido moldeadas más por la naturaleza de los medios con que se comunican sus integrantes
que por el contenido mismo de la comunicación.
ESTRATEGIAS DISCURSIVAS
El esquema anteriormente utilizado para describir el proceso de comunicación política establece la existencia
de un candidato emisor, un electorado-receptor y un conjunto de medios masivos que transportan los
mensajes del primero hacia el segundo. En el marco de las campañas electorales, esos mensajes
adquieren la forma de “discurso político”. En efecto, el discurso político es el envase semiológico mediante
el cual los candidatos hacen llegar el contenido de sus propuestas políticas los votantes.
Es pertinente precisar que el concepto de discurso político no se limita a la tradicional práctica de hablar en
público, sino que se extiende a diversas alternativas del “como decir”. El candidato que responde a una
entrevista radial, participa de un programa televisivo, escribe una nota de opinión en el diario o simplemente
concurre a un evento social está en todo momento formulando su discurso.
El carácter “político” de un discurso no está dado por el rol que ocupa el emisor del mensaje sino por el
contenido temático de éste. Por ello, como sostiene María Elena Qués, el hecho de que sea un dirigente
político quien lo enuncie es condición necesaria pero no suficiente para que un discurso sea político.
Quedó claro en el capítulo anterior que los principales actores en la planificación y ejecución del primer nivel
estratégico del Marketing Político (Epo) son el candidato y sus operadores más cercanos. En este segundo
nivel (ECo), los medios masivos se han convertido en la actualidad en el canal privilegiado de circulación
del discurso político y, en consecuencia, la elaboración del mismo exige el trabajo conjunto de
comunicadores sociales, asesores de prensa, semiólogos y especialistas en opinión pública.
En efecto, el ejercicio proselitista constituye el espacio donde el discurso político despliega al máximo sus
potencialidades estratégicas de ataque y defensa.
Conforme la denominación propuesta por Eliseo Verón, el diseño de una adecuada estrategia de
comunicación política debe considerar el papel de los siguientes actores:
Prodestinatario: es el partidario, simpatizante u “otro positivo” que forma parte del colectivo de
identificación y que, por ende, se expresa en términos de un “nosotros inclusivo”.
Paradestinatario: es el destinatario indeciso respecto del cual se establece una relación incierta, ya
que no es posible definir su posición con respecto al enunciador y su propuesta.
En general, las estrategias discursivas apuntan a captar la admisión de cada tipo de destinatario utilizando
el modo de acercamiento más conveniente según el caso. Así, respecto de los prodestinatarios, se utilizará
un discurso político de “refuerzo”, mientras que para los contradestinatarios el discurso será de
“polémica”. En el caso de los indecisos, el candidato intentará captarlos mediante discursos de
“persuasión”.
Las estrategias discursivas de refuerzo tienen como objeto consolidar y mantener el apoyo de aquellos
sectores que simpatizan con el candidato o su propuesta.
La voluntad persuasiva del discurso político destinado a los indecisos se descubre como la esencia misma
de la actividad proselitistas, es decir la captación de “prosélitos”.
En este contexto, las razones que el candidato esgrime ante los sectores independientes o dubitativos deben
diferir de las presentadas a los simpatizantes o partidarios de su proyecto político, a pesar de la supuesta
obviedad de lo antedicho, la historia electoral de nuestro país está repleta de ejemplos que demuestran lo
difícil que es poner en práctica estrategias discursivas acertadas.
Pueden mencionarse como ejemplo los inconvenientes que el peronismo bonaerense encontró al intentar
llegar con su mensaje a los sectores independientes del distrito previo a las elecciones legislativas de 1997.
Algunos analistas atribuyeron la derrota electoral a un desacierto discursivo de los candidatos del PJ.
Este consistió en utilizar argumentos de “mantenimiento” que, si bien eran adecuados para destinatarios
simpatizantes y partidarios, no se correspondían con las expectativas de los sectores indecisos e
independientes, esperaban discursos de “conquista”. En otras palabras, el discurso político del PJ reforzó lo
que ya estaba reforzado: el piso histórico del voto peronista de alrededor del 40%.
Cierto es que los equipos de campaña deben decidir sus estrategias discursivas teniendo en
consideración una serie de restricciones que limitan su discrecionalidad. Entre ellas se destacan:
Esta tercera etapa llamada también campaña de medios es la contienda electoral pura y simple donde el
candidato y su equipo de campaña entran en competencia con los rivales, para ello, se tiene que
materializar las diferentes tácticas de campaña.
