INVESTIGACIÓN (EE.
SS)
Paramos y Pajonales Andinos:
El páramo andino o páramos de los Andes son ecosistemas de montaña que
pertenecen al dominio fitogeográfico amazónico. En Venezuela, Colombia y el norte
del Ecuador están caracterizados por la presencia de los frailejones, que pertenecen al
género Espeletia (más de 200 especies); además de los frailejones, hay muchos géneros
y especies vegetales endémicas del páramo, y también hay vegetales de amplia
distribución pero que no son los determinantes.
En Ecuador tienen una altura promedio de 3300 m s.n.m., y cubre el 7 % de su
territorio, y proveen servicios ecosistémicos como: recursos hídricos de calidad y
sumideros de carbono principalmente.
Los Pajonales considerados un ecosistema único en el medio ambiente y las
zonas andinas de Perú, Ecuador, Venezuela y Colombia, los pajonales andinos son
auténticas fuentes de agua y vida para las familias y comunidades andinas que habitan
entre los 3,000 y 5,000 metros sobre el nivel del mar.
Los pajonales andinos conservados mantienen un rendimiento hídrico
(producción anual de agua) tres a cuatro veces superior a cuando estos son forestados
con árboles.
Bosques andinos de altura:
Los patrones de diversidad de los bosques Andinos varían con la elevación,
como gradiente estructurante principal. La estructura y composición de los bosques
andinos en montañas tropicales grandes alejadas del litoral bajo los 1200-1500 m de
elevación es similar a la de los ecosistemas de bosques de tierras bajas. Sobre esa
elevación, tanto la diversidad como la altura del dosel disminuye y las comunidades de
epífitas y musgos aumentan en diversidad y biomasa (Scatena et al. 2010). En la
vecindad de la línea superior del bosque, la diversidad también es menor, ocurriendo en
algunos casos parches monoespecíficos.
Valles secos:
En la mitad de los Andes, por los valles internos se escurren ríos que van hacia
fuera de la cordillera, drenando hacia la costa y la Amazonía aguas que nacen en lo alto
de los fríos páramos. En el Distrito Metropolitano de Quito, las aguas comienzan su
largo recorrido desde la cordillera oriental y bajan hasta el valle interno del río
Guayllabamba, este a su vez fluye por el nor-occidente hasta llegar al río Esmeraldas y
luego al océano Pacífico. Se encuentran en medio de la cordillera occidental y oriental.
El Chota, cuna de futbolistas; Guayllabamba, tierra de sabrosas chirimoyas; y Ambato,
de flores y frutas, son lugares donde sus bosques nativos tienen algo en común: la falta
de agua, los cactos, las acacias, algarrobos y pencos, y en general plantas con hojas
transformadas en espinos para evitar la pérdida de agua. Pero no todo es así,
generalmente las riberas de los ríos son muy fértiles y existen pequeñas zonas verdes a
manera de oasis. La fauna común se compone principalmente de ratones de campo,
halcones peregrinos o quilicos, de tayos o aguaitacaminos; también se puede encontrar
armadillos y lobos.
El bosque húmedo tropical
Este es, con seguridad, el ecosistema más nombrado y el menos conocido por la
mayoría de los ecuatorianos. Al punto que muchos solo podrían describir “la selva” por
películas como Tarzán, lo cual es triste si consideramos como verdad que nada supera a
la realidad. Es el lugar más biodiverso del Ecuador y también el más exótico. La
naturaleza, con relación a otros ecosistemas, parece haber privilegiado estos bosques
con gigantescos árboles como los ceibos y matapalos, infinidad de prodigiosas plantas,
flores y frutos, y la mayor variedad de invertebrados, peces, anfibios, reptiles, aves y
mamíferos.
El bosque seco de la Costa
En este caso, nadie mejor que los manabitas y guayaquileños para describir el
hermoso, aunque algo desolado paisaje. Lo más sobresaliente son los árboles de
porotillo y el ceibo. En cierta temporada, la época seca, pierden todas sus hojas; su
propósito es conservar la poca agua que existe; durante este período, en el caso del
ceibo especialmente, la fotosíntesis se realiza en el tronco, por lo que se vuelve todo
verde. También son típicos los cactos y arbustos como el zapote de perro y los
muyuyos.
En las partes altas de las montañas costeras ocurre que, por efecto de los vientos, el
clima es más húmedo y por lo tanto la vegetación difiere del entorno. En los pocos sitios
bien conservados que aún quedan son comunes los guayacanes y los fernán sánchez. En
estos ecosistemas existen gavilanes de dorso gris, armadillos, guatusas, osos
hormigueros, varios ratones de campo y uno de los pocos marsupiales ecuatorianos, la
zarigüeya.
Ecosistema de Galápagos:
En la Isla Galápagos se pueden identificar una gran variedad de zonas de
hábitats. Una zona de hábitat es un territorio en el que se dan las mismas condiciones
medioambientales en toda su área. Por consiguiente, una zona de hábitat se caracteriza
por contar con determinados animales y plantas adaptados a vivir en ella. Los factores
ambientales como la altitud, las precipitaciones y la temperatura, conforman los
distintos hábitats. Estos factores varían según la distancia hacia el interior, los vientos y
la forma de las capas terrestres y marinas. Existen cinco tipos de hábitats en las islas
Galápagos: marinos, costeros, áridos, de transición y húmedos; dentro de estas cinco
categorías se pueden encontrar más tipos de hábitats.
Las Islas Galápagos son el resultado de un fenómeno natural, permitieron la
formación de estos destinos incomparables, permitiéndoles tener paisajes hermosos y
únicos, así como su ubicación geográfica privilegiada, que reúne factores importantes
para el desarrollo y la adaptabilidad de las especies endémicas junto con su ecosistemas
que hacen de este un lugar único en el planeta.