UAMI13701
UAMI13701
UNIDAD IZTAPALAPA
DIVISIÓN DE CIENCIAS SOCIALES Y HUMANIDADES
T E S I S
que presenta
MARINA MARTÍNEZ ANDRADE
para obtener el grado de
DOCTORA EN HUMANIDADES
LÍNEA: TEORÍA LITERARIA
ASESORA
DRA. ARALIA LÓPEZ GONZÁLEZ
A LA MEMORIA
de padre, madre y hermanos
que me han antecedido
en el gran viaje
Mi agradecimiento sincero
INTRODUCCIÓN I
2.1. Viaje, viagem, voyage, viaggio, trip, travel, 49; 2.2. El viaje y los
viajes, 51; 2.3. Surgimiento del género, 54; 2.4. Las maravillas de Marco
Polo, 56; 2.5. El diario de Colón, 58; 2.6. Las cartas de Hernán Cortés, 64;
2.7. Viajeros del siglo XVI, 67; 2.8. Viajeros del siglo XVII, 70; 2.9.
Viajeros del siglo XVIII, 71; 2.10. Alexander Von Humboldt, 74; 2.11.
Hacia una conceptualización del género, 83; 2.12. El género literatura de
viajes, 95; 2.13. Las características del género, 103.
4.1. El texto y su historia, 173; 4.2. El intertexto, 176; 4.3. Texto y contexto,
178; 4.4. Pretexto y texto, 181; 4.5. La dictadura de Santa Anna, 186; 4.6.
La primera generación de la Reforma, 191; 4.7. Liberalismo y
romanticismo, 196; 4.8. La Academia de Letrán, 201; 4.9. Hacia un
proyecto de nación, 205; 4.10. Un género mezclado, 209; 4.11. Entretejido
de verdad y ficción, 215; 4.12. Relato y viaje, 217; 4.13. La dimensión
autobiográfica, 223.
CONCLUSIONES 289
BIBLIOGRAFÍA 305
INTRODUCCIÓN
El tema central del presente trabajo gira en torno de una de las obras escritas por don
narrador percibe tanto el espacio narrado como a sí mismo y a los diferentes grupos
humanos que lo pueblan, las relaciones que establece con el lector, y la forma en que
La literatura de viajes como tal nace propiamente hacia 1632, aunque la acción de
contar las travesías, tanto en forma oral como escrita, ya existía en la antigüedad, como
los viajes se siguen escribiendo, aunque es en los siglos XVII, XVIII y XIX cuando ocupan
muchos y muy valiosos relatos de viajes, pero el Liber millionis o Libro de la maravillas
escrito en 1298 por Marco Polo y algunos de los treinta volúmenes de Viaje a las regiones
equinocciales del Nuevo Continente, producidos entre 1799 a 1804 y publicados entre 1805
famoso Ensayo político sobre el reino de la Nueva España, de Alexander von Humboldt,
género.
lento y tímido que el de los viajes en sí, pues en contrapartida a la intrepidez con que los
autobiografía, las memorias, el diario, la crónica o las peregrinaciones con las cuales el
relato de viajes siempre estará en vecindad y mixtura, a tal grado que actualmente se
agrupan como escrituras del yo, porque en ellas el narrador en primera persona es a la vez
1
Por la misma vecindad establecida entre estos géneros o subgéneros, se rompen los límites y se establece un
cruce entre los mismos, hechos que dificultan su conceptualización, además que la de algunos de ellos sigue
estando en debate; sin embargo es necesario partir de una descripción inicial, que apunto a continuación: a) la
autobiografía es un término acuñado tardíamente para referirse a una biografía (historia de la vida de una
persona) escrita por aquél o aquéllos que son sus protagonistas, en palabras de Starobinski es: “La biografía
de una persona hecha por ella misma. b) Las memorias también llamadas reminiscencias son autobiografías
que usualmente enfatizan lo que es recordado más que a quien lo está recordando, el autor en lugar de contar
–siempre en primera persona- su vida, escribe sobre experiencias de la misma y sobre la gente y
acontecimientos que considera más significativos. Para algunos críticos no hay diferencia entre memorias y
autobiografía; sin embargo, en las primeras el autor pone el acento en los acontecimientos exteriores y en la
segunda, en su propia vida, en lo que ésta tiene de más personal; además, habría que distinguir si el
memorialista participó activamente en esos “acontecimientos exteriores” o si fue sólo un testigo pasivo. c) El
diario, como su nombre lo indica, es una relación de lo que ha ido sucediendo por días o día por día; el autor
no abarca en cada una de sus anotaciones más que lo que le interesó en el breve periodo transcurrido después
de la anterior. ch) La crónica se define como la narración de acontecimientos de acuerdo con un orden
temporal que, además, se interpretan y valoran. En ella los hechos se escriben desde un presente más o menos
III
Por mucho tiempo los relatos de viajes al igual que los diarios, los epistolarios, las
como inferiores en relación con los géneros “altos” como la novela o el poema. Sin
embargo, los actuales estudios de género literario, los gender studies, los culturales
reformulación de las naciones, han hecho volver la mirada a estos relatos a fin de observar
la forma en que se vinculan con los procesos culturales del área en que surgen, así como la
imagen que de los otros y del narrador se imprime en el texto y en el sistema nacional,
planteamiento que invita al rescate tanto de los textos como de los autores que en América
que se abocan a ella, aumenta el número de congresos y publicaciones que la tienen por
en que los relatos producidos por los viajeros europeos y norteamericanos participaron en la
mediato, y se reconstruyen habiendo sido testigo de los mismos; hay muchos tipos de crónica, literaria,
histórica o cercana a la historia, periodística con muchas subdivisiones, entre ellas la viajera, etcétera; pero el
principio de escritura es para todas el mismo. d) La peregrinación es el relato de viaje que se hace a un
santuario o por voto, en el que el viaje se presenta como un ritual.
2
El Área de Literatura Hispanoamericana de la UAMI, a la cual orgullosamente pertenezco, ha tenido
especial interés en el estudio de la literatura de viajes, manifiesto en la organización de conferencias, cursos,
participación en diversos congresos internacionales sobre el tema y la escritura, a partir de un seminario de
investigación, del libro colectivo: Luz Elena Zamudio (coord.), Espacio, viajes y viajeros, México, ALDUS /
IV
fue también momento coyuntural para la reconsideración en tierras americanas del antiguo
y nuevo colonialismo y sus consecuencias favorables o nefastas para los americanos, así
liberación, relatan sus experiencias tanto por tierras europeas y norteamericanas como por
norteamericanos mediante la recolección que hacen de imágenes sobre los otros (países
en forma completa- destaca la profunda relación entre la escritura del género y el proceso
liberados del yugo colonial, buscan consolidarse como repúblicas. México no escapa a este
presupuesto.
que se relaciona estrechamente con la identidad, atributo de todo individuo y de todo grupo
Universidad Autónoma Metropolitana Iztapalapa, División de Ciencias Sociales y Humanidades, 2004 (Las
horas situadas).
V
hacen muy poco. De ahí que pueda aplicarse un corte epistemológico que posibilite
Unidos –Alejandro de Humboldt, Joel Poinsset, Henry George Ward, William Bullock,
Isidoro Lowenstern, Mme. Calderón de la Barca, entre otros- visitaron tierras mexicanas y
que encontraron a su paso, pero también dando cuenta de la geografía y riquezas de lo que
propio mundo. La mirada de estos viajeros se dirigía del centro a la periferia, para ellos los
3
El porqué de estas fechas no es arbitrario. La Independencia se consiguió efectivamente hasta 1821 con la
proclamación del plan de Iguala que marcó el inicio del periodo independiente en medio de vicisitudes sin fin,
terribles confrontaciones políticas y una gran anarquía. La incipiente nación se debatía entre los sistemas
federalista y centralista con la omnipotencia fluctuante de Antonio López de Santa Anna durante los años
comprendidos entre 1833 y 1855, año en que abandonó el país definitivamente, presionado por la Revolución
de Ayutla a la que se unió la elite liberal. La acción de los hombres de la Primera Generación de la Reforma
se desarrolló entre 1821 y 1853, y Guillermo Prieto, miembro importantísimo de esta generación, narra en
Viajes de orden suprema acontecimientos que sucedieron de 1853 a 1855.
VI
mexicanos eran los otros, los diferentes, los raros y semisalvajes; limitantes de índole
desplazamiento de la periferia al centro; así, los mexicanos por razones en primer lugar
con los que ahora desde su perspectiva resultaban los otros. Sin embargo, en una misma
obra de viajes queda plasmada en forma viva y eficaz la imagen tanto de unos como de
otros, o sea, no sólo del que narra sino de quien o quienes son observados, narrados,
descritos; de tal modo que a una imagen se le pueden acercar otras, para formar un cuadro o
visión más compleja, plural y articulada, en la que queda impreso el punto de vista o
perspectiva desde la que los individuos o los distintos grupos se ven recíprocamente.4
En nuestro país se ha puesto mayor atención a los textos escritos por los viajeros
extranjeros llegados a nuestro país que a los nacionales, cuyas obras no han sido estudiadas
a profundidad, mucho menos en el caso de viajes hechos por mexicanos en nuestro propio
territorio. Es ésta una de las razones que me ha conducido a Viajes de orden suprema y a su
primera época de la Reforma, etapa que trae una serie de modificaciones estructurales en
todos los campos, incluido el literario, con la idea rectora de forjar una nación. Si bien
4
Muchas veces las imágenes literarias asumen una posición central en la estructura del texto, y así llegan a
ser un elemento fundamental en su estudio y análisis. En Europa el estudio del papel de images y mirages ha
dado lugar a la imagología, disciplina cercana o giro epistémico de la literatura comparada, actualmente en
proceso, que emprende el estudio de las imágenes, prejuicios, clichés, estereotipos y, en general, las opiniones
sobre otros pueblos y culturas que la literatura transmite, y que revelan el valor ideológico y político que
pueden tener ciertos aspectos de una obra literaria precisamente porque en ella se condensan las ideas que un
autor comparte con el medio social y cultural en que vive. Dos de las principales corrientes imagológicas son
encabezadas una, por el belga Hugo Dyserinck y, otra, por el francés Daniel-Henri Pageaux. Vid., Armando
Gnsci (ed.), Introducción a la literatura comparada, trad. Luigi Giuliani, Barcelona, Crítica, 2002.
VII
literatura de este periodo se organiza en las formas y usos sociales característicos del
decimonónicos, fue un polígrafo que produjo copiosa obra en los campos literario,
una vida llena de riesgos y compromisos en todos los órdenes: “Mi labor es fecundísima” -
solía decir a Luis González Obregón, su joven acompañante y amigo predilecto en los
jaculatorias…!”.5
De tan vasta obra me interesa destacar sus relatos de viajes, que cultivó
en que los mexicanos casi no viajaban y, en caso de hacerlo, escribían muy poco sobre el
asunto, su caso fue excepcional, pues además de las intensas actividades que realizaba,
todavía se daba tiempo para registrar sus periplos tanto al interior de la república mexicana
como por tierras extranjeras. De ellos ha quedado una buena y poco conocida muestra,
consistente en seis relatos publicados en su época como artículos y cartas en los periódicos
mayores. Entre los primeros sitúo: Viaje a Zacatecas (1842); “Un paseo a Cuernavaca, por
5
Luis González Obregón, “Texto”, en Guillermo Prieto, Prosas y versos, México, Cultura, 1917, p. 5.
VIII
excursión a Jalapa en 1875. Cartas al Nigromante”. Y entre los segundos: Viajes de orden
Todos los libros de viajes firmados por Fidel, popular seudónimo de Prieto que
llegó a ser como su segunda piel, se encadenan e interrelacionan; por un lado, los tres
primeros relatos menores confluyen en Viajes de orden suprema, por lo que me detendré
especialmente en su observación; por otro lado, Una excursión a Jalapa y Viaje a los
Los Viajes de orden suprema como su título apunta, fueron escritos a partir de los
confinamientos impuestos a don Guillermo por don Antonio López de Santa Anna: uno a
tenía 35 años, su prestigio como poeta y periodista estaba en ascenso, ya había ocupado un
siglo XIX.
El siglo XIX mexicano fue una época agitada y fascinante en la que tuvieron lugar
6
En los casos en que el año de publicación coincide con el que aparece en el título, he preferido no repetirlo.
Mención aparte merece Impresiones de viaje. Traducción libre del diario de un zuavo, encontrado en su
mochila, en la acción de Barranca Seca (1862), porque se trata de un diario imaginario atribuido no sólo a
Prieto, sino también a Francisco Schiafino y Alfredo Chavero.
7
A pesar de que es difícil definir con precisión lo que se llama modernidad, considero pertinente acotar la
forma en que la conceptualizaré en el presente trabajo. Asociada comúnmente a la era de la
“industrialización”, la modernidad es el periodo de lo moderno, vocablo derivado del latín modus, igual a
“justo ahora”, para significar una estructura clave del espíritu modernista: la idea fundadora de que la vida y
la sociedad han cambiado, y es totalmente diferente a las sociedades preindustriales del pasado o
premodernas. Además de la industrialización, el cambio se caracteriza por los siguientes elementos: la
urbanización; el ascenso en la importancia de la ciencia; el crecimiento de la industria manufacturera; la
secularización y con ella la mengua o declive de la religión; la invención de una tecnología más avanzada y la
IX
cristalizó en el proyecto configurador del perfil de nación que ahora somos; proyecto que se
fisuras ni alteraciones; sin embargo, fue una construcción elaborada a lo largo de muchos
años en la que participaron por lo menos dos generaciones con distintas concepciones y
formas de organización del trabajo para alcanzar la consecución de sus objetivos. Según el
parte histórica de mi hipótesis central, la primera generación de la Reforma sentó las bases
para la formulación clásica del liberalismo como ideología, que la segunda consolidó en la
de 1821 a 1853. Tuvo como principal teórico al Dr. José María Luis Mora y entre sus
miembros más importantes a Mariano Otero, Ponciano Arriaga, Miguel Lerdo de Tejada,
entre otros, Benito Juárez, Sebastián Lerdo de Tejada, José María Iglesias, Ignacio
Ramírez, Ignacio Manuel Altamirano y Guillermo Prieto, hizo sentir su presencia e influjo
a partir de 1867. Entonces el liberalismo acabó por identificarse con la nación misma, de
modo que dejó de ser una ideología en lucha contra unas instituciones, un orden social y
racionalización. Anthony Giddens sitúa los orígenes de la modernidad en Europa, del siglo XVII en adelante,
años en los que se extendió mundialmente su influencia.
X
unos valores heredados, y devino mito político unificador necesario para construir a la
nación.8
A don Guillermo Prieto, por sus largos años de vida, tocó en suerte participar en las
dos generaciones y aún más allá. Pero, en lo que atañe a la obra que es mi objeto de estudio,
cultural del país, a través del primer círculo literario de importancia que funcionó en el
otros), en función de los problemas nacionales. Dicho plan condujo a Prieto -y ésta es una
8
La segunda generación de la Reforma extiende sus actividades hasta el término de la República Restaurada,
a la que sigue una nueva generación de liberales (que algunos historiadores –inclusive Hale- consideran parte
de la segunda), la cual desarrolla sus actividades durante el largo régimen autoritario de Porfirio Díaz, con
gran influencia del positivismo europeo, primero en la educación y, más tarde en la llamada política científica.
En el campo literario se va insinuando y adquiriendo coherencia una nueva estética, la del Modernismo.
XI
sino colectivo: el de los románticos liberales que se trazaron como objetivo construir una
Construir una nación, dotarla de identidad, eran tareas que requerían de intelectuales
institucionales, cuyas posiciones sociales validaran sus textos, los hicieran creíbles y les
entre los diversos países de Hispanoamérica, pues en algunos de ellos las estructuras
9
Aunque hubo una serie de prácticas nacionalistas que precedieron a la de esta generación, entre las que
pueden citarse al jesuita humanista Francisco Javier Clavijero que, en el siglo XVIII, en su Historia antigua
de México (1780-1781) eleva a un nivel ideal los valores de las culturas prehispánicas mexicanas, sin dejar de
reconocer errores y debilidades de los pueblos indios, abogando en contra de la esclavitud y a favor del
mestizaje; y a los criollos independentistas: Fray Servando Teresa de Mier, autor de Carta de un americano a
“El español” en Londres (1811) e Historia de la revolución de Nueva España, antiguamente Anáhuac (1813)
en las que hace tabula rasa del pasado colonial y al mismo tiempo recurre a un romántico neoaztequismo
como acto simbólico de ese mismo rechazo, y José Joaquín Fernández de Lizardi que en sus escritos
periodísticos y literarios, sobre todo El Periquillo Sarniento (1816) tuvo el acierto, excepcional para la época,
porque lo guiaba el afecto por los suyos: los pobres, los marginados, los enfermos, los incultos y el deseo de
justicia social, de orientar su producción novelística por la representación de lo costumbrista y popular, y de ir
a la búsqueda de lo propiamente mexicano, con intención moralista y un profundo afán de reforma social.
XII
ligada al romanticismo son los acontecimientos más relevantes del contorno discursivo o
contexto de Viajes de Orden Suprema, a cuya investigación habré de avocarme, pues son
nación iniciada en México por los llamados liberales románticos, fue fundamental la
práctica que ejercieron, tanto del periodismo como de algunos géneros literarios. Mi interés
se centra en uno de los escritores más representativos del grupo, don Guillermo Prieto, y en
uno de los géneros cultivados por él con el propósito de crear a la nación: la literatura de
viajes. Las ideas de Benedict Anderson, en particular las que giran en torno a concebir la
nación como una “comunidad simbólica” o “comunidad imaginada”, darán sustento teórico
propone y lleva a la práctica la mexicanización de la literatura, proyecto que años más tarde
Muchos son los críticos que se han referido a la obra de Prieto y muy pocos los que
se han ocupado de Viajes de orden suprema. La obra, publicada por entregas, por primera
hasta 1968 en una segunda edición muy restringida en su tiraje; o sea, que por más de un
10
Benedict Anderson, Comunidades imaginadas. Reflexiones sobre el origen y la difusión del nacionalismo,
trad. Eduardo L. Suárez, México, FCE, 1991.
XIII
la obra de Prieto, de la que aparte de las Memorias, sólo se conocen fragmentos poco
sido juzgada con gran ligereza y superficialidad. Actualmente muchos de los textos
prietistas ofrecen a los estudiosos de la literatura mexicana un rico filón donde explorar,
múltiples actividades del ámbito político y cultural siempre guiado por su profundo espíritu
nacionalista, y de hacer un recorrido por las distintas etapas de su vida que cual capas de
más relevantes sobre la misma, procurando que la suma de los mismos proporcione una
visión de conjunto del estado que guarda el estudio y la crítica de la obra prietista.
Tzvetan Todorov. Considerando, de acuerdo con este autor, que la historicidad del género
literario es pieza angular para su estudio, éste lo inicio con la exploración del concepto
mismo de viaje y el surgimiento de los primeros relatos sobre el mismo. Después, con este
mismo fin, reviso los conceptos de género, y de ficción y dicción (o “no ficcional”)
planteados por Genette. Prosigo con la caracterización formal de este tipo de literatura,
consciente de que no es una tarea fácil, dada su ambigüedad y la profunda relación que
desde sus orígenes tuvo con la geografía, la historia, la ciencia y, al mismo tiempo, con una
el siglo XIX, en el cual se produjo gran afluencia de visitantes al país, debido, por una
parte, al triunfo del movimiento de Independencia en 1821, que permitió abrir el país a las
miradas de los viajeros extranjeros y, por otra, al enorme interés que por visitarlo provocó
pluma para relatar sus periplos desde su superioridad enunciativa, pero también lo hicieron
los mexicanos que se animaron a abandonar sus costumbres sedentarias y viajaron tanto al
extranjero como en la propia nación y, más aún, rompiendo el silencio se atrevieron a dar
Los capítulos cuarto y quinto los dedico a su objeto de estudio central: el libro
identidad mexicana. En los primeros apartados del capítulo IV, además de presentar el texto
en ese tiempo el naciente proyecto de nación fue encabezado por la Primera Generación de
estudiado de la historia de México. Los siguientes apartados del capítulo los destino a
analizar desde un enfoque discursivo las características del discurso empleado por el autor
claramente los distintos tipos de discurso que circulaban en la sociedad, mucho menos los
siglo XIX, pues ésta se ubica como una institución social entre otras y estrechamente
interrelacionada con ellas. Enfatizo la anterior aserción, pues desde una perspectiva actual
con frecuencia se reprocha a los autores de esa época la fusión del campo literario con el
XV
poética”, menospreciando tanto los géneros que escriben: crónicas, cuadros costumbristas,
decimonónicos.
Sin embargo, los diferentes discursos que pueda emplear el autor son incapaces de
eclipsar los procedimientos literarios inscritos en el texto. Por ello, habré de seguir la
reflexión por los cauces bien conocidos de la teoría narrativa o narratología. De esta
manera, y sin la pretensión de realizar un análisis total, en los últimos apartados del
capítulo IV y primeros del V destaco aspectos claves del discurso literario, a los cuales
espléndida adaptación y ricos matices que a dicha teoría imprime la doctora Luz Aurora
Pimentel.
relato de diferentes tipos de textos, entre los más valiosos: tipos y escenas costumbristas,
Los últimos textos citados constituyen verdaderos ensayos que se distinguen por la
audacia de los temas abordados, sobre todo aquéllos que tienen como temas principales la
pobreza y el problema indígena, porque son punto de encuentro de las dificultades más
que testifican el enorme interés de Prieto por el eterno problema de los pobres y los indios
de México -características casi siempre coincidentes en los mismos individuos-, así como
XVI
en su identidad que es parte de la nuestra, concepto básico que continúa en pleno debate en
los albores del siglo actual, en que se enfrentan dos proyectos de construcción nacional.
En los últimos apartados del capítulo V, abordo la configuración del lector según los
Iser, según los cuales, el autor escribe en buena medida en función del destinatario y a
través de la obra configura a su lector ideal. Este proceso que es propio de todo acto de
trazando la imagen del mexicano ideal para cimentar a la nación, a través del sedimento que
el texto que se analiza se entretejen estos diferentes registros y se producen cruces entre
transdisciplinario.
es la contemplación del objeto de estudio desde diversos enfoques, propia del panorama
teórico y crítico contemporáneo; sin embargo, dos de los principales referentes los he
perteneció Prieto, cuya actividad fue básica en la gestación de dicho movimiento y cuyo
de estudio.
La transdisciplinariedad es una de las reglas teóricas que hoy impulsa los sistemas
movilidad, flexibilidad del conocimiento, son algunos rasgos que estas nuevas prácticas del
Guillermo Prieto (1818-1897) constituye un caso literario poco común, puesto que el valor
crítica –a veces adversa- sino por el elogio sin suficiente fundamento. En general, se venera
complejidades.
2
El escritor ha sido alabado, pero vallado; admirado, pero encerrado en la figura del
poeta más popular de su tiempo, del sabroso y llano narrador costumbrista, aunque de estilo
cuyo canto y acción son inseparables de los principales acontecimientos de la vida nacional
en el siglo XIX. Y quizá haya mucho de razón en estos juicios, pero se han repetido cual
Varias son las razones que mantuvieron a don Guillermo dentro de su cerco, en
primer lugar y obviamente el paso del tiempo y con ello los progresivos cambios en el
época, además del extravío de algunos textos o de parte de los mismos, sin contar con el
hecho de que el haberle concernido hacer efectiva la desamortización de los bienes del
necesaria y posible la liberación de este insólito prisionero del marco en que se le tuvo
confinado. Una mirada más atenta sobre el hombre y un examen más penetrante y
1
Béranger. Escritor francés nacido en 1779 y muerto en 1857. Se le considera como un escritor de izquierda
junto con Courier y Stendhal. Su gloria se explica en parte por la felicidad y el éxito con los cuales se
convirtió en el caudillo de una clase, de la pequeña burguesía volteriana, revoltosa, patriotera, licenciosa, que
forma, a partir de 1814, una parte notable de la opinión parisiense. Sus canciones son periodismo poético,
entonces más eficaz y más difundido que el otro. Contribuyó con ellas a arruinar el gobierno de los borbones.
2
En el siglo XX, aun después de la “muerte anunciada del autor” -que el estructuralismo y su posteridad
terminarían de consumar- a principios de la década de los setenta, Michel Foucault advertía lo absurdo de
3
más lectores con actitud indagatoria. El objeto de este primer capítulo es proponer otra
imagen del autor: promotor luminoso de valores humanos vividos en un espíritu progresista
romántico por los temas y el tratamiento con que los maneja, mas contemporáneo por su
actitud y apertura.
afable, digno, un tanto desaliñado, tierno y cariñoso, tal como lo sintetiza una de sus
El individuo retratado no es sin embargo más que el término final de una serie, el
resultado de la sucesión de otras descripciones que le han precedido y llegan hasta él en sus
negar la existencia del “autor real”, del “individuo que escribe e inventa”, por más que ese individuo ocupe
una posición institucional y esté sometido a las determinaciones de su función y de su época, Cfr., L’ordre du
discours (1971), Paris, Gallimard, 1994, pp. 30-31. Y hacia fines de la misma década, se producía,
efectivamente una vuelta hacia el sujeto productor del texto. En este sentido, la reflexión del presente trabajo
tiene como eje la tríada autor-texto-lector, de la que afirma Nara Araújo: “quizás no sería esquemática (ni
superficial) la consideración de que el arco comenzado en el autor para terminar en el lector, ha recomenzado
su trayectoria volviendo ahora al autor/a y al lector/a. Espiral más que círculo, esta tríada indica los
momentáneos, sincrónicos y a la vez divergentes acentos sobre alguno de sus elementos”, en la intr. de Textos
de teorías y crítica literarias (Del formalismo a los estudios postcoloniales), México, Universidad Autónoma
Metropolitana / Universidad de La Habana, 2003, p. 19.
3
Miguel Ángel Castro, Poliantea periodística. Homenaje a Guillermo Prieto, México, UNAM, Instituto de
Investigaciones Bibliográficas, 1997, pp. 15-16.
4
sus dones y logros de escritor se explican por los avatares de los demás personajes
anteriores, por los otros Guillermo Prieto cuyos azares, desengaños y aciertos desembocan
principalmente a Malcom Dallas McLean y a Miguel Ángel Castro, pero sobre todo al
mismo autor en sus Memorias de mis tiempos, libro autobiográfico escrito en 1886,4 a
petición –como cuenta Gutiérrez Nájera- de sus alumnos y de sus lectores (Infra, 1.7.),
aunque fue publicado por primera vez hasta 1906, por la Librería de Bouret, en dos tomos:
el primero que comprende de los años 1818 a 1840 y, el segundo, de 1840 a 1853.
significa repetir, volver a contar, ya que como dice Silvia Molloy, la vida a la que
supuestamente hace referencia este tipo de obras es, de suyo, una suerte de construcción
4
Vid., Malcom Dallas McLean, Vida y obra de Guillermo Prieto, El Colegio de México, 1960; Miguel Ángel
Castro, Op. cit.; Guillermo Prieto, Memorias de mis tiempos, pról. de Horacio Labastida, México, Porrúa,
1985 (“Sepan cuantos...”, 481). Otros autores consultados sobre este aspecto son: Salvador Ortiz Vidales, Don
Guillermo Prieto y su época (Estudio costumbrista e histórico del siglo XIX), México, Botas, 1939; y
Alejandro Gertz Manero, Guillermo Prieto, biografía, México, Secretaría de Educación Pública, 1967.
5
Cfr., Silvia Molloy, Acto de presencia. La escritura autobiográfica en Hispanoamérica, trad. José Esteban
Calderón, México, El Colegio de México / Fondo de Cultura Económica, 1996 (Tierra Firme), pp. 15-16.
5
oscilación entre mimesis y memoria, o sea entre una reproducción de los hechos y el flujo
un viaje temporal con sus estaciones obligadas: la niñez, la juventud, la madurez, la muerte;
vida como un saber de la vida; desaciertos, infortunios, tropiezos, desengaños: la vida como
un padecer; pero, también, los logros, éxitos y virtudes: la vida como cumplimiento, como
realización.
privada y la pública, mezclando sus experiencias de vida con descripciones y relatos sobre
Guillermo Ramón Antonio Agustín Prieto Pradillo. Tan largo nombre se vio reducido en
sus escritos a Guillermo Prieto a secas e, inclusive, muchas veces, a sus populares
más conocido de “Fidel”.6 Al decir de sus biógrafos, don José María Prieto y Gamboa, su
6
Con algunos de estos seudónimos se hará referencia a Guillermo Prieto en este trabajo, especialmente con el
de Fidel.
6
padre, dirigía un molino -el del Rey- y una panadería; pero en el despacho, junto a la
Lizardi, los viajes de Gulliver y las poesías de Arriaza,7 las que constituyeron las primeras
los deberes escolares los juegos de equilibrio y la rayuela. Sus numerosos primos y él, se
Pero esta feliz etapa de su vida terminó súbitamente con la muerte inesperada de su
padre en 1831, a la que siguió la pérdida de juicio de su madre debido al impacto del triste
acontecimiento y, él, de hijo de casa grande pasó a ser chiquillo de la plebe, por lo que tuvo
que depender de la piedad y simpatía que suscitaba entre algunas personas generosas. Al
respecto dice en sus Memorias: “A mi señora madre la recogió la caridad de unos tíos
maternos y yo por mí, y sin amparo alguno, me refugié en la casa de unas señoras hijas de
7
Juan Bautista de Arriaza (1770-1837). Dramaturgo y poeta español, es considerado como el auténtico
restaurador de la lírica castiza, como don Ramón de la Cruz lo fue del sainete y Bretón de la comedia. Era un
poeta repentista, espontáneo, natural, enemigo de toda influencia extranjera y de las llamadas escuelas
sevillana y salmantina. Su facilidad para rimar era asombrosa. Multiplicó sus poesías patrióticas con cualquier
motivo y aun sin venir a cuento. Pero sus más considerables composiciones poéticas fueron de tipo heroico,
epigramático, festivo y elegíaco.
8
Prieto en sus Memorias recrea su infancia con gran regocijo y, al mismo tiempo, lleno de nostalgia, en una
actitud muy diferente a la señalada por Molloy como distintiva de los grandes autobiógrafos
hispanoamericanos del siglo XIX, quienes en sus escritos autobiográficos pasan por alto estos años de su vida
para no afectar la representación de un yo heroico ejemplar. Cfr., Molloy, Ibid., pp. 17-18. Como una muestra
de lo dicho por Molloy, y en comparación con Prieto, puedo citar al escritor liberal chileno Victorino
Lastarria (1817-1888) quien ni en sus Recuerdos literarios ni en ningún otro escrito se refiere a sus padres, a
su pasado provinciano o a la ciudad de Rancagua donde transcurrió parte de su infancia. Su vida al parecer se
inicia con su existencia ideológica.
7
un dependiente de mi casa y que vivían honrada y pobremente de sus costuras”.9 Aun así,
En sus ratos libres recorría la capital de la recién inaugurada nación mexicana donde
resonaban, fuertes todavía, los ecos de la larga y sangrienta guerra por la independencia y
México era el centro del virreinato. Durante sus picarescas peregrinaciones y gracias a
ellas, llegó a conocer al dedillo la geografía secreta de calles y barrios, pero antes que todo
se compenetró de la tipología aún más secreta de los hombres, a los que miraba con la
agudeza de espíritu y la ironía irreverente de quien se hacía uno con ellos, adoptando sus
acogerse bajo la protección de don Andrés Quintana Roo, nunca pensó que a la vez estaba
iniciando una larga y vasta carrera tanto en el campo de la política como en el de las letras.
Consiguió una entrevista con este personaje, que entonces era Ministro de Justicia, a quien
9
Guillermo Prieto, Memorias..., p. 20. En lo sucesivo para referirme a esta obra utilizaré la abreviatura MEM
y la página (s) de la (s) que tomo la cita.
10
Cfr., Guillermo Prieto, “Prólogo a la segunda época de La linterna mágica”, en Miguel Ángel Castro, Op.
cit., p. 142.
8
le habló del desamparo y las dificultades que sufría, expresando al mismo tiempo su deseo
de luchar para salir adelante. Como resultado, Don Andrés puso una excelente biblioteca a
reunían en los ratos libres en la habitación de uno de ellos, a fin de leer sus composiciones
Manuel Toniat Ferrer y los hermanos José María y Juan Nepomuceno Lacunza, se
importantes de la época, aun algunos neoclásicos. Dado que dicha institución fue clave para
la vida de Prieto y para la literatura mexicana se hará referencia más extensa a ella en
Letrán, Guillermo Prieto compuso, con gran éxito una “Oda a la Patria”, en la que
11
McLean, Op. cit., p. 15.
9
ceremonia, quedó tan bien impresionado que lo citó al día siguiente a Palacio Nacional,
donde lo nombró como su secretario particular y redactor del diario oficial llamado en ese
tiempo Diario del Gobierno de los Estados Unidos Mexicanos. Bustamante resultó así su
segundo gran benefactor, gracias a él don Guillermo pudo casarse con María Caso, quien
circunstancias a las que se vio enfrentado, por lo que puede decirse que fue un hijo del
apoyo de figuras ilustres con quienes se identificó y que de cierta manera reemplazaron al
padre perdido; asimismo, lo apoyaron sobre manera varios de sus amigos. En las Memorias,
en las que Fidel como enunciador hace una autorrepresentación de sí mismo, el relato y
inserción en la comunidad.
La primera vez que Prieto participó en la milicia fue en la llamada Guerra de los
Pasteles en 1838, cuando una escuadra francesa bloqueó el puerto de Veracruz a fin de
exigir al gobierno de México una indemnización por daños a las propiedades de súbditos
12
Con respecto al primer favor mencionado, Prieto cuenta muy divertido que Bustamante le prestó el coche
de la Presidencia para pasearse frente a la casa de su novia María Caso, joven rica y hermosa. La audacia del
poeta logró que el padre de ésta le permitiera visitarla una vez por semana como novio formal; por lo que en
menos de un año contrajeron matrimonio. Prieto, MEM, II, p. 182.
10
encomendó a Antonio de Santa Anna la defensa del puerto. Prieto colaboró en la lucha
1862; y durante la Intervención francesa, de 1865 a 1866. Pero, como después de la Guerra
pusieron en manos de Santa Anna,13 como acto de protesta Prieto renunció al diario oficial
cincuenta y tres años. Un año después, y a través de sus amigos, consiguió un empleo como
inspector de tabacos en Zacatecas, su estancia en dicho lugar fue breve y a su regreso, don
de gran relevancia también dirigida por Cumplido, y aun cuando, en 1845, ésta cambió de
nombre por el de Revista Científica y Literaria de Méjico [sic],14 Prieto siguió trabajando
en ella, siendo su principal aportación una serie de doce artículos sobre un viaje a
estaba por realizarse. Junto con Ignacio Ramírez, uno de sus grandes amigos, estableció en
Crítico y Filosófico, por unos Simples. En abril de 1846 fue suspendido y sus redactores
13
Como el general Anastasio Bustamante fue uno de sus grandes benefactores y él, su secretario; quizá este
hecho explica el inicio de la gran aversión que Prieto tuvo por Santa Anna de ahí en adelante.
14
En general, transcribiré los nombres propios con la ortografía de la época.
11
llevados a la cárcel; reapareció en julio de 1846 para volverse a suspender en abril de 1847,
pero ahora en forma voluntaria, pues sus productores pensaban que no había lugar para la
broma cuando el país había sido humillado con la intervención norteamericana. Esto
muestra la serie de vicisitudes vividas por Prieto como periodista, sin embargo su espíritu
de lucha no cejaba.
pueblo (1862- 1863), publicado durante la Intervención francesa, con el principal objetivo
mexicano. Esta publicación, notable por su tono satírico y sus caricaturas, apareció de julio
Guillermo. Hace falta, al respecto, hacer un estudio no sólo documental sino crítico y
valorativo de esta dirección de su obra, pues puede afirmarse que este trabajo no terminó
En el siglo XIX existió una prensa ligada a la ideología y los intereses partidistas
debido a que las organizaciones políticas estaban en profunda relación con las incipientes
se caracteriza por la búsqueda del modelo de organización política que habría de seguir el
Irma Lombardo García sintetiza las proposiciones anteriores, cuando afirma que:
“en el siglo XIX existió un periodismo partidista, político y polémico. Tesis que se sustenta
ideas y pensamiento. En esta acción destaca la labor de Ignacio Cumplido, destacado editor
Mario Benedetti.
15
Ma. del Carmen Ruiz Castañeda, Enrique Cordero Torres y Luis Reed Torres, El periodismo en México.
450 años de historia, Salvador Novo (dir.), México, Tradición, 1974, p. 127.
16
Fátima Fernández, Christlieb, Los medios de difusión masiva en México, México, Juan Pablos, 1985, pp.
18-19.
17
Irma Lombardo García, El siglo de Cumplido. La emergencia del periodismo mexicano de opinión (1832-
1857), México, Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Bibliográficas,
2002.
18
Dos cumbres resplandecieron en el periodismo del siglo XIX –dice Horacio Labastida-: “Una fundada por
el hacedor de periódicos y editoriales excelsos Ignacio Cumplido”; otra “[…] el Monitor Republicano […]
Fundado por Vicente García Torres”. En pról. de Guillermo Prieto, Memorias, pp. XVIII- XIX.
13
Fue gracias al liberalismo como doctrina política, cuya esencia valida una
filosofía de progreso y justifica la existencia y avance del capitalismo, que se
dio la posibilidad de un ejercicio crítico y polémico al que en este trabajo se
denomina periodismo emergente, tal como lo ejemplifica la labor de Cumplido
y colaboradores.19
para la difusión de sus ideas liberales, a través de diversos géneros que, como se observará
literario, razón por la cual el periodismo practicado por Prieto trascendió su función social
políticas con las literarias y periodísticas, pero interrumpía ambas para marchar a la guerra
Poder Ejecutivo que asumió el presidente de la Suprema Corte, don Manuel de la Peña y
Peña, quien primero en Toluca y más tarde en Querétaro, reunió los restos del gobierno
nombramiento que había obtenido el 7 de mayo de 1848. A partir de esta fecha, no sin
terminó su último periodo como diputado. A lo largo de estos años –sea como diputado, sea
como senador- actuó en veinte diferentes legislaturas, en representación tanto del Distrito
Federal como de otros cinco estados. Sin haber sido un especialista en asuntos de derecho
19
Ibid., p. 17.
14
Además fue ministro de los presidentes Arista, Álvarez y Juárez en periodos no muy
extensos. Con Mariano Arista fue Ministro de Hacienda –“cuidaba el pan del pobre”- del
octubre al 6 de diciembre de 1855. Por tercera vez al frente del Ministerio de Hacienda, en
constituyente. Pero, estando en Veracruz, a causa del rechazo de un atrevido plan que
presentó con el fin de reorganizar el gobierno, tuvo que renunciar a su cargo. No obstante
siguió al lado de Juárez, quien lo nombró encargado de las negociaciones que pusieron fin a
la Guerra de Tres Años y, poco tiempo después, fue nombrado nuevamente Ministro de
Hacienda, cargo que desempeñó del 20 de enero al 5 de abril de 1861. Años más adelante
sería ministro de Relaciones Exteriores y de Gobierno del presidente José Ma. Iglesias,
aunque en realidad este presidente y su gabinete tuvieron calidad de interinos, hecho al que
Con Juárez, Prieto tuvo toda una historia de encuentros y desencuentros, quizá
consideraba como a un estadista ideal y le exigía demasiado. Por ello cuando Juárez, al
diversas empresas culturales con las que se inició la reconciliación nacional y el proyecto
siguiente, a raíz del triunfo del Plan de Tuxtepec, encabezado por Porfirio Díaz en contra de
Prieto era viejo amigo y correligionario de José Ma. Iglesias, quien entonces
julio de 1876, éste intentó reelegirse, no obstante que en marzo de ese mismo año se había
hecho público el Plan de Tuxtepec que lo desconocía como presidente y designaba a Díaz
como jefe del llamado Ejército Regenerador. Dicho proyecto, de acuerdo con lo establecido
siempre y cuando aceptara el Plan de Tuxtepec que otorgaba el poder real a Díaz.
como presidente interino de la República, pero ante el acoso de Díaz y la falta de apoyo
popular a su causa, tuvo que salir del país. De esta manera, el 25 de enero de 1877, un
nuevo exilio sobrevino en la agitada vida de don Guillermo, ahora a Estados Unidos, al
lado de José Ma. Iglesias, sus ministros y algunos parientes y seguidores; en julio de este
mismo año Prieto regresó a México. Se inició entonces una etapa más tranquila y más
Aunque lucía mucho más viejo, Prieto tenía justo sesenta años cuando, en 1878,
inició la publicación de sus primeros libros poéticos. Sus esfuerzos dieron fruto al año
siguiente con la edición de Versos inéditos, primer libro de índole estrictamente literaria, si
bien llevaba ya cuarenta y seis años publicando selecciones breves de sus poemas en
periódicos y revistas. Ligada su vida a la política por tanto tiempo, le fue difícil
interrumpieron las literarias, pues en 1883 presentó la segunda edición de sus poesías bajo
una de sus odas con gran éxito. Se extrae, a continuación, una amplia cita de la reseña de
este acto, realizada por José María Vigil, a fin de observar cómo se le empezaba a
gozaba:
20
Guillermo Prieto, “En la inauguración de la Biblioteca Nacional de México”, en José María Vigil,
Inauguración de la Biblioteca Nacional de México. Abril 2 de 1884, México, Imprenta de Ireneo Paz, 1884,
pp. 27-36.
17
intelectuales, decidió establecer una sociedad literaria con el nombre del antiguo Liceo
precisamente una disertación sobre la poesía épica que habría de prologar El romancero
mexicanos, constituida en una de las fuentes más citadas cuando se alude al siglo XIX en la
historia mexicana.
En 1890 su carrera literaria llegó a la cúspide pues recibió dos grandes distinciones:
contra Juan de Dios Peza y Salvador Díaz Mirón. Entonces se convirtió en poeta realmente
coronado con laureles, vitoreado y llevado en hombros por sus admiradores hasta la Plaza
de Armas. Comenta al respecto David McLean “lo vitorearon de una manera jamás oída, ni
En 1894, habiendo ya muerto muchos de los escritores ilustres del siglo XIX,
Ignacio Ramírez, Ignacio Manuel Altamirano, Manuel Payno, José Tomás de Cuéllar y
Vicente Riva Palacio, entre los más importantes, su prestigio se acentuó, como puede
21
McLean, Op. cit., p. 44.
18
expresado por un periodista de la época “murió con la tarde, a la hora del crepúsculo,
cuando la luz del sol muere en Occidente, con la misma majestad y la misma gloria”.23 A su
sepelio acudieron personas del pueblo, escritores y políticos y hasta el mismo presidente,
Porfirio Díaz. Sus restos mortales fueron depositados en la Rotonda de los Hombres
Ilustres.
combinó su actividad escritural con una vida llena de riesgos y compromisos en todos los
órdenes. Legó al país una obra literaria rica y profusa, escrita dentro de géneros disímiles:
Su obra poética surgió tempranamente, él mismo cuenta a sus lectores que descubrió
la facilidad que tenía para versificar poco después de su orfandad, cuando al tratar de
recordar unos sonetos dedicados a la Virgen de Guadalupe que sabía de memoria, falló de
tal manera, que decidió hacer el primer pie con tal satisfacción que lo condujo a reconstruir
22
Ángel Pola, “De visita. José T. Cuéllar”, en El Universal” (México, D. F.), 21 de febrero de 1894, cit, por
Miguel Ángel Castro, Op. cit., p. 18.
23
McLean, Op. cit., p. 46.
19
todo el poema. A partir de entonces leía y retenía en la mente cuanto verso encontraba, con
lo que logró superar sus momentos de depresión, se volvió locuaz, y alcanzó gran
popularidad en el vecindario:
Como era muy joven buscó la amistad de un barbero llamado don Melesio, otra de
las figuras supletorias del padre en su vida, quien le dio un cierto apoyo “intelectual”,
desprovistas de criterio. Quizá lo que más atraía al joven Guillermo era el saber que el
estaba muy lejos de ser un mentor hábil, era un hombre comprensivo, y fue el primero en
1.6.1. Poemas
a la Virgen), a la que siguen versos patrióticos -compuestos a partir de 1833- con el fin de
celebrar las fiestas nacionales. Después vienen los poemas amorosos, la mayoría inspirados
en su esposa María como “La sonrisa del pudor” (1838) o la “Trova a María” (1843); los
poemas sobre la naturaleza, que empezó a cultivar a los dieciocho años; el elogio de
24
Guillermo Prieto, MEM, I, p. 24.
20
escritores y hombres ilustres –el poema dedicado a su amigo Ignacio Manuel Altamirano es
el mejor ejemplo-; los versos satíricos, que empieza a escribir hasta 1840 y se insertan
básicamente en periódicos de corte satírico; y, por último, los romances históricos y los
poemas de corte popular, también escritos tardíamente, que fueron fundamentales para su
en los muchos periódicos y revistas donde colaboraba. No obstante que él solía considerar
como su primera publicación unos sonetos religiosos que se pegaron en las puertas de las
iglesias, propiamente fue hasta 1879 cuando vio la luz su primer libro en dos tomos titulado
Versos inéditos,25 por lo que mucho del material de los primeros años todavía permanece en
y críticos que podría revalorarlo desde nuevos enfoques teóricos, como el de la oralidad.
Al final del segundo tomo de Versos inéditos, incluía varias composiciones con el
título de Musa callejera que, en la segunda edición de 1883, publicada en tres tomos, se
extendió a la obra entera. Fueron tan populares estas composiciones que una de ellas, el
conservaba en la memoria del pueblo, aunque no se supiera bien a bien quién era el autor:
25
La primera edición fue de 1897 con el título Versos inéditos de Guillermo Prieto, contenía 2 tomos en un
volumen hecho en la Imprenta del Comercio, de Dublán y Chávez; la segunda edición, a cargo de la
Tipografía Literaria de Filomeno Mata, contenía 3 tomos en un volumen y data de 1883, se tituló: Musa
callejera. Poesías festivas nacionales y la firmó con el seudónimo de Fidel.
21
1885, consistente en una colección integrada por unos 300 romances que abarcan más de
tres siglos de la historia de México, desde la época virreinal hasta la guerra de Reforma.
Este libro fue escrito en la madurez del poeta, publicado por cuenta del gobierno y
prologado por Altamirano, quien creyó ver en él, la poesía épica que estaba faltando a la
literatura mexicana –según lo subrayo en la siguiente cita-, aunque su visión fallida ha sido
muy criticada:
En el prólogo a Versos inéditos el mismo poeta hace una valoración de los mismos y
expresa: “Me he encontrado con ellos, y unas veces me han parecido bien, y otras no. Ya se
deja suponer que quien así se juzga, no puede tener aspiraciones a poeta, ni a buen hablista,
ni a pensador profundo”.28
No obstante, sus versos sí gustaban, eran los más leídos y recitados de su época,
sobre todo por el pueblo, objetivo que Prieto perseguía al escribirlos. Todo en sus poemas
26
Ídem, Musa callejera, [MC], pról. de Francisco Monterde, México, Porrúa, 1997 (“Sepan cuantos...”, 198),
pp. 60-62.
27
Ídem, El romancero nacional, [RN], pról. de Ignacio Manuel Altamirano, México, Porrúa, 1984 (“Sepan
cuantos...”, 450), p. XL.
28
Ídem, Prólogo a Versos inéditos, Op. cit., t. 1, p. IV.
22
La obra en prosa de Guillermo Prieto es también un fruto temprano iniciado con los
Romanos y Mariano José de Larra, aunque de ninguna manera puede soslayarse el influjo
de don José Joaquín Fernández de Lizardi (Infra, 3.9.1.). Según McLean, la traducción de
revista El Museo Popular en 1840, fue su primera producción en el género, texto al que
1840 y 1852, apareció en El Museo Popular y en el Museo Teatral (1840-1841), así como
en El Siglo XIX y diversas revistas en las que colaboró entre 1840 y 1852; la segunda,
después de un largo receso, se reinició en 1878 en una columna semanal de El Siglo XIX
llamada “Los San Lunes de Fidel”, en la que figuraron algunos de sus cuadros más
descripción más gráfica de la ciudad de México en el año 1878, por lo que una selección de
29
McLean, Op. cit., p. 80.
23
reunidos casi todos, por vez primera, en los tomos II y III de las Obras Completas.31
siglo XIX como del XX, han enfatizado su “desaliño” al escribir y su carencia de
conocimientos técnicos y literarios; pero, una lectura textual cuidadosa revela que Prieto
tenía conciencia y conocimiento de cada género que abordaba y, además, sabía darle el
tratamiento adecuado para cumplir con los objetivos del plan de mexicanización
emprendido por él y sus compañeros de Letrán. Tal es el caso del cuadro de costumbres,
género sobre el que escribió en diversos momentos, por ejemplo, en el artículo titulado “La
porque, como los cuadros costumbristas se relacionan estrechamente con los relatos de
Prieto fue también autor de un buen número de relatos de viajes, los cuales
generalmente son calificados por algunos críticos como crónicas, ensayos o cuadros de
costumbres. Propiamente son seis libros de viajes: los libros menores, compuestos a partir
los libros mayores, uno escrito a partir de su exilio en Cadereyta, Querétaro, y otro, a los
30
Se ha recogido una selección de los cuadros en: Prieto, Los San Lunes de “Fidel”, México, Imprenta de M.
León Sánchez, 1923; Prieto, Los “San Lunes” de Fidel, selec. y pról. de Yolanda Villenave, México, SEP,
1948 (Biblioteca Enciclopédica Popular, 191).
31
Para la tesis se ha consultado Guillermo Prieto, Cuadros de costumbres 1 y Cuadros de costumbres 2, en
Obras Completas, ts. II y III, comp. presentación y notas de Boris Rosen Jélomer, pról. de Carlos Monsiváis,
México, CONACULTA, 1993. Los cito en adelante como CC1 y CC2.
32
Ibid., CC2, pp. 402-407.
24
Estados Unidos, que contiene sus experiencias viajeras por el vecino país del norte, junto
Impresiones de viaje, obra de tono sumamente humorístico y lúdico que pretende ser la
traducción libre del diario de un zuavo, desde su llegada a Veracruz hasta su muerte en
Barranca Seca.33 No ofrezco aquí mayor información sobre las obras de viajes, porque
1.6.4. Memorias
La obra más difundida y celebrada de don Guillermo se inscribe dentro del género
del presente capítulo- escrita en 1886 cuando tenía cerca de 70 años, y editada en 1906 por
lleno de tachaduras, entrelineados, enmiendas y huecos que sólo pudieron ser cubiertos por
puntos suspensivos.
