DERECHO CIVIL IV. SECCIÓN H. Prof. Dra. Milagros Hernández.
04/11/2021 CLASE INAUGURAL.
Tema N° 01. La Familia. Conceptos. Distintas acepciones. Importancia social y económica.
Regulación venezolana. El Derecho de Familia.
Desde el momento en que el homo sapiens aparece sobre la tierra, se empieza a notar el
carácter gregario del mismo, el hombre no permanece aislado, por el contrario, tiende a
agruparse, en pos de la defensa y la subsistencia, la agrupación ayuda a satisfacer las
necesidades. Los grupos pueden ser grandes o pequeños, su elemento primario es que se
constituye por el macho y la hembra, y sus descendientes inmediatos que son los hijos. A
través de la historia siempre se observan estas unidades o núcleos, intermedios entre el
individuo y el grupo, se establecen más bien por razones de carácter biológico y
sociológico, estas unidades han evolucionado a lo largo de los siglos. De esas unidades
surge la familia, institución que ha sufrido y sufre numerables momentos de crisis, aun así,
existe y subsiste porque es un imperativo de la propia naturaleza, que origina y es
originaria en el hecho biológico de la necesidad de reproducción derivada de una
institución social, que es punto de partida de la nación y por ende del Estado. Y es que la
familia se dice y se ha descrito como una trayectoria de evolución iniciada desde el
momento en que es una unidad reproductora hasta transformarse en una institución
eminentemente social.
Concepto de familia
Según Sánchez Román: La familia es la institución ética natural fundada en la relación
conyugal de los sexos, cuyos individuos se hayan ligados por lazos de amor, respeto y
obediencia. Institución necesaria para la conservación, propagación y desarrollo en todas
las esferas de la vida de la especie humana.
Según Caldera: comunidad formada por un hombre y una mujer unidos en forma estable y
conforme a la ley, y por los descendientes que de ella proceden.
Otros autores convienen en que la familia es el conjunto de personas unidas entre sí por el
vínculo de consanguinidad, de afinidad, de adopción y de matrimonio.
Profesora: el conjunto de personas unidas por parentesco o por matrimonio, que conviven
bajo el mismo techo, sometidas a la autoridad y dirección de un jefe, así como aquellas
que se encuentren ligadas a esta por un vínculo parental.
Se debe realizar la distinción entre el grupo limitado de personas que viven en una misma
casa, como son los padres, hijos y quizás hasta los abuelos, y el concepto amplio que
estaría dado por todas aquellas personas que descienden de un tronco común y las que se
hayan vinculadas a esta por nexos de afinidad, adopción o matrimonio. Distinción que ya
había hecho el Derecho Romano, el cuál asignaba al término familia dos acepciones
totalmente distintas, la del grupo de personas sometidas a un momento determinado a la
autoridad de un jefe, Familiae Iuris Propio, y la del grupo integrado por todas aquellas
personas que sí vivían bajo el Regio del Pater Famili y estarían sometidas bajo su
autoridad, Familia Iuris Iomini. En la época del Derecho Clásico se incluía dentro del primer
grupo además a todos los agnados salidos de la misma domus y aun hasta los miembros
de una misma gen, llegando a incluirse hasta el grupo de esclavos que dependían de un
mismo señor.
La CRBV en su artículo 75 expresa que el Estado protegerá a la familia como asociación
natural de la sociedad y como espacio fundamental para el desarrollo integral de las
personas. El CC no define a la familia y se limita solamente a hacer alusión de ella en
diversas disposiciones, expresando entre ellas el mantenimiento de la familia, la
comunidad conyugal, el divorcio y la filiación.
Reseña Histórica de la Familia
La familia es una de las instituciones que más se ha transformado a lo largo de la historia.
1° Etapa del Derecho Romano.
Época Arcaica: la familia se caracterizaba por el absoluto sometimiento del grupo familiar
al Pater Familiae, quien ejerce los más amplios poderes soberanos y despóticos, el jefe de
la familia tiene bajo su férula a quienes de él dependen, por lo que la institución tiene
carácter esencialmente unitario. La familia viene a ser como un pequeño Estado con
funciones religiosas, políticas y públicas, aun con dioses familiares, cuyos miembros se
encuentran unidos por el vínculo de la agnación y permanecen sometidos a la autoridad
del jefe.
Época del Derecho Justiniano: la familia se basa en el vínculo de la pugnación que une a
los parientes, sin cabeza omnipotente, no ofrece el carácter de unidad compacta y pierde
toda injerencia política, es más humana, aunque menos sólida.
* Con la familia Justiniana se inicia una nueva evolución, que gradualmente conduce a la
familia moderna, a través de aquellas modificaciones que le imprimen primero el
cristianismo, con la indiscutible influencia del Derecho Canónico, luego el Derecho Feudal
y posteriormente la Revolución Francesa.
2° Etapa de la época Medieval:
Con el surgimiento del cristianismo y su absoluto dominio de los grupos sociales, la Iglesia
impone normas, especialmente en cuanto al matrimonio y la familia se vuelve hacia una
nueva concepción de la vida, que es la búsqueda de valores éticos y religiosos, de manera
que la institución queda estructurada sobre una base de normas ético-religiosas
dominando los valores espirituales sobre los materiales.
3° Familia Moderna:
Como una conjugación de las etapas anteriores, nace con caracteres que le son propios, la
familia moderna, en la cual, si bien se encuentran vestigios del antiguo poder del Pater
Famili, esta está tan delimitada que no podrían siquiera compararse. Este cambio de ideas
y de estructura que se inician en la baja Edad Media continua paulatinamente entre los
primeros siglos de la edad moderna y se acelera y se acentúa en el siglo XVIII, con el
Movimiento Filosófico de la Ilustración, los filósofos ilustrados limitan la composición del
grupo familiar a los padres y los hijos, manteniendo la independencia de estos y
defendiendo la licitud y convivencia del divorcio, estos principios tan opuestos a la
tradición irrumpen intensamente en la legislación revolucionaria francesa y van a
reflejarse posteriormente en el Código Napoleónico, en el cual si bien no se recogen
muchas de las exageraciones revolucionarias, no se llega a retroceder a la situación
anterior, por tanto sigue siendo un paso de avance en la legislación familiar, así pues la
concepción del Código Napoleónico y posteriormente el movimiento feminista de la
segunda mitad del siglo XIX van a influir decisivamente en las ulteriores codificaciones
europeas en materia de Familia.
Cabe destacar en la evolución histórica de la Familia, la incidencia perjudicial sobre la
institución, que han tenido algunas doctrinas de carácter político, al querer destacar
exageradamente al individuo frente al grupo, relegando a un plano secundario al grupo
familiar y pretendiendo que sea el Estado el principal ductor de la formación de la persona
humana, lo que ha hecho temer por la posible extinción de la familia como núcleo
fundamental de la sociedad y por ende del Estado.
Clases de Familia:
A lo largo de los años se han realizado numerosos y diversos estudios con respecto a esta
institución, se han adoptado diversos criterios para clasificarla, entre los más
generalizados se encuentra el que toma en cuenta el tipo de hogar y las relaciones
parentales, con base en ellos tenemos la siguiente clasificación.
- Desde el punto de vista de la composición de la familia, tomando en cuenta la
parentalidad, la conyugalidad y la consanguinidad:
* Familia Nuclear: integrada por una pareja adulta, con o sin hijos, o por uno de los
miembros de la pareja y sus hijos.
* Familia Nuclear simple: integrada por una pareja sin hijos.
* Familia Nuclear Biparental: integrada por el padre y la madre y uno o más hijos.
* Familia Nuclear Monoparental: integrada por uno de los padres y uno o más hijos.
* Familia Extensa: integrada por una pareja o uno de los miembros con o sin hijos, y por
otros miembros que pueden ser parientes o no.
* Familia Extensa Simple: integrada por una pareja sin hijos y por otros miembros
parientes o no.
* Familia Extensa Biparental: integrada por el padre y la medre con uno o más hijos y
otros parientes.
* Familia Extensa Amplia o Familia Compuesta: integrada por una pareja o uno de los
miembros de esta, con uno o más hijos y otros parientes y no parientes.
* Hogar Unipersonal: el inmueble es habitado por una sola persona, generalmente un
adulto mayor.
* Hogar Familiar: el hábitat es compartido por uno o más núcleos familiares.
* Hogar No Familiar: el hábitat es compartido por dos o más personas no vinculadas
parentalmente.
La clasificación de hogares y familia pone de relieve la existencia de redes de parentesco,
redes de apoyo y solidaridad, así como la distinción de núcleos primarios y núcleos
secundarios en la familia.
Entre las familias biparentales se pueden distinguir:
* Familia Reconstruida: es aquella formada por una pareja con o sin hijos comunes, que
integra hijos de uniones conyugales anteriores de uno o ambos miembros de la pareja.
Otro punto de vista a considerar en la caracterización de la familia está relacionado con las
etapas del ciclo familiar que se pueden distinguir en ellas, en esta secuencia, la familia
cambia de composición y enfrenta distintas tareas y problemas, para distinguir las etapas
del ciclo familiar suele usarse como criterio la edad del hijo mayor, en el caso de la pareja
sin hijos se diferencia a las parejas jóvenes que aún no tienen hijos de las mayores cuyos
hijos ya no viven en el hogar, de esta manera se puede considerar la existencia de siete
etapas en el ciclo de la vida familiar:
1.- pareja o familia joven sin hijos.
2.- pareja o familia cuyo hijo mayor es preescolar. 0-5 años.
3.- pareja o familia cuyo hijo mayor es escolar de 6-13 años.
4.- pareja o familia cuyo hijo mayor es adolescente de 14-1 años.
5.- pareja o familia cuyo hijo mayor tiene 19 años o más.
6.- pareja o familia adulta sin hijos en el hogar.
7.- adulto mayor sin pareja o por viudez.
De los expresado anteriormente podemos establecer y deducir la gran importancia que
debe atribuírsele a la familia, en lo económico, social y político. La familia es el primero de
los grupos sociales, no solo la tradición, sino la razón y el mismo instinto hacen que sea la
primera forma de relación que une al hombre y a la mujer, tanto para la satisfacción de las
necesidades sexuales, que se traducen en la reproducción de la especie, así como para
fines de mutua ayuda y convivencia, con objetos ulteriores y de mayor significación como
lo son la educación, el cuidado de los hijos, la conservación de los acervos culturales, entre
otros. Por tanto, como institución primaria que es, la familia ejerce poderosamente una
influencia en la personalidad de sus miembros, y consecuentemente de los grupos sociales
de los cuales forma parte de la célula fundamental. Es la familia el primer instrumento de
socialización del hombre y el más significativo elemento de conservación de las riquezas
culturales, morales y jurídicas, son transmitidas de unas a otras generaciones,
constituyendo así la tradición de los pueblos, marcada importancia tiene también la
familia desde el punto de vista político, y en efecto es en el hogar doméstico donde se van
a fraguar y germinar los principios de acatamiento y respeto a las instituciones, de
obediencia a la autoridad legítima, de aceptación de un orden jerárquico que debe
respetarse, es en el núcleo familiar donde comienza el futuro ciudadano a conocer y
respetar los derechos ajenos y a hacer respetar los propios, ejerciéndose en el diario
convivir con los demás miembros del grupo en la práctica de deberes y obligaciones que
serán la base de su futura conducta ciudadana, es pues, la vida familiar la preparación o el
inicio de la vida en comunidad y es por ello que el Estado cada día interviene más en la
regulación de los grupos familiares, a fin de asegurarse que las funciones que a estos
corresponden sean cumplidas debidamente, ya que a través de la protección del interés
familiar, el Estado exige y recibe el mismo protección. Puesto que, si el organismo familiar
sobre el cual reposa se haya regulado de conformidad con los fines que el persigue, se
habrá realizado el propio interés del Estado y por ende su estabilidad y permanencia, no
hay que olvidar que la nación es uno de los elementos constitutivos del Estado y la familia
es el núcleo primario de la Nación.
En cuanto al aspecto económico, debemos expresar igualmente que la familia tiene una
especial significación, es sabido que los países con una organización familiar más estable,
son los que han llegado a un mayor grado de desarrollo económico por lo que la familia es
el mejor aliado del incremento de las actividades económicas individuales, y por tanto del
grupo, y es que la necesidad de hacer frente a la responsabilidad de índole material que
implica el sostenimiento de la familia, constituye para el hombre responsable, el mejor
acicate para el trabajo, el padre y aun la madre ante ese incremento de los hijos, a
quienes deben manutención y educación, se esfuerzan por superarse y producir cada vez
más, y así generalizando el fenómeno económico al grupo social, se traduce en una nación
económicamente fuerte, por lo que el Estado se ve en buena parte aliviado de las cargas
de asistencia social, como consecuencia de la disminución de las clases menesterosas, que
de una u otra manera estarían obligados a mantener y curar, por tanto con una familia
fuerte, fortalecida, tendremos una Nación y un Estado mejor.
La familia y las normas que la regulan:
Hemos dejado dicho que la familia es en esencia el resultado de un hecho natural o
biológico, por lo que lógicamente la normativa que la regula nace fundamentalmente de
las relaciones afectivas que ligan al hombre con la mujer y a ambos con sus hijos, así como
a estos últimos entre sí, son por tanto normas de un profundo contenido moral, que en
Derecho por su propia función ductora no puede ignorar y por ello las transforma en
normas jurídicas hasta donde le es posible, esto explica, como dice el maestro Roberto De
Ruggiero, que el fenómeno peculiar del Derecho de Familia es la existencia de normas sin
sanción o con sanción atenuada, por lo que el Derecho es por si mimo incapaz de provocar
mediante la coerción el cumplimiento de dichos preceptos, o cree más conveniente
confiar su observación al sentido ético, a la costumbre o a otras fuerzas que actúan en el
ámbito social.
En Venezuela las disposiciones que rigen el Derecho de Familia primariamente se
encuentran previstas en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, que
trata en el Título de los Derechos Sociales, Capítulo cinco de la Constitución, Artículos 75
al 82. En nuestro Código Civil venezolano las normas sobre este Derecho abarcan un
extenso articulado contenido a lo largo del libro primero, que comprende todo cuanto se
refiere al Matrimonio y los presupuestos y formalidades de su celebración, así como la
relajación y disolución del vínculo conyugal, las relaciones personales y patrimoniales de
los cónyuges, las relaciones parentales, filiación, obligaciones alimentarias y finalmente el
estudio de las instituciones de protección de incapaces. Por tratarse de una materia de
importancia vital tenemos también la Ley Orgánica para la Protección al niño, niña y
adolescente (LOPNNA), siendo su ámbito de aplicación para los niños, niñas y adolescente
donde se abarca tanto el aspecto civil, como el penal, y así como la Ley para la Protección
las Familias, la Maternidad y la Paternidad, pero no solo se regulan situaciones derivadas
en el ámbito civil, el estado familiar también es tratado por el Derecho Penal, pues el
vínculo familiar constituye agravantes unas veces y atenuantes otras en la sanción de
ciertos delitos, debiendo destacarse en esta área también la Ley Orgánica sobre el
Derecho de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, en cuanto al Derecho Procesal, el
vínculo parental fundamenta la incapacidad para actuar en función de un Juez, como
perito o como testigo, y en el campo del Derecho Administrativo la existencia de
determinados vínculos familiares, incide en el desempeño de ciertos cargos (como
veremos posteriormente cuando tratemos subsiguientes temas). En Venezuela la
institución familiar está regulada no solo por normas de carácter moral, sino jurídicas,
normas que buscan tanto la protección de la familia como la implementación de valores
sociales, las leyes del ordenamiento jurídico venezolano que contemplan la protección y la
vitalidad de la institución familiar son las siguientes: (Vigentes, año 2021)
1.- CRBV, G.O. N° 5.453 del 24/03/2000. Regula la protección de los Derechos de la
Familia.
2.- Código Civil, G.O. N° 2.990 del 26/07/1982. Regula el Matrimonio, la Adopción, el
Divorcio, el Parentesco, la Filiación, etc.
3.- Ley para la protección de la Familia, la Maternidad y la Paternidad, G.O. N° 38.773 del
20/09/2007. Regula la protección de la Familia.
4.- Ley para la Protección de Niños, Niñas y Adolescentes, G.O. N°5.859 del 10/12/2007.
Regula la protección a los niños y adolescentes.
5.- Código Penal, G.O. N° 5.768 del 13/04/2005. Regula los delitos relacionados con la
familia.
6.- Ley Orgánica del Trabajo, G.O. N° 5.152 del 16/06/1977. Regula los beneficios laborales
para los familiares.
7.- Ley Orgánica de Educación, G.O. N° 2.635 del 2/07/1980. Regula la protección a la
educación.
8.- Ley Orgánica sobre el Derecho de las mujeres a una Vida Libre de Violencia G.O. N°
38.770 del 17/07/2007. Regula la protección a la mujer.
¿Se puede tomar cómo familia la unión entre dos personas de un mismo sexo?
“Nuestra Legislación hasta ahora, solo reconoce la familia o pareja integrada por
un hombre y una mujer. No obstante, en el ámbito mundial, muchas legislaciones
reconocen el matrimonio entre personas de igual sexo (se estudiará en otro tema) y dado
ese reconocimiento, se otorga formación y existencia de esta clase de familia, la cual está
conformada, además, por los hijos, bienes, derechos y obligaciones, entre otros aspectos”.
¿Cuáles son las funciones específicas de la familia, cómo base nuclear de la sociedad?
¿Estás pueden variar con el tiempo?
“La familia tiene una importancia vital en la sociedad, por ello produce efectos
económicos, políticos, sociales, religiosos, culturales (costumbres, comidas, tradiciones,
etc.), así como valores y principios. Todo ello tiene incidencia y conforman los aspectos de
una Nación y el Gobierno que lo detenta. Cuando la familia es fuerte en los aspectos antes
señalados, saldrá un país fortalecido. Por ello los países más avanzados, devienen de una
mejor familia. También, como quedó expuesto la familia es la institución que más cambios
ha tenido durante la historia de la humanidad y seguirá cambiando como lo ha venido
haciendo”.
¿Es constitucional aprobar una Ley donde se contemple la unión entre personas del
mismo sexo? Tomando en cuenta que el mismo ya se encuentra presentado ante la
Asamblea Nacional.
