Arquitectura Peruana Siglo XIX
Arquitectura Peruana Siglo XIX
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.--~.
Las casas
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de ant_es salvo en algunos elementos como por ejemplo en las rejas,
para las que se adoptó el hierro fundido, material más moderno, en
lugar del hierro forjado, y la carpintería, cuyos métodos de fabri-
cación también se modernizaron al introducirse de los países indus-
trializados las máquinas de aserrar y nuevos tipos de herramientas.
Se mantuvo inclusive los mismos tipos de composición de las
fachadas, basados en la simetría o al menos en la axialidad (este
rasgo se acusó más en la costa) y las mismas maneras de combinar
o relacionar entre sí los elementos arquitectórucos, aunque sim-
plificando por lo general las formas para a4aptarlas al gusto clásico~
de la · época.
En Lima y Trujillo existen excelentes ejemplos de adaptación
de la decoración clasi~sta a las fórmulas tradicionales de arqui-
tectura. En Lima, el rasgo más conspicuo hasta 1880 fue el empleo
de los balcones cerrados o de cajón (Fíg. 1). · El tratamiento y
decoración · de los balcones hacia 1850 estaba basado en el uso de
órdenes clásicos. Los pies derechos se adornaban con delgadas pilas-
tras, y a los dintel~s se · les daba la forma de un entablamento ,
relacionándose el tamaño . de la cornisa no con las pilastras, sino con
la totalidad de la · altura de la fachada , como se hacía en los
palacios renacentistas italianos. Las ventanas dd balcón podían ser
rectas o con arcos de medio punto, existiendo también muchos
casos de empleo de un sistema alternado de arcos y dinteles que
podría calificarse de "serliano" o "paladiano", Las ventajas econó-
micas que resultaban de la fabricación mecánica de los elementos del
balcón condujo a una suerte de producción en serie de algunos
tipos, que posiblemente se vendían por tramos o "módulos" , cons-
tituyendo un primitivo tipo de pre-fabricación en madera. La pre-
fabricación se extendió además a los moldurajes, pilastras, jambas y
otras decoraciones de madera que se aplicaban a las fachadas, patios
y habitaciones principales.
Los patios, desde principios de siglo, se habían ido gra-
dualmente transfonnando, en las ciudades de la costa y algunas de
la sierra, de recintos de ambiente andaluz o castellano, en espacios
que evocaban la arquitectura de las casas helenísticas y romanas por
lo clásico del estilo de sus corredores. Ejemplos limeños muy carac-
terísticos de este tipo limeño de patio del tercer cuarto del siglo
-XIX eran los de la Casa Balta en la cálle . Negreiros (Fig. 2) y de fa
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casa que ocupó el Conservatorio Nacional de Música en la calle
Minería, hoy mutilada por el ensanche de la calle, y ·sigue sié;dolo
el elegante patio de la Casa Mendoza Barreda en la calle Zárate.
Los patios de las casas trujillanas figuran entre los mejores de
la costa. Porque en Trujillo la mayoría de las casas son de un piso,
el cielo de estos patios es más amplio en relación a su tamaño,
distinguiéndose también, con frecuencia, por la euidadosa observancia
de la simetría y de las nonnas de proporción de los órdenes y por
la regularidad en la disposición de las columnas. Muy buenos
testimonios del estilo trujillano son los patios de las casas Martínez
de Pinillos, Rossel Urquiaga (Madalengoitia) y, particulannente, los
de la casa de Iturregui (Fig. 3). Es ésta una edificación ampliada en
segun do piso en su parte delantera y refaccionada en la · segunda
mitad del siglo XIX, cuya composición simétrica de planta y amplias
dimensiones le otorgan prestancia palaciega. Los corredores de colum-
nas, respectivamente corintias y jórucas, de los dos patios son su-
mamente elegantes y de factura impecable.
Las grandes rejas de hierro convexas, con coronaciones en for-
ma de doseles, entre rococó y neoclásicas, fonnan parte . de una
fachada cuya decoración de pilastras corintias sobre un fondo
almohadillado y cuyos balcones de hierro a la francesa con mam-
paras provistas de frontoncillos de corte renacfmtista, son posteriores a
estas rejas y acusan ya la influencia del eclecticismo y la paulatina
extinción del estilo tradicional de la región norteña.
La influencia ·del estilo clásico de Lima y de Trujillo se ex-
tendió a las poblaciones de toda la costa (San Pedro de . Lloc y
Pacasmayo son buenos ejemplos de ello) y asimismo a muchas
ciudades de la sierra, por ejemplo a Cajamarca, donde son numerosas
las casonas reconstruídas o refaccionadas en el siglo XIX cuyos pa-
tios están provistos de corredores con detalles clásicos. En el Cusco
se sintió también la influencia del estilo costeño, por ejemplo, en la
aparición ocasional de balcones corridos totalmente vidriados y con
arquillos, .pintados con colores claros.
El Cusco asnmsmo muestra,' en los interiores de muchas
casas, cómo se man tuvieron las fonnas coloniales hasta fines del
siglo XIX o comienzos del XX, en que se siguió disponiendo, en los
lados de los patios paralelos a la calle, arquerías de piedra apoyadas
sobre columnas semejantes a las que se solían emplear desde el siglo
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XVI. :Instancias de ello son la arquería de 1875 en · ·el patio de la
Casa del Marqués de Valleumbroso y los patios con arquerías com-
binadas con corredores de madera de tma serie de · casas en las
cercanías de San Francisco (calles Granada, Teatro y otras).
En las casas de Arequipa la .transfonnación fue comparable a la
que se produjo en las casas limeñas, tmjillanas y cusqueñas: se con-
setvaroo las proporciones y el sistema distributivo de las viviendas
del período virreinal, así como también su sistema constructivo, ba-
sado en el uso de muros gruesos y techumbres abovedadas de sillar
y mortero de cal, pero, como en las otras ciudades, paulatinamente
se extinguieron las formas ricamente decoradas características del si-
glo XVIII. Las pilastras y coronaciones de las portadas y ventanas,
ricamente talladas, desaparecieron de las fachadas y de los patios
para ser reemplazadas por órdenes clásicos de pilastras, por lo ge-
neral de estilo dórico o jónico, con su correspondiente t:mtablamento
dotado de gruesa comisa, que, cuando la casa tiene dos pisos, le
sirve de apoyo al balcón con baranda de hierro o al c:orredor con
techo y columnillas de madera (material que en Arequipa comenzó a
emplearse con más frecuencia en la República) del segundo piso.
