Borges, teoría cuántica y universos paralelos
Partes: 1, 2
1. Introducción
2. El todo y el sintonizador
3. "Sintonizador"
4. Formación de la conciencia , conocimiento y consciencia
5. Conciencia vs. consciencia
6. Cosas concretas y abstractas
7. Lo que "existe"
8. Como evolucionaron las cosas y las ideas hasta la mecánica cuántica
9. Cambios de paradigmas que nos propone la teoría cuántica
INTRODUCCIÓN
Casi cuatro años me demoré en completar este ensayo cuyo disparador fue la
relectura del portentoso cuento "El jardín de los senderos que bifurcan" sobre el
final de mi carrera de ingeniero.
La culpa no fue enteramente de Borges sino mas bien la intención de volcar en
forma ordenada una serie de pensamientos o razonamientos que se van
acumulando en la mente de alguien que, como en mi caso, ha tenido que lidiar
profesional y permanentemente con temas tan disímiles que van desde
la química a la fisicomatemática, pasando por las ciencias de la conducta y
el comportamiento humano , obligado tal vez por el objetivo final de un
ingeniero químico devenido en especialista en prevención de accidentes y
saneamiento ambiental.
Con los años de investigación , docencia y aplicación práctica de esos
conocimientos, se puede apreciar la aparición de ideas y conceptos que suelen
contradecir el sentido común o nuestras ideas mas acendradas, especialmente
en materia cosmológica
Según lo irán viendo con el correr de la lectura , esta no es una obra con
pretensiones de análisis literario de la fantasía de nuestro genial escritor, sobre lo
que mucho se ha escrito y sin dudas mucho mas se escribirá, solo intento opinar
fundadamente en cuanto al carácter cosmológico de este cuento que integra
"Ficciones" y exponer también una metáfora o analogía que puede ser útil para la
mayor divulgación y mejor comprensión de teorías como la relatividad y la
cuántica, tan novedosas como reñidas con el sentido común.
No empleo la calificación de razonamiento metafísico o filosófico, aunque se
ajustaría bien a la realidad del contexto, coincidiendo con la incomodidad que, a
veces, expresa Borges en el uso de esos términos tan meritorios y solemnes,
cuando el objetivo era intelectual y estético en su caso, mientras es mas bien solo
de divulgación intelectual en el mío.
Discrepando con otros analistas, no pienso que sus ideas, entre otras, sobre
tiempos convergentes, divergentes, paralelos que: "abarcan todas las posibilidades y
que aún así solo son una visión parcial, incompleta, aunque no falsa
del universo " (Borges, 1941), sean producto de la casualidad o de un hipotético
accidente creo sí, que tal como lo hizo en y con otros escritos, también en este
cuento se refiere al mismo en forma equívoca, casi ladina, cuando dice que se
trata de un cuento policial.
Borges sabía de lo que escribía en la cuarta década del siglo 20, cuando menciona
a Albert (¿¡Einstein!?) atareado en sus infinitos tiempos y senderos que finalizarían
con un bombardeo (¿nuclear?) a una ciudad homónima inglesa de aquellos
tiempos de guerra, presagio de las intenciones nazis en una Alemania que era
público y notorio como lo expresaba la prensa , se encontraba ya en las puertas
del dominio del átomo .
Por supuesto no me refiero al conocimiento físico-matemático de un científico,
sino al conocimiento que un poeta ilustrado e informado puede tener al leer sobre
la relatividad que proponía Einstein, el principio de incertidumbre de
Heissemberg, las experiencias de Schroedinger y otros portentos teóricos que
iluminaban el alba del siglo veinte.
Solamente una mente genial pudo vislumbrar las infinitas realidades que nos
propone la Teoría Cuántica en los pliegues de una materia que se vuelve elusiva y
extraña a medida que intentamos penetrar en el mundo de lo muy pequeño o lo
desmesuradamente grande…, la angustia de nuestra ignorancia aunada por el
infinito de los extremos.
Luego de su larga experiencia europea y habiendo leído en su lengua natal, entre
muchísimos otros, a gigantes de la literatura fantástica (el gustaba llamar así a lo
que hoy los técnicos consideramos, quizás equivocadamente, "ciencia ficción")
como: H. P. Lovercraft, , Olaff Stapleton, H. G. Wells, etc, etc, por no mencionar a
la inmensa lista que probablemente arranca con los clásicos
del pensamiento griego y sin solución de continuidad se desarrolla hasta sus
contemporáneos tanto del mundo occidental como los orientales, el políglota
Borges en 1941 había formado y echado a caminar el germen del meme que daría
lugar a la aparición de los universos paralelos que hoy convoca el pensamiento de
prominentes investigadores.
Hubo de transcurrir mas de una década para que la ciencia se asomara a esas
enigmáticas ideas y les diera un fundamento físico-matemático con la
presentación de la tesis doctoral (conocida como Many World Interpretation o
M.W.I. por sus sigles en inglés) de Hugs Everett en 1957, quien abandonaría
posteriormente la investigación científica y hasta la vida, decepcionado por el
escaso interés y el escepticismo que mostraron inicialmente sus colegas.
