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Educación Sexual Integral: Claves y Beneficios

La educación sexual integral enseña una variedad de temas relacionados con la sexualidad y la salud reproductiva desde preescolar hasta la educación secundaria. Esto incluye el desarrollo humano, las relaciones, las habilidades personales, la salud sexual, la sociedad y la cultura. El objetivo es brindarles a los jóvenes las herramientas para tomar decisiones informadas sobre su cuerpo y sexualidad. En los Países Bajos, la educación sexual comienza a una edad temprana y aborda temas como el consentimiento, la

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Educación Sexual Integral: Claves y Beneficios

La educación sexual integral enseña una variedad de temas relacionados con la sexualidad y la salud reproductiva desde preescolar hasta la educación secundaria. Esto incluye el desarrollo humano, las relaciones, las habilidades personales, la salud sexual, la sociedad y la cultura. El objetivo es brindarles a los jóvenes las herramientas para tomar decisiones informadas sobre su cuerpo y sexualidad. En los Países Bajos, la educación sexual comienza a una edad temprana y aborda temas como el consentimiento, la

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MARCO TEÓRICO

1 Educación sexual integral


La educación sexual es un proceso de enseñanza y aprendizaje de alta calidad
acerca de una amplia variedad de temas relacionados con la sexualidad y la salud
reproductiva, donde se exploran valores y creencias relacionados con estos temas.
Al mismo tiempo, la educación sexual ayuda a que las personas obtengan las
herramientas necesarias para manejar su relación con ellas mismas, sus parejas,
comunidades y con su propia salud sexual.
La educación sexual integral permite a las y los jóvenes proteger y promover su
salud, su bienestar y su dignidad al ofrecerles las herramientas necesarias en
materia de conocimientos, actitudes y habilidades. La educación sexual integral es
condición previa para ejercer plena autonomía corporal, lo que exige no sólo el
derecho de tomar decisiones sobre el propio cuerpo, sino también la información
para tomar estas decisiones de manera sensata. Debido a que tienen como
fundamento los principios de derechos humanos, los programas de educación
sexual integral ayudan a fomentar la igualdad de género y los derechos y el
empoderamiento de las y los jóvenes. (UNFPA, 2021)
La educación sexual integral se refiere a programas educativos que van desde
preescolar hasta el fin de la educación escolar, que cubren una amplia variedad de
temas relacionados con el desarrollo humano, incluyendo la pubertad, anatomía,
orientación sexual e identidad de género. Las relaciones (incluyendo consigo mismo,
la familia, las amistades, las relaciones amorosas y con los proveedores de servicios
de salud). Las habilidades personales incluyendo la comunicación, negociación,
toma de decisiones y el aprendizaje acerca de los límites y cómo ponerlos. También
al comportamiento sexual y la salud sexual, incluyendo las infecciones de
transmisión sexual (ITS), los anticonceptivos, el embarazo y el aborto. También la
sociedad y la cultura incluyendo la alfabetización mediática, la vergüenza, el
estigma, la identidad y la opresión. Las cuales tienen un impacto en el bienestar
sexual y la libertad reproductiva. (PFAI, 2023).
Para esto se hace necesario estimular en ellos la capacidad de análisis crítico y
reflexivo, frente a las problemáticas o necesidades que en el ámbito de la
sexualidad, les son propias y que tarde o temprano tendrán ineludiblemente que
enfrentar. Pues la educación sexual, debería preparar y formar a los jóvenes de tal
manera, que llegado el momento de decidir por la iniciación o aplazamiento de la
actividad sexual, éstos dispusieron de las herramientas que les posibilite, una opción
madura, voluntaria, libre y responsable.
Los adolescentes pueden ser mejor preparados para los requerimientos de la
sociedad moderna, si la técnica del docente les da la oportunidad de analizar
creativamente el conocimiento brindado, favoreciendo así el compromiso personal,
consigo mismo y su entorno social. Siendo capaces de desarrollar una cultura de
responsabilidad, asumiendo todas las consecuencias de una determinada opción.
Ser responsable implica ser libre para tomar decisiones y ser libre a su vez
involucra disponer de herramientas, tanto informativas como formativas, que
respalden tales decisiones. Por tanto, se debe educar para que los individuos
puedan decidir libre y responsablemente. Y a su vez educar en sexualidad de

1
manera que ayude a optar de buena manera por el camino que sirva mejor a los
proyectos de vida. Por el contrario, la ignorancia de esto no protegerá el tener
conductas de riesgo, que pongan en peligro tales proyectos. (embarazos
inoportunos, Infecciones de Transmisión Sexual, VIH/SIDA).
Además de desarrollar comportamientos valóricos en los jóvenes, es necesario
reflexionar con niños y jóvenes, acerca de valores permanentes, como son el
respeto a la vida, el amor, la tolerancia, la verdad, la honestidad, entre otros. Con
esto es fundamental desarrollar la capacidad de amar, que comprendan que la
sexualidad de pareja no implica cosificación o condición de objeto, sino que
representa una relación entre sujetos que son personas. La pareja, no es
simplemente un objeto de placer al cual se usa y se deja. El ser humano no es un
objeto desechable, es una persona con dignidad, única, indivisible e irrepetible. En la
pareja estable y madura, cada uno se realiza en el desarrollo y crecimiento del otro.
Es en este contexto de entrega, estabilidad, fidelidad, madurez y responsabilidad
que la pareja puede decidir, abrirse a la vida y trascender en los hijos. La capacidad
de amar, está en la disposición a dar sin condiciones. Este amor puede expresarse
bajo diferentes perspectivas. Así tenemos, por ejemplo el amor erótico de pareja, el
amor de servicio, de aquellos que se comprometen solidariamente con el prójimo; el
amor paternal o maternal; el amor filial de los hijos (lPlanned Parenthood Federation
of America Inc, 2023).
También, desarrollar una adecuada autoestima y que los individuos puedan
apreciarse como personas aptas con virtudes y capacidades, con defectos y
limitaciones. Para así consolidar la Identidad y Orientación Sexual y la comprensión
de los Roles del Género. Donde la consolidación de la identidad y orientación sexual
debe acompañarse de una correcta comprensión de los roles del género, que les
facilite una armónica integración al medio sociocultural vigente.
Es importante que se entienda, la evolución que han experimentando estos roles,
puesto que se busca consolidar más el concepto de pareja con responsabilidades
compartidas, en un contexto de comprensión y complementariedad, y no de
explotación y abusos. Los hijos son concebidos por dos y por tanto su crianza con
todos los aspectos que ella involucra, debe ser también, responsabilidad de ambos.
Dando la oportunidad de superar o corregir mitos o errores, favoreciendo así, la
eliminación de prejuicios y temores que pueden entrabar el sano desarrollo de la
sexualidad y la consolidación de los proyectos de vida de las y los adolescentes.
Disponer de las herramientas adecuadas les permitirá hacer sus opciones
personales, con mayor responsabilidad, voluntad, libertad y respeto, asumiendo por
tanto en conciencia, las consecuencias que resulten de tal opción.
Sin embargo, cualquier iniciativa que apunte al logro de los objetivos mencionados
pasa por una parte, por la necesidad de incorporar y comprometer a los padres y por
otra, contar con profesores verdaderamente motivados y capacitados. Capacitados
no sólo en el aspecto cognitivo, sino muy especialmente en el ámbito metodológico y
de recursos didácticos, que les permita asumir con naturalidad y eficacia su rol de
guía, orientador y motivador del proceso enseñanza aprendizaje. (Universidad de
Chile, s.f.)
1.1 Educación sexual integral en Países bajos