Ejemplos representativos de este género de neoclasicismo arequipeño
son la fachada de la Casa de Goyoneche en la calle de la Merced
de 1840 (Fig. 4), con su gran puerta y sus cuatro ventanas de reja
flanqueadas por pilastras estriadas de un orden jónico sobre cuya
comisa se apoya el balcón corrido del segundo piso, y el patio de
la casa en la calle Jerusalén 115 (Fig. 5) con muros articulados con
un orden dórico de pilastras pareadas. El enjalbegado en blanco de
las pilastras y en amarillo de los muros, que puede apreciarse en
este patio pero que desafortunadamente ha · desaparecido de las fa-
chadas, acentuaba el efecto rítmico de este género clásico de com -
p0S1cion, que perduró en Arequipa hast a fines del siglo XIX.
Después de ·aproximadamente 1880, se . comenzó a dt:jar de lado
en Lima las fonnas tradicionales en la arquitectura de la casa. En
las refacciones y construcciones nuevas hechas después die la Guerra
del Pacífico se percibe la aparición de ciertas novedades, sobre todo
en el diseño de las fachadas, en su decoración y en la de los
patios. La principal de estas novedades fue sin .duda el abandono del
balcón cerrado ,tan característico de Lima desde el siglo XVI, que
por esta época comenzó a ser desplazado por balcwes a la europea,
abiertos, con balaustradas de madera de estilo clásico (que a menudo
so
se pintaban imitando mánnol blanco) o con barandas de hierro
fundido, o, alternativamente , por balcones de antepecho (a plomo
con los muros) o simplemente por ventanas con jambas molduradas.
La ordenanza municipal de Julio de 1872, que prohibió la cons-
trucción de balcones, puede considerarse como una manifestación de
la tendencia del balcón a desaparecer gradualmente del paisaje ur-
bano de Urna, desaparición que coincidió con la paulatina trans-
formación de la ciudad de una población con calles nísticamente
pavimentadas, desagües sin canalizar y poco iluminada de noche, en
una ciudad más moderna, con alumbrado a gas (que se introdujo en
1885), con más calles mejor pavimentadas y con algunas plazas
provistas de jardines, bancas y monumentos, - en las que las casas
podían abrirse más hacia la calle y no requerían ya de bal-
cones-mirador para atisbar al exterior, ni balcones-corredor donde
pasearse.
Simultáneamente a la desaparición de las formas tradicionales, se
introdujo el tipo neo-renacentista de fachada, cuyos vanos fre-
cuentemente se coronaban con fróntices clásicos y cuyos muros so-
lían adornarse con órdenes de pilastras. Este cambio en los elemen-
tos y estilo de las fachadas antecedió al cambio más fundamental de
la planta y la distribución interior, que sólo se comenzó a mani-
festar hacia fines de siglo.
Se conseIVa en Lima muchos ejemplos de este tipo de ar-
quitectura neo-renacentista, entre los que descolla la Casa Arenas
Loayza, de 1886, en la calle Arzobispo (Fig. 6), provista de una de
las mejores fachadas de la época, con puertas en arco en el primer
piso almohadillado y un orden de pilastras entre las que se disponen
las ventanas y balcones con fróntices mixtilíneos en el segundo. El
barroquismo de estos fróntices, las ménsulas de inspiración neogótica
del friso y la decoración menuda e intrincada de los balcones
son instancias de la acentuación del eclecticismo que se produjo en
el último cuarto . del siglo XIX.
Por su excepcional interés y a propósito del fenómeno de la
acentuación de la influencia europea y norteamericana, precisa men-
cionarse aquí la Casa de Piedra o Casa Dubois en la esquina de las
calles de Jesús María y Baqufjano Girones Moquegua y dé la
Unión), una obra de estilo neogótico veneciano con ciertos toques
- moriscos, que bien podría calificarse de "ruslciniana", trasladada, casi
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tal cual, a_la Ciudad de los Reyes (Fig. 7). La casa se le atribuye a
un ilustre arquitecto nacido en Inglaterra y radicado en los Estados
Unidos, Jacob Wrey Mould (1825-1886) que trabajó una época en
Nueva York y estuvo vinculado con Henry Meiggs.
Construída de piedra y ladrillo, hecha -se dice- en buena parte
con materiales importados, que, en todo caso, son de mucha calidad,
y originalmente provista de una mansarda, esta excelente casa difiere
marc~darnente de las casas limeñas características de este período, no
sólo en el estilo y la construcción, sino también en la distribución
y fonna interna, que, en parte debido a lo ancho y poco profundo
del lote, tiene como centro, no un patio, cerno era lo usual en
Lima, sino el hall de la escalera -una amplia escalera imperial -
cubierto con una farola.
Los influjos del eclecticismo y específicamente del
neo-renacimiento se comenzaron a sentir posteriom1ente fuera de
Lima. Se encuentran sus manifestaciones especialmente en Trujillo,
cuyo estilo se relaciona estrechamente al de Lima, y en Arequipa.
En Arequipa, simultáneamente a la extinción del clasicismo y el
,; creciente predominio de un gusto más ecléctico y victorümo, se pro-
dujo up.a l transfonnación más radical, ya que atañía a la forma
espacial de la arquitectura, al · caer gradualmente en desuso las
bóvedas, que comenzaron a ser reemplazadas por techos planos
construídos de bloques de sillar unidos a viguetas constituídas por
rieles. Este ingenioso sistema~ instancia de la influencia directa de los
ferrocarriles sobre la arquitectura y de la alianza de lo nuevo con lo
tradicional ( el sillar, en este caso) era más económico que el antiguo
porque pennitía al10rrar tiempo y material, y era también más
ventajoso desde el punto de vista sísmico.
El gradual abandono de las formas tradicionales, la trans-
fonnación de las fónnulas de fachada y la influencia de lo italiano,
lo francés o lo inglés le restaron hasta cierto punto carácter propio
a la arquitectura, constituyendo una de las manifestaciones más vi-
sibles del proceso de "europeización" de las ciudades cuyos inicios
se remontaron en Lima a la época de Echenique y Castilla y coin-
cidieron con el advenimiento al poder de nuevos grupos sociales
orientados en sus gustos hacia Europa en fonna más marcada· e
imitativa.
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Los ranchos del valle de Lima
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En la disposición de los ~spacios interiores de los ranchos
existen puntos de contacto con las casas del centro de la ciudad.
