Marta Escudero y Andrea Aguilera.
Historia del Arte Musulmán 2022/23
MARLOTA DE BOABDIL EL CHICO
1. Definición de la Marlota.
2. Contexto histórico - artístico.
3. Análisis artístico y simbólico.
4. Anexo de imágenes.
5. Bibliografía.
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1. Definición de la Marlota.
En la imagen se puede apreciar el Jaique o marlota de Boabdil. Su cronología es del
1482, y el autor es desconocido. La marlota está compuesta por seda, hilo metálico y lino,
sus proporciones son de 103,2 x 155 cm. Actualmente ésta prenda se puede encontrar en el
Museo del Ejército de Toledo. La técnica empleada para esta marlota es el terciopelo,
tafetán y guarnición trenzada.
La marlota es un tipo de vestimenta que utilizaban los musulmanes. Consistía en una
banda de un tejido liso con ligamento de tafetán, de lino casi transparente, por lo que
aparece doblado por la mitad y terminado en listones de seda roja, espiguilla y flecos
dorados. La única pieza auténtica de indumentaria nazarí que se ha conservado es la
marlota o «mallüta», de Boabdil. Es de terciopelo carmesí, color de la dinastía nazarí, al que
se denominaba «picado» o «cortado» por su decoración rehundida de estilo gótico a base
de coronas entrelazadas y hojas lobuladas con granados en su interior. Es un traje
relativamente corto, holgado, de forma acampanada, que se logra metiendo un cuchillo a
cada costado; con mangas y sin capuchón.
La moda en la indumentaria de los musulmanes fue muy duradera, según Bernis, así
como la pervivencia de los nombres de los trajes. Es característico en toda la indumentaria
musulmana, la gran amplitud y holgura de sus prendas. En el Occidente musulmán muchas
piezas de indumentaria del mismo tejido, forma y nombre eran comunes para ambos sexos.
Al comienzo del emirato nazarí, la indumentaria de los musulmanes de al-Andalus recibió la
influencia de los reinos cristianos de la península. Los andalusíes miraban con curiosidad a
los viajeros orientales. Ibn Sa'id, en el s. XIII escribió: «Los granadinos usan trajes,
banderas y armas semejantes a las de los cristianos y muy distintas a las de los orientales.
Solamente los doctores cubren su cabeza con un turbante; el resto de la población se cubre
con el tarbús.
Esta influencia se muestra también en los documentos que escriben los primeros
monarcas nazaríes en donde firman «don Mahomet» a usanza castellana. Seco de Lucena
dice que el reino granadino nació, pues, bajo el signo de la influencia cristiana. Sus primeros
reyes fueron aburguesados y de musulmanes sólo tenían lo indispensable para ser
tolerados por sus súbditos . Ibn Jaldün hace un comentario muy ilustrativo de esta forma de
vida: «En nuestros días los andalusíes, imitando a los cristianos; se visten como ellos,
emplean sus emblemas y muchas de sus costumbres, que aparecen en las pinturas con
representaciones figurativas sobre los muros de sus edificios y habitaciones» '''. Estas
representaciones se pueden contemplar aún en la sala de los Reyes, del palacio del Riyad
Jardín, hoy llamado de los Leones.
Rafael López Guzmán, José Miguel Puerta Vílchez y María Jesús Viguera Molins. “Desde el Milenio :
Miradas de Al-andalus”. En Arte y Culturas de [Link] 2013/2014. Pp :
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A su vez ésta marlota va en conjunto de unas polainas y unas babuchas.
Las polainas son según la Rae, una especie de media calza, hecha regularmente de
paño o cuero, que cubre la pierna hasta la rodilla y a veces se abotona o abrocha por la
parte de fuera. Especialmente hablamos de las polainas altas de Boabdil, cuya cronología
es del 1483. Su material es de piel ,en específico de baquetilla, e hilo de [Link] técnica de
estas polainas consiste en la técnica de curtido, cosido, y guadamecí. Sus medidas son de
63 x 18,5cm. Y al igual que la marlota se encuentra en el Museo del Ejército de Toledo.
