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Historia de España: 2023-2024

Este documento presenta el programa de formación de los temas que se abordarán en el curso de Historia de España 2023-2024. Se dividen en 12 bloques temáticos que cubren desde los primeros pobladores de la península ibérica hasta la normalización democrática de España e integración en Europa. El bloque 1 analiza la sociedad y economía paleolítica y neolítica en la península ibérica, incluyendo la pintura rupestre, así como los pueblos prerromanos y la conquista romana. Final

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Historia de España: 2023-2024

Este documento presenta el programa de formación de los temas que se abordarán en el curso de Historia de España 2023-2024. Se dividen en 12 bloques temáticos que cubren desde los primeros pobladores de la península ibérica hasta la normalización democrática de España e integración en Europa. El bloque 1 analiza la sociedad y economía paleolítica y neolítica en la península ibérica, incluyendo la pintura rupestre, así como los pueblos prerromanos y la conquista romana. Final

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HISTORIA DE ESPAÑA 2023-2024

HISTORIA DE ESPAÑA
Curso 2023-2024

1
HISTORIA DE ESPAÑA 2023-2024

PROGRAMA DE FORMULACIÓN DE LOS TEMAS EN LA EVAU.


MATERIA: HISTORIA DE ESPAÑA.
BLOQUE 1. La Península ibérica desde los primeros humanos hasta la desaparición de la
monarquía visigoda (711)
1.1. Sociedad y economía en el Paleolítico y Neolítico. La pintura rupestre.
1.2. Los pueblos prerromanos. Las colonizaciones históricas: fenicios y griegos. Tartesos.
1.3. Conquista y romanización de la Península ibérica. Principales aportaciones romanas en los ámbitos
social, económico y cultural.
1.4. El reino visigodo: origen y organización política. Los concilios.

BLOQUE 2. La Edad Media: Tres culturas y un mapa político en constante cambio (711-1474)
2.1. Al Ándalus: la conquista musulmana de la Península ibérica. Emirato y califato de Córdoba.
2.2. Al Ándalus: reinos de taifas. Reino nazarí.
2.3. Al Ándalus: economía, sociedad y cultura.
2.4. Los primeros núcleos de resistencia cristiana. Principales etapas de la Reconquista. Modelos de
repoblación.
2.5. Los reinos cristianos en la Edad Media: organización política, régimen señorial y sociedad
estamental.
2.6. Organización política de la Corona de Castilla, de la Corona de Aragón y del Reino de Navarra al
final de la Edad Media.

BLOQUE 3. La formación de la Monarquía Hispánica y su expansión mundial (1474- 1700)


3.1. Los Reyes Católicos: unión dinástica e instituciones de gobierno.
3.2. El significado de1492. La guerra de Granada y el descubrimiento de América.
3.3. El Imperio de los Austrias: España bajo Carlos I. Política interior y conflictos europeos.
3.4. La Monarquía Hispánica de Felipe II. Gobierno y administración. Los problemas internos. Guerras y
sublevación en Europa.
3.5. Exploración y colonización de América. Consecuencias de los descubrimientos en España, Europa
y América.
3.6. Los Austrias del siglo XVII: el gobierno de validos. La crisis de 1640.
3.7. La guerra de los Treinta Años y la pérdida de la hegemonía española en Europa.
3.8. Principales factores de la crisis demográfica y económica del siglo XVII y sus consecuencias.
3.9. Crisis y decadencia de la Monarquía Hispánica: el reinado de Carlos II y el problema sucesorio.

BLOQUE 4. España en la órbita francesa: el reformismo de los primeros Borbones (1700-1788)


4.1. La Guerra de Sucesión Española y el sistema de Utrecht. Los Pactos de Familia.
4.2. La nueva Monarquía Borbónica. Los Decretos de Nueva Planta. Modelo de Estado y alcance de las
reformas.
4.3. La España del siglo XVIII. Expansión y transformaciones económicas: agricultura, industria y
comercio con América. Causas del despegue económico de Cataluña.
4.4. Ideas fundamentales de la Ilustración. El despotismo ilustrado: Carlos III.

BLOQUE 5. La crisis del Antiguo Régimen (1788-1833): Liberalismo frente a Absolutismo.


5.1. La Guerra de la Independencia: antecedentes y causas. Bandos en conflicto y fases de la guerra.
5.2. Las Cortes de Cádiz. La Constitución de 1812.
5.3. El reinado de Fernando VII: liberalismo frente a absolutismo. El proceso de independencia de las
colonias americanas.

BLOQUE 6. La conflictiva construcción del Estado Liberal (1833-1868)


6.1. El reinado de Isabel II (1833-1868): la primera guerra carlista. Evolución política, partidos y conflictos.
El Estatuto Real de 1834 y las Constituciones de 1837 y 1845.
6.2. El reinado de Isabel II (1833-1868): las desamortizaciones de Mendizábal y Madoz. De la sociedad
estamental a sociedad de clases.
6.3. El Sexenio Democrático (1868-1874): la constitución de 1869. Evolución política: gobierno
provisional, reinado de Amadeo de Saboya y Primera República.

BLOQUE 7. La Restauración Borbónica: implantación y afianzamiento de un nuevo Sistema


Político (1874-1902)

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HISTORIA DE ESPAÑA 2023-2024

7.1. La Restauración Borbónica (1874-1902): Cánovas del Castillo y el turno de partidos. La Constitución
de 1876.
7.2. La Restauración Borbónica (1874-1902): Los nacionalismos catalán y vasco y el regionalismo
gallego. El movimiento obrero y campesino.
7.3. El problema de Cuba y la guerra entre España y Estados Unidos. La crisis de 1898 y sus
consecuencias económicas, políticas e ideológicas.

BLOQUE 8. Pervivencias y transformaciones económicas en el siglo XIX: un desarrollo


insuficiente
8.1. Evolución demográfica y movimientos migratorios en el siglo XIX. El desarrollo urbano.
8.2. La revolución industrial en la España del siglo XIX. El sistema de comunicaciones: el ferrocarril.
Proteccionismo y librecambismo. La aparición de la banca moderna.

BLOQUE 9: La crisis del Sistema de la Restauración y la caída de la Monarquía (1902- 1931)


9.1. Alfonso XIII y la crisis del sistema político de la Restauración: los partidos dinásticos. Las fuerzas
políticas de oposición: republicanos, nacionalistas, socialistas y anarcosindicalistas.
9.2. La intervención en Marruecos. Repercusiones de la Primera Guerra Mundial en España. La crisis
de 1917 y el trienio bolchevique.
9.3. La dictadura de Primo de Rivera. El final del reinado de Alfonso XIII.

BLOQUE 10. La Segunda República. La Guerra Civil en un contexto de Crisis Internacional


(1931-1939)
10.1. La proclamación de la Segunda República. La Constitución de 1931. El bienio reformista (1931-
1933).
10.2. El gobierno radical cedista (1933-1935). La Revolución de Asturias. El Frente Popular, las
elecciones de 1936 y el nuevo gobierno.
10.3. La Guerra Civil: la sublevación militar y el estallido de la guerra. La dimensión internacional del
conflicto.
10.4. Fases militares de la Guerra Civil. La evolución política y económica en las dos zonas.
Consecuencias económicas y sociales de la guerra. Los costes humanos.

BLOQUE 11. La Dictadura Franquista (1939-1975)


11.1. La creación del Estado franquista. Grupos ideológicos y apoyos sociales. Etapas de la dictadura y
principales características de cada una de ellas. El contexto internacional: del aislamiento al
reconocimiento exterior.
11.2. Política económica del franquismo: de la autarquía al desarrollismo. Transformaciones sociales:
causas y evolución.
11.3. La oposición a la dictadura: principales grupos y evolución en el tiempo. La crisis del franquismo
desde 1973 a la muerte de Franco.

BLOQUE 12. Normalización Democrática de España e Integración en Europa (desde 1975).


12.1. La Transición: alternativas políticas tras la muerte de Franco. El papel del rey y el gobierno de Adolfo
Suárez. El restablecimiento de la democracia: las elecciones de junio de 1977. La Constitución de 1978.
El Estado de las Autonomías. El terrorismo durante la Transición.
12.2. Las etapas políticas de la democracia. Los gobiernos de la UCD. El golpe de Estado de 23 de
febrero de 1981. La alternancia política: gobiernos socialistas y gobiernos del Partido Popular
12.3. La integración de España en Europa. Consecuencias económicas y sociales. La modernización de
las infraestructuras. El Programa de Convergencia y la creación del euro.

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HISTORIA DE ESPAÑA 2023-2024

BLOQUE 1. La península ibérica desde los primeros humanos hasta la


desaparición de la monarquía visigoda (711)

1.1. Sociedad y economía en el Paleolítico y Neolítico. La pintura rupestre.


1.2. Los pueblos prerromanos. Las colonizaciones históricas: fenicios y griegos.
Tartessos.
1.3. Conquista y romanización de la península ibérica. Principales aportaciones romanas
en los ámbitos social, económico y cultural.
1.4. El reino visigodo: origen y organización política. Los concilios.

1.1. Sociedad y economía en el Paleolítico y Neolítico. La pintura rupestre.


La Prehistoria es el periodo más antiguo de la historia de la humanidad. En esta periodización
el Paleolítico es la etapa de la Prehistoria que debe su nombre al uso de útiles de piedra
tallada. Se extiende desde hace unos 2,8 millones de años hasta c.10.000 años y se divide
en Paleolítico Inferior, Medio y Superior. Los restos fósiles humanos más antiguos se
localizan en África, mientras que la llegada de seres humanos a la península ibérica están
datados alrededor de hace un millón cuatrocientos mil años. Esta datación se viene
realizando a partir de las excavaciones de Atapuerca, que establecen la presencia del
llamado Homo Antecessor como primer poblador peninsular.

Los grupos humanos del Paleolítico no eran muy numerosos. Organizados en sociedades
nómadas, su economía se basaba en la caza y la recolección. Vivían en campamentos
estacionales o en cuevas y ya desarrollaban la capacidad de fabricar útiles muy
especializados (bifaces), que se clasifican en las llamadas industrias líticas.

La pintura rupestre. Las primeras manifestaciones artísticas de la Humanidad datan del


Paleolítico y son el arte mobiliar y el arte rupestre. Este último surgió hace unos 40.000 años
y se realizaba sobre las paredes y el techo del interior de las cuevas y abrigos naturales.
Estas pinturas representaban animales (bisontes, caballos, mamuts y ciervos), seres
humanos esquemáticos en escenas de caza, guerra o rituales, manos en positivo o negativo
y gran cantidad de símbolos (algunos de los cuales han sido interpretados como órganos
sexuales). Se cree que estas representaciones podían tener un sentido mágico-religioso. Las
pinturas rupestres más antiguas y de mayor importancia las encontramos en España y
Francia (Altamira y Lascaux, fundamentalmente) con unas características comunes que las
agrupan en la conocida como escuela franco-cantábrica.

Durante el Mesolítico (c. 10.000 a c. 5.000 AC) aparece el arte rupestre levantino, con
figuras humanas esquemáticas y se empieza a vivir una etapa de transición hacia una nueva
organización social. Ejemplo de pinturas mesolíticas son las de la Cogull, Bicorp,…

El Neolítico, se inició hacia el 8000 AC en una zona de Próximo Oriente conocida como
Creciente Fértil. La humanidad evolucionó hacia una economía productora, surgiendo así la
agricultura y la ganadería. A partir de este nuevo modo de organización económica se
desarrolló un modo de vida sedentario, que conllevó la construcción de los primeros poblados
amurallados y el inicio del comercio, la cerámica, la rueda y los tejidos.

1.2. Los pueblos prerromanos. Las colonizaciones históricas: fenicios y griegos.


Tartesos.

Se denominan pueblos prerromanos a los pobladores que vivían en la península ibérica a lo


largo del I milenio AC hasta la conquista romana.

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HISTORIA DE ESPAÑA 2023-2024

El reino de Tarteso1 se desarrolló entre los siglos IX al VII en la zona del Suroeste peninsular,
entre la desembocadura del Guadalquivir y Extremadura. Alcanzó gran prosperidad debido a
actividades agrícolas y ganaderas, así como por la minería y el comercio con los fenicios. Estos
intercambios contribuyeron a la evolución de la sociedad autóctona con realizaciones culturales
importantes: escritura, orfebrería (tesoro del Carambolo). De la complejidad de sus ritos
funerarios dan cuenta los últimos hallazgos en la provincia de Badajoz (Cancho Roano,
Turuñuelo,…).

Los íberos no constituían una entidad política, sino una cultura que agrupaba a diferentes
pueblos que compartían lengua común y que se extendía por el litoral mediterráneo y los valles
del Ebro y del Guadalquivir. Poseían una rica tradición cultural y artística (damas de Elche y
Baza) y una sociedad estructurada con una élite aristocrática y militar.

Por su parte, los celtíberos vivían en el norte y en la Meseta desde la Edad del Hierro. Eran
pueblos dedicados a la agricultura y a la ganadería, que se agrupaban en confederaciones
tribales y construían poblados fortificados, como los castros gallegos o ciudades como
Numancia.

Pero hasta la península ibérica también habían llegado otros pueblos al ámbito mediterráneo:
fenicios, griegos y cartagineses.

Los motivos de la presencia fenicia en la península ibérica eran, esencialmente, la explotación


minera de los yacimientos de cobre, plata, plomo y estaño), aunque también aportaron el
alfabeto o el torno cerámico.Fundaron Gadir (Cádiz), cuyos restos arqueológicos más primitivos
datan del siglo VIII aJC, y después Malaka (Málaga), Sexi ( Almuñecar ) y Abdera ( Adra ),…

Desde el siglo IX AC existen testimonios de viajes de griegos a la península ibérica (los rodios
y los calcidios). En el siglo VII aJC Kolaios de Samos visitó a Argantonio, rey de Tartessos. A
partir de ese siglo, comenzaron a establecerse en el levante peninsular, en clara competencia
con los fenicios: Hemeroskopeion (Denia), Akra-Leuke ( Alicante )..., aunque el único
asentamiento seguro es el de Emporión (Ampurias), fundada por colonos procedentes de la
ciudad griega de Massalia (Marsella).

Los cartagineses sustituyeron a los comerciantes fenicios y adquirieron importancia en la


península entre los siglos V y III A.C. Fundaron colonias como Cartago Nova (Cartagena) y
Ebusus (Ibiza), desde donde consiguieron controlar las rutas comerciales del sur peninsular.
Su economía estaba basada en el comercio y la minería. La ocupación militar estuvo
relacionada con la derrota militar ante Roma en la I Guerra Púnica (mediados siglo III AC).
A partir de entonces, los cartagineses encontraron en la península una importante posición
estratégica y un espacio de abastecimiento de recursos materiales y humanos.

1.3. Conquista y romanización de la península ibérica. Principales aportaciones


romanas en los ámbitos social, económico y cultural.

Se entiende por romanización el proceso de imposición y/o adaptación de los pueblos


hispanos a las estructuras económicas, sociales, políticas y culturales de Roma. El proceso
de romanización tuvo dos fases: la conquista militar y la integración de los pueblos hispanos
en el Imperio.

La presencia romana en el territorio peninsular se inscribe en el marco de la segunda guerra


púnica (218-201 AC) contra los cartagineses. Roma conquistó la península ibérica en un
largo proceso que duró dos siglos. Con rapidez en las zonas más urbanizadas de Levante y
Andalucía, y con suma lentitud en el interior, la presencia romana se hizo presente en casi
toda la Península. En una primera etapa (218-197 AC) los romanos ocuparon el litoral
mediterráneo y los valles del Ebro y del Guadalquivir. En una segunda etapa(155-133 AC)

1
Tradicionalmente se ha escrito Tartesos o Tartessos, pero desde 2011 (I Congreso Internacional, Huelva) se ha
concluido que la transcripción gráfica correcta es Tarteso.

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HISTORIA DE ESPAÑA 2023-2024

se produjo la penetración en la
Meseta, con núcleos de resistencia
celtíbera en Numancia o en la
Lusitania, con la rebelión de Viriato.
Una tercera etapa, a lo largo del
siglo I AC, se centró en la zona
cantábrica, que no llegó a ser
romanizada, aunque se dieron por
concluidas las operaciones militares
en el 19AC.
Las aportaciones de Roma a la
península ibérica son ingentes por lo
que destacaremos solo algunas. En
su ocupación reorganizaron
administrativamente la península
dividiendo el territorio en tres provincias (Baetica, Tarraconensis y Lusitania) que
posteriormente se ampliaron a seis en época de Diocleciano añadiendo la (Carthaginensis,
Gallaecia y Balearica).

De la península se exportaban materias primas y se importaba el producto ya


manufacturado. Su interés radicaba en el trigo, aceite y minerales. Poco a poco las ciudades
se fueron convirtiendo en centros de comercio y producción donde se utilizaba la moneda.

En cuanto a la sociedad, esta estaba dividida en clanes según su riqueza habiendo una
aristocracia poseedora de tierras, cargos y fortuna; una burguesía dedicada a los negocios
y con posesiones como villas agrícolas y por debajo se encontraban los trabajadores libres
que habían de pagar tributos y se dedicaban a la artesanía o al campesinado. Por último los
esclavos, privados de toda libertad y derecho.

Cabe destacar la contribución romana al urbanismo, convirtiendo las ciudades en centros


administrativos, jurídicos, políticos y económicos y desarrollando en ellas edificios civiles que
fueron parte de su gran legado.

Las tradiciones culturales de los distintos pueblos peninsulares se fueron adaptando


progresivamente a las pautas culturales romanas, en un proceso conocido como
romanización. Este proceso de asimilación se extendió a lo largo de todo el periodo de
dominación romana y su grado fue diferente entre los pueblos hispanos. Así, como ejemplo,
Roma impuso su religión, incluida el culto al emperador, aunque las creencias autóctonas no
llegaron a desaparecer, e incluso continuaron hasta la Alta Edad Media.

La más evidente señal de romanización fue la generalización del latín. Si bien durante época
republicana las lenguas iberas eran predominantes, en el Imperio el latín fue desplazando a
las lenguas indígenas, sobre todo entre las élites. Sin embargo, no desapareció un fuerte
sustrato lingüístico prerromano.

El derecho romano se impuso de forma determinante en la península, modelando las


instituciones políticas, y su influjo se deja sentir hasta la actualidad. La literatura latina halla
también en la Península a algunos de sus autores más destacados como Séneca, Marcial o
Quintiliano.

Como pervivencia del legado cultural romano también podemos destacar las manifestaciones
artísticas (mosaicos, esculturas,…) o sus construcciones monumentales, con templos como
el de Diana, en Mérida; foros y teatros como los de Mérida y Sagunto; anfiteatros como los
de Itálica y Tarragona; puentes como el de Alcántara sobre el río Tajo o el de Mérida sobre
el Guadiana; acueductos como el de Segovia; murallas (Lugo); Villas (Olmeda, Valladolid),…

Igualmente importante fue la red viaria de calzadas, construida por el ejército, que
comunicaba las ciudades y permitía el tránsito de mercancías, viajeros y tropas. Así, la Vía
Augusta, que comunicaba ciudades como Tarragona y Cádiz, o la Vía de la Plata, que recorría
el eje Norte-Sur enlazando Mérida y Astorga, entre otras.

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HISTORIA DE ESPAÑA 2023-2024

1.4. El reino visigodo: origen y organización política. Los concilios.

En el 409, Hispania fue asediada por pueblos bárbaros como los suevos, los vándalos y los
alanos. Roma se alió con los visigodos para expulsar a los demás bárbaros de la península,
consolidando un reino, que finalmente se separó de Roma, con capital en Toulouse. A partir
del año 507, después de haber sido derrotados por los francos en la batalla de Vouillé, los
visigodos se asentaron en la Península ibérica. Se trata de un proceso de migración hacia el
sur, ocupando principalmente la Meseta Central, estableciendo su capital en Toledo. El reino
conservaba, además, la franja sur de la Galia (Narbonense), pero tenía que compartir el
territorio con suevos y bizantinos, entre otros.

El reino visigodo se afirmaba en dos elementos esenciales: la herencia romana (organización


administrativa, Derecho romano, lengua latina,...) y herencia germana (reyes electivos,
derecho consuetudinario,...): hispanorromanos y visigodos eran administrados por sus
gobernadores, y cada uno tenía unas leyes diferentes: El Código de Ervigio para los Godos
y la Lex Romanum Visigothorum para los romanos. El rey Leovigildo impulsó la unificación
territorial y, en 589, su hijo Recaredo en el III Concilio de Toledo llevó a cabo la unificación
religiosa: los visigodos abandonaron el arrianismo y se convirtieron al catolicismo. Sin
embargo, hasta el 654, con Recesvinto, no se consiguió un código legal común para ambos
pueblos: se llamó Liber ludiciorum.

Respecto a sus instituciones, la


monarquía era electiva,
convirtiéndose en hereditaria más
tarde. El rey elegía a su
administración central, dividida en
Officium Palatino que eran los
nobles, Aula Regia, que eran los
consejeros y los Concilios. Los
Concilios de Toledo fueron
reuniones que tuvieron lugar en la
ciudad de Toledo durante toda la
época visigoda, aunque su origen
es anterior a este periodo. Los
componentes de estas reuniones
eran el rey visigodo, la nobleza y
la alta jerarquía eclesiástica
representada por los obispos.
Funcionaban como asambleas
legislativas, convocadas por la
Iglesia, pero que eran
aprovechadas por el monarca para promulgar leyes. También escogía a la administración
local, formada por los Dux, que se encargaban de las provincias y los Comes Civitatis, que
gobernaban las ciudades.

Los visigodos adoptaron y continuaron la tradición latina, cristiana e imperial romana, pero
en una sociedad predominantemente rural, donde el poder político estaba claramante
fragmentado. En lo referente a la cultura los visigodos adoptaron y continuaron con la
tradición latina, cristiana e imperial romana, aunque sobre una sociedad profundamente
rural. Destacan las tumbas del siglo VI halladas en Guarrazar y Torredonjimeno. En
arquitectura las iglesias en el siglo VII en San Juan de Baños y en San Pedro de la Nave; y
en el campo de las letras destacan las obras de Isidoro de Sevilla como Etimologías y Historia
de Regibus Gothorum.

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HISTORIA DE ESPAÑA 2023-2024

PRI N CI PALES I N STI TUCI ON ES D EL REI N O V I SI GOD O

REY (monarquía electiva)

AULA REGI A
- Magnates
- Jueces (comites civitatum)
- Títulos honoríficos (comes
scanciarum)

OFFI CI UM PALATI N UM JUSTI CI A


- Mayores palatii o jefes de los distintos
servicios de palacio: · Comes civitatis
· Comes Thesaurorum · Vicarius
· Comes notariorum · Jueces locales
· Comes stabuli · Saiones (agentes)
· Comes spatariorum · Auditores (consejeros)
· Comes civitatis

- Mayordomos (prepósitos) y subalternos

CON CI LI OS
(Se utilizan las reuniones de la Iglesia como asambleas legislativas.
Era el órgano de gobierno eclesiástico, que se reunía
periódicamente, convocado por el rey, para legislar sobre asuntos
civiles y religiosos. Participaban en él obispos y nobles del Aula
Regia y del Oficio Palatino).

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HISTORIA DE ESPAÑA 2023-2024

BLOQUE 2. La Edad Media: Tres culturas y un mapa político en constante cambio


(711-1474)

2.1. Al Ándalus: la conquista musulmana de la Península ibérica. Emirato y califato de


Córdoba.
2.2. Al Ándalus: reinos de taifas. Reino nazarí.
2.3. Al Ándalus: economía, sociedad y cultura.
2.4. Los primeros núcleos de resistencia cristiana. Principales etapas de la Reconquista.
Modelos de repoblación.
2.5. Los reinos cristianos en la Edad Media: organización política, régimen señorial y
sociedad estamental.
2.6. Organización política de la Corona de Castilla, de la Corona de Aragón y del Reino
de Navarra al final de la Edad Media.

2.1. Al Ándalus: la conquista musulmana de la Península ibérica. Emirato y califato de


Córdoba.

La presencia de los musulmanes en la Península ibérica se debió a la confluencia de dos


procesos simultáneos: el movimiento expansivo del Islam desde la muerte de Mahoma (632)
y la crisis interna de la monarquía visigoda, que necesitaban apoyarse cada vez más en los
magnates o nobles para conservar el poder. En el año 711 un ejército musulmán, al mando
de los generales Tariq y Muza, atravesó el estrecho para intervenir en los enfrentamientos
entre los dos bandos visigodos: los partidarios de los hijos de Witiza y los seguidores del rey
Rodrigo. Este último fue derrotado, ese mismo año, en la batalla de Guadalete o del Lago
Janda. En pocos años los musulmanes conquistaron la mayor parte de la Península,
estableciendo su frontera con los núcleos de resistencia cristiana en los ríos Duero y Ebro.

El nuevo territorio, Al Andalus, se convirtió en provincia del califato de Damasco,


dependiente del gobernador de Qairuán (Túnez) y con capital en Córdoba. Este emirato
emprendió nuevas expediciones contra el Norte cristiano hasta que sus ejércitos fueron
frenados por los francos en la batalla de Poitiers (732). Sin embargo, en el orden interno,
fueron frecuentes las tensiones tribales entre lo conquistadores: en el año 740 estalló una
rebelión de los bereberes, subordinados frente a la minoría árabe.

En el año 755 desembarcó en la Península Abd el Rahman, último representante de los


Omeyas, que habían sido eliminados por los Abbassíes, una nueva dinastía que trasladó la
capital del califato desde Damasco hasta Bagdad. En Al-Andalus, Abd el Rahman creó el
emirato de Córdoba como estado independiente, rechazando la autoridad de los califas.
Durante dos siglos sus sucesores asentaron el dominio sobre el territorio. Sin embargo, al
comenzar el siglo X los problemas se multiplicaban: sublevaciones de familias andalusíes,
rebelión de los cristianos mozárabes,…

Un emir, Abd el Rahman III, después de ir sofocando, uno a uno, los principales focos de
rebelión se autoproclamó califa, en 929, estableciendo el califato de Córdoba. Era el inicio
de un siglo de esplendor: Córdoba extendía su dominio hasta Marruecos y, en el Norte,
obligaba a los reinos cristianos a pagar tributos. El segundo califa, Al Hakem, convirtió a Al
Andalus, además, en el mayor centro cultural de Occidente, con una gran biblioteca y una
intensa labor de traducción de filósofos clásicos.

A finales del siglo X, sin embargo, comenzó la decadencia. Almanzor, visir del califa, se
hizo con el control absoluto del gobierno, al influir sobre el califa Hixam, aún niño,
eliminando a todos los opositores. Además, envió sistemáticas expediciones de castigo
contra los reinos del Norte, que apenas pudieron oponer resistencia. Sin embargo, Almanzor
murió en el año 1002, y su hijo Abd al Malik seis años después. La lucha por el poder se
desató en Al Andalus, hasta que un consejo de notables, reunido en Córdoba, decidió
disolver el califato en el año 1031.

2.2. Al Ándalus: reinos de taifas. Reino nazarí.


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HISTORIA DE ESPAÑA 2023-2024

Después de la muerte del sucesor de Almanzor, en 1008, se desató un proceso de luchas


por el poder entre diferentes bandos de nobles andalusíes. A raíz de una crisis política, cada
territorio fue dividiéndose y en 1031 una asamblea de nobles, en Córdoba declaró extinguido
el Califato.

A partir de entonces Al-Ándalus permaneció dividido en reinos independientes o reinos de


taifas hasta 1090. Surgieron así hasta treinta reinos, entre los que destacaron el de
Zaragoza, Valencia, Toledo, Sevilla y Badajoz. Muchos de estos fueron dominados por
distintas familias, gozando de prosperidad económica, especialmente en grandes ciudades
como Sevilla y Zaragoza hasta que en 1085 el rey de Castilla, Alfonso VI, conquistó Toledo
en 1085. Fue un gran golpe para los musulmanes, y los Taifas llamaron en su ayuda alos
almorávides, que en esos momentos habían concluido su expansión por el Norte de África.

En 1086, los almorávides desembarcaron en la península y derrotaron a Alfonso VI. Entre


1090 y 1110 conquistaron Al-Ándalus y reunificaron todo el territorio, aunque no pudieron
volver a ocupar Toledo. Pero los almorávides entraron en crisis debido a la corrupción política
y a la subida de impuestos. En 1118 los aragoneses tomaban Zaragoza y el imperio en 1144
acabó de hundirse. Surgieron entonces los segundos reinos de taifas (1145-1170), muy
débiles, que nada pudieron hacer ante la llegada de un segundo reino norteafricano: los
almohades.

Los almohades conquistaron el Magreb y se introdujeron en la península. Hasta 1195


consiguieron mantener la unidad andalusí, y derrotaron en ese año a los cristianos en
Alarcos. Pero en 1212 los cristianos en Navas de Tolosa vencieron a los musulmanes. El
derrumbamiento almohade y una grave crisis económica propiciaron nuevos levantamientos
internos: las terceras taifas. A partir de entonceslos reinos cristianos fueron apoderándose
de casi todas las principales ciudades que quedaban en manos musulmanas: entre 1223 y
1248 aragoneses y castellanos conquistaron Levante y el valle del Guadalquivir.

Desde 1238 el único reino taifa que resistió fue el reino nazarí de Granada, que sobrevivirá
durante dos siglos y medio, hasta la conquista castellana. Creado por el emir Muhammad I,
se extenderá por Málaga, Granada, Almería y la parte oriental de Cádiz.Era un reino próspero
y bastante poblado, pero dependía políticamente de Castilla. Así, los reyes granadinos
pagaban un tributo a los monarcas castellanos y les ayudaban en caso de guerra.
Los enfrentamientos internos entre la dinastía nazarí y otras familias nobles debilitaron al
reino, que acabó entregándose a los Reyes Católicos en 1492.

2.3. Al Ándalus: economía, sociedad y cultura.

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Al-Andalus, en comparación con la Europa feudal, gozaba de una próspera economía urbana,
comercial y monetaria.

Su agricultura estaba orientada al mercado regional y al de exportación. Destacaba la


agricultura de regadío en los valles del Ebro, Guadalquivir y Segura, en la que introdujeron
nuevas técnicas de riego (norias, acequias...) y nuevos cultivos (arroz, naranja, alcachofa,
caña de azúcar, algodón...).

En cuanto a la artesanía y el comercio destacaban los talleres de Toledo, Córdoba y


Granada dedicados a las sederías, la artesanía de muebles y objetos de marquetería con
taraceas, los cordobanes y armas damasquinados. Para el comercio los musulmanes
acuñaron en gran abundancia dos monedas, el dinar (oro) y el dirhem (plata). El centro del
comercio se encontraba en la ciudad, en el zoco y en los mercados que se celebraban
extramuros. Pero, además del comercio local, Al-Ándalus mantenía una red de comercio a
larga distancia: de Oriente importaban productos de lujo (sobre todo especias) y de Europa
importaban sobre todo esclavos y exportaban tejidos, aceite, armas y cerámica).

La sociedad andalusí, según su variedad étnica y su economía, se puede dividir en:

 Árabes. Constituían una minoría aristocrática. Su riqueza procedía de los repartos de


tierras tras la conquista.
 Bereberes.Grupo mayoritario de las tropas que conquistaron la península. Se dedicaban
a la ganadería trashumante, y también servían como mercenarios en el ejército.
 Muladíes.Antiguos cristianos que adoptaron la religión musulmana
 Judíos.Próspera burguesía urbana dedicada a la artesanía y al comercio.
 Mozárabes.Cristianos que continuaron practicando su religión, pagando impuestos por
ello.
 Esclavos.La población esclava fue muy numerosa y también su condición: desde esclavos
de guerra hasta eslavos, procedentes del norte y centro de Europa, que acabarían
desempeñando importantes funciones políticas y administrativas.

Con todo, esta división no se debía a la diferencia étnica, sino religiosa, con una gran
diferenciación entre los musulmanes (excluidos del tributo personal y acaparando todas las
funciones del poder) y los no creyentes.

Aparte de su influencia social y política, la religión se proyectaba sobre la cultura de Al


Andalus, desde una cierta tolerancia inicial hasta postulados más rigurosos a partir del s X.

La lengua oficial era el árabe, sólo dominada por la minoría culta, mientras que los
mozárabes y muladíes continuaron usando el latín, y luego la lengua romance. En cualquier
caso ambas lenguas fueron conocidas y usadas indistintamente.

En cuanto a la literatura y otros saberes, el máximo esplendor llegó en tiempos de Al-Hakem


II. Las máximas figuras fueron, entre otras, Ibn Rus o Averroes, médico cordobés,
matemático, médico y filósofo; los poetas Ibn Gabirol o Ibn Hazm; el historiador Ibn Jaldún;
el filósofo Maimónides; el enciclopedista Abulcasis, que reunió el saber quirúrgico y médico
en una obra que fue traducida al latín,…

Sin duda, la cultura andalusí destacó sobre todo en el terreno científico. Un ejemplo: Al-
Ándalus fue la vía a través de la cual se difundió hacia el resto de la cristiandad europea el
sistema de numeración de origen indio que terminó sustituyendo a la numeración romana.
También es destacable la labor de arquitectos e ingenieros, que incorporaron los
conocimientos adquiridos en las tierras conquistadas.

2.4. Los primeros núcleos de resistencia cristiana. Principales etapas de la Reconquista.


Modelos de repoblación.

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A partir del año 711 la casi todo el territorio peninsular estaba bajo el control de Córdoba.
En el Norte, débiles estructuras de poder, con restos de la aristocracia visigoda y pueblos
indígenas, consolidaron núcleos de resistencia cristiana, entre los que cabe destacar:

Reino astúr-leonés. Surgido a partir de la mítica batalla de Covadonga (722) y de un primer


rey llamado Pelayo, tuvo una primera capital en Cangas de Onís, y luego en Oviedo. A partir
de Alfonso III (866-910) alcanzó hasta la frontera del Duero y estableció la capital en León.
Condado de Castilla –A partir del conde Fernán González (930-970) en el extremo oriental
del reino de León. Reino de Navarra. Forjado a partir de la dinastía de los Iñiguez, se funde
con los condados de Aragón en la figura de Sancho III el Mayor, que unió Navarra, Aragón
y Castilla. Reino de Aragón – El reino de Aragón, cuyo primer rey fue Ramiro I, nace a la
muerte de Sancho III de Navarra, reino al que se habían incorporado los condados
aragoneses (Sobrarbe y Ribagorza). Marca Hispánica y condado de Cataluña. Tierra de
frontera o marca del imperio carolingio. A finales del siglo IX el conde Vilfredo el Velloso
consigue la independencia.

El avance militar de los reinos cristianos comenzó por zonas deshabitadas, arrebatando más
tarde territorio a los musulmanes. Este proceso, la Reconquista, se fue dotando de
contenido ideológico, con la idea de la restauración del reino visigodo.Distinguimos:

1) Siglos VIII-X. Los diversos núcleos de resistencia se limitaron a ocupar tierras


deshabitadas del valle del Duero, de Galicia y Pirineos
2) Siglos XI-XIII. Durante el siglo XI el avance cristiano fue inexistente, a causa de los
conflictos internos de los reinos, pero la caída del Califato en 1031 permitió la
conquista del valle del Tajo (Toledo 1085) y del Ebro (Zaragoza, 1118). Tras la firma
de tratados de reparto entre cristianos (Tudilén y Cazola), la primera mitad del siglo
XIII culminó con la conquista de Extremadura, Valle del Guadalquivir (Andalucía) y
Murcia y zona oriental de Valencia y Baleares.
3) Siglos XIV y XV. La conquista de Granada, que recaerá completamente en Castilla.
Después de años de crisis y lentos avances cristianos, el reinado de los RRCC
completará la conquista del último reino musulmán de la Península, en 1492.

En paralelo a la conquista, el proceso de ocupación, reparto y explotación de las tierras


conquistadas por los reinos cristianos es conocido como repoblación. En un principio la
repoblación se hacía otorgando tierras a los campesinos del Valle del Duero o de Cataluña,
mediante Cartas Pueblas o Aprissio, respectivamente. En estos lugares los reyes otorgaban
pequeñas propiedades y libertad personal a cambio de la defensa del territorio.

A partir del siglo XI, la repoblación en la zona meridional del valle del Duero y en el norte
del Tajo se hizo mediante la fundación de municipios a los que los reyes concedían fueros
(privilegios). A cambio, las ciudades se fortificaban y prestaban ayuda militar al rey.

En el siglo XIII, la rapidez y extensión de la conquista explica que el peso de la guerra y la


defensa territorial quedasen en manos de tropas profesionales a las que la Corona compensó
con enormes latifundios y privilegios. En el caso de las Órdenes Militares se usaba un sistema
de encomiendas, según el cual los caballeros cruzados protegían a la población, a cambio de
instaurar un sistema feudal. En el caso de la nobleza, se utilizaba el repartimiento, que
asignaba lotes de tierras y propiedades según la contribución a la campaña militar (alta
nobleza, nobleza segundona o villana y milicias concejiles).En el valle del Ebro y Valencia,
se permitía conservar sus tierras a los musulmanes (capitulaciones), mientras que en las
zonas fronterizas más peligrosas, se les expulsaba y se repoblaban mediante el sistema de
fueros concejiles y Órdenes Militares.

Estas diferencias de reparto y explotación han condicionado, hasta tiempos recientes, la


estructura de la propiedad en las regiones repobladas.

2.5. Los reinos cristianos en la Edad Media: organización política, régimen señorial y
sociedad estamental.

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Aunque a los monarcas se les reconocían numerosos poderes, en la práctica su capacidad


de actuación se limitaba a las tierras de realengo.

En un principio, el organismo más importante de la administración estatal era la Curia Real,


consejo integrado por magnates del clero y la nobleza, cuyo cometido era asesorar al rey
(aunque en la mayoría de las ocasiones, trataban de controlarlo).

Desde finales del siglo XII y durante el siglo XIII en la mayoría de los reinos, los monarcas
convocaron también a los burgueses a la curia, en representación de las ciudades. Así
nacieron las Cortes (en 1188 nacen las primeras Cortes en el reino de León), que eran
convocadas por el rey y reproducían la estructura estamental de la sociedad, ya que estaban
compuestas por tres brazos en representación de la nobleza, el clero y las ciudades. Las
funciones de las Cortes eran esencialmente dos: atender a las consultas del rey (en asuntos
de especial interés) y votar subsidios (impuestos de carácter extraordinario).

Los primitivos núcleos de población medievales se regían mediante acuerdos adoptados en


la asamblea de vecinos o concejo abierto. Con el paso del tiempo, las oligarquías locales o
nobleza segundona, pasarían a controlar el gobierno de los municipios, que se dotaron de
numerosos cargos de administración, hacienda y justicia.

El modelo de sociedad feudal se consolidó a lo largo de toda la península con sus instituciones
típicas como el vasallaje y los señoríos territoriales y jurisdiccionales. Los señoríos eran
territorios concedidos por el rey a un particular o institución como pago por algún servicio
prestado. Los territoriales fueron característicos de las zonas de repoblación por pressura,
ya que en el momento de su ocupación carecían de dueño. Los jurisdiccionales daban a sus
beneficiarios el privilegio de la inmunidad, es decir, que el rey no se inmiscuía en sus asuntos,
y sus dueños ejercían su autoridad con total independencia. De esta manera los señores
percibían rentas por la tierra (pago directo en especie, dinero o trabajo) y por gravámenes
de servicios de obligado uso (pontazgo, portazgo, uso de bosques, ríos, molinos…). Además,
llegaban a impartir justicia y a aplicar castigos. Sólo las tierras de realengo y las ciudades
quedaban liberadas de la presión señorial. Durante los siglos XIV y XV esta presión fue tan
fuerte que los campesinos se rebelaron en numerosos movimientos de signo antiseñorial
(“guerras irmandiñas” en Galicia, “remensas” en Cataluña, “forans” en Mallorca…).

La división social fue consecuencia de dos factores fundamentales: el protagonismo absoluto


de la Iglesia en el terreno ideológico y la importancia de la fuerza militar. Surgió entonces
una sociedad tripartita. En ella, el clero estaba encargado de velar por la salvación de las
almas; a la nobleza le correspondía defender a la comunidad; y el estado llano tendrían que
trabajar para el mantenimiento de todos.

Los estamentos eran muy rígidos. Sólo el clero se nutría de miembros de la nobleza y del
pueblo llano, aunque con una clara delimitación de cargos para unos y otros. Cada estamento
se regía por unas normas diferentes. La nobleza y el clero gozaban de privilegios reconocidos
legalmente, mientras que el estado llano carecía por completo de ellos. A su vez, la nobleza
contenía distintos grupos: la alta nobleza, la nobleza media o caballeros y la baja nobleza
(llamados hidalgos en Castilla e Infanzones en Aragón).

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2.6. Organización política de la Corona de Castilla, de la Corona de Aragón y del Reino


de Navarra al final de la Edad Media.

La organización política y administrativa de los dos principales reinos peninsulares fue muy
diferente, a lo largo de la Baja Edad Media. En líneas generales se aprecia para este periodo
una tensión permanente entre los distintos estamentos y los reyes para aumentar o
mantener su poder.