Como en la casa urbana, así también en el rancho las habitaciones
principales son salones rectangulares colocados transversalmente,
dispuestos en fonna axial y unidos por puertas flanqueadas de ven-
tanas. El motivo tripartito de la fachada se repite así en los vanos
y crea una relación de correspondencia entre el exterior y el
interior.
Esta fonna '\lásica se siguió utilizando al reconstruirse Chorrillos
después de la devastación que padeció en la Guerra del Pacífico a
principios de 1880, manteniéndose hasta los primeros años del
presente siglo. Después de 1900, el ranche · :-emenzó a transfonnarse
en lo que más tarde se denominará el "chalet", es decir, la casa
rodeada de jardín y aislada de la calle por una verja y de las casas
vecinas por muros altos, proceso éste que culminó en los barrios
nuevos de Baranco y Miraflores, cuyo desarrollo fue algo posterior al
de Chorrillos.
En algunos de estos ranchos rodeados de jardiries se mantuvo el
estilo sobrio y clásico de mediados de siglo, pero en otros comenzó
a predominar el gusto romántico por la irregularidad y la variedad,
que desplazó al clasicismo hacia 1900-1910. El cambio puede veri·
ficarse en el rancho que fue de la familia Cillóniz, ubicado en la
avenida Pedro de Osma 135, Barranco, de 1903 (Fig. 9). El frente
del rancho es simétrico y tripartito, con un pórtico en el centro,
pero el pórtico no es adintelado sino está fonnado por arcos de
anchos distintos y es de un estilo híbrido muy diferente al de las
ventanas clásicas de los costados, mientras que la balaustrada que
remata el pórtico está decorada con paneles cuadrilobulados de
inspiración gótica; de la cornisa, delgada y volada como un alero ,
cuelga una cenefa de madera recortada como una blonda.
Estamos aquí ante un ejemplo de casa de balneario que po-
dríamos bien calificar de victoriano y que, junto con otras obras de
la misma década, marca el comienzo de la influencia del eclecticismo
en la arquitectura del rancho. El eclecticismo en Lima tendrá pleno
vigor hasta 1930 pero se prolongará hasta aproximadamente 1945.
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obras públicas tales como hospitales, colegios y mercados. A partir~
de la década 1850-1860, estos edificios fueron seguidos por obras
mayores, como la Penit,enciaría, el Palacio de la Exposición y , el
Hospital Dos de Mayo en Lima. Simultáneamente a la construcción
de est os edificios, se dio los primeros pasos en la transformación
urbana de la capital, que se puso de manifiesto en empresas tales
como la regularización de los balcones de la Plaza de Armas y,
luego, el arreglo del espacio central, la creación en 1856 de u~
paseo con verjas de hierro, estatuas y [Link]!cas de_ mármol en la
antigua Alameda de los Descalzos, la introducción del alumbrado a
gas (ya mencionado), la instalación de una red de suministro de
agua potable con cañerías de fierro y conexiones domiciliarias, el
adorno de la ciudad con monumentos escultóricos (los monumentos
a Colón y a Bolívar) y, al final de la década, la demolición de las
murallas construídas en la época del Conde de la Palata.
Los nuevos edificios y la transfonnación de la ciudad fonnaron
parte del proceso de modernización del p~ís y de consolidación del
Estado que se apoyó en los ingresos provenientes de la explotación
dei guano y los nitratos.
Si no en todas, en un buen número de estas nuevas obras se
trató de ceñir el planeamiento, el diseño y la construcción a los
modelos y procedimientos modernos que desde fines del siglo XVIII
y comienzos del XIX se había introducido en la arquitectura eu-
ropea y norteamericana.
El estilo relativamente sobrio que caracterizó a la arquitectura
europea en la primera mitad del siglo XIX y que, como hemos
visto, influyó también en la de las casas y los ranchos, se manifestó
asínúsmo en varias de las obras de mediados del siglo XIX hasta la
época de la Guerra del Pacífico. Una de las primeras obras grandes
de mediados de siglo fue el nuevo Mercado de Lima, ubicado en el
mismo emplazamiento del actual Mercado Central, detrás del Mo-
nasterio de la Concepción, ocupando áreas que le pertenecieron y
terminado hacia 1854 (Fig. 10). El exterior del Mercado era de
carácter marcadamente clásico; ostentaba una torre central donde
estaba la entrada principal fonnada por una '. ,gran puerta en arco
enmarcada por columnas exentas pareadas, un orden toscano de pi-
lastras a lo largo de las anchas alas que convergían en la t orre
central, y frontones en los extremos de estas alas.
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· Predominaba también el clasicismo en el Porw de Sélll Agustín,
en realidad anterior por pocos años a nuestro período {Fig. 11).
.Comenzado en 1845, terminado en 1847 y demolido hacia 1964, el
eclific10, en cuyos altos funcionó hacia mediados del siglo pasado el
Hotel de l'Univers, owpaba en toda su longitud la cuadra que co-
rrespondía al frente posterior del Convento de San Agustín, a ma-
nera de -fachada cóncava destinada a darle fonna a la Plazuela 7 de
Setiembre (fecha del desembarco en el Perú del ejército libertador).