A las Memorias de Prieto he tenido que acudir como fuente primaria para la
redacción de este capítulo, sin soslayar que lo narrado en ellas no sólo tiene que ver con lo
México independiente, sino también con la ficción, es decir, con los procedimientos y
recursos por medio de los cuales el individuo construye y proyecta una imagen más o
menos convencionalizada, más o menos ficticia, que se identifica con el yo; de manera que
33
McLean asegura que al margen de la colección de artículos constitutivos de esta obra y que se encuentran
en la Biblioteca de la Universidad de Texas hay una nota que dice “El diario del zuavo es fruto de la
colaboración de Prieto, Schiafino y Chavero”, Op. cit., p. 97.
34
Originalmente la obra fue publicada en dos tomos: Guillermo Prieto, Memorias de mis tiempos 1828-1840,
t. 1, y Memorias de mis tiempos 1840-1853, t. 2, México, Librería de la Vda. de C. Bouret, 1906.
25
en el texto se encabalgan los planos real y ficticio, los valores sociales y literarios, y los
1.6.5. Cuentos
Dentro de sus obras menores pueden situarse las narraciones breves, escritas, en
muestra una diversidad de temas y tendencias: en unas se complica la acción con enredos,
simplifica, con gran sencillez, una breve anécdota que sirve de pretexto para desarrollar la
gracia o el humor. Por estos relatos algunos críticos sitúan a Prieto entre los iniciadores del
cuento en México, sin embargo esta dirección de su obra ha sido muy poco estudiada
(Infra, 1.7.).35 Con respecto a sus leyendas, tales composiciones pueden clasificarse en tres
Fidel escribió por lo menos media docena de piezas teatrales, aunque sólo se
conserva completa, El susto de Pinganillas que data de 1843. Su facilidad para el género
en el periódico Don Simplicio, en las que se fingían diálogos entre Don Simplicio (uno de
los seudónimos de Guillermo Prieto) y los demás miembros de la redacción. McLean alude
a una incisiva parodia de las posadas navideñas, mediante versos cantados alternativamente
35
Vid., especialmente, lo concerniente a Luis Leal y Alfredo Pavón.
26
por los políticos que llegaban a la capital en busca de “posada” –es decir, de puestos
capital desde 1842 hasta 1845. Sus notas sobre el asunto constituyen una de las mejores
fuentes contemporáneas para el conocimiento del teatro de entonces, pues si bien en ellas se
ocupa demasiado del argumento y hace relativamente poca crítica, ofrecen en su conjunto
una crónica fidedigna de lo que veían los mexicanos en los escenarios de la época.
Pero quizá la mejor contribución de Prieto en este apartado sea un ensayo dedicado
a María de Jorge Isaacs, aparecido en México en una edición de la novela de 1878 y más
tarde reproducida en París por la casa Garnier Hermanos;37 aunque también son importantes
su crítica de Tabaré, poema épico de Juan Zorrilla de San Martín, pues se tiene como una
de las primeras escritas –por cierto en tono favorable- sobre esta obra a raíz de haberse
iniciado su distribución en México;38 y los artículos que sobre literatura nacional publicó en
más adelante.
En las siguientes disciplinas también destacan algunas obras escritas por Guillermo
Prieto:
36
McLean, Op. cit., p. 111.
37
Guillermo Prieto, “María, novela americana por Jorge Isaacs”, en María, novela americana, México,
Filomeno Mata Editor, 1878.
38
Ídem, “Carta de Prieto a Francisco Sosa”, Revista Nacional de Letras y Ciencias, México, II: 25 de
noviembre de 1889, pp. 538-544.
27
1.6.8. Economía
influencia los Payno: Don Manuel Payno Bustamante, empleado veterano de la Secretaría
de Hacienda, quien transmitió tanto a él como a su hijo Manuel, lecciones y lecturas sobre
estos asuntos; y Manuel Payno y Flores, gran amigo de Prieto, que lo invitaba con
Prieto llegó a ser secretario particular del ministro de Hacienda, don Joaquín Lebrija. En
Bustamante. En 1848 su interés por las finanzas volvió a primer plano, porque al ser electo
ante el Congreso Nacional, participó en las comisiones de Hacienda del cuerpo legislativo,
En este campo su primera publicación fue una especie de informe sobre el origen,
entonces.39 Siguió escribiendo varios artículos sobre estos asuntos, pero su obra más
39
Ídem, Indicaciones sobre el origen, vicisitudes y estado que guardan actualmente las rentas generales de la
Federación Mexicana. Por el ciudadano Guillermo Prieto, diputado al Congreso General, México, Imprenta
de Ignacio Cumplido, 1850.
28
depósito.40
escritor, hasta el grado que por largo tiempo se trató de escatimar el mérito a que se hizo
1.6.9. Historia
menos, a su amigo Manuel Payno, pues éste lo invitó a las clases de Francisco M. de
Olaguíbel, profesor de historia en el Colegio de Jesús, quien logró trasmitirle su afición por
esta disciplina. Su primer artículo original y más popular, dedicado a Morelos y Pavón, lo
escribió en 1843; sin embargo se difundió realmente hasta 1910, en ocasión del primer
guerra entre México y los Estados Unidos, obra conformada por una serie de artículos muy
bien documentados sobre dicho acontecimiento (él escribió once de los treinta y seis
40
Ídem, Lecciones elementales de economía política, dadas en la Escuela de Jurisprudencia de México en el
curso de 1871, México, Imprenta del Gobierno, en Palacio a cargo de José María Sandoval, 1871.
41
Ídem, “Escenas de la vida del general don José María Morelos y Pavón”, El Museo Mexicano, México, II:
1843, pp. 163-176.
29
los últimos años de la dictadura de Santa Anna, pues éste se sentía injustamente tratado en
la obra.42
Otro de sus libros sobre historia muy valorado por algunos críticos, Monsiváis entre
ellos, lleva el título de Lecciones de historia patria escritas para los alumnos del Colegio
Militar. Fue utilizado como texto oficial en el Colegio Militar y en la Escuela Nacional
1.6.10. Oratoria
Independencia en 1855, 1869 y 1884. McLean, tomando en cuenta los veinte periodos de
orador más ilustre del siglo XIX;44 pero Carballo considera exagerada esta declaración, sin
dejar de calificar la oratoria prietista como nutrida y vibrante.45 Lo cierto es que muchos de
42
Ramón Alcaraz y otros, Apuntes para la historia de la Guerra entre México y los Estados-Unidos, México,
Tipografía de Manuel Payno, hijo, 1848.
43
Guillermo Prieto, Lecciones de historia patria escrita para los alumnos del Colegio Militar, México,
Tipografía de la Secretaría de Fomento, 1886.
44
McLean, Op. cit., pp. 136-137.
45
Emmanuel Carballo, Historia de las letras mexicanas en el siglo XIX, México, Universidad de Guadalajara/
Xalli, 1991, p. 276.
30
sus discursos han pasado a formar parte de la historia de la nación, como el que salvó la
vida a Juárez o el que determinó la victoria de Prieto en el debate sobre la deuda inglesa.46
enfrentaron en una terrible disputa por el poder. Entonces se instalaron dos gobiernos que
representado por el presidente Benito Juárez, y el conservador, que reconocía como jefe
46
En 1884 se debatió en la Cámara un nuevo arreglo de la deuda que se tenía con los tenedores de bonos en
Londres. Don Guillermo se opuso tenazmente, pues lo consideraba desfavorable para el pueblo mexicano, y
tomó la palabra hasta quedar exhausto. El impacto de su discurso fue enorme, logrando que los diputados
retiraran definitivamente el asunto.
47
Prieto cuenta que cuando Juárez –estando en Guadalajara- recibió la noticia de la tremenda derrota de
Salamanca, se volvió hacia él y “chanceando” le dijo: “Guillermo, ha perdido una pluma nuestro gallo”.
Guillermo Prieto, Viaje a los Estados Unidos, presentación y notas de Boris Rosen Jélomer, en Obras
completas, ts. VI, VII y VIII, México, CNCA, 1994, vol. 2, p. 143-144.
48
El pasaje lo relata Fidel ante un grupo de amigos y paisanos reunidos en el hotel Baranda Conti de Nueva
Orleáns, cuando uno de ellos lo insta a que lo cuente y él accede, pese a que –explica- “...jamás en veinte años
31
Guillermo Prieto a Luis González Obregón, durante los largos recorridos por la ciudad, en
los que el segundo servía de lazarillo al primero: “¡Ahí tienes mi vida tú!”49 Finalmente en
la balanza puede colocarse, por un lado, la enumeración de lo negativo que don Guillermo
¡qué soy un embustero, que no salvé a Juárez ni a sus ministros, que derroché los bienes del
clero, que nunca estudié, ni supe gramática, ni retórica, ni economía política, ni historia, ni
nada...!”; y, por otro, con el mayor peso: responsabilidades de secretario de Estado, oratoria
cívica, impulso teórico y práctico de una literatura nacional,50 incesantes tareas legislativas,
sentido del humor en una sociedad rígida, sátiras que son guías para la acción, destierros
por errores y destierros por aciertos, génesis y mantenimiento del pensamiento liberal y el
orden constitucional, lucha por la libertad de expresión, y una obra literaria rica y vasta que
lo perfila como uno de los hombres fundamentales de la Reforma y de todo el siglo XIX.
había desplegado sobre este particular mis labios, no obstante las mentiras que he visto estampadas en las
biografías de Juárez.” Este relato se considera una de las principales fuentes históricas sobre el asunto y
aparece en un libro de viajes: Viaje a los Estados Unidos, Ibid., pp. 142-149.
49
Luis González Obregón, pról. de Guillermo Prieto. Prosas y versos, selec. y pról. de..., México, Cultura,
t.3, núm. 3, 1917, pp. 3-8.
50
Entre otras actividades, Prieto realizó dicho patrocinio mediante la fundación de la Academia de Letrán, la
constante colaboración en revistas y periódicos, la creación de varios de ellos y de un incipiente programa,
tanto editorial como literario, que contemplaba la edición de primeras obras de escritores nacionales; siempre
a favor de la mexicanización de la literatura, como se verá a lo largo del presente trabajo.
32
algunos de los comentarios más relevantes, procurando que la suma de los mismos ofrezca
una visión de conjunto del estado que guarda el estudio y la crítica de la obra prietista.
José Zorrilla (1855), escritor español que vivió en México de 1855 a 1865, es uno
de los primeros en evaluar la obra de Prieto, a quien considera como el poeta de más
picante verbosidad con que está escrita; pero, señala al mismo tiempo el estilo incorrecto y
produjo su obra. “Mi cualidad de español –termina diciendo- no puede impedirme jamás el
Ignacio Manuel Altamirano (1882) (1885) piensa que cualesquiera que sean los
defectos de forma que los críticos poco reflexivos y amanerados reprochen a Prieto, la
verdad es que puede reivindicar para sí no sólo el renombre de poeta nacional, sino de gran
poeta. Declara que coincide con Ignacio Ramírez cuando escribe que “Prieto, a pesar de
todo, es un poeta admirable”, donde el a pesar de todo puede significar el desorden de ideas
muchas veces cometido a propósito, la falta prosódica venial en quien conoce las reglas o el
uso de un lenguaje nuevo y pintoresco copiado del natural hasta entonces reputado como
bajo y propio del populacho. Pero, la expresión de Ramírez –agrega- también puede
referirse a las acusaciones, las envidias ruines y estúpidas, la crítica senil de los gramáticos,
51
José Zorrilla, La flor de los recuerdos. Ofrenda que hace a los pueblos hispanoamericanos, México,
Imprenta del Correo de España, 1855, pp. 512-524.
33
la murmuración de los impotentes y hasta la pasión insensata de los políticos para quienes
una abierta discusión con Francisco Pimentel, quien, en algunas sesiones del Liceo Hidalgo
(1892), abogaba por el empleo del castellano peninsular, guiado por un criterio casticista y
del siglo XIX sostuvieron en Chile Domingo Faustino Sarmiento y Andrés Bello.
Romancero nacional en cuyo prólogo afirma que viene a llenar un vacío existente “en la
poesía y la historia patria y en nuestros sentimientos”, pues con ellos crea la Epopeya
Nacional con todos sus caracteres.53 El romance es una de las formas de narración breve
la epopeya (género mayor) como los romances (género menor) se ubican dentro de la épica;
considere al Romancero como una epopeya nacional porque en el texto se narra en verso la
gran gesta de Independencia con sus historias, batallas y tradiciones, y se enaltecen las
acciones de héroes, soldados y pueblo; razones por las que incita a cultivar este género
52
Ignacio Manuel Altamirano, La República (México, D. F.), 11 de septiembre de 1981, en Obras completas.
XIII: Escritos de literatura y arte 2, Nicole Girón (coord.), selec. y notas de José Luis Martínez, México,
SEP, 1988, pp. 81-84.
53
Ídem, pról. de El romancero nacional, Op. cit., pp. IX-XLI.
54
Cfr., Kurt Spang, Géneros literarios, Madrid, Síntesis, 2000, pp. 130-131.
34
¿Por qué plantada en otro suelo, bajo otro sol, con nueva savia, e injertando en
ella púas de las plantas americanas, una rama cortada del viejo árbol de la
literatura española no ha de poder constituir a su vez un árbol robusto, frondoso
y de especial aspecto, como ha sucedido con las ramas del viejo tronco latino?55
libros de viajes escritos por Prieto con gran sentido del humor, y destaca que aun en el
destierro que le impuso Santa Anna pudo escribir sus Viajes de orden suprema que son
obligado a hacer después del desastre del “plan de Salamanca” produjo su Viaje a los
originalidad invencible que ha resistido a todos los roces y a todos los contactos con las
queriendo irse con García Gutiérrez, con Zorrilla, con el duque de Rivas y con Bretón de
los Herreros; pero desde entonces su poesía y su prosa fueron mexicanas y para México.
valores máximos perseguidos por los nacionalistas del siglo XIX; los otros, en estrecha
55
Altamirano, pról. de Romancero, p. XIII.
56
Ídem, “Introducción al Viaje a Oriente de Luis Malanco”, en La literatura nacional, revistas, ensayos,
biografías y prólogos, t. 3, ed. y pról. de José Luis Martínez, México, Porrúa, 1949, pp. 95-122.
57
Cfr., Ángel Rama, Transculturación narrativa en América Latina, México, Siglo XXI, 1982, pp. 11-56.
35
con el primero, las obras deberían ser forzosamente originales en comparación con las
regiones en las cuales surgieron, ya que se percibían como notoriamente distintas de las
Nájera son la pintura exacta de la vida de México de 1830 a 1850, menos literarios que los
trabajo.
Federico Gamboa (1910) cuenta que en casa de su tío don José María Iglesias, por
los “setentas”, conoció a Prieto: “me acostumbré a su figura, a su voz, a sus canas, a su
descuido pergeño”,59 y con el tiempo –confiesa- se erigió en juez para fallar sobre sus
virtudes y defectos, sin ver los propios. En un balance dice quedarse con su obra poética,
porque la prosa no lo convence y su obra de historia patria, menos. Exceptúa del entredicho
58
Manuel Gutiérrez Nájera, “El Partido Liberal” (México, D. F.), 11 de noviembre de 1890, en Obras I.
Crítica literaria. Ideas y temas literarios. Literatura mexicana, inv. y recop. de Erwin K. Mapes, ed. y notas
de Ernesto Mejía Sánchez, México, UNAM/ Coordinación de Humanidades/ Instituto de Investigaciones
Filológicas, 1995 (Nueva Biblioteca Mexicana, 4), pp. 419-424.
59
Pergeño: descuido de traza, aspecto, disposición. Son varios los autores que aluden al descuido de Prieto en
el vestir, sobre todo en sus últimos años.
36
los Viajes de Orden Suprema, por desgracia incompletos, y el Viaje a los Estados Unidos,
A mediados del siglo XX, José Luis Martínez (1955) sitúa a Prieto en la dirección
esencial que marcó la obra de Fernández de Lizardi, o sea en el interés por la vida de
nuestro pueblo, por su lengua, sus costumbres y sus dramas humanos; en la defensa
por lo nativo –señalado por José Luis Martínez- aunado a un estilo de carácter popular son
mexicanas.62
En cambio, para don Alfonso Reyes (1955) Prieto es más una representación
histórica que una alta manifestación poética. Reyes, con base en las palabras de don Manuel
Sánchez Mármol, periodista, novelista historiador y crítico porfirista, nos recuerda que
lírico como viajista, como historiógrafo y hasta como hacendista y maestro de Economía
hacer las cosas por habilidad o tendencia natural, sin mayor preparación o técnica. En mi
opinión Prieto más que lírico fue un autodidacta –como muchos de nuestros letrados- con
60
Federico Gamboa, Mi diario. Primera serie, II, México, Eusebio Gómez de la Puente, 1910, pp. 17-30.
61
José Luis Martínez, La emancipación literaria de México, México, Antigua Librería Robredo, 1955
(México y lo mexicano, 21), pp. 59-60, 62-67.
62
José Luis Martínez, La emancipación literaria de México, México, Antigua Librería Robredo, 1955
(México y lo mexicano, 21), pp. 59-60, 62-67.
63
Manuel Sánchez Mármol (1839-1912) emite este juicio sobre Prieto en el estudio histórico-crítico sobre la
literatura mexicana de la colonia a la República (1857), titulado “Letras mexicanas”, cit. por Emmanuel
Carballo, Diccionario crítico de las letras mexicanas en el siglo XIX, México, Océano/CONACULTA, 2001,
pp. 219-220.
37
una capacidad increíble de aprendizaje en distintas áreas de conocimiento; sin olvidar que
asistía a cuanto curso o reunión cultural tenía oportunidad con el empeño de mejorar su
Considera don Alfonso que a la eterna cuestión presentada por nuestros críticos,
respecto a si poseemos o no literatura nacional, “la musa de Prieto contesta con una
afirmación algo tímida, pues aún no era tiempo para más”. En realidad, yo pienso que la
producción literaria de la época podría ser conceptuada como “letras de emergencia”, pues
importante resorte para sostenerla, tema en el que abundo en los dos últimos capítulos de
este trabajo.
acerca del primero manifiesta su desacuerdo con Altamirano, pues cree que “la poesía de
históricos sin que en la imaginación nacional hubiera sustancia para modelarlos”, perdiendo
de vista que Prieto fue soldado y político, y forjador y defensor de la República con las
armas y con las letras; por lo que nuestro personaje sí contaba con la imaginación aludida
por Reyes y, además, como buen literato avizoraba el porvenir, pues siempre se adelantaba
Del segundo libro –dice- habrá que perdonar “los deslices de su Musa y su
“regocijo”; sin embargo, Reyes se muestra sorprendido de que nadie haya reparado en este
carácter.64
Guillermo Prieto -fuente obligada en los estudios sobre don Guillermo y una de las más
sobre la segunda, favorable, pues termina convencido de que aunque se olvidaran sus
siempre en su aspecto de costumbrista y, sobre todo, de poeta popular. En esta obra se hace
por primera vez una relación casi completa de los relatos de viajes bajo el título
“Descripciones de viajes”, se ubica la bibliografía que los ampara, se precisan los temas
abordados y se mencionan algunos relatos dedicados a Prieto por otros autores, que
como el primer autor costumbrista del romanticismo mexicano con antecedente directo en
sentimiento –o sea, con interés, simpatía y amor por lo popular-. El crítico concede gran
dirección de su obra ha sido poco valorada por la crítica y nos recuerda al respecto, que
costumbres que está en la base de la literatura de viajes prietista (Infra, 3.9.4.). Sobre el
origen de este género hay dos distintas posiciones: una que lo considera resultado de la
gestación. El desacuerdo se debe a que por mucho tiempo el cuento coexistió y llegó a
hacer competir género contra corriente literaria; pues, en su opinión, el cuento mexicano
descubrimientos; aclara negritudes; ilumina espejos. No cerró sus puertas al noble cuadro
del siglo XIX, entre titubeos y atrevimientos, “configurará poco a poco su naturaleza
estética hasta proponer los primeros cánones (costumbrista, romántico, histórico, indianista)
67
Guadalupe Fernández Ariza, “Guillermo Prieto”, en Luis Iñigo Madrigal (coord.), Historia de la literatura
hispanoamericana. Del neoclasicismo al modernismo, Madrid, Cátedra, 1993, pp. 251-255.
68
Alfredo Pavón, Al final, recuento. 1. Orígenes del cuento mexicano: 1814-1837, Tesis de doctorado,
México, Universidad Autónoma Metropolitana, Iztapalapa, 2002, p. 15. Pavón incluye a Prieto en la nómina
de primeros autores del cuento mexicano, mas no en este trabajo, porque sólo comprende a los que lo
escribieron de 1814 a 1837. La tesis fue publicada por la UAM Iztapalapa, 2004 (Biblioteca de Signos, 32).
69
Ibid., p. 16.
40
cuentista moderno en México, particularmente con “Ridentem dicere verum ¿quid vetat?”,70
texto que cumple con las exigencias básicas del género: “planteamiento de un conflictivo
conflicto se dirime a favor de una de las dos fuerzas humanas implicadas; presencia de un
literatura del siglo XIX como un constructo retórico “mayormente ideológico” que se
Memorias de mis tiempos de Guillermo Prieto, quien –opina la investigadora- junto con su
género autobiográfico.72
Guillermo, que conceptúa como uno de los resúmenes posibles de México (tanto del país
ideal como del país real) en el siglo XIX, se detiene, finalmente, en los cuadros
70
José Joaquín Fernández de Lizardi, “Ridentem dicere verum ¿quid vetat?””, en El Pensador Mexicano
(México), 1º. de noviembre de 1814, núm. 13, en Obras. III, Periódicos. El Pensador Mexicano, recop. ed. y
notas de María Rosa Palazón y Jacobo Chencinsky, pres. de Jacobo Chencinsky, México, UNAM, 1970, pp.
463-475.
71
Alfredo Pavón, Op. cit., p. 15.
72
Magdalena Maíz, (Entre)textos: perfil de la autobiografía moderna mexicana, Tesis de doctorado, USA,
Arizona State University, 1992.
41
conveniente, primero que nada, fijar nuestras costumbres: cómo vestimos, qué comemos,
cómo disfrutamos de la sociedad, qué leemos, etcétera. Lo guía un afán –que, por cierto,
mexicana en ciernes.73
Prieto que a su vez son parte de las Obras completas antes citadas, se detiene en los
itinerarios y temas más importantes de los relatos viajeros y proporciona muy interesante
información histórica y bibliográfica al respecto, además de opinar que el hecho de ser tan
múltiples, variados y diferentes exige una inicial aproximación de conjunto, así como la
ponderación de su significado e importancia en las diferentes etapas de la vida del autor, tan
vinculadas a la propia vida y desarrollo de nuestro país. Otra razón para justificar un
narrador ordenado, de ahí que con excepción de dos relatos, todos los otros nos han llegado
manejados por el autor, como cierto halo misterioso e imaginación desbordada en los
hablan de crónicas para designar diversos tipos de obras literarias producidas en el siglo
XIX, pues –comenta Monsiváis- “la narrativa mexicana del siglo XIX (y es muy difícil
73
Carlos Monsiváis, pról. de Guillermo Prieto, CC1, pp. 13-36.
74
Francisco López Cámara, pról. de Guillermo Prieto, Crónicas de viajes 1, 2, 3, 4, 5, en Boris Rosen Jélomer
(coord.), Obras completas, ts. , IV, V, VI, VII y VIII, México, CONACULTA, 1994.
42
valorados, pues todo cabe en ella; sin embargo, los actuales avances de la teoría y la crítica
literarias permiten establecer una diferenciación más clara entre los distintos textos que
antes se acogían bajo ese concepto: cuadros de costumbres, cuentos, artículos de crítica
más importantes.76
este medio se publicaba todo tipo de escritos -inclusive los literarios- hecho que también
influyó en que genéricamente se consideraran como crónicas. Sin embargo, debe hacerse
una clara distinción entre la “crónica” producida por los románticos y la de los modernistas,
ya que ésta pretendía lograr mayor autonomía de lo político, sin haberla conseguido
cabalmente; y aquélla era, fundamentalmente, asunto de los liberales, que les permitía en un
75
Carlos Monsiváis, pról. de Guillermo Prieto, CC1, pp. 27-28.
76
En el desarrollo del presente trabajo prefiero la denominación de género (s) literario (s), pues me interesa
particularmente dicho enfoque y llegar a la conceptualización del género de literatura de viajes; pero de
acuerdo con Richard Harvey Brown se podría hablar de una narrativa decimonónica mexicana que englobara
a todos los distintos tipos de obras escritas en esa época, lo mismo un cuadro de costumbres que una novela,
una comedia que un poema. O sea, tomando narración como acción de referir y todo texto en calidad de
referente de realidad más o menos mediato. Vid., Society as Text. Essays on Rhetoric. Reason and Reality,
Chicago, Chicago University Press, 1987, pp. 55-165.
77
Al respecto del concepto de crónica, vid., Infra, 4.5.1.
43
Pablo Mora (1996) en la excelente aunque muy breve presentación del artículo de
Prieto78 titulado “Algunos desordenados apuntes que pueden considerarse cuando se escriba
de las que enfatizo: en primer lugar -y para ir matizando aquello de que nuestro escritor era
improvisado, difuso y falto de rigor formal-, que éste aboga por el establecimiento de una
preceptiva literaria para unificar los criterios y procurar el “uso correcto” del idioma; en
segundo, que muestra un profundo conocimiento del estado de las letras nacionales en la
década de los cuarenta, así como de los lineamientos necesarios para impulsarlas,
sumándose a un programa tanto editorial como literario, de carácter colectivo, con la idea
tercero, que, no obstante los problemas o quizá debido a ellos, dicho plan aspiraba a formar
un respaldo cultural, a fin de mantener viva la unidad y una imagen de la nación que se
quería.
Este autor plantea una pregunta que resulta clave en orden a la tesis central de mi
trabajo:
¿Hasta qué punto esta preocupación por reconocer los productos literarios, la
escritura de la historia literaria de México y la persistencia de proyectos
editoriales –frustrados o no de libros y revistas- a lo largo de varios años (1826-
1867) no significaron la posibilidad de mantener viva una imagen cultural –y en
este sentido un proyecto de nación- que se verá consumada en los años de la
República Restaurada?80
78
Pablo Mora, “Guillermo Prieto (1818-1897), en Jorge Ruedas de la Serna (coord.), La misión del escritor.
Escritores mexicanos del siglo XIX, México, Universidad Nacional Autónoma de México, Dirección General
de Publicaciones, 1996, pp. 105-107.
79
Guillermo Prieto, “Algunos desordenados apuntes que pueden considerarse cuando se escriba la historia de
la bella literatura mexicana”, en El Museo Mexicano o miscelánea pintoresca de amenidades curiosas e
instructivas (México), t. IV, 1844, pp. 354-360.
80
Otros autores referentes a Prieto que he revisado son, del siglo XIX: Ignacio Ramírez (1871); Alfredo
Bablot “Proteo” (1873); Manuel Flores (1875); Juan de Dios Peza (1878); Ricardo Palma (1880); Vicente
Riva Palacio (1882); Hilarión Frías Soto (1883); José María Vigil (1887); Antonio de la Peña y Reyes (1889);
44
género, su lenguaje, surgen ciertamente de su profundo amor por la patria, pero también de
perfilan como sus preferidos para este fin los cuadros de costumbres, los poemas de corte
popular y los relatos de viajes. Los últimos –tema central del presente trabajo- resultan
Francisco G. Cosmes “Junius” (1889); Enrique de Olavarría y Ferrari (1894); y del siglo XX: Marcelino
Menéndez y Pelayo (1911); Luis G. Urbina (1917); Luis González Obregón (1917); Rubén M. Campos
(1929); Enrique Fernández Ledesma (1939); Salvador Ortiz Vidales (1939); Felipe Teixidor (1939); Julio
Jiménez Rueda (1942); Carlos González Peña (1943); Enrique Anderson Imbert (1954); Frank Dauster
(1956); Francisco Monterde (1960); Sergio Howland Bustamante (1961); Ma. Del Carmen Millán (1962);
Alberto Valenzuela (1967); Raimundo Lazo (1971); Margo Glantz (1964), (1977); Sara Sefchovich (1987);
Ysla Campbell (1990) y Emmanuel Carballo (1991). Los datos completos de las obras consultadas se
proporcionan en la bibliografía.
45
El desplazamiento en el espacio es la
primera señal, la más fácil, del cambio; y
quien dice vida dice cambio. El relato
también se nutre del cambio; en este
sentido, viaje y relato se implican
mutuamente.
Tzvetan Todorov
El hecho de que en el título del presente trabajo haga referencia a la literatura de viajes,
significa asumir una posición teórica al respecto, según la cual este tipo de relatos, antes
que nada, deben considerarse como y dentro de la literatura. Por ello, uno de mis primeros
conceptualización de dicho género. Los relatos de viajes si bien exceden las fronteras de un
género convencional, no son una “subliteratura”, puesto que poseen una prestigiosa
tradición en las bellas letras; no obstante, se les ha colocado en los márgenes y no han
comprende, y el hecho de que muchos de ellos, a pesar de que tienen varios siglos a su
espaldas, gozan aún de envidiable salud; y si bien se han ido modificando y adaptando a las
81
La palabra propuesta por el italianista Luigi Monga, procede de los vocablos griegos ódós camino, y poreía
viaje, de los cuales resulta la palabra italiana odeperico “relacionado con el viaje” y podría formarse la
odeperica como definición elíptica a la manera de la matemática o la física. Vid., Armando Gnsci (ed.),
Introducción a la literatura comparada, trad. Luigi Giuliani, Barcelona, Crítica, 2002, pp. 246-247.
46
necesidades de cada época, a la vez han ido creando problemas adicionales para los
estudiosos.
suscitar múltiples discusiones. Hoy se considera que debe plantearse, de manera general, en
caso particular. En esta teoría, los tipos de discurso se identifican por sus propiedades,
coinciden con su formación discursiva en cuanto a los principios generales que los rigen, y
coexisten dentro de ella con otros tipos. Sin embargo, como este sistema conceptual,
teoría de los géneros o generología, lo que no significa que más adelante al hacer el análisis
Ahora bien, ¿qué fenómenos deberían formar parte de una definición del género? En
este aspecto también hay discrepancias entre los especialistas. Los criterios que suelen
aparecer con más o menos regularidad en los intentos definitorios son de índole
El estudio de los géneros, que tiene como punto de partida los testimonios
acerca de la existencia de los géneros, debe tener precisamente como objetivo
último el establecimiento de esas propiedades.
Los géneros son, pues, unidades que pueden describirse desde dos puntos de
vista diferentes, el de la observación empírica y el del análisis abstracto.83
82
Kurt Spang, Géneros literarios, Madrid, Síntesis, 1996 (Teoría de la Literatura y Literatura Comparada), p.
32.
83
Tzvetan Todorov (1978), “El origen de los géneros”, trad. Antonio Fernández Ferrer, en Miguel Ángel
Garrido Gallardo (ed.), Teoría de los géneros literarios, Madrid, Arco / Libros, 1988 (Biblioteca Philologica,
Lecturas), p. 36.
47
En el mismo orden de ideas, Todorov afirma: “Un género, literario o no, no es otra
concedida por este autor a las características estructurales; entendiendo éstas, por ejemplo,
Strauss.
Según el primero de los teóricos antes citados “las estructuras formadas por los
estructura social no se refiere a la realidad empírica sino a los modelos que según ella se
construyen”.86 O sea que mientras la “estructura” de los estructuralistas es ante todo una
regla abstracta, la de Frye se sintetiza en una disposición en el espacio y debe tener como
El género, en efecto, por una parte es una forma discursiva estructural de la obra
misma y, por otra, es vehículo de comparación con las demás de su época y de toda la
historia literaria. La peculiaridad estilística de un producto resaltará más sin duda, puesta en
relación con todas las que comparten esa estructura común que se llama género. Pero es
porque el sistema de generológico de cada época no abarca forzosamente todas las obras y,
84
Loc. cit.
85
Una de las teorías de los géneros más convincentes para Todorov, puesto que de ella parte para formular su
definición de literatura fantástica, es la expuesta por el teórico norteamericano Northop Frye en Anatomy of
Criticism, Nueva York, Atheneum, 1967, cit. en Introducción a la literatura fantástica, (1970), trad. Silvia
Delpy, 2ª. ed., México, Premiá Editora, 1981 (La red de Jonás), p. 11 y ss.
86
Claude Lévi-Strauss, Anthropologie structurale, Paris, Plon, 1958, p. 295, cit. por Todorov, Loc. cit.
48
por otro lado, puede producirse y casi se requiere una transgresión por lo menos parcial del
género, pues, de lo contrario, la obra carecerá del mínimo de originalidad necesaria, aunque
esta exigencia varía según las épocas, además de que la infracción a las reglas no afecta
profundamente al sistema literario. Y, por último, debe tenerse en cuenta que puede darse
una mezcla de géneros o un género mixto como resultado de una confrontación entre dos
sistemas de géneros, mezcla que puede imponerse como nueva norma literaria.87
Sin embargo, como antes se ha dicho, para Todorov la pregunta sobre el origen de
los géneros no sólo es de naturaleza sistemática sino también histórica, una y otra son
fundamento de su ser como tal género. Sería absurdo hablar de género si no fuese un
respecto, piensa Kurt Spang que, la misma actitud que asume el teórico de los géneros ante
y están en constante mutación: “Son, sí, manifestación de las posibilidades creadoras del
87
Vid., Oswald Ducrot y Tzvetan Todorov (1972), “Géneros literarios”, en Diccionario enciclopédico de las
ciencias del lenguaje, trad. Enrique Pezzoni, 15ª. ed. México, Siglo XXI, pp. 178-185.
88
Genericidad se entiende aquí como el conjunto de los fenómenos de producción y recepción textual.
89
Spang, Op. cit., p. 37.
90
Miguel Ángel Garrido Gallardo (comp.), est. prel. de Teoría de los géneros literarios, p. 21.
49
Por las razones anteriores iniciaré mi estudio con una revisión histórica del género
de viajes, precedida del concepto y desarrollo de los mismos y las relaciones que se fueron
dando entre los viajes y sus relatos, para después intentar una definición del género y la
corriente en la forma de iter, relacionada con ire, “ir, irse”. Todavía subsiste en varias
Por otro lado, las diferentes palabras romances para el “viaje”, que contienen la
forma simple uia / via, parecen emerger de las condiciones materiales de la locomoción y el
originalmente “lo relacionado con el viaje” y más tarde “dinero que sirve para un viaje” o
viaticum. De acuerdo con esto, el viaje se designa por una forma alusiva a la actividad de
91
Para el desarrollo de este apartado sobre la palabra viaje y sus distintos significados me ha servido como
base la siguiente fuente: Dieter Wanner, “Excursión en torno al viaje”, en Salvador García Castañeda (coord.),
Literatura de viajes. El Viejo Mundo y el Nuevo, Madrid, Castalia / The Ohio State University, 1999, pp. 15-
19.
50
experiencia abierta del viaje a sus constituyentes pormenorizados. Es decir, a las cortas
distancias recorridas durante un día entero dadas las malas condiciones de los caminos o
este concepto de trip tenía como sustrato la idea de avanzar, hacer progreso en el camino –
obviamente a pie, y por consiguiente paso a paso- reflejando la palabra las condiciones
Un vocablo inglés algo más antiguo, journey, de origen francés, también deja ver su
relación con la segmentación viajera, pues su origen etimológico remite a “lo relacionado
con el día” o “de la extensión de un día”. De acuerdo con esto, el viaje se divide en
compartimentalización sirvió de metáfora fundacional tanto para voyage y trip como para
journey.
La palabra inglesa travel deriva del francés travail. Si la palabra francesa moderna
significa “trabajo” en general, la lengua antigua asociaba este vocablo con la idea de trabajo
duro, dificultad y hasta peligro. La designación del viaje como dificultad otra vez emana de
las condiciones históricas asociadas con esta actividad. Tal vez el paso de la palabra del
tortura, llamado así porque estaba formado por tres palos (tres pali).92
Finalmente lo que empezó como tortura termina por convertirse en un vocablo que
reside tanto en el desarrollo gradual semántico esbozado más arriba, sino en las condiciones
materiales del mundo externo que permiten esta habilitación. Los avances materiales y, aun
más, las mejoras tecnológicas, asumen el mismo protagonismo para convertir la fatiga de
El pequeño ejemplo del origen del inglés travel se deja asociar al complejo
fenómeno del viaje o los viajes, a través del tiempo y a través de condiciones materiales y
y la educación, pero también ha propiciado las guerras, las conquistas y las invasiones de
unos pueblos por otros. Desde que fueron sembradas las primeras semillas de la
supervivencia, han impulsado a los seres humanos a recorrer la superficie del globo. Las
primeras emigraciones debieron ser por tierra, y sus progresos, lentos y limitados, por las
Mucho antes de que los seres humanos pudieran viajar por carreteras, navegar en
barcos o remontarse en aviones a las alturas, el único método práctico del que disponían
92
Domenico Nucera, “Los viajes y la literatura”, en Armando Gnisci (ed.), Op. cit., p. 249.
52
para ir de un lado a otro eran sus propias piernas. Los primeros humanos eran impulsados a
viajar por la necesidad de cazar para comer (venados, bisontes, aves y otros animales).
Dennis Foster, al hacer un recuento de cómo surgieron los medios de transporte, afirma que
el primer vehículo, el trineo, se originó en la helada tundra del norte de Europa, alrededor
del año 7000 a. C: “Sobre la tierra desnuda, los hombres vertían grasa de leche delante de
las cuchillas, mientras las mujeres tiraban del trineo con ayuda de unas correas de cuero”.93
Las bestias se usaron por primera vez para la transportación en el antiguo Egipto, alrededor
del año 3500 a C. El uso de los animales como un medio de transporte fue, obviamente, un
paso hacia delante, pero la invención de la rueda fue por mucho el acontecimiento más
Después de siglos de remolcar a pie los trineos, los comerciantes al fin idearon
colocar troncos debajo de las cuchillas y así rodar el trineo hacia delante. Por último, a
algún ingenioso conductor se le ocurrió fijar los troncos a un eje, inventando así la carreta.
Una variación de la carreta, la carroza, convirtió a los sumerios en los guerreros más
temidos de su época. Los griegos empezaron a usar caballos para tirar las carrozas
alrededor del año 1000 a C. Bajo la dinastía Chou, los chinos crearon el primer sistema de
carreteras, con posadas para los viajeros y “áreas de descanso” a un lado del camino y
protegidos por las sombras de los árboles, nunca pensaron en los bellísimos pasajes
Por otra parte, las embarcaciones se pusieron de moda por vez primera hacia el año
impulsadas por remos, muchas de ellas con intrincadas inscripciones decorativas. Los
polinesios de la isla Samoa navegaron en canoas equipadas hasta las islas Marquesas,
93
Dennis Foster, Introducción a los viajes y al turismo, México, McGraw Hill, 1993, p. 10 y ss.
53
surcando el Pacífico guiándose por el sol, las estrellas, las corrientes y el vuelo de las aves.
A algún navegante anónimo se le ocurrió la idea de instalar una rama de árbol erguida
contra el viento para impulsar la embarcación sin ayuda de remos, pues las velas de lino no
se usaron hasta casi 3000 años después. Las tentativas o ensayos primitivos de la
navegación sólo pudieron dar idea de la configuración de las costas, de sus puertos, bahías,
playas y cabos principales, método muy insuficiente para adelantar un estudio tan
travesía por tierra, y atravesando con barcas o canoas los ríos, las grandes bahías, los lagos
poder y su cultura y protegieron su marina, no sólo para defender sus estados y litorales de
las invasiones extranjeras, sino para llevar su dominio y tráfico a países más remotos, como
lo hicieron los egipcios, los judíos y los cartagineses. Los fenicios fueron marinos
mercantes constructores de una gran flota para llevar a sus emprendedores comerciantes a
través del Mediterráneo; mientras que los vikingos, celtas, griegos y romanos, pueblos más
94
Martín Fernández de Navarrete, intr. de Viajes de Colón, México, Porrúa, 1987 (“Sepan cuantos...”, 521), p.
16.
54
ninguna experiencia ha rivalizado jamás con las osadas aventuras de los viajes en sí, que
sus protagonistas, al regresar de su periplo, suelen relatar para solaz de sí mismos y de sus
oyentes; suscitando un verdadero placer tanto al contar como al escuchar estos sucesos. De
esta manera, desde la más remota antigüedad se van acumulando viajes de descubrimiento,
XVI;95 no obstante, por aquel entonces y aunque parezca paradójico, los relatos precedieron
a los viajes, es decir, relatos surgidos de la fantasía que mantenían despierta la curiosidad y
la atención del pueblo. Daban a conocer, por ejemplo –dice Todorov- que el monje irlandés
San Brendano tardó siete años en alcanzar el paraíso terrenal, después de haber afrontado
todo tipo de peligros y haberse topado con toda clase de seres sobrenaturales.96 Pero aquí
interesan más que los viajes imaginarios los reales, aunque mucho de ficción también se
mezcla en ellos.
práctica relativamente reciente si tomamos en cuenta los años que lleva el hombre sobre el
mundo. El género literario que debió nacer de esa nueva práctica, es decir, el género
literatura de viajes que comprende, tanto las relaciones o libros donde se relata lo que han
95
Ya he aclarado el uso que daré a los conceptos de moderno y modernidad en la p. IX, n. 6, de la
introducción de este trabajo.
96
Tzvetan Todorov (1993), Las morales de la historia, trad. Marta Beltrán Alcázar, Barcelona, Paidós
Ibérica, 1993 (Paidós básica, 60), p. 91.
55
visto u observado los viajeros, como la teoría que debió sistematizarlos, nace propiamente
hacia 1632, aunque la acción de contar las travesías ya existía en la antigüedad clásica, lo
aparición y desenvolvimiento del género es mucho más lento y tímido que el de los propios
viajes en sí, pues si los viajeros tenían la intrepidez de aventurarse por tierras desconocidas,
peregrinaje, que son también viajes pero hechos a un santuario por devoción o por voto.
Son diversas las fechas en que suele datarse el origen del género: Todorov considera
su surgimiento con la aparición del libro de Marco Polo en los inicios del siglo XIV, al
respecto escribe: “El ‘verdadero’ primer relato de viaje (siempre desde el punto de vista del
lector actual) creo que es el de Marco Polo; y no veo una casualidad en el hecho de que este
Por su parte, Normand Doiron fija el año de 1632 como la fecha en la cual el relato
de viajes alcanzó el status de un género mayor, tanto para los lectores contemporáneos
como para los mismos viajeros. Es decir, un género literario claramente constituido, dotado
de un estilo, una poética y una retórica propia. Al respecto, Doiron ofrece los testimonios
de lectores contemporáneos, entre ellos el de Chapelain que comenta en una carta dirigida
a Carrel de Sainte Garde, fechada en 1663: “Nuestra nación ha cambiado el gusto por las
lecturas, y en lugar de las novelas que son derribadas con La Calprenède, los viajes han
97
Loc. cit.
98
“Notre nation a changé de gout pour les lectures et au lieu des romans qui sont tombés avec La
Calprenède, les voyages sont venus en crédit et tiennent le aut. Bout dans la cour et dans la ville”. (La
traducción es mía). Carta citada por Geoffroy Atkinson, en Nouveaux Horizons de la Renaissance française,
56
relato de viajes llamado el arte de viajar, especie de instrucciones que, siguiendo la forma
de un tratado teórico y pragmático y con un estilo didáctico, precisan “lo que debe observar
itinerario y de un discurso bien ordenado y pautado; es decir, formulan preceptos tanto para
Hemos dicho que el primer escritor viajero fue Marco Polo; precisamente en El
Libro de las Maravillas se dio a la tarea de dejar testimonio escrito de sus aventuras. En el
año 1250, Nicolo, padre del célebre Marco Polo, y Maffeo, su tío, ambos negociantes,
hicieron un viaje desde Venecia a Constantinopla, a la Crimea y a la corte del gran Kan. En
1271 repitieron el viaje y el joven Marco los acompañó. Los tres juntos atravesaron
Armenia y luego por Acre, Siwas, Tabriz y Kerman, alcanzaron Ormuz en el Golfo Pérsico.
Desde allí llegaron a China siguiendo una peligrosa ruta por Persia, el Pamir y el desierto
de Gobi hasta la Ciudad Prohibida de Pekín, donde conoció al gobernante más poderoso de
El gran Kan tomó a los venecianos bajo su protección y su estancia se prolongó por
mucho tiempo; en especial, la de Marco Polo durante veinte años, en los cuales fue objeto
Genève, Slatkine Reprints, 1935, p. 30, en Normand Doiron, “L’art de voyager. Pour une définition du récit
de voyage como genre”, Poetique (Paris), 73, 1988, pp. 83-108.
57
una princesa de la familia imperial, circunstancia que el veneciano aprovechó para regresar
a Europa. Cuando volvió a su patria en 1295, deslumbró a sus compatriotas por su lujo y
por sus relatos; las riquezas de las que hablaba les parecieron tan fabulosas, que lo
Más tarde, en el curso de una batalla naval entre su patria y Génova, Marco fue
hecho prisionero. Estando en la cárcel de Génova (1298) dictó la relación de sus viajes a
Rustichello. Cuando en 1299 pudo volver a Venecia, fue nombrado miembro del Gran
Consejo y ya no abandonó su lugar de origen, donde escribió una nueva relación de sus
viajes, la más difundida, y que hace que algunos investigadores –entre ellos Todorov-
sitúen el libro a principios del siglo XIV. Originalmente se tituló El libro de Marco, pero
los antiguos sustituyeron este nombre por otros muy diversos, el más conocido El libro de
las maravillas, que convirtió a los viajes y la exploración en el tema más comentado en
Europa. De esta manera se empezaron a conocer la gran Tartaria, los vastos desiertos que
Por de pronto el libro, a más de suscitar enormes deseos de viajar, produjo tres
América, ya que la idea de Cristóbal Colón de encontrar por el poniente un camino más
mezcla de hechos reales e invenciones fabulosas, donde también, como lo hizo San
58
de la tierra conocidos.
Estas obras prepararon a su vez los relatos de los nuevos viajeros, quienes las
consideraron como información segura, de modo que Colón cuando se lanza en busca de
una nueva ruta a las Indias, se lleva consigo unas cartas para el gran Khan descrito por
Marco Polo, y Vasco de Gama hace lo mismo para el padre Juan, legendario personaje, que
según el relato de Mandeville habitaba en las Indias. Pero también fueron motivo de los
viajes mismos porque después de Marco Polo, los hombres tenían tres motivos básicos para
Los años de 1492 y 1521 son claves para la fundación de la Nueva España. En
América; en 1521, la conquista del territorio mexicano, al que se daría el nombre de Nueva
España.
En 1492 Cristóbal Colón, decidido a encontrar otra ruta para llegar a Oriente,
convenció a la corona española de financiarle un “breve” viaje a fin de llegar a las tierras de
Catay (China) y a la isla de Cipango (Japón), la que según Marco tenía oro en abundancia:
Es una isla muy grande; sus habitantes tienen piel blanca, son bien parecidos y
de costumbres civilizadas [...] poseen oro en enorme abundancia y las minas
donde lo encuentran no se agotan jamás; pero su rey no permite exportar el oro
fuera del país y por ello son muy pocos los mercaderes que acuden a esta isla.
99
John Maundevile o Mandeville, escritor de viajes de la Edad Media, nació en St. Albans (Inglaterra) hacia
1300 y murió en Lieja en 1372. Pretendió haber realizado extensos viajes por Europa, África y Asia;
“pretendió” porque recientes investigaciones han mostrado que este autor fue un médico belga que tomó de
fuentes ajenas sus descripciones y relatos de países que nunca había visitado.
59
Todo el techo [del palacio del soberano] está recubierto con una lámina de oro
puro, tal como nuestras casas o nuestras iglesias están cubiertas de plomo; los
techos de cada una de las salas son del mismo metal precioso; muchos de los
departamentos tienen mesas de oro puro de un espesor considerable y son de
oro los adornos de las ventanas. Tan enorme es en verdad la riqueza que adorna
este palacio que resulta imposible formarse una idea cabal de la misma.100
casi 13000 km. y sin tener idea de que un nuevo continente aparecería en su camino. El 17
de abril de 1492 se firmaron los capítulos por los que se reconocía a Colón, para sí y sus
descendientes, el señorío sobre la tierra que descubriese y la décima parte de las riquezas
que conquistase. Faltaba únicamente preparar la expedición, y la tarea no fue fácil, porque
el temor a lo desconocido arredraba a los navegantes. Sólo la autoridad de que gozaban los
hermanos Pinzón, permitió armar tres naves -la nao Santa María y dos carabelas, la Pinta y
amotinarse y él mismo llegó a creer que había navegado más allá de Cipango.101 Martín
resistió, pero al día siguiente ordenó realizar el cambio de dirección, hecho que tendría una
importancia capital para el encuentro con América y los americanos y para la historia de su
conquista y civilización:
100
Marco Polo, Viajes, intr. de María Elvira Bermúdez, México, Porrúa, 1982 (“Sepan cuantos “, 371), pp.
166-168.
101
Algunos autores consideran 70 días en el mar sin descontar el mes que tuvieron que detenerse en Las
Canarias para efectuar reparaciones de La Pinta y que reanudaron su viaje el 6 de septiembre.
60
Almirante vía que si la erraban que no pudieran tan presto domar tierra, y que
era mejor una vez ir a la tierra firme y después a las islas.102
aquella parte de América que hoy se conoce con el nombre de Sunshine State, la costa de
Florida, con todas las consecuencias imaginables, entre otras, que Estados Unidos hoy
Europa; y fue un viernes, también el 12 de octubre, cuando pisó por vez primera tierra
americana y desplegó los símbolos del poder español. Este momento es verdaderamente
La importancia del gran explorador aumenta –de manera especial para efectos del
presente trabajo- si se le considera, además, como el primer gran viajero y autor de relatos
llegado a América. Colón escribió sobre sus hazañas y vicisitudes en diarios, cartas e
parte de sus escritos, entre ellos los de mayor enjundia -el resumen de los Diarios del
primer y tercer viaje y una biografía del Almirante basada en abundantísima documentación
102
Las citas de la obra de Colón están tomadas de Viajes de Colón, Op. cit., p. 128.