“En efecto existe una propuesta de matrimonio igualitario en el Poder Legislativo,
está allí, vamos a ver qué pasa, no es menos cierto que la Constitución establece que el
Matrimonio y las Uniones Estables de Hecho solo pueden ser entre un solo hombre y una
sola mujer, como también lo establece el artículo 44 del Código Civil. Viéndolo bajo esa
premisa del artículo constitucional, pareciera indicar que una propuesta de esa naturaleza
si llegara a hacerse Ley, porque solamente es una propuesta, sería de carácter
inconstitucional, no obstante, habría que, para mí, para quien les habla habría qué hacer
una reforma, para que pudiera ser legal una Ley de esa naturaleza, no obstante no sé sí
existirá algún vericueto o algo que yo desconozca, por el cual o por la cual pudiera llegar a
ser Ley la Ley esta de matrimonio, la Ley no, la propuesta del Matrimonio Igualitario. De
todas maneras, ese es un punto bien interesante, hay un aspecto en la materia que yo
trato justamente, no solamente lo voy a tratar con ustedes, sino que también está en mi
libro, que es el Matrimonio entre personas de igual sexo, hay bastante tiempo como para
que hablemos sobre la materia, sobre el matrimonio igualitario”.
09/11/2021. Segunda Clase.
Tema N°02. Fundamentos constitucionales de los Derechos y relaciones familiares.
Derecho de Familia: conjunto de normas jurídicas de carácter personal y patrimonial que
tienen por objeto regular la organización, existencia y disolución de la familia, y establecer
reglas acerca de los bienes de la sociedad conyugal, y de la trasmisión de estos a los
descendientes, ascendientes y colaterales.
Bonecace dice, es el conjunto de normas jurídicas, tanto de carácter personal, como
patrimonial, que, de manera exclusiva, principal, accesoria, directa o indirecta, se refieren
a la organización, a la vida y a la disolución de la familia.
Otros autores consideran un aspecto un poco más restringido, diciendo que la familia es
un conjunto de normas legales, referente al matrimonio, a la filiación, o al derecho que
regula la situación de los cónyuges y de los parientes en cuanto a tales.
Sea un concepto o sea otro, podemos decir que la familia nace, se reproduce, se extingue
hasta cierto punto, aunque digamos desde de su desaparición física pasa a ser el Derecho
Sucesoral, pero dentro del Derecho de Familia vemos que hay un conjunto de normas que
van a regular su existencia, su evolución, su organización, el matrimonio, la transmisión de
los derechos de ese matrimonio, de los bienes, de cómo está organizado todo lo que se
refiere al aspecto patrimonial, por eso se estudia en la división del Derecho de Familia el
aspecto personal y el aspecto patrimonial.
En cuanto a las consideraciones generales de este Derecho, el maestro Roberto De
Ruggiero, ha establecido que dentro de las ramas que tradicionalmente distinguen al
Derecho, tenemos el Derecho Público y el Derecho Privado, es el Derecho de Familia, el
que reviste aspectos más singulares, por su historia, por sus fundamentos racionales,
éticos, por sus normas y por sus relaciones con el Derecho Público, por la estructura de
esas relaciones jurídicas que lo configuran, por el predominio de los estados personales
frente a los estados patrimoniales y especialmente por lo que constituye una nota muy
diferencial, más sobresaliente, que es la limitación al Principio de la Autonomía de la
Voluntad.
La historia de la evolución de la familia nos revela que en tanto que las otras ramas del
Derecho Privado se ha seguido casi rigurosamente el molde del Derecho Romano, en el
Derecho de familia se han efectuado profundos cambios a tal punto que parece ya no
existir ningún punto de unión entre el Derecho actual de Familia y su origen Romano, es
así que en cuanto al fundamento de sus normas debe observarse que la familia no está
solamente regulada por el derecho, también hay otros aspectos que influyen en ella,
como es, la religión, la moral, la costumbre, configurando así un complejo de reglas y
principios, de obligatoria observancia, con un profundo contenido ético, de allí que
frecuentemente se encuentren normas sin sanción o con sanción atenuada, porque el
legislador confía su cumplimiento a sentimientos de contenido moral y afectivo, que al
efecto coactivo de un castigo o sanción, así mismo cabe destacar la íntima relación del
Derecho de familia, con el Derecho Público, pues en tanto, que en las otras ramas del
Derecho Privado la actividad de los particulares queda librada a su sola voluntad, salvo las
limitaciones debidas a la moral y a las buenas costumbres, en el Derecho de Familia el
Estado interviene constantemente para garantizar la seguridad de las relaciones jurídicas,
disciplinando el organismo familiar, sin que la Ley constituya como en otras relaciones del
Derecho Privado la única norma, el Derecho de Familia en su totalidad es un conjunto de
disciplinas de Estado y condiciones personales, de manera que los deberes y derechos
individuales, están determinados por la posición de la persona en el grupo familiar por lo
que la Ley viene a consagrar condiciones subjetivas de carácter universal, estados
personales eficaces dentro y fuera del grupo que deben ser respetadas por todos, es decir,
Derechos absolutos, Erga Omnes, que por tanto se incluyen en la observancia general, así
mismo, cuando de la Ley derivan obligaciones por parte de los miembros del grupo
familiar hacia el titular del derecho lo que importa es la posición del individuo que
fundamenta y legitima su defensa contra otros, en el mismo sentido, cabe señalar, la
subordinación de lo patrimonial a lo personal, en el Derecho de familia, son los estados o
posiciones personales de donde surgen las relaciones económicas o patrimoniales que
serán siempre consecuencia de aquello y que, por tanto no se les puede separar, porque
las relaciones económicas familiares se producen solamente entre los miembros del grupo
y únicamente como derivación de la vinculación personal existente entre ellos, de aquí
que la relación patrimonial adopta una configuración especial cuando se produce en el
seno de la familia, pues sea que se parezca a un Derecho real, sea la figura de un Derecho
de Crédito, el Derecho patrimonial va solo a imitar, pero no a reproducir exactamente la
categoría del Derecho Real o del Derecho de Crédito, ello es así, porque aun cuando las
relaciones tengan contenido económico, y los derechos ofrezcan un carácter patrimonial,
el ordenamiento jurídico opera en estos casos fuera de la esfera corriente, de lo tuyo o lo
mío, en virtud de que persigue fines más elementales, fines más trascendentales, protege
intereses de mayor significación como son los de la familia, como organismo cuya
estabilidad es necesaria para el Estado, pero la nota más diferencial, más sobresaliente del
Derecho de Familia, es, frente al Derecho Privado, la limitación a la autonomía de la
voluntad, pues mientras en el Derecho Privado, el ejercicio de los Derechos se supedita a
la libre voluntad del individuo, en las relaciones familiares el interés individual viene a ser
sustituido por un interés superior, que es el de la familia, y es a esta a quien se dirige la
tutela del Derecho aun en contra de la voluntad de los individuos que integran el grupo
familiar, puesto que la finalidad de la familia no puede ser la que quiera el individuo, sino
el interés superior de la comunidad, no puede abandonarse su consecución a la voluntad
libre del particular, que podría en determinadas circunstancias ser contraria al interés
general, por lo que debe ser el Estado en uso de su potestad el que debe conseguirla aun
a costa de lesionar intereses individuales, de esto se deriva el que las normas que regulan
las relaciones jurídicas familiares sean uniformes y únicas, ya que la Ley es la que va
determinar las potestades, los deberes, los derechos que surgen del vínculo parental, así
como las atribuciones y obligaciones de los extraños en relación con estas potestades,
deberes y derechos.
La nota diferencial es la limitación al principio de la autonomía de la voluntad, siendo la
nota más sobresaliente de esta rama del Derecho, van a surgir los siguientes caracteres:
IMPORTANTÍSIMO, MUY.
- la limitación al principio de la representación, mientras que, en otros campos del
Derecho privado, el titular del derecho puede delegar en un tercero el uso y el ejercicio de
ese derecho, transfiriéndole mediante un instrumento de poder la facultad de expresar en
su nombre, su declaración de voluntad y de ejercer su representación en todos los actos
productivos de efectos jurídicos, en el Derecho de Familia esta facultad está limitada a tal
punto, que cuando por vía de excepción lo permite exige como requisito sinecuanom que
debe otorgarse mediante poder especial, con expreso señalamiento de las facultades que
se confieren, como sucede por ejemplo, con el poder para contraer matrimonio, por otra
parte la ley no permite en ciertos casos la posibilidad de que determinados actos jurídicos
puedan celebrarse mediante apoderado, ni otorgarse por este medio el consentimiento
de las personas que deben darlo, por ejemplo la contestación a la solicitud de divorcio, a
que se contrae el artículo 185-A del Código Civil, debe hacerse personalmente y no
mediante apoderado, los actos conciliatorios en el juicio del divorcio contencioso
contenido en los artículos 756 y 757 del Código de Procedimiento Civil son personalísimos,
no admiten apoderados, así como el artículo 493 de la LOPNNA que exige la presencia
personal del individuo que se propone adoptar a otro, en este mismo sentido debe
interpretarse la disposición contenida en el artículo 189 del Código Civil que exige para
que el Juez pueda pronunciar la separación de cuerpos de los cónyuges, por mutuo
consentimiento, la manifestación de esto debe ser presentada personalmente, lo cual es
ratificado por el artículo 762 del Código de Procedimiento Civil.
- No es permisible la modalidad de sometimiento a condición o término, en las relaciones
jurídicas de Derecho Privado, la voluntad de las partes es tan amplia que solo queda
limitada por las normas de orden público y las buenas costumbres, de tal manera que
nada impide que los efectos jurídicos de la declaración queden supeditados a términos o
condiciones indispensables para que estos efectos sean valederos, en el Derecho de
Familia, por el contrario, por ser los actos jurídicos en su mayoría generadores de estado y
condiciones personales, no puede admitirse la modalidad de términos o condiciones para
su vivencia y solo en casos excepcionales, especialmente dentro del campo de lo
patrimonial se permite limitar la declaración de voluntad al cumplimiento de una
condición, al transcurso de un determinado espacio de tiempo y es que de permitirse tales
modalidades se estaría desvirtuando la esencia misma de estos actos jurídicos que por su
naturaleza exigen certeza y permanencia en el tiempo, no podría en consecuencia
admitirse la celebración de un matrimonio sujeto a término ni a condición suspensiva o
resolutoria, ni efectuar el reconocimiento de un hijo, ni adoptar un hijo sometiendo la
declaración de voluntad a estas limitaciones.
- No se admite la renuncia de los derechos, en efecto, los derechos y potestades que
derivan de las relaciones jurídicas familiares no pueden renunciarse sino en casos
excepcionales y siempre y cuando esta renuncia lejos de afectar, vaya a proteger el interés
familiar, así es que no puede válidamente el padre o la madre, en ejercicio de la patria
potestad renunciar a este ejercicio, ni en general, es permisible al investido de un poder
familiar renunciar a él, puesto que tales poderes o potestades son creaciones de la ley y
subsisten y tienen vigencia aun en contra de la voluntad de quienes están investidos de
ellos, puesto que persiguen no el interés de quien lo ejerce, sino el interés superior de la
estabilidad del grupo familiar.
- No admite la transmisión de derechos, igual que la renuncia, la transmisión de derechos
dentro del campo familiar está excepcionalmente limitada a aquellos casos en los cuales
en función del interés del tutelado se puede conferir a terceros el ejercicio de ciertas
facultades inherentes a una potestad determinada, como cuando se transmite a otro u
otros la educación de un menor o su guarda material, pero a parte de estos casos de
excepción no son transmisibles en general los poderes o potestades en el ámbito del
Derecho de Familia, así no pueden ser transferidos los derechos y consiguientes deberes
inherentes a la patria potestad o a la tutela, tampoco se pueden transferir los estados
personales, ni los derechos patrimoniales, que de ellos derivan, en consecuencia, no
tendrá validez la renuncia que pueda hacer el padre o la madre al derecho de ejercer la
patria potestad sobre sus hijos menores, así tampoco, carecerá de relevancia jurídica la
manifestación de que el alimentista pueda hacer en favor de un tercero del derecho de
recibir alimento de su pariente obligado.
- Intervención amplia de la autoridad, a diferencia de lo que ocurre en el campo del
Derecho Privado, EL Derecho de familia, requiere casi siempre para su validez y eficacia
que los actos jurídicos sean a través de la intervención de un organismo del Estado, ya sea
solamente con el carácter de simple receptor de una manifestación a la cual debe
imprimir carácter de autenticidad, como ocurre en el acto del reconocimiento del hijo, o
cuando la intervención es más relevante, cuando la presencia del funcionario es esencial
para la validez del acto que se celebra, como en el caso de la adopción o del matrimonio,
así pues en el ámbito de las relaciones jurídicas familiares la voluntad privada es
generalmente insuficiente para constituirla y es por tanto la presencia del Estado, a través
de los organismos competentes la que viene a configurar la existencia de esas relaciones
jurídicas.
Finalmente, en razón de la limitación a la autonomía de la voluntad tenemos la última
característica de esta rama del Derecho, que es,
- la correlatividad de los deberes, con la potestad o los deberes que tengan, así siempre a
un derecho o potestad va unido un deber u obligación correlativa, al punto de que puede
afirmarse que los derechos se crean no tanto para conferir potestades, sino para imponer
deberes, lo que se demuestra en el hecho de que en tanto que no es admisible la renuncia
del poder o el derecho por la sola voluntad de su titular, en cambio este puede ser privado
cuando se incumplen las obligaciones que a tal poder van aparejados, por ejemplo, los
padres pueden ser privados del ejercicio de la patria potestad si incurren en cualquiera de
las causales que señala el artículo 352 de la Ley Orgánica para la Protección de Niños,
Niñas y Adolescentes,
En cuanto a la ubicación del Derecho de Familia, es preciso hacer un brevísimo recuento
histórico, en esta especialísima rama del Derecho, en efecto el autor Antonio Cicú, desde
el siglo pasado, tomando en consideración los caracteres que acabamos de señalar
defendió la afinidad entre el Derecho de Familia y el Derecho Público, y la notable
distinción entre aquel y los otros campos del Derecho Civil, este autor defendió su tesis
haciendo destacar los caracteres del Derecho de Familia, frente al Derecho Privado, y
argumentaba que este último regula la satisfacción de los intereses particulares de las
personas en cuya realización actúa la voluntad autónoma e independiente del individuo,
persiguiendo su propio fin, en tanto que en el Derecho Público las voluntades convergen a
la satisfacción del interés público, aun en contraposición de los intereses personales del
individuo, y esto mismo, dice el autor, ocurre en el Derecho de Familia, en donde las
voluntades se subordinan a un interés unitario y superior, el de la familia, por sobre los
intereses particulares, muchos años después el citado autor Cicú, rectifica su posición ante
el problema y dice que, si bien es cierto que la naturaleza de las relaciones jurídicas dentro
del campo del Derecho de Familia hacen que este se destaque y separe netamente del
Derecho Privado la ausencia en aquel del concepto clave del Derecho Público, que es la
soberanía, le aleja de su ámbito, y es que, aunque no es ajeno al Derecho de Familia el
concepto de poder, no puede asimilarse este, al de soberanía, que es la esencia del
Derecho Público, porque el poder se ejerce temporalmente y sobre determinadas
personas, en tanto que la soberanía es perpetua y erga omnes, deja así pues ese autor
establecido que el Derecho de Familia está dentro del Derecho Privado aunque
destacando su autonomía cada vez mayor, lo que ha venido siendo ratificado con el
transcurso del tiempo, al punto de que, en muchos países existen Códigos de Familia,
sobre todo aquí en Latinoamérica, en un Congreso celebrado por la Federación de
Abogados de Venezuela, se lanzó la idea de seguir esta norma legislativa con muy buena
acogida por parte de las personas ligadas a los medios del Derecho, pero lamentable, este
Código no ha llegado a concluirse, lo que hace que tengamos una serie de leyes dispersas
que tienen que ver con la familia, en época más reciente, la Constitución de 1999 en su
artículo 262, en concordancia con el artículo 2 de la Ley Orgánica del Tribunal Supremo de
Justicia, creó una nueva Sala de Casación, la Social, que conoce de las materias Agraria,
Laboral y Familia, así pues nosotros compartiendo la idea del maestro Cicú concluimos
colocando el Derecho de Familia como una rama autónoma del Derecho Privado que se
distingue y separa de este con el carácter especialísimo de sus normas, en las cuales
predomina el interés colectivo y social, sobre el interés privado, ya que casi todas son de
orden público, por tanto no pueden renunciarse, ni relajarse en beneficio de los
particulares.
El Derecho de Familia se divide en patrimonial y personal, uno constituido por el conjunto
de disposiciones que regulan todo lo concerniente a la celebración del matrimonio y
abarca los presupuestos y formalidades de su celebración, así como lo relativo a su
relajación, disolución, separación de cuerpos y divorcio, el segundo grupo estaría formado
por lo que podría denominarse el Derecho Parental, es decir, todo cuanto se refiere a la
filiación, las relaciones entre padres e hijos, y entre hermanos y demás parientes
consanguíneos y afines, y por último la obligación alimentaria u obligación de
manutención, que nace del vínculo parental, finamente el tercer grupo estaría dado por el
ordenamiento que rige las instituciones tutelares y de protección de menores e incapaces,
pero recordando lo dicho, en relación con la existencia tanto de normas de contenido
personal, como de carácter patrimonial, en el campo de la familia debemos igualmente
señalar la división de esta rama del Derecho en, Derecho Personal Familiar y Derecho
Patrimonial Familiar, destacando que este último es objeto de un tema separado,
finalmente respecto de la división del Derecho de Familia en nuestro Código Civil conviene
observar que este, al igual que el Código Italiano y el suizo como también otros Códigos
modernos, coloca el Dcho. De Familia inmediatamente después del tratado sobre las
personas, en el Libro Primero, en tanto que lo relativo al Derecho Sucesoral es incluido en
el Libro Tercero, que tratas de las maneras de adquirir y transmitir la propiedad.
11/11/21
Tema 3.- Los estados familiares. Conceptos. Fuentes. Determinación del parentesco.
En el Derecho Romano fué el parentesco el fundamento de la estructura familiar, y al caso
cabe recordar que primero se tuvo en cuenta el vínculo de la agnación, es decir, el nexo
que unía a todos los miembros de la familia bajo la férrea potestad del pater famili y
posteriormente la cognación o sea el vínculo natural derivado del nacimiento, conforme al
cual los nexos familiares nacían y existían entre todas las personas que llevaban la misma
sangre, que derivaban de un tronco común, es esta última concepción romana la que ha
pasado hasta nuestros días, y aunque también se tienen en cuenta los vínculos nacidos
entre los parientes de un cónyuge con el otro cónyuge, o el derivado de la figura jurídica
de la adopción, es de la unión entre un hombre y una mujer y consecuentemente de los
hijos procreados en esta unión de donde surge el vínculo parental, sentado ya que la
familia no está estructurada sobre bases de contenido económico, señalaremos en cambio
que sí se sustenta sobre vínculos de carácter personal, y esencialmente sobre las
denominadas relaciones parentales, que son el punto de partida de todas las
vinculaciones jurídicas que vamos a encontrar en el campo del Derecho de Familia, es
entonces, el parentesco la base, el centro de toda la estructura familiar, abarcando
también por supuesto, el vínculo conyugal, que aunque no aparece regulado en nuestro
CC como parentesco, propiamente, a diferencia de otras legislaciones, es por así decirlo, el
eje y centro de toda la estructura de la familia, queda sentado entonces desde ya que el
vínculo conyugal, si bien va a generar parentesco como vamos a señalar más adelante,
entre ellos, entre los esposos no se genera vínculo parental, pero sí vínculo conyugal.