Creada por Decreto de J. B. de Tagle dado en 1823, la plazuela,
aparte _de conmemorar la fecha patriótica, debía servir para darle
mayor amplitud al lugar desde el que se accedía al Teatro Principal ,
ubicado donde hoy st:: halla el Teatro Segura, mediante el ensanche
de la calle del Coli&:o, tomando un área cedida por el Convento
Constin.i,ída por una hllera de tiendas con acceso desde el portal y
habitaciones en el segundo piso, la obra mantuvo el sistema limeño
de dos pisos de igual altura, el primero construido de ladrillo y
adobe y el segundo de · quincha. En el portal se introdujo el tipo
del porticus grecorromano, ejecutado, como los peristilos y co-
rredores de las casas costeñas, totalmente en madera. Las columnas
eran de orden toscano, simples en el cuerpo central y pareadas en
los laterales. En la forma y el estilo, el Portal de San Agustín, con
la,. parte central retirada para formar la Plazuela del Teatro y co-
ronada por un frontón, y los extremos curvos, que, a manera de
cuadrantes, se conectaban con las alas más salidas, recordaba en algo
los crescents ingleses del siglo XVIII, mientras que desde el ángulo
urbanístico podía discernirse, guardando las distancias, un cierto pa-
rentesco con las "terraces" londinenses erigidas por Nash y sus se-
guidores en el primer tercio del siglo XIX. Es en todo caso común
a ambos la idea de "estirar" la fachada clásica hasta hacerla abarcar
toda una cuadra, lo que también caracterizaba al edificio del Mer-
cado. \
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El Hospicio consiste de un edificio exterior con altos, tiendas,
portal y patio, y una zona interior de un piso que contiene las
viviendas. El esquema tripartito y estilo clásico de la fachada, con
su portal de orden dórico muy correcto y pilastras jónicas en el
segundo piso, permiten asimilar el Hospicio a la línea "paladiana" a
la que pertenecían los ranchos de Chorrillos o Barranco de esta
misma época. También la disposición del frente posterior del Hos-
picio, de planta en U con galería central a manera de pórtico de
dos pisos, permite relacionar la arquitectura del edificio al tipo del
rancho, mientras que la forma espacial y disttjbutiva del área interna
de un piso con una calle central a la que dan los pequeños de-
partamentos de tres piezas, muestra los aportes de la arquitectura
conventual de la Colonia y el parentesco del Hospicio con los tipos
tradicionales del callejón y de las rancherías o viviendas para los
trabajadores de las haciendas.
Dos años luego de terminado el Hospicio encontramos a Tre-
fogli asociado al arquitecto Mateo Graziani como director de obrn
en una edificación de suma importancia para Lima: el Hospital Dos
de Mayo, comenzado en 1868 por la Sociedad de Beneficencia Pú-
blica de Lima y terminado en 1875. Edificado para aliviar las con-
diciones de hacinamiento que el aumento de la población y una
epidemia de fiebre amarilla habían creado en el antiguo hospital de
San Andrés, el Hospital Dos de Mayo constituyó una obra in-
novadora en relación a los hospitales de la Colonia. En el plano se
adoptó el sistema de pabellones independientes que se comenzó a
usar desde 1756 en Inglaterra (hospital de Plymouth) y fue luego
recomendado por la Academia de Ciencias de París para la
reconstrucción del antiguo Hotel Dieu, El sistema permitía buena
ventilación, buena iluminación y el aislamiento entre sí de los di-
ferentes tipos de pacientes. En el Hospital Dos de Mayo, el esquema
central y ia forma cuadrada de la planta, con un amplio patio
octogonal central del que irradian los pabellones, permite relacionar
la obra con la arquitectura del clasicismo romántico por los puntos
de contacto de la composición con . algunos de los proyect~.s . de
Boullée, Ledoux (por ejemplo, las termas para la Ciudad Industrial
de Chaux) y sus seguidores.
Los espacios centrales de acceso y circulación del hospital
constituyen la parte monumental del conjunto, que comienza en un
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atrio separado de la calle por una reja y dominado por un motivo
de arco de triunfo que sitve de ingreso a uaa galería basilical de 3
naves separadas por columnatas de madera de orden dórico que
conduce al patio, donde las filas de columnas con sus entablamentos
se convierten en un peristilo. (Fig. 13). Frente a la desembocadura
de la galería en el patio está colocada la capilla, en cuyo pórtico se
combina el motivo de un · arco de triunfo romano con el de un
templo antiguo de orden jónico (Fig. 14). Originalmente, la capilla
estaba techada con una cúpula. Aparecía así, en el centro del con-
junto -del Hospital, uno de los temas más característicos de la tra-
dición clásica: la combinación de una cúpula, el frente de un tem-
plo y pórticos laterales bajos.
Retornemos ahora a los años de Castilla a fin de tratar sobre
uno de los principales edificios del período: la Penitenciaría o Cárcel
Central de Lima. Su historia en realidad comenzó ,en el primer pe-
ríodo de Echenique, quien, en mayo de 1853, le encargó a Mariano
Felipe Paz Soldán el estudio del problema carcelario del país. A raíz
de este encargo , Paz Soldán efectuó un viaje a los Estados Unidos,
donde realizó un estudio de las cárceles, que después publicó, pro-
. poniendo para la de Lima un proyecto que se inspiraba en las
penitenciarías que había diseñado el arquitecto John Haviland para
los estados de Pennsylvania y Nueva Jersey, basadas en el sistema de
pabellones dispuestos en forma radial que el jurista inglés Jeremy
Bentham había bautizado con el nombre de panopticon hacia 1786 .
La disposición de la Penitenciaría de Lima seguía muy de cerca el
modelo de la de Trenton, capital de Nueva Jersey , formada por un
abanico de pabellones de celdas que partían de un espacio central
desde el que se podía controlar visualmente las puertas de todas las
celdas. Como el sistema que poponía Paz Soldán se basaba en la
idea de la rehabilitación del preso mediante el trabajo en común, se
contemplaba en el proyecto la construcción de talleres, además de la
capilla y el refectorio. En el segundo período de Castilla, Paz
Soldán fue nombrado presidente de una comisión constituída para
elegir el . terreno y formar el proyecto definitivo. Con el apoyo de
Castilla, el proyecto se hizo realidad dos años después. En 1855 se
eligió el terreno, el mismo año el arquitecto del Est ado, Maximiliano
Mimey, hizo los planos y la primera piedra se colocó el 31 de
Enero de 1856 . El edificio se terminó en 1860 y en 1862 comenzó
a funci onar.
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Construída en sus partes principales · de ladrillo y dotada de
servicios y sistemas de seguridad modernos, la Penitenciaría puede
considerarse como el primer edificio republicano en el que la in-
fluencia externa predominó sobre lo tradicional y específicamente
limeño en materia de arquitectura. El pabellón central (Fig. 15), que
contenía locales para la guardia y oficinas de administración y, en el
segundo piso, la vivienda del [Link], se destacaba del alto cerco
con camino de ronda que rodeaba el edificio, en cuyos muros la-
terales se abrían sendas puertas en arco con cadenas de piedra
rústica. Con el primer piso enchapado en granito también rustico, el
segundo enlucido con yeso y almohadillado, la coronación con al-
menas y la puerta principal de bronce y ventanas con arcos de
medio punto iguales y espaciadas a igual distancia en ambos pisos,
el pabellón tenía un estilo entre florentino del cuatrocientos y ro-
mánico, en el que se reflejaba la influencia de algunas de las ilus-
traciones del Curso de Arquitectura de J. N. L. Durand, tan di-
fundido en la primera mitad del siglo XIX.