Acompañando a estos dos objetos mencionados, van unas babuchas o también
llamadas rihiyya de Boabdil. Según la Rae, las babuchas son un calzado ligero y sin talón,
usado principalmente en países orientales y del norte de África. Las babuchas de Boabdil
tienen como cronología el 1483. Su material es de piel en específico el cuero de Córdoba e
hilo de lino, sus medidas son de 24 x 10 x 9 cm. Y como ambas partes del conjunto se
encuentra en el museo del Ejército de Toledo. Por último mencionar que la técnica de estas
babuchas son el curtido y el cosido.
2. Contexto histórico - artístico.
Cuando el califato omeya de Córdoba se quebró a principios del siglo XI, muchos
gobernantes de las coras y provincias lograron independizarse, controlar y hasta expandir
sus territorios, conformando la geografía de las taifas. Entre ellas, la que ocupaba las tierras
de Granada, con capitalidad en Madinat Ilbira, inicia su propio recorrido histórico individual,
pero con la particularidad de su traslado al lugar que ocupa actualmente la ciudad de
Granada. Así, Madinat Ilbira (situada entre los actuales municipios de Atarfe y Pinos Puente)
es abandonada, manteniéndose en el horizonte cultural mediante alusiones de viajeros y
escritores.
En cuanto a Granada, la ciudad se remonta, cual palimpsesto, a la época ibérica,
con restos materiales que nos hablan de su importancia durante el Imperio romano,
momento en el que adquirió la denominación de Florentia Iliberritana, y los siglos
altomedievales, destacándose la celebración en la misma del concilio de Elvira a principios
del siglo IV. Más tarde, el último soberano de esta dinastía , el emir Abd Allah, deportado y
recluido por los almorávides en Agmat, cerca de Marrakech, dará testimonio en sus
extraordinarias memorias.
A partir de ese momento Granada emerge como centro cultural de primer orden en la
fisonomía política y social de al-Andalus, convirtiendose ala postre en el resumen de la
trayectoria cultural del islam en la peninsula iberica y, a su vez, en el punto de encuentro con
el mundo europeo, al que transmite un legado que forma parte indisoluble de nuestra
identidad actual.
Rafael López Guzmán, José Miguel Puerta Vílchez y María Jesús Viguera Molins. “Desde el Milenio :
Miradas de Al-andalus”. En Arte y Culturas de [Link] 2013/2014. Pp :
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Y es que los valores simbólicos y míticos de Granada empiezan a configurarse ya en
la época islámica.
Son diez siglos, mil años de historia continuada, que fueron dotando a Granada de
un carácter propio, con elementos destacados de encanto y de símbolo de confluencia y
universalidad desde su nacimiento. En los cinco primeros fue centro de la taifa de sus
fundadores, los Ziríes granadinos y, tras sobresalir en los periodos de almorávides y
almohades, fue la última capital de al- Andalus con la dinastía de los Nazaríes, una de las
más longevas de la historia de España. Los otros quinientos años se desarrollaron dentro de
las monarquías absolutas de la Edad Moderna y de nuestros controvertidos últimos siglos,
que nos insertan en el nuevo milenio y en los valores propios e identitarios, basados en la
comprensión de la historia y en el reconocimiento positivo de nuestra herencia múltiple e
intercultural.
El periodo nazarí, tiene una especial singularidad ya que supone para la ciudad de
Granada la configuración urbanística y monumental que se hereda tras su conquista y que
permanece visible en grandes construcciones, entre las que se eleva de forma señera en el
conjunto palatino de la Alhambra.
El Reino nazarí de Granada fue, en principio, una taifa más entre las surgidas al
decaer el imperio magrebí de los almohades, y la única que sobrevivió a las amplias
conquistas cristianas de los territorios de la actual Andalucía en el siglo XIII.