Realmente impacta y emociona que ahora científicos de la talla de un Stephen
Hawking, Martín Rees, David Deutsch, Francis Crick, y cientos de otros de similar
reconocimiento intelectual, a pesar del escándalo que producen estas
concepciones cuánticas, estén compartiendo algunas de esas opiniones y
trabajando en el desarrollo de nuevos conceptos que miles de tecnólogos se
afanan en concretar como flamantes "realidades" que nos maravillan día a día.
En su tiempo fueron los Bruno, Espinoza, Galileo y otros osados pensadores
quienes desafiaron el Dogma establecido con sus ideas revolucionarias sobre
mundos redondos flotando en un espacio que no eran el eje de ningún privilegio
celestial y pagaron con su libertad , su salud y hasta su vida el derecho a
exponerlas al gran público, pero otros les siguieron hasta dejarnos convencidos
por la fuerza de las evidencias que apenas formamos parte de un
insignificante sistema planetario que gira – quizás intrascendente mente – en un
oscuro brazo de una galaxia común.
Muchos tiranos se empeñaron porfiada, sistemática y reiteradamente en silenciar
estos odiosos razonamientos denigrantes de sagradas ideas milenarias, pero fue
tan inútil todo derramamiento de sangre como tapar el sol con un harnero, así
son las cosas y así evolucionan nuestras creencias, nuestro conocimiento, a veces
con alegrías, a veces con decepciones.
¿Qué decir de la velocidad de computo de los últimos ordenadores, aparatos que
prácticamente no existían en nuestra época del secundario, cuando nos
ensuciábamos los dedos en engorrosos "esténciles" para obtener copias que hoy
nos brindan por miles las fotocopiadoras? Y ¿en que quedó aquella orgullosa
afirmación que decía que jamás un engendro artificial iba a derrotar a un
campeón de ajedrez en su juego ?.
Hace poco mas de cien años la humanidad apenas despegaba del suelo en
esperpénticos y frágiles aparatos, mientras hoy negociamos acuerdos
internacionales en la nueva frontera que nos propone la estación espacial.
Podríamos mencionar en esta línea una interminable lista de las nuevas
"realidades"que la tecnología concretó lo que en su momento parecían meras
fantasías o ideas aberrantes sobre la naturaleza de las cosas. Hologramas,
fractales, atractores, microscopios de efecto túnel, tomógrafos, resonancia
magnética, nanotecnología , etc, son solo algunos de los nuevos conceptos y
dispositivos – "realidades" hoy al fin – que están a disposición cotidiana para
mejorar la calidad de vida de nuestros contemporáneos.
Pero no es mi intención en este ensayo detenerme en la descripción de una
contundente lista que muestra la evolución de la inteligencia humana, sí
pretendo en cambio , de la mano del fabuloso escritor y apoyándome también en
los hombros de los genios que lo inspiraron, exponer a la consideración del lector
un argumento sencillo del mecanismo cuántico que la naturaleza emplea en la
conformación de lo que definimos como "realidad", para acceder con ayuda de dos
metáforas (o mas bien una prototeoría y una metáfora o analogía de fácil
comprensión): el "Todo" y el "Sintonizador", a una nueva versión de la relación
objeto-sujeto que permita entender mejor el mundo que nos rodea, fundamentar
la posibilidad de las "realidades múltiples" y superar viejas antinómias del
tipo: Idealismo vs. Materialismo , Dualismo vs. Monismo, etc, que han
enfrentado el pensamiento racional durante más años de lo deseable.
Términos como: mecánica cuántica , decoherencia, antimateria, propiedades
emergentes, teletransportación, etc, etc, nos intimidan injustificadamente con su
complejidad, por falta de una explicación clara y sencilla que permita un
acercamiento conceptual a los mismos, y a pesar que algunas de estas ideas
revolucionarias están cerca de ser centenarias, la inmensa mayoría de
la población no accede a sus increíbles implicancias y aun así tampoco son
muchos los intentos de hacer mas fáciles y comprensibles estos conceptos.
Quizás dos, entre tantas, de las mas increíbles conclusiones a las que nos permite
acceder la Teoría Cuántica son, en primer término, la revolucionaria idea de que
la "realidad"del mundo exterior – el medio ambiente que nos rodea – que
sentimos, observamos o medimos en la vida cotidiana, no depende
exclusivamente de ella misma, sino que se trata siempre y finalmente
de interacciones directas o indirectas con nuestro cerebro – el sintonizador – y,
en segunda instancia, que a su vez estas interacciones puedan dar lugar a
múltiples experiencias o versiones de la "realidad" cotidiana, conformando lo que
se conoce como la teoría de los "universos paralelos" (mencionada por sus siglas
en inglés, como MWI ó múltiple worlds interpretation).