103
Así lo pensaron primero Irving y luego Humboldt. Vid., Ottmar Ette, Literatura de viajes. De Humboldt a
Baudrillard, trad. Antonio Ángel Delgado, México, Facultad de Filosofía y Letras / Universidad Nacional
Autónoma de México / Servicio Alemán de Intercambio Académico, 2001 (Jornadas), pp. 77-78.
104
Tzvetan Todorov (1982), La conquista de América. El problema del otro, trad. Flora Botton Burlá, 6ª. ed.,
México, Siglo Veintiuno, 1995 (Teoría), p. 15.
61
incluida en la Historia de las Indias- pudieron conservarse gracias a las copias que de ellos
la naturaleza; tópicos importantes de revisar -si bien someramente- porque serán retomados
Con respecto al primero, el económico, de los escritos del gran Almirante parece
hace omnipresente en el transcurso de la primera travesía, a tal grado que con este señuelo
Aquí la gente ya no lo podía sufrir: quejábase del largo viaje; pero el Almirante
los esforzó lo mejor que pudo, dándoles buena esperanza de los provechos que
podrían haber.106
Y más adelante, cuando los indígenas en sus canoas llegaban asombrados a las
naves para observar a los recién llegados, Colón permanece atento a sus vestimentas y
105
Cristóbal Colón tuvo dos hijos conocidos como los Colones: Diego, el mayor y Hernando, el menor.
Gracias a la amistad, muy larga de contar, que hubo entre Las Casas y el primogénito, estos documentos
pudieron salvarse. Ambos se conocieron en La Española en 1509, después se vieron en Madrid en 1516 y,
más tarde, en Barcelona en 1519. A la muerte de Diego, la enorme biblioteca familiar pasó a don Hernando y,
a la muerte de éste, al convento de San Pablo, donde el fraile pudo consultar el archivo y libro de los Colones,
durante sus estadías en Sevilla, por ejemplo de febrero a julio de 1544. Cfr., Cristóbal Colón, Textos y
documentos completos. Relaciones de viajes, cartas y memoriales, ed., pról. y notas de Consuelo Varela. 2ª.
ed., Madrid, Alianza, 1989, pp. IX-XI.
106
Viajes de Colón, p. 129.
107
Ibid., p, 131.
62
Pero es innegable, y aquí aparece el segundo eje temático, que Colón también
nuevas tierras a la verdadera religión. Ésta era una de las razones por las que quería
encontrar la isla de Cipango, porque él había leído en los relatos de Marco Polo que el gran
Kublai Kan había manifestado su deseo de conocer la fe cristiana: “el Emperador del
Quizá –como manifiesta Todorov- la expansión del cristianismo estaba más cerca
del corazón del Almirante; quizá más que el oro, y si buscaba este metal es porque tenía
que condescender con los hombres que lo acompañaban para mantenerlos en la empresa y
también –pienso- con los que la habían financiado. Por lo demás, indica el mismo autor:
Y el viento era muy bueno para venir a este cabo, adonde yo surgí agora, al cual
puse por nombre cabo Fermoso, porque así lo es [...] como todas las otras cosas
y tierras destas islas, que yo no sé adónde me vaya primero, ni me sé cansar los
ojos de ver tal fermosas verduras y tan diversas de las nuestras; y aun creo que
ha en ellas muchas yerbas y muchos árboles, que valen mucho en España para
108
Ibid., p. 138.
109
“Carta a los Reyes”, 7.7. Aquí se refiere Colón al pasaje del Libro de las maravillas de Marco Polo, donde
éste cuenta que el gran Kan envió a los hermanos Polo (Nicolo y Maffeo) como sus embajadores ante el Papa:
“Su objeto, les informó era solicitar a Su Santidad el envío de cien sabios de la cristiandad que conocieran a
fondo los principios de la religión cristiana y las siete artes, y supieran probar a los hombres sabios de sus
dominios, con argumentos justos y lícitos, que la fe profesada por los cristianos es superior y está basada en
una verdad más evidente que cualquiera otra religión”, Op. cit., p.6.
110
Todorov, La conquista de América., p. 20.
63
regiones: peces, pájaros, flores, frutos y animales. Observa atentamente las estrellas, los
vientos, la profundidad del mar, el relieve de las costas y todo lo relacionado con la
navegación, aun si ésta tiene más que ver con el sentido práctico del marino que con la
especulando sobre las futuras aplicaciones de sus hallazgos, de las que –creía firmemente-
Colón cree en los cíclopes y en las sirenas, en las amazonas y en los hombres con cola, y su
creencia le permite encontrarlos: “El día pasado, cuando el Almirante iba al Río de Oro,
dijo que vido tres serenas que salieron bien alto de la mar, pero no eran fermosas como las
Para Colón las sirenas, aunque no tan bellas como se supone, pueblan los mares
antillanos; y también existen hombres con cabeza de lobo y otros con hocicos de perro;
pero lo más increíble es que sitúa el Paraíso terrenal en el fin del Oriente:
Grandes indicios son éstos del Paraíso terrenal, porque sitio conforme a la
opinión de estos santos e sanos teólogos, y asimismo las señales son muy
conformes que yo jamás leí ni oí que tanta cantidad de agua dulce fuese así
adentro y vecina con la salada; y en ello ayuda asimismo la suavísima
temperancia, y si de allí del Paraíso no sale, parece aun mayor maravilla113
Colón descubre un mundo nuevo, mas no acepta la nueva realidad tal aparece ante
sus ojos, sino que, como es natural, la va acomodando a unos conocimientos previos y a un
111
Viajes de Colón, p. 138.
112
Ibid., p. 193.
113
Ibid., p. 269.
64
criterio propio, desde el que procede su interpretación. Este enfoque subjetivo de la nueva
realidad se refleja de manera muy clara en algo tan elemental como las palabras con que
describe lo que ve o lo que cree ver, baste mencionar que siempre dio el nombre de Indias a
las tierras descubiertas porque siempre creyó que a ellas había llegado; en otras palabras
diferentes ramas de las ciencias físicas y naturales e inclusive sociales como la historia y la
de todo el universo. Pero también abrieron la puerta a los conquistadores: a la sed de bienes
terrenales como el oro y las mujeres; al afán de poder; a la imposición de lengua, vestidos,
castigo y la muerte de los rebeldes; al tráfico humano, en fin, al mayor genocidio cometido
en la historia: la conquista de México realizada por Hernán Cortés entre 1519 y 1521.
En 1517 y 1518 los viajes de exploración emprendidos desde Cuba por Francisco
Hernández de Córdoba y Juan de Grijalva ponen en contacto a los españoles con una
sociedad indígena muy bien organizada y diferenciada. En 1519, motivado por estas
expediciones, Hernán Cortés zarpa de Santiago, zona oriente de la isla de Cuba, financiado
su viaje en un tercio por el gobernador de este lugar, Diego Velázquez. Al llegar a tierras de
Yucatán, en plan de rebelde contra la autoridad de aquél, Cortés determinó no rescatar oro
como Velásquez quería, sino conquistar la tierra y sujetarla a la corona real. Para decidir a
65
los remisos, ordenó desmantelar sus naves, y así su gente contagiada por la audacia del
Y porque demás de los que por ser criados y amigos de Diego Velásquez tenían
voluntad de se salir de la tierra, había otros que por verla tan grande y de tanta
gente, y tal, y ver los pocos españoles que éramos, estaban del mismo
propósito, creyendo que si allí los navíos dejase, se me alzarían con ellos, y
yéndose todos los que de esta voluntad estaban, yo quedaría casi solo [...] so
color que los dichos navíos no estaban para navegar, los eché a la costa [el
subrayado es mío] por donde todos perdieron la esperanza de salir de la
tierra.114
por la fuerza del imperio de Anáhuac con su centro Tenochtitlan, incorporándolo con el
nombre de Nueva España a la corona española. La toma definitiva de la gran ciudad de los
mediante cartas y otras formas de comunicación directa, establecer contacto con el rey
rectificación del nombramiento hecho por el cabildo, con el objeto de que se le permitiera
el interés del monarca acompañó su envío, no sólo del quinto real, sino también de valiosos
114
“Los eché a la costa” escribe lacónicamente Cortés; es decir, los dejó al garete en el mar a merced de las
olas y los vientos. Decisión tan valiente, pero a la vez tan favorable a sus intereses, se ha falseado en la
imagen más vívida de la quema de las naves, que se ha convertido en expresión de cuño corriente en nuestra
lengua y cultura. Cfr., Hernán Cortés, Cartas de relación, est. prel. de Manuel Alcalá, 6ª. ed., México, Porrúa,
1970 (“Sepan cuantos...”, 7), pp. 32-33.
66
conquista.
Las Cartas de relación, escritas entre 1519 y 1526, son cinco, y tienen como
objetivo principal hacer un relato cabal de los acontecimientos en torno de la Conquista; así
En una nao que de esta Nueva España de vuestra sacra majestad, despaché a
diez y seis días de julio del año de quinientos y diez y nueve [sic], envié a
vuestra alteza muy larga y particular relación de las cosas hasta aquella sazón,
después que yo á ella vine, en ella sucedidas.115
Obviamente la finalidad del autor no es hacer literatura, aunque demuestra oficio para
escribir transparentando sus años de retórica y latinidad en Salamanca. Por lo que al interés
múltiple que suscitan estos documentos -histórico, político, literario y humano- puede
agregarse el literario; a más de que se trata de textos en los que por primera vez cobran vida
las cosas de México vistas por otros ojos, los de un extranjero que describe para el mundo
arriba.
que se perdió y todavía no ha podido ser encontrada, hecho por el cual fue reemplazada por
y al Emperador Carlos V, su hijo, en 10 de julio de 1519, donde quedan bien claros los
destinatarios.
La segunda misiva resulta ser la más interesante y la más dramática. En ella, hay un
tono de admiración y amor por la nueva tierra, aunque también trozos de horror que bien
115
Ibid., p. 31.
67
encuentra por vez primera una descripción de las maravillas de la ciudad de México
(Tenochtitlan), tópico que después será común a todos los viajeros llegados a ella. A
Esta gran ciudad de Temixtitan está fundada en esta laguna salada, y desde la
tierra firme hasta el cuerpo de dicha ciudad, por cualquiera parte que quisieren
entrar a ella, hay dos leguas. Tiene cuatro entradas, todas de calzada hecha a
mano, tan ancha como dos lanzas jinetas.
Tiene esta ciudad muchas plazas, donde hay continuo mercado y trato de
comprar y vender. Tan grande como dos veces la ciudad de Salamanca, toda
cercada de portales alrededor, donde hay cotidianamente arriba de sesenta mil
ánimas comprando y vendiendo117
Y por si quedara duda del desarrollo y organización que habían alcanzado los
comenta asombrado (actitud que destaco con cursivas en la siguiente cita) el parecido que
116
La comparación con las Mil y una noches la hace Désiré Charnay en su traducción francesa de París, 1896,
cit. por Manuel Alcalá, Ibid., p. XVI. La cruel guerra de Bagdad desatada por Bush en 2003, todos la tenemos
presente y en muchos mexicanos recordó la sangrienta toma de Tenochtitlan.
117
Ibid., 62 y ss.
118
Ibid., p. 66.
68
Las Cartas de relación inauguran un género que será muy frecuentado por los
memoriales, muchos de los cuales cruzan las fronteras de los relatos de viajes. Tienen como
una unidad en la medida en que todos los textos tienen en común tanto al referente como a
ciertas fronteras cronológico-ideológicas. Pero, por otro lado, por pertenecer a tipos y a
formaciones distintas, tal unidad puede mejor designarse como una familia textual en la que
Las lindes de este corpus las sitúa Walter Mignolo entre el texto fundacional de
Cristóbal Colón, Diario de navegación, de 1492 y el texto de clausura Historia del Nuevo
Mundo, escrito por Juan Bautista Muñoz, en 1793.120 Su referente es el espacio denominado
mencionado en los escritos anteriores al siglo XVIII y que, con más asiduidad, comienza a
nombrarse “América” en el siglo XIX, no sólo como un mero cambio de nombre sino como
la Independencia.
Entre los principales cronistas del siglo XVI –que fueron principalmente
capellán de Cortés, el cual apoyado en los relatos de éste, escribió su Historia general de
las Indias (1552); Baltasar de Obregón (n. ca. 1544), autor de la Historia de los
119
Cfr., Walter Mignolo, “Cartas, crónicas y relaciones del descubrimiento y la conquista”, en Luis Iñigo
Madrigal (ed), Historia de la literatura hispanoamericana. Época colonial, t. 1, Madrid, Cátedra, 1982, pp.
57-116.
120
Ibid., p. 58.
69
Oviedo (1478-1557) quien redactó la Historia general y natural de las Indias, publicada en
forma completa hasta 1851-1855; Bernal Díaz del Castillo (1492-1580?), capitán de Cortés,
con su Historia verdadera de la conquista de la Nueva España que, editada por primera vez
Fray Bartolomé de las Casas (1474-1566), decidido defensor de los indios, con La historia
(Sevilla,1552), publicada por vez primera en 1821; fray Toribio de Benavente (m. 1569),
también protector de los indios, con Historia de los indios de la Nueva España, considerada
como la más antigua, puesto que se empezó a escribir en 1536; y fray Bernardino de
Sahagún (1499-1590) escritor de Historia general de las cosas de la Nueva España, cuya
Desde el mismo siglo de la Conquista, las cartas de Cortés tuvieron una amplia
todo en latín, que entonces era la lengua universal para la clase culta. Su lectura suscitó un
enorme interés por conocer las tierras recién conquistadas, pero por obvias razones
derivadas del control colonial, en los primeros tres siglos posteriores al descubrimiento de
América, especialmente en el XVI y XVII, las puertas de las nuevas tierras se cerraron a
No era fácil el acceso a las Indias, se buscaba proteger al Nuevo Mundo del
del siglo XVII, empiezan a entrar a la Nueva España portugueses, flamencos, alemanes,
se abrieron las puertas diplomáticas, económicas y culturales a otras naciones, con lo cual
informes. Algunas de estas obras, que vinieron a sumarse a las de los primeros cronistas, se
han considerado como libros de viajes. La tarea de revisarlos sería inconmensurable por lo
que sólo proporciono algunos autores y el nombre de sus obras fundamentales, además de
que muchos forman parte de la gran historia y se rebasarían los objetivos propuestos para
este trabajo. Quedan, no obstante, como el gran telón de fondo del escenario en que se irán
produciendo los relatos de viajes por tierras mexicanas o extranjeras escritos por
En el siglo XVII, los viajeros que se dirigen a tierras mexicanas llegan provistos de
basan y que les despertaron el deseo de conocerlas. Su visión esta dada desde afuera, con
una perspectiva que parte básicamente de intereses comerciales y políticos, aunque algunos
viajan por la pura aventura. Estos viajeros se encuentran con una sociedad ya organizada
121
Los motivos que tuvieron para visitar el país fueron múltiples; José Iturriaga de la Fuente se ha dado a la
tarea de enumerar sus diferentes oficios, ocupaciones y quehaceres, considerando en esta lista, además de los
españoles, a los viajeros del siglo XX. Yo sólo entresaco algunos autores de los siglos XVI a XIX y añado
algunos no considerados por dicho autor: conquistadores y cronistas, misioneros y virreyes, científicos y
mineros, diplomáticos y espías, militares, marinos y filibusteros, hombres de letras y colonizadores,
aristócratas e invasores, ingenieros y naturalistas, litógrafos y cortesanos, comerciantes y médicos. Vid., José
Iturriaga de la Fuente, Anecdotario de viajeros extranjeros en México. Siglos XVI-XX, t. I, México, FCE,
1987, pp. 13-14.
71
bajo el régimen colonial; sin embargo, describen y critican sus estructuras, muchas veces
con afán polémico; por lo que a la exaltación de lo americano se une la crítica a la mala
distinguen entre los españoles el padre Bernabé Cobo (1572-1659), quien terminó de
escribir la Historia del Nuevo Mundo hacia 1653; fray Antonio Vázquez de Espinosa (m.
1630) con su Descripción de la Nueva España; Andrés Pérez de Rivas (ca. 1575-1665),
misionero jesuita español viajante a Sonora y Sinaloa entre 1612 y 1655, creador de
Páginas para la historia de Sonora. Triunfos de nuestra santa fe (1645), quien finalizó su
vida en la ciudad de México; Martín Alfonso Tovilla (m. 1701), capitán español que viajó a
viaje alrededor del mundo 1594-1606; Thomas Gage (1597-1656), dominico y pastor
protestante, originario de Inglaterra, quien estuvo en México entre 1625 y 1637 y escribió A
New Survey of the West Indies, publicado en Londres en 1648, con gran éxito; y el italiano
Gemelli Careri (1651- ? ), autor del Viaje a la Nueva España, realizado en 1697.
gobierno. Al igual que España, durante esta centuria México sale del total apartamiento en
subsisten las hondas divergencias entre la metrópoli y la colonia, las cuales se irán
acentuando a medida que avance el Siglo de las Luces. La Ilustración penetró en la Nueva
España lentamente y a través de muchos y muy variados vehículos: los libros, los jerarcas
del gobierno y la administración, los jefes y oficiales del ejército y los viajeros y hombres
de ciencia provenientes de la Península o del extranjero; debieron haber sido muchos los
Así que, no obstante que en el siglo XVIII hubo un gran desarrollo de la literatura
de viajes, pues en esa época se produjo la incorporación formal de los relatos de viajes a la
literatura, México es uno de los menos estudiados en cuanto a escritores viajeros y sus
obras. Puede mencionarse entre los españoles al fraile Francisco de Ajofrín (1719-1789),
con la narración de su experiencia en Diario del viaje que hicimos en México fray
Francisco de Ajofrín y fray Fermín de Olite, capuchinos; a José Joaquín Granados y Gálvez
Arizona y California en los años de 1775 y 1776; y a Francisco Palou (1722- 1790),
misionero franciscano que escribió Noticias de la antigua y nueva California (1787). Entre
los escritores de otros países vale mencionar al italiano Lorenzo Boturini Benaduci (ca.
1702-1751), quien durante los ocho años que vivió en la Nueva España reunió códices
documentos relativos a la virgen de Guadalupe. Su libro lleva un largo título que puede
resumirse como Idea de una nueva historia general de la América septentrional basada en
autores indios últimamente descubiertos, a la cual agregó el Catálogo del museo histórico
73
provincia de Sonora, cuya primera edición está escrita en alemán y data de 1795.122
Lugar aparte merecen los jesuitas. En sus colegios tuvo lugar el movimiento
humanista del siglo XVIII. Sin embargo, fueron expulsados de la Nueva España en 1767
por efectos de una orden emitida por Carlos III, cuyo régimen excesivamente centralizado
no podía aceptar el amplio poder alcanzado por la Compañía de Jesús en todos los ámbitos,
sobre todo en los campos de la filosofía, la cultura y la ciencia. Acatando la orden del rey,
los jesuitas desalojaron sus colegios, misiones, iglesias y noviciados y se embarcaron hacia
Exiliados en Italia los jesuitas imprimieron a sus obras ciertas modalidades, cuya
suma representa el nuevo humanismo. Al interés por los estudios clásicos añadieron la
exaltación por la patria mexicana, la cual describen con amor y nostalgia, no sintiéndose ya
ni indios ni españoles sino simplemente mexicanos. Razón por lo cual se les considera entre
veracruzano Francisco Javier Clavijero (1731-1787) con su obra capital La historia antigua
122
Cfr., Diccionario de historia, geografía y biografía sonorense, Ediciones del Gobierno de Sonora, 1952.
74
lenguas europeas; y, Rafael Landívar (1731-1793), autor del poema descriptivo titulado
Rusticatio mexicana. Por los campos de México, que abarca todo cuanto en materia de
historia natural patria pudiera pedirse: lagos, volcanes, cataratas…, ganados mayores y
menores, aves, fieras, juegos, paisaje, industrias, etcétera, cuya descripción y canto se
Uno de los principales beneficiarios del viraje que dio la política española en el
siglo XVIII, con respecto a la entrada –más abierta aunque prudente- de viajeros
extranjeros a sus colonias americanas, fue el Barón Alexander von Humboldt.124 Se dirigió
a Madrid, hizo la corte al rey Carlos IV, y conquistó para su causa al primer ministro
Mariano de Urquijo; de modo que, no obstante que no viajaría al servicio del gobierno
como había sido la regla en el siglo XVIII, sino como una persona independiente que
audaz generación neoclásica e ilustrada del siglo XVIII; aunque la desborda activa y
razones por las que algunos especialistas lo suelen considerar como romántico. Al respecto
123
Vid., Rafael Landívar, Rusticatio mexicana. Por los campos de México, pról., versión y notas de Octaviano
Valdés, 2ª. ed., México, 1965 (Clásicos Universales Jus, 8).
124
Me referiré a este personaje con su nombre alemán Alexander von Humboldt; pero en el caso de citas
textuales, títulos y notas correspondientes, transcribiré la forma en que lo escriben sus autores.
125
Los partidarios de la fisiocracia atribuían exclusivamente a la naturaleza el origen de la riqueza.
75
comenta Mary Louise Pratt en Ojos imperiales: “Como todos sus comentaristas han
señalado, el énfasis que puso Humboldt sobre las armonías y las fuerzas ocultas lo enrolan
de junio de 1799, justo en el año que cierra el siglo XVIII y abre el XIX. En el momento en
De esta manera emprendió su viaje de cinco años (1799-1804) que lo llevó a tierras
de Venezuela, Ecuador, Colombia, Perú, Cuba, México, entonces aun colonias españolas
del Nuevo Mundo, y después a la futura potencia hegemónica, los Estados Unidos. El 16 de
126
Mary Louise Pratt, Ojos imperiales. Literatura de viajes y transculturación, trad. Ofelia Castillo, Buenos
Aires, Universidad Nacional de Quilmes, 1997 (Intersecciones).
127
Alexander von Humboldt nació en una familia adepta a la Ilustración, en Berlín, 1769. Su padre,
chambelán de Federico el Grande de Prusia, procuró que sus hijos creciesen en un ambiente culto y recibiesen
una educación a tono con los nuevos tiempos. Por lo que el joven Alexander estudió ciencias administrativas
en Frankfurt, a los 18 años y a los 19, emprendió estudios de historia natural y erudición antigua en la
Universidad de Göttingen. Después, en Hamburgo y Freiburg, estudió mineralogía, lenguas, geología, física,
química, zoología y botánica. Su afán de saber fue insaciable, mas el de aventura y viaje para el conocimiento
lo supera. La elite nacional dotada de riqueza independiente, a la que perteneció, y su vasta formación le
permitieron montar y promover sus empresas geográficas y literarias. Su producción bibliográfica es notable,
de la que pueden mencionarse los siguientes libros relacionados con América: Viaje a las regiones
equinocciales del nuevo continente, publicada en 33 volúmenes de 1807 a 1834; Aspectos de la naturaleza,
1808 el libro más hermoso de Humboldt y el más amado por él, publicado en 1808; Historia de la geografía
del nuevo continente, aspectos pintorescos de las cordilleras y monumentos de los pueblos americanos, de
1807; y las tres obras sobre México, el Atlas geográfico y físico; las Tablas geográfico- políticas, y el Ensayo,
que aquí nos ocupa. Finalmente, murió en Berlín en 1859.
128
Manfred Osten, “Observaciones sobre la actualidad de Alexander von Humboldt”, InterNationes.
Humboldt (Bonn, Alemania), 41: 126, 1999, p. 13.
76
julio de 1800 por primera vez puso el pie en el nuevo continente en Cumaná, poblado
venezolano. En México sólo pensaba estar unos cinco meses (de febrero a junio de 1803);
pero el azar, que a menudo modificó sus planes durante su larga expedición, lo trajo un
país azteca casi completamente a los viajes de exploración y a los estudios, tomando la
tierras novohispanas:
Además, efectuó pequeñas excursiones por el valle de México, una de ellas acompañando
129
Marie Louise Pratt explica que Humboldt vivió en un mundo completamente masculino, habitado por
colegas, discípulos, amigos y compañeros; y tuvo una serie de duraderas relaciones íntimas. Dos de sus
compañeros fueron Bonpland y Montúfar. Desde que conoció al segundo, lo acompañó junto con Bonpland
durante el resto de sus viajes por América y regresó con él a Europa. Ya en Francia –agrega- parece que fue
reemplazado en la vida de Humboldt por el físico Gay Lussac. Op. cit., p. 207, n. 10.
77
trabajos de investigación y laboratorio y les cedió antes de irse, si bien mediante pago, una
Con todos estos datos, registros, planos, mapas y demás colaboraciones, Humboldt
pudo cumplir sus expectativas de buena cosecha en el Ensayo político sobre el Reino de la
Nueva España, escrito originalmente en francés. A los sabios mexicanos, por cierto, no les
prestigio científico y el franco y cordial trato del prusiano, se sentían encantados con su
130
Todos estos trabajos habían sido o bien iniciados como los censos, o bien organizados en un archivo
central por el virrey conde de Revillagigedo; Vid., la obra capital de José Miranda, Humboldt y México
(1962), 2ª. ed., México, UNAM, Instituto de Investigaciones Históricas, 1995 (Historia Novohispana, 19).
131
Ibid., p, 102.
78
Tres son las obras que versan exclusivamente sobre México en la obra
aunque es el último el que aquí más interesa porque puede considerarse dentro de diversos
géneros, entre ellos, la literatura de viajes. Cabe aclarar que en el resto de su vasta
producción no faltan referencias, algunas veces largas, a hechos o cosas sobre México; pero
cargo del librero Schoell, que la imprimió simultáneamente en dos formatos, 4º y 8º. En el
formato grande, el Ensayo constituía parte del Viaje a las regiones equinocciales, constaba
de dos tomos –el XIII y XIV- y un atlas con veinte mapas; en el formato pequeño tenía
cinco tomos y carecía de mapas. La impresión empezó en 1807 y fue concluida en 1811;
sin embargo, la obra en su formato mayor comenzó a venderse en cuadernos por entregas el
años de que estallara la guerra por la Independencia. El gran acierto del sabio prusiano es
haber levantado tan grandiosa investigación en ese preciso momento, y mostrar tan grande
y complejo país conforme a los dictados de la ciencia contemporánea. Aunque no faltan las
132
Ibid., p. 123.
79
muy subjetivo en sus apreciaciones acerca de algunos problemas sociales que se vivían en
la Colonia.
el texto examina, si bien en forma muy general, los acontecimientos que él contemplaba
desde lejos y que tanto interés suscitaban en Europa. Humboldt no hace más que repetir lo
ya sabido, cuándo y por qué comenzó el movimiento revolucionario, y el sesgo que éste fue
dice- “las agitaciones políticas hubieran sido más frecuentes desde la paz de Versalles y,
sobre todo, desde 1789, si el odio mutuo de las castas y el temor que inspiraba a los blancos
y a todos los hombres libres el gran número de negros y de indios, no hubiesen detenido los
quizá no lo hizo por no molestar a la corona española que tanto facilitó su largo viaje; pero,
estar escrita tanto para mostrar el presente como para iluminar y encaminar el futuro. Se
vida humana, más en el económico que en el social, porque en este campo los odios de
133
Alejandro de Humboldt, Ensayo político sobre el reino de la Nueva España [1811], est. prel., notas y
anexos de Juan Ortega y Medina, México, Porrúa, 1966 (”Sepan cuantos..., 39), p. 271.
80
que plasmó del país, considerando en suma todos sus aspectos, la siguiente cita puede
después de su viaje al Nuevo Mundo no tardó en ser celebrado como “Segundo descubridor
Vito Alessio Robles comenta que el día 15 de julio de 1799, cuando Humboldt llegó a Isla
1939”.137
134
Ibid., p. 384.
135
Ibid., p. 391.
136
Vito Alessio Robles, Alejandro de Humboldt. Su vida y su obra, México, SEP, 1945 (Biblioteca
Enciclopédica Popular, 49), p. 33.
137
Así lo relata Otmar Ette en “Un culpable inocente”, Inter Nationes. Humboldt (Bonn, Alemania), 41: 126,
1999, p. 62.
81
Por cierto –comenta Pratt- Humboldt siempre admiró a Colón: “Lo que fue válido
para Colón volvió a ser válido para Humboldt: el estado de naturaleza virgen es celebrado
regiones: peces, pájaros, flores, frutos y animales. Humboldt también lo hizo, aunque en el
Ensayo todo aparece ordenado, taxonomizado, y reducido a síntesis que hiciera factible la
captación unitaria de vastos y complicados conjuntos. De tal manera que el viejo mundo –y
también los Estados Unidos- pudieron enterarse de que México era un país con tales y
cuales características geográficas, habitado por tantos y cuantos individuos de una u otra
raza, y de éstas y aquellas riquezas y productos en tal o cual cantidad. Lo que a la postre
resultó favorable para el país, pero al mismo tiempo fatídico porque abrió la puerta a una
nueva colonización y a la explotación de sus recursos naturales, como se verá más adelante.
entrevistó con el presidente Jefferson, con quien ya había sostenido y siguió sosteniendo –
Jefferson quería por tanto más y mejores datos, pues tenía que informar al
Congreso sobre la compra, y extensión de la Louisiana y tenían él y sus
consejeros que proyectar sus planes expansivos hacia el sur y el oeste sobre una
base cartográfica, científica; en vista de ello invitó al locuaz y generoso viajero
a la casa de campo de Monticello. Hacia allá se dirigió pues nuestro Humboldt
cargado con sus mejores materiales gráficos e informativos, Jefferson lo
escuchó atenta, ávidamente durante tres semanas, en tanto que los delineantes,
geógrafos e ingenieros, invocando la sacrosanta libertad de la ciencia sin
fronteras, se dieron el gusto de copiar y extractar todo lo que quisieron.139
138
Pratt, Op. cit., p. 225.
139
Juan A. Ortega y Medina, est. prel., notas y anexos de Alejandro de Humboldt, Ensayo político sobre el
reino de la Nueva España [1811], México, Porrúa, 1966 (”Sepan cuantos..., 39), p. XVI.
82
marzo de 2003, volvió a refrendar sus objeciones dentro del ciclo de conferencias
En este mismo marco, el historiador Elías Trabulse declaró que el mejor homenaje
editorial que se le puede hacer al Barón, “es cambiar el estudio preliminar de Juan Ortega y
Medina” que acompaña al Ensayo político, en su edición más conocida en México, porque
se trata de un texto –dice- “cargado de prejuicios, con información errada, que distorsiona
al personaje y ofrece a los lectores una idea de Humboldt que no es la verdadera”.140 Este
tipo de óptica seguirá impidiendo verlo con claridad y justicia, pero consciente o
demás, acabaron en manos del gobierno de Estados Unidos, que ya desde entonces
Tiene tal interés el tema anteriormente comentado, que distrae el seguimiento de los
relatos de viajes hechos por extranjeros a México en el siglo XIX, los cuales se acogen a la
sombra de Humboldt; es decir que, en los relatos elaborados por los que después de él
estuvieron en este país y sobre él escribieron (por lo menos de 1810 a 1830 y aun más allá),
se manifiesta la influencia del viajero prusiano: Poinsset, Bullock, Beaufoy, Ward y otros
140
Mónica Mateos Vega, “Desagraviar a Humboldt, el mejor tributo”, La Jornada (México, D. F.), 24 de
marzo de 2003, Cultura, p. 5-A.
83
como fuente informativa por quienes, con propósitos interesados –gobiernos, inversionistas,
que es preciso detenerse- Carlos Pereyra afirma en su Humboldt en América, que “el
Ensayo político fue el inspirador de Mora, de Alamán, de Zavala y del doctor Mier”;142
pero resulta difícil precisar el influjo que tuvo sobre ellos porque siempre cabrá la duda si
tomaron tales y cuales ideas de Humboldt o de quienes las crearon; aunque José Miranda
presente trabajo es posible afirmar la decidida influencia ejercida por Humboldt en los
el capítulo siguiente.
muy particular. Mas lo que aquí se intenta es descubrir una conceptualización que funcione
141
“En el Ensayo abrevaron ávida y abundantemente, casi sin excepción, los autores, geógrafos y viajeros en
particular, que publicaron obras sobre México [...] No todos ellos reconocen el alcance de la extracción, pero
basta repasar, por ejemplo, las Notas sobre México de Poinsset, las Bellezas de la Historia de México de
Dillon, el México y Guatemala de Ducan y otros [...] para percatarse del enorme volumen que la saca tuvo.”,
Miranda, Op. cit., p. 179.
142
Carlos Pereyra, Humboldt en América, Madrid, América, 1915- 1920, p. 193.
84
a través de varios textos de manera que se les pueda aplicar el nombre de “literatura de
viajes” y no lo que cada uno de ellos tiene de específico; tarea que implica primero que
nada revisar qué es un género literario. Cabe advertir, por principio de cuentas, que la
tema se hará en forma somera y orientada a fundamentar el género que se estudia, Todorov
apartado.
Ante el buen número de definiciones existentes sobre género -en el que predominan
afanes clasificatorios-143 tomo como punto de partida las siguientes, incluidas por Helena
Beristáin en su Diccionario de retórica y poética, pues son cercanas a los conceptos que
preguntarse antes sobre la primera parte de esta expresión: ¿qué es el género? El término
culto “género” deriva del latín genus, -eris, que significa 'estirpe', 'nacimiento'. En nuestra
cultura, el género es una serie, una categoría de objetos particulares con unos elementos
esenciales en común y al mismo tiempo unos caracteres secundarios que los distinguen
individualmente.
143
Dicha función nominadora y clasificadora puede observarse en la explicación que de género literario da el
Diccionario de la Real Academia Española: “Cada una de las distintas categorías o clases en que se pueden
ordenar las obras literarias. Tradicionalmente se distinguen tres géneros mayores denominados lírica, épica y
dramática”.
144
Helena Beristáin, Diccionario de retórica y poética, 8ª. ed., México, Porrúa, 1997, p. 231.
85
enfrenta con los géneros como divisiones empíricas de las obras producidas en su tiempo, a
las que estudia dividiéndolas en tres apartados de acuerdo con el concepto de mimesis:145
a) según los diversos medios con que se realiza la mimesis: ditirambo por un lado, y
peores.
dramático.146
El caso es que Aristóteles –comenta Miguel Ángel Garrido- diferencia por el “modo
modo que toma en consideración dos géneros fundamentales y tres registros o estilos
posibles en cada uno: el alto, el medio y el bajo, que dan lugar a seis subgéneros de los que
Aristóteles excluye de la obra toda poesía no ficcional, de tipo lírico, satírico, didáctico y de
145
Así lo expresa Aristóteles según una de sus traducciones: “La epopeya, pues, y la poesía de la tragedia,
como la comedia y la poesía de los ditirambos, y en gran parte el arte de la flauta y el de la cítara, coinciden
en que son imitaciones, pero difieren entre sí de tres maneras, ya sea por los medios de imitación, ya por lo
que se imita, ya en cuanto se imita de diferente modo y no del mismo”. Poética, Buenos Aires, Emecé, 1947,
p. 35.
146
El término mimesis, tan caro a la concepción griega del arte, es de difícil traducción, pues goza de varios
sentidos que van desde la “imitación” en el sentido platónico hasta el de producción del objeto estético como
modelo de la realidad, aunque en este contexto equivale a “representación” ficticia de la realidad y no copia
de ésta. Genette lo equipara con “ficción”.
147
M. A. Garrido, “Una vasta paráfrasis de Aristóteles”, en Teoría..., pp. 10-12.
86
literaria, observando sus formas y contenidos sobre la base de la distinción platónica hecha
en La república:
De modo que Platón establecía las siguientes distinciones, pero todas en función del
epopeya era un género narrativo a todos los efectos.149 Igual que con el caso de Aristóteles,
tampoco la famosa tríada genérica –épica, lírica, dramática- que se le atribuye; aunque
interpreta el texto aristotélico como si éste poseyera una función nominadora, es decir,
148
Platón, “La república o de lo justo”, libro tercero, en Diálogos, est. prel. de Francisco Larroyo, 4ª. ed.,
México, Porrúa, 1966 (“Sepan cuantos...”, 13), p. 385.
149
Sin embargo, tal distinción queda abolida en el libro décimo del mencionado diálogo, en el cual pasa el
filósofo a considerar toda poesía como mimética.
87
De los siglos XVI al XVIII el término tuvo un fuerte valor normativo del que puede
dar cuenta el Arte poética de Nicolás Boileau en 1674, prevaleciente hasta que el
Romanticismo fracturó esta manera de concebir y usar el concepto. La fractura fue visible
los géneros, al grado de haberlos visto como si fueran organismos biológicos (Ferdinand
Brunetière, 1890),150 lo que al final del día fue causa de su rechazo (Benedetto Croce, 1902)
y posterior arrumbamiento.151
recepción, así como los estudios culturales y de literatura comparada, básicamente, ponen
pues el problema de los géneros a su vez engloba no sólo institución, sino también hechos
150
Ferdinand Brunetière, L’évolution des genres dans l’histoire de la littérature, París, Hachette, 1990, cit.
por Vítor Manuel de Aguiar e Silva, “Géneros literarios”, en Teoría de la literatura, Madrid, Gredos, 1975
(BRH, Tratados y Monografías, 13), p. 171.
151
El problema de los géneros literarios se agudizó nuevamente en la reflexión estética de Benedetto Croce,
quien combatió e invalidó las concepciones dogmáticas y naturalistas de Brunetière en las páginas de La
poesía. En su Estética, (1902) Croce no niega la posibilidad ni la legitimidad de elaborar conceptos y
generalidades a partir de la diversidad de las creaciones poéticas, sino que piensa que el error consiste en
erigir el concepto de género en entidad sustancialmente existente y normativa, a la cual deba conformarse la
obra so pena de imperfección. Aguiar e Silva, Ibid., pp. 172-174.
88
empírico en el discurso sobre los géneros, pues: “El rechazo de lo empírico es la causa, por
Así, por ejemplo, una historia de los géneros presentaría no la historia de la poesía,
sino el substrato de las “situaciones” y de las “intenciones” que hacen vivir la poesía y que,
que tuvo lugar a mediados del siglo XX, cuando a una historia de autores se prefirió una
historia de las estructuras de larga duración, como son los géneros, las formas, las poéticas
y las instituciones literarias, factores todos que trascienden el texto y el autor individual.
poética general y de la historia literaria; por esta razón es un objeto privilegiado, lo cual
podría concederle muy bien el honor de convertirse en el personaje principal de los estudios
literarios”,153 y que su investigación fuera dirigida sobre todo hacia ese empirismo que
dinámico, lo que permite reengancharlo a los otros géneros del discurso humano.
152
L. Anceschi, “Dei generi letterari”, en Progetto di una sistematica dell’arte, Mursia, Milán, 1997, cit. por
Franca Sinopoli, “Los géneros literarios”, en Introducción a la literatura comparada, p. 175.
153
Todorov, “El origen de los géneros”, en Teoría..., p. 38.
89
una sociedad institucionaliza en cuanto funcionales con su ideología; sino también lo que
los lectores perciben y reconocen en los textos producidos precisamente gracias a dicha
géneros? -se pregunta Todorov- “pues bien, muy sencillamente, de otros géneros. Un nuevo
investigación del aspecto empírico del género literario contestó a la negación de Croce de la
de las dos entidades o elementos del mismo género: la histórica, que induce a constatar la
su existencia a partir de una teoría del discurso literario y que en este trabajo he propuesto
154
Ibid., p. 34.
155
Gerard Genette (1977), “Genres, ‘types’, modes”, Poétique (París), núm. 32, 1977, pp. 389-421. Las citas
las tomo de la versión española “Géneros, “tipos”, modos”, trad. de María del Rosario Rojo, en M. A. Garrido
(ed.), Teoría..., pp.183- 233.
90
genérica y la presunta “naturalidad” del género, además de que abre camino a la idea de
que sólo las variaciones del género cuentan desde el punto de vista literario.
importancia bien merece un paréntesis, pues de acuerdo con Genette las tres formas de lexis
mimético puro, a la epopeya para el mixto, y sobre todo al ditirambo (sin ningún otro
ejemplo) para el narrativo puro. Pues como ya se ha visto antes al hablar de Platón, para él
todo poema es relato de sucesos pasados, presentes o por venir; relato en el amplio sentido
de la palabra.
una forma mal conocida hoy en día, de la que casi no queda ningún ejemplo, pero que por
lo general es descrita como “canto coral en honor de Dionisos” y, por tanto, se le sitúa sin
dificultad entre las formas líricas. Pero sucede que Platón lo cita como el tipo por
excelencia del poema puramente narrativo. En cuanto a Aristóteles, éste no añade nada
tragedia. En los Problemas homéricos, precisa que se trata de una forma narrativa en su
origen pero que después llegó a ser mimética, o sea dramática.157 Así, pues, no hay nada
que autorice –más bien, al contrario- a presentar al ditirambo como ejemplo de género
lírico.
156
Ídem (1978) Introduction à l’architexte, París, Seuil, 1979.
157
Cfr. Genette, “Géneros, tipos modos”, p. 187.
91
narrativo dramático
épico dramático
Queda pues _comenta Genette- un espacio por ocupar que el lector perspicaz
adivinará fácilmente, sobre todo cuando ya conoce el final. Pese a su fidelidad de conjunto
un número elevado de textos cuyo carácter artístico no dejaba de resultar evidente, y que se
reparto de la esfera literaria en tres grandes “tipos” o archigéneros: dos ficcionales –el
Sin embargo se atribuye a Aristóteles, incluso a Platón, desde hace algún tiempo y
sin problema, el haber distinguido los géneros lírico, épico y dramático. Son muchos (o
92
somos muchos) los que han (o hemos) caído en este error repetido consciente o
inconscientemente por siglos. No sólo los lectores comunes y corrientes sino los grandes
posible causa en el hecho de que el lirismo griego estaba demasiado unido a la música
géneros fundamentales´, al usurpar esta lejana filiación [...] se atribuye una antigüedad [...],
Los géneros para Genette no sólo cambian continuamente, sino que no es posible
postular ni siquiera su coincidencia con los textos literarios individuales: texto, género y
punto que sería mejor hablar –de acuerdo con Shaeffer- de “genericidad” en lugar de
textual.160
un enriquecimiento con respecto a una lectura puramente inmanente, aunque sólo sea
158
Genette nombra entre otros a Ernest Bovet, Austin Warren, Northrop Frye, Philippe Lejeune, Robert
Sholes, Hélène Cixous, y termina con Tzvetan Todorov, quien hace retrotraer la tríada hasta Platón y su
sistematización definitiva por Diómedes: “lírica = las obras en que sólo habla el autor; dramática = las obras
en las que sólo hablan los personajes; épica = las obras en las que autor y personajes tienen derecho a la
palabra por igual”. Cfr., Genette, “Géneros, ‘tipos’, modos”, pp. 183-185, y Oswald Ducrot y T. Todorov,
Diccionario enciclopédico..., p. 198.
159
Genette, “Géneros, ‘tipos’, modos”, p. 184.
160
Vid., Jean- Marie Schaeffer (1983), “Del texto al género. Notas sobre la problemática genérica”, trad. de
Antonio Fernández Ferrer, en M. A. Garrido (ed.), Teoría..., pp. 169 y ss.
93
porque reinserta el texto individual en la red textual en la que está atrapado y de la que la
Aristóteles) los géneros propiamente dichos, se repartían entre los modos en cuanto eran
lo dramático, no ya como meros modos de enunciación, sino como auténticos géneros, cuya
Los modos de enunciación pueden, en todo caso, ser calificados como “formas
naturales”, al menos en el mismo sentido que puede hablarse de lenguas naturales. Pero
entendido de que los géneros son categorías propiamente literarias o mejor dicho estéticas,
porque la realidad del género es común a todas las artes, y los modos son categorías que de
penden de la lingüística y por tanto se comparten con otros tipos de discurso: “La diferencia
de estatuto entre géneros y modos se encuentra aquí de modo esencial: los géneros son
161
Shaeffer comenta que la genericidad llamada architextualidad por Genette no es más que uno de los
aspectos de la transtextualidad “que abarca además la paratextualidad (relaciones de un texto con su título,
su subtítulo y, más en general, con su contexto externo), la intertextualidad (la cita, la alusión, etc.), la
hipertextualidad (relaciones de imitación / transformación entre dos textos –el hipertexto y el hipotexto- o
entre un texto y un estilo), y la metatextualidad (relaciones entre un texto y su comentario)”. Ibid., p. 169.
94
archigéneros:
coinciden en absoluto con la tradicional pluralidad de las clasificaciones a las que el género
ha sido sometido en las distintas doctrinas o poéticas. Tal proliferación ha sido causada por
dos tipos de malos entendidos: el primero consistente en confundir los géneros con los
hablar de los géneros a través de un sistema de categorías opositivas, distintas entre sí,
tener algunos géneros sobre otros al expresar: “todas las clases, todos los sub-géneros,
géneros o super-géneros son categorías empíricas, establecidas por observación del dato
histórico, al máximo por extrapolación a partir de este dato, es decir por un movimiento
162
Gérard Genette (1991), Ficción y dicción, tr. de Carlos Manzano, Barcelona, Lumen, 1993, p. 227.
163
Ibid., p. 228.
164
Ibid., p. 229.
95
con los anteriores. Los géneros son formas que trascienden la delimitación espacio-
temporal aunque se manifiestan y surgen en sus parámetros establecidos por una cultura,
Las relaciones genéricas son las redes formales que la producción de discursos
relaciones son en definitiva las que abren los discursos con sus principios formales,
principios establecidos dentro de las relaciones, primero, del “sistema literario” (una obra
relaciones con otros sistemas literarios y otras series socio-culturales que le otorgan, al
discurso, su significancia.
mutabilidad de la forma, según las épocas históricas y las culturas que la expresan. Deriva
de ello la posibilidad de la mezcla de géneros, y aun del nacimiento de nuevos géneros por
los géneros cerrado y jerárquico, sino de hallar los aspectos comunes de los géneros, o sea
aquéllos que convergen para explicar cómo en un momento histórico dado el género, en
este caso el de viajes, articula la relación de la literatura con la tradición que lo produce.
como formal”,166 lo cual coincide plenamente con la propuesta de Todorov que sigo en este
trabajo. Según Guillén no habrá más artes poeticae, es decir textos sistemáticos y
análisis que van desde la historia de los géneros a la sociología, al estudio estructural, al
pragmático y al cultural.
los que bien puede añadirse el género de viajes, por lo que no es casual que dichos géneros
se estén recuperando en Occidente desde hace por lo menos un decenio y estén siendo
constitutiva de todo lo que comprende, y esto es así, a menos y hasta que esa concepción
genérica cambie. Por lo que el género literario será considerado en este trabajo como esa
165
J. M. Shaeffer, Qu’est que ce un genre littéraire, París, Seuil, 1989, p. 73, cit. por Franca Sinopoli, Op.
cit., p. 181.
166
Claudio Guillén, Entre lo uno y lo diverso, Barcelona, Crítica, 1985, p. 182.
97
Esto no quiere decir que el género pueda ser tipificado o definido de una vez por
todas y para siempre, de manera abstracta y universal; todo lo contrario, la presencia del
la merced, a su vez, del conjunto de relaciones literarias que mantiene el discurso, de los
discursos literarios entre sí, de los avatares que sufra esta manifestación en relación con las
El género crea un horizonte de expectativas para el autor que siempre escribe dentro
de los moldes de la institución literaria, aunque sea para negarla; y para el lector, como una
marca de la que obtiene una idea previa de lo que va a leer, según se trate, por ejemplo, de
una novela o un poema; es también una señal para la sociedad que caracteriza un texto
como literario, el cual podría ser circulado sin prestar atención a su condición de artístico.
Inicialmente los libros de viajes fueron marginados de los grandes géneros literarios
(archigéneros según Genette). Al respecto informa Domenico Nugera167 que, por mucho
tiempo, en los viejos manuales de literatura comparada solía amontonarse esta clase de
textos junto con traducciones, círculos de literatos y guías de viajes en un capítulo amplio
titulado “Intermediarios literarios”. Esta actitud tampoco fue superada del todo en el siglo
XX ni lo ha sido en los albores del siglo XXI, cuando las viejas fronteras de los géneros
parecen haber sido traspasadas. Hoy en día, suelen considerarse como narratio vera, es
167
Domenico Nugera, “Los viajes y la literatura”, en Introducción a la literatura comparada, p. 241.
98
general, como un género literario, pero situados, sobre todo en las literaturas europeas y
un amplio sentido, designa los textos que se proponen instruir, enseñar (pero no escritos de
alta ciencia y eruditos en los cuales es evidente que no preocupa el aspecto estético),
categoría suelen situarse el ensayo, la historia, algunas formas del periodismo como el
crítica literaria.168
por él; aquí agrupa historia, elocuencia, ensayo, autobiografía, para no hablar de textos
cuya extrema singularidad les impide adherirse a género alguno (lo que hace pensar
Y más adelante, distingue dos términos importantes para el presente trabajo: ficción
168
“...the term nonfictional prose literature here designates writing intended to instruct (but not highly
scientific and erudite writings in which no aesthetic concern is evinced), to impart wisdom or faith, and
specially to please”. The New Encyclopaedia Britannica, vol. 23, Chicago, USA, 1995, pp. 176-190. En los
casos que no indique nombre de traductor, la traducción es mía.
169
Gérard Genette, Ficción y dicción, p. 27.
99
esencialmente por sus características formales: por no hablar, una vez más, de
amalgamas o mixturas170
Genette, partiendo del concepto de literariedad de Jakobson: “aquello que hace que
un objeto verbal sea una obra de arte”,171 reconoce dos regímenes de literariedad: el
estética subjetiva y siempre revocable. Y puesto que puede admitirse con Jakobson que una
Al primer tipo pertenecen las poéticas “clásicas”, en un sentido muy amplio, tanto
aristotélicas como post- aristotélicas, en las que la ficción ocupa un lugar relevante y más
tarde, rivalizando con ella, la poesía o función poética en el sentido jakobsiano.172 Dentro
modos de literariedad por dicción: uno (la poesía), que es de régimen constitutivo mas no
ficcional, pues sea cual fuere la definición que se dé de la forma poética, un poema es
siempre una obra literaria, de índole estética; en cambio, el otro modo de dicción (la prosa
no ficcional) que sólo puede ser percibido como literario de forma condicional, acoge
170
Loc. cit.