2
El informe del Parlamento Europeo señala que la Educación Sexual en los Países
Bajos tiene sus primeros antecedentes en la década de 1960, donde las políticas
eran principalmente para las mujeres, ya que apuntaban a temas de anticoncepción
y aborto. En las siguientes décadas, finales los 70 y de los 80, la preocupación se
centró en las enfermedades de transmisión sexual, en especial, en adoptar medidas
para luchar contra el crecimiento exponencial que el SIDA experimentaba a nivel
mundial. Esto hizo que la educación sexual se incluyera por primera vez en el
currículo escolar y que más del 85% de los colegios de secundaria lo incorporaron
en sus programas escolares. En los 90, se trabajó principalmente con dos
programas de educación sexual. Para educación primaria existía Relaciones
afectivas y sexualidad y para la secundaria Viva el amor, este último actualmente
sigue siendo utilizado.
A menudo se ve a los Países Bajos como un país avanzado en educación sexual.
Pero aunque ya se estaba impartiendo en todas las escuelas, sólo en 2012 obtuvo
una base legal para esta materia. Desde finales de ese año, la sexualidad y la
diversidad sexual están explícitamente incluidas en los objetivos nacionales de
educación y son obligatorias en la educación primaria y en la secundaria. Pero
todavía falta un currículo nacional más explícito sobre educación sexual. Ésta se
integra principalmente en otras materias como biología, cuidados, educación para la
ciudadanía o sociología. La cantidad de horas y las metodologías de enseñanza
varían mucho y dependen del colegio y del profesorado. La investigación de la
Inspección de Educación (OCW, 2016) muestra que todos los centros educativos
imparten más o menos educación sexual según los objetivos, pero que su calidad
varía significativamente. (SEDRA, 2027).
En los Países Bajos se prefiere un enfoque pragmático y abierto que tenga en
cuenta el desarrollo físico, emocional, social y sexual de las personas jóvenes. El
mensaje principal en la educación sexual es, si estás dispuesto a tener relaciones
sexuales, hazlo cuando estés preparado para ello y toma decisiones responsables
para que el contacto sexual sea seguro, agradable, deseado y con consentimiento
mutuo (SEDRA, 2027).
En los Países Bajos, la educación sexual comienza a una edad muy temprana. A
partir de los 4 años de edad las niñas y niños aprenden en la educación primaria a
conocer el cuerpo masculino y femenino y las formas de expresar sus sentimientos,
deseos y límites. La educación sexual surge de la comprensión de que las personas
más jóvenes sienten curiosidad por la sexualidad y tienen derecho a ser informadas
de manera precisa y completa mucho antes de que se vuelvan sexualmente activas.
En la educación secundaria, los y las estudiantes aprenden a discutir las normas y
valores de género sobre la sexualidad, a abordar sus propias identidades sexuales y
a lidiar con los cambios que viven durante la pubertad, con sus citas y búsquedas de
relaciones, con el sexo en internet, etc. Se trata de enseñar a los y las jóvenes a
navegar en un camino lleno de baches y de equiparlos con información confiable,
herramientas e intervenciones participativas. Tratamos de alentarlos a que evalúen
por sí mismos lo que hacen y lo que no quieren en una relación o cuando tienen
encuentros sexuales (Graaf, 2017).
Si bien la educación sexual se estaba impartiendo hacía varias décadas en casi
todos los establecimientos escolares, es recién a partir del año 2012 que se
consagra a nivel legislativo, incorporándose dentro de los Objetivos Centrales del