Poco menos de diez años después de terminada la Penitenciaría,
en el período del Presidente Balta, el gobierno celebró un contrato
con Henry Meiggs para demoler las murallas de la ciudad, operación
que marcó el comienzo de la transformación de Lima en ciudad
moderna y de su expansión. Uno de los primeros episodios de esta
transformación fue la creación , en el lugar de la antigua huerta de
Matamandinga, del Parque de la Exposición, con una área de
192,000 metros cuadrados, en cuyo recinto se construyeron el Palacio
de la Exposición (Fig. 16), un restaurante, un teatro y varios edi-
ficios pequeños (entre los que se contaron los llamados pabellones
Veneciano o del Presidente, y Bizantino , y una glorieta morisca).
El proyecto . del Palacio , cuya construcción suele atribuírsele a
la firma de G. Eiffel, se debió presumiblemente a Antonio Leonardi,
arquitecto que unos años más tarde refaccionó el Teatro Principal y
pintó el decorado de este teatro y del Teatro Politeama '(1878). La
construcción se inició en enero de 1870, inaugurándose oficialmente
el primero de julio de 1872 con la apertura de la Exposición
Nacional.
El Palacio de la Exposición puede considerarse como una ver-
sión · limeña de un nuevo tipo de edificio característico dd siglo
pasado y también del nuestro: el pabellón de exhibición en las
exposiciones internacionales, grandes eventos que a su vez fueron
una manifestación de la era de la mecanización de la industria y de
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los transportes, de la producción en serie, del ferrocarril y de la
navegación a vapor. Versión limeña, la nuestra , cuyo carácter fue
algo distinto al de los ejemplos europeos más notables, ya que si en
éstos los nuevos materiales y métodos de construcción del siglo XIX
condujeron con frecuencia a una arquitectura hecha íntegramente de
hierro y vidrio (Palacio de Cristal en la Exposición Internacional de
Londres de 1851), en el Palacio de la Exposición la influencia del
medior se manifestó en una orientación más conservadora, en la que
lo nuevo se combinó con lo tradicional y las influencias europeas e
internacionales, con características específicamente limeñas.
El exterior, efectivamente "palaciego", del edificio, con sus
frentes muy regulares y simétricos, es. tradicional. Lo es también el
uso del patio, que podríamos relacionarlo al planeamiento de la
arquitectura del Virreinato. Lo mismo podría decirse de la cons-
trucción de las paredes, que son de ladrillo en el primer piso y de
quincha en el segundo, y de los techos, fabricados de madera y
cubiertos con " torta" de barro en la azotea. El toque . moderno lo
dan las columnas y ménsulas interiores en ambos pisos, que son de
hierro fundido y que junto con los mármoles del piso del hall de
entrada, fueron importadas de Europa. Estas columnas y las vigas que
sostienen forman una estructura modular que permite lograr un alto
grado de libertad espacial, condición funcional indispensable en un
edificio de exhibición (Fig. 17). Ellas constituyen el principal signo
de modernidad del Palacio. Contrasta con esta modernidad el estilo
neo-renacentista de las fachadas de yeso, provistas de grandes ven-
tanas y puertas en arco de medio punto e idéntico tamaño, de
órdenes de pilastras, respectivamente jónico y corintio , en ambos
pisos, y, en los ingresos, de columnas empotradas. Las formas se
inspiran en la arquitectura veneciana del siglo XVI y francesa del
XVII. Sin embargo, el examen de estos órdenes de pilastras revela
que ellos no se han utilizado en forma verdaderamente tradicional.
En los flancos del Palacio, las pilastras definen tramos cuyos anchos
varían de acuerdo al tamaño y naturaleza de los espacios i µiteriores •.
Así, los tramos de los extremos que corresponden a las salas de las
esquinas, poseen paños más anchos que los del tramo central, que
pertenecen al espacio principal de exhibición en torno al patio. Este
uso "elástico" del orden clásico y la sutil correspondencia entre las
fachadas y los espacios interiores se cuentan entre las principales
virtudes de la arquitectura del Palacio.
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Concebido como una obra de utilidad pública en cuyo signo
social hubo también una determinada componente aristocrática, el
conjunto de la Exposición puede considerarse que se derivó, como
tantos parques del XIX, de los jardines palaciegos del siglo XVIII,
con sus lagos, fuentes, rincones pintorescos, quioscos caprichosos y
pequeños edificios alusivos a la Antigüedad clásica, la Edad Medía, el
Oriente y la vida pastoril, que tanto deleitaban la sensibilidad de los
primeros románticos. También el Parque de la Exposición tuvo
jardinería pintoresca, un lago con una isla Y su puente, pabellones
''Venecianos", "Bizantinos" o "Moriscos" y, en la entrada, un arco
de triunfo romano de tres luces que sobrevivió hasta mediados de
este siglo.
Del período del presidente Balta data asimismo el puente sobre
el Rímac que lleva su nombre y que, como el Parque de la
Exposición, fue también una obra de carácter fundamentalmente
urbanístico (Fig. 18). El Puente de Balta, en el alineamiento del
actual jirón Ayacucho , está formado por tres arcos de hierro,
calados y decorados, amplios y de elegante trazo, tendidos sobre
pilares de piedra y que originalmente estuvieron flanqueados, en cada
extremo, por arcos de menor luz, de los que hoy sólo se conserva
el de la margen izquiercia,
Como la casa de fierro en la Plaza de Armas de !quitos, hecha
por la firma de G. Eiffel , y la aduana metálica de Paita, encargada
hacia 1853 a E. T. Bellhouse & Co. de Manchester , Inglaterra, el
Puente de Balta pertenece, en sus partes metálicas, fabricadas por la .
firma francesa Boignes Rambourgs, a la categoría de "arquitectura
importada". Sea como fuere, su diseño posee mucha calidad y, al
igual que el de la Exposición y sus edificios, fue innovador para la
Lima de 1870. La ejecución misma de la obra le fue encomendada
al constructor Henrique de Armero, bajo la dirección del ingeniero
Felipe Arancivia, y se realizó entre 1869 y 1872.
Las ciudades del .interior del país , por lo general empobrecidas
respecto a lo que fueron en la Colonia e inclusive algunas de ellas :
menos pobladas (el caso del Cusco) cambiaron considerablemente
menos que Llma durante el siglo XIX por lo limitado en número y
envergadura de las obras urbanas que se realizaron y de los edificios
cívicos que se construyeron en ellas. Escapó a esta norma la ciudad
de Arequipa, que, asolada por el . terrem oto del 13 de agosto de
1868, hubo de 5er reconstruída y renovada en buena parte de sus
61
edificios, tanto civiles como religiosos. A diferencia de otras
ciudades, además, Arequipa mantuvo su vitalidad en lo e_c onómico y
no languideció después de la Independencia.
