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Cerco de Jericó

El documento habla sobre una oración de liberación inspirada en la toma de Jericó por parte del pueblo de Israel. Describe los siete pasos de la oración, que incluyen invocar al Espíritu Santo, confesar los pecados, rezar el Credo, pedir la liberación de Satanás y sus ángeles, rezar la oración a la sangre de Cristo y renunciar a todo mal, y leer pasajes bíblicos relativos a la toma de Jericó. El objetivo es derribar murallas espirituales y liberarse del mal.

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Cerco de Jericó

El documento habla sobre una oración de liberación inspirada en la toma de Jericó por parte del pueblo de Israel. Describe los siete pasos de la oración, que incluyen invocar al Espíritu Santo, confesar los pecados, rezar el Credo, pedir la liberación de Satanás y sus ángeles, rezar la oración a la sangre de Cristo y renunciar a todo mal, y leer pasajes bíblicos relativos a la toma de Jericó. El objetivo es derribar murallas espirituales y liberarse del mal.

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Sanación y liberación: El Cerco de Jericó

Esta Oración de liberación está inspirada en la preparación para la entrada


o toma de Jericó (la Tierra Prometida por Dios), pues debían derribarse las
murallas para que el Pueblo de Israel pudiera entrar (interpretado
teológicamente); así también nosotros tenemos muchas veces murallas o
bloqueos espirituales en nuestras vidas y necesitamos que sean derribadas
por el poder de Dios y con la ayuda de las oraciones de liberación.

Invocamos a la Santísima Trinidad: Del Padre, y del Hijo, y del Espíritu


Santo.

1) Invocamos al Espíritu Santo y pedimos perdón

¡Ven Espíritu Santo! y llena los corazones de tus fieles, y enciende en ellos
el fuego de tu amor.
Envía Señor tu espíritu y todo será creado, y renovarás la faz de la tierra.
Oh, Dios que aleccionaste los corazones de tus fieles, con la ciencia del
Espíritu Santo.
Haz que, guiados por este mismo espíritu, saboreemos la dulzura del bien y
gocemos siempre de sus divinos consuelos. Por Jesucristo nuestro Señor.
Amén.

Pidiendo Perdón: Yo pecador.


Yo confieso ante Dios Todopoderoso, y ante ustedes hermanos que he
pecado mucho de pensamiento, palabra, obra y omisión. Por mi culpa, por
mi culpa, por mi grandísima culpa. Por eso ruego a Santa María siempre
Virgen, a los ángeles, a los santos y a vosotros hermanos, que intercedan
por mí ante Dios, Nuestro Señor. Amén. (Breve silencio).

2) Profesión de Fe: Se reza el Credo.


Creo en Dios Padre, Todopoderoso, Creador del Cielo y de la Tierra. Creo
en Jesucristo, su Único Hijo nuestro Señor, que fue concebido por obra y
gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen. Padeció bajo el
poder de Poncio Pilato. Fue crucificado, muerto y sepultado. Descendió a
los infiernos. Al tercer día, resucitó de entre los muertos.
Subió a los Cielos y está sentado a la derecha de Dios Padre
Todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos.
Creo en el Espíritu Santo, en la Santa Iglesia Católica, la Comunión de los
Santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida
eterna. Amén.
3) Peticiones: Sea quebrado, destruido todo poder de Satanás y sus ángeles
apóstatas rebeldes sobre estas personas, familias, comunidades y pedidos o
necesidades - con Fe nombramos a Personas, Familias, Comunidades,
motivos, encomendándolas a Nuestro Señor Jesucristo – Breve silencio (1
Padre Nuestro, 3 Ave María y Gloria).