Desde este nuevo enfoque o punto de vista que nos propone la Teoría Cuántica, la
vieja y venerable pretensión humana de conocer la "esencia " o el "ser " de las
cosas, o la cosa "en sí", es simplemente una quimera, ya que para que algo "sea",
"exista" o se incorpore a nuestra "realidad", es necesario que esa cosa o sus
elementos constitutivos interactúen – se manifiesten – directa o indirectamente
con nuestros sentidos; condición que no se cumple en ninguna de las expresiones
mencionadas ya que éstas se refieren específica y enfáticamente a lo interior y
propio de la cosa, constituyendo en todo caso una de las tantas trampas o
paradojas que nos depara nuestra forma de expresión, o sea, digo que solo
conocemos las interacciones directas o indirectas de las cosas con nuestro cerebro
a través de los diferentes sentidos y funciones de nuestro organismo.
De allí las dificultades con que se enfrentaban, hasta ahora, quienes querían
definir la naturaleza última de la "realidad" ya que cualquiera sea
el método utilizado para detectarla, se trata siempre de interacciones que no solo
dependen de los elementos locales que interactúan, sino también del contexto en
que lo hacen y las particularidades del sistema de observación y juzgamiento del
sujeto.
Dicho de otra forma: para que algo "exista", es decir que haya un objeto o cosa, es
necesario que haya una interacción con otro elemento o cosa que actuará como
sujeto y/o viceversa, de no ser así estaremos en presencia de lo que definimos
como: la nada.
Es justamente la Teoría Cuántica con su principio de incertidumbre, su ecuación
de probabilidades de ondas , el colapso de la función de onda, etc., etc,
la estructura o herramienta intelectual que nos permite especular con la
posibilidad de que existan diferentes "realidades" en la naturaleza – el todo – que
se manifiestan solo según las características de las interacciones entre el objeto
del medio ambiente exterior y el sujeto (en este caso, nuestro cerebro
o sintonizador) y eso por solo hablar de los niveles recientemente conocidos
de interacciones.
Resumiendo, la intención es poner al alcance de quién tenga inquietudes sobre su
rol en esta aventura abierta que nos propone la vida, una explicación mas de la
función que cumple el cerebro, en particular el cerebro humano y que creo es
semejante a la de un sintonizador, empleando esta didáctica metáfora con
argumentos que apelan a elementos conocidos por todos, coherentes y
compatibles también con los pensamientos que el genial escritor nos brindara
desde el deleite intelectual de su prosa y poesía , en concordancia documentada
con los últimos avances del conocimiento humano.
Sin despreciar otras explicaciones, pienso que el funcionamiento del cerebro
humano puede asemejarse – solo a modo de parábola o metáfora explicativa – al
funcionamiento de un sintonizador de radio o de TV, con la diferencia de que en
lugar de producir sonidos o imágenes , en este caso se producen ideas,
abstracciones, conciencia , conocimientos y consciencia. Empleando entonces
esta semejanza en forma similar a como el término metafórico "Big-Bang" pudo
expresar con tanto éxito (aunque solo sea una ligera aproximación ) la explosión
primigenia de nuestro universo.
La idea o metáfora de pensar el cerebro como una máquina no es nueva ya que es
empleada conciente o inconscientemente por la inmensa mayoría de los
científicos que trabajan en las neurociencias y la medicina en general, lo que sí
puede tener cierto sentido de novedad es la idea de asimilar el funcionamiento de
un cerebro a la función de un sintonizador y solo he encontrado una sola
referencia similar a esta figura o metáfora, en el caso del ya centenario y conocido
químico suizo, el Dr Albert Hofmann, inventor del injustamente maltratado ácido
lisérgico (LSD), que en su libro: "Mundo interior, mundo exterior", páginas 33 a 44
(Humanics New Age; 1989, ) nos habla del cerebro, actuando como un
sintonizador de la realidad, que produce conciencia y consciencia.
Parafraseando el léxico jurídico, podríamos decir que trataré de usar en la defensa
de esta metáfora y en la justificación de cada concepto empleado, aquellos
argumentos o explicaciones que constituyen: las "evidencias fácticas", "pruebas " o
"indicios" mas consensuados entre los investigadores científicos actuales y con la
no menos importante consideración o aclaración que todo este conjunto de
opiniones son coincidentes en que nuestros conocimientos científicos de hoy día
están lejos de constituir una certeza en términos absolutos y seguramente serán
modificados, ampliados y quizá mejorados en los tiempos por venir.
Memes, ideas y conceptos acendrados como el tiempo y el espacio, tan íntimos y
naturales a nuestros pensamientos y experiencia diaria, han sufrido tanto el
embate de nuevos razonamientos y teorías, que poco queda ya de la certeza del
sentido común primario, fruto de la dimensionalidad (macrocotidianidad) en que
pasamos normalmente nuestra existencia y a la cual nos encontramos
acostumbrados, aunque no resignados.
Encontramos así que explicaciones relativamente recientes sobre la estructura del
átomo como algo similar a un pequeño sistema planetario en miniatura según nos
enseñaban pocas décadas atrás, o sobre los orígenes y destino de nuestro
universo, como el "Big Bang " y el Big Crunch", están siendo cuestionadas
dramáticamente, planteando insospechadas consecuencias.
Creo firmemente y así lo expongo en el ensayo , que muy difícilmente la ciencia
nos dé todas las respuestas sobre la naturaleza de las cosas, la "realidad" y nuestra
relación con ella, pero tengo la esperanza que la evolución nos lleve por ese
camino.