La nueva Catedral de Arequipa, a pesar que data de antes de
1850, debe ser incluída en el presente estudio, dado que la historia
de su construcción se prolongó durante buena parte de la segunda
mitad del siglo por causa de los daños sufridos en el terremoto de
1868. Por su tamaño, su forma estructural y el estilo de su fachada:
constituye, no obstante la época en ·que se construyó, un nexo
entre la arquitectura del Virreinato y la de la República. La Catedral
colonial, que reemplazó a una primitiva iglesia destruída a fines del
siglo XVI, fue iniciada hacia 1620 de acuerdo a una traza del
maestro Andrés de Espinoza y continuada por Juan de Aldana;
provista, como las catedrales del Cusco y Lima, de bóvedas de
neivadura de ladrillo, este templo sufrió considerable daño en el
terremoto de 1784, por lo que se decidió finalmente , ya iniciada la
República, reemplazarlo por una . iglesia nueva, que, con ciertas mo-
dificaciones a las que luego se aludirá, es la que hoy conocemos.
La historia de la actual Catedral comienza hacia 1830 con una
correspondencia entre el Obispo Goyeneche y Matías Maestro, de .
quien existe un hermoso dibujo para el altar mayor. Maestro, sin
embargo, no llegó a hacerse cargo de la obra, que_ le fue en-
comendada al alarife arequipeño Lucas Poblete en 18'."i7 y se inau-
guró diez años después. Ampliada entre 1844 y 184 7 luego de los
daños causados por un incendio acaecido en 1844 y severamente
afectada por el terremoto de 1868, la Catedral se restauró, modi -
ficándose la forma de los campanarios y de la coronación de la fa.
chada. La duración de lá restauración fue muy larga, de modo que
las últimas obras, que correspondieron precisamente a la coronación
de la fachada, se efectuaron en época relativamente reciente (la
década 1930-1940).
Al igual que las catedrales del Cusco y Lima, la de Arequ1pa es
de tipo ·HaJlenkirche (iglesia-salón), con las tres naves de igual altura.
Está situada de flanco a la Plaza, hacia la que presenta una amplia
fachada que abarca la totalidad del frente, con las torres muy se-
paradas y la parte central y alas articuladas por un orden gigante de
columnas adosadas (Fig. 19). Sobre las columnas del paño central se
alzaba, hasta 1868, un ancho frontón que evocaba un pórtico de
templo romano tetrastilo. Con este motivo de remate triangular se
62
relacionaban annoniosamente los campanarios de Poblete, pos-
teriormente modificados, que coronaban chapiteles pir~Ínides
característicamente neoclásicos. Antes de la destrucción de 1868, el
perfil del templo era, por estas razones, más recio de lo que es hoy
y estaba más unificado.
El exterior de la Catedral _p odría inscribirse dentro de la larga
serte de fachadas derivadas de la ·de Mademo para San Pedro en
Roma y que se. caracterizan por su marcada tendencia a la ho-
rizontalidad y la presencia de torres muy separadas y, en el centro,
de un pórtico clásico o la insinuación de uno. La fachada are-
quipeña, con sus abundantes columnas ornamentales en dos niveles,
enmarcadas por el orden gigante, se sitúa en cuanto al estilo a
medio camino entre el barroco y el neoclasicismo (como las obras
de Matías Maestro de principios de siglo). En esté sentido, podría
calificarse como un ejemplo tardío y algo idiosincrásico de barroco
clasicista. En todo caso, la arquitectura de la Catedral no posee
prácticamente ninguna relación con la tradicional arquitectura "mes-
tiza", corriente que por esta época ya se había extinguido en la
ciudad.
Los arcos de los extremos, perpendiculares a la fachada de la
Catedral y que tanta prestancia les dan a las perspectivas de las
calles de Mercaderes y San Agustín, poseen la función estructural de
refuerzos de las esquinas de la fábrica, cierran el atrio alargado del
templo y enlazan su masa con los portales de la Plaza de Armas.
Toca ahora hacer una referencia a éstos: luego del parcial des-
plome de los ·portales coloniales en el terremoto de 1868, éstos se
reemplazaron por los actuales (Fig. 20). Siguiendo el sistema que
también se empleó en los claustros de los conventos arequipeños, los
portales coloniales estaban formados por arcos de medio punto
apoyados en pilares. gruesos de planta rectangularo En el lado del
Cabildo, el portal tenía dos pisos y en su centro existía un arco
más ancho y más alto que los otros en el primer piso y un arco
carpanel en el segundo, a manera de motivo central, sin duda para
impedir, dotándola de un acento central, que la larga arquería diera
una impresión de monotonía v también para marcar su eje de si-
metría ( en el portal de Botoneros de la Plaza de Armas de Lima
existía también, en el eje, un arco carpanel y más ancho que los
demás).
En _ 1S72 , el Consejo Provincial de Arequipa solicitó un
63
proyecto · para reconstruir los portales al ingeniero · G. Moller, que
propuso dos soluciones: una en granito y 01:!a .en hierro. Con-
cenúente a la segunda, debe tenerse en cuenta el entusiasmo de los
constructores del siglo XIX por el hlerro, súnbolo, ' como el fe-
rrocarril, de progreso y modernidad y, sin duda, un material muy
ventajoso desde el punto de vista sísmico, que, . por esos mismos_
años, se estaba utilizando o se pensaba mtilizár_ en algunos nuevos
edificios limeños, tales cerno el Palacio de la Exposición y la · sala
de máquinas de la Casa de Moneda.