Este reino fue fundado por un nazarí modesto personaje, militar de frontera, llamado
Muhammad [Link] B, Nasr, que pretendía descender de un compañero del Profeta,
asegurándose así prestigio y legitimidad. Se hizo proclamar emir en su ciudad natal de
Arjona, en 1232, con dominio sobre Jaén y Porcuna, y a cabo de cinco años logró ser
reconocido en Granada. En 1238 se anexionó Almería, y Málaga poco después. Con
habilidad política, el sultán nazarí se reconocía vasallo del rey Fernando III de Castilla,
obligándose a pagar parias, situación que se repetiría con Alfonso X el Sabio : a cambio de
esta sumisión, Muhammad I se aseguraba la independencia de los territorios de Andalucía
oriental. Su apogeo en el siglo XIV, lo marcaron sobre todo Yusuf I y Muhammad V, que
murió en 1391, a los que debemos buena parte del legado artístico nazarí.
Con Granada, al-Andalus se apagaba. Ya a fines del siglo XIV el gran historiador
tunecino de antepasados andalusíes, Ibn Jaldun, señalaba que los granadinos estaban
<<ahítos de humillación>>, refiriéndose a sus dependencias externas. El territorio de
al-Andalus se había ido reduciendo durante sus ochos centurias de existencia, con
retroceso más o menos acelerado, cuyas causas hay que buscarlas, por un lado, en la
propia entidad política y militar andalusí, en su evolución económica y sociocultural. Pero,
también, hay que tener en cuenta factores externos, como la situación de al-Andalus frente
al auge político, social, económico y militar europeo, proyectado sobre el amplio marco del
Mediterráneo.
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Miradas de Al-andalus”. En Arte y Culturas de [Link] 2013/2014. Pp :
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Expansión europea que logró en el Mare Nostrum imponerse en rutas, y monopolios
comerciales desde el siglo XIII, ocupar toda la península ibérica desde el siglo XV, e,
incluso, empezar a establecerse por la ribera sur del Mediterráneo.
La sociedades y culturas, el conocimiento evolutivo, pero también transversal, de las
culturas de al-Andalus referenciadas en sus gentes, paisajes y relaciones constituyen la
esencia de esta sección de la muestra. Para su comprensión, la dividimos en varios
apartados que muestran su espacio físico, cambiante en relación con la evolución política, el
ensanchamiento de los estados cristianos, las vías de comunicación, las fronteras y las
relaciones que implican, así como la estructuración de ciudades y su imbricación con las
tierras del entorno.
Ahora bien, la sociedad se compone de gentes, de personas que comparten
objetivos comunes que pueden caracterizarse por asumir el islam como religión o la
generilización de la arabización que se había producido desde la llegada de los primeros
musulmanes en el siglo VIII; aunque existiera un componente considerable en los primeros
siglos, de judíos y cristianos. Todas las personas que convergen en al-Andalus a partir del
siglo XI, a pesar de sus originales procedencias, compartían una homogeneidad cultural que
se fue acrecentando hasta el Reino nazarí de Granada.
Esta cultura se exterioriza en distintos ámbitos del saber, desde la religión y el
derecho a la medicina, pasando por la ciencia en el sentido más amplio, la literatura y la
historia : fue la protección de los sabios y de las artes cualidad de la mayor parte de las
cortes de los distintos estados islámicos, que, a su vez, utilizaban estas manifestaciones
como propaganda de su modelo político.
También había fronteras, no como fisuras del territorio, sino como espacios
permeables que permiten el intercambio comercial, de gentes, costumbres y cultura en
general. Los avances científicos generados, importados o heredados en al-Andalus se
difundieron por los reinos cristianos y, más allá, por la Europa medieval. Los centros de
traducción, bien ejemplificados en la labor de Alfonso X el Sabio, significan la recuperación y
reelaboración de los conocimientos de la Antigüedad que constituyen los cimientos de la
recuperación de la Europa Occidental y el desarrollo posterior de lo que se ha llamado
Renacimiento.