4) Oración a la Sangre de Cristo y Renuncia


Señor, no quiero hacer parte de nada que pueda ofenderte. Quiero ser
tuyo/a, me entrego a Ti y confieso que Tú Jesús eres mi Señor. Revísteme
con tu Sangre, Señor. Que tu Sangre sea barrera insuperable entre mí y el
enemigo. Señor Jesús, que el enemigo sea sometido y se postre a los pies
de tu Cruz. Amén.
Señor Jesucristo, por tu Santa Cruz, por tus llagas, por tu preciosísima
sangre, por tu santo y gran nombre renuncio de todo corazón:
- A satanás, a todas sus seducciones y obras, a sus mentiras.
- A todo vicio del pecado, a toda esclavitud de los sentidos, al mal contra
mí y contra mi prójimo.
- A todo espíritu de confusión, a los disturbios en mis sentimientos, a la
agresividad, al odio y rencor, a la venganza y a la ira, a no creer en Dios y
en su amor, a la decepción y a la desesperación.
- A todo espíritu de muerte y deseo de muerte de los demás, deseo de
autoflagelación y suicidio, renuncio a la angustia.
- Renuncio a todo espíritu de maldición, blasfemia, chismes y mentiras.
- A todo espíritu de promiscuidad, de prostitución y adulterio, a toda
práctica homosexual, al vicio de la masturbación y a la excitación por
pornografía.
- A la brujería, espiritismo, adivinación, evocación de los muertos.
- A todos los espíritus que fueron evocados sobre mí o sobre mi familia.
Señor Jesús pido que rompas todo yugo hereditario que pesa sobre mí,
todas las maldiciones, tendencias al mal. Que todo lo que recibí de mis
antepasados sea tocado por tu sangre redentora.
Destruye, Señor, todas las consagraciones, pactos, bautismos y otras
señales de consagración al espiritismo, a la magia o a cualquier secta.
Renuncio a todos los beneficios o falsos beneficios obtenidos por esos
medios. (Gloria).

5) Lectura Orada: Josué 6, 1-20 (el último día será orado 7 veces)
Jericó estaba bien cerrada y puestos sus cerrojos por miedo a los israelitas:
nadie salía ni entraba.
Yahveh dijo a Josué: «Mira, yo pongo en tus manos a Jericó y a su rey.
Vosotros, valientes guerreros, todos los hombres de guerra, rodearéis la
ciudad, (dando una vuelta alrededor. Así harás durante seis días.
Siete sacerdotes llevarán las siete trompetas de cuerno de carnero delante
del arca. El séptimo día daréis la vuelta a la ciudad siete veces y los
sacerdotes tocarán las trompetas).
Cuando el cuerno de carnero suene (cuando oigáis la voz de la trompeta),
todo el pueblo prorrumpirá en un gran clamoreo y el muro de la ciudad se
vendrá abajo. Y el pueblo se lanzará al asalto cada uno por frente a sí.»
Josué, hijo de Nun, llamó a los sacerdotes y les dijo: «Tomad el arca de la
alianza y que siete sacerdotes lleven las trompetas de cuerno de carnero
delante del arca de Yahveh.»
Al pueblo le dijo: «Pasad y dad la vuelta a la ciudad y que la vanguardia
pase delante del arca de Yahveh.»
(Se hizo según la orden dada por Josué al pueblo). Siete sacerdotes
llevando las siete trompetas de cuerno de carnero delante de Yahveh
pasaron y tocaron las trompetas; el arca de la alianza de Yahveh iba tras
ellos;
la vanguardia iba delante de los sacerdotes que tocaban las trompetas y la
retaguardia marchaba detrás del arca. Según iban caminando, tocaban las
trompetas.
Josué había dado esta orden al pueblo: «No gritéis, ni dejéis oír vuestras
voces (que no salga ni una palabra de vuestra boca) hasta el día en que yo
os diga: "Gritad." Entonces gritaréis.»
Hizo que el arca de Yahveh diera la vuelta a la ciudad (rodeándola una
vez); luego volvieron al campamento, donde pasaron la noche. Josué se
levantó de mañana y los sacerdotes tomaron el arca de Yahveh.
Siete sacerdotes, llevando las siete trompetas de cuerno de carnero delante
del arca de Yahveh, iban caminando y tocando las trompetas según
caminaban. La vanguardia iba delante de ellos y la retaguardia detrás del
arca de Yahveh, desfilando al son de las trompetas.
Dieron (el segundo día) una vuelta a la ciudad y volvieron al campamento.
Se hizo lo mismo los seis días.
El séptimo día, se levantaron con el alba y dieron la vuelta a la ciudad
(según el mismo rito) siete veces. (Sólo aquel día dieron la vuelta a la
ciudad siete veces.)
La séptima vez, los sacerdotes tocaron la trompeta y Josué dijo al pueblo:
«¡Lanzad el grito de guerra, porque Yahveh os ha entregado la ciudad!»
«La ciudad será consagrada como anatema a Yahveh con todo lo que haya
en ella; únicamente, Rajab, la prostituta, quedará con vida, así como todos
los que están con ella en su casa, por haber ocultado a los emisarios que
enviamos.
Pero vosotros guardaos del anatema, no vayáis a quedaros, llevados de la
codicia, con algo de lo que es anatema, porque convertiráis en anatema
todo el campamento de Israel y le acarrearíais la desgracia.
Toda la plata y todo el oro, todos los objetos de bronce y de hierro, están
consagrados a Yahveh: ingresarán en su tesoro.» El pueblo clamó y se
tocaron las trompetas. Al escuchar el pueblo la voz de la trompeta
prorrumpió en gran clamor, y el muro se vino abajo. La gente escaló la
ciudad, cada uno frente a sí, y se apoderaron de ella. (Gloria).