Se~n la Memoria del _alcalde 'Diego Butrón, el proyecto fue
finalmente adjudicado al arquitecto Eduardo de Brugada, uno de los
participantes en la preparación de los diseños ·para la nueva Casa de
Correos y Telégrafos de · Lima, iniciándose la construcción en 1877 y
teiminándose la del portal de Flórez (en sólo un piso) al año si-
gu1ente. Los ·. altos de · los · portales, que estuvieron provistos de
ventanas_ en arco y articulados con un orden de pilastras, se agre-
garon entre 1913 y 1914. El estilo de los portales es neo
-renacentista; el empleo del granito en lugar del tradicional sillar
permitió lograr, · en comparación con los precedentes portales colo-
niales, una considerable esbeltez en las proporciones de arcos y pi-
lares, que, éstos, están adornados con pilastras de orden jónico fran-
cés. En los tres · arcos centrales de cada portal los pilares se sus-
tnuyerón por columnas de pianta octagonal, las arquivoltas se tra-
taron con un motivo endentado muy marcado y las claves de los
arcos se adamaron con rostros (en el portal de la Municipalidad
éstos son retratos escultóricos del alcalde, del prefecto, y pre-
sumiblemente de don Manuel Pardo). Estos ·elementos, que poseen
un aire manierista, marcan sutilmente los centros de los tres portales
e introducen, como los arcos mayores centrales del desaparecido
portal · colonial del Cabildo, una variación agradable en la forma.
Muy hábihnente se resolvió también el problema que planteaba la
fuerte inclinación de la Plaza, mediante un ligero cambio de nivel
entre arco y arco y leves quiebres en las cornisas (bajo los que se
ubican .ménsulas), que la vista absorbe sin fatiga.
Los daños que experimentaron los segundos pisos de los por-
tales por causa del terremoto de enero de 1960 fueron causa que se
optara por demolerlos y sustituirlos por las actuales arquerías, cuyo
proyecto fue encargado al arquitecto Alva Manfredi, pero que ex-
perimentó algunas modificaciones en el momento de su ejecución.
64
Estas arquerías, si bien alteraron lo que fue la fisonomía de fa Plaza
entre 1914 y 1960, mantuvieron la uniformidad y la volumetJía de
los frentes y, lo que debe . .:_~imismo
_ destacarse, pueden interpretarse
como un recuerdo del antiguo portal de dos . pisos del lado del
Cabildo · y, por ello, como expresión del deseo de restituírle a la
Plaza uno de los sistemas de elevaciones que tuvo hasta 1868.
Entre las poblaciones de la costa que más se desarrolló desde
mediados del siglo XIX estuvo Tacna, que · en la Colonia había
poseído el carácter de nexo entre el centro minero de Potosí y el
puerto de Arica y por la que en el siglo XIX salían hacia el mar
los productos · de las minas de ·Bolivia. La unión de la ciudad con
Arica por el ferrocarril autorizado en 1851 e inaugurado en 1855
reforzó la creciente importancia de Tacna, que, como varias po-
blaciones del litoral, experimentó desde [Link] del siglo XIX los
beneficios del aumento del comercio exterior y de la explotación del
guano y, específicamente en esta zona del sur, de las no muy
lejanas áreas salitreras. Por estas razones, el patrimonio . arquitectónico
de Tacna es básicamente . republicano. Existell; numerosas casas del
siglo pasado provistas . de sugestivos patios neoclásicos y en las . que
se combinaron ingeniosamente los techos trapezoidaltrs típicos . ~e la
región con la decoración clasicista característica de mediados del
siglo XIX y, en las • edificaciones de dos pisos, con balcones de
madera abiertos y corridos, cubiertos con leves ..techos apoyados
sobre, finos pies derechos o esbeltas columnas. Pero Tacna se hace
presente en la historia de la arquitectura . de la . República no sólo
por estas casas, sino además por varios edificios cívicos. y religiosos
de notable interés, entre los que ·se cuentan la Catedral (en sus
partes orginales del siglo XIX), el Teatro Municipal y la Capilla del
Cementerio.
Destaca en la Catedral, iglesia de planta en cruz latina de con-
siderable tamaño, que fuera terminada recién en el presente siglo, en
el período del presidente Odría, la fachada neo-renacentista hecha en
piedra, con puerta central flanqueada por un orden de . columnas
pareadas y frontones triangulares sobre cartelas en las laterales. De
especial interés es la historia de su construcción, puesto que debía
cubrirse con un techo metálico que fue encargado a los talleres de
G. Eiffel. La . paralización de la obra por causa .de la Guerra del
Pacífico impidió que esta estructura metálica que fue efectivamente
enviada desde Francia al Perú, se colocara y que la Catedral se
65
sumara al Palacio de la Exposición y al Puente de Balta en Lima
.como otro ejemplo más del empleo del lúerro en la arquitectura
peruana del siglo XIX.
Erigido hacia 1870 por el constructor Constantino Martínez del
Pino bajo la dirección de ingenieros franceses, el Teatro (Fig. 21),
de planta tradicional en herradura, posee todavía la sobriedad y mo-
deración propias del estilo de la primera mitad del siglo XIX y se
caracteriza por lo lineal y geométrico de su decoración, que incluye
pinturas en paneles pentagonales y ochavados en el cielorraso y
proscenio. La fachada, cuya coronación cmva fue sustituída por un
~~ontón triangular al reducirse su altura primitiva, está tratada con
pilastras y entablamentos de madera semejantes a los que se em-
pleaba en las fachadas de las casas.
La Capilla del Cementerio, obra de Buenaventura Sors de 1859,
es como una evocación en madera del gran arquitecto prusiano K.
F. Schinkel y es excepcional para el Perú por corresponder su estilo
a lo que se suele conocer con el nombre de renacimiento griego
(Greek Rei,ival), modalidad que floreció predominantemente en el
norte de Europa, Inglaterra y los Estados Unidos, y que se dio
pbco en otros lugares y casi nunca en Híspanoamérica. El exterior
se inspira en la forma de un templo griego períptero de orden
dórico (Fig. 22). El interior, muy simple y techado con bóvedas de
cañón hechas en madera con los extremos en rincón de claustro, es
también muy atrayente por la nitidez y la liviandad de la cúpula
octogonal suspendida sobre el crucero y la evocación libre de lo
helénico en la comisa-imposta muy volada.
La historia de la Catedral de Tacna, comenzada antes de la
Guerra del Pacífico y terminada hacia mediados del presente siglo,
tiene su paralelo en la de la Catedral de Chiclayo (Fig. 23), obra
iniciada por el Presidente Balta en 1869 y que dos años después
estaba ya muy avanzada, a juzgar por lo que de ella escribió el
viajero G.R. Fitz-Roy Cole, quien se refirió a su "respetable .altura"
y observa que "Los muros del presbiterio y el crucero se han ter-
núnado y están listos para recibir la cúpula que h a de coronar este
magnífico presente del Presidente Balta a sus compatriotas de
Chiclayo en reconocimiento a su apoya ..." Sin embargo , la obra
quedó paralizada poco después, reiniciándose recién en 1928 y con-
cluyéndose hacia 1956 , al establecerse la diócesis de Chiclay o.