171
Vid., Roman Jakobson. “Lingüística y poética”, en Ensayos de lingüística general, trad. de Josep M. Pujol
y Jem Cabanes, 2ª. ed., Barcelona, Seix Barral, 1975.
172
Comenta Genette: “El nuevo sistema, ilustrado por innumerables variaciones sobre la tríada épico,
dramático, lírico, consiste pues, en repudiar el monopolio ficcional en pro de una especie de duopolio más o
menos declarado, en el que la literaridad [esencialista, claro] quedaría vinculada en adelante a dos grandes
tipos: por un lado, la ficción (dramática o narrativa); por otro, la poesía lírica, cada vez con más frecuencia
designada con el término poesía a secas”. Ibid., p. 19.
100
modo que lea como documentos y fuentes las informaciones contenidas, sean de carácter
respecto, adhiriéndome a la explicación de Ottmar Ette, pienso que los relatos de viajes –y
formas textuales ficcionales y las no ficcionales, tanto por su escritura como por su lectura.
Según Ette, el relato de viajes se caracteriza por una oscilación fundamental entre
ficción y dicción, por un salto continuo que impide una clasificación estable tanto en lo
relato de viajes nos lleva pues a una fricción o friccionalidad, ya que se evita tanto traspasar
fronteras bien definidas como el llevar a cabo experimentos, amalgamas estables y formas
mixtas.174 De esta situación está muy consciente Genette cuando expresa: “[si] las formas
narrativas cruzan alegremente las fronteras entre ficción y dicción, no por ello es menos –o,
173
Genete no pretende, de ninguna manera, sustituir las poéticas esencialistas por la poética condicionalista,
sino hacer un sitio a ésta junto a aquellas, pues cada una de ellas rige exclusivamente su resorte de
legitimidad, es decir de pertinencia: “... la literariedad exige una teoría pluralista que se haga cargo de las
diversas formas que tiene el lenguaje de escapar y sobrevivir a su función práctica y producir textos
susceptibles de reconocimiento y apreciación como objetos estéticos”. Ibid., pp. 26-27.
174
Cfr., Ottmar Ette, Literatura de viaje..., pp. 36-37.
175
Genette, Ficción y dicción, p. 76
101
por eso se dice que es fronterizo, mezclado, híbrido- pues se solapa con otros géneros y con
otros discursos, con los que comparte una frontera en movimiento. Ha acogido en su propio
ámbito a textos originariamente destinados a distintas finalidades, pero que se han visto
obligados por el paso del tiempo a cambiar de status. Es el caso de la antigua literatura
enciclopédica del mundo real sino que, se rastrearán las huellas de una sensibilidad
perteneciente al pasado, para entender cuál era la visión de los antiguos, o bien
cual el lector hace aflorar los aspectos creativos y narrativos que no fueron la primera
Por otra parte, la literatura de viajes puede reivindicar de pleno derecho su propia
de viajes del siglo XVI –que por primera vez se abrían a horizontes geográficos mucho más
176
Ibid., p. 25.
102
amplios y complejos que los ofrecidos por la cosmología medieval- derivan algunas
Herodoto y Plinio.
podría decirse que éste es su primer carácter: cruzar la frontera para ver que hay del otro
lado, comparar lo interior con lo exterior, el aquí y el allá. Por ello, un momento
privilegiado de este tipo de textos es el encuentro con el “otro” y el lugar “otro”, este
aspecto constituye, de hecho, tanto el fin del viaje real, el motivo por el que el viaje se
realiza, como el motivo por el cual se narra. Esto sucede no sólo en los textos científicos,
que asumen esta exigencia como finalidad primaria, sino también en las relaciones de viajes
la adquisición de saberes comprobables empíricamente, las obras modernas, sobre todo las
a Europa, con la intención de que fuera útil para una posible colonización o explotación de
viajeros que se mueven en dirección contraria, que más que nada buscan informaciones
prácticas que propicien la civilización o el desarrollo de sus respectivos países; sin embargo
salta a la vista una asimetría no sólo económica o social, sino también intercultural, la que
es causa –según Ette- por un lado, de que a los viajeros latinoamericanos no se les ocurra
103
pensar en un dominio sobre el país visitado, y por otro, de que el relato de viajes se abra a
conceptualización del género literatura de viajes en esta investigación, podemos decir que
básicamente se constituye como una forma híbrida dado los géneros que recoge, su
memorias, cartas, en las que se narra lo que ha visto u observado un viajero, de ahí que
también se la denomine como relato de viajes, expresión donde el primer término implica
relato; aunque para Genette es un modo más que un género, en este trabajo se emplean
descripción objetiva aunque así se pretenda, es decir, implica ficción; pero es también viaje,
o sea un marco, unas circunstancias exteriores al sujeto; de tal forma que si sólo figura en
su lugar uno de los dos ingredientes, se sale del género en cuestión para entrar en otro.178
177
Ette, Literatura de viajes..., p. 33.
178
El relato, al igual que la argumentación y la descripción son estructuras discursivas que pueden aparecer
en diferentes tipos de discurso (tales como carta, soneto, comedia) donde se articulan con otras estructuras
discursivas. Beristáin, Diccionario, p. 424.
104
El que narra es el que viaja, esta sencilla ley del género a la vez que se establece una
relación entre narrador y lector, también produce, según Todorov, una cierta tensión (o
cierto equilibrio) entre el sujeto que observa y el objeto observado.179 El viaje tiene de
particular que interesa tanto a quien se lo narra como a quien lo realizó personalmente,
figuras entre las que se establece un contrato de lectura. La misma existencia del relato
Con respecto a la forma en que el narrador relata sus viajes, éste se basa siempre,
narrado y del yo narrador. Para imprimirle mayor autenticidad al relato, una de las
estrategias consiste en reforzar la figura del yo narrado, puesto que es el único que puede
los relatos decimonónicos; lo que pone estructuralmente en relación el relato de viajes con
narrador.
179
Todorov, Las morales..., p. 99.
105
acuerdo con dos modalidades: por una parte, ocurre la representación de un espacio, el de la
diégesis, aquél donde se realizan los acontecimientos relatados; por otra, los elementos de
espacialidad de la historia que se relata es evocada e imaginada a partir del discurso que la
sugiere, inducida básicamente por el narrador y relacionada con su punto de vista, quien
discurso, un yo que se constituye y que constituye a la vez tiempo y espacio; de tal manera
que espacio y tiempo no resultan abstracciones sino realidades visibles en el relato, aunque
Espacio y tiempo son dos instancias plenamente imbricadas. Es difícil aislar los dos
conceptos porque en la obra literaria se establece una intervinculación esencial entre las
Con base en Bajtín, Lévi-Strauss asegura en Tristes trópicos que “un viaje se
considera el tiempo como “la cuarta dimensión del relato de viajes”.180 Espacio y tiempo no
sólo están íntimamente ligados, sino que también se acoplan al tiempo del espacio propio,
180
Cfr., Claude Levi-Strauss (1955), Tristes Tropiques, París, Plon, 1955.
106
pero también se mueve dentro de la propia cronología de su viaje, el cual crea su propia
temporalidad.
El viajero en su viaje temporal salta o puede saltar por diferentes tiempos históricos
tiempos o a otras épocas, es decir, puede estar orientado hacia el pasado o hacia el futuro.
Una pregunta simple puede servir como punto de partida: ¿a dónde nos lleva el viaje?181
diferentes maneras: a) en cuanto a las formas puestas en boga en diferentes épocas, por
ejemplo: la turca al final del siglo XVII, la china a principios del siglo XVIII, la americana
hacia 1750; b) o referidos a los eventos que cubren: los relatos de las cruzadas, el
entre los viajeros que cruzan o emigran y aquellos que más tarde se aventuran
solitariamente, o entre los protestantes y los católicos, los comerciantes y los eruditos, o
géneros y a veces se confunde con ellos como en el caso de las memorias, la historia, la
crónica, el diario, la autobiografía, las cartas, etcétera; y, en segundo, da cabida a los más
181
Cfr., Otmar Ette, Literatura de viajes..., pp. 19-20.
107
momento siguiendo su propio método, pero que no reencontrarán más la unidad general que
saber libresco –que podría aparecer como una fuente “sospechosa”- se opone el saber que
determinada fidelidad a la realidad,183 pues este efecto depende de las formas eficaces y
efecto o ilusión de realidad (e incluso de lo visual) no son sino diversos modos discursivos
el lector, y en la relación de éste con la recepción colectiva y las convenciones relativas que
atañen tanto a lo ficcional como a lo históricamente “verdadero”, sin olvidar que también
182
Doiron, Art. cit., p. 91.
183
“Lo que sucede en el relato no es, desde el punto de vista referencial (real), literalmente, nada; lo que pasa
es sólo el lenguaje, la aventura del lenguaje, cuyo advenimiento nunca deja de ser festejado”. Roland Barthes,
introd. de Análisis estructural del relato, trad. de Beatriz Dorriots, Premiá, México, 1990 (La red de Jonás), p.
34.
108
los hechos históricos, los biográficos, las noticias periodísticas etc., son construcciones
como muchos de los textos que hoy consideramos como literatura de ficción fueron leídos
desde la perspectiva del relato de viajes e incluso como relatos de viajes. Y viceversa,
relatos orientados a la realidad de los hechos fueron leídos (o mal leídos) e interpretados
algunos críticos la consideran como el lugar fundador del relato de viajes. Todos los
viajeros se valen de la experiencia, la experiencia del lugar del cual hablan y describen en
sus relatos. Toda una nueva concepción del saber se desprende de la experiencia, y éste
avala la veracidad del relato. El parentesco o cercanía entre estos relatos y la historia se
explica primeramente por el hecho de que los viajeros reportaban una enorme cantidad de
información nueva de sus periplos por el mundo, por lo que muy pronto fueron tomados
2.13.7. Intertextualidad
doble referente: por un lado, el de la realidad vivida, que autoriza al sujeto del discurso a
109
proclamar la verdad de su obra; por otro, el corpus integrado por textos anteriores, con los
A medida que los siglos avanzan –especialmente en los siglos XVIII, XIX y
principios del XX- el viajero tiene una gran cantidad de lecturas tras de sí, a las que él
mismo ha tenido acceso o que forman parte de la atmósfera cultural en la que está inmerso.
Se escribe, pues, “de cara a” ese referente literario y no sólo frente a la realidad que se
acaba de conocer.
caso, de la educación recibida por el viajero, de sus intereses, etcétera. “Pero ninguno
dejará de hacer referencia a ese mundo literario con el cual a menudo dialoga, en un juego
intertextual que enriquece cada nueva obra producida, y donde se pueden percibir –a veces
explícitas, a veces intencionalmente ocultas- las voces de otros viajeros”.184 Existe, pues,
una presencia del libro en el libro, pero no sólo del libro de viajes, sino también de novelas,
libros científicos, políticos, etc. Esta relación lo mismo puede darse con textos de otros
Los libros de viajes se estructuran con base en una serie de tópicos, algunos casi
habitantes del lugar, las costumbres y demás; estos tópicos varían según las épocas y las
intenciones del escritor, pero se presentan algunas constantes: por un lado subrayan lo
inédito, lo portentoso, lo extraño, porque el lector espera que el texto despliegue ante sus
184
Margarita Pierini, Viajar para (des)conocer. Isidore Löwenstern en el México de 1838, México, UAM
Iztapalapa, 1990 (Cuadernos Universitarios, 62), pp. 54-55.
110
ojos todo lo nuevo de las nuevas tierras; por otro, como el lector del libro de viajes lo es
de la novela.
2.13.9. Alteridad
espacio diferente, lo que va a observar, lo que va a resaltar ante su vista es lo distinto que
puede provocarle curiosidad, atracción o rechazo, pero siempre será materia digna de ser
enunciada; por ello otro rasgo fundamental de este tipo de discurso es el énfasis en la
alteridad, que abarca las relaciones entre el yo y el otro, lo propio y lo ajeno, lo conocido y
lo distinto o dicho de otro modo: el énfasis en la relación muchas veces compartida entre la
por los seres y culturas lejanas, está marcada por la percepción de una alteridad cultural,
pueblos de conocerse a través de una mirada ajena, han coincidido a lo largo de los tiempos
3. VIAJEROS DECIMONÓNICOS
HACIA, DESDE, EN MÉXICO.
propio mundo. Su mirada se dirigía del centro a la periferia, para ellos los mexicanos eran
los otros, los raros, los diferentes, los semisalvajes; obviamente prejuicios limitantes de
viandantes, al principio por razones políticas y más tarde por razones de estudio, comercio,
112
misión diplomática o religiosa, o simplemente por placer, viajaron hacia tierras extranjeras
o nacionales.
definida y se distinguen más claramente de los otros géneros, al tiempo que, el interés de
los lectores por este tipo de libros los convierte en inagotable filón editorial. Los escritores
viajeros toman conciencia de que deberán adoptar determinados códigos para transmitir su
mensaje, códigos que en general se organizan en las formas y usos sociales del
romanticismo.
Así, pues, a medida que fue avanzando el siglo, el número de visitantes se fue
que en contraste con la forma en que se presentó a los viajeros en el capítulo 2; en éste, se
hace necesario dividirlos en: Viajeros extranjeros hacia México; Viajeros mexicanos desde
México hacia el extranjero; y Viajeros mexicanos en su propio país; pero, antes de hacerlo,
los viajeros extranjeros que, siguiendo las huellas del Gran Viajero, el Barón von
Humboldt, se lanzaron a la aventura, pese a los riesgos y a los peligros; pues, por un lado, a
necesaria para recibirlos: ni carreteras ni mesones ni higiene ni vigilancia segura; por lo que
iniciado en el siglo XVIII, en los postreros años del reinado de Carlos III, acción de la que
puede dar fe una nota del Edinburg Review, aparecida en 1810, y consignada por José
En los últimos años ha acontecido una gran revolución en los principios del
gobierno español con respecto de sus colonias. Y en nada su cambio de política
ha sido tan notable como en la proscripción del antiguo sistema de secreto y
ocultación de todo lo relacionado con sus colonias americanas [...] la corte de
Madrid [...] se ha deslizado hasta el extremo opuesto y parece jactarse de
revelar al mundo los secretos que su antigua política había sido más celosa de
ocultar [...] a los exploradores cuyo reconocido objeto fuese el estudio de la
geografía no les negó ya el permiso para visitar aquellos dominios.185
Para Margarita Pierini la diferencia fundamental entre los viajes del siglo XVIII y
los realizados después de 1810, consiste en que los viajeros con destino a los países
emanciparse, se viaja ahora hacia regiones donde han cambiado radicalmente las
El discurso humboldtiano fue otro factor decisivo para intensificar el enorme interés
por México. Su Ensayo político sobre el reino de la Nueva España no sólo influyó en el
deseo de viajar al naciente país azteca, sino también en escribir sobre el viaje y en escribir a
su manera, lo que puede constatarse al leer los libros acerca de esta materia producidos
185
José Miranda, Op. cit., p. 82.
186
Margarita Pierini, Op. cit., p. 37.
114
durante la primera mitad del siglo XIX y un poco más allá. No obstante, Humboldt los
supera, como maestro que es del género; aunque algunos, apoyándose en el viajero
prusiano, repitiendo sus ideas o desvirtuándolas, las aplican para hacer resaltar sus propios
proporcionado a través del Ensayo valiosa información no sólo para los gobiernos español,
Las críticas contra Humboldt se habían dado ya desde mediados del siglo XIX; pero
es en el siglo XX, durante los sesentas, cuando estalló una abierta polémica sobre el papel
desempeñado por el joven naturalista. Sus ecos pueden percibirse hoy todavía, aunque entre
como “segundo Colón” y como tal “segundo descubridor de América”. Pero “¿habría
Si bien el ilustre barón prusiano sostenía que el conocimiento científico debía servir
en todo momento y en primer lugar a la autorrealización del ser humano, entendido como
ser perfectible, no le eran absolutamente ajenos los intereses coloniales, por lo que no
187
Ottmar Ette, “Un culpable inocente”, Inter Nationes. Humboldt (Bonn, Germany), 41:126, 1999, p.62.
188
Ette concluye su planteamiento de la siguiente manera: “En su relación con la “segunda conquista “ de
Latinoamérica, la obra de Alexander von Humboldt es, qué duda, cabe, contradictoria. Disimular sus
contradicciones no sólo significaría empobrecer el pensamiento de Humboldt en el contexto histórico de su
tiempo y desposeerlo de una parte de su tensión sino también falsearlo”, Ibid, p. 65.
115
Las obras escritas por Humboldt a raíz de sus viajes, en especial el Ensayo,
despertar el interés del incipiente capitalismo colonial a fin de invertir sus capitales en
“aquellas tierras” y desarrollar en ellas sus métodos de trabajo. El país azteca se convirtió
Alemania, Francia y Estados Unidos, quienes tras las descripciones del paisaje, de los usos
análisis del pasado y del presente, favorecían los intereses capitalistas de sus propias
naciones, y mostraban a trasluz el futuro de las industrias, las concesiones, los empréstitos,
petroleras.
marinos, soldados etc., todos o casi todos, desempeñaron su doble papel de viajeros y
agentes.189 De modo que si se trazara una curva del interés por la producción de la literatura
de viajes, ésta podría mostrar que la profusión o escasez de este tipo de obras en los
distintos momentos del siglo XIX está en relación directa con la mayor o menor
189
La lista de oficios y profesiones es de Ma. Dolores Morales, “Viajeros extranjeros y descripciones de la
ciudad de México”, Historia, INAH (México, D. F.), 14: 1986, p. 105.
116
Fue tal el interés despertado en Europa por visitar la novel nación mexicana que
y los usos y costumbres del país, la librería de Rosa y Bouret publicó en París, en 1858, el
delicioso libro que marca la temprana presencia en la literatura mexicana de una de las
modalidades o subgéneros a que dio lugar la literatura de viajes, las guías de viajero, muy
cultivado en la actualidad, como pueden testimoniarlo los miles de lectores del Lonely
El Manual fue escrito por Marcos Arróniz, poeta romántico, cuentista, periodista,
traductor de poetas franceses e ingleses, entre ellos Byron, quien fue su modelo. Nacido en
Orizaba, Veracruz, a principios del siglo XIX, se trasladó siendo muy pequeño a la ciudad
de México, en donde recibió una educación a la europea, que le hizo tener hábitos y
colaborador de Santa Anna, inclusive con las armas. No obstante lo cual, fue amigo de
Ignacio Manuel Altamirano y de Francisco Zarco y asistió a las reuniones iniciales del
Liceo Hidalgo, fundado en 1850 en un momento de paz después de los aciagos días de la
enfermizo y escéptico. Tuvo un fin trágico, pues en los últimos días del año 1859, su
cuerpo muerto fue encontrado en un paraje del camino de San Martín Texmelucan. Se
190
Marcos Arróniz, Manual del viajero en México ó Compendio de la historia de la ciudad de México con La
descripción é historia de sus templos, Conventos, Edificios públicos, las Costumbres de sus habitantes, etc., y
con el plan de dicha ciudad, facsimilar de la ed. de Librería de Rosa y Bouret, París, 1858, México, Instituto
Mora, 1991. (He respetado en general, en títulos, nombres y citas de ediciones del siglo XIX, el uso
ortográfico de la época, lineamiento que seguiré en lo sucesivo en caso necesario).
117
correspondido.
patria. Pues, por un lado, el objetivo principal de la guía es “presentar a la vista del viajero
todo lo que pudiese interesarle, y estuviera en relación con lo útil y pintoresco”, tal como lo
anuncia el subtítulo y, por otro, refutar “con ejemplos irrecusables a esos autores que se han
ocupado ligeramente y con malevolencia de nuestra querida patria, la que sean cuales
fueren sus errores y desgracias, merece un tributo de admiración y respeto del mundo
civilizado”.191
aprecio eternos”; sin embargo, insiste en la necesidad de desmentir a los viajeros nefastos y
maledicientes, para quienes precisamente “hemos entresacado estas pruebas, entre otras
muchas, de que no han visto á México, ó lo han descrito al antojo de su fantasía y con miras
191
Ibid., p. 5.
192
Ibid., p. 293.
193
Pueden mencionarse, sin que la lista sea exhaustiva, a: Ignacio Manuel Altamirano, “Introducción al Viaje
a Oriente de Luis Malanco”, en La literatura nacional: revistas, ensayos, bibliografías y prólogos, vol. 3, ed.
y pról. de José Luis Martínez, México, Porrúa, 1949; Felipe Teixidor, Viajeros mexicanos. Siglos XIX y XX
(1939), México, Porrúa, 1982 (“Sepan cuantos...”, 350); Ma. Teresa Vidal Hernández, Revisión crítica de los
comentaristas mexicanos en torno a los viajeros extranjeros en México, México, UIA, Tesis para obtener la
118
que de un total de 1061 autores con 1267 obras, escritas de los siglos XVI al XX, puede
líneas generales, podrían clasificarse en dos grandes grupos –lo que confirma la opinión
sustentada por Arróniz en su Manual del viajero-: uno que analiza, describe y observa con
económico, y otro que critica y juzga sin conocimiento de causa; sin embargo aquí se
prefiere agruparlos por actividades, proporcionando de cada uno, nombre, año o años de su
Licenciatura en Historia, 1969; Brigitte B. de Lameiras, Indios de México y viajeros extranjeros. Siglo XIX,
México, SEP, 1973 (SepSetentas, 74); Margo Glantz (comp.), Viajes en México. Crónicas extranjeras, 2 ts.,
México, SEP, 1982 (Sep-80); Juan A. Ortega y Medina, Zaguán abierto al México republicano (1820-1830),
México, UNAM, Instituto de Investigaciones Históricas, 1987 (Historia Moderna y Contemporánea, 18); José
Iturriaga de la Fuente, Anecdotario de viajeros extranjeros en México. Siglos XVI-XX, t. I, México, FCE,
1987; Anecdotario de forasteros en México. Siglos XVI-XX, México, CONACULTA, 2001 (Mirada Viajera);
Martha Poblett Miranda, Viajeros en el siglo XIX, México, CONACULTA, 2000 (Tercer Milenio); y, referido
más que a viajeros, a movimientos migratorios en general: Moisés González Navarro, Los extranjeros en
México y los mexicanos en el extranjero 1821-1970. Volumen 1 (1821-1867), México, El Colegio de México,
Centro de Estudios Históricos, 1986.
194
Iturriaga, Anecdotario..., pp. 15-16.
119
3.4.1. Comerciantes
FECHA NACIONA
VIAJERO OBRA195
DE VIAJE LIDAD
Seis meses de residencia y viajes en
William Bullock 1823 Inglés
México
Bosquejo de las costumbres y la
William T. Penny 1824 Inglés
sociedad mexicana
George F. Lyon 1826 Inglés Residencia en México, 1826
ferretería y muchos otros productos eran de ínfima calidad, los comerciantes alcanzaron a
ver su potencialidad, no tanto por lo que tenía sino por lo que le hacía falta. Los primeros
en llegar fueron los ingleses que descubrieron un probable gran mercado para Inglaterra y
ese mensaje enviaron a sus compatriotas; tras ellos llegaron los norteamericanos, los
época, para ellos la arriería, minería, destilería, tabaquería, ganadería, cultivos, oficios y
comercio habrían de ser los medios eficaces para impulsar la maquinaria de un país en
195
Las referencias completas de estas obras se proporcionan en la sección de bibliografía.
120
3.4.2. Diplomáticos
FECHA
OBRA
VIAJERO DE NACIONALIDAD
VIAJE
1822 y
Joel R. Poinsett norteamericano Noticias sobre México
1825
1823 y
H. George Ward inglés México en 1827
1825-1827
México, lo que fue y lo que es
Brantz Mayer 1841 norteamericano
Notas sobre México
Charles Lempriere 1862 Inglés
forasteros con la intención de observar las condiciones del país después de la guerra de
desleal entre ellos, a fin de obtener para su patria el trato de nación más favorecida por el
gobierno mexicano con exclusión de cualquier otra. A este impulso siguió la razón y fue
acreditados; acción que no impidió que se siguieran practicando todas las gamas del
armada. Así, Joel Robert Poinsett, agente secreto de los Estados Unidos, durante su primera
121
propuso repentinamente la venta de la provincia de Texas, parte del nuevo reino de León,
las provincias de Coahuila, Sonora, la Alta y la Baja California, y Nuevo México, aunque
Poinsett regresó por segunda vez a México a fin de desempeñar el cargo de ministro
de fraguar las condiciones en que su país habría de anexarse gran parte de la nación
mexicana. El inglés Henry George Ward, por su parte, también llegó con intereses
entablar relaciones con los mexicanos y, la segunda, en 1825, como encargado de negocios
de S. M. Británica en México. Se suscitó una guerra fría entre Ward y Poinsett por el
predominio de su respectiva nación, en esta lucha perdió el primero, no obstante los buenos
oficios por hacer prevalecer los intereses de su país en México. John E. Dougherty ha
americana que iniciaba su ascenso imperial y ansiaba no sólo igualar sino sobrepasar el
independencia.197
196
Poinsett desembarcó en Veracruz el 18 de octubre de 1822; se presentó en aguas mexicanas a bordo de una
fragata de guerra estadounidense, en calidad de “comisionado”, con una carta de presentación del Secretario
de Estado Henry Clay para el emperador Iturbide.
197
Juan A. Ortega y Medina, Zaguán abierto..., p. 25.
122
3.4.3. Colonizadores
FECHA
NACIONA OBRA
VIAJERO DE
LIDAD
VIAJE
Carl C. Sartorius 1824 Alemán México y los mexicanos
Los más tempraneros de los inmigrantes fueron los ingleses que habitaban en Norte
América, y pidieron permiso para establecerse en Texas y otros lugares situados al norte del
territorio mexicano, con lo que habrían de convertirse, años más tarde, en uno de los
el siglo XIX, llegaron más tarde, impulsados por la crisis demográfica europea en busca de
mejores oportunidades de vida. En México había una buena disposición de las autoridades
para que se realizara este proyecto de colonización, a la larga fallido, puesto que la
inmigración extranjera formaba parte medular del ideario de los nuevos gobiernos
Sartorius, alemán, arribó con la intención de fundar una colonia donde el trabajo
agrícola fuera la base del desarrollo material y espiritual de sus habitantes. Mathieu de
Fossey fue miembro de un grupo de inmigrantes franceses, que aparte de ser víctimas de un
fraude por parte de dos empresarios compatriotas suyos, sufrieron todo tipo de calamidades
198
Barceloneta es el gentilicio castellanizado de los habitantes del valle del río Ubaya en Francia, de esta
nacionalidad es Cornichón, uno de los personajes de La rumba, novela de Ángel de Campo.
123
alemanes y los barcelonetas, estos últimos, provenientes de Francia, llegaron en 1821 y sus
publicitario; en general, los inmigrantes nunca vieron a México como su nueva patria.
3.4.4. Estudiosos
FECHA
NACIONA OBRA
VIAJERO DE
LIDAD
VIAJE
Viajes por México en los años 1845-
Carl B. Heller 1845-1848 Inglés
1848
Aventuras de un joven naturalista en
Lucien Biart 1846-1865 Francés
México199
1848,
Charles Brasseur Francés Viaje al istmo de Tehuantepec
1859, 1865
Desiré Charnay 1857-1886 Francés Ciudades y ruinas americanas
estos trabajos por sabios y estudiosos mexicanos, que pudieron dar a conocer los resultados
En cuanto a los extranjeros, algunos como Heller pasaron inadvertidos, otros como Biart se
formaron en nuestro país. Y otros como Brasseur y Charnay tuvieron gran habilidad para
199
En los casos de autores como Biart, Brasseur y otros, que escribieron varias obras, sólo he consignado una
de ellas.
124
introducirse en todo medio y lugar, sobre todo en las zonas arqueológicas de Oaxaca,
istmo no se han aclarado bien, curiosamente su estancia en el sureste coincidió con los
trabajos que el gobierno de E. U. realizaba para construir una vía de comunicación entre los
dos océanos; además de que se sospecha sobre su papel en la gestión de intereses franceses
3.4.5. Mujeres
por puro espíritu de aventura hubiesen visitado el país, más bien lo hicieron al lado de sus
maridos que llegaban a desempeñar altos cargos. Madame Calderón de la Barca era esposa
soltera era Francis Erskine, nació en Escocia, y estuvo acá de 1839 a 1842. En su libro pinta
la Independencia de la nación. Con ellos convivió porque formaba parte de esta élite, pero
del país.
125
Paula Kolonitz, condesa austriaca, llegó a México en 1864, como parte del séquito
de Maximiliano y Carlota. En contraste con Madame Calderón, Kolonitz explora más en las
profundidades del ser mexicano. En su libro registra los pormenores de su estancia de seis
los conservadores- factores por los cuales se explica el fracaso de sus gobiernos, incluido el
de Maximiliano.
3.4.6. Artistas
FECHA
NACIONALID OBRA
VIAJERO DE
AD
VIAJE
Trajes civiles, militares y religiosos
Claudio Linati 1825 Italiano
de México (litografías)
Viaje pintoresco (dibujos con notas
Carl Nebel 1829-1834 Alemán
de Humboldt)
18 litografías en México y los
Johann M. Rugendas 1831-1834 Alemán
mexicanos, de Sartorius
Vistas de México (litografías)
Daniel T. Egerton 1830-1836 Inglés
Monumentos de México
Pedro Gualdi 1838 Italiano
(litografías)
porque a través de medios visuales y figurativos supieron plasmar la visión que tenían de la
nueva nación y difundirla por el mundo, lo que además permite desde el punto de vista
teórico, abrir la concepción del género incorporando aspectos no escriturales, que muchas
veces están en la base de la traducción de la experiencia del relato. Claudio Linati llegó al
país invitado por Manuel Eduardo de Gorostiza, cónsul de México en los Países Bajos, con
126
cumplía así con uno de los propósitos integrantes de la agenda de los nuevos gobiernos
intercambio cultural entre México y el resto de las naciones. Otros llegaron por su cuenta,
como Carl Nebel, Johann Rugendas, Daniel Thomas Egerton, quienes sin propósito
deliberado, contribuyeron con sus trabajos a la identificación de los elementos que irían
citados, Pedro Gualdi pintó para los mexicanos, exaltando la belleza de la ciudad sin el
pintoresquismo ni las escenas costumbristas que tanto gustaban a los europeos. Los óleos,
acuarelas y grabados producidos por los artistas extranjeros en el transcurso del siglo XIX,
3.4.7 Periodistas
FECHA
NACIONALID OBRA
VIAJERO DE
AD
VIAJE
Eldorado or Adventures in the Path
Bayard Taylor 1849,1850 norteamericano
of Empire
Albert S. Evans 1869 norteamericano Our Sister Republic
español radicado
José F. Vérgez 1872 Recuerdos de México
en Cuba
irlandés radicado
John F. Finerty 1879 Reports Porfirian México
en E. U.
novelista y periodista del Tribune, fue uno de los talentos aprovechados por la prensa de los
E. U.; a partir de una visita a México en 1850, escribió el que quizá haya sido el primer
reportaje periodístico sobre el país realizado por un extranjero, en el que mostraba una
población complaciente con los estadounidenses pese a estar muy cercana la cruenta guerra
perdida contra ese país (1847). A Albert Evans, quien desembarcó en Manzanillo en 1869,
tal vez para cubrir periodísticamente la visita de William H. Seward, secretario de Estado
de E. U., le tocó conjugar en su libro dos épocas: la que hacía propicio el libro de viaje para
conocer mundos inaccesibles y la que vio el comienzo del uso de la información con fines
políticos, línea seguida por Vérgez, Finerty, y muchos otros hasta nuestros días.
privilegiada. La fascinación que este tipo de textos despertó en los lectores contemporáneos
viceversa, según quien posea el punto de vista, porque para algunos el centro lo tiene quien
detenta el poder hegemónico; así, los mexicanos, por razones diversas, pero en primer lugar
128
ahora resultaban los otros.200 Dicho desplazamiento fue paulatino, a causa de la natural
renuencia a viajar de los mexicanos, que hizo escribir a Altamirano su famoso comentario:
“Los mexicanos viajan poco, y los que viajan no escriben, ni publican sus impresiones o
sus recuerdos. Esta verdad es tan notoria en México que no necesita demostrarse”.201
promover su escritura y
b) por otro lado, enumerar las obras que podemos llamar originales, que lo
la literatura mexicana.
Con el paso del tiempo, la afición a viajar fue despertándose en nuestro país, sin
llegar a ser tampoco una moda o una manía; de modo que los viajeros autóctonos seguían
como seres superiores, como gentes de otra raza por unos, y como grandes embusteros por
otros. ¡Si era imposible que existiesen hombres que hubiesen andado tanto sin morirse!”202
200
Cabe aclarar que viajeros había habido desde la conquista, tanto indígenas como criollos, pero muy pocos
y no escribieron sobre sus experiencias, además de que, en sentido estricto, todavía no podía hablarse de
nacionalidad mexicana.
201
Altamirano, “Introducción al Viaje a Oriente..., p. 95.
202
Ibid., pp. 3-5.
129
más de la mitad de sus 64 años de vida. Su destino a partir de ese momento fue la prisión, la
Portugal, Inglaterra, México, Cuba, Estados Unidos, de nuevo México, a donde regresó ya
Homenaje justamente merecido porque Fray Servando jugó un papel muy importante en la
Escribió las Memorias, compuestas por la Apología del doctor Mier y la parte
central titulada Relación de lo que sucedió en Europa al Doctor Don Servando Teresa de
Mier después que fue trasladado allá por resultas de lo actuado contra él en México, desde
julio de 1795 hasta octubre de 1805.203 Mientras que en la primera parte de la Relación
inocencia, a medida que el texto avanza, tiende más y más hacia las formas descriptivas
203
A estos textos, Antonio Castro Leal añadió en la edición de 1946, preparada y prologada por él, dos
escritos del padre Mier dados a conocer en 1944 y que aportan nuevos datos sobre su vida: el Manifiesto
apologético y la Exposición de la persecución que ha padecido desde el 14 de junio de 1817 hasta el presente
de 1822 el doctor Servando Teresa de Mier, en Memorias, 2 ts., México, Porrúa, 1946 (Escritores Mexicanos,
37, 38).
130
propias del relato de viajes, aunque teñidas de mucha imaginación. Pretende describir los
países por los que ha viajado, sin embargo, el foco de su atención descansa menos en la
naturaleza y los paisajes que en los factores políticos y administrativos, así como en las
sórdidos.
realmente cuando estuvo preso por la Inquisición entre 1818 y 1819.204 El hecho de que el
dominico fuera capaz de contar sucesos ya lejanos o bastante lejanos muestra un alto grado
Asimismo es necesario destacar que Fray Servando fue el primero en acuñar la frase
continente durante el siglo XVIII. A fines de este siglo la frase había entrado al vocabulario
de los criollos, aunque no era de uso general, ni tenía la acepción que le dio Martí en el
para la unidad del continente. El reconocimiento de América como unidad fue promovido
precisamente por la experiencia del exilio, de lo que hay varios casos ejemplares en nuestra
historia.
204
Las referencias completas a su obra, así como a las de los autores subsecuentes se darán en la sección de
bibliografía.
131
Nacido en Yucatán fundó en este lugar el primer periódico, fue diputado a las
Cortes Españolas en 1820 y más tarde tuvo una activa participación en la vida política del
federalistas, masón de las logias yorkinas, adquirió intereses en los estados de Coahuila y
Texas, como promotor de la colonización de aquellas tierras, de las que llegó a ser, cuando
Destaca como historiador y memorialista, y es tenido como autor del primer libro de viajes
escrito en México:205 Viaje a los Estados Unidos de Norteamérica (1834), cuyo título es un
mero pretexto para escribir acerca de la democracia americana, de sus hombres de Estado y
mencionado se ubica precisamente La hija del judío (1848-1849), su obra más conocida y
valiosa. Entre 1847 y 1848, Sierra viaja a Estados Unidos por orden del gobernador de
Yucatán, Santiago Méndez con la misión de presentar al gobierno de ese país la propuesta
guerra de castas, que finalmente le fue otorgada por el gobierno mexicano. Como resultado
205
Vid., Emmanuel Carballo, Historia de las letras mexicanas en el siglo XIX, México, Universidad de
Guadalajara/ Xalli, 1991, p. 101.
132
de este viaje escribió Diario de viaje a los Estados Unidos, dado a conocer póstumamente:
los Estados Unidos y Canadá, obra en la que alternan memorias, relatos históricos y
Poeta, prosista y crítico literario de gran importancia. Nació en Campeche. Fue hijo
una de las familias más ricas del lugar. Después de muerto su padre, continuó sus estudios
intelectualidad liberal. Bajo el gobierno de Porfirio Díaz fue varias veces diputado al
y Ministro de Instrucción Pública de 1905 a 1911. Con una visión muy clara de las
carencias educativas del país, en 1891 logró que los estudios primarios fueran obligatorios.
En el mismo año fue aprobado su proyecto para fundar la Universidad, aunque se hizo
realidad años más tarde. Y, en 1905, por su mediación directa, la educación primaria
contrastadas sobre un viaje a los Estados Unidos, primero realizado en su vida, en el libro
titulado En tierra yanquee. (Notas a todo vapor). En algunos pasajes de esta obra el autor
se refiere con entusiasmo a los libros de viaje escritos por su padre, y por Lorenzo de
Zavala.
histórico más que historiador, incendió a una generación de lectores con sus libros
mexicana en 1874, a partir de este viaje escribió Sobre el hemisferio norte 11,000 leguas.
Impresiones de viaje a Cuba, los Estados Unidos, Japón, China, Cochinchina, Egipto y
Europa, título que da idea de su largo e insólito itinerario, más cercano a la ficción que a la
Santa por razones religiosas y, por razones artísticas, ante Egipto, donde admira las
parte de nuestros viajeros, a conocer Europa, sino que acostumbrado a nutrir su espíritu con
las grandes lecturas de la historia clásica, quiso contemplar de cerca aquellas comarcas
134
remotas donde se verificaron las primeras escenas del inmenso drama humano, los lugares
misteriosos que vieron nacer las ciencias y las religiones, la cuna de la civilización.206
políticos durante el régimen porfirista, pues descontento con las Leyes de Reforma, apoyó a
Porfirio Díaz como medio de combatir el liberalismo anterior y de luchar por la defensa de
1871, su padre lo premió con un viaje a Estados Unidos, Europa y Oriente, del que Teixidor
sintetiza el itinerario: “Salió de Guadalajara, su ciudad natal, para cruzar los Estados
Unidos del Norte, desde Nueva York hasta el Canadá; Europa, desde Glasgow hasta
Messina; el Egipto, desde Alejandría hasta Menfis, y desde el Mar Rojo hasta Puerto Said,
a través del Canal de Suez”.207 A su regreso, dio a conocer en dos tomos Egipto y Palestina,
206
Altamirano, Op. cit., pp. 118-119.
207
Felipe Teixidor, Op. cit., p. 49.
135
caso de María Enriqueta Camarillo, quien vivió la experiencia del exilio junto con su
Isabel Pesado fue hija de don José Joaquín Pesado, dedicado a la poesía al igual que
Antonio de Mier y Celis, hombre acaudalado, con quien viajó a Europa en diferentes
ocasiones y por diversos motivos: en busca de salud física o espiritual, misión diplomática
o puro placer. Su esposo al fallecer, justamente en Europa, en 1899, dividió su fortuna entre
ella y el Papa, por lo que éste confirió a la viuda el título de Duquesa de Mier. En 1910, la
casa Garnier de París publicó en edición privada el libro Apuntes de viaje de México a
Europa, en los años de 1870, 1871 y 1872, escrito por Isabel; los ejemplares de la obra –
Mier, en facsímil.209 Ese mismo año también vio la luz su libro de poemas Dichas y penas.
Con el legado que Isabel dejó al morir, se creó la fundación Mier y Pesado, en 1917,
beneficencia en París.
208
Son pocas las referencias que pueden encontrarse a las obras de las mujeres viajeras: Teixidor y Carballo
en sus obras ya citadas; María Rosa Fiscal, “Reencuentro con María Enriqueta” (aunque se centra en sus
relatos de ficción), y Cecilia Olivares Mansuy, “Enriqueta y Ernestina Larrainzar, crónicas de viaje”, en Ana
Rosa Domenella y Nora Pasternac (eds.), Las voces olvidadas. Antología crítica de narradoras mexicanas
nacidas en el siglo XIX, México, El Colegio de México, 1991, pp. 181- 200 y 317-354; Marina Martínez
Andrade, “María Enriqueta Camarillo de Pereyra: poeta y educadora”, en David Sweet (dir.), Forjando
Matrias II: Mujeres mexicanas ante la modernidad liberal y revolucionaria (1870-1930), University of
California, Santa Cruz, vol. en preparación.
209
Ibid., p. 42.
136
Suecia y Dinamarca, motivo por el cual se trasladó con toda la familia a la corte rusa. Con
Petersburgo, pero los Larrainzar, por temor a represalias de Juárez, prolongaron su estancia
en Europa, lo que dio oportunidad a las jóvenes de seguir viajando por el continente
europeo.
Enriqueta y Ernestina Larrainzar, con un Apéndice sobre Italia, Suiza y los bordes del
lugar, que las jóvenes hubieran tenido la visión de escribir un libro de viajes –no recuerdos
fundada por Ernestina, llamada Hijas del Calvario, que se extendió a Cuba, España, Italia,
Jerusalén y Rodesia. Ernestina también fue fundadora de varias obras filantrópicas, que a su
María Enriqueta nació en la villa de Coatepec Veracruz, por parte de madre fue
nieta de don Mariano Roa Bárcena y sobrina de don José Roa Bárcena, ambos políticos y
hombres de letras, ubicados dentro del ala conservadora. Perteneció al primer círculo
137
porfirista, junto con su marido, el jurisconsulto y erudito historiador Carlos Pereyra; quizá
por esta razón se ha querido negar importancia a su vida y obra, reduciéndola a la expresión
María Enriqueta es reconocida, por algunos críticos, como la primera escritora mexicana
Alfonsina Storni.
Por razones políticas –Pereyra se había sumado al gabinete del usurpador Victoriano
Huerta- María Enriqueta y su marido se autoexilian en Europa por largos años, primero en
Bélgica y Holanda, donde Pereyra había fungido como Embajador de México, luego en
Suiza y finalmente en España, lugar en que prolongaron por muchos años su estancia. Ahí
ella escribió la mayor parte de su obra en prosa, entre la que se encuentran el libro de viaje
Brujas, Lisboa, Madrid, y otros de carácter autobiográfico: Del tapiz de mi vida, y Hojas
“atrevidos mexicanos” que se han lanzado a viajar al extranjero va en aumento: “El Viaje a
deseo de viajar, y de viajar por países lejanos, saliendo del círculo reducido de Nueva York
y de París”.210
210
Altamirano, Op. cit., p. 118.
138
Mas su entusiasmo disminuye al hablar de los viajes realizados al interior del país:
“Hay cierta repugnancia para conocer el país nativo, y esta es la causa de que no puedan
desarrollarse vigorosamente todas las ramas de nuestra literatura nacional”.211 Por eso –
continúa con su comentario- pueden contarse con los dedos los escritores que se han
dedicado a cultivar el género e igualmente porque también son muy pocos los que viajan.
Si los viajeros y los relatos de viaje escaseaban, con mayor razón historiadores y
críticos que se ocuparan de ellos, a la fecha siguen siendo muy pocos.212 En nuestro país no
han sido estudiados sus textos a profundidad, ni de los mexicanos que viajaron al extranjero
ni de los que lo hicieron al interior del país, más bien se ha puesto mayor atención a los
extranjeros llegados a nuestro territorio, por ello es necesario estudiar y promover el estudio
la Reforma, etapa que trae una serie de modificaciones estructurales en todos los campos,
Los viajeros que presento a continuación escribieron sobre sus viajes al interior del
país; aunque casi todos también tuvieron oportunidad de viajar por el extranjero y escribir
Escritor y político de intensa actividad en ambos campos, Manuel Payno fue desde
su juventud un viajero empedernido que recorrió América del Sur, Estados Unidos y varios
países de Europa. Pero antes que los países extranjeros, Payno recorrió a caballo y en
211
Ibid., pp. 114-115.
212
Básicamente, Altamirano “Introducción al Viaje a Oriente…”, Teixidor y Carballo en sus obras ya citadas,
de carácter general, a los que espero se sume el resultado de la presente investigación y sobre autores en
particular, Vicente Quirarte, pról. y selec. Francisco Bulnes, Páginas escogidas, 2ª. ed., México, UNAM,
1995 (Biblioteca del Estudiante Universitario, 89).
139
diligencia, las dilatadas tierras de México. Algunas crónicas de estos viajes, así como sus
novelas (1871), entre ellos “Un viaje a Veracruz en 1843”, publicado originalmente en El
amigo Guillermo Prieto. Pero su verdadero mérito como escritor fue como novelista: El
fistol del diablo, Los bandidos de Río Frío y El hombre de la situación figuraron entre sus
grandes éxitos.
más destacadas del siglo XIX, es autor de El libro de mis recuerdos, publicado en 1904,
galería de estampas, narraciones, crónicas, que tienen que ver con la vida de México y sus
habitantes. En cierto sentido esta obra guarda parentesco con la de Guillermo Prieto, tanto
con las memorias como con los cuadros de costumbres y las descripciones de viaje. Antes,
en 1874, había publicado García Cubas un volumen titulado Escritos diversos, entre los que
de las figuras más nobles del panorama político mexicano decimonónico. Participó en la
Academia de Letrán, se dice que su poesía era clásica pero su pensamiento profundamente
romántico y liberal. En 1845 editó con Prieto el periódico Don Simplicio, y empezó a darse
140
dirigidas a Guillermo Prieto, en las cuales le cuenta sus andanzas por la costa noroeste de
México: Tamaulipas, Sinaloa, Sonora, las que finalizan en Baja California; en ellas, aparte
progreso de la nación.
crítica literaria, el ensayo sociopolítico, la poesía, muy especialmente el teatro, y hasta los
textos de viajes. Hizo sus estudios en el Colegio de Letrán. Publicó diversos trabajos sobre
historia antigua de México, entre ellos los muy conocidos y discutidos sobre “El calendario
azteca”, “La inquisición” y “La destrucción de las naves de Cortés”. Escribió también obras
Producto de esas gestiones fueron sus crónicas de viaje muy minuciosas, lentas y un tanto
Don Guillermo Prieto también debería formar parte de esta lista, pero como sobre él
gira este trabajo, sus obras de viajes serán tratadas con detenimiento a continuación.
La figura y la obra de Guillermo Prieto son claves para la reconstrucción del siglo
geográfica y etnográfica; sin embargo, algunas obras o aspectos de las mismas no han sido
literatura de viajes su producción es muy rica, pues escribió sobre sus periplos tanto al
estética y documental de estas obras, pero especialmente la forma en que se relacionan con
De estas obras ha quedado una buena y poco conocida muestra, siete relatos: cinco
de ellos publicados como artículos, crónicas o cartas en los periódicos de su época. Cuatro
imaginario, pero también sobre tierra mexicana; y dos más aparecidos en forma de libro:
uno es sobre un viaje tierradentro, y otro acerca de un viaje a Estados Unidos. Por razones
de dimensión e importancia los cinco primeros serán denominados viajes menores, de los
que se revisarán sus rasgos generales; respecto a los dos últimos, considerados viajes
este trabajo.
Los primeros viajes y paseos de Prieto por el país fueron a Zacatecas, Cuernavaca y
Puebla, en la década de los cuarenta. De aquí surgieron sus primeras crónicas, a las que se
dirigidas a su gran amigo Ignacio Ramírez. Con excepción de esta última narración y la del
zuavo, las demás crónicas se hallan incompletas, sin más explicación que el proceso
creativo del narrador llevado a cabo entre múltiples ocupaciones, el desorden en que tenía
fondo de estos textos, se mencionan en cuanto forman parte del corpus sobre literatura de
viajes escrita por Prieto, por lo que me he limitado a revisar sus rasgos generales y a
perseguir aquellos elementos que van a configurar o reconfigurar este tipo de literatura.
noviembre al 26 de diciembre de 1842;213 XII al XIV en El Museo Mexicano, tomos II, III
Memorias de mis tiempos, Prieto hace un recuento más completo y detallado de este
viaje.217
A menudo, Prieto gusta de dejar el motivo cierto de sus viajes en el misterio: “El
por qué emprendí este viaje estupendo, artístico, sentimental, ni es de mi objeto, ni de este
lugar” (1842, p. 16). El caso es que sus “amigos o enemigos” –como él dice- le procuraron
213
Este periódico, fundamental en el México del siglo XIX, fue fundado por Ignacio Cumplido, impresor de
oficio, miembro de distinguida familia de Guadalajara. Entre sus múltiples colaboradores figuraron: Payno,
Prieto, Castera, Iglesias, Zarco, el Conde de la Cortina, Lafragua y otros.
214
El Museo Mexicano fue una revista, publicada entre 1843-1845, como continuación de El Mosaico
Mexicano, tuvo un carácter enciclopédico y fue destinada a la instrucción popular. Entre sus colaboradores en
la parte literaria pueden citarse Payno, Prieto, Esteva, Sánchez de Tagle, Pesado, Collado, etcétera.
215
El Álbum Mexicano. Periódico de literatura, artes y bellas letras fue publicado durante el año 1849;
también fue promovido por Ignacio Cumplido.
216
Los viajes menores aparecen compilados en Guillermo Prieto, Crónicas de viajes 2, Obras completas, t. V,
México, CNCA, 1994. En el siguiente orden: 1. Apuntes de Fidel en un viaje a Zacatecas en agosto de 1842.
2. Ojeada a varios lugares de la república. Un paseo a Cuernavaca por Fidel, el mes de septiembre de 1845.
3. Ocho días en Puebla. Impresiones profundas de un viaje arquitectónico, sentimental, científico y
estrambótico de Fidel (1849). 4. Impresiones de viaje (1862). Traducción libre del diario de un zuavo,
encontrado en su mochila, en la acción de Barranca Seca. 5. Una excursión a Jalapa en 1875. Cartas al
Nigromante.] De esta edición tomo las citas correspondientes a estos viajes, de las cuales sólo apuntaré página
(s) de referencia en que aparece (n).
217
Guillermo Prieto, MEM, pp. 202-216.