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currículum nacional con carácter obligatorio. El texto legal, por lo tanto, declara un
nuevo objetivo de los programas de educación sexual, esto es la necesidad de
poner atención en la sexualidad y en la diversidad en la sociedad, incluida la
diversidad sexual. Sin embargo, esto no se tradujo en una asignatura especial, sino
que cada colegio es libre de decidir cómo impartirla (Pamela Cifuentes Vidal, 2020).
Desde el año 2012, la educación sexual en los Países Bajos cambia su enfoque por
uno más integral, estableciendo un currículum que pone énfasis no solo en
sexualidad, sino también en las relaciones afectivas que forjen los alumnos a lo
largo de su vida, e incluyendo explícitamente también la diversidad sexual. Para ello,
se estableció por Decreto del Ministerio de Educación y Cultura modificar los
Objetivos Centrales de la educación primaria, educación secundaria inferior y la
educación especial. (Besluit 2012). Esta modificación normativa tuvo su origen en
dos acciones parlamentarias, en las que se solicitó al Gobierno ajustar los Objetivos
Centrales de la educación primaria y la secundaria. Esto obedeció a que las
escuelas no prestaban atención suficiente a la sexualidad y a la diversidad sexual, lo
cual dejaba en especial desmedro a niños y jóvenes LGBT, quienes en el entorno
escolar seguían siendo rechazados.
El Gobierno consultó al Consejo de Estado, que propuso no limitar esta adaptación
de los nuevos objetivos centrales a una forma específica de discriminación, sino que
propuso se estableciera un enfoque más general, pues de lo contrario,
indirectamente se podría estar sugiriendo que otras formas de discriminación o
exclusión no requerían una atención especial. Por lo tanto, el Gobierno, tomando
esa recomendación, redacta los objetivos centrales de aprendizaje en un contexto
más amplio y señala que “es necesario aprender a tratar con respeto tanto la
sexualidad como la diversidad, incluida la diversidad sexual”. Sin embargo, recalca
la importancia de establecer en forma explícita la diversidad sexual, pues muchos
estudios demuestran que la sexualidad y la diversidad sexual son a menudo temas
difíciles de discutir en las comunidades escolares, ya sea por timidez o por ser
temas “tabú”, por lo que existe el riesgo de que solo se enseñe temas de diversidad
general. De esta forma, la política busca poner en especial relieve a la diversidad
sexual como tema de problematización en la escuela, de forma de vencer aquellos
estigmas y silencios que suelen rodear la sexualidad y la diferencia. (Pamela
Cifuentes Vidal, 2020)
La encuesta Sexo en menores de 25 años realizada a 20.000 jóvenes de 12 a 25
años, muestra que en los Países Bajos se han producido efectos significativos en la
salud sexual y reproductiva en comparación con los datos de una encuesta realizada
en 2012. Los datos muestran que la mitad de los y las jóvenes ha tenido encuentros
sexuales a los 18,6 años de edad. También hay una ligera disminución en el número
de jóvenes que sufren coerción sexual. En 2017, el 3% de los hombres jóvenes y el
14% de las mujeres jóvenes expresaron que habían sido persuadidas/os o
forzadas/os cuando tuvieron un encuentro sexual por primera vez. El uso de
anticonceptivos es muy alto entre las personas jóvenes. Durante su primera relación
sexual, el 92% de los hombres jóvenes y el 94% de las mujeres jóvenes usaron un
método anticonceptivo. (SEDRA, 2023).
Los datos comparados revelan que los Países Bajos pueden ser un buen ejemplo a
nivel internacional respecto a la educación sexual que los estudiantes reciben.
Respecto al inicio de la vida sexual se señala que los jóvenes holandeses inician su

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vida sexual en promedio a los 18 años, mientras que el año 2012, lo hacían en
promedio a los 17 años. Se destaca también como un aspecto positivo que los
jóvenes que tienen una vida sexual activa declaran disfrutar del sexo: 94% los
hombres y 90% las mujeres. El uso del condón entre adolescentes en los Países
Bajos es un poco más bajo que el promedio Europeo, con un 75% de uso en
comparación al 78%. Sin embargo, el uso de la píldora anticonceptiva es bastante
más alto en los Países Bajos con un 54% de mujeres holandesas diciendo que la
toman. Los servicios de salud sexual están fácilmente disponibles. Los condones
son fáciles de conseguir en farmacias, supermercados o incluso máquinas
expendedoras en muchos restaurantes y discotecas. Los condones femeninos no
son tan comunes, pero aún así los puedes conseguir en las farmacias sin receta
(SEDRA, 2023)
En relación con el embarazo adolescente y enfermedades de transmisión sexual, el
mismo estudio por una parte señala que en comparación con el 2012, más jóvenes
usan alguna forma de anticoncepción en su primera relación sexual. La píldora sigue
siendo el método anticonceptivo más utilizado por las mujeres, aunque su uso ha
disminuido del 61% al 50% entre las adolescentes con vida sexual activa, quienes
han optado por otros métodos anticonceptivos como el DIU (11%). Respecto al uso
del condón, llama la atención que en la primera relación sexual, el 70% de los
jóvenes lo utiliza, lo que puede dar a entender también que son de fácil
disponibilidad. Sin embargo, cuando se les consulta por las aventuras de una noche,
el 40% responde que no lo usa. Por último, el informe señala que cuando los
jóvenes con una pareja sexual estable dejan de usar condones, el 75% de los
hombres y el 66% de las mujeres señalan que no se han hecho pruebas de
detección de enfermedades de transmisión sexual. En materia de diversidad sexual,
el número de jóvenes que rechazan las expresiones de homosexualidad se ha
reducido drásticamente. En el año 2012, la mitad de los hombres y una cuarta (BCN.
2020)
El uso del condón entre adolescentes en los Países Bajos es un poco más bajo que
el promedio Europeo, con un 75% de uso en comparación al 78%. Sin embargo, el
uso de la píldora anticonceptiva es bastante más alto en los Países Bajos con un
54% de mujeres holandesas diciendo que la toma. Cuatro de cada cinco jóvenes
siempre usan anticonceptivos con su pareja más reciente. El número de embarazos
adolescentes sigue siendo bajo en los Países Bajos. Estos resultados se están
usando para mejorar los programas de educación sexual, con especial atención a
los grupos vulnerables que requieren más atención (jóvenes precoces, con baja
formación, migrantes o con dificultades para el aprendizaje). (JL, 2023)
1.2 Educación sexual integral en Chile
Hoy, Chile es el país con mayor tasa de aumento de personas contagiadas por VIH
en Latinoamérica. El Sistema Educación Formal se ha caracterizado por la ausencia
de Educación Sexual Integral en sus planes y programas. En el último tiempo la
sociedad chilena ha sido testigo de importantes cambios culturales promovidos por
la sociedad civil y movimientos sociales de distinta índole. El movimiento estudiantil
y el movimiento feminista, entre otros, han tensionado críticamente el sistema social,
político y económico imperante y su traducción en distintas formas de desigualdad y
violencia.