Castilla, en el siglo XIV, asistió a un proceso de fortalecimiento del poder real. Así, en 1348
se aprobó el Ordenamiento de Alcalá, en el que rey, apoyado en la baja nobleza urbana,
consolidaba su poder. Sin embargo, la guerra civil entre Pedro I y su hermanastro Enrique
II (1366-1369), y las minorías de edad de los reyes, hicieron que esta tendencia se aplazase
hasta el acceso al trono de los Reyes Católicos, a finales del siglo XV.

El rey se veía asistido en su acción de gobierno por distintas instituciones: el Consejo Real,
la Audiencia, encargada de la administración de la justicia, y la Real Hacienda, encargada
de los impuestos. Además, en el siglo XII (1188) nacieron las Cortes, asamblea estamental
formada por representantes de la nobleza, el clero y las ciudades. Este organismo nació de
la necesidad de la corona de recaudar subsidios o ayudas, a cambio se ser reunido con cierta
frecuencia y escuchar y atender las demandas de la nobleza urbana. En el siglo XIV las
Cortes alcanzaron gran protagonismo, puesto que se convirtieron en el principal apoyo de
los reyes frente a los nobles, aunque solo tuvieran carácter consultivo. En el siglo XV su
importancia disminuyó, al ser entregada la representación ciudadana a los nobles, que
influían sobre los reyes de otros modos (Consejo, Audiencia, oficios palatinos,…)

La administración local se basó en la institución de los Concejos, que con el tiempo


terminarían bajo el control de las oligarquías urbanas.

En la Corona de Aragón la situación era más complicada. La unificación del reino se había
basado en una especie de confederación entre Aragón, Valencia, Mallorca y el Principado de
Cataluña, que poseían distintas instituciones y leyes. Además, el poder del monarca era
débil, de manera que debía pactar con los estamentos privilegiados, salvaguardando sus
privilegios, y respetar las leyes de cada reino a la hora de tomar una decisión. A esta forma
de gobierno se la conoce, genéricamente, como pactismo.

Entre las restantes instituciones aragonesas hay que destacar la figura del lugarteniente,
que representaba al rey en los diferentes reinos de la corona, el Consejo Real y la Audiencia.

Las Cortes de Aragón, a diferencia de las de Castilla, controlaron el poder del monarca y
velaron por los intereses del clero y de la nobleza, que tomaban las decisiones más
importantes, frenando los intentos de la Corona por extender su autoridad. En Cataluña las
Cortes catalanas crearon una institución, la Diputación General de Cataluña o Generalitat,
que se convirtió, de hecho, en una especie de gobierno.

En el caso del reino de Navarra, la organización política del mismo se situaría a medio
camino entre el autoritarismo de Castilla y el pactismo de la Corona de Aragón. Conviene
destacar que Navarra gozaba de un importante Fuero General, que fue mejorado por
sucesivos monarcas; y que sus Cortes, nacidas tardíamente, tuvieron gran vitalidad en los
siglos XIV y XV. La Cámara de Comptos, por su parte, se encargaba de vigilar y gestionar la
recaudación de impuestos.

La incorporación de Navarra a Castilla, a partir de 1515, se hizo bajo el principio de que


Navarra conservaría su condición de Reino (virrey) y sus instituciones.

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BLOQUE 3. La formación de la Monarquía Hispánica y su expansión mundial


(1474- 1700)

3.1. Los Reyes Católicos: unión dinástica e instituciones de gobierno.


3.2. El significado de1492. La guerra de Granada y el descubrimiento de América.
3.3. El Imperio de los Austrias: España bajo Carlos I. Política interior y conflictos
europeos.
3.4. La Monarquía Hispánica de Felipe II. Gobierno y administración. Los problemas
internos. Guerras y sublevación en Europa.
3.5. Exploración y colonización de América. Consecuencias de los descubrimientos en
España, Europa y América.
3.6. Los Austrias del siglo XVII: el gobierno de validos. La crisis de 1640.
3.7. La guerra de los Treinta Años y la pérdida de la hegemonía española en Europa.
3.8. Principales factores de la crisis demográfica y económica del siglo XVII y sus
consecuencias.
3.9. Crisis y decadencia de la Monarquía Hispánica: el reinado de Carlos II y el problema
sucesorio.

3.1. Los Reyes Católicos: unión dinástica e instituciones de gobierno.

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La unión entre Isabel de Castilla y Fernando de Aragón fue de tipo matrimonial: una unión
dinástica. Se trataba de un enlace personal que agrupaba a varios reinos en una misma
corona. Sin embargo, no hubo ningún intento en la creación de un estado único, y toda la
acción política de los reyes estuvo encaminada a transmitir a sus sucesores el conjunto de
reinos como una herencia múltiple.

Poco después de que Isabel se proclamase reina de Castilla, en enero de 1475, Isabel y
Fernando firmaron la Concordia de Segovia. En este documento quedaban reflejadas las
condiciones de gobierno según el principio de la unión dinástica: respecto a Castilla, los dos
tendrían decisión política y las órdenes reales irían firmadas por ambos, pero Fernando sería
rey consorte, por lo que a la muerte de Isabel, Fernando no sería rey de Castilla. Respecto
a Aragón, Fernando heredó el trono más tarde y un decreto concedía a Isabel la corregencia.
Es decir, en ausencia de Fernandogobernaba Isabel. Así quedaba consolidado el lema de una
corona para varios reinos.

La política de los Reyes Católicos constaba de objetivos claros: el fortalecimiento de la


autoridad real, la modernización del Estado, el mantenimiento de la sociedad estamental y
la unidad religiosa. Es decir, transformaron una monarquía feudal en una moderna y
autoritaria. Para ello no dudaron en limitar el poder de la nobleza, controlar a las Órdenes
Militares y fiscalizar el poder municipal.Además, para reforzar esta línea de actuación política
se añadió una labor de intensa propaganda dedicada a realzar la política de los reyes.
También hicieron construcciones benéficas para ensalzar su hegemonía como hospitales,
iglesias, conventos…

En Castilla, los reyes consiguieron un incremento importante de los ingresos fiscales y


gracias a ellos pudieron organizar y mantener un ejército profesional. Dicho ejército se
convirtió en una pieza fundamental de su política exterior, introduciendo novedades como el
parque de artillería, el uso de armas de fuego o el papel relevante de la infantería.

La principal institución fue el Consejo Real, donde los reyes dieron preferencia a los letrados
que a los nobles. También se creó un Consejo de Aragón y un Consejo de Órdenes, formado
por auténticos especialistas, en quienes los reyes delegaban su total confianza

También se organizó territorialmente la Justicia, con dos Chancillerías: una en Valladolid y


otra en Granada, y dos Audiencias, en Santiago de Compostela y en Sevilla.

Se reforzó el control de los grandes concejos, y así se amplió la red de corregidores, que
gobernaban junto a los alcaldes o regidores y controlaban sus decisiones. Además
resucitaron la Santa Hermandad, un cuerpo policial, en el que las ciudades debían aportar
hombres o dinero, para la vigilancia de los caminos.

Se empleó la religión como instrumento de unidad territorial, comenzando así la persecución


de minorías religiosas: judíos (expulsados en 1492) y musulmanes. En este escenario
político, en 1478, se estableció el Tribunal de la Santa Inquisición bajo la supervisión
personal de los monarcas, que lo utilizaron como instrumento de su política autoritaria.

Las Cortes castellanas tuvieron mucho peso al principio, mientras que los reyes necesitaron
el apoyo de las ciudades, pero desde 1480 dejaron de convocarlas: los impuestos de la Santa
Hermandad permitían prescindir de los servicios que otorgaban los procuradores. En Aragón,
por el contrario, las Cortes constituían un importante elemento de oposición, con decisiones
vinculantes para el monarca.

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HISTORIA DE ESPAÑA 2023-2024

3.2. El significado de1492. La guerra de Granada y el descubrimiento de América.

1492 viene marcado por el descubrimiento de América. Coinciden además otros dos hechos
de enorme importancia y trascendencia: la conquista del reino nazarí de Granada y la
expulsión de los judíos.

La conquista de Granada era un objetivo de la política exterior de los Reyes Católicos, que
tenía como proyecto la unificación de todo el territorio peninsular. A estos objetivos se
añadían consideraciones de tipo religioso – la unidad de la fe – e ideológicas, tal como la
unificación del argumento de un proceso de “reconquista” del antiguo reino visigodo, iniciado
en Covadonga.

La guerra se inició en 1481 y terminó el 2 de enero de 1492. Fue una guerra larga, de
desgaste, en la que destacaron las conquistas de Málaga (1487) y Baza (1491). Además, los
Reyes Católicos supieron explotar las tensiones dentro de la familia real nazarí, entre el
Zagal y su sobrino Boabdil, para conquistar poco a poco el terreno. Finalmente el rey Boabdil
firmó unas Capitulaciones que garantizaban a los musulmanes granadinos la libertad
religiosa y la conservación de bienes y costumbres. Dichas capitulaciones fueron incumplidas
cuando se iniciaron las campañas de conversión obligatoria al cristianismo.

El descubrimiento de América estuvo condicionado por diferentes causas o factores. Por un


lado, se desarrollaron los instrumentos de navegación y se mejoraron los navíos,
apareciendo la carabela y la nao. Por otro lado, también pesaron las causas económicas:
debido al crecimiento comercial se pudo invertir en navegación. Además hubo necesidad de
buscar una nueva ruta más rápida y menos costosa hacia las Indias, después de la
interrupción del comercio por los turcos. Por último, en el plano político, los reinos
peninsulares estaban en plena expansión y ello dio lugar a rivalidad y competencia entre
Portugal y Castilla que se lanzaron a las expediciones.

Cristóbal Colón presentó en Lisboa, en 1482, su proyecto de viajar a las Indias por Occidente,
pero los monarcas portugueses no lo aceptaron. Entonces se dirigió a Castilla y en 1485 fue
recibido por los RRCC que rechazaron su propuesta debido a que su teoría era frágil. De
nuevo, Colón lo intentó y su proyecto fue aceptado, de manera que el 27 de abril de 1492,
se firmaron las Capitulaciones de Santa Fe, en las que Colón sería virrey, gobernador y
almirante de las tierras y mares que descubriese, y además el 10% de los beneficios.

En el puerto de Palos se armaron tres barcos: dos carabelas, la Pinta y la Niña y una nao, la
Santa María, comandadas por Martín Alonso Pinzón, Vicente Yañez Pinzón y Colón
respectivamente. El 3 de agosto partieron, aunque hicieron escala en Canarias para reparar
una de las carabelas. Llegaron el 12 de octubre de 1492 a la isla de Guanahaní (Las
Bahamas). Exploraron la isla y costearon otras islas como Santo Domingo donde la nao
encalló. El 16 de enero volvieron en las carabelas y el 15 de abril Colón se presentó a los
reyes en Barcelona.

En 1493 mediante la Bula Inter Caetera, se entregaba a Castilla el derecho de las tierras
descubiertas a partir del meridiano a 100 leguas al oeste de las Azores. Esto desagradó a
Portugal y en 1494 se firmó el Tratado de Tordesillas donde Portugal ampliaba su límite de
influencia, estableciéndose un meridiano a 370 leguas al oeste de las islas de Cabo Verde.

Colón murió en 1506, después de haber realizado cuatro viajes y convencido de haber
encontrado una nueve ruta hacia las Indias. Su descubrimiento sería clave para convertir
España en un imperio.

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HISTORIA DE ESPAÑA 2023-2024

3.3. El Imperio de los Austrias: España bajo Carlos I. Política interior y conflictos
europeos.

La política matrimonial de los Reyes Católicos hizo que una de sus hijas, Juana, casara con
Felipe de Habsburgo, de cuya unión nació Carlos I. Este acabó heredando las coronas de
Aragón, Castilla y Navarra, así como las posesiones italianas, norteafricanas y las Indias.
Por vía paterna, de su abuelo Maximiliano I, accedería al trono de los Países Bajos, el Franco
Condado, Austria, sur de Alemania y derechos a la corona imperial germánica.

Al morir su abuelo, Fernando el Católico,Carlos se dirigió hacia Castilla, donde el cardenal


Cisneros dirigía su regencia, para ser coronado rey. A comienzos de 1519, Carlos I conoció
la noticia de la muerte de su otro abuelo, el emperador Maximiliano, lo que posibilitaba
susderechos al Imperio Alemán. En mayo, los príncipes alemanes le eligieron, convirtiéndose
entonces en el emperador Carlos V.

En Castilla, el descontento acumulado desembocó en la sublevación de las Comunidades.


Las causas eran complejas: Carlos había entregado la administración a nobles flamencos
que utilizaron los cargos para enriquecerse, y al marchar había dejado a Adriano de Utrecht
como gobernador. Además, la nobleza urbana reclamaba sus privilegios frente a la Alta
Nobleza, favorable al emperador.

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HISTORIA DE ESPAÑA 2023-2024

La rebelión estalló en Toledo y pronto los comuneros tomaron Tordesillas, en Valladolid,


donde se organizó la Santa Junta, un gobierno revolucionario que exigía la retirada de los
impuestos votados en las Cortes de 1520, el respeto a las leyes del reino y la marcha de los
consejeros flamencos. En un principio se había tratado de un levantamiento de la nobleza
urbana castellana, pero las rivalidades ente los jefes comuneros y la radicalización
antiseñorial del movimientofue debilitando a la Junta. El 23 de abril las tropas comuneras
fueron derrotadas junto al pueblo de Villalar.

Pero esta rebelión no fue la única: en Valencia, el hambre y las epidemias contribuyeron a
agravar una situación explosiva que enfrentaba a los artesanos y pequeños comerciantes
contra la oligarquía urbana y la nobleza. La rebelión de las Germanías, organización de los
trabajadores de la ciudad, estalló en 1520 y se prolongó hasta los primeros meses de 1522.
Finalmente los líderes agermanats fueron eliminados y la revuelta controlada.

La política exterior estuvo supeditada a la condición de emperador de Carlos V y, por


tanto, a la defensa de los intereses de la casa de Austria y de la cristiandad. Esto le llevó a
enfrentarse contra los franceses, turcos y protestantes. La lucha contra los franceses se
desarrolló en tierras italianas a lo largo de siete guerras. En un principio, y tras la decisiva
victoria de Pavía (1525) se llegó a la Paz de Cambrai (1529). Sin embargo, los
enfrentamientos continuaron - España incorporó el ducado de Milán – hasta que en los años
cuarenta Francia, vencida, renunció a Italia y a los Países Bajos. En su lucha contra los
turcos, Carlos I tuvo que acudir a la defensa de Viena (1525), lanzó un ataque victorioso a
Túnez (1535), pero fracasó en una expedición a Argelia (1541).

Pero el principal problema al que Carlos I debió hacer frente se encontraba en Alemania,
donde se había propagado la doctrina de Martín Lutero. El emperador trataba de mantener
la unidad católica y evitar la ruptura religiosa. A partir de entonces se sucedieron las Dietas,
o reuniones con los protestantes para solucionar el problema religioso (Spira, Worms…) y
también se enfrentó a ellos militarmente, derrotándolos en la batalla de Mühlberg (1547).

Finalmente, envejecido y cansado, el emperador aceptó la libertad religiosa para los


príncipes del Imperio en la Paz de Augsburgo (1555). A la vez, decidirá la abdicación al año
siguiente, retirándose a Yuste (Cáceres) donde murió dos años después.

3.4. La Monarquía Hispánica de Felipe II. Gobierno y administración. Los problemas


internos. Guerras y sublevación en Europa.

Bajo Felipe II (1556-1598) se produce un cambio en la política de la corona española: ya no


se trataba de crear una Universitas Cristiana, sino de mantener la supremacía Habsburgo a
través de la potencia económica y militar de Castilla. Era la Monarquía Hispánica, con un
imperio que llegó a su máxima extensión cuando Felipe II heredó el trono de Portugal (Unión
Ibérica) y de sus colonias.

Esta Monarquía Hispánica suponía una mayor complejidad en la administración de los


diferentes territorios. Por ello, Felipe II desarrolló un sistema que ampliaba el modelo iniciado
por los RRCC. En la cúspide se encontraba el rey, todopoderoso, auxiliado por un Secretario
con amplios poderes. Pero lo que define al modelo político de los Austrias es lo que se ha
venido en llamar Sistema Polisinodial. Se trata de un conjunto de trece consejos, todos ellos
consultivos, en los que el rey suele delegar las decisiones.Por debajo de la Administración
Central permanecía la Administración Territorial, compuesta por las mismas instituciones y
funcionarios que en la Edad Media: Chancillerías y Audiencias, para impartir justicia;
corregidores para el control de las ciudades; contadores y recaudadores para los impuestos;
regidores y alguaciles,....

Los dos hechos más importantes de la política interior de Felipe II fueron:

a) Rebelión de los moriscos en las Alpujarras (Granada). Esta sublevación comenzó en


1568 y terminó en 1570 con la derrota morisca y su dispersión por Castilla.
b) La huida de su secretario personal, Antonio Pérez y las alteraciones en Aragón.

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HISTORIA DE ESPAÑA 2023-2024

En el exterior la Monarquía Hispánica alcanzó trató de mantener la ortodoxia católica en


Europa, inspirándose en los ideales de la Contrarreforma. Sin embargo, para mantener la
hegemonía y luchar contra sus enemigos, el rey tuvo que mantener abiertos varios frentes:

 Derrotó a Francia en Gravelinas y en San Quintín (1557) y se firmó la paz de Cateau-


Cambresis, que puso fin al enfrentamiento iniciado con Carlos V.
 En la batalla de Lepanto (1571) contuvo el avance turco por el Mediterráneo, aunque no
logró una victoria definitiva. De hecho, los españoles controlarían, a partir de ese
momento, la parte Occidental, mientras que los turcos serían los dueños del Mediterráneo
Oriental.
 En 1567 la rebelión de Flandes motivó la intervención militar del Duque de Alba, aunque
el Norte protestante consiguió escapar al poder real. Se inició así una guerra que
terminaría en 1648.
 Inglaterra había apoyado a los Países Bajos rebeldes y ello decidió a Felipe II a iniciar la
invasión de la isla. La expedición, conocida como “Armada Invencible”, acabó siendo un
desastre militar para España.

En 1580 el rey Felipe II hizo valer sus derechos al trono de Portugal, tras la muerte sin
descendencia del rey Sebastián. Además, el rey de España utilizó a sus ejércitos (Álvaro de
Bazán por mar y duque de Alba por tierra, para imponer sus pretensiones). Al año siguiente
fue proclamado rey por las cortes portuguesas en Tomar, respetando leyes, instituciones y
cargos para los portugueses. Esta Unión Ibérica significaba la suma de dos inmensos
imperios coloniales y la culminación de la idea de unificación de todos los reinos cristianos
peninsulares bajo una misma corona.

3.5. Exploración y colonización de América. Consecuencias de los descubrimientos en


España, Europa y América.

El proceso de conquista y colonización de América se inició desde las islas Antillas, a partir
de 1493. Los españoles habían comprobado que las islas no ofrecían riquezas suficientes,
por lo que pronto se desarrollaron expediciones que extenderían la conquista al continente.
Así, Hernán Cortés desembarcó en la costa (Veracruz) y se internó en las tierras del Imperio
azteca, que ocupaba buena parte de México, aprovechando las disputas internas se hizo con
el poder en 1521. En 1535, se convirtió en el virreinato de Nueva España, con capital en
Méjico.

La conquista del Perú, en la que el Imperio inca dominaba desde Colombia hasta Chile fue
iniciada en 1531 por Francisco Pizarro, que capturó al inca Atahualpa y, fundó Lima. Se
convirtió en el virreinato del Perú en 1542 y a él se incorporarán las tierras de Chile,
exploradas por Almagro y Valdivia, y del Río de la Plata, por Mendoza.

Entre 1519 y 1521 Juan Sebastián Elcano había culminado la primera vuelta al Mundo,
iniciada por Magallanes, que demostraba la esfericidad de la tierra y abría la puerta a
sucesivas expediciones y conquistas españolas en el Océano Pacífico.

La conquista de América se realizó mediante expediciones particulares, en las que los


conquistadores firmaban unas capitulaciones con la Corona y los gobernadores. En ellas se
fijaban los objetivos y el reparto del botín. La colonización posterior, que supuso la
explotación económica del territorio, fue hecha, por colonos que se adueñaron de la tierra y
obligaron a los indios a trabajarla mediante el sistema de encomiendas. Según esta
institución, el rey cedía a un súbdito (encomendero) la capacidad de recibir los tributos que
los indígenas tenían que pagar a la corona, lo que provocó frecuentes abusos. Finalmente,
los indios fueron reconocidos como súbditos de la Corona en las Leyes de Burgos (1512),
por lo que, aunque siguieron sucediéndose los citados abusos, se empezó a recurrir a mano
de obra esclava, procedente de África.

En el ámbito político, América garantizó a la Monarquía Hispánica su hegemonía en Europa


(siglos XVI y XVII); en el económico permitió la introducción en Europa de nuevos cultivos-

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HISTORIA DE ESPAÑA 2023-2024

patata, tabaco, pimiento, tomate, cacao, maíz, algodón - y animales: pavo. También se
generaron grandes ingresos al controlar la Corona el tráfico comercial. La plata, extraída
fundamentalmente de Potosí (Bolivia) y Zacatecas (Méjico) llegaba a través de estas rutas.
Para su extracción se utilizó un sistema de trabajo forzoso, Mita, que obligaba a un
porcentaje de trabajadores de cada pueblo a prestar servicios en las minas a cambio de un
salario. La llegada masiva de metales preciosos condicionó toda la economía europea y su
efecto fue devastador para Castilla; su llegada masiva, procedente de las minas americanas,
produjo una inflación descontrolada, lo que llevó a una subida de los precios y un
empobrecimiento de la población. Este fenómeno económico fue bautizado como La
Revolución de los Precios. La plata, extraída fundamentalmente de Potosí (Bolivia) y
Zacatecas (Méjico), fue usada para costear las guerras europeas y cuando la importación de
plata cesó, la economía castellana se hundió.

En el terreno cultural América ofrecía un mundo por descubrir: se ampliaron los


conocimientos de flora y fauna, cartografía, gentes, lenguas, … Así, destacamos obras como
la Historia Natural de las Indias, de José de Acosta. También se hizo un acrítica del supuesto
“derecho de conquista”, que se justificaba con la evangelización: fray Bartolomé de las Casas
denunció el trato que los colonizadores daban a los indios. Francisco de Vitoria también
abordó este tema, pero desde el punto de vista jurídico (“justos títulos”), poniendo las bases
del derecho de gentes, hoy derecho internacional. A nivel social, América fue vía de escape
para segundones y aventureros. La influencia de América llegó también se aprecia en el
lenguaje, la alimentación o el vestido.

Castilla consideró a los territorios de


América, jurídicamente, como reinos, o
territorios a explotar con unos indígenas
subordinados a la Corona, y una
población criolla (hijos de españoles
nacidos ya en América) cuyas
aspiraciones de autonomía comercial y
política no fueron nunca oídas, hasta sus
posteriores independencias en el siglo
XIX.

La Administración Central estaba en


España y constaba de dos organismos: la
Casa de la Contratación de Sevilla, que
controlaba el comercion y la navegación
a las Indias; y el Consejo de Indias.

La Administración territorial se
organizaba en virreinatos. El virrey era el
representante personal del rey, con amplísimos poderes. Además existían gobernaciones y
capitanías generales. Los municipios se gobernaban mediante concejos, llamados cabildos.
La administración de justicia correspondía a las Audiencias.

3.6. Los Austrias del siglo XVII: el gobierno de validos. La crisis de 1640.

A lo largo de este siglo, aunque la monarquía continuó siendo un conjunto de reinos con
instituciones y reinos diferentes, se introdujo la novedad de la figura del valido o privado,
en el cual el rey depositaba toda su confianza, entregándole las principales decisiones de
gobierno. Estos validos intentaron gobernar al margen de los Consejos mediante juntas
reducidas, compuestas por sus propios partidarios, para evitar el control de las instituciones.
Con ello se aumentó la corrupción y las mercedes concedidas a familiares y favoritos.

Entre los principales validos destacaremos al duque de Lerma, bajo el reinado de Felipe III
(1598-1621); bajo el reinado de Felipe IV (1621-1665) el Conde-Duque de Olivares, cuya
política de prestigio internacional llevó a la Crisis de 1640. Con Carlos II (1665-1700) se
sucedieron Juan José de Austria, Oropesa o el jesuita Nithard, que no pudieron evitar la

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HISTORIA DE ESPAÑA 2023-2024

decadencia internacional de la Monarquía, aunque obtuvieron algunos avances en política


económica.

Mientras, se empezaba a producir el ocaso del imperio español en Europa y también la unidad
de la monarquía parecía derrumbarse. El modelo de Estado creado por los Reyes Católicos
como una Unión de Reinos empezó a mostrar su debilidad a favor de una idea de monarquía
autoritaria absolutista, con tendencia a la centralización, con Castilla como eje.

El año 1640 supone la confluencia de una serie de acontecimientos que demuestran la crisis
de la Monarquía Hispánica, incapaz de mantener su sistema de organización política. En sus
orígenes la crisis surge de la propuesta del Conde Duque de Olivares al rey, para que todos
los reinos contribuyeran a la defensa de la monarquía. En 1626 las Cortes de Aragón
rechazaron esta idea, conocida como la Unión de Armas propuesta por Felipe IV. Sin
embargo, en 1636, la guerra con Francia, (dentro del contexto de la Guerra de los Treinta
Años), determinó al conde-duque a proponer de nuevo dicho proyecto.

Paralelamente, los reclutamientos forzosos y los abusos cometidos por las tropas
estacionadas en Cataluña (mercenarios extranjeros y castellanos) desembocaron en una
insurrección campesina que finalmente se adueñó de Barcelona en 1640y asesinó al virrey
(Corpus de Sangre). Esta revuelta espontánea se convirtió en abierto desafío a la autoridad
real cuando la Generalitat (institución encargada de la defensa de los derechos de Cataluña)
decidió liderar el levantamiento. Olivares respondió enviando el ejército, ante lo cual los
catalanes se pusieron bajo la protección militar de Francia. Sin embargo, Luis XIV no cumplió
el compromiso de respetar los fueros de Cataluña, por lo que en 1652 los catalanes se
reincorporaron a España, a cambio del perdón real y del respeto a sus leyes.

La Unión de Armas, la subida de impuestos y las dificultades del comercio colonial, fueron
las causas de la revuelta portuguesa. A pesar de que los Austrias habían respetado siempre
sus instituciones, en Portugal la unión con España nunca había sido popular. Finalmente, el
malestar latente, se convirtió en abierta rebelión cuando en 1640, aprovechando la
sublevación catalana, las Cortes portuguesas nombraron rey al duque de Braganza, como
Juan IV. Los intentos militares de recuperar Portugal fracasaron y en 1668 España reconoció
finalmente la independencia de Portugal.

3.7. La guerra de los Treinta Años y la pérdida de la hegemonía española en Europa.

A lo largo del siglo XVII España perdió su hegemonía en Europa y se convirtió en una potencia
de segundo orden, mientras que Francia se convertía en el Estado más poderoso.

El ocaso del imperio español en Europa se empieza a dar en la Guerra de los Treinta Años.
Aunque inicialmente no participó en el conflicto, bajo el reinado de Felipe III - que siguió
una política pacifista conocida como Pax Hispánica -, se incorporó al mismo en 1621.
Después de haber llevado la iniciativa durante la primera década, los ejércitos de los
Habsburgo parecían tener la victoria a su alcance, pero en 1635 ocurrió lo inesperado:
Francia decidió entrar en la guerra a favor de los protestantes holandeses y alemanes.
Richelieu, el valido de Luis XIII, no estaba dispuesto a que la frontera francesa fuera rodeada
completamente por los españoles.

Pronto la guerra dio un giro en contra de España. En 1637 los holandeses reconquistaron
Breda y dos años más tarde la flota holandesa destrozó a la española en Las Dunas. Pero lo
peor había de venir en 1640, año en que se produce la quiebra de la monarquía española:
la pérdida de Cataluña y Portugal anticiparon la derrota en la Guerra de los Treinta Años.
Los tercios serán derrotados por los holandeses en Rocroi(1643), Nápoles y Sicilia se
rebelarán en 1647, … Era demasiado para un país arruinado y exhausto. En 1648 se firmó
la Paz de Westfalia, por la que Felipe IV reconocía la independencia de las Provincias Unidas
(Holanda) y admitía las conquistas holandesas sobre las colonias portuguesas.

Sin embargo, Westfalia no significó la Paz, porque la guerra continuó contra Francia hasta
la firma de la Paz de los Pirineos (1659), mediante la cual España entregó a Francia el

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HISTORIA DE ESPAÑA 2023-2024

Rosellón y aceptó el matrimonio de la infanta María Teresa, hija de Felipe IV, con Luis XIV
(esta vinculación iba a permitir la llegada de los Borbones a España tras la muerte de Carlos
II). Estos dos tratados confirmaron el fin de la hegemonía de los Austrias en Europa y el
ascenso de la Francia de Luis XIV como gran potencia.

La decadencia de España se acentuó durante el reinado de Carlos II, el último de los Austrias
españoles, que perdió el Franco Condado ante el imparable avance francés. Solo el hecho
de no tener descendencia real frenó la actitud francesa en un intento de congraciarse con el
monarca y asegurar un Borbón en el testamento real. Y lo mismo hicieron los Habsburgo
austriacos, mientras que las cancillerías europeas empezaban a tomar partido por los dos
principales candidatos: Felipe de Anjou y Carlos de Habsburgo.

En 1700, de la antigua herencia de Carlos V, España sólo conservaba parte de los Países
Bajos, el Milanesado, Nápoles, Sicilia y Cerdeña. Sin embargo, para España los problemas
no terminaron aquí, sino que se prolongaron trece años más en una Guerra de Sucesión al
trono que inauguró el nuevo siglo.

3.8. Principales factores de la crisis demográfica y económica del siglo XVII y sus
consecuencias.

A la crisis política del siglo XVII se añadió una profunda depresión económica y un notable
descenso demográfico.

La sociedad española se apoyaba en una rígida estructura dividida en estamentos. A ello se


añadió una fuerte recesión demográfica provocada por hambrunas, epidemias, descenso de
la natalidad y la expulsión de unos 140000 mil moriscos (1609-1613). Este descenso de
población afectó sobre todo al interior (salvo Madrid, convertida en Corte), ya que la
periferia, aumentó su población gracias a la mejora de sus condiciones económicas.

El peso social de los grupos improductivos (nobles, clérigos, mendigos,…) aumentó con la
crisis económica, frente a los productivos (campesinos, artesanos, comerciantes,…). La
nobleza incrementó la presión fiscal sobre los campesinos. Las clases populares se
empobrecieron notablemente. Muchas personas ingresaron en la Iglesia para evitar el
hambre y los alistamientos militares. La burguesía siempre había sido escasa y, en estas
circunstancias, su importancia social será inferior a la de otros estados europeos.

Desde el punto de vista económico, el siglo XVII estuvo marcado por la crisis de los
principales sectores productivos. Entre las causas principales de dicha crisis podemos citar:

1) La política imperial de los Austrias arrastró a España a numerosas guerras, en un


momento en el que se reducía la principal fuente de recursos del Estado, el oro y la plata
americanos (por el aumento de la piratería y agotamiento de las minas). Para obtener
ingresos el Estado tomó dos medidas que acabaron hundiendo la economía española:

 Un constante incremento de la presión fiscal que reducía la disponibilidad de dinero (caída


de la demanda), a la vez que desestimulaba la inversión.
 La devaluación de la moneda (periódicamente se reducía el contenido de metal precioso
manteniendo el valor nominal). Esta decisión provocó una nueva revolución de los precios
en España. El diferencial de inflación con Europa arruinó todas las actividades
productivas, ya que las mercancías españolas no eran competitivas, lo que provocó la
invasión de las manufacturas extranjeras y la ruina de las exportaciones.
2) La disminución de la demanda interna, debida a la caída de la población y de las rentas,
que se reflejó en:

 La ruina de la agricultura, cuyas causas fueron múltiples (adversidades climáticas,


expulsión de los moriscos con la consiguiente reducción de las tierras de regadío y
descenso de la cabaña ganadera por la caída de la demanda de lana).
 La ruina de la artesanía y el comercio debida a la caída de la demanda por la fuerte
presión fiscal y la crisis agraria.

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HISTORIA DE ESPAÑA 2023-2024

No obstante, a fines del siglo XVII, y debido a la acción de los primeros ministros –
Valenzuela, Oropesa, - se apreciaron los síntomas de una incipiente recuperación que puso
las bases de la recuperación económica de los Borbones.

3.9. Crisis y decadencia de la Monarquía Hispánica: el reinado de Carlos II y el problema


sucesorio.

Al morir Felipe IV, en 1665, el nuevo rey, Carlos II, era un niño de cuatro años, débil y
enfermo. Su madre, Mariana de Austria, gobernó durante su minoría con ayuda de una
Junta. Pronto entregó el gobierno a un nuevo valido, el jesuita austriaco Nithard, su confesor.
La Corte se convirtió entonces en un verdadero hervidero de intrigas y luchas por el poder
entre facciones nobiliarias rivales, ya que, al problema de la minoría de edad del rey, siguió
la comprobación de su escasa capacidad intelectual del monarca. En consecuencia, los
validos y hombres fuertes se sucedieron en el poder: Nithard, Valenzuela, don Juan José de
Austria, el duque de Medinaceli y el conde de Oropesa. Durante todo ese tiempo reinó
además un clima de creciente inestabilidad política que se agudizó al final del reinado,
cuando surgió el problema sucesorio.

En el interior de España asistimos al definitivo desmoronamiento de Castilla, aunque


paralelamente comienza una renovación económica en la periferia peninsular, especialmente
en Cataluña. El Conde de Oropesa intentará la introducción del colbertismo, promoviendo las
primeras reformas en la Hacienda y en la moneda; se potenció la agricultura y las industrias
derivadas, con importantes extensiones en Cataluña y Andalucía; se reactivó la industria textil
y la metalúrgica y, en fin, se recuperaron las actividades comerciales interiores y coloniales.

En el exterior, después de los tratados de Westfalia y los Pirineos, España perdió su hegemonía
en Europa a manos de Francia, la nueva potencia emergente. La Corona aún poseía un imperio
con posesiones en Europa y Ultramar, aunque el reconocimiento de la independencia de
Portugal, en 1668, redujo considerablemente los territorios incorporados en época de Felipe II.

Pero las mayores pérdidas se produjeron en Europa como consecuencia de la política agresiva
y expansionista de Luis XIV: España perdía, en la Paz de Nimega (1668), el Franco Condado y
nuevas plazas flamencas. Años más tarde, en la paz de Ryswick (1697), después de otras dos
guerras, Francia firmó una especie de tregua con España (que en realidad era una estrategia
para asegurar la sucesión del candidato francés al trono español).

A finales del reinado, y ante la ausencia de descendencia real, se aceleraron las intrigas
europeas y las luchas diplomáticas por la sucesión al trono de España. El emperador Leopoldo
I de Austria y el rey Luis XIV de Francia pretendían repartirse los territorios españoles, mientras
Inglaterra apoyaba a José Fernando de Baviera, lo que permitía mantener el equilibrio de
fuerzas europeo. La muerte de este, en 1699, vendría a frustrar esta solución adoptada por
Carlos II en su testamento. Así, finalmente, el rey de España nombrará sucesor, en su
testamento, al candidato francés, Felipe de Anjou, nieto de Luis XIV.

Tras la muerte del rey de España, Carlos II, el candidato austriaco, Carlos de Habsburgo, no
aceptó la decisión del testamento y reclamó sus derechos al trono español. Comenzaba así un
conflicto europeo, la Guerra de Sucesión, que marcó la política internacional europea a
principios del siglo XVIII.

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BLOQUE 4. España en la órbita francesa: el reformismo de los primeros Borbones


(1700-1788)

4.1. La Guerra de Sucesión Española y el sistema de Utrecht. Los Pactos de Familia.


4.2. La nueva Monarquía Borbónica. Los Decretos de Nueva Planta. Modelo de Estado y
alcance de las reformas.
4.3. La España del siglo XVIII. Expansión y transformaciones económicas: agricultura,
industria y comercio con América. Causas del despegue económico de Cataluña.
4.4. Ideas fundamentales de la Ilustración. El despotismo ilustrado: Carlos III.

4.1. La Guerra de Sucesión Española y el sistema de Utrecht. Los Pactos de Familia.

La muerte sin descendencia de Carlos II desencadenó el enfrentamiento en torno a las dos


candidaturas al trono: el archiduque Carlos, de la rama de los Habsburgo austriacos, y Felipe
de Anjou, nieto de Luis XIV de Francia. Austria y Francia deseaban acceder a ese patrimonio,
pero Holanda e Inglaterra querían, por encima de todo, un equilibrio continental que
impidiese cualquier hegemonía sobre Europa.De acuerdo con el testamento de Carlos II,
Felipe fue proclamado rey, pero el temor a una futura unificación entre Francia y España,
llevaron a Inglaterra, Holanda, Portugal y Austria a firmar en 1701 la Alianza de la Haya.

La Guerra de Sucesión (1701-1713) fue un conflicto muy complejo. En el ámbito europeo la


coalición de La Haya, liderada por Gran Bretaña, consiguió tomar Gibraltar en 1704, y al año
siguiente el archiduque Carlos desembarcó en Valencia, conquistando rápidamente los reinos
de la corona de Aragón. Mientras, el apoyo a Felipe era firme en Castilla. Además, el apoyo
de Francia fue decisivo y se produjo una victoria decisiva en la batalla de Almansa (1707).
Nuevas victorias arrinconaron a los Habsburgo en Cataluña.

Además, a partir de 1711, el curso de la guerra cambió en Europa: el archiduque Carlos se


convirtió en emperador a la muerte de su padre, y ahora Inglaterra y Holanda temían la
creación de un nuevo imperio con las posesiones españolas y austriacas. Por eso, en abril

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HISTORIA DE ESPAÑA 2023-2024

de 1713 se firmó el Tratado de Utrecht, que significaba el reconocimiento de Felipe V como


rey, con la condición de no unir jamás los reinos de España y Francia. Además, Austria
consiguió los dominios españoles en Italia y Flandes; Gran Bretaña, por su parte, retuvo
Gibraltar y Menorca (conquistada en 1708) y obtuvo el asiento de negros (monopolio de la
venta de esclavos en América) y el navío de permiso (derecho a enviar un galeón anual con
manufacturas para vender en las colonias españolas). De esta manera conseguía dominar el
paso al comercio con el Mediterráneo y Extremo Oriente y participar en los intercambios con
la América española.

La política exterior española durante el siglo XVIII, estará marcada por el un intento de
recuperar la influencia en el ámbito internacional europeo, frente a la hegemonía de
Inglaterra.Así, se explicará la firma de los conocidos como Pactos de Familia (1733-1789),
tres acuerdos realizados en distintas fechas del siglo XVIII, entre las monarquías del Reino
de España y el Reino de Francia, contra el Reino de Gran Bretaña. Deben su nombre a la
relación de parentesco existente entre los reyes firmantes de los pactos (pues todos ellos
pertenecían a la Casa de Borbón):

 Primer Pacto de Familia (1733). Firmado por Felipe V para recuperar la presencia
del poder español en Italia, recuperando Nápoles y Sicilia.
 Segundo Pacto de Familia (1743). Luis XV de Francia apoyó las aspiraciones
españolas en el Norte de Italia, aprovechando la Guerra de Sucesión austríaca,
recuperando el ducado de Parma.
 Tercer Pacto de Familia (1761). Este último acuerdo se firmó en el reinado de
Carlos III para defender los intereses coloniales hispano-franceses en América, frente
a las aspiraciones británicas. Tras unos inicios desastrosos, Francia y España
apoyaron a los colonos norteamericanos en su lucha contra Inglaterra, que tuvo que
reconocer la independencia de los Estados Unidos y devolver Menorca y Florida a
España en la Paz de Versalles de 1783.

Carlos IV, luchó contra la Francia revolucionaria, siendo derrotada España en 1795
(Paz de Basilea). Poco después volvió al sistema de alianzas con Francia: firmó el
Tratado de San Ildefonso (1796) contra Inglaterra y el Tratado de Fontainebleau
(1807), que permitía el paso de las tropas napoleónicas en dirección a Portugal.

4.2. La nueva Monarquía Borbónica. Los Decretos de Nueva Planta. Modelo de Estado y
alcance de las reformas.

La Guerra de Sucesión acabó con la instauración de una nueva dinastía en España, los
Borbones. Estos implantaron una nueva fórmula política de gobierno importada desde
Francia: el absolutismo, que otorgaba poder ilimitado al monarca, fuente de ley, autoridad
máxima de gobierno y cabeza de la justicia.

Después de la victoria del candidato francés al trono, el rey concentró todos los poderes y
en 1713 se aprobó la Ley Sálica, que prohibía reinar a las mujeres. Además, se eliminó la
estructura de Consejos con los Decretos de Nueva Planta. Estas leyes suprimieron el
autogobierno de Aragón, Cataluña, Valencia y Mallorca (territorios que habían apoyado al
archiduque Carlos de Austria en la Guerra de Sucesión Española). Se abolieron sus fueros y
se desmantelaron sus instituciones, entre ellas, las Cortes. En su lugar, se aplicaron las
instituciones castellanas y el castellano se hizo de uso obligatorio en la Administración. Sólo
en las provincias vascas y en Navarra se conservaron los fueros, ya que habían apoyado a
Felipe V.