La marlota pertenecía a Boabdil el Jóven. Fue el último emir musulmán del reino
nazarí de Granada. En el año 1482 se sublevó contra su padre, 'Abú-l-Hasán, lo destronó
con la ayuda de la familia de los Abencerrajes. Un año más tarde Boabdil el Joven cayó
preso de los Reyes Católicos durante su ataque a Lucena, este hecho lo aprovechó Muley
Hacén para poder recuperar el trono de Granada, que fue apoyado por su hermano
Muhammad ibn Sa`d al-Zagal, el cúal era el señor de Málaga.
Fernández, Tomás y Tamaro, Elena. «Bibliografía de Boabdil el Chico [Muhammad XI]». En Biografías
y Vidas. La enciclopedia biográfica en línea [Internet]. Barcelona, España, 2004.
Rafael López Guzmán, José Miguel Puerta Vílchez y María Jesús Viguera Molins. “Desde el Milenio :
Miradas de Al-andalus”. En Arte y Culturas de [Link] 2013/2014. Pp
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Para promover el desacuerdo entre los musulmanes, los Reyes Católicos liberaron a
Boabdil a cambio de su vasallaje, que fue el pacto de Córdoba en el año 1483. Entre los
años 1483 y 1487 se desarrolló la guerra civil, donde Boabdil constituyó su corte en la
ciudad de Almería, sin embargo tuvo que abandonar la ciudad y hallar la protección de los
Reyes Católicos ante la presión de al-Zagal.
En el año 1487, murió su padre y además pierde contra su tío ante los cristianos en
Vélez-Málaga. La debilidad musulmana fue aprovechada por los castellanos para poder
avanzar sobre el reino nazarí, así conquistando las ciudades de Málaga, Marbella, Almería,
Guadix y Baza, entre los años 1487 y 1490.
En 1491, los cristinos pusieron sitio a Granada y bloquearon su vía de comunicación
a través del río Genil al construir la fortaleza de Santa Fe. No tuvieron ayuda del norte de
África, por lo que el emir de Granada tuvo que firmar los acuerdos de capitulación de Santa
Fe, en la fecha de 25 de abril de 1492, y el 2 de enero de 1492 entregó la ciudad a los
Reyes Católicos. En un principio fue confinado en las Alpujarras, pero en el año 1493 se
trasladó a Fez y allí murió luchando contra los jardínes en Vado de Bacuna, donde se libró
una batalla en el año 1527.
Seguidamente hablaremos del arte textil.
En el reino nazarí la industria textil, y especialmente la de los tejidos de seda,
contaba con una gran tradición desde la época emiral con Abd al-Rahman I (s. VIII). El fue el
primero en introducir la sericultura en la península, al traer consigo a los sirios sericicultores
o conocedores de la cultura de la seda, que se instalaron en diversas zonas de al-Andalus,
especialmente en Jaén y las Alpujarras.
La seda desempeñó un papel de gran importancia en la economía del reino de
Granada por la exportación de seda hilada y de tejidos de lujo, llegando a formar una de las
bases de su riqueza, y pudiendo calificar a su sociedad de «civili-zación del textil»
Según Lombard, la industria textil fue la que empleaba a mayor número de
artesanos, incluso más que otras fábricas activas como la cerámica y los metales. Esto se
debía a que el vestido y los ornamentos textiles jugaban un papel de primer orden en la vida
de la sociedad musulmana, no sólo como una necesidad de indumentaria, sino también
como parte fundamental del esplendor con que los soberanos deseaban rodearse. La
profusión de los tejidos ricos, las tapicerías, las alfombras y cortinas, los cojines y cobertores
que se acumulan en los almacenes y se despliegan en los días de ceremonia, eran una
prueba demostrativa de poder y grandeza.
Autor desconocido. Arte islámico en Granada. Granada: Comares Editorial, 1995. Pp: 117-128.
Fernández, Tomás y Tamaro, Elena. «Bibliografía de Boabdil el Chico [Muhammad XI]». En Biografías
y Vidas. La enciclopedia biográfica en línea [Internet]. Barcelona, España, 2004.