Esta estructura es clásica en toda campaña electoral presidencial y no comprende todavía las tácticas a
nivel digital.
Desde los estudios de Joseph T. Klapper, realizados a principios de los años 60, hasta la fecha, es
evidente que los medios generan una realidad de segundo orden que llega a imponerse sobre la
realidad misma (si los medios “desaparecen” al candidato, la percepción de la sociedad será muy
sencilla: el candidato abandonó la campaña, aunque este continúe realizando toda clase de actos
multitudinarios día con día) y establecen la agenda pública (es decir, los temas que habrán de
abordarse).
Las campañas en los medios de comunicación masiva del inicio del tercer milenio son
interactivas y poseen las siguientes características: son textuales, televisuales, plurales,
multimedias, centralizadas hacia abajo a descentralizadas hacia arriba, y conforme aparecen nuevas
tecnologías (sistemas orales, tabloides, imprenta, radio, cine, televisión, internet) se integran al
conjunto de recursos disponibles.
Recordemos que hay un mensaje central, una propuesta de gobierno, temáticas definidas y una
serie de elementos que ahora deben comunicarse. El contenido se definió en el plan de marketing;
ahora hay que transmitirlo en un lenguaje apropiado para los medios. Además, el plan o
propuesta de gobierno debe resaltarse de acuerdo con las características de cada medio de
comunicación y la segmentación de los votantes (audiencia de los medios).
Persuadir a los ciudadanos para que acudan a las urnas y que su sufragio sea por el
candidato.
El éxito de una buena propaganda, la cual se mide por la cantidad favorable de notas, entrevistas,
referencias, etc., en los medios, depende en gran medida del cabildeo con los periodistas, jefes
de información y propietarios de los mismos.
Un candidato nunca puede pelearse con los medios o sus representantes. El hacerlo lleva a un
camino: la derrota. Como es evidente, es necesario tener una lista completa de periodistas con
nombre, fotografía, historial, tendencias ideológicas, perfil, gustos, aficiones y toda clase de
información para planear una estrategia de acercamiento personalidad con el candidato.
Esta es una labor uno a uno. El candidato tiene que lograr empatía con todos y llamarlos por su
nombre. En ocasiones, por distintas circunstancias, los artículos y entrevistas tienen que ser
inserciones pagadas (“gacetillas”); sin embargo se debe evitar al máximo utilizar los fondos en la
publicidad y, cuando sea necesario hacerlo, se deben elaborar de tal forma que no se observen
como algo pagado, sino parte de la información del mismo medio.
Televisión:
Logra insertar la presencia física del candidato en los hogares de los votantes.
Es útil para llegar a varios segmentos del mercado político, particularmente en elecciones
con alta dispersión geográfica.
Radio:
Prensa:
Es útil para llegar a políticos, académicos, intelectuales y clases con mayor nivel educativo.
Medios alternativos:
El cine rural, los altavoces y el teatro en comunidades son medios que pueden ser útiles
dependiendo del país o región donde se efectúe la campaña política. Prácticamente en todos los
lugares es posible contar con esta clase de medios alternativos. La segmentación en el uso de
medios es fundamental.
Posea agilitad mental, presencia física, capacidad oratoria y retórica superior, igual o
ligeramente inferior a la de sus adversarios.
Planee y estructure cuidadosamente el debate.
Los debates son considerados una obligación cívica de los candidatos, por lo que rehusarse a
participar resultaría negativo para su imagen, porque los medios y la opinión pública considerarían
que el candidato es débil o tiene algo que ocultar.
Si el candidato no cumple con los prerrequisitos, es decir, es muy mal orador, muestra lentitud
para responder, no posee presencia física (no se trata de atractivo físico, sino de carácter), no es
inteligente y no está decidido a prepararse, estamos ante una mala elección del partido y la
probabilidad de derrota electoral es muy elevada.
Si por el contrario, el candidato sólo es menos hábil en dichas capacidades a sus adversarios, se
debe hacer una labor profunda de entrenamiento: una media training más extenso, un curso
práctico e intensivo de oratoria y debate con varios ensayos, y un plazo mayor para la fecha del
debate, hasta que se considere que está listo.
Por lo común, el candidato prepara una tesis general que presentará al inicio y cierre del debate,
la cual incluye su propuesta y valor agregado como candidato; así como las respuestas a todos
los cuestionamientos que probablemente le hagan sus rivales. El candidato debe mostrarse
proactivo, con actitud de líder, con fortaleza, conocimiento de causa, carácter positivo, seguro de sí
mismo y de que va a ganar la elección.