En la nueva organización se anulaba la existencia de cualquier centro de decisión política


situado fuera de la Corte, en Madrid. Se suprimieron las cortes de cada reino y se establecen
unas únicas Cortes para toda la monarquía. Los Consejos perdieron importancia o,
simplemente, se fueron suprimiendo.

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HISTORIA DE ESPAÑA 2023-2024

El gobierno también se reestructuró, quedando en manos de cinco Secretarios de Despacho,


los precedentes a los ministros, que dirigían toda la política. Aunque su número varía, en
época de Carlos III eran cinco: Estado, Gracia y Justicia, Guerra, Marina y Hacienda.

La administración territorial cambió: cada reino sería gobernado por un Capitán General
con funciones políticas y administrativas. Las Audiencias, por su parte, serían los máximos
órganos judiciales, sometidos al control del Capitán General. Los reinos, a su vez, se
dividireron en provincias o intendencias, al mando de corregidores o intendentes,
encargados los primeros de la justicia y los segundos de hacienda, guerra y fomento de la
agricultura, industria y comercio. En cuanto a la Hacienda, todo el país, salvo País Vasco y
Navarra, quedó unificado bajo el modelo contributivo castellano. Se trataba de reformar un
sistema ineficiente, para lo cual se creó una Secretaría de Hacienda y se obligó a todos los
reinos a contribuir con una cantidad fija, según la estimación de su riqueza.

Por otra parte y respecto al control de la Iglesia la nueva dinastía intensificó la política
regalista, buscando la supremacía de la Coronasobre la Iglesia. En 1753 se firmó un
Concordato con la Santa Sede que reconocía a la Corona el derecho del Patronato
Universal, mediante el cual el rey presentaba al Papa a sus candidatos para ocupar una
vacante episcopal. La más poderosa muestra de fuerza del Regalismo se produjo en 1767
con la expulsión de los jesuitas. Así mismo, Carlos III también recortó los poderes de la
Inquisición.

Respecto al ejército, los tercios fueron sustituidos por regimientos y se separaron las armas
(Infantería y Marina). Se estableció un ejército permanente y el servicio militar obligatorio,
mediante el sistema de quintas. También se recuperó la marina de guerra después de las
pérdidas y derrotas de la Guerra de Sucesión. Se construyeron arsenales y nuevos astilleros,
así como barcos más resistentes, los navíos de línea, destinados especialmente a la
protección del comercio con América.

4.3. La España del siglo XVIII. Expansión y transformaciones económicas: agricultura,


industria y comercio con América. Causas del despegue económico de Cataluña.

El siglo XVIII representa una época de estabilidad dentro del Antiguo Régimen y se
corresponde con un ciclo de recuperación demográfica y económica, en contraste con la
crisis del siglo anterior. El ascenso al trono de la nueva dinastía de los Borbones, supuso
cambios importantes en la política, tanto interior como exterior. En el ámbito de la cultura y
el pensamiento, el optimismo y la confianza en el progreso de su tiempo se materializaron
en la Ilustración. También se impuso una reflexión sobre las reformas que, de forma
necesaria y urgente, demandaban la sociedad y la economía.

La agricultura era el sector dominante en la economía española. Casi toda la tierra cultivada
era de secano, con predominio de cereales, vid y olivar. Era una agricultura de autoconsumo,
con frecuentes crisis de subsistencias y especulación con el precio de las cosechas cuando
aumentaba la demanda.

El mayor obstáculo para la modernización del sector era la estructura de la propiedad de la


tierra, puesto que la mayor parte de ella estaba en manos de propietarios que tenían la
propiedad amortizada o vinculada: nobles, Iglesia, concejos, Mesta, … Así, como eran bienes
inmovilizados, sus propietarios no tenían interés en invertir y mejorar la producción. Es por ello
que los ilustrados se preocuparon de poner solución: el Informe sobre la Ley Agraria, de
Jovellanos, incidía en la propiedad de la tierra, la falta de preparación del campesinado y la
escasez de obras públicas como principales obstáculos para el desarrollo del país.

A pesar de todo, la agricultura española aumentó su producción durante el siglo, sobre todo
en la primera mitad. Nuevas tierras fueron puestas en cultivo a través de la desecación de
pantanos y albuferas (Cataluña y Valencia); y de ambiciosas construcciones hidráulicas
(Canal Imperial de Castilla o Canal de Aragón).

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HISTORIA DE ESPAÑA 2023-2024

La pobreza de campesinos y trabajadores urbanos impedía que apareciera un mercado


suficientemente grande para promover la industrialización. Tampoco una burguesía débil y
una banca limitada podían impulsar una revolución en la industria. A pesar de todo, a lo
largo del siglo XVIII asistimos a la concentración de la producción en manos privadas a
través de pequeños talleres artesanales que satisfacían la demanda local. En otras ocasiones
el propio Estado intentaba fomentar este sector mediante industrias – Reales Fábricas -
dedicadas al suministro de armas, construcción naval o producción destinada a los Reales
Sitios (tapices, porcelanas, cristales, sedas,).

Sí se desarrolló, en cambio, el comercio con América. Las medidas comerciales trataron de


hacer de los dominios de la Corona un centro exportador de materias primas (tabaco, café
y azúcar) e importador de productos industriales españoles. Para ello se eliminó el monopolio
de Sevilla y Cádiz a favor de otras ciudades y se trasladó la Casa de Contratación a Cádiz
(1717) dando permiso a nuevos puertos españoles para comerciar con América. También se
combatió el contrabando y las intromisiones comerciales de otros países especialmente del
Reino Unido y se utilizó cada vez más el método de los navíos de registro (barcos aislados
más discretos que las flotas). En cualquier caso, al finalizar el siglo el balance económico era
negativo. La plata y las mercancías cada vez llegaban en menor cantidad a la Península,
mientras que lo que llegaba a las colonias eran, cada vez más, manufacturas europeas, ante
la incapacidad de la industria española de abastecer a los americanos.

La única región en la que apareció un foco de industrialización fue Cataluña, donde a finales
de siglo se desarrollaron las fábricas de indianas (telas de algodón), alrededor de Barcelona.
Fueron consecuencia de la iniciativa privada de empresarios, que invertían en una producción
destinada a la exportación americana. Pero su dependencia del mercado colonial era
excesiva: obtenían el algodón de América y vendían allí sus manufacturas. Por eso, a finales
del siglo XVIII, su producción se hundió cuando el comercio con América quedó interrumpido
ante la incapacidad de la marina española de romper el bloqueo inglés, a causa de la alianza
de España con la Francia napoleónica.

4.4. Ideas fundamentales de la Ilustración. El despotismo ilustrado: Carlos III

La Ilustración fue un movimiento cultural e intelectual que definió las formas de


pensamiento del siglo XVIII o “Siglo de las Luces”. El pensamiento ilustrado partía de los
logros de la revolución científica del siglo XVII, cuyos protagonistas concluyeron que la
Naturaleza se regía por leyes comprensibles para la razón humana, las cuales podían ser
formuladas científicamente. Así, la Ilustración se basó en el culto a la razón, y defendía que,
la sociedad se debía organizar racionalmente, rechazando muchas de las viejas creencias,
supersticiones y prácticas sociales irracionales.

El despotismo ilustrado pretendió plasmar las ideas ilustradas en el plano político. El rey
seguía teniendo todo el poder, pero debía ejercerlo en beneficio de sus súbditos (“Todo para
el pueblo, pero sin el pueblo”). Esta práctica política partía del concepto de Estado absoluto,
pero daba relevancia al papel del gobernante como benefactor de su pueblo y como impulsor
de las reformas necesarias para el progreso. Así, los gobernantes pretendían introducir
cambios en la vida económica, para mejorar la agricultura, la producción industrial y el
comercio, pero no eran revolucionarios.

El reinado de Carlos III (1759-1788) recoge los principios fundamentales de la Ilustración


y del Despotismo Ilustrado. Aprovechando su experiencia de gobierno como rey de Nápoles,
intentó introducir las primeras reformas apoyándose en ministros italianos, como Grimaldi o
Esquilache, pero este programa reformista fue frenado por el Motín de Esquilache (1766).
En él, se argumentó la prohibición de capas y sombreros de ala ancha, pero detrás existía
un problema de subsistencia y la oposición de los privilegiados a cualquier cambio. Lo cierto
es que los colaboradores italianos fueron sustituidos por el conde de Aranda, Campomanes
o Floridablanca, en lo que significó un claro giro conservador.

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HISTORIA DE ESPAÑA 2023-2024

Carlos III ejerció una dura política regalista, ejerciendo el Patronato Regio y controlando la
actuación del Santo Oficio en asuntos seculares. Consecuencia de esta línea de actuación
fue la expulsión de los jesuitas, en 1767, acusados de apoyar el Motín de Esquilache. En
realidad se trataba de un intento de controlar su enorme poder patrimonial y su influencia
en la educación y en la política.

En otros aspectos, como el de la economía, la labor de los principales ilustrados se tradujo


en:
- En agricultura se liberalizó el precio del grano y aumentaron las tierras cultivadas.
- Fomentó la colonización de territorios despoblados, especialmente en la zona de
Sierra Morena, donde las «Nuevas Poblaciones» (Ej: La Carolina, en Jaén)
contribuyeron a erradicar el bandolerismo, facilitando las comunicaciones entre
Andalucía y la Meseta.
- También procuró impulsar la débil industria española con la creación de las Reales
Manufacturas (Tapices, cristales, porcelanas,…) cuya principal función era suministrar
bienes a la monarquía.
- Para fomentar el comercio se eliminaron las aduanas interiores, se liberalizó el
comercio con América, en 1778, y se crearon compañías comerciales, como la de
Filipinas.
- Se promulgaron decretos que perseguían la mendicidad y afirmaban la honestidad de
los trabajos manuales.

El rey también impulsó decididamente la cultura con el apoyo a las Reales Academias y a las
Sociedades Económicas de Amigos del País, preocupadas por la difusión de las “ciencias
útiles” y el desarrollo económico en cada región. Igualmente se trató de reformar la
Universidad, creándose nuevas instituciones de Enseñanza Superior, como la Escuela de
Ingenieros o la Real Escuela de Cirugía.

En consonancia con otras monarquías europeas, y en base a su experiencia de gobierno en


Nápoles, trató de dotar de algunos símbolos de identidad a su reino (como el himno y la
bandera) y se esforzó en embellecer Madrid con la construcción de paseos y trabajos de
saneamiento e iluminación pública. Igualmente la engrandeció con monumentos (de su época
datan la Puerta de Alcalá, el Museo del Prado -concebido como Gabinete de Historia Natural- o
la inauguración del nuevo Jardín Botánico) y con edificios representativos destinados a albergar
los servicios de la creciente administración pública.

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HISTORIA DE ESPAÑA 2023-2024

BLOQUE 5. La crisis del Antiguo Régimen (1788-1833): Liberalismo frente a Absolutismo.

5.1. La Guerra de la Independencia: antecedentes y causas. Bandos en conflicto y fases


de la guerra.
5.2. Las Cortes de Cádiz. La Constitución de 1812.
5.3. El reinado de Fernando VII: liberalismo frente a absolutismo. El proceso de
independencia de las colonias americanas.

5.1. La Guerra de la Independencia: antecedentes y causas. Bandos en conflicto y fases


de la guerra.

El final del reinado de Carlos IV (1788-1808) estuvo marcado por una profunda crisis interna.
Al año siguiente del ascenso al trono estalló la Revolución Francesa, y ante ella la monarquía
española solo alcanzó a reaccionar con una ley de Riguroso Silencio, la prohibición de
estudiar fuera de España y la persecución de aquellos que defendían el ideario liberal (Alcalá
Galiano, Antonio Malaspina,...). Además, el conde de Floridablanca sería sustituido, al frente
del gobierno, por una persona de confianza de los monarcas, Manuel de Godoy, que había
experimentado un rápido ascenso, desde su puesto de Guardia de Corps hasta el de jefe de
los ejércitos.

Pero el peligro de la Francia revolucionaria pronto llegaría hasta España: en 1793 Luis XVI
sería decapitado y la guerra se convirtió en inevitable. En un principio las operaciones bélicas
fueron favorables al ejército español, pero el contrataque francés llegó hasta Miranda de
Ebro (Burgos) y España se vio obligada a firmar la Paz de Basilea (1795), mediante la cual
la Luisiana pasaba a poder francés. Pero más allá de las pérdidas territoriales, la
consecuencia más importante es que la monarquía española pasaba a ser satélite de Francia,
poniendo a su disposición recursos económicos y su flota. Gran Bretaña respondió
sometiendo a España a un bloqueo marítimo, que perjudicó los intereses españoles en
América. Además, en 1805, la armada hispanofrancesa sufrió la derrota de Trafalgar, que
supuso la destrucción de dos tercios de la flota de guerra y la muerte de sus principales
oficiales y mandos. España dejaba de ser la potencia marítima en que se había convertido a
lo largo del siglo XVIII.

Sabedor de la imposibilidad de una conquista de Inglaterra, Napoleón centrará sus esfuerzos


en un bloqueo continental y en campañas de infantería y artillería contra Austria y Prusia.
En 1806 era ya dueño de media Europa y no dudo en incumplir alguno de sus acuerdos
anteriores, como el de la protección del duque de Parma, que fue desalojado en beneficio
de su hermano José Bonaparte.

Los efectos de la alianza con Francia se hacían notar dentro de España y en las colonias
americanas. Las constantes guerras habían puesto al Estado en una situación de bancarrota,
lo que llevó a Godoy a intentar una desamortización de bienes eclesiásticos. Este hecho
motivó la oposición frontal de la Iglesia contra el primer ministro. Además, las epidemias,
los motines por la carestía y las subidas del precio del pan fueron constantes, poniendo al
descubierto un claro descontento social.

En otro orden de cosas, la oposición política era creciente. Así, dentro de la propia familia
real existía un amplio grupo de personajes que odiaban al primer ministro, Godoy, y se
agrupaban en el llamado Partido Fernandino, que se apoyaba en la figura del Príncipe de
Asturias, futuro Fernando VII. En octubre de 1807 se conoció la primera conspiración de
Fernando apoyado por sus principales consejeros. Lo que propició que los propios reyes
ordenaran un registro de sus archivos y procedieran a un interrogatorio público del príncipe
heredero (Sucesos o Proceso del Escorial).Además, a finales de 1807 la situación económica
y social del país era muy grave. Las guerras sucesivas habían provocado el colapso del
comercio con las colonias y el hambre y las epidemias provocaron una considerable
mortandad. A ello había que sumar la bancarrota del Estado.

El incumplimiento del bloqueo continental, por parte de Portugal, determinó a Napoleón a


iniciar la invasión de Portugal. En 1807 se firmó el Tratado de Fontainebleau, que consistía
en un convenio para repartir Portugal entre España y Francia. Una franja del país sería para

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HISTORIA DE ESPAÑA 2023-2024

el duque de Etruria, la franja Sur (Algarbe y Alentejo) quedaría para Godoy con el título de
“Príncipe de los Algarbes”, mientras que la zona central sería para la familia real portuguesa.
El ejército francés atravesó España, conquistando Lisboa a finales de noviembre de ese
mismo año. Sin embargo, más tropas francesas siguieron entrando al territorio español, bajo
el mando de Murat, cuñado de Napoleón.

Por entonces, los españoles habían expresado ya su descontento con la ocupación, y quienes
apoyaban a Fernando VII aprovecharon la ocasión para dar un golpe definitivo a Godoy y a
Carlos IV en el llamado Motín de Aranjuez, la noche del 17 al 18 de marzo de 1808. Ambos
fueron depuestos y tuvieron que refugiarse en Bayona, ya en territorio francés.

Tras una entrada triunfal en Madrid, Fernando VII se encontró en manos de Murat, instalado
ya en la capital. La tensión iba en aumento en la ciudad, pese a las llamadas a la calma del
propio monarca. Pronto Napoleón invitó a Fernando a dirigirse hacia el Norte para tener una
entrevista con él, hasta conseguir que también llegara hasta Bayona. Allí tuvieron lugar unas
negociaciones vergonzosas (Abdicaciones de Bayona) en las que exigió la renuncia al trono
de Fernando en su padre y de éste en la figura de José Bonaparte, hermano del emperador.
Carlos IV sólo se preocupó de que se garantizara la unidad de las posesiones de la Corona y
el exclusivismo de la religión católica; a cambio tanto él, como su hijo y Godoy, recibieron
varios castillos en Francia y enormes rentas.

Mientras, en Madrid, cundía el rumor de que el rey había sido secuestrado, a la vez que se
sucedían los incidentes entre militares franceses y población española. De esta manera, la
mañana del dos de mayo de 1808, ante la alarma que había causado la salida de varios
miembros de la familia real se produjo un enfrentamiento ante las puertas del palacio. A
partir de ahí, se generalizó la lucha callejera, que terminó con el aplastamiento de la
resistencia popular. El ejército español se mantuvo al margen, y sólo algunos oficiales
desobedecieron y sublevaron el Cuartel de Artillería de Monteleón. Por la noche un centenar
de prisioneros fueron fusilados en la montaña del Príncipe Pío y en El Pardo.Las clases
privilegiadas y las instituciones del Antiguo Régimen acataron la autoridad francesa, pero la
reacción popular fue distinta: pronto la rebelión se extendió por todas las ciudades del país.

Se iniciaba así una guerra en la que España quedaba dividida en dos bandos, lo que hará
que este conflicto sea, además de una guerra de liberación, una guerra civil. Por un lado,
estaban los territorios ocupados por el ejército francés, que contaba con el apoyo de los
afrancesados, entre los que estaban algunos reformistas ilustrados que pretendían una
modernización pacífica y gradual. Por otro lado, estaba la resistencia que luchaba en nombre
de Fernando VII y se dividía en dos grupos ideológicos: los liberales, que querían establecer
un nuevo tipo de monarquía, y los absolutistas, partidarios del antiguo régimen. Para
controlar la situación, en las zonas no ocupadas se crearon Juntas locales, integradas
después en las Juntas provinciales, que asumieron la autoridad en nombre de Fernando VII.
Quedó constituida, en septiembre de 1808, bajo la presidencia de Floridablanca, la Junta
Central Suprema, que convocó cortes generales que llevarán a cabo la constitución de 1812
en un primer intento de transformación liberal.

En la guerra de Independencia española podemos diferenciar tres fases:

A) Desde los inicios hasta diciembre de 1808. Después de sofocar el levantamiento


popular del 2 de mayo, en las primeras semanas de guerra, los franceses trataron de
acabar con los levantamientos urbanos surgidos por todo el país. Entre todos ellos
destacó el sitio de Zaragoza, pero todo cambió cuando las tropas francesas fueron
derrotadas en la batalla de Bailén, en el mes de julio. José Bonaparte abandonó Madrid
y los franceses se vieron obligados a levantar el sitio de Zaragoza. Además, el ejército
inglés, al mando del duque Wellington, vencía a las tropas francesas en Lisboa. Todo
ello determinó a Napoleón a intervenir con 250.000 soldados de la Grand Armée,
derrotando a las tropas españolas y rindiendo Madrid el 4 de diciembre. El emperador
permaneció apenas tres semanas en la capital, desarrollando una intensa labor
legislativa.En enero de 1809 prácticamente toda la Península estaba pacificada.

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HISTORIA DE ESPAÑA 2023-2024

B) 1809-1810: la guerra de guerrillas. Este periodo se caracteriza por el predominio


militar francés, aunque poco a poco se reorganiza el ejército anglo-español. Además,
se había organizado un gobierno de guerra: la Junta Suprema Central, y se inició así,
una guerra de desgaste, en la que los franceses no podían controlar el territorio. Las
guerrillas aparecieron con el objetivo de amenazar a los franceses y fueron creciendo,
sumándose a ellas civiles, delincuentes y soldados de unidades dispersadas por los
franceses.

C) 1811-1813: derrota francesa.A partir de 1811 la guerra cambia de rumbo. Tras la


derrota de Torres Vedras, los franceses abandonaron Portugal. Las tropas españolas
y las inglesas de Wellington, consiguieron las victorias de Arapiles, Vitoria y San
Marcial, que consumaron la derrota francesa y obligaron a José I a cruzar la frontera.
Más tarde, el 13 de diciembre de ese mismo año, Napoleón firmaba el Tratado de
Valençay, por el que cedía la Corona de España a Fernando VII.

La guerra supuso un enorme colapso demográfico: medio millón de muertos de una


población de 11 millones, hay que añadir las muertes por epidemias y hambrunas, como la
de Madrid en 1812, y el exilio de los miles de afrancesados (españoles que tuvieron que
atravesar la frontera con las tropas francesas al término de la guerra). En cuanto a los daños
materiales, ciudades como Zaragoza, Gerona o San Sebastián quedaron totalmente
arrasadas y en otras muchas quedaron destruidos edificios y monumentos artísticos.
Respecto a daños económicos, la industria textil catalana perdió numerosas fábricas y el
mercado colonial.

5.2. Las Cortes de Cádiz. La Constitución de 1812.

En las últimas décadas del siglo XVIII y las primeras del siglo XIX se observa un proceso de
crisis del Antiguo Régimen, en su transición hacia un modelo de estado liberal. Las
estructuras propias del periodo anterior, sociedad estamental y absolutismo, serán
progresivamente sustituidas por un modelo liberal, basado en la división de poderes, la
soberanía nacional y un conjunto de libertades individuales recogidas en una Constitución.

Durante la guerra de Independencia se enfrentan en España dos modelos políticos. Por una
parte el reformismo francés estaba encarnado por José Bonaparte, que intentó aplicar en
España un modelo de estado a medio camino entre el despotismo ilustrado y el liberalismo.
Para ello otorgó un texto, el Estatuto de Bayona (1808), que reconocía algunos derechos
individuales y libertades económicas, proclamaba el catolicismo como religión oficial y
establecía unas cortes estamentales.

Pero por otra parte se va a producir una auténtica revolución política liberal a partir de la
organización de una serie de organismos de carácter local y provincial compuestos
fundamentalmente por clérigos, ilustrados y militares: las Juntas Provinciales. Estas se
unieron en una Junta Suprema Central, con sede en Aranjuez, aunque posteriormente se
trasladó a Cádiz.

A partir de la Junta Suprema Central se formó una Comisión de Cortes, que discutió
ampliamente sobre el carácter que debían tener las elecciones a la asamblea legislativa, así
como el carácter de esta. Finalmente se optó por el sufragio universal para los varones
mayores de 25 años y unas cortes constituyentes y bicamerales.La Junta Suprema, aislada
en Cádiz, se disolvió, y entregó el testigo a un Consejo de Regencia. Este fue el que convocó
las elecciones para junio de 1810, de manera que el proceso continuó, hasta lograr la
apertura de las Cortes el 24 de septiembre de 1810.

La composición de los diputados a Cortes resulta difícil de evaluar. En primer lugar, el


número varió a lo largo de las sesiones (en la primera sesión había 104, mientras que en
septiembre de 1813 había ya 223). Además, el origen social de sus componentes también
fue muy variado: desde clases medias urbanas (abogados, funcionarios, comerciantes,…)

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HISTORIA DE ESPAÑA 2023-2024

hasta un centenar de eclesiásticos y unos cincuenta aristócratas. A ello hay que añadir que
los diputados apoyaban las diferentes opiniones de los oradores según su criterio y ocasión,
sin llegar a formar grupos políticos, aunque sí podemos afirmar que las tendencias
reformistas fueron mayoritarias.

Con todo, en el ambiente abierto y cosmopolita de Cádiz se acabaron imponiendo las ideas
liberales, que habían entrado en España, procedentes de Francia, ya a finales del siglo XVIII
y principios del XIX. Los liberales creían en la felicidad como aspiración de todos los hombres,
en el progreso material y en la libertad individual. Defendían la aspiración a la riqueza y la
propiedad privada individual y libre, como derecho fundamental de los hombres. Pero para
que se pudiera acceder a esa búsqueda de la riqueza es necesario que existan reglas que
garanticen dicha libertad: son las leyes del mercado, la libre concurrencia de la oferta y la
demanda. También es esencial la existencia de una protección legal que garantice las
mismas oportunidades de acceso a los cargos y al poder político. Por ello, se antepone la
insistencia de los derechos del individuo sobre los derechos sociales o colectivos.

En la sesión inaugural de las Cortes los diputados proclamaron que representaban a la


soberanía nacional, afirmaron el carácter constituyente de aquellas y comenzaron a redactar
una Constitución o Carta Magna. Además de ello, las Cortes desarrollaron una amplia labor
legislativa, que trataba de reformar las estructuras del Antiguo Régimen para conseguir la
construcción de un Estado nuevo, basado en los principios del liberalismo.

Es por ello que podemos diferenciar, por un lado, la Constitución de 1812, y por otro la labor
legislativa de las Cortes de Cádiz:

1) Constitución de 1812.

El texto definitivo fue aprobado el 19 de marzo de 1812, día en que se conmemoraba el


cuarto aniversario de la proclamación de Fernando VII como rey de España. La aprobación
del texto constitucional fue la decisión más importante por sus consecuencias a corto y largo
plazo: con ella nace el constitucionalismo español y su influencia en las nuevas repúblicas
americanas y en parte de Europa fue más que notable. Está inspirada en el racionalismo
francés y además influyó en otros países como Portugal, Italia y los países
hispanoamericanos que obtendrán pronto su independencia. Constaba de 10 títulos y 384
artículos:

a) La soberanía “reside esencialmente en la nación” (concepto de soberanía nacional)

b) Se declara el Estado como una “monarquía moderna hereditaria”, separando los tres
poderes.

c) Garantía de los derechos fundamentales del individuo: igualdad ante la ley,


inviolabilidad del domicilio, libertad de prensa, sufragio, educación elemental, garantías
procesales y penales,....

d) División de poderes:

d.1. El poder legislativo reside en “las Cortes del Rey”, que puede promulgar, sancionar
y vetar las leyes (veto suspensivo, como máximo dos veces en tres años). La
representación nacional reside en las Cortes, que son unicamerales y elegidas por sufragio
universal indirecto de los varones mayores de 25 años. Dichos diputados debían gozar de
una renta anual procedente de bienes propios. De esta manera se garantizaba el control
por parte de las clases acomodadas. Las Cortes se reúnen automáticamente durante un
mínimo de tres meses al año, a partir del 1 de marzo, tienen un mandato de dos años y
los diputados gozan de inviolabilidad en el ejercicio de su cargo.
d.2. El poder ejecutivo – La Constitución establece un ejecutivo de carácter dual, con
un Gobierno formado por siete secretarios de despacho, que no responden ante las

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HISTORIA DE ESPAÑA 2023-2024

Cortes, y el rey. Pero en lo que a los poderes del Rey se refiere, se introdujeron
modificaciones sustanciales. Si en el Antiguo Régimen el Rey había ostentado su condición
en virtud de un título divino, ahora lo hacía por la gracia de Dios y la Constitución. Su
poder se vio limitado, conservando una participación en el Poder legislativo, con una
tímida iniciativa y un veto suspensivo, así como la titularidad del Poder ejecutivo, aunque
sus actos debían ser refrendados por los Secretarios de despacho . Queda totalmente
regulada la sucesión al trono para evitar lo ocurrido en Bayona. El Consejo de Estado es
el principal órgano consultivo del rey. Sus miembros son nombrados por el rey, a
propuesta de las Cortes.
d.3. El poder judicial reside en los tribunales y reconoce al Estado la exclusividad en la
aplicación de las leyes, aunque mantiene el fuero eclesiástico y el militar como
jurisdicciones especiales.

e) La religión católica se establece como religión oficial y permanente del Estado (“es y
será perpetuamente la católica, apostólica y romana”)

f) Se establece un Ejército permanente, cuya composición, reglamentación y finanzas


dependerán de las Cortes. Se introduce la Milicia Nacional, como cuerpo armado en
defensa de las libertades.

g) La Administración local corresponde a los Ayuntamientos. Se reconoce la provincia como


ámbito administrativo y electoral.

2) Labor legislativa.

Además de la Constitución los diputados de Cádiz llevaron a cabo una importante labor
legislativa encaminada a la destrucción de los fundamentos del Antiguo Régimen en el orden
social y económico:

 La abolición del régimen jurisdiccional2 (agosto de 1811), sustituyendo los derechos de


los señores por rentas sobre la tierra. De esta forma, las tierras sujetas a estos privilegios
quedaron convertidas en propiedad privada.
 La desamortización de bienes de propios y baldíos (enero de 1813), que eran los
pertenecientes a municipios y eran aprovechados por los vecinos de forma conjunta,
cultivados por estos o arrendados, sirviendo los beneficios para sufragar los gastos
públicos.
 La eliminación del mayorazgo3, al declararse la propiedad libre.
 La supresión de los gremios. Se decretó el derecho a disponer del propio trabajo, acorde
con los principios del liberalismo económico.
 La libertad de imprenta, como función al servicio de la opinión pública, aunque se
exceptuaban las cuestiones religiosas, que serían supervisadas por las Juntas provinciales
de censura.
 Principio de intervención del Estado en materia religiosa. El objetivo era combatir el
desequilibrio en la distribución de la renta, desigual formación del clero.... En este sentido
destacan: la supresión de la Inquisición, apropiación de bienes de las órdenes militares,
y la expulsión del Nuncio de Su Santidad, por intentar convocar un sínodo de obispos.

2
Los derechos jurisdiccionales eran aquellos de los que disfrutaban los señores, en cuanto que propietarios de la
tierra. Eran muy diversos, pero entre ellos destacaba la recaudación de impuestos señoriales propios, el uso de la
justicia, la imposición de peajes, el pago por la utilización de servicios (molinos, leña,). Podían ser señoriales o laicos
y eclesiásticos, porque algunos de los grandes señores eran monasterios y cabildos de catedrales.
3
El mayorazgo es una institución de la Baja Edad Media que estaba destinada a evitar la disgregación del
patrimonio de la nobleza. De esta forma, la mayor parte de este pasaba, en forma de herencia indivisible, al hijo
primogénito de la familia. Este o al que hubiera correspondido, debía conservarlo así y transmitirlo de igual forma.
Con el tiempo, grandes extensiones de tierras permanecían incultas o mal explotadas y la ley impedía venderlas a
personas que las hubieran podido poner en cultivo.

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HISTORIA DE ESPAÑA 2023-2024

5.3. El reinado de Fernando VII: liberalismo frente a absolutismo. El proceso de


independencia de las colonias americanas.

El reinado de Fernando VII (1814-1833) supuso un intento de restauración del Absolutismo.


Este retorno radicalizó el conflicto entre liberales y absolutistas, debido al carácter que
adquiere cada una de las ideologías al subir al poder, excluyendo al otro bando.

Tras el Tratado de Valençay, firmado en diciembre de 1813, Fernando VII se preparó para
regresar a un país donde gobernaban unos principios políticos completamente contrarios a
sus convicciones absolutistas. Fernando VII entró en España el 22 de marzo de 1814,
recibido por continuas aclamaciones populares. El 12 de abril un grupo de diputados a Cortes
absolutistas le presentaron el conocido como Manifiesto de los Persas en el que le
reclamaban la vuelta al absolutismo. Con todo, el rey aún no estaba seguro de regresar a
Madrid, aunque finalmente terminó por decidirse y el 4 de mayo de 1814 emitió en Valencia
un decreto por el que disolvía las Cortes, abolía la Constitución de 1812 y toda la labor
legislativa de las Cortes de Cádiz y restablecía el absolutismo. El Decreto de 4 de mayo inició
un nuevo periodo caracterizado por la sistemática anulación de las reformas de las Cortes
gaditanas y la vuelta al Antiguo Régimen y al Absolutismo.

Fernando VII se mostró desinteresado por los asuntos externos. Así, pese a haberse
enfrentado con el emperador francés, España quedó marginada de los beneficios que
recibieron las potencias vencedoras sobre Napoleón en el Congreso de Viena en 1815. Con
una economía arruinada por la guerra y con unas colonias americanas que no producían
ningún beneficio a la metrópoli, Fernando VII se negó a emprender cualquier reforma fiscal
que incrementara los ingresos de un estado en quiebra. Más bien su labor de gobierno se
centró en la restauración de las instituciones del régimen señorial y de la Inquisición, asi
como en la represión de los enemigos de la restaurada monarquía absoluta. Miles de
“afrancesados” tuvieron que exiliarse del país y se inició una dura persecución contra los
liberales.

Muchos militares, entre ellos antiguos héroes de la guerra de la Independencia, optaron por
las posturas liberales y para hacer frente a la represión se integraron en sociedades secretas
de ideología liberal como la masonería. Estos militares protagonizaron diversas intentonas
de golpe militar o pronunciamiento: Espoz y Mina en 1814, Díaz Porlier en 1815, Lacy en
1817… Todos los intentos de golpe fueron duramente reprimidos.

Finalmente, un pronunciamiento liberal terminó por triunfar. Poniéndose al frente de un


ejército que en Cabezas de San Juan (Sevilla) estaba acantonado para marchar hacia
América a luchar contra los rebeldes independientes, el teniente coronel Riego se puso al
frente de este contingente y proclamó la Constitución de 1812. Tras diferentes avatares la
insurrección se generalizó. El 9 de marzo de 1820, Fernando VII, atemorizado, juró la
Constitución de 1812.

Comenzaba un periodo de tres años, conocido como Trienio Liberal. Por primera vez, se
aplicaba la Constitución de 1812 en una situación de paz y con el monarca en el país.
Fernando VII, convencido absolutista, trató de obstruir desde un principio la labor de los
gobiernos liberales y el normal funcionamiento constitucional. Esta actitud del rey provocó
una fractura política que se extenderá durante décadas: la escisión de los liberales. Por un
lado, los “doceañistas” pretendían modificar la Constitución buscando una transacción con
el Rey. Para ello, defendieron la concesión de más poder al monarca y la creación de una
segunda cámara reservada a las clases más altas. Tras 1833, los "doceañistas" se
convertirán en los moderados. Por otro lado, los “veinteañistas” pedían simplemente la
aplicación estricta de la Constitución de 1812. Conocidos también como los exaltados, serán
denominados progresistas tras 1833.

Los liberales en el poder durante el Trienio van a aplicar una política claramente anticlerical:
expulsión de los jesuitas, abolición del diezmo, supresión de la Inquisición, desamortización
de los bienes de las órdenes religiosas... Todas estas medidas trataban de debilitar a una

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HISTORIA DE ESPAÑA 2023-2024

poderosísima institución opuesta al desmantelamiento del Antiguo Régimen. El


enfrentamiento con la Iglesia será un elemento clave de la revolución liberal española.

Apoyados por el rey y espoleados por la grave crisis económica pronto surgieron
movimientos de protesta contra el gobierno liberal en Madrid. La contrarrevolución realista
se concretó en la aparición partidas de campesinos fuertemente influenciados por la Iglesia
en el País Vasco, Navarra, Aragón y Cataluña. Alentados por estas protestas, la oposición
absolutista se aventuró a crear Regencia Suprema de España en Urgel, cerca de la frontera
francesa. Trataban así de crear un gobierno español absolutista, alternativo al liberal de
Madrid

Pero las grandes potencias absolutistas (Prusia, Austria, Rusia y la Francia de Luis XVIII),
reunidas en el Congreso de Viena y coaligadas la Santa Alianza, se habían comprometido a
intervenir ante cualquier amenaza liberal que surgiera en Europa contra los principios de la
Restauración (Absolutismo, Antiguo régimen). Así, reunidas en 1822 un Congreso en Verona,
las potencias acordaron la intervención en España. El 7 de abril de 1823 un ejército francés,
apoyado por los realistas, y conocido como los “Cien Mil Hijos de San Luis”, entró y, sin
encontrar resistencia popular, conquistó fácilmente el país. El 1 de octubre puso fin al último
foco de resistencia del gobierno liberal en Cádiz y repuso como monarca absolutista a
Fernando VII.

El mismo día en que Fernando VII fue liberado por los Cien Mil Hijos de San Luis promulgó
un decreto por el que anulaba todo lo legislado durante el Trienio. El monarca trataba de
nuevo de volver al Absolutismo y al Antiguo Régimen. Se iniciaba un periodo conocido como
Década absolutista o Década Ominosa (para los liberales) e inmediatamente se inició la
represión contra los liberales: Riego fue ahorcado en Madrid en noviembre y las llamadas
Juntas de Fe ejercieron una función inquisitorial y represiva. Paralelamente, el régimen
absolutista abordó la depuración de la administración, lo que llevó a la expulsión de miles
de funcionarios, especialmente docentes. Pese a la represión, las conspiraciones militares
liberales continuaron. El peligro de nuevos pronunciamientos llevó a Fernando VII a tomar
una medida extrema, la disolución del ejército. El monarca pidió a Francia que se
mantuvieron los Cien Mil Hijos de San Luis mientras se reorganizaban las fuerzas armadas.

A partir de 1826 la Administración adopta una actitud más moderada, al pasar a ser dirigida
por antiguos afrancesados, que desarrollan una labor ilustrada en el gobierno. Ello, sumado
a la falta de descendencia del rey, produjo una reacción entre los absolutistas, que dio lugar
a la aparición de los “apostólicos” o “realistas puros”, que se reúne alrededor de don
Carlos, hermano del rey. Este grupo llegará a levantarse en armas en Cataluña (rebelión de
los malcontents o de los agraviados) exigiendo la abdicación de Fernando VII y obligando al
monarca a ponerse al frente del ejército para acabar con la rebelión. Esta fue duramente
reprimida, con la ejecución de sus principales dirigentes.

Por otro lado, se sucedían los pronunciamientos liberales, fuertemente reprimidos: Espoz y
Mina en Bayona, Torrijos en Málaga, donde fue fusilado, o la figura de Mariana Pineda,
detenida, procesada y ejecutada en 1831 por haber bordado una bandera morada con las
palabras: “Ley. Libertad. Igualdad” A pesar del abandono de las reformas liberales, los
absolutistas moderados, en los que recayó el gobierno (Cea Bermúdez, González Salgado o
López Ballesteros), intentaron una serie de reformas para solventar la situación de crisis que
atravesaba la Hacienda Real con el establecimiento de un presupuesto anual (1828), el
nuevo Banco de San Fernando, o la creación de una Junta de Fomento de la Riqueza del
Estado, con escasos resultados. Solo la industria catalana, en medio del caos económico,
apuntó un ligero crecimiento, gracias a sus exportaciones al mercado europeo.

Los últimos años del reinado de Fernando VII estuvieron marcados por la Cuestión Sucesoria,
que acabará desembocando en una serie de guerras carlistas a lo largo del siglo XIX.

La emancipación de las colonias americanas

36
HISTORIA DE ESPAÑA 2023-2024

A lo largo del siglo XVIII, la burguesía criolla (descendientes de españoles nacidos en


América) había incrementado su riqueza gracias a la reactivación del comercio y la
explotación de numerosas plantaciones (café, azúcar, tabaco, etc.), en las que empleaban
mano de obra esclava de origen africano. Fue entre esta burguesía criolla, próspera e
instruida, conocedora de los principios ilustrados, donde las ideas de emancipación de la
metrópoli tomaron cuerpo y se fraguaron los proyectos de independencia. Estos anhelos
estaban provocados por el trato discriminatorio dado a los criollos en los cargos coloniales,
por el sometimiento a fuertes impuestos y cargas y por el control que ejercía España sobre
la economía, y esencialmente, el comercio. El ejemplo de la independencia de los Estados
Unidos fue crucial para mostrar que era posible enfrentarse a la metrópoli y conseguir la
victoria. Además, Gran Bretaña, deseosa de controlar el mercado americano, mostró su
respaldo a los movimientos independentistas.

La crisis política producida por la invasión napoleónica había privado de legitimidad a las
autoridades que representaban la monarquía de José I en las colonias. Comenzaba así un
proceso de independencia en el que se pueden distinguir dos grandes etapas:

a) 1808-1814 Los territorios americanos se declararon independientes de la España


napoleónica, pero mantuvieron sus lazos con las autoridades de Cádiz, enviando
representantes a las Cortes. Aprovechando el vacío de poder de la metrópoli
producido por la guerra contra los franceses, algunas juntas declararon la
independencia, mientras se ponían en marcha diversas insurrecciones. La lucha por
la independencia pronto degeneró en guerra civil entre los partidarios de la secesión
y los fieles a la metrópolis, o entre la burguesía nacionalista y los explotados mestizos
e indios. Cuando Fernando VII fue repuesto en el trono, todas las colonias, excepto
Argentina, volvieron a unirse a la Corona española.
b) 1814-1824. La vuelta al absolutismo propició pronunciamientos militares que
rápidamente derivaron hacia posturas independentistas entre los criollos. Esta deriva
fue alentada por Inglaterra, que se acabará haciendo con la influencia económica en
la zona, y por Estados Unidos. Los rebeldes prosiguieron su avance hasta liberar en
1824 el Perú, último reducto leal a España, perdiéndose para siempre los territorios
americanos, con excepción de Cuba y Puerto Rico. En México, el miedo a una
revolución igualitaria e indigenista mantuvo a los terratenientes, burgueses y el alto
clero fieles a la metrópoli. No obstante, los intentos de reforma agraria y eclesiástica
del Trienio Liberal empujaron a los notables y a la Iglesia a apoyar el movimiento
independentista del general Agustín de Iturbide, que en 1822 se proclamó emperador
del nuevo estado.