En cuanto al concepto de parentesco, nuestro código Civil, si bien regula en su libro
primero artículos 37 al 40, lo concerniente al parentesco solo llega a definirlo en forma
genérica, y en dos especies, por lo que debemos recurrir a la doctrina para encontrar el
concepto de esta institución, entonces señalaremos que el parentesco es el lazo que
existe entre dos personas, que descienden la una de la otra, o ambas de un tronco común,
y entre aquellas que expresamente señala la Ley, otros lo definen como el lazo
permanente que existe entre dos personas por tener una misma sangre, o como
consecuencia de un acto reconocido por la Ley, es decir, en ambas definiciones
encontramos dos aspectos que deben ser considerados, uno es el lazo que liga a quienes
tienen el vínculo de la sangre, por descender el uno del otro, o por tener un autor común,
es el llamado parentesco por consanguinidad, el otro es el vínculo que por efecto de la Ley
se crea entre un cónyuge y los parientes consanguíneos del otro, denominado parentesco
por afinidad, finalmente, también por creación de la Ley, se establece un vínculo parental
entre el adoptado y su adoptante, o entre el adoptado y los miembros de la familia de su
adoptante, o sus adoptantes, como veremos más adelante.
En cuanto a la consanguinidad expresa el artículo 37 del Código Civil, que el parentesco
por consanguinidad, es la relación que existe entre las personas unidas por el vínculo de la
sangre, el parentesco por consanguinidad puede derivar de una unión matrimonial o
extramatrimonial, y se distingue el vínculo sencillo y el de doble vínculo, entendiendo el
primero como el que existe entre los descendientes de un mismo padre y de madre
distinta o viceversa, y el doble que une a quienes descienden de un mismo padre y madre
comunes, en este sentido se habla igualmente de tres grupos de hermanos, los
consanguíneos que son aquellos hijos de un mismo padre y de distinta madre, los
uterinos que son los hijos de una misma madre y distintos padres, y los germanos, los de
vínculo doble o sea de padre y madre comunes. Esta clasificación de los hermanos es de
suma importancia, por cuanto su vinculación y transcendencia la vamos a verificar cuando
estudiemos, el Derecho Sucesoral, pues tiene un impacto de bastante relevancia la
clasificación de los hermanos, si son de vínculo sencillo o de doble vínculo, por lo tanto,
que debe quedar bien estructurado y asentado esta clasificación de hermanos como les
acabo de decir, en cuanto a la adopción o parentesco civil, es una ficción legal, el artículo
426 de la LOPNNA establece que la adopción crea parentesco, entre el adoptado y los
integrantes de la familia del adoptante, o entre el adoptante y el cónyuge de la persona
adoptada, o entre el adoptante y la descendencia futura del adoptado, también el
cónyuge de la persona adoptada y los integrantes de la familia adoptante, y por último
entre los integrantes de la familia del adoptante y la descendencia futura del adoptante,
por tanto, si bien es reconocido en la doctrina esta última parte como un parentesco civil,
cuando vamos a la práctica el Código Civil, solamente vamos a encontrar dos tipos de
parentesco, el consanguíneo y el de la afinidad, entonces decimos donde vamos a ubicar
la adopción, pues, si la adopción crea un vínculo como si fuera consanguíneo entre
adoptante y adoptado, porque esa es la figura, la connotación que le da la Ley, y el efecto
que produce la adopción, indudablemente que el adoptado entra a la familia adoptante
como si se tratara de un hijo, por lo tanto se le va a aplicar el parentesco por
consanguinidad. En cuanto a la afinidad, esta especie de parentesco la contempla nuestro
Código Civil en su artículo 40, cuando dice que la afinidad es el vínculo entre un cónyuge y
los parientes consanguíneos del otro cónyuge, debiendo destacar, como ya lo dije, qué
entre los cónyuges, entre ellos, no hay vínculo parental, pero si entre un cónyuge y los
parientes consanguíneos del otro cónyuge, por lo tanto cuando nosotros contraemos
matrimonio, todos los parientes consanguíneos de nuestro esposo, van a ser nuestros
parientes afines, y viceversa, todos nuestros parientes consanguíneos van a pasar a ser
parientes afines de nuestro esposo, evidentemente que para que surja el vínculo de
afinidad es necesaria la existencia del matrimonio, por lo que esta clase de parentesco no
se crea entre parientes consanguíneos entre un cónyuge y los parientes también
consanguíneos del otro cónyuge, este vínculo de conformidad con nuestro ordenamiento
jurídico vigente solo es aplicable a las personas unidas en matrimonio y no para aquellas
uniones de hecho, entre ellas el concubinato, ni tampoco nace con la celebración de los
esponsales, que es uno de los requisitos de forma para la celebración del matrimonio.
Un aspecto muy interesante que se genera del parentesco, son la generación, los grados y
las líneas, en ese sentido el artículo 37 del Código Civil señala que la proximidad del
parentesco, se determina por el número de generaciones, y que cada generación forma
un grado, y cabe hacerse la siguiente interrogante ¿Qué debe entenderse por generación,
en qué consiste? ¿cómo se determina ésta a su vez? Hay dos conceptos sobre este
término que conviene destacar, el uno es el concepto general o vulgar, conforme al cual
por generación debe entenderse al grupo de personas que han vivido en una misma
época, y se han destacado en una misma actividad, así se habla de la generación de
literatos del Cojo Ilustrado, a comienzos del siglo XX, para hacer referencia al conjunto de
escritores que surgió y se hizo conocer a través de esta prestigiosa revista nacional y de
grata recordación, también se denomina generación, la del 28, al grupo para entonces
muy joven de políticos estudiantes de la Universidad Central de Venezuela que inició una
protesta contra la dictadura de Juan Vicente Gómez, y que sus cuerpos en muchos casos
fueron a parar a las cárceles venezolanas y otros fueron mandados al exilio, no es esa sin
embargo, la acepción jurídica del vocablo, pues en Derecho se entiende por generación, al
conjunto de personas que en un mismo grado y en una misma línea se encuentran
vinculados a un autor común, es decir, que la generación estaría constituida por el grupo
de hijos que tengan varios hermanos, por ejemplo, si Pedro, Juan y María son hermanos,
los hijos de estos vienen a constituir una generación por cuanto están unidos a los padres
de sus padres, o sea a sus abuelos, en el mismo grado y en la misma línea, de igual manera
cuando los hijos de Pedro, Juan y María, tengan hijos a su vez, todo el conjunto de estos
vendrían a formar otra generación que igualmente estarían vinculados a los padres de sus
abuelos, o sea a sus bisabuelos, en el mismo grado y en la misma línea.
En cuanto al grado, este viene dado por la distancia existente entre dos parientes, sea
directamente o a través de su autor común, ello porque cuando el parentesco va de
padres a hijos, a nietos o viceversa, cada generación forma un grado, pero si los parientes
no descienden el uno del otro, para determinar los grados debe contarse las generaciones
que le separan, ascendiendo primero desde la persona de que se trata hasta el autor
común, y luego descendiendo hasta el otro pariente con quien se quiere hacer el
cómputo, estas diferencias que deben tenerse en cuenta al computar los grados, cuando
se trata de parientes que descienden unos de otros o cuando se computa el parentesco
entre quienes sin descender uno de otros tienen un autor común, nos lleva a la necesidad
de explicar el concepto de línea, en efecto como asienta el Código Civil, la serie de grados
forman la línea, artículo 38, en la cual deben distinguirse dos clases, línea recta, es la
formada por la serie de grados entre personas que descienden unas de otras, y que
pueden ser ascendentes o descendentes, siendo la primera la que liga a una persona con
aquellas de quienes desciende, y la descendente que liga al autor con los que descienden
de él, o sea que será línea descendente, padres, hijos, nietos, y será línea recta
ascendente, nietos, hijos, padres, abuelos. En cuanto a la línea colateral, la serie de
grados entre estas personas, es aquella que se produce entre aquellas personas que
tienen un autor común pero que no descienden la una de la otra, aquí tendríamos los
hermanos entre sí, tienen un autor común que son sus padres, son sus abuelos, pero de
un hermano no desciende otro, tenemos los primos, los primos tienen un autor común
que en este caso sería el abuelo, pero un primo no desciende de otro, o un tío y un
sobrino, un tío tiene su autor común que es su padre que a la vez es el abuelo del sobrino,
pero un tío no desciende de su sobrino y viceversa, el sobrino no desciende del tío.
En cuanto al cómputo del parentesco por afinidad, debe tomarse en cuenta lo dispuesto
en el artículo 40 del Código Civil, que, establece que en la misma línea y en el mismo grado
en que una persona es pariente consanguíneo de uno de los cónyuges es afín del otro, por
lo que siguiendo el mismo procedimiento para determinar el parentesco por
consanguinidad que hemos expuesto se puede determinar la línea y grado de parentesco
por afinidad, sin olvidar que nuestro legislador no establece parentesco entre los
cónyuges, a los cuales coloca en una situación vincular quizás por encima incluso del
vínculo parental, pero sin incluirlo en las normas que regulan el parentesco, conviene
también destacar que no existe ningún vínculo entre los parientes de ambos cónyuges, al
menos derivados de la existencia del matrimonio, por ejemplo, eso aquello que se dice
consuegros y concuñados, eso desde el punto de vista legal no es correcto establecerlo.
Siendo la estructura familiar derivada del parentesco, los efectos que este produce son de
mucha importancia, entre los cuales tenemos que confiere derechos, impone obligaciones
y crea incapacidades. Se confieren derechos al padre y a la madre cuando se le otorga la
titularidad de la patria potestad sobre sus hijos menores no emancipados, de acuerdo con
el artículo 349 de la LOPNNA o el derecho que tienen los niños, niñas y adolescentes de
conocer a sus padres y de ser cuidados por ellos, de acuerdo al artículo 25 de la citada Ley,
y el Derecho que tienen los padres de recabar alimentos de sus hijos como lo establece el
artículo 284 del CC, así mismo se confiere a los hijos el derecho de recibir alimento,
educación, cultura, habitación, asistencia y atención médica, medicinas, recreación,
deportes… de sus padres, lo que recientemente según la reforma de la LOPNNA, en su
artículo 365 y 366 se conoce como obligación de manutención, y el derecho de suceder a
estos, y a sus otros ascendientes de acuerdo con el artículo 822 del CC.
También la Ley confiere derechos a los parientes sobre otros parientes, los ascendientes
tienen derecho a recabar alimentos de sus descendientes, y los hermanos de sus
hermanos, también la LOPNNA establece en su artículo 385 el derecho que tiene el padre
o la madre que no ejerza la patria potestad o que no tenga responsabilidad de crianza a la
convivencia familiar con su hijo o hija, en cuanto a la tutela también corresponde a los
abuelos, o en su defecto a los parientes del menor dentro del cuarto grado de
consanguinidad, y en el mismo sentido para componer el consejo de tutela el Juez debe
escoger cuatro de los parientes más cercanos del menor, art. 325 del CC, recordemos
también que el derecho de hacer oposición al matrimonio se otorga además de los padres,
a los hermanos, abuelos y tíos de cualquiera de los contrayentes como veremos en su
oportunidad en el procedimiento de oposición al matrimonio, finalmente, no podemos
dejar de mencionar la legítima que es una institución del Derecho Sucesoral, consagrada
en el art. 833, y que es una cuota aparte de la herencia que se debe en propiedad a los
descendientes y ascendientes, recíprocamente y en orden de los deberes, también
tenemos los enunciados que surgen de las obligaciones con motivo de la existencia del
vínculo parental, además, la Ley establece obligaciones que sin ser derivadas del Derecho
correlativo, nacen igualmente de la relación de parentesco, como cuando se impone al
pariente del menor sometido a tutela, la obligación de ejercer esa tutela, o la obligación
de alimento o la obligación de manutención, o la obligación que se genera de alimento
entre padres e hijos, y entre hermanos, y así muchas otras, esto se traduce en que el
parentesco crea efectivamente, además de derechos, obligaciones entre los parientes
vinculados por esta relación jurídica. Por último, también se establecen incapacidades,
como son, por ejemplo, las prohibiciones para el matrimonio, determinadas entre
parientes, o la incapacidad para ser testigo presencial del matrimonio celebrado fuera del
despacho del funcionario, y aparte del ámbito del Derecho Civil, la relación parental
también invade dentro de otros derechos como es el Derecho Procesal, cuando por
disposición del artículo 479 del CPC, se inhabilita a los cónyuges, ascendientes y
descendientes, para ser testigos en juicio de su respectivo pariente, o el artículo 480
ejusdem, que impide ser testigo en favor de las partes que los presenten, o a los parientes
dentro del cuarto grado de consanguinidad o segundo en afinidad, así mismo el Derecho
Penal en ciertos delitos puede crear agravantes o atenuantes, efectivamente uno de los
delitos más graves en el ámbito de este derecho, justamente el agravante viene derivada
del parentesco, cuando hay por ejemplo, el homicidio de un niño por parte de sus
progenitores o viceversa, cuando un hijo da muerte a sus padres, justamente el
parentesco es lo que va a generar el agravante, y una mayor penalidad en este tipo de
delitos.
Disolución o extinción del parentesco, al comienzo de este tema hicimos referencia al
denominado parentesco civil, o sea el vínculo que por ficción legal nace entre el adoptante
y el adoptado, pero así mismo debemos acotar que igualmente por efectos de la
adopción, se extinguen determinados vínculos de parentesco, efectivamente el artículo
427 de la LOPNNA establece que la adopción extingue el parentesco del adoptado con los
integrantes de su familia originaria, excepto cuando el adoptado o adoptada sea hijo o hija
del cónyuge del adoptante, también contempla la LOPNNA en su artículo 509 la nulidad de
la adopción lo que vendría a significar la extinción del parentesco nacido de esta
institución jurídica, por las razones siguientes:
- por la violación de disposiciones relativas a la capacidad.
- por impedimento o consentimiento previsto del 408 al 414.
- por la infracción de normas de emparentamiento, en el periodo de prueba.
- por algún error en el consentimiento sobre la identidad del adoptante o del adoptado.
- por violación de cualquier otra disposición de orden público.
En consecuencia, el efecto de la adopción, que como dijimos anteriormente produce un
vínculo prácticamente de consanguinidad entre adoptante y adoptado, va a generar a su
vez la extinción del vínculo por consanguinidad entre su familia originaria, salvo que el
adoptado sea pariente del cónyuge, igualmente el CC en su artículo 158 señala que el lazo
jurídico establecido por la adopción podrá romperse, aparte de estas excepciones
podemos afirmar que el parentesco en principio es indisoluble y que ni aun por la muerte
u otro hecho jurídico puede extinguirse, si con la muerte se extinguiera el parentesco, se
perdería por ejemplo la vocación hereditaria que deriva de él. En cuanto al parentesco por
afinidad, la afinidad no se acaba ni por la disolución del matrimonio, aunque no existan
hijos, excepto para ciertos efectos de la Ley, como expresa el artículo 40, de tal manera
que para el cónyuge continúa vigente el vínculo afín con los parientes consanguíneos
cónyuge, por lo que quien haya celebrado varios matrimonios tendrá un gran número de
parientes afines, por ello es incorrecto cuando ocurre el divorcio decir mi exsuegro, mi
excuñado, porque siguen siendo parientes afines.
Finalmente podemos citar también el caso señalado en el artículo 65 del Código Civil, en
concordancia con el artículo 53 del mismo, que permite al Juez de Primera Instancia en lo
Civil dispensar el efecto de impedimento para contraer matrimonio que causa el vínculo
parental entre tíos, sobrinos y cuñados, salvo estas excepciones, que repetimos no
significan extinción del vínculo, el parentesco surte siempre sus efectos y no puede
admitirse su disolución a los efectos de la Ley.
16/11/21
Continuación del Tema N° 02 ( Fundamentos constitucionales de los Derechos y relaciones
familiares)
División del Derecho de Familia, puede considerarse separado en dos aspectos, el personal y el
patrimonial, o sea que al lado de las disposiciones que regulan las relaciones personales en el
campo de la familia, surgen y se establecen otras de contenido puramente económico, por lo que
puede afirmarse que el Derecho de Familia no se agota con el estudio y regimentación de los
poderes o potestades sobre las personas y de las relaciones jurídicas que entre estas se crean, sino
que deben igualmente estudiarse y regularse aquellas relaciones que derivadas de los vínculos
personales se refieren exclusivamente al aspecto patrimonial, constituyendo instituciones
especiales de esta rama del Derecho, este Derecho patrimonial familiar que a veces viene a
reproducir figuras del Derecho patrimonial común, otras veces constituye instituciones especiales,
con caracteres muy particulares, por lo que para estudiarlo, no puede recurrirse a los principios
que rigen el Derecho común, especialmente porque como ocurre en general en el Derecho de
Familia, en el Derecho patrimonial familiar se tiene en cuenta antes que el individuo, el fin
superior de protección y defensa del grupo familiar, así pues, tomando en cuenta los dos aspectos
señalados podemos hablar de un Derecho personal familiar y de un Derecho patrimonial familiar,
siendo este como el conjunto de relaciones jurídicas de contenido económico que surgen como
consecuencia de los vínculos familiares o de los estados personales consagrados por el Derecho de
Familia, esto vendría a constituir el concepto de nuestro Derecho patrimonial familiar.
Diferencias entre el Derecho Patrimonial Familiar y el Derecho Patrimonial Común.