En este apretado resumen del libro "Borges, teoría cuantica y universos paralelos"
pretendo resaltar los fundamentos argumentales tanto de la prototeoría
del "Todo", como la metáfora del "sintonizador", empleando la menor fraseología
y formulación técnica posible, a fin de lograr el objetivo mayor de acercar los
contraintuitivos y casi escandalosos conceptos relativistas y cuánticos a la
población instruida en general aún sin una formación fisico/matemática en
particular.
Capítulo 1
EL TODO Y EL SINTONIZADOR
(Un relato de nosotros y la "realidad")
Latidos de eternidad
En cosmología – la ciencia o conjunto de ciencias que estudia las leyes generales
que rigen el mundo físico del universo considerado como una unidad -, cuando los
científicos se refieren al origen del mismo empleando la ilustrativa y conocida
metáfora del "Big Bang" en lo que hoy se acepta como "Modelo Estándar"
explicativo de la realidad y su estructura, se suele emplear con frecuencia un
argumento que suena algo así como: "…..Retrocediendo en el tiempo más allá de
esa singularidad, cuando y donde no había tiempo ni espacio alguno. De
esa nada surgió el espacio tiempo, y con el espacio tiempo vinieron las cosas…". ,
etc, etc.
La mayoría de las explicaciones al uso nos sugieren que nada había antes del Big
Bang o "Gran explosión", ni tiempo ni espacio, que estas dimensiones se crean en
ese momento inicial a partir de la nada; así nos lo explica entre otros, Peter W.
Atkins, conocido profesor de químicafísica en la universidad de Oxford,
miembro de la junta de gobierno del Lincoln College y autor del best-seller: "La
Creación", que en el capítulo 5 (página 117, Biblioteca Científica Salvat, Ed. Salvat
Editores S. A.) nos dice:
"…..Retrocedamos ahora en el tiempo más allá del momento de la creación, a cuando y
donde no había tiempo ni espacio alguno. De esa nada surgió el espacio tiempo, y con el
espacio tiempo vinieron las cosas.
Andando el tiempo apareció también el conocimiento ; y el universo , que en un principio
no existía, se hizo consciente.
Ahora bien, en el tiempo anterior al tiempo no hay sino extrema simplicidad.
En realidad no hay nada; pero, para comprender la naturaleza de esa nada, la mente
necesita alguna clase de apoyatura. Esto quiere decir que hemos de pensar al menos por
el momento, sobre algo. Así pues, no más que por el momento, pensaremos en casi nada.
Intentaremos pensar no en el espacio-tiempo en si mismo, sino en el espacio-tiempo antes
de ser espacio-tiempo. Aunque no puedo precisar con exactitud lo que esto significa,
trataré de indicar como se puede empezar a encararlo. El punto importante a tener en
cuenta es que es posible concebir un espacio-tiempo carente de estructura, y que es
posible, tras alguna reflexión, formarse una imagen mental de
ese estado geométricamente amorfo.
Imaginemos que las entidades que están a punto de estructurarse en el espacio-tiempo y,
mas tarde, en elementos y elefantes, son como un polvo sin estructura. Ahora bien en el
tiempo de que hablamos no hay espacio-tiempo alguno, sino tan solo polvo del que se ha
de formar el espacio-tiempo. La ausencia de espacio-tiempo, la ausencia de geometría ,
solo significa que no se puede decir que tal punto está cerca o lejos de tal otro; ni se puede
decir que esto precede o sigue a eso. En esas circunstancias se da un estado amorfo
absoluto. Mas tarde tendremos que barrer hasta el polvo; pero ésta, como todas las
simplificidades , se cuidará de si misma…."
Otros importantes pensadores al igual que Atkins, arrancan el comienzo del
universo conocido, a partir de un fenómeno singular que vulgarmente se conoce
como "Big- Bang", previo al cual no se reconoce la existencia del tiempo ó el
espacio, como si todo empezara de cero en ese supuesto inicio de toda historia .
Desde mi punto de vista, el evento conocido como "Big Bang" es solo – nada mas y
nada menos – aquel punto ó singularidad temporespacial hasta el cual podemos
extrapolar con cierta racionalidad hacia el pasado, (en realidad hasta el instante
de 10 a la menos 43 segundos, aproximadamente 10 septillonésima parte de un
segundo, tiempo de Plank) posterior a ese inicio, la aplicación de nuestros
conocimientos actuales sobre las leyes naturales, el comportamiento y los
movimientos de materia y energía observados en el cosmos, en particular frente a
la expansión de los astros confirmada por el astrónomo Hubble en 1929 y el
coherente proceso evolutivo registrado en todas las diferentes manifestaciones
del universo, desde el magma o plasma primigenio pasando por átomos y
moléculas, hasta los monos, las pulgas, el hombre y las galaxias.
Hoy por hoy se supone un relativo, precario y casi seguramente transitorio
consenso entre los científicos, respecto a que el "Big Bang" es la situación o
momento límite o singularidad temporespacial, previo a la cual nada se puede
aseverar a ciencia cierta, ni sobre el tiempo ni sobre el espacio, lo que es algo
muy diferente a tener que aceptar que antes del "Big Bang" nada existía o que
nuestro universo surgió de la nada, como un milagro inesperado.