Solo las Antillas (Cuba y Puerto Rico) y las Filipinas permanecieron en posesión de la
Corona.

Entre los independentistas destacaron Simón Bolívar y José de San Martín. Las operaciones
militares siguieron un proceso complejo, que culminó con la derrota española en Ayacucho.
Después de 1824 sólo las Antillas mayores y Filipinas continuaron bajo el dominio de la
metrópoli hasta 1898.

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BLOQUE 6. La conflictiva construcción del Estado Liberal (1833-1868)

6.1. El reinado de Isabel II (1833-1868): la primera guerra carlista. Evolución política,


partidos y conflictos. El Estatuto Real de 1834 y las Constituciones de 1837 y 1845.
6.2. El reinado de Isabel II (1833-1868): las desamortizaciones de Mendizábal y Madoz. De
la sociedad estamental a sociedad de clases.
6.3. El Sexenio Democrático (1868-1874): la constitución de 1869. Evolución política:
gobierno provisional, reinado de Amadeo de Saboya y Primera República.

6.1. El reinado de Isabel II (1833-1868): la primera guerra carlista. Evolución política,


partidos y conflictos. El Estatuto Real de 1834 y las Constituciones de 1837 y 1845.

En los primeros años del reinado de Isabel II, bajo la regencia de su madre María Cristina,
se produce la definitiva transición desde el absolutismo reformista a la opción liberal
reformada, que tiene su modelo en las Cortes de Cádiz. La consolidación de dicho modelo
se producirá progresivamente a lo largo del reinado de Isabel II, que accederá al trono
siendo menor de edad y teniendo que hacer frente a una guerra civil.

Entre las causas principales que llevaron a este enfrentamiento destacamos la Cuestión
Sucesoria. En 1829 moría la tercera esposa del monarca y el rey no tenía sucesores, por lo
que el trono pasaría a su hermano Carlos María Isidro, que lideraba el grupo más reaccionario
de los absolutistas, los realistas puros o apostólicos. Pronto, Fernando casó con su
sobrina Mª Cristina de Borbón, y nació una niña, Isabel. Este nacimiento provocó un conflicto
dinástico, porque la Ley Sálica impedía reinar a las mujeres. Para asegurarse el trono
Fernando VII había recuperado la Pragmática Sanción, que abolía esta prohibición y
convertía en heredera a su hija. Sin embargo, los sectores más intransigentes del
absolutismo se opusieron a esta decisión y reclamaron el trono para Carlos, hermano del
rey. Los carlistas representaba a los sectores más conservadores de la sociedad y pedíanla
vuelta al Antiguo Régimen, uniendo “Trono y Altar”, así como el mantenimiento de privilegios
y exenciones forales que chocaban contra las bases del liberalismo económico y político.

El 29 de Septiembre de 1833 moría Fernando VII y su mujer Mª Cristina, apoyada por el


presidente de Gobierno, Cea Bermúdez, iniciaba una difícil regencia marcada por una guerra
civil: los cristinos (partidarios de la regente) se enfrentarán a los carlistas, que habían
acompañado a su candidato a Portugal en abril de 1833. Desde allí, al conocer la noticia de
la muerte de su hermano, Carlos María Isidro se dirigirá a la nación en el Manifiesto de
Abrantes, en el que reclamaba sus derechos sucesorios al trono.

El carlismo triunfó en las zonas rurales del Norte, en el País Vasco, Cataluña, Maestrazgo
aragonés y valenciano. En estas zonas, aparte de las reivindicaciones reaccionarias (defensa
del Altar y el Trono, privilegios absolutistas,...) se pedía la recuperación de los Fueros.
Enfrente, el bando de los partidarios de la regente María Cristina, los cristinos, estaba
formado por liberales moderados, progresistas y revolucionarios. Casi todo el Ejército
respaldaba a la regente, así como altos cargos de la Administración y las altas jerarquías de
la Iglesia. Además, contaron con el apoyo de las ciudades yel campesinado del sur
peninsular.En cuanto a los apoyos exteriores, los carlistas apenas contaron con respaldo de
otros países, mientras quelos cristinos fueron ayudados por Inglaterra, Francia y Portugal,
pero no podían hacer efectiva la victoria al tener su sistema fiscal al borde del colapso.

La I Guerra Carlista se desarrolló entre 1833 y 1840, y tuvo varias fases :

a) Los carlistas, bajo la dirección del general Zumalacárregi, consiguieron derrotar varias
veces a los ejércitos cristinos. Sin embargo, en 1835, después de un intento carlista de
tomar Bilbao, el general Zumalacárregui murió y este hecho cambio el signo de la guerra.
b) Entre 1835 y 1837 los carlistas intentaron romper su aislamiento con varias incursiones
hacia el Sur, aunque no encontraron el apoyo popular esperado. En verano de 1837
Madrid estuvo a punto de ser tomada por los carlistas (Expedición Real), pero finalmente
las tropas de don Carlos tuvieron que retirarse al Norte.

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HISTORIA DE ESPAÑA 2023-2024

c) Entre 1837 y 1840 destacaron dos protagonistas: Baldomero Espartero por el bando
cristino, y Rafael Maroto, por el bando carlista. En este periodo los liberales consiguieron
finalmente derrotar a los carlistas y así se llega al Abrazo o Convenio de Vergara, que
suponía la rendición carlista pero con la condición de que se reconocieran las graduaciones
de los militares vencidos. También se incluyó el compromiso de respetar los fueros. Tan
solo el general Ramón Cabrera resistió algún tiempo en la región de Morella (Castellón)
pero finalmente hubo de huir a Francia.

A pesar de su derrota los carlistas continuaron organizados como defensores de la tradición,


con un importante apoyo popular y con una línea sucesoria propia. Aún en el reinado de
Isabel II hubo importantes levantamientos populares en Cataluña (Revuelta de los Matiners)
y durante el periodo posterior (1872-1876) se desarrolló una nueva guerra carlista.

Regencia de María Cristina (1833-1840) y Espartero (1840-1843)

Entre 1833 y 1840 María Cristina gobernó como regente, durante la minoría de edad de su
hija Isabel. Ella no era liberal, pero la necesidad de apoyos en la guerra carlisra, la obligaron
a apoyarse en liberales moderados. En estos inicios de regencia destac la labor de Martínez
de la Rosa, que consiguió ayuda extranjera y llevó a cabo un programa de tímidas medidas
reformistas. Además, restableció la Milicia Nacional, para conseguir voluntarios para la
guerra. Su carácter conservador se manifestó en 1834 promulgano el Estatuto Real.

Poco a poco cristalizaron las dos alas del liberalismo, la moderada, que apoyaba al gobierno
y era contraria a los cambios radicales, y la progresista, partidaria de grandes reformas:

a) Los moderados representaban a la oligarquía y a las viejas fuerzas del Antiguo


Régimen, que se disponían a entrar en un nuevo orden social, pero garantizando sus
propiedades y su protagonismo en lapolítica. Su ideología se basaba en el liberalismo
doctrinario, según el cual existen dos fuentes de soberanía: la historia, representada
por la Monarquía, y la nación, representada en las Cortes.
b) Los progresistas defendían la soberanía nacional y eran partidarios de limitar el
poder de la monarquía, así como de dar más autonomía a los municipios y mantener
la Milicia Nacional. En economía defendían el librecambismo (frente al proteccionismo
moderado) y las desamortizaciones. Eran apoyados por la bases populares,
anticarlistas y anticlericales, junto con la burguesía. Sus figuras más representativas

No obstante, a mediados de siglo aparecerían otros dos partidos como el Partido Demócrata
y la Unión Liberal. El Partido Demócrata integraba a progresistas radicales, republicanos e
incluso, simpatizantes del incipiente socialismo. La Unión Liberal, en el periodo final del
reinado de Isabel II, diseñado como partido de centro y dirigido por O’Donnell.

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Frente a las simpatías de la regente hacia los moderados, una serie de revueltas populares
y de levantamientos militares provocaron que entregara el poder a los liberales progresistas.
Así, destacamos la sublevación de la guardia Real, en el Palacio de la Granja, que obligó a
María Cristina a entregar el gobierno a los progresistas y a restablecer la constitución de
1812. Este suceso también es conocido como la Sargentada de la Granja, por estar
protagonizado por los sargentos de la Guardia Real.

Entre los progresistas destacamos a Juan Álvarez Mendizábal, que aprobó una serie de
medidas de guerra que fueron decisivas para el triunfo liberal en la Guerra Carlista. Pero
sobre todo se adoptaron las primeras decisiones encaminadas a desmantelar el sistema legal
del Antiguo Régimen, entre las que destacaron la libertad de imprenta, la ley de supresión
de conventos y el decreto de desamortización de los bienes del clero regular. El gobierno
progresista de José María Calatrava continuó esta labor suprimiendo el diezmo, los gremios
y los privilegios de la Mesta. Además, se aprobó la primera Constitución desde la de las
Cortes de Cádiz, en 1837.

Durante los tres años siguientes, María Cristina eligió jefes de gobierno moderados, que
ganaban las elecciones gracias a un sufragio muy restringido. Pero en 1840 las medidas
reaccionarias del gobierno provocaron una nueva insurrección popular, que acabó forzando
la dimisión de María Cristina,
sustituida ahora por el general
Espartero.

La Regencia de Espartero se
extendió durante tres años con
el apoyo de los progresistas y
de otros jefes militares. Pero su
política autoritaria y tendente a
reprimir las protestas tanto de
moderados como de
progresistas radicales, hizo que
su popularidad inicial fuera
disminuyendo poco a
poco.Durante su regencia se
produjeron numerosos
pronunciamientos de carácter
moderado, a la vez que surgía
un nuevo dirigente entre la
oposición a Espartero: el
general Ramón María Narváez.

En 1842 estalló una insurrección en Barcelona, ante los rumores de que Espartero estaba
negociando con Inglaterra un tratado de libre comercio, que hubiera afectado a la industria
textil catalana. La durísima represión, con el bombardeo de la ciudad, hundió definitivamente
el prestigio del general. Las protestas se generalizaron en el verano de 1843 y el general se
exilió a Londres. Entonces se decidió adelantar la mayoría de edad de Isabel II y Narváez se
convirtió en nuevo jefe de gobierno. Comenzaba así el reinado efectivo de Isabel, con la
apariencia de liberal, pero vigilado y conducido por un régimen de generales.

Reinado efectivo de Isabel II (1843-1868)

Las características del nuevo reinado apenas se diferencian del periodo de las regencias:
pretorianismo, bicameralismo y predominio moderado, con algún breve periodo progresista:
el Bienio, 1854-1856, y el periodo de la Unión Liberal. Sin embargo, durante el periodo de
Isabel II se afianzó el constitucionalismo, se normalizaron las relaciones con la Iglesiay,
sobre todo, se creó una nueva Administración, bajo el criterio de la unificación administrativa
y el control de los territorios desde el gobierno central a través de la figura del gobernador
civil.

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 Década Moderada (1843-1854)

La proclamación de Isabel II significó el predominio de los moderados, bajo la dirección del


general Narváez. Las nuevas Cortes proclamaron una Constitución moderada (1845) y
mediante varias medidas se consolidó el nuevo sistema político. Así, se procedió a la
reorganización de la administración estatal y municipal, según un criterio uniformista. Solo
País Vasco y Navarra conservaron sus antiguos derechos forales.

Otras reformas fueron las de la Hacienda, que centralizó los impuestos del Estado y los
redujo a dos: uno territorial (propiedad) y otro de consumos (que gravaba productos de
primera necesidad. También se elaboró un nuevo Código Penal, manteniendo la ley en el
medio rural mediante un cuerpo armado llamado Guardia Civil (1844)

En 1851 se firmó un Concordato con la Santa Sede que frenaba el proceso de las
desamortizaciones y mantenía el impuesto de culto y clero.

Sin embargo, las tensiones dentro del partido moderado, las críticas a la vida privada de la
reina y la subida del precio del grano, como consecuencia de las exportaciones a Inglaterra,
generaron un clima de tensión política y social que desembocó en la Revolución de 1854.

 Bienio Progresista (1854-1856)

Un pronunciamiento inicial de O’Donnell había fracasado tras un encuentro con las tropas
del gobierno en Vicálvaro (“Vicalvarada”); pero los rebeldes se reagruparon y publicaron un
manifiesto llamado Manifiesto de Manzanares, de carácter progresista, que pretendía la
convocatoria de unas nuevas Cortes Generales y el restablecimiento de la Milicia Nacional.
Esta proclama consiguió un respaldo popular masivo y el triunfo final del pronunciamiento,
de manera que Isabel II encargó al general Espartero la formación de un gobierno.

Las Cortes progresistas redactaron una nueva Constitución (1856) que no llegó a aprobarse,
y el gobierno profundizó en las reformas económicas con una nueva desamortización, que
afectó sobre todo a los bienes comunales y de los Ayuntamientos (Ley Madoz, 1855).
Además, se impulsó una Ley General de Ferrocarriles y una Ley de Minas, con el fin de atraer
capital extranjero e incorporar a España a la Revolución Industrial.

No obstante, el Bienio no pudo hacer frente a la conflictividad originada por el alza de los
precios agrícolas, las tensiones entre obreros y patronos en las fábricas... de manera que en
los primeros meses de 1856 hubo violentos movimientos de protesta en el campo y en las
principales ciudades del país, reprimidos con dureza por el ejército y la Guardia Civil.

 Crisis final del reinado de Isabel II (1856-1868)

Una nueva crisis en el gabinete de Espartero impulsó a la reina a confiar el gobierno al


general Leopoldo O’Donnell, que había creado la Unión Liberal, un nuevo partido de carácter
centrista.

Desde 1856 unionistas y moderados se alternaron en el poder, mientras que los progresistas
quedaron marginados. A partir de 1858 se inicia un periodo de cinco años de gobiernos
presididos por O’Donnell, circunstancia inédita hasta entonces. Fue el llamado “Gobierno
Largo”, durante el cual se procuró velar por el orden y la seguridad y hacer más eficaz el
funcionamiento de la Administración. En estos años hubo estabilidad política y se pudieron
acometer obras públicas, se construyeron ferrocarriles y la industria textil y siderúrgica
conocieron una época de expansión. También se impulsó una política exterior colonialista,
que se concretó en campañas militares en Marruecos e Indochina y en el apoyo internacional
a una intervención en Méjico.
Pero la oposición al régimen se fue ampliando. La dura represión se había ejercido sobre
estudiantes (Matanza de la Noche de San Daniel, 1865), militares (fusilamientos del Cuartel
de San Gil, 1866,…),… y contra opciones progresistas, demócratas y republicanas.
Ahora la reina contaba cada vez con menos apoyos. Así, en 1866, se llegó a un acuerdo
entre todas las fuerzas de oposición – Pacto de Ostende – para expulsar a la reina del país,

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crear un gobierno provisional y celebrar elecciones a Cortes Constituyentes. Las muertes de


O’Donnell (1867) y Narváez (1868) facilitaron la caida de la reina Isabel II.

Uno de los principios en los que se asentaba la política liberal era la Constitución, garantía
de libertades y derechos, que debía servir de referencia y cauce en el funcionamiento del
nuevo modelo de Estado. Durante el reinado de Isabel II se promulgaron tres:

a) Estatuto Real de 1834 – En realidad no era una Constitución sino una Carta
Otorgada, que consistió en un siistema de representación basado en unas Cortes
bicamerales, elegidas por sufragio censitario:El Estamento de los Próceres, de
nombramiento real y compuestos por Grandes de España, arzobispos, obispos,
altos cargos de la Administración y del Ejército y grandes rentistas. Y el Estamento
de Procuradores, electivo entre ciudadanos mayores de treinta años con una renta
anual superior a 12000 reales. Es decir, unos 16000 españoles.

El rey solo cuenta con capacidad para convocar Cortes y disolverlas. Tiene capacidad
legislativa y, además, nombra presidente de ambos Estamentos.

- La Constitución de 1837, aunque impulsada por los progresistas fue un intento de


contentar por igual a progresistas y moderados, que mantenía un poder ejecutivo
fuerte, con competencias legislativas y derecho de veto, y unas Cortes bicamerales,
con un Congreso elegido por sufragio censitario y un Senado de designación real.
Además, se volvía a restablecer el concepto de soberanía nacional, y se recogían
diferentes derechos individuales y libertad de imprenta sin censura previa.

- La Constitución moderada de 1845fue aprobada con una ley electoral que reducía a
unos cien mil el número de electores y estuvo en vigor hasta 1869.En esencia,
reconocía la libertad de imprenta, establecía la soberanía compartida entre las Cortes
y el Rey. El Parlamento era bicameral, con un Congreso elegido por sufragio muy
restringido y el Senado, compuesto por las grandes fortunas del país, así como por
aquellos que designaba el monarca, que nombraría a los alcaldes de ciudades
mayores de 2000 habitantes. La confesión oficial del Estado sería la católica. La Milicia
Nacional quedó desmovilizada.

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6.2. El reinado de Isabel II (1833-1868): las desamortizaciones de Mendizábal y Madoz. De


la sociedad estamental a sociedad de clases.

A lo largo del siglo XIX se produce la sustitución de la economía feudal y de la sociedad


estamental, propias del Antiguo Régimen, por un sistema económico capitalista y una sociedad
de clases. La nueva sociedad liberal se define por la defensa de la propiedad privada. Por eso,
la mayoría de los cambios legales que se aprueban en esta etapa se encaminaron a reforzar la
plena propiedad, en torno a la que se agruparán la alta burguesía y la vieja aristocracia.

La revolución liberal, iniciada con la llegada al trono de Isabel II, trajo consigo una serie de
cambios legales que intentaron transformar el campo español. El primero fue la supresión
definitiva de la vinculación de las tierras, tanto civiles como eclesiásticas. La segunda fue la
abolición del régimen jurisdiccional, que transformó los señoríos en propiedades privadas. En
tercer lugar, otro decreto aprobó la libertad de cercamiento de las tierras, de comercialización
de las cosechas y de fijación de los precios, implantándose el libre mercado en el sector agrario.
Pero la medida más significativa fue la desamortización de las tierras de la Iglesia y los
concejos. En febrero de 1836 se publicó el decreto de desamortización de los bienes
eclesiásticos, más conocida como Desamortización de Mendizábal, que en principio afectaba
a los bienes de los monasterios, aunque luego se amplió a las tierras del clero secular. El
objetivo era disminuir la deuda pública, y poder destinar más recursos a la guerra contra los
carlistas. Pero el resultado fue que una enorme masa de bienes raíces pasó a las clases
dirigentes, que eran las que pudieron acceder a las subastas.

En 1855, durante el Bienio Progresista, se aprobó una nueva ley, la llamada Desamortización
de Madoz, mediante la cual se ponían en pública subasta las tierras restantes de la Iglesia y
las de propios y baldíos, es decir, las tierras de los ayuntamientos. En esta ocasión se amortizó
mucha más deuda, pero aquí también las tierras fueron a parar a manos de grandes inversores
y terratenientes. Los grandes perjudicados de este proceso fueron muchos ayuntamientos, que
se vieron privados de bienes comunales que contribuían a su subsistencia, y el rico patrimonio
eclesiástico español, disperso o malvendido.El estado ingresó una gran cantidad de dinero por
esta desamortización, entre 1855 y 1895, casi el doble de lo obtenido con la desamortización
de Mendizábal. Este dinero se dedicó fundamentalmente a cubrir el déficit del Estado,
amortización de la deuda y obras públicas, reservándose otra cantidad para la reedificación y
reparación de las iglesias de España.

Consecuencias socioeconómicas de las desamortizaciones:


- Se pusieron en cultivo grandes extensiones de tierra, hasta entonces poco o nada
explotadas por sus antiguos propietarios.
- Se sacrificaron los intereses de un sector importante de campesinos, a los que no se
reconocieron sus derechos sobre las tierras señoriales o municipales ni se les facilitó el
acceso a las propiedades desamortizadas, y sobre todo del clero, cuyas tierras fueron
expropiadas. Su descontento empujó a muchos de ellos hacia el carlismo.
- Las ventas absorbieron una gran cantidad de capitales privados, ya que se calcula que
la extensión total de las tierras desamortizadas equivalía a la mitad de las tierras
cultivables.
- La escasez de capital nacional fue la causa de que la escasa industria española se
levantara con predominio de capital extranjero (salvo en Cataluña). (Los capitales se
invirtieron preferentemente en la compra de tierras desamortizadas y en el negocio de
ferrocarriles).
- No varió significativamente la estructura de la propiedad: en general, no hubo
concentración ni dispersión de tierras, sino tan sólo cambios de propietarios.

A fines del siglo XIX la base económica del país seguía siendo una agricultura de escasos
rendimientos, que ocupaba a las dos terceras partes de la población activa y generaba más de
la mitad de la renta nacional. La agricultura española se caracterizaba por la injusta distribución
de la propiedad, la ausencia de las inversiones y de desarrollo técnico, la situación de miseria
de los campesinos y una conflictividad creciente, derivada de la progresiva toma de conciencia
de los trabajadores agrícolas, enfrentados a una oligarquía cada vez más rígida e intransigente.

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La revolución liberal burguesa supuso la transformación de la sociedad estamental en la


actual sociedad de clases. A partir de ese momento, el único criterio importante de división
social fue el económica, que permitía clasificar a la población bien por su nivel de renta o
bien por su papel en el proceso de producción.

En efecto, bajo los diferentes gobiernos liberales, se había producido un aumento de la


producción, que acompañó a la progresiva modernización de la economía y permitió la
transición demográfica. Este proceso, propio de los paises en vías de industrialización, se
debió a un importante descenso de la mortalidad. El crecimiento de la población se centró
en los núcleos urbanos: Madrid, Barcelona, Sevilla, ..

A pesar de la creciente urbanización la mayoría de la población seguía siendo rural y la


distribución irregular de la población produjo tensiones entre el campo y la ciudad. El
analfabetismo fue reduciéndose, pero a un menor ritmo que otras potencias europeas. Esta
circunstancia también dificultó el crecimiento económico.

En líneas generales se percibe un progresivo ascenso de la burguesía, un incremento de las


clases medias y una mayor diversificación de la sociedad. En definitiva, la sociedad es cada
vez menos bipolarizada y se va sustituyendo el carácter estamental (característico del
Antiguo Régimen) por un modelo más meritocrático (propio del liberalismo y de las
sociedades democráticas en general) en el que encontramos diferentes grupos y rasgos:

La nobleza vio recortados sus privilegios feudales y perdio posiciones en gran medida por
no involucrarse en el crecimiento económico del país. Especialmente perjudicada será la baja
y media nobleza, mientras que la alta nobleza conservó sus títulos y en muchos casos supo
adaptarse a las nuevas circunstancias.En efecto, los nobles asumieron dos estrategias: el
enlace matrimonial con las grandes familias burguesas y la alianza con los empresarios. En
el terreno político los nobles siempre se mantuvieron próximos al trono, monopolizando
cargos en el Palacio Real, ocupando puestos en el Senado o formando parte, sobre todo, de
los primeros Gobiernos liberales. Además la Corona concedió de forma generosa títulos
nobiliarios durante el siglo a hombres de empresa, como el marqués de Salamanca, militares
Narváez (duque de la Torre), O´Donnell (duque de Tetuán), Prim (marqués de Castillejos),
aunque nadie acumuló tantos títulos como Espartero (conde de Luchana, duque de la Victoria
y Príncipe de Vergara). En el terreno económico la nobleza entró en los consejos de
administración de las empresas como presidentes o consejeros, más que por la aportación
de capital debido a su cercanía las grandes esferas de decisión. En el terreno social la
burguesía imitó los hábitos aristocráticos, a diferencia del resto de Europa.

El clero: la eliminación de sus privilegios, especialmente en el campo económico con las


sucesivas desamortizaciones privaron a la Iglesia de sus propiedades agrarias y la extinción
del diezmo cerró otra fuente de financiación. A partir de 1840 el clero dependía de un
presupuesto muchas veces insuficiente lo que hizo disminuir de forma notable al clero
regular, monjas y frailes, no así tanto al clero secular, el que atendía catedrales y parroquias.
Aun así, en las poblaciones pequeñas y en el ámbito de la educación, el clero mantenía un
protagonismo del que carecía ya en las grandes ciudades.

El término burguesía englobaba desde empresarios a abogados, periodistas… pero


fundamentalmente hace referencia en este periodo a hombre de negocios. Los burgueses
obtuvieron beneficios diversificando sus actividades, bien al servicio del Estado o con la
administración de servicios urbanos y suministros al ejército. Banqueros y administradores
tuvieron en Madrid su centro de actividad. En Barcelona y Bilbao, las fortunas se debieron a
inversiones en actividades industriales y comerciales.

Las clases medias estaban integradas fundamentalmente por una serie de profesionales
liberales como los abogados o periodistas de gran influencia. Con la extensión de la
enseñanza, la cátedra, y por antonomasia la de universidad, se convirtió en otro puesto de
relevancia social. Los funcionarios configuraron uno de los grupos más inestables, sobre todo
con la figura del “cesante” cada vez que cambiaba el Gobierno.

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HISTORIA DE ESPAÑA 2023-2024

Los trabajadores agrícolas constituían el grupo social más numeroso y heterogéneo del
país, puesto que distinguimos diferentes condiciones en función de su relación con la tierra.
Encontraremos así propietarios, aparceros, arrendatarios y fundamentalmente jornaleros
empleados en los latifundios tanto de la mitad meridional como de Andalucía occidental. En
líneas generales los procesos desamortizadores no solo no facilitaron su acceso a la
propiedad de la tierra, sino que les privaron del cultivo de parcelas de propiedad eclesiástica
y/o comunal, lo cual explica su oposición al régimen liberal y su sintonía con el carlismo.

Los trabajadores urbanos aumentaron a pesar de la escasa e irregular industrialización


española, pudiendo reconocer entre los mismos básicamente a trabajadores de arraigada
cultura gremial (zapateros, sastres...), empleados del servicio doméstico
(fundamentalmente mujeres) y trabajadores relacionados con el comercio (dependientes,
repartidores, transportistas). A estos se irán sumando a lo largo del XIX obreros fabriles
(localizados sobre todo en Cataluña y País Vasco), ferroviarios e inmigrantes poco
cualificados procedentes del campo. Antiguos y nuevos trabajadores compartirán problemas
tales como la inseguridad laboral, la inexistencia de cobertura sanitaria, la ausencia de
seguros que cubran estadios de enfermedad y/o vejez, las extensas jornadas laborales (por
encima de 10 horas) y la difícil adaptación a la maquinización. A esta situación estrictamente
laboral añadimos que su vida privada era prácticamente inexistente y que sus viviendas
solían carecer de unas mínimas condiciones higiénico-sanitarias.

6.3. El Sexenio Democrático (1868-1874): la constitución de 1869. Evolución política:


gobierno provisional, reinado de Amadeo de Saboya y Primera República.

Tras la muerte de O’Donnell, en 1867, la conspiración contra la monarquía entró en una


nueva fase caracterizada por la división del ejército y el aumento de los contactos entre los
conspiradores, que dieron la dirección del movimiento revolucionario al general Prim, a la
vez que se crea en Madrid un comité secreto constituido por unionistas y progresistas.

En septiembre de 1868 el almirante Juan Bautista Topete se pronunció en Cádiz, y pronto


se le unieron sublevaciones populares en diversas zonas del país. El 28 de septiembre los
rebeldes, al mando del general Serrano, derrotaron a las fuerzas realistas en Puente de
Alcolea (Córdoba). Pronto surgieron Juntas Revolucionarias que ejercían el gobierno,
mientras Isabel II, aun de veraneo en San Sebastián, cruzó a Francia rumbo al destierro.

A partir de las Juntas revolucionarias se estableció un gobierno provisional presidido por


el general Serrano, con Prim en el ministerio de Guerra. El nuevo gobierno convocó
elecciones a Cortes Constituyentes por sufragio universal. En ellas vencieron los progresistas
y marcaron con su ideología la nueva constitución que se aprobó al año siguiente. También
en las elecciones había triunfado la opción monárquica, aunque muchos políticos del Partido
Demócrata, disconformes, acabarían pasándose a las filas del Partido Republicano, que
atraía bastantes simpatías en los núcleos urbanos, proclamando su anticlericalismo y sus
ataques a la estructura del ejército.

Las nuevas cortes, procedieron a elaborar una nueva Carta Magna, la Constitución de 1869,
que establecía la Soberanía nacional, libertad de cultos, sufragio universal directo y la
monarquía democrática como forma de gobierno. El poder ejecutivo recaería en el Consejo
de Ministros, y el legislativo en unas cortes bicamerales, elegidas ambas por el cuerpo
electoral. Tras aprobarse la constitución, que establecía la monarquía como forma de
gobierno, el general Serrano fue nombrado Regente y Prim pasó a presidir un nuevo
gobierno, que comenzó la tarea de buscar monarca. Finalmente, las Cortes eligieron como
nuevo rey a Amadeo de Saboya, hijo de Víctor Manuel II, rey de Italia, y perteneciente a
una dinastía con fama de liberal.

Pero el mismo día de la llegada de Amadeo a España (30 de diciembre de 1870) fue
asesinado el general Prim. El general era el principal apoyo del nuevo rey y su ausencia
debilitó grandemente la posición del nuevo monarca, que solo llegó a poder velar el cadáver
del que había sido su principal valedor. Amadeo se encontró inmediatamente con un amplio
rechazo en el que destacaban la aristocracia y los terratenientes que temían la pérdida de

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sus privilegios; los sectores industriales asociaban la figura del rey a la del liberalismo
económico, lo que perjudicaría a la débil industria española; y, por último, el clero no
olvidaba que el padre del monarca, Víctor Manuel II, había obligado al Papa a renunciar a
sus posesiones territoriales en los Estados Pontificios.

Además, había otros grupos enfrentados: los carlistas, todavía activos en el País Vasco y
Navarra; los "alfonsinos", partidarios de la vuelta de los Borbones en la figura de Alfonso,
hijo de Isabel II; y, finalmente, los republicanos. Tan solo un sector del Partido Progresista,
los radicales, dirigidos por Ruiz Zorrilla, le prestaron su apoyo para la formación de gobierno.
Los dos años que duró su reinado se caracterizaron por una enorme inestabilidad política,
con enfrentamientos entre los partidos que habían apoyado la revolución. Impotente y harto
ante la situación, Amadeo I abdicó a principios de 1873 y regresó a Italia.

Sin otra alternativa, era impensable iniciar una nueva búsqueda de un rey entre las dinastías
europeas, las Cortes proclamaron la República el 11 de febrero de 1873. Los escasos
republicanos pertenecían a las clases medias urbanas, mientras las clases trabajadores
optaron por dar su apoyo al incipiente movimiento obrero anarquista. La debilidad del
régimen republicano provocó una gran fractura política. Cuatro presidentes de la República
se sucedieron en el breve lapso de un año: Figueras, Pi y Margall, Salmerón y Castelar.

Estanislao Figueras fue el primero en dirigir un nuevo régimen que solo fue reconocido
internacionalmente por EEUU y Suiza. En el interior, la mayoría de las fuerzas políticas
pasaron a la oposición y, por si fuera poco, los propios republicanos se dividían en unionistas
y federalistas. Estos, finalmente, acabaron triunfando, y consiguieron la proclamación de
una República Federal. Figueras, casi al mismo tiempo, presentó su dimisión y fue sustituido
por Francisco Pi i Margall que, a lo largo del verano de 1873, impulsó los trabajos de una
nueva Constitución, mientras intentaba, en vano, hacer frente a los problemas de España:

a) La nueva guerra civil carlista - Carlos VII, nieto de Carlos María Isidro,
encabezó una nueva insurrección carlista en el País Vasco y Navarra.
Aprovechando el caos general, los carlistas llegaron a establecer un gobierno
en Estella, Navarra.
b) Las sublevaciones cantonales - Los republicanos federales más extremistas se
lanzaron a proclamar cantones, pequeños estados regionales casi
independientes en Valencia, Murcia y Andalucía, sublevándose contra el
gobierno republicano de Madrid. El ejército consiguió reprimir la insurrección.
La resistencia del cantón de Cartagena le convirtió en el símbolo de este
movimiento en el que las ideas republicano-federales y anarquistas se
entremezclaron.
c) La guerra de Cuba - En 1868 se inició en isla caribeña una insurrección
anticolonial que derivó en lo que los cubanos denominan la “Guerra Larga”,
que se inició con el llamado “Grito de Yara”
d) Las conspiraciones militares alfonsinas - Entre los mandos del ejército se fue
imponiendo la idea de la vuelta de los Borbones en la figura del hijo de Isabel
II, Alfonso.

Aún con todo, los gobiernos republicanos impulsaron varias reformas, tales como:
 Supresión del impuesto de consumos, aunque ello agravó la situación de la Hacienda.
 Eliminación de las quintas. De nuevo una medida popular propició el debilitamiento
del estado republicano frente a la insurrección carlista.
 Reducción edad de voto a los 21 años
 Separación de la Iglesia y el Estado. Este dejó de subvencionar a la Iglesia.
 Abolición de la esclavitud en Cuba y Puerto Rico.
 Proyecto constitucional para instaurar una República federal, en la que España
quedaba organizada en diecisiete estados. Cada uno de ellos tendría su propia
constitución, que no podrá contradecir a la Constitución federal, y al presidente de la
república le correspondería un cuarto poder, llamado “poder de relación”, para
mantener el equilibrio de todo el funcionamiento constitucional. El presidente de la
República sería elegido cada cuatro años por sufragio universal indirecto. Los poderes

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HISTORIA DE ESPAÑA 2023-2024

de la federación serían el Ejecutivo, el Legislativo, el Judicial y el Poder de Relación


entre estos poderes.

Pero los problemas eran demasiados. A Francisco Pi i Margall le sustituyó Nicolás Salmerón,
al frente de la Presidencia de la República y, a éste, Emilio Castelar, quien, para salvar al
régimen y como medida desesperada, decidió devolver el poder a los militares (Jovellar,
Martínez Campos, Fernando Primo de Rivera,…) con el fin de restablecer el orden público y
la unidad del estado. Además, suspendió las garantías constitucionales hasta que se
celebrase una sesión en el Congreso, el día 4 de enero de 1874. En dicha reunión, los
diputados deberían decidir si las medidas llevadas a cabo por Castelar habían tenido éxito o
no.Ese día se celebró la prometida sesión plenaria, pero el general Pavía encabezó un golpe
militar. Las Cortes republicanas fueron disueltas y se estableció un gobierno presidido por el
general Serrano que suspendió la Constitución y los derechos y libertades.

La denominación de República se mantuvo aun durante todo el año 1874, bajo la forma de
un gobierno dictatorial de transición, dirigido por el general Serrano. Este gobierno intentó
restablecer el orden social y a dar garantías a los sectores conservadores. Así, declaró fuera
de la legalidad a los republicanos federales y favoreció el acceso a los mandos del ejército a
generales partidarios de la vuelta a la monarquía. Esto giro conservador provocó la pérdida
de apoyos por parte de republicanos y radicales.

El 29 de diciembre de 1874 el general Martínez Campos, en Sagunto, proclamó rey a Alfonso


XII. Serrano marchó al exilio y Cánovas del Castillo preside un ministerio de regencia que
aguarda la llegada del nuevo rey. Así concluía el Sexenio Revolucionario o Democrático.

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HISTORIA DE ESPAÑA 2023-2024

BLOQUE 7. La Restauración Borbónica: implantación y afianzamiento de un


nuevo Sistema Político (1874-1902)

7.1. La Restauración Borbónica (1874-1902): Cánovas del Castillo y el turno de partidos.


La Constitución de 1876.
7.2. La Restauración Borbónica (1874-1902): Los nacionalismos catalán y vasco y el
regionalismo gallego. El movimiento obrero y campesino.
7.3. El problema de Cuba y la guerra entre España y Estados Unidos. La crisis de 1898 y
sus consecuencias económicas, políticas e ideológicas.

7.1. La Restauración Borbónica (1874-1902): Cánovas del Castillo y el turno de partidos.


La Constitución de 1876.

Por Restauración borbónica, en la Historia de España, se entiende el hecho del


restablecimiento de la monarquía en la figura de Alfonso XII, como, en un sentido más
amplio, el sistema político que se extiende desde 1875 a 1931 con dos grandes periodos: el
que transcurre desde 1875 a 1902, coincidiendo con la mayoría de edad de Alfonso XIII, y
el que, desde esa fecha, acaba en 1931, con la instauración de la II República española.

Tras el golpe del general Pavía y la disolución de las Cortes, en enero de 1874, se había
establecido un gobierno provisional. En teoría, seguía vigente la República, pero en la
práctica fue una dictadura militar del general Serrano, mientras todo se preparaba para el
retorno de los Borbones. Así, el 1 de diciembre de ese año, el príncipe Alfonso había firmado
el Manifiesto de Sandhurst, que fue pieza clave para lograr que la opinión pública aceptara
la monarquía de Alfonso XII. En el texto se garantizaba una monarquía constitucional y
democrática, abierta al mayor número posible de de fuerzas políticas y aceptando buena
parte de los avances políticos del Sexenio. El texto había sido ideado por Cánovas del
Castillo, que preparaba la vuelta de la monarquía de forma pacífica y sin intervención militar.
Sin embargo, los generales Jovellar y Martínez Campos se adelantaron y se pronunciaron el
29 de diciembre de 1874 en Sagunto a favor de la monarquía, sin resistencia por parte del
gobierno. Ya no quedó más remedio que preparar la proclamación del rey, mientras Cánovas
procedía a nombrar nuevos gobernadores y alcaldes, instaurando la censura y decretando
el cierre de periódicos republicanos.

El 9 de enero de 1875 Alfonso XII llegó a España y ratificó su confianza en Cánovas. Ese
mismo año se intensificó el esfuerzo militar en el Norte, para acabar con la resistencia
carlista. En marzo de 1876 el Manifiesto de Somorrostro suponía la derrota del carlismo y la
posibilidad de destinar fuerzas a Cuba, donde continuaba la guerra iniciada en 1868. Unos
años después, en 1878, el general Martínez Campos conseguirá terminar el conflicto con la
Paz de Zanjón.

A la vez se estaban dando los primeros pasos para aplicar un nuevo sistema político, ideado
por el propio Cánovas, que manipuló los resultados de las elecciones de diciembre de 1875
(mediante sufragio universal) para asegurar una amplia mayoría a los candidatos del
gobierno. El citado sistema se basaba en tres pilares fundamentales: una nueva
Constitución, un modelo parlamentario basado en la monarquía y en la alternancia del turno
de dos partidos políticos en el poder y el falseamiento del sistema electoral.

La Constitución de 1876 es un texto flexible, con el objeto de permitir gobernar de manera


estable a los particos que acepten el sistema. Sin embargo, su inspiración es doctrinaria y
conservadora. Su vigencia, con el periodo de suspensión durante la dictadura de Primo de
Rivera, se extenderá hasta 1931. Respecto a los poderes del Estado, la Constitución vuelve al
principio de soberanía compartida, puesto que la potestad de hacer las leyes pertenece a las
“Cortes con el Rey”.

El poder legislativo seguía el modelo bicameral de Congreso y Senado.El Congreso de los


Diputados estaba formado por diputados, mayores de 25 años, en una legislatura que duraba
cinco años. Las Cortes podían ser disueltas y suspendidas por el rey, quien tenía tres meses

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HISTORIA DE ESPAÑA 2023-2024

para convocar otras nuevas.El Senado estaba constituido por senadores por derecho propio,
por designación real y por los mayores contribuyentes.

En cuanto al poder ejecutivo, los ministros tenían que contar con la aprobación conjunta del
monarca y las Cortes. Una votación adversa tenía como consecuencia la disolución de las Cortes
o la dimisión del gobierno. El Rey adquiería la mayoría de edad a los 16 años, manteniendo el
poder ejecutivo y su figura era sagrada e inviolable. La responsabilidad de sus actos políticos
recaía en sus ministros.

El poder judicial quedó reforzado en su independencia y se reafirmó la unidad de códigos, al


quedar suprimidos los fueros vascos.

Ayuntamientos y Diputaciones quedaban bajo control gubernamental. La Corona intervenía en


la elección de los alcaldes, mientras que los concejales eran elegidos por los vecinos.La cuestión
religiosa se resolvió mediante el reconocimiento de la confesionalidad católica del país y la
garantía del sostenimiento del culto y clero.

En cuanto a los fundamentos del funcionamiento del sistema canovista el primer objetivo
del sistema canovista fue asentar firmemente la monarquía. Este sistema, además, debía
acoger a los partidos burgueses, con la única condición de aceptar la monarquía y la alternancia
en el gobierno. De esta forma, se apostaba por un régimen estable, marcado por el civilismo.
Esto es, el ejército debía volver a los cuarteles y cumplir su misión constitucional, acatando la
figura del monarca su absoluto superior. El modelo ideal de parlamentarismo era el británico,
basado en la existencia de dos grandes partidos que aceptaban turnarse en el poder, con el fin
de evitar la disgregación parlamentaria en pequeños grupos y garantizar las mayorías.

En este modelo teórico había dos partidos: el Conservador, dirigido por el propio Cánovas, que
defendía tres ideas básicas: espíritu moderno, orden público y monarquía; y el Liberal, que no
existirá hasta 1880, dirigido por Mateo Práxedes Sagasta, que apostaba por un carácter más
democrático en sus actuaciones, aun aceptando la Constitución de 1876.