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Esta problemática toma especial relevancia en cuanto al reconocimiento de niñas,
niños y jóvenes como sujetos titulares de derecho, sobre todo ante el cambio
paradigmático que ofrece la Convención de los Derechos del Niño respecto a la
relación Estado, Familia e Infancia desde el enfoque de la autonomía progresiva, y
es que en Chile las políticas impartidas en materia de sexualidad y reproducción
hasta ahora no han cumplido con los estándares mínimos que posibiliten a niñas,
niños y jóvenes su pleno bienestar y desarrollo en esa área, como es el caso de las
políticas de educación sexual (UAH, 2020).
En el país, la historia de la educación sexual ha pasado por una serie de cambios
en cuanto a sus programas, normativas e implementación, respondiendo así a estos
distintos objetivos según el contexto histórico político nacional, así como también los
avances internacionales en la materia. El primer programa formulado por el
Ministerio de Educación, fue implementado en la década de los sesenta.
Denominado “Vida Familiar y Educación sexual”, estaba centrado principalmente en
aspectos biológicos, de reproducción humana y anticoncepción, fundamentados en
el aumento demográfico, las altas tasas de aborto y muertes maternas. Actualmente,
la regulación en Chile se hace desde un enfoque sanitario y de fertilidad, quedando
a disposición de los principios de cada establecimiento educacional. Uno de los
problemas que actualmente nos aqueja es la nula educación sexual integral que
existe en Chile.
Chile tiene un marco legal que reconoce y garantiza el derecho a la educación
integral en sexualidad y la información sobre salud sexual y reproductiva, sin
embargo, carece de una política nacional que integre los recursos necesarios para
hacerla efectiva, no existe una estrategia oficial de educación en sexualidad entre el
Ministerio de Educación y el Ministerio de Salud, un mecanismo para evaluar el
alcance de la implementación de los programas de la educación en sexualidad en
las escuelas, recursos específicos asignados a esta materia o un programa de
capacitación para docentes (REDUFEM, 2023). A la fecha no se ha materializado
esta medida ni otras relacionadas con el tema.
Esta incongruencia respecto de los marcos jurídicos-institucionales a los cuales
adscribe el Estado chileno y la definición de normativas bajo la voluntad de los
sectores conservadores revelan parte sustancial de los problemas que han tenido
las políticas públicas de educación sexual tras la dictadura, y es que ésta se asume
como una cuestión valórica y no social, de la cual son responsables las familias,
dejando al Estado y a los mismos niñas, niños y jóvenes en un lugar periférico de la
discusión. Por otra parte, desde la moral conservadora la sexualidad aparece como
un ámbito velado e incluso morboso que se reduce a lo reproductivo y por tanto a lo
clínico-biológico (Javiera Candia Astorga, 2019)
El documento del Ministerio de Educación llamado ‘Programa en Educación Sexual
Afectiva y Género’ pretende entregar una orientación general para que se cumpla la
Ley N° 20.418 que fija las Normas sobre Información, Orientación y Prestaciones en
materia de regulación de la fertilidad (UNESCO, 2022). Pero hoy existen dudas
sobre el porcentaje de colegios que implementan una real educación sexual, aun
cuando es exigido por ley, esto es por el desconocimiento de datos al respecto y
porque la superintendencia de educación no cuenta con fiscalizadores.

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El aumento en las cifras de contagio de VIH en el país y el descenso en el uso de
preservativos muestra el nulo conocimiento sobre la sexualidad ,esto es una de las
grandes problemáticas para la sociedad en particular jóvenes y adolescentes. Es
necesaria la educación sexual desde temprana edad. Pues en la actualidad los
sectores más precarios de la educación son los que sufren la estigmatización por
convertir en embarazos adolescentes, exposición irresponsable a diferentes ITS.
También se desconocen temas como la afectividad o la sexualidad integral.
Según datos del MINSAL, más de 10 mil niñas menores de 15 años han tenido hijos
en la última década. Más del 55% de la población juvenil indica que la entrega de
información sobre sexualidad en los colegios es nula o de baja frecuencia. Casi el
55% de funcionarios y docentes de colegios públicos no se sienten capacitados para
ofrecer clases de educación sexual y más del 40% no cree tener preparación para
hablar de VIH/SIDA.
De acuerdo con la encuesta sobre derechos reproductivos del 2014 realizada por el
INJUV, los jóvenes y adolescentes en su mayoría evalúan la educación sexual
impartida en su colegio como regular (36%) o muy mala (34%). A su vez consideran
que la principal razón para usar condón es para prevenir un embarazo (71%) y un
menor porcentaje señala que utiliza condón para evitar contraer infecciones de
transmisión sexual (22%) o para protegerse del VIH/SIDA (6%) (APROFA, 2018).
Bajo el argumento que el apoyo de los espacios educativos sería contradictorio con
el derecho de padres y madres, el Estado ha abandonado su responsabilidad de
proveer recursos mínimos y adecuados a las familias: familias que en más del 25%
de los casos son monoparentales y donde un 75,8% de quienes tienen a su cargo
niños y niñas de hasta 5 años son principalmente mujeres, que declaran no contar
con apoyo para dicha tarea*. La ausencia de una política nacional ha impedido a las
comunidades escolares apoyar a las familias, pese a que estudios recientes
mostraron que un 90% de madres, padres y cuidadores está «de acuerdo» o «muy
de acuerdo» sobre la necesidad de educar en sexualidad desde el inicio del ciclo
vital y consideran que la ESI no está en contra de sus creencias personales,
religiosas y/o culturales (ABOFE, 2023).
De esta forma, las políticas de sexualidad dirigidas a la población adolescente son
consistentes con la forma en que el Estado representa y se relaciona con el mundo
infanto juvenil desde una lógica del riesgo y la subordinación. Entonces el Estado
sostiene una figura de defensa donde las niñas, niños y jóvenes son considerados
como un grupo pasivo y dependiente, limitado y excluido de los espacios de
participación social
En este sentido, la problematización de la educación sexual en Chile no sólo implica
el reconocimiento de la autonomía de niños, niñas y jóvenes respecto a su
sexualidad y las formas de darles las herramientas para ello, sino también
comprende vislumbrar el desafío de transformar marcos culturales, políticos y
jurídicos, para incorporarlos como actores estratégicos imprescindibles en la
creación de las políticas y programas con miras al desarrollo de una sociedad más
justa y equitativa (Figueroa, 2016).
2 Diversidad sexual
La diversidad sexual nos habla de la diversidad que encontramos en todas las
personas relacionadas con el deseo de relacionarse erótica y sexualmente. Esta se