Además de mostrarse sonriente y optimista para el debate televisado, el candidato debe vestir con
colores apropiados para la televisión (traje azul marino o gris y camisa blanca, de ninguna manera
trajes a rayas o cuadros, o corbatas o accesorios llamativos). Tampoco debe hacer ostentación de
joyas o artículos lujosos.
En los debates a veces conviene atacar y a veces no. En ocasiones se tiene que ser agresivo y
firme, en otras no. En ciertas situaciones se debe ser emocional y en otras ser racional, o ambas
cosas, según las circunstancias. En el debate transmitido por televisión en cadena nacional a todo
Estados Unidos, para presentar la postura del ex contrincante de Clinton, Ross Perot, con respecto al
Tratado de Libre Comercio con México, el vicepresidente Al Gore presentó una argumentación muy
lógica y consistente que, entre otros factores, lo convirtió en el gran ganador del debate en 1993 (el
Usa Today Gallup indicó que el 59 por ciento de los estadounidenses le dieron la ventaja a Gore, y
sólo el 32 por ciento a Perot).
Todo comunicado del candidato deberá hacerse en la papelería de la campaña. Las cartas a los
votantes deben contener un texto breve y directo al punto que se pretende, además de ser
motivacionales y persuasivas.
Los tipos de carta que comúnmente se utilizan en una campaña son las siguientes:
Folletos y periódicos:
El folleto es una herramienta útil para presentar al candidato, su familia y la propuesta básica
de gobierno. Puede ser un díptico, un tríptico o un cuadernillo. En la portada tiene que aparecer una
fotografía del candidato que refleje el perfil deseado por los votantes, el cual se obtuvo en la
investigación electoral.
En páginas interiores se sugiere que el candidato aparezca en diferentes posturas: atendiendo gente
en su despacho, caminando con personas, en su casa con la familia, vestido de manera formal e
informal, en fin, de diferentes maneras que muestran sus diversas facetas. Los grupos de enfoque
citados anteriormente pueden ser muy útiles para definir como presentar al candidato.
En otras ocasiones, se utiliza el formato del periódico para quienes están cumpliendo una función
pública (diputados, senadores, alcaldes, etc.) y son precandidatos o candidatos a una nueva elección
o una reelección, para presentar su labor actual y su promesa a futuro.
Se recomienda que se diseñe e imprima un folleto o periódico al inicio formal de la campaña y otro
durante la campaña, en algún momento crítico. En el caso de una campaña larga (que dure más de
ocho meses), lo ideal es utilizar tres folletos que se deberán distribuir masivamente: en hogares vía
correo directo y en centros donde se reúna gran número de votantes. Debe imprimirse el mayor
número posible de ejemplares. De contar con suficiente presupuesto, se recomienda, también
diseñar e imprimir un folleto, o algo similar, de carácter interno para los militantes o miembros del
partido. Un folleto debe ser muy gráfico y dinámico.
Video y audiocasete:
Son una parte fundamental para dar a conocer la imagen física del candidato (fotografía) y su
eslogan de campaña o una promesa básica.
En una convención para elegir al candidato del partido Acción Nacional a la gubernatura del estado
de México (1999), una de las precandidatas proporcionó a muchos de sus seguidores banderines
con su nombre y logotipo; mientras que su opositor fuerte utilizó pancartas con su nombre y foto. A
simple vista parecía que la mayoría de los asistentes (varios miles) apoyaban a este último. La
candidata cometió un grave error porque su futo circuló muy poco.
Esta herramienta es de varios tamaños de acuerdo con el lugar en que se va a colocar y las distintas
circunstancias. Pueden ser cadenetas para calles y avenidas, grandes carteles para centros de
trabajo, centros comerciales y lugares de reunión pública; o bien, carteles para oficinas, tiendas y
comercios, o pancartas parar que las muestren los asistentes a mítines y actos públicos. Su éxito
depende de una excelente fotografía del candidato que transmita la imagen deseada (una vez más
de acuerdo con las investigaciones realizadas). Durante la campaña para el gobierno del Distrito
Federal en México (1997).
Cuauhtémoc Cárdenas utilizó cadenetas donde se mostraba su rostro amable y sonriente, con lo que
obtuvo un resultado muy favorable; en contraste con el que obtuvo cuando, en otras campañas,
utilizó cadenetas que los mostraban serio y disgustado, lejano al votante.