Al modo en que en su momento se pensaba que las supernovas o los agujeros
negros eran acontecimientos o fenómenos extraños en el cosmos y hasta se
dudaba de su existencia, hoy se sabe que se trata de sucesos que ocurren en
infinidad de lugares en la inmensidad de todo el universo y también hay
especulaciones científicas que nos hablan de numerosos "Bigs Bangs" de todos los
tamaños, que suceden casi cotidianamente en la relativa infinitud del espacio, tal
cual lo afirman Sean Carroll, profesor asistente de física en la Universidad de
Chicago, junto a la estudiante graduada de la misma universidad Jennifer Chen
(1), generando nuevos y particulares universos a partir de
las crisis gravitacionales en las entrañas de los temibles agujeros negros a través
– quizás – de tan insondables como desconocidos, por el momento, agujeros de
gusano.
También y desde diferentes disciplinas otros autores coinciden con estos
flamantes criterios, así en su libro: "El Infinito en la palma de la mano", Matthieu
Ricard, monje budista de origen francés con formación científica en biología y
Trinh Xuan Thuan, astrofísico de origen vietnamita (Editorial Urano; 2001;
pag.37), nos dicen:
"La noción de comienzo es, sin duda, una preocupación esencial de todas las religiones y
de la ciencia. La teoría del Big Bang, según la cual el universo fue creado hace
aproximadamente quince mil millones de años, simultáneamente con el tiempo y el
espacio, es la que mejor explica el universo observado. El budismo aborda este problema
de una manera muy diferente. Se pregunta, en efecto, si es realmente necesario que
exista un comienzo y se interroga sobre la realidad de lo que de esta manera habría
cobrado existencia.
El Big Bang de la física, ¿es una explosión primordial o el comienzo de un
determinado ciclo en una sucesión sin principio ni final de un número incalculable de
universos?
¿Nos permiten nuestros conceptos habituales entender la noción de origen, o de ausencia
de origen?
¿Acaso esta noción no refleja nuestra tendencia a cosificar los fenómenos, es decir, a
considerarlos cosas dotadas de realidad intrínseca"…
Siguiendo el orden de estos razonamientos o dudas y coherentemente con lo
expuesto anteriormente, creo que se puede definir "la nada" como la carencia o
ausencia absoluta de elementos que puedan interactuar directa o indirectamente
con elementos sensibles de nuestro intelecto (nuestro cerebro, el sintonizador),
en una determinada y acotada región tanto del espacio como del tiempo.
Por supuesto se trata siempre de algo transitorio y preñado de potencialidades.
Entonces y mas allá de una posible interpretación religiosa, cuando hablamos de
la nada como posible situación previa al "Big Bang" evidentemente estamos en
presencia de una simple declaración de ignorancia o de un error, una explicación
equivocada y habrá que pensar en una nueva concepción de lo que es la nada tal
como propongo mas arriba, ya que por definición, la "nada" nada contiene, ni
tiempo ni espacio ni siquiera polvo de ninguna clase.
Aún las fluctuaciones cuánticas requieren que algo fluctúe, sean partículas reales
o virtuales, mas allá de cualquier juego de palabras.
Racionalmente y solo para usar lo que algunos consideramos el mejor método que
tenemos los seres humanos para interpretar las cosas de la "realidad" mediante
argumentos fundamentados en la razón lógica y corroborados por
los datos empíricos de la experiencia, parece haber únicamente tres estados o
situaciones posibles, antes o previas al momento del hipotético origen de este,
nuestro conocido universo o particular "Big Bang":
– La estéril y contradictoria nada sobre la que ya hemos dado suficientes
argumentos lógicos para descartar como generadora de "realidad" alguna.
– Que exista solamente algo, lo que parece incompleto y no encuentro un
argumento lógico que lo sustente, a menos de aceptar la validez de una metáfora
como el "sintonizador", que se describe mas adelante.
– Finalmente nos queda la alternativa del "Todo", tanto lo que podamos como lo
que no podamos imaginar hoy en día, que no parece tener contradicciones lógicas
y también encuentra justificación en el marco de la metáfora del
"sintonizador" que la acompaña y complementa desde la perspectiva de la
conciencia humana o consciencia.
Por mi parte y ajustándome a la coherencia explicativa que pretendo sostener,
encuentro mas lógico, factible, sencillo, razonable y útil, creer o pensar que
nuestro universo nació, emergió, como parte o algo (¿ un ciclo?) de un "Todo" –
original, previo y permanente, constituido por la totalidad de los elementos
básicos o elementales de la naturaleza – que por el momento se encuentra, en su
mayor parte, "mas allá" de nuestra sensibilidad y posibilidad de comprensión
actual, pero no de un cierto grado de argumentación fundamentada.
