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Vidal Mario
NAPALPI
la herida abierta
5° edicion
-Prélogo de Luis Landriscina-Vidal Mario
Napalp la herda aera - 2a, -
Resistencia: Lbrera dela Paz, 2008.
104 p.: 20x14 em,
ISBN 978-087-1224.66-4 “Alla memoria de Melitona Enrique,
ves via Ts iltima sobreviviente de la masacre de Napalp,
Soporeag rosie Tne “allecia a los 107 ais en Mackagal,
Chaco, el 13 de noviembre de 2008”.
(Libreria dea Pa 2008
‘Av 9 de i 359 ISSOOABD Resistencia Cnc. Argeine
TAL OS722 444937435555, Come tiny dle com at
ISBN ores. 1226-61
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Capstulo 1 es 35
_fPsicologia del indi nnn 16
4, Blevento del malén. 7 18
Hlerimen de “El Cuchillo” “ 20
"Nace el indio policfa a 22
Capitulo TT.
jpLa masaere de Napali. 28
El vardn que ya no existe eo sone 30
Lahistoria policial 7 36
La respuesta indigena
-Tobas contra mocovies?
=Melitona Enrique,
‘iltima sobreviviente de Napalp' ..
Elsilencio dela inocente
En 1954 los norteamericanos
ya sabjan de la masacre de Napalpt
Situacién sin salidaVidal Mario
‘tCenteno perdié el juicio de la histori:
Hpac an te eer meee
La abuela inmemorial 2
a al 62 ‘Un mensaje que significa
“No se olviden de Napalpi”
En las esoelas ya toean
las campanas por Napalp.
Los fundamentos .... st
1a seis prende cao Chaco
Undefiit glpe de inde
Patricio Doyle... .
El problema aborigen noes la tierca
ni la comida, sno falta de autoestima,
El viernes santo de Tay
le Tapae Amaru
La vor de a justcia fs
Elviernes santo de Ti
nto de Tipac Amaru.
Alegria en la Iglesia
a Z a
Dos indias, dos detinos. Alaura its Landa odereca Vl Mar
: ; a
Gerbnima y Melitona: las dos earas del destino
Locura y muerte
100 {Ls amigos del Equipo Nacional de Pastoral Aborigen
(ENDEPA) me invtaron a presentar en Buenos Aires, el 23
demarzode 999, ellibro Napalp la heridaabierta, de Vidal
‘Mario, eseritor chaqueio al que no tenfa el gusto de cono-
‘er. Media hora antes de lo previsto yo ya estaba en la Uni
versidad Nacional General Sarmiento de San Miguel, esee-
nario del acto, hablando con estudiantes, docentes, perio-
distasy otras personas que estaban af para lo mismo.
NAPALP, aber bier
Iaberida sbierta [NAPALP, lhe sbertaVidal Mario
Por abi se me acerea tno al que ya lo habia ojeado an
ts, sentado en la primera fla. Eldiflogo con este mozo fue,
miso menos, ast:
“=éSe acuerda, don Luis, de cuando fue a filmar en
Puerto Tirol parte de su pelicula “Millonario aia fuerza’,
alli por 1979?
=Me acuerdo,
—28e acuerda de aquella graciosa escena con el loro
‘que films en el patio de la comisaria de ese pueblo?
—Cimo no.
=éSe acuerda que después los presos formaron fila y
usted fue saludéndolos uno a.uno?
Bueno, mhijo, mi memoria no es tampoco para ti-
rar manteca al techo. De esa parte no me acuerdo. ¢Usted
cémo se acuerda de eso?
Porque yo era uno de esos presos
~e¥ usted quién es?
—SoyVidal Mario, autor del tbro que usted va a pre-
sentar.