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encuentra presente en todos los aspectos de la vida, siendo el principio de acuerdos
y desacuerdos ya que representa uno de los principales conflictos actuales en la
sociedad. La diversidad sexual hace referencia a la posibilidad que tiene una
persona de vivir su orientación sexual e identidad de género de una manera libre y
responsable,así como de asumir expresiones, preferencias u orientaciones,
identidades sexuales y de género distintas en cada cultura y persona.
La igualdad de trato del colectivo LGBTI se invisibiliza. Se considera que las
personas de este colectivo no manifiestan o no pueden manifestar abiertamente su
orientación sexual o identidad de género, por el rechazo que se produce en las
personas que integran el Poder Judicial a todos los niveles.
En muchos países puede hablarse de auténtica persecución ante la diversidad
sexual, con normas que consideran ilegales las relaciones homosexuales y que
contemplan penas de cárcel y hasta de muerte. A ello se suman los alrededor de 70
países que castigan con penas de cárcel o castigos físicos las relaciones entre
personas del mismo sexo, y las diversas formas de intolerancia, discriminación y
persecución en otros países donde la homosexualidad no está ilegalizada (AIE,
2023).
La sexualidad es el conjunto de las condiciones anatómicas, fisiológicas y
psicológicas que caracterizan a cada sexo. El término también hace referencia al
apetito sexual (como una propensión al placer carnal) y al conjunto de los
fenómenos emocionales y conductuales vinculados al sexo (Pérez Porto, 2010).
La diversidad sexual abarca términos como LGBTIQ+ el cual es un acrónimo
utilizado para referirse a las personas con orientaciones sexuales diferentes a la
heterosexual o con identidad de género diferente a la cisgénero, incluyendo el sexo
biológico, que abarca características biológicas y físicas usadas típicamente para
asignar el género al nacer, como son los cromosomas, los niveles hormonales, los
genitales externos e internos y los órganos reproductores.
La perspectiva de género permite visibilizar los roles, estereotipos y prejuicios de
género binario que sustentan discriminaciones y violencias que se esconden en la
aparente normalidad de mensajes e ideales de mujeres y hombres a seguir, que se
siguen produciendo día a día (IGD, sf). Externo a esto existe la expresión de género,
la cual corresponde a la manera en que una persona actúa, viste, habla y se
comporta para comunicar su género al mundo, sea masculino, femenino, etc. La
expresión de género no corresponde necesariamente al sexo asignado al nacer o a
la identidad de género.
Mientras que la identidad de género se refiere a la vivencia individual e interna del
género tal como cada persona la siente, podría corresponder o no con el sexo
biológico. Esto conlleva a una identidad psicológica y social sobre el género de cada
persona. Dicho en otras palabras, se trata de la identificación personal, íntima,
psicológica o psíquica que una persona tiene respecto al género al cual pertenece:
si se siente perteneciente al género masculino, femenino o alguna otra posibilidad,
independientemente del sexo biológico con el que haya nacido (CE, sf).
Algunos tipos de identidad de género son; cisgénero, el cual se refiere a las
personas que el sexo de nacimiento encaja exactamente con su identidad sexual (es
decir, una persona que no sea transgénero). Transgénero, el cual corresponde a las

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personas cuya identidad de género es diferente con su sexo biológico, y que
realizan cambios como el vestuario hacia el género con el que se identifican, pero no
cambios genitales ni hormonales. Transexual el cual implica que una persona en la
que su identidad de género difiere del género asignado al nacer. Existen muchas
maneras de vivir y sentir la transexualidad, algunas personas transexuales
consideran necesario transformar su cuerpo a través de tratamiento hormonal y/o
cirugías de reasignación sexual. Intersexual, término que es utilizado para referirse a
una persona que nace con genitales u órganos reproductores de ambos sexos. Y
por último existe el término de persona queer, el cual describe a las personas cuyas
identidades de género u orientación sexual se encuentran fuera de las normas
sociales, con un término general que las abarque a todas.
La diversidad sedxual permite al individuo tener preferebncia por ciuerto género, a
esto se le llama orientación sexual, la cual corresponde a la atracción romántica,
afectiva, intelectual y física hacia las personas, esta podría ser hacia personas del
mismo sexo-género, del sexo-género opuesto o independientemente del sexo-
género. Es decir con quienes se establece algún tipo de relación de pareja. Algunas
orientaciones sexuales son; heterosexual el cual corresponde a una persona cuya
atracción romántica, afectiva y física es hacia las personas del sexo-género opuesto.
Homosexual, el cual corresponde a sentir una atracción romántica, afectiva y física
hacia otras personas del mismo sexo-género. Mientras bisexual se considera una
persona cuya atracción romántica, afectiva y física es hacia otras personas
independientemente de su sexo-género.
La orientación sexual e identidad de género sigue siendo en muchos Estados de
Europa del Este y Centroeuropa un tabú social que conlleva rechazo, discriminación
y abuso hacia ellas. Estas personas ven frecuentemente vulnerados sus derechos
humanos en ámbitos como la educación, el empleo o la salud. Del mismo modo que
el sexo y la raza, la identidad de género y la orientación sexual están ligadas a
aspectos fundamentales de la identidad humana y afectan al núcleo del derecho a la
integridad física y mental de las personas.

La intolerancia a estos derecfhosa tiene como fundamento el rechazo a todo aquello


que se considere diferente y con este argumento se justifica la discriminación. Una
persona intolerante no acepta la pluralidad como marco de convivencia porque no
reconoce ni se da cuenta de que en la diversidad se encuentra la posibilidad de
enriquecimiento personal y social de todas las esferas personales y sociales.
La discriminación que se comete en contra de las personas por sus identidades
sexuales es conocida como homofobia. Es decir, la homofobia son todos los actos
que limitan el acceso, goce o ejercicio de los derechos humanos relacionadas con
estos grupos hasta los actos de violencia (GDM, 2015).
Se trata de un principio básico, subrayado claramente en los principales
instrumentos de derechos humanos, Artículo 2 del Pacto de Derechos Civiles y
Políticos. Organismos de Naciones Unidas que vigilan los tratados de derechos
humanos, como el Comité de Derechos Humanos y el Comité de Derechos
Económicos, Sociales y Culturales, han afirmado la prohibición de discriminación en
razón de las orientaciones sexuales e identidad de género. La Alta Comisionada de
Naciones Unidas presentó en diciembre de 2012 su primer informe sobre derechos

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humanos, orientación sexual e identidad de género, y señaló que reconocer la
igualdad de derechos de todas las personas no implica crear nuevos derechos o
extenderlos a un nuevo territorio. Se trata de insistir en que todas las personas
tienen derecho a disfrutar de los mismos derechos e igual protección del derecho
internacional (GDM, 2015).