66
Entre los profesionales que se mencionan en relación al pro-
yecto y dirección de la primera etapa figuran los ingenieros F.
Arancivia y G. Townsend. La fonna espacial del templo es basilical
en cruz latina y en lo estilístico puede calificarse, como la de Tacna,
de neo-renacentista. Al igual que en la galería de ingreso del Hos-
pital Dos de Mayo en Lima, el sistema de techado es "serliano", ya
que está formado por una bóveda de cañón en la nave central y
cubiertas planas en las colaterales; Jas naves están separadas entre sí
por columnas sumamente voluminosas de orden toscano. Es por lo
demás un sistema que se empleó con cierta frecuencia en la ar-
quitectura civil y religiosa desde fines del siglo XVIII pero que tiene
_precedentes renacentistas. La fachada, que domina el espacio de la
Plaza y se compone de un pórtico central de columnas libres en dos
niveles flanqueado por torres de planta cuadrada con campanarios de
planta circular, podría haber tenido como modelo la fachada de
Servandoni para la iglesia de San Sulpicio en París.
La Guerra del Pacífico marcó el final de ·un período de la
historia nacional y hasta cierto punto también de su arquitectura.
Sin embargo , como siempre en el discurrir de los acontecimientos, el
tém1ino del período no produjo de inmediato cambios ni una com-
pleta alteración de lo establecido. Lo gue podría llamarse un nuevo
período en la arquitectura del Perú republicano sólo comenzó en la
década de 1890-1900 con el gobierno de don Nicolás de Piérola,
debiendo destacarse, en lo arquitectónico, la inauguración en 1897
de la nueva Casa de Correos y Telégrafos de Lima (Fig. 24), cuya
historia, asaz larga. se había iniciado hacia 1876. Como arquitecto
de esta obra figura, en la placa inaugural que ostenta la fachada ,
don Máximo Doig, a quien unos años más tarde se le encomendaría
el proyecto para el nuevo edificio del Colegio de Nuestra Señora de
Guadalupe. Intervinieron asimismo Eduardo de Brugada, arquitecto
del Estado y profesor en la Escuela de Ingenieros, a quien hemos
visto vinculado al proyecto de los portales de la Plaza de Armas de
Arequipa, y Manuel J. San Martín, que modificó lo proyectado por
Brugada, inclusive la fachada, a raíz de la ampliación del terreno
por la incorporación de una propiedad vecina.
El interior de dos pisos de la Casa de Correos se centra a lo
largo de una secuencia de tres espacios que van progresivamente
aumentando en ancho, altura y luminosidad. Las puertas gemelas de
ingreso conducen primero a un amplio hall alargado y provisto de
67
un --cielorr~o de casetones moldurados, trabajado en madera; de este
espac~o -se pasa a un hall intennedio que se prolonga hacia arriba en
el segundo piso por encima de balcones corridos y del cual, a su
vez, se procede al espacio principal del edificio, a manera de patio
o han de . doble altura cubierto con una farola (hoy en parte des-
mantelada). El acceso es por tres vanos en_ arco; otros arcos, de
igual tamaño, donde se encuentran las ventanillas o . mostradores de
atención al público, rodean el hall, fonnando el primer piso de sus
elevaciones.
Las impostas y arquivoltas de los arcos, los frontones de las
ventanas y el orden de pilastras del segundo piso, y . los anchos
pilares almohadillados que separan los tramos de arcos, definen la
orientación neo~renacentista del interior, que corresponde al estilo de
los años 60 . y 70 y recuerda en algo a la arquitectura de un Vis-
conti o un Duban. Lo mismo · sucede en la fachada, en la que el
manejo de las fonnas (almohadillado grueso en el primer piso y
fino en el . segundo, pilastras y columnas pareadas en el segundo)
adquiere un decídido aire manierista ( o neo-manierista).
En lo constructivo, debe destacarse el empleo de la piedra en
el primer piso _tanto de la fachada cuanto del hall principal , así
como también la buena factura de lo& elementos.
Dos años después de inaugurada la Casa de Correos y Telé-
grafos se comenzó la construcción de la nueva Facultad de Medicina
de San Femando en la _Alameda Grau de Lima, proyectada por
Santiago Basurco y que se inauguraría en 19_0 3: cronológicamente, el
primer edificio universitario de nuestro siglo. Esta obra y los pos-
teriores edificios del francés Emile Robert (la Cripta de los Héroes
en el Cementerio General, inaugurada en 1908, y el Palacio Le-
gislativo, cuyo proyecto original se alteró después) signaron más que
la Casa de Correos el inicio de una nueva etapa en la arquitectura
del Perú, en la que se sentirá con mucho más énfasis- que antes la
influencia francesa y "Beaux-Arts" en su fase tardía, barroca y
grandilocuente. Asimismo, a partir del 1900 se acentuarán el eclec-
ticismo y el historicismo, cuyas primeras manifestaciones dataron ,
como hemos visto, de los años de Echenique y Castilla.
68
ARQUITECTURA EN LA SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XlX.
, ILUSTRACIONES.
69
Foto 1.
Lima, Casa, Calle Aparicio 105 (Jr. Azángaro).
Foto 2.
Lima, Casa Balta (demolida), Patio.
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Foto 4.
Arequipa, Casa Goyeneche.
Foto 5.
Arequipa, Casa, Calle Jerusalem 115. Patio.
Foto 6.
Lima, Casa Arenas Loayza .
Foto 7.
Lima, Casa Dubois. Hall Central.
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Barranco ( Lima) Rancho Cillóniz.
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Lima, Antiguo Mercado (demolido).
Foto 11.
Lima, Portal de San Agustín (demolido).
Foto 12.
Lima, Hospicio Manrique.
Foto 13.
Lima, Hospital Dos de Mayo. Galería.
Foto 14.
Lima, Hospital Dos de Mayo. Capilla.
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Foto 18.
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Foto 19.
Arequipa, Catedral (antes de 1868).
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Arequipa. •Portales de la Plaza de Armas.
Foto 21.
TacnaI Teatro.
Foto 22.
Tacna. Capilla del Cementerio. Detalle.
Foto 23.
Chiclayo. Catedral.
Foto 24.
Lima, Casa de Correos y Telégrafos.