6) Lectura Orada: Efesios 6, 10-20


Por lo demás, fortalézcanse en el Señor con la fuerza de su
poder. Revístanse con la armadura de Dios, para que puedan resistir las
insidias del demonio. Porque nuestra lucha no es contra enemigos de carne
y sangre, sino contra los Principados y Potestades, contra los Soberanos de
este mundo de tinieblas, contra los espíritus del mal que habitan en el
espacio.
Por lo tanto, tomen la armadura de Dios, para que puedan resistir en el día
malo y mantenerse firmes después de haber superado todos los obstáculos.
Permanezcan de pie, ceñidos con el cinturón de la verdad y vistiendo la
justicia como coraza. Calcen sus pies con el celo para propagar la Buena
Noticia de la paz. Tengan siempre en la mano el escudo de la fe, con el que
podrán apagar todas las flechas encendidas del Maligno. Tomen el casco de
la salvación, y la espada del Espíritu, que es la Palabra de Dios. Eleven
constantemente toda clase de oraciones y súplicas, animados por el
Espíritu. Dedíquense con perseverancia incansable a interceder por todos
los hermanos, y también por mí, a fin de que encuentre palabras adecuadas
para anunciar resueltamente el misterio del Evangelio, del cual yo soy
embajador en medio de mis cadenas. ¡Así podré hablar libremente de él,
como debo hacerlo! (1 Padre Nuestro, 3 Ave María y Gloria).

7) Lectura Orada: Salmo 90


Tú que vives al amparo del Altísimo y resides a la sombra del
Todopoderoso, di al Señor: “Mi refugio y mi baluarte, mi Dios, en quien
confío”. Él te librará de la red del cazador y de la peste perniciosa; te
cubrirá con sus plumas, y hallarás un refugio bajo sus alas. No temerás los
terrores de la noche, ni la flecha que vuela de día, ni la peste que acecha en
las tinieblas, ni la plaga que devasta a pleno sol. Aunque caigan mil a tu
izquierda y diez mil a tu derecha, tú no serás alcanzado: su brazo es escudo
y coraza. Con sólo dirigir una mirada, verás el castigo de los malos, porque
hiciste del Señor tu refugio y pusiste como defensa al Altísimo. No te
alcanzará ningún mal, ninguna plaga se acercará a tu carpa, porque él te
encomendó a sus ángeles para que te cuiden en todos tus caminos. Ellos te
llevarán en sus manos para que no tropieces contra ninguna piedra;
caminarás sobre leones y víboras, pisotearás cachorros de león y serpientes.
“Él se entregó a mí, por eso, yo lo libraré; lo protegeré, porque conoce mi
Nombre; me invocará, y yo le responderé. Estaré con él en el peligro, lo
defenderé y lo glorificaré; le haré gozar de una larga vida y le haré ver mi
salvación” (Gloria).