De las particulares, nuevas (aunque no necesariamente únicas o inéditas) y
diferentes relaciones – interacciones – entre algunos componentes de ese
"Todo" permanente, nacieron y nacen, emergieron y emergen -, en cada
singularidad espaciotemporal conocida como "Big Bang", distintos elementos con
diferentes características que evolucionaron, y evolucionan en organismos de
complejidad creciente que aprecian el tiempo y el espacio, por caso: nosotros en
éste nuestro universo.
¿A que me refiero?, ¿de que está constituido ese "Todo"?, ¿por qué digo que la
"realidad" que percibimos es solo una parte de ese "Todo" permanente?, trataré de
explicarme :
Capítulo 2
DESARROLLO DE LA TEORÍA DEL "TODO" Y LA METÁFORA DEL
"SINTONIZADOR"
En primer lugar y luego de superar la básica duda cartesiana y el éxtasis que, en
algunos de nosotros produce el saber y comprobar que existe "algo" en lugar de
"nada", entiendo que aún con las restricciones y limitaciones que impone el
lenguaje , se debe intentar definir ciertos elementos que permitan encarar
coherentemente y en consonancia con los datos que nos proporciona la
experiencia fáctica, una respuesta a preguntas tales como:
¿Qué es lo que "existe"? ¿De que está compuesta la "realidad"?
Seguramente que la mayoría coincidiremos en que decir que la realidad es lo que
es o que las cosas son lo que son, es una soberana tautología que no ayuda en
absoluto en la tarea de comprender la naturaleza.(definiendo a esta como todo lo
que nos rodea, inclusive nosotros mismos y las mutuas relaciones, según las
experiencias que nos propone la vida).
Probablemente también la inmensa mayoría coincidirá en que cada cosa,
elemento o individuo tiene una naturaleza propia, singular, única y definida, es
decir Perón era J.D.Perón el presidente argentino de los primeros años de la
década de los cincuenta del siglo pasado, Julio César fue el emperador romano en
los años 50 aC , J. F. Kennedy fue el presidente norteamericano asesinado en
Dallas, Texas, un día de noviembre de 1963, Adolf Hitler fue el dictador alemán
que desató la segunda guerra mundial , la mona Chita era la mona del Tarzan de
Edgard Rice Bourroghs, Rin Tin Tin fue el perro generoso y justiciero que todos
recordamos de la serie de TV, como así también cada uno de los numerosos
homónimos o no de estos personajes y cada átomo, cosa, partícula o individuo del
universo conocido, tuvo, tiene o tendrá su propia, única y particular identidad o
entidad en el tiempo y en el espacio.
Bien,… según la Teoría Cuántica todo esto puede no ser enteramente cierto (o al
menos constituir una sola y parcial versión de la naturaleza infinita de las cosas);
veamos:
Según el principio de complementaridad (Bohr, Heissemberg), también
conocido como la paradoja de la dualidad onda/partícula, los elementos
subatómicos constitutivos de toda la "realidad" o materia/energía conocida,
pueden ser o comportarse: ora como una partícula, ora como una onda y como si
esta barbaridad fuera poco, según el principio de incertidumbre (Heissemberg),
estos engendros multifacéticos pueden encontrarse en cualquier punto del
espacio-tiempo, sin poder establecerse simultáneamente, su preciso estado de
posición y movimiento .
Aceptando la validez de estos principios (y parece que la ciencia lo hace),
considerando que cada elemento de la "realidad" es en última instancia el
resultado de una interacción objeto/sujeto y viceversa, tenemos inexorablemente
que admitir que dicho elemento considerado puntual en el espaciotiempo
tradicional, admite ahora, (a la luz de los mencionados principios cuánticos)
también complementariamente una interpretación múltiple, al tomar la partícula
como una onda y será en esa consideración una multiinteracción.
Si a esta altura del razonamiento Ud. comienza a desconfiar del mismo, no se
sienta mal ni crea que es el único escéptico; el propio Albert Einstein , siempre
rechazó estos supuestos ("Dios no juega a los dados", decía ) y hasta el día de
su muerte intentó refutarlos…. infructuosamente.
La Teoría Cuántica es la mas exitosa y abarcativa de todos los razonamientos de la
ciencia física y en y por ella se postula que es posible que no exista una sola
"realidad"; pueden existir potencialmente infinitas "realidades" e identidades,
tantas como elementos – ora objetos/sujetos, ora sujetos/objetos- que
interaccionan.
Borges expresa poéticamente estas dudas sobre la entidad e identidad de las cosas,
el imposible retorno del tiempo y su relación con la múltiple consciencia de ser,
lamentandose en el ensayo: "Nueva refutación del tiempo", escrito en 1946 e
incluido en Otras inquisiciones (1952):
"And yet, and yet… Negar la sucesión temporal, negar el yo, negar el universo
astronómico, son desesperaciones aparentes y consuelos secretos.
Nuestro destino (a diferencia del infierno de Swedenborg
y del infierno de la mitología tibetana) no es espantoso
por irreal; es espantoso porque es irreversible y de hierro .
El tiempo es la sustancia de que estoy hecho.
El tiempo es un río que me arrebata, pero yo soy el río;
es un tigre que me destroza, pero yo soy el tigre;
es un fuego que me consume, pero yo soy el fuego.