143
un empleo en Zacatecas como Visitador de Tabacos, consistente en revisar las cuentas, los
sus familias, entre ellos, don Manuel Payno y Fernando Calderón, quien siendo originario
mucho tiempo esta tranquila situación, porque el haber criticado a la dictadura militar en un
forma en que el autor cuenta este acontecimiento en las Memorias, porque es una buena
En el relato cuenta todas las peripecias del camino, dedica algunos párrafos a cada
punto del itinerario -Tlanepantla, Barrientos, Cuautitlán, Tula, Arroyo Zarco, San Juan del
Río, Querétaro, Zacatecas- y hace descripciones generales del lugar, y de algunos tipos y
personajes, por lo que puede decirse que en la base de su relato está el cuadro de
costumbres, pero también hace entrar en él leyendas, fragmentos de otras lecturas, historia,
tradición popular, creencias y demás. Va perfilando de esta manera una estructura que, en
costumbres y relatos de viajes, lo que es la mejor prueba de que ataca esta actividad
escritural con conciencia del género. Le importa, principalmente, dejar recuerdo para la
sentimiento que los demás me olviden; y si en esto hay vanidad, hay franqueza, y váyase lo
Desea también dar a sus lectores una idea de lo que estaba fuera de la capital. Al
respecto la siguiente cita habla por sí misma y corrobora, de paso, lo dicho por Altamirano
Son tan tardías las comunicaciones entre nosotros, tan descuidada nuestra
educación nacional, y tan imperfectas las noticias que tenemos sobre los estados
de la república, que cuando partimos a Zacatecas los que eso escribimos,
dábamos crédito a las más vulgares relaciones sobre aquéllos, para nosotros tan
remotos países, como los que soñó Gulliver. (Ibid., p. 77)
estadísticos con que apoyarse en su tarea: “en México somos casi extranjeros al
Trata de pintar la fisonomía del pueblo, por lo que tiene que recorrer todas sus
clases sociales; a fin de lograrlo, se expone al peligro de que se le culpe “describir las
humildes costumbres del populacho”, algo así como populista. Mas se defiende:
¿Culpa mía será que en nuestros festines populares haga el hirviente pulque los
efectos que en los ambigús el vaporoso champaña? ¿Culpa mía será también
que en vez de curros y manolas, dandies y grisettes, tengamos léperos y chinas,
y en lugar del canal romancesco de Venecia, con sus puentes y poéticos
gondoleros, nuestro Santa Anita, con sus frágiles canoas y sus remeros
desnudos? (Ibid., p. 14)
145
mexicano a mejorar las condiciones de vida de la República, y aunque sabe bien que “el
[...] en esos cuadros avisos, en ese ridículo lecciones, en esos vicios un padrón
vivo de infamia para borrarlo, y entonces el bien será del pueblo mismo, que ni
lee ni conoce al escritor; y la gloria del escritor que denunció el mal y del
gobernante que puso el remedio. (Loc. cit.)
En varias ocasiones cita a diversos autores extranjeros que andan entre la zona de la
Rosa, Tomás de Iriarte o Bretón de los Herreros, con los cuales establece explícitas
relaciones intertextuales que enriquecen la nueva obra, haciendo a algunos de ellos garantes
de sus enunciados. En general, dice Pierini, una de las características que determinan en
cierta manera a los viajeros del siglo XIX es el acervo de lecturas que tienen tras de sí;
textos a los que ellos mismos han tenido acceso, o que forman parte de la atmósfera cultural
Cabe destacar que Fidel, en todo momento, cree estar diciendo y pintando la
realidad tal cual (lejos de su cabeza está la idea de estar creando un efecto de realidad):
argumento mezquino” (Ibid., p. 14). Esta gran tarea confiesa que le da miedo, pues le
acobarda “el aullar tremendo de la crítica”, mas puede decir al igual que La Bruyere “el
218
Vid., M. Pierini, Viajar para (des)conocer..., p. 54.
146
Fidel, el mes de septiembre de 1845, se conserva incompleto, sólo XII capítulos publicados
en la Revista Científica y Literaria de México, tomo I, de 1845, nombre que adoptó ese año
El Museo Mexicano del que Prieto era asiduo colaborador. La temática es muy similar a la
tratada en el viaje anterior, pero aquí introduce uno de sus aportes más significativos al
género: la interpolación de poemas. El primero de ellos, uno muy gracioso, donde habla de
los problemas del viaje, camino, diligencia, contribuciones, que siempre van juntos
quizá se trate de un verdadero paseo de familia, y haya ido ésta en busca de la salud de uno
de sus miembros, financiada por algún pago adelantado de la nueva revista, para que el jefe
en términos actuales.
147
escribir sus impresiones de viaje y se prepara para ello. Anímicamente se siente émulo
sublime de los Chevalier y Lowenstern, de esta manera bromea y dice: “...y con sólo querer
me conceptuaba tan apto para escribir un viaje como el propio Humboldt en cuerpo y alma”
(Ibid., p. 83). Concibe todo un plan de escritura, en el que no sólo piensa en lo que va a
decir, sino también en los efectos que pretende con su escritura, en los lectores o receptores
hace audaz y entrometido” (Ibid., p. 95), Fidel cuenta, describe, explica todo lo que visita,
alcohol, los campos de arroz, las plantaciones de caña de azúcar y los ingenios.
viajes, pero destaca sobremanera el que atañe al interés puesto por el autor en el
mejoramiento de las condiciones de vida de los lugares que visita: proseguir el proyecto de
pero sobre todo escuelas y hospitales; en fin, todo aquello que consiga hacer que
una crítica destructiva, sino con la intención de animar al gobierno, principalmente, y a las
instituciones religiosas y a las educativas en el cumplimiento de sus deberes “El que ama a
su país, es el que presenta las necesidades y los goces, los deberes y las garantías, y falla de
forma discontinua e incompleta, pues apareció en forma interrumpida en El Siglo XIX, entre
el 20 de julio de 1849 y el 1º. de noviembre de 1849, habiéndose publicado sólo cinco días
haya habido un extravío de las tres últimas entregas en la imprenta del diario. Algunos de
los artículos están divididos en dos secciones: la primera: por la mañana y, la segunda: por
A principios de 1849, diputado por primera vez, realizó esta visita a Puebla por ocho
días sobre los cuales se comprometió a levantar una especie de crónicas.219 En cierto
En el relato del primer día exalta la oportunidad recibida de conocer Puebla, pues es
legendarios ladrones que asaltaban las diligencias que se dirigían a Puebla y Veracruz, al
igual que los hermosos paisajes de la zona, la hermosa vista de los volcanes, la extraña
pirámide de Cholula, sus mil y una iglesias, y todo eso, por el camino, antes de llegar a “la
219
La crónica de este siglo –dice Emmanuel Carballo- en su Diccionario, pp. 54 y ss. es multiforme, compleja
y sin unidad ostensible; en ocasiones descriptiva, en otras lírica, y en otras más toma elementos del teatro,
como el diálogo. Por el tema puede ser política, histórica, literaria, teatral, de costumbres, evocativa, etc. La
obra de Prieto es capaz de mezclar todos estos aspectos.
149
De hecho, con estas descripciones empieza su primer artículo, en el que insiste: por
tenemos? Un hombre de mi calaña, que se pasea sin decir oste ni moste al público
respetable, sería insufrible; sería una anomalía estupenda (1849, p. 157)” y, por otro,
aunque en forma retórica, considera su tarea sumamente difícil, pues hablar sobre el viaje
es labor propia para un periodista, ya que tiene que hablar y decidir “en ocho días sobre el
carácter, las costumbres y todo lo relativo a un pueblo que apenas se conoce” (Loc. cit.). Y
prosigue imaginando de entrada cómo era Puebla e, inclusive, tipos de persona que podría
encontrar en la ciudad.
calles, edificios, iglesias, conventos (sobre los cuales proporciona abundantes datos
estadísticos), escuelas, bibliotecas y demás, sin dejar de contar aventuras y encuentros con
aportación, de esta manera interpola fragmentos de don José Manzo, sobre geografía,
edificios, habitantes, etcétera (Ibid., pp. 153-164). Formas mezcladas de escritura que van a
repetirse en sus viajes mayores, entrando como parte de la configuración de los mismos.
febrero de 1875, las trece cartas que integran el viaje titulado Una excursión a Jalapa, en
necesario observar que produce esta obra veintiséis años después del viaje a Puebla, por lo
150
que está muy cercana al Viaje a Estados Unidos (1877-1878), que algunos críticos reputan
extensión (359 páginas), que presenta el carácter misceláneo en que culminan sus relatos de
La primera parte del viaje la hace en tren, que lo deja en un poblado cercano a
Perote; desde este lugar dirige la primera carta al Nigromante, con fecha 24 de noviembre
de 1875. Podemos observar que se inicia la modernización de México, pues los viajes
anteriores a éste, los había hecho todos en diligencia. A partir de 1873 fue inaugurado el
ferrocarril de México a Veracruz, de modo que en los ’70 decimonónicos se hacían 4 días y
comodidad, seguridad y rapidez, además de constituir un férreo símbolo del progreso. Los
mismos medios de transporte ofrecían emociones dignas de relatarse, por eso muchos de los
220
Desde 1858, los norteamericanos habían acariciado el proyecto de construcción de ferrocarriles en México,
en Sonora, Chihuahua, Baja California, con objeto de mejorar la explotación y transporte de minerales y
materias primas a su país. Miramón, en sus proyectos de 1859 preveía establecer aranceles aduanales
favorables al libre comercio, buenos caminos carreteros y posteriormente vías férreas que cruzaran la
república “en todas direcciones”. En tiempos de Maximiliano, Juan Nepomuceno Adame hizo un proyecto
utópico de desarrollo que incluía el ferrocarril Veracruz / México. Movidos por una fe ciega en la capacidad
redentora y lucrativa de las modernas vías de comunicación, los gobiernos de Juárez y Lerdo dedicaron sus
mejores esfuerzos a construirlas. De esta manera se renovó la concesión a la compañía constructora del
ferrocarril México-Veracruz con más franquicias para los constructores que las negociadas por Maximiliano.
Y por fin, después de seis largos años, a finales de 1872 se juntaron en las Cumbres de Maltrata los rieles del
primer gran ferrocarril. El primer día del año de 1873, el presidente Lerdo, en medio de una multitud
entusiasta, a punto de tomar el tren, declaró unida la capital con el mayor de los puertos. Vid., Sandra Kuntz
Ficker, Ferrocarriles y vida económica en México 1850-1950, Toluca, Edomex, El Colegio Mexiquense,
1996. Carlos Marichal y Carlos Cerutti (comps.), Historia de las grandes empresas en México 1850-1930,
México, FCE/Universidad Autónoma de Nuevo León, 1997 (Obras de economía latinoamericana).
151
diligencia o en tren. Prieto es feliz al describir todo lo que vio e hizo en el tren, entre otras
cosas cuenta que conversó con Eduardo Espejo y, juntos “... recorrimos ambos a grandes
camino, los paisajes, los paisanos... y a contar, en su crónica, con gran humor, lo visto y
todo, pero da especial énfasis a la industria y la economía. De esta manera, visita la fábrica
de El Dique, uno de los cinco establecimientos del lugar dedicados a la producción de telas
de algodón, hilos y tejidos, los otras eran El Molino, Lucas Martín, La Victoria y La
Probidad (Ibid., p.282). Comenta, de paso, la importancia que tiene la industria algodonera
para la economía jalapeña; al igual que la producción del café, que observa muy de cerca
del Gral. Ignacio Gutiérrez, quien fuera amigo íntimo de Santa Anna, describe y va
comentando sobre el camino hacia el lugar, la naturaleza, el ingenio, las oficinas, los
mediante franquicias.221
Otro asunto al que dedica buen tiempo y espacio es a la instrucción pública, no sólo
del lugar sino de todo el país. Su amigo “don Severo” le proporciona datos sobre el
221
He enumerado algunos de los tópicos que aborda alrededor de las haciendas de caña, para dar aunque sea
una breve idea de la forma en que Prieto siempre está pensando en el mejoramiento del país; sobre todo en
aspectos de economía y educación que le interesaban sobremanera, pues hay que recordar que fungió en tres
ocasiones como Secretario de Hacienda.
152
Memoria de Landero. Asimismo le informa que está por establecerse la Escuela Normal de
Profesores -ahora tan prestigiada- y existen proyectos para crear escuelas de artes y oficios.
almuerzos, fiestas, visitas al casino, que le encantan a tal grado, que se resiste a abandonar
la ciudad. Empieza a pensar en la partida cuando llegan a su ventana unas jovencitas que
animadas” (Ibid., p. 350), para invitarlo a un nuevo paseo, ahora al “chorro de San Pedro”.
Don Guillermo no deja pasar oportunidad para enaltecer la belleza de las jalapeñas, de
cualquier clase o grupo social, a las que trata en forma cortés y galante, y con cierta
Esta carta termina con un divertido romance en el que relata que debido a sus años,
jovencito a Jalapa y no viejo como ahora quién sabe qué hubiera pasado
En cuanto a la retórica del viaje, Una excursión a Jalapa confirma que en la mente
de Prieto siempre está presente la idea del género que está trabajando y un plan de escritura
por más desordenado que parezca. Aquí –por lo menos en forma explícita- trata de ejercitar
apenas llegando a Jalapa, escribe a su amigo: “Rabiaba por tener materiales para mis
153
observaciones en mi ventana, y ¡oh dolor!, muy poco encontraba digno de contarte” (Ibid.,
En el capítulo V, el autor dice que sus cartas o escritos son como “retazos zurcidos”,
Asimismo está consciente de la ruptura del canon en el ejercicio de su libertad: “Yo escribo
lo que se me viene a mi pluma, sin andarme en “picos pardos”, ni cuidarme del qué dirán”
(Loc. cit.).
Prieto escribe como todos los viajeros a partir de notas tomadas durante el viaje, a
las que llama apuntaciones, que escribe en una carpeta. Toda la primera parte del Capítulo
VIII la dedica a explicar sus afanes de escribir a partir de estos apuntes, los que finalmente
–lamenta- le es difícil ordenar. A veces transcribe sus notas tal cual, así en este mismo
personajes en contraste con otros retratos trazados con originalidad: por ejemplo, el de
Antonio Rivera Mendoza (Cfr., pp. 350-352) donde pinta su ascendencia, virtudes, carácter,
He dejado para el final un comentario sobre la política, tema que subyace en todos
los textos viajeros prietistas, de manera velada en los menores y más abierta en los
mayores. De acuerdo con esto, Francisco López Cámara ha planteado la siguiente hipótesis
[...] Esta “excursión” a Jalapa (de ahí las comillas persistentes) resulta entonces
precursora del viaje de exilio del gabinete de Iglesias, y su crónica escrita por
Prieto se vincula así, al Viaje a Estados Unidos por Fidel.222
veracruzana Prieto se encuentra con algunos personajes políticos, a los cuales se refiere con
suma discreción, en especial José María Iglesias y Joaquín Alcalde, oriundo del lugar, con
los cuales, más adelante, emprenderá una lucha contra los intentos de reelección del
presidente Sebastián Lerdo de Tejada. Fondo político y motivo por el cual escribe el Viaje a
Estados Unidos.223
relatos antes tratados, por lo que propiamente no entra en el corpus de los viajes menores.
Sin embargo, su lectura es recomendable por el tema y la forma tan divertida y satírica que
222
Francisco López Cámara, Los viajes de Guillermo Prieto (Estudio introductorio), Cuernavaca, Mor.,
UNAM, Centro Regional de Investigaciones Multidisciplinarias, 1994, pp. 98-99.
223
Prieto era íntimo amigo y correligionario de don José Ma. Iglesias, con quien compartía desde la guerra
contra Estados Unidos (1847) y los famosos Apuntes que hicieron sobre ella, una cercana colaboración
periodística y política. En 1875, cuando ocupaba la Presidencia de la República don Sebastián Lerdo de
Tejada, e Iglesias era Vicepresidente, surgió un conflicto de poderes que orilló al segundo a presentar su
renuncia a la Corte y, aunque luego la retiró, las diferencias con el primero no pudieron subsanarse. Lerdo, en
el fondo, quería reelegirse en las elecciones que habrían de efectuarse a mediados de 1876, a lo cual se oponía
Iglesias y un grupo de amigos, que pensaban que de acuerdo con la Constitución de 1857, dada la reelección
de Lerdo, ésta resultaría ilegal, y ocuparía la presidencia Iglesias. Así que en Jalapa andaban “casualmente”
estos amigos, que lo esperaban por las noches “para ir al casino”, y que más tarde integrarían el efímero e
itinerante gabinete del gobierno de Iglesias.
224
La Chinaca. Periódico escrito única y exclusivamente para el pueblo (1862-1863), fue publicado durante
la Intervención Francesa con el principal objetivo de combatir a los franceses mediante el chiste y la burla.
155
emplea contra la intervención francesa, y para exaltar el triunfo mexicano contra las tropas
estos textos, que se encuentra en la Universidad de Texas, hay una nota que dice “El diario
desorden que existe en su composición, en la que se notan los diversos niveles narrativos y
Es propiamente el diario de un invasor francés que nunca existió, pero que Prieto y
empieza a escribir cartas desde que venía al país en el barco Foudre y, después, cuenta en
ellas lo que experimenta en tierras mexicanas en una forma chistosa y grotesca, sobre todo
por las confusiones lingüísticas con los nombres y vocablos indígenas de uso común en
México, las que no le impiden hacer juicios lapidarios, mucho buen humor, simpleza en el
relato, graciosos juegos de palabras entre el francés y el español, pequeñas citas literarias,
recuerdos de Francia, burlas mordaces contra ingleses y españoles, continuo interés en las
viandas y bebidas mexicanas, y desdén hacia la figura del archiduque austriaco que promete
batalla del 5 de mayo), y a los reproches que hacen a los mexicanos porque supuestamente
los habían engañado, asegurándoles que los poblanos los recibirían con lluvias y coronas de
flores…, pero de muerto. Los últimos momentos son dramáticos, pues se le acaba el papel
225
McLean, Op. cit., p. 97.
156
al zuavo para seguir escribiendo, mas queda muy agradecido de que a pesar de tantos
Con excepción de El diario de un zuavo, la base de los viajes menores radica en los
Prieto. Pero, además, fue Prieto el iniciador de los cuadros de costumbres en la literatura
mexicana. Entre 1840 y 1881 escribió unos 150, suma que a juicio de Malcolm McLean no
incluye las numerosas escenas de índole parecida e incorporadas por el autor en sus
memorias y relatos de viajes. A lo largo de 1878, publicó en El Siglo XIX, una columna
titulada “Los San Lunes de Fidel” en la que figuraron sus cuadros más conocidos y
celebrados.226
3.9. EL COSTUMBRISMO
automática y no sin cierto desdén para descalificar tendencias vinculables al mundo de los
nacionalismos literarios,227 lo ha sido con tal vaguedad que requiere además de algún
enfoques de la teoría crítica, tareas que exceden los alcances de este trabajo, por lo que sólo
226
Pueden leerse en Guillermo Prieto, CC1 y CC2, en Obras completas.
227
Incluso en años recientes, ocasionalmente, y a veces con cierta razón, se presenta el género como una
modalidad no caracterizada por su cabal calidad literaria (Cfr., Salvador Bueno, “Prólogo” a Costumbristas
cubanos del siglo XIX, Caracas, Biblioteca Ayacucho, 1995) o se desestiman irónicamente sus alcances:
“Desde el punto de vista social, la función del costumbrismo fue –por decirlo de alguna manera- mucho más
municipal que nacional” (Antonio Cornejo Polar, La formación de la tradición literaria en Perú, Lima,
Centro de Estudios y Publicaciones, 1989, p. 31).
157
crear una identidad nacional; pues aunque sobre el costumbrismo pesa con cierto
cultural durante la formación de las naciones latinoamericanas o el relieve que tiene para la
literatura que capte y represente este singular modo de ser reflejado en un modo de actuar
las costumbres del lugar y época en que vive el autor, un propósito reformista dirigido a
en las que se habían fijado usos cotidianos y tipos populares, basta recorrer la literatura de
Argentina, Perú, Chile, Venezuela, Colombia, Cuba y México –sólo para citar casos
conocidos- para constatar el carácter general de este hecho; sin embargo, el vacío teórico en
228
Javier Lasarte Valcárcel, “Ciudadanías del costumbrismo en Venezuela”, Revista Iberoamericana
(Pittsburgh), LXIII, 178-179, 1997, p. 175.
229
Cfr. Raimundo Lazo, “Prólogo” de Cirilo Villaverde, Cecilia Valdés. Novela de costumbres cubanas, 3ª.
ed., México, Porrúa, 1986 (“Sepan cuantos...”, 227), pp. XXII-XXIII.
158
fuentes populares de la tradición hispánica que alcanzó su plenitud formal en las obras de
los costumbristas españoles de los ochentas. Los críticos dividen sus opiniones en uno u
Carballo; en la segunda a Cedomil Goic y Boris Rosen Jélomer, sólo para mencionar a
algunos de ellos.
Costumbres [sic]”, después de señalar que estos cuadros son tan viejos como la literatura
española o la romana,230 reconoce entre sus fundadores en América a Fray Servando Teresa
de Mier y a don José Joaquín Fernández de Lizardi, dando preeminencia al primero, que en
sus Memorias “pinta” sus viajes por Madrid, Bayona, París, Roma, Nápoles, trazando en
cada caso cuadros de tan corrosivo y alegre realismo que bien podrían desprenderse del
texto y adquirir vida propia. Su entusiasmo por Fray Servando lo conduce a escribir la
costumbrista genial que escribía treinta años antes de que Larra hubiese nacido”.231 En
230
Germán Arciniegas, “Los cuadros de costumbres y las Malas Costumbres”, Revista Iberoamericana
(Pittsburgh), XXI, 41-42, 1956, p. 245.
231
Ibid., p. 248.
159
señala que ésta es mucho más conocida y dejó en El Periquillo Sarniento, y en Don Catrín
el surgimiento del cuadro tipista en México, pues sostiene que el influjo de Larra,
presidido en Hispanoamérica por el costumbrismo, dentro del cual una de las modalidades
más difundidas es el artículo de costumbres, extendido por toda Hispanoamérica desde los
años treinta hasta fines de siglo, y señala que sus antecedentes inmediatos se encuentran
básicamente en la obra de Mariano José de Larra (Fígaro), dando como prueba de ello que
muchos costumbristas emplearon seudónimos cercanos al usado por este autor; por
anagramático Lord Agirof. Un poco más tarde –agrega- y en un plano menor influye
232
Loc cit.
233
Carballo, Historia de las letras..., p. 129.
234
Cedomil Goic, Op. cit., p. 149.
160
Fernández de Lizardi inicia la corriente costumbrista en México y conduce, años más tarde,
la sociedad, sino a participar en la fundación del estado mexicano, tal como lo hicieron los
descriptivo (aunque menor) de escenas o tipos de color local que refleja con fidelidad y
Madrid viejo y moderno, circularon en tierras mexicanas hacia los años cuarenta del siglo
XIX. Estos escritos encantaron a don Guillermo quien inmediatamente se propuso imitarlos
en la prensa mexicana, alentado por su gran amigo Ignacio Ramírez.237 Así lo confiesa
Prieto en sus Memorias: “Yo, sin antecedente alguno, publicaba con el seudónimo de don
Benedetto, mis primeros cuadros, y al ver que Mesonero quería describir un Madrid antiguo
compañero”.238
235
Boris Rosen Jélomer, “Presentación”, CC1, p. 11.
236
Cedomil Goic, Op. cit., p. 149.
237
Boris Rosen Jélomer, Loc. cit.
238
Guillermo Prieto, MEM I, 72.
161
Luis Leal explica esta situación diciendo –con lo que sólo concuerdo en parte- que
si bien el cuadro costumbrista tiene sus orígenes en las obras de Lizardi, El Pensador no
formó escuela, de modo que al “reaparecer” el género veinte años más tarde, los primeros
modelos fueron los cuadros de los costumbristas españoles, sobre todo los de Mesonero
Romanos.239
literaria ya que entendido como tendencia literaria y artística que se propone reflejar en las
obras las costumbres del lugar y época en que vive el artista creador, estaría presente en
distintos momentos, épocas, géneros y tradiciones literarias como una parte, más o menos
trascendente, del todo; pero, puede formar obra aparte e inclusive toda una corriente
movimiento literario específico de América Latina en el siglo XIX que, al igual que en
España, nació ligado al Romanticismo o para más precisión, constituye el aspecto más
investigación, que en México dio paso al nacionalismo literario, término que lo subsume y
Prieto.
239
Luis Leal, Op. cit., pp. 39-40.
240
José Leandro Urbina, “Costumbrismo”, en Diccionario enciclopédico de las letras de América Latina, t. 2,
Caracas, Monteávila Editores Latinoamericana / Consejo Nacional de la Cultura, 1995, p. 1243.
162
tono humorístico por regla general. Principalmente adopta una actitud ilustrada y liberal,
aunque también se produce la crítica conservadora ironizante de los supuestos avances del
progreso.241
expresividad propia del texto artístico y de la ficcionalidad de los mismos, aspirando con
por lo que a menudo resultan instrumentos proselitistas. En otras palabras, se discute si los
concepción y acepta una literatura útil y progresista, articulada a usos y costumbres de una
estrechamente al desarrollo del periodismo, pues su medio de difusión más utilizado no era
241
Cfr. Cedomil Goic, “Costumbres y experiencias”, en Historia y crítica de la literatura hispanoamericana
2. Del romanticismo al modernismo, Barcelona, Crítica, 1991, p. 147.
163
desarrollo del periodismo en general, lo que a su vez acrecentó el interés por la cuestión
nacional; este hecho se produjo tanto en Hispanoamérica como en España. Larra, el más
publicación”.242
Por lo demás, en las primeras décadas del siglo XIX no había una diferencia
tajante entre literatura e historia, pues ambas disciplinas se incluían dentro del campo de las
ciencias sociales. De José Emilio Pacheco son las siguientes palabras que parecen
Y Beatriz González Stephan -al referirse a las polémicas realizadas en Chile durante
la década de los 40’s entre Jacinto Chacón y José Victorino Lastarria versus Andrés Bello,
hispanoamericana de la época:
Durante los años en que se llevan a cabo esas polémicas, no hay una diferencia
tajante entre la historia y la literatura. En cierta forma, la noción que se
manejaba de “literatura”, si no era imprecisa, por lo menos se asimilaba a la
idea general de “vida intelectual” o cultura. También en parte porque al no tener
242
Mariano José de Larra (Fígaro), cit. por Iris Zavala, “Costumbrismo y novelas”, en Historia y crítica de la
literatura española 5. Romanticismo y realismo, Barcelona, Crítica, 1982, p. 338.
243
José Emilio Pacheco, “Discurso de ingreso al Colegio Nacional”, Proceso (México, D. F.), núm. 586, 14
de julio de 1986.
164
especificar sus propios campos de estudio surgen las historias o historiografías literarias
como prácticas discursivas del proyecto liberal, a fin de cumplir una función decisiva en la
estados nacionales en la segunda mitad del siglo XIX. Aunque cabe aclarar que ya desde la
Colonia existían otras formas histórico-literarias, que como etapa formativa de ésta, le dan
hecha por Edgar Allan Poe, pues hasta ese momento había en la literatura en general, y
género.
otros géneros también breves, uno de ellos precisamente el cuadro o artículo de costumbres.
De manera que para algunos críticos el cuento en Hispanoamérica procede del artículo
aquél.
244
Beatriz González Stephan, La historiografía literaria del liberalismo hispanoamericano del siglo XIX, La
Habana, Casa de las Américas, 1987 (Premio Casa de las Américas, 1987), pp. 122-123.
165
Lastra para quien el cuadro de costumbres conduce gradualmente al cuento a medida que
argumentación parece más lógica y convincente; pues parte del principio de que cuento y
cuadro de costumbres, aunque se confundan, son dos tipos de narración diferentes tanto en
Matadero, obra escrita por el romántico argentino Esteban Echeverría (1805-1851) que
presenta aspectos de uno y otro género. Refiriéndose a este problema comenta Pupo-
Walker:
Distingo, pues, una zona incierta que la crítica ha transitado con notable
dificultad. [...] las contradicciones que estos temas suscitan son aparentes[...] el
cuento literario es la forma narrativa más perfecta y rica con que cuenta nuestra
prosa de creación, pero en ningún momento caracterizaríamos el cuadro de
costumbres en términos similares.246
Los doctores Juana Martínez y Luis Leal, destacados estudiosos del cuento
disociación del cuento y el cuadro de costumbres, ya que aun siendo ambos formas
narrativas de carácter breve existen diferencias esenciales que atañen a diversos aspectos de
su organización y propósitos.247
género de enorme elaboración artística y con una vitalidad asombrosa, tiene una larga
245
Pedro Lastra, El cuento hispanoamericano del siglo XIX, Santiago de Chile, Universitaria, 1972, cit. por
Juana Martínez, “El cuento hispanoamericano del siglo XIX”, en Cedomil Goic, Historia de..., p. 230.
246
Pupo Walker, Enrique, La vocación literaria del pensamiento histórico en América. Desarrollo de la prosa
de ficción: siglos XV, XVI, XVII, XVIII y XIX, Madrid, Gredos, 1982 (Biblioteca Románica Hispánica.
Estudios y Ensayos, 318), p. 193.
247
Cfr. Juana Martínez, Art. cit. y Luis Leal, Breve historia del cuento mexicano (1955), Puebla, Universidad
Autónoma de Tlaxcala / Universidad Autónoma de Puebla, 1990.
166
literatura colonial. En el siglo XIX tuvo un importante avance, pero -como ya se ha dicho-
novela corta, la anécdota, el cuadro de costumbres, muchas veces cultivadas por un mismo
autor. Prueba del difícil deslinde entre los géneros antes citados es que Luis Leal en su
Breve historia del cuento mexicano dedica uno de sus apartados al cuadro costumbrista.248
maya-quiché, tolteca, texcocano, azteca, tarasco y otros) y expone que si bien por mucho
tiempo se negó su existencia en la Colonia, hay mucho qué descubrir en esa época; pero
considera que son los escritores de las dos primeras décadas decimonónicas -José Miguel
Guridi y Alcocer (1763-1828), Fray Servando Teresa de Mier (1763-1827), Carlos Ma.
1827)- los que tendieron el andamiaje sobre el cual habría de construirse el cuento del siglo
escrita no sólo en México sino en Hispanoamérica, dio la tónica de lo que sería durante un
siglo la línea principal de la literatura mexicana y una de las más persistentes orientaciones
en la cultura nacional.
Colonia, y otro que da sus primeros pasos, el del México independiente. La novela se
produce íntimamente ligada a la realidad social, como reflejo de ella y con el propósito
248
Luis Leal, Op. cit., pp. 39-45.
167
En el relato irrumpe el pueblo con sus ideas, costumbres, prejuicios y con algunas
aquellos sujetos que pululan en la realidad circundante del autor: barberos, boticarios,
mujeres jóvenes y viejas, maridos oprimidos, picapleitos, léperos, cócoras e indios muy
aparte. En fin, una pintura de las costumbres de fines de la Colonia hecha con vena
moralizadora.
estos fines: el protagonista cuenta su vida compuesta por una serie de peripecias que se
enlazan y entremezclan en un relato ab ovo –en cuanto narra desde el nacimiento hasta la
muerte del personaje principal- con intenciones de entretener y moralizar, si bien con
frecuencia logra más el último objetivo que el primero. De esta manera entran en la novela
las más variadas escenas tomadas de la vida hogareña, las escuelas, el ir y venir de la gente,
los duelos, las fiestas, las pendencias de juego, y muchos otros aspectos del azaroso existir,
que en el decir de Raimundo Lazo “constituyen como un gran retablo del vivir popular
mexicano de la época”.249
El aspecto costumbrista del Periquillo es sólo una de las múltiples y ricas facetas de
la obra,250 aunque quizá de las más importantes porque de ella se desprenden los orígenes
249
R. Lazo, Op. cit., p. 43.
250
De ello estoy consciente, pero insisto que sólo estoy apuntando los relacionados con el cuadro de
costumbres y, por ende, con la literatura de viajes escrita por Prieto.
168
periódicos y revistas, lo que les impone cierta dimensión física, una cierta frecuencia de
aparición, y un cierto tono acorde a las expectativas de los lectores de estos medios. Dos
son los tonos predominantes fijados por la influencia de los costumbristas españoles: a la
intriga y la relación entre sus personajes se produce más bien en el espacio social creado
por el narrador. La galería de tipos surge generalmente para fijarlos con un cierto rasgo
exceso; así, Prieto hace cuadros de Don Floripundio Sonaja, Mariquita Castañuela,
vínculo que se establece entre sus producciones y la pintura y el teatro, aun en el uso del
costumbres, retrato de tipos, pintura de la época, escenas, máscaras, color local y demás,
entrando así en relación con los artistas viajeros llegados de distintos países en ese siglo.
Rugendas, Edouard Pingret, en cuyos óleos, acuarelas y litografías aparece una cantidad
las costumbres mexicanas y aun las enaltecieron ante los propios mexicanos. Un estudio
más riguroso por desarrollar son las relaciones de los pintores viajeros y el costumbrismo.
169
La mayor parte de los autores costumbristas elige seudónimos para escribir, cuyo
uso les proporciona una determinada perspectiva desde la cual abordar lo cotidiano y
trivial. Una especie de mirada ajena o extranjera, a partir de la cual concreta sus figuras y
escenas como si fueran vistas por alguien extraño a ese mundo provinciano en la capital, y
citadino tierra adentro, posición que les permite utilizar una óptica agigantadora, un tono
sorprendido o admirativo, una crítica mordaz, divertida y, a fin de cuentas, la búsqueda del
capacidad del lenguaje, del discurso y la educación como una de las herramientas eficaces
transformación social que trajo la independencia impuso derroteros de índole distinta a las
letras americanas respecto a las españolas y europeas en general. Aun dentro de una misma
problemática ideológica y política que poco o nada tenía que ver con Europa.
251
El periodismo de oposición política tuvo una manifestación notable en la revista La Orquesta, “periódico
omniscio, de buen humor y con caricatura”, que se publicó en México de 1861 a 1877. De la misma índole
fue El Ahuizote, “semanario feroz de buenos instintos” (México, 1874-1876), que se oponía al gobierno de
Sebastián Lerdo de Tejada, y El hijo del Ahuizote (México, 1885-1902) que continuó con la tradición, ahora
contra Porfirio Díaz.
170
establecer una identidad propia, por provisoria que ésta fuera. Lo que condujo a mirarse a sí
mismo y al entorno, con objeto de definir no sólo qué se era, sino qué se quería ser. El paso
siguiente fue situarse ante la mirada de los demás (los europeos, los norteamericanos) como
adscritos al programa de los románticos liberales (Infra, 4.6. y 4.7.). Sin dejar de advertir la
tipos dentro del marco de la atmósfera subjetiva, individualista y nostálgica del pasado
propia del romanticismo, que ellos rechazan a favor de una actitud de proyección al futuro
clases, razas constituyentes de la gran galería nacional, lugares que habitan, forma en que
visten, lo que comen, lo que creen, sus diversiones, festividades religiosas, tratando de
enderezar las costumbres, fustigar los vicios, satirizar a los obstaculizadores del progreso y
a las conductas de los retardatarios, lograr mejoras materiales, educar; en fin, forjar a la
nación.
252
José Leandro Urbina, Art. cit., p. 1244.
171
procedimientos se encuentran además las memorias, los recuerdos, los diarios y los libros
de viajes.253
253
En España algunos críticos -como José F. Montesinos, Ángeles Cardona de Gilbert e Iris Zavala- han visto
el costumbrismo como germen de la novela realista.
172
puede articularse en la sintaxis narrativa del diario, las memorias, las cartas, aunque sobre
ellos predomina, a mi juicio, el relato o narración de viaje. Los motivos de su escritura son
devoción, un estudio etnológico, un exilio forzoso, una expedición con fines de conquista
texto desde un enfoque narratológico y discursivo, así como la investigación del mundo
254
Cfr., Nara Araújo, “Truth, Power and Knowledge: Women’s Travel Writing”, en Homenaje a Alejandro de
Humboldt. Literatura de viajes desde y hacia Latinoamérica. Siglos XV al XXI, Actas. Junio 18-22, 2001,
México, Humboldt State University / Universidad Autónoma “Benito Juárez” de Oaxaca, 2005, pp. 32-33.
173
orden suprema por Fidel. Años de 1853, 54 y 55 (VOS de aquí en adelante), y fue elaborada
impresor, se narran en ella acontecimientos que van de 1853 a 1855, divididos en dos partes
correspondientes a cada uno de los exilios; pero ha llegado incompleta hasta nosotros sea
por interrupción del mismo autor, sea por descuido del editor o sea por ambas
iniciada; pese a lo cual García Torres la publicó –y, generalmente, así se sigue haciendo-
como si se tratara de dos libros pero integrados en un solo volumen, con paginación
Comonfort.256
255
Guillermo Prieto, Viajes de Orden Suprema por Fidel. Años de 1853, 54 y 55, México, Imprenta de
Vicente García Torres, 1857.
256
Cfr. José Ignacio Mantecón, pról. de Guillermo Prieto, Viajes de orden suprema, por Fidel. Años de 1853,
54 y 55, México, Patria, 1970 (México en el siglo XIX), p. 8.
174
distribuyendo a los lectores, semanalmente, por el orden en que se imprimían los cuadernos
o pliegos de que constaba la obra. Sólo personas cuidadosas resguardaban las colecciones
completas, o bien los editores reservaban una cierta cantidad de las mismas para ofrecerlas,
que se considera como una edición o tiraje simultáneo; según Mantecón habrá en la
actualidad unos diez ejemplares de la primera edición de VOS guardados en los anaqueles
mexicanas y estadounidenses; uno de ellos posee una portada distinta a los demás, aparte de
una dedicatoria que dice: “A mi María / Guillermo Prieto” y, otro, en poder de la Biblioteca
del Museo de Antropología e Historia, tiene una nota en la contraportada que indica que la
De modo que por largo tiempo el libro se convirtió en una rareza bibliográfica y
aunque era citado con cierta frecuencia, no fue estudiado ni aprovechado a profundidad,
como ha pasado en general con la obra sustantiva de Prieto, de la que aparte de las
uno que otro romance sentimental o patriótico- de ahí que haya sido juzgada con gran
por Rafael Ayala Echávarri.258 En 1970, la editorial Patria tomó a su cargo la tercera
257
Loc. cit.
258
Guillermo Prieto, Viajes de orden suprema años de 1853, 1854, 1855, pról. Rafael Ayala Echávarri,
México, Bibliófilos Mexicanos, 1968. De esta edición únicamente se tiraron 361 ejemplares, yo he consultado
el número 197 procedente de la donación Cosío Villegas de la Biblioteca del Colegio de México.
175
edición, ya citada, con prólogo y notas de José Ignacio Mantecón. En 1986, el Gobierno
del Estado de Querétaro publicó una cuarta edición, ésta sí en dos volúmenes, con prólogo
cual denota la importancia conferida a la obra para el estudio de la región.259 Y, por último,
a fines del siglo XX, en las Obras completas de Guillermo Prieto, publicadas por el
Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, se incluyó la quinta edición a cargo de Boris
Rosen Jélomer, con prólogo de Francisco López Cámara, que ha servido como base para el
Anna, de veinticinco apartados susceptibles de ser ordenados de acuerdo con los puntos del
itinerario seguido por Prieto durante su viaje/exilio, como me he permitido hacerlo con
finalidad de estudio:261
Así, los apartados 1-6 están dedicados a Querétaro, dejando el primero para narrar el
accidentado pero divertidísimo viaje de la capital del país a la queretana. El 7 lleva el título
259
Ídem, Viajes de orden suprema, 2 vol., pról. José Joaquín Blanco, Querétaro, Méx., Gobierno del Estado
de Querétaro, 1986 (Documentos de Querétaro, 2).
260
Ídem, Viajes de orden suprema (1853-1855), en Obras completas, t. IV, Crónicas de viajes 1, ed. Boris
Rosen Jélomer, pról. Francisco López Cámara, México, CNCA, 1994. Las notas del presente trabajo se toman
de esta edición, a la que haré referencia con las iniciales VOS I o II, y el número de página o páginas, según
corresponda.
261
He dado este orden a los capítulos con el objeto de mostrar que la obra posee una estructura básica y,
además, tener una guía para mi análisis.
176
El capítulo ocho, “Indios I”, corresponde al primero de los tres valiosos ensayos en
que aborda la situación de los indígenas. Del 9 al 14, tienen como centro a San Juan del
Río, y del 15 al 23, a Cadereyta –incluidos los momentos de observación y reflexión del
autor sobre la problemática detectada, así como datos sobre obras públicas, educación,
el ensayo “Indios II” y, en el 24, “Indios III”, asignando el 25 otra vez a Querétaro, pues,
durante su viaje de regreso, el viajero toca esta ciudad nuevamente y aprovecha para tratar
de describir lo que hizo falta. La segunda parte sólo consta de dos capítulos subtitulados:
4.2. EL INTERTEXTO
presencia del Ensayo político sobre el reino de la Nueva España, del Barón von Humboldt
y de algunos viajeros extranjeros llegados al país, aunque no sea más que para desmentirlos
o parodiarlos si bien en forma implícita: Bullock, Becher, Poinsett, Ward, Mayer y Mme.
Calderón de la Barca; o para emularlos, como en el caso de los pintores Rugendas, Linati,
262
Se considera intertexto el conjunto de las unidades en que se manifiesta el fenómeno de transtextualidad
(trascendencia textual del texto) dado en la relación entre el texto analizado y otros textos leídos o
escuchados, que se evocan consciente o inconscientemente o que se citan, ya sea parcial o totalmente, ya sea
literalmente (en este caso, cuando el lenguaje se presenta intensamente socializado o aculturado y ofrece
estructuras sintácticas o semánticas comunes a cierto tipo de discurso), ya sea renovados y metamorfoseados
creativamente por el autor, pues los elementos extratextuales promueven la innovación. Gérard Genette es el
teórico que más extensa y sólidamente ha desarrollado estos conceptos en su libro Palimpsestos. La literatura
en segundo grado, trad. Celia Fernández Prieto, Madrid, Taurus, 1989 (Teoría y crítica literaria), pp. 7-11.
177
Nebel, Egerton, que de alguna manera le dieron pautas para la fijación de tipos y conductas
individuales y colectivas.
presentes en la obra prietista, por lo que puede sintetizarse en los cronistas y viajeros
españoles que escribieron sobre la Nueva España y más tarde sobre México independiente,
autores a veces olvidados porque se les ve como de casa (Supra 2.7-2.9); de ellos destacan
Francisco Javier Clavijero con su Historia antigua de México y Fray Servando Teresa de
los temas y problemas del país y a luchar por su reforma y liberación; por el lado español,
Mariano José de Larra, Ramón de Mesonero Romanos y Serafín Estébanez Calderón –el
último en menor grado- están presentes en su obra. Con la obra de Mesonero la producción
Finalmente, otro elemento muy importante es la misma obra de Prieto escrita antes
viejas lecturas sobre diversos temas, géneros y disciplinas, concitadas por el autor en el
263
Guillermo Prieto fue un gran conocedor de la literatura española e hispanoamericana, y tomó en cuenta la
existencia de ésta desde la Colonia; de ello quedó clara muestra en su artículo “Algunos desordenados apuntes
...”, en Jorge Ruedas de la Serna (ed.), Op. cit.
264
Se pueden citar entre las obras escritas por Mesonero Romanos las siguientes: Panorama matritense 1832-
1835; Escenas matritenses 1836-1842; Tipos y caracteres 1843-1862; Recuerdos de viaje por Francia y
Bélgica 1841; El antiguo Madrid –paseos histórico anecdóticos, 1861-; Memorias de un setentón, natural y
vecino de Madrid 1880. Vid., Federico Carlos Sainz de Robles, Ensayo de un diccionario de la literatura, t. 2,
Madrid, Aguilar, 1973, pp. 785-786.
178
momento de escribir y con las cuales, en algunos casos, establece en el texto manifiestas
relaciones intertextuales.265 Con base en este intertexto Prieto escribe su obra, pero
obras” y, por extensión, “enredo, maraña o unión de cosas que se enlazan y entretejen”.266
En cuanto a la palabra texto se dan diversas acepciones, de las cuales sólo la primera es de
carácter literario, aunque muy general, por lo que me remito al vocablo textura cuyos
significados se avienen mejor con los de contexto: a) disposición y orden de los hilos de
considerar a éste como la unidad puramente verbal factible de ser tratada por medios
exclusivamente lingüísticos, sino que se debe partir de la textualidad, o sea, del carácter de
texto que presenta una estructura bilateral: la primera, el aspecto lingüístico (puesto que la
265
Por intertextualidad, se entiende en el sentido de Genette, la relación de copresencia entre dos o más
textos, o presencia de un texto en otro: cita, plagio, estereotipo, catacresis, pastiche, imitación literal. La
alusión es una forma explícita o, inclusive, hipotética. Tales textos, intercalados en otros, sin ser recreados,
son lugares comunes, pero su recontextualización los resignifica en muy distintos grados. Palimpsestos, p. 10.
Cabe aclarar que la relación intertextual en VOS es muy rica, no sólo se da con otros libros de viajes sino con
todo tipo de textos: literarios, periodísticos, políticos, estadísticos, sociológicos....; por otra parte, la relación
establecida con las propias obras del autor será considerada como interintratextualidad.
266
Real Academia Española, Diccionario de la lengua española, Madrid, 1979, t. 2, p. 353.
267
Ibid., t. 6, p. 1271.
268
Siegfried Schmidt, Teoría del texto: problemas de una lingüística de la comunicación verbal (1973), intr.
Enrique Ballón Aguirre, trad. María Luz Arriola y Stephen Crass, 2ª. ed., Madrid, Cátedra, 1978, pp. 147 y ss.
179
hablar de discurso, por lo que en el presente trabajo se emplean tanto el concepto de texto
como el de discurso, tomando como guía la definición que Teun Van Dijk hace del texto
Por una parte el texto es algo empírico, una unidad verbal autónoma significante que
tiene una apertura y un cierre, y una forma propia, por otra, es una construcción teórica que
actualizado; pero, precisamente por este doble aspecto, el texto es también una identidad
dotada de algunos caracteres esenciales y vinculantes que definen, por así decir sus
aquellos factores que enredan las prácticas, los problemas que las atoran y las situaciones
que las constituyen; por lo que hablar del contexto significa, en primera instancia, dar
cuenta del entorno social, histórico, cultural, etcétera, en que el texto se realiza, pero
también del mecanismo que enlaza una obra a otras obras y, finalmente, de la interacción
269
Teun A. Van Dijk, cit. por Francisco Casetti, Introducción a la semántica, Barcelona, Fontanella, 1980, p.
172.
270
Cfr., Francisco Casetti, Op. cit., p. 173.
271
Este modelo interaccionista relaciona al lector y contexto pues se interesa en los procesos de producción
semántica del autor y los procesos de observación del lector, ya que es éste el que interpreta.
180
texto en la textualidad, ésta sólo puede ser descrita en el contexto de las relaciones sociales
oraciones yuxtapuestas ni la suma de sus significados, sino una compleja red de estructuras
Los diferentes conjuntos estructurales a los que la obra remite son su contexto y constituyen
Helena Beristáin con base en Tinianov, llama series a estos conjuntos estructurales
con dichas series numerosas correlaciones que alimentan una constante influencia
recíproca, por lo cual, los fenómenos literarios no pueden considerarse jamás fuera de las
señalar que el contexto se integra no sólo por el contorno lingüístico intratextual, sino
conjunto de las obras literarias contemporáneas, los conjuntos de signos de las otras series
respecto, Francisco Casetti considera como condiciones pragmáticas aquéllas que hacen
posición institucional que ocupa tanto el discurso como su enunciador, lo que influye en la
272
Cfr. Yuri Lotman, La estructura del texto artístico, trad. Victoriano Imbert, Madrid, Istmo, 1988, pp. 69 y
ss.
273
H. Beristáin, Op. cit., pp. 457-458.
181
allí se realizan, todo esto vinculado a una continua confrontación entre el modo en que el
contexto que el analista debe descubrir y describir, el cual de alguna manera condiciona al
texto, y éste que produce sobre aquél ciertos efectos, posibles también de identificar y
definir. Por lo que se trata de encontrar el enmarcamiento adecuado, esencial al texto, que
ligada al romanticismo son los acontecimientos históricos y culturales más relevantes del
VOS como su título lo expresa, fue escrito a partir de los exilios impuestos a don
Guillermo por don Antonio López de Santa Anna, de quien fuera aguerrido opositor. Su
guerra entre México y los Estados Unidos, publicados en El Siglo XIX de 1848 a 1849, que
274
Cfr., Casetti, Op. cit., pp. 174-176.
275
“Los discursos pueden estar condicionados por los contextos pero también ejercen influencia sobre ellos y
los construyen. Esto es, los discursos son una parte estructural de sus contextos, y sus estructuras respectivas
se influyen mutua y continuamente”, Teun A. van Dijk, “El discurso como interacción en la sociedad”, en
Teun A. Van Dijk (comp.), El discurso como interacción social. Estudios sobre el discurso II. Una
introducción multidisciplinaria, Barcelona, Gedisa, 2000, p. 38.
276
Los Apuntes fueron publicados originalmente en El Siglo XIX, del 3 de septiembre de 1848 al 10 de mayo
de 1849, Prieto escribió once de los treinta y seis capítulos que los conforman. Después se conjuntaron en el
libro Apuntes para la historia de la guerra entre México y Estados Unidos, México, Tipografía de Manuel
Payno hijo, 1848, obra conocida como El libro de los quince porque en él participaron, además de don
Guillermo, catorce autores, amparados bajo el seudónimo de La Familia Renneport, tomado de la novela El
judío errante de Eugenio Sue. Así nombra Prieto a la obra en VOS II, p. 519.
182
mismo escritor confiesa- con “ponzoña de alacrán”, y por el que “Su Alteza” lo mandó
Santa Anna se valía de cualquier pretexto para deshacerse de los militantes del
Partido Liberal que se habían convertido en sus más enconados enemigos. Por los artículos
del Monitor, desterró a Prieto -para asombro actual- al pueblo de Cadereyta, en el estado de
Querétaro en 1853; por los Apuntes, leídos por Santa Anna tardíamente -pues lo hizo cinco
acuerdo con las escasas referencias que se tienen sobre el asunto, el desterrado no pasó más
allá de Tehuacán, donde estuvo arraigado cerca de trece meses;277 sin embargo, los
Ceballos (VOS, p. 63), quien tomó interina y brevemente el cargo, a fin de pasarlo al Gral.