Como antes dijimos el Derecho patrimonial común se establece con la finalidad de satisfacer el
interés del individuo, en tanto, que el Dcho. Patrimonial familiar se atribuye a la persona en
función de la posición que ocupa dentro del grupo familiar, con ese fin superior de conservar este
y proteger su estabilidad, por ello cuando la Ley atribuye a los padres la administración de los
bienes de sus hijos sometidos a patria potestad, no tiene en cuenta a los padres como individuos,
sino que les otorga estos derechos por su condición de ductores del grupo familiar, con la finalidad
de auspiciar la conservación de este grupo y promover su prosperidad, por eso mismo tales
derechos no tienen la amplitud y extinción de los derechos patrimoniales comunes sino por el
contrario, se encuentran profundamente limitados, al extremo de que en ocasiones la facultad de
disposición no existe o se haya reducida a ciertos límites preestablecidos por el legislador, ejemplo
de estos últimos encontramos en la prohibición a los cónyuges de disponer a título gratuito de sus
bienes propios como lo señala el artículo 154 del CC y que veremos en su oportunidad, o en la
limitación de la facultad de disponer por testamento cuando no se admite al testado la posibilidad
de someter a la legítima a cualquier carga o condición como lo establece el artículo 883 de nuestro
Código Civil, en el mismo sentido puede señalarse diferencias en cuanto a la responsabilidad
derivada de la administración de ciertos bienes, mucho más riguroso en el Derecho patrimonial
familiar que en el común, como se observa en el caso del atribuido al tutor respecto a los bienes
del pupilo como los establece el artículo 365 del CC, otra nota diferencial entre el Derecho
patrimonial familiar y el Derecho patrimonial común, es que mientras en este se deja a la libre
voluntad, al libre albedrío individual la regulación de las relaciones jurídicas, sin otra limitación que
las que impone el orden público y las buenas costumbres, en el Derecho patrimonial familiar
predomina el carácter obligatorio de la norma, por lo que el ejercicio del derecho viene a quedar
sustraído de la libre determinación de las partes, para someterse a las normas preestablecidas e
irreformables, solo por vía de excepción se concede al individuo la libertad de regular la relación,
unas veces permitiéndosele escoger entre dos alternativas como es por ejemplo, comunidades
gananciales o capitulaciones matrimoniales, y otras dejándole la posibilidad de establecer
modalidades, pero ello se permite solo cuando estas manifestaciones de la voluntad individual,
lejos de perjudicar, vienen a favorecer el interés superior del grupo familiar, finalmente cabe
anotar que los derechos patrimoniales familiares, en cuanto derivan de una relación familiar, son
siempre derechos erga omnes, que se ejercen frente a todos, es decir, tienen esa eficacia, tal
como ocurre con los estados personales, por tanto bastará comprobar el vínculo parental,
mediante el acta del estado civil, la posesión de estado o cualquier otro medio de prueba idóneo
para que quede igualmente probado el derecho patrimonial que tal individuo se deduce.
El vínculo parental como fuente del Derecho patrimonial familiar, en el Derecho de familia, ya lo
hemos dicho, siempre predomina la relación personal sobre la patrimonial, y esta nunca existe, si
no existe previamente aquella, así pues, para el nacimiento o adquisición del Derecho Patrimonial
Familiar, debe existir previamente una potestad, una relación parental, un estado familiar, por
ejemplo, no existirá derecho en la sucesión ab intestado, ni cuota de reserva o legítima en el
testamento, ni derecho a ser puesto en posesión de los bienes del ausente si no existe
previamente un vínculo parental consanguíneo o un estado conyugal, tampoco podría alegarse el
derecho de alimento si no se está ligado a aquel a quien se reclama por una relación parental o
por el vínculo conyugal, de allí que la fuente del Derecho patrimonial familiar, es el vínculo
parental o los estados personales, creados por el derecho de familia en el aspecto personal.
Caracteres del Derecho Patrimonial Familiar:
En orden a los derechos patrimoniales subjetivos, en el Derecho patrimonial de familia no puede
hablarse de la reciprocidad que caracteriza los derechos patrimoniales no familiares, en efecto,
bien sabido es que en el derecho privado toda prestación implica una contraprestación y toda
acción de hacer o dar corresponde recíprocamente otra de dar o de hacer, no ocurre lo mismo
cuando se trate de relaciones patrimoniales familiares, no existe en este campo la reciprocidad,
por lo que no podría el padre que presta alimento a su hijo, por ejemplo, reclamar de este una
contraprestación, pues los derechos patrimoniales familiares no son recíprocos, no quiere decir
con ello, sin embargo, que deba entenderse que el hijo en su caso no esté obligado a dar alimento
a su padre, lo que ocurre especialmente en el caso de la obligación alimentaria es que el binomio
derecho - deber se gradúa, se desplaza alternativamente según las necesidades de los medios
económicos de las partes, por lo que puede hablarse más bien de una interdependencia de
derechos patrimoniales familiares, o mejor aún, de la existencia de una situación de mutua
cooperación, no con tendencia a establecer beneficios individuales entre los miembros del grupo
familiar, sino de todos sus integrantes en forma solidaria, en favor de la estabilidad y permanencia
de este grupo, siempre bajo la vigilancia del Estado, en este mismo sentido, los derechos
patrimoniales familiares reúnen otra característica, que son irrenunciables, cuando esa renuncia
significa lesión o estabilidad familiar, por ello no podría válidamente el padre renunciar al derecho
de administrar los bienes de sus hijos sometidos a patria potestad, pues tal renuncia aparejaría la
desarticulación y el consiguiente daño de la organización familiar, únicamente en casos
excepcionales se admite la renuncia de estos derechos, casos previamente establecidos por Ley, y
admitidos porque con su ejercicio no llega a causarse lesión al grupo familiar, y por el contrario a
veces se coadyuva a su estabilidad.
Clasificación del Derecho patrimonial familiar: conforme a su estructura los derechos
patrimoniales familiares pueden clasificarse, igual que los no familiares, en dos grupos, Derechos
Reales, Derechos de Crédito u obligaciones, siendo ejemplo del primero, el derecho de cada
cónyuge sobre los bienes y rentas de la comunidad conyugal, en tanto que serán Derechos de
crédito, el derecho de alimento entre cónyuges y parientes, así como la responsabilidad por la
administración de los bienes de menores por parte del padre y el tutor, además de la anterior
clasificación podemos señalar la siguiente, conforme a las disposiciones del Código civil:
- regímenes de comunidad y de separación de bienes en el matrimonio.
- régimen de usufructo sobre bienes propios del cónyuge con el otro cónyuge, comunidades
gananciales.
- regímenes de administración de bienes de incapaces, patria potestad y tutela.
- regímenes relativos a la sucesión, parentesco y estado conyugal.
- regímenes alimentarios y de manutención, que los encontramos en el parentesco y en el estado
conyugal.
¿A qué edad el hijo está en la obligación de proveer alimento a sus padres?
No existe una edad cronológica para que el hijo suministre los alimentos necesarios a sus
ascendientes (padres). Lo que sí es evidente que mientras sea menor de 18 años no está en
capacidad de hacerlo, pues el hijo, desde su nacimiento hasta esa edad tiene el derecho a percibir
la obligación de manutención por parte de sus progenitores, según lo establece la LOPNNA.
18/11/2021
Tema N° 04: Relación alimentaria familiar:
Derecho de alimentos u obligación de manutención. De manera general puede decirse que el
Derecho de alimentos, es la facultad que se otorga a una persona para recibir de otra los recursos
necesarios para su subsistencia, en virtud de un precepto legal, de un convenio, de una disposición
testamentaria o como consecuencia de la comisión de un hecho ilícito, el derecho de alimentos
establecido como fundamento, en este caso es en el vínculo familiar, e implica una obligación
correlativa y recíproca, por lo que la prestación alimentaria y el derecho a recibirla es un derecho-
deber, es decir, que todos tenemos o podemos tener en un momento dado, tanto el derecho de
reclamar alimentos a quienes estarían obligados a prestárnoslo como el derecho de suminístraselo
a quienes tendrían derecho a solicitarlo, puesto que todo va a depender del estado de necesidad
en que se encuentre unos y la capacidad económica de los otros y viceversa, en este sentido la
CRBV en su artículo 76 reza, el padre y la madre tienen el deber compartido irrenunciable de criar,
formar, educar, mantener a sus hijos e hijas, y estos o estas tienen el deber de asistirlo o asistirla
cuando aquel o aquella no puedan hacerlo por sí mismo o por sí misma, la Ley establecerá las
medidas necesarias y adecuadas para garantizar la efectividad de la obligación alimentaria, por lo
que nosotros podemos observar que la obligación alimentaria es de rango constitucional, es un
deber además compartido y es irrenunciable, en este sentido la obligación de alimentos es una
simple consecuencia del vínculo familiar sin requerir ninguna otra condición adicional, por
ejemplo, cuando la Ley señala a los padres la obligación de mantener a sus hijos, artículo 1366 de
la LOPNNA, o cuando la Ley atribuye a los cónyuges el deber de asistirse recíprocamente, de
acuerdo con el artículo 139 del CC, pero existe también el derecho de alimentos que requiera
además del nexo parental, un estado de necesidad de parte de quien lo reclama, el derecho por
encontrarse en una situación de precariedad económica, por lo que la Ley establece el deber a
ciertos familiares que están en capacidad de prestárselos, en cuanto a los antecedentes de la
obligación alimentaria, ha sido consagrada en todos los Códigos Civiles venezolanos, únicamente
con variaciones formales inspiradas en los Códigos civiles Italianos, en 1939 se inicia en Venezuela
la legislación sobre alimentos a menores, con la promulgación del Código de menores, y así
seguimos con el CC de 1942, después en 1959, la ley sobre delitos de violación de los derechos
alimentarios del menor, luego tenemos el estatuto de menores, y seguimos cronológicamente con
la promulgación en 1980 de la Ley tutelar de menores, que a su vez fue derogada por la Ley para la
Protección del niño y el adolescente, reformada en 2007, y quedando como Ley Orgánica para la
Protección de Niños, Niñas y Adolescentes, en todas estas legislaciones anteriormente
mencionadas, pues la obligación de alimentos o la obligación de manutención, como se le
denomina ahora ha estado presente.
En cuanto a la obligación alimentaria para adultos, continúan vigentes las disposiciones
contenidas en el Código Civil venezolano y en el Código de Procedimiento civil, como proceso para
reclamarlo.
Definición de Derecho de alimento, con fundamento en lo que venimos expresando, podemos
señalar que es el derecho y correlativa obligación legal, que tiene por objeto proporcionar a una
persona necesitada, por parte de su pariente los medios necesarios para su manutención y
sobrevivencia.
El derecho de alimentos en el CC, consideramos oportuno señalar que nuestro Código Civil no llega
a definir el concepto de alimento, y por tanto no especifica lo que deba entenderse por recursos
necesarios para subsistir, pues, aunque en el artículo 911 al referirse al legado de alimentos,
señala expresamente que este comprende, la comida, el vestido, la habitación y las demás cosas
necesarias durante la vida del legatario, no sucederá lo mismo en el artículo 284 in fine del Código
Civil, que impone a los hermanos y hermanas la prestación de los alimentos indispensables para
asegurar sustento, vestido y habitación a quienes lo reclaman, en el mismo sentido, las opiniones
diversas doctrinarias no concuerdan en cuanto al concepto de alimentos, así Cabanellas lo define
como, las asistencias que por ley, contrato o testamento se dan a algunas personas para su
manutención y subsistencia, esto es para comida, bebida, habitación y recuperación de la salud,
además de la educación e instrucción cuando el alimentista es menor de edad, distingue
igualmente la doctrina entre alimentos congruos y alimentos necesarios, comprendiendo los
primeros, los congruos, la comida, bebida, vestido, habitación y demás recursos necesarios para la
subsistencia de una persona, de acuerdo a la edad, y condición social del necesitado, en tanto que
los necesarios serán los limitados a lo estrictamente indispensable para vivir, sin tomar en cuenta
las condiciones propias del alimentista, de estos conceptos, se puede deducir que no siempre es
igual la obligación alimentaria o de manutención, sino que va a variar según su origen y de acuerdo
con la condición del alimentista.
Ahora veremos la obligación de manutención, la LOPNNA, establece en el artículo 365, que
la obligación alimentaria o manutención, comprende todo lo relativo al sustento, vestido,
habitación, educación, cultura, asistencia y atención médica, medicina, recreación y deporte
requeridos por el niño, niña o adolescente, lo que significa que este artículo se está adecuando a
lo que establece la Constitución y no solamente son los alimentos la comida, sino todo aquello
necesario en la vida de un niño o adolescente, como los es su educación, medicina, recreación, y
no estrictamente los alimentos, la comida. Con respecto al citado artículo, la Sala Constitucional
del TSJ, en sentencia N° 2371 de fecha 09 de octubre del 2002, puntualizó, de tal manera que
disfrutar de una vivienda digna, segura, higiénica y salubre conjuntamente con otros factores,
como son la alimentación nutritiva y adecuada, vestido apropiado al clima, con acceso a servicios
públicos esenciales, constituyen atributos del derecho de los niños, niñas y adolescentes a un nivel
de vida adecuado, que asegure su desarrollo integral de acuerdo a la norma contenida en el
artículo 30 de la LOPNNA, cuyo disfrute pleno y efectivo debe ser garantizado por los padres,
representantes o responsables, dentro de las posibilidades y medios económicos, así como su
satisfacción debe ser asegurada, determina la decisión.
El concepto de obligación de manutención está establecido expresamente en el artículo
1366 de la LOPNNA, que a la letra dice, la obligación de manutención es un efecto de la filiación
legal o judicialmente establecida que corresponde al padre y a la medre respecto de sus hijos e
hijas, que no hayan alcanzado la mayoridad, esta obligación subsiste aun cuando exista privación o
extinción de la patria potestad o no se tenga la responsabilidad de crianza del hijo o hija a cuyo
efecto se fijará expresamente por el juez, el monto que deba pagarse por tal concepto, en la
oportunidad que se dicte la sentencia sobre la privación o extinción de la patria potestad, o se
dicte algunas de las medidas contempladas en el artículo 360 de esta Ley, y en su artículo 368
expresa igualmente las personas obligadas de manera subsidiaria al señalar que si el padre o la
madre han fallecido o no tienen medios económicos, o están impedidos para cumplir la obligación
de manutención, esta recae en los hermanos o hermanas mayores del niño, niña o adolescente,
luego en los ascendientes por orden de proximidad y los parientes colaterales hasta el tercer
grado, lo que quiere decir que estas serían las personas obligados con respecto a los niños, niñas y
adolescentes. Cabe observar que esta relación está establecida en el capítulo segundo de la
LOPNNA y no llega, a nuestro criterio, a señalar en qué consiste la obligación de manutención.
Aspecto muy importante en el tema que nos ocupa hoy es estudiar los supuestos necesarios para
la existencia de la obligación alimentaria o de manutención, para que surja la obligación
alimentaria deben concurrir tres condiciones o supuestos necesarios, a saber:
1.- Que exista una persona incapaz de subvenirse por sí misma, sola a la satisfacción de sus
necesidades vitales.
2.- Que esta persona necesitada se halle ligada por un vínculo parental a otra, a quien la Ley le
imponga la obligación de prestarle alimento.
3.- Que la persona obligada se encuentre en capacidad económica de proporcionárselo, en este
sentido, el artículo 294 del Código Civil habla de la imposibilidad de proporcionárselo el que los
exige, y recursos suficientes de parte de aquel a quien se pide y a continuación señala que, para
fijar los alimentos, se atenderá la necesidad de él que lo reclama y a la fortuna de él que deba
prestarlo.
Vamos a analizar estos supuestos según el CC, y la LOPNNA,
PERSONAS NECESITADAS: el señalado artículo 294 del CC estatuye que para estimar la
imposibilidad de quien reclama alimento, debe tomarse en consideración, su edad, condición, y
demás circunstancias, con lo que el legislador está consagrando la relatividad de esa situación de
hecho, en efecto pueden dos personas encontrarse en la mismas condiciones económicas, es
decir, contar con idéntica disponibilidad, y no estar ambas en situación de necesidad, porque los
recursos que para una pueden ser suficientes para mantener su modus vivendi, a lo que está
acostumbrado, para la otra resultarían en absoluto exiguos o insuficientes, dada su condición
social y otras circunstancias inherentes a su persona, es pues el estado de necesidad una cuestión
que corresponde al Juez apreciar, conforme a las pruebas aportadas y teniendo en cuenta siempre
las circunstancias de cada caso en particular, no basta, sin embargo, la condición señalada para
que pueda alegarse con justicia el Derecho a recibir alimento, pues la imposibilidad de
proporcionarse los recursos vitales debe nacer de una causa ajena a la voluntad del reclamante, si
este por el contrario no trabaja por vago o mal entretenido perderá todo derecho a reclamar
alimento, es así como debe interpretarse el art. 294 del CC. La prestación de alimentos presupone
la imposibilidad de proporcionárselo el que los exige, así mismo la Ley niega el Derecho de
alimentos a quien intencionalmente haya intentado perpetrar un delito que merezca cuando
menos pena de prisión en la persona de quien pudiera exigirlo, o en la del cónyuge, ascendiente,
descendiente o hermano de esta, artículo 300, ordinal 1° del Código Civil, y si la sola tentativa de
delito acarrea la pérdida del derecho, con mayor razón debe entenderse que la comisión del
hecho, la complicidad y aun el delito frustrado serán igualmente causales de indignidad, pero en
todo caso se requerirá la sentencia firme pronunciada por el Juez competente para que pueda
establecerse la calificación, debiendo recordar que esta causal opera no solo para mayores de
edad, sino también para los adolescentes, con respecto a la responsabilidad penal sancionada en
la LOPNNA. El mismo artículo 300 del Código Civil en su ordinal 2° también niega el derecho de
alimento a quien haya cometido adulterio con el cónyuge de la persona a quien pretenda
reclamarlo, por lo que bastará que la prueba de adulterio resulte de una sentencia judicial o de
cualquier otro medio idóneo para que opere la causal de indignidad. Tampoco tiene derecho de
alimento el que sabiendo que la persona de quien pretende recibirlo se llama loco o demente, no
cuido de recogerla o haciendo recoger, pudiendo hacerlo, en conformidad con el artículo 300 del
Código Civil, ordinal 3°, Como puede observarse constituye una sanción a la indolencia y a la falta
de piedad del pariente respecto de su pariente enfermo que el legislador no puede pasar
inadvertido. Otro aspecto que debe destacarse en cuanto a la persona necesitada es que el
derecho a reclamar alimento se atribuye entre estos en la proporción que el Juez señale, cuando
concurren varios con igual derecho, respetándose el derecho preferente de los hijos y del
cónyuge, de conformidad con el artículo 289 ejusdem.
PERSONAS OBLIGADAS: nuestro CC señala taxativamente quienes son las personas
obligadas, cuando en el art. 285 expresa, la obligación de alimentos recae sobre los descendientes
por orden de proximidad, después sobre los ascendientes y a falta de unos y otros, se extiende a
los hermanos y hermanas, y cuando ninguna de esas personas existe o posee medios para cumplir
estas obligaciones, el Juez podrá imponer a los tíos y sobrinos la prestación de alimentos
estrictamente necesarios, cuando el reclamante es anciano o entredicho, así mismo el artículo 286
señala que la persona casada no podrá exigir alimento a las mencionadas en el artículo anterior,
sino en el caso de que su cónyuge se encuentre en el mismo estado de necesidad o carezca de
recursos, en caso contrario, la obligación recae en primer lugar sobre dicho cónyuge, no impone la
Ley obligación a otros parientes consanguíneos ni afines, salvo respecto de estos últimos, las
disposiciones contenidas en los ordinales 5° y 6° del artículo 165 del CC, y que sobre las cuales
hablaremos cuando estudiemos la comunidad conyugal. Así mismo del texto de los artículos 285 y
286 del CC se observa además que no se establece la obligación en forma solidaria, para las cuatro
categorías de personas señaladas, sino que estas vienen obligadas en estricto orden de prelación,
ya que la obligación recae en primer lugar sobre el cónyuge, si existe, en segundo lugar, sobre los
descendientes, después sobre los ascendientes y por último sobre los hermanos, y por vía
excepcional sobre tíos y sobrinos, por lo que quien reclama alimento no está en libertad de
escoger a que pariente debe exigirlo y tendrá que atenerse al orden establecido en la Ley.
