Léon Degrelle: Político y Militar Belga
Léon Degrelle: Político y Militar Belga
"Un día se repetirán con orgullo los nombres sagrados de nuestros muertos. Nuestro pueblo, al
escuchar esa historia de gloria, sentirá hervir su sangre y reconocerá a sus hijos." (Léon
Degrelle)
Léon Joseph Marie Ignace Degrelle nació en Bouillon, Bélgica el 15 de junio de 1906 y murió en Málaga,
España el 31 de marzo de 1994. Fue un político belga y oficial de las Waffen SS. Tras fundar en los años 30 el
movimiento político Christus Rex (Rexismo), de inspiración católica y conservadora, con el inicio de la guerra fue
aproximándose al nacionalsocialismo.
Combatió junto a las fuerzas del Eje en la Segunda Guerra Mundial. Encontrándose en Noruega cuando terminó la
guerra, logró escapar a España, donde el régimen de Francisco Franco lo protegería durante décadas. La oportuna
concesión de la nacionalidad española lo libró de ser extraditado tras la caída del franquismo, y dedicó sus últimos
años a escribir libros.
3 La guerra
4 El exilio
5 Cronología
6 Artículos de opinión
7 Referencias
8 Artículos relacionados
9 Enlaces externos
9.1 Videos
Léon Degrelle nace el 15 de junio de 1906 en el seno de una familia numerosa en la pequeña ciudad belga de
Bouillon, cerca de la frontera francesa, en la calle de Collége no 29. Contaba por aquel entonces esta pequeña y
tranquila ciudad apenas tres mil almas aunque no era un pueblo sino el centro de una próspera comarca. De clase
media burguesa bien acomodada, el padre, Edouard Degrelle, era de origen francés y había sido diputado
permanente por esa region por el partido católico por lo cual desde la más tierna infancia la lucha política fue una
constante en su educación. Por parte materna el abuelo había sido igualmente un destacado político y médico de
La Roche así como un mecenas de la cultura y de la literatura siendo incluso miembro fundador del diario
"Lavenir du Luxembourg" que cubría esa región, el mismo diario en donde el joven Degrelle publicará su primer
aporte literario el dos de noviembre de 1925, cuando tenía tan solo dieciocho años recién cumplidos.
Como muchos otros de los jóvenes belgas, estudiaría en los jesuitas y en la Universidad Católica de Lovaina
entrando en contacto con lo mejor de la intelectualidad católica de la época y siendo influenciado ideológicamente
por el gran pensador francés Charles Maurras. Desde muy pronto las jerarquías religiosas se fijan en él, se hace
íntimo del Monseñor Picard, encargado de las todopoderosas Juventudes de Acción Católica. Degrelle se hará
cargo de las ediciones católicas REX, que estaban en plena bancarrota moral, no económica pues las seguían
sosteniendo la Iglesia mediante subsidios pero nadie las leía. En unos meses Degrelle había hecho del negocio un
asunto próspero, sacaba tiradas de 100.000 ejemplares en cada ocasión y supo rodearse de una serie de
colaboradores magníficos como José Streel, Victor Matthys, Jean Denis, Paul Crockaert, Pierre Daye, etc, al
tiempo que lograba que los más destacados intelectuales de derechas del país escribieran para su editorial.
A comienzos de los años '30 se afilió a Acción Católica y comenzó a trabajar para una pequeña editorial católica
llamada Christus Rex , que publicaba un periódico homónimo. Viajó a México como corresponsal para cubrir la
Guerra Cristera que se libraba entre los Camisas Doradas y el gobierno mexicano, que de acuerdo a la
Constitución había impuesto restricciones a la religion catolica. El grito de guerra de los cristeros, ¡Viva Cristo Rey
y Santa María de Guadalupe!, impresionó profundamente a Degrelle, quien a su regreso en 1934 fundaría Les
Editions de Rex y empezaría a movilizarse en el Partido Católico belga para promover un curso de acción más
militante.
Rápidamente descubrió Degrelle la importancia de la prensa y de la palabra, escrita y oral, en un mundo cada vez
más ávido de información. Sacó, durante esos años, varios semanarios a la calle: "REX" de información política y
de sociedad, "Vlan" de información general, "Soirées" que pretendía ser un semanario dedicado al mundo del cine,
de la moda, con gran despliegue fotográfico. El éxito fue arrollador levantando en pocos meses una editorial que
hasta ese momento languidecía cercana a la quiebra y tan sólo sobrevivía gracias a las subvenciones eclesiásticas.
Su fama de propagandista católico hizo que las jerarquías del Partido católico considerasen que el joven Degrelle
podría tener futuro en el seno del partido. De hecho, en un primer momento, el propio Degrelle creyó que se
podría reformar el partido desde dentro y dar a la juventud belga una referencia en éste. En las elecciones de 1932
las ediciones REX y Degrelle jugaron un importante papel en la propaganda del Partido Católico, con el resultado
de un elevado incremento de los votantes. Sin embargo pronto comenzaron las primeras desavenencias...
Alrededor de Degrelle se agrupaban centenares de jóvenes estudiantes "rexistas", llamados así por distribuir la
prensa de Rex, que comenzaban a pedir reformar dentro de las juventudes del partido Católico, un mayor
compromiso social, en definitiva una ruptura con la línea tradicional del partido pero sin salirse del mismo.
Degrelle se resiste, aun cree que se puede reformar desde dentro y por ello va al congreso del partido Católico de
Courtrai en noviembre de 1935. Degrelle se presenta con tres centenares de camaradas e intenta participar para
denunciar la situación del partido, en especial el desprestigio que supone tener a su frente a un político corrupto
(el ministro Segers). No se le permite intervenir, y Degrelle toma una medida drástica tomando la palabra aun en
contra de los dirigentes del partido, su verbo inflama a los jóvenes presentes mientras Degrelle lanza serias
acusaciones contra la dirección del partido. Es el punto de no retorno, finalmente ha comprendido que la
colaboración con la derecha burguesa es inútil.