277
Malcom D. McLean dice al respecto “[Prieto] Fue despachado a Tehuacán cuyas aguas medicinales le
produjeron lo que en el siglo XIX equivalía a la famosa “cura de ricino” empleada por Mussolini”, en op cit.,
p. 106. Francisco López Cámara asienta por su parte “...el segundo [viaje] supuestamente a Oaxaca, [se lleva
a cabo] desde mayo de 1854 hasta alguna fecha cercana a la caída de Santa Anna, en 1855 [...] Ni siquiera
sabemos la fecha en que volvió a México su autor”, en pról. a VOS, p. 8.
183
Manuel Ma. Lombardini, para que éste a su vez lo entregara a Santa Anna, quien, en junio
del mismo año, ocupó por undécima y última vez la Presidencia de México. Al respecto
Lombardini era el balcón por donde se veía venir a Santa Anna, y como no se
sabía cómo vendría, qué opinaría, a quiénes desdeñaría el proscrito, la
expectativa y la duda eran los solos caracteres dominantes de la sociedad
sobresaltada. (VOS I., p. 78)
Santa Anna entró triunfante a México el 21 de abril del mismo año, mientras el
general Arista, a quien Prieto tenía como “el más eminente de los gobernantes que ha
tenido México salía de su patria para siempre, pobre, enfermo, calumniado, perseguido, [y]
denunciado al odio público como un malhechor” (Ibid., p. 78) y Prieto se retiraba a su casa
En un día de junio de 1853, montado Fidel (Prieto) en un mal rocín y sin más
hayan acompañado durante el traslado, antes bien aclara: “yo iba bajo mi palabra” (Ibid., p.
278
De éste su amigo Fidel no proporciona el nombre, sólo comenta con mucha gracia que era: “tan bueno para
un barrido como para un fregado, ágil de lengua, expedito de coyunturas y alegre y decidor como él solo”
(VOS, I, p. 103). Y habría que agregar que muy leal, porque permaneció a su lado durante todo el periodo de
destierro. Probablemente su nombre sea Enrique Arce, amigo del colegio que menciona casi al final de la
primera parte (Ibid., p. 454).
184
104); en cambio, cuenta que, para lanzarlo al segundo, primero lo prendieron los guardias
en su casa, luego lo encarcelaron y, más tarde, una escolta lo resguardó durante el camino.
El primer tramo del primer viaje finalizó en Querétaro y ahí permaneció un buen
tiempo, por lo cual se sentía muy afortunado, pues esta ciudad era más placentera que otras
del país a donde pudo haber sido enviado. Fue bien recibido por algunos círculos del lugar,
porque era un personaje público, conocido y respetado por sus artículos periodísticos, sus
Tenía dos puntos de reunión a los que asistía con frecuencia: uno, la tertulia de los
que llama “liberalillos”, a quienes –comenta sarcásticamente- sólo convocaba, como sucede
a los gatos, el amor al local; otro, el café del mesón de la diligencia, con “los liberales”, a
los cuales tenía como verdaderamente comprometidos con la democracia, pues por ella
estaban sufriendo persecución; pero, además, en este lugar recibía noticias recién llegadas
Ahí conoció a José Ma. Manso Ceballos -médico y político que había sido
buena parte del destierro. En homenaje al Dr. Manso, Fidel deja escrito en el texto que era
“uno de los hombres que honran a la humanidad por su nobleza” (Ibid., p. 137). El 10 de
agosto de 1853 llegó –cuenta- una orden federal que prohibía a los desterrados residir en
delaciones de los enemigos arreciaron y por fin lograron separarlos. Manso se quedó en el
185
lugar y Fidel partió a Cadereyta, entre el duelo de la pérdida se le ocurrió la bendita idea de
escribir VOS.
muy singular, pues en lugar de ser desterrado a lejanas latitudes lo es a una población de la
misma patria, muy cercana a la capital; lo que no impide que en algunos momentos el
narrador se llene de nostalgia, dolor y hasta desesperación por su familia, por su ciudad, por
sus compañeros de lucha política. Pues, por más que se esté en un mismo país, se produce
su ciudad natal, sus tipos, sus pregones, sus ruidos, que contrapone al silencio queretano:
Extrañaba cuanto no es decible aquel México con sus mil voces desde la salida
del sol, aquel pregón de los infinitos vendedores que toma todos los tonos que
producen y confunden a lo lejos tan variados ecos [...]
En las mañanas al salir el sol, se oye el “carbón siooo” agudísimo, el ronco
acento de los que venden las manitas, los moscos para los pájaros […]
Entre once y doce del día despiertan el apetito los gritos de los que ofrecen las
cabezas, los pasteles, las empanadas, los bolillos de a ocho […]
¿Y en la tarde? ¡Oh!, en la tarde se sacan a pregón las hojarascas, las cuajadas y
mil efectos que se proclaman… Por las noches dúos de neveros, dúos de
turroneros, arias de atoleras, coros de tortilleras […]
Esta voz de la ciudad, este hablar de mi México en voz alta, ¡cuánto lo
extrañaba! Me parecía habitar una ciudad con sordina; los ruidos que
dominaban eran las campanas y los cohetes, es decir, el fanatismo que manda y
¡el fanatismo que obedece y adula! (Ibid., pp. 139-140)
oficial abandonó el lugar velozmente, entre lágrimas y alegría, porque durante los días que
186
vivió en Cadereyta se despertó en él un profundo amor por esa tierra y sus hombres,
algunos de los cuales tampoco podían contener las manifestaciones de su gran tristeza.
años de cruenta lucha insurgente contra España y reconocida por la antigua metrópoli hasta
1836, después de la primera guerra carlista), se caracterizaron por una inestabilidad política
extrema,279 por lo que a menudo han sido desechados llamándolos “la era de Santa Anna” o
“de la anarquía” desde la visión positivista del porfirismo, a causa del caudillo que ocupó
concede gran importancia a este periodo, comprendido entre 1821 y 1853, porque en él se
produjo la etapa formativa del liberalismo mexicano; asimismo pueden encontrarse puntos
controvertido del siglo XIX, nació en Xalapa, Veracruz en el seno de una familia criolla de
la clase media. Habiendo militado desde muy joven en el ejército realista, en 1821 se
iniciando así su pendular carrera que lo llevó a abrazar todos los idearios políticos: de
federalista al ser electo por primera vez como presidente de México en 1833, a autocrático
279
Cfr., Guillermo López Contreras, “La propuesta de mediación francesa para el reconocimiento español a la
independencia mexicana. 1823-1825”, Revista Eléctrónica Nuevo Horizonte, México, Universidad
Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, Facultad de Historia, num. 8, 19 de marzo de 2005, pp. 1-3.
280
Cfr., Charles A. Hale, El liberalismo mexicano en la época de Mora, 1821-1853 (1972), trad. Sergio
Fernández Bravo y Francisco González Aramburu, México, Siglo XXI, 1972, p. 11.
187
En 1829 Santa Anna dirigió el ejército que hizo fracasar en Tampico el intento
español de recuperar México encabezado por Isidro Barradas; de esta campaña emergió
como un héroe. En 1835 organizó a las tropas mexicanas a fin de sofocar la rebelión de
Texas, pero perdió la batalla y fue hecho prisionero en territorio yanqui, lo que tuvo como
consecuencia que Estados Unidos se anexara el territorio texano. El general regresó al país
los Pasteles para regresar al escenario militar y político. Le encomendaron la defensa del
mano derecha, pero que lo reivindicó ante la nación por su conducta heroica.282 El pueblo,
por esa pierna mutilada, solía llamarlo jocundamente “el 15 uñas”, quizá había un pequeño
error de contabilidad –comenta burlonamente José E. Iturriaga- pues sólo tenía 14.283
281
1, del 16 de mayo al 3 de junio de 1833; 2, del 18 de junio al 15 de julio; 3, del 28 de octubre al 14 de
diciembre del citado año; 4, del 24 de abril de 1834 al 27 de enero de 1835; 5, del 18 de marzo al 9 de julio de
1839; 6, del 9 de octubre de 1841 al 25 de octubre de 1842; 7, del 5 de marzo al 3 de octubre de 1843; 8, del 4
de junio al 11 de septiembre de 1844; 9, del 21 al 31 de marzo de 1847; 10, del 20 de mayo al 15 de
septiembre del mismo año; y 11, del 20 de abril de 1853 al 9 de agosto de 1955.
282
Josefina Zoraida Vázquez condensa el acontecimiento de la siguiente manera: “En la `guerra de los
pasteles´ Santa Anna, al perder una pierna en un incidente con los franceses en diciembre de 1838, recobró su
popularidad, lo que le reabrió las puertas de la vida pública”, “Los primeros tropiezos”, en Historia general
de México. Versión 2000, El Colegio de México, Centro de Estudios Históricos, 2003, p. 545. Pero a veces se
habla de pie mutilado y no de pierna, como lo hace Enrique Serna en El seductor de la patria, México,
Joaquín Mortiz, 1999 (Narradores Contemporáneos), pp. 267-269, porque seguramente al pueblo lo mismo le
daba pie que pierna.
283
José E. Iturriaga, “175 años de historia nacional en cuatro etapas”, Sábado, supl. cult. de Uno más uno
(México, D. F.), núm. 431, 11 de enero de 1986.
188
De 1841 a 1843 ejerció su primera dictadura militar con fachada democrática, pues
las bases del Plan de Tacubaya establecían esa forma de gobierno, otorgando al Presidente
facultades necesarias para reorganizar la administración; mientras que el país sufría una
terrible escasez de recursos y el pueblo padecía aguda miseria, él cobraba impuestos por
todo y despilfarraba los fondos públicos en fiestas y desfiles militares. En 1842 ordenó
enterrar con gran pompa los restos de su pierna amputada en el cementerio de Santa Paula y
en 1844 inauguró el Teatro Santa Anna y develó su propia estatua. Ese mismo año, el
diputado por Querétaro José Eleuterio Llaca lo censuró acremente en el Congreso por la
estatua, desenterró los restos de la famosa pierna y los pateó por las calles. Prieto dedica en
VOS tres romances a la memoria de Llaca quien logró calmar a la turba cuando ésta
284
Dada la importancia que tiene la figura de Santa Anna en VOS, he considerado pertinente referirme a los
hechos principales sucedidos durante sus once etapas de gobierno, pero sobre todo a la última, que constituye
el telón de fondo del texto que analizo. Para elaborar esta síntesis he consultado las siguientes obras: Ángel
Miranda Basurto, La evolución de México, México, Herrero, 1967; Charles A. Hale, El liberalismo
mexicano...; Juan Suárez y Navarro, Historia de México y del general Antonio López de Santa Anna, México,
Instituto Nacional de Estudios Históricos de la Revolución Mexicana, 1987 (República liberal. Obras
fundamentales.); Enrique González Pedrero, País de un solo hombre: el México de Santa Anna, 3 vol.,
México, Fondo de Cultura Económica, 1993 (Sección de obras de historia); Guillermo Prieto, VOS I y II;
189
ejército para enfrentarse al de los Estados Unidos en la terrible Guerra del 47, la cual se
perdió y con ello la mitad del territorio mexicano: California y Nevada, Utah y Colorado,
oficializó. Todo indicaba que si no se cedía tan gigantesca extensión territorial, según el
Acusado de traición por los liberales, Santa Anna consiguió un salvoconducto para
salir del país, y se refugió primero en Kingston, Jamaica y, más tarde, en Turbaco,
república por undécima vez, esta vez a petición de los conservadores. A estos
donde a partir del golpe de estado encabezado por Lombardini contra Mariano Arista, Santa
veracruzano. En diciembre del mismo año, Su Alteza firmó con Estados Unidos los
“Tratados de la Mesilla”, por los cuales se perdió otra buena fracción de territorio
mexicano, pues la meseta, situada en los límites de Chihuahua y Sonora, abarcaba poco
Enrique Serna, El seductor de la patria, [Novela con dos apéndices: 1. Índice de personajes históricos y 2.
Cronología]; e Historia general de México. Versión 2000. Otras fuentes las anoto en su lugar específico.
190
Santa Anna (1853-1855), así en 1854 mandó cerrar todos los periódicos de oposición lo que
comprueba que en cuanto se establece una dictadura, la primera en sufrir sus efectos es la
desterrados del país, además de los enviados a prisión y/o pasados por las armas:
esplendor; por lo que, según su costumbre, se rodeó de gran boato imperial al grado de
uniformes militares, mientras crecía el descontento popular. Los excesos fueron tantos que
Así las cosas, Juan Álvarez con ayuda de Ignacio Comonfort lanzó una proclama en
la que se desconocía a Santa Anna y se achacaba a sus corruptelas escandalosas todos los
males del país; los miembros de la elite liberal decidieron tomar las armas uniéndose a este
movimiento conocido como la Revolución de Ayutla, que en 1855 se extendió a los estados
del Bajío y del Centro. Santa Anna recrudeció la represión y ordenó arrasar a los pueblos
285
Lilia Díaz, “El liberalismo militante”, en Historia general de México, p. 589.
191
que dieran refugio a los insurrectos. No obstante que el partido conservador le pedía
sostenerse contra viento y marea, el dictador huyó a Veracruz con su familia y tomó un
vapor otra vez para Turbaco.286 De esta manera desapareció por fin del escenario político,
aunque regresó al país para morir en 1876, dejando a los mexicanos un legado de
frustraciones y desastres.
mismos de las naciones independientes en el siglo XIX; para México, el liberalismo es una
corriente cargada de sentido histórico, pues “como experiencia de una interpretación del
Buena parte de las ideas que generalmente aparecen vinculadas al tema liberal
directo al mercado mundial la atracción indudable del libre cambio, ya sea en otras
expresiones relacionadas con la teoría política e inclusive con una actitud general ante la
vida, particularmente en el deseo de libertad y democracia cada vez más creciente de las
elites criollas.
286
Marco Antonio Campos, en un artículo reciente, comenta que en Turbaco vivió Antonio López de Santa
Anna -el Carlos Salinas de Gortari, multiplicado por once de nuestro Siglo XIX, es decir, el personaje más
vilipendiado desde cualquier ángulo de nuestra historia- dos periodos de su vida: uno, de 1850 a 1853, y otro
de 1855 a 1858. De ahí lo trajeron los conservadores encabezados por Lucas Alamán para ocupar la
presidencia el 20 de abril de 1853. “Es decir, de finquero y gallero y monte de piedad en el caribe colombiano
pasó a convertirse en menos de nueve meses en presidente, inmediatamente en dictador y en el mes de
diciembre, ya enloquecido, en su Alteza Serenísima”. “El filántropo Santa Anna en Turbaco” en La Jornada
Semanal, supl. cult. de La Jornada, (México, D. F.), núm. 526, 3 de abril de 2005, pp. 11, 15.
287
Jesús Reyes Heroles, El liberalismo mexicano. I. Los orígenes, México, 3ª. ed. aum., Fondo de Cultura
Económica, 1982, t. 1, p. X.
192
Tocqueville, Bentham, James Mill, Adam Smith, Ricardo, John Stuart Mill, aunque
también suele incluirse a Rousseau y Hobbes como sus fuentes), y en qué medida, aparte de
ser difícil por las diversas variantes del liberalismo (filosófico, social, económico, político),
no es tarea que habrá de realizarse en este trabajo.288 Además de estas ideas, en el proceso
españolas en Cádiz en 1810; todo esto dentro del ambiguo fenómeno, en su faz política,
el liberalismo se vería duramente confrontado con las tendencias conservadoras, que desde
las primeras décadas del proceso entrevieron una posibilidad más acorde con sus
pretensiones, sea por una coyuntura internacional favorable, sea por los efectos
siglo XIX, como producto de la guerra de independencia primero y de las luchas civiles
después.
288
La misma definición del liberalismo presenta problemas, pues no hay pleno acuerdo al respecto. De dos
diccionarios, uno de política y otro de sociología sintetizo los siguientes conceptos: Conjunto de principios y
teorías que en su tolerancia intelectual no aceptan limitación por prejuicios tradicionales ni por otras
posiciones a priori, en la formulación de los sistemas económico, político y social. En sentido muy concreto,
es la doctrina de la escuela ortodoxa en economía, con base en el laissez-faire (máximo de libertad para
orientarse en las relaciones económicas con un mínimo de intromisión o reglamentación social, sobre todo de
carácter oficial o gobernativo) y la libre competencia. Este cuerpo de doctrina un tanto rígido se presenta
como alternativa de moderación frente a las posiciones pragmáticas de los radicales, los conservadores y los
reaccionarios. En sentido más “ecuménico” se utiliza la palabra liberalismo con valor de reclamo para
encubrir y dar aspecto respetable a toda tendencia humanitaria y de aspiraciones democráticas. Cfr., Henry
Pratt Fairchild (ed.), Diccionario de sociología, México, FCE, 1987, p. 171. y Norberto Bobbio y Nicola
Matteucci (dirs), Diccionario de política L-Z, México, Siglo XXI, 1982, pp. 905 y ss.
193
En México las ideas liberales surgieron desde las postrimerías de la Colonia dentro
de una elite criolla; la conmoción revolucionaria que condujo a la independencia del país,
constituyó el lecho propicio a dichas ideas. Sin embargo, debe tomarse en cuenta lo que
sostiene Francisco López Cámara al respecto: “el perfil del liberalismo mexicano no lo
traza sólo la defensa circunstancial de ciertas teorías, sino sobre todo la dinámica social de
un amplio movimiento de conjunto que trató de transformar desde sus raíces la estructura
Ligado a la práctica de sus militantes, el liberalismo del siglo XIX se fue integrando
poco a poco como un conjunto de ideas políticas que construyeron su formulación como
Reforma. Al grupo que en estos años luchó arduamente en la conformación del partido
Santa Anna no se presentó a su toma de posesión, no obstante que por primera vez era
289
Francisco López Cámara, Génesis de la conciencia liberal en México, México, UNAM, Facultad de
Ciencias Políticas y Sociales, 3ª. ed., 1977 (Estudios, 9), p. 13.
290
Charles A. Hale, La transformación del liberalismo en México a fines del siglo XIX, trad. Purificación
Jiménez. México, FCE, 2002, p. 16.
194
radical, se retiró a Manga del Clavo y dejó a Gómez Farías en su lugar, situación que éste
aprovechó para poner en marcha una serie de postulados del programa liberal tendientes a
transformar las condiciones sociales y económicas del país,291 inspirados por intelectuales
como el Dr. Mora, una de las figuras más relevantes del periodo.292 Por estas circunstancias
se considera a este grupo como “la primera generación de la Reforma”, y a Gómez Farías,
“patriarca del liberalismo” y “precursor de la Reforma”, que años más tarde habría de
El clero y el ejército que sentían lesionados sus intereses con tales reformas,
apelaron en dos ocasiones a Santa Anna a fin de que asumiera el poder y reprimiera a los
liberales. La primera en mayo de 1833, ocasión en la que el veracruzano tomó el poder por
cincuenta días, después de los cuales regresó a su hacienda dejando otra vez el gobierno a
presidencia mandó disolver el Congreso de la Unión, derogó las leyes reformistas, destituyó
sus partidarios, declarándose a favor del partido conservador que lo había proclamado su
caudillo.
291
Para observar esta serie de reformas, vid., Ángel Miranda Basurto, Op. cit., pp. 353-355.
292
José María Luis Mora (1794-1850) fue el mayor teórico de la primera generación de la Reforma. No
obstante que sus obras publicadas sólo llegan a cinco volúmenes, resultan muy valiosas para comprender este
periodo. Mucho de su pensamiento emergió de los debates del Primer Congreso Constitucional del Estado de
México, en el cual fue figura principal; de sus tres diarios editados entre 1821 y 1834; y de sus escritos
personales y correspondencia formal. Se le tenía como una especie de consejero no oficial del gobierno
mexicano hasta antes de la fecha de su muerte; pese a lo cual en buena parte del siglo XX sus puntos de vista
respecto a problemas sociales, la tierra y el desarrollo económico sufrieron por largos años un descrédito
general. El historiador norteamericano Charles A. Hale en El liberalismo mexicano... presenta a Mora como el
más significativo portavoz liberal de su generación, y a su pensamiento como un compendio de la estructura y
la orientación predominante del liberalismo mexicano.
195
En general esa fue la tónica de estos años de crisis: los liberales en lucha constante
contra los conservadores y Santa Anna oscilando de un lado a otro.293 Marcos Arróniz, un
El flujo y reflujo de los partidos en Méjico, que hoy ocupan el poder para caer
mañana, y que han sido en sus vicisitudes un obstáculo evidente para la
prosperidad del país, posponiéndose los intereses generales a los particulares, y
manteniendo el juego de la discordia que ha enervado sus fuerzas, [a tal grado]
que se encontrarán débiles e inútiles el día de la prueba.294
Llama la atención que tanto los conservadores como los liberales hubiesen sido
ambas tendencias;295 sin embargo no suficientes para evitar la sangrienta guerra fratricida
entre ambos partidos. Si bien unos y otros pretendían el desarrollo de una economía de
mercado, los primeros trataban de lograrlo mediante la alianza de las clases propietarias, la
cada sector; mientras que los segundos planteaban la necesidad de descentralizar el poder,
mercado las propiedades de manos muertas, o sea los bienes de los pueblos –incluidos los
En esta lucha tomaban partido los media de la época: por ejemplo El Siglo XlX
mantenía una razonada oposición al régimen, informando sobre las maniobras del
293
Los conservadores también se organizaron como partido hacia 1833, aunque sus orígenes bien pudieran
rastrearse desde 1810. Bajo la dirección de Lucas Alamán, principal ideólogo de los conservadores, se fundó
oficialmente el partido conservador en 1849.
294
Marcos Arróniz, Manual de bibliografía mejicana ó Galería de hombres célebres de Méjico, París,
Librería de Rosa Bouret y Cía., 1857 (Enciclopedia Popular Mexicana), p. 259.
295
Charles A. Hale es uno de los autores que sostiene la existencia de coincidencias entre ambos partidos, El
liberalismo mexicano..., pp. 12-13.
196
opositor.296
Al Siglo XIX se sumó desde 1844 El Monitor Republicano como un innovador del
categoría de José Ma. Vigil, Manuel Payno, José González, Juan A. Mateos, José Ma.
Iglesias, José Ma. Lafragua, Francisco de Olaguíbel, Guillermo Prieto, Vicente Segura,
Ignacio Ramírez, Ponciano Arriaga, Manuel Ma. de Zamacona, Francisco Zarco y otros
más.297 Muchos de sus colaboradores trabajaban en uno y otro periódico y desde esas
experimentó en carne propia no una sino varias guerras, pues siguieron adelante abogando
República Restaurada; por cierto, muchos de ellos también formaron parte de la primera
296
Alfonso Toro, La revolución de Independencia y México independiente, México, Patria, 4ª. ed., 1961, p.
360.
297
Cfr., Luis Reed Torres y Ma. Del Carmen Ruiz Castañeda, El periodismo en México: 500 años de historia,
México, EDAMEX, 3ª. ed., 2002, pp. 165-166.
197
parte del siglo XVIII y primera mitad del siglo XIX; sus primeras manifestaciones
La exaltación del “yo”, que es una de las principales características del romántico,
lo empuja a rechazar el presente en que vive y con el que choca constantemente, por eso
niñez, en la naturaleza (dirección idílica); en las leyendas, en los países lejanos y extraños
proyecta en otros dos sentidos: la crítica de la sociedad con objeto de reformarla (dirección
hacen más feliz al hombre (dirección utópica). En nuestro país la vertiente social es
298
El Romanticismo al igual que el Liberalismo presenta múltiples dificultades para su definición, así como
para fijar el lugar y la época en que se origina. La idea predominante es que primero surge en Alemania, en el
último decenio del siglo XVIII con los hermanos Schlegel y Novalis, A. Müller, F. Boader y Schelling,
Hoffman y Heine; de modo que este movimiento estaba ya políticamente agotado hacia 1830. Henry Pratt F.,
op. cit. Pero otros autores opinan que los orígenes del Romanticismo han de buscarse tanto en Alemania como
en Inglaterra, durante la segunda mitad del siglo XVIII; pues si bien en el primer país surgieron los primeros
teorizantes y definidores del movimiento, en el segundo, comenzó a manifestarse con fuerza el ambiente
precursor del Romanticismo con los lakistas. Destacan entre los románticos ingleses: Wordsworth y
Coleridge, Lord Byron, Shelley, Keats y Walter Scott. Vid., Francisco Montes de Oca, Literatura universal,
México, Porrúa, 1963.
299
Raimundo Lazo, Op. cit., p. 13.
198
doctrina liberal con los de la estética romántica, de modo que puede hablarse de los
periodo de la independencia pero llevada al máximo; para los románticos, en los términos
de Mariano José de Larra, “la literatura es expresión de la sociedad”, concepto que afirma
escritores anteriores: Fray Servando Teresa de Mier (1765-1827), Fray Manuel Martínez de
300
Con frecuencia en el siglo XIX, grupos y partidos usaron el término liberal no sólo como mero adjetivo,
sino acompañado de otros términos políticos que algunas veces terminaban negando o limitando su contenido.
Por ejemplo: “monárquicos-liberales, liberales-nacionales, protestantes liberales, católicos liberales, e
inclusive liberales-librecambistas” (Bobbio y Matteucci, Op. cit., pp. 996-997). Mas no es el caso de los
románticos liberales que lograron –por lo menos en México- conjugar perfectamente las ideas, acciones y
compromisos, que implicaba este sustantivo o nombre compuesto.
301
Leopoldo Zea, Dos etapas del pensamiento en Hispanoamérica. Del romanticismo al positivismo, México,
COLMEX, 1949, pp. 33-34.
302
José Luis Martínez agrega al nombre de Fernando Calderón el de Ignacio Rodríguez Galván y sostiene que
con ambos poetas entra de lleno el Romanticismo a las letras mexicanas. En pról. a Alí Chumacero (comp.),
Poesía romántica, México, UNAM, 1941, p. XIV.
199
José María de Heredia -de 1826 a 1839- y el surgimiento de sociedades culturales que
alientan sobre todo la creación literaria, así como su crítica y difusión. Los hombres de
Diarios y revistas son los vehículos fundamentales de comunicación y difusión por encima
del libro.303
La trayectoria del Romanticismo en México presenta dos etapas que tanto José Luis
a 1867 y tiene como centros de irradiación primero la Academia de Letrán y luego el Liceo
José María y Juan Nepomuceno Lacunza y Manuel Toniat Ferrer,305 se reúne la primera
303
Cfr., Ídem, “México en busca de su expresión”, en Historia general de México, pp. 713-714.
304
José Luis Martínez encuentra en el siglo XIX cuatro periodos de diferentes tonos culturales: 1. 1810 a
1836, en el que sobreviven formas dieciochescas y un débil neoclasicismo, entonces aparece la literatura de
combate o insurgente; 2. 1836 a 1867, en el que surge la primera generación propiamente mexicana, es decir,
los primeros románticos; 3. 1867 a 1889, segunda generación de románticos en torno a Ignacio Manuel
Altamirano; y 4. 1889 a 1896, con pleno dominio de la estética modernista. Ibid. p. 712. Raimundo Lazo sitúa
la primera generación de románticos en la Academia de Letrán y, la segunda, en torno a la revista El
Renacimiento y en las reuniones del Liceo Hidalgo, sin registrar fechas explícitas, Op. cit., p. 12, 48.
305
De Toniat Ferrer hay muy pocas noticias, inclusive no hay acuerdo con respecto a la escritura de su
apellido, pues en algunos textos aparece como Tossiat. Yo he preferido la forma Toniat, empleada por Prieto
en MEM.
200
Quintana Roo;306 aunque también asisten conservadores, que cultivan formas neoclásicas,
José Emilio Pacheco concede especial importancia al papel que tuvo la Academia
integrantes toman las armas para participar en varios enfrentamientos civiles durante el
República Mariano Arista del Partido Liberal, se abre el Liceo Hidalgo, en el que se
la imposición del segundo Imperio los mueve a cambiar, a algunos por tercera y cuarta vez,
la revista El Renacimiento, fundada en 1867 y, tres años más tarde, en la segunda etapa del
quien dedica todos sus esfuerzos a la consolidación de la literatura mexicana sin dejar de
306
El Colegio de San Juan de Letrán, situado durante el siglo XIX en la avenida que por muchos años llevó
este nombre, era el más pobre de la capital. Fue fundado por el Virrey de Mendoza para atender la instrucción
de los mestizos, que a fines del siglo XVI quedaron excluidos de la cultura humanística. Ahí fue a estudiar
Guillermo Prieto, a los 16 años, gracias a la benevolencia de Quintana Roo.
307
José Emilio Pacheco, Art. cit., p. 52.
201
no se propone únicamente reanimar las letras nacionales postradas por tanto conflicto, sino
a los amantes de las bellas letras de todas las comuniones políticas, y aceptamos
su auxilio con agradecimiento y con cariño. Muy felices seríamos si lográsemos
por este medio apagar completamente los rencores que dividen todavía por
desgracia a los hijos de la madre común.308
Por esa época no hay escritor que no asista a las reuniones del Liceo -viejos,
que el Liceo cierra sus puertas, Altamirano continúa impulsando la misión patriótica de la
trabajo y la convivencia respetuosa y pacífica se desarrolla una de las etapas culturales más
románticos liberales que empeñados en crear una nación, creen firmemente que uno de los
308
Ignacio M. Altamirano, “Introducción a El Renacimiento”, en La literatura nacional. Revistas, ensayos,
biografías y prólogos, 3 ts., ed. y prol. de José Luis Martínez, México, Porrúa, 1949, t. 1 (Escritores
Mexicanos, 52), p. 221.
202
románticos que hablaba de libertad y rebeldía. Desde este recinto lanzaron don Guillermo y
dándole carácter peculiar” (MEM, I, p. 96), que en última instancia no era otra cosa que
Mas ¿cómo llevar a cabo esta tarea? Exponiendo “flores de nuestros vergeles y
frutas de nuestros huertos deliciosos”, dice Prieto (Loc. cit.); por medio de una romántica
metáfora que connota: llevar nuestra historia, nuestras costumbres, nuestra gente, nuestra
dicho, hacer un inventario de dichos aspectos para fijar, rescatar, lo que de bueno existe y
Guillermo en sus Memorias reconoce que “no pueden citarse [de la Academia] genios de
primer orden como Shakespeare, Calderón, Cervantes, Byron, Goethe y otros astros de
primera magnitud de otras naciones” -como algunos mexicanos, olvidando toda proporción
y todo contexto, a veces demandan pienso yo-; pero, añade, “mucho fue que por la primera
proyecto nacional, tanto editorial como literario, expresa: “La Academia tuvo aún más alta
sin distinguir ni edad, ni posición social, ni bienes de fortuna, ni nada que no fuera lo justo
309
Cultura e identidad es un par de conceptos estrechamente ligados, trataré de explicitar la teoría de la que
parto para abordarlos, en el momento que me refiera a narrador y lector y a algunos tópicos tratados en VOS
con los cuales dichos conceptos se relacionan.
203
y elevado” (Ibid., p. 96); y apunta que “Los folletos políticos y los poemas patrióticos
dieron el primer impulso a aquella tendencia que aparecía como intermitente desahogo de
través de periódicos y revistas de la época, lo que parece responder otra vez a las
Sus miembros fundaron una tradición literaria que llega a nuestros días.
Escribieron los primeros poemas, dramas y narraciones que después de Lizardi
podemos llamar mexicanos y establecieron en la actividad periodística y
editorial una línea, que con los naturales cambios y variaciones podemos decir
que se mantiene en pie hasta hoy.311
quien el afán de hacer literatura y de hacer nación lo conduce a encontrar la materia prima
géneros, a los que sumó la novela en primerísimo lugar, serían avalados y recomendados
310
Naturalmente, el concepto de novela puede ampliarse a otro tipo de obras de carácter literario. Vid.,
Anderson, Op. cit., p. 46 y 96 y ss.
311
J. E. Pacheco, Art. cit. p. 52.
204
más adelante a los escritores por Altamirano, en su estética literaria de corte romántico y
elemento activo de la integración cultural y, a fin de lograr este objetivo, proponía a sus
volvieran los ojos a la patria, al pueblo, a la propia historia para dar esfuerzo y sentido a su
inspiración.313 Así, en “Carta a una poetisa”, en relación con el manejo de los temas, el
¿no le parece a usted que en nuestra historia hay bastantes asuntos para
enriquecer con ellos la poesía heroica? Busque usted y encontrará desde el año
10 hasta el 21, numerosos y variados tipos que reúnen el carácter caballeresco
más elevado, la preciosa cualidad de ser mexicanos y padres de la patria.314
En la América del Sur y aun en la del Norte, los poetas han tenido la feliz idea
de crear una poesía nacional; y en sus poemas, y en sus leyendas, y hasta en sus
elegías, han adoptado un estilo peculiar, imágenes propias, han tomado sus
asuntos de los anales patrios.315
optaron más o menos por los mismos géneros: poesía satírico-política y popular, cuadros de
312
En esta línea, Altamirano escribe, entre 1868 y 1883, una serie de artículos conocidos con el nombre
general de Revistas Literarias de México donde intenta ordenar la producción de los escritores mexicanos y
exponer sus concepciones acerca de la literatura, a los que pueden agregarse –sobre todo en lo relativo a los
géneros- lo expuesto en algunos prólogos también coleccionados en La literatura nacional: t. 3, Manuel M.
Flores, Pasionarias (1882), pp. 67-92; Luis Malanco, Viaje a Oriente (1882), pp. 93-122; Guillermo Prieto,
El romancero nacional (1885), pp. 161-218; y del t. 1, los ensayos titulados “Carta a una poetisa”, pp. 113-
151 y “De la poesía épica y de la poesía lírica en 1870”, pp. 223-280, ambos de 1871.
313
Ídem, “Primera revista” en La literatura nacional, t. 1, pp. 9-17.
314
Altamirano, “Carta a una poetisa”, en La misión del escritor..., p. 237.
315
Ibid., p. 239.
205
“En México, no hay ni ha podido haber eso que se llama espíritu nacional, porque
no hay nación”,317 esta asombrosa declaración, que por lo radical pareciera provenir de
Ignacio Ramírez, es atribuida a Mariano Otero y fue escrita en 1848, un año después de la
dolorosa guerra que el país perdió contra Estados Unidos. En el mismo tenor y en el mismo
año, El Siglo XIX, en su primer número (1º. de junio de 1848), publicado después del
sociedad o una simple reunión de hombres sin los lazos, los derechos y los deberes que
constituyen a aquélla”.318
Guerra del 47 dejó tanto a los gobernantes como al pueblo, especialmente a los miembros
del partido liberal que en la posguerra asumieron algunos cargos en la conducción del
país;319 pese a lo cual Otero, a la sazón ministro de Relaciones Exteriores del presidente
316
Vid., Cedomil Goic, Op. cit., p. 29 y 149-154.
317
Mariano Otero, “Consideraciones sobre la situación política y social de la República Mexicana en el año
de 1847”, serie de artículos aparecidos sin firmar en El Monitor en junio de 1848, cit. por Charles A. Hale, El
liberalismo mexicano..., p. 16, n.5.
318
Ibid., p. 17.
319
Ocuparon la presidencia, entre junio de 1847 y enero de 1853, primero don Manuel de la Peña y Peña en
forma provisional, luego José Joaquín Herrera y, por último, Mariano Arista; los liberales moderados que
ingresaron a las dos últimas administraciones fracasaron en la resolución de los problemas nacionales y en
crear un núcleo permanente de poder. Por cierto, Prieto ocupó por primera vez (14 de septiembre de 1852) la
cartera de Ministro de Hacienda durante el breve periodo de Mariano Arista. Vid., Historia general de..., pp.
580-587, y Ángel Miranda, Op. cit., pp. 378-388.
206
posibilidad de una nueva era de vida o de muerte para la República y hacía un llamado a los
Con el objetivo de incrementar el espíritu nacionalista los liberales, antes del golpe
símbolos que alimentaran dicho espíritu. A su regreso en 1853, Santa Anna retomó la idea,
con este fin ordenó la creación del Panteón de los Hombres Ilustres, dedicado a los héroes
cuyo rasgo distintivo fuera el de haber ofrendado su vida en defensa de la patria, y convocó
a un concurso para escribir la letra y la música del Himno Nacional, en el que resultaron
Nunó.321
Fidel cuenta en VOS I, que desde su destierro, envió “La marcha de los cangrejos”
para participar en el concurso. Por razones evidentes su composición no tuvo éxito, mas
llegó a convertirse en himno de los liberales, entonado por soldados llenos de arrojo en los
Casacas y sotanas
dominan dondequiera,
los sabios de montera
felices nos harán.
Coro: [...]
Cangrejos a compás,
marchemos para atrás,
zis, zis, y zas,
marchemos para atrás. (VOS I, pp.311-314)
320
Vid., Charle A. Hale, El liberalismo mexicano..., p. 16.
321
El Himno Nacional se adoptó oficialmente en 1854, por ello el año de 2004 fue destinado a conmemorar
los ciento cincuenta años de su creación.
207
de la nación y muchos habitantes del país, ni siquiera se sentían mexicanos.322 Sin embargo,
1810, cuando México adquirió por lo menos en declaraciones, el estatuto de una nación
sin que existieran las condiciones internas representadas por las fuerzas
económicas, sociales, ideológicas y culturales de tipo burgués que precedieron a
la institución del Estado moderno occidental. La adopción, al situarse solamente
al nivel del discurso y de la forma, generó una escisión entre forma política
(moderna) y contenido (sociedad tradicional).324
caóticamente; al respecto Jaques Lafaye piensa que realmente lo que nace es “un Estado
322
En la novela Astucia, escrita entre l867 y 1868, se da cuenta de los primeros años de la vida independiente,
sobre todo en la provincia mexicana. Sus personajes han sido encomiados como prototipos de la mexicanidad
y la novela, aunque tardíamente, como paradigma de lo nacional (Gamboa, González Peña, Mariano Azuela,
Salvador Novo). Sin dejar de reconocer a la novela como una de las más interesantes escritas en la época,
debe considerarse que los paradigmáticos mexicanos que en ella aparecen se sentían criollos, apartados por
completo del proyecto de nación surgido en 1810 y, además, veían a los indios con absoluta indiferencia y
hasta desprecio. Vid. Cap. XIII, donde Tacho Reniego presume de su linaje criollo ante sus compañeros,
actitud que destaco mediante el subrayado: “Soy criollo de San Felipe del Obraje, mi nombre es Atanasio
Garduño descendiente de varios Garduños que por distintos modos se han hecho singulares en nuestro país”;
y después les relata un episodio de la vida de uno de sus tíos, un soldado insurgente, seguidor de los hermanos
Rayón, que ante un amotinamiento de los indios por el pago de tributos, tomó a uno de ellos literalmente
como arma para atacarlos: “no tuvo más recurso que agarrar de los pies al primer indio que tuvo a las manos y
con él pegarles a los demás a guisa de palo; en cuanto mató a aquel infeliz lo arrojó de sí, y tomó a otro
haciendo lo mismo con cuatro o cinco; les infundió tal temor que corrieron despavoridos todos sus contrarios
dejándolo dueño del campo... [El subrayado es mío]”. Luis G. Inclán, Astucia, El Jefe de los Hermanos de la
Hoja o los Charros Contrabandistas de la Rama, pról. de Felipe Garrido, México, Promexa, 1979 (Clásicos
de la Literatura Mexicana), pp. 210-211.
323
El término nación, empleado en contextos significativos semejantes a los utilizados actualmente, comienza
a aparecer en el discurso político en Europa, en el curso de la revolución francesa; y en la literatura con el
romanticismo alemán, en las obras de Herder y Fitche. Una consideración teórica de la nación como
fundamento natural de la organización del poder político, o sea, sobre la fusión necesaria entre nación y
estado, se da hasta mitad del siglo XIX en la obra de Giuseppe Mazzini, The Duties of Man and Other Essays,
intr. Thomas Jones, New York, E. P. Dutton, 1929 (Everyman’s library, 224). En Bobbio y Matteucci, Op cit.,
p. 1075.
324
Andrea Revueltas, “Modernidad y tradición en el imaginario político mexicano”, en Carmen Nava y Mario
Alejandro Carrillo (coords.), México en el imaginario, México, Universidad Autónoma Metropolitana
Xochimilco, Departamento de Política y Cultura, 1995, p. 256.
208
geografía dispersa, contrastada y fraccionada por sierras y desiertos. De tal forma que lo
que hubo fue un “Estado nacional, no una nación[...] por efecto de la inestabilidad
unido por un vínculo natural, y por lo tanto eterno, que constituye la base necesaria para la
organización del poder político en la forma del estado nacional. Las dificultades comienzan
cuando se trata de definir la naturaleza de este vínculo, pues sugiere inmediatamente la idea
de raza, lengua, costumbres, religión, etc., todas ellas muy discutibles y difíciles de dar en
forma homogénea. Sin embargo, así era entendido este concepto en la ideología
El proyecto de nación de los liberales nunca fue puesto en marcha totalmente, ni aun
en la llamada etapa del liberalismo triunfante (1867-1876) que les permitió poner en
práctica sus ideas e ideales acerca de la organización del país. La idea de nación tras la que
andaban era imaginaria, es decir, utópica, por lo que engrana perfectamente con la de
“comunidad imaginaria” planteada desde la teoría por Benedict Anderson para explicar el
artefactos culturales de una clase particular, surgidos a fines del siglo XVIII, razón por la
325
Jacques Lafaye, “Ambigüedad de la identidad, fluctuación de la nación, avatares de lo mexicano, a través
de los siglos”, en César Gaviria et al., Visiones cortazarianas, México, Aguilar, 1996, p. 63.
326
Cfr., Benedict Anderson, Comunidades imaginadas, p. 21 y ss.
327
Por nacionalismo se entiende la fórmula política o la doctrina que propone el desarrollo autónomo,
autodeterminado, de una colectividad definida según características externas precisas y homogéneas, y
considerada como depositaria de valores exclusivos e imperecederos (o sea, la nación), (Cfr. Bobbio y
Matteucci, Op. cit., p. 1078 y ss.). En este trabajo se prefieren los términos de nación e identidad a
209
como un constructo cultural a cargo de un sector del poder; y constructo a su vez, “como un
sentimientos patrióticos, que enuncian que todos los pobladores de un país, aun con todas
sus disparidades, están unidos por ideales semejantes, comparten un territorio, tienen un
pasado común y veneran emblemas y símbolos que los identifican como mexicanos”.328
nación en la forma más completa posible (legislación, política, sociedad, economía, cultura
y demás aspectos vitales); en esta tarea la literatura de viajes tuvo una tarea que cumplir.
estructural (Supra, 2.11-2.12). En VOS Prieto relata en forma amena y singular sus
del mapa y de la identidad nacional, de modo que el texto no sólo resulta valioso en el
histórica del género tanto europea como hispanoamericana y algunos principios retóricos
discursos literario, periodístico, histórico, político, científico -sobre todo el relativo a las
grado que muchas veces es difícil delimitar el espacio textual correspondiente a cada uno,
de ahí que el género de viajes resulte un género mezclado, fronterizo, híbrido. Sin embargo,
originalidad.
329
Ya se ha dicho en el transcurso de este trabajo, con base en Todorov, que la historicidad de un género
literario, en el sentido de una convención artística en el tiempo y en el espacio, es el fundamento de su ser
como tal género (Supra, intr. de cap. 2).
330
Margarita Pierini, Viajar para (des)conocer, p. 10.
211
Con respecto a la primera afirmación, planteada por Pierini, pienso que en el caso de
VOS, a diferencia de los viajeros extranjeros que introducían en el texto -como tópico casi
obligado- datos históricos del país visitado, los hechos relatados por Prieto pertenecen a su
época, por lo que sólo pueden o podrían tomarse como fuente, documento o parte del
archivo para construir el discurso histórico, porque éste narra estrictamente acontecimientos
el presente: en el pasado están los hechos y los personajes históricos (por eso el uso de la
tercera persona aunque hable un yo), sobre los cuales los hombres del presente operan una
El discurso sobre el pasado tiene como condición ser el discurso del muerto. El
objeto que circula por allí no es sino el ausente, mientras que su sentido es ser
un lenguaje entre el narrador y sus lectores, es decir entre presentes. La cosa
comunicada opera la comunicación de un grupo consigo mismo por medio de
esa remisión a un tercero ausente que es su pasado. El muerto es la figura
objetiva de un intercambio entre vivos.333
De acuerdo con lo antes expuesto, en el momento en que la obra se escribe más que
historia, el autor realiza una crónica, aspecto en que coincido, aunque parcialmente, con
José Joaquín Blanco, pues si bien el género periodístico es clave en VOS, éste no se trata
de un libro periodístico sino de viajes, en el que se mezclan diversos discursos, uno de ellos
331
José Joaquín Blanco, pról. a VOS, p. 8.
332
McLean asegura hablando de las Memorias de Prieto, que “es la fuente que más se cita cuando se alude a
este periodo de la historia mexicana”, Op. cit., p. 40.
333
Además aclara: el historiador considera lo real tanto como dado, por una parte, como un “dato” sobre el
cual trabaja, por otra, como lo producido por su trabajo científico. Estas dos formas de la realidad no pueden
ni eliminarse ni reducirse la una a la otra. La ciencia histórica se apoya precisamente en su relación mutua.
Esta doble ponderación de lo real se puede apreciar en el texto histórico que se constituye por dos partes: una
continua, la crónica, el acontecimiento, el archivo; y otra discontinua que los interpreta. Michel de Certeau,
La escritura de la historia, trad. Jorge López Moctezuma, 2ª. ed. rev., México, Universidad Iberoamericana,
Departamento de Historia, 1993, pp. 62-63.
212
de “la crónica”, pues los “artículos de fondo” mencionados por Blanco consisten más bien
en ensayos breves interpolados en el texto, unos firmados por Fidel y otros atribuidos a
autores diferentes, por ejemplo los relativos a los indios o al estado de Querétaro que
temporal que, además, se interpretan y valoran”,335 en la que se escriben los hechos desde
ser sino una anticipación de lo que los historiadores futuros podrán escribir sobre
podrá juzgarlo el porvenir. Esta posibilidad la tenía muy clara Prieto cuando comenta:
334
Carlos Monsiváis, “De la Santa Doctrina al Espíritu Público (sobre las funciones de la crónica en
México)”, Nueva Revista de Filología Hispánica, (México, D. F.), 35:2, 1987, pp. 753.
335
Vid., Nicolás González Ruiz, (dir), Enciclopedia del periodismo, 4ª. ed. rev., Barcelona, Noguer, 1966.
336
Jorge Lozano, El discurso histórico, pról. Umberto Eco, Madrid, Alianza Editorial, 1994, p. 53.
213
este periodo la escribirá otra pluma que, como la de Juvenal, produzca la befa y
el castigo, el suplicio y el escarnio de sus tipos eternos (VOS I, p. 135).
fechas, datos y una continua que los va organizando y dando sentido, mediante el
como un género híbrido situado “a mitad de camino entre el estilo informativo y el estilo de
“crónica viajera”: “Trabajo, más literario que periodístico [el énfasis es mío], que un
la exclusiva de sufragar parcial o totalmente los gastos de viaje”;338 modalidad con la que
conocimiento que tenía del mundo periodístico. Cabe aclarar que las crónicas de la primera
mitad del XIX son diferentes de las producidas por los modernistas a fin de siglo, de ellas
dice Monsiváis:
337
Cit. por José Martínez de Sousa, Diccionario general del periodismo, Madrid, Paraninfo, 1981, p. 121.
338
Loc. cit.
339
Carlos Monsiváis, Art. cit., pp. 753-754.
214
El discurso literario es otro de los elementos claves en el entramado de VOS, del que
analizaré páginas adelante algunos aspectos con el fin de demostrar que la obra es literatura
y puede leerse también como literatura, pues finalmente resulta literario lo que una
sociedad reconoce como tal de acuerdo con una determinada concepción cultural.
inscribe en una conformación discursiva.340 Se genera así una serie de enunciados en los
efectos de sentido. Para decirlo brevemente el acto de enunciación del viajero en VOS
serán los narratarios (mediación en el texto de los lectores reales).341 Las “realidades” que
acción e interacción humanas, cuyo referente puede ser real o ficcional.343 A partir de esta
definición, con propósitos puramente analíticos, puede enumerarse las partes constitutivas
del relato: a) el mundo narrado que incluye el referente, el mundo de la acción (los hechos
340
Vid., Michael Foucault, La arqueología del saber (1969), trad. Aurelio Garzón del Camino, l6a. ed.,
México, Siglo XXI, 1995, pp. 79, 334-336.
341
En el momento de analizar las relaciones entre narrador y lector, emplearé en lugar de narratario, el
término de lector implícito, pues me parece más conveniente para explicar el efecto o efectos de sentido que
buscaba el autor implícito en sus lectores.
342
Cabe aclarar que la esencia del relato consiste en que da cuenta de una historia, ya sea mediante la
intervención de un narrador, ya sea mediante la representación, por tanto hay relato en la historia, el
periodismo, el teatro, el cine, etc. “[La misma narración histórica] como ha mostrado Genette, en cuanto
narración, es diégesis y no mimesis”. Jorge Lozano, Op. cit., p. 130 y n. 13.
343
Paul Ricoeur, “The Narrative function”, 1981; cit. por Luz Aurora Pimentel, El relato en perspectiva.
Estudio de teoría narrativa, México, UNAM/ Siglo XXI, 1998, p. 10.
215
mediación entre autor y lector (la voz que narra, el punto de vista, la posibilidad de las
digresiones).344
autoriza, en cuanto sujeto del discurso, a proclamar “la verdad” o “su verdad”; con el
tiempo el texto puede llegar a ser considerado como histórico si, sólo si, cuenta la verdad;
aunque tal verdad no es más que un efecto de sentido.345 La intención de veracidad subyace
en todo libro de viajes y es aceptada tácitamente por sus lectores; en el caso de Fidel, dado
protagonista.
primera cláusula especificaba que el narrador sólo lo fuera el propio viajero. En otra de sus
supuestas cláusulas, el lector de viajes, que lo era también de novelas, esperaba elementos
En la actualidad, el relato de viajes se tiene, casi por regla general, como documento
empírico ligado íntimamente a la realidad, es decir como narratio vera, texto que se
344
L. A. Pimentel, passim.
345
Efecto de sentido llamado por Roland Barthes “efecto de realidad”, construido por el enunciador del
discurso que más que producir discursos verdaderos genera discursos que parezcan verdaderos. Vid., “L’effet
de réel”, en Essais Critiques IV, Le bruissement de la langue, París, Seuil, 1984, pp. 164-175.