2.1 Diversidad sexual en Países Bajos


Las personas LGBTI en los Países Bajos, generakmente son aceptadas y están
protegidas legalmente contra la discriminación. Los Países Bajos son conocidos por
su postura liberal respecto a asuntos personales como la orientación sexual e
identidad de género, siendo uno de los países más progresistas del mundo en
cuanto a derechos LGBT y aceptación social (WIKIWAND, sf)

En 1730 los Países Bajos aprobó su propia ley de sodomía que declaraba la
homosexualidad delito condenado con la pena de muerte, mientras formó parte del
imperio alemán y del español estuvo sometida a las disposiciones y leyes imperiales
que también la condenaban con la muerte. En los años 80 la pandemia del sida
provocó que el colectivo gay cambiase de hábitos sexuales con tal de practicar sexo
seguro. Gracias a la exitosa educación sexual neerlandesa, se ha logrado una baja
tasa de contagios. Pese a ello, los hombres que hayan mantenido relaciones
sexuales con otros varones están vetados en el caso de que quisieran donar
sangre. Respecto a los derechos del colectivo gay, se han visto claramente
incrementados con la aprobación de las uniones civiles en 1998, y posteriormente al
ser el primer país del mundo en legalizar el matrimonio homosexual en 2001, con
plenos derechos incluido el de adopción. Según los datos del Eurobarómetro
realizado entre septiembre y octubre de 2006, el 82% de los ciudadanos
neerlandeses estaban de acuerdo con el matrimonio homosexual (CC, sf)

Sus ciudadanos han mostrado una gran tolerancia hacia la homosexualidad y han
apoyado ampliamente la igualdad de derechos para las personas del colectivo
LGBTI, La oficina de Planificación Social y Cultural (SCP), una agencia del gobierno
neerlandés,realizó una investigación sobre las opiniones de la sociedad acerca de la
comunidad LGTB mostrandonos que el 19 % de la poblacion dice que le desagrada
la idea de relaciones sexuales entre dos hombres, mientras, la aceptación de las
personas transexuales en Países Bajos se sitúa en un 60%, y hasta un 9 % admite
mantener una visión negativa de este grupo. Este país se estrenó como el primer
país del mundo en legalizar el matrimonio homosexual ademas de contar con
protección legal contra la discriminacion en todos los aspectos , derechos
reproductivos y de adopcion ,cambio de sexo legal y cambio de sexo en
documentos de identidad. Desafortunadamente, no todos los y las jóvenes están
satisfechos con la educación sexual que reciben en los centros de educación
secundaria holandeses, y califican la información que han recibido como mediocre
(Graaf et al, 2017).

En los Países Bajos, la educación sexual comienza a una edad muy temprana. A
partir de los 4 años de edad las niñas y niños aprenden en la educación primaria a

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conocer el cuerpo masculino y femenino y las formas de expresar sus sentimientos,
deseos y límites. En la educación secundaria, los y las estudiantes aprenden a
discutir las normas y valores de género sobre la sexualidad, a abordar sus propias
identidades sexuales y a lidiar con los cambios que viven durante la pubertad, con
sus citas y búsquedas de relaciones, con el sexo en internet, etc. En los Países
Bajos se prefiere un enfoque pragmático y abierto que tenga en cuenta el desarrollo
físico, emocional, social y sexual de las personas jóvenes. El mensaje principal en la
educación sexual es: si estás dispuesta/o a tener relaciones sexuales, hazlo cuando
estés preparada/o para ello y toma decisiones responsables para que el contacto
sexual sea seguro, agradable, deseado y con consentimiento mutuo (SEDRA.
2023).

A pesar de que los Países Bajos le llevan ventaja a muchos países en cuanto a las
actitudes y educación sexual y reproductiva, aún así existen muchos retos, por
ejemplo, el incremento de ETS entre adolescentes.
Investigaciones apuntan que no todos y todas tienen buena información en casa y
es difícil encontrar la información adecuada en Internet. Que desean hablar más
abiertamente sobre la sexualidad en un entorno seguro de aprendizaje, quieren más
atención en cursos superiores cuando crecen y tienen más experiencias sexuales, y
quieren que haya un enfoque más integral sobre la sexualidad que incluya temas
como el consentimiento sexual, la coerción sexual, el placer sexual y la diversidad
sexual, el sexo en los medios y cómo lidiar con problemas y conflictos o con
embarazos no deseados. Prefieren la variedad en los temas y los métodos, pero
también historias de experiencias reales y de personas expertas. Y profesores/as
que sean competentes, seguros/as de sí mismos y relajados/as cuando enseñan
educación sexual, y que se tomen en serio a las personas jóvenes (Cense et al,
2019).

2.2 Diversidad sexual en Chile


Con el paso del tiempo, en Chile ha habido una mayor apertura social de las
personas cuyas orientaciones sexuales son diversas. Si bien esto se ha constituido
como un importante avance en materia de reconocimiento de las minorías sexuales,
ha traído aparejado una serie de demandas por parte de las personas que adscriben
a estas minorías.
Chile al igual que otros países de Latinoamérica y el mundo se ha adscrito a pactos
internacionales que resguardan la integridad de las personas LGBTIQ+ (lesbianas,
gays, bisexuales, trans, intersex, queer), tales como los Principios de Yogykarta que
buscan garantizar el acceso a la educación en igualdad de condiciones y el trato
igualitario de estudiantes, personal y docentes, sin discriminación por motivos de
orientación sexual o identidad de género (ICJ, 2007).
Es por ello que desde el Ministerio de Educación, se reconoce que todas las
personas tienen derecho a “ejercer plenamente su sexualidad como fuente de
desarrollo personal y decidir autónomamente sobre su vivencia, sin discriminación,
violencia o coerción” (p.2013), existiendo diversas leyes que intentan asegurar