Rafael López Guzmán, José Miguel Puerta Vílchez y María Jesús Viguera Molins. “Desde el Milenio :
Miradas de Al-andalus”. En Arte y Culturas de [Link] 2013/2014. Pp :
17-24.
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Los centros textiles del mundo musulmán trabajaban además para la exportación y
tenían, por ello, una importancia mundial. Las descripciones y las listas numéricas de tejidos
ofrecidas por los geógrafos y los historiadores y literatos, así como las muestras
conservadas en los tesoros de las iglesias y en los museos, atestiguan la variedad y la
importancia cuantitativa y cualitativa de esta producción textil, índice de una
extraordinaria prosperidad material.
Almería fue el centro textil más importante, muy citado tanto en los textos
musulmanes como cristianos. Aparece como la ciudad con mayor tradición textil desde la
época de los almorávides y como punto más importante en la exportación de los tejidos, que
continuó hasta después de la Reconquista, debido a su infraestructura portuaria con
almacenes, fondas y todas las instalaciones necesarias para el buen funcionamiento de un
puerto mercantil.
La creación del «Tiraz», o taller real en Córdoba, se atribuye a Abd-al-Rahman II,
entre los años 821-852. Es una de las mayores instituciones en importancia en la corte, de
la cual nos quedan, afortunadamente, noticias concretas en los Anales Palatinos de
al-Hakam II, y antes con "Abd al-Rahman III, y ejemplos como un bordado del museo de
Cleveland fechado en 940-41 donde figura el nombre de este califa y el almaizar de Hisam
II, de 976-1013. De época taifa tenemos tejidos que forraron arquetas cristianas como la de
San Isidoro de León (1063) y San Millán de la Cogolla (1067) , posiblemente quizá hechos
en los telares sevillanos, ambas de fuerte colorido con predominio del rojo, como se harán
luego las sedas granadinas de la Alhambra. El período almorávide está perfectamente
documentado con el bordado de la casulla de Fermo en Almería (1116-17), y con la casulla
de San Juan de Ortega, hecha por Ali Ibn Yüsuf (1106-1143) 19. En la dominación almohade
se aprecia un momento de menor producción por motivos conocidos de austeridad y
sencillez, para después continuar con este lujo que se había hecho costumbre y, poco a
poco, se van realizando unas piezas de una gran belleza, con el empleo del oro de la mejor
calidad y sin escatimar su cantidad. Gracias a los enterramientos y a la liturgia cristiana, se
han podido rescatar numerosas piezas que constituyen una sola parte de lo que debió ser el
panorama de los espléndidos tejidos de la España musulmana y mudéjar.
Con este pasado, el reino nazarí de Granada contaba con toda la tradición
costumbre e infraestructura para continuar con esta industria,cuya materia prima se daba
precisamente en los lugares del reino granadino en torno a las ciudades de Málaga, Almería
y [Link]ían a la perfección la sericultura, el oficio de la tintura y las artes del telar
con técnicas diferentes y supieron realzar su producción textil, incluso haciéndola más
efectista y polícroma. Por todo ello, serán la seda y los tejidos de seda la mayor fuente de
ingresos para sostener el emirato de los últimos musulmanes de al-Andalus, los nazaríes.
Autor desconocido. Arte islámico en Granada. Granada: Comares Editorial, 1995. Pp: 117-128.
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Algunos de los materiales que más se utilizan para el arte textil son:
El lino es la fibra textil de origen vegetal más antigua utilizada en la península. Su
cosecha era tan abundante que se exportaba hacía los países musulmanes más destacados
e incluso a Egipto.
El algodón fue introducido por los musulmanes en al-Andalus a través del Magreb.
La primera vez que se cita el cultivo es en el Calendario de Córdoba, en el año 961. La
región de Sevilla y el bajo Guadalquivir producían la mayor parte. Las cosechas de Aljarafe,
eran suficientes para todo el al-Andalus. La región de Málaga también producía mucho
algodón.