216
entrejuego realidad / ficción cautivaba a los lectores, que en el caso de VOS, pretendían
entre otras cosas: conocer los hechos de la realidad circundante, el destierro y sus
pormenores, disfrutar de las aventuras del narrador, sufrir con sus tribulaciones, reír con sus
fin, vivir la experiencia del viaje, ya no efectuado sólo a Palestina, Roma, Francia o Israel,
como en el caso de otros viajeros, sino al propio país para conocerlo e identificarse con él.
Don Guillermo no sólo era un viajero que escribía, sino también un escritor que
viajaba, pero sus viajes no eran por puro placer o en plan de negocios, sino motivados por
346
Juan José Saer, El concepto de ficción, Buenos Aires, Seix Barral, 2004 (Los Tres Mundos), p. 10.
217
Por otra parte el viaje implica movimiento, y el relato de viaje es una de las formas
de escritura en que se plasma con mayor claridad la relación de la escritura con el espacio,
análisis narratológico total del texto, sino sólo destacar aquellos elementos que desempeñan
Así como un pintor presenta ante nuestros ojos cosas “en perspectiva”, el que narra
(sea cronista, sea historiador, sea novelista) las representa desde cierto ángulo de vista, al
que la retórica del discurso narrativo tiene que tomar en cuenta, pues no sólo importa lo que
se narra sino también desde qué punto de vista se hace. Todorov explica que el punto de
347
Este nombre tan bello recibía la provincia en la época a que se refiere el libro.
348
Cfr., O. Ette, La literatura de viajes..., p. 11 y ss.
218
vista designa “la manera en que los acontecimientos relatados son percibidos por el
del narrador en su discurso y su relación más o menos próxima, más o menos íntima, con
Jonathan Culler apunta que en el relato las palabras deben disponerse de tal manera
que, por la actividad de la lectura, surjan modelos del mundo social, de la personalidad
significación que producen dichos aspectos.350 Wolfgang Iser, por su parte, opina que
autor;351 de modo que el texto literario deviene “no sólo en una relación dotada de
perspectiva de su autor con el mundo, sino que el mismo autor es una figura con
perspectiva, también lo son los personajes, la acción y la misma figuras del lector y el
narrador.
En VOS el narrador presenta dos ángulos de vista básicos (aunque no los únicos):
uno en la ciudad, desde su casa de Tacubaya, antes de partir al destierro; otro u otros, ya en
el viaje, desde un lugar elevado, un cerro, una montaña, a fin de contemplar las tierras
349
T. Todorov, “Qu’est-ce que le structuralisme, p. 116, cit. por Grupo µ, Retórica general, Barcelona,
Paidós, 1987 (Paidós Comunicación, 22), p. 293.
350
Jonathan Culler, La poética estructuralista, Barcelona, Anagrama, 1978, p. 189.
351
El punto de vista es designado también como perspectiva o focalización. En el sentido amplio de Iser, en la
obra “se le propone al lector una determinada estructura del texto, que le obliga a tomar un punto de vista, que
puede deducirse de la misma presentación del texto, provista de perspectiva”. El acto de leer. Teoría del
efecto estético, Madrid, Taurus, 1987 (Teoría y Crítica Literaria), p. 65.
352
Loc. cit.
219
a la nación.
la casa del Arzobispado, lugar en que se había instalado provisionalmente la corte del
dictador, desde donde visualizaba la comedia, o mejor dicho la farsa, siempre nueva y
eterna de la vida social y política de México. Estas observaciones sumadas a las incluidas al
principio del segundo libro conforman la más espléndida crónica del célebre “círculo
Fidel veía cómo subían y bajaban los visitantes: funcionarios, amigos, aduladores y
chambistas en busca de la fuente del favor. Cuando subían -cuenta con burla y sarcasmo-
iban muy contentos y compuestos: “cuellos tiesos, posturas airosas; el niño recibiendo
lecciones de buena crianza, la coqueta arreglando la gola de modo que se percibiesen los
frenéticos, lanzando denuestos contra don Antonio: “La vuelta era de verse; era la salida de
y puntiseco distrito de Cadereyta, donde -contaban los viajeros- sus habitantes se reunían al
pie de un peñasco para lamer la escasa humedad que exudaban las rocas. En tan inhóspita
tierra permanece Fidel de junio a diciembre de 1853 cuando se levanta su castigo. Entonces
regresa a México, poniéndose otra vez a buen recaudo en su casa de Tacubaya, “con todas
las tentaciones de político derrotado” y “los primeros ensayos de marido caserito” -según
220
dice traviesamente- (VOS II, p. 461); sin embargo, bien que se daba tiempo para caminar
por la ciudad y estar a la mira del ambiente político. Con estas observaciones completa, en
las primeras páginas del segundo libro, la espléndida crónica -iniciada en el primero- del
“círculo fantástico” -que no amarillo ni rojo- instalado alrededor del dictador, con toda su
abarca las dimensiones espaciotemporales del relato, se carga de fuerte referencialidad. Los
viajeros pretenden lograr un máximo de veracidad y creen con firmeza que sus obras
expresan la realidad en que han estado inmersos durante el viaje; sin embargo, no la captan
in vivo, pues sólo la representan verbalmente: “lo que sucede en el relato no es, desde el
punto de vista referencial (real), literalmente, nada; lo que pasa es sólo el lenguaje, la
del lenguaje, no sólo expresan la realidad circundante, sino que al mismo tiempo revelan
según el tipo de discurso) imperantes –que rigen tanto para el autor como para sus lectores-
353
Roland Barthes, introd. de Análisis estructural del relato, trad. Beatriz Dorriots, México, Premiá, 1990 (La
red de Jonás), p. 34.
221
una historia. La historia que se narra se ubica precisamente dentro del universo diegético
proyectado.354
Hechas las anteriores aclaraciones sería muy difícil establecer a cada paso del
porque en VOS los límites entre ambas dimensiones surgen engendrados y problematizados
por el propio texto; pero ¿cuáles son los recursos y los procedimientos que el autor utiliza
para lograr el efecto de realidad? ¿qué tipo de convenciones literarias debe atender para
descriptivos muy diversos -de lugares y de personas, registros de nombres propios, escenas
profusas referencias extratextuales, a los que me acercaré más adelante-, que le permiten
generar una “imagen” de los mismos y un cúmulo de efectos de sentido; razón por la cual
354
El término diégesis proviene de Gérard Genette, “Discours du récit”, pp. 72 y 280.
355
Cfr., L. A. Pimentel, Op. cit., p. 25.
222
Esto que observó Barthes para el discurso del “realismo” tradicional es –como lo deja
entrever él mismo- susceptible de aplicación a todos los géneros narrativos (literarios o no)
en el curso de la historia.356
Pero el recurso más importante a fin de configurar espacio, tiempo y acción en VOS
de viajes; de esta forma organiza el relato de acuerdo con los puntos recorridos, dispuestos
en orden lineal y narrados de presente a futuro. La ruta emprendida para llegar a su término
que es Cadereyta: México, Cuautitlán, Tepeji, Arroyo Zarco, San Juan del Río, Querétaro,
el autor -como se expondrá más adelante- considera que dicha unidad está más bien ligada
De cada ciudad o pueblo recorrido, Fidel describe todos o casi todos sus aspectos,
aplicando más o menos el mismo esquema a cada lugar, con adecuaciones según sea ciudad
todavía de regreso para México, la procesión del Rosario, que es la gran fiesta del lugar. De
Cadereyta: caminos, cárcel, carencias, cementerio, fondas, fuentes, iglesias, indios, mesón,
plaza y demás.
356
Barthes, “L’effet de réel”, p. 85.
223
económico y social, no obstante que se trata de un mismo país y de su propio país; pues de
espacio, sino que éste debe inscribirse en el espacio, en el tiempo y en la jerarquía social:
se entiende por narrador el sujeto de la narración, el responsable del acto que produce el
relato.358
Una tipología de los narradores toma como criterio un hecho fundamental, a saber,
sus personajes o no. En el caso de VOS se trata de un narrador autodiegético porque cuenta
357
Dos espacios más que es necesario considerar serían: el “allá” del mundo que deja pero que en cierta
manera se lleva con él y el “acá” del mundo que vive, ligado a su presente. Cfr., Claude Lévi-Strauss, Tristes
trópicos, pról. Manuel Delgado Ruiz, trad. Noelia Bastard, Barcelona, Paidós, (Paidós Básica), p. 87.
358
Pero atrás del narrador está el metanarrador al que yo prefiero referirme como autor implícito de acuerdo
con Wayne C. Booth: “el autor tal y como se revela en la obra, un autor depurado de sus rasgos reales y
caracterizado por aquéllos que la obra postula”; es dicho autor quien permanece dentro de las coordenadas
precisables a partir del texto, mientras que el autor real continúa cambiando, transformándose. La retórica de
la ficción, Barcelona, Antoni Bosch editor, 1974 (Ensayo), p. 444.
224
autodiegético en el mundo que narra no es en tanto que narrador y viajero, sino en tanto que
personaje, por lo que cumple con dos funciones distintas: una vocal -el acto mismo de la
narración- y otra diegética –su participación como actor en el mundo narrado-; de tal
narrativa antes descrita es propia de la autobiografía, las confesiones, las memorias, las
de viajes; prueba de ello es que dispone que los hechos presentados en Viajes de orden
prosa que una persona real hace de su propia existencia, poniendo el acento en su vida
359
Esta tipología está tomada de Gérard Genette, para este teórico la relación de participación diegética es la
que distingue dos categorías básicas, si el narrador está involucrado en el mundo narrado es un narrador
homodiegético (o en primera persona); si no lo está es heterodiegético (o en tercera persona); si es
homodiegético y cuenta su propia historia es autodiegético. “Discours du récit”, en Figures III, París, Seuil,
1972, pp. 255-256.
360
Cfr., L. A. Pimentel, Op. cit., p136.
361
Las Memorias fueron escritas en 1886 –cuando Fidel tenía cerca de 70 años- y publicadas en 1906 por
Nicolás León, si bien relatan acontecimientos que van de 1828 a 1840; en cambio, los Viajes, como ya se ha
dicho, reseñan los años 1853 a 1855 y se publican antes que las Memorias, en 1857.
362
Phillipe Lejeune, Le pacte autobiographique, París, Seuil, 1975, p. 14.
225
del autor, a partir del reconocimiento inmediato que el lector hace del “yo” del autor, y de
la implícita aceptación de la coincidencia de vida entre los dos sujetos: el del enunciado y el
que consiste propiamente en un contrato de lectura entre autor y lector, pacto sellado por el
Mas cómo saber que “yo” es el que dice “yo”, aun en el caso de aceptar tal
identidad, pues surge el problema que cuando el yo se contempla hacia atrás es otro, o fue
otro u otros, y así se representa. Al respecto Leonor Arfuch comenta que precisamente todo
aquí se ha llegado a puerto seguro: están los seudónimos, los desdoblamientos, los cruces
pronominales –pasaje a la segunda, tercera persona... [el subrayado es mío para destacar el
caso de VOS]”.363
proyectado éste como un reservorio de los diversos modos en que las vidas humanas se
narran y circulan, donde un poco más libremente el lector pueda situar las diferentes formas
El término resulta tan afortunado que actualmente algunos de sus críticos y detractores
parten de él para abrir nuevas perspectivas teóricas. Por ejemplo, Arfuch lo llama espacio
363
Leonor Arfuch, El espacio biográfico. Dilemas de la subjetividad contemporánea, Buenos Aires, FCE,
2002, p. 45.
364
Me refiero a la obra de Phillipe Lejeune, Je est un autre. L’autobiographie de la littérature aux médias,
París, Seuil, 1980.
226
asimismo en condiciones de jugar los juegos del equívoco, las trampas, las máscaras, de
popularísimo seudónimo de Fidel, que no obstante ser bien conocido por los lectores,
establece una cierta máscara, un cierto desdoblamiento, un cierto juego que agrega al texto
disfrazado como un ente de ficción: uno es Fidel, otro es Prieto, como puede observarse en
el siguiente fragmento:
Otras significaciones que adquiere son de carácter social ya que, mediante el uso del
razón de ser, constituyéndose en el texto como portavoz de un sentir colectivo. Así, casi al
inicio de la segunda parte, Fidel, acosado por los ministros que tratan de fabricarle culpas
365
Arfuch, Op. cit., p. 48.
227
público: narrador y poeta, periodista, varias veces diputado, secretario de hacienda, liberal
destacado. La obra resulta ambiciosa porque encarna el proyecto de una literatura nacional
que lo privado adquiere una significación pública y lo público, un sentido político y cultural
5. LA LITERATURA DE VIAJES Y
EL PROYECTO DE NACIÓN
El viaje no representa una historia sino que la cuenta, es decir, la significa por
medio del lenguaje (Supra, 2.12.1 y 2.13.6). VOS es relato y es viaje donde se cuenta una
cumple así con una condición esencial para ubicarse en este tipo de literatura. En otras
palabras –dice Beatriz Colombi- “el que escribe es el que viaja” –y agrega, al respecto-:
“Como protagonista e informante, el viajero siempre desempeña estos dos roles temáticos,
que deben ser presentados como acciones paralelas, o al menos parecerlo, para que se
manera, se inscribe más allá del género en cuestión en una de las grandes divisiones del
instaura tanto la temporalidad del relato como la identidad del que narra, y a la perspectiva
366
El relato puede aparecer en diferentes tipos de discurso, tanto literarios como no literarios, porque es una
estructura discursiva cuya esencia consiste en que da cuenta de una historia. Por su naturaleza híbrida, la
narración en el género de viajes -especialmente en VOS- oscila entre lo literario y lo no literario.
367
Beatriz Colombi, Op. cit, p. 14.
229
o punto de vista que orienta el relato y radica no sólo en el narrador, sino también en
textos pertenecientes a géneros diversos que dotan al libro de un rico carácter misceláneo; y
el afán obsesivo de quien busca modelar en sus relatos imágenes de la identidad y del
estos rasgos o características no son propiamente creados por él, sino que su originalidad
mexicano.369
Prieto era un hombre jovial, agudo, con un gran sentido del humor, tanto, que le
escritura de sus obras, por las cuales el español José Zorrilla, si bien le cargó injustamente,
368
“La narratividad trasciende no sólo fronteras genéricas y modales sino semióticas, puesto que es posible
observar lo narrativo en diferentes medios y sistemas de significación. Incluso este fenómeno transemiótico
ha propiciado la extensión conceptual, no sólo de lo narrativo, sino del término lenguaje, mismo que se aplica
ahora ya no exclusivamente al verbal sino a otros sistemas de significación y representación”, L. A. Pimentel,
Op. cit., p. 13.
369
Por ejemplo, el tipismo que fue común a muchos de los escritores viajeros hispanoamericanos del siglo
XIX.
230
bullicio.370 Respecto al último enunciado de Zorrilla, creo que las Memorias y los viajes
mayores de Prieto (VOS y Viaje a los Estados Unidos) demuestran lo contrario. De los
últimos dice Altamirano: “cultivó profusamente los relatos de viajes lleno de humor y
crítica literaria por casi cientocincuenta años, y no es que Prieto carezca de errores e
imperfecciones en su escritura, pues bien se le pueden aplicar los versos de Gabriel Celaya
que dicen: “No es una poesía gota a gota pensada. / No es un bello producto. No es un fruto
perfecto...”;372 sin embargo, sus ensayos sobre historia literaria demuestran que era bastante
empezado a destacar algunos de los múltiples valores y aportaciones que realizó tanto en el
Los comentarios de don Alfonso Reyes van por el mismo tenor de los formulados
por el creador del Tenorio; aunque resultan muy negativos porque los hace sobre el
Romancero nacional, una de las obras menos logradas de Prieto, rescata el humorismo
conceptuoso y reflexivo como una de sus cualidades más originales. Tanto la autoridad de
Reyes como la de Altamirano son inobjetables y me proporcionan una sólida base para
370
José Zorrilla, México y los mexicanos, ed. y pról. de Pablo Mora, México, CONACULTA, 2000 (Mirada
viajera), pp. 145-149.
371
I. M. Altamirano, pról. Viaje a Oriente, p. 95.
372
Gabriel Celaya, “La poesía es un arma cargada de futuro”, en Poesía social del siglo XX: España e
Hispanoamérica, Buenos Aires, Centro Editor de América Latina, 1971, pp. 75-77.
373
Sólo menciono tres investigaciones atingentes: Ysla Campbell estudia algunos aspectos de su poesía en la
intr. de Cancionero inédito, México, Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, 1990; Magdalena Maíz dedica
a las Memorias de Prieto el cap. III de su tesis doctoral ya citada; y Susana Montero hace una observación
general de la obra prietista en el primer capítulo del libro La construcción simbólica de las identidades
sociales. Un análisis a través de la literatura mexicana del siglo XIX, México, PIEM / Centro Coordinador y
Difusor de Estudios Latinoamericanos / Plaza y Valdés, 2002, pp. 25-66.
231
ha ido restringiendo; según la crítica, este carácter puede generarse por medio de una
todos ellos que excitan a la risa, aun cuando algunos no tengan nada de risibles. Dentro del
Ana Rosa Domenella amplía el campo de lo cómico a otras artes cuando explica: “Lo
cómico como género y como arte en general, supone una voluntad de hacer reír y
comprende el conjunto de técnicas empleadas con tal fin en diversos lenguajes (literario,
autor de VOS. Las fronteras entre tales manifestaciones no están bien acotadas, mas el
(por supuesto, a través de ejemplos) y tratar de explicar la finalidad que el autor persigue
mediante su empleo.
374
Cfr., Sainz de Robles, Op. cit., t. I, p. 203.
375
Ana Rosa Domenella, Jorge Ibargüengoitia: la transgresión por la ironía, México, Universidad
Autónoma Metropolitana Iztapalapa, 1989, p.14, n. 1.
232
viva. De Larra, el tratamiento irónico y satírico con que observa en sus escritos la realidad
circundante. Los dos son críticos: pero Mesonero sólo reproduce aquellos personajes cuyas
costumbres necesitan enmienda, aunque los trata con benevolencia; mientras que en Larra
predomina el hondo juicio crítico de las costumbres que va en busca de las causas
El golpe de Estado contra Arista -en el que Prieto se ve involucrado por ser
oportunidad al autor de VOS para desplegar con habilidad e ingenio un abanico de recursos
humorísticos, entre los cuales destaca la ironía. De esta manera dichos recursos se
propiamente se trata de una figura retórica determinada por la intencionalidad del autor y
por la actitud que asume frente a su obra y el mundo.377 En el siguiente ejemplo, donde el
tono irónico se asocia al lúdico, se cumplen las tres situaciones antes mencionadas en el
empleo de la ironía: a) con la intención de aminorar el tremendo golpe (de estado) que han
recibido los liberales; b) aludir a los críticos que sólo veían defectos en su literatura; y c)
376
Cfr., Margarita Ucelay da Cal, Los españoles pintados por sí mismos (1843-1844). Estudio de un género
costumbrista, México, El Colegio de México, 1951, pp. 41-43.
377
De acuerdo con Catherine Kebrat-Orecchioni la ironía, como tropo retórico, mantiene un componente
valorativo (semántico) y otro formal pragmático (antifrástico). Los dos componentes se relacionan entre sí
semánticamente, ya que en un enunciado irónico se une un contenido manifiesto o literal con otro contenido
latente negativo; y pragmáticamente, en tanto la ironía es una censura o vituperio que asume formas
laudatorias o viceversa. Por otra parte, insiste la autora, como ironizar es siempre una manera de descalificar,
poner en duda o burlarse de algo o de alguien, el acento debe ponerse en este aspecto más que en la figura
antifrástica. Cfr., “La ironía como tropo”, en De la ironía a lo grotesco, trad. Pilar Hernández Cobos, México,
Universidad Autónoma Metropolitana Iztapalapa, 1992, pp. 195-221.
233
poblada por la ambición personal, entregada al culto por los poderes, a las influencias del
gobierno y a los rencores típicos de los pequeños núcleos que sobrellevan y tratan de
En otro pasaje de la obra critica a aquella parte de la sociedad que cambia de bando
según el grupo político en el poder; cuya actitud –dice- puede compararse con la de los
clientes de una casa de empeño: si tienen la sartén (el poder) los licenciados, salen a
subasta charreteras, sables, fajas, sotanas, breviarios...; en cambio, si lo tiene Marte (el
ejército), “Entonces en tropel las casacas negras corren al escondite, los libreros hacen su
agosto, los bastones de puño de oro y los muebleculos a la dernier van a componerse con
evidentemente constituye una parodia de la Égloga I del gran poeta español, donde la
desdeñoso, es nada menos que Santa Anna. Fidel asegura que se trata de un romance
autoría cuando comenta que quizá lo escribió “un chico de buen humor” (Ibid., p. 80). Esta
ocurrencia le permite comentar en el texto el efecto de sentido que tuvo esta composición
234
en los políticos de la época: “Los ilimitados en tiempo de Arista, los amigos de la casa, los
íntimos del general, leían la égloga con las lágrimas en los ojos, y la comentaban con tanto
obra literaria seria con la finalidad principal de divertir, pero también de burlarse de
personas, estilos y situaciones, sean o no literarios, a los que convierte en blancos sobre los
que apunta y dispara. En este caso la parodia se combina con la sátira, aquella composición,
en verso o prosa, dirigida a censurar los defectos, ridiculeces, errores, vicios y crímenes
caricaturización de “la china”, que es la amada y a la vez la patria; así como el disgusto
378
En general, para desarrollar este tema he partido de mi experiencia profesional de largos años en la
enseñanza de la lírica y he consultado algunos diccionarios y artículos especializados; asimismo me ha sido
muy sugerente la lectura que sobre la obra de Ibargüengoitia hace Ana Rosa Domenella.
379
José Joaquín Blanco, pról. de VOS, p. 10.
235
Cierra este relato la observación que realiza Fidel desde su original “mirador”, a
partir del cual escribe la crónica ya comentada al hablar del punto de vista (Supra, 4.12.1.),
en que mezcla la ironía, el chiste y la sátira con el fin de conformar el espectáculo fársico
de lucha. Habrá oportunidad de observar otras manifestaciones del sentido del humor y la
sin embargo, como ya se ha dicho, Prieto considera que el entramado o armazón de su texto
Con este fino hilo el autor entrevera cuentecillos en tono serio o jocoso, sobre todo
como las que dan origen a “Las memorias de un embustero”, informes y cuadros
380
La farsa es originalmente un género dramático que puede ir desde un simple desfile cómico hasta un
amago de comedia de costumbres. Su brevedad no permite una trama elaborada, sino sólo la rápida
acumulación esquemática de situaciones características y bufas alrededor de una anécdota cómica. Sus temas
giran alrededor de las vivencias cotidianas, como las congojas del amor o con la autoridad, a fin de hacer reír,
pero al mismo tiempo atacar los conflictos familiares, profesionales o sociales, poniéndolos en evidencia y
buscando una solución que los mejore, como en el caso de VOS. Vid., Kurt Spang, Op. cit., pp. 162-166.
236
encuentra en los cuadros costumbristas y sus frutos más acabados en Viajes de orden
y periódicos de la época a partir de 1843. Están escritos en las líneas de Larra y Mesonero,
Los artículos de Mesonero Romanos fueron los primeros en llegar a México; así, en
cinco artículos más, en otros periódicos.382 Las primeras lecturas de los cuadros de
Mesonero impresionan tan favorablemente a Prieto, que imitándolo, se lanza a pasear por
calles y barrios (metafóricamente hablando) a fin de captar cuanto su ojo alcance a ver y su
oído a escuchar, a la par que fija en su mente “sus circunstancias más características”
(MEM, p. 72):
381
M. McLean , Op. cit., p. 98.
382
Vid., Jefferson Rea Spell, Art. cit., p. 290.
237
Prieto se propone hacer con la ciudad de México lo que Mesonero con Madrid, pero
acentuando mucho más la tendencia crítica para referirse a distintos aspectos de la sociedad
En la cita anterior he enfatizado una frase con el fin de observar la forma en que el
narrador exalta su yo y lo convierte en centro del texto y del contexto. En general, en los
Las primeras noticias de Mariano José de Larra llegaron a México hasta el año
1841; sin embargo, tuvo también seguidores inmediatos, pues del mismo año datan algunos
artículos que muestran su influencia, en especial tres firmados por Núñez y cuatro por
“Verdad” –a los que se refiere Jefferson Rea Spell- cuyos nombres se desconocen.385 Es
383
“Prólogo a la edición de la segunda época de La linterna mágica”, en Miguel Ángel Castro, Poliantea
periodística, p. 142.
384
Guillermo Prieto, “Costumbres, fiestas de indios”, El siglo XIX (México), 5 de febrero de 1842. Incluido en
CC1, Obras completas, p. 67.
385
En su notable estudio sobre el costumbrismo Rea Spell menciona que en este año la muerte de Larra fue
anunciada en un artículo titulado “Fígaro” en varios periódicos mexicanos (previa publicación en España en
la Revista Nacional y El Español), seguido de un poema de José Zorrilla dedicado a la memoria del joven y
desgraciado poeta. Mas Rea Spell no precisa, como sí lo hace en el caso de Mesonero, cuáles fueron los
primeros artículos de Larra publicados en México. Cfr., Art. cit., pp. 291-294.
238
importante destacar que, incidentalmente, estos autores encontraron en Larra formas ad hoc
Anna.
castas y trajes, distintas lenguas y pregones y una rica galería de tipos y personajes, en cuya
Después de que Fidel se pone en camino rumbo al exilio, la primera de las escenas
permanecerá con él durante todo el viaje y del que nunca dice su nombre, pues sólo lo
menciona, a veces, como “Torbellín”. Más adelante, Fidel conocerá en Querétaro al Dr.
386
Por tempo narrativo se considera la relación temporal de duración que se establece entre los dos órdenes
temporales: el diegético y el discursivo, el cual se define más en términos rítmicos que durativos. Los
movimientos narrativos básicos son pausa descriptiva, escena, resumen y elipsis, todos se emplean en VOS,
pero especialmente los dos primeros. Cfr., Genette, “Discours du récit”, p. 128 y ss.
387
Prieto se inició con el modelo de Mesonero, pero después se adaptó perfectamente al de Larra, sobre todo
en VOS. Sin embargo, el más conspicuo seguidor de Larra en la literatura mexicana no fue Prieto, sino
Francisco Zarco, que escribió con el seudónimo de Fortún.
388
Ottmar Ette distingue cuatro lugares clave de la retórica de viajes, más precisamente de la dispositio: la
despedida, el punto álgido, la llegada, y el regreso. Al respecto yo pienso que la llegada del viajero a su punto
de destino, obviamente incluye el transporte en que lo hace o los medios de que se vale y los avatares de la
travesía. Vid., La literatura de viajes..., pp. 37-51.
239
José Ma. Manso Ceballos, también exiliado, con el que entabla estrecha amistad y se
enterarse de la identidad de este personaje, sin embargo, atando cabos, el lector podrá
tópicos propios del género tratados por los viajantes extranjeros y por los nacionales:
transportes escasos, caminos en pésimo estado, pago de peajes elevado, mesones sucios y
abarrotados, comida de mala calidad; pero, en compensación, tanto el paisaje natural como
que:
con tratamiento irónico desbordante nombra: “cimborrio humano”, “hijo de Pelayo”, “la
389
José Ma. Manso Ceballos (1815-1874), médico, político y gobernador interino de Michoacán, desterrado
por Santa Anna a Querétaro, fue compañero de exilio del autor. Viajaron juntos de este lugar hasta
Tequisquiápam, donde Manso se quedó y Prieto continuó a Cadereyta.
390
Margo Glantz reúne diversos textos de viajantes extranjeros con el objeto de estudiar los intereses que los
guiaban para viajar a México, sus itinerarios físicos y la descripción crítica de todos aquellos asuntos
conectados con los caminos: transportes, albergues, etc. en Viajes en México. Crónicas extranjeras, México,
Secretaría de Educación Pública, 1982, 2 ts. (Sep-80).
240
mole española”, “penínsulo”.391 El hombre, dado su volumen, ocupa casi todo el espacio
del carro lo que incomoda a todos y les impide comunicarse, además de que los deja sin
comer en los mesones y, para colmo, odia a los liberales. He hecho una síntesis de lo
contado por Fidel, a fin de constatar la alternancia entre descripción y relato, propia del
En la creación de este tipo, el autor recurre al modelo descriptivo del retrato, en que
descripción de su conducta anímica. Por la deformidad que imprime a los rasgos físicos y
morales, en este caso el retrato se acerca a la caricatura. En cambio, para describir el paisaje
natural, unas veces emplea la descripción dinámica, en la que tanto el descriptor como los
otras veces, por ejemplo para describir el mesón, emplea la descripción estática, es decir,
De esta manera, el autor traza la pintura de una gran variedad de tipos -payos,
bardos, rancheros, galleros, indios serranos, llaneros y de toda clase, vendedores, arrieros,
pelea de gallos, las fiestas religiosas, la tertulia, el paseo por la plaza...- y lo hace tratando
de reproducir con el lenguaje lo que Rugendas y Linati hacían en sus litografías. Cabe
recordar -algo ya dicho antes a propósito del costumbrismo- que, tanto los autores como la
391
En el Diccionario de H. Beristáin se presenta a la descripción como estrategia y como estructura
discursiva, pero también como figura retórica de pensamiento o metalogismo. Cfr., pp. 136-137.
241
Así puede observarse en el siguiente párrafo -en que se observa el empleo del
modelo pictórico- y Fidel dice que figura “grupos ópticos más dignos del pincel que de la
pluma”, que -él mismo augura- “enriquecerá (n) un día la caricatura nacional”:
Por los caminos de los ranchos y haciendas, se ven ir a la ligera, en sus cuacos
bien enjaezados o en sus potros de dos riendas, rancheros garbosos y
rancheritas de sombreros tendidos y rebozos terciados, llevando en la grupa otra
rancherita minúscula sentada a su lado y en opuesta dirección, dejando caer
sobre el anca del caballo sus dos pies con zapatones semejantes a esos
muchachos que se sientan al borde de una cerca y se regocijan alzando y
dejando caer sus pies que están al aire, contra la pared (Ibid., p. 339).
una serie predicativa. En general, se enuncia el nombre del objeto o sujeto a describir (tema
descriptivo) y luego se despliegan en serie los atributos, partes y/o detalles que lo van
dibujando.392
Brillaba este hombre de cabeza a pies con galones, flecos, alamares, chapetas,
botonadura y cuantos adornos requiere un lujoso vestido de charro.
De la toquilla del sombrero cuyo fieltro desaparecía casi bajo las chapetas y
galones riquísimos, pendía un sutil[...]Vestía riquísima cotona de cuero de
venado, con vueltas de terciopelo (Ibid I, pp. 244-245).
392
Cfr., L. A. Pimentel, Op. cit, pp. 25-26.
393
En el modelo topográfico (descripción de lugares reales o imaginarios) el enunciador se desplaza y el
referente está en reposo,
242
Además, penetra en la taberna del mesón donde arriba la diligencia con el simple objetivo
de escuchar las noticias recién llegadas de la capital y las charlas amenas de los nativos y
forasteros, en las que a menudo interviene. En otras ocasiones, mientras sale al punto final
de su destierro (Cadereyta), se reúne con la buena cantidad de exiliados que pulula en esta
ciudad o bien asiste como invitado a diversos paseos, fiestas y tertulias, lo que le brinda
ocasión de pintar vigorosas escenas en las que reproduce diálogos vivos y chispeantes y
recoger chistes, anécdotas, cuentecillos, leyendas, en los que cede la enunciación a otros
función, resulta de valor sinecdóquico porque al dar cuenta del público asistente, proyecta
Las plateas y los palcos primeros y segundos los ocupa y embellece lo más
florido de la población, es un horizonte de gasas y flores, son collares de
hermosuras que tienen sus encantos celestiales [...]
En los palcos segundos veíase, junto a la señora de chal y guantes al pariente
ranchero protegido y al chico con un mamón desmesurado en la mano [...]
En la galería personajes económicos, pilmamas ladinas, saraperos, tejedores, y
gente que sabe tirar un peso cuando se trata de gastar (Ibid., p.157).
espacios recorridos durante el viaje. Todos los sentidos (oído, vista, gusto, olfato y tacto)
En cuanto al tiempo del relato, la descripción forma parte de las pausas narrativas,
en las que la historia se detiene para permitir que el narrador presente a los personajes,
243
informe sobre los lugares y tiempos donde ocurre la historia y reproduzca lo que ha
percibido por los sentidos, recursos mediante los cuales trata de producir en el lector el
ciudadano de la nación.
5.2.2. Poemas
Prieto intercala en el texto diecisiete largos poemas sin romper la unidad textual
debido a que, por un lado, son puntos de apoyo al yo narrador y, por otro, están muy
relacionados con la temática tratada en la obra. La mayor parte de ellos son satíricos o
festivos, de carácter popular y tono chispeante y vigoroso, dictados por las circunstancias,
desaliño, pues Fidel, al contrario de lo que hacen la mayor parte de los escritores, se precia
extensión; se trata de un “Romance a Cadereyta”, primero de los tres que dedica al lugar de
siempre al final de las distintas secciones del libro; pero en la parte titulada “El juego” se
interpolan cuatro poemas, entre ellos su famosa “Marcha de los cangrejos”, a la que he
244
aludido al hablar del contexto.394 Referentes también al dictador inserta los tres llamados
nacionalidad mexicana.
En las estrofas del poema titulado “El señor cura” describe en forma lúdica e irónica
las actitudes y andanzas de los ministros de la iglesia católica. A las estrofas siguen dos
394
Cuenta Fidel, que estando en Cadereyta envío la composición sin firmar a un amigo de la capital para que
la inscribiera en un concurso de marchas triunfales con motivo de la celebración de las fiestas patrias
presididas por Santa Anna; no obtuvo el premio pero la obrita cayó en manos de los soldados, logrando gran
popularidad (VOS I, p. 131).
245
Prieto hace una fuerte crítica a la iglesia, en este sentido comparte plenamente la
ideología liberal que contaba a dicha institución como uno de los factores que
propiedades que absorbían un gran porcentaje del capital líquido del país, aliada con los
separada, y poco leal a la patria ante la invasión extranjera y la construcción de una nación
democrática.
convivencia; en la clase media, por la influencia moral; en las clases ínfimas, por el hábito
observados:
cocinar y limpiar la casa para sobrevivir, junto con sus compañeros Espátula y Rentintín.
395
Sin embargo, no deja de reconocer la acción benéfica de algunos sacerdotes liberales, buenos y
evangélicos, en los pueblos más miserables y recónditos de la república, como el padre Montes (Vid., VOS I,
pp. 362-365), que preludia al bondadoso sacerdote recreado por Altamirano en Navidad en las montañas
(1871).
246
las ideas avanzadas del Prieto biográfico, aquí muestra su adhesión a los valores del
patriarcado.396 Así, con burla y sarcasmo, comenta que por hacer quehaceres de casa él y
yo me declaro en peligro
por mis trabajos diabólicos,
por la mutación de sexos
que se ha efectuado en nosotros
desde que el triste destierro
operó nuestro consorcio.
mujer concebida desde una visión androcéntrica como un sujeto doméstico, dependiente y
396
A lo que suma la homofobia demostrada en Cadereyta cuando le presentan a un cocinero homosexual al
que Fidel rechaza horrorizado con sólo ver su forma de vestir y oír su forma de hablar: “[Era] En una palabra,
lo que se llama por Tierradentro un marica, un afeminado. Seres que son prodigios de degradación, de
apostasía del sexo, de transfiguraciones sacrílegas, por desgracia muy conocidos, y para mí y para todo el que
se suponga con sentido común, detestables, asquerosos e insultantes al extremo” (VOS I, p. 356). El pasaje lo
cuenta con su particular humorismo, pero verdaderamente es exagerada su actitud de intolerancia.
247
cabo en medio de una atmósfera épica de franco protagonismo masculino, los hombres
generosa hospitalidad que le fue brindada durante su forzosa estancia en esas tierras. Desde
regreso, que cierra un ciclo y, casi siempre, como en este caso, abre otro, que será un nuevo
Los cuadros y artículos de costumbres escritos por Prieto y los poemas insertados en
los relatos de viajes son decisivos en la génesis de su celebrada poesía popular. Contra lo
que pudiera creerse, la composición de estos poemas comparada con los de amor, los
primer relato de viajes es de 1842, los cuadros de costumbres de 1843 y la edición del
primer poemario de 1879, aunque es necesario aclarar que algunos de los poemas incluidos
los poemas populares con escenas o cuadros de viaje: “Es la Musa callejera, itinerario,
397
Prieto se revela como uno de los que querían a la mujer “en casa y con la pata rota”. En uno de los pasajes
de la obra expresa el peligro de que las mujeres que habían empezado a trabajar en la fábrica de tabacos o en
los telares del lugar, se acostumbraran a la libertad y abandonaran los quehaceres domésticos, de suerte que al
faltar el trabajo se dedicaran a la prostitución. (VOS I, p. 193).
398
Vid., O. Ette, La literatura de viajes..., pp. 37-51.
248
ameno e instructivo, de un viaje a través de escenas vividas por un poeta, que fue siempre
barrios de la capital durante sus paseos y correrías juveniles y, más tarde, por cortesía de
y costumbres, actitud que logra familiarizarlo con el pueblo para ensalzarlo y para
mexicanos, que lo conduce al reconocimiento de los defectos pero también los valores de
nuestro pueblo y lo llena de nostalgia por el suelo natal, sus figuras pintorescas, sus
alimentos y sus costumbres. A su regreso del viaje al país del norte en 1877, aparecen en
nación: rotos, charros, chinas, beatas y léperos en situaciones llenas de humorismo, color y
picardía.400
una gran dignidad a los personajes populares. Si en 1855, el español José Zorrilla lo había
hermosura, la gloria y las costumbres del pueblo, en 1890 don Guillermo fue nombrado
399
Francisco Monterde, pról. a Guillermo Prieto, La musa callejera, 3ª. ed., México, Porrúa, 1985 (“Sepan
cuantos...”, 198), p. XIII.
400
Cfr., M. McLean, Op. cit., pp. 73-74.
249
como el poeta más popular de México y decano de la prensa, bajo certamen en el periódico
La República.
Pero Fidel en VOS no sólo pretende hacer crónica, autobiografía, poesía popular y
cuadros de costumbres, dado que el viaje tiene un marco, o sea, unas circunstancias
exteriores al sujeto, también aspira –en sus “momentos de pretensión científica” como él
los llama con su habitual ironía- a realizar una descripción objetiva, cuasicientífica de la
acción con la que se suma, de manera muy importante, a las radicales batallas discursivas
barbarie.401 A fin de lograr este propósito, sigue el modelo del Barón von Humboldt,
particularmente el Ensayo político sobre el reino de la Nueva España, autor y obra por los
que profesa gran admiración: “Ese monumento de su sabiduría que se llama modestamente
nuestra patria, cómo me arroba con sus páginas de oro” (VOS, II, p. 536).
Prieto reconoce la competencia del gran viajero alemán tanto en las ciencias
última faceta mencionada, dice: “Como economista ninguna apreciación hay que se parezca
401
Época en que comienzan a forjarse los primeros mitos de emancipación y nacionalidad, dice Graciela
Montaldo refiriéndose a la América del Sur, en “Espacio y nación”, Estudios. Revista de Investigaciones
Literarias (Caracas) 3:5, 1995, p. 6.
250
obra haya destacado el progreso de la Nueva España en comparación con el de América del
Sur.
lugares por los que se desplaza: edificios, posadas y mesones, iglesias, plazas y mercados,
calles, puentes y barrios, hospitales, cárceles y haciendas, y todo lo habido y por haber. Y,
búsqueda de una serie de conocimientos; en cambio, la mayor parte de los datos duros
época como en el caso de Humboldt, sino de sus observaciones personales y de las fuentes
orales o escritas a las que recurre, motivos por los cuales prefiero hablar de una posición
semicientífica o cuasicientífica del autor.403 Sin embargo, Prieto tiene verdadero interés en
de un yo que se pasea entre los paisajes y los paisanos de la provincia, pretende agregar
mayor exactitud y abundancia de datos. En estos “conatos de seriedad” -como él los califica
con su natural desparpajo- busca validar el propio texto desde una red de otros tantos textos
que interpola.
402
Así, dice Humboldt en sus Cartas americanas: “Mi relato de viaje [...] no contendrá sino lo que pueda
interesar a todo hombre culto: las observaciones físicas y morales, las condiciones generales, los caracteres de
los pueblos indígenas, las lenguas, las costumbres, el comercio de las colonias y las ciudades, el aspecto del
país, la agricultura, la altura de las montañas, la meteorología”. Cit. por M. Pierini, Art. cit., p. 166.
403
Aunque en honor a la verdad Prieto cumple con el método de Humboldt pero a menor escala, por ejemplo,
no había bibliotecas en la zona pero él lograba allegarse, por distintos medios, las fuentes más importantes.
404
En este sentido los paisanos de provincia resultan los otros, principalmente los que pertenecían a las clases
más desposeídas.
251
en diversos documentos:
En las horas serias que pasaba en el mesón, cuando no había ni criados con
quienes reñir ni lavanderillas a quienes aleccionar, ni cuestiones de presupuesto
que discutir, ni proyectos de correrías, ni chismes de vecinos, ni siquiera vidas
ajenas que sazonar con comentarios picarescos, pelábame las barbas, por
habérmelas con sendos librazos en folio para poner la historia de Querétaro
como nueva, y que no la conociera ni la propia madre que la hubiese parido
(VOS I, p. 207).
En segundo lugar, obtiene datos de las charlas entabladas con los hombres más
Apelaba a cuantos viejos topaba en mi camino, que aunque suelen ser los
pergaminos más misteriosos, pueden llamarse montoncitos de sal molida para
eso de las tradiciones y rarezas, que son como dice, el quid y el non plus ultra
[sic] de los historiadores a la vapeur, como ahora se estilan (Loc. cit.).
De esta manera inicia sus indagaciones con Las glorias de Querétaro de Carlos de
Sigüenza y Góngora y las adiciones a este libro del padre José María Zelaa e Hidalgo,405 y
sigue con la Relación peregrina, escrito según Fidel en “picudas cláusulas” por el jesuita
Querétaro, sino también sobre su arquitectura, geografía y otros aspectos. Con respecto a
405
Carlos de Sigüenza y Góngora (1645-1700) fue escritor, historiador, matemático y geógrafo. Su obra Las
glorias de Querétaro fue publicada en México por la Viuda de Bernardo de Hogal, 1680, y ampliada
posteriormente por el bachiller José María Zelaa e Hidalgo (1767-1813) en edición de 1803.
406
Francisco Antonio de Navarrete (1684-1749), jesuita, autor de la obra Relación peregrina del agua
corriente que para beber y vivir goza la muy notable, leal y florida ciudad de Querétaro, México, Bernardo
de Hogal, 1739.
252
los datos estadísticos consulta la Estadística del Sr. Antonio del Raso407 y el Diccionario de
Antonio Alcedo.408
Para investigar sobre el caso de Cadereyta recurre a las fuentes antes citadas y a los
padrones de población de ese Distrito, así como a los Informes de la Prefectura sobre obras
Juan del Río toma los datos de la Estadística de Juan María Balbontín.409
que toma de los textos antes citados, ésta es básicamente de carácter histórico: sobre la
templos; o de carácter geográfico y/o estadístico: situación del lugar, división política,
y económicos, etcétera. Presenta los datos a través de cuadros o integrados al texto, como
en el siguiente ejemplo:
[En Tequisquiápam] nos quedamos por un día más; pero en ese intervalo me
apoderé de unas apuntaciones estadísticas de mi buen amigo don Juan María
Balbontín, y en un abrir y cerrar de ojos como suele decirse, aderecé, zurcí,
compaginé, los siguientes renglones, que pido a mis lectores los agoten de un
sorbo, porque entre la prosa... la estadística es lo más eficaz para sustituir al
cloroformo (Ibid. p. 238).
En esa época México era (quizá lo siga siendo en algunos aspectos), un país
407
Antonio del Raso y Nava (1778-1848), político e historiador, autor de Estadística del Departamento de
Querétaro relativa a la población, presentada a la Excma. Asamblea Departamental en 19 de mayo de 1846,
Querétaro, 1846; y Notas estadísticas del Departamento de Querétaro, formadas por la Asamblea
Constitucional del mismo. Año de 1845, México, Imprenta de Lara, 1848.
408
Antonio Alcedo (1735-1812) nacido en Quito, Ecuador. Viajó por varios países de América y escribió
Diccionario histórico-geográfico de las Indias Occidentales o América. Es a saber: de los reinos del Perú,
Nueva España, Tierra Firme, Chile y Nuevo Reino de Granada, 5 vols., Madrid, 1776-1789.
409
Juan Ma. Balbontín, Estadística del Estado de Querétaro formada por el ciudadano Juan María Balbontín
en los años de 1854 y 1855, México, Imprenta de Vicente García Torres, 1867, cuya primera edición apareció
en el Boletín de la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística (México) VII: 1859, pp. 493-534.
253
Así que una de las primeras tareas que los liberales se echaron a cuestas fue la
integración nacional, mas para lograrla primero había que conocer el país; en este orden de
formulación lo guía, por un lado, una inclinación por lo científico, a la manera de Humboldt
Destinaré los siguientes subapartados para revisar dos temas centrales tratados en
VOS: el primero, la pobreza, que engloba casi todos los problemas percibidos por el autor y,
el segundo, uno de los más graves inclusive hasta la fecha, el problema indígena.
5.2.3.1. La pobreza
410
Cfr., prefacio de Francisco López Cámara, La estructura económica y social de México en la época de la
reforma (1967), 8ª. ed., México, Siglo XXI, 1982, pp. 1-10.
411
Escribo “en líneas generales” porque, en ocasiones, algunos liberales (como Fray Servando y José Ma.
Luis Mora, por ejemplo) se inclinaron por el centralismo ya que permitía un mayor control del país y, por
tanto, más estabilidad; en el sistema central los estados originales pasaron a ser departamentos con
gobernadores nombrados por el presidente de la república, en contra del federal con el que nació la nueva
república mexicana, siguiendo el modelo de los vecinos del norte, plasmado en la Constitución federalista de
1824. En 1853, con la llegada de Santa Anna al poder, se restituyó el centralismo. Cfr. Charles A. Hale, El
liberalismo mexicano..., p. 74 y ss.
412
De acuerdo con Adolfo Sánchez Vázquez “la ideología es un conjunto de ideas acerca del mundo y la
sociedad que responde a intereses, aspiraciones o ideales de una clase social dada y que guía un
comportamiento práctico de los hombres acorde con esos intereses aspiraciones o ideales.” En La filosofía y
las ciencias sociales, México, Grijalbo, 1976. Con respecto al liberalismo, éste ya se ha explicado con cierta
amplitud (Supra, 4.6. y 4.7.).
254
mundo la idea de “la riqueza legendaria de México”.413 Durante la primera mitad del siglo
XIX, el país, recién liberado del yugo español, se puso en la mira de los Estados Unidos y
representaba a nuestro país como una cornucopia de la abundancia con el vértice clavado en
el sur y abierto hacia el norte, simbolizando sin querer lo que ocurría realmente, la
industriales, mineros, grandes hacendados y alto clero, muchos de los cuales eran
El ascenso y descenso del imperio de Iturbide, la vigencia nominal más que real de
guerra contra Estados Unidos y la pérdida de gran parte del territorio nacional. La derrota
militar y la humillación moral infligida, provocaron una disputa todavía más acerba entre
413
Se ha visto el impacto de Humboldt en la llegada de tantos viajeros extranjeros al país durante esta época
en busca de riquezas para sí mismos y los países de los que provenían (Supra, 2.10.).
255
(México, Puebla, Querétaro, Jalisco, Guanajuato y Querétaro), que contaban con los
mejores índices de población y bienestar del país. Querétaro no tenía muchos pobladores,
pero sí una privilegiada posición geográfica a tal grado que Fidel comenta mediante el
Con una de sus manos poderosas recogía de Veracruz y de Acapulco los frutos,
y con la otra los cambiaba con las platas, las semillas y las mil producciones del
Bajío, las costas del Pacífico y la frontera.
En la confluencia de corrientes de tráfico increíbles: era el bazar en que se
cambian los productos del mundo todo para el surtimiento de la república (Ibid,
p. 146).
cultural:
Sin embargo, Fidel observa que en esta ciudad, rica y poderosa en otro tiempo, la
hallaban mejor como lo constatan los informes de Fidel sobre San Juan del Río,
Los pobres se agolpan a los estanques desde la mitad de la noche, y uno a uno
van sacando una ración tasada de agua; a veces es un cantarito por familia con
256
intervención de la policía; la sed es cada vez más irritante, las riñas suceden a la
escasez y se presencian tumultos por raspar de los suelos cenagosos un poco de
agua.
Las consecuencias de este malestar son el hambre, la desesperación, la
emigración o la muerte (Ibid., p. 30).
azote de la guerra, que asolaba a los habitantes de los pueblos en esta etapa tan desoladora
de la historia nacional. No obstante que en 1847 se creó la Guardia Nacional, con el fin de
remediar las catastróficas fallas del ejército regular, las luchas continuas entre las facciones
obligaban a la recluta o enganche de los hombres del pueblo para engrosar el ejército:414
“Los reclutas”, letrilla incluida en los poemas a que me he referido líneas arriba, gira
Es de sobra conocido que Santa Anna con el fin de subsanar la falta de recursos,
aumentó en forma inmoderada los impuestos, llegando a cobrarlos hasta por el número de
puertas y ventanas de las casas y por los animales domésticos que había en ellas, lo cual
414
Todos los ciudadanos de 18 a 55 años, debían registrarse en la Guardia Nacional, excepto las mujeres, los
representantes electos, los empleados públicos indispensables, los médicos, los miembros de las órdenes
mendicantes (no los sacerdotes) y los empleados domésticos. Cfr. E. Florescano, Op. cit., pp. 348-349.