El sistema electoral, para que estos dos partidos se alternasen en el poder, fue adulterado
constantemente: el procedimiento de relevo en el turno de gobierno seguía un camino inverso
a lo que debía suceder en una democracia. Cuando un partido experimentaba el desgaste de
su gestión o los líderes consideraban que era necesario el relevo, se sugería a la Corona el
nombramiento de un nuevo gobierno. El monarca, entonces disolvía las Cortes, convocaba
elecciones y nombraba ya al nuevo Presidente del Gobierno.Entonces actuaba el recién
nombrado Ministro de la Gobernación que preparaba los resultados de las elecciones
adjudicando votos y escaños a los candidatos antes de celebrarse los sufragios. Esto se
realizaba rellenando las casillas de las actas electorales en el Ministerio, según lo pactado por
la oposición. De ahí el nombre que también recibía este modo de actuar: “encasillado”.

A continuación se procedía a amañar los resultados, comunicando los resultados a los


gobernadores civiles y luego a los
caciques y autoridades repartidos
por todo el país. Éstos, con el poder
y la influencia que ejercían en los
ámbitos locales conseguían,
inevitablemente, la mayoría para el
partido que iba a gobernar.

Aunque se preveía la alternancia de


partidos, en la práctica, la segunda
mitad de los años setenta se
desarrolló bajo el dominio del
Partido Conservador canovista en
exclusiva. Durante estos años se
puso fin a la III Guerra Carlista
(1872-1876) y a la Guerra de Cuba
(Paz de Zanjón, 1878).Su

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programa, basado en la defensa del Orden y de la Propiedad, era reflejo del pensamiento del
propio Cánovas. Además, en su línea de uniformizar legalmente todo el país, procedió a abolir
los fueros vascos, quedando las provincias vascas a contribuir al servicio militar y pagar
contribuciones.

En 1881 los liberales de Sagasta formaron gobierno por primera vez, pero en 1884 el rey, ante
la debilidad del gabinete, encargó la formación de nuevo gobierno a Cánovas. Este volvió a
ejercer un férreo control en el orden público. Pero la legislatura conservadora no llegó a
completarse, porque en noviembre de 1885 moría Alfonso XII y quedaba como regente su
segunda esposa, María Cristina de Habsburgo, embarazada por tercera vez y con dos hijas
de corta edad. La situación política se tornaba difícil: se trataba de una reina extranjera, sin
excesivo conocimiento de la realidad española y, en segundo lugar, estaba la incertidumbre
de un posible heredero (meses después nacería el futuro Alfonso XIII).

Ante esta situación se llegó a un hipotético acuerdo: el Pacto del Pardo, por el que Cánovas
y Sagasta, principales líderes políticos del momento, se comprometieron a apoyar la
Regencia, a facilitar el relevo en el gobierno cuando este perdiera prestigio y apoyos en la
opinión pública, y a no echar abajo la legislación que cada uno de ellos aprobara en el
ejercicio del poder. De esta forma se evitaban los riesgos de inestabilidad que había vivido
la regencia anterior y todo el reinado de Isabel II.

El Partido Liberal y el Conservador cumplieron el acuerdo y en noviembre de 1885 Sagasta


formó gobierno. Su Partido estuvo en el poder desde el citado año hasta 1890, en lo que se
ha dado en llamar “Parlamento Largo” porque fue el único de la Restauración que cumplió
con el tiempo concertado para cada legislatura. Durante esta se reformó y consolidó el
sistema político de la Restaruación.

- Se promulgaron leyes que favorecían la libertad de expresión (libertad de imprenta,


cátedra, asociación,…)
- Se aprobó un nuevo Código Civil que establecía la propiedad privada como primacía
absoluta del derecho individual.
- En 1890 se aprobó un nueva ley electoral con sufragio universal. Pronto los partidos
monárquicos empezarían a perder elecciones en las grandes ciudades, continuando
el falseamiento electoral en el ámbito rural.

En 1890 las primeras elecciones por sufragio universal desde la I República aseguraron la
victoria de Cánovas y su partido. El grupo conservador permaneció en el poder apenas un
año (hasta diciembre de 1892) porque las siguientes elecciones permitieron el cambio de
turno y fue Sagasta el que presidió tres gabinetes hasta el 23 de marzo de 1895.

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HISTORIA DE ESPAÑA 2023-2024

7.2. La Restauración Borbónica (1874-1902): Los nacionalismos catalán y vasco y el


regionalismo gallego. El movimiento obrero y campesino.

Entre tanto, se había producido un auge del movimiento republicano, aunque este fue
lento, puesto que el republicanismo ya no contaba con el apoyo del movimiento obrero. En
general eran partidos de notables, que limitaban su acción a época de elecciones, y que solo
conseguían unos pocos escaños en el ámbito urbano, asegurando así su supervivencia. Con
todo, la introducción del sufragio universal les permitió mejorar los resultados, hasta el punto
de conseguir la victoria en Madrid, y en otras ocho capitales de provincia, en 1892.

Pero uno de los hechos más importantes del fin de siglo fue la aparición de movimientos
políticos de carácter nacionalista y regionalista en la periferia peninsular. Debilitado el
carlismo surgen ahora movimientos políticos que reivindican derechos históricos para
catalanes, vascos, valencianos, gallegos y andaluces, aunque el movimiento será más fuerte
en Cataluña y País Vasco, al existir una diferenciación lingüística, que cimenta el sentimiento
nacional, y una burguesía desarrollada en la que prende la ideología nacionalista. Si bien en
España tuvo unos caracteres propios, es un fenómeno común a toda Europa, que en la
misma época experimenta el auge de un nacionalismo, a veces imperialista, en un ambiente
de hostilidad hacia países rivales en la carrera colonial.

Dentro de estos movimientos había dos tendencias:


 El regionalismo: era la más moderada y pretendía la consecución de algunas
instituciones propias y autonomía administrativa para las regiones.
 El nacionalismo: la más radical. Reivindicaba el autogobierno y la independencia de
sus territorios, por considerarlos auténticas naciones. Tuvieron especialmente fuerza
en las regiones periféricas: Cataluña, País Vasco y, en menor medida, Galicia,
Andalucía y Valencia.

Entre las causas del nacionalismo catalán encontramos la existencia de una lengua propia
ya desde la Edad Media, con un pasado histórico común, mitificado, a lo largo de la Edad
Media y Edad Moderna con fueros e instituciones propias hasta el siglo XVIII. Todo ello, se
vio impulsado en el Sexenio Democrático por el federalismo, que reivindicaba una Cataluña
integrada dentro de un conjunto de estados españoles federados. Además, contó con el
apoyo de una nueva burguesía textil cuyos intereses no se correspondían con los de la
Restauración.

En Cataluña surgieron los primeros grupos nacionalistas en torno a intelectuales como


Valentí Almirall o Prat de la Riba. En 1885 ya se había redactado el Memorial de Greuges,
dirigido a Alfonso XII, a la manera de los antiguos cuadernos de quejas dirigidos a los
monarcas en las Cortes. En 1892 los grupos liderados por Almirall y de la Riba se fusionaron
en la Unió Catalanista, cuyo programa fundacional, las Bases de Manresa, constituyó el
documento básico del nuevo nacionalismo catalán. Movimiento esencialmente burgués, no
planteaba la secesión ni una actitud de lucha contra el Estado español, sino una propuesta
de sistema federal en el que las regiones obtuvieran un régimen de autogobierno con
instituciones propias. El movimiento se expandió en los años noventa y tomó importante
auge en instituciones como El Ateneo o el Fomento del Trabajo Nacional. En 1901 se formó
la Lliga Regionalista, dirigida por Françesc Cambó y Prat de la Riba, con el objetivo de
demandar autonomía política dentro del Estado español y reclamar mayor protección
económica para las actividades del empresariado industrial catalán.

El movimiento nacionalista vasco surgió en fechas más tardías. En su desarrollo


intervinieron varias causas:

 La pérdida de sus fueros: en 1876 fueron abolidos, tras la derrota del ejército carlista
en la Tercera Guerra Carlista. Cánovas del Castillo deseaba establecer un estado
centralista y unitario en torno a la recién restaurada monarquía borbónica. Por eso,
alegando su apoyo al carlismo, se abolieron los Fueros de las Provincias Vascongadas
por lo que a partir de ese momento tendrían que pagar impuestos para sostener el
Estado y prestar el servicio militar. A pesar de ello, todavía conservó una cierta
autonomía fiscal.

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 Factores culturales, como la reivindicación del euskera, hablada por los sectores más
tradicionales de la sociedad vasca, y un pasado nacional mitificado, que exaltaba los
valores propios de pueblo vasco identificados con las esencias de un mundo rural,
profundamente religioso, frente a una sociedad industrial, moderna, contaminada de
costumbres y valores no vascos.
 El trauma social causado por la industrialización acelerada en los sectores
tradicionales de la sociedad vasca y la llegada masiva de inmigrantes procedentes de
otras regiones de España, llamados despectivamente maketos, y que había roto el
equilibrio tradicional propio de una sociedad de Antiguo Régimen

En 1895 Sabino Arana fundaba el Partido Nacionalista Vasco (PNV), en torno a un grupo de
reivindicación foral de Vizcaya. Aunque en un principio sus planteamientos fueron muy
radicales, proponiendo la secesión frente al Estado español, poco a poco fue suavizando su
postura al tiempo que ganaba seguidores en Vizcaya, renunciaba al separatismo y conectaba
con el ideario cristiano para fundamentar una opción nacionalista más bien conservadora,
que arraigó fácilmente en unas clases medias que veían con temor el crecimiento del
socialismo entre la clase obrera vasca. Arana, en todo momento, trató de desvincularse del
carlismo, del que rechazaba su reaccionarismo.

En Galicia, ya en 1846, se había producido un levantamiento autonomista con carácter


progresista y revolucionario, el cual sería duramente reprimido. Después, el nacionalismo
gallego se desarrollaría muy lentamente, debido al escaso desarrollo económico de la región.
La burguesía era muy reducida. A mediados de siglo surgiría el movimiento cultural conocido
como O Rexurdimento. A finales de siglo, Murguía (marido de Rosalía de Castro) fundaría la
Asociación Regionalista Galega (de tendencia tradicional).

Otros nacionalismos fueron el valenciano (Vicente Blasco Ibáñez) que rechazaba no sólo el
centralismo del Estado español sino también el nacionalismo catalán o el andaluz (Blas de
Infante).

La débil y muy localizada industrialización española explica la debilidad del movimiento


obrero hasta el sexenio democrático. Se calcula que en 1860 había en torno a ciento
cincuenta mil obreros industriales en el país, más de la mitad de los cuales vivía en Cataluña.
No obstante, ya desde la década de 1830 nacieron algunas asociaciones, como
las “sociedades de auxilio mutuo”; se produjeron algunas protestas de carácter ludita, como
los conflictos en 1835 en la fábrica “El Vapor” en Barcelona, o las protestas contra las
“selfactinas” en 1855; Esta última fue la primera huelga general declarada en España,
durante el bienio progresista. Se originó en Barcelona, como reacción a la introducción de
unas nuevas máquinas hiladoras, llamadas selfactinas, que ahorraban mano de obra y
dejaban a muchos obreros en el paro. La represión de la huelga generó un movimiento de
solidaridad en todas las empresas, mientras algunos individuos asaltaron fábricas y
destruyeron la maquinaria.

En el campo también existía violencia y protesta: en la década de 1840, una ola de


manifestaciones y ocupaciones de tierras agitó el campo andaluz, donde el jornalerismo era
mayoritario y los años de malas cosechas provocaban situaciones de hambre crónica y
sumían en la miseria a miles de campesinos. Ante esta situación, se produjeron quemas de
cosechas y matanzas de ganado que podrían asimilarse a los movimientos luditas. En 1855,
la desamortización de los bienes comunales de los municipios, hizo que estas tierras de
aprovechamiento común pasaran a manos privadas. La consecuencia inmediata fue el
hambre y la carestía, por lo que se produjeron más insurrecciones campesinas, que fueron
duramente reprimidas por el ejército y la Guardia Civil. En 1861, un levantamiento, en Loja
(Granada), alcanzó una gran intensidad y se extendió por las provincias de Jaén y Málaga,
llegando a contar con 10000 hombres. La represión del movimiento provocó numerosas
víctimas entre los campesinos sublevados

La Asociación Internacional de Trabajadores (AIT) o Primera Internacional, fundada en


Londres en 1864, constituyó la primera organización internacional para conseguir la

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HISTORIA DE ESPAÑA 2023-2024

emancipación del proletariado y luchar contra el capitalismo. En ella se integraron los


seguidores de Karl Marx (socialistas) y los anarquistas de Mijaíl Bakunin, aunque ambas
corrientes mantenían claras discrepancias. Los marxistas defendían que la clase obrera debía
organizarse políticamente para conquistar, mediante la revolución, el poder político y
económico y construir un nuevo Estado obrero. Los anarquistas se oponían radicalmente a
la acción política y a la formación de partidos políticos, defendían la abolición del Estado, y
no su conquista, y se mostraban hostiles a cualquier tipo de autoridad. El triunfo de la
revolución de septiembre de 1868 permitió que llegaran a España las ideas socialistas y
anarquistas y que se formaran los primeros núcleos vinculados a la AIT. En septiembre, el
italiano Giuseppe Fanelli viajó a Madrid y Barcelona y creó los primeros núcleos de afiliados
a la organización, de los que formaron parte dirigentes sindicales como Anselmo Lorenzo y
Rafael Farga Pellicer.

Durante el Sexenio Democrático las libertades políticas permitieron un mayor desarrollo de


las asociaciones obreras. El primer congreso de la Federación Regional Española (FRE) de la
AIT se celebró en Barcelona, en 1870. En la primavera de 1871, cuando la FRE se preparaba
para su segundo Congreso, se produjo la Comuna de París. Ello provocó una fuerte reacción
en la mayoría de los gobiernos europeos, que prohibieron reuniones, manifestaciones y
huelgas, detuvieron líderes obreros y plantearon la ilegalización de la Internacional. Esta
situación provocó la disolución del Congreso de la FRE en Zaragoza en abril de 1872. En
diciembre de 1871, llegó a Madrid Paul Lafargue, yerno de Karl Marx, e impulsó un nuevo
grupo de internacionalistas favorables a las posiciones marxistas. Integrado por Francisco
Mora, José Mesa y Pablo Iglesias, este grupo desarrolló una amplia campaña a favor de la
necesidad de la conquista del poder político por la clase obrera. Las discrepancias entre las
dos corrientes internacionalistas culminaron en 1872 con la expulsión del grupo madrileño
de la FRE y la fundación de la Nueva Federación Madrileña, netamente marxista. El núcleo
escindido se transformó, en 1879, en la Agrupación Socialista Madrileña, núcleo originario
del Partido Socialista Obrero Español (PSOE).

Durante la Restauración, y tras la escisión y crisis de la Asociación Internacional de


Trabajadores (AIT), las corrientes socialista y anarquista siguieron caminos separados. Los
socialistas respaldaban los principios marxistas que propugnaban la formación de un partido
de la clase obrera, mientras los anarquistas negaban la actuación política y defendían la
acción revolucionaria.

Las corrientes anarquistas se mantuvieron en la ilegalizada sección española de la AIT y en


1881 cambió su nombre por el de Federación de Trabajadores de la Región Española (FTRE)
para adaptarse a la legalidad vigente. La nueva organización, implantada sobre todo en
Andalucía y Cataluña, creció en afiliados y desarrolló una acción sindical reivindicativa. La
constante represión hizo que una parte del movimiento anarquista optara por la acción
directa y protagonizara una serie de atentados contra el Estado, los patronos y la Iglesia, a
los que consideraba responsables del capitalismo opresor.

La corriente marxista se organizó en 1879 alrededor de un pequeño núcleo de trabajadores


de imprenta madrileños (Pablo Iglesias) seguidores de las doctrinas de Marx y Engels, y que
constituyeron el Partido Socialista Obrero Español (PSOE). Unos años más tarde, en 1888,
se creó en cataluña la Unión General de Trabajadores (UGT), independiente del PSOE, pero
inspirada por él. Los socialistas, aunque defendían la toma del poder por el proletariado,
pensaban que transitoriamiente, debían participar en las elecciones y el juego político, como
una larga fase de organización y propaganda. Partido y sindicato tuvieron en Madrid, Vizcaya
y Asturias sus zonas de mayor influencia, mientras que su presencia en Andalucía o Cataluña
fue escasa.

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HISTORIA DE ESPAÑA 2023-2024

7.3. El problema de Cuba y la guerra entre España y Estados Unidos. La crisis de 1898 y
sus consecuencias económicas, políticas e ideológicas.

A lo largo de la Restauración los diferentes gobiernos de turno se habían mostrado ineficaces


para hacer frente a los problemas más graves del país, y entre ellos se encontraba el
problema colonial. Finalmente, en febrero de 1895 se produjo un levantamiento
independentista en Cuba, que se convirtió inmediatamente en insurrección en toda la isla
contra la dominación española. En 1896 sucedía lo mismo en Filipinas. En 1898 España
perdía Cuba, Puerto Rico y las Filipinas. Ello desencadenó una crisis política nacional ante la
debilidad mostrada por el gobierno de la Restauración. Al conjunto de los acontecimientos
que se sucedieron en estas guerras coloniales, se le ha dado el nombre de Desastre del
98.

En 1878 la Paz de Zanjón, había dado término a la guerra larga, iniciada durante al comienzo
del Sexenio. El tratado había prometido cierta autonomía y una investigación sobre los
abusos que los trabajadores indígenas recibían de españoles y criollos. Pero todo se había
ido retrasando para los isleños, que seguían estando sometidos a los grupos de presión
colonialistas. Al descontento de los indígenas se unía la colaboración que EEUU estaba
prestando al movimiento independentista. Sí España abandonaba la colonia, las compañías
del azúcar y del algodón norteamericanas podrían explotar la isla en exclusiva. Por eso el
gobierno de los EEUU presionaba diplomáticamente a España para lograr una operación de
compraventa.

De esta forma, el 23 de febrero de 1895 se iniciaba una nueva guerra con el llamado “Grito
de Baire”, cuyo líder eran el poeta José Martí, que moriría al poco tiempo, y el general Maceo.
Pronto, los insurrectos dominarían la parte oriental de la isla, y el gobierno español se vería
obligado a destituir al general Martínez Campos y a nombrar en su lugar a Weyler. Éste, en
1897, había conseguido someter la isla a la autoridad española. Era el momento de una
solución diplomática con EEUU, pero Cánovas fue asesinado en 1897 y Sagasta otorgó a la
isla una autonomía insuficiente.

Pero el detonante del conflicto definitivo, la guerra contra los EEUU, fue el hundimiento del
acorazado Maine, producto de una explosión el 15 de febrero de 1898, en la bahía de la
Habana. Rápidamente, la opinión pública norteamericana culpó a España, y el presidente
Mackinley lanzó un ultimátum el 20 de abril (no sin antes intentar la compra de Cuba por
300 millones de dólares), a lo que Sagasta respondió expulsando al embajador. El día 25 de
abril el Congreso norteamericano declaraba la guerra a España. Esta se desarrolló en dos
frentes: Filipinas y Cuba.

En Filipinas España mantenía su dominación con una reducida fuerza militar. En la década
de los noventa los indígenas habían manifestado su oposición a la dominación colonial y se
habían agrupado en la llamada Liga Filipina, fundada por José Rizal en 1892. Desde 1896 la
insurrección se extendía por la provincia de Manila, y ahora se agravaba, con la ayuda
norteamericana a los rebeldes. Además, el 1 de mayo, la armada de EEUU conseguía hundir
a la española en la bahía de Cavite. En tierra, después de episodios de resistencia singular,
por parte del ejército español, se produce la rendición en Manila, el 14 de agosto.

En Cuba el 6 de junio los estadounidenses desembarcaron en Guantanamo y avanzaron con


muchas dificultades hasta las defensas exteriores de Santiago. Entonces, desde La Habana
se pidió al almirante Cervera que acudiera en auxilio, saliendo a mar abierto desde Santiago,
aunque ello suponía entrar en combate contra dos armadas norteamericanas. El 3 de Julio
de 1898, todos los barcos españoles son hundidos.

El 25 de Julio de 1898 otro ejército norteamericano desembarcó en la isla, apoderándose de


ella, y firmándose el armisticio el 12 de agosto. La guerra se dio por concluida en el Tratado
de París, firmado el 10 de diciembre de 1898:

 España renunciaba a su soberanía en Cuba.


 Se cedía a EEUU la isla de Guam, en las islas Marianas, y todo el archipiélago filipino
con Mindanao y Joló, previa indemnización de 20 millones de $

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HISTORIA DE ESPAÑA 2023-2024

 Puerto Rico permanecería “retenido” por los EEUU como estado libre asociado.

Fuera del Tratado de París, y conscientes de la imposibilidad de mantener lo que quedaba


de imperio, se transfirió la soberanía de los últimos restos de posesiones en el Pacífico, y así
se concluye la venta a Alemania de las Carolinas, Marianas y Palaos (30 de junio de 1899).

El Desastre marcará un antes y un después en la política y en la historia. Podemos apuntar


como principales consecuencias:

 El desprestigio militar, derivado de la dureza de la derrota, que evidenciaba unas Fuerzas


Armadas que no habían estado preparadas para afrontar el conflicto. Unas cien mil bajas,
en su mayoría debidas a enfermedades infecciosas, evidenciaba las carencias
organizativas del ejército, avivando las protestas de la opinión pública y de las clases
populares, las que no podían evitar el servicio militar por no poder pagar el “rescate” o
cantidad de dinero que el gobierno permitía.
 En el plano de la psicología colectiva se vivió la derrota como un trauma colectivo,
extendiéndose los sentimientos de inferioridad y desmoralización.
 En lo económico la pérdida de las colonias significó la pérdida de los ingresos procedentes
de aquellas, así como de los mercados privilegiados que suponían. Con todo, la
repatriación de capitales contribuyó a la recuperación económica que se evidencia en
España a partir de la segunda década del siglo XX.

La reacción intelectual vino de la mano de intelectuales que serían agrupados posteriormente


bajo la denominación de Generación del 98. La preocupación de este grupo giraba alrededor
del “problema de España”, de la búsqueda de sus señas de identidad, del alejamiento entre
la España real y la España oficial y de las causas de su atraso en relación a Europa. Sus
nombres más ilustres serían Machado, Unamuno, Azorín, Valle-Inclán, Pío Baroja o Ramiro
de Maeztu.

Entre el desengaño de las clases políticas y el desinterés de la población, se inició otra


corriente de reflexión que trataba de superar el pasado y renovar la política española. Entre
estos regeneracionistas destacaron Ricardo Macías Picavea, Damián Isern, Gregorio
Marañón, Ortega y Gasset, Salvador de Madariaga y, sobre todo Joaquín Costa, cuyas ideas
se reflejaron en una serie de conferencias en el Ateneo de Madrid, publicadas con el título
de “Oligarquía y Caciquismo como la forma actual de Gobierno de España”. La tesis que
defendían era la constatación del aislamiento del cuerpo electoral, la corrupción de los
partidos políticos y el atraso económico y social de España respecto a los países europeos
más avanzados. Como soluciones inmediatas Costa proponía:

 Sustitución temporal de la vida parlamentaria por un régimen presidencialista en el que


el presidente acumulara el poder legislativo. Sería, en sus propias palabras, un “cirujano
de hierro”, es decir, un gobernante autoritario temporal.
 Creación en el ámbito rural de una clase de pequeños propietarios agrícolas a partir de la
adquisición, por parte de los ayuntamientos, de las tierras de comunes y baldíos
(desacreditando las desamortizaciones del siglo XIX, que solo sirvieron, en su opinión
para malvender el principal activo de la nación por la décima parte de su valor)
 Con el dinero ahorrado por la reducción de presupuestos en los ministerios de Marina,
Ejército y Administraciones se debía fomentar la industria y la agricultura.

En el ámbito estrictamente político, el Desastre del 98’ supuso el desgaste de los partidos
de turno. Así en marzo de 1899 una moción de censura contra Sagasta acabó con la salida
de este del gobierno. Francisco Silvela, nuevo líder conservador, formó un gobierno con el
propósito de moralizar la vida pública y emprender una reforma económica en profundidad
(así lo prueba la publicación de su artículo España sin pulso). Pero el gobierno pronto entró
en crisis a raíz de los enfrentamientos entre el Ministro de Hacienda, Fernández Villaverde,
partidario de recortar el gasto público y elevar los impuestos directos, y el resto del gabinete,
que se negaba al recorte presupuestario. En 1901 Sagasta, muy enfermo, fue llamado a
formar nuevo gobierno.

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HISTORIA DE ESPAÑA 2023-2024

BLOQUE 8. Pervivencias y transformaciones económicas en el siglo XIX: un desarrollo


insuficiente.

8.1. Evolución demográfica y movimientos migratorios en el siglo XIX. El desarrollo


urbano.
8.2. La revolución industrial en la España del siglo XIX. El sistema de comunicaciones: el
ferrocarril. Proteccionismo y librecambismo. La aparición de la banca moderna.

8.1. Evolución demográfica y movimientos migratorios en el siglo XIX. El desarrollo


urbano.

España asistió, en el siglo XIX, a un lento crecimiento poblacional en el que la pervivencia


del modelo demográfico antiguo sigue estando muy presente, esto es, alta mortalidad (la
catastrófica e infantil son todavía elevadas) y alta natalidad, con localizaciones
mayoritariamente urbanas y con masiva incidencia del analfabetismo. La población española
pasaría de los algo más de 11 millones de habitantes en 1800 a superar los 18,6 millones
en 1900. Cabría significar también el progresivo aumento de los movimientos migratorios,
tanto nacionales del campo a la ciudad en busca de las áreas más atractivas laboralmente
hablando (Cataluña y País Vasco), como internacionales hacia lugares de ultramar a los que
fundamentalmente emigra población gallega buscando sobreponerse a la crisis agraria de
fin de siglo.

El crecimiento vegetativo fue positivo durante casi todo el siglo con altas tasas de natalidad
y mortalidad (en torno al 35 por mil), aunque esta última, fue descendiendo
lentamente durante la 2º mitad del XIX. Fue el mayor crecimiento demográfico de la historia
de España hasta la fecha, pese a contar con numerosas trabas como: las continuas
guerras (Independencia, guerras carlistas, guerras coloniales), insurrecciones sociales,
inestabilidad política, crisis económicas y de subsistencia, …

La tasa de natalidad española, al terminar el siglo, era del 34 por mil, (debido
al mantenimiento de la sociedad rural y a los conceptos morales católicos imperantes en la
sociedad española) las más altas de Europa, pero era insuficiente ante la alta
mortalidad porque, aunque la mortalidad disminuyó a lo largo del siglo, al terminar éste era
del 29 por mil, la segunda más alta de Europa.

La esperanza media de vida no llegaba a los treinta y cinco años. Las causas que explicarían
esta alta mortalidad serían varias. En primer lugar, en España pervivieron las crisis de
subsistencia propias de la época del Antiguo Régimen. Estas crisis se debieron por un lado
a la meteorología, ésta era muy determinante para que se dieran malas cosechas y por otro
el atraso técnico de la agricultura española, que generaba bajos rendimientos. Además,
las carencias del transporte impedían llevar productos de las zonas excedentarias a las
deficitarias. Esto provocaba que, en época de carestía y malas cosechas, fuera muy difícil
acceder en áreas rurales o montañosas.

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HISTORIA DE ESPAÑA 2023-2024

Otro factor muy importante fue el protagonizado por las periódicas epidemias de cólera (con
varios brotes a lo largo del siglo, entre los que destacó la de 1885), tifus y fiebre amarilla,
así como por la persistencia de enfermedades endémicas como la tuberculosis, viruela,
sarampión, escarlatina y difteria. Las epidemias y las enfermedades incidían de forma
significativa sobre una población muy debilitada por evidentes carencias alimenticias y
por una deficiente atención sanitaria.

La mortalidad, en todo caso, manifestó las claras diferencias sociales del siglo. El acceso a
la medicina moderna, así como a viviendas con adelantos modernos y que cumpliesen
requisitos de salubridad, solamente fue posible para las clases alta y media.

En cuanto a los movimientos migratorios, a principios del siglo XIX había pequeños flujos que
se dirigían hacia el norte de África (Argelia), América o Europa, con una emigración en
algunos casos de carácter temporal en búsqueda de un trabajo agrícola más remunerado, o
como consecuencia de la situación política, que provocaría importantes emigraciones, sobre
todo durante la Década Ominosa (1823-33). La costa Atlántica (Galicia) y el Levante fueron
los focos de mayor salida de emigrantes hacia estas zonas.

Desde mediados de siglo, una serie de leyes anularon los obstáculos que se oponían a la
emigración, y así se incrementó la marcha de personas que buscaban mejores condiciones
de trabajo y de vida hacia Sudamérica, norte de África y Europa. La corriente migratoria se
dirigía sobre todo a Argentina, Cuba y Brasil y, en menor medida a Argelia y a Francia. Las
guerras coloniales de 1897 a 1900 frenaron la tendencia que se restableció a comienzos de
siglo siguiente. Algunos consiguieron hacer las Américas, formando un gran patrimonio
económico. Muchos retornaron, los denominados indianos, tras hacer fortuna y colaborar en
el desarrollo de sus lugares de origen.

En cuanto a los movimientos migratorios interiores, desde el siglo XIX hasta la primera mitad
del siglo XX, la cuantía de éstos no fue grande; no obstante, la industrialización de Cataluña
y el País Vasco, así como el desarrollo de Madrid o la zona del Levante intensificaron estos
desplazamientos. Las zonas migratorias pertenecían Galicia, las dos Castillas y Andalucía.

El desarrollo urbano fue considerable durante el siglo XIX, pero no alcanzó las cotas de
los países industrializados europeos.

El aumento sostenido de población se hizo patente en las ciudades, que conservaban todavía
una estructura predindustral. Así, las calles rara vez superaban los cuatro metros de anchura
y los edificios empiezan a compartimentarse, aumentándose el número de personas por
vivienda. Ello provocó un empeoramiento en las condiciones de vida de la población urbana,
que empezó a vivir hacinada y con malas condiciones de higiene.

A partir de la segunda mitad del siglo XIX aparecen los planes de ensanche y de reforma
interior. Ya en la época de Fernando VII y de Isabel II se habían acometido obras de
edificación con alturas de cuatro y cinco pisos, así como la construcción de mercados
cubiertos, signo del progreso industrial. Pero será a partir de los años sesenta cuando
empiecen a aprobarse nuevas leyes de urbanismo que procedieran, de manera más o menos
ordenada, a derribar las viejas murallas y a ensanchar los núcleos urbanos. Así, en 1864 se
aprobó la Ley de Ensanches, y a partir de ella se produjo el desarrollo urbano de Madrid y
Barcelona, que reflejaría el poder de la nueva burguesía:

En Barcelona los planes para el derribo de la muralla tropezaban con los de los ingenieros
militares, que todavía defendían la necesidad de reforzar las fortificaciones. Finalmente, se
autorizó el derribo y se encargó al ingeniero Ildefonso Cerdá el trabajo de levantar un mapa
topográfico y estudiar el ensanche de la ciudad. Posteriormente comenzó la ejecución del
nuevo desarrollo urbanístico. Este proponía una ciudad completamente nueva, alejada del
casco urbano, con un trazado ortogonal y tres ejes principales y oblicuos: Diagonal,
Meridiana y Paralelo. La unidad básica sería la manzana, de 113 metros de lado y no
recortada en sus ángulos, para permitir pequeñas plazas en los cruces. Además se incluían

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HISTORIA DE ESPAÑA 2023-2024

zonas verdes en el interior de las manzanas y una edificabilidad mucho menor que la que
después de autorizó.

En Madrid también se planteó la necesidad de un ensanche. En 1857 se encargó el estudio


de esta posibilidad al ingeniero Carlos María de Castro, que planeó un proyecto parecido al
de Cerdá: trazado ortogonal que no prolongaba la ciudad histórica, sino que constituía una
ciudad nueva por el este y el norte. La ciudad de Castro estaba segregada socialmente desde
el principio, con un barrio aristocrático en el eje de la Castellana, zona burguesa del barrio
de Salamanca y barrios obreros como Chamberí, o el situado al sur del Retiro. El conjunto
se cerraba por paseos de Ronda (Embajadores,…) con funciones fiscales y defensivas.

También se planteó la creación de una gran vía transversal que uniera el eje este-oeste. La
Gran Vía ya figuraba en el Plan General de Urbanismo de 1905 y fue comenzada por el
alcalde Conde de Peñalver. Su conclusión no llegaría hasta los años treinta.

Bilbao fue una de las ciudades industriales que más rápidamente había crecido, pero tenía
el problema de que su término municipal era muy pequeño. Por eso, la ciudad nueva se va
a desarrollar en la margen izquierda de la Ría, como un damero en torno a una plaza elíptica
en torno a la cual salen ocho calles radiales. Sin embargo, el crecimiento fue tan rápido, que
pronto el ensanche se reveló como insuficiente.

San Sebastián, Vitoria y Pamplona también construyeron importantes ensanches a


finales del siglo XIX.

Aunque inacabado, hay que destacar el proyecto de Arturo Soria para crear una Ciudad
Lineal. Esta pretendía unir tramos urbanos ya existentes aprovechando el ferrocarril como
eje principal. Se trataba de crear una ciudad saludable que se basaba en una gran avenida
de 40 mts de anchura, con espacio suficiente para transporte, viandantes, parques,… Las
casas no podrían superar los cuatro pisos de altura y contarían con zonas verdes. A ambos
lados de la avenida masas arbóreas tipo boscoso delimitarían los márgenes de la ciudad. El
proyecto quedó inacabado y pronto el crecimiento de Madrid absorbería esta zona, que
quedó convertida en un barrio.

8.2. La revolución industrial en la España del siglo XIX. El sistema de comunicaciones: el


ferrocarril. Proteccionismo y librecambismo. La aparición de la banca moderna.

La industria española presentaba un importante retraso a mediados del XIX en relación con
el crecimiento de otros países europeos. Entre las principales causas estaban la geografía del
país, que dificultaba las comunicaciones y encarecía el transporte. También influyó la escasez
de materias primas y fuentes de energía y el lento crecimiento demográfico. Éste último, unido
al retraso de la agricultura, provocó falta de mano de obra industrial y la carencia de un
mercado interior que absorbiera la producción industrial. En cuarto lugar podemos apuntar la
falta de capitales, ya que los inversores españoles preferían dedicarse a la adquisición de deuda
pública o a la compra de tierras desamortizadas. De ello resultaba absoluta dependencia de los
capitales extranjeros. En esta situación, el estado desempeñó un papel muy negativo, con la
continúa emisión de deuda pública y con una política proteccionista.

A pesar de todo el retorno de capitales de Cuba y América, las inversiones extranjeras y la


neutralidad española durante la guerra, generaron grandes beneficios en la banca, aumentaron
las exportaciones de minerales, creció notablemente la industria textil y se aceleraron las
industrias siderúrgica, química, eléctrica y cementera. Con la dictadura de Primo de Rivera la
inversión estatal impulsó las obras públicas en ferrocarriles, carreteras, obras hidráulicas. Son
años en los que la industria de bienes de equipo supera a la de bienes de consumo, incluso se
desarrolla la industria ligera, como la automovilística (Hispano-Suiza).

La industria algodonera y la siderurgia moderna fueron los motores que iniciaron el proceso de
industrialización:

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HISTORIA DE ESPAÑA 2023-2024

a) Industria textil:

A partir del siglo XIX se inicia el despegue de la industria algodonera catalana gracias a la
mecanización, el aumento de la demanda interior, la existencia de una burguesía emprendedora
y una legislación proteccionista. A partir de 1780 empezaron a introducirse las nuevas máquinas
de hilar inglesas que estaban revolucionando la producción (Spinning Jenny y Mule Jenny). A
principios del siglo XIX España prohibió la entrada de algodón hilado, aunque este impulso
inicial se vio frenado por la guerra de la Independencia (1808-1814). Después del conflicto el
ritmo expansivo de la producción se reanudó con rapidez. A partir de 1833, la instalación de la
primera máquina de vapor estimuló el proceso de mecanización, que fue más rápido en el
hilado que en el tejido. Así, mientras en 1861 los husos mecánicos habían sustituido a los
manuales, la mecanización de los telares no alcanzaba el 50% del total.

Durante la fase de mayor expansión (1840-1868) la producción se concentró geográficamente


en torno a Barcelona, atrayendo a otros sectores textiles como el lanero (de tradición
castellana) y el sedero (antes en Valencia y Murcia). Entre 1870 y 1880 el crecimiento fue
menor pues el mercado interior estaba saturado. No obstante, la producción se mantuvo por
las medidas proteccionistas y por la exclusividad del mercado cubano. La pérdida de las colonias
trajo consigo una segunda crisis a la industria textil catalana, que no se recobrará hasta la
segunda década del siglo XX gracias a la neutralidad española durante la Gran Guerra.

b) Industria Siderúrgica.

Después de unos primeros intentos de implantación de industria siderúrgica en Andalucía, a


mediados de siglo ésta empezó a ser desplazada por Asturias. Los yacimientos de hulla de
Asturias en Mieres y Langreo, a pesar de su escaso poder calorífico, convirtieron a esta región
en el centro siderúrgico de España entre 1864 y 1879. En 1868, la zona asturiana
representaba el 46% de la producción nacional. La producción de hierro creció con rapidez y
mantuvo su primacía hasta finales del siglo XIX, cuando la llegada del carbón galés, de gran
poder calorífico, hizo perder competitividad a las empresas siderúrgicas asturianas. Hacia la
última década del siglo XIX se acaba imponiendo la siderurgia de Vizcaya: la posesión de
extensas minas de hierro en su territorio, una tradición de ferrerías que se remonta a la Edad
Media y, sobre todo, la llegada de carbón de coque galés a Bilbao, propiciaron que se
consolidara la industria siderúrgica vizcaína.

El desarrollo siderúrgico permitió también el crecimiento de la industria mecánica y


metalúrgica de transformación. Primero en Cataluña con la fundación de “Maquinista
Terrestre y Marítima” en 1855, aunque con limitaciones por depender de la siderurgia vizcaína.
En Vizcaya se consolidaron las principales empresas de construcciones mecánicas y de
construcción naval. Asimismo, un entramado de sociedades industriales, en muy diferentes
sectores (navieras, seguros, químicas, eléctricas, y desde comienzos de siglo XX, construcción
de maquinaria), conformaron el tejido industrial vasco.

España, dentro de los países industrializados de Europa, quedó relegada a uno de los últimos
puestos europeos, debido a la inexistencia de un mercado nacional y a la escasez de capitales
españoles. A esto hay que añadir el predominio del capital extranjero, la concentración de la
industria en zonas periféricas (catalana y vasca) y su poca competitividad en el exterior, lo que
obligaba al proteccionismo.

c) Minería.

Desde mediados del siglo XIX el Estado podía expropiar parte del subsuelo para la explotación
minera y eso hizo que se multiplicaran las minas, hasta el punto de que España se convirtió en
un importante exportador de minerales (a finales del siglo XIX era el mayor exportador de
hierro de Europa). Si bien es verdad que una buena parte de los beneficios salieron del país,
otros se reinvirtieron contribuyendo a desarrollar la industria vasca, el ferrocarril y otros
sectores industriales.
Entre 1874 y 1914 tuvo lugar la explotación masiva de los yacimientos mineros del subsuelo
español, que contaba con abundantes reservas de hierro, mercurio, pirita de hierro, cobre,
plomo, cinc y carbón. A pesar de su riqueza, la minería española se desarrolló lentamente a

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HISTORIA DE ESPAÑA 2023-2024

causa de la ausencia de demanda por el escaso desarrollo industrial, de la falta de capitales y


de tecnología para su explotación y de la excesiva intervención del Estado, que frenaba la
inversión. La Ley de Minas de 1868 permitió la liberalización del sector y la entrega de
concesiones de explotación a numerosas compañías. El endeudamiento crónico de la Hacienda
española impulsó la concesión de la explotación de los yacimientos a compañías extranjeras,
sobre todo francesas e inglesas. La liberalización de la producción minera permitió un aumento
de la producción que estuvo vinculada al aumento de la demanda internacional y a los avances
en las técnicas de explotación. Fueron importantes los yacimientos de plomo en Linares y La
Carolina (Jaén); los de cobre de Riotinto (Huelva), que llegaron a encabezar la producción
mundial de este mineral o los de mercurio de Almadén (Ciudad Real).

Otro factor de atraso económico eran las deficientes comunicaciones terrestres. A mediados del
siglo XIX sólo existían dos líneas férreas en España: la Barcelona-Mataró, abierta en 1848, y la
Madrid-Aranjuez, en 1851. Por eso, en 1855 se aprobó la Ley General de Ferrocarriles, que
estimulaba la inversión extranjera y comprometía al Estado en el respaldo de las compañías.
El objetivo era ofrecer un medio barato de transporte que estimulase la creación de industrias
ante la facilidad de los intercambios. La construcción del ferrocarril estaba protegida por el
Estado, que ofrecía subvenciones por kilómetro construido. Así, en una primera década se
llegaron a tender más de 4000 kms de vía férrea, que a veces atendían más a la captación de
subvenciones que a la eficacia del trazado. Además, la Ley General de Ferrocarriles presentaba
otras desventajas: la desigual anchura de la vía férrea española respecto a la europea, la
estructura radial de la red, con centro en la capital o la autorización a las compañías para
importar libremente los materiales de la construcción, impidiendo el desarrollo del sector
siderúrgico y de bienes de equipo.