De acuerdo con la LOPNNA, en su artículo 366 establece que, la obligación de manutención recae
primeramente en los padres, cuando los hijos no han alcanzado la mayoridad, esta obligación
subsiste aun cuando exista extinción o privación de la patria potestad, y también cuando no se
tenga la responsabilidad de crianza, como ya he apuntado, subsidiariamente en el artículo 368 de
la citada Ley Orgánica, prevé que ante la falta de padres por fallecimiento o cuando tienen
imposibilidad económica o impedidos de cumplir la obligación de manutención recae dicha
obligación en los hermanos mayores del niño o adolescente, luego a los ascendientes por orden de
proximidad y a los parientes colaterales hasta el tercer grado, del orden antes señalado se infiere
que quedan obligados tanto los parientes consanguíneos como los afines, siempre que estén en
tercer grado de parentesco con respecto al niño o adolescente, puesto que el legislador no señala
especialmente a una sola clase de parientes, vale decir que los tíos y sobrinos, respectivamente,
que lo sean por afinidad, están obligados tanto como lo estarían los consanguíneos, a prestar
alimento a su pariente niño o adolescente sin que pueda alegarse prioridad por parte de unos y
otros, también establece que la obligación de manutención puede recaer sobre la persona que
represente al niño o adolescente, a falta del padre y de la madre o de la persona sobre la cual se
otorga la responsabilidad de crianza, artículo 368 de la LOPNNA.
CAPACIDAD ECONÓMICA DEL OBLIGADO: este supuesto es necesario para la existencia de
la obligación alimentaria, y es que la persona obligada se encuentre en posibilidad económica de
proporcionar los alimentos, es decir, que aquel a quien tenga recursos suficientes, como expresa
el artículo, ya citado, 294, esta capacidad económica no puede medirse de idéntica manera para
todas las personas, por lo tanto, es el Juez a quien tocará su apreciación, igualmente la LOPNNA
establece que para el caso de que los padres del niño o el adolescente no tengan medios
económicos, la obligación de manutención se va a trasladar subsidiariamente a las personas que
señala el artículo 368 de la citada Ley, por último, señalaremos que la obligación de manutención,
no presupone la de trabajar, puesto que no existe disposición legal que imponga el trabajo
obligatorio, por lo que el obligado que por vago o mal entretenido no cumple con el pariente
necesitado, podría ser reo de las medidas contempladas en la Ley respectiva o de las previsiones
señaladas en la LOPNNA.
Caracteres: la obligación de prestar alimentos responde a ciertos caracteres que lo identifican,
1.- De orden público, la obligación alimentaria se encuentra regulada por disposiciones de orden
público y por tanto no pueden ser modificadas o derogadas por convenios particulares, dentro de
esa característica, de orden público, tenemos, la irrenunciabilidad de la acción, impuesta por el
legislador, y esto atiende a un interés social puesto que tiende a descargar al Estado de
obligaciones de beneficencia, en efecto, podría suceder que por razones de índole personal el
necesitado en vez de acudir a los parientes legítimamente obligados a socorrer, pretendería ser
auxiliado por el Estado a través de sus servicios sociales, de la disposición legal se deduce
igualmente que la obligación no es susceptible de transacción, ni de convenimiento, ello porque
cualquier transacción podría significar una renuncia parcial del derecho del alimentista y la
irrenunciabilidad abarca, tanto a la totalidad como a una parte del derecho, debe aclararse sin
embargo, que estos caracteres se refieren a la acción o derecho para reclamar alimento, y no a las
pensiones alimenticias, puesto que estas pueden ser renunciadas conforme a lo previsto en el
artículo 292 del CC, en efecto, si quien venía recibiendo pensiones alimenticias dejó de cobrar una
o varias mensualidades revela que no necesitó de este auxilio para vivir durante ese lapso, en este
sentido los franceses dicen “los alimentos no se acumulan”
2.- No compensable, señala expresamente el art. 292 del CC, que el obligado a prestar alimento no
puede oponer al beneficiario en compensación lo que este le deba, en ese mismo sentido la
LOPNNA, en el art. 377 también acoge la misma característica, la racio legis de estas disposiciones
legales estriba sin duda en el interés del alimentista que exige a toda costa la satisfacción de sus
necesidades, y si se permitiera al obligado oponer el crédito que tenga frente a él, se le estaría
exponiendo a perecer, y es que el sustento de la persona no es un simple crédito patrimonial, sino
un derecho que es y debe ser protegido con vista a un superior interés de orden público.
3.- Recíproco, ya hemos mencionado que la obligación alimentaria implica un derecho – deber,
puesto que la Ley al señalar quienes deben prestar alimento atribuye a estos a su vez el derecho a
recibirlos de aquellos.
4.- Personal e intransmisible, teniendo su origen en el vínculo familiar y su fundamento en el
espíritu de solidaridad de quien debe unir a los miembros del grupo, se deduce fácilmente que
solo tendrán derecho a alimento aquellos a quienes taxativamente lo acuerda la Ley, y la acción
para solicitarlo, solo podrá ser ejercida por ellos o por sus representantes legales en el caso de
incapacidad, y nunca por quienes pretendan subrogarse en sus derechos. Así mismo tampoco
podría el necesitado transmitir sus derechos a terceros por actos intervivos, puesto que tal cesión
desvirtuaría igualmente el carácter de la institución, en cuanto a su transmisión mortis causa, el
art. 298 del CC señala expresamente que el Derecho de ver se extingue tanto con la muerte del
obligado, como con la muerte del alimentista, puede suceder que los herederos del decujus que
falleció, estando obligado sean a su vez obligados de acuerdo con la gradación que establece la
Ley, pero ello no significa que se haya transmitido la obligación, sino que ha surgido una nueva, en
virtud de haberse extinguido la anterior, y de que el beneficiario continúa en estado de necesidad,
esta característica de no transmisibilidad por causa de muerte, también se repite en el artículo 377
de la LOPNNA, estableciendo además que en caso de muerte del obligado, los montos adeudados
formaran parte del pasivo hereditario.
5.- De cumplimiento sucesivo, los alimentos se pagan por mensualidades anticipadas, art. 291 del
CC, así pues, no podría satisfacerse la obligación pagando de una sola vez el monto de un año o de
más, al respecto, puede con suficiente fundamento reclamarse un nuevo pago, en el caso de que
se hayan adelantado mesadas, y estas se hayan consumido en necesidades del alimentista, ya que
el legislador persigue precisamente evitar que el necesitado disponga en un momento dado de
una cantidad considerable y decida usarla en otros gastos diferentes a sus requerimientos vitales,
puede en cambio convenirse en disminuir los periodos a lapos menores de un mes, en el caso de
niños y adolescentes el pago debe realizarse por adelantado y no se puede solicitar el reintegro de
lo que no se haya consumido por fallecimiento del alimentista, también es pertinente señalar que
el atraso en el pago de las mensualidades que se les deban, causarán intereses moratorios a la rata
del 12 anual, artículo 374 de la LOPNNA.
6.- No retroactiva, la obligación alimentaria derivada del vínculo familiar, no tiene carácter
retroactivo, como si lo tienen las que nacen del convenio, del testamento o del hecho ilícito, pues
mientras que estas últimas tendrán vigencia a partir de la fecha del convenio, de la apertura de la
sucesión, o desde el momento de la comisión del hecho ilícito, no podría alegarse como punto de
partida de la obligación alimentaria propiamente dicha, el simple nacimiento del vínculo parental,
no olvidemos que para que exista deben cumplirse los supuestos necesarios que antes
estudiamos, y precisamente con base a estos supuestos, podrá reclamarse con derecho el
cumplimiento de la obligación, la cual entonces va a tener vigencia desde el momento en que el
obligado convenga en prestar alimento o que sea compelido a ello judicialmente.
7.- Condicional y variable, el monto de la prestación alimentaria es fijado ya por el obligado, de
acuerdo con el alimentista, ya sea por el Juez cuando lo impone de forma coactiva, pero ni en uno
ni en otro caso permanece invariable, por el contrario, ya dijimos, que para fijar los alimentos se
atenderá la necesidad de quien lo reclama y al patrimonio de quien haya de prestarlo, y es lógico
que las condiciones de uno y de otro puedan variar, ya sea aumentado, ya disminuyendo la
cuantía, por ello el legislador en previsión de estos posibles cambios, ha establecido que: si
después de hecha la asignación de los alimentos sobreviene alteración en la condición del que lo
suministra o del que los recibe, el juez podrá acordar la cesación, la reducción o el aumento de los
alimentos, según las circunstancias, de acuerdo a lo establecido en el artículo 294 del CC, esta
condicionalidad y variabilidad también la tenemos consagrada en el artículo 369 de la LOPNNA,
cuando establece que el Juez para la determinación de la obligación de manutención tomará en
consideración las necesidad del niño o adolescente, y la capacidad económica del obligado, la
cantidad a pagar se fijará en moneda de curso legal, tomando como parámetro el salario mínimo
mensual establecido por el Ejecutivo Nacional vigente para el momento de la decisión, pudiendo
en la misma sentencia prever el aumento automático de la suma asignada.
8.- Imprescriptible, el derecho a reclamar alimento al pariente obligado permanece en cabeza del
necesitado desde que surge el estado de necesidad y mientras este persista, no importa que no se
haya hecho uso del derecho, aun por un lapso de más de diez años, siempre podrá reclamar sin
que sea posible al obligado alegar prescripción alguna, esto además resulta lógico, si se considera
que la prescripción envuelve la idea de renuncia de derecho, y ya dejamos expuesto que el de
alimentos es irrenunciable, si prescribe en cambio, por dos años la obligación de pagar las
pensiones alimentarias atrasadas y no cobradas, como expresa el artículo 1982 del CC, en su
ordinal primero, pero esto se refiere a las pensiones debidas a mayores de edad, pues las debidas
a los niños, niñas y adolescentes tienen una prescripción de 10 años conforme al artículo 37 de la
LOPNNA.
9.- INEMBARGABLE, dada la finalidad que persigue la obligación alimentaria, consideramos que se
desvirtuaría esta finalidad si se permitiera que en un momento dado y por deudas del alimentista
se pudiera embargar la totalidad o parte de las pensiones, por otra parte, ya dijimos, que, en
opinión de algunos autores, el crédito por alimentos no se considera parte de su patrimonio en
cuanto al acreedor.
10.- DIVISIBLE Y NO SOLIDARIO, señalaremos que la obligación de prestar alimentos es divisible y
no solidaria, en este sentido se ha pronunciado repetidamente la jurisprudencia francesa, y en
Venezuela conforme al artículo 289 del CC, en el caso de varios obligados respecto de un mismo
necesitado, el deber se distribuye entre ellos, sin que pueda el alimentista accionar
exclusivamente contra uno solo de ellos, en cuanto a la LOPNNA, establece por rateo del monto de
la obligación en el artículo 372 entre quienes se encuentran obligados, lo cual se puede establecer
por medio de conciliación o imposición del Juez.
Especial mención debemos hacer de la obligación de manutención en casos especiales, la reforma
del año 2007 de la LOPNNA, mantuvo la obligación alimentaria en casos especiales, solo que
cambió la denominación, como quedó dicho en páginas anteriores, por manutención, esta
obligación se encuentra contenida en el artículo 376 cuando señala, la obligación de manutención
procede igualmente cuando:
a.- la filiación resulte indirectamente establecida a través de sentencia firme dictada por autoridad
judicial.
b.- cuando la filiación resulte de declaración explícita y por escrito del respectivo padre o de una
confesión de este, que conste en documento auténtico.
c.- cuando a juicio del Juez que conozca de la respectiva solicitud de alimento, el vínculo filial
resulte de un conjunto de circunstancias y elementos de prueba que conjugados constituyan
indicios suficientes, precisos y concordantes.
Como se puede apreciar la procedencia de la obligación de manutención en casos especiales es
una excepción al principio contemplado en el artículo 366 de la LOPNNA, que establece, la
obligación de manutención es un efecto de la filiación legal o judicialmente establecida, este
carácter excepcional de establecer la obligación de manutención en casos especiales tiene
procedencia cuando se demuestren los supuestos contemplados en el citado artículo 367, a pesar
de no haber constancia de la relación paterno filial, se trata pues de una protección legal de
contenido humanitario, solidario y esencialmente moral, pero es necesario aclarar que la fijación
de obligación de manutención especial no conlleva a que el juzgador se pronuncie sobre la
paternidad o la maternidad, por cuanto este asunto debe ventilarse en un procedimiento
separado. Otras situaciones que deben tomarse en cuenta son las establecidas en el artículo 383
de la LOPNNA, cuando contempla la continuidad de la obligación aun en aquellos casos en que el
beneficiario ya haya alcanzado la mayoridad, y son las siguientes:
a.- cuando el beneficiario padece de discapacidad físicas o mentales que le impidan proveer su
propio sustento, aun cuando haya cumplido 18 años y se encuentra en esa situación, continúa la
obligación por siempre de la persona necesitada.
b.- cuando el beneficiario se encuentre cursando estudios que por su naturaleza le impidan
realizar trabajos.
Nacimiento de la Obligación Alimentaria y de Manutención:
En cuanto al nacimiento de la obligación alimentaria de su propia naturaleza se desprende que
tiene lugar cuando el necesitado reclama su cumplimiento al obligado y este conviene en
satisfacer su reclamo, ello puede ocurrir de dos formas, la amistosa o extrajudicial y la judicial, la
primera consiste en un convenio, que puede ser verbal, celebrado entre ambas partes, siendo lo
más importante la voluntad del obligado y la aceptación del necesitado, acerca de la forma como
se va a cumplir la obligación y en cuanto se trate de pensión alimenticia, el quantum de esta y su
forma de pagarlo, con respecto a los adultos la Ley no señala ningún requisito, ni formalidad, pero
cuando se trata de niños y adolescentes la LOPNNA en su artículo 375 en concordancia con el 518
exige, que en estos convenios deben preverse lo concerniente al incremento automático del
monto fijado, y los mismos, los convenios, deben ser sometidos a la homologación del Juez, quien
cuidará siempre que los términos no sean contrarios a los intereses del niño o del adolescente, es
decir, que en el caso de niños y adolescentes esta conciliación tiene que ser homologada para que
tenga fuerza y carácter ejecutivo, cuando no hubiere acuerdo pacífico será necesario acudir a la
vía jurisdiccional, a cuyo efecto se seguirá el procedimiento correspondiente según se trate de
alimentos para adultos o se trate de alimentos para niños y adolescentes.
El procedimiento para la reclamación en el caso de los adultos se iniciaría siempre y
cuando exista de modo subjetivo un acreedor y un deudor, cuando el acreedor pretenda tener un
derecho de alimentos frente a este deudor, alegando y probando los supuestos necesarios a los
cuales ya hicimos referencia, este procedimiento debe regirse por las disposiciones del Código de
Procedimiento Civil, artículos 747 al 748, el procedimiento se inicia con la presentación de la
demanda por parte del demandante, la cual debe contener los requisitos establecidos en el 340
del citado CPC, sin embargo, el legislador prevé que la demanda se puede presentar verbalmente,
sin estar asistido de Abogado, esta solicitud verbal se presentará al funcionario del Tribunal, quien
lo tipificará por escrito, mediante acta que contenga los requisitos del libelo, una vez iniciado el
proceso, el demandante podrá solicitar al Juez una estimación provisional, fijando una pensión
que deberá ser entregada mensual, quincenal o semanalmente al demandante durante el proceso.
En cuanto al procedimiento para niños y adolescentes, este procedimiento debe ceñirse
por las disposiciones contenidas en la LOPNNA, en el Título 4°, Capítulo 4°, Secciones de la 1° a la
7°, y el procedimiento se inicia luego de presentada la demanda, la cual el Juez deberá admitir
siempre que no fuere contraria al orden público y a las buenas costumbres, admitida la demanda,
se emitirá un auto de admisión en el cual se ordenará notificar a la parte demandada a los fines de
su comparecencia y paralelamente se ordenará la notificación al Ministerio Público de
conformidad con el artículo 463 de dicha Ley.
¿Cómo se cumple la obligación?
El cumplimiento de la obligación alimentaria puede hacerse, trayendo al beneficiario a vivir en la
casa del obligado / pasándole una pensión alimentaria, la primera forma se llama Propia, y la
segunda impropia, la forma propia se denomina así porque es la que proporciona al necesitado la
más efectiva satisfacción de sus necesidades vitales, pues además de proveerle de los recursos
necesarios para su subsistencia le rodea de cuidados, atenciones y cariños del grupo familiar con el
cual convive, haciéndole partícipe de los quehaceres cotidianos e incorporándole a la familia, esta
forma propia puede ser ofrecida por quien debe suministrar los alimentos, como primera opción
para el cumplimiento de la obligación, y el solicitante no está en el derecho de rechazarlo, a menos
que sea su ascendiente, o que se trate de un menor de edad cuya guarda corresponda por Ley o
por Decisión judicial a otra persona, artículo 288 y 370 de la LOPNNA, en el caso de los niños o
adolescentes, por lo general, no se lleva a vivir en casa del obligado, sobre todo cuando los padres
están separados, sino que se hace el cumplimiento de la obligación a través de una pensión
alimenticia.
¿Qué ocurre si el obligado no cumple?
Bueno, hay sanciones por el incumplimiento de la obligación, y así los tenemos que, en el caso de
adultos no señala el CC sanciones específicas para castigar el incumplimiento de la obligación
alimentaria, excepto las contenidas en el ordinal 3° del artículo 300, que niega el derecho a recibir
alimento a aquel que pretenda reclamarlo del pariente de quien no cuidó, y también, en el 810
ordinal 3°, establece una incapacidad de heredar, a los parientes a quien incumba la obligación de
prestar alimento a la persona de cuya sucesión se trate, y se hubieren negado a satisfacerla, no
obstante haber tenido medios para eso. En el mismo sentido, podemos entender también como
sanción la ejecución que ordena el Juez de la causa en los juicios de alimentos sobre los bienes
afectados por medidas cautelares, decretadas para asegurar el cumplimiento de la Obligación, de
conformidad con el artículo 749 del CPC en su ordinal 2°, con respecto a los niños, niñas y
adolescentes, la LOPNNA es más severa, al sancionar el incumplimiento de la obligación tal como
puede apreciarse del texto de los siguientes artículos, 223, castiga el incumplimiento injustificado
con multas de 15 a 90 Unidades Tributarias (UT), el 245 sanciona la violación de los acuerdos
conciliatorios con multa de 15 a 90 UT, el 352 literal I, tiene prevista la privación de la patria
potestad al padre, a la madre o a ambos, que se nieguen a prestarle obligación de manutención, el
362 niega la concesión de custodia, y priva de la responsabilidad de crianza al padre o la madre a
quien se la haya impuesto por vía judicial el cumplimiento de la obligación de manutención, por
haberse negado injustificadamente a cumplirla, pese a contar con recursos económicos para ello,
el 374 impone el pago de intereses moratorios del 12% anual por retraso injustificado en el pago
de las pensiones alimentarias, y por último, el 389 limita el régimen de convivencia familiar al
padre y la madre que injustificadamente no cumplan la obligación de manutención teniendo
medios económicos para hacerlo.