Tres semanas más tarde, como consecuencia de lo que se vendrá a llamar el "Golpe de Courtrai", el primado de
Bélgica, Cardenal Van Roey decreta que los sacerdotes no participen en las actividades de REX, llegando incluso a
pedir que se trabaje activamente para detener la ascensión de REX. Los superiores de los establecimientos de
enseñanza de muchachos y muchachas emplearán todos los medios necesarios para que sus alumnos queden
ajenos a la agitación rexista, decía la declaración episcopal hecha pública el 20 de noviembre de 1935. Ello excita
más aún a Degrelle, que siempre ha amado los retos y pruebas difíciles, especialmente cuando iban dirigidos a su
persona. Inmediatamente Degrelle organiza a su gente; Victor Matthys los CAP (Cuadros de Propaganda), Jean
Denis y José Streel elaboran los programas y fundamentos doctrinales. Toda la maquinaria está en marcha y unos
jóvenes de apenas veintitantos años se lanzan a la formidable aventura de hacer flotar un partido político
contracorriente. Todo un reto. Apercibidos de la imposibilidad de seguir en el partido Católico, el 21 de febrero de
1936 rompe definitivamente el partido católico con Degrelle y prohíbe la militancia conjunta en ambas
organizaciones, hasta entonces muchos eran los dirigentes juveniles de éste que colaboraba con Rex en contra de
los deseos de la Iglesia. La mayoría seguirán a Degrelle en la aventura que acababa de comenzar. El 23 de ese
mismo mes, Degrelle había organizado un gran mitin público en Namur, asiste a él cerca de cinco mil jóvenes, y
aquí presenta públicamente el programa que habrá de regenerar la vida pública de su país. La excitación es
palpable, se siente que algo nuevo está gestándose.
Las elecciones generales se convocan para el 24 de mayo y Rex decide concurrir como un partido pero tiene graves
problemas financieros y está falto de cuadros y militantes. Degrelle se lanza a captar candidatos, a organizar los
grupos de militantes en cada pueblo y en cuestión de semanas todo está listo y Rex se lanza de lleno a la campaña
electoral. Nadie cree que Rex pueda tener éxito, pero el entusiasmo de los rexistas, la mayoría sin derecho a voto
por ser bien menores de edad (en aquella época 23 años) o mujeres (sin derecho de voto en Bélgica por entonces),
hace que las perspectivas más optimistas se vean desbordadas por los resultados. Y es que no hay una valla en
toda Bélgica que no tenga propaganda rexista. Los mítines se suceden, Degrelle llegará a dar hasta doce mítines en
una jornada. La prensa rexista, en especial el nuevo diario, Le Pays Réel, un diario de cuatro páginas vendido a
veinticinco céntimos, anuncia los mítines cada día como una agenda apretada de pueblo en pueblo. Es aquí donde
se demostrará las extraordinarias dotes de Degrelle como orador y tribuno, logra mantener en vilo a un auditorio
durante horas llevando así a cada rincón de su amada Bélgica el mensaje de paz y de revolución social de Rex.
Rex es ante todo un movimiento de profundas raíces cristianas. Degrelle jamás lo negaría y hasta su muerte
seguiría fiel a la Iglesia Católica, con una visión social revolucionaria basada en la doctrina social de la Iglesia.
No sería hasta más cerca de la guerra mundial (años 1937-1938) cuando Rex se acercaría claramente a posiciones
fascistas, y no hasta 1941-42 en que evolucionarían hasta el Nacionalsocialismo. Sin embargo la posterior
evolución ideológica de Rex no debe interpretarse como una claudicación de principios iniciales. Todo lo
contrario, se trata de un avance en posiciones sociales y de visión del mundo fruto de un mayor conocimiento de la
realidad del continente al cual pertenecemos incorporando la doctrina social-europeísta. En palabras del propio
Degrelle, en un artículo publicado durante el conflicto desde el frente del Este en una publicación europeísta, La
Jeune Europe, "estabamos particularmente asqueados por la bajeza espiritual de nuestro tiempo. Preocupados
por el deseo de volver a traer una gran pureza y un gran fervor a las masas ávidas de un ideal. No nos asustaba
decir, al principio de Rex, que eramos la pasión ardiente de los Apóstoles.
La ideología rexista de primera época comparte, en gran medida, los postulados clásicos de los llamados
prefascismos, es decir cercano a movimientos que en algunos casos evolucionarían hacia el Fascismo pero que
también pudieron optar por convertirse en una derecha autoritaria (CEDA en España, Engelbert Dollfuss en
Austria, Nasjonal Samling en Noruega). Estos principios se pueden articular entorno a varios conceptos básicos:
nacionalismo unionista a favor del estado belga, autoritarismo, corporativismo, partidarios de la monarquía como
cabeza del estado, confesionalismo católico. Aunque hay otros autores que ha preferido definir a Rex como una
organización completamente nueva, de marcadas tendencias socializantes, así, en palabras del historiador Paul
Fassange "uno puede decir que el rexismo era una clase de socialismo popular, radical, idealista y estetico.
Además Bélgica tenía un problema nacionalista particular, la situación incompatible entre las comunidades
flamencas y valonas (francófonas estas últimas) del país. Desde la formación de Bélgica como estado, a principios
del siglo XIX, los flamencos habían exigido formar parte de Holanda o un estado independiente. Los valones,
grupo dominante en lo intelectual y en la clase económica, siempre observaron con desconfianza las pretensiones
flamencas de progreso social. Degrelle, consciente de esta situación y que las bases de Rex era mayoritariamente
francófono, intenta dar una solución radical al problema basado en una convivencia separada de las comunidades,
cercano al autonomismo. Esto no será siempre comprendido por algunos dirigentes valones de su movimiento.
El 24 de mayo se celebraron las elecciones generales, el resultado fue un éxito contundente, Rex cosechó 21
diputados y 12 senadores, que equivalía a un 11,49% de los votos totales del país. Sin embargo es importante
considerar que Rex era un partido mayoritariamente valón y francófono. Y es allí donde Rex triunfa. En
determinadas provincias valonas supera con facilidad la barrera del 30% de los votos barriendo a los partidos
tradicionales, no solo de derechas sino también de izquierdas (Católico, liberal, socialista). La sorpresa fue de tal
magnitud que los partidos tradicionales ahora si que tenían que comenzar a tomarse en serio las propuestas de
este grupo de jóvenes radicales.
A partir de ese momento Rex comienza a articularse como un partido en toda regla, hasta entonces había sido más
o menos la aspiración de un grupo de jóvenes liderados por Léon Degrelle. El llamado "frente Popular de Rex" se
amplía, se crean potentes sindicatos corporativos, las secciones juveniles crecen, los locales rexistas se abren en
cada rincón del país, los cuadros de dirigentes se jerarquizan. Rex participa y tiene algo que decir, en cada
problema que afecta al país: huelgas mineras y portuarias, corrupción política, ascenso del nacionalismo, etc.
Envía a sus militantes delante del parlamento con escobas para avisar que su movimiento pretende limpiar el país.