El mundo, desgraciadamente, es real;
yo, desgraciadamente, soy Borges"
También en "El jardín de los senderos que bifurcan", Borges , a través de sus
personajes, nos habla de sus sospechas sobre la potencial multiplicidad de la
"realidad":
"….En todas las ficciones, cada vez que un hombre se enfrenta con diversas alternativas,
opta por una y elimina las otras; en la del casi inextricable Ts´ui Pên, opta –
simultáneamente- por todas. Crea, así, diversos porvenires, diversos tiempos, que también
proliferan y se bifurcan. De ahí las contradicciones en la novela . Fang, digamos, tiene un
secreto; un desconocido llama a su puerta; Fang resuelve matarlo. Naturalmente, hay
varios desenlaces posibles: Fang puede matar al intruso, el intruso puede matar a Fang,
ambos pueden salvarse, ambos pueden morir, etcétera. En la obra de Ts´ui Pên, todos los
desenlaces ocurren…".
Mas pronto que tarde debo explicitar que en mi opinión, se puede argumentar la
existencia de una naturaleza básica, permanente, compuesta por algo así como
una clase de elemento/onda indeferenciado o dimensión primordial, tal el caso
del "oscilador o resonador unidimensional" del que hablan las últimas
especulaciones fisicomatemáticas (ver entre otras la página o sitio
de Internet www.geocities.com/macpetrol/Ondas_y_ Partículas.html del Ing. M.
Crotti , o quizás las membranas de la trabajosa pero potencialmente prolífica
"Teoría M", según Edward Witten, ganador de la medalla Fields en 1990 –
equivalente al premio Nobel en matemáticas –y otros reconocidos pensadores,
que no suelen perder su tiempo a tontas y a locas), del cual o con el cual, por
distintos tipos de interacciones entre sí, emergen fenómenos, elementos o
dimensiones diferentes, que al evolucionar – nuevas interacciones a cada nivel –
dan lugar a su vez a la aparición (estuve tentado de agregar aquí la palabra
"final", pero me parece exageradamente antrópico) de novedosas características,
entre las cuales están aquellos individuos,- por ejemplo nosotros -, que tienen
entre otras, propiedades autoconscientes.
A esa naturaleza básica, permanente, omnipotencial, quizás unidimensional y
continua, donde no existe propiamente una flecha del tiempo, la llamo el "Todo";
en palabras del celebrado físico americano Richard Phillip Feynman (USA 1918-
1988 )( Nobel de física 1965) : "the sum of all the stories".
Sabemos por propia experiencia que existe al menos un universo- el nuestro –
formado en la singularidad que conocemos como "Big-Bang" y que evolucionó,
entre otras emergencias, hasta uno de esos tipos de fenómenos con conciencia,
consciencia y conocimiento de una parte del "Todo", que identificamos como ser
humano, homo Sapiens Sapiens, hombre, en fin, nosotros, los "sintonizadores"
del "Todo", que conformamos algo que definimos como la "realidad".
La "realidad" que conocemos, que percibimos y aceptamos como tal, la "realidad"
del universo físico, es experimentada y reconocida por nosotros a través de varios
conductos: vemos algo con nuestros ojos, oímos algo con nuestros oídos, olemos
algo con nuestra nariz, tocamos algo con nuestras manos o el roce de nuestra piel ,
y luego que estas diferentes señales o interacciones con el mundo exterior son
procesadas en alguna parte y forma por nuestro cerebro, decidimos que hay,
conocemos, sentimos, o sabemos "algo", en síntesis , conformamos una "realidad".
No hay evidencia científica alguna sobre ninguna otra clase de interacción de
nuestro cerebro con el mundo que nos rodea; hablando seriamente no se ha
demostrado, a pesar de lo mucho que se ha buscado, la existencia de ninguna
forma de comunicación extrasensorial, telepatía, o esoterismos similares, que en
caso de existir también se tratarían de interacciones.
Es decir, científicamente hablando, son solamente nuestros sentidos los
que interaccionan con algunos elementos del mundo exterior o medio ambiente
que nos rodea, generando determinadas señales que transmiten a nuestro
cerebro; pero de la única forma que conocemos y somos conscientes de ese "algo"
u objeto externo es a través del posterior procesamiento neural (o mental, si Ud.
prefiere) de esas señales en el interior de nuestro cerebro/sintonizador.
Conviene reiterar y resaltar que si bien nuestros sentidos reciben desde el mundo
exterior diferentes tipos de señales: ondas de luz en nuestros ojos, ondas
de sonido o vibraciones del aire en nuestros oídos, vapores, gases o suspensiones
aéreas en nuestra nariz, soluciones líquidas en nuestra boca y lengua o contactos
de nuestra piel con diferentes cuerpos y superficies, etc, etc, ninguna parte,
"partícula" u onda de esos cuerpos, substancias, objetos, o cosas externas, llega
directamente a nuestro cerebro para su interpretación, solo se trata de
interacciones.