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aquello en los contextos educativos, destacando, y así establecer medidas contra la
discriminación incorporando entre los motivos, la identidad de género y la
orientación sexual, la cual establece un plan de formación ciudadana para colegios
que reconozcan derechos de niñas, niños y estudiantes trans, para asegurar su
derecho a la educación y respetar su identidad, a través del uso de lenguaje
inclusivo, promoción de espacios de reflexión y capacitación a los integrantes de la
comunidad educativa y uso del nombre social, entre otros.
Sin embargo, en la educación formal aún impera un modelo tradicional bajo cuyo
alero se construyen planes educativos, que encasillan a las personas desde el
binomio femenino-masculino, limitando otras formas de expresión diversas al
mandato heteronormativo que como describe el MINEDUC (2017) “es el régimen
social y cultural que impone que la heterosexualidad sea la única sexualidad
“normal”, natural y aceptada y también su correlato: la persecución y marginación de
las personas no heterosexuales” (p. 43). Es así como la UNESCO señaló en 2012
que en Chile existiría bullying homofóbico representado en un 68%, a un tipo
específico de violencia escolar que se dirige hacia personas por su orientación
sexual y/o identidad de género, percibida o real.
A partir del año 2017 se implementan las primeras políticas de diversidad sexual en
Chile. La antesala está constituida por la Ley Antidiscriminación, del 2012, que
prohíbe la discriminación, entre otras razones, por cuestiones de género u
orientación sexual. A continuación, en 2015, la Ley de Inclusión Escolar establece
que las escuelas no pueden ser un espacio que expulse o discrimine arbitrariamente
a sus estudiantes. Si bien tales leyes vuelven visible el tema, no es sino a partir de la
implementación de la Circular 768 de la Superintendencia de Educación “Para la
inclusión de estudiantes trans en el sistema escolar”, que se instruye una primera
normativa que obliga a las escuelas a reconocer la identidad social de los y las
estudiantes trans y a constituirse como un espacio seguro para aquellos y aquellas.
A esto se suman las Orientaciones para la inclusión de estudiantes gays, lesbianas,
bisexuales, trans e intersex en el sistema educativo chileno, creadas en 2017 por
petición de UNESCO y que se difundió en las escuelas, orientaciones que siguen
vigentes a pesar de la menor visibilidad que le otorga el gobierno actual (UAH,
2020).
Con fecha 10 de diciembre de 2018, fue publicada en el Diario Oficial la Ley
N°21.120 que “Reconoce y da protección al derecho a la identidad de género”. La
normativa tiene como objetivo dar respuesta a un gran problema que las personas
trans en Chile han debido enfrentar por años: la falta de reconocimiento legal de su
identidad de género cuando no corresponde con el sexo asignado al nacer. Si bien
en Chile en 2019 se aprueba la Ley de Identidad de Género, sigue habiendo
desafíos para el sistema escolar, su rol de acompañamiento para los estudiantes
que estén transitando de género, no está todavía claramente definido, a pesar de las
dificultades que tales individuos enfrentan en relación con sus familias.
Se comprueba que un 52,0% de los estudiantes ha escuchado frecuentemente
insultos homofóbicos en su escuela, un 49,5% ha utilizado tales expresiones y un
34,7% ha sido víctima de bullying con expresiones homofóbicas, lo cual revela la
prevalencia de esta forma de discriminación dentro de la escuela. Su persistencia
podría explicarse además por la presión del orden de género imperante: un 57,7%
de los encuestados considera que es altamente probable ser víctima de bullying por

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el hecho de ser homosexual visible o un hombre afeminado. Finalmente es
importante constatar que dentro del grupo de estudiantes que declara haber sufrido
esta forma de maltrato, un 58,8% señala sentir inseguridad, sensación de
permanente tristeza e ideación suicida. Instrumento autoaplicado en línea que
cuenta con una muestra de 424 adolescentes autoidentificados como LGBT,
provenientes de todas las regiones del país. Destaca por revelar altos índices de
discriminación y depresión dentro de este grupo. Dentro de los datos destacados
70,3% dice sentirse inseguro en su lugar de estudio debido a su orientación sexual y
29,7% en virtud de cómo expresan su género (GEM, 2020).

3 Diversidad sexual y su relación con las ITS


Para ponerlo en contexto, es importante aclarar que las ITS son infecciones que
pueden ser provocadas por virus, bacterias o parásitos. Se transmiten por vía
sexual. La sintomatología es variada, incluso hay algunas silenciosas que no
evidencian síntomas de manera inicial, lo que las vuelve aún más riesgosas ya que
las personas no siempre saben que tienen la enfermedad y siguen contagiando a
otros y diseminando sin control.
Se le denomina como un conjunto de afecciones clínicas infectocontagiosas que se
transmiten de persona a persona por medio del contacto sexual que se produce,
casi exclusivamente, durante las relaciones sexuales. Sin embargo, pueden
transmitirse también por uso de jeringas contaminadas o por contacto con la sangre
o con otras secreciones, y algunas de ellas pueden transmitirse durante el
embarazo, durante el parto o la lactancia, desde la madre al hijo. La mayor parte de
las enfermedades de transmisión sexual son causadas por dos tipos de gérmenes:
bacterias y virus, pero algunas también son causadas por hongos y protozoarios.
Cada acto sexual lleva implícito el riesgo de contraer una ITS o un embarazo no
deseado. En la actualidad disponemos de numerosos métodos de prevención y
protección para que las prácticas sexuales no supongan un riesgo innecesario tanto
en uno como en otro sentido. Es obvio que el riesgo de contraer cualquier tipo de
ITS crece si se mantienen frecuentes relaciones con personas distintas
(PROSALUD, 2017)
Las ITS tienen una repercusión profunda sobre la salud sexual y reproductiva
en todo el mundo, y a diario se contraen más de 1 millón de infecciones. Se
estima que cada año se producen 357 millones de nuevas infecciones con
una de cuatro ITS: clamidiasis (131 millones), gonorrea (78 millones), sífilis
(5,6 millones) y tricomoniasis (143 millones). Más de 500 millones de
personas tienen una infección genital por el VHS (herpes). En cualquier