Este símbolo, la escoba, se ha convertido en algo mítico en Bélgica, no es raro ver partidos actuales utilizar este
símbolo en sus campañas, por el ejemplo el VIaams Blok. Degrelle es la estrella de ese año 36 en toda Europa,
incluso es recibido por altas autoridades de la Iglesia, el monarca y en el extranjero por Mussolini y Hitler. En
octubre suscribe un espectacular acuerdo de colaboración con los nacionalistas flamencos, el VNV que controla
cerca del 20-25% de los votos en Flandes, para avanzar políticamente en las aspiraciones conjuntas de cada
movimiento. Degrelle está ahora convencido de estar cerca del poder. Y lo está, por ello la campaña de
desprestigio que lanzan los partidos tradicionales es impresionante. No hay día en que la prensa controlada por
éstos no insulte o intente manchar la imagen de Degrelle, siempre sin éxito. En Octubre, coincidiendo con una
manifestación de masas en memoria de los caídos en la Primera Guerra Mundial, se suceden los rumores sobre un
golpe de estado rexista, rumores sin viso de realidad. Degrelle siempre confirmó que el golpe pudo ser real, se le
había ofrecido apoyo por parte de círculos militares, pero que desechó la idea. La situación del país (corrupción,
desprestigio de las instituciones parlamentarias, paro, tensión nacionalista) hacia que fueran necesarias medidas
drásticas para salir del atolladero, pero "siempre desde la legalida", recordaba Degrelle.
La situación que eligió Degrelle para intentar derribar al gobierno se le presentó en la primavera de 1937, después
de haber mostrado su fuerza en Bruselas donde reunió en enero a más de 20.000 oyentes cada noche en las "seis
días de Rex" que se celebraron en el palacio de los deportes. La mayor concentración política hasta entonces
celebrada en Bélgica. Confiado, hizo dimitir a un diputado por Bruselas y se presentó personalmente retando al
principal dirigente parlamentario, Van Zeeland, a competir por la plaza vacante. Aceptó el reto, sin embargo
ningún otro partido presentó candidaturas. Normalmente hubieran sido 6 o 7 candidatos para la plaza por lo que
bastaría con obtener un 15-20% de los votos para ganar. Y esto era lo que tenía Degrelle asegurado. Hasta los
socialistas y comunistas hicieron frente común con los católico liberales para derrotar a Degrelle, que sólo lo
apoyaban además de Rex, los autonomistas del VNV. Y lo consiguieron. Degrelle perdió la elección con un 19% de
los votos. Y la Iglesia había vuelto a tomar partido contra Degrelle, rompiendo su independencia nuevamente en la
lucha personal que libraban contra Rex.
En la declaración episcopal del que después colaboraría felizmente con los ocupantes alemanes, el Cardenal Van
Roey recordaba a todos los católicos belgas, "estamos convencidos que constituye un peligro para el país y para
la Iglesia. Y en consecuencia el deber de todo católico leal el 11 de abril es evidente. Y toda abstención debe ser
reprobada". De todas maneras no se trataba de un fracaso (una quinta parte de los votos en la capital del país,
cuando enfrente estaban todos los demás partidos del espectro político), aun cuando se propagó un sentimiento
de desánimo entre las filas rexistas, los más conservadores y procatólicos, burgueses en definitiva, comenzaron a
abandonarlo. lnfluyó, y esto lo creyó siempre el propio Degrelle, en esta derrota la inesperada intervención del
Cardenal Van Roey, siempre dispuesto a participar cuando se trataba de interferir en la trayectoria de Degrelle.
Apenas dos días antes de las elecciones parciales este cardenal primado había pedido el voto para Van Zeeland,
algo que hasta se podría entender al ser éste del partido Católico, pero el cardenal incluso llegó a condenar y
prohibir a los católicos votar a Degrelle.
En un país profundamente confesional como la Bélgica de 1937 esto era un tremendo problema de conciencia para
un católico practicante. El resto del año 37 es igualmente desmoralizador para Rex. Dimiten y abandonan el
movimiento viejos camaradas como Hubert d'Ydewalle, Pierre Daye; se rompe el acuerdo con el VNV, la prensa de
Rex comienza a tener graves problemas económicos y se observa en la calidad del papel y en la presentación.
Degrelle, ante la situación debe tomar medidas drásticas. Sabe que la partida no está perdida y que ha llegado el
momento de reavivar las ilusiones de sus militantes y simpatizantes.
A partir de ahora entra en una nueva fase el movimiento rexista, mucho más interesante y de clara evolución
profascista. El punto culminante de esta evolución se encuentra en el congreso de Lombeek-Notre-Dame,
municipio cercano a Bruselas donde el alcalde es rexista, el 10 de julio de 1938. Allí se concentran más de 60.000
militantes y simpatizantes a fin de demostrar a sus detractores que el movimiento rexista no está acabado y que
Degrelle tiene un poder de convocatoria elevado. Nunca antes se había reunido tal masa de personas en un acto
político en Bélgica. La estetica es claramente fascistizante: Degrelle aparece ante un auditorio uniformado de
negro; las banderas ondeando al viento; los discursos inflamados desde una tribuna decorada con motivos
nacionalistas. Nadie podrá negar su parecido a los congresos del partido de Núremberg. Durante la guerra
Degrelle recordará que los rexistas se sentían muy solidarios con el Nacionalsocialismo, con el Fascismo, con la
Falange y con los otros movimientos nacionalistas y socialistas que levantaba la esperanza de la juventud
revolucionaria de toda Europa.
La Europa de los podridos y la Europa de las Patrias Unidas comenzaba su duelo a muerte. Sin embargo los
resultados en las municipales de octubre no son esperanzadores. Pero Degrelle no se desanima. En abril de 1939
las elecciones legislativas arrojan 4 diputados y 4 senadores (4,43% de los votos globales). Rex sigue siendo una
fuerza importante, aunque se haya querido manifestar lo contrario, pero reducido a determinadas zonas (En el
Luxemburgo cosecha en determinadas zonas más del 20% de los votos, en conjunto el 12,7%) y desaparece
prácticamente de Flandes. En esta ocasión es elegido el propio Léon Degrelle, marcando otro récord pues es el
diputado más votado de Bélgica en su circunscripción. Degrelle sigue confiando en su estrella y en la fe en un ideal
pero la guerra se acerca peligrosamente y su estallido producirá una profunda ruptura, no sólo para Degrelle, sino
para toda Europa.
La guerra
El 3 de septiembre de 1939 las potencias aliadas declaran la guerra a Alemania. Ha estallado la Segunda Guerra
Mundial y Degrelle exige con todas sus energías que Bélgica permanezca ajena a este conflicto. Se debe mantener
la neutralidad es su consigna y así lo repite incesantemente en las editoriales de su prensa y en todas las tribunas.
