NUX VOMICA:
La nuez vómica es uno de los mayores policrestos que
poseemos en Homeopatía. Entre las muchas
enfermedades en que pueden usarse, sólo citaremos las
más importantes, a saber:
Debilidad física y nerviosa a consecuencia del
onanismo, de las poluciones o de otras pérdidas
debilitantes.
Debilidad muscular de los niños escrofulosos.
Accesos de debilidad histérica o hipocondríaca.
Baile de San Vito.
Calenturas inflamatorias con afecciones gástricas o
biliosas.
Calenturas intermitentes.
Enajenación mental de los borrachos.
Melancolía histérica o hipocondríaca.
Congestión cerebral con vértigos.
Cefalalgia por exceso en el estudio, o por el abuso del
vino o el café.
Hemicránea.
Fluxión del cerebro, con obturación de la nariz.
Odontalgia por el abuso del café.
Dentición difícil en los niños.
Afección escrobútica de la boca.
Angina catarral.
Calambres del estómago.
Gastritis.
Afecciones gástro
mucosas o biliosas.
Debilidad en la digestión, con vómito de alimentos.
Vómitos de los borrachos, de las mujeres embarazadas,
etc.
Enfermedades inflamatorias del hígado y el bazo.
Tabes mesentérica.
Cólicos flatulentos.
Constipación a consecuencia de la vida sedentaria, por
el abuso del café u otras causas.
hemorroides.
Enfermedades de las vías urinarias, con dificultad de
orinar.
Retención espasmódica de la orina.
Cólicos menstruales con reglas prematuras.
Descenso de la matriz y vagina.
Cefalalgia, odontalgia, náuseas, vómitos y otros
padecimientos de las embarazadas.
Peritonitis puerperal.
Oftalmia, catarro, nasal, hernias, constipación,
convulsiones y otras enfermedades de los recién
nacidos.
Reuma del pecho.
Gripe.
Asma espasmódico o flatulento.
Dolores nefríticos, etcétera.
Los SINTOMAS que en estos casos contribuirán a
indicarnos la nuez vómica, serán: Dolores lancinantes,
o estirones sucesivos, con sensación de torpeza y
debilidad paralítica en las partes afectas.
Dolores de magulladura en las articulaciones.
Temblor de los miembros.
Accesos convulsivos, seguidos de torpeza y
entumecimiento, con hormigueo en las partes
enfermas.
Accesos de debilidad al menor esfuerzo, y
principalmente después de un paseo al aire libre.
Debilidad muscular, con andar vacilante.
Sobreexitación de todo el sistema nervioso, con horror
al movimiento y al aire libre.
Agravación de los padecimientos por el café, el vino, la
meditación, el humo del tabaco y el viento, lo mismo
por la mañana que después de la comida de la tarde.
Enfermedades periódicas e intermitentes.
Enflaquecimiento.
Deseo de dormir de día, mayormente por la mañana y
por la tarde, con insomnio por la noche; o sueño tardío
a causa de una gran afluencia de ideas.
Despertamiento a una hora regular, con sueño lleno de
mil fantasías extravagantes.
Frío y escalofríos, con color azulado de la piel,
mayormente en las manos y pies, y sobre todo en las
uñas o con calor en la cabeza y rubicundez (en
particular) de uno de los carrillos.
Calor nocturno, principalmente en la cabeza y en la
cara.
Sudores abundantes, algunas veces parciales (sobre
todo en la cabeza) o semilaterales.
Hipocondría con angustia, que tiende al suicidio.
Desaliento quejumbroso.
Disposición a incomodarse y a encolerizarse.
Vértigos, por la mañana o por la tarde en la cama.
Congestión sanguínea de la cabeza, con plenitud y
presión en la frente, como si se abriera el cráneo.
Sensación como si un clavo penetrase en el cráneo.
Cefalalgias que se agravan o aparecen por la mañana o
después de la comida, o por el trabajo intelectual, o por
haber tomado vino o café, yendo acompañadas de
vómitos o náuseas, o de falta de aptitud para la
meditación.
Sensibilidad excesiva de la vista y oídos.
Zumbidos y susurro de oídos. Fluxión cerebral, con
cefalalgia, obturación de la nariz y falta de secreción
mucosa.
Rostro pálido y amarillento, o rubicundo y abotagado.
Color amarillento alrededor de la nariz y boca.
Constricción espasmódica de las mandíbulas.