Leishmania
Por:
● Pacheco Huarhuachi
Dayan Isabel
Ciclo De Vida
Leishmaniasis mucocutanea
Leishmaniasis Visceral
Diagnóstico diferencial de Leishmania Cutánea
Diagnóstico diferencial de leishmaniasis Mucocutánea
Diagnóstico diferencial de Leishmaniasis visceral
Pruebas y exámenes
Al examinar se puede descubrir que su bazo, su hígado y sus ganglios linfáticos están agrandados. Le preguntarán si recuerda
haber sido picado por flebótomos, o si ha visitado un área en la que la leishmaniasis es común.
Los exámenes que se pueden hacer para diagnosticar la afección incluyen:
● Biopsia y cultivo del bazo
● Cultivo y biopsia de médula ósea
● Prueba de aglutinación directa
● Prueba indirecta de anticuerpos inmunofluorescentes
● Prueba de PCR específica para Leishmania
● Cultivo y biopsia del hígado
● Cultivo y biopsia de ganglios linfáticos
● Prueba cutánea de Montenegro (no aprobada en los Estados Unidos)
● Cultivo y biopsia de piel
● Niveles de inmunoglobulina en suero
● Proteína en suero
Otros exámenes que se pueden realizar incluyen:
● Conteo sanguíneo completo
● Pruebas serológicas
● Albúmina en suero
● Niveles de inmunoglobulina en suero
● Proteína en suero
Tratamiento
Los compuestos que contienen antimonio son los medicamentos principales utilizados para tratar la leishmaniasis. Estos incluyen:
● Antimoniato de meglumina
● Estibogluconato de sodio
Otros medicamentos que se pueden utilizar incluyen:
● Anfotericina B
● Ketoconazol
● Miltefosina
● Paromomicina
● Pentamidina
Puede necesitarse una cirugía plástica para corregir la desfiguración causada por las llagas en la cara (leishmaniasis cutánea).
Prevención
Tomar medidas para evitar las picaduras de los mosquitos simúlidos o flebótomos puede ayudar a prevenir la
leishmaniasis:
● Coloque doseles de malla fina alrededor de las camas (en áreas donde se presenta la enfermedad)
● Ponga mallas en las ventanas
● Use repelentes de insectos
● Use ropa protectora
Las medidas de salud pública para reducir los flebótomos son importantes. No existen vacunas ni medicamentos que
prevengan la leishmaniasis.
Inmunidad
Caso clínico
Mujer de 24 años de edad, natural y procedente de Huánuco, zona endémica de leishmaniosis y
lugar probable de infección. La paciente manifestó presentar las lesiones desde la edad de 6 años.
Inició con una lesión pápulo nodular eritematosa, localizada en el cuadrante supero externo del
glúteo derecho, que evoluciona a úlcera, aproximadamente al mes. Después, apareció una nueva
lesión en la región glútea izquierda de características similares a la anterior, comprometiendo
progresivamente ambos glúteos; posteriormente, aparecen nuevas lesiones en la cara posterior de
ambos muslos y en rodilla derecha. La paciente fue tratada con curaciones a base de remedios
caseros, sin mejoría en las lesiones; por lo que a los 9 años de edad fue llevada a un puesto de salud
donde recibió tratamiento para leishmaniasis, aparentemente con antimoniales, con remisión parcial
de algunas lesiones. Sin embargo, refiere que posteriormente las lesiones se reactivaron volviéndose
ulcerativas y verrucosas extendiéndose a los glúteos y miembros inferiores, acompañados de dolor,
prurito, con presencia de exudado en algunas de ellas. Luego de estos episodios algunas lesiones
quedaban con formaciones cicatriciales. La paciente manifestó que 4 años atrás, dichas lesiones
fueron catalogadas como tuberculosis (TB) cutánea recibiendo el tratamiento de TB, pero al no haber
mejoría abandonó el tratamiento a los 2 meses.
Los exámenes de laboratorio de ELISA para VIH resultaron negativos. Se realizaron
múltiples raspados de diversas lesiones para examen directo parasitológico (frotis
coloreado con Giemsa) observándose formas de amastigotes al microscopio (1000 x). Los
cultivos en agar sangre de raspados de cuatro lesiones distintas, evidenciaron al cuarto día
formas promastigotes. La lectura de la prueba de intradermorreacción de Montenegro
(IDRM) tuvo un resultado de 16 x 10 milímetros; la prueba de inmunofluorescencia indirecta
(IFI) fue positiva a la dilución de 1/80; la identificación de especie se realizó mediante
secuenciamiento del gen del citocromo b, determinando la especie como Leishmania
amazonensis. Adicionalmente, se le realizó cultivos para micosis superficial y profunda, los
cuales dieron resultado negativo; a pesar del antecedente de falta de respuesta al
tratamiento antituberculoso se realizó cultivo de biopsia para micobacterias, también con
resultado negativo. La paciente fue catalogada como un caso de leishmaniosis andina
cutánea tardía e inició tratamiento con estibogluconato de sodio, 20 mg/k/día por 40 días en
el Hospital Nacional Arzobispo Loayza. Tres meses después de concluir su tratamiento,
acudió para su control serológico mediante la prueba de IFI, continuando su resultado
positivo, a la misma dilución. No obstante, se observó mejoría clínica de las lesiones, lo cual
se evidencia en la Figura 1.