Los transportes que utilice el candidato deben tener su imagen muy bien aplicada y recorrer los
diferentes distritos electorales para dar la sensación de que el candidato está presente, aunque no
vaya dentro de ellos. Sobra decir que las aplicaciones del diseño tienen que ser espectaculares en
autobuses, furgonetas o coches.
Se debe contar, también con vehículos para promover la buena imagen del candidato llevando
a las comunidades primeros auxilios médicos; capacitación técnica en oficios concretos como
carpintería, mecánica o arreglo de viviendas; repartición de alimentos básicos con base en el maíz y
desayunos a niños; revisiones médicas a personas de la tercera edad o ayuda psicológica a madres
solteras, entre otros. Además del perifoneo o uso de altavoces en unidades móviles.
Volantes:
En este caso se trata de hojas que contienen la imagen del candidato y las propuestas
específicas de su plan de gobierno, que se distribuyen masivamente en lugares de alta afluencia
de personas y en los hogares. Como toda herramienta de marketing directo, deben tener calidad en
el diseño y la impresión, y estar hechas en papel reciclable, además de contener información
valiosa para evitar que los votantes los tiren a la basura, por ejemplo, de calendario, teléfonos de
emergencia locales, tablas para calcular, etc.
La acción electoral comprende todos los esfuerzos para acercar directamente al candidato a los
votantes y promover el voto “cara a cara”, así como para establecer alianzas y adhesión grupal
que garanticen votos antes del día de los comicios.
Un maestro de ceremonias, que sea miembro distinguido del partido, presenta al candidato,
quien hablará de su objetivo; es decir, ganar y explicará su programa de trabajo para la
campaña, su oferta política y los lineamientos generales del plan de trabajo y contestará
preguntas de la audiencia. Se recomienda, por experiencia, no recurrir al video para
presentar al candidato, sino presentarlo personalmente. Al final se deben distribuir formatos
para reclutar miembros del partido que participen en actividades específicas de la campaña,
sin duplicar y bloquear los esfuerzos de las acciones planteadas por los dirigentes del
partido.
2. Reuniones de trabajo con líderes del partido. Estas reuniones necesitan estar muy bien
estructuradas y pueden tener como objetivos validar el plan de marketing político y revisar la
propuesta de plan de gobierno, además de reforzar los lazos del candidato con miembros
distinguidos del partido y líderes tanto formales como informales. También se recomienda
elaborar mapas cognitivos y estrategias para cada distrito o región. Comunicometría, por
ejemplo, utiliza software especializado en estas reuniones, de tal manera que sean un acto
político y además de una herramienta de trabajo.
4. Distribución del folleto interno que presenta al candidato como miembro destacado del
partido y la historia de su militancia, así como su vinculación ideológica.
Registro público del candidato. Se trata de un evento que debe ser espectacular en la
audiencia presente y en los medios de comunicación (con “bombo y platillos”).
Giras de trabajo. Esta actividad implica que el candidato visite el mayor número
posible de comunidades, desde muy temprano hasta muy tarde. En estas giras se le
programan mítines con un programa definido, música que entusiasme a la audiencia,
obsequios de merchandising, bebidas refrescantes y en ocasiones, comida.
Con este fin el equipo debe negociar actos con los integrantes de los grupos para establecer
un contacto directo con ellos y vincularse con sus líderes. Los eventos que se pueden
organizar solo tienen como límite la creatividad del equipo de campaña y su capacidad de
negociación.
Además de los actos políticos, es necesario realizar reuniones técnicas para dar a conocer la
propuesta de plan de gobierno y enriquecerla con opiniones y valoraciones de diferentes
sectores de la sociedad. Desde luego, en ellas también se aprovecha para difundir la imagen
del candidato como una persona preparada, capaz, con experiencia, conocedora de la
problemática de su municipio, departamento, región o país.
Es muy importante que el candidato cuente con una persona (asistente ejecutivo del candidato
como se le denomina en varios países latinoamericanos, o secretario particular) dedicada a
manejar su agenda junto con él, y cuidando de no alterarla, salvo por razones excepcionales.
El respeto a los asistentes a las actividades del candidato es algo sumamente delicado y tiene
que cuidarse en extremo.
El candidato (1972) de Michael Ritchie
La película comienza con el reconocimiento de un fracaso. El candidato demócrata se presenta en la noche electoral
ante sus seguidores para anunciar la derrota en las urnas frente a su opositor, el senador Crocker Jarmon. A pesar
de la multitud que le rodea, sentimos la soledad del perdedor y el abandono de su equipo de campaña que, sabedor
de la decepción sufrida, emprende la huida.