8) Oramos: El Magníficat (Lc. 1, 46-55)


María dijo entonces: «Mi alma canta la grandeza del Señor, y mi espíritu se
estremece de gozo en Dios, mi Salvador, porque él miró con bondad la
humildad de su servidora. En adelante todas las generaciones me llamarán
bienaventurada, porque el Todopoderoso ha hecho en mí grandes cosas: ¡su
Nombre es santo!
Su misericordia se extiende de generación en generación sobre aquellos
que lo temen.
Desplegó la fuerza de su brazo, dispersó a los soberbios de
corazón. Derribó a los poderosos de su trono y elevó a los humildes.
Colmó de bienes a los hambrientos y despidió a los ricos con las manos
vacías.
Socorrió a Israel, su servidor, acordándose de su misericordia, como lo
había prometido a nuestros padres, en favor de Abraham y de su
descendencia para siempre». (Gloria).

9) Plegaria: OH Padre celestial en el Nombre de tu Hijo Jesucristo, te pido


que el poder que diste a Josué y sus compañeros para que sean derribadas
las murallas de Jericó, sea dado a mí y a los que hicieran esta oración. ¡Te
lo pido Señor!
Jesús rompe las murallas de las plagas, por la boca o contaminación, en
relación con nuestros antepasados y en los días de hoy. Jesús rompe todas
las murallas de maldiciones venidas de nuestros antepasados y en los días
de hoy. Jesús rompe todas las murallas del egoísmo, celos, vicios, de los
orígenes que fueran. Jesús rompe todas las murallas de las intrigas, peleas,
disoluciones de matrimonios, grupos de oración, ministerios, comunidades
religiosas, y todo tipo de separaciones. Jesús rompe las murallas de las
dificultades financieras, falta de empleo, falta de dinero, dificultades en los
negocios, en el trabajo, y otras dificultades sean cuales fueran.

Jesús rompe las murallas de las enfermedades sean ellas cuales fueran,
principalmente el cáncer, la leucemia y toda enfermedad de la sangre, de
los huesos, de la piel, la depresión, VIH, alcoholismo, drogas, prostitución,
y homosexualismo.

Jesús rompe las murallas de los malos pensamientos, iluminaciones y


astucias de Satanás de todos los orígenes de nuestra mente. Jesús rompe
toda acción de Satanás en nuestra vida espiritual, y haz que seamos
totalmente renovados por TU SANGRE DERRAMADA EN LA CRUZ:
Jesús rompe todo ocultismo en nuestro pasado y ahora, sea magia,
sortilegio, control mental, hechicería, dependencia, pacto, curanderismo,
adivinación, trabajos hechos con el llamado san la muerte, entrega o
transferencia a alguna entidad sea del origen que fueran.

En tu Nombre, Señor Jesús, reclamo ahora toda propiedad física o psíquica


que haya sido puesta bajo el poder del enemigo y exijo que sea restituida
totalmente bajo tu Señorío, Jesucristo.
Jesús rompe las murallas que impiden la obra de Dios en nuestras vidas.
Señor te entregamos nuestras vidas a Ti para que haya un nuevo
Pentecostés en nosotros y acreditemos tu victoria que también es nuestra.
(1 Padre Nuestro, 3 Ave María y Gloria).