Especialmente revelador es su artículo "Solidaridad de Europa" que publica el 30 de noviembre de 1939 donde
canta a la unidad de Europa, mucho antes que nuestros políticos de la Unión Europea. "La unidad europea es un
hecho. Todos somos partícipes de Atenas y de Roma, nobleza y fuerza que ha regado nuestro destino desde
siempre", y , continúa diciendo, "sin duda, el Dios por el que Europa ha militado dos mil años aclarara lo malos
tiempos y detendra a tiempo este suicidio". Desgraciadamente nadie le escucha y el 10 de mayo, presionado por
las circunstancias estratégicas y por las maniobras del gobierno belga, Alemania se ve obligada a ocupar Bélgica.
Durante 18 días el ejército belga resiste heroicamente, muchos militantes y dirigentes rexistas caerán en el campo
de batalla contra los alemanes, mientras los servicios de seguridad franceses se dedican a una auténtica caza al
hombre deteniendo a posibles "espías". En una de estas redadas es detenido Degrelle, sin que se le respete su
inmunidad parlamentaria ni su deseo de incorporarse al ejército. Se le deporta a Francia, en un acto de flagrante
ilegalidad, se le tortura y está a punto de ser ejecutado. Por ironías del destino sobrevivirá a la masacre de
Abbeville donde más de una veintena de detenidos, entre ellos indefensos ancianos y mujeres, son asesinados
impunemente por los soldados franceses, entre estos está el conocido líder flamenco Joris van Severen. El relato
de estos días es espeluznante. Ni los peores relatos de los ficticios campos de concentración alemanes puede
asemejarse a las escenas trágicas de esta masacre. Todos creen que Degrelle ha muerto, incluso sus compañeros
de partido y la prensa alemana lo declara muerto.
El 28 de mayo Bélgica se rinde y comienza oficialmente la Ocupacion alemana. La primera postura de Rex,
dirigida por una junta provisional hasta que Degrelle volvió del campo de concentración de Francia, es de
oponerse a las autoridades alemanas y no colaborar. Así casi durante medio año no hay apenas signos de
colaboración, mientras los restantes partidos, incluso el Comunista, se desviven por colaborar con las nuevas
autoridades. Degrelle volverá a Bruselas en julio de 1940 y se encuentra con un vacio de poder en Bélgica y decide
aprovechar el momento.
En enero de 1941 Degrelle ya ha retomado definitivamente el timón y el mando del movimiento colocando a su
lado a sus dos inseparables camaradas Victor Matthys y José Streel. En la editorial de año nuevo del diario "Le
Pays Réel", que ha vuelto a salir, Degrelle acaba con un enérgico "Heil Hitler!". Ha optado por la vía de la
colaboración sincera con el Nuevo orden. Inmediatamente los rexistas van copando puestos en la administración
pública y los cuadros del movimiento se reorganizan. Las secciones de asalto salen nuevamente a la calle
(Formaciones de combate-FC), las juventudes (Juventud legionaria) desfilan al mando del mítico John
Hagemanns por los pueblos de Valonia, ya sin las restricciones de la preguerra en cuanto a uniformidad (la ley
contra las milicias) y el uso de estandartes y elementos paramilitares. Y, presionado por la realidad, Degrelle firma
un acuerdo de reparto político de Bélgica con el VNV flamenco, apoyado por las autoridades alemanas. REX
controla Valonia, y el VNV Flandes, mientras que Bruselas queda para los dos, aunque mayoritariamente
flamenco. Sin embargo un nuevo factor entrará en juego y que hará girar radicalmente al líder valón. En junio de
1941 estalla la guerra con la URSS, y Degrelle no puede quedar ajeno cuando el futuro de Europa está en juego.
A los pocos días Degrelle, con la ayuda de su lugarteniente Rouleau, anuncia la creación de un Cuerpo franco para
combatir contra el Comunismo. Dos semanas después el primer contingente partirá en uniforme rexista para el
campo de instrucción y poco después al frente. A la cabeza de estos está Degrelle, que ha renunciado a un
nombramiento de oficial por parte del propio Hitler. Así lo atestigua su cartilla militar, no simplemente su
testimonio. Cerca del 80% de los voluntarios son rexistas, creen que la guerra acabará pronto y que entonces se
podrá reanudar la labor en la patria. Pero será infinitamente larga y el movimiento se resiente. Victor Matthys y
José Streel, al mando de éste en Bélgica, tienen ante sí una labor difícil: intentar calmar los ánimos de los miles de
militantes y dirigentes rexistas que desean partir al frente, sin darse cuenta de la importancia del frente interior
para administrar el país. De hecho muchos dirigentes lograrán marchar, aun en contra de la voluntad de Degrelle
y derramarán su sangre defendiendo la causa que abrazaron. Joseph Pévenasse, Paul Mezzetta, John Hagemanns
y centenares de conocidos nombres más. ¡Jamás se ha visto tal deseo de sacrificarse por una causa común como la
mostrada por esos hombres!
Las batallas se suceden y las cifras de bajas son escalofriantes (39% en Gromovaja-Balka, 52% Tcherkassy, 80% en
Estonia) y las exhaustas filas deben ser rellenadas constantemente con nuevos voluntarios llegados de Bélgica,
muchos de ellos adolescentes de apenas 16-17 años. Su valía será reconocida por los alemanes, en ocasiones
unidades completas recibían la preciada cruz de hierro, lo cuál era inusual.
En 1943 Degrelle, que siempre se distinguió por acciones espectaculares, anuncia un viraje radical en su programa
político. Los valones son parte de la Europa germánica y por lo tanto a la par con los alemanes afirma Degrelle
ante un auditorio atónito. Degrelle juega la carta de la reordenación territorial de Europa y ve la posibilidad de
lograr una posición en la Nueva Europa, rompiendo los viejos moldes de los estados nacionales de preguerra. Esta
toma de posición no es compartida por algunos de sus dirigentes, excesivamente conservadores como José Streel y
abandonan Rex aunque la más evidente fascistización del movimiento atrae a millares de jóvenes a sus filas
mientras los veteranos conservadores lo abandonan. En mayo se produce el acuerdo Himmler-Degrelle y la legión
valona, antes en el ejército alemán, ingresa en las Waffen SS como miembros de pleno derecho. Es un paso
decisivo y hará del lema de la orden negra "Mi honor se llama fidelidad" su divisa para el resto de su vida. Las
primeras experiencias en las Waffen SS son sangrientas y en febrero de 1944 se produce la ruptura del cerco de
Tcherkassy en Ucrania y Degrelle recibe la Cruz de Caballero de Hitler personalmente. Es el momento culminante
en la carrera militar y política de Degrelle. Ningún extranjero había sido recibido así por el propio Führer. La
credibilidad política de Degrelle no se ponía en duda y sabía que había conquistado con honor un puesto en la
nueva Europa. Sus voluntarios y él haran una gira triunfal por Bélgica antes de retornar al frente. En Bruselas son
centenares de miles de belgas los que le aclaman por las calles de la capital en un día nublado de abril. Sus
discursos multitudinarios animan a las masas. Será la última ocasión de estar con su pueblo de esa manera, cinco
meses después, Bruselas sería liberada por las tropas aliadas y la población aclamará a las tropas de Montgomery
de la misma forma. Degrelle incluso viaja a París para lanzar el mensaje europeísta a los franceses, tan carentes de
líderes capaces de aunar las voluntades.
