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Chomsky Vs Piaget

Este documento compara las concepciones sobre el desarrollo del lenguaje de Noam Chomsky y Jean Piaget. Mientras que Chomsky ve el lenguaje como un conocimiento específico e innato, Piaget lo considera como un sistema convencional derivado socialmente y subsidiario del pensamiento general. La polémica entre ambos destaca sus diferentes perspectivas: Chomsky ve el lenguaje como un sistema de principios innatos, mientras que Piaget cree que se desarrolla siguiendo principios generales de aprendizaje. Aunque difieren en sus enfoques, coinciden

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Chomsky Vs Piaget

Este documento compara las concepciones sobre el desarrollo del lenguaje de Noam Chomsky y Jean Piaget. Mientras que Chomsky ve el lenguaje como un conocimiento específico e innato, Piaget lo considera como un sistema convencional derivado socialmente y subsidiario del pensamiento general. La polémica entre ambos destaca sus diferentes perspectivas: Chomsky ve el lenguaje como un sistema de principios innatos, mientras que Piaget cree que se desarrolla siguiendo principios generales de aprendizaje. Aunque difieren en sus enfoques, coinciden

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Chomsky vs.

Piaget
La concepción sobre la relación mente-lenguaje de Noam Chomsky aparece
explícita ya en sus primeros trabajos (Estructuras sintácticas, de 1957,
y Aspectos de la teoría de la sintaxis, de 1965) y se basa en una serie de
argumentos teóricos para sostener que el conocimiento del lenguaje es
específico (no depende de la inteligencia general), universal e innato (previo a
la experiencia).

Por un lado, el argumento de la pobreza del estímulo (luego reformulado


como problema lógico de la adquisición del lenguaje o problema de Platón)
hace hincapié en la homogeneidad y rapidez en la adquisición del lenguaje por
parte de los niños, especialmente si se toma en cuenta la ausencia de estímulo
sistemático. Esto es, hay una distancia enorme entre el conocimiento de la
lengua materna que debe tener el niño para producir sus primeros enunciados
y los datos (escasos, dispersos e incluso contradictorios) que recibe del medio.
Además, pese a esta evidencia fragmentaria y a la falta de enseñanza y
corrección sistemáticas, la lengua que desarrollan los niños de una comunidad
lingüística es esencialmente la misma. Estos hechos inducen a pensar que
debe haber algún tipo de conocimiento previo (como en la analogía de la
caverna de Platón) que guíe fuertemente la adquisición de la lengua materna.
El «problema de Descartes» pone de relieve el hecho de que las oraciones que
se producen o escuchan son en general formas lingüísticas nuevas; esto es,
que no existe un repertorio memorizado de oraciones al que recurren los
hablantes para emitir o comprender una oración. Un tercer argumento,
estrechamente vinculado a los anteriores, es la complejidad sintáctica y la
estructura jerárquica que pueden reconocerse en las oraciones. Ello sugiere
que el conocimiento sobre el lenguaje debe ser específico (o modular) y no
depender de una «inteligencia general», dado que las oraciones de una lengua
son estructuras muy complejas formadas a partir de categorías tan específicas
como «auxiliar» o «sujeto», que no son conocidas conscientemente por los
niños. Si no hubiera un conocimiento previo y específico y los niños se
basaran solo en principios de simple analogía u otro procedimiento general de
aprendizaje, podrían llegar a un número infinito de generalizaciones
inductivas, muchas de ellas inadecuadas. A partir de estos planteos, el objetivo
de la lingüística para Chomsky será recuperar el sistema implícito de
conocimiento que permite a los niños generar estructuras complejas y que
debería ser innato (es decir, la competencia), dejando de lado los aspectos del
lenguaje ligados a la actuación, esto es, al conjunto de las formas
efectivamente producidas.

Las ideas de Jean Piaget, un psicólogo suizo, parecen oponerse en casi todos
los puntos a las de Chomsky. Piaget presentó una teoría integrada del
desarrollo cognitivo del niño, que era aplicable universalmente y que
pretendía caracterizar la estructura subyacente del pensamiento. Su
aproximación es constructivista e interaccionista a la vez. Se proponen dos
mecanismos constructores de las estructuras cognitivas para tratar con
entornos cada vez más complejos: la organización y la acomodación. Estos
principios son aplicables al estudio del desarrollo del lenguaje, al igual que a
otros conocimientos; este se centraría en una expresión cada vez más clara y
lógica del pensamiento, basada en la capacidad progresiva del niño para
comprender puntos de vista ajenos (es decir, pasaje del lenguaje egocéntrico al
social).

Piaget intentó sistematizar los distintos momentos en el desarrollo cognitivo,


desde el momento en que la acción es puramente física hasta que, por un
proceso de internalización, las acciones devienen mentales. Las cuatro etapas
por las que pasan los niños en la construcción del conocimiento (que es, en
todos los casos, un proceso activo) incluyen, entonces, una primera etapa
sénsoro-motriz (hasta los dos años), una segunda donde aparece el
pensamiento representacional (hasta los seis) y, finalmente, los períodos en
que se incorporan las operaciones concretas (hasta los once) y las operaciones
formales. Para Piaget, las diferencias individuales y culturales no son
relevantes, puesto que supone que hay una única manera de desarrollo
intelectual que es seguido por todos los seres humanos.

En la famosa polémica que sostuvieron en 1975 (Chomsky y Piaget, 1979),


quedaron claras las principales diferencias entre ambos pensadores, que se
relacionan con la concepción misma del lenguaje: mientras que para Chomsky
se trata del conocimiento específico e innato de un sistema de principios, para
Piaget se trata de un sistema convencional derivado socialmente, que es
subsidiario del pensamiento general, y al que no se le da demasiada
importancia. Como hemos mencionado, Piaget considera que el lenguaje se
desarrolla siguiendo principios generales de aprendizaje, algo que Chomsky se
preocupa por refutar específicamente (ver, por ejemplo, El lenguaje y los
problemas del conocimiento, de 1988).

Como consecuencia de su perspectiva teórica, la gramática generativa se


interesará por edades (y fenómenos) distintos de los que Piaget estudia con
mayor intensidad. En efecto, la mayor parte de los experimentos de cuño
generativo van desde el año y medio hasta los tres años, una edad en la que,
para Piaget, apenas empieza la segunda etapa del desarrollo cognitivo (la de
pensamiento representacional).

Coinciden, sin embargo, en resaltar la universalidad de los procesos


cognitivos y en considerar el contexto relativamente poco importante y
escasamente influyente en los procesos de la cognición, puntos ambos en los
que se distinguen de Vigotsky y sus discípulos Luria y Bruner.
Fuente Educ.ar

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