Extinción de la obligación alimentaria y de manutención, con respecto a la extinción de la
obligación alimentaria es necesario distinguir la extinción por pérdida del derecho y la extinción
por cesación de los supuestos necesarios para su existencia, el derecho se pierde cuando se
incurre en cualquiera de las causales previstas en el artículo 300 del CC, ya ampliamente estudiado
en sus ordinales 1°, 2°, 3°, en el mismo sentido la LOPNNA expresa como forma de extinción de la
obligación de manutención, en su artículo 383, la muerte del obligado o del beneficiario, en este
caso será del niño o del adolescente, también cuando ha alcanzado la mayoridad, a excepción de
que padezca de discapacidades físicas o mentales, o se encuentre cursando estudios que le
impidan trabajar como señalamos anteriormente, el otro aspecto es la cesación de los supuestos
necesarios, por tratarse de una obligación condicional y variable, si varían las condiciones del
necesitado o del obligado, puede cesar la obligación alimentaria, en efecto, si el necesitado
adquiere suficientes bienes económicos para poder proveer a sus necesidades vitales quedaría sin
efecto el postulado de incapacidad económica y por ende cesaría su derecho a alimento, y en el
mismo sentido, si el obligado cayere en situación de precariedad económica, cesaría idso iure la
obligación, pues como dice el aforismo jurídico ad impossibilis nemus obligacius, nadie está
obligado a lo imposible, por último, si se extingue el vínculo jurídico que originó la obligación, se
extinguirá igualmente esta, por ejemplo, en el caso de la disolución o anulación del matrimonio, o
cuando se pierde el lazo parental originario, como consecuencia de la adopción.
23/11/21
Tema 5.- El matrimonio. Concepto. Naturaleza y caracteres. Evolución en el Derecho venezolano.
Tema 6.- Requisitos para contraer matrimonio. Requisitos de fondo.
Tema 7.- Requisitos de forma. Diversas formas de celebración del matrimonio. Prueba del
matrimonio.
Tema 8.- Efectos del incumplimiento de los requisitos matrimoniales. Nulidad. Otras sanciones.
Tema 9.- Efectos personales del matrimonio. Deberes y Derechos de los cónyuges.
Tema 10.- efectos patrimoniales. Sistema legal venezolano. Régimen convencional. Capitulaciones
matrimoniales. Régimen supletorio. Comunidad conyugal.
Hoy iniciaremos varios temas relativos al matrimonio, siendo una de las estructuras más
importantes dentro del Derecho de Familia, y, por tanto, su estudio va abarcar varios temas.
Dentro de las generalidades del matrimonio podemos señalar que de todas las instituciones
reconocidas por el Derecho, es el matrimonio sin lugar a dudas la de mayor significación, ya que es
la base sobre la cual descansa la estructuración del grupo familiar y el supuesto esencial de la
existencia del Derecho de Familia, en efecto, del matrimonio derivan muchas de las relaciones
jurídicas, derechos y potestades que en el derecho de familia se consagran, al punto de que,
cuando no existe matrimonio estas relaciones, derechos y potestades surgen únicamente por
expresa concesión de la Ley, y siempre asimiladas a las que el matrimonio genera y en todo caso
inspiradas más bien en razones de solidaridad y encaminadas a enfrentar la responsabilidad de
quienes procrean fuera del matrimonio. Haciendo una breve reseña histórica del matrimonio
podemos decir que ha pasado por varios periodos, el periodo primitivo, Derecho Romano,
cristianismo y el Contemporáneo:
En el primitivo era práctica la unión del hombre con varias mujeres, lo que se conoce como
poligamia, sin olvidar la situación contraria, es decir, la unión de una mujer con varios hombres,
poliandria, hoy se conserva la poligamia entre los Mahometanos, con tendencia a desaparecer. El
cese de la vida nómada origina un fenómeno de gran interés en la vida del hombre primitivo, el
apareamiento del hombre y la mujer deja de ser un hecho circunstancial y la vida de la pareja se
estabiliza en busca de soluciones a sus necesidades vitales, y así surgen nuevas formas de
comportamiento que derivan en la formación del grupo familiar, y nace el clan, la tribu y mucho
más tarde el Estado, como organizaciones que van a responder a las cada vez más crecientes
necesidades del hombre. Durante esta primera etapa, la primitiva, la unión de la pareja es un
hecho natural completamente ajeno al Derecho.
Con el advenimiento del Derecho Romano el matrimonio empieza a perfilarse hacia su
actual estructura, durante esta etapa, del Derecho Romano Arcaico, se observa el matrimonio de
hecho, pero el extraordinario criterio jurídico de este pueblo confiere a esta unión una
significación especial, desde el punto de vista espiritual, es así que si bien se tiene en cuenta el
elemento material configurado por la deduccio de la esposa in domus mariti, o sea el traslado de
la esposa a la casa del marido para iniciar la cohabitación, se le da mucha mayor relevancia al
aspecto espiritual, a la intención de quererse y permanecer unidos para toda la vida denominada
la afeccio maritalis, cuya importancia es tal que su extinción provocaba la disolución del vínculo
matrimonial, así pues el consentimiento matrimonial romano debía renovarse día a día, en
consecuencia, el vínculo era intencionalmente perpetuo, aunque no indisoluble, y es en este
sentido como debe entenderse la definición de modestino, a la que más adelante vamos a hacer
referencia. La expansión de Roma, la vida licenquiosa a la que se entregaron los conquistadores y
el contacto con otros pueblos y costumbres hace que cada día se relaje más el matrimonio y
aumente el divorcio, así como el adulterio, al punto de que las reformas religiosas impuestas bajo
Augusto con las leyes Iulia e Maritandi y Patria Potea son insuficientes para corregir tales vicios,
ante esta situación el cristianismo emprende la tarea de reivindicar la institución del matrimonio,
llegando a imprimirle una profunda transformación, rechazando el divorcio y dignificando a la
mujer.
En el periodo del cristianismo, dentro de la historia de la evolución del matrimonio puede
separarse en dos etapas, la anterior al Concilio de Trento y la posterior a dicho Concilio, la primera
se va a iniciar hacia el siglo IX, cuando comienza tímidamente a ser regulado el matrimonio por
normas cristianas, siendo de señalar que estas no se aplican por igual en todas partes, ni son
rigurosamente ordenadas, el proceso de estructuración de estas normas tuvo que ser lento y
gradual acentuándose a medida que la Iglesia va ganando adeptos para imponer sus puntos de
vista al poder secular, ya para el siglo X, se reconoce que es la Iglesia la única fuente de la
autoridad en materia de matrimonio y en el siglo XII llega a establecerse de manera uniforme el
pensamiento canónico respecto a la naturaleza del vínculo matrimonial y a la forma de
constituirlo, para culminar con el Concilio de Trento (1542, 1563), en el cual se establece que toda
la materia relativa a la institución del matrimonio queda regida por normas de Derecho Canónico y
se afirma que es de la sola competencia de la Iglesia cuanto concierne al estado y condición de las
personas, la iglesia por tanto se atribuye el conocimiento de las causas matrimoniales y se afirma
la competencia de los tribunales eclesiásticos para dirimirlas, llegándose a fijar en los cánones, los
requisitos, los impedimentos, y las formalidades para la celebración del matrimonio, así como
también su nulidad. El matrimonio es elevado a la divinidad de sacramento, solemne, la unión de
los esposos es la imagen de la unión de Cristo con su iglesia, lo que Dios une el hombre no lo
puede separar, así pues, si bien el vínculo nace de la libre voluntad de los contrayentes, su
consagración ante la iglesia lo eleva a la categoría de sacramento indisoluble, esta hegemonía de
la iglesia en lo concerniente al matrimonio se mantiene durante toda la etapa de la edad media y
solo comienza a decrecer durante el siglo XVI, sin que pueda señalarse un momento exacto de su
desaparición, esta se acentúa a medida que surgen los Estados modernos, aunados a la influencia
del movimiento de la reforma iniciada por Martín Lutero en Alemania y que pronto se extiende a
todo el mundo cristiano, para este monje agustino el matrimonio no es indisoluble, puesto que no
es un sacramento, sino una cosa mundana externa, como el vestido, la comida y la casa, y en
consecuencia, no debe estar regulado por la Iglesia, sino exclusivamente por la autoridad secular,
así para 1580, en Holanda, ya aparece el matrimonio civil, para que puedan legalizar su unión
aquellos no afiliados a la iglesia católica, y de esta manera el poder civil va reivindicando para sí lo
concerniente al matrimonio, variando desde luego en los diferentes países, según varía en ellos la
influencia de la Iglesia, en Francia igualmente aparecen en el siglo XVI, ordenanzas que atribuyen
al Estado jurisdicción sobre algunas causas matrimoniales, sustrayéndolas de los tribunales
eclesiásticos, para culminar con la Revolución Francesa cuando la Constitución de 1791, proclama
el principio de que el matrimonio es un Estado Civil y no religioso, cuya regulación por tanto
corresponde exclusivamente al poder civil, debe celebrarse ante la autoridad civil y registrarse en
los libros correspondientes, debemos acotar igualmente que ya en Inglaterra en el siglo XVIII, se
había establecido el matrimonio civil obligatorio, así como en Holanda y Alemania, pero es sin
lugar a dudas con la Revolución Francesa como se extiende a todo el mundo católico el
matrimonio civil.
En cuanto al matrimonio en Venezuela, no escapó esta influencia secularizante del matrimonio, y
aunque durante la colonia y periodo de la independencia solo se aplicaban las normas del
matrimonio canónico, la Ley del 7 de abril de 1826, sancionada por el Congreso General de
Colombia, establece que los varones menores de 21 años y las mujeres menores de 18 años
necesitaban autorización de sus ascendientes, y en defecto de estos, de determinados
funcionarios para poder contraer matrimonio válidamente, el 9 de agosto de 1828, por decreto del
Libertador Simón Bolívar, se prohibió a los españoles contraer matrimonio en Venezuela,
prohibición derogada por el Congreso de Venezuela de 1831, entretanto, el primer Código Civil
Venezolano de 1826 establece para los católicos el matrimonio canónico y para los que no
profesen esta religión, la exigencia de informar a la primera autoridad civil de la parroquia o
municipio, en presencia de dos testigos la unión que han celebrado sin necesidad de otra
formalidad, ya es para el 1° de enero de 1873 cuando queda implantado definitivamente en
nuestro país el matrimonio civil obligatorio, mediante decreto del general Antonio Guzmán
Blanco, conforme al cual solo se reconocería el matrimonio celebrado de acuerdo a sus
disposiciones y luego el 12 de febrero del mismo año otro decreto autoriza a las personas que
antes del primero de enero hubiesen contraído matrimonio canónico para celebrarlo civilmente si
así lo desearen, el Código Civil del mismo año incorpora estas disposiciones relativas y sancionadas
hasta hoy, ya que los Códigos posteriores lo que han hecho es ratificarlo, por tanto nosotros
somos uno de los primeros países en el mundo, en América y Latinoamérica en tener matrimonio
civil, así como la institución del divorcio.
Definiciones del matrimonio:
De lo expuesto, tomando en cuenta que no es el matrimonio una creación técnica del derecho,
sino una institución esencialmente natural, nos iremos al criterio casi unánime para saber de
dónde nace la palabra matrimonio, y ella deriva de las voces latinas matris, madre, y monium,
carga o gravamen, porque se atribuye a la madre la carga más pesada en la procreación y crianza
de los hijos, ya que estos, según decía el Papa Gregorio IX, son para la madre onerosos antes del
parto, dolorosos en el parto, y gravosos después del parto, esta definición etimológica quedó
fijada, a decir de Puig Peña, por un texto de las decretales y por la legislación de las partidas, de
ahí que hasta ahora se ha llegado a pretender la sustitución del vocablo matrimonio por la de
maridaje, que encerrando la misma idea de unión da al hombre mayor importancia en la relación
conyugal, pero la ocurrencia no ha sido feliz en virtud de que en castellano tiene muy poco o
ningún uso este vocablo. Dentro de algunas de las definiciones veremos: Scriches señala, que el
matrimonio es la sociedad legítimamente constituida por el hombre y la mujer que se unen por
vínculo indisoluble para perpetuar la especie, ayudarse a llevar el peso de la vida y a participar de
una misma suerte. Para De Ruggiero, es una sociedad conyugal, unión no solo de cuerpo sino
también de alma que tiene carácter de permanencia y de perpetuidad, que se origina en el amor y
se consolida en el afecto sereno, que excluye la pasión desordenada y la mera atracción sexual,
que tiene como fin no solo la protección de los hijos y la perpetuación de la especie, sino también
la asistencia recíproca y la prosperidad económica, que crea una comunidad de vida indisoluble
que engendra deberes recíprocos entre los esposos, y de los esposos por la prole. En el Código de
Napoleón, la define como la unión del hombre y la mujer, para perpetuar la especie, para
socorrerse y asistirse mutuamente, para sobrellevar el peso de la vida y compartir un destino
común. El autor patrio Dominicci dice, que el matrimonio es la unión de un hombre y una mujer,
celebrado solemnemente según las leyes con el objeto de vivir juntos y tener hijos. Nuestra
Constitución de 1999, en su norma del artículo 77, no llega a definir el matrimonio, solo expresa
que se le protege, que es realizado entre un hombre y una mujer y que se fundamenta en el libre
consentimiento, así como en la igualdad absoluta de deberes y derechos, nuestro Código Civil
tampoco hace una definición del matrimonio, limitándose a señalar que no puede contraer
matrimonio sino entre un solo hombre y una sola mujer, de conformidad con el artículo 44 del
código, de las diversas definiciones anteriormente señaladas, puede observarse que prevalece en
el concepto de matrimonio dos elementos esenciales a la institución, uno físico, o sea la concusión
o unión corporal del hombre y de la mujer, y uno moral o espiritual, que es la intención de unirse
para toda la vida, ayudarse mutuamente y criar a los descendientes, estos elementos ya habían
sido destacados por los juristas y filósofos de la antigüedad.
Importancia del matrimonio: como dijimos al comienzo de este tema, el matrimonio es la base
fundamental del Derecho de Familia, puesto que la mayoría de las relaciones jurídicas que
constituyen esta rama del Derecho están fundadas o derivan de una u otro forma del vínculo
matrimonial, y si bien es cierto que existen situaciones especiales, como el concubinato, por
ejemplo, el Derecho de familia no puede ignorar, que estas se encuentran en todo caso asimiladas
a las relaciones jurídicas que el matrimonio genera.
Fines del matrimonio: aparte de la importancia del matrimonio, antes comentada, cabe
preguntarse ¿Cuál es su razón de ser? ¿Cuáles son sus fines y qué se busca con la unión conyugal?
Aparentemente la respuesta parece simple, a esta interrogante, y ello sería admitir que con el
matrimonio los cónyuges perciben la mutua satisfacción sexual, la cohabitación y, en
consecuencia, la procreación de los hijos, pero aceptar esto es negar la razón de la existencia de
las uniones de personas que, por su edad o por su estado físico no pueden esperar descendencia,
y a veces ni siquiera realizar el acto sexual, uniones qué aunque no son muy frecuentes, se
suceden con alguna regularidad y en las cuales se aprecia una firme voluntad de ayudarse
mutuamente a soportar el peso de la vida y compartir un destino común, como dice Portales, para
el filósofo Khan, el fin del matrimonio que es procrear y educar a los hijos, puede ser siempre un
fin que la naturaleza se ha propuesto, al dar al hombre la inclinación recíproca de los sexos, pero el
hombre que se casa no está obligado so pena de ilegitimidad en la unión, a proponerse este fin, de
modo al cesar la facultad de engendrar el matrimonio se disolvería por si mismo de pleno derecho,
en este mismo sentido, Colen y Capitán, autores franceses, señalan que el hombre se casa por
amor, pero también se casa por razonamiento, por deber. Estas uniones tienen un valor jurídico, y
a veces también adquieren una dignidad moral igual a la de los matrimonios por amor. Para Santo
Tomás en el matrimonio deben distinguirse tres aspectos a saber, el natural, que responde a la ley
biológica de la reproducción de la especie y estaría constituidos por la unión física del hombre y la
mujer, el social, representado por la convención entre hombre y mujer, para constituir una
organización social necesaria a la convivencia humana, y el aspecto religioso, que hace del
matrimonio un sacramento bendecido por Dios. De las consideraciones anteriores podemos
deducir que en el matrimonio concurren dos aspectos, el meramente físico o biológico y el
espiritual, y de ahí que para muchos autores se distingue entre el matrimonio con fines primarios y
con fines secundarios, los primeros son los que propenden a la procreación y los segundos que se
encaminan a la comunidad de vida para ayudarse y protegerse mutuamente, y labrarse un destino
común, así lo admite el Derecho Canónico. Nuestro Código Civil venezolano acoge ambos fines,
pues mientras que por una parte exige para la validez del matrimonio la capacidad sexual
determinada en el art. 46 y 47 del mencionado texto legislativo, establece como causal de nulidad
la impotencia manifiesta y permanente anterior a la celebración del matrimonio, acepta
tácitamente también la validez del matrimonio entre personas que por su avanzada edad no están
en capacidad de procrear, al no señalar una edad máxima límite para contraerlo, tenemos
entonces una edad mínima para celebrar matrimonio, más no una edad máxima para celebrarlo.