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momento, más de 290 millones de mujeres tienen una infección por el VPH,
una de las ITS más comunes (OPS, sf)
Las infecciones de transmisión sexual (ITS) pueden afectar a personas de todas las
orientaciones sexuales e identidades de género. No existe una relación directa entre
las ITS y la diversidad sexual, ya que cualquier persona, independientemente de su
orientación sexual, puede contraer una ITS si participa en prácticas sexuales sin
protección o tiene relaciones sexuales con una persona infectada.
Sin embargo, es importante destacar que algunas poblaciones dentro de la
diversidad sexual pueden estar en mayor riesgo de contraer ciertas ITS. Por
ejemplo, los hombres que tienen sexo con hombres (HSH) pueden tener un mayor
riesgo de contraer el VIH debido a factores como la transmisión sexual anal
receptiva, la alta prevalencia del VIH en esta población y los desafíos relacionados
con la prevención del VIH en entornos específicos.
Además, las personas transgénero también pueden enfrentar desafíos adicionales
en términos de acceso a la atención médica y la salud sexual, lo que puede influir en
su riesgo de ITS. Estos desafíos pueden incluir barreras en el acceso a servicios de
salud adecuados, falta de información y educación sexual inclusiva, discriminación y
estigma.
Podemos dividir el sexo en significados en cuatro grandes grupos, el sexo como
característica biológica, el sexo como comportamientos eróticos, el sexo como
comportamientos sociales, el sexo como regulador social (OPS, 2020).
Teniendo en cuenta lo anterior mencionado “la diversidad sexual permite al individuo
tener preferencia por cierto género, a esto se le llama orientación sexual, la cual
corresponde a la atracción romántica, afectiva, intelectual y física hacia las
personas, esta podría ser hacia personas del mismo sexo-género, del sexo-género
opuesto o independientemente del sexo-género”.
Las formas que la sexualidad adopta en diferentes culturas encontrarán mayores o
menores variaciones en la organización sexual que dependen en parte, de las
regulaciones que se impongan a la sexualidad, tales como las diferentes formas de
matrimonio o de constitución familiar, las formas en que pueden relacionarse los
hombres entre sí, las mujeres entre sí o éstas con los hombres, qué tipo de
relaciones pueden establecer los adultos con los niños o de éstos entre sí, las
edades de consentimiento, que no son iguales en todo lugar y dependen de la idea
que se tenga de lo que es ser niño, etc. Para complejizar estas cuestiones debería
considerarse la ampliación que produce la inclusión de las identidades trans con las
nuevas posibilidades de objeto erótico a que dan lugar (OPS, 2020)
Es por ello que si no se considera la diversidad sexual en la cultura de un país, la
falta de información será pertinente, al no existir una educación sexual que sea
estructurada desde etapas precoces de la enseñanza, por lo tanto, no existe forma
en la cual la juventud esté informada de cómo tener un autocuidado y una
sexualidad responsable, aumentando así los casos de ITS debido al limitado
conocimiento.
Educar a hombres y mujeres en la diversidad y en el autocuidado para la prevención
de las ITS, así como fortalecer las redes profesionales sensibilizando en la materia,
y sacándolas del oscurantismo de creer que son patologías extintas, parece ser el

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camino que como sociedad nos queda para rediseñar la lucha antivenérea y detener
la cadena de transmisión

4. Tasa de ITS en regiones de Chile


En Chile las ITS que se encuentran sujetas a vigilancia epidemiológica de casos son
la sífilis en todas sus formas, la gonorrea, las hepatitis y el VIH. Uno de los grandes
desafíos que enfrenta Chile para abordar la prevención de las ITS se refiere a
comprender los cambios en los comportamientos sexuales de la población.
En Chile, la sífilis es la mayor tasa de padecimiento de la enfermedad en nuestro
país, en donde el grupo etario más afectado se encuentra entre los 15 y 39 años.
Según el análisis del departamento de Epidemiología del Ministerio de Salud, entre
los casos notificados de infecciones de transmisión sexual, entre los 2017 y 2021
predomina la sífilis con cerca del 50% de los casos.Le sigue el VIH con un 30% y la
gonorrea con 15%.

Si bien el mundo globalizado y el avance tecnológico ha permitido explorar nuevas


experiencias de vida, también ha permitido cambios específicamente en los
comportamientos sexuales y afectivos. Si bien la declaración de uso de condón se
ha incrementado, alcanzando un 49,2% en la iniciación sexual declarada por los
jóvenes en el año 2018, esto no ha sido suficiente para detener la transmisión de las
ITS; probablemente, porque esta estrategia preventiva no se mantiene en el tiempo
y es reemplazada por otros métodos de prevención de embarazo al formalizar la
relación de pareja Por otra parte, la escasa educación sexual de jóvenes y la
incorporación de prácticas sexuales para las que el condón no tiene la máxima
efectividad, ha transformando el mapa infeccioso del país, desde infecciones
bacterianas transmitidas por fluidos donde el condón es altamente efectivo a
infecciones virales transmitidas por lesiones, donde la efectividad va a estar dada
por la localización de la lesión y la ubicación del condón. Otro factor que
probablemente interviene en la transmisión de estas infecciones ha sido la
incorporación de tecnología farmacéutica que ha facilitado la mantención de una
vida sexual activa más allá de la edad reproductiva, exponiendo a generaciones
más envejecidas a relaciones sexuales de riesgo sin el conocimiento pleno de las
estrategias de prevención para el VIH y otras ITS (ESCI, 2021|).

En todas estas ITS la tasa de hombres supera a la de mujeres y el grupo de edad más afectado
es el de 15 a 39 años. Según la distribución geográfica, las regiones de Arica-Parinacota a
Antofagasta, Metropolitana, Valparaíso, Los Lagos y Aysén, presentan los mayores riesgos.
Según informa el Instituto de Salud Pública (ISP) en el periodo 2010-2015 se confirmaron
21.856 nuevos diagnósticos. La tasa anual de casos confirmados experimentó una alza en
tendencia desde el año 2010 (21,4 casos por 100.000 habs.≥ 13 años) hasta el 2015 (28,9
casos por 100.000 habs.≥ 13 años). Según distribución regional (en los mayores de 13 años),
las regiones de Arica y Parinacota, Tarapacá y Metropolitana registraron las tasas más altas

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para cada año del período en estudio. Se observa, además, un aumento continuo en las tasas
de Coquimbo, Valparaíso y Magallanes desde el año 2010 hasta el 2015
A nivel territorial, en el mismo período, la región de Arica y Parinacota presenta las
tasas más altas del país, mostró valores que fluctuaron entre 33,9 y 41,5 por cien mil
habs., mientras que en la región de Tarapacá se observaron tasas que oscilaron
entre 18,2 y 36,8 por cien mil habs., ocupando el segundo lugar en el ranking país,
le sigue la región de Atacama que el año 2016 triplica su tasa en relación al año
2015. (25,9 cien mil habs.), siguen la región de Antofagasta (19,3 por cien mil habs.)
y en quinto lugar la Región Metropolitana (18,4 cien mil habs.) Según distribución
geográfica los mayores riesgos de gonorrea se presentan en las regiones del
extremo norte y sur del país en orden decreciente: Tarapacá, Los Lagos, Aisén,
Antofagasta y Arica y Parinacota, el resto de las regiones se encuentran bajo la tasa
nacional. Y en los últimos 2 años, las tasas de hepatitis B se mantuvieron altas en el
extremo norte: Tarapacá, Antofagasta y en la región Metropolitana, todas ellas
superando la tasa nacional (MINSAL, 2016)

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