Sin embargo la situación en Bélgica es difícil. Mientras Degrelle y los valones combaten cuerpo a cuerpo en
Estonia, los aliados desembarcan y avanzan por Francia en el verano de 1944. Por todos lados la administración
civil se desmorona y Rex es la única alternativa de poder real existente. Sin embargo los atentados terroristas se
repiten contra familiares y dirigentes rexistas. Los terroristas de la llamada "resistencia" consideran que para
hostigar a los rexistas y "apoyar" al esfuerzo bélico aliado hay que asesinar a mujeres y niños en nombre de las
libertades. No pasa un día que no sean masacrados y mutilados horriblemente niños a la vuelta de los colegios,
mujeres en la cocina, padres de familia volviendo de la Misa. Simplemente por ser hijos, esposas o padres de un
rexista. Los terroristas demócratas no escatiman medios para ello. En algunas ocasiones acaban con militantes
rexistas como el alcalde de Charleroi, Englebin, asesinado junto a su hijo de pocos años y su esposa. Era alcalde
siendo consciente que su antecesor en el cargo, el veterano rexista Teguels, había sido asesinado unos meses
antes. El asesinato de Englebin era un acto insensato y que no podía ser sino una provocación. Este alcalde rexista
era uno de los dirigentes más populares en su ciudad. Respetado y admirado por muchos nadie esperaba que fuera
asesinado. Victor Matthys y Joseph Pevenasse ordenan a sus cuadros resistir a la provocación. No desean que
Bélgica se convierta en un baño de sangre. Sin embargo es imposible resistir a la llamada de la sangre y perderán
la paciencia. A finales del verano comienzan las contrarrepresalias por parte de comandos rexistas. En julio es
asesinado el hermano de Degrelle, Edouard, un simple farmacéutico que no era siquiera miembro del partido. Se
ha superado la barrera de lo tolerable y comandos rexistas ejecutan a conocidos resistentes. Curiosamente, tras la
guerra, decenas de rexistas serían "ajusticiados" por estas contra represalias mientras que los terroristas eran
condecorados ...
En el Frente del Este, lejos de las tensiones en Bélgica, el fragor del combate cuerpo a cuerpo era permanente.
Degrelle es condecorado con las Hojas de Roble y el preciado pasador de combates cuerpo a cuerpo: 67 nada
menos, que le vale para recibirla en oro. Es el no alemán más condecorado. Todo alemán tiene obligación de
saludarlo en posición de respeto. Incluso generales. Son los privilegios de ser portadores de la Cruz de Hierro. Es
aquí cuando Hitler pronuncia esas míticas palabras: "Si tuviera un hijo, querría que fuera como Vd".
En septiembre Bélgica es ocupada parcialmente por los aliados. Degrelle es condenado en diciembre a la pena
capital en rebeldía y se persigue con saña a los rexistas que no han logrado llegar a Alemania. Mientras Degrelle es
nombrado Volksführer por Hitler, caudillo de los valones, demasiado tarde... La ofensiva de las Ardenas será la
última esperanza que se desvanecerá pronto. Degrelle participa activamente en la ofensiva. Sin embargo, el fin
está cerca y es la última vez que pisará su patria antes de partir hacia el exilio.
Los primeros meses de 1945 son terribles, por un lado la patria ha sido ocupada; los camaradas son perseguidos y
sus familias asesinadas. Es la llamada "Depuración" que como una nueva inquisición se posó sobre la Europa
liberada para perseguir, en nombre de la Libertad yla Democracia, a aquellos que habían apoyado al bando
perdedor. Mientras los rusos amenazan con inundar Europa y llegar hasta las mismas puertas de Bruselas. Los
voluntarios combaten en Pomerania codo a codo con las restantes nacionalidades de la Waffen SS: los mejores
representantes de todos los países de Europa. En abril muere Hitler en Berlín y la guerra se acaba. Degrelle ordena
a sus hombres resistir y lograr escapar de la represión. Por su parte, él alcanza Noruega para seguir combatiendo
pero ya no hay voluntad de resistir. Quisling desea acabar cuanto antes. Las autoridades alemanas han recibido
órdenes de no resistir. El ocaso de los dioses es un hecho. Pero Degrelle se niega a rendirse. Jamás lo ha hecho
antes. Por qué lo iba a hacer ahora?, Máxime sabiendo el futuro que le espera si vuelve a Bélgica donde está
condenado a muerte. El suicidio le parece una alternativa cobarde. Hay que combatir:
"Si los buenos no combaten, triunfan los malvados" decía un dicho que hizo suyo.
El exilio
En un avión cedido por Joseph Terboven, Reichkomissar alemán en Noruega que se suicidaría horas después,
logra atravesar toda Europa y llegar a las playas de San Sebastián, al norte de España. Mientras su familia es
detenida, incluso su esposa que pasará muchos años encarcelada. Sus ancianos padres encarcelados sólo por el
hecho de tener esta condición. Morirán en prisión. En España residirá por más de cuatro décadas, casi cinco,
apoyado por fieles camaradas españoles que evitarán que sea extraditado. El Generalísimo Francisco Franco le
prestó su apoyo incondicional. A finales de los años 60 ya no había peligro que fuera extraditado o secuestrado por
terroristas judíos. Ya era ciudadano español y Bélgica había públicamente reconocido que era un "extranjero"
aunque la prescripción de la pena de muerte se prorrogó expresamente diez años más, hasta 1974, en lo que se
llamó "Lex degrelliana". Sin embargo Degrelle jamás repudió su patria, la cambió por Europa.