257
produjo gran descontento popular, sobre todo si se contrastaba con los excesos y dispendios
pesaba sobre las clases infelices que no estaban exentas de pagarlas; agudizándose así la
mendicidad.415
Aquel gobierno dictatorial se hacía cada vez más odioso. Las contribuciones
eran excesivas y extravagantes y gravitaban pesadamente sobre las clases más
miserables. Siguiendo el ejemplo de Santa Anna, que no admitía
contradicciones en sus órdenes, los brutales gobernadores de los departamentos,
casi todos soldados, disponían a su antojo de las vidas y haciendas de sus
gobernados. Se fusilaba sin formación de causa, se aprehendía y desterraba a
los desafectos al gobierno, y se perseguía con más encarnizamiento a los
escritores que deslizaban en sus artículos la más leve crítica contra los
gobernantes.416
los mexicanos, pero debe tenerse presente en la reflexión sobre la problemática actual del
país, ya que explica muchos de los conflictos que se vienen arrastrando desde la colonia
415
Las alcabalas eran contribuciones fiscales que se aplicaban en compra-venta y permuta de bienes y
producción e importación de cualquier producto o artículo.
416
Alfonso Toro, Op. cit., p. 360.
258
civilización mesoamericana:
En la primera década del XIX, última del régimen español en tierras mexicanas, tales
Las castas comprendían los cruzamientos entre los diversos elementos étnicos
(español, indio, negro), el de cada uno de éstos con los mestizos y el de los mestizos entre
sí; en realidad eran muy numerosas, mas por necesidades de carácter práctico, se agruparon
eclesiásticas, como por los grupos pertenecientes a ellas, pues traían aparejados derechos y
españoles y criollos; en cambio, los indios, después de haber sido los dueños originales de
estructura colonial interna. Los grupos que detentaron el poder entre 1821 y 1855,
417
Guillermo Bonfil Batalla, México profundo. Una civilización negada, México, Grijalbo, 1994, pp. 9-10.
418
Cfr., Miguel Otón de Mendizábal “Origen de las clases medias”, Obras completas, t. II, México, Talleres
gráficos de la Nación, 1946, pp. 559-571, en Álvaro Matute, México en el siglo XIX. Antología de fuentes e
interpretaciones históricas, México, UNAM, 1972 (Lecturas Universitarias, 12), pp. 80-94.
259
obstáculo a vencer.
“indio”de la vida mexicana, pues se la pensaba oprobiosa para una gran porción de
habitantes en el país. Mora, cuyo padre había probado públicamente la refinada genealogía
y “la sangre limpia de su hijo”, llegó a aseverar que era en la raza blanca donde se había de
buscar el carácter mexicano, quizá porque no podía concebir que la nacionalidad residiese
desastrosos para los indios, pues de ser considerados como menores de edad en la colonia,
manera, en primer lugar, su identidad de indios y, en segundo, las escasas prerrogativas que
les fueron concedidas por los españoles (tribunales especiales, inmunidad respecto de
de la propiedad privada, la propiedad comunal de los indios “estaba ahora amenazada por la
teoría liberal, lo mismo que por las usurpaciones tradicionales de los grandes
terratenientes”.421
No obstante que las distinciones de raza y casta fueron abolidas legalmente, las
419
Cfr., Charles A. Hale, El liberalismo mexicano..., p. 223 y ss.
420
Aunque cabe aclarar que la constitución de 1824 no consagró expresamente los derechos ciudadanos, sino
que algunas constituciones estatales derivadas de ella garantizaron los de igualdad, seguridad, libertad de
imprenta y propiedad. Vid., Historia general de México, p. 533.
421
Charles A. Hale, El liberalismo mexicano..., p. 231.
260
habitantes del país. Dentro de las clases inferiores, integradas por campesinos, obreros y en
general todos los asalariados, eran los campesinos –indios casi todos- la capa pobre más
las haciendas, aunque los había no sometidos residentes al norte de México a los que se les
escasos kilómetros de la ciudad de México, como las que Prieto se encontró durante el
viaje.
1851 había en la república mexicana cerca de 8 000 000 habitantes, de los cuales la mitad
Si el difícil problema social de los indios, uno de los más vitales de nuestros
intereses sociales, llega a resolverse conforme a la humanidad y a la justicia,
entonces se habrá triplicado la población, pues en lugar de tener cuatro
millones de infelices esclavos, se tendrán cuatro millones de hombres libres [el
subrayado es mío] (VOS I, p. 404).
comenta Hale- no les importaba el indio, porque éste tanto étnica como socialmente era
diferente a ellos, es decir, a la elite criolla.423 No obstante, a los jóvenes liberales sí que
llegó a interesarles (lo probaré más adelante), es decir, a los románticos liberales que,
nación. En esta tarea la presencia física del indio, como mayoría étnica de la población, se
422
Sin embargo, dice López Cámara: “No debemos aceptar sino con grandes reservas los datos y cálculos de
que disponemos sobre la población mexicana de aquella época[...]las estadísticas oficiales eran
frecuentemente alteradas de acuerdo con las exigencias del momento”. Cfr., La estructura económica..., p. 14
y ss.
423
Vid., Charles A. Hale, El liberalismo mexicano..., p. 222.
261
La cuestión indígena era tan preocupante para Fidel que se propone -y lo logra-
insertar en el relato de VOS tres estudios sobre el tema -uno de su autoría y dos de
en distintas comunidades indígenas. Estos son: “Indios I” escrito por el Dr. Gabino
Bustamante (VOS I, pp. 213-220); “Indios II” de la autoría de Prieto (Ibid., pp. 344-355); e
“Indios III”, compuesto por el Dr. José Ma. Villa (Ibid., pp. 380-404).
obra, porque en su conjunto ofrecen una valiosa muestra de los conceptos del discurso
liberal sobre los indios, casi desconocidos no obstante su importancia.424 Cabe enfatizar –y
esto es muy importante- que dichas reflexiones son anteriores a las formuladas a finales del
siglo XIX por Manuel Orozco y Berra, Francisco Bulnes, Francisco Pimentel, Andrés
Molina Enríquez, etcétera, que son las siempre citadas por los investigadores.425 Presentaré
a continuación una síntesis de los temas y comentarios expuestos en cada ensayo y dejaré al
En “Indios I”, Prieto en compañía del Dr. Bustamante, visita San Francisquito y
otros pueblos situados a las orillas de Querétaro; es difícil –comenta Fidel- estudiar a los
indios por el aislamiento en que viven y la carga de creencias y prácticas censurables que
424
Gabino Bustamante (1816-1871) fue un médico y político liberal queretano. José María Villa fue también
médico, vecino de San Juan del Río, Qro. Ambos tenían amor por la etnología, ciencia que entonces estaba
naciendo.
425
Vid., José del Val, México, identidad y nación, México, UNAM, 2004 (La Pluralidad Cultural en México,
6), p. 131.
262
pesa sobre ellos. No obstante los obstáculos, Bustamante, con base en sus observaciones,
vida de los indios, con sus debidos matices según sean pobres o acomodados (los Mier y
base de maíz, habitación, moblaje y aperos; y sus ocupaciones que para la mayoría giran en
Los que trabajan en la hacienda tienen una retribución ínfima y un endeudamiento creciente
en la tienda del patrón; sus raquíticos presupuestos, en que no faltan los apartados
A pesar de que los indios viven en aislamiento, casi como animales -acota
creencias y prácticas religiosas, que a veces rehúyen por los gastos que implican. Sorprende
el espíritu comunitario que los anima, que contrasta con la tendencia a separarse de las
personas extrañas, y la fobia por criollos y mestizos: “Lo primero que procura es el
aislamiento de todas las personas que no sean de su raza; así que los indios no se reúnen ni
comunican sino por tribus o familias, separados en cuanto pueden de los que no son indios”
(Ibid., p. 215).
“Indios III” es el subtítulo del estudio que el Dr. José Ma. Villa envía como
respuesta a la solicitud que Prieto le hizo a su paso por San Juan del Río, zona sobre la que
la fusión con la española, que él atribuye a la herencia de la raza mongola de la que, afirma,
En el centro mismo del país -comenta Villa-, a pocas millas de la república, hay
inmensos pueblos que jamás han querido mezclar su sangre con la de los conquistadores
que podría conducir a una solución del problema, ya que sin mestizaje todo poderío
nacional es imposible.
Por otra parte, a Villa le parece calumnia atroz la de aquellos que considerándose a
sí mismos como “sociedad de razón” tachan al indio de flojo, perezoso, holgazán; porque -
postas, criado doméstico y la más segura bestia de carga que se conoce; en fin, es la
máquina viviente más activa y eficaz de que se sirve la gente de razón para todo lo que
pone en movimiento la vida social y para las ocupaciones más viles y degradantes. En
realidad -comenta con sarcasmo- “[dicha sociedad] medio española, medio negra, medio
mulata, medio mestiza, [es la] que explota a los indios hasta la enfermedad y la agonía”
(Ibid., p. 383).
El autor de este apartado continúa con una exposición de temas parecidos a los
inicialmente tratados por Bustamante y luego pasa a describir las grandes ceremonias
natural de la vida y con las principales fiestas religiosas. De esta manera reseña las
costumbres, los mitos y los rituales en los que aflora -y él lo enfatiza- un profundo
Pinta a detalle la forma en que se desarrollan las fiestas de Carnaval, Semana Santa,
Todos Santos, Día de Muertos, sin que escape nada a sus oídos y a su mirada: procesiones,
264
atención que sean tan similares a la forma en que se efectúan estas festividades en la
actualidad, como si nada hubiera cambiado: Xochimilco, Milpa Alta, Tláhuac, Culhuacán,
son algunos de esos pueblos en los que las tradiciones indígenas permanecen en culturas
perfeccionamiento, y pide a Prieto que si algún día está en oportunidad de hacerse cargo de
imaginación y todos sus esfuerzos, para mejorar la condición física y social de estos
hombres.
En fin, Prieto está pendiente de todo lo que atañe a los indios, y trata de representar
la vida de éstos a lo largo del texto en tipos, escenas, costumbres, datos estadísticos,
sitúa su exposición inmediatamente después de haber incluido los datos estadísticos del
La descripción de la forma en que viven los indios coincide con la realizada por sus
amigos, por lo que no es necesario repetirla; Prieto la resume dramáticamente diciendo que
viven en estado de miseria, barbarie y superstición. Los indios viven en peores condiciones
426
Apunto como dato curioso que Fidel observa y registra el culto a la Santa Muerte cerca de Tequisquiápam,
hoy tan vivo en el México profundo, que por lo visto es de origen indígena, al respecto escribe: “El templo
está abierto día y noche. ¿Hay dos jóvenes que se juran amor? Van y ratifican su juramento en el templo de la
muerte. ¿Hay un agravio qué vengar? Antes de perpetuarse la venganza se consulta con la muerte la
resolución. ¿Se cría una amistad, nace un niño, se reconcilian los enemigos en aquellos lugares? Es forzoso
atestiguarlo con la muerte” (VOS I, p.293).
265
que los negros, como lo demuestra la comparación que hace de la distribución de los
raquíticos presupuestos de unos y otros. La crisis -comenta- ha dejado a los indios como
única salida económica el corte de lechuguilla, especie de maguey con la que tejen las
jarcias. Es tal la pobreza -ejemplifica para demostrarla y para conmover a los lectores- que
andan casi desnudos y para dormir hacen una excavación en la tierra en la que queman
algunas ramas y pencas de maguey, sepultándose en ese horno imperfecto con las
ideología liberal, piensa que los curas podrían ser los únicos capaces de abolir esta
“barbarie sacrílega”, mas resulta una tarea imposible de realizar, sea por la rapacidad de los
Finalmente, aunque considera todos los males de los indígenas como producto de la
política española, que en nombre del evangelio y la sombra de la cruz aletargó a esta raza
con el opio de la superstición y de la ignorancia, hace una fuerte crítica a los partidos
Cadereyta, que arroja saldos negativos pese a los esfuerzos realizados por las autoridades:
427
Prieto se inició como liberal moderado, pero después de 1855 cambia a liberal puro (o radical); siendo
Ministro de Hacienda en 1861, en el gabinete del Presidente Juárez, le tocó poner en marcha la ley de
desamortización de los bienes del clero que, como es de suponer, lo convirtió en blanco de múltiples ataques.
266
en general, en el discurso liberal sobre los indios, pues si por una parte se reconoce, exalta y
desea construir la mexicanidad, por otra, se ve a los indios como los otros, los diferentes y
lado se aboga porque no se les tache de holgazanes e indolentes, puesto que sobre ellos
descansa la economía del país, por otro, se les acusa de toda clase de males: embriaguez,
Se describen con vivacidad sus hábitos, fiestas y costumbres, pero se les desprecia y
y resistencia de los indígenas ante la acción constante, violenta y tiránica de sus opresores,
colonización libre, sin trabas ni presiones, que conduzca a los indios de la barbarie a la
civilización, y tiene por cierto que sólo por el mestizaje los indios alcanzarán su
mexicana.428
428
Vid., José del Val, Op. cit., p. 132.
267
VOS, sus elementos y diversos accesorios, y el papel del lector, a quien todos los esfuerzos
van dirigidos. Conforme se lee, el lector va dibujando una imagen del autor, al tiempo que
va siguiendo las instrucciones de lectura; esta imagen puede construirla guiado básicamente
por las estructuras tanto discursivas como narrativas en las que se inserta la enunciación.
La figura del emisor inscrita en el texto equivale al autor implícito que cede la
caso de VOS, porque el autor implícito finge que la narración procede de un emisor distinto
a él- ambos se funden en una sola figura, participan de las mismas características y son
indistintos uno del otro. Además, dado que en el relato de viajes se mezcla abiertamente la
verdad con la ficción, es inevitable asociar su figura con la del autor histórico, con todas las
de esta forma cóncava -sostiene Iser- no se impide aun cuando los textos parezcan no
estrategias utilizadas.429
El texto se presenta ante el lector como una especie de “estado vacío” que él debe ir
llenando. Los espacios vacíos o blanks –explica Iser- “describen menos una carencia de
determinación del objeto intencional o de las perspectivas esquematizadas que más bien la
429
W. Iser, El acto de leer..., p. 63 y ss.
268
capacidad de ocupar un espacio determinado del sistema en el texto por medio de las
Por otra parte los “blancos” programados en un texto son posiciones de lectura que
ubica como constructor del texto, al llenar los blancos, inferir significaciones, conectar
segmentos y perspectivas dentro y fuera del texto. De acuerdo con Eco se puede decir que
el texto en verdad es un mecanismo económico que necesita del lector para activarse:
[...] un texto (con mayor fuerza que cualquier otro tipo de mensaje) requiere de
ciertos movimientos cooperativos, activos y conscientes por parte del lector.431
Para Iser los blancos (blanks) indican suspensión de las posibilidades de enlace
(connectability) entre segmentos del texto. Estos vacíos son inherentes a toda narrativa, la
cual, en efecto, presenta una serie de escenas sincrónicas que el lector debe organizar y
relacionar de modo que formen una imagen diacrónica según las instrucciones implícitas en
el texto. El lector llena vacíos creando conexiones que forman un todo coherente de los
segmentos, inventa las conexiones que el texto admite en un momento determinado y las
Entonces más que una exigencia de complementación, los espacios vacíos muestran
lector implícito, Iser considera que un texto contiene en potencia todo un universo y se vale
de la metáfora de las estrellas para aclarar todavía más este hecho: “las estrellas en un texto
430
Ibid., p. 280.
431
Umberto Eco, Lector in fábula. La cooperación interpretativa en el texto narrativo, Barcelona, Lumen,
1989 (Palabra en el Tiempo, 142), p. 80.
432
Cfr., W. Iser, El acto de leer, p. 280.
269
literario son fijas; las líneas que las unen, variables”;433 pero esta pluralidad de elementos
latentes que la lectura actualiza está, en cierta medida, planificada, programada y, sobre
todo controlada por el propio texto, que necesita del lector para que sus potencialidades se
programa de lectura inscrito. De ahí que sea posible estudiar el fenómeno de la lectura a
partir del texto y no a partir del lector empírico, pues el texto contiene, como en espejo, el
En los últimos años, se han multiplicado las clases de lectores propuestos por la
teoría; no obstante, en términos generales se pueden repartir entre dos grupos: los que
existen fuera del texto (lectores reales) y los que existen dentro, en potencia o virtuales
cuya presencia me interesa averiguar en la obra, pues mediante su figura el autor tenderá un
puente para llegar al lector contemporáneo (el lector de la época en que se escribe el texto)
En el acto de lectura tiene lugar una elaboración del texto que es posible llevar a
la organización de sus estrategias textuales toma en cuenta las competencias o saberes del
lector, capaces de dar contenido a las expresiones que utiliza; por ello dota a su lector
implícito o lector modelo, según Eco, de dichas capacidades; por consiguiente, dice el
433
Cfr., W. Iser, The Implied Reader. Patterns of Communication in Prose Fiction from Bunyan to Beckett,
Baltimore and London, the John Hopkins University Press, 1974, pp. 282 y ss. La traducción es mía.
270
Si bien toda obra encierra a su propio lector implícito o modelo, hay una serie de
construcción de una imagen (en el sentido más amplio del término); c) las convenciones del
previas que el lector implícito debe poseer, es llamado por Iser repertorio literario “en
cuanto que el texto encapsula unos conocimientos previos”, referido éste no sólo a los
textos precedentes, sino igualmente “a las normas sociales e históricas, al contexto socio-
programa de lectura y está determinado, en gran medida, por las estructuras narrativas y
discursivas, así como por el acuerdo o desacuerdo con las convenciones que rigen al género
texto, son las actividades primordiales que el lector habrá de realizar, pues la imagen que
434
U. Eco, Op. cit., pp. 78-79.
435
W. Iser, El acto de leer..., p. 117.
271
construye a partir del relato consta de personajes, espacios, conflictos, sistemas sociales y
“contrato de inteligibilidad” entre autor y lector del que habla Culler;436 así el texto se
concordancia o de discordancia con el mundo del extratexto, por lo que tiende a ser
ofrezco algunos ejemplos de cómo funciona dicho programa, si bien pueden observarse
otros más en las citas con que apoyo los aspectos contextuales de VOS.
obra, pero es también el conjunto de normas sobre las cuales se edifica, es decir, el
que es. Dicho autor se manifiesta tanto en las elecciones lingüísticas y técnicas narrativas
como en la ideología que las sustenta, por lo que resulta responsable de los valores
transmitidos en la obra. En el otro polo textual se encuentra el lector implícito: “Todo autor,
436
Un “contrato de inteligibilidad” que se pacta con el lector (pero también con el auditor) con objeto de
entablar una relación de aceptación, cuestionamiento o abierto rechazo entre su mundo y el propuesto en el
relato. Vid., Jonathan Culler, Structural poetics, Nueva York, Ithaca, 1975, cit. por Pimentel, Op. cit., p. 10.
272
al escribir, cuenta con el lector. El lector es parte de la estructura básica [de la obra], no
entra directo en el texto,438 de modo que resulta responsable de las aserciones tanto
sentido del texto. En este proceso destacan algunas instrucciones o estrategias como las
autor a fin de entrar en contacto directo con los lectores, y guiar y asegurar la interpretación
de la obra. Dichas instrucciones quedan inscritas en las estructuras mismas del relato, tanto
llamar a sus lectores con los nombres de “amigos” o “queridos lectores”, es decir, se
dirigen a ellos para llamar su atención sobre diversos acontecimientos del texto. Fidel los
Habrá acontecido sin duda a algunos de mis lectores en sus juveniles años, y si
no le ha acontecido, le ruego que se lo suponga, siquiera para que no comience
nuestra discordia desde las primeras palabras [el énfasis es mío] (VOS I, p. 59).
437
Germán Gullón, El narrador en la novela del siglo XIX, Madrid, Taurus, 1976, p. 159.
438
“Esta figura coextensiva con su obra es más verdadera para el lector que la figura verdadera y mortal del
autor empírico” comenta Graciela Reyes, Polifonía textual. La citación en el relato literario, Madrid, Gredos,
1992 (Biblioteca Románica Hispánica. Estudios y Ensayos, 340), p. 104.
439
Desde luego que hay otro tipo de estrategias o programas de lectura: la primera de ellas, su filiación
genérica y después las estructuras narrativas, temporales y espaciales, descripciones, comparaciones,
analogías, referencias a objetos o entidades en el mundo del extratexto; algunas ya presentadas a lo largo de
este capítulo.
273
posesivo funciona como marca inclusiva de los lectores dentro de su campo, estableciendo
con ellos un nivel de cercanía y familiaridad, al grado que bien podrían darse algunos
desacuerdos entre ambos; aunque también se percibe el empleo de la ironía que disminuye
el valor de lo escrito para lograr el efecto contrario, como sucede en el siguiente fragmento.
forma en que se está organizando la escritura del relato; como podrá notarse en la
Fidel registra cuanto ve y escucha en una carpeta (especie de diario de campo), donde
escribe sus apuntamientos o apuntaciones, pues de una u otra manera llama al registro de
sus notas, que estructurará más tarde a fin de dar forma al relato del viaje, con lo cual
En la obra son pocas las apelaciones que en forma explicita se hacen al lector, pues
5.4.2. Generalizaciones
de manera más sutil y por tanto más difícil de detectar, lo incorpora al relato haciéndolo
participar de sus opiniones u observaciones sin más que exponerlas, como meras
todo el país:
[...] esa miseria que propaga e introduce la leva y los impuestos onerosos hasta
las últimas clases de la sociedad; en los cuarteles, en los palacios, brillan los
uniformes, deslumbran los trenes de los funcionarios, embelesan las
evoluciones militares, y como que remeda el bienestar la cómica ostentación del
poder (VOS I., p. 201).
Al extraño, en las casas que están bajo esa influencia, se le aleja y repele, sin
que el ofendido vea jamás a su adversario; se deshace su casamiento, se
improvisa otro; el uno lleva a la desesperación a unos jóvenes, el otro a la
prostitución a los otros; pues bien, las conjeturas son varias, la elaboración de
las intrigas se hizo en una dirección de conciencia...entre las tinieblas del sigilo
sacramental (Ibid., p. 190).
imperantes:
440
Emile Benveniste, “El aparato formal de la enunciación”, en Problemas de lingüística general II, trad.
Juan Almela, México, 11ª. ed., Siglo XXI, 1993, pp. 84-85.
441
No voy a abundar en ejemplos porque de cierta manera ya he aludido a estas generalizaciones al tratar
otros temas, por ejemplo: espacio, tiempo, indios, pobreza, etcétera.
275
lector puede identificarse con ellas; por eso el autor descalifica el proceder de los malos
Cómo les traería yo, en carretadas, unos patriotas de mi México, de esos rifleros
de cafés que así le atinan a una trampa como a un empleo; desvelados de
manojo que así eran espías y esbirros de Arista como son hoy próceres del otro;
que organizan un vítor y un carro como zurcen un anónimo, o piden una
entrevista para perder a un bienhechor (VOS I, p. 126).
Señala las carencias y los peligros a los que se exponen las mujeres del pueblo:
Hay un espíritu invisible que nos acaricia, que nos mima, que se relaciona con
nuestro espíritu [el énfasis es mío], en esa especie de unión que nos hace
sospechar otro mundo de luz, de armonía, de perfume; el mundo del espíritu
(Ibid., p. 305).
que las generalizaciones, configuran también al lector, es decir, delinean sus características,
Son muy abundantes y de diversa naturaleza los comentarios hechos por Fidel en
VOS, sólo voy a destacar algunos que tienen la intención de atraer el lector a su campo; por
ejemplo, la generosidad de un joven que lo auxilia cuando se siente enfermo, que lo hace
Y no se crea que era por simpatía política... ni tampoco por mí; pues ni le había
dicho mi nombre, ni creo me habría oído mentar en su vida, sino por bondad,
por ternura, hacia los sufrimientos de un hombre cualquiera, por ese
sentimiento generoso hacia la desgracia, que sublima y enaltece el carácter
nacional entre los que no se han empedernido o contaminado respirando la
pestilente atmósfera de los partidos (Ibid., p. 119).
O, mejor dicho, con la mala política, a la que contrapone la amistad y fraternidad surgida
entre los miembros del partido liberal exiliados en Querétaro, que se reunían
442
Se refiere a un levantamiento cruelmente reprimido en Guanajuato, encabezado por el capitán José María
Jordán, el 17 de julio de 1853.
277
se acrecentaba en los momentos de más peligro y sufrimiento, con lo que parece modelar y
Entonces sí, entonces como que me conformaba con mi suerte y me volvía con
ternura a mis creencias, como se abraza el verdadero cristiano a su cruz.
Entonces esta religión democrática que yo acato y reverencio, porque viene de
Dios, y tiene su oriente en el Evangelio sagrado, entonces esta fe política que
aduna la razón y el sentimiento, fijando su símbolo en el amor y el bien,
refrescaba mi espíritu y abría mis ojos a la esperanza (Ibid., p. 146).443
tener determinados miembros de la sociedad, por ejemplo las mujeres, como ya se ha visto,
o los buenos sacerdotes, como el padre Montes, a quien conoció en Cadereyta, cuya actitud
exalta y admira:
443
El verbo adunar significa unir, juntar, congregar, unificar.
278
Al igual que los primeros atisbos de una modernidad por llegar, a la que algunos
Los que quieren valorizar los beneficios del telégrafo, del ferrocarril y de otras
mejoras con sumas y restas, ¿qué me digan lo que vale la paz del alma, lo que
vale la tranquilidad de un pueblo, lo que valen para el corazón y para los
intereses una indicación, una noticia salvadora? ¡Los hombres que tal hacen
deben aspirar a sobrestantes y mayordomos, jamás a hombres de Estado! (Ibid.,
p. 306)
Las estrategias de lectura utilizadas en VOS postulan un lector activo que debe
realizar una serie de acciones complejas y poseer aptitudes tales como: gusto por la lectura
etcétera-; cierto conocimiento del entorno sociopolítico a fin de entender los problemas
planteados y la ironía del autor para tratarlos; gran sensibilidad, por lo menos la necesaria
para sentir ciertas vivencias que el narrador le asigna; capacidad evocativa; y actitudes
morales positivas.
papel lectoral, percibirá entonces la profundidad del texto, que no se reduce a la trama por
más interesante que sea, sino a la representación de México como un lugar lleno de
riquezas y bellezas naturales, pero con grandes problemas que afrontar, de los cuales debe
puente entre el autor y los lectores contemporáneos del relato o lectores reales, a los que
279
Prieto quería llegar, los cuales eran sujetos alfabetizados, leían el periódico, pertenecían a
los incipientes sectores medios, tenían cierta cultura básica, estaban o podían estar
literatura -en la que según lo analizado en el presente trabajo se sitúan los relatos de viajes-
los periódicos una lucha abierta entre los liberales y sus opositores con dos visiones
En VOS, Fidel aprovecha su viaje exilio, entre otras cosas, para cartografiar el
espacio o territorio de la patria posible, detectar los problemas más graves y buscar
444
Por cierto Anderson ilustra su aseveración con El Periquillo Sarniento, de Fernández de Lizardi, a la que
llama novela nacionalista donde la “imaginación nacional” opera en el movimiento de un héroe solitario a
través de un escenario social impenetrable. Vid., Benedict Anderson, Op. cit., pp. 46-47 y 52-54.
280
identidad nacional; en otras palabras, aspiraba a hacer de sus lectores reales sujetos
nacionales.
Con esto llegamos al problema de la identidad, que es otra de las palabras y, más
parte es así, porque la identidad es una resultante del intrincado desarrollo histórico y de
pensamiento.
recurrido a algunos de ellos sólo con el fin de espigar elementos necesarios para entender la
como un proceso de carácter social necesariamente, de ahí que pueda hacerse un corte que
La identidad ha sido empleada para significar “el conocimiento de lo que uno es” y
tiene un sentido de semejanza con algunas gentes y de diferencia con otras. Dice, al
respecto, el sociólogo británico Warren Kid, en forma muy sencilla en apariencia, puesto
445
Entre ellos: Héctor Díaz-Polanco, La cuestión étnico-nacional, México, Línea, 1985; Enrique Ubieta
Gómez, Ensayos de identidad, Madrid, Letras Cubanas, 1993; Warren Kid, Culture and Identity, Hampshire,
G. B., Palgrave-McMillan, 2002; Susana A. Montero Sánchez, Op. cit.; y José del Val, Op. cit.
281
identidad (o aun identidades), los sociólogos usualmente separan los dos conceptos; así, con
‘cultura’ representan el macromodelo -el gran cuadro- y con ‘identidad’, el más pequeño,
Otro interesante punto en relación con este tema es preguntarse por el significado de
“la identidad social”, que según Kid es equivalente a ser capaces de conocer quiénes somos
nosotros.447 Construir la respuesta a esta interrogante implica una empresa masiva que
requiere una gran reflexión y contemplación mental; pero que si se logra, si los humanos
tienen un sentido de quiénes son ellos como personas, puede resultar vital para la vida de la
sociedad. En este sentido se entiende la gran empresa abordada por los románticos liberales
los otros miembros del grupo; sin embargo, la identidad y cualesquiera de sus niveles,
aspectos o campos debe comprenderse y concebirse como una relación social susceptible de
transformación. Al respecto señala José del Val: “las identidades no son atributos
446
Warren Kid, Op. cit., p. 7. La traducción de Kid, en este caso y los subsecuentes, es mía.
447
Ibid., p. 24.
448
José del Val, Op. cit., p. 14.
282
época a que me estoy refiriendo en este trabajo, por lo que tal como se ha hecho aquí, hay
cual dicha identidad es urgida a manifestarse, así como las características del agente o
De manera que se puede acotar una serie de aspectos que integran la manera de vivir
de un grupo, o sea su cultura, necesarios para lograr su cohesión, aun en la acualidad. Tales
son: a) los valores dominantes en una sociedad; b) los valores que guían o deben guiar la
dirección que los cambios sociales podrían tomar; c) el lenguaje (compartir los mismos
considerado como la forma correcta para que la gente conforme su vida diaria; f) lo que
debe ser tenido como los más altos logros de un grupo, incluyendo ciencia, arte, literatura,
tierra.450
todos) haya sido detectada por Prieto como de extrema urgencia y se haya puesto
449
Loc. cit.
450
W. Kid, Op. cit., p. 9.
283
sobre los destinatarios del texto (lectores reales), con el fin de formarlos e informarlos,
nacional. En esta actividad Prieto no está solo, a él se unen los miembros de la primera
generación liberal, que tomaron conciencia del valor del discurso literario como un medio
para modelar la identidad nacional; sumando a la acción política, la cultural. Ellos pensaban
que mediante la inculcación de valores culturales, poco a poco, los ciudadanos adquirirían
Anderson, que a partir del análisis de diversos procesos (efectuados en diferentes países)
y las cambiantes ideas sobre el tiempo, plantea los orígenes de la nación y concibe a ésta
definición:451
Es imaginada:
Es limitada:
451
B. Anderson, Op. cit., p. 23.
284
porque incluso la mayor de ellas, que alberga tal vez a mil millones de seres
humanos vivos, tiene fronteras finitas, aunque elásticas, más allá de las cuales
se encuentran otras naciones.
Es soberana:
como el equivalente de una denuncia del carácter ilusorio del fenómeno de las naciones.
Así, Gellner, con cierta ferocidad, sostiene que el “nacionalismo no es el despertar de las
Bonfil Batalla estima -creo con justa razón- que: “la política liberal del México imaginario
tuvo efectos desastrosos en el México profundo[...]. La nación que se quería, debía imitar el
comenta: “Las comunidades no deben distinguirse por su falsedad o legitimidad, sino por el
estilo con que son imaginadas”;455 a mi juicio este pensamiento es clave para valorar la idea
de nación planteada por los primeros liberales románticos: una comunidad imaginada,
452
Ibid., pp. 23-25.
453
Ernst Gellner, Thought and Change, p. 169, cit. por B. Anderson, Op. cit., p. 24.
454
Bonfil Batalla, Op. cit., p. 153.
455
B. Anderson, Op. cit., p. 24.
285
soñada, idealizada, pero con una aplastante materialidad y gran capacidad de generar
identidad- es un largo y simbólico proceso que no está basado en líneas territoriales aunque
uso de los cuales capacita a la gente para actuar o interactuar tanto con los otros, como con
Esta actitud predominó aun con el triunfo de la Reforma y tiene como fundamento la
igualdad y homogeneización que los liberales consideraban necesarias para el triunfo de sus
456
Al respecto comenta irónica y amargamente Bonfil Batalla Un país tan lleno de indios no podía seriamente
aspirar a la modernidad y el progreso, parecen haber pensado los liberales. Su tendencia a vender poco y
comprar lo indispensable los hacia enemigos de la panacea de la época: el libre cambio y la empresa libre. Su
apego a técnicas ancestrales era la negación del nuevo dios encarnado en la tecnología. [...]De cualquier
forma, la visión del papel que jugaba y podría desempeñar el indio en la sociedad nacional no se apartaba, en
esencia, de la que tuvieron los encomenderos y después los criollos dieciochescos: una desgracia para la
patria, un impedimento para ser completamente franceses o norteamericanos, que parecía ser la única manera
imaginable de ser mexicanos. Op. cit., p. 154.
286
propósito de construir una nación formada por ciudadanos regidos por leyes iguales,
propósito de crear un Estado soberano y moderno, era un proyecto que implicaba una
construcción activa e inmediata; por ello, pese a las múltiples dificultades con las que
tuvieron que enfrentarse, entre las que destaca el conflicto con el partido conservador,
Dotar de identidad a una sociedad tan compleja era un objetivo difícil de alcanzar,
pues los grupos humanos en las distintas regiones de la provincia mexicana escasamente
constituían una sociedad, mucho menos, una nación. Lo que se ofrecía a la vista era un
conglomerado heterogéneo de pueblos y grupos sociales que serían o podrían ser la materia
La tarea nacionalista que tenían enfrente era inmensa: la extensión tan considerable
y los violentos contrastes sociales eran otros factores que obstaculizaban su cumplimiento;
de modo que fue una idea genial, en ese momento, hacerlo a través del periodismo y la
literatura. Gracias a una combinación afortunada, la literatura –en la cual ocupa un lugar
generación precoz en la que se incluyen Mariano Otero (n. 1817) por corto tiempo,
Ponciano Arriaga (n. 1811), Miguel Lerdo de Tejada (n. 1812), Melchor Ocampo (n. 1814),
Ignacio Ramírez (n. 1818) y Guillermo Prieto (n. 1818) -algunos de cuyos miembros
287
circunstancias bien hubieran podido alejarse gradualmente del liberalismo político clásico;
sin embargo, la polarización política que tuvo lugar en México de 1846 en adelante,
impidió llevar a la práctica las nuevas ideas, tales como la visión orgánica de la sociedad y
la aplicación del enfoque histórico al análisis social; de modo que continuaron dominando
Republica Restaurada (1867-1876), los liberales al poner en práctica sus ideas e ideales
acerca de la organización del país, se manifiestan abiertamente por asimilar a los indígenas
en la cultura dominante –tal como lo había propuesto Guillermo Prieto en VOS- creyendo
otorgan a los indios es profundamente romántico, idealizándolos como héroes del mundo
del siglo XIX y deja traslucir un proyecto político no sólo personal sino colectivo, el de los
liberales que se trazaron como objetivo construir una nación. Buscaban la “síntesis de lo
457
Había algunas variantes en el pensamiento de los miembros de la Primera Generación de Reforma. Por
ejemplo, Mariano Otero, el teórico del grupo, cuyo pensamiento es sumamente importante y urge explorar,
dividía a las clases sociales mexicanas en propietarias y no propietarias. Estas últimas, formadas por la clase
media que para él “constituía el verdadero carácter de la población”, comprendían a profesionistas y
proletarios que incluían a los pueblos indígenas que conservaban “su carácter nacional”. Desgraciadamente
Otero murió muy joven (1850) y los miembros de su Generación en el momento en que decidieron participar
en la tarea de forjar la identidad del país, dejaron a un lado a los indios y a las clases populares en aras de la
homogeneización. Cfr., Mariano Otero, Ensayo sobre el verdadero estado de la cuestión social y política que
se agita en la República Mexicana, México, s.p.i., 1842.
288
mexicano”,458 síntesis resultante de una invención cultural construida con los elementos del
romanticismo liberal e impuesta a la amplia diversidad del país como una parte de su
las contradicciones raciales, sociales y geográficas del país a fin de establecer los cimientos
de una nación capitalista, cuyo paradigma radicaba en los Estados Unidos. Se trataba, pues,
de unificar los elementos existentes en una centralista y sintética cultura nacional con base
en el mestizaje.
humanas que deben ser rescatadas para los mexicanos con el propósito de fundar una
realidad de la nación.
458
Cfr., José Joaquín Blanco, Crónica de la poesía mexicana, México, Universidad Autónoma de Sinaloa,
1979.
289
CONCLUSIONES
realización del presente trabajo pueden compararse con un largo y enriquecedor periplo a
soluciones. El itinerario seguido a fin de llegar a la articulación del libro Viajes de orden
permitió adquirir una visión general del problema para después enfocar el objeto de estudio
obra. He condensado su larga y fecunda vida en las etapas más significativas que la
una sociedad rigurosa; desterrado tanto por errores como por aciertos; poeta nacional;
patriarca venerable; en fin, generador y persistente constructor del pensamiento liberal y del
orden constitucional.
círculos literarios, persiguiendo en todas estas esferas su propósito y valiéndose de todas las
lo político. El mismo autor dejó bosquejada en sus Memorias la imagen con la que quiso
trascender su aquí y su ahora, ligada a la visión de la patria recién inaugurada. Imagen que,
sin soslayar sus ingredientes ficcionales, ha sido avalada por la historia y la historiografía
literaria, por los testimonios de sus contemporáneos y por sus diversos biógrafos.
trae al texto la vida de otros grandes personajes (figuras ilustres y héroes de la patria) que
conoció, trató y admiró, y los hechos en que participaron, en muchos de los cuales fue
testigo pero también actor. Aunque no olvida a los personajes populares a quienes observa
Porfiriato.
Todos los géneros cultivados por Prieto tuvieron el objetivo común de apoyar un
proyecto de nación, pero se perfilan como sus preferidos para alcanzar tal fin los cuadros de
costumbres, las memorias, los poemas de corte popular y la literatura de viajes –objeto de
291
estudio del presente trabajo- que de alguna manera incluye a los anteriormente
mencionados.
Desde una perspectiva actual, los libros de viajes pueden relacionarse con diversos
campos de investigación, entre ellos, sin que la lista sea exhaustiva: a) con la literatura
comparada, porque al mezclarse la literatura de viajes con otros géneros, los instrumentos
disciplinas; b) con los estudios culturales dado que existe la tendencia a integrar los textos
de viajes en el conjunto más general de los textos culturales, de modo que puedan ser leídos
en su compleja dimensión ideológica; c) con la imagología, ya que las obras de este género
reproduciendo una ideología al respecto; d) con los estudios sobre género literario o
las identidades nacionales, porque al representar las culturas no sólo desde el exterior, sino
también desde su propio interior, los textos de viajes resultan idóneos para ofrecer una
imagen de identidad.
Por algunos de los terrenos antes señalados me condujeron mis indagaciones, pero
me detuve con especial interés en los dos últimos: en los estudios de género porque fue
prioritario enfrentar el reto de describir la literatura de viajes, ya que el texto que analizo se
estudio de las identidades nacionales, debo decir que éste fue uno de los motivos
como pura esencia o alegoría nacional, sino como espacio crítico marcado por una
su estudio; para llegar a una descripción de este género he seguido un modelo basado en las
existencia a partir de una teoría del discurso literario y la histórica o pragmática, que
induce a constatar su presencia en cierto periodo histórico. Por lo que, para llegar a la
primacía al aspecto empírico, ya que concibe a los géneros como hechos de cultura y de
historia, sea cual sea su amplitud, duración o capacidad de recurrencia, de manera que abre
camino a la idea de que sólo las variaciones del género cuentan desde el punto de vista
literario. Otros conceptos fundamentales de Genette aplicables a este fin, son los de ficción
formales, en que el teórico francés parece inclinado a situar los relatos de viajes.
polos. Por un lado, se la suele considerar como narratio vera o prosa literaria no ficcional;
por otro, se prefiere leerla como ficción, para disfrutar sus aspectos novelescos. A mi juicio,
293
aunque son legítimas ambas lecturas, en la práctica se observa que los lectores de este tipo
de textos generalmente no se concentran en un solo polo, sino que van de uno a otro; de
modo que se establece una tensión entre los elementos referenciales y los imaginativos del
De lo expuesto por ambos teóricos resulta que la teoría moderna de los géneros
relativismo y mutabilidad de la forma, según las épocas históricas y las culturas que la
número de géneros posible y hasta la posibilidad de que una obra puede situarse dentro de
de la literatura de viajes.
como una forma híbrida dado los géneros que recoge, su variedad de discursos y su
rasgos dominantes del texto, como son: la mezcla de géneros y discursos; la estrecha
En una vertiente los géneros son parte de la estructura de las obras; en otra, vehículo
en cada periodo de acuerdo con el sistema literario vigente. Según Todorov la historicidad
del género literario es el fundamento de su ser como género; presupuesto que me condujo a
294
los primeros relatos del género, entre los que destacan las obras fundacionales de Marco
Polo y Cristóbal Colón; y, ya en Nueva España, las de Hernán Cortés y los cronistas más
importantes de los siglos XVI al XVIII, hasta llegar a Alexander von Humboldt, el Gran
Viajero. Durante el siglo XIX, el discurso humboldtiano sobre México influyó no sólo en el
deseo de viajar a la novel nación, sino también en escribir sobre el viaje siguiendo su forma
de escritura.
hacia, desde y en México, esquema que aunque circunscribo a tierras mexicanas, bien
podría aplicarse a otros países hispanoamericanos. Gran parte de los estudios de la literatura
grupo, que incluye escritores viajeros “desde dentro” y “por dentro” de nuestro país, abre
género; en segundo, conforma el intertexto dentro del cual se produce la obra de Prieto; y,
en tercero, por las razones antes expuestas, constituye una aportación al desarrollo de
Dentro del gran intertexto de la literatura de viajes surge VOS, aunque el autor sigue
concretamente los modelos específicos del barón Von Humboldt en su Ensayo político del
remite no sólo a la compleja red de textos literarios implicados en la trama de la obra, sino
VOS es un texto ligado a la literatura del exilio, puesto que se produce a partir del
destierro impuesto a don Guillermo por orden suprema de Antonio López de Santa Anna;
sin embargo, se trata de un exilio sui generis, pues es desterrado a una población cercana a
su ciudad y sus compañeros de lucha política que han quedado atrás; pero logra superar sus
llena de dinamismo, husmea por todos lados, escucha conversaciones y charlas interesantes
de los habitantes del lugar, entabla relaciones cara a cara con todo tipo de personas y asiste
libro deja ver un fuerte contenido autobiográfico, circunstancia de la que estaba muy
consciente cuando dispuso que al final de sus Memorias, donde relata acontecimientos que
van del año 1828 a 1853, se añadieran los Viajes, que comprenden acontecimientos vividos
de 1853 a 1855. En la larga introducción de VOS enlaza ambos libros mediante el tema del
muchos de los cuales forman parte de nuestro legado histórico. Bien que podría haber
ordenado que cada uno de sus libros de viajes se incorporara a Memorias según la época a
que hace referencia en ellos-de hecho así sucede con el Viaje a Zacatecas-, pues en su
siempre ambiguo –el héroe autobiográfico como una especie de alter ego- que se construye
los hechos y el flujo del recuerdo que puede alterarlos o distorsionarlos. El personaje
principal está por todos lados, asumiéndose a la vez como testigo y cronista, luchador y
perseguido, víctima y héroe; para relatar su destierro utiliza el nombre de Fidel, su popular
seudónimo, con lo que establece un cierto enmascaramiento que le permite, sin renunciar a
su identificación como autor, presentarse al público como ente de ficción, realizar una
libros de viajes; sin embargo, asombra la forma en que el autor engarza en el texto diversos
periodístico y científico.
Fidel atrapa la atención del lector mediante la rica información que le ofrece, la
variedad de temas que aborda, la gran cantidad de digresiones empleadas que lejos de
constituir una carga superflua y tediosa resultan de interés medular y, sobre todo, por el
desenfadado empleo del humor, la ironía fina y aguda, y el tono de amena y chispeante
charla, cuyo uso tan singular él mismo destaca en Viaje a los Estados Unidos. Precisamente
imágenes de la nación y la identidad de los mexicanos, son las aportaciones más originales
En orden al hilo central de este estudio enfaticé los siguientes elementos contextuales de
VOS: el último periodo de la dictadura de Santa Anna, las actividades políticas y culturales
ligada al Romanticismo.
ocupar la presidencia por undécima y última ocasión. En menos de nueve meses pasó a
rodeado de gran boato imperial, restableció, con apoyo del Congreso, la Orden de
nuestra tierra ligada a la praxis de sus militantes; asumiendo inclusive la práctica literaria
como un compromiso y una acción colectivas. La acción del grupo puede acotarse de 1821
llegar para todos. El constitucionalismo era uno de los principales ingredientes del
programa liberal de estos hombres que les serviría para proteger a los individuos de
gobernantes despóticos.
además de Mariano Otero, Ponciano Arriaga, Miguel Lerdo de Tejada, Melchor Ocampo e
Ignacio Ramírez, entendió en forma natural y pragmática que la empresa de construir una
nación soberana e independiente era un proyecto que demandaba una construcción activa e
embargo, el problema de dotar de identidad a una sociedad tan compleja era difícil, ya que
política de la época se conjugaron perfectamente con los de la estética romántica; así, los
en un programa editorial que tenía como meta la creación de revistas y periódicos para
En ambos proyectos fue pieza fundamental don Guillermo, de modo que puede
concluirse que este autor es uno de los primeros en propugnar por un proyecto de
Sin embargo, para construir a la nación era preciso conocerla primero, por eso don
Guillermo se propone en sus relatos de viajes –particularmente en VOS- dar idea a los
lectores de lo que se encuentra más allá de la capital y animarlos a mejorar las condiciones
de vida tierradentro. Los problemas más graves que percibe (casi todos vigentes) giran en
iglesia.
prietista cobró un sentido más vasto y profundo. Aunque, la idea de nación tras la que
andaban Prieto y sus compañeros era “una comunidad imaginada”, en el sentido que le
sector del poder, construida y mantenida por los discursos que la hacen imaginable.
pretenden; ya que siendo una estructura simbólica fue resultado de una combinación entre
capacidad discursiva, que a la larga permitió que México surgiera al mundo como país
crisis.
300
estimar en todo su valor a los grandes escritores españoles y aun europeos, sino
de lo familiar y circundante.
etcétera. México estaba en vías de ser un país distinto, por eso urgía legitimar su habla, sus
costumbres y sus tradiciones. Sin duda hoy Prieto sería tachado de populista.
Los viajes y la poesía, a los que sumó la novela en primerísimo lugar, fueron
como vehículos para forjar a la nación e integrarla culturalmente. Sin embargo, Guillermo
301
Prieto se muestra como un adelantado que visualiza y lleva a la práctica la forma concreta
basaron, inicialmente, las imágenes de la nación emergente. Prieto escribe en buena medida
en función del destinatario y a través de la obra configura a su lector ideal. De este proceso
se vale para ir trazando la imagen de mexicano ideal para construir a la nación, a través del
de la identidad como de la idea de nación que operan en el relato, sólo cobrará forma en el
acto de lectura, como conjunción posible del mundo del texto y el mundo del lector,
trascendidos hacia otros contextos posibles, entre ellos, el horizonte de la acción efectiva,
actuar de otra manera. Con todo y el disfraz que le proporciona el seudónimo, el autor de
VOS entra directo al texto, de modo que resulta responsable de las aserciones y demás
indios, los ve como los otros, los diferentes y salvajes, y los excluye de la nacionalidad en
Hoy en día se acepta con naturalidad el hecho de que una nación se constituye de
diversas lenguas y grupos culturales. A mediados del siglo XIX las diferencia cultural se
veía como un cáncer que carcome a las naciones, heredado de la colonia; entonces, las
de que el logro de la homogeneidad cultural sería el único camino para salir del problema,
sobre todo en las zonas indígenas; por lo que había que insistir en la idea de que todos los
mestizaje; así lo plantea Prieto, de manera especial en los tres ensayos sobre los indios
incluidos en VOS.
Prieto tenía por cierto que sólo por el mestizaje los indios alcanzarían su
social y cultural llamado a ser representante exclusivo de la nacionalidad. Con esta idea se
muestra otra vez como adelantado a las reflexiones sobre el mestizaje formuladas a finales
La guerra civil que sacudió a México en la mitad del siglo no sólo imposibilitó la
pertenecieron, entre otros, Benito Juárez, Sebastián Lerdo de Tejada, José María Iglesias,
Ignacio Ramírez, Ignacio Manuel Altamirano y Guillermo Prieto, hizo sentir su presencia e
influjo a partir de 1867. Entonces el liberalismo acabó por identificarse con la nación
misma, de modo que dejó de ser una ideología en lucha contra unas instituciones, un orden
social y unos valores heredados, y devino mito político unificador necesario para
asumiendo su misión no cual mera tarea administrativa, sino como función ideológica que
asunto interesante y necesario de escudriñar, mas rebasa los alcances del presente estudio;
en torno al cual existen algunas discrepancias. En dicho balance será necesario considerar
que los escritores mexicanos siguieron básicamente la vertiente social del Romanticismo
A don Guillermo Prieto, por sus largos años de vida, tocó en suerte participar en las
dos generaciones y aun más allá. Pero, en lo que atañe a la obra que constituyó mi objeto de
que, el modelo narrativo de VOS se articula con el proceso de forja de la identidad nacional
y deja traslucir un proyecto cultural y político, no sólo personal sino colectivo, el de los
liberales que se trazaron como objetivo integrar un nuevo modelo de nación y de individuo.
de acuerdos que permitan el avance de la sociedad mexicana. Prieto es una voz importante
304
que debe ser recuperada en este proceso. Su legado es fundamental a fin de pensar no sólo
la realidad del siglo XIX, sino nuestra compleja realidad actual. La revaloración y ajuste de
política y cultural.
Asimismo, al igual que él mantuvo viva la idea de nación en los momentos de crisis,
romántica que se planteó la enorme tarea de construir una nación, acción que en los
momentos actuales vale la pena enfatizar, pues continúa abierto el debate sobre lo que debe
actual, que fomenta la desigualdad social, a la vez que contradictoriamente pugna por una
homogeneización mundial.
menor, no sólo abrió una ventana a las realidades políticas, económicas, sociales y
culturales de nuestro país, sino que contribuyó a la formación de los imaginarios culturales
identidad nacional.
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