Estos profesionales del marketing político —encarnados en el director de campaña Melvin Lucas (Peter Boyle) y sus
ayudantes—, comienzan la búsqueda de un posible candidato que sea capaz de hacer frente a ese senador mayor y
experimentado en el mundo de la política que derrota elección tras elección a sus rivales.
Esta búsqueda recae en el abogado Bill McKay (Robert Redford), hijo de un antiguo senador demócrata, sin
experiencia en la política pero con toda su inocencia e idealismo listo para ser modelado en aras de una futura
carrera en el Senado. Atractivo, con una imagen limpia alejada del profesionalismo político y partidario de decir lo que
piensa, se convierte en el candidato ideal pues las expectativas iniciales de ganar son mínimas por lo que parten sin
ningún tipo de presión.
La cámara sigue muy de cerca al candidato en su trayectoria política, desde el comienzo virginal (búsqueda de
mensajes, preparación de su imagen, adaptación a los formatos publicitarios), pasando por todas las dificultades (la
desproporción entre ambos candidatos, la inexperiencia, la rebeldía de McKay) hasta llegar al afianzamiento de la
candidatura (pérdida de la inocencia, conocimiento de las cloacas del sistema, cesión de los planteamientos
iniciales).
El formato del filme se adapta a este postulado a través de la fotografía y el uso de los recursos cinematográficos que
se fusionan con el lenguaje televisivo (teleobjetivo, zoom, movimientos de cámara) para conferir una apariencia
documental que se acrecienta con la inserción de las imágenes de las campañas publicitarias de los candidatos
(filmaciones, spots, las entrevistas y los debates en televisión).
Cuanto más independiente parece mostrarse Bill Mckay, más se va enfangando en todo aquello que rechazaba. Bajo
una campaña fresca y con apariencia de renovación, el candidato tendrá que aceptar la ayuda de su padre con el
objetivo de reforzar su imagen frente a las críticas; la libertad para poner sobre la mesa los temas que le interesan —
como la protección del medio ambiente, la política sanitaria o la educación— va desapareciendo en aras de conseguir
arañar unas décimas favorables en los sondeos; y finalmente su candidatura independiente necesitará contar con el
apoyo del sindicato mayoritario en un forzado pacto. La cesión afectará tanto a la parte como profesional como la
personal, con el obligado reencuentro con su padre o el engaño a su mujer, sutilmente indicado en la escena en que
la joven seguidora abandona la habitación del candidato y avanza por el pasillo del hotel.
Visión pesimista de la política donde queda patente que el mayor valor para garantizar el triunfo político
reside en el despliegue electoral basado en la maquinaria de los partidos (aparato interno, asesores de
campaña, financiación, relaciones y pactos con agentes influyentes) y el juego con la imagen (medios de
comunicación, marketing).
La sensación final es que la política queda reducida a un gran juego, nunca mejor dicho, del que participan los
ciudadanos pero de una manera secundaria, movidos como peones. En cierto modo es como el candidato,
protagonista de las elecciones, pero siempre secundado por Melvin. En mítines, encuentros y reuniones Melvin va
tejiendo la estrategia que guía a McKay hacia el triunfo; siempre en segundo plano, oculto tras su barba y sus gafas,
es en realidad el elemento tractor para posicionar a su hombre en el mundo de la política.
El filme muestra la corrupción de un sistema capaz de regenerarse para perpetuarse. El republicano conservador
pierde su elección tras muchos años de victorias en aras de un recambio joven con nuevas ideas y propuestas,
aunque en el fondo sabemos que ese nuevo personaje pronto tendrá los defectos de esa nobleza política que se
mueve por los despachos de los gobiernos. En el fondo se desprende que el joven triunfador que en la soledad de la
habitación de su hotel pregunta “¿qué hacemos ahora?”, después de unos años se convertirá en todo aquello contra
lo que pretendía luchar. Bill McKay será una continuación de su padre, un padre al que no quería taxativamente en su
campaña porque pretendía distinguirse de una clase política enquistada y de la que él parece ya formar parte.
PRACTICA DEL CURSO
No solo se ganan unas elecciones por un traje elegante o un peinado, pero son aspectos que influyen en los
votantes. Por eso los asesores de imagen estudian las preferencias del electorado y luego “moldean” a su candidato
para que encaje en el perfil ideal
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