Todos los que pudimos conocerle personalmente recordamos con cariño como contaba con sensibilidad sus
aventuras juveniles y el paisaje de ese país que tanto amó. Hasta el último día de su vida recordó y se preocupó por
el futuro de Bélgica. Damos fe de ello. Dedicó el resto de su vida a propagar el ideal a las juventudes de Europa y a
recopilar sus vivencias, no como un anciano que recuerda mejores épocas, sino como un joven que desea dejar
algo para la posteridad. Cuando se dirigía a los jóvenes nunca decía "antes era" sino "el futuro debe ser así".
Estaba convencido que viviría para ver su sueño realizado: una Europa unida en un ldeal. Una juventud luchando
por un futuro mejor, familia, paz, prosperidad .....
Sea así.
¡REX VAINCRA!
Cronología
Mayo: Rex es expulsado de los locales de la A.C.J.B. Noviembre: Campaña contra el Abad Moreau.
20 de noviembre: Decreto episcopal del Cardenal Van Roey, prohibiendo la participación de sacerdotes en
actividades de Rex.
1936: 21 de febrero: El partido Católico rompe oficialmente con Rex y prohibe a sus miembros colaborar con Rex.
23 de febrero: Mitin a Namur. Degrelle confirma el programa del partido.
24 de mayo: Elecciones generales. Victoria de Rex: 21 diputados y 12 senadores (11,49 % de los votos).
Septiembre: Degrelle visita a Adolf Hitler en Alemania, en una gira turistica y de forma inesperada.
11 de abril: Elección parcial en Bruselas. Derrota de Leon Degrelle (19% de los votos)
15 de Junio: Dimisión de Pierre Daye como presidente del grupo parlamentario en el congreso.
10 de Diciembre: Xavier de Grünne dimite como Presidente del grupo rexista en el Senado.
Degrelle recibe la Cruz de Hierro de 2da. Clase. Pronto será ascendido a alferez condecorado con la Cruz 1ra.
Clase.
19-28 de agosto: Batalla de Tcheriakov. Cae en combate John Hagemanns jefe de las Juventudes rexistas.
1943: 17 de febrero: Discurso de Degrelle en el Palacio de Deportes de Bruselas. Cambio radical en su orientacion
potica hacia el pangermanismo.
1944: Febrero: Victoria de Tcherkassy. Degrelle es condecorado con la Cruz de Caballero de la Cruz de Hierro.
Julio-Septiembre: Batalla de Estonia. Degrelle condecorado con las Hojas de roble (80% de bajas).
26 de diciembre: Recibe plenos poderes de Hitler en los territorios liberados en Valonia. Ofensiva de las Ardenas.
29 de Diciembre: Degrelle es condenado a muerte en rebeldía por un Consejo de Guerra celebrado en Bruselas y
retirada su nacionalidad.
1946-1947: La Depuración. Son fusilados Jose Streel, Victor Vandevelde, Victor Matthys y otros muchos dirigentes
así como militantes.
1994: 31 de marzo: Fallece Léon Degrelle en el Sanatorio Parque San Antonio de Malaga-ciudad. Sus cenizas son
esparcidas en su Bouillon natal y en la montaña de Oberzalsberg, Baviera.
Artículos de opinión
Este materialismo trepidante elimina o contamina todo lo que podría obstaculizar su expansión desenfrenada, es
decir, todo lo que, por esencia, representa una tendencia al sacrificio y a la renuncia: religión, familia, servicio a la
Patria, tres puntos principales de la sabiduría.
Ya no queda ni un solo valor moral que logra resistir a los ojos de los jóvenes: los padres han perdido la partida, la
Patria es una piltrafa, Dios hace reír y también el Papa con sus Concilios. Se tolera quizás a algún cura izquierdoso
que juega al ratón y al gato o cosas por el estilo. Antes, Dios era todo. Sólo con su Mensaje podía iluminar
eternamente el corazón de los hombres.
La sociedad de consumo convirtió a la humanidad en una inmensa multitud materialista a la cual la simple idea de
sacrificio le hacía temblar. Las fiestas, la televisión, la libido, la avidez de tenerlo todo, de poder pagar todo lo que
se ve, de no someterse nunca a ninguna moral limitativa, de incluso hartarse de los ancianos (carga pesada) o de
los niños (obstáculos), han enviado la civilización occidental al declive en el espacio de un cuarto de siglo.
Una guerra perdida, no es mortal. Pero en este caso es toda una manera de vivir la que ha sido destruida, son
todos los valores que habían construido Europa los que han sido dinamitados sin poder ser reemplazados por
otros, únicamente quedan unos Parlamentos charlatanes que no aportan en ningún caso soluciones serias. Se
inventan mil Congresos disparatados que no interesan a nadie. Y, por todas partes en el viejo mundo, el Estado se
derrumba bajo los golpes de las masas materialistas, cada vez más exigentes y cada vez más insensatas en sus
reivindicaciones.
Las más altas nociones espirituales han sido eliminadas una tras otra, ya sea la Fe, la Comunidad de la Nación, el
equilibrio y respeto a las costumbres, la solidaridad de la familia, el papel preponderante de los padres, las
obligaciones y beneficios de la procreación. Hoy día se quiere vivir, es decir, vivir materialmente, atiborrarse de
confort. ¡Y lo demás, al diablo!
Solo pude hablar personalmente en tres ocasiones con Léon Degrelle, pero fueron suficientes para captar su
extraordinaria personalidad, que se hallaba en las antípodas de lo que se llama un político profesional. Aunque era
un gran orador, no hacia uso de los artificios de la oratoria clásica. No los necesitaba. Le bastaba con una lógica
tan sencilla como convincente, adecuada para toda clase de públicos.
Tuve la oportunidad de asistir a dos conferencias suyas en un local de la desaparecida CEDADE, a finales de la
década de los años setenta del siglo pasado.
Recuerdo especialmente una charla suya, sobre el tema de los regionalismos europeos. En aquella época se estaba
gestando la autonomía de Catalunya, que, según los patentados patrioteros de la entonces denominada Alianza
Popular iba a "romper España", a "enfrentar hermanos con hermanos", y demás manidos topicazos, con los que
sus sucesores del Partido Popular iban a continuar machacando los oídos de sus tan crédulos como
deliberadamente ignorantes sucesores.
Léon Degrelle era de nacionalidad belga. Pero Bélgica no era mas que un invento, un parto "ex nihilo", generado
por Inglaterra en 1831, al desgajar la parte flamenca al sur de Holanda y añadirle la porción francófona llamada
Valonia. La sutil inteligencia de Londres debilitaba así un peligroso rival y creaba un agradecido satélite en el
continente al cual le atribuía el puerto de Amberes, el más importante del norte de Europa. El nombre del país se
derivaba de las antiguas tribus - los belgas - que habían habitado aquella zona muchos siglos atrás.