‘Ymepash otra vezla mano, como habia hecho veinte
aos atris en el patio de la comisaria de Puerto Tirol Lo
invité a mi casa y al da siguiente, durante toda la maiana
‘del sibado, entre mate y mate, seguimos hablando de las
‘vuelta que da la vida y otras yerbas
éPor qué, cuando mi actividad siempre ha sido la de
procurar hacer refra la gente, acepté presentar aquella no-
‘che un libro que hablaba de cosas tan serias como tna ho-
rrenda matanza de aborigenes? La misma pregunta me hizo
NAPALP, a beridaabieta
Prolog
cen esa ocasin un periodista de La Hoja, de San Miguel. Le
ccontesté que “Ser humorista no quiere decir que uno sea
tilingo, Ser humorista es ver la vida de otra manera. Por
‘ser humorist, justamente, tal vez tenga yo un grado de
sensibilidad mayor que el comin denominador. ¥ dentro
de esa sensibilidad cabe mi amor alos antiguos duerios de
latierra’.
1 hice, ademés, por lo mismo que decia el profesor
Savelio Antonio Yurkevich en el prélogo de esa primera
ceicin del ibro: “Este trabajo de Vidal Mario debe ser co-
nocido en escuelas yen la misma Universidad como forma
1 s6lo de conocimiento de la historia integral del Chaco,
‘sino como elemento de reaceién para que la situacién ac-
tual del aborigen, especialmente en lo querespectaa salud
trabajo, dejen de ser una eterna promesay se conviertan
en realidad”.
‘Acepté, en resumidas cuentas, presentar la obra por
{que me considero chaquetio de ley y, como hijo de esa
tierra, no puedo hacerme el distraido ante las tragedias
‘que a veces pusieron un erespén negro a nuestra histo-
Me dijeron que, en lengua toba, Napalp significa, ini-
nieamente, Cementerio, Suena como una cruel burla del
destino, Porque la Reduceién de Napalpt fue, efectivamen-
te, un cementerio donde e 19 de julio de 1924 fueron sep
tados centenares de hombres, mujeres y nifios tobas y
mocovies sacrificados por relamar derechos ydignidad. Lo
‘veo a este libro como un himno al martiio de aquellos her=
DNAPAL,laheriaaborta|Vidal Mario
‘manos indios, Lo veo, también, como un eanto de esperan-
‘a para el porvenir de sus descendientes,
Yodiria, fnalmente, que este valiosotestimonio litera:
ro es un mensaje que se lanza al presente y también al fas
turo, Un mensaje que dice: ‘No se olviden de Napalpt
[NAPALPE Inher birt
a
Capitulo ICapitulo T
“Muy malas gobiernos vimos en el Chaco, pero peores
que el de Centeno, os juramos que ninguno". Asi ealifiaba
‘Heraldo del Norte el 27 de junio de 1925, la gestion del
gobernador Fernando Centeno. Todavia existen en el Ar-
{hivo Hist6rico de la Provincia hojas de ese diario cuya mi-
sion, aseguraba, consstia en divulgar “las injusticas sin fin
ils erimenes sin nombre cometidos por quienes sejactan
ide patriotas y honrados”. Entre estos hechos figuraba 10
ique ese antepasado de la prensa chaqueiia catalog6 como
*horrendo cuadro de Napalpt”, pero que hoy conocemos
como “masaere de Napalpt".
Tl periddico defini al trigico suosso ocurrido un aio
antes —19 de julio de 1924 como “un eriminal hecho que
‘empaita la pureza dela justcia argentina” y afirmé que la
‘matanza sintetizaba “el triste vivir del indio chaquefio”
‘Tada la responsabilidad del cruel episodio fue descargada
sobre la polémica figura del gobernador de turno. “Es esta
cedicién —proclamaba~ [a usta acusacién que Heraldo del
"Norte formula contra el autor principal de tan negra pé-
‘ina, Fernando Centeno, contra sus eolaboradores y los
‘que rataron de encubrir tanta infamia”. Demunciat lo que
realmente estaba oeurriendo con los indios y especialmen-
telo que habia sucedidocen aquella reserva indigena, seguia
diciendo un editorial firmado por Benito Malvarez, “es el
NAPALP, aera sbiora
a “6 Vidal Marto
‘mejor servicio que al pats podemos hacer al entrar Heral-
doe! Norte al noveno aio de su vida”.
Asi, el mismo Heraldo del Norte al pasar revista alos
antecedentes que desembocarian en la tragedia de Napalpi,
Aeciao siguiente: Para fingirgratitud podréalzarse cual.
