ECOSISTEMA MARINO
El ecosistema marino, origen de la vida y fuente de una gigantesca y a veces desconocida
diversidad de regiones, plantas marinas, animales marinos, microorganismos y moléculas
orgánicas. Aunque la apariencia de los ecosistemas marinos parezca homogénea, la
realidad es que se trata de uno de los ecosistemas más heterogéneos del planeta,
contando con características muy distintas desde los polos al trópico, así como de uno a
otro lado del mundo. Las comunidades de seres vivos que conviven en los ecosistemas de
agua salada demuestran la gran variedad y riqueza de estas regiones, constituyendo así
lugares llenos de vida en manglares y arrecifes, en los sistemas pelágicos de mar abierto e
incluso en las profundidades marinas.
Qué son los ecosistemas marinos
Los ecosistemas marinos son un tipo de ecosistema acuático, caracterizados por la
presencia de agua salada como su principal componente. Dentro de los ecosistemas
marinos se incluyen, a su vez, diferentes ecosistemas, como los océanos, mares,
marismas, arrecifes, aguas someras litorales, estuarios, lagunas costeras de agua salada,
costas rocosas y las zonas costeras.
Como podemos imaginar, esta gran variedad de ecosistemas marinos sustenta, en su
conjunto, una asombrosa diversidad de vida animal y vegetal. En los próximos apartados
veremos qué grupos de plantas marinas y animales marinos constituyen la biodiversidad
de estos ecosistemas, así como las principales características físico-químicas que los
definen.
Características de los ecosistemas marinos
El conjunto de todos los ecosistemas marinos ocupa el 70% de la superficie del planeta.
Distribuidos en diferentes zonas biogeográficas, los ecosistemas marinos presentan las
siguientes características comunes a todos ellos:
Se incluyen dentro del grupo de los ecosistemas acuáticos.
Están compuestos por aguas con sales disueltas como principal componente.
Dicha agua salada cuenta con mayor densidad que aquellos otros ecosistemas
acuáticos de agua dulce, garantizando la supervivencia de plantas marinas y
animales marinos adaptados a esta elevada densidad del agua.
En ellos existen dos tipos de regiones según reciban o no los rayos de luz solar,
diferenciándose así las regiones fóticas (con luz) y las afóticas (sin luz).
El correcto funcionamiento de los ecosistemas marinos depende en gran medida de
las corrientes marinas, cuya función se basa en movilizar y transportar los diversos
nutrientes que permiten el desarrollo y supervivencia de la flora y fauna que habitan
en estos complejos ecosistemas.
Los ecosistemas marinos son fuente de grandes riquezas biológicas, estando
constituidos por diferentes factores bióticos como la presencia de organismos
productores (vegetales) y consumidores primarios (peces y moluscos),
consumidores secundarios (peces carnívoros de pequeño tamaño) y terciarios
(peces carnívoros de gran tamaño), así como organismos
descomponedores (bacterias y hongos).