Léon Degrelle se consideraba - porque lo era - un valón. La unidad que él comandó en el Frente del Este era una
denominada Legión Valona, a pesar de no sustentar ningún tipo de prevención contra los flamencos. Incluso el
origen de su movimiento político, REX, se fundamentaba en la unión de las dos principales fuerzas sociales,
étnicas y políticas de Flandes y Valonia.
Volviendo al tema de la muy recordada conferencia de Degrelle en Barcelona, solo cabe decir que si, viajando en el
tiempo, la escucharan determinados epígonos de la "Unidad de Des(a)tino en lo universal" y desconocieran la
identidad del orador, inmediatamente lo calificarían de "rojo-separatista".
Sin embargo, nada mas alejado de la realidad. Léon Degrelle era un nacionalsocialista de la cabeza a los pies.
Conocida es la frase de Hitler según la cual, de haber tenido un hijo hubiera deseado que se pareciera a Degrelle.
Pero, además, Degrelle era un adicto a las tesis de la "Europa de las Patrias carnales", tal como fuera definida en la
Asamblea de Charlottenburg, presidida nada menos que por el Reichsführer SS Heinrich Himmler, a principios de
1944. En efecto, aquella incomparable SS, tanto la "Waffen", como la "Allgemeine", ya contaba, en aquella época
con mas de un 40% de no-alemanes, otro tanto de alemanes, y un 15 a 20% de "Auslandsdeutschen" es decir, de
descendientes de alemanes nacidos en el extranjero,. Basta con leer los libros de Saint-Loup [1] o de Jean Mabire
narrando las gestas de los SS nórdicos, occitanos, bretones, noruegos, valones, flamencos, en el Frente del Este.
Degrelle como Jean Mabire, Saint-Loup, Frannwitz, y tantos mas, sabiéndolo o no, luchaban por una Europa
REAL, y, por cierto, tal fue el titulo ("L’Europe Réelle") del primer periódico paneuropeísta publicado en la post-
guerra por otro superviviente de las estepas rusas, el valón Jean-Robert Debbaudt.
En Charlottenburg se editó incluso un primer boceto de mapa de la "Europa de las etnias", en el que se hacia tabla
rasa de las fronteras estatales artificiales, producto muchas veces de guerras de rapiña, cuando no de bodas
dinásticas, con lo que los pueblos y etnias enteras eran objeto de cambalaches entre media docena de familias,
Habsburgos, Borbones, Saboyas, Battenbergs, Romanoffs…mientras tanto, el gigante chino se despertaba en
Oriente, y en Occidente una joven república redentora de enormes riquezas se perfilaba como una nueva super-
potencia mundial.
La visión política de los hombres de Charlottenburg comprendía que Europa solo era viable aplicando la vieja
fórmula, del refranero castellano "cada uno en su casa, y Dios en la de todos".
El mapa de Charlottenburg fue reproducido por Saint-Loup en su libro "Les SS de la Toison d’Or". Todas las
patrias carnales de Europa dispondrían de un autogobierno interno total, mientras que la política exterior y las
finanzas estarían desde la capital federal europea, Viena.
Recuerdo cómo Degrelle se indignaba al enumerar las limitaciones de la entonces "Comunidad Económica
Europea", la Europa de los Estados, preconizada por el General De Gaulle. Decía que todos los "socios del club"
solo concebían Europa como una vaca lechera. Todos pensaban en qué podían obtener de Europa; nadie en lo que
podía aportar. En cambio, se entusiasmaba cuando hablaba de la Europa que hubiera podido ser si la suerte de las
armas no hubiera resultado adversa. Afirmaba que un día u otro Europa se haría, desde el Mar del Norte hasta
Vladivostock. Seria la primera - y única - potencia mundial. La alternativa, es decir, la que existía cuando nos
hablaba, era una Europa sin ilusión y destinada a ser un satélite de Estados Unidos y, por elevación, de los poderes
tácticos imperantes en Wall Street.
Los hechos, por desgracia, le están dando la razón. En la actual Europa, cuanto más crece su extensión, más se le
acumulan los problemas, algunos de los cuales parecen insolubles: la inmigración incontrolada, las rivalidades
inter-estatales, las corruptelas de los profesionales de la política, la ausencia de una política exterior propia y,
sobre todo, la falta de un verdadero entusiasmo paneuropeo. En resumen, a LA EUROPA REAL, LA EUROPA
DEL AMOR FRATERNO ENTRE NUESTROS PUEBLOS, de Lèon Degrelle y los hombres de Charlottenburg, se
ha opuesto la contrafigura actual, definida tiempo ha como "un matrimonio de conveniencia no consumado". Pero
en política, lo más necio es la desesperación, y precisamente lo obviamente desastroso de la actual situación
permite esperar que, por la Ley del Eterno Retorno, aparezca un grupo de hombres que, unidos en torno a la idea
de la Europa real, hagan posible un nuevo amanecer.
Prólogo del libro "Feldpost", de Leon Degrelle, por José Luis Jerez Riesco
(Edición española de un libro de Léon Degrelle, que no se habia traducido ni editado nunca en España. Se trata
de "Feldpost", un libro genial que recoge las notas de Léon Degrelle en el combate del Frente del Este en 1941 y
1942, que fue editado por Ediciones Rex de Bruselas en enero de 1944)
Siempre he pensado que el lugar natalicio de los seres humanos puede ser un factor determinante de referencia en
el carácter y en la trayectoria vital de las personas y a veces marcan sus derroteros culturales; el hecho de que
León Degrelle, el genial autor y protagonista de la obra “Feldpost”, fuese natural de Bouillón, en las viejas tierras
de Lotaringia, donde nació el 15 de junio de 1906, no es una cuestión baladí en su impronta y en su estela. Entre
los primeros recuerdos que conservaba Degrelle en la retina, los de su más tierna infancia, se encontraba la
imponente y maciza silueta del pétreo castillo feudal, con sus robustas torres circulares, morada de un personaje
mortal de leyenda áulica, Godofredo de Bouillón, a quien por sus nimbadas y prodigiosas hazañas y gestas
guerreras, en defensa de la Cristiandad, ha quedado como la personificación del ideal de caballero medieval, como
el arquetipo del guerrero de la fe, por ser el primero que, liderando a los cruzados, entró triunfante en la mítica
ciudad de Jerusalén.