4uier monumento al indio en una plaza piiblica de la Capi-
tal Federal y hasta cantérseleloas, pero, en ta realidad de
Ja vida, se te explota, humilla expulsa y mata’
Psicologia del indio
Aor sans on cere, quel ead ue come
Ss uo nin yp eal fon de
sontmpacone fie darn en ln fa ote
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itera de Sp somente er setae ee
la cosecha algodonera de 1924. era
Buenas roe ea ara nape ab, coo
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Tino cago ne fal or ral ate de
sermala Seva mio slamenecundo sein oes
Stunaina worl Hhiserao Aber Las ee
seegr, on su momento: "as nconessborigonee
Shaq no prion elma tunes
inenrngeoaraans Taboo es
read fneted us migrants age
Bray anc fron perso por lost dtag
NAPALP, la herd abierta
apical ”
de las terras, Al contrario, el colono supo encontrar en el
indigena mano de obra barata para levantar ta produe-
‘iin de sus esfuerzos agricolas”, Noblia sigue recordando,
al respecto, ue “tampoco debemos olvidar que mucho an-
tes que legara el inmigrante los aborigenes de la zona ya
ceanocian el cultivo del algodén y otros productos de me-
hor importancia como el zapallo y la mandioca. Insisto y
reitero: el nativo chaquefio no acarreé la peligrosidad de
‘otras razas aborigenes que sembraron pénico y no algo
én
Mas an, domo puede ser incivilizada una comunidad
alborigen que ya en 1920 contaba con das equipos de ftbol
{que participaban de los eampeonatos organizados por co-
Tonos blancos? El asombroso detalle fue revelado por La
Vor del Chaco, en su edicién de julio de 1924. Informaba
dicha revista que en la reserva de Napalpila cancha de fit
bol estaba ubicada frente ala casa del eacique "Tata Dios".
El articulista hasta se permite una broma de pésimo gusto
en relacion con esa curiosa vocacién deportiva: se pregunta
sino seria prudente que los equipos de Resistencia, para
enfrentar a los de Napalp, lo hiciesen con un Winchester
cen la mano de cada jugador.
Cierto es que no era nuestro indio un monumento al
trabajo, como un maya 0 un aateca. Pero tampoco un hara-
‘gin oadieto al ocio sin fin. Menos atin, como lo hemos vis-
to, nuestros tobes o mocovies eran salvajes dedicados al
pillae, al saqueo y al rapto de mujeres. La psieologia y la
Filosofia pacifista del indio autdctono favorecieron enorme-
NAPALPL,aberdaabiertas Vidal Mario
‘mente el progreso de laregin chaqueiia. Asi lo reconocié
el nombrado Noblis, en otro articulo publicado en Norte
del 8 de septiembre de 1981: “El comin denominador de
{as avanzadas de la eivilizacién colonizadora de este siglo
—eseribié—- fue la enorme tranguilidad eon que los habi-
tantes blancos podian realizar sus tareas de importar pro-
‘9reso.iSi el Chaco, a diferencia de las pampeanas, vivid
una paz no muchas veces divulgada y menos ain admira-
dal’
Elcuento del malén
En lo referente a la moral y las buenas costumbres, el
indio tampoco era mejor ni peor que el blanco Por supues-
{to que entre les aborigenes también existian bandidos de
tan buena calidad como entre los blancos. El problema r
dicaba en que no se media con la misma vara crteri ojus-
ticia as tropelias de los unosy de os otros, Vn robo oasesi-
rato cometido por el blanco era un simple heeho policial
Un robo o asesinato perpetrado por el indio era obra de
“salvgjisimos malones criminales de indios”
Asilo deoia La Prensa de Buenos Aires el 20 de julio de
1924 y asi se pensaba en el Chaco en las primeras décadas
el siglo pasado. Un simple asalto indigena mereeia, por
cjemplo, este titulo en el mismo diario: “Alzamiento de in-
diosenelterritoro". Afortunadamente, otro gran exponents
‘dela prensa nacional miraba las cosas con mis cordura y
[NAPALI heria abet
Capitulo 1 9
claridad. EI enviado especial de La Razén, Federico A.
Gutiérrez, enviaba a prineipios de julio de 1924 el siguiente