Con todo, el inicio del ferrocarril en España fue rápido, y ello se explica por las subvenciones
que ofreció el gobierno a las compañías ferroviarias por kilómetro de vía férrea construido,
garantizando así una rentabilidad mínima. Por otro lado, las grandes inversiones que requería
su construcción favorecieron la entrada de capitales extranjeros, especialmente franceses.

Estos esfuerzos pronto chocarían con la difícil situación política del país y con la coyuntura
económica internacional. La crisis financiera internacional de 1866 paralizó prácticamente la
construcción, teniendo que esperar a una nueva ley, la de 1877, para reiniciar el impulso. En
esta ocasión, se procedió a clasificar en dos los tipos de ferrocarriles: los de uso general y los
privados, destinados éstos a la explotación industrial. De esta forma, aunque más lentamente,
se completó el tendido ferroviario y nacieron los trenes de vía estrecha, que tanto contribuyeron
al tráfico de mercancías y al desarrollo económico, hasta su decadencia y casi práctica
desaparición en el segundo tercio del siglo XX.

España practicó una política proteccionista (política económica de un país orientada a


“proteger” la venta de los productos propios frente a la competencia de los productos
extranjeros: encareciéndolos con elevados aranceles-impuestos a la exportación o
prohibiendo su importación) defendida por los fabricantes de algodón catalanes, los
cerealistas castellanos y los industriales siderúrgicos vascos. Pero los defensores del
librecambismo (comerciantes y compañías ferroviarias), querían reducir la intervención del
Estado, dejando a las fuerzas del mercado actuar libremente. Con el tiempo España pasó de
un alto proteccionismo (Arancel de 1826), a una política relativamente librecambista
(Arancel Figuerola-1869-), volviendo al proteccionismo en la Restauración (Arancel de
1891).

El sector financiero jugó un papel básico en la industrialización y la economía; y fue


necesario para crear un Estado liberal, aunque nunca se alcanzó la capacidad de acumulación
de capital de otros países.

Hasta mediados del siglo XIX en España se mantuvo un sistema fiscal de Antiguo Régimen,
en el que existían infinidad de impuestos, poca eficacia en su recaudación y numerosas
exenciones (clero y nobleza no pagaban impuestos), lo que generaba una deuda crónica al
Estado. Todos los intentos de reforma fracasaron al chocar con los intereses de los grupos
privilegiados. Por ello se hubo de crear un sistema presupuestario moderno (aunque la deuda

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HISTORIA DE ESPAÑA 2023-2024

siguió creciendo a lo largo de todo el periodo liberal); y tributario, que sentó las bases de la
Hacienda moderna, racionalizando el sistema de impuestos y aplicando el principio liberal de
igualdad anta la ley. Así, ya en 1845 se acometió la primera reforma fiscal, obra de Ramón
Santillán, primer gobernador del Banco de España, siendo ministro de Hacienda Alejandro
Mon. Por ello se conoce esta reforma como la reforma Mon-Santillán. Se introdujeron dos
tipos de impuestos, directos (contribuciones) e indirectos (consumos), y se estableció un
Presupuesto general del Estado, poniéndose en marcha medidas para reducir el déficit del
Estado, ya que las desamortizaciones no habían sido suficientes

Paralelamente se fue implantando un nuevo sistema bancario, iniciado ya con Fernando VII
(Banco de San Fernando, 1829) y la Bolsa de Madrid (1831); que continuó con Isabel II. La
Ley de Bancos y Sociedades de Crédito (1856) inició la modernización del sistema bancario
y el nacimiento del Banco de España (1856), el Banco de Santander (1857), el Banco de
Bilbao (1857) y el Banco Hipotecario (1872). La repatriación de capitales, a partir del
Desastre del 98, favoreció una nueva fase de desarrollo bancario con la creación del Banco
Hispano-Americano (1902). Con respecto a la implantación de una unidad monetaria,
circulaban monedas distintas (obstaculizando el comercio), hasta que en 1868 se instauró
la peseta como moneda oficial.

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HISTORIA DE ESPAÑA 2023-2024

BLOQUE 9: La crisis del Sistema de la Restauración y la caída de la Monarquía (1902-


1931)
9.1. Alfonso XIII y la crisis del sistema político de la Restauración: los partidos dinásticos. Las
fuerzas políticas de oposición: republicanos, nacionalistas, socialistas y anarcosindicalistas.
9.2. La intervención en Marruecos. Repercusiones de la Primera Guerra Mundial en España. La
crisis de 1917 y el trienio bolchevique.
9.3. La dictadura de Primo de Rivera. El final del reinado de Alfonso XIII.

9.1. Alfonso XIII y la crisis del sistema político de la Restauración: los partidos dinásticos.
Las fuerzas políticas de oposición: republicanos, nacionalistas, socialistas y
anarcosindicalistas.

El periodo que va de 1902 a 1923 transcurre en una permanente crisis política que afecta a
los fundamentos del sistema de la Restauración. Entre las causas hay que citar, en primer
lugar, la personalidad del rey, puesto que Alfonso XIII desempeñó, desde el principio, un
papel activo, que rebasó, con mucho, su función constitucional. En efecto, el monarca no
quiso renunciar a la soberanía compartida, promoviendo gobiernos o retirándoles la
confianza y haciéndoles caer. Una segunda causa fue la división de los partidos de turno,
que no tuvieron líderes ni programas claros, capaces de poner al día a sus grupos políticos.
En tercer lugar, el progresivo debilitamiento del caciquismo, lo que restó eficacia al
falseamiento electoral. A ello contribuyó el mayor peso del voto de las ciudades, donde
apenas era posible el fraude, y la aparición y crecimiento de otros partidos políticos, tales
como los socialistas, radicales, republicanos y nacionalistas.

A lo largo del reinado la vida política española estuvo marcada por una serie de grandes
problemas. El primero de ellos fue el aumento de las luchas sociales, debidas a la mayor
conciencia de clase de obreros y campesinos y a su mayor capacidad de movilización.El
segundo gran problema fue la reaparición de la cuestión religiosa, al agudizarse las
denuncias de sectores progresistas contra la excesiva influencia de la Iglesia en la enseñanza
y en la sociedad en general. El anticlericalismo se fue extendiendo en buena parte de la

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HISTORIA DE ESPAÑA 2023-2024

opinión pública y en lasclases populares.En tercer lugar, revivió el llamado problemamilitar,


agudizado por la derrota militar de 1898, que había puesto en evidencia la escasez de
recursos materiales del Ejército y el excesivo número de jefes y oficiales. En general, los
militares reaccionaron a la defensiva, interpretando estos ataques como obra del
separatismo. En todo caso, el problema militar se agravaría con la cuestión marroquí o
intervención española en el Norte de África, donde España había recibido un protectorado,
conjunto con Francia, tras la Conferencia de Algeciras de 1906.

En cualquier caso, en los primeros años del reinado de Alfonso XIII, hubo intentos de salvar
el sistema aplicando ideas regeneracionistas. A esta nueva actuación, ejecutada desde el
poder, se la denominó revisionismo, ya que pretendían revisar el sistema de la Restauración,
modificando lo necesario para superar los nuevos problemas y adaptarse a la realidad social
y política. Así, se pretendía impulsar la política española a partir de la supresión del
caciquismo y la recuperación de la pasada “grandeza” de España. Inicialmente tomaron la
iniciativa los conservadores, con Francisco Silvela al frente. Este político intentaría poner en
marcha una “revolución desde arriba” para contener la “revolución desde abajo”. Por su
parte, los liberales también participaron en estos intentos regeneracionistas en las personas
de Santiago Alba, Canalejas y Melquíades Álvarez.

Pero las crisis se sucedían. La primera fue la de 1905, cuando la Lliga Regionalista de Cambó
gana las elecciones en Cataluña, lo que alarmó a los militares, que identificaban esta victoria
con un triunfo del separatismo. Además, un grupo de oficiales asaltó las imprentas de dos
revistas que habían publicado caricaturas contra el Ejército. Al año siguiente, el gobierno
aprobó la Ley de Jurisdicciones, que identificaba los delitos de injurias contra el estamento
militar como ataques contra la Patria, y los ponía bajo la jurisdicción militar.

En 1907 el rey nombró a Antonio Maura, líder del Partido Conservador, como jefe de
gobierno. Este político emprendió una serie de medidas reformistas, que trataban de
proteger a la industria y a la agricultura. Por ejemplo, impusó una Ley de Reforma Electoral,
que preveía una nueva forma de elección en los ayuntamientos, con el fin de combatir el
caciquismo. En el terreno social, creó el Instituto Nacional de Previsión y reguló el descanso
dominical y el trabajo femenino e infantil. Y respecto a Cataluña, estableció la Ley de
Mancomunidades, que era un primer paso hacia el autogobierno regional a través de las
Diputaciones provinciales.

Pero el estallido de la Semana Trágica de Barcelona hizo que la crisis no tuviera marcha
atrás. En estos sucesos se unieron varios factores: el surgimiento del Partido Republicano
Radical, de Alejandro Lerroux, que atrajo a buena parte de las clases medias, trabajadores
e inmigrantes catalanes con un discurso demagógico y anticlerical. Por otro lado, el auge de
las movilizaciones obreras, especialmente de Solidaridad Obrera, de ideología anarquista.
También fueron importantes otros factores de tensión en Cataluña, tales como el
anticlericalismo y el antimilitarismo, a lo que se unió la posición autoritaria de Maura. Pero
el hecho desencadenante fue la movilización de reservistas, a comienzos del verano, para ir
destinados a la guerra de Marruecos. Estas tropas, carentes de formación militar para esta
campaña, fueron derrotadas en el Barranco del Lobo, cerca de Melilla, el 26 de julio. La
noticia de la derrota, que había costado la vida a cientos de soldados y al mismo general
Pintos, coincidió con el inicio de una Huelga General en Barcelona. Durante tres días se
sucedieron los asaltos a conventos, luchas callejeras y enfrentamiento entre huelguista y
fuerzas del orden. Barcelona quedó aislada del exterior. El balance final fue de más de un
centenar de muertos, así como detenciones y ejecuciones, entre las que destacó la de
Francisco Ferrer y Guardia, fundador de la Escuela Moderna. En lo político, la oleada de
protestas por la represión se tradujo en la caída de Maura y en un golpe definitivo al sistema
de la Restauración.

Entre 1910 y 1912 dirigió el Gobierno José Canalejas, líder del Partido Liberal. Era la última
oportunidad de salvar el sistema de la Restauración. Durante su mandato se reguló el trabajo
nocturno femenino, se restringieron las exenciones de quintas y se aprobó una ley (conocida
como “Ley del Candado”), por la que se prohibía durante dos años la instalación de nuevas
comunidades religiosas. En 1912 obtuvo su mayor éxito cuando el Congreso aprobó la Ley

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de Mancomunidades. Sin embargo, Canalejas fue asesinado el 12 de noviembre de ese


mismo año. Con su muerte se iniciará una etapa de crisis permanente en los dos partidos
de turno.
La crisis del sistema de la Restauración en vísperas de la I Guerra Mundial era evidente. Los
dos partidos sufrían una fuerte crisis de liderazgo, al tiempo que crecía la oposición de
republicanos, socialistas y nacionalistas. Comenzaba así un enfrentamiento real entre los
dos partidos y la alternancia, a partir de esos años, se produciría por mandato real. Al
margen de los partidos dinásticos, las fuerzas políticas de oposición se fueron
reforzando:

-El republicanismo, principal fuerza de oposición (pero fragmentada en diversos grupos),


defendía el progreso y la justicia social. En el reinado de Alfonso XIII surgen dos nuevos
partidos: Partido Radical, fundado (1908) por Alejandro Lerroux, anti catalanista, anticlerical
y revolucionario; y el Partido Reformista (1912) fundado por Melquiades Álvarez, más
moderado (admitía la monarquía democrática y social).

-Los nacionalismos. El más implantado era el catalán, y el partido más arraigado, la Lliga
Regionalista. El republicanismo sería derrotado por la Lliga, hasta su unión en un solo partido
en 1931, Esquerra Republicana de Catalunya. El nacionalismo vasco seguiría teniendo su
principal expresión en el PNV, apoyado en la burguesía bilbaína (ultraconservadora y
recelosa del progreso e industrialización). Creó su propio sindicato: Solidaridad de Obreros
Vascos.

-Los socialistas. En su rama política (PSOE) y sindical (UGT) continuaban su lento


crecimiento, principalmente en Madrid, País Vasco y Asturias. Sin renunciar a la revolución
social, cada vez participaban más en la vida parlamentaria (en 1910 Pablo Iglesias se
convirtió en el primer socialista en acceder a las Cortes).

- Los anarcosindicalistas. En 1910 nacía la Confederación Nacional de Trabajadores (CNT)


que llegó a ser el mayor sindicato de España, con gran crecimiento tras la Primera Guerra
Mundial. Se definía como revolucionaria y defendía la huelga y el boicot hasta proceder a la
huelga general revolucionaria.

9.2. La intervención en Marruecos. Repercusiones de la Primera Guerra Mundial en


España. La crisis de 1917 y el trienio bolchevique.

Durante la I Guerra Mundial España vivió un auténtico “boom” económico al haberse


convertido en suministradora de los paises en conflicto. Sin embargo, las consecuencias
sociales fueron negativas, ya que los precios se dispararon muy por encima de los salarios.
El estallido definitivo de la crisis se produjo en 1917. En este año los militares llegaron a
crear las llamadas Juntas de Defensa, para defender sus reivindicaciones ante el gobierno.
Los oficiales del Ejército se enfrentaron al gobierno por sus bajos salarios en años de fuerte
inflación y por el favoritismo en los ascensos.

Por otro lado, se produjo una grave crisis parlamentaria, puesto que, ante la ausencia de
convocatoria de Cortes, un grupo de diputados republicanos, reformistas y socialistas
decidieron convocar una Asamblea Nacional de Parlamentarios, en Barcelona, para promover
la reforma de la vida política del país. Catalanistas de la Lliga Regionalista, republicanos e
izquierdistas exigieron la reforma de la Constitución para democratizar el sistema político
español y solicitar la autonomía política para Cataluña. El gobierno respondió encarcelando
a los asistentes.

Pero lo más grave fue la Huelga General convocada para el 13 de agosto de 1917 y que
demostró la capacidad de convocatoria conjunta de los sindicatos y la dura represión del
gobierno y del Ejército, que costó más de cien muertos y miles de detenidos. El desarrollo
económico derivado de la neutralidad española durante la I Guerra Mundial atrajo hacia las
ciudades a una gran masa de campesinos que, ante las pésimas condiciones laborales, el
aumento de los precios y los salarios precarios se agruparon en torno a UGT y CNT. Estas

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centrales sindicales consiguieron paralizar los grandes centros urbanos industriales de


España en varios días de huelga.

Después de 1917 el rey, como último recurso, recurrió a gobiernos de concentración


nacional, que unían a los dos partidos mayoritarios. Entre este año y 1923 se sucedieron
trece gobiernos, lo que reflejaba la crisis del sistema de turno de partidos. Los nuevos
dirigentes de la política nacional: Romanones, Cambó, Dato, García Prieto y Alba no fueron
capaces de detener el final de la Restauración, con una inestabilidad social y política que iba
en aumento. Andalucía, Extremadura y Barcelona fueron las zonas donde el conflicto social
alcanzó sus cotas más elevadas. En Andalucía y Extremadura las movilizaciones de
jornaleros, que ocuparon distintos latifundios, derivaron en enfrentamientos con la Guardia
Civil y el Ejército, movilizado tras la declaración del estado de guerra en 1919. En Barcelona,
aparte de la sucesión de huelgas, como la la empresa La Canadiense, que duró 44 días, los
sindicatos obreros comenzaron a atentar contra la patronal. Esta respondió con la creación
del Sindicato Libre que, con la complicidad de las autoridades, procedió al asesinato de
numerosos líderes sindicales.Además, las autoridades civiles y militares, reprimieron
duramente a los sindicatos y aplicaron la “ley de fugas” con los detenidos, implantando
también el estado de excepción. Importantes sectores de la burguesía catalana exigieron al
gobierno la restauración del orden e incluso una solución militar.

En Andalucía la agitación social se había mantenido a muy bajos niveles desde 1917, en
cuya huelga general apenas participó el campo. Sin embargo, entre 1918 y 1920, se vivió
el denominado “trienio bolchevique”, una fase de actividad revolucionaria, provocada por
la situación de miseria de los jornaleros
agrícolas, la carestía de la vida y la
influencia de la revolución rusa.
Dirigidos por UGT y CNT, llevarían a
cabo la realización de huelgas, la
ocupación de campos, el reparto de
tierras y la toma de ayuntamientos.
Con la declaración del estado de guerra
y la fuerte represión, se acabó con la
revuelta social en 1920.

El golpe definitivo a la Restauración


vendría desde la Guerra de
Marruecos. La presencia española en
Marruecos tuvo su origen tras la
Conferencia de Algeciras (1906), en la que España y Francia establecieron un protectorado
en la zona. La zona norte, montañosa, pobre y habitada por cabilas o tribus
semiindependientes del sultán, correspondió a España. Políticos y militares vieron en ello la
oportunidad de recuperar el prestigio perdido en el 98 como gran potencia. Desde el
principio, algunas tribus rechazaron la presencia española mediante ataques y emboscadas;
y el gobierno tuvo que enviar tropas a pacificar el territorio, a veces a costa de derrotas,
como la del Barranco del Lobo, en 1909. Allí, los cabileños hostiles a la presencia española
en Marruecos atacaron el ferrocarril de la Sociedad Norteafricana y mataron a varios obreros.
Esto suponía poner en peligro dos cosas: los intereses de las compañías mineras y el intento
de reemprender la aventura colonialista.

A los pocos días comenzó el embarque de tropas con destino a Melilla. El gobierno Maura
decidió el traslado de tropas para proteger los intereses españoles, pero en vez de enviar
tropas situadas en Andalucía, cometió el error de ensayar un nuevo plan de movilización de
reservistas y ordenó la incorporación de estos en Barcelona y en Madrid. Los soldados
pertenecían, en su mayor parte, a los sectores más deprimidos del proletariado urbano;
muchos estaban casados y con hijos y estaban mal armados y preparados física y
moralmente. A pesar de las protestas populares los reservistas embarcaron rumbo al frente
y ocurrió lo previsible: en un solo día murieron más de mil soldados y el propio General
Pintos. Este hecho fue uno de los desencadenantes de la Semana Trágica de Barcelona.

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Año después, en la zona del Rif, España seguía explotando minas de hierro, en contra de la
dura oposición de las cabilas, agrupadas en torno a la figura de Abd El Krim, que pretendía
crear una república independiente del Sultán de Marruecos y de las dos potencias coloniales
en la zona. En 1921, el general Silvestre avanzó hacia el interior del territorio rebelde, en
una operación mal planificada. En ella, murió el propio general y, ante la huida de jefes y
oficiales, se produjo la muerte de cerca de 12.000 soldados españoles en el llamado
Desastre de Annual. Esta derrota se convirtió en un serio revés para el Ejército y para el
gobierno, que encargó una investigación al general Picasso. El informe reveló importantes
deficiencias de material y tropas, pero las compañías mineras y los políticos en el poder
entorpecieron el proceso, que acabó culpando de todo al general Silvestre, que ya estaba
muerto.

Después de 1921 continuó la guerra en Marruecos, consiguiéndose la recuperación de parte


del territorio perdido. Sin embargo, las operaciones militares debieron suspenderse hasta
que se solucionó el problema del pago del rescate de los prisioneros. En 1924, ya bajo el
gobierno de Primo de Rivera, se volvió a la guerra en la región de Yebala, aunque el resultado
fue negativo, y hubo que evacuar la zona desde Xauen hasta Tetuán, con muchas bajas en
el Ejército español. La solución definitiva vino con el desembarco de Alhucemas, en
septiembre de 1925, en una operación conjunta hispano-francesa. Abd el Krim se rindió en
mayo de 1926 a Francia, y en 1927 se rendían las últimas cabilas rifeñas. Desde julio de ese
año, la autoridad militar de España sobre el protectorado marroquí era total.

En lo político, en el verano de 1923 los rumores de golpes de Estado eran bastante firmes.
El gobierno no podía ya hacer frente al descrédito de las derrotas en Marruecos, la
inseguridad ciudadana provocada por los continuos asesinatos entre obreros y patronos o la
debilidad del sistema ante el ascenso de nuevas fuerzas políticas. El 13 de septiembre de
1923 el general Miguel Primo de Rivera, Capitán General de Cataluña, se sublevó contra
el gobierno. El silencio de Alfonso XIII suponía un apoyo al levantamiento y el abandono del
sistema que había ideado Cánovas por una dictadura militar.

GOBIERNOS EN EL PERIODO 1917-1923


II Gobierno de Manuel García Prieto, marqués de Alhucemas (19-IV-1917 / 11-VI-1917)
II Gobierno de Eduardo Dato Iradier (11-VI-1917 / 3-XI-1917)
III Gobierno de Manuel García Prieto, marqués de Alhucemas (3-XI-1917 / 22-III-1918)
III Gobierno de Antonio Maura y Montaner (22-III-1918 / 9-XI-1918)
IV Gobierno de Manuel García Prieto, marqués de Alhucemas (9-XI-1918 / 5-XII-1918)
IV Gobierno de Álvaro de Figueroa y Torres Mendieta, conde de Romanones (5-XII-1918 / 15-
IV-1919)
IV Gobierno de Antonio Maura y Montaner (15-IV-1919 / 20-VII-1919)
Gobierno de Joaquín Sánchez de Toca y Calvo (20-VII-1919 / 12-XII-1919)
I Gobierno de Manuel Allendesalazar y Muñoz de Salazar (12-XII-1919 / 5-V-1920)
III Gobierno de Eduardo Dato Iradier (5-V-1920 / † 8-III-1921)4
Gobierno (interino) de Gabino Bugallal Araújo, conde de Bugallal (8-III-1921 / 13-III-1921)
II Gobierno de Manuel Allendesalazar y Muñoz de Salazar (13-III-1921 / 14-VIII-1921)
V Gobierno de Antonio Maura y Montaner (14-VIII-1921 / 8-III-1922)
Gobierno de José Sánchez Guerra y Martínez (8-III-1922 / 7-XII-1922)
V Gobierno de Manuel García Prieto, marqués de Alhucemas (7-XII-1922 / 15-IX-1923)

4
Eduardo Dato Iradier, presidente del Gobierno y líder del partido conservador, fue asesinado el 8 de marzo de
1921 por varios pistoleros anarquistas. Su asesinato añadió más inestabilidad a la difícil situación política española.

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9.3. La dictadura de Primo de Rivera. El final del reinado de Alfonso XIII.

El 13 de septiembre de 1923 se produjo un golpe de estado dirigido por el general Primo de


Rivera, con el consentimiento del rey. El nuevo régimen se presentó al país, a través de un
manifiesto, como un proyecto de regeneración, un “paréntesis de curación”, de los males
del país. Se trataba de corregir los defectos del sistema político establecido por Cánovas
durante la Restauración y eliminar el caciquismo, depurando las instituciones del país.

Las causas que llevaron a esta situación fueron diversas. En primer lugar estaban los efectos
del Desastre de Annual, que provocaron fuertes enfrentamientos entre las Cortes y el
Ejército. Los diputados de izquierda acusaban a Alfonso XIII como responsable último y los
militares trataban de salvaguardar, sobre todo, al general Berenguer, a quién todos los datos
apuntaban como uno de los culpables del desastre. Además, hay que señalar el auge del
nacionalismo en Cataluña y País Vasco, contemplado con recelo por la derecha que veía en
este movimiento un atentado contra la unidad de la patria. En el plano político, era evidente
la división de los partidos conservador y liberal y el ascenso de los socialistas, hecho que
alarmaba a la oligarquía y a los militares. Además, el electorado estaba ya completamente
alejada del sistema de la Restauración. La corrupción política y las malas noticias desde
Marruecos habían acabado por distanciar a la sociedad de sus dirigentes.

El nuevo régimen militar se presentó al país a través de un Manifiesto, como un proyecto de


regeneración para corregir los defectos del sistema político y para eliminar el caciquismo. El
ejército asumía todo el poder y el general Primo de Rivera se convertía en ministro único,
asistido por un Directorio Militar compuesto exclusivamente por jefes del Ejército.Tras el
nuevo gobierno estaba el mismo bloque de poder que había dominado el país durante la
Restauración, la oligarquía de terratenientes e industriales. El Directorio Militar tomó
rápidamente medidas:

 Prohibición de la bandera y el himno catalán y restricción de la lengua catalana al


terreno privado.
 Se disolvieron todos los Ayuntamientos y las Diputaciones Provinciales, que fueron
sustituidos por vocales asociados. Esta reforma de la administración local se concretó
en el Estatuto Municipal de 1924, que buscaba la autonomía política para los
ayuntamientos y una reforma del sistema electoral.
 Política de "mano dura" en todo lo referente al orden público.
 En el orden político, fue creado un instrumento que nutriera a la Dictadura de cuadros
locales y nacionales. Serían las Uniones Patrióticas, que había surgido de los círculos
católicos y conservadores, sobre todo de la Asociación Católica Nacional de
Propagandistas, de Ángel Herrera. El nuevo partido, la Unión Patriótica, dirigido por
un militar, abastecería de diputados a la Asamblea Nacional a partir de 1926.

Pero el gran éxito del Directorio tuvo lugar en África, donde se logró la pacificación del
territorio. Primo de Rivera, en un principio, se había manifestado abandonista, y cuando
pensó en abandonar la guerra y negociar, tuvo que hacer frente a la reacción airada de los
africanistas (Sanjurjo, Queipo de Llano, Millán Astray y Franco). La situación dio un giro
inesperado a partir de 1924: Abd el Krim extendió sus ataques hacia la zona occidental. Ante
la difícil situación se decidió la retirada de Xauen hacia Tánger, por parte del ejército español.
Pero Abd el Krim atacó también la zona francesa y esto hizo que los ejércitos de Francia y
España colaborasen. El Desembarco de Alhucemas en 1925 puso fin de la resistencia de las
cabilas del Rif. Su líder Abd-el-Krim se entregó a las autoridades del Marruecos francés. El
fin de la guerra en Marruecos dio gran popularidad al dictador.

A fines de 1925, un Directorio Civil, presidido por Primo de Rivera, sustituyó al Directorio
Militar. Se trataba de institucionalizar la Dictadura. En 1927, se constituyó una Asamblea
Nacional Consultiva, formada en su mayoría por miembros de Unión Patriótica elegidos por
sufragio restringido. Primo de Rivera de nuevo seguía el modelo italiano, en este caso el
Consejo Fascista. Esta Asamblea fracasó rápidamente en su intento de redactar una ley
fundamental que hiciera el papel de Constitución de la dictadura.

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HISTORIA DE ESPAÑA 2023-2024

En el plano económico, se creóel Consejo de Economía Nacional que regulaba la producción


industrial. Se favoreció el proteccionismo frente al exterior y se restringió la competencia.
En Junio de 1927 se creó la CAMPSA, que tenía como fin aliviar las necesidades de
presupuesto y ocuparse de la compra de yacimientos, transporte y refinos. Además, se
impulsó la construcción de grandes obras públicas. Un ejemplo fue la creación de las
Confederaciones Hidrográficas destinadas al aprovechamiento integral de las cuencas
hidráulicas, para asegurar los riegos existentes y triplicarlos en el futuro. Otro fue la
creación, en 1926, del Circuito Nacional de Firmes Especiales que realizó unos 7000 Kms de
carreteras.

También se imitó el modelo social del fascismo italiano, estableciéndose la Organización


Corporativa del Trabajo, especie de sindicato que trataba de arbitrar entre patrones y
obreros. De nuevo el intento de institucionalización del régimen de Primo de Rivera fracasó.

La oposición republicana se organizó fundando Alianza Republicana, que agrupó a unos cien
mil afiliados, representados por Manuel Azaña, y con el escritor Vicente Blasco Ibañez como
personalidad más relevante y conocida en el exterior.

Los militares también conspiraron. Así, en 1926 se produce un conflicto del Cuerpo de
Artillería con el Dictador. Primo de Rivera había sido partidario de promover un sistema de
ascensos basados en la antigüedad. El conflicto surgió al aplicar estos procedimientos de
ascenso en el cuerpo de Artillería, en el que los oficiales renunciaron a sus ascensos
obtenidos por este procedimiento. El Rey trató de mediar en el conflicto, pero Primo de
Rivera amenazó con dimitir. En la noche de San Juan del citado año militares y políticos se
manifiestan abiertamente contra el gobierno. Esta protesta es conocida como la
“Sanjuanada”.

También acabaría enfrentándose Primo de Rivera con los intelectuales, en especial Miguel
de Unamuno o Gregorio Marañón.

Desde 1927 el fracaso de la Dictadura a la hora de renovarse, junto a la irritación de los


grupos opositores por el inmovilismo y el desgaste de la monarquía, hicieron revivir las
movilizaciones. En primer lugar, parte de los políticos de los partidos de turno se negó a
colaborar con Primo de Rivera y exigió al rey el restablecimiento de la Constitución. Ante la
negativa de Alfonso XIII iniciaron un retraimiento de la vida política.

En el año 1928 el régimen comenzó su decadencia, que se acentuó de manera considerable


en el año siguiente. Varios factores confluirán en este hecho. En primer lugar, Primo de
Rivera estuvo enfermo durante todo el período de la diabetes que al final le llevaría a la
muerte. Además, el papel de la oposición era creciente con frecuentes conspiraciones
armadas contra el régimen (en enero de 1929 estalló una en Valencia, dirigida por Sánchez
Guerra, que tenía como objetivo la vuelta al sistema liberal vigente antes del golpe de
estado). En diciembre de 1928 el dictador propuso un nuevo plan al Rey para la convocatoria
de una Asamblea Unica formada por 250 senadores y 250 diputados, elegidos tres por
provincia y 100 a través de la lista nacional. El rey le pidió tiempo para meditar la propuesta.

En 1929 reaparecieron los conflictos sociales se sucedieron las huelgas y los estudiantes,
organizados en el FUE (Federación Universitaria Española) se sumaron a la protesta. El
Gobierno respondió cerrando la Universidad de Madrid y deteniendo a líderes estudiantiles.
Algunos profesores como Ortega y Gassetabandonaran sus cátedras como protesta.

En el otoño de 1929 se produjo el desplome de la bolsa de Wall Street. Industriales y


financieros se sumaron a la crítica a la política económica de Primo de Rivera. Este, cansado,
enfermo y presionado por el Ejército y la Oligarquía, incapaz de dominar la calle, intentó por
última vez conseguir el apoyo de la Corona. Pero el Rey ya estaba pensando en sustituirle.
El 27 de enero de 1930 el Dictador presentó su dimisión al rey y marchó al exilio en París,
donde morirá unas semanas más tarde.

Alfonso XIII decidió restablecer el sistema parlamentario, Así, encargó a Dámaso Berenguer,
jefe de la Casa Militar del Rey, que se hiciera cargo del gobierno. Berenguer pretendió una

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HISTORIA DE ESPAÑA 2023-2024

vuelta a la Constitución de 1876, pero esta vez ni conservadores ni liberales estaban


dispuestos a seguirle.

A lo largo de 1930 la oposición fue creciendo. Desde muchos políticos de prestigio ( Sánchez
Guerra,...) que se declararon “monárquicos sin rey”, hasta otros autoproclamados “
republicanos “ ( como Alcalá Zamora o Miguel Maura ). A esta oposición también se sumarán
intelectuales, algunos militares (sobre todo del cuerpo de Aviación y Artillería), así como los
nacionalistas y gran parte del movimiento obrero. En agosto de 1930 se reunieron los
representantes de los principales grupos republicanos y nacionalistas. Surgía así el Pacto
de San Sebastián, por el que se acuerda un frente común contra la monarquía. Era el
llamado Comité Revolucionario, dirigido por Niceto Alcalá Zamora y encargado de contactar
con los militares republicanos para conseguir un levantamiento y con los líderes obreros
(UGT y CNT aceptaron entrar en el Pacto en septiembre y octubre, respectivamente)

El Comité llegó a preparar un golpe de estado, dirigido por el general Queipo de Llano, que
fracasó el 15 de diciembre de ese año. Sin embargo, la opinión pública seguía aumentando
sus simpatías por la oposición. Por eso, cuando el almirante Aznar sustituyó a Berenguer y
convocó elecciones municipales para el 12 de abril de 1931, el resultado parecía claramente
desfavorable a la monarquía, con victorias de partidos republicanos en las capitales de
provincia.

El día 14 de abril el rey Alfonso XIII abdicó y marchó rumbo al exilio. La II República era
proclamada.

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HISTORIA DE ESPAÑA 2023-2024

DICTADURA DE PRIMO DE RIVERA. LA LLEGADA DE LA II REPÚBLICA

CAUSAS:
- Consecuencias de Annual – Descontento en el ejército y Expediente Picasso
- Auge del nacionalismo en Cataluña y País Vasco
- Ascenso de socialistas y republicanos – Creación del Partido Comunista en 1921. Crecimiento
del movimiento obrero

GOLPE D E 1923 – 12 de septiembre


- Silencio y apoyo del rey Alfonso XIII
- Manifiesto – regeneración/”paréntesis de curación”
- Estado de Guerra
- Suspensión de garantías constitucionales y disolución de las Cortes

D I RECTORI O M I LI TAR (1923-1925)


- Fin del sistema de la Restauración y del Parlamento.
- Aumento de la autonomía municipal – ESTATUTO MUNICIPAL
- Freno al nacionalismo catalán
- Partido único – UNIÓN PATRIÓTICA
- Fin de la Guerra de Marruecos/DESEMBARCO DE ALHUCEMAS

D I RECTORI O CI V I L (1925-1929)
- Sustitución del Directorio Militar por Directorio Civil
- Asamblea Nacional Consultiva/Copia del Gran Consejo Fascista
- Creación del Consejo Nacional del Trabajo
- Organización Corporativa del Trabajo

OPOSI CI ÓN A LA D I CTAD URA


- Dirigentes liberales y conservadores se niegan a colaborar con el dictador
- Republicanos e izquierda obrera comienzan a organizarse. La mayoría de los
intelectuales se sumó a las críticas
- Oposición de los sectores más liberales del Ejército
- Manifestaciones estudiantiles – Federación Universitaria Escolar (FUE)
- Efectos de la Crisis de Wall Street

27 de enero de 1930 – Alfonso XIII acepta la dimisión de Primo de Rivera

GOBI ERN O BEREN GUER (D I CTABLAN D A) Y PACTO D E SAN SEBASTI ÁN


- Intento de vuelta al régimen constitucional. (General Berenguer). Sólo algunos miembros del caciquismo
aceptan.
- Empeoramiento de la situación económica
- Aumento de la oposición al rey – Izquierda liberal republicana (Azaña)/ nacionalistas/ socialistas/
anarquistas/ intelectuales/ estudiantes/ obreros/ militares,.....
- PACTO D E SAN SEBASTI ÁN – (agosto de 1930) – Creación de un Comité Revolucionario (presidido
por Alcalá Zamora) con el objetivo de lograr un levantamiento militar.
- SUBLEV ACI ÓN M I LI TAR D E JACA Y CUATRO V I EN TOS (Fracaso) – detenido el Comité
- Oleada de movilizaciones – El Almirante Aznar presidente del Gobierno. Convocatoria de elecciones .
- 12 de abril – victoria republicana en todas las capitales de provincia.
- Abdicación del rey. Proclamación de la II República el día 14 de abril de 1931.

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HISTORIA DE ESPAÑA 2023-2024

BLOQUE 10. La Segunda República. La Guerra Civil en un contexto de Crisis


Internacional (1931-1939)

10.1. La proclamación de la Segunda República. La Constitución de 1931. El bienio


reformista (1931-1933).
10.2. El gobierno radical-cedista (1933-1935). La Revolución de Asturias. El Frente
Popular, las elecciones de 1936 y el nuevo gobierno.
10.3. La Guerra Civil: la sublevación militar y el estallido de la guerra. La dimensión
internacional del conflicto.
10.4. Fases militares de la Guerra Civil. La evolución política y económica en las dos
zonas. Consecuencias económicas y sociales de la guerra. Los costes humanos.

10.1. La proclamación de la Segunda República. La Constitución de 1931. El bienio


reformista (1931-1933).

Tras la dimisión de Berenguer, Alfonso XIII encargó formar gobierno al almirante Aznar,
quien convocó elecciones municipales para el 12 de abril. El triunfo de las candidaturas
republicanas en las grandes ciudades precipitó el 14 de abril de 1931 la proclamación de la
República. La amplitud del movimiento popular llevó a que el rey Alfonso XIII, aislado y sin
apoyos, se exiliara. Inmediatamente se formó un Gobierno Provisional presidido por
Niceto Alcalá Zamora y formado por republicanos de izquierda y derecha, socialistas y
nacionalistas. El gobierno debía dirigir el país hasta que unas nuevas Cortes Constituyentes
dieran forma al nuevo régimen. No obstante, el nuevo gobierno tuvo que responder desde
un principio al ansia general de reformas. Adoptó las primeras medidas para la reforma
agraria, inició reformas laborales, emprendió la reforma militar, aprobó legislación educativa
y puso en marcha el Estatuto provisional de autonomía de Cataluña.

El ambiente social, sin embargo, se encrespó inmediatamente. A la vez que la CNT promovía
una amplia campaña de huelgas, los enfrentamientos entre la Iglesia y el nuevo gobierno
fueron inmediatos. El sector más conservador de la Iglesia, encabezado por el Cardenal
Segura, puso todo tipo de trabas al nuevo ejecutivo. El viejo anticlericalismo afloró de nuevo
y en mayo de 1931 diversas iglesias y conventos fueron asaltados y quemados. La opinión
pública católica se alejó desde un primer momento del nuevo régimen republicano.

Finalmente, en junio de 1931, tuvieron lugar las elecciones a Cortes Constituyentes en un


ambiente de relativa tranquilidad y las urnas dieron una clara mayoría a la coalición
republicano-socialista frente a los desunidos partidos monárquicos y de la derecha. La nueva
Constitución, aprobada en diciembre de 1931, reflejó las ideas de esta mayoría. Estos son
sus principales rasgos:

 Soberanía popular. Se declaraba al nuevo estado español como una "República


democrática de trabajadores de todas clases".
 Sufragio universal masculino y femenino. Tras un largo y complejo debate en las
Cortes, las mujeres españolas obtuvieron el derecho de voto.
 Extensa declaración de derechos y libertades, entre lo que destacaba el derecho al
divorcio y equiparación de hijos legítimos e ilegítimos.
 Poderes del Estado:
- Poder legislativo quedó en manos de unas Cortes unicamerales.
- Poder ejecutivo: presidente de la República con escasos poderes y Jefe de Gobierno,
nombrado por el presidente pero que debía contar con la aprobación de las Cortes.
- Poder judicial en manos de los tribunales de justicia.
 Por primera vez en nuestra historia, se establece el derecho de las regiones a
establecer Estatutos de Autonomía.
 En lo relativo a la "cuestión religiosa" (Art. 36 y 37) se establece un estado laico, con
separación de Iglesia y Estado, libertad de conciencia y cultos y prohibición para la
Iglesia de ejercer la educación.

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HISTORIA DE ESPAÑA 2023-2024

Tras la aprobación de la Constitución el día 10 de diciembre fue elegidoAlcalá Zamora como


primer Presidente de la República.

El primer gobierno constitucional estaba formado por miembros de Acción Republicana,


radicalsocialistas, socialistas, un catalanista, un republicano gallego y un independiente, estaba
presidido por Manuel Azaña, que también era Ministro de la Guerra. Todos presididos por
Manuel Azaña, que también desempeñaría la cartera de Guerra. Este gobierno debía sacar
adelante todas las reformas contempladas en la Constitución, y para ello contaba con una
amplia mayoría parlamentaria. Pero la realidad social del país era diferente: así, una huelga
de la Federación de los Trabajadores de la Tierra en la provincia de Badajoz terminó con una
matanza acaecida en el pueblo de Castilblanco. La Guardia Civil mató a un campesino, lo que
condujo al asesinato de cuatro guardias civiles. La Guardia Civil, en una especia de venganza,
mató a cuatro manifestantes en Arnedo, en La Rioja.