Las primeras narraciones que formaron y desataron la imaginación y fantasía del joven Degrelle guardaban
relación con las epopeyas y aventuras de aquel ser prodigioso, uno de los nueve de la fama universal que enumera
Miguel de Cervantes, inspirador de la leyenda del “Caballero del Cisne”, que sirvió de numen a Richard Wagner
para componer su opera Lohegrín o a Dante Alighieri para situar su alma en el cielo de Marte, junto a los místicos-
guerreros del santo ideal.
En los cuentos, leyendas y narraciones que corrían, enigmáticos y chispeantes, de la boca de los abuelos a los
atentos oídos de sus nietos, en derredor de la lumbre de las chimeneas o de los acogedores y cenicientos braseros,
durante los prolongados e interminables inviernos de tupidas e impenetrables nieblas de Bouillón, no faltaban los
relatos de tan singular héroe local de proyección cósmica, a quien todos los muchachos llevaban dentro de sus
corazones, en el subconsciente colectivo de la región, y a quienes les gustaría parecerse al ganar la pubertad.
Godofredo era un ser de un profundo sentimiento religioso, que vendió todas sus posesiones y pertenencias,
poniendo íntegro su patrimonio al servicio de la Cruzada que con tanta vehemencia y ardor predicaba el Papa
Urbano II para, un buen día, del año 1096, partir desde su fortaleza de Bouillón, al frente de cuarenta mil
hombres, para emprender, por la ruta de Carlomagno, el sendero que le llevaría a la celestial Jerusalén para su
liberación y poder así guardar y defender la ciudad que albergaba el Santo Sepulcro, el mayor baluarte espiritual
de sus nobles ideales.
Fueron tan prodigiosas e inverosímiles las hazañas atribuidas a Godofredo de Bouillón que pronto se le entronizó
como héroe de los cantares de gesta, tanto de Antioquia como de Jerusalén, como el prototipo y el paradigma del
caballero por excelencia.
Fue Godofredo para León Degrelle un modelo a emular, un buen ejemplo a seguir. Por ello, cuando el Führer y
Canciller del III Reich, Adolfo Hitler, convocó a los pueblos y a la juventud de Europa, en 1941, para alistarse y
emprender la gran y decisiva Cruzada contra el Bolchevismo, Degrelle se puso al frente de los voluntarios valones,
como soldado raso, para ganar fama, gloria y honor en el Frente del Este, en aquella inmensa muralla de
combatientes que lucharon hasta la extenuación, encarnizada y románticamente, con sus camaradas de todas las
regiones europeas en la gran batalla por la defensa de la civilización cristiana y la cultura occidental, para liberar
al Viejo Continente y al mundo entero de las podridas consignas orquestadas por los sempiternos enemigos de la
humanidad agazapados tras su perfidia secular.
Si Godofredo de Bouillón ha ganado un lugar de honor en el Olimpo reservado para los inmortales, León Degrelle
le sigue a la zaga, por su fantástica vida, relevantes prendas y dotes excepcionales, que le pusieron a la cabeza de
los escalafones del valor y la inteligencia, logrando en el corto lapso de tiempo de cuatro años de acero, por
méritos de guerra, pasar de simple “guripa” a General en Jefe de su unidad, siendo el combatiente extranjero más
condecorado de la Segunda Guerra Mundial, durante la Cruzada Europea contra el bolchevismo ateo y
materialista, configurándose para la posteridad como un icono de heroísmo y férrea voluntad. Si con méritos
propios destacó como el “Guerrero de Europa”, movido por su arrolladora fe, su indomable tesón y su fuerza
proverbial, con su oratoria mágica e inspirada, ganó las voluntades de sus fieles y con sus escritos supo plasmar,
con rigor y precisión, los hechos y epopeyas en las que intervino como destacado y estelar personaje principal en
los acontecimientos que labraron y decidieron la Historia del siglo XX, sin renuncias ni arrepentimientos, sino con
orgullo y lealtad a los valores eternos que dignifican y elevan a los seres superiores.
“Feldpost” es el título del diario epistolar que León Degrelle redactaba a vuelapluma, entre ecos de truenos,
estallidos de metralla y olor a pólvora, antes de conciliar el sueño tras las duras jornadas en el Frente del Este en
las campañas de 1941 y 1942, de la que hasta la fecha no existía versión española. Las cartas escritas por el joven
voluntario, con sus vivencias, reflexiones y meditaciones a ras de trinchera, las enviaba puntualmente a Bélgica
utilizando los organizados servicios del correo militar, que eso significa precisamente el rótulo alemán empleado
de sus reveladores testimonios: “Feldpost”, que se podría traducir como “Correo de campaña”, donde se
vislumbran, en su elevada adrenalina, anhelos bélicos e ideales políticos, y en los que León Degrelle refleja, de
forma fidedigna y magistral, la vida dura y sacrificada de los combatientes valones en los gélidos inviernos de la
estepa y de los hielos de aquella inmensidad territorial cubierta por el manto glacial de sus rigores extremos.
El libro, por la espontaneidad de su redacción, es de fácil lectura y el testimonio directo expuesto, por su
inmediatez en relación a los acontecimientos vividos, adquiere la categoría de documento de máxima certeza y
suma veracidad, alejado de cualquier manipulación elaborada a posteriori, como se suele escribir al uso y así
falsificar la Historia elaborada y reconstruida, por interesadas razones de mera conveniencia.
En estas líneas escritas en el fragor de las batallas, en condiciones climáticas al límite de la resistencia humana, se
adentra el lector en el alma íntima y recóndita de León Degrelle, descubriendo en sus frases, lacónicas como
dardos y sin oropeles, los recovecos de su grandiosa personalidad, llena de poesía y de una gran nobleza de miras
altruistas y elevadas.
La recopilación de las cartas estampilladas, enviadas por “Feldpost”, denominación del servicio postal empleado
por las fuerzas militares germanas en combate, es un auténtico diario de guerra y vieron la luz pública en las
Ediciones Rex de Bruselas, el 31 de enero de 1944. Son, pues, unas memorias donde Degrelle templa sus armas
espirituales y su coraje con el hielo y con el ardor del fuego de su ardiente corazón.
Después de la atenta lectura de esta obra la imaginación nos lleva hacia la existencia y la constatación que la
mitología puede convertirse en realidad cuando se encarnan sus atributos idílicos y quiméricos en seres
irrepetibles, como Godofredo de Bouillón o León Degrelle, que nos señalan al unísono el camino de la rectitud.
Referencias
Volver arriba ↑ Pseudónimo de Marc Augier (1908-1990). Oficial de las SS, director de la revista "Devenir" de la
Division Charlemagne de las Waffen-SS y, tras su paso por la Academia SS de Hildensheim, miembro de la Oficina
Política de las SS.
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