Clases de matrimonio: de las diversas clasificaciones que se han hecho del matrimonio, la más
importantes es, sin duda, la que lo divide en:
a.- civil y religioso. No obstante, tenemos otras clasificaciones, como es:
b.- solemne público y secreto o de conciencia,
c.- de acuerdo con la posición social de los contrayentes, igual o morganático,
d.- por las condiciones en que se realiza, ordinario o extraordinario,
e.- consumado o no consumado,
f.- según el valor legal, nulo, anulable o válido,
g.- y, por último, tendremos de acuerdo con la nulidad, puede ser nulo o putativo,
El matrimonio público solemne es el que usualmente se conoce en nuestro derecho, y así
se le llama porque se celebra cumpliendo las formalidades de publicidad que establece el Código
Civil; secreto, será aquel matrimonio realizado bajo absoluta reserva, y en condiciones
excepcionales, este matrimonio solamente tiene reconocimiento en el Derecho Canónico; la
distinción entre matrimonio igual y morganático tiene únicamente importancia histórica, pues se
refiere a las condiciones sociales de los contrayentes, según la cual si ambos son de la misma clase
social, el matrimonio será igual y si existe una marcada diferencia será morganático; es originario
el matrimonio celebrado en condiciones normales, tanto que el extraordinario por oposición será
aquel rodeado de situaciones excepcionales, como por ejemplo el caso del matrimonio in articulo
mortis o el de militares en campaña; el matrimonio también se le denomina consumado cuando
tiene lugar el ayuntamiento sexual y es rato si cumplidas todas las formalidades para su
celebración los cónyuges permanecen separados por cualquier circunstancia antes de haberse
unido por primera vez; en cuanto a la validez el matrimonio es nulo, anulable o válido, el
matrimonio es válido si se han cumplido todos los requisitos de forma y de fondo exigidos para su
vigencia legal, en tanto que será anulable si adolece de algún vicio capaz de provocar su anulación,
y nulo cuando así es declarado por decisión judicial; finalmente, dependiendo del conocimiento o
no que uno o ambos contrayentes tengan de la existencia de impedimentos capaces de acarrear la
nulidad del vínculo, el matrimonio puede ser declarado simplemente nulo o putativo, siendo este
último el matrimonio contraído de buena fe, sobre este punto abarcaremos suficientemente su
estudio cuando veamos la sanción por nulidad, en temas subsiguientes.
Matrimonio entre personas de igual sexo o los homosexuales, matrimonio igualitario.
Con relativa frecuencia, cada vez más se viene observando, con más intensidad que en diversos
países se ha legitimado la unión estable y con consecuencias jurídicas de dos personas del mismo
sexo, así hemos visto que en el Estado Massachusetts en E.U.A., el matrimonio entre personas del
mismo sexo ha sido aceptado por el Tribunal Supremo de Justicia del Estado, también lo tenemos
en otros Estados de la unión, por el contrario, el Estado de California aprobó en el año 2006 una
Ley extendiendo la institución del matrimonio a las parejas del mismo sexo, la Ley fue vetada por
el Gobernador de dicho Estado, en Uruguay se legalizó la unión civil de parejas homosexuales
después de la promulgación de una Ley que consagra las uniones concubinarias de distinto o igual
sexo, esta Ley entra en vigor en 2008 con alcance nacional, el matrimonio entre homosexuales fue
legalizado en España el 30 de junio de 2005, con vigencia a partir del 3 de julio del mismo año y
con consecuencia de ello otros derechos como la adopción, herencia y pensión, no podemos
escapar al estudio que la mayoría de los países de la Unión Europea hoy día tienen consagrados el
matrimonio entre personas de igual sexo, sin entrar nosotros en consideraciones acerca de las
consecuencias positivas y negativas de estas uniones, nos limitaremos a señalar que en nuestro
país el matrimonio entre homosexuales no es permitido, con fundamento en una decisión de la
Sala Constitucional del TSJ que señaló en su dictamen, entre otros aspectos, que si el
Constituyente en 1999 optó por proteger al matrimonio monogámico entre un hombre y una
mujer, como núcleo esencial que da origen a la familia, en el contexto histórico – cultural
venezolano, la extensión de sus efectos a las uniones de hecho que histórica y socialmente
también han sido núcleo esencial que da origen a la familia, debe exigirse al menos que estas
últimas cumplan con los requisitos esenciales, esto es, que se trate de uniones establecidas y
monogámicas entre un hombre y una mujer, y que estos no tengan impedimento para casarse, en
consecuencia, sigue diciendo la Sala, mal podría pretenderse la equiparación de uniones estables
entre personas de un mismo sexo, cuando la Constitución no incluyó el matrimonio entre personas
del mismo sexo en el texto de su artículo 77, la Sala quiere destacar que la norma constitucional
no prohíbe, ni condena las uniones de hecho entre personas del mismo sexo, que encuentran su
base constitucional en el Derecho fundamental al libre desenvolvimiento de la personalidad, sino
que simplemente las ignora, es decir, no le otorga protección legal alguna, como tampoco lo hace
en el caso de uniones de hecho que no sean equiparables al matrimonio, no obstante, existe una
Ley en el Poder Legislativo sobre el matrimonio igualitario que allí está reposando, y veremos si es
promulgada o no, de todas maneras sigo pensando lo que dije en el tema número uno, que
requeriría una reforma del artículo 77 (Constitucional) para que una Ley de esa magnitud sea
viable.
Sistemas matrimoniales: dentro de los sistemas matrimoniales tenemos:
a.- el sistema exclusivamente religioso, conforme al cual solo se reconoce la validez del
matrimonio celebrado de acuerdo a los dictados de la religión oficial del Estado, este sistema tiene
el inconveniente de que obliga a permanecer célibes a quienes no profesaren la religión oficial, o
unirse extramatrimonialmente, aparte de que propende a la confusión de lo religioso y lo civil.
b.- el sistema exclusivamente civil, este tuvo su origen en la Constitución Francesa de 1791, y viene
a representar la culminación de la secular lucha entre la iglesia y el Estado, al que hicimos mención
en el recuento histórico, es el que impera hoy en la mayoría de los países civilizados, y en
Venezuela es el único matrimonio válido de acuerdo con la norma del artículo 44 del Código Civil,
aunque nada obsta para que los contrayentes puedan, como en efecto muchos lo hacen, después
de celebrado el matrimonio civil, cumplir con los ritos de la religión que profesen, siempre que al
ministro del culto le sea presentada la certificación de haber cumplido las disposiciones de Ley y
contraído, obviamente, el matrimonio civil.
c.- mixto de religioso y civil, aquí se combinan tres maneras diferentes de las dos anteriores, es así
que, c.a.- se exige la celebración conjunta de ambos; c.b.- se permite a los contrayentes la elección
entre uno u otro, aceptando como válido cualquiera que sea escogido; c.c.- se establece como
válido solamente el matrimonio religioso, pero permite por vía de excepción la celebración del
matrimonio civil para aquellas personas que no profesen la religión oficial.
No obstante, todos estos sistemas, el que opera en nuestro país es el segundo que es el
exclusivamente civil como quedó anteriormente señalado.
Caracteres del matrimonio civil:
- es monogámico o unitario, puesto que no puede contraerse sino entre un solo hombre y una sola
mujer, como señala el art. 44 del Código Civil, en concordancia con el 77 de la Constitución de
1999,
- es de orden público, porque las disposiciones que lo regulan no pueden relajarse, ni renunciarse
por convenios particulares, en tal sentido, cualquier convención por las partes, en contrario, es
totalmente nulo,
- es permanente, en cuanto los cónyuges contraen matrimonio, se proponen permanecer unidos
para toda la vida, si diéramos al vocablo un sentido relativo podríamos decir que es perpetuo,
- es solemne, en virtud de que requiere para su validez el cumplimiento de ciertos requisitos
formales que aparecen expresamente señalados en el Código Civil y en la Ley Orgánica de Registro
Civil,
- es consensual, puesto que una de las formalidades es la manifestación expresada de los
contrayentes de tomarse por marido y mujer respectivamente,
- requiere de la intervención del Estado, mediante la presencia del funcionario autorizado para
presenciarlo, sin lo cual no será válido, excepto en los casos que expresamente y por excepción
señala la Ley.
Naturaleza jurídica del matrimonio, son diversas y contradictorias opiniones que se han sostenido
a través del tiempo, una de ellas está prevista en la doctrina clásica, que ha sostenido la tesis del
matrimonio – contrato, esta se basa en que este depende en su nacimiento de la voluntad de los
contrayentes, y añaden que es un contrato solemne porque su perfeccionamiento requiere del
cumplimiento de ciertas formalidades, esta concepción viene desde el derecho romano en el cual,
como ya dijimos, originalmente el vínculo nacía del solo acuerdo de las partes sin ninguna
formalidad exterior, pero luego en vista de que esta ausencia de formalidades facilitaba la bigamia
y no ofrecía seguridad a los mismos cónyuges ni a los hijos, sobre su estado civil, la iglesia hacia
fines del imperio hizo obligatoria las llamada proclamas o publicaciones con el objeto de posibilitar
las oposiciones en caso de impedimento, por su parte los adversarios de la teoría contractualista
argumentan, en primer lugar que no basta el acuerdo de voluntades para que exista contrato, ni
es cierto que todo negocio bilateral sea contrato, y por otra parte, si bien existen muchas normas
características del contrato que son aplicables al matrimonio, por el contrario hay otras que,
siendo esenciales al contrato no pueden aplicársele, como son por ejemplo, las que limitan la
voluntad de las partes, así vemos que en tanto que en el contrato pueden establecerse términos y
condiciones para su validez, en el matrimonio carecería de toda eficacia jurídica cualquier acuerdo
en tal sentido, así mismo, en tanto que el contrato puede disolverse por el mutuo discenso, esta
idea no es aplicable al matrimonio, corroboran los civilistas su tesis antagónica del matrimonio
contrato diciendo que, del matrimonio surge para los contrayentes un estado nuevo, el de
casados, en tan to que del contrato no deriva ninguna modificación en el estado personal de las
partes, de esta tradicional discusión ha surgido la necesidad de buscar una concepción nueva
acerca de la naturaleza jurídica del matrimonio, por lo que, en efecto el matrimonio es un
complejo negocio jurídico con características muy especiales, y para su profesora que les habla en
este momento, el matrimonio no es un contrato como de compraventa o de arrendamiento, en
efecto si tiene algunas similitudes, algunas características similares con los contratos soy de la tesis
también anti contractualista, el matrimonio no puede erigirse como un contrato simple y perfecto,
porque, cuando se celebra un contrato no se cambia la condición, usted no pasa a cambiar su
capacidad, como si ocurre cuando se celebra el matrimonio civil.
También debemos incluir dentro de quienes tienen falta de cordura, aquellos que se hallen bajo la
influencia del alcohol, o de una sustancia estupefaciente u droga psicotrópica o bajo sugestión
hipnótica o en estado de confusión mental, exaltación o delirio, es así como entendemos el
alcance de la disposición del artículo 48 del Código Civil, que expresa, tampoco puede contraer
válidamente matrimonio, el entredicho por causa de demencia ni el que no se halle en su juicio,
sigue diciendo, el mismo artículo, que si la interdicción ha sido únicamente promovida se
suspenderá la celebración del matrimonio, hasta que la autoridad judicial haya decidido
definitivamente, con lo que se prevé el caso de que exista un apariencia de sanidad mental y sin
embargo se esté en proceso de interdicción por alguna causa que haga sospechar la falta de
cordura, así pues, quien contraiga matrimonio luego de ser declarado entredicho o encontrándose
en un proceso judicial de interdicción sin que haya habido todavía pronunciamiento judicial
negativo o positivo, habrá celebrado un acto viciado de nulidad por carecer de capacidad. En los
demás casos no resulta fácil la prueba de tal hecho ya que es mucho más difícil demostrar que no
gozaba el contrayente de su juicio al momento de la celebración, cuando ha transcurrido algún
tiempo y la causa de perdida de las facultades mentales fue el efecto de una droga, alcohol,
hipnotismo u otra circunstancia que puedan desaparecer sin dejar rastro, finalmente, debemos
aclarar que no alcanza la limitación contenida en el citado artículo 48 del CC a los inhábiles, para
quienes bastará estar asistidos por su curador, ni tampoco a los entredichos por condenación a
presidio quienes conservan su capacidad matrimonial.
El tercer requisito de fondo es el consentimiento, ya hemos señalado que el matrimonio es un acto
esencialmente consensuado para que pueda celebrarse de manera válida, el consentimiento debe
prestarse por los contrayentes, es la manifestación libre y consciente de una voluntad de unirse en
matrimonio y por tanto aceptarse mutuamente como marido y mujer, esta manifestación además
debe ser expresada en forma solemne, ante el funcionario que autorice el acto, por tanto, la
inexistencia del consentimiento cuando no se manifestó su exteriorización provoca la ausencia de
este y la consecuente nulidad del acto, factor esencial es la expresión del consentimiento, debe ser
la libertad de que debe gozar quien lo presta, es en este sentido que nuestro Código Civil señala
que, para que el consentimiento sea válido debe ser libre, en el caso de rapto no será válido el
consentimiento si no se presta o ratifica después de devuelta la persona a su libertad, artículo 49
del CC, conforme a esta disposición cuando el consentimiento se viere viciado por alguna causa
debe admitirse que no ha sido prestado con entera libertad y por tanto, no será válido, de allí que
en doctrina se plantee la presencia de los vicios del consentimiento como factores de nulidad del
matrimonio, y en especial, la violencia y el error, puesto que respecto al dolo se han hecho
consideraciones especiales que luego comentaremos, en cuanto a la violencia es el vicio del
consentimiento que para nuestro legislador reviste mayor importancia, conforme se desprende
del texto del artículo 49, es así que se exige la libertad para prestarlo o la ratificación después de
obtenida esta, cuando se ha consentido bajo coacción física, en caso de rapto, no es amplia
nuestra legislación civil en cuanto a la consideración de las situaciones de violencia que puedan
presentarse en materia matrimonial, ni señala sus caracteres o requisitos como ocurre en otras
legislaciones, por lo que la doctrina y la jurisprudencia se han encargado de suplir este silencio
ordenando aplicar las normas generales que regulan la materia contractual, pero si debemos
destacar que pudiera haber la violencia física o moral, y esta violencia física debe ser actual, o sea,
que debe ser ejercida en el momento de la celebración del matrimonio, y bajo la condición de que
solo será removida cuando este se haya celebrado, siendo indiferente que los actos que motivan la
coacción o el temor grave sean ejecutados directamente por el otro cónyuge o por una tercera
persona, pues lo que la Ley tiene en cuenta es el fin perseguido como es el de obtener el
consentimiento, en cuanto al error, cita el mismo artículo 49 en su último párrafo, que se reputa
que no hay consentimiento cuando existe error respecto de la identidad de la persona, habrá error
en la identidad física de la persona si esta es sustituida por otra y la sustitución pasará inadvertida
por el otro contrayente, como es lógico, esta situación es poco menos que imposible que suceda,
especialmente por las exigencias legales encaminadas a determinar en forma clara e inequívoca a
las personas que pretender contraer matrimonio, es tan rara la realización de esta hipótesis, dicen
los autores, que quizás el único caso en la historia es el que nos ofrece la Biblia en el matrimonio
de Jacob con Leah, en lugar de Raquel, tampoco resulta claro el concepto de error en las
cualidades civiles o sociales de las personas, por lo que nosotros, sin entrar en la discusión,
creemos que en vista de las dificultades planteadas por la doctrina y de los problemas de
interpretación a que dan lugar los textos legales se impone una reforma en ellos o una
interpretación auténtica que deje aclarado de una vez por todas lo que debe entenderse por error
en la identidad de la persona y señalar taxativamente los casos que determinen esa identidad
como hace muy bien el Código Civil Brasileño, en cuanto a Venezuela la jurisprudencia señala que
solo debe entenderse que hay error respecto a la identidad de la persona cuando este se refiere a
su identidad física, incluyéndose en este el que abarca las cualidades personales cuando ellas
redundan en la identidad física, en cuanto al dolo, sabemos que el dolo debe entenderse como la
maquinación o artificio que tiende a inducir a error a alguna persona sobre un hecho sustancial
que de haberse conocido no se hubiera celebrado el negocio jurídico, aplicando el concepto al
dolo en materia matrimonial, habría dolo cuando bajo engaño o maquinación fraudulenta se
induce a alguien a celebrar un matrimonio con una persona que adolece de tales defectos o vicios
que de haberlo conocido el contrayente no hubiera celebrado el matrimonio, no obstante lo dicho,
existe más recientemente una corriente encaminada a considerar el dolo como vicio del
consentimiento matrimonial no solo porque no se comprende que el dolo no deba considerarse
como causa de nulidad del matrimonio, si lo son con los otros vicios, como dice Ganchi, sino
porque racionalmente no existe impedimento alguno para que en la Ley pueda señalarse, tal como
se apuntó respecto a la identidad de la persona, cuáles actos son dolosos, cuáles pueden ser
causales de nulidad en el matrimonio por su gravedad o por las consecuencias que de ello deriva,
para concluir nos pronunciamos por una legislación más casuística en esta materia tan
controvertida y de tanta significación para la estabilidad de tan importante institución como el
matrimonio, no obstante para quien les habla es poco probable que se pueda probar el dolo y
pienso que siempre habrá dolo en la persecución de la realización del matrimonio porque las
personas, generalmente, antes de la celebración del mismo tienden a presentarse con unas
cualidades que realmente no tienen, entonces podríamos decir que en materia de matrimonio,
quien puede, engaña, no es menos cierto que cuando las personas se quieren divorciar señalan, en
mi escritorio por ejemplo, que yo soy Abogada en ejercicio, pues que dicen, “esta no es la persona
con quien yo me casé, se transformó después del matrimonio”, no señores, no es que el
matrimonio trasforme, sino que simplemente antes de la celebración del matrimonio las personas
están en la búsqueda, en una caza, de buscar a la otra persona, con la cual pretenden y quieren
celebrar matrimonio. A título de ejemplo, próximamente vienen las navidades, y vamos a degustar
de una serie de platillos, entre ellos las hallacas, si una joven, por ejemplo, cursante de la materia,
no sabe cocinar pero quiere pasar porque sí, lo hace de manera extraordinaria puede pasar, pues
basta con invitar al sujeto de la cacería, y lo invita a casa y le da su hallaca y resulta que la hallaca
no es preparada por ella sino por la mamá o por la abuelita, sin embargo, el ingenuo que se la está
comiendo cree que esta muchacha tiene extraordinarias actitudes culinarias, no voy a dejar por
fuera a los varones, los hombres también tratan de presentarse con mucha caballerosidad antes
las mujeres y ellas suelen señalar posteriormente, cuando se está realizando el divorcio, que ese
no es el hombre con quien ellas se casaron, que ese hombre era atento, era caballeroso, no era
grosero y sin embargo, posteriormente se volvió hasta patán, entonces no, no es que se
transformó, es que la persona siempre había sido así, simplemente estaba demostrando otra cosa,
por eso es que sostenemos que el dolo es poco probable como vicio del consentimiento.