Así el sonido, los olores, los sabores, los colores , etc, etc, tal y como los
percibimos, no existen en el mundo exterior a nosotros, son percepciones y
sensaciones que se concretan y reconocemos como tales en nuestro interior, en
nuestra conciencia y consciencia, al interactuar las ondas/ partículas (ondas
de presión de aire, radiaciones de materia y/o energia , distintos átomos y
moléculas, etc, etc) de ese mundo o medio ambiente exterior, con los
correspondientes terminales nerviosas de nuestros sentidos. Como lo expresa mas
espiritualmente pero con el mismo razonamiento, el ya mencionado y conocido
químico suizo de Laboratorios Sandoz, Dr Albert Hoffman (descubridor casi
accidental del LSD y explorador de lo que hoy se conoce como "estados alterados
de conciencia"): "……Siempre tenemos un impulso exterior, quizás químico si comemos
algo, y esta química en mi interior produce un impulso que llega hasta el cerebro y mi
mente dice: "dulce, dulce…". Así, toda esta conexión entre el mundo material y el
espiritual sucede en nuestro cerebro, en los centros del cerebro. Hasta ahí podemos
reseguir las ondas energéticas que vienen del exterior… pero ahí empieza el mundo
espiritual porque, por ejemplo, el sonido no existe en el exterior, allí sólo existen
vibraciones de aire, el sonido tal y como lo percibimos es espiritual, lo mismo con los
sabores y las imágenes…"
Las terminales nerviosas de nuestros sentidos son las encargadas de captar (al
modo que lo haría la antena de un sintonizador) y transmitir (al modo que lo
harían los conductores de un sintonizador) las señales codificadas con la
correspondiente información desde el objeto (el algo o parte del "todo" exterior),
hasta diferentes zonas del cerebro, en forma de procesos electrobioquímicos,
llamados impulsos nerviosos (sinapsis, potenciales químicos, electroquímicos,
neurotransmisores, etc), procesos bastante bien conocidos, basados
esencialmente en interacciones electromagnéticas de alguna manera parecidos o
similares a las corrientes eléctricas en los conductos de los sintonizadores, para
finalmente en una tercer etapa, ser procesadas en el interior del cerebro donde
dichas señales se transforman en conciencia, conocimiento, consciencia y
eventualmente distintas acciones como manifestación eferente, en modo
equivalente, aunque mucho mas complejo, en que las ondas electromagnéticas e
invisibles del "eter" se transforman en determinadas y precisas ondas de presión
de aire (sonidos de radio) u otro tipo de radiación lumínica codificada y visible
(imágenes de TV) en los diferentes tipos de sintonizadores.
Nada del mundo exterior a nosotros, ni ondas ni partículas, entra o es procesado
o interacciona en forma directa con nuestra mente o cerebro, solo se trata de la
transmisión y procesamiento de codificadas señales electrobioquímicas
específicas y bastante bien conocidas, producto de las interacciones de nuestro
sistema sensorial (el sintonizador) con el mundo ó medio ambiente exterior
(el algo o parte del Todo), …de nuevo, solo interacciones.
A tal punto ha llegado el conocimiento de las dos primeras etapas de este proceso,
que ya la cibernética nos subyuga con sus posibilidades de "realidad virtual ", que
poco o nada tiene que ver con objetos concretos del medio ambiente exterior, sino
que son simplemente señales artificiales que imitan y reemplazan al proceso
natural en dichas etapas. También en algunos centros médicos,
son operaciones cotidianas los implantes cocleares donde un mazo de electrodos
son conectados directamente al cerebro para remedar la audición del individuo
afectado por cierto tipo de sordera y similares esfuerzos se están realizando para
lograr la visión artificial o, en el sentido eferente, lograr mover objetos con el
pensamiento a través de. circuitos eléctricos conectados directamente o vía
inalámbrica entre el cerebro y algún tipo de robot, una vez codificadas las señales
motoras desde el cerebro del individuo.
Capítulo 3
FORMACIÓN DE LA CONCIENCIA , CONOCIMIENTO Y CONSCIENCIA
Si bien todavía nadie puede aseverar a ciencia cierta en que lugar específico de
nuestro cerebro/"sintonizador" se producen los fenómenos de la tercer etapa que
conocemos como conciencia, conocimiento y consciencia, ni tampoco los
mecanismos que los explican, existe una coincidencia mayoritaria –
particularmente argumentada y fundamentada en el ámbito de las neurociencias
– en suponer que los mismos consisten en nuevas trayectorias o trazas neuronales
que se crean con cada experiencia y se fijan con la reiteración de la misma en
conjunción o complementariamente a las conexiones preexistentes en el
cerebro/sintonizador de cada especie, según su conformación genética .
Según nos informa desde su mas que interesante artículo en Internet:
"Representación mental y consciencia", el investigador Dr. Fernando Cardenas
Parra, del Departamento de Psicobiología de la Universidad de San Pablo, Brasil:
"… Anatomía y fisiología de la representación cerebral
Millones de elementos son captados en cada instante gracias a los sistemas perceptuales
que, funcionando como filtros, permiten el paso de sólo una infinitésima parte del mundo
externo, la parte que a lo largo de la historia evolutiva de la vida en este planeta resultó de
importancia crucial para el automantenimiento de los organismos.
Partes: 1, 2
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