A pesar de todo, el gobierno de Azaña se empeñó en sacar adelante las reformas:

a) Reforma del Ejército - con la Ley de Retiro de la Oficialidad, que permitía a los oficiales
retirarse con el sueldo íntegro, redujo su número de 21.000 a 8.000 y el de generales de
150 a 60. Con esto se intentaba configurar un ejército más reducido y adaptado a las
necesidades del país.

b) Reforma Agraria - El proyecto de reforma agraria consistía, básicamente, en asentar a los


campesinos sin tierra en las tierras de latifundio que, por no estar cultivadas o constituir
propiedades muy grandes, se consideraban causa principal de la miseria campesina.
Después de interminables discusiones en el Parlamento, se aprobó una Ley de Bases para
la Reforma Agraria en septiembre de 1932 que afectaba a toda Andalucía, Extremadura, La
Mancha y Salamanca. Declaraba la expropiación de tierras, entre otras, de origen
jurisdiccional, las incultas, o arrendadas cerca de los pueblos.

c) La Cuestión religiosa fue la que creó más enemigos a la República. En general la Constitución
se aplicó con profundo disgusto en el mundo católico: la orden de los jesuitas fue disuelta,
aunque no fueron expulsados del país, y sus bienes nacionalizados, se aprobó una Ley de
Congregaciones, que exigía a las Órdenes religiosas una limitación en la posesión de bienes,
la posibilidad de disolución en caso de peligro para el Estado y el dominio de este sobre
todos sus bienes.

d) La cuestión autonómica. Las elecciones de 1931 dieron la victoria a Esquerra Republicana,


dirigida por Francesc Macià, querepresentaba un nacionalismo exaltado partidario de la
proclamación de una República. No obstante, la Constitución republicana sirvió para
tranquilizar los ánimos y, con normalidad, el gobierno catalán (la Generalitat) elaboró un
estatuto provisional de autonomía (Estatuto de Nuria)

El gobierno promovió, igualmente, una importante legislación educativa. Se crearon nuevas


plazas de maestros, se inició un programa de construcción de escuelas y se fundó el
Patronato de Misiones Pedagógicas para extender la enseñanza entre los adultos.

Pronto, entre el ejército, afloró el descontento y en 1932 el general Sanjurjo intentó un golpe
de Estado. Después del fracaso el golpista fue encarcelado, pero una ley de amnistía lo liberó
en 1934.

A lo largo de 1933 se empezaron a sentir especialmente los efectos de la crisis económica


mundial, a lo que se unía la lentitud en la aplicación de las reformas agrarias y el
empobrecimiento del campesinado por los bajos precios agrícolas. La oposición de los
partidos de derechas y la postura violenta de los anarquistas en la cuestión agraria hicieron
aparecer síntomas de inestabilidad. Pero el detonante de la caída del gobierno de Azaña fue
el suceso de Casas Viejas, en Cádiz, donde la Guardia Civil y la Guardia de Asalto cercó y
asesinó a dieciocho anarquistas. Ante el impacto de estos sucesos en la opinión pública se
constituyó una comisión de investigación que confirmó los hechos. El presidente del Gobierno

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HISTORIA DE ESPAÑA 2023-2024

perdió los apoyos políticos y dimitió en septiembre. Asumió la presidencia Martínez Barrios,
que convocó elecciones para el 19 de noviembre de ese año.

10.2. El gobierno radical-cedista (1933-1935). La Revolución de Asturias. El Frente


Popular, las elecciones de 1936 y el nuevo gobierno.

En noviembre de 1933 los partidos de centro derecha ganaron las elecciones. Las derechas
habían conseguido unos 200 escaños, de los que más de la mitad correspondían a la CEDA. La
Confederación Española de Derechas Autónomas, tenía sus orígenes en las primeras elecciones
de la II República, cuando se fundó Acción Nacional, con un ideario basado en la defensa de la
religión, el orden y la propiedad.

El bienio derechista (bienio rectificador para la derecha y bienio negro para la izquierda) puede
dividirse en dos etapas, con la revolución de Asturias de 1934 marcando la separación entre
ambas:

a) El 16 de diciembre de 1934 Alejandro Lerroux, líder del Partido Radical, formó gobierno con
un solo miembro de su partido y el apoyo parlamentario de la CEDA, con la condición de
emprender un programa de rectificación del período anterior.

Esta nueva política se concretó en la paralización de la reforma agraria y de la reforma militar,


designando para puestos clave a militares antirrepublicanos, como Franco, Goded o Mola, y
amnistiando al general Sanjurjo. Se procuró, también, un acercamiento a la iglesia católica,
paralizando las reformas educativas, y un enfrentamiento con los nacionalismos periféricos.

La gestión de los radicales no fue fácil. Además de las crisis ministeriales y los desacuerdos, la
presión de la CEDA era excesiva en cualquier decisión política. En general todas sus
disposiciones tendieron a eliminar una parte considerable de la labor llevada a cabo por el
gobierno de Azaña. Así, se paralizó la reforma agraria y los campesinos fueron expulsados de
las tierras ocupadas. Igualmente, se frenaron la reforma militar y el proceso autonómico.

b) El gobierno de la CEDA y la Revolución de Asturias (1934-1935)

La posible entrada de la CEDA en el gobierno se identificaba desde la izquierda como el triunfo


del fascismo.. El temor se confirmó cuando el día 4 de octubre de 1934, tras una crisis de
gobierno radical se formó un nuevo gobierno con algunos ministros cedistas.

Al día siguiente el paro fue general en todas las ciudades del país. Pero en Asturias la
movilización fue más allá y se convirtió en una insurrección armada revolucionaria. Los obreros
armados se hicieron con el control de toda la provincia en dos días, destituyendo a las
autoridades y organizando los servicios sanitarios, de producción industrial, educación,.... Se
trataba de una revolución socialista, en la que los revolucionarios tomaban el poder en sus
manos.

En Madrid, Barcelona, Bilbao,... el gobierno reaccionó rápidamente y los principales dirigentes


socialistas y comunistas fueron encarcelados. Para combatir la revolución asturiana el gobierno
entregó plenos poderes al general Franco, que hizo traer tropas de la Legión, que el día 10 de
octubre desembarcaba en Asturias y comenzó a reconquistar casa por casa la ciudad de
Oviedo. El día 19 se acabó de conquistar toda la cuenca minera.

En Cataluña Lluís Companys declaró la República Federal Catalana, aunque sin el apoyo de
parte de la CNT ni de la Lliga Regionalista. Companys intentó la adhesión del general Batet,
pero el militar se mantuvo fiel al gobierno y declaró el estado de guerra, arrestando al
presidente de la Generalitat, a parte de su gobierno y a Manuel Azaña, que en esos momentos
se encontraba en Cataluña.

El balance de octubre fue durísimo: más de mil muertos entre los insurrectos y casi trescientos
entre las fuerzas del orden y los militares. El número de heridos se elevaba a varios miles y los
detenidos superaban los treinta mil (entre ellos el mismo Azaña, Companys y los principales
dirigentes socialistas)

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HISTORIA DE ESPAÑA 2023-2024

El resto del período de gobierno quedó marcado por los acontecimientos de Asturias: la
radicalización de las fuerzas políticas y sociales del país era total e irreconciliable: por un lado,
la derecha antirrepublicana se había unido en el Bloque Nacional, liderado por José Calvo
Sotelo, que defendía un estado autoritario y antidemocrático. Por otro, las fuerzas de izquierdas
se unieron en la petición de amnistía para los presos políticos, pidiendo además la disolución
de las Cortes y la convocatoria de nuevas elecciones que permitieran salvar la República.

Las crisis de gobierno se sucedían y la actitud del Presidente de la República cada vez más
crítica hacia lo que estaba pasando. Pero el golpe de gracia se dio con el escándalo del
estraperlo. Se trataba de una autorización hecha por alguno de los más altos cargos oficiales
del Gobierno, a cambio de sobornos, a un fabricante holandés, Strauss, para introducir en los
casinos españoles una máquina de juego.

Las crisis habían minado las relaciones entre los radicales y la CEDA, que reclamaban la
presidencia del gobierno, a lo que el presidente de la República se negaba. En diciembre de
1935 Alcalá Zamora encarga a Manuel Portela Valladares la formación de un nuevo gobierno,
que disolvió las Cortes y convocó elecciones para febrero de 1936.

El Frente Popular, las elecciones de 1936 y el nuevo gobierno.

A estas elecciones se presentó el Frente Popular, pacto electoral firmado en enero de 1936
por Izquierda Republicana, PSOE, PCE, POUM (Partido Obrero de Unificación Marxista) y
Esquerra Republicana de Catalunya. Este pacto agrupaba a todas las izquierdas. La CNT, con
muchos presos en la cárcel, no pidió la abstención y apoyó la unión de izquierdas.

La coalición de los grupos de derecha, formada por la CEDA y Renovación Española, acudió
con un programa basado en el miedo a la revolución social. La Falange y el PNV se
presentaron por su cuenta.

La victoria fue para el Frente Popular, y tras las elecciones, Manuel Azaña fue nombrado
Presidente de la República. El objetivo era que Indalecio Prieto, del PSOE, ocupara la jefatura
del gobierno. Sin embargo, la negativa del Partido Socialista, dividido en diversas tendencias,
llevó a que se formara un gobierno presidido por Santiago Casares Quiroga y formado
exclusivamente por republicanos de izquierda, sin la participación socialista. Así, el nuevo
gobierno nacía debilitado, y con poco respaldo para retomar el programa de reforma:
amnistía para los presos políticos, reforma agraria, educación, … A pesar de todo, se
restablecieron el Estatuto y el Parlamento catalán. Igualmente se decidió enviar a los
generales más sospechosos de antirrepublicanismo (Goded, Mola, Fanjul, Franco…) a
puestos alejados de Madrid y distantes entre sí.

Por otra parte, el ambiente social era muy tenso: asesinatos, bombas, ajustes de cuentas,
atentados fallidos,.... eran moneda corriente antes del verano. Además, los sindicatos
agrarios en Extremadura ocuparon los principales latifundios y los pusieron en explotación,
ante lo que el Gobierno no pudo sino autorizar las expropiaciones. A principios del verano
los terratenientes se negaron a contratar jornaleros, prefiriendo perder la cosecha.

Para entonces la conspiración militar estaba en marcha. Por un lado, había una trama política
conformada por los principales líderes de los partidos: Gil Robles, Calvo Sotelo, Jose Antonio
Primo de Rivera. Por otro lado, crecía el número de generales implicados: Franco, Goded,
Fanjul, Varela... Emilio Mola, destinado en Pamplona, se convirtió en el jefe de la
conspiración, el "director" del golpe.

En los primeros días de julio de 1936 se vivieron una serie de acontecimientos que
precipitaron el golpe militar de los generales rebeldes contra el gobierno de la República.

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10.3. La Guerra Civil: la sublevación militar y el estallido de la guerra. La dimensión


internacional del conflicto.

La sublevación militar fue preparada por un grupo de militares monárquicos y conservadores


(Sanjurjo, Goded, Mola, Fanjul, Franco…), apoyados por la Falange y los carlistas. Se
pretendía un golpe de estado que resultase inmediatamente triunfante y que acabase con el
régimen republicano. El 12 de julio era asesinado por extremistas de derecha un oficial de
la Guardia de Asalto, el teniente Castillo. La respuesta llegó la siguiente madrugada con el
asesinato de José Calvo Sotelo por parte de un grupo de miembros de la Guardia de Asalto.
El enfrentamiento civil parecía inevitable.

El gobierno de Casares Quiroga, que no había decidido tomar medidas pese a las continuas
advertencias de las organizaciones obreras, vio como el 17 de julio de 1936 el ejército de
Marruecos iniciaba la rebelión contra el gobierno de la República. A los tres días, era evidente
que el gobierno no podía acabar con el pronunciamiento militar, y que los sublevados no
podían hacerse con el poder. La guerra civil era un hecho.

El 17 de julio de 1936 el ejército de Marruecos se sublevó contra el gobierno, y el general


Franco, al día siguiente, se puso al frente de esas tropas. El mismo día 18 Queipo de Llano se
sublevaba en Sevilla, Cabanellas en Zaragoza, Mola en Navarra... En todas las provincias se
produjeron levantamientos o movimientos de tropas. Sin embargo, en Badajoz, Madrid y
Barcelona el alzamiento no triunfó. El fracaso militar por un lado y la incapacidad
gubernamental, por otro, habían convertido un golpe de estado del ejército en una Guerra
Civil. A finales de julio la República controlaba 260.000 Kms cuadrados de territorio, superficie
que comprendía veinte provincias y unos catorce millones de habitantes, dentro de las cuales
estaban Madrid, Barcelona, Valencia y Asturias (las más industriales): toda la siderurgia, la
industria mecánica, la textil, buena parte del hierro y del carbón. Además contaban con
reservas de trigo en La Mancha y arroz o frutas en Levante. Los sublevados controlaban l6
provincias y unos ocho millones de habitantes, entre las que estaban las más ricas en cereales
y ganado, además del carbón y las minas de Riotinto.

Desde su inicio la Guerra Civil se convirtió en un conflicto de gran trascendencia internacional,


como consecuencia de la extrema tensión en la época, con un mundo dividido entre potencias
democráticas y Estados fascistas. Una vez comenzada la Guerra Civil Española en Europa se
puede hablar de la formación de tres tendencias respecto a la misma. En primer lugar, los
simpatizantes del Gobierno republicano. Francia en un primer momento y desde luego la
URSS, casi único apoyo del Gobierno durante toda la guerra. Pero además hay amplios
sectores europeos que apoyan a la República. En términos generales se puede decir que la
opinión pública de los países democráticos era más favorable al Gobierno Republicano.
Evidentemente el mundo obrero de toda Europa estaba netamente a favor de la República.
Por otro lado, tenemos al mundo de la cultura. Por España pasarán corresponsales,
intelectuales o fotógrafos de la talla de Hemingway, Orwell, Brech, Neruda o Cappa. Incluso
se llegó a celebrar un Congreso Internacional de Intelectuales Antifascistas en Valencia. El
asesinato de Lorca o el cuadro de Picasso “El Guernica” harán que el mundo intelectual se
encuentre volcado a favor del bando republicano.

En general, los dirigentes democráticos occidentales no se arriesgaron a entrar en una guerra


y, por eso, convocaron en agosto de 1936, en Londres, el Comité de No Intervención, al que
se adhirieron hasta 27 países que se comprometieron a no vender, ni permitir el paso de armas
ni de suministros bélicos a España. Pero la realidad fue que Alemania, Portugal e Italia, a pesar
de su adhesión, continuaron ayudando a los rebeldes, mientras que la República se vio
sometida al cierre de fronteras y al embargo de armas. Estados Unidos no suscribió el pacto,
pero aprobó una ley de embargo que impidió la exportación de material bélico a la España
republicana, pero permitió los suministros de las empresas americanas a la España sublevada,
como el petróleo que proporcionó la Texaco Oil Company o los vehículos de Ford o General
Motors.

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HISTORIA DE ESPAÑA 2023-2024

La desigual ayuda exterior fue otra de las causas determinantes del triunfo del bando
nacional. El ejército de Franco tuvo, como principales ayudas las recibidas de Italia y
Alemania por orden de importancia.

Italia, sin lugar a dudas, fue el país que más ayudó al bando nacional. No sólo mediante la
venta de armamento de todo tipo si no también con el envío del CTV (Corpo di Truppe
Volontarie). Se puede cifrar en unos 75.000 los italianos que a lo largo de la guerra pasaron
por este cuerpo integrado por varias divisiones de camisas negras e incluso una del mismo
Real Ejército Italiano, la división Littorio. Asimismo, se enviaron a España cerca de 800
aviones, unas 2.000 piezas de artillería, tanquetas, fusiles y cantidades ingentes de
pertrechos, balas, bombas, repuestos etc. Igualmente hay que añadir que tanto la Marina
italiana como la Real fuerza aérea participaron directamente en misiones sobre la España
republicana, especialmente en la zona de Levante.

Alemania por su parte prestó ayuda material a los nacionales suministrando, Panzer,
aproximadamente 700 aviones, artillería antiaérea, antitanque, además de camiones,
transportes, fusiles etc. En general fue de menor cuantía y volumen que la italiana, pero de
mejor calidad en todos los aspectos. Por lo demás, los voluntarios alemanes se integraron
en una unidad propia, la Legión Cóndor. Aproximadamente a lo largo de la guerra debieron
pasar unos 4.500 alemanes.

Además, llegaron voluntarios rumanos, franceses, irlandeses… que nunca llegaron a


constituirse en unidades propias. Sí destacaron los portugueses, “viriatos”, en número de
dos mil, aunque el mayor apoyo portugués vino dado por su posición estratégica: sus puertos
siempre suministraron material al bando nacional.

El principal país que prestó ayuda militar al bando republicano fue la URSS de Stalin.
Entre 1936 y 1938 se enviaron a España barcos con material de guerra, además, por la
frontera francesa cruzaron en varios momentos material con el mismo fin, como por ejemplo
antes de la ofensiva del Ebro en 1938. Estos envíos incluían aviones (chatos, moscas…),
tanques, artillería de varios calibres, ametralladoras, fusiles,… Igualmente habría que sumar
toneladas de ropa, medicinas, gasolina, petróleo, lubricantes, etc. Hay que destacar de
forma significativa a los asesores soviéticos, realmente y sobre todo al inicio tripulaciones
enteras que participaron directamente en el combate. Se puede calcular su número en torno
a los 3.000.

Por otra parte, hay que referirse a las Brigadas Internacionales. Formadas por voluntarios
de todo el mundo que fueron reclutados para combatir en España contra el Fascismo. La
idea partió de Moscú y se favoreció que los distintos partidos u organizaciones sindicales
reclutasen voluntarios para la guerra. Luego se les haría entrar en España. Se calcula que el
número aproximado de brigadistas a lo largo de la guerra debió ascender a unos 50.000. En
su mayor parte franceses, italianos y británicos, pero realmente de todos los países,
alemanes, húngaros, checos, americanos etc.

Otra nación que ayudó al Gobierno republicano fue Méjico, en esos momentos gobernada
por Lázaro Cárdenas, que además de su apoyo diplomático o moral envió fusiles, millones
de cartuchos, baterías de artillería, unas decenas de camiones y varios aviones de fabricación
estadounidense. El resto de naciones no es que ayudasen a los republicanos, sino que más
bien les vendieron material de guerra como Polonia que entre otros vendió varios obsoletos
tanques Renault durante los primeros meses de guerra y Checoslovaquia unos 50 aviones.
Era material de guerra que ya había sido dado de baja de sus propias unidades o bien iban
a causarla dentro de muy poco. También Francia vendió armamento a la República, pero
estas ventas fueron muy limitadas y fundamentalmente durante los primeros meses de
guerra.

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10.4. Fases militares de la Guerra Civil. La evolución política y económica en las dos
zonas. Consecuencias económicas y sociales de la guerra. Los costes humanos.

En la evolución militar de la Guerra Civil podemos distinguir tres etapas:

Desde el inicio de las operaciones militares hasta marzo de l937.Desde Pamplona y


Sevilla pronto partieron columnas militares hacia Madrid. No existía un mando unificado desde
la muerte de Sanjurjo, pero el objetivo de Mola seguía siendo la capital lo que suponía otra
prueba de la mentalidad militar anclada en los pronunciamientos del siglo anterior. Por el norte
requetés (carlistas) y falangistas llegaron hasta Somosierra, donde fueron detenidos por las
milicias republicanas. Desde el sur el ejército africano consolidó su dominio sobre Andalucía y
contactó con los sublevados en Granada.

Entre agosto y septiembre el ejército nacional avanzó sobre Madrid. Desde el Sur, el ejército
de legionarios y militares ocupó Mérida, Badajoz, Talavera de la Reina y Toledo, y a través de
Gredos se produjo la unión con las fuerzas rebeldes del Norte. A primeros de octubre los
combates alcanzaron la provincia de Madrid. A principios de noviembre las tropas franquistas
ya controlaban el cinturón Sur y el Gobierno abandonó la capital rumbo a Valencia,
constituyéndose la Junta de Defensa de Madrid, presidida por el general Miaja y el teniente
coronel Vicente Rojo como Jefe del Estado Mayor. También llegaron a Madrid para engrosar el
ejército republicano las primeras Brigadas Internacionales.

Se iniciaba entonces la llamada Batalla de Madrid, que se extendería hasta el mes de marzo
del año siguiente. Finalmente las tropas nacionales no pudieron asaltar la ciudad y el frente
quedó estabilizado en la Casa de Campo. En el Norte de España el frente queda fijado ante
Vizcaya, mientras que en Asturias la República perdía Oviedo.Fracasado el intento rebelde de
conquistar la capital, las tropas de Franco optaron por dos soluciones. La primera pasaba por
envolver a la capital y tratar de llegar a la ciudad por el Jarama para cortar la carretera de
Valencia, a partir del 6 de febrero. Es la llamadaBatalla del Jarama, en la que ambos bandos
pusieron en juego todas sus fuerzas disponibles, incluidas las fuerzas extranjeras. Los
republicanos consiguieron mantener las comunicaciones con Valencia.

Al fallar este objetivo se montó la operación desde la zona de Guadalajara, a partir de marzo
con un avance de tropas italianas.. Pero el mal tiempo y la descoordinación permitieron a los
republicanos rehacerse y obligar a los nacionales a retroceder.

Desde abril - mayo de l937 hasta la batalla del Ebro (1938). De la primavera al otoño
de 1937, las tropas nacionales conquistaron la zona norte republicana que había quedado
aislada del resto del país. Uno tras otro, el País Vasco, Cantabria y Asturias fueron cayendo
en manos de Franco. Durante esta campaña tuvo lugar el célebre bombardeo de Guernica.
La Legión Cóndor, grupo aéreo alemán enviado por Hitler, bombardeó una ciudad sin interés
militar y la arrasó. Finalmente, el norte cayó en manos de las tropas de Franco que, después
de la muerte del general Mola, se había convertido en líder indiscutible del bando nacional.

En diciembre de 1937, tuvo lugar una contraofensiva republicana en Teruel. Las condiciones
climáticas marcaron una ofensiva que finalmente fracasó. Tras asegurar el dominio de
Teruel, Franco lanzó un ataque general en Aragón y el 15 de abril de 1938 las tropas
nacionales llegaron a Vinaroz en el Mediterráneo. La zona republicana quedó partida en dos.

Desde la batalla del Ebro hasta el final de la guerra (julio 1938 – marzo 1939)Cataluña
había quedado aislada del resto de la República. Franco, entonces, trató de iniciar una ofensiva
hacia el Sur para tomar Valencia. Pero de nuevo la resistencia republicana se hizo determinante
ya que el ejército republicano era eficaz en la defensa de un territorio.

El 25 de julio el ejército republicano decidió contraatacar y atravesó el río Ebro para romper
así el frente aragonés. En tres días los republicanos avanzaron unos treinta kilómetros:
comenzaba la Batalla del Ebro. Franco lanzó una contraofensiva el l0 de agosto y hasta el mes
de octubre se sucedieron los combates. Finalmente las tropas republicanas retrocedieron más
allá del río.Franco inició la ofensiva sobre Cataluña: después de violentos bombardeos
Barcelona cayó sin lucha, a finales de enero de 1939.

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HISTORIA DE ESPAÑA 2023-2024

Tras la caida de Cataluña, Madrid se convirtió en lugar de confrontación civil entre los
partidarios de resistir (primer ministro Negrín, apoyado por los comunistas) y los partidarios de
negociar, encabezados por Julián Besteiro, Cipriano Mera y el coronel Segismundo Casado, jefe
del ejército del centro.El 5 de Marzo el coronel Casado, jefe del Ejército republicano del Centro
creaba un Consejo de Defensa (frente al gobierno) compuesto por socialistas, anarquistas y
algún republicano, que pretendía una entrega negociada de Madrid. Ese mismo día Casado
encabezó un golpe militar contra Negrín sucediéndose los combates entre las dos facciones
hasta que el día 12 Casado controló la capital. Finalmente no se consiguió una capitulación
digna y las tropas de Franco entraron en Madrid el 28 de marzo. Tras la conquista de Alicante,
el 1 de abril de 1939 las tropas vencedoras emitieron su último parte de guerra.

Mientras se sucedían los combates en una España dividida, la actividad política se


desarrollaba en cada una de las dos zonas en conflicto:

Evolución política: República.

Tras el desconcierto inicial del 18 de julio, Azaña destituyó a Casares Quiroga y encargó a
José Giral, de Acción Republicana, la formación de un nuevo gobierno. Una de sus primeras
medidas fue armar a los obreros, que formaron milicias para enfrentarse a los sublevados.
Se crearon Juntas y Comités Revolucionarios, que provocaron una incontrolada oleada de
violencia, contra los que apoyaban ideológicamente el alzamiento militar. Los partidos y
sindicatos obreros pasaron a controlar los elementos esenciales de la economía, siguiendo,
básicamente, dos modelos: por un lado, la CNT-FAI y POUM que emprendieron la inmediata
colectivización de tierras y fábricas, sobre todo en Cataluña, Aragón y Valencia. Por otro
lado, el PSOE y el PCE intentaron restaurar el orden y centralizar la toma de decisiones en
el gobierno. El avance de los sublevados se vio favorecido por la escasa capacidad militar de
las milicias y por la falta de un mando militar único entre los republicanos.

Por todo ello, en septiembre de 1936 Azaña constituyó un gobierno de unidad, presidido por
el socialista Largo Caballero, con ministros del PSOE, PCE, Izquierda Republicana y grupos
vascos y catalanes. En noviembre se incorporaron cuatro dirigentes anarquistas, entre ellos
Federica Montseny. Este gobierno impulsó la creación del Ejército Popular, con el general
Vicente Rojo como Jefe de Estado Mayo, militarizando las Milicias Populares. Además,
disolvió los Comités revolucionarios y aprobó el Estatuto de Autonomía Vasco antes de
abandonar Madrid e instalarse en Valencia.

Sin embargo, el control del gobierno en la zona republicana no era total: en Barcelona en
mayo de 1937, el gobierno de la Generalitat, trató de tomar el control de la Telefónica de
Barcelona, en manos de la CNT y del POUM. El intento desencadenó una insurrección y los
combates se extendieron por Barcelona.

La crisis de mayo de 1937, provocó la dimisión del gobierno de Largo Caballero. El nuevo
gobierno del socialista Juan Negrín, tenía mayoría de ministros del PSOE, pero se inclinaba
cada vez más hacia las posturas del PCE. La ayuda soviética había hecho que los comunistas
pasaran de ser un grupo minoritario a una fuerza muy influyente. Así, se impuso una mayor
centralización en la economía y se terminó de construir el Ejército Popular, acabando con las
milicias y defendiendo una política de resistencia hasta el final.

No obstante, las derrotas militares se sucedían y el gobierno trató de negociar una rendición
sin represalias por parte de los vencedores (Trece Puntos de Negrín), pero Franco la rechazó.
Frente a la postura oficial, representada por Negrín y apoyada por el PCE y parte del PSOE,
surgió otra tendencia, defendida por algunos dirigentes, anarquistas y socialistas, que
empezaron a hablar de la necesidad de negociar ante la perspectiva de una segura derrota.

A partir de enero de 1939 se produjo la caída de Cataluña, la huida a Francia de Azaña y su


dimisión tras el reconocimiento del Gobierno de Franco por Reino Unido y Francia, lo que

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HISTORIA DE ESPAÑA 2023-2024

contribuyó a la derrota moral y efectiva de los republicanos. En marzo de 1939 el general


Casado dio un golpe de Estado contra Negrín, acelerando el fin de la República.

Evolución política: el bando nacional.

La muerte del general Sanjurjo, al comienzo de la guerra, dejó a la insurrección sin un líder
claro. Unos días después tuvo lugar una reunión de los generales insurrectos en Burgos. Allí
se acordó crear la Junta de Defensa Nacional, como órgano provisional de gobierno de la
zona nacional. Esta Junta estableció el estado de guerra en todo el territorio, suprimió todas
las libertades y disolvió los partidos políticos, excepto la Falange y los requetés carlistas. En
el terreno económico se cancelaron todas las reformas republicanas, devolviendo a los
propietarios todas las tierras de la reforma agraria. El 1 de octubre 1936 Franco fue
designado jefe del Gobierno del Estado español y a partir de ese momento concentraría el
poder ejecutivo, legislativo y judicial; dirigiría el Movimiento Nacional y convirtió España en
estado confesional, aboliendo divorcio y matrimonio civil.

Por último, se creó una legislación que institucionalizó la represión contra los vencidos. En
febrero de 1939 se aprobó la Ley de Responsabilidades Políticas, por la que se designaba
"rebeldes" a todos los que se hubieran enfrentado al Movimiento Nacional, con retroactividad
desde 1934. En general, se llevó a cabo una profunda contrarrevolución, derogando la
legislación republicana en materia social y económica. Se prohibieron todos los partidos
políticos y se abolieron los Estatutos de Autonomía.

Uno de los aspectos más controvertidos es el de las pérdidas humanas ocasionadas por el
conflicto. Las cifras son muy dispares, tanto por la dificultad de calcular la mortandad de una
guerra como por el hecho de que se incluyan o no las muertes indirectas causadas por el
hambre, los bombardeos o la represión de la posguerra. De forma aproximada, admitiendo
todas estas posibilidades, la cifra rondaría el medio millón de fallecidos.Las cifras de la represión
siguen siendo una cuestión polémica. En la zona republicana los datos son más aproximados,
porque en 1940 se emprendió una investigación judicial, la Causa General, que permitió
concretar la lista de ejecuciones y asesinatos, rondando las 40.000 personas. Respecto a la
represión franquista, durante la Guerra y después de ella, podemos calcular unas 130.000.A
todo ello hay que añadir las más de 400.000 personas que abandonaron el país, rumbo al exilio.
Se trataba de una población mayoritariamente joven y activa, que incluía los sectores mejor
preparados del país, convirtiendo a la España del franquismo en un auténtico páramo cultural
y científico.

En el terreno económico, la guerra significó la vuelta a una economía agraria tras la destrucción
del tejido industrial. Además, a la enorme deuda de guerra hay que sumar la pérdida de las
reservas de oro del Banco de España. Consecuencia de todo ello fue el hundimiento de la renta
nacional y per cápita, y el hambre para la mayoría de los españoles durante la posguerra.

BLOQUE 11. La Dictadura Franquista (1939-1975)

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11.1. La creación del Estado franquista. Grupos ideológicos y apoyos sociales. Etapas
de la dictadura y principales características de cada una de ellas. El contexto
internacional: del aislamiento al reconocimiento exterior.
11.2. Política económica del franquismo: de la autarquía al desarrollismo.
Transformaciones sociales: causas y evolución.
11.3. La oposición a la dictadura: principales grupos y evolución en el tiempo. La crisis
del franquismo desde 1973 a la muerte de Franco.

11.1. La creación del Estado franquista. Grupos ideológicos y apoyos sociales. Etapas
de la dictadura y principales características de cada una de ellas. El contexto
internacional: del aislamiento al reconocimiento exterior.

En 1939 surge un nuevo Estado, dirigido por el general Franco, que representaba los
intereses de la oligarquía tradicional, la Iglesia y el Ejército. En este nuevo marco político se
persiguió cualquier tipo de oposición y se impuso un sistema económico autárquico.

El Estado franquista se basaba en una serie de fundamentos ideológicos. En primer lugar


estaba el anticomunismo: para los vencedores los comunistas eran los llamados “rojos”, que
incluían desde la extrema izquierda hasta la burguesía republicana. A partir de 1950, en el
contexto de la Guerra Fría, la propaganda anticomunista fue en aumento.

Era un régimen antiparlamentario, porque se entendía que el sistema parlamentario era


débil, y sobre él, la democracia orgánica franquista se presentaba como superior.

Otra característica fue la identificación plena con el catolicismo, hasta el punto de denominar
el régimen franquista como nacionalcatólico. El dominio de la Iglesia en la vida social y en
la educación fue total. Se impuso una estricta moral católica, pública y privada, cuyo
incumplimiento era castigado por el Código Penal.

Igualmente era tradicionalista y militarista. Se exaltaron los símbolos y la historia de Castilla,


en especial los mitos de la Reconquista y el Imperio de los Austrias, que servían para
fundamentar las raíces de la “unidad de la Patria” y cualquier acto público se exaltaba con
la bandera o el himno nacional. Además, los símbolos utilizados se inspiraban en el fascismo
o en el nazismo: partido único, exaltación del Caudillo, desprecio a la democracia,…

En cuanto a apoyos sociales, el franquismo contó en los primeros años con el apoyo de la
oligarquía agraria, financiera e industrial, la burguesía de provincias y los campesinos
propietarios de tierras. A partir de los años cincuenta también recibió la colaboración de la
burguesía catalana y vasca.

En el ámbito institucional los partidos políticos fueron prohibidos, y solo se permitió la


Falange, aunque esta no era definida como partido, sino que era denominada Movimiento
Nacional. Sin embargo, aparte de la Falange, Franco se sirvió de colaboradores entre grupos
ideológicos o corporativos, que son conocidos como familias del régimen:

a) La primera de ellas eran los propios falangistas, que ocupaban los cargos más
significativos de la vida económica y social a través del Frente de Juventudes, la Sección
Femenina o la Organización Sindical. Con el tiempo fue perdiendo influencia en beneficio de
otras familias del régimen.
b) Entre los militares algunos colaboraron estrechamente con Franco, como Luis Carrero
Blanco, aunque otros se distanciaron y acabaron apartados del poder. El ejército, en
cualquier caso, simpre estuvo subordinado a la persona del dictador.
c) Un tercer grupo eran los católicos, ya que la Iglesia suministraba cuadros y dirigentes, en
general con alto nivel de formación técnica. Además, obispos y prelados participaban en las
Cortes franquistas y en el Consejo del reino.
d) Los monárquicos apoyaron a Franco durante la guerra, pero acabaron agrupándose en
torno a Juan de Borbón, exiliado en Estoril. Muchos monárquicos, no obstante, acabaron
ocupando puestos clave, de forma especial en el cuerpo diplomático.

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La dictadura franquista pasó por tres fases políticas relacionadas con su proceso de
institucionalización y las circunstancias internacionales:

I - Fase totalitaria (1939-1959). Se caracterizó por el retroceso económico, la involución


ideológica y la dureza de la represión.

En un primer momento, hasta el final de la Segunda Guerra Mundial (1945), la evolución del
régimen estuvo condicionada por el conflicto bélico. Se pasó desde una abierta simpatía por
Alemania e Italia (envío de la División Azul al frente oriental contra la URSS) a la neutralidad,
a partir de las derrotas del Eje. En el interior una serie de leyes intentaron proyectar la
imagen de un régimen político representativo: en 1942 se promulgó la Ley Constitutiva de
las Cortes, elegidas en parte por Franco, cuya función era refrendar sus propuestas. En 1945
el Fuero de los Españoles, teórica declaración de derechos y deberes inspirados en la moral
católica. La Ley de Referéndum Nacional reconocía el derecho de voto para consultas de
Estado.

Al término de la Segunda Guerra Mundial la dictadura quedaba aislada internacionalmente


(España no fue admitida en la ONU en 1946 y Francia cerró sus fronteras). Franco tomó
algunas decisiones para intentar mejorar su imagen fascista: suprimió el saludo a la romana
y promulgó la Ley de Sucesión de 1947, por la que España se convertía en reino, pero
declaraba a Franco Jefe
del Estado a
perpetuidad, con la
función de designar
sucesor a título de rey.
En 1948 consiguió la
tutela del príncipe Juan
Carlos, nieto de Alfonso
XIII.

En los años cincuenta el


comienzo de la Guerra
Fría dio un valor político
internacional al
anticomunismo del
régimen franquista,
valorándose la posición
estratégica de España,
que empezó a salir de su
aislamiento. En 1950 se
revocó la resolución de
bloqueo contra España con el consiguiente regreso de los embajadores. Además, en 1953
se firmaron el Tratado hispano-estadounidense de Madrid, compuesto de tres acuerdos: uno
económico, otro de asistencia técnica y otro defensivo. Este último suponía la instalación de
cuatro bases militares (Morón, Rota, Zaragoza y Torrejón de Ardoz), instalaciones de radar
y seguimiento. Días antes se había firmado un Concordato con el Vaticano que reafirmaba
la alianza entre la Iglesia oficial y el franquismo. El acuerdo confirmaba el derecho de
presentación de obispos por Franco, la financiación estatal de la Iglesia y el privilegio de
establecer el Tribunal de la Rota en nuestro país. El definitivo reconocimiento internacional
de España llegó con su ingreso en la ONU en 1955 y en el FMI en 1957.

II -Fase tecnocrática (1959-1969)

Incapaz de superar la continua crisis económica de un sistema autárquico, Franco incorporó


a un grupo de expertos en economía, los tecnócratas del Opus Dei, liderados por López Rodó
en 1957. El acontecimiento que marcó de manera más clara el fin del aislamiento
internacional fue la visita oficial a España del presidente de EEUU, Eisenhower, en 1959, que
supuso el afianzamiento definitivo del poder de Franco a nivel exterior.

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HISTORIA DE ESPAÑA 2023-2024

En esta etapa, se experimentó una


modernización del país, aunque no
hubo cambios en el sistema político, a
pesar de leyes como la Ley de
Prensa (1966), propiciada por Manuel
Fraga, que suprimía la censura previa
y establecía una tímida libertad de
expresión, la Ley de Libertad
Religiosa (1967), que toleraba el culto
privado y público de otras religiones,
aunque el Estado seguía siendo
católico o la Ley Orgánica del
Estado (1966), una especie de
constitución que aseguraba la
pervivencia del régimen después de la
muerte del dictador en la que se
mantenía la forma del Estado como
reino y la fidelidad a los principios fundamentales del Movimiento.

III – Fase de descomposición e inmovilismo (1969-1975)

A partir de 1969, el régimen entró en crisis porque Franco, anciano y enfermo ya, no tenía
capacidad para controlar la situación y a los enfrentamientos entre las distintas familias
franquistas A ello se unió la organización de la oposición. La etapa se inicia en 1969 con
el nombramiento de Juan Carlos de Borbón como sucesor a título de rey, aunque la
monarquía debía apoyarse en los principios fundamentales del régimen. A partir de ese año
Franco hace una completa remodelación de su gobierno y se apoya en la figura del almirante
Carrero Blanco, que tenía la función de asegurar la continuidad del régimen. En los años
setenta el régimen agonizaba como resultado de la crisis económica, el incremento de la
oposición y la división dentro de los propios franquistas.

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11.2. Política económica del franquismo: de la autarquía al desarrollismo.


Transformaciones sociales: causas y evolución.

En los años cuarenta y cincuenta, ante el aislamiento internacional, el régimen apostó por
la economía autárquica, cuyo objetivo era conseguir la autosuficiencia económica, situando
a la economía española al borde del colapso y haciendo necesario el racionamiento. Esta
política se había fundamentado en el control de las importaciones y exportaciones por parte
del Estado, fomentando la industria de bienes de equipo. Así, en 1941 se había fundado el
INI (Instituto Nacional de Industria), se había nacionalizado la red de ferrocarrilles creando
la RENFE y se instituyeron varias empresas públicas. El Estado controlaba el mercado y los
productores estaban obligados a venderle toda la producción a un precio fijado, siendo la
Administración la única que podía vender la producción.

Este sistema no libró a España del atraso económico y de las penurias materiales,
acentuadas por el aislamiento internacional del régimen. Los años cuarenta y gran parte de
los cincuenta fueron los años de la escasez y del racionamiento, con un Gobierno que fijaba
quién, qué y cuánto se podía consumir, racionando los productos y fomentando el mercado
negro o estraperlo.

El déficit en los Presupuestos Generales del Estado y la fuerte inflación a mediados de los
años cincuenta propiciaron la aparición de huelgas y protestas sociales.. Por eso, el 25 de
febrero de 1957 Franco procedió a remodelar su gobierno, desplazando de éste a los
ministros falangistas en favor de una mayoría de “tecnócratas” del Opus Dei. Éstos
procedieron a cambiar el modelo económico. La reforma económica se aprobó en 1959,
no sin cierta oposición de Franco y de Carrero Blanco, que no acababan de renunciar a su
sistema económico de autarquía. El Plan de Estabilización Económica trataba de liberalizar
la economía creando las bases para un relanzamiento económico que permitiera fuertes
ritmos de crecimiento, una rápida industrialización y la entrada de España en los grandes
organismos económicos internacionales. Las medidas tomadas se pueden resumir en:

- Reducción de los gastos del Estado, congelación de salarios y devaluación de la


peseta.
- Desaparición del control del Estado sobre las actividades económicas.
- Apertura a los mercados exteriores, facilitando la instalación de empresas
extranjeras.

Los resultados fueron inmediatos: caída de precios y salarios, paro, migración en busca de
trabajo,.... pero tras la una corta recesión posterior a la aplicación del Plan, la economía
española empezó a notar los efectos positivos en la década 1960, cuando arrancó un periodo
de crecimiento económico sostenido. La industria se desarrolló gracias al capital
acumuladoen los años cincuenta, a los bajos salarios y a la masiva introducción de capital
extranjero.Sin embargo, España dependía casi en un 100% de la tecnología extranjera. Era
necesario importarlo todo y ello generó un déficit en la balanza de pagos. Este déficit sería
contrarrestado con tres fuentes de ingresos: el turismo, inversiones extranjeras a largo plazo
y las aportaciones de remesas de los emigrantes desde el exterior.

Desde 1963 el gobierno español intentó controlar el crecimiento mediante los Planes de
Desarrollo, que trataban de conseguir, en un plazo de tres años, una serie de objetivos de
crecimiento en sectores clave. Así, se crearon los llamados Polos de Desarrollo en zonas
deprimidas, intentando promocionar la instalación de industrias en estos lugares.

El sector económico más importante fue el industrial, que se convirtió en motor del
crecimiento. En él se instaló una gran parte de la población que huía del mundo rural,
mejorando así sus condiciones de vida. La producción industrial española se triplicó, y en
ella destacaron la industria automovilística, la farmaceútica, la química, la siderúrgica y la
construcción naval. Todas ellas atrajeron la mayor parte de las inversiones extranjeras, que
encontraban en aquella sociedad una mano de obra barata y disciplinada.