La lana es la materia textil de origen animal con la cual se han fabricado desde la
antigüedad tejidos gruesos, suaves y cálidos, cuya finura dependía de que fueran a ser
destinados a tejidos preciados o a tejidos de uso corriente; así como para las alfombras,
tapices y cobertores.
El oro se hallaba principalmente en las arenas auríferas de los ríos Segre, Tajo y
Darro, afluente del Genil, en forma de pepitas o incluso hojas. La producción nacional
resultaba insuficiente por ello era necesario importar el oro del África Negra.
La seda es el filamento que segrega el gusano Bombyx mori y es la primera materia
textil por excelencia para la elaboración de los tejidos artísticos, como en el caso de la
Marlota de Boabdil el chico. El país originario de la seda es China, y el comienzo de su
cultivo se sitúa en el tercer milenio a.C.
En cuanto al comercio de la seda, según López de Coca, la administración y renta de
la seda resulta el capítulo mejor conocido sobre la seda granadina, debido al interés que los
reyes castellanos tuvieron en conservar los viejos usos islámicos, tanto en lo que se refiere
al control como a los tributos que la empeñaban. Es decir, sobre la elaboración de madejas
y su control posterior hasta que salen al mercado son los asuntos básicos que trata el
documento conocido como Suplicación… sobre el desmar de la seda y sobre otras cosas
tocantes a ella, que las autoridades mudéjares de Granada y de la Alpujarra, en
representación de todo el reino, elevan a los Reyes Católicos, en marzo de 1497, al estar
conformes con lo que «se acostumbró en tiempos pasados». Es un documento sin fecha
que recoge el acuerdo alcanzado con los Contadores Mayores de cuentas poco después de
terminar la guerra.
Durante la época del Califato, los comerciantes de al-Andalus eran en su gran
mayoría agentes mozárabes que comerciaban con la Galia ya desde el siglo IX, y
comerciantes judíos que hacían largos viajes al oriente musulmán y a la Europa cristiana. Al
otro lado de las Marcas, los mercaderes mozárabes y judíos revendían en los reinos
cristianos del norte de la península Ibérica, sobre todo en León donde llevaban los pro-
ductos de la industria de lujo procedentes del tiraz cordobés y otros de procedencia oriental
que importaba la España musulmana.
Autor desconocido. Arte islámico en Granada. Granada: Comares Editorial, 1995. Pp: 117-128.
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Fue especialmente importante la función desempeñada por los comerciantes judíos
en la cuenca mediterránea, especialmente de los egipcios en la España musulmana de los
siglos XI y XII. Sin embargo, en el reino nazarí el comercio estuvo en manos de
musulmanes, sobre todo en el siglo XIV. Dufourcq manifiesta la existencia de un comercio
activo protagonizado por hombres de negocios y por hombres de estado granadinos. En
mayo de 1361, hubo una intensa actividad de comerciantes de Almería en las costas
andaluzas. Enseguida los comerciantes nazaríes tuvieron que hacer frente a la competencia
que les hacían los mercaderes mallorquines y valencianos. A principios del siglo XIV había
en Almería una colonia de mercaderes catalanes.
Los comerciantes italianos apreciaban la calidad de la seda granadina, que la
llamaban spagnola, di Málaga, di Almería o moresche en los documentos italianos del
Trecento. También se exportaba de Málaga y de Almería hacia Cádiz, Alicante y Valencia,
«gran mercado de la seda moresche», la seda era en gran parte redistribuida. En 1404,
intermediarios genoveses y venecianos vendieron a los catalanes seda de Almería a buen
precio. En 1402, los valencianos vendían seda de Granada a las compañías comerciales de
Luca y Florencia. La seda del reino nazarí hacía la competencia a la seda oriental. Los
comerciantes catalanes y valencianos son los que llevarían estas sedas nazaríes a Cataluña
y Valencia y las compraban los pintores de los siglos XIV y XV, representándolas en sus
cuadros.