10) Lectura Orada: Salmo 67


¡Se alza el Señor! Sus enemigos se dispersan y sus adversarios huyen
delante de Él.
Tú los disipas como se disipa el humo; como se derrite la cera ante el
fuego, así desaparecen los impíos delante del Señor.
Pero los justos se regocijan, gritan de gozo delante del Señor y se llenan de
alegría.
¡Canten al Señor, entonen un himno a su Nombre! ¡Ábranle paso al que
cabalga sobre las nubes! Su Nombre es “el Señor”: ¡griten de alegría en su
presencia!
El Señor en su santa Morada es padre de los huérfanos y defensor de las
viudas: Él instala en un hogar a los solitarios y hace salir con felicidad a los
cautivos, mientras los rebeldes habitan en un lugar desolado.
Señor, cuando saliste al frente de tu pueblo, cuando avanzabas por el
desierto, tembló la tierra y el cielo dejó caer su lluvia, delante del Señor –el
del Sinaí– delante del Señor, el Dios de Israel. Tú derramaste una lluvia
generosa, Señor: tu herencia estaba exhausta y tú la reconfortaste; allí se
estableció tu familia, y tú, Señor, la afianzarás por tu bondad para con el
pobre. ¡Bendito sea el Señor, el Dios de nuestra Salvación! Él carga con
nosotros día tras día; él es el Dios que nos salva y nos hace escapar de la
muerte.
Sí, Dios aplastará la cabeza de sus enemigos, el cráneo de los que se
obstinan en sus delitos.
Dice el Señor: “Los traeré de Basan, los traeré desde los abismos del
mar, para que hundas tus pies en la sangre del enemigo y la lengua de tus
perros también tenga su parte".
¡Canten al Señor, reinos de la tierra, entonen un himno al Señor, al que
cabalga por el cielo, por el cielo antiquísimo! Él hace oír su voz
poderosa, ¡reconozcan el poder del Señor! Su majestad brilla sobre Israel y
su poder, sobre las nubes.
Tú eres temible, Señor, desde tus santuarios. El Dios de Israel concede a su
pueblo el poder y la fuerza. ¡Bendito sea Dios! (Gloria al padre).

11) Oración de liberación: Sea destruido, exterminado, neutralizado, el


poder del príncipe de las tinieblas que viene persiguiendo, perjudicando,
esclavizando, dominando esas personas, deseando su ruina espiritual,
material, sembrando odio, orgullo, discordia, envidia, celos, y heridas. Sea
destruido y exterminado, neutralizado todo espíritu de desunión en los
hogares de estas personas que viene provocando discordias, odio, heridas,
desentendimiento, orgullo, chisme, difamación, maldición, juicios. Sea
también quemado, destruido, deshecho todo y cualquier trabajo escrito,
hecho contra estas personas. Sea también quemado y destruido todo su
conocimiento anterior y actual con espiritismo, ocultismo, quimbandas,
umbandas, control mental, rosacruces, masonería, mensana, ocultismo, y
todo tipo de supersticiones. Sea también quemado y destruido, exterminado
y eliminado todo tipo de molestias corporales y mentales, físicas y
espirituales, opresión, persecución diabólica sobre nosotros y nuestras
familias. Sea destruido, aniquilado, quemado, neutralizando todo el poder
del príncipe del mundo sobre nosotros que viene provocando discordia,
opresión, tristeza, depresión, angustia, soledad, aislamiento, pánico,
desánimo, envidia, odio, rebeldía, egoísmo, desentendimiento, ahora y para
siempre. (Gloria).

12) Oración a Nuestra Señora Desata nudos:


Santa María desatadora de nudos.
Santa María, llena de la presencia de Dios, durante los días de tu vida
aceptaste con toda humildad la voluntad del Padre, y el Maligno nunca fue
capaz de enredarte con sus confusiones.
Ya junto a tu Hijo intercediste por nuestras dificultades y, con toda
sencillez y paciencia, nos diste ejemplo de cómo desenredar la madeja de
nuestras vidas.
Y al quedarte para siempre como Madre Nuestra, pones en orden y haces
más claros los lazos que nos unen al Señor.
Santa María, Madre de Dios y Madre Nuestra, Tú que con corazón materno
desatas los nudos que entorpecen nuestra vida, te pedimos que nos recibas
en tus manos y que nos libres de las ataduras y confusiones con que nos
hostiga el que es nuestro enemigo.
Por tu gracia, por tu intercesión, con tu ejemplo, líbranos de todo mal,
Señora Nuestra y desata los nudos, que impiden nos unamos a Dios, para
que libres de toda confusión y error, los hallemos en todas las cosas,
tengamos en El puesto nuestros corazones y podamos servirle siempre en
nuestros hermanos. Amén. (1 Padre Nuestro, 3 Ave María y Gloria).
13) Lectura Orada: Hechos 4, 23-31
Puestos ya en libertad, volvieron a los suyos y les contaron cuantas cosas
les habían dicho los príncipes de los sacerdotes y los ancianos. Ellos, al
oírlo, levantaron la voz a Dios y dijeron: Señor, tú eres el que hiciste el
cielo y la tierra, el mar y todo cuanto en ellos se contiene, tú que hablando
el Espíritu Santo por boca de David nuestro padre y siervo tuyo, dijiste:
¿Por qué se han alborotado las naciones y los pueblos han forjado empresas
vanas? Se armaron los reyes de la tierra y los príncipes se aliaron contra el
Señor y contra su Ungido. Porque verdaderamente se mancomunaron en
esta ciudad contra tu santo Hijo Jesús, a quien ungiste, Herodes y Poncio
Pilato con los gentiles y las tribus de Israel, para ejecutar lo que tu poder y
providencia determinaron que se hiciese. Ahora, pues, Señor, mira sus
amenazas y da a tus siervos el predicar con toda confianza tu palabra,
extendiendo tu mano para hacer curaciones, prodigios y portentos en el
nombre de Jesús, tu santo Hijo. Acabada esta oración, tembló el lugar en
que estaban congregados, y todos se sintieron llenos del Espíritu Santo y
anunciaban con firmeza la palabra de Dios.

14) Alma de Cristo: Alma de Cristo santifícame, cuerpo de Cristo


sálvame, sangre de Cristo embriágame, agua del costado de Cristo lávame,
pasión de Cristo confórtame.
Oh, mi buen Jesús, óyeme, dentro de tus llagas escóndeme, no permitas que
me aparte de ti, del maligno enemigo defiéndeme y en la hora de la muerte
llámame y mándame ir a ti, para que con tus ángeles y santos te alabe por
los siglos de los siglos, Amén.

15) Oración a San Benito (abad): La Cruz Sagrada sea mi luz, no sea el
demonio mi guía, retírate satanás, no me ofrezcas cosas vanas, lo que me
ofreces es malo, bebe tú esos venenos. (1 Padre Nuestro, 3 Ave María y
Gloria).

16) Oración a San Miguel Arcángel: San Miguel Arcángel defiéndenos


en la batalla, sé nuestro amparo contra la perversidad y asechanzas del
demonio, que Dios humille su soberbia.
Y tú príncipe de la Milicia Celestial, arroja al infierno a satanás y a los
demás espíritus malignos que vagan por el mundo para la perdición de las
almas. Amén.

17) Levántate: Levántate oh, ¡Dios! por medio de la poderosa intercesión


de la Santísima Virgen María, de San Miguel, San Rafael y San Gabriel
arcángeles y de todos los santos de la milicia celestial a destruir a todos los
enemigos malignos que vagan por el mundo para la perdición de las almas,
humildemente te lo pedimos, en el nombre del Padre y del Hijo y del
Espíritu Santo, Amén.

18) Oración para sellar la Liberación y la Sanación recibida:


(Con el dedo pulgar de la mano derecha hacemos la señal de la cruz en la
frente)
Con la Sangre preciosa de Jesús sellamos esta liberación y sanación que tú
Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu, acabas de hacer en mi vida, en mi
familia, en mi comunidad y en donde tu misericordia actuó, para que no
vuelvan más estos males ni espíritus, ni de la misma clase, ni de naturaleza
parecida.
Te rogamos, Padre Dios, que el Espíritu Santo ocupe todo nuestro ser y
restaure las virtudes que estos males han destruido en nosotros.
Desata en nosotros todos los dones y frutos de tu Santo Espíritu.
Envíanos tus ángeles portadores de paz, unidad, salud, protección y
prosperidad.
Espíritu Santo de Dios recibe la consagración perfecta y absoluta de todo
nuestro ser, de nuestras familias y comunidades.
Dígnate ser en adelante nuestro director, nuestra Luz, nuestro Guía, nuestra
Fuerza y todo el Amor de nuestros corazones. (1 Padre Nuestro, 3 Ave
María y Gloria).