Como cuarto requisito esencial o de fondo tenemos la ausencia de impedimentos para celebrar
matrimonio, y qué son los impedimentos, los impedimentos son requisitos matrimoniales
consagrados por el legislador, desde un punto de vista negativo, es decir, como traba para la
celebración del acto entre personas capaces, por lo tanto, quien desee celebrar un matrimonio
totalmente válido no debe tener ningún impedimento matrimonial para celebrarlo, el origen de
los impedimentos matrimoniales es de origen canónico, y ya dijimos que los impedimentos son los
obstáculos legales en ejercicio de la capacidad matrimonial, en el Derecho Canónico existen
diversas clasificaciones de los impedimentos, pero en nuestra materia de Derecho de Familia,
tenemos dos grandes tipos de impedimentos a saber, los impedimentos dirimentes, que a su vez
se clasifican en absolutos y relativos, y los impedimentos impedientes dispensables y no
dispensables, que a van a ser objeto de su estudio a continuación:
Impedimentos dirimentes: estos impedimentos vienen a ser prohibiciones legales para la
celebración del matrimonio entre personas capaces, que impiden la formación del vínculo y si son
violados determinan la nulidad absoluta del acto matrimonial, la prohibición de contraer
matrimonio contenida en un impedimento dirimente nunca puede ser levantada o suspendida, no
hay impedimentos dirimentes susceptibles de dispensa, los impedimentos dirimentes se clasifican,
como quedó dicho, en absolutos y relativos,
- los absolutos establecen una prohibición general para contraer matrimonio y la persona incursa
en este tipo de impedimentos no puede celebrar matrimonio con nadie, mientras que los
impedimentos dirimentes en cambio establecen únicamente prohibición para contraer
matrimonio entre un determinado individuo y otro igualmente específico, pero sin que exista
inconveniente alguno para que cualquiera de ellos se case con una tercera persona, entre los
impedimentos dirimentes absolutos tenemos en primer lugar, vínculo anterior, la persona ya
ligada en matrimonio que no haya sido anulado o disuelto, no puede contraer uno nuevo, ya que
violentaría el artículo 50 del CC, en concordancia con el artículo 44 ejusdem, por lo que ya
sabemos que una de las características del matrimonio es que es monogámico y unitario, un solo
hombre y una sola mujer, un matrimonio celebrado sin haber disuelto el vínculo anterior carecería
totalmente de validez y estaría viciado por tanto de nulidad absoluta, el otro impedimento es de
orden, no puede contraer matrimonio el ministro de cualquier credo, culto o religión, que, este se
lo prohíba, de conformidad con el artículo 50 del CC, este impedimento está fundamentalmente
dirigido a aquellas personas que dentro de un culto tenga la condición o cualidad de ministro, así
tenemos que dentro de la religión católica el ministro será el sacerdote, en la religión hebrea el
rabino, en la religión evangélica será el pastor, que es lo determinante para que se pueda incurrir
en violación de este impedimento, que el sujeto tenga primero la condición de ministro y segundo
que la religión se lo prohíba, le prohíba contraer matrimonio, por lo que en los tres ejemplos que
coloqué anteriormente el rabino y el pastor de las iglesias evangélicas tienen condición de
ministros más su religión no se los prohíbe, mientras que en la religión católica el sacerdote tiene
condición de ministro pero la religión si le prohíbe contraer matrimonio, este matrimonio
celebrado con violación del impedimento de orden acarrea la nulidad absoluta del matrimonio de
conformidad con el artículo 122 de nuestro Código Civil, el siguiente impedimento es el de rapto,
según el artículo 56 del CC, no puede contraer matrimonio el encausado por rapto, violación o
seducción mientras dure el juicio criminal que se le forme y hasta tanto no cumpla la condena que
se le haya impuesto, a no ser que lo celebre con la mujer agraviada, el llamado impedimento de
rapto, que como hemos visto cubre también los casos de violación y de seducción viene a ser una
sanción civil adicional a la comisión de los delitos establecidos en el CP, este impedimento tiene
una serie de peculiaridades, como vamos a ver en particular, solo existe cuando el raptor, violador
o seductor es el hombre y la raptada es la mujer, pero no en el caso inverso, este impedimento,
por otra parte, puede clasificarse de parcial, ya que el raptor, violador o seductor puede contraer
matrimonio con la mujer agraviada, en cambio no puede celebrarlo con ninguna otra, si se casa
con ella ocurriría lo que en Derecho Penal se llama el perdón de la agraviada y cesaría la sanción, y
tercero la prohibición es solo de carácter temporal, porque el artículo 56 limita la duración del
impedimento en cuestión, al tiempo que dure el juicio penal respectivo o el cumplimiento de la
condena, terminado ese término desaparece la imposibilidad de contraer matrimonio, de lo
contrario estaremos en presencia de nulidad absoluta del matrimonio, de conformidad con el 117
del Código Civil.
- los relativos, en primer lugar, tenemos aquí el impedimento de consanguinidad, el vínculo de
consanguinidad entre dos personas constituye impedimento matrimonial dirimente relativo, en
los siguientes casos: a.- no pueden contraer matrimonio entre sí los consanguíneos en línea recta,
ascendente o descendente, padres, hijos, nietos, etc., art. 51 del CC, b.- tampoco pueden contraer
matrimonio entre sí los hermanos de doble o de simple conjunción, que son colaterales en
segundo grado, art. 52 del CC, c.- este impedimento también aplica para os adoptados, pues ellos
entran a la familia del adoptante con la condición de hijo, estableciéndose el vínculo filial. Creo
que no debemos hacer mayor aporte acá en lo significativo que tiene este impedimento, por
cuanto los lazos de sangre tan estrechos en grados, efectivamente a través de la historia y de los
últimos tiempos, consagran un impedimento no solamente de carácter legal, sino también de
carácter social entre personas con un vínculo parental tan cercano.
Impedimento de afinidad, también prohíbe el legislador que los afines en línea recta contraigan
matrimonio entre sí, art. 51, debemos recordar que como se dijo cuándo estudiamos el
parentesco, la afinidad no desaparece con la disolución del matrimonio que la determinó, el
impedimento indicado tampoco termina con la disolución del vínculo, como quedó dicho en el
citado tema, por lo que dijimos aquella oportunidad, quien tenga varios matrimonios pues tendrá
un sinnúmero de suegros y suegras y un sinnúmero de cuñados, pero aquí se está refiriendo a los
parientes en línea recta, que sería el suegro o la suegra, la nulidad absoluta del matrimonio
contraído por violación de este artículo 51, la tenemos en el 117 de nuestro CC.
Otro impedimento es el de adopción, establece el artículo 54 del CC, la prohibición de matrimonio
entre el adoptante y el adoptado, y sus descendientes, entre el adoptante y el cónyuge del
adoptado, ni entre el adoptado y el cónyuge del adoptante, mientras esté vigente la adopción,
este impedimento deriva del efecto que produce la adopción, ya que el adoptado entra en la
familia del adoptante con la categoría de hijo, por lo que tendrá parentesco de consanguinidad
con el adoptante y la familia de este y también parentesco de afinidad con quienes corresponda,
por ello el adoptado, respecto a su nueva familia tiene los mismos impedimentos dirimentes de
consanguinidad y afinidad que ya dejamos expuestos, también es necesario destacar que el
adoptado mantiene los impedimentos matrimoniales respecto a su familia originaria, es decir, su
familia biológica, tal como lo contempla el artículo 428 de la LOPNNA.
Impedimento de crimen, este último impedimento dirimente está consagrado en el artículo 55 del
CC, que prohíbe el matrimonio entre la persona condenada como reo o como cómplice de
homicidio, ejecutado, intentado o frustrado contra uno de los cónyuges, y el otro cónyuge además
agrega dicha norma, mientras estuviere pendiente el juicio criminal tampoco podrá celebrarse el
matrimonio, sobre este impedimento haremos algunas consideraciones, a.- es necesario que
exista una sentencia condenatoria, privativa de libertad, definitivamente firme; b.- el impedimento
aplica al autor del delito, como para el cómplice que colaboró en la comisión; c.- el homicidio y no
otro delito es el que configura el impedimento matrimonial, ya sea consumado, frustrado o en
grado de tentativa; d.- este impedimento se funda en razones éticas de absoluta evidencia; e.-
opera igualmente en el caso de que la sentencia haya ocurrido en país extranjero, de conformidad
con el artículo 107 del CC, producto de estas consideraciones, el sujeto activo del delito queda
impedido de contraer nupcias con el cónyuge de la víctima, so pena de crear un vínculo
matrimonial afectado o infectado de nulidad absoluta.
Impedimentos impedientes: estos impedimentos impedientes tienen dos categorías, los
dispensables y los no dispensables, dentro de los primeros, los dispensables, tenemos de
consanguinidad, afinidad y tutela, y entre los no dispensables tenemos inventario, autorización y
turbacius sanguini, sobre este último haremos una acotación sumamente especial y de gran
importancia,
Dispensables:
- impedimentos impedientes de consanguinidad, que ya dijimos es dispensable, según el artículo
53 del CC, no se permite el matrimonio entre tíos y sobrinos, ni tampoco entre tíos y los
descendientes de los sobrinos, se trata por tanto de un impedimento relativo, el impedimento
impediente de consanguinidad puede ser dispensado por el juez competente con jurisdicción en la
localidad donde se pretende celebrar el matrimonio, art. 65 del CC, según el mencionado artículo
el juez puede otorgar la dispensa pero, no está obligado a ello, si se viola este artículo 53 y se
contrae el matrimonio entre el tío y sobrino o tío y descendiente del sobrino, sin haber obtenido la
correspondiente dispensa la sanción es una multa, irrisoria, de dos mil bolívares, que recae sobre
los contrayentes y si después de habérsele negado la dispensa contraen matrimonio, la multa será
hasta de tres mil bolívares,
- impedimento impediente de afinidad, que también está normado en el artículo 53 antes
señalado, prohíbe igualmente el matrimonio entre cuñados cuando el vínculo matrimonial que
produjo la afinidad entre ellos se disolvió por divorcio, por lo tanto, es un impedimento relativo, si
el matrimonio causante de dicha afinidad se disuelve por la muerte de uno de los cónyuges, el
sobreviviente goza de libertad para contraer nuevas nupcias con cualquiera de los hermanos del
esposo fallecido, únicamente surge el impedimento por afinidad cuando el matrimonio que dio
origen al parentesco se disuelve por divorcio, en tal caso el legislador desea evitar que la causa u
ocasión directa de ese divorcio pueda haber sido el deseo de uno de los cónyuges de contraer
matrimonio con algún hermano o hermana del otro, lo cual sería inmoral, dicho impedimento es
igualmente dispensable por el Juez, al efecto cabe aplicar las mismas reglas en relación con la
dispensa del impedimento impediente de consanguinidad,
- impedimento impediente de tutela, no se permite el matrimonio del tutor o curador y de sus
descendientes con la persona que uno de ellos tiene o ha tenido en guarda, mientras que fenecida
la tutela o la curatela no haya recaído la aprobación de las cuentas a su cargo, salvo que el Juez
ante quien se constituyó la tutela o del domicilio del tutor otorgue la autorización por causas
graves, 58 CC, el objetivo de la norma es evitar el matrimonio del tutor con el pipulo como una
forma de evitar la rendición de cuentas a la cual está obligado el tutor, se trata por tanto de un
impedimento relativo, que además es temporal, cesa con la aprobación de las cuentas definitivas
de la tutela o de la curatela, dado el fundamento de la prohibición consideramos que el
impedimento desaparece además de con la aprobación de las cuentas definitivas de la tutela o de
la curatela, al prescribir la respectiva acción de rendición de cuentas, por otra parte es de carácter
dispensable ya que el Juez puede autorizar por razones graves que se efectúe el matrimonio, pero
si no ocurriere así y se viola la norma contentiva de este impedimento, acarrea para el tutor o
curador la privación de toda remuneración por el ejercicio de su cargo, 131, ordinal 2° CC, este
impedimento que nos ocupa no afecta el matrimonio del protutor o de un miembro del Consejo
de tutela o de un descendiente de ellos con el pupilo, o ex pupilo, para concluir, el CC establece en
los artículos 376 al 381 todo lo relativo a la rendición de las cuentas en la tutela no queremos
concluir este grupo de impedimentos sin destacar que las multas señaladas por el legislador en los
artículos 131 ordinales 1° y 2° son irrisorias, pues no han sido debidamente adecuadas en el
tiempo, como si ha ocurrido en otras normas donde sí se contemplan sanciones pecuniarias
aplicándose la unidad tributaria como instrumento efectivo de adecuación.
No dispensables:
- en primer lugar, el de autorización, cuando señalamos que el art. 46 permite el matrimonio entre
mujer y hombre, el varón a partir de los 16 y la mujer a partir de los 14 aunque señalamos también
en su oportunidad que esto fue reformado por Sala Constitucional por lo tanto la edad mínima
requerida hoy día para contraer matrimonio es a partir de los 16 años, no obstante, el legislador
ha establecido un régimen de incapacidades porque considera que son demasiado jóvenes para
celebrar un acto tan importante como lo es el matrimonio, y por eso procura entrabarlo mediante
un régimen de autorizaciones, los artículos 59 al 64 del CC, consagran este impedimento que
puede denominarse de autorización, por cuanto prohíbe el matrimonio capaz del varón, pero
menor de edad, a menos que sus padres, o sus abuelos tutor o un juez de protección de niños,
niñas y adolescentes, art. 174, autorice su celebración, debemos observar que las aludidas
autorizaciones no son en ningún caso integrantes de la voluntad matrimonial, sino solo el negocio
jurídico matrimonial, es decir, quien autoriza no es el manifestante de la voluntad de los
contrayentes sino que otorga solo la autorización, con esto lo que se quiere decir es que la
voluntad consensuada, es decir, la característica del consentimiento emana de los contrayentes,
los padres, el tutor, curador, el juez lo que hacen es autorizar cuando estos estén por debajo de los
18 años, por lo tanto no hay que confundir autorización con consentimiento,
- segundo encontramos el de inventario, se ha denominado así la prohibición para contraer
matrimonio que señala los artículos 110 y 111 del CC, de acuerdo con los cuales la persona que,
teniendo hijos, aun adoptivos, bajo su patria potestad y aspire a contraer matrimonio no puede
celebrarlo sin formar previamente inventario judicial de los bienes de esos menores y presentarlo
en original al funcionario ante el cual vaya a hacer la manifestación esponsalicia, esta prohibición
parece fundarse en la preocupación del legislador por evitar que los bienes de los menores hijos
de alguno de los cónyuges puedan después confundirse con los de la sociedad conyugal que surja
con el matrimonio del titular de la patria potestad, o sea que esta regla va en beneficio de los
niños y adolescentes que posean bienes,
- turbacius sanguini, que, aunque fue objeto de desaparición por una sentencia de la Sala
constitucional, dada su importancia, de esa decisión y de ese impedimento ya desaparecido,
haremos el estudio de él y que también ustedes tienen que saberlo por cuanto es una decisión de
suma importancia para la integración y estabilidad de la familia como veremos a continuación,
La turbacius sanguini era un impedimento absoluto previsto en el artículo 57 del CC, que solo era
exclusivamente para la mujer, porque es ella quien puede quedar embarazada, y le prohibía
contraer matrimonio antes de que hubieren transcurrido 10 meses desde la fecha de anulación o
disolución de su matrimonio anterior para evitar los conflictos de paternidad, si la mujer contrae
nuevo matrimonio inmediatamente o poco después de anulado o disuelto su vínculo anterior y
luego da a luz a un hijo, en muchos casos resultaría imposible determinar a cuál de los maridos, al
anterior o al nuevo, debe atribuirse la paternidad, en efecto de acuerdo, con la presunción iuris
tantum contenida en el artículo 201 del CC, debe considerarse al anterior esposo como padre del
hijo que nazca de la que fue su cónyuge, dentro de los 300 días siguientes a la anulación o la
disolución del matrimonio, así mismo el articulo 203 ejusdem, imputa al nuevo marido la
paternidad del hijo que nazca de su esposa después de 180 días siguientes a la celebración del
matrimonio, este impedimento tenía ciertas características, era temporal, pues desaparecía con la
expiración de los 10 meses, no se aplica si antes de dicho lapso ha ocurrido el parto o se producía
evidencia médica documentada de que la mujer no estaba embarazada, mediante sentencia n°
953 del 16 de julio de 2013, la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia anuló dicho
artículo 57 del CC, según como quedó expresado anteriormente, la mujer no puede contraer
segundas o ulteriores nupcias sino luego de transcurridos 10 meses de la disolución o anulación
del matrimonio anterior, la Sala estimó la existencia de una desigualdad en razón del género, dada
que esa condición no le era exigible en igualdad de condiciones, en consecuencia observa de
manera preliminar que la citada norma contempla en sí misma dos diferenciaciones respecto a la
condición de su mismo género, en primer lugar consagra un impedimento para la mujer casada
para la celebración de segundas nupcias, que no opera para la mujer que desee contraer
matrimonio por primera vez, y en segundo lugar existe una diferencia respecto al género
masculino, al establecer un condicionamiento que no resulta exigible al hombre en igualdad de
condiciones, por lo que la Sala declaró con lugar la acción de inconstitucionalidad por contradecir
los artículos 21 y 77 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, al establecer
condicionamientos diferenciados en función del género y a la igualdad entre los cónyuges, por lo
que congruentemente con los principios y derechos constitucionales reitera que la mujer no tiene
ningún impedimento legal para la celebración de nuevas nupcias con posterioridad a la disolución
o anulación del matrimonio anterior y en consecuencia declaró la nulidad de dicho artículo 57 del
CC, como toda decisión muy importante, y esta lo es, ha tenido sus defensores y detractores, los
primeros señalan que el artículo 57 estaba en contravención de la norma constitucional contenida
en el artículo 21 pues esta última contempla la igualdad ante la Ley, y concretamente en su
numeral primero señala la no discriminación fundada en la raza, sexo, credo, condición social o
aquellas que tengan por objeto o resultado anular o menoscabar el reconocimiento, goce o
ejercicio en condiciones de igualdad de los derechos y libertades de toda persona, los opuestos a
la decisión expresan su disconformidad, por cuanto el contenido del artículo 57 del Código Civil no
debió interpretarse sesgadamente, bajo una óptica enfocada incursivamente en la discriminación
del género femenino, yo me encuentro en este último grupo, soy detractora de esa decisión, por
lo siguiente, el espíritu y razón del legislador al contemplar este impedimento matrimonial, no fue
discriminar a la mujer, sino atendiendo al interés superior del hijo, de los progenitores y de la
misma paz social, precaviendo con ellos conflictos judiciales y conductuales que produciría una
confusión de paternidad entre el anterior esposo y el actual, por ello en la citada norma se
establecía un lapso de diez meses de espera para que la mujer pudiera contraer nuevo
matrimonio, obedeciendo dicho lapso a dos situaciones, la primera es que el artículo 201 del CC
señala que el marido se tiene como padre del hijo que nazca durante el matrimonio o dentro de
los 300 días siguientes a su disolución o anulación y la segunda corresponde a que el tiempo
máximo de vida intrauterina de un ser humano es de 10 meses, transcurrido dicho lapso ya no se
producirá la confusión de paternidad, y por tanto la madre y el hijo tendrán la certeza de quien es
el padre biológico y sobre todo para el hijo es muy importante tener la certeza y la veracidad de
quien es su verdadero padre