En conjunto, el desarrollismo o modelo económico apoyado en la liberalización de la


economía, significó un profundo cambio en la economía y en la sociedad española y supuso

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la superación definitiva del retraso de la posguerra para la mayoría de los españoles. A partir
de 1974, con el alza de los precios del petróleo, la expansión económica en España comienza
a detenerse y comenzó una época de recesión y crisis.

El desarrollo económico propició un aumento del bienestar social: pronto se evidenciaron las
señales de un cambio profundo en la sociedad española. De un país agrario y rural se pasaba
a una población industrial y urbana. El resultado inmediato fue el abandono de muchos
núcleos rurales, pero también el alza de salarios en el campo y la mecanización del mismo,
lo que sirvió para que la industria española abasteciera al sector agrario español. Unos cuatro
millones de personas abandonaron sus pueblos de origen para dirigirse a Europa, a las
regiones prósperas de España o a las capitales de provincia.

El campo se despoblaba con la misma rapidez con la que las ciudades crecían. Pero el
crecimiento urbano se hizo de una forma descontrolada y especulativa, creando graves
problemas de medio ambiente que tendrían repercusiones en los años setenta: barrios mal
comunicados, espacios naturales contaminados, núcleos turísticos excesivos,.... Por todo
ello España llegará a ser un país desarrollado, pero mal desarrollado, con evidentes
desigualdades regionales. Entre 1960 y 1973 la parte del PIB correspondiente al País Vasco,
Madrid, Cataluña, Baleares y Canarias creció hasta representar casi la mitad del total. Este
elevado crecimiento urbano hizo que las grandes ciudades se convirtieran en áreas
metropolitanas y absorbieran suburbios y pueblos periféricos. A finales de la década de los
sesenta se calcula que existía un déficit de casi un millón de viviendas, lo que no impedía
los negocios especulativos, tanto en zonas ricas (Puerto Banús,..) como en los suburbios,
donde se construían barrios enteros sin infraestructuras ni equipamientos sociales y urbanos.

También se modificó el sistema de prestaciones sociales y sanitarias. Su crecimiento recayó


fundamentalmente sobre las cotizaciones de los trabajadores y permitió extender la red de
hospitales y cubrir prestaciones por enfermedad, jubilación y desempleo. Pero el gasto
público en España era escaso y mal distribuido y contribuía a mantener un bajo nivel de
vida, que contrastaba llamativamente con el de los trabajadores europeos que venían a
veranear a las costas españolas. Y es que el contacto con los turistas que llegaban al país
contribuyó a variar el modo de vida y la mentalidad. Igualmente, la televisión estatal, que
había comenzado a emitir en 1956, afectó profundamente al modo de vida y al
comportamiento social a pesar de la censura. En 1969, dos terceras partes de los hogares
del país disponían de un receptor de televisión. A ello hay que añadir la extensión de la luz
eléctrica, la posesión de electrodomésticos y hasta de vehículo particular, que permitía el
acceso a lugares de veraneo en la costa.

Por último, también se produjo un lento incremento de la población activa femenina, que
alcanzaba ya en los años setenta los 2’3 millones de trabajadoras.

Se empezaba a diseñar una situación que, a principios de la década de los setenta, nos
permite hablar de un cambio de mentalidad profundo en una sociedad en la que contrastaba
la clase dirigente ultraconservadora y las generaciones más jóvenes, que evolucionaban
hacia posiciones muy distintas.Síntoma de ello era la progresiva relajación de las costumbres
y la aceptación de movimientos culturales que venían de fuera.

11.3. La oposición a la dictadura: principales grupos y evolución en el tiempo. La crisis


del franquismo desde 1973 a la muerte de Franco.

La oposición al régimen, en los años cuarenta, se reducía a:

 La oposición monárquica - las lejanas relaciones entre Franco y don Juan (hijo de Alfonso
XIII) estuvieron a punto de romperse cuando el pretendiente publicó el Manifiesto de Estoril,
en el que manifestaba su apoyo a una transición democrática, a unas Cortes Constituyentes
y a una amplia amnistía.
 Comunistas y anarquistas. La oposición quedó prácticamente desarticulada con la Ley de
Represión contra la Masonería y el Comunismo. No obstante, en 1946 se producen las

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primeras huelgas en Barcelona y en 1947 en Bilbao unos 50000 obreros pararon para exigir
subidas salariales.

A la vez se desarrolló el fenómeno de la guerrilla, formada por antiguos combatientes


republicanos que atacaba por su cuenta a las fuerzas del orden. Además, en 1944 el PCE
organizó una entrada masiva de guerrilleros o maquis por el Valle de Arán. Poco a poco las
partidas fueron exterminadas o capturadas, sin apoyo de los aliados europeos que apostaron
por aislar y no por atacar a la dictadura. A partir de 1948 el PCE renunció a la táctica
guerrillera.

En 1951 se sucedieron una serie de huelgas en el País Vasco y Madrid, como resultado de la
desesperación de los obreros para hacer frente a la imparable subida de precios, mientras
que los salarios apenas crecían. También en el mundo universitario se iniciaron las primeras
protestas. Así, en 1956 moría José Ortega y Gasset y los estudiantes aprovecharon los
funerales para reivindicar más libertades. Dos grupos se enfrentarán en las calles: el SEU
falangista y la oposición a estos, dirigida por Ramón Tamames, Enrique Múgica, Dionisio
Ridruejo,.... la represión policial fue muy dura y Franco derogó dos artículos del Fuero de los
Españoles. También se producirían cambios dentro de la Falange, donde saldrán del
gobierno los elementos más antiguos siendo sustituidos por otros más jóvenes como Camilo
Alonso Vega.

En los años sesenta, aunque el régimen intentaba cambiar su imagen y demostrar un talante
aperturista, la oposición era creciente. Así, en 1962 liberales, monárquicos y demócrata-
cristianos se habían reunido en Munich para aprobar una declaración en la que se
desaconsejaba la admisión de España en las instituciones europeas en tanto no se
restaurasen las libertades. La prensa franquista descalificó el llamado “Contubernio de
Munich” y aceleró las detenciones de dirigentes opositores.

También había protestas en las fábricas y en el País Vasco. Aquí había surgido la
organización terrorista ETA, que aumentó su apoyo social debido a la acción indiscriminada
de la Policía en la lucha contra este grupo. En Cataluña la oposición nacionalista demandaba
tanto la libertad política como la recuperación de la identidad nacional.Entre los trabajadores,
había surgido en 1962 Comisiones Obreras (CCOO) como alternativa al sindicalismo oficial
del Movimiento. A finales de los sesenta era el sindicato clandestino de referencia y buena
parte de su dirección estaba conectada con el PCE.

También hay que citar, en la oposición, el movimiento estudiantil, cada vez más amplio y
organizado, de manera que las manifestaciones estudiantiles constituyeron un grave
problema para las autoridades franquistas en la etapa final del régimen. A estos grupos
debemos sumar movimientos católicos de base, colectivos profesionales y asociaciones de
vecinos.

Los gobiernos de Franco eran cada vez más débiles, mientras estallaban algunos escándalos
de corrupción y aumentaba la oposición estudiantil y obrera. Además, el envejecimiento de
Franco suscitó el debate sobre la continuidad de la dictadura y dentro del régimen se fue
produciendo una ruptura entre los llamados “aperturistas”, partidarios de reformar el
sistema para ir acercándolo progresivamente al modelo parlamentario, y los sectores
inmovilistas, opuestos a cualquier cambio, y que pronto fueron denominados como el
“búnker”.

En junio de 1973 Franco renunció por primera vez a sus funciones de Jefe de Gobierno y
traspasó la labor a su ayudante Luis Carrero Blanco. Su mandato era, como mínimo, de cinco
años y, por tanto, su presencia podía ser impuesta al mismo rey. El nuevo gobierno de
Carrero Blanco tenía como objetivo sofocar las reformas y aplastar la oposición. Era un
gabinete “duro”, con Carlos Arias Navarro como ministro de Gobernación y ministro
Secretario General del Movimiento. Los dos problemas con los que hubo de enfrentarse
Carrero fueron: el mantenimiento del orden público y la exigencia de una apertura que
contemplase la legalización de las asociaciones políticas.

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Pero la respuesta del gobierno fue la dureza: en el Proceso 1001 contra diez miembros del
sindicato comunista CCOO, las penas de prisión fueron muy elevadas. Poco antes de abrirse
la sesión en el Tribunal de Orden Público Luis Carrero Blanco fue asesinado el 20 de diciembre
de 1973. La política represiva del régimen quedaba en entredicho al demostrarse la fragilidad
de las fuerzas de orden público. Además, Franco enfermo, quedaba sin un sucesor fiable.
Fue un durísimo golpe para las aspiraciones franquistas. La elección del sucesor de Carrero,
Carlos Arias Navarro, fue la última decisión política importante, en la que influyó su entorno
familiar.

El presidente Arias Navarro anunció, en un discurso el 12 de febrero de 1974, la liberalización


del régimen con la regulación del derecho de asociación política; se habló del espíritu del 12
de febrero. El régimen se volvía a dividir: el búnker, encabezado por el ministro José Utrera
Molina, opuesto a cualquier reforma; y los aperturistas, con Pío Cabanillas a la cabeza,
partidarios de la reforma desde dentro.

Pero ese mismo año de 1974 eran ejecutados un anarquista, Salvador Puig Antich, y un
delincuente común, lo que provocó la crítica del obispo de Bilbao y el primer enfrentamiento
abierto entre la Iglesia y el Estado, hasta el punto de que el Vaticano amenazó con
excomulgar a Franco y el cardenal Añoveros sufrió arresto domiciliario. Además, el general
Díaz Alegría, Jefe del Estado Mayor, fue cesado.

Además llegaban los efectos de la crisis mundial del petróleo y el IPC se disparaba al 17%.
Todo ello conducía inevitablemente a la conflictividad laboral y a la represión policial de la
misma.A esto han de añadirse las noticias de Portugal, donde el régimen del general Salazar
era sustituido por otro democrático en lo que se ha dado en llamar la Revolución de los
Claveles.

Con Franco enfermo un grupo muy variado de fuerzas políticas dirigidas por el PCE constituyó
la Junta Democrática, que proponía una ruptura democrática para salir de la dictadura. Felipe
González creó, en junio de 1975, la Plataforma de Convergencia Democrática, como
alternativa a la junta al considerar que esta solo servía a los intereses de los comunistas.

Desde el gobierno se echó marcha atrás en la política de apertura y un atentado de ETA en


la Calle del Correo de Madrid causaba doce muertos. Así, el desmoronamiento del “orden”
acompañaba los últimos meses de vida del dictador. ETA continuó sus atentados, y a ella se
unía el Grapo, que perpetró su primer asesinato en octubre de 1975. Como respuesta, el
gobierno endurecerá la represión con un decreto ley que preveía la pena de muerte para
terroristas. El 27 de septiembre dos activistas de ETA y tres del FRAP (Frente Revolucionario
Antifascista y Patriótico) fueron ejecutados entre las protestas internacionales.

Franco convocó una manifestación de adhesión, pero su mensaje era el mismo y los síntomas
de su decadencia física eran escandalosos. Este hecho también fue aprovechado por Hassán
II de Marruecos para organizar la Marcha Verde sobre el Sahara español con el objeto de
incorporarlo a su territorio. Arias Navarro ordenó la retirada y el abandono de la colonia (a
pesar de las promesas efectuadas a los saharauis) a Mauritania y Marruecos.

Después de una larga agonía moría en Madrid el 20 de noviembre de 1975 Francisco Franco.
El régimen quedaba así en una profunda crisis. Con su muerte se abrió la transición
democrática que supuso el desmantelamiento de la dictadura y la implantación de un
régimen constitucional.

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12. Normalización Democrática de España e Integración en Europa (desde 1975).

12.1. La Transición: alternativas políticas tras la muerte de Franco. El papel del rey y el
gobierno de Adolfo Suárez. El restablecimiento de la democracia: las elecciones de junio
de 1977. La Constitución de 1978. El Estado de las Autonomías. El terrorismo durante la
Transición.
12.2. Las etapas políticas de la democracia. Los gobiernos de la UCD. El golpe de Estado
de 23 de febrero de 1981. La alternancia política: gobiernos socialistas y gobiernos del
Partido Popular
12.3. La integración de España en Europa. Consecuencias económicas y sociales. La
modernización de las infraestructuras. El Programa de Convergencia y la creación del
euro.

12.1. La Transición: alternativas políticas tras la muerte de Franco. El papel del rey y el
gobierno de Adolfo Suárez. El restablecimiento de la democracia: las elecciones de junio
de 1977. La Constitución de 1978. El Estado de las Autonomías. El terrorismo durante la
Transición.

La Transición comenzó con la muerte de Franco (20 de noviembre de 1975) y la proclamación


de Juan Carlos I como rey y Jefe de Estado, dos días más tarde; finalizando en octubre de
1982, con la victoria electoral del PSOE. A la muerte del dictador se daban tres alternativas
políticas: la continuidad del régimen franquista con alguna modificación superficial,
defendida por el bunker; la reforma política a partir de las leyes e instituciones del
franquismo, propuesta por los aperturistas (y que será la que se impondrá); y la ruptura
democrática, acabando con el régimen dictatorial de forma inmediata (defendida por la
oposición democrática).

En la fase final del franquismo el nuevo monarca se había rodeado de un grupo de asesores,
entre los que destacaba Torcuato Fernández Miranda, que diseñó un plan de cambio político:
se trataba de aplicar cambios controlados que no afectasen a los funcionarios y militares
franquistas y que llevaran a un sistema democrático desde las propias leyes franquistas. En
un principio el rey mantuvo al frente del gobierno a Arias Navarro, quien había presidido el
ejecutivo en la fase final de la dictadura. También se incluía a Manuel Fraga como ministro
del Interior y figuras jóvenes procedentes del Movimiento como Adolfo Suárez o Martín Villa.
Pero el gobierno de Arias fracasó a la hora de desarrollar un proceso de reformas y respondió
con represión a las protestas sociales. Una oleada de huelgas se extendió por el país en
enero de 1976. La respuesta represiva culminó con los incidentes de Vitoria, en marzo de
1976, cuando cinco trabajadores murieron a manos de la policía.

El rey destituyó a Arias Navarro en julio de 1976 y nombró en su lugar a Adolfo Suárez como
nuevo presidente del gobierno, que fue recibido con decepción entre la opinión
democrática. Sin embargo, en su primer discurso anunció una relación franca con la
oposición, la instauración de un régimen de libertades, así como la realización de un
referéndum sobre la reforma constitucional y la convocatoria de elecciones generales en el
plazo de un año. Inmediatamente se empezó a entrevistar con los líderes de la oposición y
del franquismo, convenciéndoles de que su proyecto de transición era el único viable. Poco
tiempo después, en septiembre de 1976, Suárez presentó el proyecto de Ley para la Reforma
Política. Era la ley que desmantelaba el franquismo desde el propio régimen y la pieza clave
que permitió al gobierno de Suárez despejar el camino hacia la democracia desde la legalidad
franquista. Porque era el Consejo del Reino y las Cortes franquistas las que tenían que votar,
voluntariamente, su disolución. Y así fue, el 18 de noviembre de 1976, con un texto que
preveía la transformación de las Cortes existentes en un Congreso de los Diputados y un
Senado elegidos por sufragio universal y reclamaba la soberanía popular; además anunciaba
futuras elecciones democráticas con el concurso de partidos políticos.

La ley fue aprobada en referéndum y la oposición democrática renuncio a la ruptura, a favor


de la reforma. Los sectores más inmovilistas del franquismo, irritados por la evolución
política y los atentados terroristas de ETA y el GRAPO, empezaron a conspirar para organizar

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un golpe militar. En septiembre de 1976, Suárez nombró al teniente general Gutiérrez


Mellado vicepresidente del gobierno para controlar el peligro golpista en el Ejército.

Poco a poco, la oposición fue saliendo de la clandestinidad. El PSOE celebró en Madrid su


XXVII Congreso al que asistieron importantes líderes internacionales. Santiago Carrillo, el
líder comunista dio una rueda de prensa clandestina en Madrid reclamando el derecho del
PCE a ser legalizado.

El año 1977 iba a ser decisivo en la aplicación de los cambios políticos, pero las cosas no
empezaron bien: en la semana del 23 al 29 de enero de 1977, una sucesión de hechos
violentos estuvo a punto de dar al traste con la transición. Entre ellos destacó la matanza
de cinco abogados laboralistas del PCE en Atocha por grupos de pistoleros de extrema
derecha. La respuesta popular fue una gran manifestación de repulsa en Madrid que se
desarrolló pacíficamente y que mostró la voluntad general de continuar los cambios de forma
pacífica.

Adolfo Suárez dando un paso más, aprobó la legalización del PCE en abril de 1977 y la
amnistía de los presos políticos. De esta forma, se celebraron las primeras elecciones
democráticas desde la Segunda República en junio de 1977. Celebradas con una alta
participación (77%), en ellas el partido triunfador fue la Unión del Centro Democrático
(UCD), nuevo partido organizado por Suárez en el que se agrupaban los aperturistas del
franquismo con algunos elementos moderados de la antigua oposición democrática. El
segundo partido más votado fue el PSOE de Felipe González. Por detrás quedó el PCE y
la Alianza Popular de Manuel Fraga .Convergència i Unió de Jordi Pujol y el PNV se
constituyeron como las principales fuerzas nacionalistas. Ningún partido de ultraderecha
consiguió representación parlamentaria.

El nuevo gobierno de Suárez se aprestó a hacer frente a los principales desafíos del
momento: elaborar una Constitución que articulara políticamente el nuevo sistema
democrático y hacer frente al terrorismo de ETA. Todo este delicado proceso político debía
hacerse en un contexto de profunda crisis económica en el que el paro y la inflación crecían
alarmantemente. Para estabilizar la situación económica las principales fuerzas políticas
firmaron en octubre de 1977 los Pactos de la Moncloa, una serie de medidas consensuadas
para hacer frente a las graves dificultades económicas. También se abordó la integración del
catalanismo en la política española. El presidente de Cataluña en el exilio, Josep Tarradellas,
fue nombrado oficialmente presidente de la Generalitat, volviendo a Barcelona.

La Constitución de 1978 fue votada en Cortes el 31 de octubre y ratificada en referéndum el


6 de diciembre. El texto afirma su voluntad de establecer una sociedad democrática
avanzada, cuyos valores superiores son la justicia, la igualdad y el pluralismo político y sus
principios fundamentales el Estado social y democrático de derecho.Todo ello bajo una
monarquía parlamentaria (en la que el rey es el jefe del Estado, pero sólo tiene funciones
representativas, reina, pero no gobierna). La Constitución recoge:

 Una declaración de derechos individuales: libertad, (expresión, religiosa, imprenta,


asociación, económica), igualdad ante la ley y propiedad, además de alguno social como
el de la educación. También proclama la libertad religiosa en un estado aconfesional
(aunque urge a los poderes públicos a tener en cuenta la religión de los españoles)
 La división de poderes: Las Cortes, elegidas por sufragio universal, y formadas por el
Congreso de los Diputados y el Senado (Cámara territorial), son el órgano supremo de la
soberanía popular y la manifestación del poder legislativo. El gobierno ostenta el poder
ejecutivo, dirige las administraciones civil y militar y conduce la política interior y exterior.
El poder judicial se configura como protector de las leyes y propulsor de la justicia.La
Constitución recoge también la creación de un Tribunal Constitucional.

 Un Estado descentralizado. La Constitución de 1978 atendió también a la reivindicación


de autonomía representada desde comienzos del siglo XX por la demandas de
nacionalistas catalanes y vascos, aunque ampliándolo a todas las regiones que lo
solicitasen, de acuerdo con el procedimiento constitucional. La Constitución recogía la

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España plural compuesta por nacionalidades y regiones, aunque garantizando la


indisolubilidad de España.

Tras la promulgación de la Constitución el hecho político más importante fue la aprobación


consensuada de los Estatutos de Autonomía de Cataluña y el País Vasco en 1979, que fueron
ratificados en referéndum popular el 25 de octubre de ese año. Más tarde harían lo mismo
Galicia y Andalucía, y en un largo proceso de transferencia de competencias desde el Estado,
se fueron formando otras trece comunidades autónomas entre 1980 y 1983.Una vez
aprobada la Constitución se celebraron nuevas elecciones, en las que volvió a salir triunfador
el partido de Adolfo Suárez. En cambio, en las primeras elecciones municipales democráticas
la mayoría de los grandes ayuntamientos fueron copados por los partidos de izquierda.

El proceso de reformas de la nueva democracia española estuvo siempre amenazado por


dos fuerzas opuestas que se alimentaban mutuamente. Por un lado, las fuerzas de extrema
derecha, en las que se agrupaban los residuos del franquismo más duro, grupos terroristas
como los Guerrilleros de Cristo Rey, diarios del régimen como El Alcázar, o grupos políticos
como Fuerza Nueva dirigida por Blas Piñar. Esta extrema derecha centró sus esfuerzos
en alentar un golpe militar que pusiera fin al proceso democrático. Por otro lado, los grupos
terroristas nacionalistas como ETA o de extrema izquierda como el GRAPO. Con sus ataques
al ejército y las fuerzas policiales alimentaban las posibilidades de un golpe militar.

La situación llegó a su momento de máxima tensión en la semana del 23 al 29 de enero de


1977, cuando una sucesión de hechos violentos estuvo a punto de dar al traste con la
transición. Al asesinato de un estudiante en una manifestación pro-amnistía por parte de los
"Guerrilleros de Cristo Rey", le siguió el secuestro del presidente del Consejo Supremo de
Justicia Militar, el general Villaescusa, por parte del GRAPO y la matanza de cinco abogados
laboralistas del PCE en Atocha por grupos de pistoleros de extrema derecha.

El entierro de los abogados laboralistas se convirtió en una gran manifestación de repulsa


en Madrid, que se desarrolló pacíficamente y que mostró claramente la voluntad general de
continuar los cambios en paz.

De cualquier manera, los ataques terroristas continuaron y la amenaza golpista se acentuó.


En 1978 tuvo lugar la denominada Operación Galaxia, complot militar para organizar un
golpe de estado contra el sistema democrático. En él estaba implicado Tejero, que tres años
después protagonizaría el golpe del 23F.

La brutal campaña terrorista de ETA causaría más de doscientos muertos entre 1978 y 1980.
Esos fueron los dos años más letales de la banda. Estaba claro que, aunque nacida en la
dictadura, el principal enemigo de ETA era la democracia española.

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HISTORIA DE ESPAÑA 2023-2024

12.2. Las etapas políticas de la democracia. Los gobiernos de la UCD. El golpe de Estado
de 23 de febrero de 1981. La alternancia política: gobiernos socialistas y gobiernos del
Partido Popular.

Las disputas dentro de la misma UCD y la derrota del partido en las elecciones autonómicas
de Cataluña y País Vasco, llevaron a Adolfo Suárez a presentar la dimisión el 29 de enero de
1981.En la sesión de investidura del nuevo presidente, Leopoldo Calvo-Sotelo, el 23 de
febrero de ese mismo año, un grupo de militares intentó un golpe de estado que acabó
fracasando esa misma noche. Calvo-Sotelo fue ratificado, mientras que millones de personas
salían a la calle en toda España para manifestarse contra el golpismo.El gobierno de Calvo-
Sotelo tuvo que hacer frente a las presiones de la Iglesia ante la ley del divorcio, así como
las de las fuerzas de izquierda ante la decisión de que España entrara en la OTAN. Mientras,
la UCD se desintegraba rápidamente, lo que llevó a una convocatoria anticipada de
elecciones generales para el 28 de octubre de 1982.

Las elecciones generales del 28 de octubre de 1982 supusieron una victoria abrumadora
para el PSOE, que obtuvo una amplia mayoría absoluta. El segundo partido más votado fue
AP, liderado por Manuel Fraga. UCD Y CDS apenas obtuvieron representación parlamentaria.
El PSOE mantuvo su hegemonía en sucesivas elecciones (autonómicas, municipales y
generales de 1986, 1989 y 1993), hasta 1996, con Felipe González como Presidente del
Gobierno durante esos catorce años.

La mayoría parlamentaria en las diferentes legislaturas permitió al PSOEllevar a cabo, sobre


todo en los primeros años, una política de modernización de España, extendiendo el régimen
de Seguridad Social y generalizando la sanidad pública, implantando un nuevo sistema
educativo (la LOGSE ampliaba hasta los 16 años la enseñanza obligatoria), y llevando a cabo
una reforma fiscal. Otras reformas que atentaban contra los pilares de la mentalidad
franquista provocaron una grave polémica como la despenalización parcial del aborto, el
reconocimiento de la objeción de conciencia y el servicio social sustitutorio.

En el terreno económico aunque se consiguió frenar la inflación (del 14% en 1982 al 8% en


1985), la lucha contra el paro fue un importante fracaso del gobierno socialista, ya que siguió
creciendo, incrementado por una obligada reconversión industrial que forzó el cierre de
numerosas empresas. El resultado fue un creciente descontento de los trabajadores que
culminó en la jornada de huelga general del 14 de diciembre de 1988.

El 12 de junio de 1985 se firmó el Tratado de Adhesión de España a la CEE, con entrada el


1 de enero de 1986. También se celebró un referéndum para decidir la permanencia o no en
la estructura militar de la OTAN. Aunque en la oposición el PSOE se había manifestado en
contra de tal permanencia, ya en el gobierno la apoyó y ganó el sí.

En lo político el PSOE ganó las elecciones de 1986 y las de 1989, aunque con una sensible
pérdida de votos y un aumento de la abstención. En la oposición Alianza Popular se había
transformado en el Partido Popular, y eligió a un nuevo líder, José María Aznar.Desde 1990
el descrédito del gobierno fue en aumento al hacerse públicos escándalos que implicaban a
dirigentes del PSOE: la financiación irregular del partido, el enriquecimiento ilegal de
importantes dirigentes socialistas, algunos de los cuales tenían responsabilidades de
gobierno (como Luis Roldán, director general de la Guardia Civil), las escuchas telefónicas a
algunas personalidades políticas del país e incluso la guerra sucia contra ETA (los GAL). En
1993 Felipe González consiguió vencer de nuevo en las elecciones generales, pero sin
mayoría absoluta, por lo que necesitó el apoyo de los nacionalistas catalanes para poder
gobernar. El clima político estaba muy crispado entre el PSOE y el PP y, finalmente, CiU
retiró su apoyo al gobierno convocándose elecciones generales anticipadas el 3 de marzo de
1996.

Estas dieron una ajustada victoria al PP, que se vio obligado a gobernar en minoría, con
apoyos parlamentarios del nacionalismo catalán y canario. Además necesitó el apoyo de
algún otro partido, en este caso CiU (Convergencia i Unió). El giro a la derecha en las
generales se vio ratificado también por la victoria del PP en autonómicas y municipales.

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Aznar centró sus esfuerzos en aplicar una política económica de ajustes, para reducir el
déficit público y reactivar la actividad económica privada. La recuperación económica iniciada
en 1995 se consolidó en los años de mandato de los populares. La política antiinflacionista
y de rigor presupuestario, así como la buena coyuntura económica internacional, dieron
comoresultado un crecimiento medio por encima del 3% y permitieron cumplir los requisitos
de convergencia con Europa (Tratado de Maastricht). Así, el 1 de enero de 1999 España
pudo incorporarse al grupo de países fundadores del Euro. A la reducción del déficit del
Estado contribuyó también la privatización de empresas públicas (Endesa, Telefónica, Iberia,
Repsol,....) y la liberalización de los mercados del gas, electricidad y petróleo.

En 2000 nuevas elecciones dieron al Partido Popular la mayoría absoluta, ante la crisis
interna del Partido Socialista Obrero Español, que veía suceder a varios Secretarios
Generales. Se iniciaron así una serie de reformas en el terreno educativo, como la Ley de
Calidad de la Enseñanza ( LOCE ), para la enseñanza media o la Ley de Reforma
Universitaria, que reducía la autonomía universitaria; reformas en el ámbito laboral y Ley
de Extranjería…, que provocaron protestas sociales, como la huelga general de 2002. El
gobierno, presidido por Aznar, vio erosionada su imagen con el Plan Hidrológico
Nacional(trasvase de agua de unas cuencas a otras ), el hundimiento del petroleroPrestige
en las costas de Galicia y el apoyo exterior de Aznar a EE.UU en la guerra de Irak en contra
de la resolución de la ONU (Entrevista de las Azores entre con Bush y Blair)

Las elecciones celebradas el 14 de marzo de 2004estuvieron sacudidas por el atentado


terrorista del 11-M, que el gobierno del PP atribuyó a ETA, cuando muchas pistas indicaban
una orientación islamista vinculada con Al-Qaeda. El PSOE consiguió mayor número de votos
y José Luís Rodríguez Zapatero fue elegido presidente del gobierno. Medidas del nuevo
gobierno fueron: laretirada de las tropas españolas en Irak (abril de 2004), retirada del plan
Hidrológico (sustituido por plantas desalinizadoras),reforma de las leyes educativas de los
populares,ley Orgánica para la Igualdad Efectiva de Mujeres y Hombres y la Ley de
Dependencia. Esta última suponía modificaciones en el código civil para permitir el
matrimonio entre personas del mismo sexo (lo que fue muy contestado por sectores
conservadores y por la Iglesia católica). Rodríguez Zapatero estuvo dos legislaturas en la
Moncloa, aunque la crisis económica iniciada en 2008, le hizo adelantar las elecciones en
2011, mientras su nivel de popularidad y apoyos estaba en mínimos. Así, en junio de 2011
venció el Partido Popular y su líder, Mariano Rajoy, fue elegido presidente del gobierno.

La primera legislatura de Mariano Rajoy estuvo marcada por los duros ajustes
económicos y de prestaciones sociales relacionados con los efectos de la crisis financiera
internacional. Esta se vio agravada en el caso español por una “burbuja inmobiliaria” que,
al explotar, devaluó el precio de los inmuebles y se llevó por delante millones de puestos de
trabajo relacionados con la principal actividad económica del país: la construcción. Ante el
riesgo de una posible intervención financiera y bajo la supervisión de la Unión Europea, se
abordaron drásticos recortes en inversión así como una reforma laboral que suponía, en la
práctica, la anulación de derechos adquiridos por los trabajadores y una bajada de los
salarios.

Los efectos de estos ajustes se tradujeron en una mejora de los datos macroeconómicos,
pero la contestación social era mayor, y ello favoreció la aparición de nuevas fuerzas
políticas, como Podemos y Ciudadanos. En este ambiente político se celebraron las
elecciones de noviembre de 2015 en las que volvió a vencer el Partido Popular. Sin embargo,
y ante la imposibilidad de poder formar gobierno, las cortes se disolvieron, repitiéndose las
elecciones en junio de 2016. En esta ocasión Mariano Rajoy contó con los suficientes apoyos
y abstenciones para revalidar mandato. Sin embargo, acosado por sentencias judiciales que
evidenciaban la corrupción en su propio partido, fue destituido como presidente del gobierno
por una moción de censura el 1 de junio de 2018. Desde entonces el PSOE, encabezado por
Pedro Sánchez, desarrolla el nuevo gobierno.

El terrorismo de ETA fue disminuyendo desde mediados de los años ochenta por la
implicación de Francia, la eficacia de los servicios de seguridad españoles y la unidad de los
partidos. Aún así, hubo atentados indiscriminados, como el de Hipercor, en 1987. Después
de varios intentos de diálogo y treguas, la banda terrorista se encontraba cada vez más

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debilitada. El atentado islamista del 11 de marzo de 2004 en Madrid, supuso la irrupción de


una nueva forma de terrorismo internacional en Europa y, a la vez, el comienzo del fin de
ETA. La banda siguió atentando hasta que, en 2009, declaró el “cese definitivo de la actividad
armada”. El 3 de mayo de 2018 ETA anunció su disolución definitiva.

ELECCIONES VENCEDOR / PERIODO


GENERALES Presidente del LEGISLATIVO
Gobierno
1 de MARZO 1979 UCD /Adolfo Suárez
1979-1982
L. Calvo Sotelo (1981)
28 de OCTUBRE 1982 PSOE / Felipe González
1982-1986
22 de JUNIO 1986 PSOE / Felipe González
1986-1989
29 de OCTUBRE 1989 PSOE / Felipe González
1989-1993
6 de JUNIO 1993 PSOE / Felipe González
1993-1996
3 de MARZO 1996 PP /José María Aznar
1996-2000
12 de MARZO 2000 PP /José María Aznar
2000-2004
14 de MARZO 2004 PSOE / José Luis
2004-2008
Rodríguez Zapatero
9 de MARZO 2008 PSOE / José Luis
2008-2011
Rodríguez Zapatero
20 de NOVIEMBRE 2011 PP /Mariano Rajoy
2011-2015
20 de DICIEMBRE 2015 PP/Mariano Rajoy
2015-2016
26 de JUNIO 2016 PP/Mariano Rajoy
2016-2019
PSOE/Pedro Sánchez
NO HAY ACUERDO PARA LA FORMACIÓN DE
28 de ABRIL 2019
GOBIERNO
PSOE/Pedro Sánchez 2023
10 de NOVIEMBRE 2019

12.3. La integración de España en Europa. Consecuencias económicas y sociales. La


modernización de las infraestructuras. El Programa de Convergencia y la creación del
euro.

La integración de España en Europa. El Programa de Convergencia y la creación del euro

En 1962 España solicitó el ingreso, pero las condiciones políticas del país hicieron que no
recibiera respuesta, si bien en 1970 logró un Acuerdo Preferencial, por el que España y la
CEE intercambiaban ventajas comerciales. Tras las elecciones generales de 1977 se iniciaron
conversaciones para la integración plena, que duraron hasta 1985.

El 12 de junio de 1985 España (junto con Portugal) firmó el ingreso, que fue efectivo a partir
del 1 de enero de 1986. Se estableció un período transitorio, que a corto plazo supuso fuertes
costes sociales, con la reconversión de los sectores industriales más anticuados, como el

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siderúrgico y el naval. Las consecuencias económicas más importantes, de nuestra entrada


en la CEE han sido: la liberalización económica (que acabó con el proteccionismo para
adaptarse a un mercado abierto y competitivo) y la aceleración del crecimiento económico,
gracias a las ayudas de la UE para reducir desequilibrios socio-económicos entre los países
miembros de la Unión.

Desde su entrada en la CEE España ha participado activamente en el proceso de construcción


europeo:
 1987 firma del Acta Única (a partir de ahora CE), se plantea el objetivo de intensificar la
cooperación, la libre circulación de personas, bienes, capitales y servicios, así como la
creación de un sistema monetario europeo.

 1991 firma del Tratado de Maastricht, que dio origen a la Unión Europea y establecía las
bases para la integración europea mediante: libre circulación de personas, mercancías,
servicios y capitales por todos los países miembros (por el Tratado Schengen se suprimen
los controles interiores en las fronteras), el reconocimiento de la ciudadanía europea:
pasaporte común, votación en elecciones municipales y europeas… Además de acordarse
la Política exterior y de seguridad común (PESC) y la Cooperación en Asuntos de Interior
y de Justicia (CAJI)

El Tratado de Maastricht establecía las bases para la creación de una Unión monetaria
mediante el establecimiento de un Plan de Convergencia económica para poner en
funcionamiento, bajo la dirección y control del Banco Central Europeo una moneda común:
el euro.

Los requisitos que debían cumplir los estados que quisieran formar parte de la Unión
Monetaria eran:

 La tasa de inflación no podía superar en más de un punto y medio la media de los tres
países de la Unión con menos inflación.
 El límite de déficit público se situó en el 3% del PIB.
 Había condiciones para los tipos de interés.

La firma de Maastricht obligó a realizar un duro plan de ajustes para cumplir el Plan de
Convergencia que consistió en eliminar ciertos desequilibrios de la economía española. El
Plan quería reducir el paro, el déficit público y reducir los desequilibrios regionales. El Plan
tuvo ciertas repercusiones negativas en las condiciones de vida y laborales de los
trabajadores. Pasada la euforia por el ingreso de España en Europa, muchos españoles
atribuían a Europa la responsabilidad del cierre de empresas, la limitación de la
pesca…Aunque también se percibían ventajas como fondos estructurales que han supuso
una inyección de capital importantes.

 El Tratado de Amsterdam en 1997 revisó el de Maastricht y en vistas de la incorporación


de nuevos miembros procedentes de la Europa del Este, establecía la idea de dos
velocidades respecto al ritmo de integración.
 En 1998 once países de la UE, entre ellos España, firmaron el acuerdo de la constitución
del Banco Central Europeo con lo que se creaba una autoridad monetaria común para la
unión.
 Cuando el PP se hizo cargo del gobierno en 1996 la entrada en la primera fase del euro
se convirtió en un objetivo principal. En 1999, después de tres años de presupuestos
contenidos, España cumplía los requisitos exigidos por UE y justificaba, de paso, las
enormes transferencias financieras procedentes de Bruselas, los fondos de cohesión para
ayudar a los países menos prósperos a cumplir los requisitos para su entrada en la Unión
monetaria.
 En 2002 las monedas y billetes de euro sustituyeron a la peseta. Con el objetivo de
fortalecer la defensa europea, se impulsó la creación de un espacio común de seguridad
y justicia.

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 En 2003 el Tratado de Niza reformó las instituciones europeas y en 2004, la fallida


Constitución Europea, fue sustituida por el actual Tratado Constitucional Europeo
(Lisboa, 2005).

Entre 1986 y 2000 el peso de España en la UE fue creciendo, siendo el español Javier Solana
el primer PESC. Presidió en diversas ocasiones la UE, ocupó puestos importantes en ella
(Presidente del Parlamento Europeo, carteras económicas en la Comisión). Con la entrada
de países nuevos procedentes del centro y este europeo, ha perdido peso en el nuevo reparto
de poder, reduciendo su número de diputados en el Parlamento Europeo y de votos en el
Consejo de la Unión Europea. Su peso, pues, ha decrecido, al igual que los fondos de la
Unión Europea. Pero al mismo tiempo, se le plantean nuevos retos de modernización
tecnológica y crecimiento en la competitividad.

Consecuencias económicas y sociales. La modernización de las infraestructuras.

 Económicas: La liberalización económica puso fin al tradicional proteccionismo, pero


obligó a una dura reconversión del sector primario e industrial para adaptarse a un
mercado abierto y competitivo. diferentes sectores económicos tuvieron que hacer
importantes sacrificios para conseguir una producción competitiva con la de los otros
países comunitarios. Ello supuso la pérdida de numerosos puestos de trabajo e incluso
el desmantelamiento o la disminución drástica de algunos sectores. La contraprestación
era la apertura para los productos españoles de un mercado de millones de personas
con una elevada capacidad adquisitiva. El PIB se ha duplicado entre 1985 y 2013. Al
tiempo se ha recortado la distancia entre los demás miembros de la UE y España (ingresó
con un 72% de la media y en 2014 tenía un 91%, tras haber alcanzado en 2007 antes
de la crisis el 103%). El comercio exterior ha multiplicado por 7 el valor de sus
importaciones.

 La modernización de infraestructuras: Las inversiones de la UE en España han sido


fundamentales para el desarrollo del país. Han costeado infraestructuras varias
(carreteras y autopistas, red de ferrocarriles, etc.) por valor de más de 300.000 millones
entre 1986 y 2013.

 La política de ayudas de la UE (FEDER; FEOGA; FSE, etc.,) pensadas para reducir los
desequilibrios socio-económicos entre los países de la Unión, han llegado a suponer casi
un 1% del PIB español y han hecho posible, las mejoras del sector agrícola mediante
subvenciones y la financiación de planes de formación profesional y creación de empleo,
ayudando al desarrollo y modernización de la sociedad española. La más importante de
todas las ayudas fue el Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER), creado en
1975 con el objetivo de corregir los principales desequilibrios territoriales en la CEE, ya
estuvieran causados por un nivel de desarrollo inferior al de otras zonas o porque el
declive de una actividad hiciera necesaria una reconversión sectorial de la economía. Este
fondo ha sido, hasta 2014, el más relevante en términos cuantitativos en el caso de
España. El Fondo de Cohesión se constituyó tras la firma del Tratado de Maastricht, en
1992, para asentar las bases de una política regional solidaria a nivel comunitario. Su
objetivo era la realización de inversiones públicas en infraestructuras medioambientales
y de comunicaciones en regiones que presentaban carencias en estos ámbitos y cuya
renta nacional bruta es inferior al 90% de la media de la UE. España dejó de ser elegible
en 2014. Por último, el Fondo Europeo Agrícola de Desarrollo Rural (FEADER), creado en
el contexto de la reforma de la Política Agrícola Común (PAC) de principios de los años
2000, fomenta el desarrollo rural, utilizando el bajo impacto ambiental de los proyectos
presentados como criterio para la concesión de las ayudas financieras. La distribución de
este fondo depende del nivel de desarrollo regional medido por el PIB per cápita y de la
proporción de superficie agrícola y forestal dentro del total. Las ayudas de la PAC se
empezaron a recibir a partir de 1992 y actualmente suponen, solo para el periodo 2023-
2027, unos 45.000 millones de euros.

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