19) Coraza de San Patricio


Me levanto hoy…
Por medio de poderosa fuerza,
la invocación de la Trinidad,
Por medio de creer en sus Tres Personas,
Por medio de confesar la Unidad,
Del Creador de la Creación.
Me levanto hoy…
Por medio de la fuerza del nacimiento de Cristo y su bautismo,
Por medio de la fuerza de Su crucifixión y su sepulcro,
Por medio de la fuerza de Su resurrección y ascensión,
Por medio de la fuerza de Su descenso para juzgar el mal.
Me levanto hoy…
Por medio de la fuerza del amor de Querubines,
En obediencia de Ángeles, En servicio de Arcángeles,
En la esperanza que la resurrección encuentra recompensa,
En oraciones de Patriarcas, En palabras de Profetas,
En prédicas de Apóstoles, En inocencia de Santas Vírgenes,
En obras de hombres de bien.
Me levanto hoy…
Por medio del poder del cielo:
Luz del sol,
Esplendor del fuego,
Rapidez del rayo,
Ligereza del viento,
Profundidad de los mares,
Estabilidad de la tierra,
Firmeza de la roca.
Me levanto hoy…
Por medio de la fuerza de Dios que me conduce:
Poder de Dios que me sostiene,
Sabiduría de Dios que me guía,
Mirada de Dios que me vigila,
Oído de Dios que me escucha,
Palabra de Dios que habla por mí,
Mano de Dios que me guarda,
Sendero de Dios tendido frente a mí,
Escudo de Dios que me protege,
Legiones de Dios para salvarme
De trampas del demonio,
De tentaciones de vicios,
De cualquiera que me desee mal,
Lejanos y cercanos,
Solos o en multitud.
Yo invoco este día todos estos poderes entre mí y el malvado,
Contra despiadados poderes que se opongan a mi cuerpo y alma,
Contra conjuros de falsos profetas,
Contra las negras leyes de los paganos,
Contra las falsas leyes de los herejes,
Contra obras y fetiches de idolatría,
Contra encantamientos de brujas, forjas y hechiceros,
Contra cualquier conocimiento corruptor de cuerpo y alma.
Cristo escúdame hoy…
Contra filtros y venenos, Contra quemaduras,
Contra sofocación, Contra heridas,
De tal forma que pueda recibir recompensa en abundancia.
Cristo conmigo…
Cristo frente a mí,
Cristo tras de mí,
Cristo en mí, Cristo a mi diestra,
Cristo a mi siniestra,
Cristo al descansar,
Cristo al levantar,
Cristo en el corazón de cada hombre que piense en mí,
Cristo en la boca de todos los que hablen de mí,
Cristo en cada ojo que me mira,
Cristo en cada oído que me escucha.
Me levanto hoy…
Por medio de poderosa fuerza, la invocación de la Trinidad,
Por medio de creer en sus Tres Personas,
Por medio de confesar la Unidad,
Del Creador de la Creación. (Gloria).

20) Consagración a María Santísima y a Nuestro Señor Jesucristo:


Bendita sea tu pureza y eternamente lo sea, pues todo un Dios se recrea en
tan graciosa belleza. A ti celestial princesa, virgen sagrada María, yo te
ofrezco en este día alma, vida y corazón, mírame con compasión, no me
dejes madre mía vivir ni morir sin tu santa bendición. Amén.

Bendito: Bendito y alabado sea el Santísimo sacramento del altar, la


Virgen María nuestra Señora concebida sin mancha de pecado original,
desde el primer instante de su ser natural, amén, Jesús, María y José. (1
Padre Nuestro, 3 Ave María y Gloria).

21) Bendición de San Francisco: El Señor te bendiga y te guarde, el


Señor te muestre su paz y tenga misericordia de ti. El Señor haga
resplandecer su rostro sobre ti y te mire con buenos ojos. El Señor vuelva
hacia ti su rostro y te dé paz. El Señor te bendiga. En el nombre del Padre,
y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Santos/as, Beatos/as de Dios… rueguen por nosotros!


¡Ave María Oh Purísima… sin pecado concebida! (3 veces).
Jesús… en Vos confío y espero! (3 veces).

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