En época cristiana, en la ciudad de Granada son los comerciantes los que
promueven la industria sedera y concentran en sus manos tanto el comercio de tejidos como
el de madejas o mazos de seda, proporcionando a los tejedores la materia prima, e incluso
les prestaban dinero para que instalaran sus telares.
3. Análisis artístico y simbólico.
Esta marlota era perteneciente a Boabdil, esta prenda era usada muy habitualmente
entre los musulmanes adoptada por los cristianos desde el siglo XV. [Imagen 1]
Para su confección se utilizó terciopelo de seda forrado con lino. Su hechura es
sencilla, simple con vuelo y mangas que permiten vestir otras vestimentas debajo, aberturas
laterales para poder sacar las manos, con un largo hasta media pierna, permitiendo montar
a caballo. [Imagen 2]
La decoración del terciopelo es típicamente gótica, mientras que las guarniciones
trenzadas de hilo metálico son de tradición musulmana, es el trazado dorado que se
observa en la mitad de la marlota. [Imagen 3] Se puede apreciar en la manga derecha
donde el estilo es gótico.[Imagen 4] El color rojo corresponde a la dinastía de los Alhamares
de Granada.
“Marlota de Boabdil”. Museo del Ejército. Consultado el día 14-11-2022.
[Link]
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Pero de los muchos que habría en su momento, este es el único ejemplar que se ha
conservado. Es tan especial ya que Boabdil la estrenó para un acontecimiento especial en
1483. En el día que la estrenó, se enfrentó por primera vez al ejército de los Reyes
Católicos, obteniendo la derrota en Lucena.
Luego también mencionar las polainas que van en conjunto con la Marlota,
mencionar que fueron confeccionadas con una clase de piel tan suave que no fue necesario
ser forradas. Cada una de las “botas” fue realizada con dos piezas , una para la puntera y
empeine, y otra para lo que es el resto de la “bota”. Fueron cosidas con hilo de lino que éste,
fue disimulado mediante una decoración de ataurique repujada. [Imagen 5]
A su vez, también encontramos las babuchas, que en palabras informal, son como
los zapatos normales. Las babuchas fueron realizadas también como las polainas, a través
de dos piezas de piel, unidas con un hilo de lino, una que es para la suela y otra para el
resto. Aunque la exposición aparece con el talón levantado, Boabdil debió de llevarlo
bajado. Tanto las polainas como las babuchas corresponden a una talla de calzado
pequeño, proporcionada a la estatura que sugiere la marlota ; lo que son unos 165 cm de
altura, acorde con el apelativo del último rey nazarí de Granada, Boabdil el chico. [Imagen 6]
Fue derrotado en Lucena por Diego Fernández de Córdoba , Alcaide de los
Donceles y por el Conde de Cabra, Señor de Baena. Éstos dos últimos mencionados
recibieron como trofeo todas estas prendas, además de las armas. Las armas fueron
donadas al museo de artillería en 1901 por la Marquesa de Viana.
“Marlota de Boabdil”. Museo del Ejército. Consultado el día 14-11-2022.
[Link]
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4. Anexo de Imágenes.
Imagen 1. Indumentaria de Boabdil. Imagen 2. Marlota de seda.
Imagen 3. Trenzado de hilo metálico. Imagen 4. Manga derecha, decoración gótica
Imagen 5. Polainas. Imagen 6. Babuchas.
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5. Bibliografía.
Autor desconocido. Arte islámico en Granada. Granada: Comares Editorial, 1995. Pp:
117-128.
Fernández, Tomás y Tamaro, Elena. «Bibliografía de Boabdil el Chico [Muhammad XI]». En
Biografías y Vidas. La enciclopedia biográfica en línea [Internet]. Barcelona, España, 2004.
“Marlota de Boabdil”. Museo del Ejército. Consultado el día 14-11-2022.
[Link]
Rafael López Guzmán, José Miguel Puerta Vílchez y María Jesús Viguera Molins. “Desde el
Milenio : Miradas de Al-andalus”. En Arte y Culturas de [Link]
2013/2014. Pp : 17-24.
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